Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.

Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.

Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.

- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando

" Esto no puede ser real" Pensamientos

- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu

Los secretos del Hokage

Capítulo 15: Nuevos horizontes

El bosque estaba frío esa noche, real, realmente frío y no era porque ya estaba entrada la madrugada, no, era por la horrible tensión que se dio luego de la reunión con Matatabi o mas bien, luego de que la biju decidiera revelar el secreto que al parecer un muy cercano miembro de la familia les había estado escondiendo todo este tiempo.

El camino de regreso era en silencio, un muy incomodo silencio donde así como el silencio se prolongaba, el tiempo para regresar a casa aumentaba, todo porque el caminar de todos era bastante pausado, como queriendo asegurarse de lograr calmarse, aunque fuera lo suficiente como para no acabar explotando en cuanto llegaran a casa, pero claro esta, para uno de los miembros de la familia, aquello se le estaba volviendo muy difícil de soportar, especialmente considerando su carácter.

- Etto... ¿Ts-Tsunade? - Naruto ya no soportando ese tenso e incomodo silencio, trato de hablar con la mas que evidentemente enfurecida rubia que iba delante de todos y por las huellas de sus tacones en la tierra, era obvio que estaba haciendo acopio de todo su control para no empezar a destruir todo el bosque con su puños, eso podía dejarse en evidencia ya que sus huellas, mas que eso, parecían cráteres donde el suelo se cuarteaba cada vez que ella pisaba.

- Ahora no Naruto - el tono seco con el que le habló, dejaba muy en claro la situación, no era el momento de hablar y si no quería ser el receptáculo de toda su rabia, mejor que mantuviera la boca cerrada, - de verdad que no estoy de humor en este momento - se aseguro de demostrar en esa simple oración su actual postura sobre la situación.

- Hay que hablarlo Tsunade - pero ella olvidaba una cosa, así como ella, su esposo también podía llegar a ser muy terco, no, mas bien, hablando de terquedad, él era el rey, - no es bueno guardarse esas cosas, ya lo sabes - eso le dolía, no porque la regañara, sino porque si de algo ella sabía, era precisamente del daño que hacía guardarse ese tipo de cosas, ella ya había vivido en el pasado aquello y no era bonito.

Tsunade no hablo, simplemente se detuvo en un pequeño claro del bosque y trato de negarle la vista a su marido, estaba demasiado enojada, no con él, si no con el biju con nueve colas que ahora se refugiaba de su ira dentro de él.

- Tsunade-chan, somos una familia y nos apoyamos mutuamente - Hinata le hablo de esa manera tan tierna y maternal que usaba para con aquellos que eran especiales para ella, - pero no podemos ayudarte, si tu no nos dejas - no era justo, ella no era justa, si le hablaba de esa manera tan comprensiva y abierta la desarmaba, a veces parecía como si la mayor de las dos fuera la ojiperla y no ella.

Se mordió el labio mientras veía a Hinata quien la veía con una sonrisa discreta pero cálida esperando pacientemente a que ella decidiera que estaba lista para hablar y luego miro a su esposo, el sonreía, asintiendo con su rostro como diciéndole que ahí, con ellos, estaba segura y que podía abrirse sin reparos, cosa que la hizo bufar, como si no lo supiera ya.

- Es solo que... - se le hizo un nudo en la garganta, aun cuando confiaba con todo su ser en esos dos a su lado, aquello no dejaba de ser algo que no sabía como manejar, - simplemente no debió hacerlo, no tenía derecho - termino diciendo no con rabia, sino con dolor, porque a final, eso era lo que mas la embargaba, el dolor.

- Tsu-chan - Hinata fue la primera en actuar y acunar a la rubia entre sus brazos, tratando de transmitir en su abrazo, todos los buenos sentimientos que pudiera hacía la mujer, que agradecida se acurruco contra ella, mientras dejaba que la calidez de aquella a quien veía como su hermana la reconfortara, todo ante la mirada cálida que les daba el rubio dueño de sus corazones.

- No puedes dejar que la rabia te gane Tsunade, nunca sale nada bueno de eso, yo lo se por experiencia - era importante calmar a su esposa y sabía que con ayuda de Hinata eso sería mas fácil, por eso se acerco a ella para consolarla también, - ¿no es mejor si dejas de lado toda esa furia? - jamas pensó verse en una situación de ese estilo, es decir, haciendo de psicólogo, pero ser padre le había enseñado unas cuantas cosas y al parecer no eran útiles solo contra sus hijos.

Tsunade dejo que sus sentimientos se calmaran y sus ideas se reorganizaran en su mente antes de separarse de su amiga para encarar de nuevo a su esposo, esta vez con un rostro mas cansino y que demostraba su pesar.

- ¿Acaso no te duele a ti también todo esto? ¿como puedes perdonarlo tan fácil? - no lo comprendía, en ese momento, ella quería tener a ese zorro frente a ella y de ser posible romperle el hocico, pero a diferencia suya, el rubio estaba al parecer muy calmado y eso la tenía contrariada.

- Claro que me duele y no lo he perdonado, no aun, pero que mas podemos hacer, lo hecho hecho esta - el que lo dijera calmado y luego se encogiera de hombros, no fue algo bien visto por la mujer que solo furncio el ceño un tanto indignada ante su respuesta.

- Como puedes decir algo así, cariño, ¡hablamos de mi abuela! - exploto al final cuando recordó la identidad de una de las dos almas que el tarado de Kurama decidió restringir en su interior en el pasado, ver a Naruto así de calmado le resultaba ofensivo, al menos hasta que vio la mirada un tanto mas sería e imponente que le dedico tras sus últimas palabras.

- ¡Y también hablamos de mi madre! - esta vez también exploto él, al menos para recordarle que él también tenía mucho que opinar en todo el asunto considerando que la otra alma que al parecer Kurama retuvo en su momento, era ni mas ni menos que la de su segunda jinchuriki, a heredera de la carga de Mito y madre del rubio.

Se vieron un segundo como para dar a entender que ambos tenían el mismo derecho a reclamar y enojarse, pero que no sacaban nada enojándose entre ellos, eso era, literalmente, un gasto innecesario de fuerzas.

- Naruto, Tsunade, no creo que pelear entre nosotros sea la solución - Hinata finalmente tuvo que mediar entre ambos cuando vio que ninguno de los dos iba a dar su brazo a torcer en esto y por eso llamo a la conciliación con ese tono calmado y benévolo suyo logrando calmar las aguas entre la pareja de rubios.

- Haaa, lo siento Hinata, tienes razón - Naruto fue el primero en recuperar la calma, su esposa tenía razón, pelear no resolvería nada, - Tsu-chan, perdóname, se que te duele, pero no puedes dejarte doblegar por eso - se acerco a Tsunade para tomar una de sus manos mientras con la otra acunaba su mejilla, sí, había vuelto a usar el henge para verse adulto, tal vez estuvieran en la mitad del bosque tarde en la noche, pero era mejor no arriesgarse.

- Naruto... dime, entonces, ¿qué debo hacer? - en este momento, la pobre estaba perdida, eran demasiadas emociones para un solo día y dado su estado actual, lo último que necesitaba era seguir experimentando emociones tan fuertes, no era sano ni para ella, ni para el bebé.

- Puedes verlo como una oportunidad Tsu-chan - le dijo sonriendole con calidez mientras acariciaba su mejilla, como tratando de transmitirle paz y aunque funciono, también no pudo evitar verlo confundida por sus palabras, algo que él noto y procedió a explicar, - podrías volver a ver a tu familia, ¿no vale la pena el riesgo? - lo decía emocionado y no podía evitar entenderlo, si lo propuesto por Matatabi resultaba ser factible, la posibilidad de que finalmente pudiera ver a su madre, verla de verdad, era algo que debía ser muy esperanzador para su amado.

- Tengo miedo... miedo de equivocarme, de poner mis esperanzas en algo imposible, de... de no ser capaz de hacerlo - finalmente expreso sus sentimientos, sí, se había comprometido a ayudar, pero nada aseguraba que realmente fuera a funcionar y eso era lo que mas la asustaba.

- Estamos contigo Tsunade, somos tu familia, tu soporte, tu fuerza - Hinata hablo con una mano en su pecho y una sonrisa radiante en su rostro, tratando de transmitir su sentir a la rubia y hacerla recuperar la confianza que era tan natural en ella, - confía en ti misma, tanto como nosotros confiamos - esa era la mas grande verdad que debía tener clara, mientras los tuviera a ellos, nunca estaría sola, podría enfrentar cualquier reto por difícil que fuera porque ellos serían su fuerza y eso era lo que la ojiperla quería transmitirle.

- No puedes dejar que el miedo te detenga Tsunade, el miedo es lo que lleva a la ira, la ira al odio y el odio... lleva al sufrimiento - los azules del rubio la vieron con tal intensidad que por un segundo se perdió en ese hermoso mar, - y tu eres mejor que eso, si estamos juntos no tienes que temer - finalmente le sonrió como para terminar de devolverle los ánimos que había perdido.

Viendo a esos dos que aun sin pruebas de que fuera posible, confiaban tanto en ella, que la apoyaban y que fuera cual fuera el resultado estarían ahí para ella, la hizo sonreír, tenían razón, no podía dejarse doblegar por el miedo, el miedo fue su mayor enemigo en un momento de su vida y vivió bajo su yugo demasiado tiempo, no podía permitir que la controlara de nuevo y esta ve, contaba con muchas mas personas a su lado para ayudarla a enfrentar los restos que se le venían.

- Mattaku, de verdad que ustedes dos son... - lo dijo con una sonrisa en su rostro, como rendida al echo de que no podría ganar contra ambos, para luego suspirar cansinamente y luego ver a su marido con un rostro cargado de sorna antes de hablarle, - y tu Naru-can, ¿desde cuando te hiciste tan sabio? no te queda para nada sabes - lo dijo burlona luego de escuchar su sermón, algo muy digno de un Hokage y no del hiperactivo ninja cabeza hueca numero uno del que ella se enamoro.

- ¡HEY!, también puedo tener mis momentos, ¿sabes? - con los mofletes hinchados mientras hacía una rabieta le contesto, sacando no solo risas de la rubia, sino también de la ojiperla al ver que pese a tantos años, el chico seguía siendo el mismo hombre de siempre, que seguí siendo fiel a su manera de ser y de ver las cosas.

Las vio reír y se sintió satisfecho, había por lo menos por esa noche o lo que quedaba de ella, alejado los temores y preocupaciones de ambas y con el ambiente mas relajado empezó a caminar una vez mas de regreso a casa, adelantándose a las dos mujeres antes de girarse para verlas y extender sus manos, una hacía cada una de ellas.

- ¿Vamos? - pregunto mientras sus manos aun estaba extendidas hacia ellas, en una clara invitación para que esta vez fueran juntos, cosa a la que ambas primero miraron sus manos, luego se miraron entre ellas y sonriendo regresaran a ver a su marido para responder.

- ¡Hum!/¡Hai! - al unisono dieron su respuesta aceptando tomar su mano y luego en un rápido movimiento quedando a sus dos costados, cada una sujetando uno de sus brazos en un abrazo y con sus cabezas reposando en sus hombros, cosa que le sorprendió antes de sonreír, al ver su gesto, tal vez las tenía demasiado mimadas, pero no le molestaba mimarlas aun mas.

Así, tan juntos como pudieron, emprendieron de nuevo su camino de regreso a casa, tenían muchas cosas que contarles,muchas cosas que planear y un viaje que aun debían terminar, pero por ahora, solo disfrutarían de aquel paseo donde podían estar juntos como la familia que eran sin tener que preocuparse de nada, mas que de parar de vez en cuando para no tropezar y caer cada que alguno de ellos quería un beso.

Por dentro un zorro estaba aliviado, al parecer había esquivado una bala, mientras que por fuera, Naruto pensaba sin conocimiento de su biju en como castigarlo y de paso, recordando como es que sucedieron las cosas luego de la revelación de Matatabi sobre el secreto de Kurama.


- A ver, a ver, a ver - Naruto estaba confundido con la declaración de Matatabi, quería asegurarse de que esto no era alguna jugarreta de parte de los biju, - ¿porque crees que Kurama tiene dos almas dentro de el? ¿es siquiera posible que el pueda hacerlo? - su pregunta medio se respondía cuando vio como su biju parecía muy interesado en los arboles, como tratando de evitar su mirada.

- Como dije, soy una buena sensora y conozco perfectamente el chakra de Kurama, es fácil para mi ver que hay algo mas dentro de el - Matatabi les explico, tal vez su lógica era simple, pero tenía razón en un detalle, se conocían desde su nacimiento, era de esperarse que ella pudiera identificar la presencia de su hermano con facilidad y del mismo modo, pudiera detectar cuando la misma tuviera alguna alteración, - sobre si es posible, bueno... - al parecer trataba de encontrar la manera de como explicar todo el asunto.

- Los biju somos en esencia una manifestación comprimida y tangible de energía, una energía muy pura - Isobu fue quien hablo en ese momento, recordandoles ese detalle, detalle que ellos ya sabían, especialmente Naruto, quien había sentido en el pasado y en su presente correr esa energía por su ser.

- Un alma humana es también, la esencia primaria de todo ser, la expresión mas pura de una entidad, es del mismo modo que nosotros, una energía extremadamente pura - esta vez fue Kokuo quien hablo, terminando la idea que todos los otros biju habían estado explicando parte por parte para los tres ninja frente a ellos.

- Con eso en mente, que un ente de energía pueda asimilar a otro... no es algo que caiga dentro de una imposibilidad - Matatabi tomo de nuevo la voz cantante para cerrar la idea, dejando asombrados a los tres humanos, ciertamente era una revelación impactante que los dejo sumidos en sus pensamientos un buen rato.

"Increíble... así que la energía llama a la energía por decirlo de algún modo", Naruto termino pensado en ello mientras analizaba la totalidad de las palabras de los biju, las meditaba completamente y eso se notaba al ver como sostenía su mentón con una de sus manos.

"Al final ya no es una cuestión de si se puede... es de si quieren hacerlo entonces", Tsunade también pensaba en sus palabras, porque si lo que decían era cierto, entonces tal proceso no dejaba de ser una cuestión del capricho de los biju y cualquier alma podría ser tomada por ellos si así lo deseaban, ¿o no?

- Etto... - de repente Hinata llamo la atención de todos, algo tímida como era su naturaleza, pero decidida a también resolver sus dudas, dudas que sin saberlo también estaban en las mentes de los dos rubios en el lugar, - entonces... Matatabi-san, ¿cómo estas tan segura de que las dos almas dentro de Kurama son de sus jinchuriki?, es decir, por lo que nos acaban de decir, esencialmente pueden tomar cualquier alma que les apetezca, ¿verdad? - era asombrosa la capacidad de percepción de la Hyuga, digna de una kunoichi de su calibre.

- Es cierto que un alma es muy parecida a nosotros en el ámbito de su concepto primario, pero... - Matatabi volvió a hablar para dar respuesta a la pregunta de Hinata, la cual la dejo sorprendida de hecho por su gran percepción mirando orgullosa a esa perspicaz mujer, - no es que podamos hacerlo con quienes nos plazca, digamos que existen ciertos requerimientos para que hagamos algo así - una vez mas la atención de todos se centro en ella luego de sus palabras.

- ¿A que te refieres con eso? ¿qué clase de requerimientos? - Tsunade iba a preguntar lo mismo, pero al parecer su esposo se le adelanto y quizás fuera mejor así pues la pobre estaba empezando a ponerse de los nervios con todo el asunto.

- Bueno, primariamente, un proceso como este requiere de una alta sincronización entre ambas partes, por no mencionar que el proceso implica generar una resonancia de tipo constructiva entre ambas energías antes de que una se integre a la otra - Kokuo fue quien detallo las susodichas condiciones que al parecer hacían parte del proceso, dejando a todos los ninja en el lugar perplejos, por una simple y sencilla razón.

- Pero algo como lo que dicen, requeriría de tiempo, mucho tiempo - Hinata hablo expresando un punto bastante evidente en algo como lo que decían ellos y quien mejor para entenderlo que una mujer miembro de una de las familias que mejor comprendían lo que era la energía a la que llamaban chakra, tanto así que habían hecho de la manipulación de los flujos de la misma todo un arte en el combate, por lo que si ella decía que se requería tiempo, entonces lo estaba diciendo con justa causa y conocimiento.

- Ademas, un alma atada a su cuerpo no puede ser asimilada, esa persona tendría que estar muerta - Tsunade expuso el otro punto que al parecer hacía problemático todo el asunto del que estaban hablando, - y una vez muerta, el tiempo que podrían sostener el alma es demasiado corto, no alcanzaría el tiempo - Tsunade lo veía desde el punto de vista medico y tenía razón, ¿cuanto tiempo realmente podía permanecer el alma en el plano una vez dado el deceso del cuerpo? no importaba cuanto tiempo fuera, estaba segura de que simplemente no era suficiente.

Con las cosas expuestas de esa manera, las opciones como para lograr algo así se iban reduciendo poco a poco y con ello, les asalto una idea, que dadas las circunstancias era la mas evidente de todas y explicaba el porque de que para asimilar el alma, la misma debía ser la de un jinchuriki.

- Supongo que para este punto ya alcanzaron esa conclusión y tienen razón - Matatabi volvió a hablar llamando la atención de los tres humanos que se giraron a verla con evidente tensión en sus miradas, ansioso de que la biju continuara, - como jinchuriki, esas condiciones se reúnen fácilmente y que un jinchuriki se crea desde su mas tierna infancia y a lo largo de su vida, es inevitable que la resonancia entre las almas termine dándose, esa sinergia es imposible de evitar cuando dos energías coexiste, mas aun si usas la energía del biju dentro de ti... es como acelerar el proceso - acabo Matatabi mientras veía el desconcierto en el rostro de los shinobi.

Ella tenía razón, incluso para crear un jinchuriki existían condiciones, empezando por la necesidad de que el cuerpo receptor de la energía del biju fuera compatible con el mismo y estuviera en la capacidad de soportar tan ingente cantidad de energía, desde el principio, las mismas aldeas ya promovían las condiciones optimas y luego estaba el que en determinado punto se esperaba que el jinchuriki aprendiera a usar la energía y el poder de su biju en su favor, al final, ellos siempre eran quienes sea aseguraban de que las condiciones para la asimilación fueran ideales, todo movidos por su hambre de poder y su codicia.

- Entonces... todos ustedes han... - una vez que entendieron el punto de la biju y aceptando como valida su explicación, Naruto no pudo evitar preguntar si es que todos habían asimilado un alma, es decir, los nueve biju habían tenido un jinchuriki en el pasado después de todo, incluso el llego a conocer a los últimos de cada uno en la última guerra.

- Claro que no, de hecho... salvo Matatabi y Kurama, dudo que alguno de nosotros lo haya hecho - Isobu hablo como quitándole hierro al asunto, como si fuera algo obvio, aunque al parecer no lo era, al menos no para el rubio quien los miraba curioso, con una expresión que dejaba en clara su pregunta, ¿por qué no?

- Tal vez todos podamos hacerlo Naruto, pero te recuerdo que a diferencia de ti y Kurama o de Matatabi y su jinchiriki, la mayoría de nosotros solo eramos vistos como armas y eramos tratados como tal, sin mayor respeto o dignidad - las palabras de Kokuo sonaron amargas y con algo de resentimiento, aunque como culparlo cuando no estaba diciendo nada mas que la verdad.

Porque era cierto, hasta antes de la última gran guerra, los biju solo eran visto como prisioneros de las aldeas, armas a su servicio que eran encerradas en uno de sus soldados esperando que este los doblegara y se hiciera con su poder para el beneficio de la aldea, así que no era como si se pudiera esperar un gran trato entre el biju que quería ser libre y el jinchuriki que no solo lo mantenía encerrado, también trataba de robarle su poder.

- No teníamos ningún lazo con ninguno de ellos, así que te pregunto esto, ¿por qué querríamos conservar con nosotros un recuerdo de nuestro sufrimiento? - Isobu fue el que pregunto, pero era obvio que era una pregunta que cualquier biju le haría si el preguntara lo que pregunto en primer lugar y eso era entendible.

- Supongo que no lo harían - sonrió forzadamente el rubio al sentirse estúpido con su pregunta luego de lo que le dijeron los biju, eso le hacía preguntarse, si las cosas hubieran sido diferentes, si el no hubiera abogado por los nueve biju y su libertad, ¿qué sería de ellos en ese momento? y considerando las opciones, empezando por la estupidez que intento el otrora último de los Uchiha, mejor no pensar en ello.

- Pero entonces... porque Kurama si parece haberlo hecho - Hinata pregunto una vez mas, ahora curiosa por las acciones del biju de nueve colas, el cual por cierto, se había mantenido demasiado callado todo este tiempo, como si todo ese asunto no tuviera que ver con el.

Sin embargo cuando fue mencionado de esa manera tan directa, donde era obvio que la respuesta solo el la podía ver, se vio como se crispaba por un segundo, empezaba a jugar con sus manos y al menos a ojos de la rubia del grupo, estaba segura que en cuestión de segundos se iba a poner a silbar como tratando de fingir que la cosa no era con él.

- Haaa, Kurama puede ser el mas fuerte de nosotros, pero no por eso deja de ser el hermanito menor que siempre se mete en problemas - Matatabi fue la encargada de responder al cuestionamiento de Hinata, no sin sonar, al menos a oídos de Kurama, como una hermana mayor amargada o peor aun, una madre defraudada y eso lo irrito, cosa que dejo saber con los movimientos de boca que hacía para "imitar" a su hermana, demostrando el punto de la biju de dos colas.

