― Entonces… ¿Comenzamos? ―
Tanto Rin como Shirou se quedaron quietos en guardia viendo a la persona en frente.
La sonrisa tranquila y amigable era algo lo cual el hombre siempre portó. Era casi perturbador que incluso ahora el hombre no perdiera aquella sonrisa de paz frente a una pelea venidera.
― Rin, cariño, me sorprende que estemos en esta situación, que te parece esto ¿Por qué no te vas y dejas al chico Emiya solo? Kirei se pondrá triste si esto termina como debe ser ―Naruto habló con calma mientras que se remangaba la camisa que tenía puesta.
Rin tragó ante aquello, miró a su lado y vio a Shirou el cual dio unos pasos adelante para su desconcierto.
Rin parpadeó ante aquello, incluso Naruto mismo se sorprendió.
― ¿Y esto? ―la pregunta de Naruto solo hizo que Shirou tensara su cuerpo.
La espada de kendo en la espalda del chico fue tomada para luego tomar una postura frente al rubio que estaba esperando el primer movimiento.
― Huye Thosaka ―la voz de Shirou fue seria, realmente seria al punto el cual Naruto parpadeó.
― Emiya-kun, esto no es como uno de esos mangas que el héroe obtiene un poder para derrotar a su enemigo, no voy a detenerte, pero no vas a pasar a la siguiente noche si sigues así, quiero ofrecerte un trato, renuncia a Saber y pueden irse ambos ―la voz de Naruto fue calmada mientras que dio un paso hacia el frente.
El humo detrás de lo que fue la casa del rubio aún estaba rugiendo mientras que el hombre se alzaba frente a aquel fuego miraba seriamente a los dos jóvenes.
Shirou entrecerró los ojos y preparó su cuerpo.
―…―Rin estaba en silencio, sin saber que decir, analizando la situación.
Tenían posibilidades, sí, quizá el hombre tuviera buenos reflejos, pero ella tenía métodos.
Su padre…
Rin dio un paso al lado de Shirou.
El enojo dentro de Rin nació, la rabia de la vergüenza de haber pensado seriamente en dejarlo todo en su primera pelea verdadera.
― ¿Es eso un? ―Naruto miró a ambos adolescentes que estaba preparados.
― Solo porque quieras ganar no significa que tienes que ganar ―la respuesta de Shirou hizo que Naruto arqueara las cejas.
Eso no lo vio venir.
No importaba.
Rin se puso en posición para lanzar unas joyas una vez que vio al profesor descruzar los brazos y dar un paso hacia el frente.
Shirou tenia la espada en frente mientras que esperaba el movimiento del profesor.
Shirou tenia los ojos fijos en el hombre, pero algo le gritaba en su interior que se moviera, que no mirase, que saltase.
Un instinto, algo primordial dentro de Shirou le gritaba que hiciera ese movimiento.
Y no fue hasta el ultimo instante en que lo hizo.
El suelo bajo los pies del rubio se fragmento y se quedó con la mano extendida en donde estaba la cabeza de Shirou el cual se había lanzado al suelo unos instantes antes.
Naruto entrecerró los ojos.
― ¿Y esto? ―la pregunta sin ser dirigida salió del rubio antes de que una explosión roja se formara bajo sus pies. Rin tomó a Shirou y ambos empezaron a correr.
Aterrador, eso fue aterrados.
Las joyas de la mano de Rin cayeron unos instantes antes de que ella se detuviera y ayudara a Shirou a calmarse.
El chico había sujetado su cabeza con fuerza hasta hace unos instantes.
Los pasos de zapatos fueron audibles detrás de ellos.
Rin se giró y vio al hombre caminar con tranquilidad hacia ellos.
― Okey, me retracto lo de los mangas con poderes ¿Cómo esquivaste eso? ―la pregunta de Naruto hizo que Shirou apretara los dientes para luego apretar el agarre en su espada de madera reforzada.
Esto no era divertido. Rin pensó viendo el rostro no de molestia sino de interés del hombre.
― ¿Qué buscas en esta guerra? ―hacer tiempo.
Rin buscó conversación, siendo que el hombre estaba tan hablador.
Apostó por esa.
― Oh, eso, realmente nada en particular ―Naruto se detuvo y pensó en aquello.
Un vistazo de un cáliz y un anhelo llegaron a su cabeza por un breve instante.
― ¿Nada en particular…? ¿No tienes deseos o algo así? ―faltaba poco, Rin lo sabía, solo unos segundos más.
― De hecho, solo lo hago por la emoción ―la sonrisa sincera y ferviente de Naruto hizo que Rin abriese los ojos de horror ante aquella respuesta.
Una respuesta que fue una mentira de parte de Naruto.
Tenía su deseo, tenía su motivación ¿Pero qué sentido tenía contárselo a alguien?
No era tan tonto como para compartir su pensar real a sus enemigos en plena batalla.
Tampoco por eso confirmó nada de lo de maestro de refuerzo o algo de Atlas, era mejor que ellos supusieran de manera incorrecta a que ellos supieran la verdad.
El piso debajo del rubio brilló en amarillo mientras que una barrera se extendió a su alrededor.
Rin sonrió viendo aquello.
La sonrisa de Rin creció más al ver como el rostro de Shirou estaba tan perplejo.
― Ah, magecraft basada en joyas, en la forma reactiva y acumulativa, los cálculos pueden ser no tan convenientes como los otros medios de creación y uso de catalizadores, pero no se puede negar el poder ―Naruto elogió a Rin mientras que ella sonreía y preparaba otro juego de joyas en sus manos.
― Esa barrera fue hecha para detener con brevedad a alguien de la fuerza de Berserker, alguien en tu escala solo podría soñar con rasparla en el tiempo que va a estar activa ―Rin agitó las manos haciendo que varias joyas color verde y purpura salieran para entrar dentro.
Un escudo se formó de las verdes y de la purpura la gravedad se aumentó.
Los ojos del rubio se abrieron cuando levantó sus manos y detuvo el escudo verde que le estaba haciendo presión junto con las purpuras.
