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La parte este de la ciudad fue tomado en horas, los Stark descansaron en una casa cerca de las puertas, mientras los soldados protegían la zona.
A la mañana tomarían Volantis, dividiéndose el trabajo entre los tres.
Arya tomaría los puertos.
Sansa los mercados.
Jon iría directamente a la zona residencial de los nobles.
Terminarían esto en un día.
Afortunadamente Volantis no era una ciudad con grandes defensas, Meeren fue mucho más difícil.
Sus defensas constaban en compañías mercenarias y soldados esclavos.
Ningún desafío, la compañía dorada estaba entre las mejores del mundo, pero seguían siendo mercenarios, al ver a miles de los suyos ser eliminados huirían, los soldados esclavos podían ser un problema, pero eran guardias más que soldados, sabían pelear, pero no tenían experiencia.
Daenerys era la distracción atacando con su dragón las puntas de la ciudad.
Los tres subieron un nivel al entrar en la ciudad y tomar la parte este.
Jon estaba en nivel 40 con 4 puntos de habilidad.
Sansa estaba en nivel 27 con 6 puntos de habilidad.
Arya llego a nivel 26 con 5 puntos de habilidad.
Mientras tanto en Volantis.
El señor de los tigres, protegía como podía con sus hombres los barrios de nobles de Volantis.
El señor de los elefantes construyo una barricada impidiendo que los ejércitos de Jon lleguen a los puertos.
Aunque su modo de escape fue impedido por los barcos del imperio.
En la zona de los mercados los sacerdotes rojos hacían reuniones de emergencia ante la situación.
Mientras que los nobles de nivel bajo se estaban ocultando en sus casas y fortaleza, unos mil esclavos fueron tomado de las calles por los soldados del imperio y puestos en casas con ordenes de quedarse ahí.
Arya despertó unas horas luego de dormir, miro a su lado a una esclava de unos dieciséis, pelo castaño y ojos celestes dormía aun lado de su cama.
No es que simplemente le atraían las mujeres.
Le daba lo mismo.
Era simplemente un entretenimiento para ella.
Su amor y lealtad estaban solo con su esposo.
Pero admitía abiertamente que aunque no le interesaba otro hombre más que Jon en su cama, no tenía problemas con compartirla con mujeres.
La chica miro a la esclava y se pregunto si la liberaba o se la llevaba con ella.
Encogió de hombros y se cambio.
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Arya miro la gran barricada que cubría los puertos, la chica había estado matando a cuanto soldado se le cruzaba con su pelotón.
La barricada eran pedazos de piedra grande esparcidos por la calle creando un muro pequeño, podían treparlo.
Pero decenas de flechas llegaban desde arriba.
Le gustaría que Jon este aquí, el tomaría ese muro con un simple ataque, desgraciadamente ella no tenía esa clase de magias.
Sus magos preparan una contra medida, un conjuro de levitación que quitaría las rocas, pero estaban expuestos hasta entonces.
Y las flechas no paraban incluso un grupo de mercenarios los atacaba a los lados.
Arya mato a cada uno, pero aun los magos no estaban preparados.
La chica maldijo por que tardaban tanto y vio a más mercenarios llegar.
-Dolor- susurro ella sobre uno.
Una escuadra de lanceros paso a su lado y ataco a los mercenarios mientras ella torturaba al otro.
Arya sonrió ante los gritos.
-Aura de veneno- musito ella.
Su espada se volvió verde y ataco.
Los gritos de los mercenarios cuando un veneno que tenia similitudes con acido golpeaba a los mercenarios.
La chica sintió una pequeña luz brillante en sus ojos, llego al cuarto de subir nivel, llegando a nivel 27 con 6 puntos de habilidad antes de salir.
Miro a los mercenarios siendo masacrados por sus hombres, y giro a los magos.
Estos señalaron que estaban listos.
Dio la orden y la barricada empezó a levitarse.
Arya corrió con la mayoría de su ejército y entro a los puertos de Volantis.
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Sansa miraba tranquilamente a los mercados, el pueblo tenía varios nobles pero estos se atrincheraban en un hotel, llamado Casa del Mercader.
Era un hotel exclusivo muy famoso.
A su alrededor miles de soldados peleaban contra los suyos.
Sansa veía tranquilamente con su magia protectora cubriéndola.
Sus tres mil hombres arrasaban a los pocos mil enemigos.
Tenían mucha ventaja.
Sansa vio como en una esquina más hombres aparecieron.
Su apariencia era extraña, vestían togas rojas.
Algunos eran mujeres otros hombres.
Los mercenarios de Volantis largaron un grito de júbilo.
-Así que estos son los sacerdotes rojos- musito ella.
Pero los sacerdotes sorprendieron a los mercenarios de Volantis cuando se unieron a las fuerzas del imperio y los atacaron.
