Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.
Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.
Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.
- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando
" Esto no puede ser real" Pensamientos
- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu
Los secretos del Hokage
Capítulo 16: A la mar
- En el mar la vida es mas sabrosa - Naruto estaba cantando despreocupado mientras se encontraba en la cubierta del barco disfrutando de la brisa salina que soplaba en ese día, llevaban un buen par de días ya en el mar y salvo ligeras variaciones de precipitación a las que se vieron enfrentados, se podría considerar que el viaje había sido tranquilo.
Le agradaba estar en un ambiente en el que tenía que dejar de fingir ser otra versión de si mismo, es decir mentir sobre sus propias circunstancias de manera innecesaria y en ese momento, era libre de dejar esas ataduras, podía dejar de usar el henge para disimular lo que aun creía era una metedura de pata de parte de los biju, podía dejar de fingir sobre sus esposas, podía estar todo el tiempo que quería con su familia.
De hecho, era en momentos así donde demostraba la astucia que lo había caracterizado toda su vida, después de todo amaba a su familia y no estaba en sus planes dejarla de lado ahora que era Hokage, eso sería traicionarse a si mismo y a aquello que siempre anhelo cuando era un niño, es decir, una familia.
Como sea, el hecho es que encontró una buena manera de pasar tiempo con su familia y no descuidar sus deberes como líder de la aldea, claro ademas de los clones de sombra y era irónico que fuera precisamente su cargo como Hokage lo que le daba esa oportunidad, es decir, como líder de la aldea debía de hacer visitas diplomáticas con daymios, señores feudales de tierras menores e incluso visitar otras aldeas ninja por acuerdos entre las mismas.
Y era justamente ahí donde hacía una ligera estratagema, en otras palabras, convertía ese viaje diplomático en un viaje familiar, sí, aun cumplía con sus deberes como líder de la aldea de la hoja, pero eso no significaba que no podía disfrutar del viaje con su familia, por ello se aseguraba de aunque sonara feo, manipular un tanto la información, tanto en la aldea como en el destino para que de esa manera pudiera darse un viaje sosegado donde compartía con su familia sin preocuparse de ofender a las partes.
En otras palabras, aseguraba en Konoha que necesitaba algunos diplomáticos auxiliares que lo ayudaran a llevar las posibles negociaciones y tratos con la otra parte y para eso nada mejor ya fuera Hinata quien creció en una cuna noble y por ende tenía gran conocimiento de lo que era la diplomacia o en su defecto una otrora Hokage que podía salvarlo de cometer un error frente a las partes, irónicamente no fueron pocas las veces en que se las ingenio para ir con ambas, bajo la pantalla de ser la comitiva del Hokage y así poder pasar tiempo de calidad con ambas.
Mientras tanto, a la otra parte alteraba los tiempos, excusándose bajo el pretexto de que como líder de la aldea se veía agobiado con diferentes temas concernientes al manejo de la misma y por ello su partida a verlos para atender las negociaciones debían de retrasarse y por tanto saldría a su encuentro en una fecha posterior a la que en realidad lo hacía, eso le daba al menos una semana en la que en un viaje ameno convivía con su familia, tanto con sus esposas como con sus hijos.
Y esta ocasión no había sido diferente, salvo que las maquinaciones para obviar lo que realmente planeaba no habían sido tan intrincadas, después de todo, este era un tour diplomático por diferentes regiones, era normal que se tardara un tanto mas en llegar con los diferentes señores ya que las negociaciones en un lugar u otro podían tardar mas o menos según las necesidades de ambas partes y con ello, había conseguido un horario mas flexible que podía compaginar con su vida familiar como en este momento donde estaba en un viaje en barco con su familia.
Claro que no desatendía el hecho de que por muy viaje de estilo vacacional en el que se estaba transformando el mismo, incluso en este momento, su destino no dejaba de ser un viaje con un propósito mucho mas serio, tal vez su destino no tenia nada que ver con la diplomacia, pero era parte de sus planes personales y ya era hora de echarle un ojo al avance.
- Naruto - y en ese momento, una de las razones de sus manipulaciones hacía presencia en cubierta llamándolo y en el proceso sacándolo de sus cavilaciones para poder ver a la mujer que requería de su atención.
- Oh, Tsunami - saludo a la mujer que lo había llamado y que ahora lo miraba sonriendo, sonrisa a la que contesto antes de preguntar, - creí que estarías descansando, ¿acaso ocurrió algo? - la miro ahora algo mas atento en caso de que se sintiera mal o algo por el estilo, aunque ella rápidamente negó con la cabeza ante la pregunta.
- No te preocupes - ella sonrió divertida, era característica del rubio en ocasiones preocuparse de más, especialmente cuando se trataba de su familia, - de hecho, estoy aquí para relevarte - le dijo aun sonriendo, ahora con mas calidez mientras le informaba la razón por la cual estaba ahí, cosa que desconcertó al rubio que la vio confundido.
Naruto la veía curioso y al menos para Tsunami, ese rostro confundido dada su infantil e inocente apariencia solo hacía que le generara ternura, así que riendo discretamente ante su desconcierto decidió aclarar sus dudas, no con palabras, sino con un simple gesto de su mano, el cual consistió simplemente en apuntar a aquello que estaba entre sus manos en ese momento.
El rubio al notar la mano de su mujer apuntándolo, decidió seguir la dirección de aquel fino dedo indice que señalaba el objeto en cuestión y al seguir la linea de dirección dibujada por su indice encontrando como ella dijo, aquello que sujetaba con sus manos, es decir, un timón, mas concretamente el timón de madera de la embarcación de Tsunami en la que en ese momento navegaban.
Ahí entendió a que se refería, estaba ahí para relevarlo en el cargo de timonel del barco, cosa que lo sorprendió y lo hizo verla preocupado cosa que dejo ahora sorprendida a la mujer pues esperaba mas bien un agradecimiento de su parte.
- Tsunami, no es necesario, yo aun puedo seguir dattebayo - el chico se negó preocupado todavía, cosa que solo la estaba desconcertando mas por su actitud, al menos hasta que escucho sus razones, - deberías estar descansando, yo lo tengo todo controlado por aquí - al decir aquello le sonrió con calidez y preocupación a la ahora asombrada mujer.
- Etto, Naruto... ya han pasado alrededor de ocho horas desde que me fui a descansar - Tsunami ahora lo veía como un bicho raro o quizás como si estuviera loco, tampoco ayudaba la cara de total desconcierto y confusión del rubio que ante la declaración, rápidamente empezó a calcular en su mente el tiempo, estando seguro de que no había pasado tanto.
Es decir, ese día luego de que el sol saliera y desayunaran, el chico salio a cubierta para encontrarse con Tsunami a cargo de navegar, había sido su turno y ahora era hora de que él la relevara, por lo cual cuando se lo dijo, ella acepto gustosa queriendo un descanso luego de una buena noche de travesía en el mar.
Generalmente en las noches se descansaba, dejando el barco mas o menos estable y parado, pero al ser una compañía mucho mayor en este viaje, optaron mejor por una solución de turnos rotativos para adelantar camino incluso en las noches variando al "capitán" de turno y así los demás podían descansar hasta que llegara el turno del siguiente.
Pero como fuera, Tsunami le había cedido el mando estaba seguro de que no hace mas de dos horas, tres a lo sumo, merecía descansar mas y aun así, aquí estaba ella, asegurandole que el tiempo que había pasado era mayor al que el suponía.
- Juju, al parecer alguien ha estado muy distraído siendo capitán - se burlo entonces la mujer sacandole de sus cálculos mentales con su ligera burla antes de empezar a cantar lo mismo que él cantaba hasta hace no mucho cosa que lo sonrojo por la vergüenza de ser atrapado actuando como un niño soñador.
- Así que me escuchaste - se rasco una de sus sonrojadas mejillas al ser atrapado cantando como si marinero emocionado, - perdón por eso - no se disculpaba por cantar, porque no se arrepentía, mas bien la vergüenza de que alguien lo hubiera escuchado desafinar, eso era lo que lo llevaba a pedir perdón, cosa que hizo reír a la peliazul.
Entonces Tsunami se acerco a él y agachándose para poder alcanzar su rostro le beso en la mejilla ademas de guiñarle el ojo en complicidad antes de hablar una vez mas.
- No te preocupes por eso cariño - trato de quitarle hierro al asunto sin perder la sonrisa cálida que le daba ver al chico actuar así, - no cantas tan mal en realidad - le dijo obviamente con mofa, cosa que él percibió de inmediato para mirarla con falso enojo de su parte.
- Oye, no te burles - le dijo con reproche mientras la miraba tratando de verse ofendido pero solo termino con una sonrisa mal disimulada ante la amena y agradable conversación que estaban teniendo, aun si eso era a su costa, por esto es que se esforzaba tanto, por tener mas momentos así con su familia.
Tsunami solo sonrió con cariño al ver al rubio seguirle el juego antes de proceder a besarlo de nuevo, claro que esta vez lo hizo en los labios, beso al que obviamente él también respondió y luego de unos segundos se separaron.
- Aun así, es hora de que cambies conmigo el timón - al parecer no había olvidado para que estaba ahí y estaba decidida a hacer que la obedeciera, - ahora se un buen niño, entrega el mando y ve a descansar - al parecer no le iba a dar derecho a replica alguna sobre ese tema, eso lo sabía por la mirada firme que le dedicaba mientras ahora tomaba con una de sus manos el timón de la embarcación a la espera de que el rubio cediera.
- En serio Tsunami, aun puedo seguir, no hay problema - claro que ella olvidaba una cosa, el era terco como una mula y cuando se trataba de su familia lo era aun mas, así que no cedería tan fácil, aunque igual y tenía una forma de convencerlo que estaba mas que segura de que funcionaría y por eso sonrió, solo que esta vez de manera diferente.
Primero lo beso, de nuevo, no era un problema, era adicta a los besos y Naruto era el culpable, así que solo estaba asegurándose de que se hiciera por completo responsable de su adicción, como sea, este beso era diferente, mas pasional, mas lascivo, con mas lengua y que tenía que detener para no pasar a mayores, al menos no por ahora, pero que ayudaría a convencer a su esposo.
- Se un niño obediente Naruto - le dijo cundo recupero el aliento tras el beso, luego se le acercó hasta su oído justo después de mostrarle una mirada mas depredadora y una sonrisa mas seductora, - si lo haces, mas tarde te daré un servicio especial por ser tan buen niño - se lo dijo como un susurro, uno cargado de deseo y lascivia y al parecer estaba funcionando pues al alejarse de Naruto al ver hacía abajo, alcanzó a mirar un buen y duro bulto formándose entre las piernas de Naruto.
El chico solo la miro un momento como buscando confirmación a sus palabras anteriores y al ver su rostro aun conservando esa expresión tan lasciva fue como la confirmación que necesitaba y con ello cedió el control del timón del barco a su muy convincente esposa, que sonriendo con suficiencia por salirse con la suya se recompuso para ahora ocupar el espacio que antes fuera del rubio.
- Fue un placer hacer negocios contigo cariño - le dijo con sorna al ver al chico sonrojado aun por las palabras que le dijo, por no mencionar la erección mal disimulada que tenía, suponiendo que siquiera estuviera tratando de ocultarla, cosa que dudaba, aunque no es que le importara mucho, ya había visto ese mástil en todo su desnudo esplendor en el pasado de todas maneras y no había como mirarlo directamente en lugar de solo vislumbrarlo a través de una simple tela.
- Ugh, no puedo contra ustedes - se podría decir que eso era una queja de su parte, pero esa sonrisa de resignación decía otra cosa, la verdad no le molestaba este tipo de juegos, aunque considerando el tiempo que llevaba en sequía podría ser demasiado peligroso para su salud mental, por no mencionar el dolor de huevos que le causaba la falta de liberación.
Por su parte Tsunami solo sonreía orgullosa, en otros tiempos se habría escandalizado de ella misma, es decir, acababa de seducir a lo que aparentemente era un niño y le había prometido sexo con tal desparpajo que era sorprendente la facilidad con que lo hizo, pero tras toda una vida de experiencias, algunas no precisamente buenas y luego todos estos años casados con un ninja, una persona que básicamente rompía todas las reglas de lo posible, había aprendido a aceptarlo y aunque en un principio le costo, ahora verlo en esa forma era normal, lo suficientemente normal como para considerarse una pervertida por ansiar ir a la cama con ese pequeño de cabellos dorados.
- Juju, me alegra que lo tengas claro mi amor - se mofo una última vez de su marido antes de concentrarse en lo que estaba haciendo, en otras palabras en dirigir el navío y evitar que se saliera de curso estando tan cerca de llegar a su oculto destino si sus cálculos estaban correctos, - por cierto, cambiando de tema... la verdad estoy sorprendida - finalmente le dijo al rubio antes de que se fuera, cosa que intrigo al rejuvenecido shinobi.
- ¿Uh? ¿a qué te refieres? - Naruto se intrigo ante esas últimas palabras, en realidad ya se disponía a regresar a su cuarto a como dijo Tsunami descansar, pero, por desgracia para él, nunca había podido contra su naturaleza curiosa, cosa que al menos de niño lo había metido en unos cuantos problemas y por eso termino queriendo averiguar a que se refería su mujer en esos momentos.
- Bueno, nunca espere que fueras un buen navegante, de hecho no lo esperaba de ninguno de ustedes - se avergonzó un poco de decir aquello, ademas de sentirse un poco mal de subestimar a su esposo y sus hermanas de harem en cuanto a sus habilidades, solo esperaba no sonar grosera en con ello, aunque por la sonrisa de Naruto no era el caso.
Era lindo verla así de incomoda, como si lamentara dar su opinión o quizás estuviera temerosa de ofender a alguien con lo que decía, pero al menos para el rubio, lo que Tsunami le decía tenía merito, después de todo su aldea no contaba con rutas marítimas propias precisamente, de hecho estaban bastante alejados de grandes cuerpos de agua que transitaran regularmente como para necesitar el conocimiento o la habilidad para navegar un barco.
- Somos shinobi a fin de cuentas Tsunami - le dijo aun sonriendole comprensivo, aunque su vaga respuesta parecía solo desconcertarla mas sobre su significado y por ello decidió explicarlo mejor, - en nuestro medio, debemos adaptarnos constantemente a nuestro entorno, tener por lo menos una noción básica de diversos conocimientos que nos permitan desenvolvernos adecuadamente en distintos tipos de situaciones, todo con el fin de proteger y procurar a nuestro cliente y sus intereses, ademas de permitirnos sobrevivir un día mas - termino su explicación aun con aquel tono calmado que denotaba la sabiduría que solo la experiencia era capaz de proporcionar.
La peliazul por su parte asintió comprendiendo un poco de lo que quiso decir el rubio, los shinobi eran por encima de cualquier cosa guerreros, el campo de batalla era su terreno y al mismo tiempo ese terreno siempre podía cambiar, un shinobi que no esta preparado para sobrevivir en diferentes ambientes y ante diversas situaciones es en esencia un shinobi muerto, así que aun si jamas llegaba a necesitar de una habilidad, aun así era prudente que tuviera algo de conocimiento en el área, como bien decía el dicho, es mejor tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo.
- Aun así, creí que los ninja podían caminar sobre el agua - aunque entendía lo que le acababa de decir, también entendía que con sus habilidades era algo de esperar que sus conocimientos en el área náutica no fueran ideales o siquiera necesarias, - entonces no tienen problemas de que lleguen a ahogarse o algo por el estilo, ¿verdad? - remarco ese pequeño hecho que hacía que un shinobi corriera en teoría menor riesgo en el agua.
- Muy cierto, nuestro control sobre nuestro propio chakra nos permite hacer cosas increíbles y por eso podemos caminar sobre el agua... pero nuestros clientes no - aunque esto lo dijo mas serio, estaba lejos de estar molesto, mas bien imprimía seriedad en este hecho para remarcar su importancia, - y como ya dije, al final, ademas de proteger nuestras propias vidas y las de nuestro equipo, para un shinobi lo mas importante es salvaguardar la vida e integridad de nuestro cliente, es decir, para eso nos contrata - lo último lo dijo con una sonrisa como remarcando lo obvio y de paso eliminando la tensión que pudiera haberse creado en el ambiente.
- C-Creo que lo entiendo - ahora tenía una idea mas general de porque podía llegar a se necesario ese tipo de conocimientos, era de admirar, eran unos todo terreno básicamente, eso aumentaba sus probabilidades de sobrevivir, por no mencionar que les permitía proteger a su contratante en un mayor numero de circunstancias y ante una mayor gama de probabilidades.
- Ademas, no es como si en realidad caminar sobre el agua sea cien por ciento seguro - dijo una vez mas con seriedad haciendo a Tsunami verlo una vez mas con expectación sobre a que se refería, - si te quedas sin chakra suficiente o si pierdes la concentración aunque sea solo un segundo, igual terminaras hundiéndote en el agua y si las condiciones no son las ideales, nada te asegura que saldrás del agua con vida - termino diciendo con los hombros lazados como desestimando ese hecho, no porque no sea posible, mas bien como si diera por echo que saber algo como eso era obvio.
- Y-Ya veo - esta vez lo dijo un tanto mas fría ante la perspectiva que el rubio le planteaba, es decir, el rubio tenia razón, solo bastaba un segundo de desconcentración o que se quedara sin suficiente energía como para sostenerse sobre la superficie del agua como para pasar de una posición segura a una donde el peligro de muerte fuera inminente, mas si era durante una tormenta por ejemplo, donde el mar podía llegar a ser implacable y aunque ella no lo sabía, el rubio ya había pasado por situaciones de esas por lo que sabía muy bien de lo que hablaba.
Naruto vio el impacto en su mujer y decidió simplemente dejar el tema hasta ahí, no había necesidad de continuar con eso ni preocupar a la peliazul con nimiedades, por eso adoptando una pose mas relajada simplemente le dijo que no le diera mas vueltas al asunto y no se preocupara por ello, luego solo le sonrió y se encamino a su habitación luego de asegurarse que la mujer estaba bien, aunque antes de retirarse igual se giro a verla una ultima vez para hablarle.
- Vendré a verte en un rato, si te llegas a sentir cansada no dudes en decírmelo y te relevare de nuevo, ¿entendido? - le dijo casi como si fuera una orden hacia ella de un padre a su hija, cosa que la hizo sonreír ante el hecho de que él simplemente no podía dejar de preocuparse cuando se trataba de la salud de sus esposas o sus hijos y solo asintió.
- Esta bien, tu ganas - termino cediendo, en realidad era importante que descansaran periódicamente y a un nivel mas personal, le gustaba sentir como la protegía, incluso en cosas tan simples como lo eran el tener un buen y adecuado descanso, - anda, ve y descansa un rato, creo que tu y tu amiguito ahí abajo lo necesitan - dijo ahora ya mas burlona mientras dirigía una mirada al aun medianamente dura entrepierna del rubio.
- Pervertida - le siguió el juego una ultima vez mientras fingía sentirse incomodo y se cubría la entrepierna como protegiéndola de una acosadora o algo así, cosa que le saco carcajadas a ambos, - nos vemos - finalizo antes de finalmente entrar por el pasillo que conducía a las habitaciones en aquel navío dejando aras a la peliazul quien ahora dirigía la embarcación que tan bien conocía.
Mientras caminaba por el pasillo pensó en las palabras de Tsunami y llego a una conclusión, eran muy afortunados, después de todo la gran mayoría de esta pequeña y familiar tripulación estaba conformada por shinobis de alto rango y eso ponía a la orden del día un gran cúmulo de habilidades que se podían usar según fuera necesario, en este caso, la habilidad de navegar una embarcación como esta, lo cual reducía el desgaste al repartir la tarea en turnos rotativos entre ellos.
Bueno, al menos ese era el plan inicial, pero en esta ocasión, por ese día, los únicos encargados de navegar aquel navío eran Naruto y Tsunami nada mas y esto tenía una razón de ser.
Inicialmente y aprovechando los conocimientos de todos, se irían rotando los turnos, primero Tsunami, luego Naruto, seguido de Anko, Hinata, Shizune y Tsunade, en realidad el orden era intrascendente, lo importante era irse rotando para que así todos pudieran descansar o enfocarse en otras actividades sin problemas.
Pero en ese día, la disponibilidad en el orario de algunos de los miembros se había reducido cuando a la hora del desayuno, Tsunade solicito la ayuda de Hinata y de Shizune cosa que intrigo a todos hasta que dijo que su requerimiento era en la empresa que habían emprendido por cumplir la condición de Matatabi y al parecer as necesitaba a ambas.
Shizune, su fiel asistente, su mano derecha y por supuesto que también una gran ninja medico, así que era indispensable su ayuda en este proyecto donde estarían poniendo a prueba todos sus conocimientos y habilidades, se sentía orgulloso de ambas, llevaban días estudiando e investigando como proceder y poco a poco iban avanzando, en cuanto a Hinata, en realidad tenía sentido, quien mejor para ayudarlas con el entendimiento de las conexiones y la red de chakra en un cuerpo, que una mujer que se paso una vida entrenando y aprendiendo como manipular esos flujos.
Al parecer quería que la guiara en esa parte, aunque aun no estaba seguro en que sentido, pero de una cosa estaba seguro, si había alguien capaz de lograr sto eran ellas, tenía plena confianza en su familia y sabía muy bien de las capacidades de su hermosas reinas, por lo cual debido a que hoy estaban planeando dedicarle todo el tiempo posible a averiguar como continuar con su proyecto, estaba fuera de cuestión el pedirles ayuda con el barco, eso sería la tarea de los demás.
"Un momento, ahora que lo pienso...", se detuvo un segundo cuando cayo en cuenta de un hecho particular, si Tsunami y él estaban encargándose del barco, mientras que Tsunade Hinata y Shizune estaban en su habitación seguramente trabajando en los pormenores sobre el ya nombrado proyecto "Awaken", sí, un nombre bastante tonto, pero se creo en el momento así que tampoco esperaban mucho, como sea, eso dejaba una disparidad de números en cuanto a los adultos, porque estaba seguro de que sus pequeñas estaban en su propia habitación jugando, entonces la pregunta era, "¿¡dónde carajos esta Anko!?", se alarmo al percatarse que desde el desayuno de esa mañana, no había visto rastro de esa mujer.
- Conforme este haciendo el vago en alguna parte la voy a castigar - empezó a caminar de nuevo ahora un tanto furioso por el detalle de que hasta apenas hace unos segundos había caído en cuenta el hecho de la desaparición de la invocadora de serpientes y que si creía que podía escapar del trabajo estaba muy equivocada.
Es decir, todos de una u otra forma estaban cooperando con algo, no necesariamente era con temas respecto a dirigir el barco como los casos de las tres mujeres antes mencionadas, pero todos se encargaban de algo, Tsunami y él del barco, Tsunade, Hinata y Shizune de la investigación para el pedido de Matatabi, así que conforme Anko no estuviera aunque sea encargándose de cuidar a las niñas, le iba a ir mal... mal, mal, muy mal.