El suelo debajo del rubio se fragmentó y los pies de este se hundieron. El rubio cayó en una rodilla ante aquello.
La sorpresa pintaba en el rostro de Naruto que la complacencia de Rin aumentase.
― Eres desagradable, siempre sonriendo con ese aire de felicidad cuando estás tan podrido como ese falso sacerdote ―la respuesta de Rin hizo que Shirou la mirase con curiosidad, y Naruto con el ceño fruncido.
El suelo bajo los pies del rubio se volvió a fragmentar con fuerza.
― Conozco a los de tu clase, superiores en todos los aspectos menos en lo que respecta al planeamiento, siempre queriendo estar al frente y siendo soberbios, piérdete en el olvido ―Rin dijo eso ultimo antes de lanzar una última joya purpura.
Fue entonces cuando vieron como el rostro del rubio marcaba una sorpresa inmensa antes de que sus brazos cedieran.
Haciendo que el escudo verde lo aplastase con fuerza y sin ceremonias contra el suelo.
Rin cayó de rodillas mientras que se abrazaba a sí misma. La respiración de la joven incrementó cuando miró su obra.
Realmente…
― ¿Estas bien Thosaka? ―la pregunta de Shirou fue realmente tranquila.
Demasiado tranquila, tanto que generó disgusto en la joven de cabello castaño.
― Acabas de ver morir a alguien frente tuyo, no sientes… ¿Nada? ―la pregunta de Rin hizo que Shirou abriera los ojos, como si estuviera comprendiendo recién los hechos.
― Siento lo que pasó, pero estoy algo…acostumbrado a ver esto ―la respuesta de Shirou hizo que Rin se riera sin gracia alguna.
Una risa única y seca que demostraba desagrado.
― Nunca es bueno estar acostumbrado a esa vista ―una voz sonó detrás de ambos jóvenes.
Ambos se giraron rápidamente viendo al rubio comiendo en un puesto de ramen que estaba ahora vacío por la barrera que se había levantado.
No había motas de polvo en su ropa, tampoco había algo como signo de esfuerzo o cansancio, nada, inclusive se podía ver como el hombre estaba no comiendo su primer plato.
La sonrisa de Rin se volvió una mueca.
― Esto debe ser una broma…―ella había gastado una buena parte de las joyas que había traído para esto.
Naruto tomó el tazón en su mano y se giró para ver a los jóvenes que estaban viéndolo como si fuese una alucinación.
El escudo de joyas de rin se dispersó dejado a la vista algo.
Un muñeco de cerámica tamaño humano roto.
― Ahora estoy más que segura de lo de Atlas, eso fue un homúnculo inferior ¿Verdad? ―algo parecido a sangre salía de las heridas del muñeco.
― Cree lo que quieras ―la respuesta de Naruto fue cortada junto con el puesto de ramen.
Un grito salió de Shirou mientras que apretaba los dientes y balanceaba la espada de madera reforzada.
― Es por eso que descartaste a Illya como si nada ¿No te importa la vida que se pierda? ―Shirou preguntó con el ceño fruncido y una expresión de molestia.
― Esa es una acusación muy grave ―
― No responde mi pregunta ―Shirou miró al hombre con seriedad.
― Solo tengo en mente cumplir el deseo de mi servant, no tengo más motivos para la guerra ―Rin entrecerró los ojos ante aquella declaración del hombre.
El sonido de los fideos siendo sorbidos sonó con fuerza con el silencio, sin que ninguno de los presentes lo viera, el muñeco que estaba roto en el suelo ahora no era nada más que un tronco que se rompió a la mitad.
― Conozco a los de tu clase mejor de lo que crees, pero no eres nada ―rin lanzó un hechizo que golpeó el tazón de ramen del rubio.
La sonrisa del hombre se fue y Rin alzó una ceja ante aquello.
― ¿Alguna vez pasaste tanta hambre que querías morir antes de seguir en esa situación? Lo dudo, eres de clase mimada ―un suspiro salió de Naruto antes de caminar hasta el cuenco tirado en el suelo.
Rin levantó una ceja antes de ver al hombre juntando las manos y rezando.
― Perdón si no tengo simpatía como crees, pero no estoy aquí para escuchar tu historia y ponerme de tu lado y salvarte ―las palabras dadas por Rin hicieron que una sonrisa enorme saliera del hombre. Rin retrocedió, era la primera vez que vio algo más allá de la sonrisa normal del hombre.
― De hecho, penosamente, yo tampoco estoy para hacerme aliado al escuchar tu historia, ya no ―una palma abierta estaba frente a la cara de Rin. La joven de cabello castaño se agachó cuando vio eso, el poste que estaba a sus espaldas prácticamente explotó del impacto.
Fuerte.
Esa era la definición que podía darle al hombre. Pero Rin estaba segura de algo. El Naruto que tenía frente a ella, no era el real, ya había visto un clon, y con eso podía decir algo, del porque la confianza y tranquilidad del hombre, en algún lado de la ciudad, el cuerpo real estaba operando.
Lanzando joyas frente a la cara del rubio, Rin vio la explosión frente a ella, solo para que tuviera que agacharse cuando un cuchillo salió volando a su cara. Shirou estaba peleando de frente contra el hombre.
― Eres bastante molesto ¿Lo sabías? ―ante aquellas palabras, el mundo de Rin se rompió.
Una mano pasó y atravesó el estomago de Shirou, sangre goteó con fuerza ante aquello, el rostro del rubio se manchó cuando sacó el brazo y dejó caer al suelo al chico de cabello rojo que estaba aturdido y herido.
― Emiya-kun…―un gritó salió después de pronunciar el apellido de Shirou, Rin movió sus manos y cargó contra el hombre con ira ya impresa en todo su ser. Pero cuando se acercó no estaba más en el mismo lugar.