Por su parte, los otros dos bijus solo pudieron esforzarse en no agarrarse a reír luego de ver a Kurama regañado, ver al prepotente de su hermanito menor recibiendo una reprimenda por una de sus estupideces nunca perdía la gracia y desde que estaban con esa familia, era obvio que Kurama siempre estaba metido en líos, así que verlo regañado era un hecho mucho mas frecuente que en el pasado.

- ¿A qué te refieres exactamente Matatabi? - Naruto pregunto confundido, no por lo de que Kurama fuera un buscapleitos, eso lo sabía mejor que nadie, es decir, él era su jinchuriki, pero en este caso, sentía que había un trasfondo mayor en las palabras de la biju de dos colas y quería saber exactamente cual.

- Bueno, que por muy digno que mi hermanito pretenda ser... al final sigue siendo ese zorro orgulloso que no acepta perder que siempre a sido - la pausa que realizo Matatabi fue para ver a su hermano que se mantenía en su lugar al parecer tragándose las ganas de saltarle encima, al menos hasta que dijo la última parte, donde dicho sea de paso, aunque no lo demostró, Matatabi era obvio que se estaba burlando del biju y lo estaba disfrutando además.

- ¡Como si tu fueras la mata de la dignidad Matatabi! - ya no aguantando mas el acoso de su hermana mayor, Kurama decidió atacar también, aunque al parecer eso es lo que quería la biju que de inmediato lo encaro haciéndole saber a su hermano, que pese a que no lo demostraba en su rostro, le había dado pie para que pudiera meterlo aun mas en el lodo.

- Al menos yo no me precipito en las cosas y actuó con el ego herido - ese era un golpe bajo, pero por desgracia Kurama sabía que no tenía como contrarrestar el argumento de su hermana, porque de lo contrario, esta conversación ni siquiera estaría ocurriendo.

- ¿Qué se supone que significa eso? - Tsunade pregunto, ahora mirando al biju de nueve colas con gran intensidad, lo cual lo puso tenso, estaba dejando que Matatabi lo hundiera mas en ese problema y para colmo, él mismo la estaba ayudando.

- Bueno... - era bueno contar con los amigos, ahora Naruto tenía que abrir la boca y eso no podía acabar bien, al menos para él, - Kurama es demasiado orgulloso y quizás un poco vengativo - necesitaba cambiar de abogado y pronto, el que tenía, no le servía para un carajo al parecer, todo eso era lo que pensaba el biju mientras veía a su jinchuriki tratando de "ayudarlo", dejándolo en peor posición cada vez.

- Lo cual significa que cuando tiene el orgullo herido, suele tomar malas decisiones buscando venganza - eso si que era perfecto, resultaba que tampoco podía contar con la familia, porque era Isobu el que ahora le echaba al agua frente a todos y por desgracia, seguía sin poder defenderse ya que de entrada no estaban diciendo nada que no se hubiera ganado a pulso con sus acciones.

- Déjame adivinar Kurama - la voz de Matatabi lo estaba empezando a irritar, era obvio que esto a ella le resultaba muy gracioso, pero ya se encargaría de cobrársela luego, - no soportaste que te vencieran y sellaran dentro de un humano, así que en uno de tus típicos berrinches decidiste vengarte de ellos haciendo eso - era oficial, la odiaba, esa gata metiche era insoportable en mas de una manera.

- Ugh - ni como contradecirla, odiaba la facilidad con la que Matatabi siempre pudo ver a través de él, porque sí, aunque jamas lo admitiría y menos delante de ella, en el momento que lo hizo, lo hizo por eso, porque tenía el orgullo herido, se sentía humillado de que estuviera apresado dentro de esas humanas y se moría de ganas de desquitarse.

¿Que fue lo que se le ocurrió mientras estaba ahí encerrado y suprimido? devolverles el favor, sus esencias se mezclaron tanto entre si, como prueba estaba Naruto quien en su rostro tenía facciones que se asemejaban a un zorro, que llegado el momento decidió darles una probada de lo que había sentido él al ser encerrado dentro de otro y con eso en mente, hizo sus almas parte de él, a ver si les causaba gracia estar del otro lado.

Claro que con una de esas almas casi no lo logra, es decir, creyó que se quedaría con las ganas al pensar que se la había llevado el shinigami, que suerte tuvo cuando volvió a aparecer justo cuando se enfrento al rubio, fue una sorpresa, pero una muy bien recibida.

- Kurama - se estremeció, sabía quien lo llamaba, el problema era el tono de ultratumba que usaba para llamarlo y se asustó, que humillante, él, el biju mas fuerte, asustado de una rubia pechos de vaca y embarazada, que bajo había caído, pero era el resultado de haberse acostumbrado a vivir con ellos y considerarlos su familia, - dime exactamente a quienes tienes ahí adentro - Tsunade estaba enojada y al parecer también muy interesada en ver si tenía los huevos de decirle la estupidez que cometió.

- N-No veo la necesidad de que lo sepan - se maldijo internamente por ese pequeño momento en que perdió la compostura y tartamudeo, les acababa de demostrar que estaba nervioso o en este caso particular, mas bien estaba asustado.

Sí, estaba asustado y la peor parte, le acababa de dar a su hermana un medio para fastidiarlo aun mas, él, de entre todos los biju, acababa de asustarse ante una humana, estaba seguro que ese descuido de su parte le iba a costar caro, pero la realidad era esa, estaba asustado de la mujer temida en todas las naciones por su increíble fuerza y conocimiento medio, la mujer que era la compañera de su jinchuriki, la mujer llamada Tsunade Senju o ahora que ya no tenía restricciones, Tsunade Uzumaki.

No es que no pudiera lidiar con ella, admitía que tal vez le costaría, pero estaba seguro de que podía enfrentarla, pero, por desgracia para él, había una serie de inconvenientes que le hacían incapaz de hacerlo, el primero, esa mujer le agradaba, toda esa familia de locos de hecho, jamas lo admitiría claro, pero ella le caía bien, era una mujer con un carácter fuerte, protector pero al mismo tiempo, era muy amable, le resultaba increíble que fuera familia del idiota de Hashirama.

En segunda, ella tenía un molesto método para lidiar con él y la verdad tener que enfrentarse a eso no le hacía ni puta gracia, es casi como si ella lo hubiera diseñado para controlarlo pese a que sabía que tenía otros planes de uso para el mismo, pero no dejaba de verlo como una contramedida en su contra con la que la verdad no quería tener que lidiar.

En tercera, aun si decidiera enfrentarla con todo y ese molesto factor, esa mujer estaba embarazada y aun con todo lo demonio que cualquiera pudiera llamarlo, él tenía sus límites y no iba a atacar a una mujer en embarazo, suficientes daños había causado en el pasado a muchas familias movido por la ira u otro factor como para repetir el mismo error y ademas, le agradaban los cachorros de su jinchuriki, eran... divertidos y le gustaba compartir con ellos, aunque jamas lo iba a admitir, aun tenia orgullo, ya muy poco, pero lo tenía.

Pero por sobretodo, la razón mas importante, no era estúpido, sabía que si intentaba algo contra esa mujer o cualquier otro miembro de la familia de Naruto, este se iba a encargar, primero de que ni siquiera tuviera el tiempo para intentarlo y luego de que se arrepintiera por atreverse a hacerlo, lo cual en otras palabras significaba que iba a estar tan castigado que hasta su padre lloraría por su desgracia, así que mejor no tentaba a la suerte.

- Ku-ra-ma - ver la negativa del zorro solo la estaba alterando más, por todo lo que se había hablado, ella ya sabía quienes eran las dos entidades, de hecho, estaba segura de que los tres lo sabían, pero quería escucharlo de los labios del zorro para confirmarlo, así que verlo rehuir no era una opción para ella que ya estaba cerrando los puños canalizando su fuerza en ellos.

- ... C-Creo que ya se esta haciendo tarde, entonces... sí, ahí nos vemos - estaba jodido de cualquier manera, pero la verdad era que lidiar con Tsunade era lo último que quería hacer, por lo tanto, mejor se preparo para irse de ahí, con toda la dignidad que pudiera recoger, cosa difícil cuando veía a sus hermanos burlones que con su mirada le decían una sola cosa que el entendió perfectamente y solo el causo fastidio, "eres un marica".

- ¡KURAMA! - verlo tratar de huir de su responsabilidad para con ellos, solo la enfureció mas por lo cual termino gritándole al zorro que tratando de hacer oídos sordos continuo su camino, - ¡QUE VENGAS AQUÍ ASQUEROSO COSTAL DE PULGAS! - la rubia ya hastiada de la actitud de Kurama finalmente exploto y ya que no quería hacer las cosas por las buenas, entonces ella lo haría por él a las malas.

Lo siguiente que supo el biju de nueve colas, es que estaba de cabeza, contra el suelo y sus ojos y los de Tsunade se estaban viendo y el pobre solo sintió terror, esa mujer estaba hecha una furia y al parecer estaba contando para calmarse y no tirarle los dientes de un golpe, busco ayuda, primero en Naruto, el cual solo negó con la cabeza mientras encogía los hombros como diciéndole, "tu te lo buscaste", era obvio que el no movería un dedo por él, luego miro a sus hermanos, esperaba que quizás ellos abogaran en su nombre, pero horrorizado encontró que ellos se estaban divirtiendo mucho viéndolo sufrir.

"Qué bueno es contar con la familia, ¿no?", dijo sarcástico en su mente viendo que sus hermanos se la estaban pasando en grande viéndolo humillado por una hormonal y descontrolada mujer, pero aun no se rendía, aun tenía una última carta por jugar, una que estaba seguro que no le fallaría, la chica mas amable y pura que había conocido y con eso busco a su salvación, la chica de ojos perlados, que para su desgracia encontró detrás de la pequeña espalda de su marido, encogida mientras miraba en su dirección y cuando se vieron, pudo leer sus labios y el mensaje que le daba.

"- Lo siento Kurama-chan, pero ella me da miedo -", ver a sus labios decir eso fue duro, era su última esperanza y acababa de fallarle, en ese punto un solo pensamiento cruzo su mente, "estoy jodido" y no se equivocaba, acababa de quedar a total merced de la rubia y en su actual situación, huir ya no era una opción.

- Ahora si Kurama... - Tsunade volvió a hablar, esta vez tomándolo de su enorme hocico para forzarlo a verla mientras su mirada le transmitía un solo mensaje que dejaba claro que si no contestaba a sus preguntas, solo iba a sentir dolor, mucho, muchísimo dolor y eso lo hizo tragar, - ¿quienes... están... ahí... adentro? - escucharla hacer esa pregunta de manera tan pausada no era un buen augurio, él lo sabía, que en este punto, solo le quedaba una opción.

"Esto no va a ser bonito", Kurama termino aceptando su destino, mientras estaba muy seguro de que para el final de esa conversación, iba a estar taaaan castigado, solo esperaba que fueran un poco mas suaves con él si cooperaba y con eso, suspiro para finalmente hablar, - s-son... Mito y Kushina - el silencio se hizo tras esas simples palabras.


Lo que paso después de esa revelación, bueno, solo basta decir que gracias a una rápida respuesta de parte del rubio, Kurama no termino sin dientes o por lo menos con el hocico chato luego de que Tsunade lo golpeara al saber que como ya se lo imaginaba, de verdad ese pedazo de idiota con nueve colas se había atrevido a atrapar a su abuela dentro de él.

Claro que eso no impidió que la rubia lo intentara, es mas, fue un tanto triste y bochornoso verla rabiar y retorcerse entre los brazos de su esposo para soltarse y alcanzar al biju, de más esta decir que Naruto de verdad se tuvo que esforzar para mantenerla en su lugar, dado que la diferencia de altura era un problema y en segunda, porque en ese momento la mujer le recordó por que era una de las mujeres mas poderosas del ninkai, esa fuerza que estaba aplicando para intentar soltarse y lego romperle cada hueso del cuerpo a kurama no era cosa de risa.

Le llevo cerca de diez minutos, mucha fuerza y la ayuda de Hinata para calmar a la rubia que solo veía con odio a Kurama antes de darle la espalda para ser calmada por Hinata quien con dulces palabras trataba de relajar a la hiperventilada rubia, recordandole que debía evitar ese tipo de sobresaltos, por el bien del bebé, cosa que pareció funcionar cuando la rubia empezó a caminar mientras respiraba profundo tratando de calmarse, cosa difícil con su temperamento y dada la actual situación.

Naruto por su parte no participo de aquello, pero no porque no le interesara, por el contrario, tenía que encarar al culpable de todo esto, que ya estaba libre por cierto y de nueva cuenta enderezado sobre sus patas viendo al rubio que lo veía con un rostro serio, inmutable, pero claramente molesto, aunque era difícil saber si por lo del alma de su madre, por alterar a su mujer, por poner en riesgo a su hijo o por todo a la vez.

Se vieron fijamente hasta que finalmente Naruto suspiro, no necesitaba saber que significaba todo eso, no estaba a salvo ni de lejos, pero al parecer su castigo tendría que esperar y no se equivocaba, para el rubio, ya había sido suficiente emoción para una noche, aun debían terminar de hablar con Matatabi y regresar a casa antes de que el frío de la noche aumentara.

Terminaron de hablar, acordar lo que harían de ahora en mas y se retiraron de ahí y durante todo ese tiempo Kurama no volvió a hablar, de hecho, prefirió no volver a hacerlo, sentía que si lo hacía, sin importar que dijera, solo metería mas profundo las patas, así que espero en silencio hasta que llego la hora de marcharse y regreso al interior del rubio.

Durante todo el camino, Naruto solo pensaba en las circunstancias, corto la comunicación con su biju para así pensar sin que el influyera en sus pensamientos, necesitaba estar aunque sea, mentalmente solo y le ayudo mucho, pues conforme lo analizaba mas y mas, toda aquella mala jugarreta de Kurama se fue transformando en una oportunidad, una de recuperar aquello que nunca había tenido, de aquello que perdió a solo horas de haber nacido, bueno, al menos una parte de ello.

Podría recuperar a su madre, su verdadera madre, aquella de quien solo sabía por las historias de quienes la conocieron y por aquel fantasma que apareció ante él cuando se enfrento a Kurama poco antes de ir a la guerra, podría conocerla de verdad, tener la oportunidad de llamarla Okaa-san, tener a su madre a su lado, no es que no agradeciera a Tsunade cuando ella quiso tomar ese rol en su vida, de hecho, lo agradecía y mucho, en su mente, ella fue la única madre que tuvo en su niñez, la única que de verdad le dio refugio en sus momentos de mayor ansiedad y le estaría eternamente agradecido por ello.

Pero, esta vez, hablaba de la posibilidad de recuperar a su verdadera madre, a su madre de sangre, aquella que le dio vida, ese era un lazo que jamas creyó anhelar tanto y por eso ahora estaba convencido de que todo aquello era una oportunidad de oro que no se podía desaprovechar, ademas, Tsunade hace mucho que dejo de ser su Okaa-san, paso a ser un tipo diferente de lazo.

Y si lo pensaba bien, para ella también era una oportunidad, volver a ver a su familia, la guerra se los quito a casi todos, esto bien podría ser la forma en que el destino mismo trataba de compensarla, entonces, ¿realmente estaría mal tomar esa oportunidad?, por eso cuando finalmente hablaron en el camino de regreso a casa, terminaron enfrentados en un principio con Tsunade al ambos ver las cosas de manera diferente respecto a como abordar lo de las almas de Mito y Kushina.

Pero al final todo salio bien, bueno tan bien como se puede considerar una noche tan caótica como la que termino siendo aquella, pero al menos habían llegado a un consenso sobre lo que sería a partir de ahora todo este asunto junto a todos los demás, pero claro, esto era algo que debían de hablar con el resto de la familia, es decir, para bien o para mal, esto les concernía a todos no solo a ellos tres, en definitiva podría afectar la dinámica interna entre ellos, por no mencionar como se moverían una vez hicieran aquello.

Pero eso era algo que podían empezar a discutir el siguiente día, por esa jornada, ya habían sido suficientes emociones y la verdad, un buen y merecido descanso sonaba increíblemente atractivo, especialmente para la cansada tanto física como mentalmente rubia, así que cuando vieron a la distancia finalmente la casa de Tsunami, internamente los tres se alegraron de regresar a un lugar mas calmado.

Aunque no se esperaban el recibimiento, porque ni bien entraron, fueron asediados con preguntas de parte de las mujeres en la casa, bueno, dos de ellas que consistían en Anko y Shizune, en cuanto a Tsunami, ella se había retirado a dormir junto a las niñas, así que no estuvo presente cuando el mas que agotado trío llego a casa.

- ¿Y bien? ¿como les fue? ¿hablaron con Matatabi? ¿qué les dijo? - La primera en preguntar fue Anko, que fiel a su manera de ser y versada en el arte del interrogatorio, empezó a hacer pregunta tras pregunta a los sorprendidos shinobi que acababan de entrar y no se esperaban ser asaltados a preguntas en tan rápida sucesión.

- ¿Acepto el plan? ¿pidió algo a cambió? ¿por qué tardaron tanto? - le siguió Shizune con sus propios cuestionamientos, pero que al igual que Anko, realizo sin dar tiempo a responder ninguna de las preguntas previas hechas por ella o por su compañera.

En un principio se sorprendieron por tan inesperado recibimiento, es mas, esperaban no encontrar a nadie despiertos ya, no era precisamente temprano, pero al menos les calmo ver que sus niñas si que habían ido a dormir y no estaban trasnochadas esperando por su regreso, aunque viendo el rostro de ambas mujeres ante ellos, era obvio que la preocupación era el común acuerdo de los residentes de la morada, cosa que por dentro les hizo sentir cálidos de tener tan buenas personas cerca, que se preocuparan por ellos, por lo que con eso en mente y entendiendo su mortificación solo suspiraron sonrientes antes de mirar a las ansiosas mujeres ante ellos.

- ¿Podemos hablar de eso mañana?, estoy cansada y me gustaría dormir un poco - Tsunade fue quien hablo por todos, cosa que dejo a las dos mujeres sorprendidas, querían saber que había pasado, no se esperaban una evasiva como esa, menos de la rubia.

- P-Pero... - Shizune intento protestar, pero en cuanto vio el cansado rostro de la rubia, entendió que la cosa había sido mas seria de lo que aparentaba y que su maestra necesitaba de inmediato descansar, aunque contrariamente, también aumento su curiosidad sobre que exactamente fue lo que ocurrió en esa reunión con la biju.

- Créanme, no es porque no queramos decirles - esta vez fue Naruto quien hablo, tratando de conciliar, aunque en su rostro también se notaba lo mucho que deseaba un descanso, - se los vamos a contar todo, pero no ahora, hay mucho que contar y preferiríamos que estén todos para evitar repetirnos - su sonrisa cansada que imploraba que aceptaran las convenció, aunque de mala gana, pero al menos aceptaron posponer el interrogatorio por esa noche.

Con todo dicho, procedieron a retirarse de vuelta a la habitación a dormir o al menos la mayoría, Tsunade se quedo atrás para prepararse un té para relajarse, cosa que al menos Naruto y Hinata entendieron pues era comprensible luego de todo lo que ocurrió y considerando su actual estado, por lo cual tras asegurarse de que no estaba ocurriendo nada malo con ella y con la promesa de que subiría de inmediato, los demás continuaron su camino a la habitación, bueno, casi todos, Shizune decidió acompañar a su maestra, aunque debió prometer que nada de preguntas primero.


Y ahí estaban, tras una noche de sueño, se reunieron en la mesa y tras desayunar, los tres involucrados en las negociaciones de la noche anterior, contaron con lujo de detalles todo lo que había ocurrido, los planes de Matatabi y como ahora estaban inmiscuidos en un problema mas grande del original, cosa que en una suma de sorpresa y estupefacción, los tenía a todos silenciados, bueno salvo a las niñas, que ya jugaban en el jardín por sugerencia de su padre, quien creía que esto era algo que no necesitaban saber, al menos por ahora.

Ese silencio resultaba irónicamente ensordecedor, pero como culparlas, es decir, cualquiera en su lugar terminaría en el mismo estado de shock al enterarse que básicamente un biju, acababa de hacer un trato con ellos para aceptar su plan, pero a cambio querían que trajeran a una persona de regreso de la muerte, era algo para no creer y peor aun, ellos habían aceptado.

Lo mas increíble de todo el caso, eran las condiciones del mismo trabajo que ahora parecían tener intención de realizar, después de todo, aquello que pretendían hacer eran tan igual y a la vez tan diferente al mismísimo Edo Tensei, cosa que para la mayoría de los ahí presentes resultaba en algo que agradecían.

Es decir, salvo por Tsunami que gracias a los dioses no se inmiscuyo en la guerra, todos los demás ahí presentes, habían visto de primera mano el horror que implicaba una técnica tan corrupta como lo era aquella como para ahora atreverse alguno de ellos a romper esa ley una vez mas.

Por eso es que el acto en si mismo era tan diferente, al igual que el Edo Tensei, pretendían regresarle la vida a un muerto, traerlo para que caminara una vez mas entre los vivos, pero a diferencia de aquella técnica, la solución que planteaban ahora, eliminaba la necesidad de un sacrificio, ademas de que no necesitaba del robo de un alma del mas allá para forzarla a existir en ese plano, no, esta vez, pretendían crear un cuerpo desde cero para permitirle a un alma atrapada dentro de un biju volver a vivir.

Era difícil saber si era un proyecto ambicioso o por el contrario, era mas bien una total y completa locura, pero lo hecho hecho estaba y ademas, resultaba que el numero de especímenes que intentaban traer de regreso al mundo había aumentado luego de la revelación sobre el pequeño y escondido secreto de Kurama sobre las almas de aquellas dos mujeres.