Aunque por otro lado, esa masoquista podría hasta disfrutar si la castigaba, así que tendría que ponerse creativa respecto a como lidiar con su aparente actitud perezosa, pero hasta confirmar sus sospechas, le daría el beneficio de la duda y tendría la esperanza de que estuviera con las niñas, de lo contrario, su carnoso y obsceno culo no iba a salvarse de una buena reprimenda.
Así que con las cosas claras se dirigió a su destino de verificación, es decir, el cuarto de las niñas, era el único lugar donde podían estar, es decir, esa era su rutina, si no estaban corriendo por cubierta jugando, entonces era porque estaban en su cuarto o jugando o durmiendo luego de gastar toda su energía, obviamente nunca estaban sin supervisión y si ninguno de ellos estaba vigilandolos, entonces tenía un muy buen y muy castigado guardián para las niñas.
Así que dirigiéndose al cuarto de su hijas, termino confirmando sus sospechas de su paradero ya que conforme se iba acercando a su cuarto, con mayor intensidad podía escuchar sus infantiles y risueñas voces saliendo de la habitación y al escucharlas tan felices no pudo evitar dejar el ceño fruncido por la situación con Anko y cambiarlo por una sonrisa de total felicidad.
Podría haber entrado en al habitación, pero no lo hizo, solo se quedo frente a la puerta, sonriendo con calidez mientras escuchaba lo que ocurría del otro lado por dos razones, la primera, no quería interrumpir su juego, se escuchaba como las tres estaban disfrutando de un buen momento de juegos y odiaría arruinarles la diversión y en segunda, porque ahora ya sabía que a quien buscaba no se encontraba ahí y eso se debía a que al escucharlas supo quien o quienes eran quienes lo acompañaban.
- Mooo, Kurama, no seas quisquilloso - reconocería esa vocecita como fuera, siempre impetuosa, terca y en ocasiones dominante, igual a su madre, esa era su pequeña Hitomi, - es solo un sombrero - y al parecer tenía una especie de debate con quien era su guardián en ese momento parecía negarse a cooperar, aunque tampoco es que tuviera muchas opciones.
- ¡Si crees que dejare que e coloques esa ridiculez estas loca mocosa! - Kurama tal vez estaba gritando tratando de imponerse sobre la niña, pero él lo conocía básicamente de toda la vida, así que podía distinguir el tono ligeramente asustado que se escondía en su voz, - ¡hey!, ¿que crees que haces pequeña pulga?, suéltame - y al parecer se olvido de un detalle, no era solo una niña de la que debía cuidarse.
- Ya lo tengo Hitomi Onee-chan - esa era la voz de Nozomi quien al parecer estaba en contubernio con su hermana mayor para controlar al biju de nueve colas y que al parecer lo acababa de atrapar de alguna manera, eso lo podía deducir por los sonidos de forcejeo, - Onee-chan, date prisa, no lo puedo sostener mas tiempo - luego estaba su declaración que solo corroboraba su pensamiento previo.
Estaba tentado a entrar, de verdad estaba muy tentado, solo para ver a Kurama en lo que sea que estaba pasando, pero como ya dijo, no quería interrumpir la diversión de sus hijas y claro esta, si entraba, quería tener una cámara a la mano para así poder tener mas material de chantaje contra ese zorro presumido y altanero, así que por ahora, solo se conformaría con disfrutar de las quejas del biju al ser una vez mas el perro faldero de sus pequeñas princesas.
Pero, eso solo ubicaba a dos de las niñas en la habitación, entonces solo faltaba Himawari, aunque considerando que esas tres eran como carne, uña y mugre, es decir, siempre estaban juntas desde que se reunieron de nuevo, no sería nada raro que ella también estuviera ahí adentro, solo que no era parte del equipo para someter a Kurama, entonces solo dejaba una opción.
- Etto, te traje un poco de leche Matatabi-san - y ahí estaba la voz de la princesa faltante que al parecer estaba ocupada con otros asuntos, - a los gatos les gusta la leche, ¿verdad? - no pudo evitar cambiar su sonrisa maliciosa por la idea del chantaje a Kurama por una mas cálida al escuchar la inocencia de su pequeña al preguntar aquello.
Así que la razón por la que no estaba ayudando a sus hermanas a fastidiar a Kurama era porque ella quería tener una atención con el otro biju cuidándolas y al parecer esa atención era basada en su entendimiento sobre los gatos normales, era algo tierno y digno de ella, al parecer se parecía a su madre en mas de una forma y eso lo hacía sonreír.
- Hum, muchas gracias y por favor, deja el san de lado, Matatabi esta bien - escucho a Matatabi responder y agradecer al ofrecimiento de su pequeña niña, eso si lo sorprendió, no se esperaba que la biju de hecho si se comportara como un gato, al menos en lo de tomar leche, al parecer incluso para él, habían cosas de los biju que desconocía.
Le resultaba divertido de hecho, habían bastantes similitudes entre los biju y los animales normales que representaban, cosa difícil de creer considerando su esencia, pero, era interesante saber que tenían ese lado y mientras pensaba en ello, seguía escuchando como dentro del cuarto de sus hijas continuaba la algarabía cortesía de dos niñas emocionadas de jugar y un zorro que hacía todo lo posible por evitar ser su juguete, eso le hacía suponer que entonces la gata de dos colas y su pequeña restante debían estar alejados de los demás, de lo contrario no tendrían la tranquilidad que demostraban sus voces.
- ¿No vas a socorrer a Kurama? - de repente se vio fuera de sus pensamientos cuando una voz resonó en su cabeza y que reconoció como la voz de uno de los dos biju restantes que aun permanecían dentro de él y que preguntaba por su hermano aunque con el tono que usaba, no es que le preocupara mucho tampoco.
- Puedes tomar su lugar cuando quieras si estas tan preocupado por él, Kokuo - lo dijo retador el rubio hacia el biju de cinco colas, aunque en realidad ya se hacía una idea de cual iba a ser la respuesta del mismo a su descarada y tal vez un tanto impertinente propuesta.
- Nah, déjalo así, parece que él sabe lo que esta haciendo - justo como se lo imaginaba, hasta ahí llegaba la lealtad entre bijus, en otras palabras mejor el pellejo de Kurama que el suyo y se preguntaban porque algunos los trataban como monstruos, cuanta ironía había en todo el asunto si lo pensaba bien.
- Hmp, eso pensé - dijo orgulloso el rubio al ver que su deducción era correcta y también divertido al ver que al parecer el que no ayudara a su hermano no era tanto porque quisiera verlo metido en ese problema, sino que era mas bien porque no querían ser él quien tuviera que hacerlo, lo cual solo significaba que por alguna razón no querían lidiar con sus hijas.
"Cobarde", fue todo lo que pudo pensar al ver que al parecer el biju quería evitar a sus niñas, cosa irónica, las grandes bestias que con su poder podían arrasar una aldea, intimidados por unas niñas, aunque también era ofensivo para él como padre, es decir, ¿quién le temería a sus dulces princesas?, era completamente ilógico.
- Quizás tu no lo entiendas pues como padre estas cegado por tu amor hacia tus cachorros - escucho otra voz en su mente y entonces recordó que no había cerrar la comunicación con los biju, así que no solo debieron escuchar cuando llamo a Kokuo cobarde, sino también su diatriba sobre porque alguien temería a sus hijas, - pero no pensarías igual de esas niñas si hubieras visto y vivido lo que nosotros - Isobu continuo con su discurso, aunque no estaba seguro de porque, pero sentía que en su voz había un toque de, ¿miedo quizás?, la verdad no lo entendía.
Hablaban como si hubieran visto el horror en persona, pero eso era imposible, esas niñas eran sus preciosos ángeles, como alguien les podía tener miedo, ademas, ni que hubieran pasado tanto tiempo con ellas como para poder juzgarlas de esa manera, sinceramente se sentía ofendido y esperaba una buena disculpa de su parte.
- Creo que ustedes dos exageran - Naruto termino diciendo mientras empezaba a alejarse de la habitación de las niñas, las dejaría jugar otro rato y la verdad no quería estar ahí y asustarlas en el supuesto caso de que terminara gritando ofendido contra los bijus.
- Te lo diere de esta manera Naruto - Kokuo volvió a hablar esta vez mas serio y al parecer con la intención de ser mas directo, cosa que obviamente le llamo la atención al rubio, - preferiría volver al Gedo Mazo que tener que lidiar con los monstruos a los que llamas hijas - eso si lo dejo helado, quizás fue muy directo, pero eso dejaba claro que de verdad no quería lidiar con las niñas.
No tenía sentido, por no mencionar que ahora si estaba haciendo todo lo posible para no explotar por el insulto que sentía hacia sus hijas, ellas eran dulces, no nos monstruos, en que se basaban para afirmar tal cosa si no habían convivido con ellas tanto, es decir, Kurama era quien mas las conocía y... bueno a él tampoco le hacía gracias y claro él lo castigaba en ocasiones convirtiéndolo en mascota de sus hijas, pero sabía que con lo orgullosos que era ese zorro el hacer de niñera no le hacía ni puta gracia, era un golpe a su ego y así le enseñaba una lección, pero no lo había escuchado jamas llamarlas de esa manera.
Aunque ahora que lo pensaba, Kokuo e Isobu desde que llegaron a su casa y convivido con su familia hace relativamente poco y en ese tiempo solo jugaron con las niñas una vez, según recordaba luego de la sugerencia de Kurama y desde entonces no lo habían vuelto a hacer, de hecho solían dejar que el zorro se ahogara solo en sus meteduras de pata que siempre acababan con el siendo la mascota de sus niñas, aunque eso no podía tener ningún tipo de relación, ¿verdad?
- No se porque dicen eso, pero mejor sera dejar esta conversación hasta aquí antes de que alguien salga lastimado - su tono de voz era mas frío de lo que se esperaba, pero bueno, cuando se trataba de su familia Naruto podía ser, particularmente sensible, así que antes de que esto acabara mal, mejor dejar el tema por la paz.
- Como quieras, pero si te diré esto - Isobu respondió por ambos, aunque si lo intrigo lo que sea que estaba por decir a continuación el biju de tres colas, - no deberías mimar tanto a tus cachorros, no es bueno para ellas - lo que le faltaba, un consejo paternal de un biju y no necesitaba verlos para saber que Kokuo estaba asintiendo totalmente de acuerdo con las palabras de su hermano.
Naruto solo respiro profundo, había cosas en las que simplemente no iban a estar de acuerdo, porque simplemente no entendían la posición del otro, pero prefirió no decir nada mas, era mejor no alterar mas las aguas y al parecer los dos bijus estaban de acuerdo en ese pensamiento pues tras las palabras de Isobu, sintió como el canal de comunicación entre los biju y él se cortaba, con lo cual estaba dándose por concluida esa extraña conversación sobre sus angelitos siendo llamados demonios por un par de monstruos, como se dijo anteriormente, una conversación para no creer.
- Haaaa, creo que mejor haré como que eso no paso - Naruto solo suspiro cansado, la verdad que ese debate resulto mas estresante de lo que esperaba y ahora solo quería liberar ese exceso de estrés, el único problema es que no podía, por una sencilla razón, - y ahora, a resolver mi problema con esa perezosa - sí, aun tenía que encontrar a Anko que quien sabe donde se estaría escondiendo, a este paso no iba a poder ni descansar ni relajarse como esperaba, todo por culpa de esa mujer que con cada segundo solo se estaba ganando un castigo mayor.
Y ahora ahí estaba él, una vez mas buscando a su escurridiza compañera en cada habitación que hubiera y tampoco es que hubiesen muchas, es decir, estaban en un barco en alta mar, no es como que tuviera muchos lugares donde esconderse y considerando que quedaban solo un par de cuartos que revisar, esperaba encontrarla pronto, regañarla como era debido, hacer que cumpla sus funciones y luego ir a descansar como era debido.
Se detuvo en una nueva puerta del barco, tenía que ser esa, eso era lo que pensaba, es decir, fuera de este cuarto, el único que quedaba era el suyo donde seguramente estaban Tsunade y las demás realizando la investigación, así que debía estar aquí, es decir, no es como si Tsunade la fuera a secundar en su propósito de hacer el vago en ese día, ella era quizás, ademas de él quien mas firme y dura era con la invocadora de serpientes así que seguramente no la dejaría estar ahí haciendo nada, lo cual reducía las opciones a esa habitación.
Era aquí o de lo contrario empezaría a pensar que estaba perdiendo sus facultades como shinobi, así que con eso en mente procedió a entrar al cuarto listo para si era necesario gritarle a la pelimorada y hacerla despertar si es que estaba dormida.
- Muy bien, se acabo el juego Ank... - cuando entro agotado como estaba desde el minuto uno se preparo para regañarla y negarle cualquier posibilidad de replica a a mujer, - ¡Pero que cara...! - claro que no se esperaba ni en un millón de años encontrarse con la imagen que se topo una vez que entro en aquella habitación.
Viendo el lado positivo, se había equivocado y en realidad Anko no estaba haciendo el vago ni escondiéndose para no ayudar con las tareas, ni siquiera es que estuviera acostada en la cama durmiendo o algo así, pero por el otro lado, no estaba seguro de si lo que estaba viendo era algo mejor que lo que el venía suponiendo para la pelimorada.
Es decir, no era una imagen precisamente común, incluso para él y estaba seguro de dos cosas, la primera, una de las demás lo hizo y seguramente sus motivos habría tenido para hacerlo y la segunda, la imagen no se borraría de su mente en mucho tiempo, quizás jamas lo hiciera gracias al impacto que le causaba y estaba seguro de que su polla tampoco se lo dejaría olvidar, si es que esta nueva, furiosa y enorme erección que estiraba la tela de su pantalón era indicativo de algo.
Aunque como culpar su sobre excitación en ese momento, es decir, que hombre en su sano juicio no acabaría con el miembro tan dolorosamente duro luego de ver la escena que él estaba viendo, a decir verdad le sorprendía no haber acabado con en el piso por una hemorragia nasal a estas alturas, aunque suponía que en eso tenía mucho que ver el hecho de que eso significaría dejar de disfrutar del obsceno espectáculo y quería grabar a fuego cada detalle por ínfimo que este fuera y por eso sus orbes azules repasaban el contorno de esa ahora mas que nunca obscena mujer.
La imagen era demasiado explicita, ahí, sobre la cama estaba Anko Mitarashi, pero como se menciono antes, estaba lejos de estar dormida, es mas, ni siquiera estaba acostada en la cama, no, de hecho ni siquiera estaba teóricamente sentada, era simplemente difícil describirlo, pero si iba de arriba hacia abajo, los detalles eran bastante evidentes.
Empezando por un kunai en la parte superior de la pared que estaba contigua a la cama y entre la pared y el cuchillo había atrapada una cadena que descendía hasta enredarse entre las muñecas de la pelimorada por lo cual tenía sus brazos totalmente extendidos hacía arriba dejando todo su torso vulnerable.
Luego estaba su cabeza que no tendría ningún detalle relevante en condiciones normales, pero en este momento, habían tres detalles que eran demasiado particulares y vistosos como para pasarlos por alto, al menos en lo que respecta a la cabeza y rostro de la pelimorada.
El primero estaba en sus oídos o mas bien sobre ellos, es decir, un par de objetos que cubrían los oídos de la mujer y que considerando que pese al grito que dio previamente, en realidad ella ni siquiera se inmuto, estaba suponiendo que tenían el único y firme propósito de cancelar cualquier sonido entrante, por lo cual en ese momento Anko se podría decir se encontraba sorda.
Luego estaba el trozo de tela que ahora se encontraba sobre los ojos de la mujer, no solo no tenía capacidad de percibir sonido alguno, resultaba que tampoco podía ver en lo absoluto gracias a la venda de color negro que colocaran sobre sus ojos, por lo cual no sería raro que incluso se encontrara desorientada respecto a su propia y actual posición.
Aunque luego estaba el último y quizás mas extraño detalle en su cabeza, mas específicamente, se encontraba en su boca, al parecer retirarle la capacidad de escucha y la de la visión no había sido suficiente, no, también habían decidido retirarle la capacidad del habla por medio de una mordaza en su boca.
El problema estaba en el tipo de mordaza que estaban usando, no era una simple y clásica soga o un trozo de tela enrollado sobre si mismo y puesto contra los labios de la pelimorada, no, tenía que ser algo mas sofisticado y para dolor de su polla, también mas obsceno, esto debido a que la suso dicha mordaza, no era otra cosa que dos trozos de lo que parecía ser cuero negro que obviamente se enganchaban tras su cabeza y que al frente se unían en el centro donde estaría la boca de la victima, por una esfera color roja.
Así es, se trataba de una mordaza de bola usada contra la pelimorada y por si eso no fuera suficiente, era una mordaza de bola del modelo donde la bola en particular contaba con una serie de agujeros a su alrededor los cuales servían como puntos de escape donde con suficiente tiempo, la saliva empezaría a filtrarse y escurrir fuera de la boca dada su incapacidad para cerrarla y considerando el rastro de baba que caía de su mentón, junto con lo húmedas que se veían sus tetas, ya hace un buen rato que llevaba puesta esa cosa.
Ahora bien, continuando con su exploración visual mas hacía abajo sobre el cuerpo de Anko, el siguiente detalle que encontró era un lindo collar de cuero negro que estaba adornando el cuello de la mujer, cosa que no tendría mayor trascendencia si no fuera porque al parecer estaba íntegramente relacionado con el siguiente detalle que encontró mientras admiraba a la mujer.
Resultaba que al collar se unía una cadena propia, mas delgada que la primera que noto y esta de todo dorado que pasaba por un agujero en la parte frontal del collar y que descendía desde el cuello de la pelimorada hasta sus jugosos, turgentes y obscenos pechos.
Por cierto, sí, Anko estaba desnuda, salvo por un corsé negro que rodeaba su cintura de manera ajustada y que resaltaba sus eróticas curvas, pero que considerando la escena en general, se perdía entre otro tipo de detalles mas... interesantes y agradables a la vista, como el que miraba en ese momento que eran ambos extremos de los pechos de la invocadora de serpientes frente a él.
Y como no se iba a sentir atraído hacia esa zona en particular, en primer lugar era un hombre saludable, no podían esperar que frente a él pusieran unos perfectos y enormes pechos desnudos y no se los fuera a comer con la mirada, pero en este caso no era solo eso, era la conjunción que rodeaba esos pechos, empezando por sus rozados y erectos pezones que casi que invitaban a ser chupados, pero incluso así, no era solo la carne lo que le atraía, también los peculiares adornos que mostraba.
De entrada, él ya sabía de sus perforaciones en sus pezones, como no saberlo cuando él mismo se las hizo, aun no podía creer que se dejara convencer por el masoquismo de Anko para realizar un acto tan vulgar, aunque considerando que en cuanto vio su pezones perforados por primera vez ese día termino violándola por horas tratando de calmar su erección no es que pudiera quejarse o ponerse modosito sobre el tema.
Pero como sea, esta vez sus piercings en sus pezones no eran los clásicos que solía llevar todo el tiempo, es decir, aquella barra de metal que atravesaba la rosada carne y que en sus extremos era adornada por un par de bolitas plateadas que hacían un obsceno contraste con el rosa claro de su carne erótica, no, en este caso, hacían juego con la cadena, es decir, eran del mismo color dorado y no eran como sus habituales adornos de bolitas plateadas, esta vez se trataban de básicamente un par de anillos, uno par cada pezón, como si ahora sus pechos hubieran decidido usar aretes.
Y sí, no hacía falta mucha imaginación para entender el significado de la elección de decorado sobre sus pechos, pues como era de esperarse, resultaba que aquella cadena dorada que pasara por el collar en su cuello se unía por cada extremo a uno de los anillos que en ese momento atravesaban los pezones de la chica y eso no era todo, no, resultaba que la cadena se podía considerar relativamente corta, por lo cual Anko debía mantener la cabeza gacha para evitar que al hacerse para atrás, la cadena no se tensionara y terminara estirando sus pezones hacia arriba en el proceso.
Por si aquello no fuera suficiente, la cereza del pastel sobre sus pechos recaía en el hecho de que los mismos estaban atados con un delgado hilo suponía que metálico apretando la magra carne de sus voluminosas tetas y como sabía eso, bueno, en primera porque desde su posición el hilo no se veía, eso demostraba lo fino que era, en segunda, sabía que había presencia de hilo porque podía ver los bulbos en las tetas de la pelimorada gracias al hilo que las apretaba, pequeñas lomas de carne que se extendían por toda el área de ambos pechos y suponía que debía de ser un hilo metálico, posiblemente el cable que se usaba entre el arsenal ninja, porque ¿que otra cosa podía tener la suficiente fuerza como para amarrar de esa manera esos enormes pechos sin reventar por la presión en el proceso?
El lado bueno era que quien lo hiciera lo hizo de manera magistral, de tal manera que si bien los pechos de Anko estaban aprisionados por el hilo hundiéndose en su carne, no era lo suficientemente apretado como para que sus pechos se amorataran por la presión, aunque estaba seguro que en ese momento sus pechos debían estar particularmente sensibles.
Por el otro lado, no podía negar un hecho crucial en el cuadro que veía ante él, había cierto grado de sevicia en las acciones del ejecutor de este castigo, no en el contexto de querer hacerle daño a la pelimorada, era mas bien una cuestión de asegurarse de que todo el rato que la pelimorada se encontrara en ese estado, resultara en una dulce tortura donde incluso el mas mínimo movimiento se sintiera y mucho sobre sus carnes, eso lo podía asegurar no solo por la vista de sus encadenados y torturados pechos, sino por la escena que se presentaba mas abajo en la mujer.
Cuando finalmente dejo de ver los pechos de Anko, cosa difícil por cierto ya que se le antojaba mucho chuparlos, morderlos, jugar con ellos, de hecho su polla parecía de acuerdo con cada idea que pasaba por su mente, cada una mas obscena que la anterior, pero como fuera, finalmente despego aunque temporalmente, sus ojos de esa zona de la mujer para poder terminar de realizar su, por decirlo de alguna manera, análisis sobre el estado actual de la pelimorada.
Y la verdad es que si creía que lo de los pechos era sorprendente, lo que pasaba entre sus piernas no se quedaba atrás y solo hacía que su polla se pusiera cada vez mas dura, por no decir que el dolor de huevos que se cargaba no hacía mas que incrementar ante el hecho de que no estuviera descargando lo que tenía sobre esa pervertida mujer.
Al bajar no se entretuvo mucho en su vientre, no porque no hubiera nada de atractivo en ese punto, él mejor que nadie conocía cierta debilidad de la pelimorada sobre esa zona, fue eso lo que le permitió cambiar las tornas en el pasado cuando ella lo chantajeaba, pero ese no era el momento aun para jugar esa carta, por no mencionar que con aquél corsé tampoco es que tuviera un libre acceso a la piel de la mujer en esa zona, así que paso a lo otro que le causo impacto y que estaba justamente entre las piernas de Anko.
De entrada Anko estaba completamente abierta de piernas, a decir verdad estaba casi que sosteniéndose solo con las puntas de sus pies mientras su carnoso trasero se asentaba contra sus talones en una posición en la que dejaba ver absolutamente todo, era en toda regla, un acto de la mas vulgar y humillante exposición de la intimidad de la pelimorada.