Naruto estaba detrás de Rin, la joven solo pudo voltearse y ver un ojo azul brillante y un rostro ennegrecido por la poca luz del lugar. La mano del rubio estaba en forma moviéndose hacía su cuello, Rin podía verlo, como lentamente al mano del hombre bajaba contra su cuello sin poder moverse, no, no es que no pudiera moverse, era porque no podía reaccionar a tiempo.
Tres flechas rojas volaron directamente al brazo del hombre clavándose y haciendo que el hombre salte hacia atrás por el daño.
Archer se presentó frente al hombre.
― Bastante cruel abusar de un par de niños, y más siendo lo que sea que eres ―Archer miró a Shirou en el suelo luchando por sentarse, incluso con el estómago abierto. Aquella voluntad era absurda.
― Descortés también interrumpir una pelea ―Naruto sacudió su mano que había estado aún manchada con la sangre de Shirou. Rin apretó los labios y sintió como el mundo se iba. Al menos Archer ya estaba presente. Un humano no podría pelear contra un servant.
― Mi mal, pero estabas abierto, no sé que tenías en tu cabeza, pero dejaste tiempo para que pueda accionar ―las palabras del hombre hicieron que el rubio sonriera mostrando sus dientes. Ahora había algo distinto.
Naruto sintió un dolor de cabeza junto con un grito fuerte de algo en su cabeza.
Error.
Naruto apretó su puño y sintió como su fuerza se elevó. Ojos rojos con una pupila negra ahora estaban presentes en el hombre rubio, los caninos de Naruto crecieron y sintió como su cuerpo se fortificaba. Las flechas que estaba clavadas en su brazo salieron y cayeron al suelo, los músculos cerraron la herida por la forma en la que se contrajo con fuerza.
― Esa es una transformación peculiar, los yokai se supone que no están vinculados a nada o si quiera seguir―Archer comentó viendo al hombre frente suyo. No es que hubiera dejado que se transforme, es que no se sentía que pudiera interrumpir.
Naruto movió su cabeza hacia un lado haciendo que su cuello suene, para hacer lo mismo con el otro lado.
― ¿Qué demonios eres tú?... ―Rin susurró mientras que estaba al lado de Shirou intentando ayudarlo.
― Un tonto ―
― De hecho, eso lo somos todos ―Archer comentó con burla.
― Veo que entiendes esto ―los brazos de Naruto se tensaron y saltó contra el hombre.
Rin vio como sacó dos de esos chuchillos negros una vez más para saltar contra Archer. Era como ver a un servant pelear contra otro servant.
― ¿Qué? ―toda creencia de Rin se extinguió ante aquella vista, el rubio moviendo el cuchillo a velocidades las cuales no podía distinguir con propiedad, pero a pesar de eso, Archer se mantuvo firme con su defensa y contrataque.
"¡Hey! ¡Idiota! Necesito más mana, la niña de la espada me está ganando" Naruto parpadeó ante la petición de Jeanne.
Archer no perdonó. Una espada pasó rozando su costado y cortando parte de este.
"Mal momento" la voz de Naruto fue forzada, cosa que no pasó desapercibida por Jeanne.
"¿Maestro?" Jeanne preguntó con duda ante aquello.
"Concéntrate en tu pelea con Saber, tengo a Archer frente mío y no creo poder ganar ahora" Jeanne sintió que su cuerpo se tensaba.
Esquivando un corte más de Saber, Jeanne se agachó y desvió la estocada bajante.
Ambas se alejaron y pelearon con fuerza, pero ahora quería retirarse.
No iba a dejar que ese tonto muera, no sin antes hacer que sufra.
― ¡Sal del camino perra de espada invisible! ―Jeanne gritó moviendo su mano y haciendo que un estallido de llamas saliera.
No era un ataque el cual pudiera generar daño a Saber, peo si para tomar distancia.
― ¿Perdiste tu concentración bruja? ―Saber tomó postura para atacar nuevamente, pero vio como Jeanne buscaba por todos lados una forma de salir y no pelear más. ― ¿Qué sucede con tu concentración? ―las palabras de Saber fueron dadas con respetó, pero Jeanne se enojó gritó.
― ¡Mi estúpido maestro está peleando contra su Archer! ―los ojos de Saber se abrieron, iba a decir algo cuando otra cortina de llamas salió contra ella.
Con un movimiento de su espada, las llamas se dispersaron. Pero cuando vio el lugar, Jeanne no estaba.
Frunciendo el ceño, Saber empezó a correr tras la mujer al instante en que vio su figura alejarse entre los edificios.
Naruto se estaba enojando, bastante, la pelea contra cualquier servant debería ser fácil, incluso con cada limitación que tenía ahora, incluso con su estado tan degradado, podría hacerle frente a cualquiera.
Era más fuerte, y más rápido que saber y con más agilidad que Lancer. Entonces ¿Por qué no podía herir al arquero frente suyo? Le frustró al rubio, si esto hubiera sido su mejor momento.
La pelea no hubiera llegado a este punto, con el rubio jadeando, al igual que Archer, ambos con varios signos de lesión, mientras que Naruto presentaba cortes alrededor de su cuerpo, ligeros, pero estaban allí, Archer contaba con alguno que otro moretón.
Ambos no podían conectar de forma decente contra el otro.
― Eres despreciable, pero ese estilo de lucho, me gusta ―Naruto tomó aire mientras que flexionaba su cuerpo.
― Oh, entonces me puedes elogiar por pelear así, me sorprende ―
― Tienes una lengua bastante venenosa ¿Sabias? ―Naruto se rio por lo bajo mientras que vio al hombre resoplar con diversión.
― Puede ser, no soy tu héroe promedio ―la confianza era evidente en el hombre.
La sonrisa de Naruto creció ante aquella mención del hombre.
― Lo sé, pero no sé que eres, pero del trono de héroes no eres ―aquello hizo que ceño fruncido del hombre apareciera con brevedad antes de recuperar su estado tranquilo.