Una mujer se dirigía a ella, de unos treinta años, hermosa.
-Reina Sansa Stark, me presento soy Kirvana alta sacerdotisa de R'hllor- dijo ella.
-No soy seguidora del señor de la luz, ¿porque nos ayudas?- pregunto con calma.
-Su esposo, el emperador es el príncipe que fue prometido, quien nos guiara por la larga noche al verano eterno- informo ella.
Sansa se hubiera reído pero solo miro con tranquilidad.
-Ya veo, no me importan sus creencias, si ayudan la religión del señor de la luz será premiada, pero si nos traicionan será destruida- aclaro ella.
Kirvana cabeceo sin sorprenderse.
-Torre de luz- susurro la chica.
Kirvana sintió el poder mágico y casi jadeo.
Vio como una columna blanca de unos dos metros de alto, por cincuenta de ancho apareció frente a ellos, y una luz artificial la ilumino, los soldados la vieron también y empezaron a curarse por si solos. Y los sacerdotes rojos también.
Y un segundo después los sacerdotes y soldados crearon una brecha en los enemigos y entraron a la fuerza al hotel.
No tardaron más de unos minutos en sacar a los nobles de él.
-Maten a la mitad- ordeno la reina.
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Jon miraba las barricadas, y ataco con bolas de fuego, el chico subió a nivel 41 con 5 puntos de habilidad en batalla.
Había estado eliminando a todos los guardias, destruyendo los muros de la ciudad con sus ataques.
Pero estos resistan.
Se decía que los negros muros de los barrios de los nobles de Volantis fueron creados por los señores de los dragones capaces de resistir el fuego de dragón.
Jon maldijo.
Podía crear un terremoto.
Pero quería a los nobles vivos.
El chico suspiro, miro a sus hombres pelear y decidió probar una de las magias que jamás había probado.
Tomaba mucho mana.
Pero era muy destructiva.
Jon cerró los ojos concentrando su mana.
Elevo los brazos en el aire como si estuviera reteniendo algo muy pesado.
-Cometa- susurro él.
Sintió como una gran parte de su mana desaparecía.
Jadeo de cansancio.
El cielo se oscureció y los soldados vieron hacia arriba.
Una gigantesca bola de fuego del tamaño de un edificio caía de él.
Gritos se escucharon y Jon vio como el cometa cayó en las murallas.
La explosión lanzo hacia atrás a todos los soldados, aliados y enemigos.
Jon tosió por el polvo que cubrió los alrededores de la explosión.
Miro y vio que una parte de la muralla desapareció y un cráter gigantesco de unos 50 metros de largo la remplazaba.
-Ataquen- ordeno él.
Vio a sus hombres entrar en los barrios de los nobles.
Cada casa caería.
Se rendirían o morirían.
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Arya atacaba sin piedad, los puertos estaban casi tomados.
Los últimos soldados que quedaban se barriscaron en una taberna.
La chica sabia que el señor de los elefantes estaba con ellos y no se contenía.
Los soldados atacaban y los enemigos trataban de defenderse.
Arya mientras tanto con su espada verde de veneno ejecuto a más de veinte enemigos.
La compañía dorada cayó.
Las puertas cayeron.
Jon y Sansa tomaban los enemigos en los mercados y Barrios de Volantis.
Y ella acababa con uno de los responsables de atacar su imperio.
Arya cabeceo y los hombres se lanzaron sobre la caverna.
No intervendría esta vez.
Tardaron unos veinte minutos adentro y luego dos salieron arrastrando a un hombre gordo vestido en túnicas violetas con figuras de elefantes.
Estos lo tiraron enfrente de ella.
-Piedad- suplico él.
-Dolor- dijo ella.
El grito de este fue música para sus oídos.
Arya con su mano extendida miraba con placer mientras el señor de los elefantes convulsionaba por el dolor.
Luego lo hizo otra vez y otra vez.
Estuvo por más de diez minutos cuando este dejo de moverse.
El mayor castigo del imperio era que ella use su dolor, Sansa cure a la víctima, para que ella lo haga otra vez.
No muchos han recibido ese castigo, solo los peores criminales.
No era una muerte rápida, es más, casi ninguno muere gracias a Sansa, pero enloquecen por el dolor.
Pero sin Sansa ahí, el señor de los elefantes solo duro unos minutos antes que sus órganos estallen por dentro, debido a la presión que sus músculos hacían ante el inmenso dolor que fueron sometidos.
-Demasiado rápido- murmuro decepcionada.
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Jon llego a la última zona de Volantis.
Sansa con una sacerdotisa roja llego hasta el.
Arya luego un poco después aburrida.
-Los puertos fueron tomadas, el idiota de los elefantes sufrió hasta su último aliento- informo Arya.
Sansa rodo sus ojos.