- No se ni que decir - Anko rompió el silencio luego de un rato de analizar toda la información, encontrándose ciertamente sin mayores palabras respecto a todo lo ocurrido, era en todo sentido un escenario inesperado, - ni siquiera parece algo real - hasta para ella, que había visto cosas muy difíciles de creer, esto podía caber dentro de la lógica de su mundo.

- Etto... disculpen pero, ¿es siquiera posible algo como traer a alguien del mas allá? - cuando lo preguntó, Tsunami no pudo evitar avergonzarse, sentía como que estaba preguntando algo que era muy obvio, pero que ella no lograba entender, - es decir, ¿eso no viola la ley natural? - no pudo evitar continuar, porque pese a todo, sentía curiosidad por tal absurdo acontecimiento.

Sin embargo, contrario a lo que se esperaba, todos le sonrieron en comprensión, después de todo, Tsunami estaba por completo alejada del mundo ninja, así que ella ciertamente no tenía conocimiento de lo que aquello implicaba, incluyendo técnicas oscuras y tan prohibidas como lo era el Edo Tensei, así que no era extraño que a ella le pareciera imposible.

- No es una cuestión de si se puede hacer, sino de si se debe hacer y con el Edo Tensei, la respuesta siempre sera, NO - Shizune fue quien hablo para intentar explicar tal cuestión llamando la atención de la ama de casa que veía ahora perpleja a la kunoichi al entender que de hecho si era posible, solo que no entendía de que estaba hablando exactamente al dar esa negativa tan rotunda.

- Tsunami, el Edo Tensei es una técnica corrupta, diseñada para traer a los muertos a este plano es cierto, pero el costo de hacerlo es horrible - Tsunade fue quien hablo ahora para tratar de explicar mejor aquello, sentía que en cierta forma ella debía explicárselo ya que fue su familia quien creo tan monstruosa técnica, - para empezar, el Edo Tensei es una técnica de intercambio donde a cambio de traer un alma del mundo de los muertos, debes de dar un alma en su lugar - no era agradable hablar de eso, pero la mujer merecía la explicación para tener un panorama mas completo, - también, ya que el alma resucitada no posee un cuerpo propio toma el cuerpo del sacrificio y lo moldea para asemejarse a su apariencia original, pero creo que la peor parte... esta en el hecho de que si bien has invocado el alma de regreso a nuestro plano, no puedes decir realmente que esta vivo, no necesita comer, no necesita dormir y ciertamente, no puede morir - el tono serio de la rubia le hizo tragar duro a Tsunami, era evidente que aquel proceso era una aberración en mas de una forma.

- No están vivos y no pueden morir, pero tampoco están muertos - Anko completo, tal vez de una manera cruda pero considerando quien fuera su maestro, ella entendía el concepto bastante bien también, - lo peor es que no importa si el invocador muere, el alma permanece en este mundo indefinidamente, en otras palabras, la técnica en si, te condena a vagar por este mundo por la eternidad si es que el invocador no revierte el jutsu o libera el alma - le sabía amargo decirlo considerando que al menos para su antiguo maestro, esa, era de sus técnicas favoritas, entre las razones, por lo macabra de la misma.

Tsunami estaba pálida, no entendía porque alguien crearía algo así, era horrible y estaba segura de que llevaría a cualquiera a la locura, se imagino por un momento a si misma haciendo algo como eso para revivir a Kaiza o a su padre, no es que no le gustara su vida actual, pero solo no pudo evitar verse en una situación donde de alguna manera recuperaba algo de lo que había perdido.

No sabía si podría manejar el hecho de que había segado un alma para recuperar a un ser querido o si podría soportar saber que aun si estaba ahí a su lado, ese ente, por mucho que se viera como su ser amado, no dejaba de ser simplemente una sombra de quien solía ser, sin necesidad alguna y condenado a vagar en ese mundo, incluso mucho después de que ella muriera, no, la verdad es que estaba segura que enloquecería por una razón u otra, pero estaba segura de que al final de la jornada, acabaría perdiendo la razón por tan atroz acto cometido.

Comprendiendo eso, no pudo evitar verlos preocupada y también un tanto asustada, ¿no estaban pensando hacer eso o sí?, no podía verlos como monstruos tan desalmados para hacerlo, no quería que renunciaran a su humanidad y sabía que si los dejaba hacerlo, ella también renunciaría a eso y la verdad amaba a su familia ahora como para permitirle hundirse en esa oscuridad y al parecer su expresión revelo su sentir cuando una mano se poso sobre la suya y al ver en esa dirección se encontró con una pelinegra que le sonreía cálidamente tratando de transmitirle calma.

- No te preocupes Tsunami, no la usaremos - le dijo tranquilamente Shizune y al ver todos los demás presentes, los encontró sonriendo de la misma forma, asintiendo a esa afirmación, cosa que la hizo suspirar aliviada, - como ya escuchaste, el método que intentaremos es muy diferente, pero... no por eso mas sencillo - tenía razón, su método era diferente, uno propuesto por la misma biju de dos colas, pero era incluso mas increíble, es decir, crear un cuerpo desde cero, eso podría ser incluso mas difícil y eso la pelinegra lo hizo saber cambiando el tono de su voz al final mientras veía a su maestra con ojos de circunstancias.

- Nadie dijo que sería sencillo Shizune, pero deberías saber que nada es fácil en este mundo... nada que valga la pena al menos - Tsunade respondió a su discípula con ese comentario para decirle que no iba a fallar, al menos no por falta de intentos, pero en sus ojos color miel se veía el deseo de la rubia de triunfar y suponía ya que en eso influía mucho la posibilidad de reencontrarse con su abuela.

- Y-Yo creo que si son Shizune-chan y Tsunade-chan, entonces no hay nada que no puedan lograr juntas - Hinata exclamo con su habitual optimismo y dulzura, era difícil no amarla cuando ella se comportaba así, dándoles ánimos para superar hasta los retos mas duros y eso las hizo sonreír, de hecho a todos y cuando miraron a los demás, se encontraron con unos ojos que les decían que apoyaban a Hinata, cosa que las avergonzó e implanto en ellas el deseo de no fallar no por ellas, no por la biju, sino por no defraudar las expectativas de su familia.

- Hablaremos de esto mas tarde Shizune, ¿te parece? - Tsunade decidió terminar ese tema por ahora, es decir, mas tarde, podrían sentarse y hablar de todos los pormenores de esta nueva empresa y al parecer su discípula estaba de acuerdo por lo cual le dio un asentimiento y con ello dejarían de lado por el momento el tema sobre como realizar esa locura para la biju.

- Hay algo que no entiendo - Anko hablo en ese momento con un rostro un tanto complicado respecto a la cuestión que al parecer le asaltaba en ese momento, llamando la atención de los demás que la vieron curiosos, - si Kurama también tuvo como una especie de jinchuriki al cuarto Hokage, ¿por qué no intento tomar su alma también? - fue su pregunta, cosa que desconcertó a todos pues no habían considerado tal hecho.

Y tenía razón, durante la última guerra, Minato Namikaze había demostrado poder usar las mismas habilidades de jinchuriki que su hijo al parecer, eso significaba que en esencia era uno, al menos de una parte de Kurama, pero si ese era el caso, porque no tomar su alma, no había realmente un sentido en eso, al menos para los ahí presentes.

- Eso yo lo puedo responder en una simple frase - resonó en la mente del rubio la voz de su biju llamando su atención antes de continuar, - su alma le pertenecía al shinigami - fue todo lo que dijo antes de cortar la comunicación esta vez él, no quería centrar la atención en él y recordarles el castigo que al parecer ya habían olvidado.

- Hmmm, ya veo - Naruto dijo en voz alta llamando la atención de todos que no entendieron que ocurría y lo vieron curiosas esperando que se explicara, cosa que cuando noto lo hizo actuar tenso, al ser el centro de atención de tan curiosas miradas, - Kurama me acaba de dar una especie de explicación al respecto - y solo basto eso para que diferentes reacciones ocurrieran al mencionar al biju, desde sorpresa, hasta enfado, pero todas tenían un sentimiento común, curiosidad y con eso procedió a decirles lo poco que el biju les dijo.

- Bueno... tiene sentido, supongo - Tsunade fue la primera en hablar tras escuchar las simples palabras del biju de los labios de su esposo, era una explicación simple, pero si la analizaba bien, tenía mucha lógica, - al hacer el contrato del shinigami para sellar a Kurama en el cuerpo de Naruto, pago con su propia alma - continuo explicando y al mismo tiempo recordando el sacrificio de aquel hombre que no solo fuera el Hokage, sino también el padre de su rubio esposo.

- Un biju necesita de un alma libre para poder generar esa sincronía que necesita para la asimilación - Shizune también apoyo a su maestra entendiendo hacia donde iba el pensamiento de la rubia, - así que en teoría, ya que el alma de Minato le pertenecía al shinigami, aun si lo hubiera intentado, Kurama no habría logrado arrebatársela - era una opción muy plausible en realidad, no se puede tomar lo que ya no es tuyo y en ese sentido Kurama tenía las manos atadas.

- Eso y el hecho de que Minato no era un Jinchuriki realmente, por ese momento, simplemente cooperamos ya que los intereses coincidían - al parecer Kurama aun tenía algunas cosas por decir, pero del mismo modo, en cuanto las decía desaparecía haciendo que el rubio soltara una gota de sudor de su frente al ver la actual actitud de su biju, pero lo dejaría ser por ahora.

- Entonces, ¿por qué no lo hizo cuando Minato-san fue liberado del estomago del shinnigami? - justo cuando parecía que la discusión había terminado, Hinata lanzo una pregunta que al parecer nadie había siquiera considerado y eso los dejo a todos mudos, porque en esa ocasión nadie tenía una respuesta clara a tal premisa.

- Como dije, Minato no era mi jinchuriki, solo cooperamos momentaneamente, eso condicionaba mucho las cosas, en segunda, durante todo el tiempo que estuvimos dentro del shinigami, eramos entes separados como para intentarlo dentro de él y en tercera, en cuanto regresamos a este mundo, conecte con mi contraparte y todos sus recuerdos se hicieron míos también, en ese punto entendí que ya no era necesario pelear contra los humanos y perdí el interés en cualquier cosa parecida a vengarme de Minato - eso si lo dejo sorprendido, al final era una cuestión de suerte que para cuando Minato fue liberado del estomago del shinigami, Kurama ya había hecho las paces con el mundo o algo así, de otra manera, la verdad es que quizás las cosas habrían sido diferentes con su orgullosos biju y su padre.

Decidió transmitir esa parte al menos, para dar a entender que simplemente los tiempos se alinearon para que al menos en lo que se refiere a Minato, este pudiera ser liberado de todas las formas posibles, cosa que sorprendió a todos, aunque luego de conocer que tras ese exterior rudo y un tanto exasperante que mostraba Kurama, era un buen biju, era algo que podían aceptar.

Con eso terminado, continuaron hablando de otros temas mas triviales y otros de importancia como lo que sería el resto del viaje a destino y cuales eran los planes que tenían una vez llegaran, ademas de actualizarse sobre los avances realizados y demás, hasta que finalmente terminaron de charlar y todos se dispersaron a diferentes áreas para realizar diferentes tareas, con Naruto y Hinata yendo con las niñas para pasar un tiempo en familia con ellas, Tsunami empezando algunas labores de la casa que aun quedaban pendientes y Anko decidió ir al pueblo por unos dangos, cosa que a todos les parecía normal conociendo su amor por esos dulces.

En cuanto a Tsunade y Shizune, decidieron ir a una habitación aparte, tal vez las conversaciones hayan terminado, pero en el caso particular de ambas, aun tenían que discutir un tema, uno que solo les iba a concernir a ellas dos a partir de ese momento como el equipo medico de la familia y que en ese momento enfrentaba su mayor y mas grande reto.

Ya una vez solas en la habitación, se sentaron en la cama mientras se veían fijamente y con seriedad, era el momento de determinar cuales eran los pasos a seguir a partir de ahora en cuanto a lo que sería la petición de la biju de dos colas, que dicho sea de paso, las pondría a ambas en una situación bastante problemática, es decir, esto sería un real dolor en el trasero.

- Lady Tsunade, entiende las implicaciones de todo esto, ¿verdad? - Shizune fue la que hablo tratando de entender lo que ocurría, por eso decidió confrontar sin rodeos a su maestra.

- Se que no es fácil Shizune, pero creo que vale la pena el riesgo - Tsunade se notaba cansada al decir eso, al parecer el agotamiento mental de su maestra no era cosa de nada, era evidente que ella también debía estarle dando muchas vueltas a todo este asunto.

- Ya veo - entendiendo que su maestra no estaba actuando de manera apresurada o irracional, decidió hacer lo que desde un principio tenía planeado hacer, - entonces... ¿cual es el plan? - dijo sonriendole a su maestra que la miro sorprendida ante esa ultima frase de su mas querida discípula.

En ocasiones olvidaba que el vinculo que las unía iba mas allá de ser solo maestra y alumna, que la confianza que la pelinegra le profesaba no era solo por ser su estudiante, no, ellas dos eran familia, los lazos que las unían eran mas profundos, habían experimentado muchas cosas juntas, dolor, sangre, muerte, peleas que en cualquier circunstancia habría hecho desfallecer a cualquiera, pero que ambas habían afrontado lado a lado, se habían apoyado y habían sobrevivido, juntas, siempre juntas.

Tal vez en un inicio para Tsunade solo era una estudiante con la que de alguna manera quería retribuir el hecho de que su pariente había muerto en la guerra, según ella por su culpa, pero con el tiempo, dejo de ser solo su estudiante, su muy hábil estudiante, no, en algún momento, el lazo se profundizo, se encariño con ella y antes de darse cuenta, para la rubia, esa joven de cabello negro paso a ser una hermanita, una hermanita que se juro esta vez no fallaría en proteger, fue su familia cuando ya no tenía nada y ahora con mayor razón, podía llamarla su hermana.

Sonrió con ternura, al final siempre podía contar con ella, no importaba que, por eso quiso demostrarle su agradecimiento con un abrazo, solo que el mismo termino con la sorprendida pelinegra con el rostro enterrado en el abundante escote de la rubia cosa que ademas de irritarla por el recordatorio de que ella no estaba tan bendecida en sus proporciones delanteras, también la fue asfixiando cuando la mujer apretó el abrazo y con ello impidió que respirara con normalidad y la obligo a empezar a esforzarse por soltarse del esponjosamente mortal agarre de su maestra hasta que lo consiguió y tras llenar sus pulmones con suficiente aire nuevamente, miro con reproche a su maestra que solo sonrió avergonzada.

- L-Lo siento, es solo que... estoy muy emocional estos días - se disculpo y achaco su comportamiento a su embarazo, antes de recompnoerse para hablar mas seriamente con su discípula, - ahem, como bien lo dices, esto no sera algo fácil, no existe descendente y la linea que vamos a transitar es muy fina, no solo entre el éxito y el fracaso, también en el ámbito de lo moral, un solo paso en falso y nada nos diferenciara de lo que hacía Orochuimaru - quiso empezar dejando eso claro y al parecer la pelinegra lo entendía, se lo dejo saber con un asentimiento de su cabeza.

No podían solo obviar el hecho de que pese a todo, seguían hablando de regresar a un muerto a la vida, tal vez no con los crueles métodos que requería el Edo Tensei, pero no por eso, significaba que no estaban intentando ir contra la ley natural, al menos en lo posible, debían evitar cruzar los límites mas esenciales, en otras palabras, nada de experimentación sobre terceros de cualquier hipótesis nacida de esta empresa.

- Entiendo, pero entonces, ¿como vamos a proceder? - era una pregunta valida, después de todo, aun no tenían claro cual sería su punto de partida en todo esto y debían de dejar eso definido si es que querían continuar con tan ambicioso, en mas de un sentido, proyecto.

- Partiremos de la hipótesis de Matatabi - Tsunade declaro con firmeza a la pelinegra, - empezaremos estudiando la posibilidad de limpiar las células madre para dejarlas como un lienzo en blanco sobre el cual trabajar - de por si, el solo decirlo ya le suponía que tendrían mas de un dolor de cabeza, no quería ni pensar que sería cuando empezaran a trabajar en la práctica.

- Bueno... por suerte siempre cargo algunos textos de medicina - Shizune menciono luego de meditar el primer problema que estarían enfrentando, - es bueno mantenerse a la vanguardia en avances médicos, así que cualquier ayuda sera bienvenida - dijo sonriendo la mujer a su maestra que solo asintió, orgullosa de ver a su estudiante siempre queriendo mejorar y con esa gran hambre de conocimiento.

- Teóricamente hablando, limpiar el genoma hasta la base debería ser posible, pero reconstruir el genoma que se desea... - Tsunade planteo otro hecho, uno que igualmente suponía un reto, particularmente porque era la otra cara de la misma moneda, es decir, destruir era fácil, pero construir, eso podría ser un problema.

- Hmmmm, supongo que en ese caso, un poco del ADN objetivo podría sernos muy útil - Shizune razonó, no era necesario partir desde cero con esa parte, con algo del genoma objetivo, sería cuestión de llenar lo huecos si es que los había.

- Eso sera difícil ya que tras tantos años conseguir una muestra sin alto grado de degradación podría ser imposible - en el caso de la rubia consideraba eso un problema por las implicaciones del tiempo, no era como el Edo Tenseri que mientras se consiguiera la muestra de AND se recuperaba el alma y la apariencia, hasta que pensó en algo, - aunque, podríamos preguntarle a Matatabi, es decir, si pudo mantener el alma de Yugito, tal vez también tenga una muestra de su genoma con ella... tendré que decirle a Naru-chan mas tarde - al parecer, iban a necesitar cooperar con la biju mas de lo que pensaban si es que de verdad este proyecto quería tener éxito.

- ¿Que hay de las células a usar?, lo ideal sería usar las células de Hashirama, pero, eso podría llamar demasiado la atención - Shizune tenía un punto, para un proyecto como ese, necesitarían muchas células y eso sería atraer atención innecesaria, - eso restringe las posibilidades en cuanto a sitios de trabajo, descartando a Konoha obviamente - ese era otro punto, no podrían trabajar en Konoha, no si querían evitar preguntas.

- Sobre las células, no necesitaremos las de mi abuelo, en este caso usaremos las mías y posteriormente las de Naruto - esa aseveración venía de la conversación con Matatabi en el bosque, en cuanto a la necesidad de las células del rubio, irremediablemente iban a requerir células Uzumaki mas adelante, - en cuanto a nuestro sitió de trabajo, queramoslo o no, tendremos que hacerlo en Konoha, sería mas sospechoso que desapareciéramos del radar mientras trabajamos que si usamos las instalaciones medicas de la aldea para investigar - finalizo Tsunade dando a lugar a un hecho que aunque le costara, Shizune debía admitir que era ineludible.

Porque sí, al final, trabajar en aquel proyecto iba a demandar tiempo de ellas y por lo tanto si trabajaran fuera de la aldea, ya sea que no volvieran en mucho tiempo o que estuvieran saliendo, aparentemente sin razón, de manera demasiado frecuente llamaría la atención de manera innecesaria, así que su mejor opción era trabajar dentro de la aldea para mantener un bajo perfil, aunque eso tenía sus propios riesgos.

- Pero, eso podría terminar siendo contraproducente, ¿no le parece, lady Tsunade? - Shizune no pudo evitar mostrar su preocupación y no era para menos dadas las circunstancias, - ¿qué impedirá que llamemos la atención con todo esto? - terminó preguntando esperando que su maestra tuviera alguna solución y por la sonrisa que le estaba dando su maestra, como si eso ya lo tuviera solucionado, era obvio que ya había pensado en algo.

- Por eso es que no llevaremos la investigación a Konoha - eso la desconcertó, acababa de decir que trabajarían en la aldea porque era lo mas ideal, entonces ¿por qué ahora decía lo contrario?, - al menos no la parte mas importante de la misma - cuando termino, la pelinegra paso de confundida a intrigada sobre lo que tenía planeado la rubia.

- ¿A qué se refiere mi lady? - pregunto ansiosa de saber que era lo que se le habría ocurrido a la Senju, aunque conociéndola de todos esos años y considerando quien era su esposo y lo fácil que él influenciaba en ella, había que ver la de locuras que había hecho su maestra desde que eran pareja para probarlo, le preocupaba que saliera con alguna tontería.

- Me refiero a que durante todo este viaje, vamos a trabajar mucho Shizune - eso no tenía que decírselo, algo como esto iba a requerir mucho trabajo y cada segundo contaba, así que esperaba que la rubia continuara para entender mas a fondo que se traía entre manos, - el plan es que vamos a hacer una parada en especifico y para cuando lleguemos ahí, debemos tener listo al menos el trabajo mas importante, las células primarias que van cultivarse y de las cuales la mitosis se encargara de hacer crecer el nuevo organismo - reveló la rubia confiada de su estrategia para lo que se venía.

"¿Una parada en especifico?" para Shizune esas palabras la dejaron curiosa, es decir, ¿que parada era, que al parecer podría ser la respuesta?, tenía que ser un lugar de confianza, un lugar donde tal secreto estaría bien protegido, donde de alguna manera pudieran ir sin levantar sospechas y que por sobretodo, tuviera instalaciones adecuadas para sostener el proyecto incluso cuando no estaban.

Pensando en tales condiciones, empezó a repasar en su mente como es que tenían planeado el viaje, los lugares que visitarían y entonces, la realidad la golpeo de inmediato, "¡Claro, solo hay un lugar así en este viaje!", abrió sus ojos al entender hacía donde se dirigía su maestra, de hecho no sería el primer trabajo con el que los ayudaban y viendo tal hecho, miro sorprendida a la rubia buscando confirmación, para verla asentir satisfecha.