Ambos se pusieron en posición de pelear, Naruto podía dejar un clon y salir, pero eso indicaría que las sospechas de Rin podrían llegar a otro punto, si pudiera dejarla fuera…
― ¡Maestro! ―Jeanne apareció en lo alto en el cielo saltando, Naruto se giró y vio a la mujer ir a su dirección.
Una espada que no vio ni siquiera de donde salió se clavó en su estómago.
Naruto abrió los ojos y bloqueó un corte cruzado del arquero de pelo blanco que iba a su cabeza.
En rubio jamás estuvo tan enojado con las limitaciones como ahora.
Cuando Jeanne llegó y vio a su maestro bien, se relajó momentáneamente, pero cuando lo llamó, fue algo que quiso no haber hecho.
Una espada salió del rango del arquero y se incrustó en el estómago de su maestro, fue en ese momento en que el mundo de Jeanne dejó de funcionar. El hombre era arrogante, molesto, mezquino, se burlaba de ella en cada que podía, pero a la vez, era una de las pocas personas que no mentían en cada acción que tenía, a lo mucho tenía sus secretos, pero normalmente le decía lo que pensaba.
Quizá Naruto nunca le dijo su deseo, pero a la vez le dejó en claro algo, que él iba a ser cómplice de ella.
Un mar de llamas salió y separó al rubio del arquero, Jeanne no dudó y agarró al hombre y lo sacó del lugar antes de que pudieran seguirla. No, de hecho, Archer solo se quedó quieto y esperó que se fueron, no hubo movimiento, no hubo acción demás, tampoco buscaba algo, solo miró a las dos figuras alejarse con velocidad. Jeanne tenía esa mala espada, el hombre les estaba dejando escapar.
Poco después llegó Saber en la escena y vio el estado de Shirou.
A la mujer casi tiró su espada cuando vio a su maestro inconsciente y en ese estado.
Jeanne aterrizó en una de las casas fuera de la ciudad que el hombre le había mostrado que podían ir en caso de no poder volver allí mientras que se desarrollaba la guerra.
La espada en el hombre se había ido, la sangre manchó las manos de la mujer cuando bajó al hombre frente a la puerta antes de darle una patada y abrirla de golpe, aquello volver a arrastrar al rubio.
― Sé que te preocupas, pero esto no es nada ―Jeanne no lo escuchó, solo caminó hasta que tiró al hombre en una cama y volvió a su ropa antes del ataque de los otros masters.
― Te vas a callar la boca y vas a dejar que te trate ¿Me entiendes? No estoy para rogarte, no estoy para decirte que hacer, estoy para ordenarte, asique cállate y escucha ―Jeanne comentó con ira antes de caminar y buscar cualquier cosa que necesitara el hombre.
― Eres tan dulce como muestras que te importo, pero si fuera un humano normal, con la forma en la que me lanzas ya estaría muerto ―la risa del hombre hizo que Jeanne rechistara la lengua, se dio la vuelta y lo vio.
Al hombre de pie como si nada hubiera pasado.
Los ojos de Jeanne se abrieron ante aquello. Caminó y tumbó al hombre en la cama y le quitó la camisa.
Nada, no había nada en su estómago, sin cicatrices sin nada, solo sintió el lugar más caliente de lo habitual.
― Me alegra que te encante mirarme, pero…creo que esto no es algo lo cual deberías hacer ahora ―Jeanne alzó los ojos y vio el rostro del rubio que estaba disimulando un sonrojo y una expresión tímida.
Una patada fue dada en la cara del hombre al instante.
― Eres el bastardo más asqueroso y suertudo, no el gusano, no, incluso los gusanos se lesionan, no eres más que una cucaracha ―Jeanne pisó el rostro del hombre para luego darse la vuelta y caminar hasta el comedor.
Se tiró en la silla y se llevó las manos en su cara.
― ¿Preocupada? ―la pregunta de Naruto hizo que Jeanne alce la cabeza y viera al hombre con enojo.
― ¿De donde voy a sacar un mago competente ahora mismo para ganar? ―la pregunta de Jeanne hizo que Naruto se riera.
― Veo que me aprecias mucho ―
― Si mueres esto no tiene sentido, eso es todo ―
Naruto sonrió con suavidad a Jeanne. Se le veía bastante cansada y con falta de aliento.
― No era necesario que vinieras, por eso te dije que no era necesario que interfirieras, de hecho, es por tu culpa que me hice daño, además ¿No le pudiste ganar a un Saber que no está a su máxima capacidad? A lo mucho tiene el sesenta por ciento de su fuerza real…―Naruto se burló de la mujer de cabello ceniza.
Pero no hubo replicas.
― Cállate ―Naruto alzó una ceja ante las palabras de Jeanne.
― Ahora estás intratable ―Naruto comentó y se sentó frente a Jeanne, su camisa estaba abierta y los rastros de sangre aún presentes.
― ¿Qué me estás haciendo? ―Naruto alzó una ceja y vio a Jeanne.
― No entiendo, a veces sí que eres un dolor, pero bueno, eso es lo que te hace tan linda que- ―un golpe en su cara hizo que se callase.
Jeanne derribó al rubio haciendo que este cayera de espaldas contra el suelo.
― Ahora eso es-―
― Si dices que es abuso domestico te voy a golpear hasta que no seas nada más que una pulpa de sangre en el suelo, no me trates como tu esposa ―
― Pero lo hago, es la mejor definición que tienes, porque lo de servant no se te da muy bien ―Naruto comentó desviando la vista. Ese comentario hizo que Jeanne arrugue el rostro.
― Por favor, no, no y no, no estoy en eso, me das mucho asco ―
― Solo veo que eres tímida ―el rubio la miró al rostro con una sonrisa.
― ¿Estás intentando seducirme? ¿En serio? Vuelve cuando mejores tus líneas ―
― No lo hago, solo me gusta molestarte, eres demasiado adorable enojada ―
Jeanne apretó los dientes y se giró, pero Naruto vio parte de sus orejas ahora color rosa.
― Voy a romperte las piernas si sigues así ―
― Aterrador ―un tono cantarín salió de la boca del rubio. Naruto se cruzó de brazos aún sentado en la silla, solo que esta estaba con el respaldo contra el suelo.