En su posición actual, daba una perfecta y descarada vista de su rosado coñito que al igual que otras zonas erógenas dentro del cuerpo de la mujer, estaba siendo estimulado o torturado según se viera y eso se debía al hecho de que al igual que antes con sus pechos, su rosado interior también estaba recibiendo castigo, esta vez con un dildo, un mas que enorme y expansivo dildo, casi como si trataran de ensanchar sus paredes vaginales mas allá de lo posible usando para tal fin una polla de plástico de un amplio grosor y por lo poco que veía, también de gran longitud.
Es decir, aunque era ligero, podía ver un bulto formado en el vientre de Anko y no necesitaba mucho para saber que era debido a que la punta de ese pene de goma estaba presionando contra la entrada de la matriz de la pelimorada, lo sabía muy bien y lo reconocía fácilmente porque él mismo había causado con su propia polla aquel bulto en esa mujer muchas veces en el pasado, incluso haciéndolo mas pronunciado, ademas, una parte del dichoso dildo estaba salido demostrando que había llegado al tope del canal de carne mucho antes de insertarse completamente.
Cualquiera podría pensar que en determinado momento Anko pudo haber simplemente usado los músculos de su vagina para sacar ese dildo de su interior una vez que llegara al límite de su resistencia, es mas, estaba seguro de que cuando menos lo debió de haber intentado un par de veces, pero, había un ligero problema, era imposible sacarlo por voluntad propia.
Y no es como que estuviera atascado dentro de ella, bueno, él si había pasado por esa experiencia, bastante placentera debía admitir, no dejar de correrte dentro de tu mujer, no dejar de pintar de blanco su interior porque simplemente no podías sacarla de ella, él sabía de eso y por ello podía asegurar que esta no era la situación, eso y que ademas la verdadera razón estaba registrada de manera muy obvia ante sus ojos.
Resultaba que la razón de porque Anko no podía expulsar aquel dildo de su interior, aun si eso era lo que deseaba, era que en la base del juguete alojado en su coño, una especie de anillo que sujetaba fuertemente la base estaba haciendo presión hacia adelante empujando aquella longitud de goma de regreso al interior de la mujer y todo ello debido a que así como aquel anillo sujetaba el dildo, unas correas negras sujetaban el anillo y se extendían asta abrazar a la pelimorada por la cintura, yendo tras su espalda baja antes de bajar por sus carnosas nalgas y volver a reunirse con el anillo, casi como un arnés que al parecer no daba espacio para estirarse y por ende solo empujaba hacia adelante o en este caso, hacía adentro de la mujer aquel falo artificial.
Ojala y eso hubiera sido todo, pero no, ademas de aquel dildo, estaba seguro de ver unos cables de colores que salían de su coñito, aunque era difícil de creer si se consideraba que el mismo estaba totalmente taponado por el ridículo dildo que ahora se alojaba en su cavidad vaginal y por fortuna o desgracia, tenía suficiente experiencia lidiando con cosas así como para saber de que se trataba, cosa que lo hizo suspirar ante lo intenso de su castigo, mas cuando al seguir la linea de aquellos cables se encontró con que tenía razón.
Resultaba que el otro extremo de aquellos cabes iban a parar a sus piernas, bueno mas bien en el espacio entre sus medias y sus piernas, porque sí, resultaba que sus hermosas y sensuales piernas estaban enfundadas en medias largas de color negro que le llegaban a medio muslo y que ademas estaban sujetas con un liguero de encaje del mismo color y era justo en ese punto, donde estaban sujetados los controladores de los que salían aquellos cables de colores.
Resultaba que como si aquel enorme dildo no fuera suficiente, también le habían metido unos cuantos huevos vibradores en el coño y por el numero de controladores que contaba en sus muslos, debía de tener al menos ocho metidos dentro de su intimidad, cuatro controladores en cada pierna, no alcanzaba a ver la intensidad, pero suponía que debían estar a de baja a media potencia, de otra manera lo mas seguro es que la pobre ya se hubiera desmayado.
Ahora bien, en cuanto a porque de la curiosa y muy obscena posición de Anko, bueno cualquiera creería que ella en cualquier momento podría cerrar las piernas y evitar el bochorno si es que realmente lo sentía, pero, bueno, las cosas nunca son así de fáciles y este caso no era una excepción a la regla porque resultaba que a cuestión no era que Anko no quisiera cerrar la piernas, era mas bien que no podía, no sin posiblemente llevarse un escarmiento directo sobre su desprotegida y abusada vagina.
Como ya se había mencionado, quien hubiera hecho esto, era obvio que quería torturar a Anko llevándola al límite y eso incluía su vagina al parecer, después de todo, pese a todo lo que le había hecho ya a esa zona, el enorme y expansivo dildo, todos los huevos vibradores que tenía metidos ahí y la exposición tan degradante de su torturada zona intima, la cereza del pastel de su zona baja, resultaba ser al mismo tiempo la razón del porque la pelimorada no podía cerrar las piernas aun si quisiera.
La razón era simple, pero no por ello menos impactante, resultaba que junto al dildo y demás juguetes que tenía en su entrepierna, la pobre también estaba en una precaria situación donde cerrar las piernas no era precisamente la mejor de las ideas y eso se debía a lo que tenía sobre sus labios vaginales.
Resultaba que siguiendo con la métrica de los hilos, cables y correas, de hecho bastante cerca de los ligueros en sus medias también había un nudo, un amarre hecho con hilo que al parecer ataba cada muslo de la pelimorada y que por como se veía, estos hilos daban la vuelta una vez mas tras la espalda de la mujer y luego reaparecían del otro lado de su cintura para continuar su viaje hacía el bajo vientre de Anko hasta alcanzar de nuevo su intimidad donde terminaban sujetos a lo que parecían ser unas pequeñas pinzas que no había que ser un conocedor para saber exactamente que era lo que las mismas estaban sujetando.
Básicamente las pinzas estaban a cada lado, sujetando uno de los labios vaginales de la pelimorada y estos a su vez estaban unidos a los muslos de la mujer por medio de un hilo que posiblemente también fuera metálico, la razón de que no pudiera cerrar las piernas era que la pinza que sujetaba su labio izquierdo, estaba atada por la espalda a su muslo derecho y a su vez la pinza en su labio derecho estaba atada por la espalda a su muslo izquierdo, así que si hacía el mas mínimo intento de cerrar las piernas, esto conllevaría a que las pinzas tiraran de sus labios vaginales hacía afuera.
En otras palabras, estaba forzada a exponerse a si misma, a su intimidad, a someterse a tremenda humillación y ni siquiera era lo peor, lo peor era que por el charco de jugos que había en la cama, esa pervertida masoquista lo estaba disfrutando, de verdad lo estaba disfrutando, básicamente las sabanas estaban hechas un desastre completo gracias a la cantidad de jugos que la chica había liberado.
"Si que ha dejado un desastre hecho, es decir, las sabanas están completamente empapadas" pensó el rubio viendo ese obsceno desastre realizado por la reprimida pelimorada mientras sonreía burlón, "alguien si que ha estado escurriendo y dejado salir todos sus jugos masoquistas", al ver tal escena termino lamiendo sus labios mientras su polla cada vez palpitaba mas duro y pugnaba por salir a jugar con su pelimorada prisionera.
De hecho si observaba bien, el clítoris de Anko estaba bastante hinchado, al parecer también llevado al limite y a simple vista se notaba que estaba tan tieso que estaba seguro debía resultarle doloroso, así que lo mas seguro es que llevara un rato queriendo correrse sin lograrlo, nada mas podría explicar ese estado tan enrojecido en el que se encontraba actulamente el monte de venus de la pelimorada.
"Sí, definitivamente esto no es obra de una sola persona", fue su pensamiento divertido al ver todo el conjunto de trabajos sobre el cuerpo de Anko, especialmente en su zona vaginal donde el clítoris era su mayor delatante, la chica estaba tan hiper sensibilizada como para sentir hasta la mas leve brisa sobre su cuerpo como una desquiciante caricia de placer, pero al mismo tiempo lo suficientemente adormecida como para que aun con toda esa sobre estimulación no fuera capaz de correrse y un trabajo de ese calibre, la verdad dudaba que fuera cosa de una sola de sus mujeres eso era algo que podía notar al estar tan cerca de su masoquista mascota.
La verdad, ni siquiera sabía en que momento fue, pero desde hace un rato que estaba justo frente a la pelimorada viendo hasta el mas mínimo detalle de su actual condición cautiva desde muy cerca, tanto como para tener una vista privilegiada de su torturado cuerpo, pero al mismo tiempo lo suficientemente retirado como para que ella pudiera sentir su presencia y fue en ese momento, justo antes de finalmente ceder a sus impulsos de jugar con su mascota, que noto el último accesorio de la pelimorada.
Casi imperceptible, escondido entre tanto obsceno ornamento que decoraba a la pelimorada, pero ahí estaba, asomándose sutilmente entre las mejillas de su trasero, por suerte dada la posición de la chica tan expuesta, si iba mas allá de lo que se veía en primer lugar, es decir de su atormentado coño, podía ver su botón rosa anal, bastante expuesto también y era justo ahí donde estaba aquello que por poco y dejaba pasar, pero que finalmente termino notando.
Ahí, saliendo de su ano, un pequeño aro de color purpureo, con el diámetro justo como para que un dedo entrara y lo sujetara, era lo único que se dejaba ver, pero era a su vez, mas que suficiente para entender de que iba el asunto, en otras palabras, no solo se habían ensañado con su vagina, también se habían asegurado de que su culito recibiera castigo y si era la mitad de lo que hicieron con su coño, entonces lo que sea que llevara adentro no era precisamente suave en su trato.
Sentía curiosidad, la verdad quería saber que pusieron en su culo, estaba realmente tentado a tomar ese aro y sacarlo, solo un poco para así saber que había ahí, pero se contuvo, no porque le tuviera piedad a la chica, por el contrario, es porque no se lo quería tener que no lo hizo y con una sonrisa depredadora se enderezo para quedar una vez mas frente a frente con la inconsciente de su presencia pelimorada.
"Bueno, Tsunami dijo que me relajara", estaba torciendo las palabras de la peliazul, él era perfectamente consciente de ello y poco le importaba, la verdad, desde el punto de vista mas retorcido estaba cumpliendo con su pedido, "ademas, no he tenido acción en un buen rato", con todo lo que había estado pasando, ademas de la promesa que le hizo a Hinata y Tsunade, sus ocasiones para liberarse habían sido mas bien pocas, así que bien podría aprovechar esta oportunidad para matar dos pájaros de un tiro, podría liberar algo de tensión usando a su pervertida mascota para ello y de paso lograría entrar en un mayor estado de relajación post coito, era una situación ganar-ganar.
Pero claro, no iba a hacerlo de una vez, eso no sería divertido y él quería jugar un poco con Anko, por eso sonriendo ideó un plan de acción para con la mujer y aunque su polla ahora casi que rugía dentro de sus pantalones, ansiosa por salir a jugar con la pelimorada, se ceñiría al plan, después de todo, eso solo aumentaría el placer que sentiría mas adelante, de eso estaba seguro.
Con cuidado se subió a la cama, lo hizo de manera lenta y pausada, todo con el propósito de que la atada mujer no se percatara de su proximidad, al menos no hasta que estuviera en posición para empezar su pequeño juego, de mas esta decir que el hambre que le producía ver ese lascivo cuerpo desnudo y sometido en ocasiones hacía que quisiera mandar todo al demonio y simplemente tomar a esa pechugona pervertida y hacer que lo satisficiera por completo.
Como fuera, logro sobreponerse a sus propios deseos y finalmente llego a su posición, parado en la cama, justo delante de la pelimorada que sin percatarse aun de nada, parecía simplemente estar esperando por algo de clemencia para ser liberada de su castigo o tal vez, esperaba que la usurparan aun mas, de otra manera, ese desastre humeo donde ahora estaba parado no tendría porqué estar ahí.
Ya en su lugar empezó su jugada y lo primero que hizo fue deshacerse de los auriculares que estaban evitando que la chica percibiera sonido alguno, por lo cual lentamente fue acercando sus manos hasta alcanzar el aparato y ni bien poso sus manos en los mismos fue como si una señal de alerta se disparara en la pelimorada que al ahora saber de la presencia de alguien mas empezó a temblar y retorcerse, bueno, mas de lo que llevaba haciéndolo ya.
Puedo empezar por cualquier otro lado, pero creyó que al liberar sus oídos, le diría que ya no estaba sola, pero al mismo tiempo al no emitir sonido seguiría en la incógnita de quien estaba con ella y verla en ese estado de duda donde no estaba segura de nada le emocionaba, además, si en algún momento decidía hablarle, no sería divertido si ella no lo podía oír, no importa si para ese momento ya podía verlo.
¡MMMMNNGG!, ¡MMMMNNNGGH!
Lentamente fue retirando el dispositivo de sus oídos, todo mientras la chica al parecer se esforzaba por hacer cualquier sonido medianamente parecido a una palabra, pero dada la mordaza, era mas berridos lo que terminaba lanzando acompañados de baba, cosa que solo hacía palpitar su polla al verla removerse tanto como tratando de encontrar a su compañero en ese cuarto.
Claro que al parecer en ese movimiento no recordó algunos hechos como el hecho de que sus perforados pezones estaban conectados con su cuello y por ello termino tirando de ellos cosa que solo la hacía gemir mas cuando sentía como sus pezones eran tirados por la cadena, lo cual la hacía patalear mas y de esa manera continuar con su auto tortura sobre sus rosados y erectos pezones, un circulo vicioso que era del total deleite de un enardecido rubio que usaba cada gota de auto control para no salirse de aquel guion en su cabeza.
Dejo que pasara unos minutos para que se calmara, tanto ella como él y en cuanto la mujer dejo de berrear procedió con su siguiente acción, en realidad no era parte del plan original pero entendiendo que los planes cambian y este cambio era divertido, decidió posponer el siguiente paso para mejor jugar un juego muy particular sobre una zona que estaba seguro haría a la mujer chillar y ese juego consistía en usar sus dedos para dar ligeros golpecitos a los hinchados pezones de la pelimorada.
Llevo su mano derecha hasta alcanzar el pezón frente a la misma y entonces presionando su dedo indice con el pulgar, se preparo para su siguiente acción, por lo cual con precisión ninja, apunto contra aquel sensibilizado punto rosa y una vez asegurado el objetivo, simplemente libero la presión sobre su dedo indice permitiéndole al mismo viajar libremente hasta impactar contra su emocionante objetivo en un leve pero al mismo tiempo seco golpe certero de carne contra carne.
¡PLAF!
¡MMNNGHHN!, ¡MMGGGH!
La reacción de Anko fue inmediata luego de sentir aquel golpe sobre su pezón y como era de esperarse se removió en su lugar mientras una corriente eléctrica cruzaba por su espina ante la brutal sensación del golpe sobre su muy sensibilizado botón rosa, cosa que a su vez causo que una vez mas la pelimorada terminara inconscientemente jalando la cadena que sujetaba los aros en sus pezones, por lo cual la estimulación solo se acrecentó mas en su cuerpo sin que el rubio debiera intervenir.
¡PLAF!, ¡PLAF!, ¡PUM!
¡HMMMGG! ¡MMMMGGH! ¡GGHHNM!
Claro que eso no detuvo al rubio que en cuanto la mujer se recupero un poco volvió a abofetear con sus dedos sus maltrechos pezones, primero el derecho, luego el izquierdo y en ocasiones ambos pezones a la vez, lo cual terminaba sacando gemidos y berridos de la chica que luego eran seguidos por sollozos ahogados tras cada tirón sobre sus pezones causados por los violentos movimientos de la pelimorada luego de cada azote del rubio sobre sus pezones.
Ver esos restringidos pechos moverse de un lado al otro, de arriba a abajo, ver sus pezones rosados estirarse solo porque Anko no soportaba su propia sobre excitación era un narcótico para él, lo hacía desear mas, querer hacer mas, se moría de ganas de tomar esos pezones, retorcerlos, apretarlos, morderlos chuparlos o simplemente follarlos, era difícil contenerse y ver esos enormes globos de carne erótica ahora resaltados en su enormidad gracias al cable que los envolvía y presionaba, bueno, no es que ayudara a su cordura, es decir, en ese momento solo daba la ilusión de que era tal la enormidad de esas tetas que simplemente se estaban desbordando mas allá del limite de las fibras que intentaban contenerlas.
Estuvo a nada de ceder a su capricho y deleitarse explorando las diversas posibilidades para torturar esos pechos de tal manera que saciara al mismo tiempo su creciente hambre, pero como pudo se resistió, al menos un poco, solo lo suficiente como para hacer lo que quería hacer previo a que se perdiera en molestar los erectos botoncitos de la Mitarashi y con eso se recompuso en su lugar para ver de nuevo al rostro a la pelimorada que ahora jadeaba pesadamente a través de aquella mordaza de bola, totalmente sudada y con sus mejillas encendidas debido a los recientes eventos y lo mejor, debido a la venda en sus ojos, esa mujer ni siquiera estaba consciente de quien la torturaba de esa manera en ese momento era el rubio, ese anonimato lo calentaba y mucho.
Tras admirar los resultados de su pequeña jugarreta contra los pechos de Anko, procedió con su siguiente plan, que no era otra cosa que simplemente retirar esta vez la mordaza de la boca de la mujer, aunque al igual que antes, lo hizo con cuidado y lentitud, no por consideración a ella, mas bien quería en primera prolongar su estado de ansiedad y en segunda, evitar delatarse innecesariamente.
Conforme retiro la mordaza podía sentir el esfuerzo de la pelimorada por hablar, eso solo lo hacía querer tardar mucho mas, solo para oírla gaguear tratando de producir un sonido mas similar a una palabra que a un simple gemido y cuando finalmente le retiro la mordaza de la boca, la cual por cierto y como ya se imaginaba, estaba empapada de la saliva de Anko al punto que goteaba un poco por la cantidad de fluidos orales que la cubrían, sin embargo, contrario a lo que creía, resultaba que la mordaza no era lo único que impedía a la mujer hablar y eso lo pudo notar luego de retirar la mordaza.
Cuando retiro aquel objeto, fue que logro percibir algo mas, el que ella continuara solo gimiendo y jadeando fue de mucha ayuda y por ello fue que miro de nueva cuenta a su boca para encontrarse con esa sorpresa destellando en tono blanco dentro de la boca de la Mitarashi, cosa que llamo su atención y provoco su curiosidad y lo llevo a ver dentro de la boca de la mujer encontrándose con tamaña sorpresa.
"Tiene que ser una broma", pensó cuando se percato de que justo como se lo imaginaba, resultaba que había un segundo objeto metido dentro de la boca de Anko, un trozo de lo que parecía ser una tela de color blanco, así que llenaron su boca con ella y encima le colocaron la mordaza de bola para terminar de sellar sus labios y considerando que la saliva ya escurría por los agujeros de la bola pese a tener ese trozo de tela dentro de la boca, el tiempo que llevaba en esa posición era mayor al que se imaginaba.
Igual, el hecho era que ahora debía sacar esa tela de su boca si es que quería continuar con los juegos que tenía planeados para ella, así que con cuidado llevo sus dedos al interior de la boca de la pelimorada hasta lograr alcanzar y sujetar la tela que traía en la boca, detectando de inmediato lo húmeda que se encontraba a misma debido a toda la saliva que seguramente había absorbido y con lentitud empezó a sacarla de la boca de la mujer.
¡PUHAAA!
En cuanto retiro aquel trozo de tela la escucho lanzar un profundo suspiro de alivio una vez su vía oral había sido destapada y por un segundo solo la vio jadear con la boca abierta, aunque rápidamente su atención se centro mas bien en la tela que ahora estaba en su mano aun hecha una desastrosa bolita húmeda, incrédulo de que de verdad hubieran llegado así de lejos.
Pero, movido por su curiosidad quiso saber que tela era, así que aprovechando el momento que Anko había tomado para poder descansar su boca y recuperarse lentamente fue desenvolviendo aquella pelotita de tela húmeda para saber que era lo que usaron como mordaza interna, grande fue su sorpresa cuando desenrolló completamente aquella tela y revelo lo que en realidad era, cosa que solo lo hizo abrir grandemente los ojos ante su descubrimiento.
"Ustedes están muy locas", no pudo evitar ese pensamiento una vez tuvo el contenido totalmente desenvuelto y revelado, aunque tampoco es que pudieran reprocharle ese pensamiento considerando lo que ahora tenía en ambas manos extendido frente a él y que hasta hace unos segundos estaba dentro de la boca de Anko.
Es decir, de que otra forma se podría reaccionar si descubrieras que lo que estaba metido de la boca de la pelimorada no era solo un simple trozo de tela, que eran de hecho unas bragas que habían hecho bolita y luego metido en su boca para evitar que pronunciara palabra, la verdad era difícil de imaginar una respuesta diferente al asombro e incredulidad, pero esa no era la peor o mejor, según se quisiera mirar, parte de todo el descubrimiento, no, la parte mas sorprendente estaba en la bragas mismas, solo bastaba con decir, que esas bragas no le pertenecían a Anko.
Podían llamarlo pervertido si querían, pero luego de años de conocer a Anko, de convivir con ella y mas que nada, de haberla visto escasa de ropa y directamente desnuda, era obvio que si algo conocía era los gustos de la pelimorada cuando a ropa interior se refería y aunque era cierto que tenía unas cuantas prendas intimas de color blanca, era igual de cierto que ninguna de las que le había visto y le había visto todas, encajaba con la que estaba entre sus manos en ese momento.
Anko Mitarashi era una pervertida, así de simple, no podía calificarse de otra manera a alguien que por toda vestimenta lleva un enterizo de malla, quizás mas vaporoso de lo que debería ser, junto a una falda que siendo honestos era un verdadero milagro que no dejara ver nada de lo pequeña y corta que era, es decir, lo único medianamente modesto que llevaba puesto siempre era una gabardina color café claro que cubría su cuerpo o al menos lo mas esencial que el resto de la ropa que usaba no, así que que se podía esperar de la elección de ropa interior de una mujer así.
Por consiguiente y esto lo sabía de primera mano, esa mujer solía usar prendas intimas bastante reveladoras y eróticas, tangas de hilo, encaje, semi transparencias y en la mayoría de casos incluso podría jurar que las compraba una talla mas pequeña de lo que necesitaba solo para que al ponérselas, la tela presionara mas contra su intimidad y por ende remarcara y exhibiera de forma no tan sutil las lineas que demarcaban su coño.
Las pocas prendas de color blanco que tenía, porque al parecer a Anko el color blanco no le atraía mucho para su ropa interior, eran mas bien o encajes o telas delgadas y finas que en cuanto se humedecían se transparentaban en demasía o incluso una combinación de ambas particularidades, así que tenía bases sobre las cuales asegurar que la suso dicha prenda con la que la habían silenciado no le pertenecía a la pelimorada y no porque no fueran unas bragas sexys o eróticas, era solo que no llegaban a los parámetros usuales de la Mitarashi como para que ella las usara.
