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Jon Nieve miraba atentamente a la flota que los esperaba.
En Pike claramente los Greyjoy mandaron esa flota para contrarrestarlos.
Era inútil.
Ni siquiera un desafío.
Las naves unas cien no podían compararse a las seiscientas suyas.
Además los hombres de hierro no eran guerreros.
Solo piratas.
Al menos eso es como Jon los veía.
Ya el plan se desarrollo.
El iría a para la isla de Gran Wyk.
Enfrentaría a los Farwynd, Merlyn, Goodbrother y Sparr.
Sumisión y muerte.
Bran, Arya y Sansa tenían otras islas como objetivos.
Y finalmente Pike caería.
Balon Greyjoy morirá sin duda.
Theon y su hermana de prisioneros.
Aun no decide que iba a hacer con Yara Greyjoy.
Dependiendo lo atractiva que fuera.
Calentadora de cama.
Esposa de alguno de sus hombres.
O simplemente ejecutación.
Había varias opciones.
Theon iría sin duda a Invernalia.
Por los otros hombres de hierro.
Ejemplos se darían en cada isla.
Ninguna piedad.
Por siglos esos piratas legales hicieron lo que querían en los siete reinos, siempre fueron derrotados y apenas castigados.
Pero ellos no eran necesarios en el imperio.
No sería convencido con solo hincar la rodilla.
Quizás no todos los hombres de hierro morirían.
Pero los Greyjoy lo harían.
Theon no podría tener herederos luego de su tiempo con Ramsay.
Yara no tendría ninguno tampoco.
-Los territorios del dios ahogado, sería interesante enviarle a todos sus hombres de hierro- musito él.
El ataque empezó.
No intervendría dejaría a sus hombres.
El se concentraría en atacar en tierra.
En cuanto lleguen a Gran Wyk.
Se relamió los labios.
Fantasma se quedo con Sansa.
Daenerys y Missandei volvieron a Essos a terminar su trabajo.
Pronto las islas de hierro caerían.
Contrario al norte o los ríos.
A Jon poco le importaban sobrevivientes.
Además controlar las islas de hierro le permitía la ventaja marítima sobre el oeste.
Una buena estrategia para el futuro.
Pensar en eso, le hizo recordar a Genna Lannister.
Su mensaje debe haber sido entregado.
Tywin debe estar al tanto de todo.
-Bien, quiero que sepa todo, casa por casa, noble por noble, reino por reino, lo perderá todo- pensó feliz.
Había dudado de mandar a Genna o a sus hijos con su cabeza.
Pero la mujer Lannister no le hizo nada, por lo que se decidió por eso.
No importaba ahora.
Lo hecho, hecho estaba.
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Atacar en el agua sería difícil de no tener un dragón.
Pero Jon tenía uno, se lanzo sobre los barcos de Punta Piel de Foca lanzando una llamarada de la boca del dragón.
Unos setenta barcos los esperaban en las costas mientras su flota llegaba.
Gran Wyk era la isla más grande de todas las islas de hierro, empezaron con los Farwynd de piel de foca.
Era unas casas bastante débiles, pero que atacaron el norte, sabía que varias hijas de nobles ahora eran esposas de sal.
Las recuperaría.
También vengaría.
Los Farwynd no conocerían la piedad.
Su asentamiento era débil.
Setenta barcos, un puerto y unas casas en el fondo.
No tenían grandes fortalezas, pero así eran los hombres de hierro.
De los setenta barcos, sus hombres y dragón eliminaron unos cincuenta antes que los demás se retiren a los muelles.
No importaba realmente.
Tendrían el mismo destino.
Jon dio la orden y los hombres se acercaron.
El muelle fue tomado en cuestión de minutos, Jon envió su dragón a terminar a los barcos que quedaban en el océano.
Quería mancharse las manos con sangre de hombre de hierro.
Su escuadrón de trescientos hombres bajo con él.
Y los hombres de hierro los atacaron.
-Gas pimienta-musito él.
Lanzo su habilidad y una decena cayeron al suelo tapándose los ojos.
-Bola de fuego-estallo su poder.
Los gritos se hicieron presentes.
El chico sintió un brillo en sus ojos, llego al cuarto de subir nivel.
Llego a nivel 66 con 2 puntos de habilidad.
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Arya se moría del aburrimiento no le gustaba las batalla náuticas.
No era buena.
No tenía tiempo de torturar.
De asechar.
Era muy rápida.