― Solo…detente ¿Qué me estás haciendo? ―Jeanne volvió a preguntar, caminando y tirándose al lado del rubio en el suelo.
― Estoy intentando ganar una guerra que es una tradición masacrar a todos, no tiene mucho misterio ―
― Me refiero a mí, como servant ¿Por qué siento que cada día soy más débil? Siento que mi mana, mana que por mi clase debería ganar, se consume, mi fuerza se va, no me puedo poner en estado astral, todo me dice algo, que no tengo las ventajas de mi clase, que no cuento con mi estado de sirviente, dime ¿Estoy viva no? ―Jeanne le interrogó al rubio, girando su cuello y viendo al hombre que estaba con el rostro frente al suyo.
Ambos mirándose uno frente al otro.
― ¿Eso crees? ―Naruto comentó con interés viendo a la mujer.
― Lo sé, no lo creo, no es mi suposición, tampoco ignoro algo, ahora eres más fuerte que hace poco ―Naruto sintió que su cuerpo se tensó ante aquella mención.
Jeanne notó eso y dio un suspiro.
― No esperaba mucho la verdad, pero hay algo que sentía desde siempre, desde mi toma de consciencia, sé que no soy la original yo, sé que no soy nada más que un alter ego, por lo cual ¿Cómo es que existo? No debería ser nada más que la fantasía de un delirio de un tonto ―Jeanne comentó pensando en Gilles.
Ella era una cosa la cual no debería poder ser detenida, con un solo pensar, con un solo actual, con un solo sentir, pero a la vez, ahora no tenía nada de aquello, era como si ahora no sintiera que estaba haciendo lo que debería, era como si no fuera lo que alguna vez fue en su creación.
Era como si se rechazara a sí misma, tenía sentimientos, tenía algo que latía en su pecho.
Humana, se sentía más humana que cualquier humano que existiera ahora mismo. A pesar de como sonaba esa frase, aquello era lo que sintió Jeanne al momento de reflexionar sobre sí misma.
― Es curioso que digas eso ―las palabras del rubio captaron la atención de Jeanne, puesto que el hombre se había mantenido en silencio por unos instantes después de que terminó su diatriba. ― De hecho, no podía participar en la guerra de manera oficial, no podía porque no es que no pudiera ser seleccionado por el grial, es porque hay alguien que me estaba prohibiendo, y sobre lo que soy, que ahora estás preguntándote supongo, puedes considerarme como un espíritu heroico a medias ― los ojos de Jeanne se abrieron ante aquellas palabras.
― ¿Eh? ―Jeane susurró en desconcierto.
― No me extraña que te sintieras en conflicto en cada momento, para la categoría de Avenger, deberías tener algo lo cual no deberías poder cambiar, pero a la vez, tan inhumano que no deberías existir bajo los criterios estándar del grial ―Naruto hizo que Jeanne se sentase en el suelo y le prestase atención ahora.
― ¿Qué estás diciendo? ―Jeanne no comprendía, pero sentía como si le doliera el pecho, como si su identidad estuviera siendo tocada.
― No puedes ser la bruja dragón que odia a todos, porque esa sería la base de tu mito ficticio ―Naruto comentó con tranquilidad viendo a los ojos desconcertados de la mujer.
― ¿Ficticio? ―Jeanne preguntó haciendo que el rubio cerrase los ojos y se mordiera el labio. ― ¡Responde! ―
― No deberías existir, eso es lo que quiero decir, pero ahora que existes de verdad, no eres Jeanne DˡArc, quizá te consideres una versión alternativa, pero tampoco lo eres ―Jeanne se sentó sobre el regazo del hombre le agarró del cuello de su camisa.
Los ojos amarillos de Jeanne brillaban con fuerza viendo al hombre bajo suyo.
― ¿No debería existir? Entonces ¿Soy algo así como un error en algún mecanismo? ―una risa estaba empezando a salir de la boca de Jeanne.
― Es un ejemplo, el grial te proporcionó conocimiento, así que deberías entender, no eres nada más que un bug en el sistema de la realidad ―un golpe hizo que la cabeza del rubio chocase contra el suelo y se hundiera, la madera del piso de la casa se astilló cuando el golpe fue dado.
― ¡Yo viví mi vida! ¡No reniegues lo que fui! ―el grito de ira pura fue dado, Jeanne estaba alzando al rubio por la camisa mientras que su rostro estaba deformado por la rabia. ― ¿Crees que no sufrí en vida? Y ahora, me dices que no debería haber sentido nada, que me siente en una esquina y diga que no pasó nada que solo lo que sé, lo que sentí, lo que experimenté ¿No es nada más que una mentira? ―Jeanne tenía los ojos abiertos con una expresión de odio, rabia y desesperación, sus ojos brillaban mientras que sus dientes eran mostrados y apretados por la fuerza que salía de su estado de colera.
― Piensas demasiado suave, no sientes que quieras quemar el mundo, no, quieres hacer, pero a la vez sientes que no, no sabes lo que quieres ―Naruto estaba como si el golpe no hubiera sido dado a su cara, a pesar de la sangre cayendo de su nariz.
Una risa salió de Jeanne ante las palabras del hombre bajo suyo.
― Cada emoción, preocupación, el sentir que eras algo, el que me preocupa por todos, cada sentimiento de conservación por los demás ¿Fue de Jeanne la santa verdad? ―Jeanne preguntó haciendo que su cabello se cayera sobre su cara al momento en que se agachó y bajó la cabeza.
― No lo diría de esa forma, pero a la vez sí, y es donde entro yo en todo esto, no fuiste invocada, fuiste revocada de tu error ―
Jeanne se rio con fuerza, una que Naruto pudo notar como forzada. La mujer estaba llorando, pero era demasiado orgullosa para llorar entonces se estaba riendo. El mundo de la cúpula se rompió ante la mujer.