Así que para su cansado horror, eso significaba que una de sus mujeres, había decidido callar a la pelimorada usando una sus bragas usándolas como una mordaza interna, lo cual dejaba una duda que la verdad no estaba muy seguro de querer descubrir su respuesta, ¿de quién eran esas bragas entonces? y lo mas increíble del asunto, es que ni siquiera era ese el pensamiento que mas ocupaba su mente, sino uno que era mas bien una suplica de su parte, "por Kami, que no sean estas las bragas que estaba usando en ese momento".
- Haaa, haaa... Go... Goshujin-sama - sin embrago no tuvo tiempo para seguir procesando esa posibilidad cuando fue sacado de sus pensamientos cuando escucho la debilitada y algo temblorosa voz de la pelimorada llamándolo, algo que si lo sorprendió pues estaba seguro de que había sido cuidadoso como para no delatarse a si mismo, - ¡por favor, perdone a esta sucia y masoquista mascota por atreverse a ir en su contra! - fue lo siguiente que dijo la mujer ahora con mayor ímpetu respecto a su debilitado llamado inicial.
Bueno, eso no eliminaba su asombro inicial de saberse descubierto, pero al menos le daba ya una idea general de que fue lo que paso para llevar a la invocadora de serpientes a su actual restringido y muy humillante estado, que como era de esperarse, esa cabeza de chorlito había decidido pasarse de lista y había terminado provocando todo este caos, pero la cuestión era, ¿que fue lo que le hizo a él como para que sus mujeres creyeran que merecía tremendo castigo?
- Mi señora, haré lo que desee para que me perdone, lameré sus pies, besare y chupare su delicioso coño, lameré su ano, chupare sus llenas tetas, incluso beberé su saliva y sudor - ahora si que estaba anonadado, al parecer se había confundido y mucho respecto a quien le hablaba, ahí estaba él creyendo que Anko lo había descubierto, pero al parecer ese no era el caso y ella seguía creyendo que quien estaba frente a ella era la culpable de su actual estado, tenía que aprender a no adelantarse a los hechos.
Aunque por otro lado, con la nueva información igual y no le había dicho nada nuevo, así que por desgracia seguía en la oscuridad respecto a la identidad de su torturadora, pero eso no era lo que mas le preocupaba en ese momento respecto a la situación en general, mas bien era el debate sobre como tomarse los últimos acontecimientos, es decir, no sabía que lo turbaba mas, el hecho de hasta donde estaba dispuesta a llegar Anko con tal de ser libre, incluso al punto de volverse un baño de carne según sus propias palabras, de hecho y dejando salir un poco de su propio lado perverso, estaba celoso de no ser a él a quien le ofrecía todo aquello, verla rogar por su polla, pero ya se menciono antes, no estaba seguro de si lo que lo contrariaba eran sus palabras, o el hecho de que estuviera sonriendo deseosa mientras las decía.
Sí, la descarada estaba sonriendo, de hecho también estaba temblando mientras hablaba, pero estaba seguro de que no era por su situación, dolor o cansancio, conocía ese estado de la pelimorada, era plena y pura emoción, emoción por ser abusada, degradada y humillada, podía notarlo en sus facciones y aunque no podía ver sus ojos, estaba casi seguro que brillaban de anticipación, la realidad era que esa zorra anhelaba que la sometieran, por eso estaba diciendo todo aquello, no en un desesperado intento de ser libre, mas bien, estaba dándole a su captora ideas de como podía vejarla aun mas, eso era lo que deseaba y eso era lo que estaba haciendo que su polla doliera de lo dura que se la ponía, porque ciertamente, ideas era lo que le sobraban para disfrutar de ese sucio y pervertido cuerpo.
- Amaaa, por favor, déjeme servirle, haré lo que desee, pero por favor... - escucharla así de desesperada lo calentaba, tal vez estuviera mal, pero así es como era la situación, aunque el que se detuviera luego de su suplica le causo curiosidad, - ¡déjeme correrme! - y escuchar su deseo solo lo impacto aun mas, porque ni por asomo, esa idea se le paso por la cabeza.
Cierto era que ya había supuesto que la Mitarashi no tenía fácil el correrse, pero considerando el desastre de fluidos que era la cama y las sabanas, pensaba que se había corrido al menos un par de veces, así que escuchar que aquello, al parecer habían trabajado en ella a fondo, quebrarla por completo y eso, hasta para él era cruel y eso que él también había abusado de Anko en mas de una ocasión y eso solo le confirmaba que el trabajo había sido hecho por as de una persona, de hecho, empezaba a considerar la posibilidad de que todas hubieran participado.
- Como mi señora me ordeno, no me he corrido ni una sola vez - eso si era nuevo, así que no solo se aseguraron de que su placer no llegara al cenit, también le ordenaron no hacerlo, se habían pasado de la raya y mucho y eso se la estaba poniendo cada vez mas dura, - por favor, he cumplido con la petición de mi señora, ruego por una recompensa - se meneaba a como podía como tratando de ofrecer su cuerpo a quien ella suponía era su captora, pero verla en ese lamentable estado, solo estaba emocionandolo mas, era de sorprenderse la facilidad que tenía la pelimorada para sacar su lado sádico a jugar, incluso cuando el juego lo había iniciado otra.
"Esta vez si exageraron", ese era el hecho indiscutible de todo esto, no había otra manera de describir tremenda escena que se encontró ante él desde un principio, "jugaron hasta el límite con la pobre de Anko... ¡y eso solo yo!", lo peor de todo es que lo que mas lo molestaba eran los celos de no haber sido él quien sometiera a la pelimorada, no había podido desnudarla, atarla, magrear sus enormes tetas, azotar su carnoso culo, no haber sido él quien le negara el orgasmo, no era justo, pero ya se desquitaría después, por ahora solo disfrutaría.
Mientras él estaba en su diatriba, Anko solo gemía y chillaba, los leves movimientos que había realizado para llamar la atención de su señora, su vulgar ofrecimiento de sus carnes, no había pasado sin factura, se había desesperado tratando de obtener la atención que deseaba de la persona al otro lado de esa venda y por ello acabó tensionando en mas de una ocasión la cadena que ataba sus pezones y dada su precipitada necesidad de exponerse buscando seducir a su compañera, bueno, olvido lo que ocurría entre sus piernas por lo cual cuando sus pezones se estiraron por acto reflejo, uno que llevaba resistiendo desde el principio, trato de cerrar las piernas y eso claro esta, provoco que las pinzas en su región baja tiraran de los labios de su coño, haciéndola retorcerse mas y volver a empezar el ciclo.
Era sádicamente divertido verla en ese estado y su polla lo confirmaba, pero por muy divertido y estimulante que fuera, ya había sido suficiente de solo ver, ahora quería participar y por encima de cualquier otra cosa, dejar que su pervertida mascota supiera que era él quien estaba a su lado, por eso finalmente decidió hablarle mientras sonría con burla y placer de verla en esa comprometedora posición.
- Jeee, tengo curiosidad, ¿qué hizo mi traviesa mascota para terminar en esta situación? - su voz sonó sarcástica y quizás un tanto cruel, pero sirvió para llamar la atención de la pelimorada que pese a aun tener sus ojos vendados pudo notar la sorpresa en el resto de sus facciones, cosa que lo hizo sonreír divertido, antes de proceder con su siguiente acción, - y bien, estoy esperando una respuesta - no pudo evitar sonar un tanto mas duro, cosa que pudo notar el efecto que causo en la Mitarashi cuando su cuerpo dio un espasmo, todo mientras con cuidado liberaba la cadena dorada del collar en su cuello.
- ¿N-Naruto? - no pudo evitar que su voz trastabillara por la sorpresa, la verdad al último que se esperaba topar era precisamente al rubio, aunque agradeció cuando sintió como el chico liberaba un poco de la presión en sus pechos al soltar la cadena del collar, - ¡UGYAAAA! - el único problema estaba en que un momento después de que la soltara y ella dijera su nombre, sintió como ahora sus pezones eran jalados una vez mas, esta vez hacia el frente gracias al rubio que por desgracia ella no veía, que en ese momento tenía el ceño fruncido.
Naruto por su parte en ese momento estaba, por decirlo de algún modo, disciplinando a la pelimorada y por ello había tomado la cadena dorada que aun unía sus pezones entre si y que ahora estaba suelta del collar y había tirado de ella estirando los pezones de la chica con la suficiente fuerza como para hacerla chillar, debía de recordarle quien era el amo y quien la mascota y que por ende no podía tomarse ciertas libertades solo porque si.
- ¡Es Naruto-sama para ti, jodida perra! - dijo estirando un poco mas la cadena y por ende los pezones de Anko que no hacía mas que chillar ante el castigo de su amo por su atrevimiento, - ¿cuantas veces tengo que recordártelo? - pregunto ahora mientras empezaba a subir y bajar su mano lo cual generaba ondas en la cadena aun estirada sujeta entre sus dedos y por consiguiente, ahora junto al estiramiento sobre sus pezones, ahora también se le incluía un ligero pero dadas las circunstancias doloroso bamboleo sobre sus atadas tetas cosa que solo la hacía chillar y gemir mas.
Era un castigo duro para cualquier mujer y mas considerando el castigo previo que ya había recibido la pelimorada, en esos momentos sus pechos debían estar tan sensibles que incluso el mas mínimo maltrato a esa zona debía de causar demasiada agonía, pero había un problema y ese era que este no era el caso, porque ella no era una mujer normal, Anko Mitarashi era una jodida masoquista, esto lo estaba disfrutando, podía notarse por dos motivos, el primero la estúpida sonrisa mal disimulada que estaba teniendo en ese momento mientras el rubio se desquitaba con sus pechos y el segundo, el desastre húmedo bajo las piernas de la mujer solo estaba aumentando cada vez mas.
- ¡UGYAAA! ¡gomen'nasai, Naruto-sama! - Anko grito mientras su amo seguía jugando inmisericorde con sus sensibles pechos, - por favor, perdone a esta perra desobediente y grosera, castiguela para que nunca mas olvide su lugar - como ya se dijo, era una masoquista, su sonrisa de placer al ser abusada en ese momento ya no podía ser ni contenida ni disimulada, estaba disfrutando del trato rudo del rubio e incluso pedía mas y claro que le daría mas.
- ¡Jodida puta! - tiro esta vez si con fuerza de la cadena estirando los pezones de Anko por completo antes de sonriendo soltar la cadena sin ninguna consideración en sus actos.
¡KYAAAAA!
Ese simple acto causo que por efecto de acción-reacción, sus estirados pechos ahora libres de la fuerza que los halaba, rápidamente buscaran regresar a su posición natural, por lo cual se retrajeron violentamente una vez libres del yugo de la mano del rubio, el único problema estaba en que ese movimiento, al ser tan drástico, tan repentino y tan veloz, causo que en el retroceso de la carne de sus pechos, estos se comprimieran contra su caja torácica y por consiguiente se expandieran hacía afuera, donde el hilo que los ataba esperaba la rebelde carne para recordarle su encierro enterrándose mas contra sus mamas, de ahí el chillido de Anko al sentir como si sus pechos fueran a explotar durante un breve pero tortuoso segundo.
¡PLAF!, ¡PLAF!, ¡PLAF!
¡UGYAAAAA!
Pero claro, el castigo no termino ahí, en cuanto sus pechos se recuperaron, rápidamente fueron asaltados una vez mas por el rubio quien ahora empezó con su mano abierta a abofetear cada uno de esos carnosos globos habiéndolos bambolear de lado a lado, enrojeciendo aun mas su ya de por si colorada carne dejando la marca de sus manos con cada azote, todo mientras Anko solo gemía y chillaba y no de dolor precisamente.
- ¡Gomen'nasai!, ¡Gomen'nasai!, ¡Gomen'nasai! - en un punto Anko solo repetía esas palabras una y otra vez cuando Naruto la abofeteaba en las tetas, aunque en ningún momento perdió aquella sonrisa lujuriosa por ser abusada por el pequeño rubio, después de todo, la sensación era única sobre sus enardecidos senos y el hecho de que aun conservara su sentido de la vista bloqueado, hacía que la percepción de otros sentidos, en este caso el tacto, fuera mucho mayor y eso se traducía en que sentía en mayor medida el delicioso ardor de las "caricias" de su amo.
- Zorra descarada y yo que estaba considerando liberarte de lo que te hicieron - estaba mintiendo, obviamente, pero eso Anko no tenía por que saberlo, es mas, por un breve momento alcanzó a percibir una ligera distorsión en las facciones de Anko, como si tuviera miedo, aunque algo le decía que lo que temía no era que no la fuera a liberar, por el contrario, temía que lo hiciera, - pero... creo que antes, necesito reeducar a mi sucia y desobediente mascota - la vio estremecerse ante esa promesa, lo estaba deseando, se notaba y no iba a desaprovechar la oportunidad.
Tomo con sus manitas el rostro de la Mitarashi quien sorprendida por su acción espero ansiosa lo que vendría, fuera lo que fuera y respondió gustosa cuando lo que siguió fue un beso lascivo, húmedo y caliente con su amo y señor, un beso donde el tomaba y exigía todo el control, control que ella gustosa le daba y que solo la calentaba mas y mas cuanto mas humillante se tornaba para ella, como cuando aun en su posición de cuclillas el chico la hizo mirar hacia arriba, algo normal ya que con ella en esa posición y él de pie en la cama, el rubio le sacaba al menos una cabeza de altura.
Así, con ella ansiosa el chico solo movió sus mejillas un momento antes de abrir la boca de nuevo, sacó la lengua y dejo que la gravedad se encargara del resto, enviando la saliva que acumulo cuando se separo del beso toda hacía abajo al encuentro con la abierta boca de la deseosa de mas castigo pelimorada que en cuanto sintió aquel caliente y viscoso liquido entrar en contacto con su lengua, en primera instancia se estremeció y su coño tembló, antes de por instinto empezar a beber lo que estaba inundando su boca con deleite y placer.
Ver aquello fue bastante estimulante, Anko estaba tan ansiosa de ser sometida, de ser abusada, difícil de creer viniendo de ella, pero esa era su naturaleza y muy pocos la conocían, era por decirlo así un privilegio solo de su familia, bueno, al menos de los mayores, porque para las niñas era esa hermana mayor divertida y despreocupada, solo los adultos conocían a la perrita sumisa y ansiosa de ser sometida que se escondía bajo esa fachada y ver ese lado en ese momento, en esa situación y con el tan estimulado, bueno, solo estaba haciendo inevitable lo que iba a ocurrir.
En cuanto la vio terminar de tragar su saliva, que no fue poca por cierto, verla tan deseosa de beber lo que él le daba solo lo hacía querer darle mas, ver como su saliva se derramaba de forma tan visceral en la boca de la pelimorada y ella tan gustosamente lo tragaba como si fuera mana de los dioses, bueno, era difícil controlarse, tanto así que en algunas ocasiones la besaba de manera descuidada e incluso un tanto brusca antes de separarse para encontrarse con columnas de su saliva aun uniendo su boca con la de ella.
- Fufu, buena perrita, agradecida con lo que le doy - sonrió, no podía hacer mas al verla no solo haberse tragado su saliva sin vacilar, ahora estaba con la lengua de fuera como buscando obtener mas, eso le emocionaba, pero la hora de los besos se había acabado, - mi pobre Anko-chan, debes de estar hambrienta, ¿verdad? - pregunto con cierta sorna en su voz, amaba someter a esa mujer, desde que descubriera ese lado suyo, era como si encendiera su interruptor sádico y malévolo.
- Haiiii, Anko-chan tiene hambre Naruto-sama - se la ponía tan dura escucharla hablar así y combinado con la situación de la pelimorada actualmente, la verdad es que le sorprendía que su polla no hubiera reventado la tela de su pantalón solo para liberarse de su encierro, - por favor, deje que Anko-chan coma de la salchicha de Naruto-sama - escucharla rogar por su polla fue glorioso, estaba desesperada y claro que la iba a complacer, ya no resistía mas él tampoco.
- Joooo, que atrevida Anko-chan - se rio de su desesperación, de su ansia, estaba temblando en su sitio sin tener toda la libertad movimiento que le gustaría para poder alcanzarlo y devorar su polla como al parecer deseaba, - pero, como has sido una buena mascota y te disculpaste como se debe, creo que te puedo dar una probada de tu comida favorita - se lo estaba diciendo de una manera tan degradante que incluso el se tenía miedo, pero al parecer a ella le encanto pues sonrió ansiosa de finalmente tener su inesperado pero igualmente deseado premio.
Ya no le iba dar mas vueltas al asunto, pero primero, aun había algo mas que quería hacer, no sería divertido para él si no podía ver la emoción en los ojos de Anko cuando probara su polla, así que antes de dejar libre su miembro, retiraría la oscuridad de los ojos de Anko para que esta fuera plenamente consciente, desde el minuto uno, de aquel obsceno espectáculo que estaba por liberar.
Pero era gracioso, de un modo perverso, pero gracioso a fin de cuentas, ver a la siempre orgullosa y un tanto narcisista Anko Mitarashi reducida a esta forma que no la distaba mucho de un animal en celo, es decir, en cuanto Naruto le dijo que la dejaría chupar su polla, rápidamente empezó a retorcerse en su lugar y ahora sin la atadura que era la cadena de sus pezones atada a su cuello, podía mover con mayor libertad y tal vez violencia su cabeza.
¿El motivo?, bastante simple en realidad, buscaba desesperada su polla, ansiosa de finalmente tenerla en la boca, ¿cómo sabía eso último?, resultaba que Anko en su desesperación por no encontrar el viril miembro ahora estiraba ansiosa su lengua, moviéndola de un lado a otro fuera de su boca, buscando, tanteando con su sin hueso por aquella barra de carne que tanto ansiaba probar y en el proceso daba un aspecto lamentable al reducirse por voluntad propia a solo una one-hole de carne y lo peor es que eso le encantaba, por eso es que hacía tortuosamente lentos sus movimientos para retirar la venda de su rostro, para disfrutar del lado mas vergonzoso de la Mitarashi.
Ni siquiera cuando sintió las manos de Naruto por su rostro, mas concretamente sobre la venda en sus ojos, la mujer se detuvo en su búsqueda de aquello que deseaba, por el contrario, arreció en sus movimientos bajo el precepto de que si el rubio estaba tan cerca como para tocarla en el rostro, con algo de suerte cerca también estaría aquello que tanto quería, solo tenía que estirarse un poco para encontrarlo.
"Pero que lengua mas traviesa", pensó para si mismo el rubio al ver que Anko no dejaba de mover, irónicamente, como una serpiente aquel rosado musculo desesperada por encontrar lo que no estaba ahí, al menos no aún, pero, si su mascota quería jugar con la lengua, él jugaría con ella gustoso, por lo cual decidió aplacar esa incontenible lengua con la suya propia.
Una vez mas la beso, con la misma intensidad que la última vez, dejando que sus lenguas danzaran en aquel húmedo y caliente baile donde se prometían todo el placer que pudieran y mientras sus bocas y lenguas se entretenían entre si, sus manos fueron viajando hacía la parte posterior de la cabeza de Anko para finalmente soltar aquel molesto trozo de tela que impedía su disfrute personal de ver el deseo de Anko reflejado en sus ojos.
En cuanto deshizo la atadura tras su cabeza, se separo de la pelimorada que gimió un poco en decepción al haber perdido de nueva cuenta el delicioso sabor de los labios de su amo, cosa que lo hizo sonreír entre enternecido por lo mimada que era y orgulloso de saber que él representaba tal adicción para la mujer, pero siguiendo el plan, se fue retirando del lado de la pelimorada y con ello la venda fue cayendo hasta que finalmente la misma dejo el rostro de Anko para caer en algún lugar luego de que Naruto la enviara volando lejos.
Anko le tomo un momento restablecer por completo su visión, es decir, llevaba quien sabe cuanto tiempo con la venda en los ojos, lo único que podía asegurar es que había sido bastante, llevaba sumida en la oscuridad que su señora la había puesto un buen y largo rato, así que sus ojos debía reacostumbrarse a la luz que nuevamente los iluminaba y conforme aquello sucedía, aquellas figuras borrosas que veía poco a poco se fueron aclarando hasta dar una imagen nítida, pasando de un manchon de color amarillo a poder apreciar los rubios cabellos de su hombre frente a ella sonriendo con un poco de prepotencia al verla en tal situación, cosa que para falta de vergüenza de la pelimorada, la excitaba y mucho.
- ¿N-Naruto-sama? - Anko estaba de nuevo en ese estado donde era totalmente sumisa y eso lo hizo sonreír y pese a la confusión inicial de la mujer en cuanto recupero completamente el sentido de la visión, en cuanto confirmo sus sospechas su reacción fue inmediata, - ¡Naruto-sama! ¡UGYAAAAA! - la mujer llamo con mayor fuerza al rubio antes de lanzar un gemido mezclado con un grito por lo ocurrido.
En cuanto Anko lo identifico plenamente, ansiosa trato de alcanzarlo, pero había olvidado un detalle, seguía atada por aquella cadena en sus brazos contra la pared y debido a la baja longitud de la cadena, no es que lograra llegar muy lejos en su intento, aunque si tuvo consecuencias sobre la mujer cuando al ser retenida por la cadena en su intento de aproximación, dada su inestable posición respecto a sus piernas, el jalón de las cadenas forzó inconscientemente a sus piernas a cerrarse y eso a su vez, causo que las pinzas en los labios de su coño tiraran de los mismos haciéndola chillar ante el estimulo y que de nueva cuenta abriera tanto como pudo sus piernas para evitar hacerse mas daño.
Ciertamente esperaba una gran reacción por parte de Anko, de hecho, mentiría si no dijera que al ver los ojos de su mujer no quería encontrarse con el deseo plasmado en su mirada, el anhelo por su toque y la suplica en sus facciones, por lo cual ciertamente se sorprendió cuando vio fijamente en esos castaños ojos y se encontró con un estado que superaba su suposición y por ello no sabía como reaccionar, sí, esperaba encontrar los ojos de la mujer cargados de deseo y anhelo, anhelo por él y su toque, por su hombría, por lo cual ver esos ojos en ese momento superaba con creces cualquier cosa que pudiera imaginar, después de todo, esos ojos con su pupila en forma de corazón que ahora lo veían delataban todo el sentir de la pelimorada, su sentir y su anhelo plasmados en esos casi palpitantes corazones que solo demostraban lo mucho que deseaba aquello.
Ya no iba a prolongarlo mas y por eso y con la completa atención de la ansiosa Anko sobre su persona, fue llevando sus manitas hasta el punto justo donde mas atención requería en ese momento, en otras palabras, las llevo a su entrepierna, mas concretamente a su bragueta, todo bajo la fija y ansiosa mirada de la pelimorada que no perdía un segundo del accionar de su amo mientras su deseo crecía por lo que sabía que iba a pasar.
Era bastante interesante la sensación de ser observado de manera tan fija mientras se bajaba el cierre de su pantalón, era como si en ese momento estuviera siendo asechado por un depredador, uno particularmente hambriento, aunque tampoco es que fuera incomodo, tener la total atención de la chica era emocionante y por eso estaba haciendo el proceso de liberar su miembro de su encierro mas lento de lo necesario, ver como se desesperaba por aun no poder tener su polla solo se la estaba poniendo mas dura al rubio.
