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Edades

jon 28 años

Sansa 25

Arya 23

Hermione 27

Sakura 25

Ornela 25

Daphne 24

Daenereys 28

Missandei 30

Fleur 33

Eddard 3

Lily 35

Ygrett 27

Val 32

Bran 20

Meera 23

Dasey 31

Marlisa 34

Alys 27

Roslin 27

Yara 35

Rickon 14

Lyanna mormont 14

Gabriel declour 15

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Jon entro en el cuarto y la vio mirándolo aun atada con cadenas.

Yara Greyjoy.

Jon la considero atractiva.

De un lado salvaje como Arya.

-Emperador- saludo ella en sus cadenas.

-Yara- saludo él.

Ambos tomaron un momento de silencio.

-¿Ahora qué?- pregunto ella.

-mh, bueno las islas de hierro han caído, los sobrevivientes están desesperado por irse de rodillas, y estas tú y tu hermano que preocuparnos- aclaro él.

-Oh tengo el honor de preocupar al emperador- dijo con algo de orgullo.

Jon casi le da ganas de abofetearla, pero rechazo la idea.

Su destino está decidido por más que no le guste.

-Si, por supuesto, eres entre toda la maleza de las islas de hierro, una mujer de hierro hasta la medula, demasiado…caótica- aclaro él.

Yara sonrió con placer.

-Existen algunas formas de volverte más…Adecuada por supuesto- informo él con una sonrisa.

Yara no se mostro intimidada.

-Valiente- admitió Jon.

Tenía deseos no había duda.

Y su recompensa estaba ahí esperándole.

Jon finalmente sonrió.

-A pasado en el pasado, Daenerys la antigua reina de los dragones, Daphne una hija de esclavistas, Lily de Bravos…Eran rebeldes también, pero todas conocieron su lugar querida, una pequeña marca y supieron su lugar- dijo él.

Yara siguió imparcial.

-Y ahora todas están de lo más felices calentando mi cama, su actitud, su fortaleza, sus ambiciones desaparecieron, o mejor dicho fueron remplazadas por el deseo de complacer a su emperador- aclaro él.

La mujer seguía imparcial pero se mostraba también algo incomoda.

-Es una de mis magias para mantener mi propiedad a raya, una pequeña marca, si desobedeces el dolor vendrá si obedeces el placer llega- informo tranquilamente.

-Pues hazlo, moriré antes que me arrodille- dijo con orgullo.

Jon cabeceo.

-Si Arya me lo dijo, te quería para ella sabes, contrario a mí, ella no posee la marca, por lo que usa sus habilidades para mantenerlos a raya, en lo personal creo que solo le gusta romper sus juguetes- decía con tranquilidad.

Yara recordó el dolor de la tortura en el barco y trago saliva.

-Pero no, como señora de Pike tu eres mi premio, Arya se conformara con jugar contigo de vez en cuando- decía tranquilamente él.

-Oh, ¿vas a romperme?- pregunto con desafío.

Jon negó.

-Como decía, la marca es útil, pero eres cabeza dura Yara, el precio de hierro y toda esa estupidez que los inútiles de los hombres de hierro se dicen te ha golpeado fuerte…Para ti tengo una opción más efectiva- le dijo él.

La mujer no dijo nada mientras él se acerco, levanto su mentón con su mano y Yara lo miro a los ojos.

Estos brillaban con un brillo extraño.

-Dominación- ordeno él.

Yara jadeo, vio al emperador.

Solo a él.

Perdió todo, sus memorias, ambiciones, deseos, sus familiares y amigos cercanos.

No fue quitado, estaba ahí.

Pero el hombre frente a ella lo era todo.

Era el dios ahogado reencarnado.

Aquel que ella no podía desobedecer.

Le debía todo.

Las cadenas se soltaron y la chica cayó al suelo.

-Mi emperador- musito en un susurro.

Jon cabeceo.

-Muy bien Yara- palmoteo su cabeza como a un buen perro.

La mujer lanzo un suspiro de placer.

-Ahora veamos que tan buen juguete eres…Quítate la ropa- Termino él.

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Jon camino por la mazmorra.

Luego de entretenerse con la antigua señora de Pike.

Admitía abiertamente esa mujer sabia usar su cuerpo.