Disparaba sus escorpiones al menos.
Esperaba que pronto lleguen a Monteroca.
Estaba ansiosa
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Jon miro a Lord Triston Farwynd, de unos cincuenta años, de cabello blanco que le llegaba a la cintura, este estaba amordazado y encadenado a un poste.
A su lado había una decena de hombres en las mismas posiciones.
Jon miro a su lado derecho, solo mujeres y niños, algunos de apariencia norteña.
Esposas de Sal y sus hijos.
Esas mujeres que fueron secuestradas del norte y otros reinos, usadas como esclavas sexuales y premios de guerra.
El precio de hierro.
Giro para mirar al Lord.
-Tu entera casas fue destruida, pagaron como ustedes dicen el precio de Hierro, ahora serás ejecutado con tus hombres, estas mujeres y niños ahora le pertenecen al imperio- informo él.
Los soldados sacaron su mordaza.
-VETE AL INFIERNO- Grito el Lord molesto.
-Tonto. VEN AQUÍ- dijo Jon.
Una sombra se hizo presente y un dragón cayó frente a los hombres.
Estos jadearon al ver al dragón.
-dracarys- ordeno Jon.
Los hombres miraron con horror como el dragón lanzo una llamarada sobre ellos y un segundo después solo cenizas quedaron.
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Jon llego a Cuernomartillo de la Casa Goodbrother, estos lo esperaban con una bandera blanca frente a la fortaleza.
Jon estaba tentado a quemarlos pero los escucharía.
Se encontraron en una carpa.
-¿Que quieres?- fue directo el Lord de los Goodbrother, Gorold Goodbrother.
Era un hombre alto, y de largo cabello negro.
-Deberías saberlo, soy del norte, atacan el norte, respondo el ataque- informo él.
-Creí que eras del imperio, atacamos a los Stark, no al imperio- aclaro él.
-Soy un nieve, hijo de Ned Stark- aclaro él.
El hombre parpadeo.
-¿Te casaste con tus hermanas?- pregunto incrédulo.
Jon cabeceo.
El hombre lo vio un segundo luego se encogió de hombros.
-Los Farwynd y Merlyn atacaron el norte, nosotros y los Sparr nos quedamos a defender gran Wyk- informo él.
-Lo sé, si hubieran estado en el ataque no estaríamos hablando, pero la situación es clara, tú debes verla. No dejare a nadie que no hinque la rodilla y sirva al imperio vivo- informo él.
El hombre cabeceo.
-Me lo imagine. ¿Cual es el trato?- pregunto sin rodeos.
-no mas secuestros o hurtos, servirán como soldados y marina del imperio cuando esto termine, el precio de hierro se termina- aclaro él.
El hombre alzo una ceja.
-Antiguos reyes lo intentaron en el pasado- aclaro el.
-No soy rey, soy emperador, además contrario al ridículo de Robert o el estúpido de Aerys, yo no planeo darles opción, las islas de hierro pueden ser grandes en defensa de los reinos o calcinadas por mi dragón, me dar realmente lo mismos, las tomare no en meses o años, sino días, y todo aquel que se oponga…Morirá- informo.
Sus hijos se mostraron detrás de su padre nerviosos.
El hombre rio.
-Es más parecido al precio de hierro de lo que creía, pero no me quejare, será difícil adaptarse, pero queremos vivir, los Sparr aceptaran también, los Merlyn preferirán morir- indico él.
Jon cabeceo.
-Tú ganas emperador, hincare la rodilla ¿que pasa con mis tierras? ¿Con mis hijos?- pregunto él.
Jon lo miro como juzgándolo pero termino cabeceando.
-tienes doce hijas y tres hijos, tus doce hijas desposaran a los soldados mas condecorados de la caída de Wyk, tus hijos no serán rehenes, pero cuando el nuevo régimen llegue, deberán acatar las órdenes del imperio- indico él.
El viejo cabeceo.
Eso estaba bien.
Planeaba casar a sus hijas con hombres mucho peores que soldados después de todo.
Pidió que esperaran a los Sparr, que se dirigían desde las costas, estos hicieron el mismo trato, pero al no tener hijas, entrego a su hijo Steffarion como soldado hasta que domine Wyk.
El trato fue simple.
Se quedan al margen de todo y entregan hombres para el ejército y la conquista de la isla, y sus tierras ni títulos cambiarían.
No lo hacen y mueren o son exiliados.