Finalmente moviendo sus manos dentro de su pantalón y su ropa interior, alcanzo su objetivo y justo al borde de, por decirlo de algún modo, liberar a la bestia, miro una vez mas a Anko quien podía verla tragar duro ansiosa de finalmente poder verla, - Hmmm, muy bien Anko-chan, aquí esta, lo que tanto quieres - le hablo con sorna un poco antes de acercarse a ella para finalmente sacar su pene de entre su ropa y liberar aunque sea un poco de la presión que sentía por la sobre estimulación a la que se había sometido previamente.
Anko por otro lado, a duras penas si llego a captar las palabras del rubio, estaba como en trance, pero ciertamente logro captar algunas palabras y entender el mensaje, aunque claro, para cuando lo hizo unos cuantos segundos ya habían pasado y ahora se encontraba con un joven rubio mucho mas cerca de su ser, claro que tener cerca al rubio no fue lo que la despertó de su letargo, al menos no de una forma convencional.
¡PLAF!
Fue un solo sonido, un sonido seco de carne contra carne, eso fue lo que la despertó finalmente de su trance y es que debido a que la chica estaba ida, ansiosa y cegada por el deseo, no se percato de nada, ni siquiera del momento en que el rubio con una sonrisa ladina finalmente libero de su encierro su miembro que como si hubiera estado impulsado por un resorte, rápidamente brinco a la libertad y en el proceso se irguió imponente una vez afuera, aunque claro y como lo tenía planeado el rubio, en el viaje de su polla hacía arriba, su polla termino golpeando con el mas obsceno de los uppercut contra el mentón de la alterada Mitarashi.
Fue aquello lo que la despertó, el caliente, duro pero húmedo golpe contra su barbilla y no necesito ni ver ni seguir sintiendo a su agresora para saber que se trataba del manjar que tanto anhelaba probar, esto porque un segundo después del golpe, un obsceno y viril aroma inundo sus fosas nasales saturando su cerebro con solo deseos lascivos y reproductores a los que gustosa se entrego, especialmente cuando ahora mas consciente de su entorno, vio a su macho tomar su tronco de carne y empezar a pasearlo por todo su rostro dejando en el proceso un húmedo facial sobre ella producto de todo el pre semen que liberaba por la punta.
El olor era sobrecogedor, mareaba su cabeza y aletargaba sus sentidos y eso le encantaba, se le hacía agua la boca y eso la llevo a su único conflicto del momento, así como su boca, su coño se derretía de deseo de probar ese monstruo de un ojo y ahora peleaban entre ellos por el derecho y privilegio de probar la polla de su amo, aunque claro, a diferencia de su coñito que aun estaba siendo torturado, su boca estaba libre y dichosamente dispuesta a servir, pero eso eran las diatribas internas de Anko, perdida en el mundo del placer mientras su rostro era marcado por la esencia de su hombre.
Cuando finalmente se sintió satisfecho con el desastre que había hecho con la mujer se separo y se permitió ver su obra maestra, aquel desastre pre seminal que era ahora el rostro de una al parecer dichosa mujer que se intoxicaba con el almizclado aroma de su polla impregnado sobre su piel, lo hacía sentir morbosamente orgulloso ver el estado de éxtasis de la pelimorada con solo pasear su polla sobre su cutis.
Por su parte en cuanto Anko sintió a su amo retroceder y tras disfrutar de la sensación viscosa sobre su rostro un momento, se permitió dirigir su vista una vez mas hacia el rubio y abrió sus ojos grandemente ante el maravilloso espectáculo que ahora sus ojos registraban que no era otra cosa que la enorme polla de su señor, aquel trozo de carne con el que fantaseaba prácticamente a diario, destruyéndola, sometiéndola, vejandola, degradandola a ser solo su agujero de carne y verla ahora ahí, totalmente erecta, derramando sus jugos como si babeara ansiosa de poseerla, enorme, venosa y palpitante, solo avivo el deseo en ella de poder probarla con cada agujero del cuerpo.
- Muy bien zorra, aquí esta lo que tanto querías, ahora... mas vale que me satisfagas - por suerte, Naruto estaba encarrilado en el mismo tren de pensamientos que ella y quería que ella le diera placer, el tono de mando que uso para decirle aquello solo la hacía estremecer ansiosa de cumplir sus ordenes y el que en el proceso una vez mas tirara de la cadena en sus pezones solo terminaba de destruir la poca cordura que le quedaba si es que realmente aun quedaba algo de ella que destruir.
- ¡HYYYY! - Anko chilló una vez mas ante el asalto sobre sus pezones, la verdad lo estaba disfrutando mucho, amaba cuando el rubio era así con ella, - lo complaceré, deje que su pervertida y masoquista mascota le de placer con sus sucios agujeros, ¡Naruto-samaa-hgm! - su mente estaba hecha un caos, pero aun así quería demostrar su entrega al hombre de su vida, aunque claro, si quería decir algo mas, ya no iba a tener oportunidad de hacerlo.
En ese último grito, Naruto ya no soporto mas la necesidad y con fuerza tomo la cabeza de Anko antes de con un fuerte y violento envión de sus caderas, ensartarse hasta lo profundo de la boca de la Mitarashi que solo gorjeo ante la inesperada pero mas que bien recibida intrusión que sellaba sus vías respiratorias, impidiendo con su carnoso grosor el paso de aire a sus pulmones y de paso derritiendo aun mas sus sesos y todo eso sin que el rubio empezara a abusar realmente de su boca, porque sabía que en cuanto el chico decidiera que empezaría a violar su cavidad oral, cualquier atisbo de cordura, razón o lógica se esfumaría de ella para pasar a ser un simple pero feliz agujero de carne.
Les tomo un segundo a ambos reponerse tras el empuje inicial, la sobre excitación casi los empuja al precipicio tras la brutal acometida y considerando lo ansiosos que estaban ambos, era un milagro que no se corrieran ni bien ocurrió el acto, pero en cuanto lograron sobreponerse y recuperar un poco el control, al menos en el caso del rubio, pronto continuaron con lo que ambos deseaban y por ello, lento pero seguro, el chico empezó a mover las caderas dentro y fuera de la húmeda boca de Anko.
Antes de darse cuenta, ambos habían entrado en un ritmo vertiginoso en su copula, el chico era agresivo con la boca de Anko, iba y venía con desesperación, ansioso de alcanzar la liberación, la verdad lo necesitaba porque para lo pesadas que sentía sus bolas, contenerse mas tiempo sería un completo martirio y en cuanto a Anko, bueno, solo podía escucharse los sonidos de asfixia por la que pasaba la mujer cuando tras cada retroceso de aquella polla, ella intentaba recobrar un poco de aire solo para que el mismo se fuera de inmediato cuando esa barra de carne volvía a llenar su boca y garganta.
Era increíble, aquello no era una felación, ni siquiera era una irrumación, eso era en toda regla una jodida violación oral de parte de un adorable rubio contra una restringida y desnuda masoquista que solo gemía de gusto ante las sensaciones de tener su garganta usurpada por esa barra de carne que el chico tenía entre las piernas, aunque dada la excesiva pasividad de parte de Anko por su particular situación a ese paso no seria suficiente y eso para el rubio era una molestia.
- Vamos Anko-chan, si no te esfuerzas no saldrá nada no importa cuanto trates - finalmente termino diciéndole a su amante esperando así arreciar el espíritu en su compañera para hacer su parte en el acto, aunque esos si, en ningún momento dejo de mover las caderas a no ser que fuera para enterrarse profundo en la garganta de Anko, - ¿o es que acaso no quieres tu lechita? - en eso último se burlo un poco mas mientras escondía una sutil amenaza de que le sacaría su polla de la boca conforme no se aplicara mas.
No necesito mas para un segundo después sentir a la Mitarashi moverse diferente, al parecer la idea de no poder seguir disfrutando de su polla fue mas que suficiente para que la pelimorada decidiera cambiar su actitud tan sumisa y comprometerse con la empresa sexual en la que se encontraban juntos en ese momento y vaya si se supo aplicar.
De un momento a otro sintió como si la garganta de Anko se volviera mas estrecha, por no mencionar que la podía sentir succionar con mayor ahínco cada que retrocedía sus caderas en aquel húmedo y obsceno vaivén, pero sin duda el mayor elogio se lo llevaba su lengua, aquel musculo viscoso se llevo el protagonismo cuando fiel a una chica cuyas artes involucraban tanto serpientes, termino demostrando igual aptitud con la lengua cuando sintió la misma enrollarse a lo largo de su longitud y cosntriñendola con el único y firme propósito de negarle su huida del cálido reducto donde estaba alojado actualmente.
La sensación fue abrumadora, su polla estaba ahora presa de la sinhueso de Anko que igual que una boa, se enrollaba sobre su eje, la apretaba e impedía que se escapara, bueno, tampoco es que tuviera esa intención, pero eso no disminuía la envolvente sensación que percibía sobre su virilidad, es mas, en cuanto trataba de retroceder, sentía como la chica usaba su lengua para regresarlo dentro de su boca, era increíble en todos los sentidos, esa mezcla de humedad, calidez, estrechez y el envolvimiento de aquella lengua era enloquecedor.
Eso basto para que el perdiera el control, pronto se sostuvo de la cabeza de Anko y empezó a martillar contra su cráneo con su polla y la chica gustosa recibía sus acometidas acompañadas de gorjeos, gemidos y demás sonidos lascivos que solo lo hundían mas en aquella depravación, podía sentirla succionar con fuerza, era en esencia, en ese momento, la perfecta maquina para aspirar y chupar semen, su semen.
Estaba decidido, si tanto lo quería, por supuesto que lo tendría, no había nada en este mundo que impidiera que le diera lo que ella y obviamente también él querían, no iban a parar, no podían aunque quisieran y era obvio que ninguno de los dos quería, llevarían esto hasta última instancia.
Así pues durante los siguientes minutos Naruto violo la boca de Anko con abandono, quería correrse, a este punto necesitaba hacerlo o enloquecería y en el caso de Anko, bastaba decir que con cada segundo que pasaba sin beber la simiente de su macho, su sed creía hasta el punto de estarse tornando insoportable, el que el rubio continuara bombeando en su enloquecida boca como si estuviera follandose un coño no estaba haciendo nada para ayudarla a controlarse tampoco.
Pero como todo en la vida, tarde o temprano las cosas deben terminar y esta no era una excepción, finalmente luego de un buen rato donde ambos solo se dedicaban a entregarse a sus deseos mas bajos, el momento tan ansiado por ambos se acercaba, el rubio estaba por correrse, sentía que estaba al borde, sería solo cuestión de un último esfuerzo y en cuanto a Anko, digamos que esa enormidad en su boca se lo dijo cuando la sintió hincharse pese a que aun no liberaba el férreo apretón de su lengua sobre aquella polla, la sintió empezar a temblar enloquecida dentro de su boca, prueba inequívoca de que estaba listo para correrse finalmente.
Cuando el rubio cruzo el punto de no retorno, dejo de importarle cualquier cosa que no fuera disparar su esperma profundo dentro de la boca de la Mitarashi, tenía que estar realmente cargado porque casi podía sentir como su semen se atascaba en su uretra tratando de salir y sus bolas contraerse hasta el extremo liberando toda la cantidad posible de semilla de su interior.
Anko casi explota de dicha cuando en medio de su letargo por todo el abuso sobre su boca, sintió gracias a su lengua que en ningún momento dejaba de estar enrollada sobe la virilidad del rubio, como gruesas cargas de semen iban subiendo por aquella barra de carne listas para liberarse en su sedienta boca, los sentía, cada porción de semen subiendo por aquel monstruoso cíclope y eso solo la enloquecía de deseo.
Y el momento finalmente llego, ya era inevitable lo que estaba por ocurrir y con un último empuje de parte del rubio que se abrazo a la cabeza de la pelimorada dejo salir todo lo que tenía acumulado dentro de una enloquecida mujer cuyos ojos en el momento en que sintió la primera descarga dentro de su boca se fueron hacia atrás en una expresión de éxtasis total, derramando lagrimas de felicidad absoluta mientras tragaba todo lo que pudiera de la espesa y fértil semilla de su macho.
Fue una sensación increíble para ambos y en ambos casos, los dos sentían sus cerebros derretirse, aunque no por las misma razones, él sentía que se le estaba escapando la vida por el pene de tanto placer que sentía al correrse y liberar tanto luego de un tiempo, por eso no pensaba soltar la cabeza de Anko hasta que la última gota saliera de su ser y en cuanto a Anko, bueno, el conjunto de todo lo que había vivido junto al sabor tan delicioso que ahora inundaba sus papilas gustativas, bueno, sería un milagro si ara cuando terminara todo aquello ella no fuera capaz de pensar en nada mas que en su amo, su enorme verga y en su delicioso semen y lo mucho que ella le gustaría pasar el resto de su vida entre sus piernas exprimiendo hasta la última gota de él.
Se quedaron así por un buen rato, la chica aun de cuclillas, atada de manos bebiéndose hasta la última gota de la espesa carga que su nueva y adictiva mordaza estaba liberando dentro de ella mientras que el rubio solo se aferraba con mas fuerza a las purpureas hebras en la cabeza de la Mitarashi, sosteniéndose con la punta de sus pies mientras sentía la vida misma irse de sus manos gracias a su explosivo orgasmo.
Pero había dos problemas, dos simples pero a su vez interconectados problemas que indicaban que aquello aun no se acababa, pese a que para ese momento el rubio ya se había terminado de correr e increíblemente la pelimorada ya se había bebido hasta la última gota de esperma derramada en su boca sin desmayarse en el intento por la falta de aire.
Por parte del chico, pese a que la intensidad de su orgasmo había sido increíble y que la cantidad de semen liberado no había sido nada despreciable, lo cierto era que tras un por desgracia prolongado tiempo de abstinencia, el correrse una sola vez no era suficiente para aplacar su deseo y mucho menos una simple felación o en este caso pseudoviolación bastaría para terminar con ese festival de verano en el que estaba y estaría hasta su próximo cumpleaños, por lo cual la mente de Naruto solo era capaz de procesar una idea en ese momento, un simple pero firme pensamiento, "n-no, aun no es suficiente", ese era su pensamiento mientras jadeaba tratando de recuperar el aliento.
Mientras tanto, Anko estaba peor, contrario a lo que uno pensaría, el beber la blanca crema del rubio no alejo la sed que sentía, por el contrario, solo la agravo, su mente estaba turbada ante la sensación, pero por sobre todo, pese a la sobredosis de éxtasis sexual y placer que estaba sintiendo, su cuerpo increíblemente aun era incapaz de correrse, estaba en un estado de máximo deseo donde su mente solo podía procesar un pensamiento aunque de manera inconsciente, quería mas, mucho, mucho mas y pronto se aplico a ello cuando empezó de nueva cuenta a chupar para sorpresa del rubio que aun no salía de la boca de la pelimorada.
De mas esta decir que fue una verdadera sorpresa ver a la chica volver a iniciar con sus trabajos orales aunque para suerte suya, él tampoco es que estuviera cerca de sentirse satisfecho, así que esta relación de mutuo beneficio estaba destinada a prolongarse un tanto mas, aunque claro, eso no evitó que el rubio decidiera retomar las riendas y de paso molestar a su mujer un poco.
- Heeee, Anko-chan que niña mas golosa que eres - fue lo que dijo mientras volvía a sentir a la pelimorada jugar con su lengua y labios sobre su aun endurecido miembro, - y luego te quejas de haber ganado unos cuantos kilos extra - no pudo evitar la satisfacción cuando la sintió estremecerse por su último comentario, un tema bastante sensible para ella.
Anko aun conservaba ese cuerpo sexy y erótico que siempre le había caracterizado, pero digamos que su amor por la comida y unos cuantos complejos la hacían propensa a temas respecto a su peso y si, había ganado unos cuantos kilitos de mas, dándole un aspecto un tanto mas carnoso en nuevas áreas, de hecho fue eso lo que en tiempos pasados jugo a favor de Naruto para que al final Anko terminara transformada en la mascota del rubio al descubrir su lado mas masoquista.
- Pero, por suerte para ti, hoy estoy particularmente generoso - se estaba regodeando al ver como la chica pese a que no le gustaba que se burlara de su peso, aun lo veía expectante ansiosa de que la dejara seguir chupándosela, - así que por esta ocasión, te dejare beber tanto como desees, Anko-chan, mas vale que seas agradecida - termino de decir con un toque sádico en su voz solo para ver un segundo después el brillo de los ojos de la pelimorada quien estaba mas que dispuesta a reanudar sus labores orales.
Era delicioso molestar a Anko, la verdad en cierto sentido era como justicia poética, al menos así lo veía el rubio, es decir, de niño ni bien conocerlo lo fastidió al punto de lanzarle un kunai en el examen chunnin y luego aun mas perturbador, verla lamer la sangre en el cuchillo mientras lo sujetaba por la espalda y manoseaba para burlarse ante su sorpresa y desconcierto, eso por no mencionar su chantaje con lo de Tsunade un par de años después, así que tener ahora el sartén por el mango era bastante satisfactorio.
Pero aunque disfrutaba de verla aplicada a servirlo como una buena esclava, mascota, sirvienta o lo que fuera, era evidente que una felación no sería suficiente, ahora quería jugar con el restringido cuerpo de Anko, al menos un poco, después de todo, sería una completa falta de respeto no aprovechar tan ventajosa situación y por eso aunque en realidad no quería, se retiro de la boca de Anko quien ante tan repentino movimiento no pudo hacer nada para evitar que el se retirara mas que gemir de lamento al perder su dulce e intentar con su lengua estirada volver a alcanzarlo.
No era del todo malvado, al menos no como para negarle el "alimento" a quien tiene hambre y por otro lado, luego de tamaña corrida que acababa de experimentar, no estaría mal una buena limpieza de su polla, sería algo así como matar dos pájaros de un tiro y por eso volvió a acercarse a la desesperada pelimorada que aun estiraba su lengua tratando de alcanzarlo.
Claro que solo se acerco lo suficiente como para que con su lengua alcanzara a acariciarle la verga, cosa que no dejaba satisfecho a ninguno pero que valdría por el momento y durante unos minutos solo recreó su vista con la obscena imagen de una Anko ansiosa y desesperada que se estiraba tanto como la cadena le permitía para poder lamer la punta de su polla como si de una paleta se tratara, sus ojos estaban mostrando el esfuerzo que hacía por alcanzarlo, por no mencionar el como estiraba la lengua en una expresión obscena de hambre y necesidad para lamer mas de aquella viril carne.
- Tu lengua es deliciosa y todo Anko, pero... - cuando considero que había sido suficiente, Naruto decidió proceder con lo que se le había ocurrido, irónicamente mientras la veía limpiar su pene y que de hecho estaba seguro haría un desastre mayor esta vez cuando se corriera, - solo con eso no sera suficiente, ¿sabes? - le hubiera gustado que le prestara mas atención, pero bueno, ella estaba en su propio mundo, uno donde solo su polla importaba así que no podía esperar mucho tampoco.
Se retiro una vez mas volviendo a escuchar los gemidos de reclamo de la ansiosa Anko que una vez mas se estiraba para volver a alcanzar su polla, pero en esta ocasión procedería con lo que quería y que veía en ese momento ansioso, casi con la boca hecha agua por su propio y pervertido deseo, pero era difícil ignorar tal cosa si veía tremendas montañas de carne atadas de manera tan deliciosa, sí, usaría esos sucios y atados pechos para ordeñarse la polla.
"Se que no debo tener sexo, se los prometí a Tsunade y Hinata, pero no creo poder aguantar mucho mas", sus pensamientos eran bastante simples y fáciles de comprobar, solo bastaba con verle la polla, estaba tan dura que le dolía y prácticamente temblaba de anticipación como pidiéndole que mandara todo al carajo y se cogiera a la zorra masoquista ante él hasta vaciarse los huevos, "pero, nadie dijo que no podía masturbarme con un buen par de pechos si se daba la oportunidad", sonrió como solía hacerlo cada vez que se salía con la suya, en este caso al encontrar lo que solo podía considerarse como un vacío legal en un contrato, un vacío que pensaba aprovechar realmente a fondo.
Con eso procedió a hacer lo que tanto quería y sin ningún reparo o recato llevo en un movimiento rápido y brusco sus manos directamente contra los restringidos pechos de Anko y comenzó a apretarlos con ganas para sentir aquella obscena carne chupar sus dedos, los empezó a menear de un lado al otro, en ocasiones y solo por morbo, tiraba de un pecho hacía un lado y del otro en sentido contrario solo para ver la dorada cadena que conectaba sus pezones tensarse y empezar a tirar de los mismos, cosa que podía sentir con sus palmas y que junto a los chillidos de Anko eran música afrodisíaca para él.
- ¡UGUU!, ¡HYYY!, ¡KYAAA!, ¡N-Naruho-shamaaaa! - Anko se estaba volviendo loca, su amo y señor, el dueño de su vida desde hacía años estaba torturando sus pechos de una manera tan cruel que solo estaba causando que babeara arriba y abajo de tanto placer, amaba cuando el era tan malo con ella, su cuerpo se estremecía y la hacía rogar por mas castigo, pero en ese momento, eso no era suficiente, extrañaba su polla y el sabor de su semen, quería beber mas de ello, aunque el que torturara sus pechos así, no estaba mal.
Pero ya bastaba de juegos, su polla no lo soportaría mas, todo él no lo soportaría mas, así que dejando temporalmente de amasar los pechos de Anko, pero eso sí, sin dejar de agarrarlos con sus manitas, los separo lo suficiente como para hacer espacio para su endurecida y adolorida polla y entonces se fue posicionando con cuidado y una tortuosa lentitud en el canal que ahora había creado entre los senos de la mujer, mujer que no dejaba de ver todo aquello con ojos soñadores y de anhelo de pronto tener esa enorme barra de carne violandole los pechos.
El contacto de piel con piel fue electrizante para ambos y en cuanto el rubio cerro la brecha entre su pene y los pechos de la pelimorada, envolviendo su miembro con toda esa esponjosidad, ambos casi sienten que el cerebro se les derretía, de nuevo.
La sensación del contacto entre pieles era increíble, el que al mismo tiempo ese contacto fuera tan obsceno solo aumentaba el placer para ambos, es decir, de que otra manera se podía describir la cálida y esponjosa sensación que percibía el rubio ahora sobre su polla al estar envuelto por esos enormes pechos, era una suavidad inexplicable que combinado con el calor que los mismos transmitían bueno, matarían de dicha a cualquier hombre, eso suponiendo que el rubio no los matara primero por tocar lo que era suyo.