Miro hacia adelante y lo vio.

No estaba atado.

Solamente metido en su celda.

-¿Yara?- pregunto Theon.

-Viva- admitió Jon.

Theon cabeceo.

-¿Me mataras?- pregunto él.

Jon lo vio resignado.

-Debería, traicionaste a Robb, a los Stark, al norte, tomaste nuestra casas Theon, mataste a dos niños por el solo hecho de que eres tan incompetente que no pudiste mantener a Bran y Rickon- dijo él.

Theon cabeceo.

No iba a excusarse.

Había perdido.

Estaba a merced de Jon Nieve.

Y sabia que todo termino para los hombres de hierro.

-No te matare- admitió Jon.

Theon lo miro incrédulo.

-Pero me asegurare de que tu no vuelvas a ser una amenaza, mírame Theon- dijo él.

Theon entonces noto una luz en los ojos grises de Jon Nieve.

-Dominación- uso su magia Jon.

Jon no deseaba usarla.

Pero no había opción.

Necesitaba a Theon sumiso, no rebelde otra vez.

La magia era más útil que la marca de subordinación, pero era limitada.

Podía usarla varias veces más, pero contario a la marca era limitada.

Jon vio como los cambios de Theon pasaban.

Se pregunto que había en su mente.

Pero ya era tarde para cambiar la magia.

No se podía quitar.

-Servirás a los Stark toda tu vida, vivirás en Invernalia, obedecerás todas las ordenes que cualquier Stark te dé, sin ningún contratiempo, ¿entiendes?- pregunto Jon.

El chico cabeceo.

-Si mi emperador-

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Jon se sentaba en el trono de Pike, las pocas casas que sobrevivieron hincaron su rodilla apenas llegaron.

Las nuevas órdenes estaban dichas.

Los hombres de hierro aceptaron sin ninguna opción.

No tenían nada más.

La piedad del emperador solo fue para quienes no levantaron armas contra él.

Igualmente las islas de hierro están acabadas.

Temor por lo que paso aun estaba en sus corazones.

Por sus esposas también.

Y finalmente el espectáculo era digno de un emperador.

Arya Stark estaba en el lado derecho de Jon Nieve.

En sus piernas se recostaba la cabeza de una mujer de gran belleza, la esposa de sal mas nueva que había adquirido Balon Greyjoy en sus redadas, esta estaba desnuda y se notaba agotada.

Del lado izquierdo del emperador estaba Sansa Stark.

Su mirada calmada pero calculadora. A su lado de rodillas estaba Theon Greyjoy arrodillado, la chica tenía su mano sobre el cabello de este y le acariciaba con cariño como lo haría un ama a su perro.

Finalmente en el centro, sentado en el trono del Kraken, Jon Nieve.

Era un espectáculo.

Sentado con calma con una mirada fría pero la mayoría de su cuerpo no se veía, la razón era Yara Greyjoy.

La hermosa mujer de hierro.

La apasionada.

Rebelde

El orgullo de Pike.

Todo eso acabo al verla.

Sentada en la pierna derecha de su emperador.

Llevaba un camisón rojo transparente corto que no le llegaba ni hasta los muslos, dejando entrever parte de sus nalgas desde su posición, su delantera dejaba ver también la mitad de sus pechos en un escote pronunciado. El escote en si no servía, porque Yara tenía sus pechos fuera, solo porque la mano de Jon nieve estaba cómodamente metida dentro de el camisón, tomando su pecho izquierdo con ella.

La chica jadeaba un poco ante el contacto y los hombres sobrevivientes entendieron que los hombres de hierro se terminaron.

El precio de hierro se termino.

Su legacía se acabo.

Ahora eran parte del imperio.

El discurso de Jon fue claro.

No hubo recompensas ya que nadie se le uñó.

Pero si hubo castigos, se enteraron de la exterminación de varias casas, algunas familiares de las actuales.

No se metían con la religión.

Les daba lo mismo el dios ahogado.

Las leyes del imperio eran directas.

Sus castigos también.

Pero prometió premios a las casas que ganaran reputación en el imperio.

Ordeno la construcción de defensas, flotas.

Y prometió crear varios puertos y mercados.