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Sansa miro con tranquilidad al mar, se dirigía a gran velocidad hacia Harlaw.
A tomar la isla.
Se preguntaba si Jon dejaría a alguien vivo.
Dependía de los honres de hierro.
Pero la chica dudaba.
A Jon nunca le agradaron los hombres de hierro.
Piratas los llamaba.
A Sansa le daba lo mismo, pero quería su venganza por el norte.
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Jon camino por el camino se veía a la casa Merlyn esperándolo con sus hombres, sus soldados estaban ansiosos.
El ultimo asentamiento de la isla y podrían seguir a la que viene, los Sparr y Goodbrother fueron inteligentes al rendirse.
Pero la piedad se acabo.
Dio una señal con la espada y sus hombres gritaron y salieron directo a los hombres de hierro.
-Torre Aérea- susurro Jon
Decenas de disparos como rayos golpeaban a los hombres de hierro sin piedad.
Jon espero a que se acaben para atacar.
Su espada golpeo al primero.
No iba a tener piedad.
No dejaría a ninguno vivo.
No aceptaría la rendición luego de que atacaran.
Los Goodbrother no le atacaron.
Los Sparr no atacaron.
Por eso vivirían, nada más.
La Guijarra seria destruida.
El pueblo destruido.
La fortaleza destruida.
-Bola de fuego- susurro Jon.
La explosión liquido a doce hombres de hierro ante la risa de Jon.
Podía ver a lo lejos a un hombre calvo y gordo, el lord Meldred Merlyn y a un Manfryd Merlyn un joven de unos veinte de cabello negro y un parche en un ojo.
Jon se acercaba más y más.
Sus magias más certeras.
Sus ataques más violentos.
-Tormenta eléctrica- invoco él.
Una esfera azul salió al cielo y este se inundo con tormentas.
-Relámpago- dijo señalando con su dedo al cielo.
El rayo cayó a su dedo y él lo dirigió al frente.
Una decena de hombres cayeron ante eso.
El Lord de los Merlyn salió corriendo a la fortaleza.
Pero Jon no se contuvo.
Lanzo otro relámpago y otro.
-Torre de Ataque- invoco.
La torre apareció frente a él, decenas de bolas de fuego volaron hacia los enemigos.
Sus soldados atravesaban las defensas de estos.
El pueblo estaba a su alcance.
Podía escuchar los gritos.
Jon quiso hacer algo más grande.
Terminar con todo.
Concentro su mana y este salió de sus manos en una esfera azul, el chico ordeno a sus hombres retirarse, estos lo hicieron y el tiro la esfera contra los soldados enemigos.
-Tornado-ordeno él.
La esfera succiono el aire a su alrededor y se convirtió en un tornado.
Atrapo y tiro al cielo a cientos de los hombres que protegían el poblado y de la nada destruyo las puertas y arraso el poblado.
Jon sintió un brillo en sus ojos, llego a nivel 67 con 4 puntos de habilidad antes de salir del cuarto.
-A la fortaleza- ordeno él.
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Bran vio como las pocas naves enemigas desparecían, sus ataques eran certeros sobre ellas, y sinceramente ya poco les faltaba, estaban agrupándose, posiblemente yendo para Pike no importaba.
Estaba cerca de su objetivo.
Acantilado de Sal
Terminaría pronto, y volvería con Meera.
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Jon veía las ejecuciones con placer.
Ningún soldado enemigo quedaría vivo.
No importo cuanto le suplicase.
No habría piedad.
Miro a las esposas de sal de los Merlyn ver las ejecuciones.
No podía estar seguro de que estas sientan placer o terror al verlas.
Jon planeaba usarlas como premios a sus soldados.
Esposas reales claro.
Nada de concubinas o esposas de sal.
Estarían mejor que como estaban.
Tendrían al menos el derecho de ser esposa.
No una mera concubina de un pirata.
El chico observo algunos soldados acercarse a algunas de ellas, ayudarlas con heridas o hablar con ellas.
Claramente hay soldados interesados en desposar a alguna.
Las que no, o los siervos de los Hombres de Hierro, los enviaría a Pentos a que consigan una nueve vida en Essos.
-Sigue viejo Wyk- musito él.
Terminaron con la isla más grande de las islas de hierro, seguía con la siguiente, sin perder el tiempo.
Dominarían todas las islas de hierro rápidamente, no dejando a los Greyjoy ni a nadie en los siete reinos responder.
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FIN DEL CAPITULO