En cuanto a Anko, su cerebro desde hace mucho que se había apagado, reaccionaba por instinto y un adiestramiento bastante particular, si a eso le sumabas la sensación del poderoso eje que ahora se encontraba alojado en el valle entre sus pechos como si ese fuera su lugar desde el principio, sentir esa dureza, ese grosor que peleaba contra sus carnes, la calidez del mismo, por no mencionar que se sentía como una obscena doctora a mitad de un chequeo del pulso de su paciente, es decir, podía sentir las pulsantes venas que irrigaban sangre por toda esa poderosa verga gracias a sus pechos que se apretaban contra aquella longitud, eso junto al obsceno coqueteo de ver la punta sobresalir de entre sus senos, bueno, sus pensamientos se estaban reduciendo a cuanto tiempo mas faltaría para que el chico bombeara entre sus tetas y empezara a follarlas como tanto deseaba.
En fin, ambos estaban disfrutando de la sensación de roce entre sus cuerpos, pero al mismo tiempo no era suficiente para ninguno de los dos que ansiosos solo querían pasar al siguiente nivel, pero claro, el rubio aun quería algo mas, algo de esa obscena mujer que a pesar de su estado cautivo no pensaba en querer ser libre, solo deseaba ser abusada aun mas por él.
- Ne, Anko-chan - la llamo, tratando de usar todo su autocontrol para no abandonarse al dese de solo profanar esos pechos que estaban enloqueciendolo con su esponjosidad tan particular, por suerte logro captar su atención y cuando sus ojos se encontraron de nuevo, se encontró de nuevo con esos ojos de corazón ansiosos de lo que seguiría, - si empiezo a moverme ahora, podría hacerte daño, creo que un lubricante sería una buena idea, dime... ¿tienes un buen lubricante por aquí? - pregunto con sorna y completamente divertido el rubio.
Estaba jugando, obviamente, por muy pervertida que fuera Anko y si que lo era y por mucho que estuviera seguro que esa mujer realmente si tuviera escondido en alguna parte entre sus pertenencias un lubricante, en este momento, en su actual situación y con sus muchas limitaciones que él no estaba muy por la labor de eliminar, era evidente que la disponibilidad de tal articulo era nula, así que sus palabras eran mas un reto a la pelimorada, quería ver si ella lograba comprender el humillante mensaje que le estaba enviando y no lo defraudo.
En un principio Anko solo lo veía, enamorada, deseosa, suplicante de que no solo se quedara ahí sin hacer nada, sino que empezara a abusar de sus pechos como ella quería y como sabía que el chico deseaba también, pero cuando sus palabras parecieron registrarse realmente en su mente y logro procesarlas, la chica entendió el mensaje implícito en las mismas y se estremeció, tal vez de gusto, tal vez de humillación, tal vez las dos cosas, cuando procedió a hacer lo que su amo quería.
Poco a poco y para placer del rubio, la pelimorada empezó a mover la boca, de un lado a otro como reuniendo tanto como pudiera de algo muy en concreto y estuvo en ese proceso un momento hasta que un momento después finalmente finalmente la mujer agacho su cabeza para apuntar entre sus pechos y lentamente abrió la boca.
- Aaahhh - fue todo el sonido jadeante que libero de su boca mientras dejaba salir su saliva y la dejaba caer entre sus pechos, justo sobre la punta amoratada de la polla del rubio que casi gime de gusto cuando sintio el viscoso líquido empezar a caer sobre su eje para seguidamente empezar a escurrir hacía abajo a lo largo de su retenida polla.
No necesito mas, ya no había ningún impedimento extra, Anko había, como esperaba, cumplido sus expectativas y presa del deseo de ser follada en sus tetas, acababa de derramar su propia saliva sobre sus pechos para que fueran el lubricante que el rubio le había dicho era el requisito si es que ella quería que empezara a profanar sus pechos con su virilidad y claro esta, tal conducta obediente y complaciente, por no decir que sumisa, se merecía un muy buen, jugoso y carnoso premio.
- Aaahhh-hng - fue entonces que aun dejando salir su saliva con la boca totalmente abierta, el rubio empezó a mover sus caderas, con un movimiento violento desde el principio que como era de esperarse termino con la punta de su eje dentro de la abierta boca de Anko que no se lo esperaba pero que ciertamente tampoco le disgustaba.
- Me alegra ver que entendiste Anko-chan, así que por ser una perrita tan diligente, voy a darte un premio - la estaba molestando, amaba molestarla, aunque en ese momento ella no le estuviera prestando atención, eso lo sabía por el movimiento que sentía sobre su punta dentro de la boca de Anko, aun así siguió, - un jugoso, caliente, extra espeso y cremoso premio - tal vez no le prestara atención, pero su cuerpo si que respondió a sus palabras con el estremecimiento que percibió de ella, cosa que lo hizo sonreír y entonces sí, dejarse llevar como deseaba tanto hacerlo.
A partir de ese momento, cualquier cosa que no fuera profanar esos pechos dejo de importarle a cualquiera de ellos, bueno, en el caso de Anko también importaba el poder chupar la cabeza de esa polla cada que esta regresaba a darle un morboso saludo antes de retroceder una vez mas, por lo cual la pelimorada mantenía la boca abierta para darle a su dueño total acceso a su interior donde su lengua esperaba ansiosa para jugar con la punta.
Cualquiera creería que con la fricción y el calor en aumento la saliva no sería el mejor de los lubricantes para ayudar a que el eje masculino se deslizara entre aquel par de globos y en condiciones normales tal vez así sería, pero claro, estas no eran precisamente condiciones normales, no solo por la situación restringida de la mujer, sino por los participantes en si mismos.
Anko era una depravada y masoquista, estaba tan ansiosa de ser abusada que ponía su cuerpo a disposición para el abuso en ese momento, especialmente su boca la cual al estar abierta y mas aun, por este constante ir y venir de la polla de Naruto entrando intermitentemente dentro de la cavidad oral, bueno, la producción de saliva dentro de la pelimorada era abundante y por la misma característica de mantenerse abierta, permitía un suministro constante del cálido y viscoso agente lubricante que resultaba ser sus saliva, escurriendo hasta alcanzar sus pechos y manteniendo deliciosamente húmeda la zona.
Claro que el rubio también contribuyo en esto, después de todo, pese a su rostro infantil e inocente, era un pervertido total y como extra, llevaba demasiado tiempo sin descargar, por lo cual su sensibilidad era alta y su producción de presemen se iniciaba con facilidad ante cualquier estimulo, así que mientras que follaba con los pechos de la invocadora de serpientes, al mismo tiempo impregnaba esos pechos de una buena y obscena cantidad de su jugo de polla, aumentando así el factor fabricación, por no mencionar que también estaba saturando los pechos de la pelimorada con su obsceno aroma a polla, cosa que estaba haciendo delirar a la chica y también haciéndola salivar mas, cosa que mejoraba mas la experiencia.
Pero sin duda el rubio se estaba llevando la mejor parte de este trato pervertido, no solo por la sensación suave, esponjosa y cálida que envolvía su miembro en ese momento y que de hecho lo incitaba a acelerar aun mas sus acometidas contra esos trozos de carne erótica, no, de hecho había una razón que le hacía contenerse de no enloquecer de mas con sus caderas y que si bien lo hacía moverse rápido y rudo, al mismo tiempo le daba suficiente tiempo como para disfrutar de la sensación completa y en este caso, eran esos pechos atados por aquellos hilos.
Por lo general, no había como la sensación de tener tu polla apresada por un buen par de jugosos, carnosos y suaves pechos y ciertamente Anko entraba en esa definición y muy bien, una mujer hermosa, con hermosas curvas muy bien puestas, exudaba erotismo de cada poro de su piel y ciertamente la sensación de sus pechos era increíble, pero esta vez era especial, era enloquecedor y si no tenía cuidado terminaría enloqueciendo por la esponjosamente agradable sensación.
Estaba acostumbrado a la sensación del paizuri, fuera que estuviera en un papel pasivo o como ahora, en uno mas activo, gracias a ello tenía buen control de su resistencia y podía aguantar la deliciosa sensación de los senos sobre su hombría, pero esta vez le estaba costando mucho y eso era debido a los amarres que habían en cada uno de los senos de la pelimorada y era justamente por ello que su control estaba siendo puesto a prueba.
Para que hacerse una idea de ello, en condiciones normales, la sensación de los pechos contra su hombría, aunque cálida y esponjosa, se podría decir que era lisa, tersa al contacto, eso hacía que deslizarse entre sus carnes fuera relativamente fácil, pero esta era una sensación diferente en todos los sentidos y eso era gracias a los bulbos de carne que ahora eran esos pechos gracias a las zonas donde los hilos apretaban la carne mamaria de la Mitarashi.
Esto creaba una sensación particular cuando su polla recorría la zona, una sensación primero de carne presionando su polla seguido de un espacio libre causada por la zona donde los hilos se hundían en la carne que luego seguía una vez mas por la deliciosa caricia de un nuevo bulbo de carne y así hasta que su polla terminaba el viaje desde el frente de esos pechos y se curvaba para salir por la parte superior hasta alcanzar la boca de la mujer.
Era esa sensación periódica de presión y liberación que sentía contra su polla lo que lo enloquecía, primero sentía como su polla era presionada por esas pequeñas montañas de carne y luego la presión se liberaba dejando respirar a su polla antes de volver a sumirse en la esponjosa sensación de mas carne, esa alternancia estaba descontrolando su capacidad de resistir, por no mencionar que con la saliva cayendo de la boca de Anko hacia sus pechos y filtrándose entre los mismos humedeciendo el espacio donde su polla jugaba, bueno, solo digamos que la combinación de estos pliegues de carne causados por el hilo, junto con la calidez al interior de esos pechos y la viscosa humedad que producía la saliva, hacían parecer que mas que estar teniendo un delicioso paizuri, estuviera en realidad follando una vagina y que los pliegues se movieran como si estuvieran vivos cuando su polla pasaba por ahí acomodándose e intercalando las sensaciones a ambos costados de su polla no ayudaba a cambiar su opinión.
No estaba seguro de cuanto tiempo llevaba ya follandose los pechos de Anko y la verdad tampoco le importaba, solo sabía que se sentía bien y no quería parar, sentimiento que compartía la pelimorada que como si recordara su truco previo, una vez mas alargaba su lengua para enrollar la polla del rubio e intentando que atraerla en un fuerte y viscoso abrazo d regreso a su boca, de donde según la pelimorada en ese momento, nunca debió salir.
Los ojos de Naruto eran desquiciados, absorto en el placer de violar los pechos y boca de la mujer, la sensación de una vagina que lo acompañaba solo agravaba su condición y en cuanto a Anko, sus ojos de corazón no se habían ido en ningún momento, por el contrario, cada vez se hundían mas en la lujuria y un irremediable deseo de beber semen, así que cuando llego el momento, ninguno de los dos hizo el mas mínimo amago de detenerse o siquiera contenerse.
- Y-Ya no aguanto mas, ¡me voy a correr!, ¡estas obscenas tetas me están haciendo correr! - estaba fuera de si, su deseo y necesidad lo gobernaban y cuando sintió finalmente una nueva liberación no tuvo reparo en informárselo a la mujer que solo seguí chupándole la punta de la verga como si no hubiera un mañana, - ¡preparate puta! ¡voy a derramar todo mi esperma por estas jodidas tetas de cerda que tienes y mas vale que seas agradecida! - termino diciéndole enardecido, si tanto quería su semen, gustoso le iba a dar todo el que quisiera.
- ¡Hhnngg! - Anko no dijo nada, no podía decir nada y no quería decir nada, en cuanto registro con sus oídos el hecho de que su dueño iba a bañar sus ubres con su crema viril, cualquier cosa distinta al deseo de que lo hiciera dejo de importarle, quería ese lechoso desastre sobre sus tetas ya, luego ella se encargaría de limpiarlo, de hecho, disfrutaría de hacerlo.
- Y-Ya... yo ya... ¡ME CORROOOOOO! - Naruto entonces sintiendo su inminente liberación, tomo de nueva cuenta esas enormes mamas, las estrujo con fuerza y contra su miembro a la vez que el movimiento de sus caderas se volvía aun mas violento y errático buscando su liberación, liberación que llego pronto y se expulso con fuerza desde su amoratada punta.
Para ser su segunda vez, la cantidad liberada no tenía nada que envidiarle a la primera, aunque considerando el tiempo que llevaba aguantando mientras estaba rodeado de tan hermosas mujeres, era de esperarse la abundancia de crema espesa dispuesta a salir de su sistema y con suficiente fuerza como para asemejarse a un volcán en erupción dispuesto a hacer todo un desastre por donde la blanquecina lava fuera a pasar.
Y si que hizo un desastre, no solo mancho con su simiente aquellos hermosos globos de la pelimorada, parte de su semen, para gusto de la mujer, fue a parar a su boca, cosa que la hizo gemir de placer, era adicta a ese sabor, a su sabor, mientras tanto otra buena parte termino impactando de lleno contra el rostro de la Mitarashi dejando un cuadro muy particular de la mujer con aquel espeso facial donde parte del mismo había ido a parar directo a sus ojos y ahora sus pestañas se encontraban unidas por gruesos pegotes de crema viril negandole la vista de cualquier cosa que no fuera semen, aunque con la sonrisa complacida de la chica, no parecía ser una molestia.
Como ya era normal en el rubio, su orgasmo tardo un poco en finalizar completamente y hasta entonces, no dejo de estrujar esos pechos ni de usarlos para ordeñar tanto como pudiera su polla, era curioso si lo pensaba, tal brío cuando se trataba de actos carnales, esa energía y la cantidad de fluidos que era capaz de liberar, podría ser causa de su linaje, su condición como jinchuriki o una particularidad que solo le pasara a él, aunque en ese preciso instante, a quien le importaba, como si tuviera mente para algo que no fuera seguir violando a esa pervertida que aun ahora no soltaba su polla.
Cuando finalmente termino de correrse y se libero del esponjoso y húmedo confinamiento donde estaba, miro su obra extasiado, Anko Mitarashi, atada, restringida, cubierta por su lefa y aun así ansiosa de que abusara mas de ella, tal vista solo impedía que su polla fuera capaz de calmarse, por el contrario se la podía mas dura cada vez, así que una vez mas, el mismo pensamiento de antes le asalto.
"No, aun sigue sin ser suficiente", sí, quería mas, esa mujer lo seguía provocando con sus carnes expuestas de manera tan degradante ante él y el infierno se congelaría antes de que el desaprovechara esa oportunidad, lo tenía claro, no la dejaría en paz hasta que estuviera suficientemente satisfecho, no importaba cuanto tiempo le tomara, haría que Anko se encargara de satisfacer su libido como la buena mascota que era.
Algo si tenía claro, solo su boca no lo llevaría a nada, por muy húmeda, cálida, suave, profunda y profanable que fuera la boca de Anko, solo eso era insuficiente, no, realmente no se saciaría si no jugaba con su cuerpo entero, necesitaba hacerlo, se volvería loco si no, pero claro, pese a lo descontrolado que estaba, guiado por sus instintos de macho, aun tenía suficiente noción de la realidad como para recordar que hasta pasado su cumpleaños y aniversario de bodas con Tsunade, para su desgracia, sexo en pleno derecho, estaba fuera de cuestión.
Aun así, que no pudiera sumergir su polla dentro de ese cálido reducto que aun se mostraba lascivo y vulnerable ante él, no significaba que no pudiera jugar adecuadamente con él y de paso sacar todo el placer que pudiera, después de todo, prometió que sería su polla la que no entraría en su sexo ni en el de nadie mas, pero en ningún momento prometió no meter otras cosas y ese pensamiento le hizo sonreír pícaro y malicioso, por no mencionar que su polla empezó a palpitar fuertemente ante la perspectiva.
No la iba a desatar, no era así de estúpido, si lo hacía sería liberar a una leona hambrienta y solo kami sabe a donde los llevaría eso, ademas, queriendo satisfacer su sadismo, encontraba emocionante y morboso tener total control sobre el cuerpo de una restringida Anko, así que, con la chica aun atada y sabiendo de sus propias limitaciones, decidió ayudarla a ella, para que lo ayudara a el.
En otras palabras, cambió la posición en que se encontraba la pelimorada, de estar atada y viéndolo de frente mientras se sostenía en las puntas de sus pies, paso a hacerla darle la espalda un tanto agachada, sostenida sobre las rodillas de sus aun abiertas piernas, todo mientras sus manos seguían atadas contra aquel muro y la nueva posición de Anko le fascino, por no decir que le abría camino a nuevas posibilidades.
De entrada ahora Anko no tenía idea de sus movimientos al no poder verlo, era regresarla a la oscuridad sin necesidad de cubrir sus ojos, ademas, tenía un bono particular, dada la nueva posición de la mujer, ahora estaba en total libertad de jugar con sus aun amarrados pechos desde su espalda, todo mientras con su polla jugaba mas abajo en la femenina anatomía y tenía muy bien marcado su objetivo ahí abajo.
No, no sería su coño, si se atrevía a soltar las ataduras sobre ese punto, si retiraba todos esos juguetes y veía su rosado interior, la verdad no se creía ni se sentía capaz de resistir la tentación de meterla, así que esquivaría esa shuriken desde el comienzo y mejor iría con su trasero, era carnoso, algo en lo que ciertamente no perdía con las demás, de hecho estaba seguro que tenía mejor trasero que Shizune o Tsunami y eso ya era decir mucho pues ambas se cargaban un verdadero monumento cuando de culos se trataba.
Como fuera, aun si retiraba y claro que retiraría el juguete en el culo de Anko, tenía mayor margen de maniobra con esa zona de la pelimorada, después de todo no necesariamente tenía que perforar su culo, aunque la idea fuera tentadora, no, simplemente podía usar ese par de deliciosas y carnosas nalgas para masturbarse hasta correrse, "¿eso sería un paizuri anal?", era curioso como en los momentos mas inadecuados, el rubio podía llegar a pensar las mayores idioteces del mundo, pero así era él y por fortuna, así como aquella duda llego a su mente, igualmente se fue regresandolo al hecho de que con mas opciones para jugar cuando se trataba de traseros, la tentación sería menor y la probabilidad de que terminara penetrándola desaparecía, al menos eso esperaba.
Entonces procedió a acercarse a la pelimorada y lo primero que entro de nuevo en contacto con ella era justamente aquello que mas necesidades sentía contra aquello que mas deseaba, en otras palabras, su polla rápidamente entro en contacto con aquel carnoso culo que ante la sensación envió una leve corriente por el cuerpo de ambos, por diferentes razones pero que conducían al mismo final, es decir, puro placer.
Anko era dueña de un cuerpo demasiado pecaminoso y era su deber como su amo educarla bien para que no se metiera en problemas al ir por la vida causando erecciones allá donde fuera, así que mejor castigarla ahora y de esa manera convertir a esta zorra calienta pollas en una mojigata recatada, al menos en apariencia y tenía la manera justa para hacerlo.
¡SLAP!
¡KYAAAA!
Si, su método de crianza para con Anko era simple, directo, eficaz y por sobre todo, muy, muy morboso, después de todo consistía en nalguear ese perfectamente bien formado culo desnudo con su mano abierta, aplicando la suficiente fuerza en el punto preciso para enviar una corriente eléctrica que atravesaba la espina de la pelimorada y la hacía chillar ya fuera de dolor, placer o una mezcla de ambas, todo mientras en el exterior, el rubio disfrutaba de esas carnosas mejillas temblar como gelatina ante la palmada que recibían.
¡SLAP! ¡SLAP!
¡HHNGGG! ¡UGYAAA! ¡N-NARUTO-SAMA!
Por supuesto no era solo una nalgada y mucho menos contra solo uno de sus gluteos, eso no sería divertido, en ese momento quería ver esas nalgas agitarse ante sus golpes, quería ver esas carnosas mejillas enrojecerse, quería manosear esa lasciva carne con todo el contenido de su corazón, magrear ese culo hasta que como son esos obscenos pechos, sus dedos se hundieran en su perfecta forma, en otras palabras, quería dejar marcadas sus manos en esa zona de la pelimorada y el que ella chillara ante sus ministraciones, bueno, solo lo alentaba a ir mas duro contra ella.
Cuando finalmente se sintió satisfecho, paso al plato principal, ahora que su perrita había recibido adecuadamente adiestramiento, era hora de su recompensa por ser tan buena y obediente estudiante, pero primero, debía de liberar el estorbo que se interponía en el camino del premio para ambos, ese objeto metido en el culo de Anko y cuya prueba de su existencia radicaba en el aro que sobresalía de su ano.
Si, podría dejarlo ahí y en cualquier otra situación hasta lo podría considerar ya que realmente no era algo molesto, pero la realidad era que el rubio no lo quería ahí, ese posible plug que estaba alojado en las entrañas de la pelimorada solo le resultaba en un estorbo en ese momento y en un aspecto que se podría incluso considerar ridículo, cuando llegara el momento en que su polla finalmente disfrutara de aquel magnifico y gran culo, no tenía intenciones de compartirlo, mucho menos con ese estúpido juguete.
Ademas, si lo considerara desde el punto de vista de la seguridad, él se conocía lo suficiente como para saber que no iba a ser tierno ni considerado pese a que no habría penetración, Anko le incitaba a ser rudo y mas agresivo, así que si lo pensaba bien, aunque fuera minúscula, si existía una posibilidad de que con eso ahí en medio del camino, terminaran causándose daño, a si mismo o aun mas importante, a su mascota, así que no era un riesgo que estuviera dispuesto a correr.
Era entonces evidente cual debía ser su siguiente paso a seguir, en otras palabras, sacar el juguete del interior del recto de la pelimorada, aunque estaba debatiendo como debería sacarlo, de un tirón por completo o mejor optar por ser una extracción tortuosamente lenta, de que manera la haría enloquecer mas, que resultaría mas excitante para él, era una difícil decisión.
Pero algo si tenía claro, ese juguete debía irse ya, así que mejor hacerlo de una vez y ya sobre la marcha decidiría como sacaría finalmente el objeto alojado en la retaguardia de su mascota, por eso llevo sus manos de regreso a ese morboso trasero para ahora apretando cada nalga abrir el camino como antes lo hiciera con sus pechos, pero esta vez ademas de para admirar el canal formado por sus nalgas donde pronto alojaría su polla, también lo hacía con el propósito de localizar mas fácil el objeto que buscaba.
No fue del todo una buena idea, porque en cuanto vio su rosado ano, un hambre atroz y un deseo de perforarlo hasta el fondo se instalaron en su mente y la verdad se le estaba haciendo muy difícil decirle que no a ese impulso, mas le valía hacer esto rápido antes de que en lugar de sacar algo de las entrañas de Anko, terminara metiendo aun mas.
Así que teniendo esta carrera contra el tiempo donde su enemigo era él mismo o mas bien su libido, procedió a sacar el objeto y para ello soltó una de las nalgas de la Mitarashi, muy a su pesar debía de agregarse pues de verdad disfrutaba la sensación, para entonces si, proceder a tomar el anillo sobresaliente, todo mientras la mujer ignorante de lo que el rubio hacía a sus espaldas solo se recomponía tras aquella deliciosa sesión de nalgadas que solo la hacía querer portarse mal de nuevo para volver a ser "castigada" por su dueño, mientras tanto el rubio ya con aquella argolla en uno de sus deditos, el chico trago duro y finalmente tiró de la argolla.