- Exactamente, es justo a donde estas pensando Shizune - la rubia solo sintió orgullo del poder deductivo de su discípula, no podía esperar menos de ella y por eso asintió cuando ella entendió su plan, - estoy segura que cuando estemos ahí, podremos dejar todo debidamente preparado y a posteriori, con la excusa de visitas diplomáticas, podremos llevar a cabo controles al desarrollo - continuo explicando la Senju a su aun asombrada segunda al mando.

- Increíble, eso mantendría fuera del radar cualquier movimiento sospechoso - Shizune solo veía ventajas de este movimiento tan audaz que estaba proponiendo la rubia, claro que igual tenían que ser cuidadosos pero, ciertamente, minimizaba los riesgos hasta casi hacerlos inexistentes, - pero entonces... ¿qué se supone que haremos en Konoha? - ahora solo quedaba la duda de si eso se haría en ese lugar, para que era necesario el trabajo en la aldea.

- Sera inevitable que continuemos trabajando ahí, debemos mantener todas las posibilidades bajo control, estudiar cualquier posible riesgo y verificar la correcta formación de algunas partes, aunque me gustaría no podemos quedarnos ahí todo ese tiempo, por eso tendremos que trabajar desde Konoha y en caso de cualquier necesidad, viajar hasta allá - Tsunade al parecer mostraba una vez mas su ingenio, no por nada era conocida como uno de los tres legendarios Sannin.

Eso cubría todas las posibilidades, entre mas lo pensaba mas lo comprendía, estaban suponiendo que para cuando llegaran a ese lugar, ya tendrían todo listo para poder proceder y una vez de regreso en la aldea, podrían mirar solo los detalles menores y así mantener un control adecuado sin levantar sospechas.

- Para cualquier propósito, podemos usar invocaciones para enviar los mensajes mas importantes y de paso, podremos estudiar mejor el proceso para regenerar órganos, eso seria un verdadero avance médico que bien vale la pena y de paso nos dará una coartada perfecta en la aldea - Tsunade parecía muy convencida de que su plan funcionaría y a sus ojos, su plan era excelente, les permitiría trabajar con seguridad, pero había un detalle del que ella se percato y que odiaba ser ella quien tuviera que hacerla caer en cuenta.

- Pero... ¿qué hay de Sakura? - le recordó Shizune a su maestra a su otra alumna, eso era un problema, - si trabajamos en la aldea en esto, que en algún momento ella se inmiscuya no es una imposibilidad y bueno... - no termino, no quería terminar, no tenía nada contra la pelirrosa, pero este era un proyecto en el que ella no podía ni debía inmiscuirse dadas sus... relaciones.

- Te entiendo Shizune y también considere eso - de repente el buen humor de Tsunade se esfumo, este era después de todo, un tema delicado, - odio admitirlo, pero la probabilidad del escenario donde ella termine involucrada no es baja, sin embargo, es algo que creo que podemos manejar - la resolución en su tono de voz demostraba que no mentía y que podía ya tener una manera de como controlar la situación.

- ¿Q-Qué tiene en mente mi lady? - tenía miedo de preguntar si es que la solución era demasiado drástica, pero de igual manera, sabía que necesitaba saberla si es que no quería incurrir en errores que contradijeran su coartada.

- De por si, Sakura vive ocupada con la atención en el hospital, así que eso la mantendrá distraída la mayor parte del tiempo - era cierto, Tsunade le dio ese trabajo a la Haruno hace tiempo y por experiencia sabía que el hospital, hasta en sus días mas tranquilos era ajetreado, - sin embargo, en el caso de que perciba nuestro trabajo, ya que solo estamos haciendo controles menores, podemos simplemente hacerlo pasar por una investigación medica - una salida bastante mas simple de lo que se esperaba realmente.

- ¿Investigación medica? - no entendía esa parte, por eso pregunto, esperando que su maestra le explicara mejor a que se refería cuando decía que esa sería la forma de quitarse una posible intriga de encima.

- No estaríamos mintiendo en realidad pues si sera una investigación medica, solo no le diremos el verdadero motivo de la misma - explico como ya restandole importancia al asunto, - a sus ojos, sera solo una investigación para regenerar tejido de un organo dañado de un shinobi que fue al campo de batalla, así, aun si termina involucrándose, no sabrá realmente cual es el fin de todo esto - se sorprendió grandemente, era una solución simple a un problema complejo, pero ciertamente sería efectiva y de darse, pondría a trabajar las manos de la pelirrosa a su favor sin que lo supiera.

- Ya veo, eso reducirá el riesgo de que nos descubran y en el peor de los casos, nos dará mas manos para trabajar... es brillante - Shizune no pudo evitar elogiar la solución que orquestaba su maestra ante tal escenario, donde incluso en el peor de los escenarios, todo lo que obtendrían serían ventajas al conseguir unas manos extras para trabajar sin tener que revelar nada que resultara comprometedor.

Ninguna de las dos tenía nada contra Sakura especialmente, pero no sentían la suficiente confianza con la mujer de cabellos rosados como para que se enterara de algo de tal importancia, no cuando sus lazos eran tan... cuestionables en el mejor de los casos.

- Muy bien, creo que con eso cubrimos todos los escenarios posibles por ahora - Tsunade declaro mientras juntaba sus mano frente a ella y le sonreía con calidez, como una hermana mayor a su hermana mayor o incluso como una madre a su hija, gesto que ella le respondió, - entonces, que te parece si traes esos textos y empezamos a trabajar, tenemos mucho por hacer a partir de ahora - le dijo de nuevo mas animada la mujer de cabello rubio.

- ¡HAI! - fue todo lo que dijo la igualmente animada Shizune antes de levantarse de su lugar e ir a buscar los susodichos textos y volver unos momentos después con los mismos entregándoselos a su maestra para juntas empezar a buscar toda la información que sintieran, podría llegar a serles útil para su particular causa.


En el bosque que circundaba la casa, el ambiente era bastante alegre, cosa fácil cuando entre los arboles, un par de niñas corrían a todo lo que sus piernitas les daban, persiguiéndose una a la otra o escapando de sus padres que los perseguían también en un divertido juego que tenía niños y adultos atrapados tanto por la alegría como el recreativo espacio de unión familiar que estaban teniendo.

- ¡Ahh, Onee-chan, espérame! - fue el grito de la mas joven de las niñas mientras perseguía a su hermana rubia que se escondía tras un árbol antes de empezar a correr de nuevo riendo por el tiempo de calidad que tenía con su hermana.

- ¡Vamos Hima-chan, si quieres alcanzarme tendrás que esforzarte mas! - por su parte ella solo alentaba a su hermanita a que fuera tras de ella, emocionada de jugar con su hermana, la amaba mucho, era su linda y adorable hermanita menor, bueno, al menos hasta que se enojaba.

Continuaban corriendo, persiguiendose la una a la otra y riendo cada vez que terminaban atrapando a la otra, primero en un abrazo para después hacerse cosquillas y cambiar los papeles sobre quien perseguía a quien, todo bajo la vista de Naruto y Hinata quienes sonreían viendo como ambas hermanas compartían un hermoso momento juntas.

- Nunca creí que algún día tendría algo como esto - de repente el rubio dijo mientras veía a sus niñas corriendo, alegres, divertidas, seguras y eso llamo la atención de su esposa que se giro a verlo confundida, - me refiero a un verdadera familia - replicó con nostalgia el rubio cuando miro a su esposa de hermosos ojos perlados.

- Naruto... kun - la mujer a su lado no pudo evitar sentir el corazón oprimirsele, ella entendía bien a que se refería, lo vio crecer en el odio, el rencor y aun así nunca dejar que esa oscuridad lo engullera, por el contrario, lo vio esforzarse todo el tiempo para ser reconocido y lograr sus metas.

Tomo su mano, era curioso y extraño sujetar la mano de su esposo y sentirla tan pequeña, tan infantil y aun así seguía sintiéndola cálida, protectora, justo como él siempre había sido, por eso apretó su mano con ternura mientras sus ojos se encontraban y en su mirada se dijeron todo lo que necesitaban saber, ella, que él ya no estaba solo, que ahora las tenía a ellas y a sus hijos, su familia, esa que siempre quiso tener y que siempre estarían ahí para apoyarlo y en el caso del rubio, con su mirada le dijo que lo sabía, que agradecía que pese a su estupidez, ella nunca se rindiera con él, que era feliz de tenerla a su lado y lo mucho que le agradecía por los hijos que tenían.

Un pensamiento surgió en la mente de ella en ese momento, uno que no compartió con su esposo, pero que con el tiempo, solo se afianzaría como una idea en su mente y que sin saberlo, era bastante próxima a lo que su propio esposo empezaba a pensar también.

Pero por ese instante, por ese simple y pequeño instante, solo querían ser ellos dos, unidos, felices, como lo que eran un feliz matrimonio que se amaba casi tanto como en un principio y el casi era simplemente porque si se los preguntaban, sentían que con cada día que pasaba solo se amaban más y más, no fue fácil y muchas cosas se debieron ir arreglando en el camino, pero la recompensa bien valía el esfuerzo, eso lo entendían ambos y con eso en mente se sonrieron antes de acercarse lentamente sin dejar de mirarse y juntar sus labios en un beso.

Solo se separaban lo justo para respirar antes de volver a unir sus labios en un nuevo beso tan lleno de amor como el anterior, los te amo de parte y parte también se daban de tanto en tanto, de hecho, cuando se separaban para recuperar su aliento, sus ojos se encontraban y entablaban una conversación que para ambos era perfectamente clara, los ojos del otro le decían aquello que a veces les costaba tanto poner en palabras y eso los hacía sonreír, porque al final de cuentas, el mensaje siempre era el mismo, el amor que sentían por el otro y por la familia que habían formado solo aumentaba día con día.

Estaban dispuestos a besarse de nuevo, de hecho, sus labios ya casi podían sentirse entre si, listos para unirse de nuevo en ese lazo tan único que solo quienes se amaban podían entender, sin embargo, contra todo pronostico, ese beso jamas ocurrió y no precisamente porque alguno de los dos lo deseara, por el contrario, fue causa de un agente externo o en este caso, agentes externos, dos hermosas y adorables, agentes externas.

- Mooo, Okaa-san, no es justo que Otou-san solo te dedique tiempo a ti - y ahí estaban, lo azules ojos de sus niñas mirando a la pobre ojiperla con reproche mientras hacían pucheros, reclamando el que monopolizara la atención de su padre.

- Hum, Hima-chan tiene razón, nosotras también queremos pasar tiempo con Tou-chan - Hitomi protesto también haciendo a ambos adultos sonreír tensos mientras sudor corría por sus frentes ante el infantil acto, que ademas, se complementaba con que ambas niñas tenían sujeto a su padre de sus brazos y parecían querer mantenerlo alejada de la mujer ante ellos, como protegiéndolo de ellas.

- Etto... ¿niñas? - Naruto llamo a sus hijas para intentar hablar con ellas y su al parecer ataque de celos contra su madre, pero ellas no le hacían caso, solo veían a Hinata esperando su siguiente movimiento, cosa que solo hacía mas incomodo el momento.

- Ehhhh, peo yo también quiero pasar tiempo de calidad con Naruto-kun - y entonces ocurrió lo que no había previsto, Hinata de repente empezó a seguir el juego de sus hijas, quejándose ahora ella mientras también hacía un adorable puchero y reclamaba que le devolvieran a su pareja poniendo mas a la defensiva a las niñas.

Al parecer lado y lado tenían la intención de no dar su brazo a torcer, sus hijas eran bastante malcriadas y eso era su culpa, eran sus princesas después de todo y las consentía quizás mas de lo debido, así que si no se salían con la suya, no iban a parar y el que ahora Hinata quisiera provocarlas haciendo esos pucheros porque no la dejaban estar con su esposo no estaba ayudando.

En ese momento las vio en lo que bien se podría decir era una pelea de niñas chiquitas donde el premio era él y no sabía si halagarse o sentirse ofendido con el comportamiento de las tres, aunque no podía negar, que era gracioso ver a sus princesitas caer en el juego de provocaciones de Hinata, lo veía en los ojos de su esposa, ese brillo malicioso que significaba que solo quería molestar a sus celosas y al parecer en ese momento posesivas hijas.

- Moooo, solo un ratito mas, mami también tiene derecho a recibir amor - cualquiera que la viera en ese momento y no la conociera realmente se creería esa escena que la mujer protagonizaba, como si fuera una mujer desvalida, con ojitos de cachorro, lagrimitas en la comisura de los mismos, un hermosos puchero mientras llevaba una de sus manos cerca de su boca en un esto de dolor, en definitiva, Hinata podía ser una muy buena actriz, ya lo había demostrado en el pasado, - ¿de verdad no le concederán ese deseo a su Okaa-san? - en cualquier circunstancia, otra persona caería en su actuación, pero sus hijas la conocían, los conocían a todos y no iban a caer en el truco de su madre de ojos perlados.

- ¡NO! ¡Tou-chan/Otou-san jugara con nosotras ahora! - Las niñas gritaron a coro mientras se abrazaban mas a su padre en una clara demostración de que no darían su brazo a torcer, el único problema es que esta vez lo abrazaron del cuello, por lo cual el abrazo también lo estaba estrangulando, cosa que se noto cuando su rostro se empezó a poner azul.

Luego de eso, tardaron un rato en percatarse del estado del rubio y cuando lo hicieron se alarmaron para posteriormente atenderlo y encontrar que todo lo que necesitaban era dejarlo respirar de nuevo, aunque eso no evito que las tres se disculparan una y otra vez por lo ocurrido y en el caso de las dos niñas empezaran a llorar cómicamente mientras le pedían a su padre que no se muriera, cosa que puso incómodos a los dos adultos, después de todo, no podían con la exagerada imaginación de las pequeñas.

Luego de que el susto pasara y de que el rubio se viera obligado a jurarle a sus hijas que no moriría jamas, las cosas se calmaron en el lugar, cosa que Naruto aprovecho para poder hablar con sus hijas que ya habían dejado de llorar al ver a su padre bien de nuevo.

- Princesas... me hace feliz saber que quieran pasar mas tiempo con su Tou-chan - no mentía en eso, para él, saber que sus hijas aun querían pasar tiempo con su persona era algo que lo llenaba de felicidad, - pero por ahora, sería posible que dejaran a sus padres tener un momento a solas, ¿por favor? - pidió a sus hijas y la reacción no se hizo esperar.

- ¡Ehhhhh! - protestaron de inmediato y al unisono, ante el pedido de su padre mientras su madre tras él, solo hacía un disimulado signo de victoria con sus dedos como regodeándose de su victoria ante sus hijas, - ¡no es justoooo! - era curioso como para algunas cosas, ese par parecían estar en total sincronía, como si ensayaran eso de hablar al unisono, casi parecían gemelas si no fueran por las muchas diferencias que las caracterizaban.

- Vamos niñas, prometo que las compensare si dejan a mami y papi tener un momento para ellos también - el rubio decidió recurrir al mas efectivo y contundente método de negociación cuando se trataba de los niños, el soborno.

- ¡Entonces, yo quiero el súper especial de helado jumbo de la heladería de la ciudad! - al parecer funciono y muy bien, aunque claro esta, Hitomi no iba a desaprovechar la oportunidad para salirse con la suya, cosa que les saco una gota a ambos al ver lo fácil que fue sobornarla.

- ¡Y yo... yo quiero la nueva versión gigante de Kuraama al volver a casa! - y al parecer su pequeña cómplice también quería una tajada del pastel, en su caso, un nuevo peluche de Kuraama, solo que esta vez, quería la versión gigante que había salido recientemente, cosa que a ambos los hizo reír tensamente, como si a Himawari lo que le faltaran fuera peluches, todos pensando que ella era dulce e inocente y aquí estaba en una especie de chantaje/soborno con sus padres, había que ver como engañaban las apariencias.

Pero, Naruto ya se esperaba algo como eso, es decir, son sus hijas después de todo y el también podía llegar a ser muy mañoso de joven, por lo cual esto no era algo que le sorprendiera, aunque si lo hacía la facilidad con la que dejaban de lado sus actitudes normales a cambio de ese beneficio, aun así el asintió a las peticiones de las niñas, es decir, no es como si no lo hubiera hecho aun si no se lo pedían, pero si así el también sacaba un beneficio, no había nada de malo tampoco, ¿verdad?

- Pero aun así - de repente Hitomi hablo llamado la atención de los mayores que la vieron curiosos, pues tenía un rostro triste, como si a pesar del soborno aun no estuviera satisfecha con algo de lo que estaba pasando.

- Nos falta uno para jugar - Himawari también tenía un semblante triste y eso les hizo comprender a ambos que era lo que ocurría y el porque del comportamiento de las niñas.

Querían un tercero para que el juego se hiciera mas divertido y consideraron que era una buena idea ir por su padre que en otras circunstancias habría aceptado de inmediato y así pasar un buen tiempo entre un padre y sus hijas, pero por esa ocasión el rubio quería estar con su esposa Hinata y dedicarle un poco de tiempo a ella también, aunque ahora se sentía mal por desairar los deseos de sus hijas, tanto él como ella.

- Niñas - Hinata hablo con tono también triste o tal vez la expresión correcta era estar arrepentida, si había algo que para Hinata era su mayor punto débil era ver tristes a sus retoños y en ese momento parecía estar realmente arrepentida por querer ser un poco egoísta.

- ¡YA SE! - antes de que alguien pudiera decir algo mas, Hitomi grito alegre, como si toda la tristeza previa nunca hubiera existido, en otras palabras se le acababa de ocurrir una solución al problema, - ¡podemos jugar con Kurama-chan! - y ahí estaba su solución, el biju de nueve colas con el que al parecer ambas tenían una gran afinidad.

Sin saberlo, en el interior de Naruto el zorro se crispo y sintió un sudor frío recorrerle la espalda en cuanto las escucho, no es que les tuviera miedo a ese par de pulgas, pero lo último que quería era volver a ser el perro mascota de las hijas de su jinchuriki, era denigrante en muchos sentidos y en eso ese par eran realmente unas especialistas.

- ¡Que buena idea! - Himawari acordó con su hermana al escuchar su idea, y empezó a saltar junto a la mayor alegres de poder jugar con el biju de nueve colas, - Otou-san, Kurama puede salir a jugar con nosotras, ¿por favor? - para colmo le hizo esos ojitos suplicantes para que accediera cosa que puso en aprietos a su padre y también al biju que rezaba a su padre porque por una vez en su vida, el rubio se negara a satisfacer los caprichos de sus hijas, por su seguridad.

- Etto, lo siento niñas, pero... - no sabía como decirles que no, especialmente porque no le gustaba verlas tristes, a ninguna de las dos, pero, en esta ocasión, habían cuestiones superiores que las niñas no tenían que saber, no por ahora al menos, - la cosa es que Kurama esta castigado, así que no puede salir... pero estoy seguro de que también lamenta el no poder salir a jugar - trato de animarlo luego de la negativa a sus decepcionadas hijas.

- En... tus... sueños - mientras tan el biju en su interior y sin dejar que el rubio lo escuchara se pronunciaba ante las mentiras de su jinchuriki, mientras dentro de si mismo se alegraba y aliviaba de que no terminara de nuevo en manos de ese par de engendritos que su compañero llamaba hijas.

- ¿¡EHHHHH!? - ambas se quejaron al saber que Kurama no saldría a jugar, mientras protestaban sobre que no era justo que el zorro estuviera enjaulado y que merecía salir a jugar con ellas, cosa que iba en contra de los deseos del biju pero eso no tenían porque saberlo jamas.

- Aunque... tal vez haya una solución - ahora fue Hinata quien hablo y con ello llamo la atención de todos sobre esa posible solución de la que hablaba, eso si, Kurama se puso tenso ante la posibilidad de que ella lograra convencer a su jinchuriki de que lo arrojara a los brazos de ese par, - podríamos pedírselo a ella - lo dijo mirando a su esposo para transmitirle su idea solo a él.

- ¿Ella? - las dos pequeñas al no entender a que se referían, es decir, si iban a pedirle a otro biju que jugara con ellos, las dos opciones eran un él, no un ella, entonces sentían curiosidad sobre que ocurría y también un poco de enojo al no entender la particular conversación de miradas entre sus padres.

- ¿Estas segura?, no es que no confié en ella, pero ni siquiera le hemos preguntado si estaría dispuesta a hacerlo - el rubio entonces pregunto, dejando al aire la pregunta de las niñas, para ver a su esposa y asegurarse de que de verdad había pensado las cosas sobre esta nueva idea suya.

- En realidad ya le pregunte - dijo con un sonrojo la ojiperla dejando sorprendido a su esposo y también intrigado sobre en que momento lo hizo, pero dejo de lado sus pensamientos cuando ella lo miro de nuevo, - dijo que sí, pero necesitare tu ayuda para que salga, Naruto-kun - entonces le pidió al rubio que solo asintió confiando en la decisión de su mujer.

- Moooo, no nos dejen fuera de la conversación - de repente protesto la pequeña Hitomi al ver que sus padres parecían haberse olvidado de ellas y las mantenían en intriga, algo que no le gustaba y por los entusiastas asentimientos de Himawari, era obvio que estaba de acuerdo con su hermana, cosa que de hecho no era rara, - ¿de quien están hablando? - pregunto de nuevo, ya que al parecer ellos ni siquiera se percataron d la primera vez que preguntaron.

Ambos adultos solo las vieron con ojos grandes, se preguntaban como les caería la sorpresa, aunque conociéndolas, solo lo verían como un nuevo amigo con el que jugar, siempre era lo mismo con ese par, pero era cierto que se merecían una explicación, entonces procedieron a darles una explicación o al menos, la versión resumida.

- Bueno... como recordaran, ayer fuimos a ver a Matatabi - Naruto comenzó la explicación a las atentas niñas que en ese momento parecían tener toda su atención centrada en lo que fuera que les iba a decir su padre.