― Me gusta la música clásica, los dulces y estar tranquila ―Jeanne comentó haciendo que Naruto sintiera como algo se rompía dentro suyo. ― ¿Qué es esta situación de que no existo? Entonces, que eres para invocarme y arreglar el error ―Jeanne preguntó haciendo que Naruto diera un suspiro.
― Otro error en el sistema ―Jeanne detuvo su sonrisa y vio al hombre bajo suyo, sus ojos habían perdido el brillo característico, la sonrisa y felicidad que estaba prácticamente pintada en el rostro se fueron.
― ¿Otro error dices? ―
― Un error que fue bendecido con una oportunidad, arreglar un sistema que debería estar sin uso, uno el cual estaba tan desesperado para arreglarse que rogó ayuda, el Grial está contaminado y sin posibilidad de uso ―Naruto comentó sin ganas.
Jeanne se quedó quieta, su deseo, no iba a poder cumplirse entonces, nada de esto tenía sentido, la guerra que libraban, la forma en la que peleaban.
Ella misma estando viva.
― ¿Qué demonios es esto? ―la frustración apareció por primera vez demasiado marcada en el tono de Jeanne.
― Quisiera saber ―
Una risa volvió en la boca de la mujer.
― No creo que hayas aceptado una propuesta de algo así por pura buena voluntad, no te veo capaz de eso ―Jeanne interrogó al hombre.
Ella se puso de pie y le tendió la mano al hombre.
Un suspiro de cansancio seguido de un resoplido de diversión fue dado por Naruto.
― Al igual que tú, soy ficción, no debería existir, como tu era una santa, yo debería ser algo…más que esto, no alcancé la meta final, me desvié y decidí que algunas cosas no eran necesarias, quiero cambiar eso ―Jeanne caminó sin ganas hasta una silla y se sentó.
― Entonces quieres borrar tu existencia, felicidades, puedo ayudarte aquí y ahora si quieres ―una sonrisa salió de Naruto cuando las palabras de Jeanne fueron escuchas por él. Jeanne alzó una ceja ante aquello. ― Realmente eres un masoquista que disfruta que abuse ti ¿No? ―
― No, no soy de esos, pero eres demasiado tierna, quizá es por eso que eres tan divertida, tu ficción chocando con tu realidad ―Jeanne rechistó ante aquello.
― No quiero escuchar más, solo que sé que no vale la pena seguir la guerra, pero debemos seguir la guerra ¿No? ―Jeanne habló para ver al rubio con desinterés. Era casi como si el estado de crisis no se hubiera dado hasta hace unos segundos.
― Yo debo ―Naruto dijo haciendo que Jeanne comprendiera ahora porque pasaba todo esto.
― Oh…―susurró la mujer de pelo ceniza. Ahora comprendía mejor, el hombre le reveló aquello, porque se iba a poner más débil de ahora en adelante, ella iba a poseer un cuerpo humano sin privilegios, quizá a la larga recupere su fuerza, pero ella debería ser casi un factor nulo en la guerra.
Entonces Naruto le estaba proponiendo que se fuera.
Casi cómico.
― Es por eso que te sentiste decepcionado por mi actual pacifista, tenías tantas esperanzas que este error sea solo eso, un error del cual no sientas nada a la hora final de traicionarme ¿Verdad? Pero ahora que soy demasiado débil, según tu pensar ¿Me vas a desechar? ―Naruto parpadeó ante aquello.
― Sabes que lo que dices no tiene sentido, tu mejor que nadie lo sabe, que lo sientes, no es lealtad, tampoco afecto, mucho menos amor hacia mí, solo lo haces porque quieres significar algo- ―Jeanne interrumpió al hombre lanzando un salero su cabeza.
― ¡¿Ahora qué demonios fue eso?! ―la indignación de Naruto fue tal que hizo que Jeanne se riera. Poco a poco, ella subió sus pies sobre la silla y se abrazó a su misma.
― No es que no te entienda, que si fuera mi yo que debería ser "ficción" solo pensaría en muerte y destrucción, de hecho, no es tan alejado de lo que pienso ―Naruto suspiró ante aquella mención. ― Pero creo que estás confundiendo algo ¿Qué carajos de mierda te entró en la cabeza que te dio la idea de que me entiendes? ―Naruto abrió sus ojos.
― ¿Perdón? ―Jeanne caminó hasta el rubio y le puso un brazo sobre los hombros.
― De que dudo, lo hago, pero al menos sé algo, al comienzo, ese pequeño instante revelación me hizo querer llorar, pero ahora lo veo de otra forma, ahora mismo, yo soy la original ―la sonrisa de Jeanne hizo que Naruto abriera la boca en sorpresa.
― Hablando de ego…―Naruto comentó haciendo que una risa saliera de Jeanne.
No fue una de esas risas malvadas o siniestras.
Era una verdadera, una de pura alegría.
― ¡¿No lo entiendes?! No soy una puta santa y tampoco una perra genocida ¡Soy ambas! ¡Soy mejor que esas dos! ―
― No creo que así sea como funcione…sigues siendo Jeanne alter, solo que ahora estás viva y puedes hacer tu historia…no pienso que eso funcione como lo estás mencionando…―
― Ahora lo hace, y tu si eres un error, de eso estoy segura, eres despreciable a un punto el cual cualquiera quisiera borrarte, no me interesa tu pasado trágico, tampoco tu objetivo de "salvemos el mundo" que es dado por esa copa corrupta de perra ―
― Deberías moderar un poco más tus palabras ―
― ¡Y tu dejar de ser necio idiota fracasado depresivo! ―Jeanne lo zarandeó. ― Esa bazofia de copa ya no existe para nosotros como un sustento ¡Estamos vivos tonto petulante! ―
― El que uses palabras más complejas no las hace menos desagradables ―
― ¡Claro que las hace! Solo tenemos que matar a todos y somo quienes queremos ser ―
― Te estás contradiciendo con eso ―
― ¡Puedes dejar de llevarme la contraría! ¡Es obvio que estoy hablando de más siendo que solo tenemos que hacer parte de la misión y somo libres de vivir como queramos! ―Jeanne se puso de pie y se balanceó en un pie como si celebrase. ― Ah, pero eres un idiota y no lo ves de esa manera ―
― Pensé que no eras malvada, todo lo que vi de tu actual yo me indicó eso ―Naruto entrecerró los ojos y vio a la mujer. No le estaba gustando que ella ahora llevaba las riendas de las burlas.