"¿Are?", se había decidido al final por sacarlo de una sola vez, era mejor no alterar mas a la bestia y no se sentía con la confianza de no enloquecer si prolongaba demasiado ese momento, "¿qué rayos esta pasando?", sin embargo, contrario a sus expectativas, las cosas no estaban saliendo de acuerdo al plan, después de todo, para este momento ya debería estar afuera ese estúpido plug anal, "¿por que no sale?", y ese era el problema justamente, que no quería salir.
La verdad eso si lo sorprendió, esperaba que fuera mucho mas simple, tal vez un poco de resistencia pero nada tan complicado como para que el susodicho plug no saliera de su nido, así que encontrarse con el hecho de que no estaba saliendo con facilidad era ciertamente intrigante y había una de dos posibilidades en este caso y no sabía cual de las dos era peor.
La primera, el estúpido juguete se había quedado atorado dentro de la chica, quizás por llevar demasiado tiempo ahí dentro y haber perdido lubricación, lo cual explicaría el que ahora fuera mas complicado sacarlo, al menos sin hacerle daño, solo había un problema con esa teoría y ese era que estábamos hablando de Anko Mitarashi, esa jodida puta era una completa pervertida, entre mas depravado el juego resultaba, mas húmeda se ponía, así que todo este abuso la debería de tener mas que empapada, no al revés y eso dejaba como única respuesta la otra posibilidad.
La otra posibilidad era tal vez mucho mas creíble y esa era que esa pervertida mascota que tenía era la responsable, en otras palabras, Anko Mitarashi se negaba a dejar salir aquel juguete de su culo y para impedirlo, estaba usando los músculos de su ano para evitar que por cualquier medio se liberara de su interior, cosa que de ser real esta posibilidad, implicaría que tendría que castigar de nueva cuenta a su sucia mascota por ser excesivamente traviesa.
Pero fuera cual fuera el caso, si ella creía o esperaba que el se rindiera y dejara lo que sea que tuviera ahí metido justo donde estaba, era obvio que aun no lo conocía suficiente, "bien, acepto el reto", el chico tomo su decisión, lo que estaba ahí dentro iba a salir o se dejaba de llamar Naruto Uzumaki, ahora consciente de que no iba a ser fácil, tenía vía libre para usar la fuerza, al menos solo un poco, lo suficiente como para que aquel molesto intruso finalmente fuera desalojado.
Así pues, sujeto con mas fuerza el anillo que ahora creía se burlaba de él al no poder jalarlo y aplicando gradualmente mas fuerza empezó a tirar encontrándose una vez mas con aquella resistencia de parte de la pelimorada, cosa que empezaba a preocuparlo pues no estaba precisamente siendo suave ya en ese momento, no le quería hacer daño, al menos no verdadero daño.
- ¡HIIIIIIG! ¡FUAAAHH! - aunque claro esta que el otro lado no parecía estar precisamente sufriendo en este momento con aquella competencia tan ridícula de fuerza, eso lo habría podido notar si mirara su rostro contorsionado y no precisamente de dolor, pero dada la posición de ambos, eso no era posible, - ¡UGYAAAAA! ¡N-Naruto... samaaaa! - finalmente mostró su estado al rubio cuando con toda la fuerza de la que disponía giro su rostro como pudo, solo lo suficiente como para que el rubio la viera a los ojos.
"Jeeeee, pero que pervertida... lo esta disfrutando", no pudo evitar ese reproche en su mente cuando vio el rostro de Anko, esa expresión no era de dolor, ni siquiera era de molestia, era de puro placer, sus labios en una mueca que se asemejaba a una sonrisa mal contenida mientras dejaba al descubierto esas perlas blancas dentro de su boca, presionándose entre sí, derramando saliva y lagrimas, lagrimas que salían de unos ojos que estaban tan nublados por la lujuria, a este punto los corazones en esos ojos se encontraban ahogados en un mas de perversión digna de alguien como Anko, su rostro era casi que un rostro orgásmico, "bien, si así quieres jugar", al parecer aun podía ser u tanto mas rudo, después de todo, a esa pervertida parecía encantarle de todas formas.
Con este nuevo, "permiso", de parte de la chica, aplico un tanto mas de fuerza en sus tirones, cosa que llevo a Anko a gritar de nueva cuenta, bueno era mas a berrear, al parecer esa chica estaba ahogándose en el éxtasis de la carne y si no fuera porque sabía que sea lo que sea que le habían hecho, no podía correrse a voluntad, casi podría jurar que la pelimorada estaba en ese momento a mitad de un orgasmo mientras el continuaba tirando con mas fuerza de ese anillo, hasta que finalmente el intruso empezó a ceder.
"Ahí estas", fue todo lo que paso por la mente del rubio mientras veía finalmente a aquel intruso asomarse por el ano de Anko, la cual dicho sea de paso empezaba a chillar, incomprensiblemente para él, mas fuerte ahora que el juguete estaba empezando a salir, pero no le dio importancia a eso, por ahora solo quería terminar de sacar aquel juguete que se asomaba y que revelaba en mayor detalle su forma ademas de confirmar su color morado a juego con la argolla que sobresalía desde un principio.
El plug conforme se asomaba, lo primero que dejo ver fue la redondez de aquel tapón morado, desde el primer momento en que finalmente vio aquel destello morado, pudo percatarse de la curvatura que ya se pronunciaba dentro de la pelimorada y conforme iba jalando mas, aquella primera impresión de redondez se fue confirmando al ver que efectivamente se presentaba una curvatura ahora mas definida en la base de aquel juguete.
Sin embargo empezó a sentir una extraña curiosidad cuando pese a que seguía tirando de aquella argolla y el juguete continuaba saliendo, no veía que aquella circunferencia que ahora se presentaba dejara de crecer en su diámetro, cosa que llamaba la atención quisieralo o no, después de todo, a estas alturas ya esperaba que aquel juguete estuviera por salir por completo y en su lugar, el estrecho agujero de Anko solo se ensanchaba cada vez mas para dar mayor paso a lo que estaba dentro de ella.
"¿¡Pero qué demonios!?", el grito escandalizado en su mente se debió a que para ese punto, el susodicho tapón finalmente había llegado hasta la mitad fuera del culo de Anko, eso lo sabía pues las paredes del rosado agujero finalmente dejaron de expandirse, aunque lo que lo asombro era el calibre de lo que termino apareciendo del interior de la pelimorada.
Era para asombrarse la verdad, pues cuando aquel juguete finalmente revelo su tamaño al legar a la mitad del mismo, no tenía como medirlo en ese momento, pero estaba seguro de que aquello debía de medir mínimamente 3.5 pulgadas de diámetro, es decir, dentro de su culo, Anko Mitarashi había tenido alojados 8.89 centímetros de diamtetro de un objeto de forma esférica, era mas o menos el tamaño de una jodida pelota de beisbol y esa no sería la única sorpresa que se llevaría pues cuando finalmente saco por completo aquella bola, se encontró con que la línea continuaba y una vez mas se perdía dentro de las entrañas de la pelimorada.
"Ustedes están muy locas", no pudo evitar pensar en eso sobre las perpetradoras de este acto tan degradante al entender finalmente que desde el principio se había equivocado respecto al intruso en la puerta trasera de Anko, nunca fue un simple plug, no, en su lugar, habían puesto un juego de bolas anales y al parecer de alto calibre, "y me acusan a mi de ser un jodido sádico", no pudo evitar el reproche cuando recordó como en mas de una ocasión habían dicho que el era demasiado rudo con la pelimorada, irónico y también un tanto hipócrita.
Pero entonces un nuevo pensamiento le asalto la mente y fue mientras veía la primera de aquellas bolas que ahora colgaba del culo de Anko completamente libre y era el hecho del tamaño que presentaba, no es que no conociera ese artilugio, mentiría si dijera que no había hecho uso de uno como esos en el pasado, aunque eso sí, no llegaban a presentar tal calibre, pero como sea, la cuestión era que conocía el articulo y sabía como funcionaba, es decir, insertando una bola a la vez y cada vez una con mayor diámetro que la anterior, por lo que bajo ese precepto y considerando el tamaño de la última bola en entrar que era la que a su vez era la primera en salir y que ahora estaba viendo, la interrogante sobre el grosor de las bolas faltantes por salir llenara su mente, estaba seguro de que pequeñas precisamente no eran.
"¿Como es que no le duele el estomago?", no pudo evitar esa cuestión viendo esa enormidad que acababa de sacar del culo d la jadeante Anko y considerar el calibre de las que faltaban, no importaba que Anko fuera una masoquista de primera, esto ya estaba a otro nivel, incluso para él, "en serio, ellas están enfermas", tendría que hablar con ellas para saber que pasaba por su mente, por no mencionar que fue lo que provoco tal castigo, pero por ahora había un problema mayor, " si, están enfermas... y yo también", debió admitir, porque al final, por mucho que esto fuera excesivo, por mucho que se estuvieran pasando con el castigo, por mucho que fuera posible que no lo mereciera, la realidad era que saber que Anko había alojado por quien sabe cuanto tiempo dentro de ella algo así de grueso, lo excitaba al punto de que sentía que la polla le iba a reventar de lo duro que sentía la sangre bombear por sus venas y lo fuerte que palpitaba ansiosa de intercambiar posiciones y que ahora fuera su gran grosor lo alojado entre ese par de carnosos cachetes.
Ya no resistía mas, quería volver a jugar con Anko, restregar su polla por completo contra su culo, así que ese estúpido obstáculo de plástico que obstruía su camino debía irse y debía irse a la de ya, iba a enloquecer si no lograba disponer de ese carnoso y regordete trasero pronto, así que solo quedaba la cuestión de como sacar eso de la manera que conviniera mas para todas las partes.
"Bueno... Tsu-chan siempre dijo que si retiras una cinta adhesiva de manera rápida duele menos", recordó en ese momento las muchas veces que en el pasado cuando se lastimaba y su esposa lo trataba, esa era su argumento cuando debía retirar las banditas medicas, uego se besaban y si tenía suerte hacían el amor, de hecho, había visto usar el mismo argumento a Hinata y Tsunami sobre las banditas medicas con Boruto, Himawari o Nozomi, "supongo que es el mismo principio aquí", decidió probar esa teoría en este caso cuando vio de nuevo hacía el trasero de Anko y noto las circunstancias tan particulares.
Llevo su mano de regreso a la argolla de las bolas anales luego de pensar y considerar sus opciones y una vez sujeto, se preparó para hacer su movimiento, aunque antes y para relajar a la pelimorada acarició un tanto sus nalgas con mimo, como tratando de relajarla y decirle que todo estaba bien, claro que ella no le estaba prestando siquiera atención, aun absorta en el placer que la embargaba tras haber sentido salir aquella bola de su culo, pero eso él o lo sabía y cuando sintió que era el momento, procedió a actuar.
- ¡UGYAAAAA! ¡N-Narutooo-sammaaaaa! - fue simplemente sentir el tirón y la pelimorada simplemente chillo con tal potencia que bien podría haberse desgarrado las cuerdas vocales, aunque como culparla cuando sentía como si le estuvieran intentando prolapsar los intestinos con el rudo movimiento de extraer las bolas que tenía alojadas en su ano, - ¡HYYYY! Naruho... shamha - fue una experiencia particular y que prácticamente le destruyo el cerebro al punto de casi colapsar ante las sensaciones, es decir, de que otra manera se podría definir sentir un placer tan avasallador por básicamente ser forzada a cagar esa ristra de bolas del interior de su culo, esa sensación se le iba a quedar grabada en la mente pero lo peor de todo, es que ni con tan violento e intenso placer fue capaz de correrse como deseaba hacerlo, lo que sea que le hicieron, era fuerte, muy muy fuerte.
Por su parte el rubio ahora con la ristra de bolas anales en sus manos tras haber "liberado" a Anko de ellas, las veía con atención y también con cierto grado de miedo, es decir, era una cadena de bolas en serie con un total de 10 bolas en su composición y justo como se imagino, iban desde la punta hasta la base aumentando el diámetro de cada bola, aunque eso sí, por muy pequeña que fuera la primera bola que se debía de meter, la realidad es que esa primera bola no bajaba de las 2 pulgadas, es decir alrededor de 5.08 centímetros, diámetro que cuando él las usaba era de hecho mas grande.
"En serio, ¿como no le dolía con esto metido ahí?", sus pensamientos seguían rondando con lo que solo podía pensar era una imposibilidad, si no fuera porque lo estaba viendo no lo habría creído y dejaba claro que sus mujeres podían ser tanto o mas sádicas que él si presionaban los puntos adecuados, cosa que le causaba miedo ademas de grabar en su mente y corazón jamas hacerlas enojar hasta el punto de ser merecedor de un castigo semejante, "supongo que nunca terminas de conocer a las personas", ese era el pensamiento que le rondo por último la cabeza al considerar toda la situación y lo incrédulo que había quedado ante la idea de que sus esposas fueran capaces de llegar a estos extremos.
Se habría quedado mas tiempo sumergido en sus pensamientos si no fuera porque de un momento a otro un ruido llamo su atención, eran leves quejidos que lejos estaban de ser de dolor, de hecho eran mas de necesidad y placer y cuando miro a la culpable de aquellos ruidos recordó que la polla la tenía dolorosamente dura y ansiosa de atención.
- Naruho-shammaaaa, pog favog, maaaasshhhh - de repente se encontró conque Anko lo miraba y en sus ojos ya no había mas que perversión y lujuria, lo estaba llamando mientras con su mirada le imploraba que le hiciera aun mas cosas sucias y perversas y como para cerrar el trato estaba moviendo su trasero de un lado a otro mientras le dejaba ver como su vagina aun atormentada por el enorme dildo chorreaba como grifo roto, cosa que combinado con la inmovilidad de sus brazos y su incapacidad de cerrar las piernas incluso en este momento, lo incitaban a cumplir su deseo, - pog favog, mi culito she shiente than sholitoooo - comento aun sumida en su placer mientras su capacidad de hablar adecuadamente solo lo seducían mas.
Luego estaba el detalle final, ese que mas lo tenía absorto en su mirar, aunque como culparlo, era difícil apartar la vista de tremendo espectáculo que era ver a Anko Mitarashi con el culo abierto, literalmente en ese momento su ano era solo un enorme boquete producto de la expansión causada por las bolas anales que traía hasta hace un momento y eso le daba un muy buen primer plano del tono rosa de sus entrañas.
El que moviera su culo como perra en celo tampoco ayudaba a calmar su ansiedad y hacía que cada ver se volviera mas difícil decirle que no a la idea de meterlo dentro de ese carnoso trasero, es decir, en ese momento estaba tan abierto que se deslizaría tan fácilmente hacía su interior, todo lo que debía de hacer era empujar en su dirección.
"Quiero meterlo... pero no debo, aunque podría ser solo la punta... pero se que no me detendría ahí y si solo lo hago un ratito... no, se lo prometí a Tsu-chan y Hinata-chan", la mente de Naruto estaba hecha un caos, su libido peleaba contra su razón, cosa curiosa porque cuando se trataba de sexo generalmente siempre estaban de acuerdo, pero en ese momento pese a las ganas que tenía de mandar todo al demonio y enterrarse profundo en las entrañas abiertas de la pelimorada, su compromiso y determinación a cumplir con su palabra era lo único que evitaba que terminara cediendo a lo que tanto deseaba, pero como muchas veces en el pasado había dicho, el no era de los que retrocedían a su palabra, por mucho que en ese momento se odiara a si mismo por ello.
- Naruhooo-shammmaaaa, gapidhooooo - y el que Anko le rogara de tal manera tan vulgar tanto verbal como físicamente hablando no estaba ayudando en lo mas mínimo a soportar la tentación, en definitiva tenía que castigarla por ser una perra tan obscena y libidinosa y cuando todo esto terminara se aseguraría de follarla tan fuerte y derramar tanta leche dentro de su útero que si no le hacía un hijo, cuando menos le haría un queso.
No sabía que hacer, en ese momento el ano excesivamente abierto de Anko era como un agujero negro, succionando toda su concentración hacía su interior y su polla solo palpitaba rogando que le permitiera ser el explorador que descubriera los misterios que ahí residían, de verdad que estaba siendo un problema mantener su promesa de nada de penetración que había hecho, "un momento", fue entonces que cayo en cuenta de un detalle en particular, detalle que utilizara previamente para iniciar toda esta locura y que ahora podía ser su salvación, "que no pueda meter mi polla no significa que no pueda meter otra cosa", decidido a aprovecharse nuevamente de ese vacío legal y consciente de que no descansaría hasta haber jugado a consciencia con el culo de la pelimorada, sonrió sagaz ante tan ingeniosa salida a su predicamento.
Se acerco de nuevo a la atada mujer y cuando la tuvo cerca, solo se agacho hasta que su rostro alcanzo ese carnoso rasero y aspiro el femenino aroma de su cuerpo, embriagándose en la sensación que percibía, ese delicioso aroma a feminidad, a erotismo, a fertilidad y ese aroma que desprendía su cuerpo lo enloquecía, lo enervaba, quería probarlo.
Curiosamente, fue solo hasta ese momento que se percato, estando tan cerca de ella, de que de hecho por su sedosa piel se esparcía una ligera capa perlada, producto del sudor de la chica, lo cual hacía verla mas apetitosa, especialmente el actual objeto de su adoración que no era otro que ese obsceno culo, ese par de carnosas nalgas que lo seducían con solo exhibir su forma ente él y ese deseo era algo que no podía controlar.
Antes de darse cuenta, ya estaba pasando su lengua por una de aquellas perladas nalgas, saboreando la femenina carne con adoración y necesidad, el sabor era adictivo y en su actual estado solo estaba incrementando su necesidad, por eso paseaba su lengua con mayor frecuencia, primero por una nalga, luego por la otra, asegurándose de saturar sus papilas tanto como pudiera con el sabor de Anko, pero eso no era suficiente para calmar su hambre y el escuchar a la pelimorada gemir al sentir su lengua recorrer su perfecto trasero, bueno, simplemente no pudo contenerse mas.
- ¡KYAAAA! - Anko solo pudo gritar ante la impresión cuando sintió como una de sus nalgas era de repente mordida, no con brusquedad pero si con la suficiente fuerza como para dejar la marca de los dientes estampada en su suave piel y es que sí, Naruto no pudo controlar su impulso y termino mordiendo esa jugosa carne tan tentadora que tenía enfrente luego de haber dado una probada con su lengua.
No solo eso, ademas de morder, una vez la carne estuvo dentro de su boca y sujeta por sus dientes, también estiro y chupo la carne, la mastico como si de un chicle se tratara, amando la sensación esponjosa en su boca y haciéndolo querer morder mas, primero una nalga y después la otra, era como si en cierta forma calmara su ansiedad, incluso sentía que relajaba sus encías y mientras hacía todo ello, Anko solo gemía amando ser "devorada" por su dueño.
Para cuando el rubio se sintió satisfecho, el trasero de Ano ahora no solo tenía las enrojecidas marcas de las nalgadas que antes le diera su señor, ahora también contaba con marcas de mordidas y chupetones por toda la piel de sus nalgas, dándole de alguna manera una apariencia obscena, depravada y al mismo tiempo muy sensual si es que tal combinación era realmente posible.
había llegado el momento, ahora mas calmado, se concentraría en lo que iba a hacer, estaba seguro que a ella le gustaría, era Anko después de todo y si algo sabía era que cuando estaba en ese modo de masoquismo total, entre mas guarro y humillante fuera lo que le hiciera, mas lo disfrutaba, mas se mojaba, era una pervertida completa.
"Me gustaría tener lubricante para esto, pero bueno", pensó mientras se ponía en posición para lo que iba a hacer, aunque viendo el desastre húmedo que era la región inferior de la pelimorada, dejo de preocuparse por ello, es decir, si necesitaba lubricar, con la cantidad de jugos que estaba chorreando la chica bastaba y sobraba.
Se acerco a Anko y se perfilo contra su aun expandido ano, levanto su mano derecha y se preparo, respiro profundo para hacerlo bien a la primea y antes de proceder, por un simple impulso de sadismo decidió dedicarle unas, estaba muy seguro de que lo serían, inquietantes ultimas palabras para confundirla un poco sobre lo que pensaba hacer.
- Ne, Ankooo-chaaaan - la llamo con cierta diversión a la vez que la inclinaba un poco hacía adelante, como tratando de perfilar mejor su trasero y cuando tuvo toda su atención, continuo, - respira profundo - fue todo lo que dijo con una sonrisa que si Anko la hubiera visto, sabría que nada bueno estaba tramando ese pequeño rubio revoltoso.
- A que se refiere, Naruto-sama¡aaaahhhh! - para cuando hizo su pregunta, fue uy tarde y lo siguiente que supo es que había obtenido la respuesta que buscaba de una manera bastante física y quizás demasiado directa, pero que como siempre, tratándose de ella, estaba lejos de mortificarle o causarle alguna incomodidad, por el contrario, solo acrecentaba ese tortuoso placer que la había asolado desde que fuera atada y que se había incrementado a nuevos niveles desde que el rubio decidiera empezar sus juegos contra su persona.
Y es que efectivamente, ese pequeño y descarado rubio había hecho de las suyas para penetrarla, y ya que la idea de usar su polla para hacerlo no estaba a discusión, se había visto en la necesidad de tornarse mas... creativo en cuanto al método que utilizaría para poder penetrar a la pelimorada por el culo como ella lo estaba pidiendo.
Y sí, había encontrado la manera, que no era otra que usar su mano para jugar con el abierto trasero de la chica, aunque claro esta, gustándole fastidiarla como le gustaba y conociendo la naturaleza masoquista de la chica, había llevado las cosas un poco mas lejos y lo que inicialmente se perfilaba como una penetración al ano de la Mitarashi con sus dedos, termino evolucionando hasta terminar siendo un fisting anal en toda regla con el puño cerrado y como cereza del paste, con inserción profunda, muy, muy profunda, lo cual significaba al menos medio antebrazo si no es que mas.
Anko le estaba costando recuperar la respiración, acababa de ser ultrajada por el rubio usando su mano, viajando profundo dentro de su recto, sintiendo el grosor de ese bracito que en este momento estaba incluso estirando un tanto mas sus paredes anales de lo que lo hiciera aquellas bolas que tenía metidas previamente y lo peor, le gustaba demasiado, se sentía tan llena, tan sucia, tan inmoral, quería mas, tal vez no fuera lo que deseaba realmente, pero eso no quitaba el hecho de que se le antojaba y mucho recibir mas de ese trato tan animal.
Y claro que él se lo dio, era como si le hubiera leído la mente en cuanto a lo que deseaba, porque en cuanto sintió que se recupero lo suficiente, entonces empezó a mover su brazo dentro de sus entrañas, retrocediendo lentamente, dejándola sentir cada centímetro de su brazo, antes de con un intenso empujón, regresar la extremidad de nuevo a lo profundo de sus entrañas, una y otra vez y quizás incluso hundiéndose un poco mas con cada acometida de su parte.