- Hum, es la hermana de Kurama, ¿cierto? - Himawari asintió y hablo buscando una confirmación, la cual llego en un asentimiento de parte de ambos padres que luego procedieron a continuar con lo que querían contarles.

- Luego de que hablamos de varios temas, Matatabi accedió a cooperar con nosotros - ahora era Hinata quien les hablaba, aunque se la veía un tanto incomoda por la siguiente parte que les tenía que contar, - la cosa es que... debido a ciertas cuestiones, Matatabi viajara con nosotros a partir de ahora y por un tiempo - dijo a sus hijas que abrieron grande los ojos al entender que de quien hablaban era de un nuevo biju a quien conocer.

Para ambas niñas era emocionante, ya que no crecieron en una época donde los biju eran considerados bestias salvajes y destructivas, para ambas poder conocer a los hermanos de Kurama era emocionante, les causaba curiosidad el como eran, cuantas colas tenían, sus personalidades, todo, así que poder conocer en persona en esa ocasión a un nuevo biju les emocionaba de sobremanera.

- ¿¡De verdad!? - exclamaron como ya se les estaba haciendo costumbre esa tarde, al unisono, haciendo sorprender a los mayores al ver esa emoción y brillo expectante en los ojos de ambas niñas, - y, ¿¡donde está!? ¿¡está aquí!? ¿¡está cerca!? - emocionadas empezaron a preguntar y mirar a todos lados ansiosas de ver a la biju.

- T-Tranquilas niñas, y-ya van a conocerla - Hinata hablo un poco azorada por el entusiasmo de sus niñas, para luego pasar a ver a su esposo llamando su atención también, - entonces... Naruto-kun, si pudieras... - no termino de decir lo demás, tampoco necesitaba decirlo, el rubio ya lo había entendido y con un rostro mas serio asintió.

- Haremos esto con calma - dijo tratando de sonar calmado y transmitir así esa calma a Hinata, - dime si sientes cualquier cosa extraña, ¿esta bien? - aun así no dejaba de sentirse preocupado, sería la primera vez después de todo, por eso el tendría que encargarse de la mayor parte, pero la seguridad de su mujer era primero para él.

Ella solo asintió y ante las ansiosas niñas, Naruto y Hinata se tomaron de las manos para un segundo después ver el pequeño cuerpo de su padre envolverse en el chakra de biju como muchas otras veces lo habían visto hacerlo, solo que esta vez, ese manto empezó a envolver a su madre también hasta que la cubrió completamente y empeóo a palpitar cambiando de el tono anaranjado a un color azulado, hasta que fuera este segundo el que envolviera a la mujer, dejando asombradas a las pequeñas ante tan increíble espectáculo y también por ver a la ojiperla ahora envuelta en una capa de denso chakra de un hermoso color azul que transmitía mucha calidez.

Un momento después su madre y su padre realizaron una especie de sello conjunto y posteriormente una nube de humo se hizo presente en el lugar entre los adultos y las niñas, las cuales veían todo eso asombradas y emocionadas.

Cuando la cortina de humo fue desapareciendo, los primeros en aparecer a la vista de las niñas fueron sus padres, primero Hinata y unos segundos después cuando el humo bajo mas, Naruto, ambos ya en su aspecto normal haciendo parecer que el anterior espectáculo había sido un sueño o cuando menos una ilusión, dejando desconcertadas a ambas al creer que no había ocurrido nada, al menos hasta que notaron la sonrisa de ambos adultos.

- Niñas, déjenme presentarles a la hermana mayor de Kurama, la nibi, también conocida como Matatabi - el rubio dijo con una sonrisa mientras extendía su mano hacia abajo en un gesto de presentación dirigiendo las miradas azules de sus dos hijas en esa dirección que no pudieron evitar abrir los ojos de sorpresa ante lo que vieron.

Ahí frente a ambas, en el suelo de aquel bosque, apareció una versión mucho mas pequeña de la gata de dos colas, con su cuerpo envuelto en aquellas flamas azules, mirándolas con sus ojos heterocromicos y moviendo sus colas de un lado a otro sin mayor preocupación antes de hacer una especie de reverencia como aceptando la presentación dada por Naruto.

- Mucho gusto - fue la corta respuesta de Matatabi, que dejo a ambas niñas asombradas y estaticas viendo a la pequeña biju, procesando todo lo que acababa de ocurrir.

- Jeh, esto sera divertido - por su parte y considerando sus experiencias en el infierno como él las veía, Kurama sonreía divertido ansioso de ver a su latosa hermana viviendo el mismo suplicio.

- Es tan... ¡KAWAII! - de repente las niñas gritaron emocionadas al ver a Matatabi de esa manera, mientras sus ojos brillaban emocionados y se acercaban a la biju que desconcertada no supo como reaccionar inicialmente al acercamiento de las niñas, que rápidamente empezaron a hacerle todo tipo de preguntas que como podía la biju contestaba.

Por su parte ambos padres veían la interacción de las pequeñas con la biju sonriendo al ver que al parecer todo iba a salir bien, antes de que Naruto girara su vista hacia Hinata para verla preocupado por su estado luego de lo que paso.

- Hinata, ¿te encuentras bien? - pregunto directamente a su esposa que lo miro sonriendo como tratando de quitarle hierro al asunto, aunque sin lograrlo del todo al mirar que su pareja no dejaba de verla con preocupación.

- ¡Hai!, estoy bien Naruto-kun, soy una chica fuerte - lo dijo tratando de sonar un poco cómica y que así su esposo se calmara y aunque funciono en cierta medida, aun así sus ojos azules aun mostraban preocupación por su estado actual, - de verdad, estoy bien, todo gracias a ti - le dijo haciendo énfasis en la confianza que le tenía y que permitió que todo saliera bien.

- Perdón, pero no puedo evitar preocuparme, aun no estas acostumbrada a esto de ser un jinchuriki y no quiero que te excedas con el poder que usas - finalmente dijo el rubio tratando de que la ojiperla entendiera su punto de vista, cosa que la hizo sonreír calidamente.

- No te preocupes Naruto-kun, sabes que sera por poco tiempo, así que no esta en mis planes abusar de esta habilidad - continuo la platica para calmara a su marido, - ademas, siempre te tendré a ti a mi lado, para ayudarme a regular este poder, ¿verdad? - continuo la mujer sonriendo aun mas mientras le transmitía su absoluta confianza en que él la protegería a su esposo

Ella tenía razón, su actual estado como jinchuriki era solo provisional, eso fue lo que habían acordado la noche previa.


- Entonces, creo que ya es hora de marcharnos - declaro el rubio una vez que todo había quedado claro entre ellos y Matatabi tras su declaración de intenciones respecto a su previa jinchuriki y al parecer mejor amiga.

Tsunade no dijo nada, solo asintió, no es que estuviera de humor para estar mas tiempo ahí de todos modos, tenía mucho que procesar, mucho en lo que pensar para encarar el nuevo reto que ya empezaba a sentir que acepto de manera demasiado ingenua.

Hinata tampoco hablo, solo se despidió, con una cortés reverencia, digna de una princesa y al levantarse les dedico a todos los biju una cálida sonrisa antes de girarse para empezar a caminar y así alcanzar a la rubia que estaba muy segura en ese momento necesitaría mucho apoyo.

- Esta la vas a pagar Matatabi - Kurama fue el primero de los cuatro biju en hablar y solo profirió una amenaza a la bocona de su hermana luego de meterlo en el lío en el que estaba, antes de finalmente desaparecer en una nube de humo y regresar al interior de Naruto donde siguió profiriendo insultos a la chismosa que se hacía llamar su hermana mayor.

- No le prestes mucha atención, solo esta haciendo uno de sus berrinches - Kokuo fue el siguiente en hablar tratando de desestimar las declaraciones de su hermano antes de desaparecer igualmente tras recibir el asentimiento de la biju de dos colas.

- Algunas cosas simplemente no cambian y con él, es a su manera o se enoja - Isobu también despotrico contra su hermana menor tratando de calmar como Kokuo, cualquier rencilla que pudiera haber quedado por otro de los ataques de histeria del zorro, podía ser el mas fuerte de ellos, pero seguía comportándose como un cachorro inmaduro.

- Si me importara cada vez que Kurama hace un berrinche mi vida sería muy triste, déjalo ser, se le pasara cuando madure... si es que madura, claro - Matatabi vio a su hermano con seriedad mientras le decía aquello con un tono neutro, casi frío, que denotaba lo poco que le afectaba las rabietas de su hermano.

Isobu asintió, un tanto cohibido, incluso para él, eso fue cruel, pero así era Matatabi, demasiado directa y cuando quería, también demasiado hiriente, el que se comportara tan serena mientras insultaba a alguien, bueno, eso solo la hacía mas aterradora, pero al menos, por esa ocasión, le alegraba que a quien se dirigiera así no fuera a él.

- No veremos después Matatabi - Naruto se despidió de nuevo de la gata antes de girarse e ir con sus esposas mientras reactivaba el henge, solo por seguridad y aunque ya se disponían a partir, no llegaron lejos cuando la voz de Matatabi los detuvo una vez mas.

- De hecho, me gustaría pedirles un favor mas - Matatabi los vio con seriedad mientras los detenía con sus palabras y los veía girar para encararla una vez mas y así saber que era lo que deseaba esta vez la biju.

- S-Si esa dentro de nuestras posibilidades - Naruto se tenso un poco al decir aquello, aunque como culparlo si la ultima petición de la biju a la que accedieron termino poniéndolos en tan compleja posición, pero fiel a su forma de ser, no pudo evitar estar abierto a ayudar si es que podía.

Hubo un momento de silencio que solo tenso aun mas los ánimos de los tres shinobi, haciendo que empezaran a pensar que quizás al final había sido una mala idea siquiera quedarse a escuchar a la biju, pero cuando ella pareció que estaba aclarando su voz, supieron que estaban por averiguar la nueva petición de Matatabi, solo esperaban que no fuera nada complicado.

- Me gustaría acompañarlos en su viaje - finalmente dijo la biju de dos colas mientras los miraba y al encontrarse con el silencio de los tres, decidió continuar y explicarse mejor, - me gustaría viajar a su lado, justo como lo hacen en este momento Isobu y Kokuo - termino de decir, dejando clara cual era su intención en este caso.

Matatabi deseaba poder viajar con ellos y por lo que acababa de decir, su intención era hacer de Naruto, su jinchuriki provisional como en su momento lo hicieron sus dos hermanos, cosa que ciertamente ninguno se vio venir, ni los shinobi, ni tampoco los biju restantes que estaban escuchando lo que ocurría en ese momento en el exterior.

- ¿Eh? - fue todo lo que dijo Naruto al no creer lo que acababa de escuchar, y no era el único, la verdad la sorpresa estaba escrita en el rostro de las dos mujeres también que veían incrédulas lo que acaba de ocurrir.

- ¿Disculpa? - Tsunade por su parte parecía estar mas interesada en escuchar de nuevo esas palabras, mas que nada para asegurarse de que no estaba alucinando o algo por el estilo sobre lo que quería ahora la biju.

- Etto... - Hinata ya se rascaba una de sus mejillas con su dedo indice un tanto incomoda sobre como se supone que se debía de responder a ea petición en este caso, sin encontrar de hecho, ninguna respuesta clara en su mente.

Una vez mas se genero un nuevo silencio mientras los tres asimilaban la información, sin embargo, ese mismo silencio hizo que Matatabi entendiera las cosas de otra manera y rápidamente se explicó.

- No es que no confié en ustedes, han demostrado muchas veces no solo que son dignos de confianza, sino que no sienten prejuicios ante mi o mis hermanos por nuestra naturaleza - empezó Matatabi tratando de no crear confusión en sus deseos, - es solo que... me gustaría que para cuando Yugito despierte, yo pueda ser a la primera que vea, un rostro amigo - termino esta vez un tanto mas cohibida al revelar su deseo de estar ahí para ese importante momento.

Al parecer, Matatabi había entendido los pocos comentarios dichos por los tres, junto con su actual comportamiento como una actitud ofendida al ver que no confiaba en ellos y su capacidad y por eso prefirió explicarse adecuadamente, pero la realidad era que en esto, no tenía nada que ver algún sentimiento de ofensa ni mucho menos, por el contrario, era mas bien que comparado con su primera solicitud, esta era mas bien bastante simple y los tomo por sorpresa pues ya se estaban preparando para lo peor, así que no supieron exactamente como responder.

- No, no, no te preocupes, entendemos lo que quieres decir - Naruto fue quien tomo la voz cantante para intentar calmar el ambiente que se había tensado, ahora por la mala interpretación de las circunstancias, ademas de que ahora no solo él sino también ellas, se sentían mas presionados al ver que de hecho, Matatabi ya daba por hecho que lograrían tener éxito dadas sus últimas palabras y el hecho de que sus colas se movían alegres mientras pensaba en ver de nuevo a su amiga.

Intentaron las dos mujeres también restarle importancia al asunto para que Matatabi no se sintiera incomoda debido a su mala interpretación de la situación, cosa que llamo la atención de la biju, aunque el problema estaba lejos de aclararse cuando tanto Matatabi, como Naruto escucharon una voz, bueno, mas bien un grito de alguien que ambos conocían muy bien.

- ¡Si crees que voy a compartir espacio contigo estas loca! - al parecer así como a ellos les sorprendió la solicitud, a los biju también fue todo un acontecimiento, aunque al parecer a uno de ellos, no le hacía mucha gracia la idea, - ¡suficiente ya tengo con este par de cerebros de maní como para también tener que lidiar con una gata presumida! - continuo su escandalosa protesta el biju hacia su hermana.

Mientras tanto, Naruto solo sonreía incomodo luego de lo que acababa de escuchar, especialmente luego de el insulto hacía Isobu y Kokuo, quienes ni bien Kurama termino con los gritos contra su hermana, se quejaron sobre como se refirió a ellos y luego, siguió una letanía de insultos dentro de él haciendo que mas y mas gotas de sudor corrieran por su frente al ver tal comportamiento tan infantil por los tres bijus dentro de él que en ese momento estaba seguro que estaban peleando, dándose patadas, puños o simplemente mordiéndose, podía ver si se adentraba a su paisaje mental, pero, la verdad sea dicha, no quería ver ese lamentable espectáculo, así que mejor pasaba.

Hinata y Tsunade por su parte solo miraban intrigadas el comportamiento de ambos, especialmente de su esposo el cual sonreía de esa manera tan incomoda, por lo que cuando lo llamaron para saber que ocurría, este las vio incomodo antes de responder con una sola palabra, Kurama, solo eso basto para que entendieran que al parecer el biju estaba siendo egoísta y no quería tener que compartir aun mas su espació.

- Aun si ese fuera el caso, no tengo la intención de exponer a Naruto mas de lo que ustedes, trío de payasos, ya lo hicieron - ese comentario llamo la atención de todos, aunque en el caso de las dos mujeres, también involucro un poco de temor, no por ellas, sino por su esposo y las posibles implicaciones del comentario de Matatabi.

- Etto... Matatabi, ¿a que te refieres? - Hinata con cordialidad pregunto a la biju sobre el significado de sus palabras, era algo que necesitaba saber si es que de verdad la vida de su esposo estaba en juego y no era la única que pensaba de esa manera, tras la ojiperla, el mismo rostro preocupado y ansioso podía verse en la rubia.

- Mis hermanos dijeron que Naruto sufrió una especie de sobrecarga de chakra por contener a tres biju dentro de su cuerpo, ¿verdad? - fueron las palabras de Matatabi, recordando el inicio de su conversación esa noche cuando explicaron el motivo por el que el rubio ahora se veía como un niño nuevamente.

- Hum, llego a la aldea y se desplomo en la entrada luego de reunirse con ellos y permitirles esconderse dentro de él, por eso termino en el hospital y luego bueno, paso eso - resumió Hinata la historia de manera simple sobre como fue que ocurrió todo el problema respecto a lo que fue esa sobrecarga de energía a la que se expuso el rubio.

- Correcto, la acción de mis hermanos, aunque imprudente, termino siendo efectiva, con un cuerpo mas joven, Naruto puede adaptarse mejor y el que sea un Uzumaki solo mejoro la probabilidad de éxito - Matatabi remarcaba los hechos, especialmente la parte de la imprudencia de sus hermanos que decidieron callarse pues no tenían como contradecirla, - sin embargo, aun con esas medidas, el cuerpo de Naruto sigue soportando una enorme carga sosteniendo a tres biju dentro de él, así que les pregunto... ¿que podría pasar si un cuarto decidiera residir en su cuerpo? - continuo Matatabi dejando en claro un hecho fundamental, que al menos a las dos mujeres les causo miedo por lo que pudiera pasar si Naruto cometía otra de sus imprudencias.

Agregar mas carga sobre el rubio, a eso se refería Matatai, si él decidiera recibirla en su interior en su actual estado, sería llevar la resistencia del chico mas allá de sus límites, sobre exigir a su ya de por si cargada red de chakra a un nivel que en el peor de los casos colapsaría sobre si misma y el efecto que eso tendría sobre la salud e integridad del rubio, no, simplemente se negaban a pensarlo, cualquiera de las dos, si era necesario, noquearían a su esposo para que se comportara y no se arriesgara mas de lo que ya lo estaba haciendo.

- No soy tan inconsciente como para ponerlo en riesgo innecesariamente - Matatabi continuo una vez que ellos comprendieron la magnitud de sus palabras, en el caso de las dos mujeres con quizás mas miedo que otra cosa, miedo de que su imprudente esposo quisiera asumir ese riesgo, sin embargo si no era ese el plan de la biju, entonces no entendían a donde quería llegar, - por eso esperaba que una de ustedes dos aceptara, de manera temporal ser mi, llamemoslo jinchuriki provisional, al menos ese era el plan - termino de decir causando una vez mas el asombro de los tres presentes ante tan osadas palabras.

Ni siquiera pudieron articular palabra en ese momento, es decir, pese a que no era nada tan alocado como antes, aun así, era algo que sorprendía igualmente, aunque en cuanto se recuperaron, al menos Tsunade que fue la primera en salir de su estupor, decidió hablar para aclarar algunas cosas.

- ¿Eso es siquiera posible? - su pregunta hizo que todos la vieran, entre curiosos y confundidos sobre la razón de su pregunta, - es decir, en primer lugar por lo que hablamos antes, un jinchuriki, creo que aun si es provisional, debería de ser un infante, eso le permitiría adaptarse a tal carga de poder en su sistema, fue lo que dijeron, ¿verdad? - miro a la biju esperando respuesta a esa primera cuestión.

- Así es, lo ideal es que el biju sea sellado en un niño, así el chico al crecer se adaptara de mejor manera al poder del biju - Matatabi concedió la premisa a la rubia, sin embargo al parecer aun no terminaba, - sin embargo, que se selle al biju dentro de un infante no quiere decir que no pueda hacerse en un adulto, Mito Uzumaki, la primera jinchuriki de Kurama es la prueba de que un adulto también lo puede hacer si su red de chakra es fuerte, padre también fue un jinchuriki solo cuando ya era adulto, incluso Kaguya entra en ese caso - solo entonces, los tres entendieron un hecho importante de todo esto, la cuestión no era que el sellado no era estrictamente único para infantes, se lo hacía porque de esa manera había una mayor probabilidad de que el chico sobreviviera a tan ingente cantidad de energía, pero eso no significaba que si un adulto tenía las cualidades no pudiera intentarlo.

- Entonces, eso significa que nosotras podríamos... - Hinata también pregunto, aunque no completo la pregunta, pero tampoco es que fuera necesario, se entendía perfectamente a que se refería la mujer y con esa duda, volvieron a mirar a Matatabi.

- Hum, de hecho, por sus linajes, Tsunade del clan Senju y Hinata del clan Hyuga, dos de los clanes mas antiguos, por no decir de los originales, sus redes de chakra están adaptadas para soportar grandes flujos de chakra, incluso en su estado mas puro - la revelación de la biju fue realmente sorprendente, no pudieron evitar abrir los ojos asombradas, ademas de sentirse cohibidas, es decir, pudieron notar la alabanza de la biju en su explicación, - el hecho de que ambas también hayan sido madres ayuda mucho, una madre expande mucho la capacidad de su red de chakra pues ya no solo debe sustentar su vida sino también la del cachorro dentro de ella, así que su al parecer activa vida sexual con su pareja resulto ser muy beneficiosa para este caso - ahora estaban mas avergonzadas, ya no por sentirse alagadas, sino el bochorno de que la biju casi que les acababa de decir ninfomanas en la cara, esta vez querían esconderse para evitar pasar mas vergüenza.

- Basándonos en el supuesto de que aceptaran, ¿es realmente seguro para ellas? - Naruto continuo la pregunta, no podía asegurar que ellas aceptarían cargar con la biju dentro de sí, pero si lo hacían, quería estar seguro de que sus vidas no estarían en peligro.

- No sera problema, incluso puedo controlar el flujo de chakra dentro que emito, para así evitar sobre exigir el cuerpo de mi contenedor, de esa manera, el cansancio o la adaptación a la nueva situación sería mucho mas sencilla - al parecer Matatabi estaba bien preparada para esto al haber considerado todas las posibilidades, al menos eso es lo que dejaban ver sus palabras, - sin embargo, creo que los planes tendrán que cambiar un poco - eso último llamo la atención de los tres, es decir, al parecer la biju encontró un tropiezo en su plan, al menos eso es lo que estaba dejando ver.

- ¿A que te refieres con eso? ¿acaso hay algún problema? - Naruto pregunto de nuevo pues si lo que decía Matatabi era cierto, cualquiera de las dos podría albergar a la biju dentro de si sin ningún problema, claro, asumiendo que aceptaran el riesgo, así que sentía algo de preocupación por sus últimas palabras.