Por las esposas de Sal, si estas decidían quedarse debían ser desposadas adecuadamente, las que decidan irse, podrían hacerlo si sus soldados no las desposaban.

Era una tradición.

Mientras que Jon y sus hermanas tomaban calentadoras de camas y/o damas de compañía, los soldados desposaban en la mayoría de los reinos conquistados.

Nobles para los nobles.

Plebeyas para los soldados rasos.

Jon vio que muchas de ellas se fueron con soldados, otras pocas se quedaron, teniendo familia aquí, y finalmente un par que decidieron volver a sus casas, de donde fueron tomadas previamente por los piratas legales. Y una pocas que decidieron irse de Poniente por temor a la guerra, y fueron llevadas a Pentos, la bahía de los lobos (antiguamente Bahía de los esclavos) y Volantis a comenzar una nueva vida

Hubo también un par de salvajes que pidieron las islas vacías para crear casas, y Jon se las entrego, los hombres de Mance Ryder en su mayoría eran lords, entre los ríos, el norte y las islas de hierro más de la mitad del pueblo libre es ahora noble.

Jon termino la reunión y se dirigió a su alcoba con Yara, seguiría entrenándola duramente, cuando entro Arya lo esperaba.

Este alzo la ceja.

-Quiero mi premio también- aclaro ella.

Jon sonrió y miro a Yara, la empujo a la cama.

-¿Qué esperas?- pregunto él.

La chica giro para tomar su premio y Jon aprovecho para empujarla sobre Yara.

Arya rio mientras sentía a su marido colocase encima de ellas.

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Cuatro meses pasaron desde que Jon salió para aguasdulces para seguir con su conquista, cuando Euron Greyjoy llego a los mares de las islas de hierro.

Pero no pudo pasar.

Unas mil naves bloqueaban el acceso a las islas de hierro.

El hombre pudo ver con bronca como el imperio tomo su legacía.

Ataco un par de naves a lo lejos.

Mato a un par de hombres.

Pero el imperio peleo.

Las islas fueron construidas en poco tiempo.

Sus defensas eran admirables.

Perdió una docena de Barcos antes de entender que no podía vencerlos con los pocos barcos que tenia.

Quería atacar.

Estaba lo suficiente loco para hacerlo.

Pero ahora no era tiempo.

No tenía los hombres suficientes.

Se retiro.

Al menos por el momento.

-Volveré y reclamare lo que es mío- prometió el.

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Stannis se reunía con los señores de las tormentas.

Los nobles.

El hombre estaba paranoico.

Su barba estaba mal afeitada.

Sus ojos se mostraban nerviosos.

Había estado en reuniones desde que contrato a los piratas sobrevivientes de la caída de los peldaños de piedra.

El imperio tomaba más y más tierras.

Sus tierras.

Su norte.

Sus ríos.

Sus islas de hierro.

Estaba furioso.

Los nobles lo notaban.

Algunos querían negociar.

Otros murieron a causas misteriosas.

Sobre todo los que estaban contra Stannis.

El hombre balbuceaba incoherencias.

Y finalmente la gota que derramo el vaso es que buscaba un marido para su hija.

Shirenn con dieciséis era hermosa sin no contaban las cicatrices que dejo su enfermedad, igualmente seguía siendo bella con ellas.

Su cuerpo de niña desapareció.

Era una dama.

Una hermosa dama.

Deseada por muchos Lords.

Sin contar que quien la despose será heredero del rey.

Pero Stannis estaba incluso dispuesto a casarla con un pirata si consigue su trono.

Muchos Lords estaban en desacuerdo.

Lord Tarth y Conngniton eran los más vocales de eso.

-El imperio toma mas y mas, hay que hacer algo- les indico Stannis.

Davos miraba todo imparcial, giro para ver a un hombre al lado de Stannis.

Era grande.

Fuerte.

De cabello negro y ojos oscuros.

Gendry

Lo conoció cuando era un chico, pero no sabía que le paso.

La bruja de Stannis le había hecho algo.

No reaccionaba ante el dolor.

Miedo.

Solo obedecía Stannis.

Davos sabía que fue quien asesino a muchos Lords en contra de Stannis.

-Todo se estaba viniendo abajo- pensó él.

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FIN DEL CAPITULO