― Y no me importa una mierda si lo soy o no, tonto y tonto ¿Quién se le ocurre que esta es una historia nuestra positiva? Es como si el argumento en nuestra vida fuera nulo, soy Jeanne DˡArc, fui una santa, pero caí en desgracia, pasé a ser una versión alternativa y ahora esa versión que solo podría ser un espíritu es humano, estoy viva, puedo hacer lo que quiera ―Jeanne aplaudió.
― Te estas desviando del asunto de la guerra, estamos por ganar de igual manera ―
― Llámame master ―Jeanne vio al rubio parpadear con confusión.
― ¿Disculpa? ―Naruto no pudo creer lo que escuchaba.
― Dijiste que yo era más master y tú, vamos dime master ―
― Eso no fue lo que- ―Jeanne le dio a Naruto una punta pie.
Haciendo que la mujer arrodille y tocase su pie.
― Bastardo enfermo ¡¿Tratas así a tu maestro?! ―
― ¡Qué demonios te pasa! Además ¡Tu misma te lesionaste al patearme! ―Naruto gritó ya exasperado de esto. ― ¡Se supone que deberías estar enojada! ¡Furiosa! ¡¿Por qué lo tomas así?! ―
― Porque hay cosas que no quiero creer más y no necesito saber nada, después de todo, es ficción ―
― Estas torciendo todo a lo que te gusta escuchar…―Naruto comentó ya sin ánimos.
― Me alegra verte en ese estado deprimente, servant ficticio ―Naruto respiró hondo y luego exhalo.
― Antes eras más adorable…―Naruto comentó resoplando ya sin emoción de nada.
― ¿Te parece adorable que "una chica baja" te rompa la boca? ―Naruto arrugó más el rostro. ― Me estás tentando realmente ahora infeliz ―Jeanne miró con furia al hombre.
Naruto parecía que iba a llorar ante aquello.
― ¿Qué demonios te pasa? Dios, maldita sea ¡Actúa normal! ―Naruto ya estaba estresado.
― Dios no existe ―
― Eres una santa ―
― El que crea en él no significa que exista ―
Naruto abrió la boca como para responder, pero no salieron palabras de su boca.
― Sabes que, bueno, eres el master, quieres hacer un holocausto ahora que te sientes libre de tu pensar ¿Qué demonios te pasa? Te estas contradiciendo con lo de la escuela, no tiene sentido a como actuabas hace unas horas a como ahora ―Naruto golpeó con frustración la pared.
Jeanne aún agachada cerró los ojos y pensó en ello.
― Ahora soy mi propio ser ―
― Ya lo eras, no eras la santa, el que seas ficción ni significa que no puedas existir en una línea de tiempo ―
― Funciona conmigo, escucha, vamos a tomar el poder del grial y quemar el mundo ―
―…―Sin respuesta de Naruto.
―…―Jeanne estaba sonriendo con alegría mientras que esperaba la respuesta.
― ¿Es enserio? ―Naruto preguntó viendo a la mujer de cabello ceniza.
― ¿Por qué no lo sería? Vamos a crear un mundo perfecto ―
― No vas a gobernar nada, sabes, ahora mismo eres más Avenger que en todo el tiempo en que te conocí ― Naruto puso sus manos en su cara y dio un grito bajo de frustración.
Jeanne se puso de puntitas y le dio palmadas en la cabeza al rubio.
― Ahora cálmate servant tonto ―Jeanne comentó para luego darse la vuelta y abrir la heladera.
― No tienes sellos de comando ―
― Tú tampoco ―Jeanne sacó una lata de refresco y la abrió, lo olió un momento para luego darle un sorbo, se recostó contra la heladera y apunto con un dedo al rubio. ― No vamos a gobernar el mundo como tal, solo vamos a quemar lo que no nos gusta ―Naruto arrugó el rostro y miró a la mujer.
― Eso es lo mismo ―Naruto quería llorar de la frustración.
¿Era así como se sentía la mujer de pelo ceniza hasta hace unas horas?
― Antes no sabía que hacer, tienes dinero, mucho, estás vivo, yo estoy viva, tenemos tiempo, solo cumplimos con lo de tu cáliz tonto y listo ―Jeanne comentó con una sonrisa confiada.
― Tampoco funciona las cosas así ―Naruto comentó ahora dando un gran suspiro para caminar al lado de Jeanne, empujarla suavemente y tomar una cerveza que estaba ahí.
― ¿Cómo es eso? Pensé que dijiste que el grial no funcionaba ―Naruto miró al techo antes de cerrar los ojos.
― No funciona como tal, pero ese mismo sistema es lo que nos permitió estar aquí ahora, ambos somos el "Sistema inmune" del grial, tenemos que arreglarlo, si bien no dependemos de él como tal, yo tengo…muchas restricciones ―Naruto comentó haciendo que Jeanne parpadee en sorpresa.
― Eso…no tiene sentido, pero a la vez aclara un par de cosas ―Jeanne caminó hasta el sofá que estaba en la habitación contigua de la cocina.
Naruto siguió a la mujer y se sentó a su lado.
― Es una idea estúpida, pero como ves, el grial se llena con el sacrificio de los servant, nosotros no estamos ligados a eso, lo que hizo el Giral es una apuesta, tenemos que librarlo o su apuesta se fue y nos vamos, bueno, al menos en tu caso, yo tengo un contrato ―Jeanne parpadeó ante aquello.