- Yo no lo llamaría un problema, pero... - la forma en que lo decía era preocupante, pero querían saber que era lo que al parecer altero los planes de Matatabi, por eso la instaron a continuar, - bueno, inicialmente tenía considerado que fueran una de ustedes dos quien tomara la función como mi jinchuriki provisional, pero no contaba con que una de ustedes estuviera actualmente embarazada - entonces vieron a Tsunade quien era a quien la biju mencionaba y por como lo decía Matatabi, el rubio se preocupo, por ambos, tanto su mujer, como su hijo.

- Supongo que el que este embarazada la descalifica para tus planes de alguna manera, ¿correcto? - Naruto pregunto de inmediato, no lo admitiría pero si ese era el caso, se sentía aliviado.

- Hum, como dije, originalmente ambas eran excelentes candidatas, pero con Tsunade embarazada, eso cambia las cosas - Matatabi admitió, pero decidió exponer sus motivos, - aun podría contenerme claro, pero... no se que tan seguro sería para tu cachorro y no creo que este en tus planes arriesgar su vida, ¿verdad?, entonces, eso solo deja una opción - termino de decir de manera simple, pero concisa la razón por la que sus planes se alteraban, todo mientras dirigía su mirada hacia la que ahora era su única opción, la hermosa mujer de ojos perlados.

En algo tenía razón Matatabi y eso era que ni muerto iba a arriesgar a su hijo, mucho menos a sus mujeres, así que agradeció la consideración de la biju hacia su familia, pero del mismo modo, ahora toda la presión recaía en Hinata y si era honesto consigo mismo, no quería imponerle esa carga, aun si era por un corto periodo de tiempo, por eso volteo a verla preocupado.

- Hinata... no tienes que hacerlo si no quieres, ¿lo sabes verdad?, nadie aquí te obligara - mientras le decía aquello la tomo de las manos para transmitirle su sentir y que estaba segura a su lado, que la protegería si es que ella decidía no aceptar, se veía en sus ojos y eso la sonrojó, aunque era fuerte, aunque había madurado, aun así, le encantaba seguir sintiendo ese instinto protector del rubio cobijandola, protegiéndola de aquello que pudiera asustarla.

Hinata los miro a todos por un momento, encontró miradas de apoyo de parte de su familia, que le decían que si era necesario la protegerían, aunque eso no iba a ser necesario, porque al ver a Matatabi, en sus ojos veía que ella no la obligaría y que si se negaba respetaría su decisión, era increíble para ella, pese a todos los problemas que debió pasar para poder estar ahora al lado de su actual familia y poder ser feliz, no se arrepentía, no tenía miedo, porque los tenía a ellos y por eso, tomo su decisión segura de que era la correcta y sin vacilar ni un segundo, algo que aprendió a de su esposo, a nunca dudar.

- Te lo agradezco Naruto-kun, se que siempre puedo contar contigo, que siempre cuidaras de mi, pero esto, es algo que yo debo de decidir por mi cuenta - no era un reproche, solo quería que entendiera que fuera cual fuera su elección, el debía respetarla, - se que es arriesgado, pero yo también quiero ayudar en lo que pueda, es nuestra familia después de todo - sonrió para calmar a su angustiado esposo y también a la hermosa rubia tras el que la veía con preocupación, tanta o mas que él y finalizó, - yo... quiero hacerlo - fue todo lo que dijo.

Su voz era firme, sus ojos mostraban su determinación, la decisión que había tomado, era evidente que no la tomaba a la ligera, que aceptaba el riesgo y mas importante que nada, que era su elección, que nadie influía en ella, que nadie la obligaba a nada, era en definitiva su decisión, suya y solo suya, por eso se soltó de las manos de su esposo y luego miro en dirección a la biju con total decisión para hablarle.

- ¿Qué tengo que hacer? - pregunto de manera firme pero cortés a la biju de dos colas que viendo su resolución asintió, para luego proceder a explicar como habría de ser el proceso para hacer de Hinata su nueva y provisional jinchuriki.

- Por norma general, se requiere de un sello especifico para lograr sellar a un biju - eso era de conocimiento general, cada aldea tenía su propio sello también, - sin embargo, la realidad es que cualquier sello que se haya empleado es obsoleto y peligroso - eso desconcertó a las dos mujeres, en el caso de Naruto, solo ensombreció su mirada porque el si que sabía a que se refería la biju.

- ¿A que te refieres con peligroso? - Hinata pregunto movida por la curiosidad y porque no paso por desapercibido el cambio en el mirar de su esposo, por lo cual quería saber de que se trataba.

- Se que el proceso de sellado es arduo, pero no creo que sea peligroso realmente - Tsunade también intervino y al igual que Hinata, noto la mirada de Naruto, pero según recordaba, el sello que se usaba al menos en Kurama, no era realmente un problema.

- Hum, quizás el sello que usaban en su aldea no fuera un problema, pero no era así en todas las aldeas - Matatabi decidió exponer su punto, recordandoles que no todos los sellos usados en las diferentes aldeas eran igual de seguros, - algunos de los sellos llegaban a ser bastante invasivos y dolorosos, por eso el que la elección del jinchuriki en ocasiones era tan difícil, porque se aseguraban de que el niño elegido, soportaría incluso el proceso de sellado - la seriedad con la que lo dijo, dejo calladas a ambas kunoichi quienes ahora consideraban ese punto, uno que no habían considerado antes.

Mientras tanto Naruto solo se quedaba en silencio, claro que sabía de ese detalle, tal vez no lo vivió en carne propia, pero, su amigo Gaara, el le contó el dolor que termino resultando recibir a su antiguo biju, no solo perdió a su madre en el proceso, también cuando el sello se completo siendo un niño, el dolor que le causo y la marca que le dejo, una que jamas se borraría ni de su mente ni de su cuerpo, aunque ahora la luciera con orgullo sobre su frente.

- Y no solo era un problema para el jinchuriki, también lo era para el biju - llamo la atención esta vez si de los tres con sus últimas palabras, - los sellos usados estaban diseñados para restringir en todo lo posible al biju, se que Son vivía atado en cadenas, Kurama previo a Naruto estaba clavado al suelo, incluso yo misma pase penurias por mi propio sello - había amargura en sus palabras y como culparla considerando la realidad de esas palabras.

- Entonces, como... - Hinata volvió a preguntar, era evidente que el tema de los viejos sellos no eran agradables para la biju, de hecho para ninguno de los presentes, así que mejor regresar a lo que acontecía actualmente en ese lugar.

- Es sencillo en realidad, esta vez y para seguridad de ambas partes, Naruto sera nuestro salvo conducto - Matatabi determino quizás incluso con alegría en su voz al decir que Naruto sería parte del proceso.

- ¿Yo? - como un idiota que estaba fuera de lugar, Naruto se señalo a si mismo totalmente sorprendido y claro esta, sin entender nada de lo que estaba planeando la biju y que papel jugaba el en ese plan.

- Por supuesto, en la última gran guerra cada uno de nosotros los biju, te reconocimos como aliado y como prueba de ello, te dimos una parte de nuestro propio poder - le recordó al rubio que asintió cuando aquella memoria le vino a la mente, - así que tu ya eres afín a mi poder, eso permitirá que seas el canal que conecte a tu mujer conmigo - continuo con su explicación la biju de dos colas ahora mas seria para intentar dejar lo mas claro posible lo que iba a ocurrir.

Mientras tanto los tres estaban asombrados, mas bien intrigados, pues lo que proponía Matatabi no era común, así que realmente no era algo a lo que supieran como enfrentar y por eso la veían esperando mas información sobre como procederían.

- Es sencillo en realidad - lo decía con tal confianza que era difícil negárselo, aunque a ojos de los tres shinobi, de sencillo no tenía nada, - todo lo que tiene que hacer Naruto, es imbuir su chakra en Hinata, conectar con ella y crear resonancia entre los chakras de ambos, una vez hecho este puente entre ambos, yo usare a Naruto como el conducto para viajar y alojarme en su interior de una manera segura - termino la biju de explicar cual era su plan dejándolos a todos desconcertados por la simplicidad o complejidad, era difícil determinarlo, del método que Matatabi quería usar.

No supieron que decir, ciertamente en teoría era un método loable, pero en la practica, mantener una conexión así no era tan simple y el mas mínimo error podría terminar muy mal, algo que al considerarlo se debió de demostrar su inseguridad en su rostro pues Matatabi decidió hablar de nuevo para intentar calmarlos.

- No tienen de que preocuparse, Naruto ya lo ha hecho en el pasado a la perfección - eso los tomo por sorpresa a todos, especialmente al rubio que no recordaba haber hecho algo así antes, eso lo demostró con su rostro descolocado ante la afirmación de Matatabi, - conectó y compartió su chakra con todos los miembros del ejercito aliado durante la última gran guerra, esta vez sera solo con una persona, así que sera mucho mas fácil ahora - la forma en que lo dijo les hizo abrir los ojos, ya sabían a que se refería la biiu.

Hubo un momento, cuando la moral estaba decayendo, el cansancio aumentando y las esperanzas se perdían, cuando un cálido y abrazador sentimiento envolvió a cada miembro de la alianza shinobi, un impulso, un destello de esperanza y fue cuando sin saber como, cada miembro de la alianza, fue envuelto por el rojizo manto de chakra biju de Naruto y Kurama, renovando sus fuerzas, sanando sus heridas, dándoles en tan crucial momento, de nuevo animo para ir y pelear por su libertad.

Entonces era a eso a lo que se refería Matatabi, volver a experimentar ese sobrecogedor sentimiento de calidez de ese entonces y con él, poder dar paso a que la biju se alojara como huésped temporal, en el interior de Hinata, minimizando los riesgos hacía el futuro jinchuriki y también porque no decirlo, permitiendo que el biju gozara de libertad en su interior, que no se viera restringida debido a un sello de supresión, era una situación de ganar-ganar.

Sin embargo, había uno entre los presentes que no sabía que hacer, tenía un rostro de circunstancias y sudaba un poco por la preocupación y ese era Naruto, la razón detrás de eso, simple, no tenía ni idea de como hacerlo, aquella ocasión fue mas bien una casualidad y también un capricho de su biu quien ayudo en el proceso compartiendo su basta y básicamente infinita energía con cada miembro que aun quedaba de la alianza shinobi y ahora querían que repitiera el proceso que ni siquiera entendía como sucedió la primera vez.

- Haahh, contigo siempre son problemas Naruto - entonces el rubio escucho en su mente la voz de su biju que al parecer harto de la situación se compadecía de él, - tu déjamelo a mi, te ayudare con lo que quiere esa gata - estaba dispuesto a ayudarlo a replicar ese evento que esperaba y como dijo Matatabi, ahora que era con una sola persona, resultara ser mas sencillo de llevar a cabo.

Naruto lloro por dentro al recibir la ayuda de su fiel amigo biju y le aseguro que el castigo que iba a recibir por lo otro no sería tan severo, no podía levantarle el castigo pues no era solo él quien lo determinaba, pero al menos procuraría que no fuera tan severo.

Claro que lo que no sabía el rubio es que Kurama estaba haciendo esto por puro y simple egoísmo, si ayudaba a instalarse a su hermana en otro potencial jinchuriki, eso significa que no tendría que soportar su insufrible presencia en el mismo espacio que él y solo por eso es que iba a ayudar a su rubio jinchuriki, pero bueno, eso era algo que ni Naruto ni nadie mas tenía que saber.

Entonces realizaron el proceso, con la ayuda de Kurama y la guía de Matatabi, Naruto uso su manto de chakra biju con el cual envolvió poco a poco a su esposa la cual sintió el cosquilleo de ser envuelta por ese cálido chakra hasta quedar en igual condición que su marido, era un espectáculo interesante, auqnue Naruto estaba mas interesado en recordar todo el proceso, aprenderlo, porque a palabras de Kurama, podría llegar a necesitarlo, ya fuera para, a futuro, dejar salir a Matatabi o para regular el poder mientras Hinata aprendía a controlarlo ella misma.

Cuando ambos estuvieron envueltos en el chakra, el canal fue creado y con ello, Matatabi poso su pata en Naruto para un segundo después brillar e ir desapareciendo mientras era absorbida en el cuerpo de Naruto quien sintió como la biju pasaba a través de su cuerpo y poco a poco iba entrando en el cuerpo de su esposa, la cual como símbolo de que estaba funcionando, la capa de chakra que previamente brillaba en naranja mientras la envolvía, empezó a intercalar el color entre naranja y azul, hasta finalmente quedar brillando totalmente en azul.

Cuando Kurama le aviso, Naruto soltó a su esposa finalizando así el proceso y desactivando su capa de chakra biju volviendo a la normalidad, todo mientras veía maravillado el curvilíneo cuerpo de su mujer aun brillando en ese tono azul tan vivaz envuelta en su propia capa de chakra biju, cortesía de su nueva inquilina, la biju de dos colas, Matatabi.

Hinata se quedo así un momento, con sus ojos cerrados, reconociendo su nuevo estado, mientras en su interior en un paisaje mental, la mujer se encontraba por primera vez con su biju temporal y hablaba con ella dándole la bienvenida, antes de finalmente abrir los ojos aun envuelta en su manto de chakra, revelando unos ojos ya no perlados, al menos no en su mayoría, sino la heterocromía que tanto caracterizaba a Matatabi y un segundo después ese mismo manto desapareció regresando a Hinata de nuevo a su estado normal.

Se sintió mareada, no era para menos, esto era algo nuevo y le llevaría algo de tiempo acostumbrarse, pero como le acababa de decir Matatabi, ella se encargaría de que las fugas de su poder fueran mínimas para que así ella se adaptara mas fácil a su actual estado, aun así, en el exterior, Tsunade de inmediato empezó a examinarla, preocupada y ansiosa de asegurarse de que su linda hermanita menor y amante se encontrara en perfecto estado realizandole un examen completo y extenso en todo el cuerpo.

Una vez comprobado que todo estaba en orden, los tres se miraron, sonrieron al comprender lo que acababan de hacer, al parecer eso de hacer locuras era algo que todos en la familia gustaban de hacer, pero a menos en esta locura, todo había salido bien, aun así, Naruto quería revisar algo.

- Hinata-chan, ¿podrías descubrir tu vientre? - pidió dejando confundidas a ambas mujeres, especialmente a quien acababa de hacerle la solicitud, la cual lo veía curiosa queriendo que le dijera el motivo, - me gustaría comprobar algo con tu nuevo estado - le respondió con simpleza a la pregunta que le hizo con los ojos, así que asintió a su pedido.

Lentamente y algo avergonzada, cosa rara si consideraba cuantas veces su esposo la había visto desnuda o con ropa demasiado reveladora como para avergonzarse solo por enseñarle el vientre, pero, así era ella, ademas, la vergüenza solo se incrementaba si él se quedaba viendo tan fijamente a su ahora descubierto vientre.

- Hmmm, así que este sera el sello - dijo concentrado el rubio mientras veía al vientre de su esposa, cosa que llamo la atención de las dos mujeres e hizo que Tsunade fuera al lado de su marido para ver el vientre de Hinata y abrir los ojos asombrada con la nueva y diferente marca que veía en la piel de la ojiperla.

Hinata ya tenía un sello en la zona del bajo vientre, el mismo que solía tener Tsunade hasta hace casi que dos meses hasta que su marido lo retiro y ella acabo embarazada, sí, un sello para evitar el embarazo, pero lo que veía ahora era un sello diferente, si es que se podía decir que era un sello, porque la verdad era que no lo parecía.

Ahí en el vientre de Hinata, sobre su pálida y cremosa piel, se encontraba una nueva marca, se asemejaba a las flamas de Matatabi por la forma en que se ondulaban las líneas negras sobre su piel, pero al mismo tiempo, aquellas lineas se arremolinaban sobre un punto especifico, causando la impresión de que de hecho era la huella de un gato.

Era contrastante el tono negro profundo de aquel extraño sello contra la piel cremosa de Hinata, casi parecía como si mas que un sello, aquello fuera un tatuaje que en un acto de rebeldía la ojiperla se había hecho, cosa que también era gracioso si lo pensaban pues ese jamas sería el estilo de la mujer, aunque viéndolo desde otro punto de vista, el que se asemejara mas a un tatuaje que aun sello, resultaba mas conveniente, evitaría levantar sospechas de esa manera.

Y luego de que le mostraran a Hinata su nueva interesante marca, como si la misma respondiera a su vergüenza, fue desapareciendo gradualmente hasta no dejar rastro y con ello dieron por finalizado aquella noche, estaban cansados y en el caso de Tsunade aun no se olvidaba del chistecito de Kurama, ya había sido demasiado para una sola noche, ya era momento de volver a casa.


No estaban seguros de la decisión que tomaron en ese momento, pero viendo la sonrisa de sus dos hijas mientras correteaban sin parar junto a Matatabi entre los arboles de aquel bosque, bueno, les hacía sentir que al final, todo había valido la pena y eso era suficiente para ellos, porque al final, su familia se había hecho mas fuerte, mas unida y por las sonrisas de sus pequeñas, mucho mas feliz.

Mientras tanto Matatabi se enfrentaban a una sensación que no había sentido antes, algo que era nuevo para ella, pero que estaba lejos de desagradarle, por el contrario, le generaba una sensación de calidez en el pecho, de hecho, la hacía sentir... feliz, algo que no había sentido antes y todo era gracias a Naruto, su familia y en lo particular, a ese par de niñas que la correteaban o a las que correteaba.

En su vida, al ser una biju, en su momento fue un símbolo de respeto al ser una expresión de poder puro condensado en una forma corpórea, fue temida como un monstruo cuyo poder era inmensurable y peligroso como para dejarlo suelto a sus anchas, fue usada como un arma, un medio para un fin, simplemente una herramienta para demostrar el poder militar humano, pero ahora, en ese preciso momento, se sentía como alguien normal, al lado de las niñas experimentaba una libertad que aunque le doliera admitirlo, ni siquiera experimento con Yugito, pero que se prometió que cuando volvieran a reunirse, experimentarían juntas.

Era curioso, todo empezó cuando Hinata le pidió que se presentara ante las niñas que eran sus hijas, algo curioso pues sabía que la rubia mayor no era carne de su carne, ni sangre de su sangre, pero que aun así veía como su hija y por el comportamiento que vio antes de parte de Tsunade, lo mismo ocurría con ella, era algo que no entendía de los humanos, pero ya que era una simple petición de hacerle compañía a los cachorros de Hinata, no veía el problema y aceptó la solicitud para luego aparecer frente a las pequeñas, aunque en una forma chibi que hacía que la pequeña fuera ella.

Las dos niñas de repente la capturaron, pero en una forma extraña, la tomaron como si fuera un gato cualquiera, ella se aseguro de que sus llamas no las lastimaran al retirarlas de la zona y fue acariciada como un gato cualquiera, cosa que involuntariamente saco ronroneos de ella, antes de que las niñas empezaran a correr y a llamarla para que las siguiera, cosa que hizo creyendo que tenían la intención de ir a algún lugar, pero se confundió cuando simplemente corrían de un lugar a otro sin rumbo fijo.

No lo entendía, pero ya que ambas siempre estaban llamándola y gritándole que las alcanzara, no dejo de hacerlo y en algún momento, dejo de parecerle raro, empezó a divertirse mientras corría tras las niñas o eran las niñas las que corrían tras ella, empezó a disfrutar de eso que podría llamarse un sinsentido pero que a su vez resultaba tan liberador, su espíritu se sentía libre pese a lo ridículo que se sentía hacer aquello sin ningún propósito en particular, es cuchar a las niñas reír le resultaba contagioso y antes de darse cuenta, simplemente dejo de importarle cualquier cosa que no fuera disfrutar aun mas de ese sentimiento.

"Así que esto es jugar... me gusta", pensó Matatabi recordando que en algún momento ambas niñas así llamaron a esta actividad, todo mientras continuaba absorta en aquella sensación tan liberadora, tan alegre y ya hacía mas y mas planes para cuando Yugito y ella se reencontraran, esta vez, si disfrutaría del tiempo al lado de su primera amiga, pero hasta que ese día en que se reunieran de nuevo llegara, no estaba mal que disfrutara de esta nueva experiencia, al lado de sus nuevos amigos y si se atrevía a ser mas codiciosa, su nueva familia.

Mientras los adultos disfrutaban su tiempo juntos entre besos y suaves caricias al tiempo que veían a sus niñas corretear alegres por los arboles junto a su nueva amiga y las niñas solo reían y reían mientras jugaban sin parar, ajeno a todos ellos, un personaje estaba irradiando un aura oscura que ninguno podía senitr, mas que los compañeros de "habitación" con los que residía.

Ese aura oscura, provenía ni mas ni menos que de Kurama, que dentro de Naruto, refunfuñaba, maldecía se quejaba por el hecho de que su hermana parecía estársela pasando bomba con ese par de pulgas que se suponía que a ese punto, ya debían de estar torturando a la gata así como lo hacían con él cada que Naruto decidía castigarlo entregandolo a sus dos crías diabólicas.

Pero nooo, ahí estaba Matatabi, al parecer disfrutando de la atención que recibía de ese par de mocosas, todo mientras el aun estaba castigado y esperando sentencia, sus únicas preguntas eran, ¿donde estaban los pequeños terrores que el conocía?, ¿donde estaban las humillaciones, los disfraces ridículos, los escenarios estúpidos donde siempre lo arrastraban?, ¿donde estaban aquellos candados que hacían con sus brazos mientras lo comprimían hasta casi dejarlo sin aire?, ¿simplemente, donde estaban los aterradores verdugos?, porque o que el veía era a una gata demasiado feliz de estar corriendo detrás de un par de pulgas que al parecer disfrutaban tenerla con ellas, de verdad, la vida era tan injusta en ocasiones.