Jon sonrió y miro con curiosidad a la sacerdotisa, atractiva de cabello negro y ojos grises, esta se inclino como saludo, con su vestido con escote, no dejo mucho a la imaginación.
Jon cabeceo y giro a ver el último castillo.
El señor de los tigres era un hombre de unos treinta, bastante joven.
Saco su espada y le señalo.
-¿Quieres que los hombres se encarguen, ya diste un buen ejemplo de tu poder en el muro?- pregunto Sansa.
Kivara casi se desmaya al ver el cometa caer y balbuceo incoherencias, los sacerdotes se habían ido de rodillas al suelo y empezaron a orar.
-Un emperador tiene que dar dos demostraciones, su poder y sus siervos- indico él.
Pudo ver al señor de los tigres esperarlo con un ejército.
Tenía un buen plan, uno que no fallaría.
Daria un ejemplo frente a los nobles de Volantis.
Frente a los plebeyos.
Frente a todos.
El hombre de unos treinta años lo señalo con su espada, Jon negó y apunto arriba.
Este miro confundido y vio a una figura gigantesca aparecer, un dragón y sobre él una mujer.
Daenerys miro a Jon.
Este levanto su dedo pulgar y luego lo bajo.
La mujer sonrió y el señor de los tigres y su pelotón miro con horror como el dragón expulso una llamarada sobre ellos.
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Jon se sentó en un trono improvisado por el momento, entrevisto a muchos hombres, pero hubo uno muy insistente que quería hablar en privado. Era uno de los hombres que se rindió sin dar pelea.
Uno de los pocos.
La mayoría defendió sus territorios pero no Eric Maegyr.
La sacerdotisa Kivara le dijo que era un noble mercader, con conexiones en otras ciudades y Poniente.
El hombre entro de unos cuarenta de cabello castaño, y ojos negros.
Jon lo miro con curiosidad.
-¿Ustedes son las hijas de Ned Stark?- pregunto sin rodeos el hombre a Sansa y Arya.
Jon lo miro con sorpresa.
Esa información no era conocida.
Miro al hombre.
Arya y Sansa también miraron con sorpresa.
-Ned Stark…Hace mucho tiempo que no escucho ese nombre- susurro el chico.
Miro a Eric maegyr.
Tratando de juzgarlo.
-Son sus hijas y yo su hijo - admitió el.
El viejo lo miro con sorpresa pero luego suspiro con alivio.
-Es bueno saberlo- dijo él.
Jon lo miro con curiosidad.
-Lamento decirle lo que le tengo que decir, pero Robb Stark perdió la guerra- dijo él.
Jon se quedo unos segundos quieto.
Luego cerró sus ojos.
Sus esposas se mostraron calmadas pero internamente estaban lívidas.
Sabían que significaba eso.
-Lord Maegyr dígame todo lo que sabe- ordeno Jon.
El viejo cabeceo.
-Antes que nada somos familia- le aclaro él.
Jon escucho su relato.
Sobre su hija Talisa, una mujer noble que se volvió la curandera de esclavos.
Su huida al norte.
La información que le llego de su boda, y del desanclase de Brandon y Rickon Stark a manos de Theon Greyjoy.
Jon jadeo al escucharlo.
Sansa y Arya no se lo creían.
Luego siguió con los Frey y el desenlace de la boda roja.
Jon cabeceo.
Por unos momentos estuvo en silencio.
-Agradezco sus palabras y que tenga el valor de decirme la verdad, normalmente tomo a la hija de un noble como premio cuando conquisto, para dar un ejemplo, pero ahora veo que puedo dejar familia a cargo de Volantis…Pero le agradecería dejarme solo, ahora- le pidió Jon.
Eric cabeceo.
-Mis condolencias- termino el viejo antes de retirarse.
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En Assai Harry Potter se sintió incomodo.
Algo malo pasaba.
Snape le decía algo cuando cayó al suelo.
-¡Harry!-exclamo él.
Potter no se podía levantar.
Se sentía realmente mal.
No, no era él.
Era la magia.
Era como si algo malo paso, algo que afectaba a los más adeptos en ella.
La magia estaba llorando.
Estaba en dolor.
No, no la magia.
-El emperador esta con dolor, algo paso- susurro el levitándose.
Miro a Snape.
-El tiempo de contenerse termino, Severus- le dijo él.
Snape lo miro con curiosidad.
-El imperio está en guerra, no solo con las ciudades libres, es hora, es hora que la magia se libere en todas las costas- aclaro él.
Severus Snape seguía sin decir nada.
-Uthlos y Sothoros, las islas del verano y Naan, las islas que nos rodean, los siete reinos…Es hora de que el verdadero imperio de la magia aparezca- termino él.
Severus vio que Potter parecía más recuperado.
Su instinto hablo por él.
Ambos se miraron.
-Prepare todo- prometió el.
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Fin del capitulo