― Es por eso que tienes habilidades raras y eres fuerte ¿Es parte de tu contrato? ―
― No, no tiene nada que ver, de hecho, tengo prohibido el poder estar en mi mejor momento hasta que el sistema lo permita, eso podría aplicarse a muchos ámbitos…―Jeanne comprendió ahora lo que decía.
― Si me voy, no me vas a detener, pero te vas a quedar solo, tienes la guerra ganada, pero no asegura que puedas limpiar el grial ―Jeanne susurró viendo al rubio asentir. ― Supongo que querías cumplir un deseo con el Grial ―una risa muerta salió del rubio.
― Todos vinimos con esa esperanza, pero no, ya no existe eso, además, sé algunas cosas, nadie puede acercarse al origen, es un concepto bastante molesto la verdad ―
Jeanne nunca vio al hombre tan derrotado, al parecer la frustración que debería haber sido de ella, pasó a ser del hombre, se notaba eso, que nunca daba su verdadera apariencia, entonces ¿Esa era la verdadera cara del hombre risueño?
― Te ves patético así, deberías pensar más en ti mismo que en lo que quieren los demás ¿Tu deseo era para "un bien mayor"? ―Naruto abrió los ojos con sorpresa, Jeanne resopló con burla. ― Eres bastante obvio ahora que te veo, conozco esa mirada, por más que me digas que no debería pensar en mi vida antes de todo esto, viví como Jeanne, la santa, viví como alguien que añoraba libertad, jubilo y felicidad para todos, conozco lo podrido que están los hombres dentro ―Jeanne se puso de pie y caminó hasta ponerse detrás de Naruto que seguía con la cabeza gacha.
― Nunca te dije que dejes de pensar en eso como tal, solo mencioné como tu vida no es lo mismo ahora que lo que debería ser ―
― Es por eso que conozco a los de tu tipo, porque me conozco a mí, eres alguien demasiado altruista ―Jeanne no le gustó del todo lo que iba a hacer, no le gustaba el contacto físico como tal, pero solo por está vez, y como remuneración por decir la verdad iba a hacerlo.
Unos brazos se posaron al lado del cuello de Naruto, los ojos del rubio se abrieron con sorpresa, quiso voltearse, pero Jeanne no le dejó, a pesar de su estado actual, aún ella contaba con fuerza suficiente para ir contra un servant.
― Es hora de despertar, eres mi cómplice, por lo cual te daré ese placer ―Naruto escuchó aquel susurro, era como si le estuvieran susurrando para que cometiera un pecado.
― No recuerdo que fueses así de atrevida ―una pequeña sonrisa salió en el rostro de Naruto.
― Y no recuerdo que fueras así de idiota, te conozco ya por un tiempo, vivo contigo todo el día, conozco algo ya de ti, y realmente verte rebajado así hasta me da lastima de tu penoso ser ―Jeanne comentó haciendo que el rubio se riera con un sentimiento de diversión verdadero.
― Si estas tratando de consolarme, realmente eres mala en esto ―
― No lo estoy, solo quiero decirte esto, que despiertes, si hay algo que aprendí, es que todo el mundo tiene un límite, viéndote como estás ahora, veo que solo buscas seguir ese limite cuando lo terminaste hace tiempo, ya hiciste suficiente, yo ya hice suficiente ―Jeanne sintió como el rubio inclinaba su cabeza hacia atrás haciendo que su cabeza descansara en el espacio entre su cuello y hombro.
Casi se burló del hombre si no fuese porque la situación no lo ameritaba. Del todo.
― Es hora, Naruto Uzumaki, despierta, ya es suficiente, tu noche…―Jeanne se detuvo cuando sintió algo cálido caer en su brazo, aquello proveniente de las mejillas del rubio. ― Tu noche fue larga, es hora que te pongas de pie y no caminos por otros ―hubo una pausa antes de que el hombre soltara un suspiro.
Aquellas palabras eran las que necesitaba escuchar, desde siempre, Naruto lo supo, su existencia fue por otros.
No buscó ser el líder de su aldea por protección o algo más. Buscó ser reconocido, buscó ser admirado, buscó que todo el mundo le tratase como su igual, y cuando lo logró, entonces dedicó toda su vida a asegurar a cada persona, a cada posible ser en peligro o en desesperación, todo eso pensando en los demás, desinteresado sí, pero tonto a la vez. Pero hasta ese momento, creyó que le hacía feliz aquello.
Jeanne habló una ultima vez antes de que Naruto dejase de pensar y cerrarse los ojos para asimilar lo que mencionó. Aquel ultimo susurro que le hizo querer perderse en su camino, después de todo…
― Ya que vas a caminar al infierno, vamos juntos ¿Qué más da ahora? ―Jeanne habló antes de que ver como Naruto parecía como si un peso se liberase de sus hombros.
Aquellas palabras eran puramente egocéntricas y desde un punto de vista individual.
Pero eran las palabras que Naruto deseó que alguien alguna vez le mencionase, incluso si la mujer no conocía su historia, incluso con todo eso, ella le entendió y le dio por fin esas palabras de libertad.
Un simple levantamiento.
No sé qué decir, estoy demasiado emocionado por esta historia, pero a la vez no sé si quedó bien el capítulo, lo terminé reescribiendo un par de veces, ahora me da curiosidad si el resultado es aceptable o no. Como sea, espero que me lo digan en los comentarios.
Sobre la relación de ambos, veo que muchos nombran como un matrimonio que se ama y odia, realmente eso me dio gracia.
Va a haber una segunda actualización con los agradecimientos y contestando los reviews más adelante en una segunda actualización. Sus comentarios son lo que me motiva a seguir esto, a pesar de que es gratis mi trabajo y lleva mucho tiempo. Por eso se los agradezco, a todo el lea esto, gracias.
Espero que les agrade la historia y que les guste, me costó bastante, incluso con notas, uno termina reescribiendo y previendo si la escena propuesta es correcta, tengo miedo de que no, pero espero que ese no sea el caso, como sea, les deseo lo mejor a todos, por favor, cuiden su salud y estén siempre con lo que les gusta.
Rey de picas fuera.