Como fuera, continuaron en ese plan familiar por un rato mas hasta que las niñas empezaron a mostrarse cansadas y por la posición del sol, justo a tiempo, pues ya era hora de regresar, muy seguramente el almuerzo estaría listo pronto y los estarían esperando, con eso presente llamaron a las niñas para decirles que era hora de volver y que debían despedirse de Matatabi, cosa a la que las dos pequeñas protestaron mientras con ojitos tristes imploraban que la dejaran quedarse con ellas un rato mas, cosa que ante la insistencia, los adorables rostros que estaban haciendo y las palabras de la biju sobre que no le importaba estar un rato mas con ambas accedieron y con ello iniciaron su camino de regreso a casa.


- ¿Donde se habrán metido? - pregunto la dueña e casa mientras empezaba a poner la mesa junto a las demás mujeres en el lugar, - la comida esta lista y si no se apresuran se les va a enfriar - no pudo evitar el reproche, se había esforzado mucho ese día para hacer un delicioso almuerzo para todos y ahora resultaba que cuatro de los integrantes de esa casa actualmente estaban desaparecidos.

- Tranquila Tsunami-chan - de repente a su espalda salto Anko abrazandola de la cintura mientras se juntaba a ella haciéndola saltar, primero del susto por la repentina aparición de la shinobi y en segunda por la vergüenza de sentir sus enormes pechos presionarse contra su espalda, - Hinata-chan y mi amo estarán aquí pronto junto con las niñas - trato de relajarla con esas simples palabras, aunque eso de amo, bueno, sabía a que se debía dada la peculiar forma en que inició la relación de la mujer con el rubio, solo esperaba que no hablara así frente a las niñas.

- Anko, deja de estar incomodando a Tsunami - Tsunade salto a defender a la mujer mientras regañaba a Anko como si de una madre reprendiendo a su hija se tratara, - si tienes tanta energía, ¿por qué mejor no la inviertes ayudándonos a preparar la mesa? - termino mientras le extendía algunos platos a la pelimorada y la veía fijamente con la clara intención de decirle que no tenía otra a través de su mirada.

- Mooo, no eres divertida, Tsu-chan - se quejo Anko antes de llamarla de la misma manera que Naruto lo hacía, solo que en su caso usando un tono mas burlón solo para hacer rabiar a la rubia que no cedió a su provocación para aburrimiento de la pelimorada, - me pregunto si todas las embarazadas son así de amargadas o eso es solo algo característico de ti - dijo mientras recibía los platos de la mano de Tsunade y se retiraba para junto a Shizune, terminar de preparar la mesa, dejando tras de sí a una rubia que estaba contando en su mente hasta diez para calmarse y no ir y asesinar a esa bocona.

- Lamento su comportamiento Tsunami - se disculpo la rubia con la mujer que aun estaba en la misma posición que cuando Anko la abrazó, es decí, dandole la espalda a Tsunade, pero ante el comentario de la misma, pareció reaccionar.

- ¿Eh?, ah, sí, no te preocupes, a esta altura, ya estoy acostumbrada a su forma de ser - dijo un tanto avergonzada, mientras hacía un rostro con una sonrisa por demas incomoda por lo que acababa de ocurrir, aunque eso le valió a Tsunade para sentir y luego ir con las demás a la mesa dejando a Tsunami sola en la cocina con sus pensamientos.

El "ataque" de Anko la dejo algo consternada, especialmente y para su absoluta vergüenza, cuando apego su prominente delantera contra su espalda, la dejo sonrojada y eso fue simplemente porque aun con la ropa puesta, pudo sentir los duros pezones de Anko contra ella, bueno, sus pezones y aquellos aditamentos que se había colocado también cosa que la escandalizo mas por lo fácil que resulto percibirlos.

"A-Al parecer, Anko continua usando esa camisa de malla tan reveladora", no es que no lo hubiese notado antes, es solo que la costumbre hacía que dejara de prestar atención a esos detalles, aunque por la sensación que tuvo hace un rato, la prenda actual era mucho, muchísimo mas reveladora de lo normal, lo cual la hizo suspirar por el usual descaro de la invocadora de serpientes, "al menos esta vez no se metió con mis pechos", fue su único consuelo, de lo contrario, quien sabe cual sería su estado actual.

Luego de ese pequeño evento y cuando estaban terminando de alistar la mesa, la puerta de la residencia de Tsunami se escucho abrirse y con ello se indicaba la llegada de las personas faltantes, justo a tiempo para comer y un segundo después apareciera por el pasillo.

- ¡Ohayooo! ¡ya llegamoooss! - fue lo que dijo el rubio una vez entró al comedor, para luego acercarse a todas las demás, sonriendo junto con la ojiperla y en compañía de sus dos hijas, ademas de la pequeña figura de la biju de dos colas, Matatabi, acompañando a las niñas.

A ninguno de los presentes les sorprendió la aparición de Matatabi, pues en la mañana también se habían enterado junto a todo lo demás de lo que había ocurrido con la ultima petición de la biju, ademas, verla en esa forma mas pequeña no era algo que no hubieran visto antes, gracias a las muchas veces en que Kurama había estado en esa forma frente a ellas.

- ¿Se puede saber donde se habían metido? - Tsunade fue la primera en preguntar mientras los veía con reproche por su tardanza en regresar, cosa que hizo que al menos los dos mayores se sintieran cohibidos ante el tono que la rubia acababa de usar.

- Seguramente Naruto y Hinata-chan se perdieron en los caminos del amor y disfrutando el uno del otro perdieron la noción del tiempo - ahora fue el turno de Anko de dar su idea, idea que por cierto termino ahora sonrojando a ambos implicados en su comentario, es decir, entendían perfectamente a que era a lo que se refería la pelimorada y eso los hizo avergonzar, el que ademas de su comentario los mirara con picardía mientras alzaba sus cejas una y otra vez no ayudaba a calmarlos.

Ni bien termino de decir eso, la pelimorada se vio nuevamente regañada, reprochandole las cosas que decía enfrente de las niñas sin cuidado alguno, en este caso, el regaño fue doble pues llego de parte de dos madres, Tsunami y Tsunade a quienes no les hacía gracia el que dijera cosas que las pequeñas aun no necesitaba saber, aunque claro, fiel a su manera de ser, Anko actuaba como si la cosa no fuera con ella, ignorando las protestas de ambas mujeres haciendolas enojar aun mas.

Por su parte las niñas estaban confundidas sobre los motivos por los cuales estaban regañando a su Onee-chan, es decir, no veían nada de malo en que ella dijera a sus padres que se querían mucho y que por eso les gustaba darse besos, no era algo a o que no estuvieran acostumbradas, así que no veían porque debían enojarse con la pelimorada, estaban confundidas.

- C-Como sea, lo importante es que llegaron justo a tiempo, la comida esta lista - Shizune por su parte, prefirió intentar cambiar el tema, dirigiéndose a los recién llegados para informar que el almuerzo estaba listo, mientras a su espalda las dos maduras mujeres continuaban regañando a la aun despreocupada pelimorada.

- Entonces, que tal si mejor nos sentamos y comemos - el rubio dijo llamando la atención a todos que entonces finalmente se calmaron y decidieron aceptar la moción del rubio, por lo cual se dispusieron a acomodarse en la mesa.

Sin embargo antes de poder sentarse para poder empezar a comer, el sonido de la puerta de la residencia abriéndose volvió a llegar a los oídos de los ahí presentes llamándoles la atención sobre quien podría ser, es decir, ya estaban presentes todos, así que no sabían quien podría ser, al menos hasta que una voz resonó desde la entrada, una dulce voz que reconocieron rápidamente y que en el caso de una de las mujeres, hizo que sonriera enormemente, feliz de que estuviera por fin de vuelta en casa.

- ¡OKaaa-saaaan! - de repente una pequeña personita apareció en el lugar sonriendo y con los ojos cerrados llamando a su madre a la cual todos vieron y la encontraron emocionada, - ¡ya estoy en casaaa! - continuo emocionada y con energía mientras mantenía sus ojitos cerrados por lo cual aun no se percataba de la situación.

Por su parte, Tsunami estaba totalmente emocionada de volver a verla, a ella, a su pequeña princesa, su hija, Nozomi, alegre de que hubiera vuelto con bien a su hogar, tanto así que no pudo evitar que unas lagrimitas se le escaparan al verla con una sonrisa en el rostro.

Fue entonces que la pequeña niña finalmente abrió los ojos y se quedo congelada al ver al grupo que acompañaba a su madre, pero su vista se congelo cuando vio a una persona en especifico, abriendo mucho mas sus ojos por la emoción al verlo, a él, a su padre.

- ¡O-Otou-saaaan! - en cuanto lo vio simplemente no lo pudo creer, pero cuando este le dedico una sonrisa, sus ojos se llenaron de lagrimas, su sonrisa tembló y un segundo después, se abalanzo hacia los brazos del hombre que gustoso la recibió en un paternal abrazo conmoviendo a las mujeres presentes por tan emotiva escena.

- Mi pequeña, como has crecido, cada día estas mas hermosa, justo como tu madre - le dijo el rubio a su hija una vez se separaron mientras la veía orgulloso y ella sonreía avergonzada por las palabras de alago de su padre pero muy feliz al mismo tiempo.

Nozomi Uzumaki, la hija de Tsunami y Naruto, una pequeña de 9 años de edad, su cabello del mismo tono azul oscuro de su madre e igualmente largo, aunque con un par de coletas gemelas adornando los costados de su cabeza también, a diferencia de sus hermanas, la pequeña no había heredado las marcas de su padre en las mejillas, pero si que había heredado sus intensos ojos azules y su gran carisma, era sin lugar a dudas, una preciosa niña, una hija de la que ciertamente, Naruto se sentía total y completamente orgulloso y en el caso de Tsunami era el producto de su esperanza de un futuro cada vez mejor y mas brillante, eso significaba su nombre, esperanza.

Seguido de Naruto, las demás mujeres se acercaron a saludar a la pequeña recién llegada que sonriente y feliz de ver a su familia ahí devolvía los saludos, los abrazos y reía cuando algunas de ellas se comían a besos su carita sonrojandola al ser receptora de tantos mimos, sin embargo fue cuando vio a sus hermanas, que esperaban a que los adultos la recibieran que las cosas se pusieron aun mas locas.

Cuando las vio, las tres gritaron de emoción sorprendiendo a los adultos, antes de juntarse y en un abrazo de tres se unieron para compartir la felicidad de volver a juntarse luego de un tiempo, no es que no se hubieran visto en años, pero si había pasado una temporada desde que se vieran por última vez y el que ahora estuvieran las tres juntas era algo que las emocionaba, tenían muchas cosas que contarse y muchos juegos que jugar, cosa que en la algarabía que estaban haciendo al estar juntas, los adultos pudieron escuchar y que los hizo sonreír al ver la fuerza del lazo de hermanas que compartían.

- Nozomi-chan, ¿qué es todo ese escándalo? - entonces una nueva voz vino hacia el grupo desde la entrada y cuando se giraron a ver de quien se trataba, se encontraron con un muchacho de cabello corto, un cuerpo tonificado y un tanto bronceado que entraba rascándose la cabeza mientras llamaba a su hermana y que al ver a los presentes se llevo toda una sorpresa, - ¿are? - fue la exclamación que dio en cuanto los vio a todos ahí reunidos.

- ¡Inari Onii-chan, Otou-san vino a vernos! - Nozomi se separo de sus hermanas, para regresar totalmente feliz a encontrarse con su hermano mayor que solo pudo asentir aun sorprendido a lo dicho por su hermana mientras seguí viendo al grupo que le dedico una sonrisa a modo de saludo.

- Inari, es bueno verte de nuevo y al parecer te has hecho mas fuerte - Naruto saludo a su hijo adoptivo sonriendo mientras saludaba al joven que aun no salia del asombro de verlo ahí en ese momento.

- Naruto... Nii-chan - lo llamo y sí, pese a todo ese tiempo, pese a que era el esposo de su madre, jamas fue capa de llamarlo padre, de hecho nunca lo vio así, lo quería y le agradecía que hiciera feliz a su madre, pero para él siempre sería su Nii-chan mas que otra cosa y en ese sentido, el rubio no lo presiono, de hecho lo entendía, porque sabía que para el joven, su padre, siempre sería uno y no tenía intención de cambiar eso.

Se saludaron finalmente estrechando las manos cuando Inari salio del asombro y se sonrieron con cariño, eran familia después de todo y luego de los saludos con todos los demás, ademas de obviamente saludar a su madre que lo recibió con los brazos abiertos, feliz de que también volviera con bien a casa, entonces sí, se sentaron a comer cuando Naruto menciono que ahora que ambos estaban allí, había mucho de que hablar, algo a lo que todos estuvieron de acuerdo y con eso dicho, se sentaron para disfrutar de una muy animada comida, eso incluía a Matatabi que aun presente por petición de las niñas, estas se encargaron de darle una porción a la sorprendida y curiosa biju.


- Me alegra saber que tu vida no es aburrida Inari - Naruto le dijo alegre al joven de cabello negro mientras caminaban en un paseo por el pueblo al tiempo que hablaban en este caso, hablando mas sobre la vida del chico y sus aventuras como un hombre ahora con su propia familia.

- Creo que no eres quien para decir eso Naruto Nii-chan - sonrió el joven devoviendosela al rubio, es decir, en comparación con las locuras que al parecer, incluso en la actualidad asolaban la vida del rubio, su vida como futuro padre era mas bien estándar, aunque no se quejaba tampoco, era feliz y no cambiaría nada de lo que tenía por nada del mundo.

Ambos rieron con la extraña conversación que terminaron teniendo durante ese paseo entre los dos, pero era algo que no le molestaba ninguno, eran familia y considerando todo por lo que habían pasado en su vida, el lazo que los unía era mucho mas fuerte, por eso podían a su manera molestarse sin sentirse ofendidos, sin embargo tras un momento de risas, el ambiente se calmo y un silencio se poso sobre ellos, no uno incomodo, sino uno que les dejaba pensar en lo que vendría en la vida de cada uno de los dos varones.

Inari por supuesto aun le parecía ridículo de aquello que se entero mas temprano, no podía verlo de otra manera ni aunque quisiera, el hombre que resultaba ser el mismo que en su juventud los ayudo a ser libres, ese que le recordó lo que significaba ser valiente, ese que años después terminaría convirtiéndose en el esposo de su madre, alguien con tal recorrido, por una de sus usuales imprudencias, acababa de ser rejuvenecido hasta volver a tener la apariencia de cuando lo conoció años atrás, si no fuera porque sabía que el adulto a su lado era solo una estratagema ninja para esconder su estado, el cual le mostró en casa, no se creería tal absurdo.

Era para no creer, por no mencionar que no sabía si burlarse o compadecer a su madre de que en teoría, ahora estaba casada con un niño, al menos en apariencia, claro que en el mundo shinobi según el rubio cosas así no es que sean precisamente raras, al menos eso creía él, es decir, si ya eras adulto para matar, también lo eras para otras cosas, aunque eso no le quitaba lo raro al asunto, pero, mientras su madre fuera feliz, quien era el para oponerse a que fuera la mujer de un niño en apariencia, por raro que aquello sonara.

Por su parte Naruto también estaba sumido en sus pensamientos, era increíble el crecimiento del pequeño llorón que conoció en su primera misión fuera de la aldea, había crecido tanto en físico como en madurez, la experiencia se veía en esos ojos y aunque el no lo demostraba, se notaba que la vida que llevaba actualmente lo hacía feliz, era el actual dirigente de la empresa constructora que su abuelo terminara creando, relevando a su madre de ese cargo cuando fue el momento, haciéndola crecer mas y en el ámbito personal, tenía ya su propia familia, bueno, algo así, tenía esposa, una chica que conoció hace años y que paso de ser su mejor amiga a ser su amada.

Aun recordaba cuando empezó a comportarse raro, distraído y en ocasiones soñador, fue una sorpresa saber que era porque estaba enamorado y ver como esa relación se fortalecía día con día hasta llegar al matrimonio si que fue interesante, se mudo a su propia casa, una que el mismo con ayuda de su ahora mujer habían diseñado y al cual llamaban su nidito de amor, cosa con la que solía molestarlo por cierto, pero que le alegraba ver que lo hacía feliz, bueno, todo lo feliz que se podía en ese entonces y que ahora, gracias a algunas cartas que sostenía con el joven, sabía que estaba por completar esa felicidad, pues pronto, nacería su primogénito.

En cuanto supieron de aquello, Tsunade se ofreció a ayudar a la joven pareja para llevar el embarazo a buen termino, de hecho, Shizune también se ofreció a ayudar y considerando que para cuando fuera el momento del nacimiento de esa criatura, Tsunade no podría estar presente dada su propia gravidez, fue buena idea que Shizune participara y supiera todo sobre el proceso, así ella podría ayudarlos en ese momento, lo cual ahora que lo pensaba, dejaba al rubio con una incógnita que le gustaría resolver.

- Dime Inari, ¿estas nervioso? - el tono serio que uso para preguntarlo le llamo la atención al joven que salio de sus propios y diversos pensamientos para ver confundido al rubio sobre a que se estaba refiriendo, - me refiero a que pronto nacerá tu primer hijo, ¿como te sientes? - entonces el muchacho abrió grandes los ojos pues no se esperaba esa pregunta.

Ante la pregunta si bien no detuvieron su andar, si causo que el muchacho sonriera con incomodidad mientras se rascaba una mejilla como si simplemente no supiera como responder a la pregunta, eso le causo curiosidad al rubio, es decir, cuando supo que iba a ser padre el lloraba de la felicidad, pero claro, cada quien reaccionaba diferente, así que decidió darle tiempo para que organizara sus ideas antes de responder y cuando estuvo listo, aun con esa sonrisa vacilante lo encaró.

- La verdad... me siento raro - era una respuesta vaga, pero al mismo tiempo era intrigante, en sus ojos veía felicidad ante la idea de que pronto sería padre, pero había algo mas, ensombreciendo ese sentimiento, - es extraño, por un lado, siento que no puedo con la felicidad que me embarga por la idea de que seré padre, pero, al mismo tiempo... siento dudas de si siquiera estoy capacitado para serlo cuando yo mismo crecí sin uno, ¿realmente serviré para ser padre?, no lo se, es un sentimiento raro creo yo - termino de explicar el joven pelinegro mientras veía al rubio que asombrado con sus ojos abiertos ante su sinceridad y luego sonreirle con calidez.

- No tienes que preocuparte Inari, seras un buen padre, yo lo se - la seguridad y convicción en sus palabras era asombrosa, por lo que lo vio con la duda de como estaba seguro de eso plasmada en su rostro y al parecer él la comprendió porque de inmediato continuo, - tu y yo sabemos lo que es no crecer al lado de una figura paterna, eso hace que no deseemos lo mismo para nuestros hijos, por eso nos esforzamos mas - su respuesta venía desde su experiencia, pero extrañamente no le era indiferente, de hecho, sentía algo similar, el deseo de estar ahí para su hijo sin importar nada mas.

- ¿De verdad crees que seré un buen padre? - la duda simplemente no se iba, era padre primerizo después de todo, así que no podía evitar ese temor de no saber como actuar.

- Por supuesto - el rubio lo decía tan seguro, era inevitable contagiarse de esa seguridad, ese era su don después de todo y en ese momento lo agradecía, - ademas, aunque no fuera tu padre, tuviste a tu abuelo a tu lado, aprendiste de él, usa eso con tu hijo si alguna vez te sientes perdido - finalizo recordandole ese detalle de su vida que lo hizo darse cuenta de que el rubio tenía razón.

No conoció a su padre biológico pues murió cuando era muy joven y en cuanto a Kaiza, bueno, aunque fue lo mas cercano a un padre que conoció, la vida se lo arrebato rápido también, pero su abuelo, él siempre estuvo ahí a su lado, guiándolo, apoyándolo, educándolo con lo mejor de sus capacidades, no fue su padre, pero se empapo de su sabiduría, de su cariño, Naruto tenía razón, si algún día se llegaba a sentir frustrado sobre como actuaba un padre, solo debía de recordarlo a él, aquel que pese a todo, se encargó de su madre y de él, que a costa de su vida, quino un mejor futuro para su familia, ya lo había dicho antes a su madre e incluso a su abuelo, quería crecer para ser un gran hombre como lo fuera su abuelo y eso haría, seguiría su ejemplo con su familia.

- Gracias, de verdad Naruto Nii-chan - le agradeció, increíble que el mismo chico tonto e hiperactivo del pasado, fuera el hombre sabio que ahora le aconsejaba, como cambiaba el tiempo a las personas, - por cierto... tienes algún consejo para el gran día - se refería a cuando la hora del nacimiento llegara, aunque ahora tenía mas confianza para lo que sería su paternidad, aun tenía miedo sobre que debía hacer el día del parto, así que que mejor que preguntarle a alguien que ya había pasado por ese escenario en mas de una ocasión.

La pregunta lo sorprendió, pero rápidamente empezó a pensar, a recordar ese momento, las experiencias que había vivido mientra acompañaba a sus mujeres en el proceso de dar a luz, todos habían sido diferentes, especialmente con Tsunade y Hinata, pero había algo que creía era bueno decirle a Inari, un buen consejo que nacía de su experiencia en esos momentos, algo que lo ponía pálido al recordarlo y creía que era mejor avisarle de antemano.

- Si, cuando tu esposa este dando a luz, si te pide que sujetes su mano... no lo hagas - fue raro escuchar eso, aunque por el miedo en el rostro del rubio y el como se sujetaba su mano izquierda casi como si aun sintiera algún dolor en la misma, supo que no era juego, eso le hacía preguntarse que era lo que le había pasado al hombre para dar un consejo de ese estilo.

Luego de ese incomodo momento, ambos se vieron antes de soltarse a reír de nuevo ya libres de toda tensión y entonces el rubio le dijo mas en serio que todo lo que necesitaba hacer, era demostrarle a su esposa que el estaba ahí a su lado, transmitirle seguridad, eso ayudaría mucho, consejo que de verdad agradeció antes de continuar con su pequeña caminata, comprando desde juguetes para las niñas, algunos bocadillos, viendo muebles, en fin.

Ya estaban regresando a casa cuando una pregunta que el rubio quería hacerle a Inari finalmente salió y que determinaría el futuro de muchos, no solo de la familia del rubio, también de la futura aumentada familia del pelinegro.

- Dime Inari, ¿has pensado en lo que te propuse en esa carta? sabes que seras bienvenido y estoy seguro que a Tsunami le hará ilusión tenerte cerca - pregunto mas serio mientras salían del pueblo en dirección a la casa para encontrarse con los demás ahora que habían terminado todo lo que querían hacer.

Inari por un momento se quedo en silencio, una vez mas considerando las palabras que diría al rubio, esta vez con mayor seriedad pues era una decisión que no podía tomar a la ligera y que demarcaría el futuro no solo de él mismo, también de su familia y era por ellos por quienes mas debía velar, por eso respondió con seguridad y firmeza.

- Si, lo he pensado - su rostro era serio, de hecho la intensidad de su mirada al decirlo lo hizo detenerse, era evidente que esto era importante para el muchacho también, así que decidió escucharlo atentamente, - es una gran oferta, pero voy a pasar Naruto Nii-chan, la vida de mi familia esta hecha aquí, este es nuestro hogar - dijo con convicción mientras lo veía y era algo que de verdad lo sorprendió.

Era de verdad sorprendente, verlo tan decidido, tan firme, le recordaba a si mismo y a esa terquedad que lo caracterizaba y al mismo tiempo lo había llevado tan lejos, al final no pudo evitar sonreír al ver al chico tan decidido.

- Ademas, alguien debe de la familia debe quedarse al cargo de Construcciones Tazuna para mantener ciertos secretos, pues... secretos - esta vez para intentar aligerar el ambiente hizo aquella broma mientras sonreía con complicidad y ante aquello, el rubio no tenía como refutar.

Construcciones Tazuna, luego del éxito que fue la construcción del puente que ahora era el orgullo de Nami al haber abierto nuevas rutas comerciales y traído prosperidad a sta tierra, Tazuna abrió lo que el pensaba sería una pequeña empresa con su nombre en ella, nunca se espero que la hazaña del puente dadas las condiciones le abriría las puertas al mercado y empezaría a recibir un sin fin de ofertas laborales.

Con el tiempo su pequeño negocio se convirtió en una gran empresa constructora, la mejor de la región de hecho, una empresa familiar que Tazuna dirigió, luego Tsunami y ahora, era el turno de Inari de dirigir el sueño que construyera su abuelo hace tanto, ademas, había un segundo motivo para que la dirección de la empresa se quedara en manos de la familia y eso Naruto lo sabía muy bien.

Al año, a ese negocio llegaban muchas solicitudes para construcción que se distribuían entre los grandes maestros constructores afiliados a la firma y ellos dirigían los proyectos, sin embargo, existían un tipo especifico de solicitudes, todas hechas por Naruto por cierto, destinadas a un propósito en particular que nadie debía de conocer mas allá de su propia familia, es por eso que aquellas solicitudes, eran siempre atendidas por el dueño mismo de la empresa que no era otro que un miembro de la familia del rubio mismo.

Se mantenía en secreto aquellas solicitudes y se justificaba los costos como desarrollo de nuevos materiales para construcción y como encargos para los daimyo que se escondían entre los verdaderos encargos cuando un daimyo decidía solicitar sus servicios, claro esta que todos los gastos se pagaban por parte de Naruto al final, no querían llamar la atención con un desfalco en la actividad financiera, pero se aseguraban de que nada quedara a la luz de terceros pues era un proyecto que solo le incumbía a Naruto y su familia, por eso solo el director conocía de que se trataba y por eso es que al menos hasta que todo estuviera listo, ese puesto, debía de seguir siendo ocupado por alguien de confianza, es decir y aunque sonara codicioso, por un miembro de la familia.

- Lo entiendo y estoy orgulloso de ti Inari, has madurado mucho - su intención nunca fue forzarlo a aceptar, sí, esperaba que aceptara, pero se había prometido a si mismo que respetaría su decisión fuera cual fuera y eso era lo que iba a hacer, - aun así, si algún día cambias de parecer, tu y tu familia siempre tendrán las puertas abiertas, quiero que lo sepas - decidió dejar la oferta abierta, tal vez un día cambiara de opinión.

- Gracias Naruto Nii-chan - Inari sonrió también con calidez, justo como el rubio, agradecido que respetara su decisión e igualmente apreció el que dejara la oferta sobre la mesa, el mejor que nadie sabía lo cambiante que era la vida, así que quien sabe, tal vez un día, - solo te pediré un favor... cuida y has felices a mi Okaa-san y a Nozomi-chan - lo último fue una petición de hijo y de hermano, para él, la familia era muy importante y quería que ellas estuvieran bien.

- Lo haré con cada fibra de mi ser y mientras tenga aliento Inari, eso te lo puedo asegurar - Naruto no solo lo dijo con esa convicción característica suya, le sonrió con seguridad para calmar sus preocupaciones y le extendió la mano como para asegurar el trato, algo a lo que el joven correspondió, esta vez seguro de que si era con el rubio, no tendría que preocuparse, era, después de todo, un hombre de palabra.

Después de eso continuaron el camino a casa, mientras igual el rubio le aseguraba que no es que no las volvería a ver ni mucho menos, no estaba en sus planes separar a la familia después de todo, así que podía estar seguro de que podía verlas siempre que quisiera, ya fuera que el las visitara o ellas a él.

Regresaron a casa de Tsunami para ser recibidos por todos los residentes, junto a una inesperada visita, la esposa del Inari quien había decidido ir a ver a su suegra y ya que se encontró con la sorpresa del grupo de ninjas, logro hacerse una revisión del progreso del bebé a manos de Tsunade y Shizune, quienes le aseguraron que todo iba bien y que en uno o dos meses mas podría estar entrando en labor.

Naruto saludo a la mujer para luego encontrarse con todos los demás y preguntar por las niñas, que en ese momento estaban durmiendo en su habitación luego de una tarde jugando esta vez las tres niñas y su nueva amiga, la biju de dos colas, prácticamente habían hecho un berrinche cuando les insinuaron que era hora de despedirse de Matatabi, así que con el beneplácito de la biju, la dejaron con las niñas, parecía emocionada de estar con ellas de hecho.

Decidieron tomarse el resto del día con calma, disfrutando de ese tiempo en familia, hablando de un sin fin de cosas, desatrasandose de los últimos acontecimientos, riendo, bebiendo té y bocadillos, en algún momento las niñas despertaron y junto a la biju fueron a la sala donde los adultos conversaban y se unieron cada una con su respectiva madre quien acariciaba sus cabellos con mimo y Matatabi disfrutaba de un plato de leche dado por la pequeña anfitriona.

Continuaron así hasta que la noche cayo en el hogar e Inari y su esposa decidieron que era hora de regresar a su propia casa, esperando que la próxima vez fueran Naruto y los demás quienes los visitaran a ellos y alejándose de la residencia mientras todos se despedían de ellos, especialmente Nozomi, quien lo hacía con mayor efusividad al tratarse de su hermano mayor.

Luego de eso y ya que la cena había terminado, todos decidieron ir a la cama temprano, al día siguiente partirían para retomar su viaje y querían estar descansados, de mas esta decir que en el caso de Nozomi sus hermosos ojitos azules se llenaron de lagrimas al creer que su Otou-san ya debía irse y en cuanto a Hitomi y Himawari, ellas tampoco ayudaban cuando se abrazaron a su hermanita menor también con ojos de cachorro arrepentido al borde de las lagrimas al creer que debían dejar atrás a la pequeña niña.

Era un cuadro adorable la verdad fuera dicha, las mujeres se derretían ante la ternura desprendida por las tres niñas que se abrazaban como no queriendo separarse y Naruto las veía con calidez, conmovido, casi queriendo ir con ellas y abrazarlas a las tres a la vez, solo Matatabi no comprendía lo que ocurría, veía curiosa todo el espectáculo que sucedía ante ella y que tenía a su jinchuriki provisional y sus hijas.

Las mujeres les llevo un rato calmar a las niñas que sollozaban ante la idea de separarse luego de solo un día de haberse vuelto a ver, pero esos sollozos rápidamente cambiaron a unos brillantes rostros alegres y sonrisas que desbordaban alegría cuando su padre les dijo que de hecho, viajarían todos juntos, por lo cual las niñas no iban a separarse, por el contrario, viajarían juntas y con eso dicho, las niñas prácticamente saltaron felices, abrazándose contentas y emocionadas de retomar el viaje, esta vez estando juntas.

Les llevó otro rato calmar ahora su euforia de saber que estarían juntas por mucho mas tiempo y aun mas lograr convencerlas de que era hora de dormir, cosa en la que si debieron esforzarse cuando ellas usaron sus tiernos pucheros para replicar que querían jugar un rato mas, pero cuando su padre intervino y les dijo que si dormían temprano, al día siguiente tendrían mas tiempo para jugar, de alguna manera logro convencerlas, tal vez porque las niñas veían la oportunidad de viajar juntas como una gran aventura de la cual no querían perder ni un minuto o tal vez viendo que no convencerían a los adultos, como fuera, al final accedieron a ir a dormir.

La verdad fuera dicha, todos estaban cansados por diferentes motivos, así que ni bien dejaron durmiendo a las niñas en su habitación con Matatabi como su guardiana designada por las niñas mismas, al llegar a la habitación que compartían los adultos, basto que se acostaran en la cama, se dieran el beso de las buenas noches y un momento después, acurrucados, cayeron en el mundo de los sueños, preparados para al día siguiente continuar su viaje luego de un merecido descanso.


- Retiro todo lo que dije, esas pulgas no me agradan - refunfuño para si mismo Kurama quien ahora se encontraba fuera de Naruto, en una forma chibi, con un jodido collar alrededor de su cuello y una correa que se conectaba al suso dicho collar y que iba a dar a las manos de Himawari quien contenta básicamente lo arrastraba en su camino con todos los demás.

El como termino así, se podía resumir en dos maneras, la primera, era el castigo que habían decidido para él por todo lo ocurrido y la segunda, era culpa de la boquifloja que tenía por hermana, la cual esa mañana en el desayuno, decidió abrir la boca y lanzar un comentario que lo condeno a su actual estado del cual no podía escapar.

Todo ocurrió mientras terminaban de desayunar y enviaban a las niñas a terminar de empacar lo que consideraran era necesario llevar en el viaje, cosa a la que las niñas felices asintieron para retirarse hacia su cuarto para terminar de empacar, fue entonces que Matatabi hablo y con un simple comentario, le jodió la vida, de nuevo.

- Para ser honesta, no se porque Kurama se queja tanto, ustedes son mas tranquilos de lo que el dice - lo dijo de manera distraída y solo como un comentario aislado, pero claro esta, para los humanos ahí presentes eso les llamo la atención y al menos en lo que se refería a las madres, algo les decía que se debían alegrarse porque las niñas no estuvieran ahí, Naruto sentía que iba a matar a su biju y en el caso de Kurama, solo sintió un escalofrío recorrerle la espalda trayendo consigo un mal presagio.

- ¿A que se refiere Matatabi-san? - Shizune fue la que hizo la pregunta, movida por la curiosidad, curiosidad que todos sentían sobre las palabras de la biju, así que expectantes esperaban la respuesta de Matatabi, aunque por el rostro pícaro de Anko, al parecer, ella ya se hacía una idea de lo que podría significar lo dicho por la dos colas.

- Hmmmm, bueno, Kurama me había contado en varias ocasiones que su Jinchuriki y sus mujeres parecían monos en celo - de repente la habitación se inundo de un frío y tétrico silencio tras la revelación de Matatabi y aunque Kurama trato de comunicarse con su hermana e implorar que se callara, bueno, simplemente no le hizo caso, - si, me dijo que no había día en el que no se apareaban, que casi parecía que era lo único en lo que pensaban, pero por lo visto ayer en todo el día, Kurama solo exagero - Matatabi concluyó luego de ver que contrario a lo dicho por su hermano, la familia de Naruto era bastante calmada, muy amorosa eso si, pero nada que se acercara a lo que le habían contado.

Entonces una de las tazas de té cayo al suelo rompiéndose, la mesa de pronto empezó a astillarse producto de la fuerza con la que la sostenían, un montón de miradas sombrías aparecieron en el lugar, mientras unas de las personas y solo una, estaba carcajeándose a todo lo que daba tras la revelación de la biju.

- Ne, Matatabi - Naruto la llamo con una voz tan calmada que de hecho asustaba y el aura de muerte que le envolvía solo agravaba la escena, la peor parte, el aura aterradora ni siquiera venía del rubio, sino de las mujeres a su lado, - ¿hace cuanto de lo que Kurama te contó esas cosas? - no parecía estar enojado, al menos así lo veía Matatabi cuando el rubio con una sonrisa la miró y le pregunto aquello, pero Kurama conocía al rubio, estaba a nada de explotar y si su hermana abría mas la boca, un mundo de sufrimiento le esperaba, solo esperaba que se compadeciera de él.

- Bueno... la primera vez fue hace años, pero ayer me lo repitió, que debía estar alerta y saber identificar cuando ustedes se pusieran... ¿muy íntimos? - trato de recordar las palabras de Kurama, sin saber que en el proceso acababa de enviar a su hermano al matadero o quizás si lo sabía y no le importo mucho hacerlo.

En cuanto Kurama, frente a el apareció el rubio en el paisaje mental y sus ojos no eran precisamente de alegría, de hecho vio lo que le esperaba mas adelante y su único pensamiento fue un corto y sencillo, "estoy taaaan frito".

Luego de eso, bueno, solo bastaba con saber que poco antes de salir, Naruto lo saco de su interior en su forma chibi, al verse así ya se imaginaba que de nuevo lo entregarían a las niñas, el problema fue cuando vio la sonrisa diabólica en el rostro de Tsunade y el Byakugan activado de Hinata, mientras tras los tres se encontraban las otras tres mujeres viéndolo con miradas acusatorias.

Podría ser el biju mas poderoso, el de la mayor fuerza y quien en términos de poder era incomparable, pero, hasta el admitía que la escena le dio miedo, parecía sacada de una de esas llamadas películas que alguna vez vio junto a esa familia y aunque en ese momento le resulto hilarante que supuestamente las llamaran de terror pues a sus ojos los escenarios eran ridículos, en ese preciso instante, empezaba a sentirse como si fuera parte de una de las mismas.

Un segundo después, bueno, se encontró sometido gracias a Tsunade que lo miraba deleitándose en hacerlo sudar de miedo, luego Hinata se le acerco y con la técnica característica de su clan, es decir, el puño suave, sintió como con cada uno de sus golpes, perdía control sobre su chakra, tal vez fuera una masa de chakra y por consiguiente en teoría no poseía una red de chakra como todos los demás seres vivos, pero hasta él tenía un núcleo desde donde su esencia se originaba y esa mujer, acababa de alterar ese núcleo para que no pudiera tener todo el control que le gustaría sobre su energía, cosa que no entendió el motivo hasta que el rubio se le acercó.

Lo que ocurrió entonces es que sintió como alrededor de su cuello algo lo abrazaba y cuando se dio cuenta, su propio jinchuriki lo acababa de condenar colocándole un collar de color negro el cual estaba sujeto por una correa y empezó a arrastrarlo hasta acercarse a sus hijas y entonces entregarles la correa, en otras palabras, acababa de degradarlo a perro de compañía para sus hijas y cuando dijo que lo tendrían para que hicieran lo que quisieran con el por el resto del viaje, prefirió volver al interior del Gedo Mazo que ser el juguete peludo de esas niñas.

Por cierto, en cuanto se dictó su sentencia, Kurama casi pareció ver sus ojos relucir entre la sombra que los cubría mientras unas sonrisas aterradoras se mostraban, estirando hasta sus límites las infantiles facciones de las niñas y entonces, sintió miedo, mucho miedo de su al parecer sombrío futuro a manos de esos tres demonios, pero claro, esa era la visión del biju y nada mas.

La realidad era muy diferente, en cuanto las niñas supieron que Kurama se uniría a sus juegos el resto del viaje, los ojos de las tres niñas brillaron llenos de ilusión, un nuevo compañero de juegos, sonrieron emocionadas y ansiosas de todos los juegos que podrían jugar ahora que el grupo era mas grande, irradiaban inocencia y alegría por el regalo de su padre y claro, en el caso de Hitomi y Himawari, también alivio al creer que su padre al final no había castigado al biju de nueve colas.

Así fue como llego a su situación actual donde contra su voluntad era arrastrado gracias a la correa que tenían esas mocosas a seguirlas como si solo fuera una mascota y no es que no hubiera intentado quitarse el collar, pero rápidamente entendió el porque de que Hinata usara el puño suave en él, eso evitaba que pudiera recuperar su fuerza como para destruir ese maldito collar, ademas y por si fuera poco, ese collar no era un simple trozo de cuero, no, de hecho tenía un truco.

Un sello, ese era su seguro, habían puesto un sello en el estúpido collar, ninguno era precisamente un experto en el arte del fuinjutsu, gracias al cielo, pero aun así, tenían suficiente conocimiento como para usar un sello de supresión sencillo que evitaba que el reuniera chakra y si intentaba quitarse el collar a la fuerza, bueno, una descarga eléctrica lo electrocutaba con fuerza, lo sabía porque ya se había electrocutado dos veces y luego de quedar chamuscado la segunda vez entendió que de esta, no podía escapar.

Por eso refunfuñaba y se quejaba, ademas, el que a diferencia de él, Matatabi estaba siendo consentida por las niñas como una gata mimada no le hacía ni cinco de gracia, es decir, estaba en este problema por su culpa, entonces como era posible que mientras el sufría esa humillación, su hermana disfrutaba como una princesa siendo la adoración al parecer de las pequeñas pulgas, pero ya se vengaría.

- Bueno, ya llegamos - salio de sus vengativos pensamientos cuando Naruto llamo su atención, y vio como de hecho todos habían llegado a un lugar en especifico, se maldijo por ir tan distraído como para no percatarse de su entorno, especialmente cuando ese olor salado era tan característico, - a partir de ahora, este viaje sera por el mar hasta llegar a destino - dijo sonriente mientras ante ellos, se encontraba una nave atada a un muelle.

No había tripulación, eso era porque ese era el bote personal de Tsunami, no muy grande pero perfecto para un grupo como ellos que serían los encargados de dirigir la nave, cada vez estaban mas cerca de su destino y de las sorpresas que ahí les aguardaban.

-CONTINUARA-


Listo, un nuevo capítulo de la historia finalmente esta terminado luego de un buen tiempo sin actualizar la misma, de hecho acabo siendo un capitulo de mas de 30,000 palabras, no esperaba que fuera tan extenso, pero me emocione escribiendolo y como pueden notar, este capítulo es el complemento del anterior y da mayor lucidez en cuanto a algunos de los eventos que habrán de ocurrir a futuro en diferentes áreas.

Por cierto, que tal la sorpresita de Matatabi y Hinata, no lo había considerado hacer en un principio, pero algunos me habían preguntado si podría ocurrir y poco a poco la idea me fue interesando, claro sera de manera temporal, pero complaceré el deseo de algunos de ustedes, aunque no especificaban que fuera con Hinata, pero luego de pensarlo bien, dada la condición de Tsunade, hacerla jinchuriki ya estando embarazada... no se, no me convence, veía eso como demasiada carga y podría hacerle daño al bebé, al menos así lo pienso yo y por ello me decante por Hinata y ya al pensarlo mejor, de hecho le queda perfecto a la princesa de los ojos de luna.

El titulo de este capítulo lo dijo todo, ahora con estos nuevos conocimientos, nuevos compañeros y nuevos planes, se abren nuevos horizontes, nuevas posibilidades para crecer para todos, ademas de que se deja ver que aunque no los controla, Naruto tiene mas influencia de la que pareciera fuera de la aldea, gracias a que su familia esta extendida mas allá de la misma.

Sin mas que decir me despido deseándoles salud y que se estén cuidando en estos tiempos tan locos.

Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior

Reviews:

Drake .Dman

Thanks

El angel de la oscuridad

Bueno, no era tan difícil determinar las posibilidades, aunque creo que la opción real era obvia y aquí deje explicado el porque, espero te convenciera.

chisa782911

Ok, es bueno saberlo, XD.

Nadie se lo esperaba, creo que es porque en realidad nadie se le había ocurrido hasta ahora, fue como un efecto domino, Matatabi abre la posibilidad y en el proceso revela lo que escondía Kurama, el titulo al final no podría ser mejor para definir la historia, bien lo dices tu.

Aunque en este caso se dejo claro que en este caso al menos, no necesariamente serán las células de Hashirama las participes, pero, sí, para variar no se usaran ese argumento para crear problemas, ¿o tal vez sí?

Gracias, trato de dar un argumento para explicar el porque de las cosas, no me gusta eso de que esta ahí o pasa tal cosa, solo porque sí, no es mi estilo y me alegra saber que al parecer eso gusta.

Si, te entiendo perfectamente, en cuanto a la pregunta, ¿tu que crees en el caso de esas dos?

La esperanza es lo último que se pierde, así que no pierdas la fe.