La pelimorada solo chillaba por el placer, no le quedaba mas por hacer, sus brazos inmovilizados, sus piernas restringidas, ni siquiera sus pechos o intimidad estaban a salvo del asalto y ahora para completar el cuadro su trasero asaltado de manera tan deliciosa por la mano del rubio, a duras penas tenía tiempo para recoger aire en sus pulmones antes de sentir como de un solo empujón dentro de su recto el rubio le sacaba todo el aire de nueva cuenta, se iba a morir abrumada por estas fuertes emociones y no podría estar mas feliz en ese momento.
Claro que para el rubio aquello no era suficiente, quería enloquecerla un poco mas, así que fuera de acelerar su brazo con el que penetraba el culo de la Mitarashi, necesitaba hacer algo mas y claro que encontró ese algo con su lleno coñito chorreante, no sabía como no se le ocurrió antes, pero obviamente no iba a dejar pasar la oportunidad.
Así que sin perder tiempo con su mano libre tomo aquel consolador alojado en su intimidad por la base y se aseguro de tener un buen agarre sobre el dildo, cosa bastante complicada considerando que estaba empapado en los jugos vaginales de la pelimorada pero una vez logro un buen agarre comenzó con su plan que no consistía en otra cosa que en mover adelante y atrás aquel falo de goma dentro de la abusada intimidad.
Claro, cuando se trataba de hacer retroceder el objeto no podía sacarlo tanto como le hubiera gustado debido a aquella especie de vulgar braga que a su vez hacía de asidero sobre la base del consolador, pero aun así le daba buen espacio de maniobra, especialmente luego de que aprovechara el empuje natural de esta barrera para acometer con mayor fuerza contra el coñito de Anko.
Y ahí estaba él, con una de sus manos metida hasta el fondo en el culo de la pelimorada mientras la otra se encargaba de darle movimiento al dildo en su coño en un movimiento frenético pero acompasado a los movimientos en la parte posterior de la chica y así continuo bombeando intercaladamente, a tiempos iguales y demás formas que se le ocurrió al rubio dentro de los agujeros de Anko, quien dicho sea de paso, ahora si, ya no tenía siquiera voz para soportar los embates de su amo.
Estuvo en eso por quien sabe cuanto tiempo hasta que el ardor que sentía en la polla se volvió completamente insoportable, solo entonces dejo de mover el dildo y mas importante saco del culo de la pelimorada su mano y brazo, eso si, lo hizo tan rápido que en el proceso un sonido de "POP", como si destapara el corcho de una botella de champagne resonó en la habitación.
Estiro la mano que unos momentos antes estuviera en su culo hasta que alcanzo la cabeza de la chica y ofreció sus impregnados dedos para que los chupara, no necesito decir nada, la respuesta fue automática,, de repente la pelimorada que llevaba un rato sin hablar o emitir sonido simplemente estiro la lengua y empezó a lamer los dedos, limpiándolos antes de que el rubio los introdujera en su boca para que también los chupara, cosa que igualmente hizo con gusto.
En cuanto se sintió satisfecho con las acciones de Anko, retiro su ensalivada mano y se concentro finalmente en lo que mas quería hacer, que era saciar su polla, claro esta, asegurándose de no penetrar en el proceso a la pelimorada, pero aun queriendo usar ese carnoso culo para calmar su propia necesidad que en este momento estaba desbordada, especialmente luego de la doble penetración tan particular que le acababa de hacer a la mujer.
Curiosamente todo este deporte sexual que acababa de realizar con la pelimorada trajo consigo una ayuda inesperada y que el rubio no considero sino hasta que ya estaba listo para envolver su miembro con la jugosa carne del trasero de Anko para poner ordeñar su polla como esta rogaba que lo hiciera y esa ayuda fue producto del desborde de fluidos vaginales que liberaba Anko Mitarashi tras esa ultima vejación.
Fue verla escurrir en tal cantidad y la idea vino a su mente de inmediato, usar esos jugos para embadurnar su polla y así lograr una menor resistencia y fricción cuando decidiera usar el trasero de la pelimorada como one-hole de carne, "bueno, nunca esta de mas algo de lubricación", fue lo que pensó el chico cuando de inmediato puso sus manos bajo la chorreante intimidad de la mujer, poniéndolas en forma de cuenco y así recoger una buena cantidad de aquel líquido viscoso que luego se aseguro de esparcir muy bien por toda su herramienta, un proceso que repitió dos veces mas para asegurarse de que su miembro estuviera realmente bien lubricado.
Una vez que considero que estaba bien, sin mayor demora llevo su polla contra el trasero de la pelimorada y sin perder mas tiempo puso su miembro en el canal entre sus dos nalgas, antes de sujetarlas y usarlas para envolver adecuadamente su miembro, solo ese carnoso abrazo ya lo enervo y cuando gracias a los jugos que ahora recubrían su polla, esta se deslizo con tal fluidez y fuerza entre ambos glúteos, simplemente ya no pudo o quiso detenerse.
Lo siguiente que paso es que durante los próximos minutos, que no fueron pocos por cierto, el rubio abuso de las nalgas de Anko Mitarashi, usándolas con el único y obsceno propósito de hacerse un paizuri anal, por extraño o improbable que sonase aquello, la sensación era pletórica, esa suavidad, esa carnosidad, esa calidez, era difícil mantener el control cuando tan eróticas proporciones lo estimulaban de aquella manera, nadie creería que Anko tenía un complejo por esos kilitos de mas que había adquirido con los años, es decir prácticamente no se notaban a simple vista y ciertamente, a menos para el rubio, no hacían mas que aumentar la belleza de la pelimorada, dándole un toque único y exótico que la definía como Anko, ademas, para calmar sus preocupaciones respecto a ese tema, le había dado un régimen de entrenamiento para hacerla sudar, uno que a ella le encantaba y que por la sensación que percibía en su polla, estaba dando maravillosos resultados.
Era simplemente imposible controlarse y ella tampoco se lo ponía fácil para hacerlo, sus gemidos ahogados, el como apretaba su culo contra él, como tratando de asegurarse de que su polla no saliera de entre sus nalgas, la calidez del lugar y el hecho de que en cuanto sentía que la lubricación se iba perdiendo, tenía ese dispensador de lubricante natural llamado coño chorreando tan cerca de él, bueno, era imposible ser compasivo con ella y el que su ano por lo que sentía, comportándose como una nueva boca, estaba tratando de rodear su polla, de engullirla seduciéndola para que entrara en aquella oscura y apretada gruta no es que ayudara mucho.
Es decir, cada que llevaba su bolla asta casi sacarla de entre ese portentoso culo, en el momento en el que volvía a insertarse entre aquellas carnes de un solo envión, al pasar justo por el ano de la Mitarashi, casi podía jurar que sentía aquel agujero succionando, tratando de llevar su polla a su interior y por el Rikkudo Sennin, las veces en que su polla estuvo a nada de entrar en ese reducto, porque sí, en mas de una ocasión su polla alcanzo a rozar la entrada con la punta bulbosa de la misma y fue muy difícil negarse al deseo de simplemente dejarse ir y hundirse hasta el fondo de ese culo, solo su amor por sus esposa a quienes les había hecho esa promesa que de verdad quería cumplir evito que la penetrara y ahora se odiaba por haber dado su palabra.
Para Anko, la verdad su mente aun no salía de su letargo previo, tristemente no podía decir que dicho letargo fuera por un poderoso y potente orgasmo porque estaría mintiendo, era la frustración acumulada la que la tenía así, después de todo, podía sentirlo, justo en su coño, sobre su inflamado clítoris, en lo profundo de su matriz, en fin, en cada parte de su intimidad, ese orgasmo que estaba ahí, a las puertas de finalmente darle la liberación que ahora mas que nunca estaba deseando y necesitando.
Bastaba solo un toque, así era como se sentía, un leve toque y ella se correría, posiblemente incluso se orinaría del mas puro de los placeres y aun así, pese a todo ese abuso dado por su amo, a pesar de las vejaciones, humillaciones y degradaciones, seguía sin poder correrse, sin importar cuanto intentara, quisiera o se esforzara, no podía alcanzar ese cenit, sus amas habían sido tan deliciosamente malas con ella y el sentir esa enorme y caliente protuberancia frotarse tan desesperadamente contra su culo, tentándolo, seduciéndolo, atormentándolo con la promesa de entrar en sus entrañas y hacer allí un lechoso desastre para luego seguir de largo, bueno, eso tampoco ayudaba.
Al final ambos lo estaban disfrutando, uno mas que la otra por evidentes razones, pero eso no los detenía y así continuaron por un buen rato mas, él frotando su verga entre las carnosas nalgas de la pelimorada y ella presionando su trasero contra su dueño esperando que finalmente decidiera tenerle algo de piedad y ensartarla hasta el fondo como tanto deseaba.
Continuaron en ese estado de frenesí particular, hasta que el rubio finalmente ya no resistió mas y soltó toda su carga, evento que Anko logro percibir gracias a la hinchazón repentina de aquel eje de carne y con la fuerza que aun le quedaba se esforzó en presionar por completo su trasero contra el vientre del Uzumaki, ese último sándwich hecho con su trasero sobre la masculinidad del rubio llego en el momento justo en que el rubio finalmente dejo salir todo su contenido, que dicho sea de paso también fue una buena y abundante carga pese a haberse corrido mas veces antes, pero fue lo suficientemente abundante como para bañar la espalda de Anko, desde la parte de piel expuesta, a aquella protegida por aquel corsé.
Naruto en cuanto termino de correrse se dedico a observar una vez mas el lechoso desastre que había hecho al pintar la espalda y trasero de Anko con su esperma, el mayor contraste obviamente se notaba sobre aquel corsé donde su blanca simiente era mas visible, pero eso no reducía el hecho de que estaba viendo una morbosa obra de arte de tan hermosa mujer ahora su, básicamente bañada por delante y por detrás en su semen y aun así, el pensamiento persistía, "no... aun no es suficiente".
Mientras Naruto enloquecía por su necesidad de mas, Anko estaba pletórica, se sentía tan bien pese a todo y la sensación de aquella blanquecina y cálida lava que ahora cubría su espalda, la estaba haciendo sentir que se derretía, amaba esa sensación, pero al mismo tiempo, el no poder liberarse, el no poder simplemente saltar sobre su amo y obligarlo a que cumpliera su deber para con su mascota y la follara hasta que el vientre se le hinchara de tanto semen que había derramado en su interior, ella también enloquecía.
- ¡KYAA! - pero antes de que siguiera con su hilo de pensamiento, se vio girada de manera tal vez un tanto brusca para volver a encarar al rubio, movimiento que de paso y como era de esperarse tenso algunos hilos, especialmente los de su región baja y produjeron su fuerte chillido, pero ahora podía ver nuevamente a su amado dueño y al verlo se encontró con que ahora estaba ahí parado, estático, ademas tenía la mirada ensombrecida y oculta tras su cabello, cosa que la preocupó, - Narut-¡hmgn! - no pudo decir nada mas cuando su boca de nuevo se vio invadida por la enorme hombría del rubio que de inmediato empezó a follar su boca como si no hubiera mañana, ahogándola con su carne y enviándola al deliro del placer al probar de nuevo aquella masculinidad.
De ahí en mas, fue un completo despropósito de parte del rubio quien abuso de cada parte del cuerpo de la pelimorada al que tenia acceso y se masturbo con ella hasta que se corría, uso su boca, sus pechos en todas las direcciones, incluso envolviendo su pene entre una de sus tetas y su vientre y cuando se corrió uso la otra, lo froto contra su vientre, enmbadurnandolo con su liquido presemninal, uso de nueva cuenta su carnoso culo y ya que su coño estaba prohibido, uso lo mas cercano a la zona que pudo, que no era otra cosa que sus deliciosos muslos que dada la posición en la que estaba se presionaban contra sus pantorrillas y esa fue la zona que ultrajo, metiendo y sacando su verga entre la carne de sus piernas presionándose entre si hasta que se corría y solo entonces, apuntaba a su dilatado y obstruido coño para en cuanto terminaba con un lado, pasar a repetir el proceso con la otra pierna.
Para cuando termino, Anko Mitarashi era un lechoso desastre cuya consciencia a duras penas si subsistía luego de todo el abuso sufrido y su impotencia por no lograr correrse con ello, prácticamente no había zona visible en su cuerpo donde la banca semilla del rubio no estuviese presente, desde su cabeza hasta sus pies, la había bañado en su semen por completo una y otra y otra vez.
Admiro su obra, asombrado de todo lo que se había corrido, era increíble la verdad todo el semen que había liberado, pero mas increíble era que aun así, no estaba satisfecho.
Sí, había calmado su ansiedad y cuando menos sus bolas ya no dolían de lo cargadas que estaban, pero masturbarse con el cuerpo obsceno de Anko no era lo mismo que follarsela en toda regla y por ridículo que pareciera, el saber esa diferencia, era lo que lo tenía en esa situación de insatisfacción, no se calmaría hasta que volviera a sentir esa sensación particular, cálida, húmeda y estrecha que envolvía su miembro cuando estaba con una mujer, pero viendo el lado positivo, sus bolas las sentía mas ligeras y al menos por ahora, su polla finalmente había decidido tomar un descanso, al menos estaba flacida y se daba por bien servido con eso por esa ocasión.
Ahora ya mas relajado y con una mente mas lucida, se fajo los pantalones una vez mas y ya repuesto finalmente fue que se percato de que quizás había pasado mas tiempo del necesario jugando con Anko, no se quejaba ni mucho menos, pero no es que fuera precisamente el momento ara dejarse llevar por la libido.
Como fuera, ya iba siendo hora de seguir su camino, pero antes decidió arreglar un poco el lugar, y no se refería a la habitación, sino a la mujer que se encontraba en ella, aunque claro, eso no significaba que iba a limpiar a Anko, es decir, había trabajado y se había esforzado mucho para lograr darle esa lechosa y lasciva apariencia, no, no era eso lo que tenía que arreglar, era mas bien dejar a Anko tal como la encontró, al menos en lo que se refiere a su posición.
"Nunca dije que luego de terminar con ella la iba a liberar", se sintió perverso una vez mas al considerar ese simple hecho y sonrió travieso antes de tomar en primer lugar esa ristra de bolas anales y con deleite volver a colocarlas, una a una dentro del gordo culo de Anko, viendo con placer como pese a que su ano se había cerrado tras todo ese tiempo, en cuanto sintió la primera bola empujar contra él, se abrió gustoso para devorar aquella esfera y luego otra y otra, donde como toda prueba de que lo sentía, podía escuchar ligeros gemidos de la desmayada mujer.
Prosiguió con aquellos llenos pechos una vez termino con su culo, ahora tenían un interesante contraste entre un tono color rosa y el blanco de su simiente y tras admirar esa peculiar combinación, continuo con lo que estaba haciendo, para lo cual tomo la cadena dorada que ataba los rosados pezones de la chica de los cuales gruesas gotas de su esperma colgaban y regreso la cadena a su posición original, es decir, atada contra el collar en el cuello de la pelimorada.
Lo ultimo fue los accesorios en su cabeza, empezando por los ojos, ya los tenía cerrados producto de su inconsciencia y estaba muy seguro que cuando los abriera su visión igual estaría limitada gracias a los pegotes de semen que también los rondaban y que seguramente continuarían uniendo sus parpados de alguna forma gracias al esperma, pero igual, la idea era arrebatarle una vez mas la visión y solo por sádico morbo coloco de nueva cuenta la venda sobre sus ojos sin limpiarlos primero.
Dejo lo mejor para el final, esa boquita de labios carnosos que se paso lo que suponía fueron las últimas horas ya fuera gimiendo o chupando su polla o incluso ambas cosas, para ese lugar tenía un regalo extra especial de despedida y que procedió a darle luego de robarle un último beso donde le transmitía su amor y también lo mucho que había disfrutado abusando de su cuerpo y entonces volvió a meter sus bragas en su boca, solo que en esta ocasión con un pequeño plus, ahora esas obscenas bragas suyas, estaban empapadas en el semen del rubio.
Sí, ese era su obsequio de despedida, en algún momento mientras jugaba con la restringida Anko se le ocurrió esa idea, es decir, ya que su intención era dejarla como estaba cuando la encontró, bien podría darle algo para comer hasta que la que le había hecho esto decidiera finalmente soltarla, así que tomo esas sucias bragas que a Anko tanto le gustaba usar y las enrollo en su verga asegurándose de cubrir su punta justo con la zona donde la tela tocaba su vagina y se masturbo con ellas hasta correrse dejando las bragas hechas un desastre inseminado.
No mentiría, cuando hizo aquello sus bragas aun estaban húmedas con la saliva de la pelimorada, cosa que conforme frotaba su miembro con ellas y recuperaban el calor convirtió aquello en una experiencia bastante mas agradable de lo que se esperaba y ahora, era momento de regresar esas bragas hechas bola y cubierta con su semen dentro de la boquita de Anko quien una vez mas como por inercia, abrió la boca cuando sintió el objeto, aunque también podía jurar que fue una respuesta a la inhalación que realizo previamente y que seguramente lleno sus pulmones con el viciado y lascivo hedor a semen en las mismas.
Como fuera, regreso aquel trozo de tela a su boca escuchándola gemir y gorjear en el proceso antes de finalmente sellar su boca de regreso con aquella mordaza de bola clocada con cuidado y una vez hecho esto dio un par de pasos atrás para asegurarse de que todo estaba en orden y al ver a la hermosa Anko, de nuevo con sus brazos atados y hacia arriba, con la venda en sus ojos, las bragas y la mordaza en su boca, sus pechos atados y sujetos de los pezones por una cadena unida a su cuello, sus piernas abiertas de par en par, su coño lleno con los juguetes y su culo con las bolas anales de nuevo alojadas en su interior se considero satisfecho.
Solo entonces dejo la habitación dándole un último vistazo a la mujer que ahora yacía ahí inconsciente y atada para luego cerrar la puerta dejando de nuevo a la pelimorada a solas y a él con la oportunidad de respirar y llenar sus pulmones con un aire mas limpio, no tan cargado del vicio del sexo como lo estaba dentro de aquella habitación, cosa que le permitió calmarse y poner su mente en orden tras tan intensa actividad.
Aun sentía curiosidad sobre como es que Anko termino así, aunque se hacía algunas ideas, cosa que le hacía suspirar, Anko se buscaba problemas a propósito en ocasiones, pero era parte de su encanto y si era honesto consigo mismo, en parte él tenía la culpa por ello, pero a estas alturas ya no tenía sentido preocuparse por eso, aun tenía un tiempo mas para descansar, así que lo iba a aprovechar.
- En el mar la vida es mas sabrosa, en el mar la vida es deliciosa - y así, cantando una vez mas, retomo su camino alejándose de aquella puerta con las manos detrás de su cabeza y una sonrisa satisfecha en su rostro, dirigiéndose al lugar mas lógico para descansar y donde seguramente encontraría las respuestas que buscaba de las mismísimas perpetradoras... su habitación.
-CONTINUARA-
Finalmente un nuevo capítulo de esa historia y con nada menos que 32,660 palabras, nada mal, ahora respecto al capítulo, como se habrán dado cuenta, se centro mas que nada en Anko, una situación muy vulgar y como Naruto se "aprovecho" de ella para liberar un poco de estrés por su actual situación de abstinencia prometida, todo mientras aun permanecen viajando por el mar a su siguiente destino, a ver quien adivina cuál es.
Originalmente pensaba hacer el capitulo diferente, es decir, sí iba a pasar lo de Anko, pero ademas también tenía la intención de otra otra escena que diera una mayor explicación respecto a algunos eventos, pero al final, me di cuenta que si lo hacía todo en un solo capítulo iba a salir súper largo, así que me decante por partirlo a la mitad y dejar este capítulo solo para Anko y ya el siguiente mostrar lo demás con mayor calma, por no mencionar darles un rato caliente de lectura que en la historia había pasado un poco desde la última vez que algo de eso ocurría, así que espero que lo hayan disfrutado.
Sin mas que decir me despido deseándoles salud y que se estén cuidando en estos tiempos tan locos.
Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior
Reviews:
Felipe1402XZA
Bueno que te digo, se lo gano a pulso con sus tonterías.
Drake. Dman
Thanks man, ;)
chisa782911
Tu tomate tu tiempo, así se disfruta mas, XD.
De hecho estaba pesando a cual de las dos elegir para eso, al final me decante por Hinata y reo que fue la elección correcta.
Como siempre digo, trato de hacer que las motivaciones tengan sentido dentro del contexto de la historia, no una cosa de solo porque sí y ya, de esa manera se disfruta mas creo yo y de paso respetar en la medida de lo posible la actitud y comportamiento de los personajes originales, así siento que se torna mas creíble.
Esa parte me divirtió escribirla, siempre me ha gustado la idea de un Kurama algo tsundere que siente cariño por los hijos de Naruto, pero por su actitud de macho no lo admite y claro, eso lo lleva a situaciones donde acaba mal parado y a merced de las niñas sobre todo que son las que mas lo quieren y les gusta jugar con él, hasta ahora parece que va bien esta idea.
Como te habrás dado cuenta en este capitulo, Naruto esta que estalla, es solo su promesa la que evita que pase la línea antes de tiempo, pero créeme que cuando finalmente llegue el momento va a ser una locura, tanto que si no fuera porque ya esta embarazada, seguro le hacía un hijo, así que cuando menos toda esa leche le servirá a Tsunade para hacer un queso XD, de hecho y como una especie de mini spoiler de lo que sera ese momento, Tsunade se va a romper y va a dejar salir a una degenerada total de su jaula, así que vete preparando para el gran momento, primero con Hinata y luego con Tsunade.
brasheril-holmestalentsmaster
THANKS!
I'm glad that you enjoied it. And don't worry about extensión, on the contrary I am happy for you great review.
The smut is main dish, so to speak. I try that the scenarios are complete in all ways for the greates credibility when reading and so, stimulate the imaginatión of reader. The conversations are part of the moment and their mood, for that, in some moments are little matures and in other moments be very matures. The interactions, I try to show a family loves each other, so obviusly they are flufy at times. I know I have to improve, but it's a whole process, one step at a time.
About the characters:
Naruto - Yeah, that is strong point in the history I thought, a Naruto shota is controversial, but easily acceptable, apparently. No, no, he doesn't lose his power, strength or anything, it's just a change in his appearance. Yeah, I know it, it is an alteration of reality, a solid illusión so to speak. This jutsu is proof of Naruto's creativity, let's remember that Naruto was self-taught in his childhood due the hate of villagers, shinobis too, then, nobody taught him properly, the result, "illusions" too real. The henge is a measure for people outside his family, he does not need to hide his appearance at house, also, it's best not to force his luck with the chakra extra, after all, two more biju inside him are dangerous if he abuse that power. I try repair the mistake about his attitude towards his family, Kishi expressed his frustrations with him and I didn't like that, to no one in fact, about Sasuke and Sakura, well, I wouldn't trust in them either, I mean, Sasuke is volatile and manipulable, and Sakura, she and her fanaticism for Sasuke is dangerous, who knows if she doesn't tell him what she should not. Don't worry, he will have many such moments in the future, I promise.
Tsunade - Thanks, I worked really rough in her development. With Tsunade, I took certain liberties to develop her personality, I took advantage of the little story she had about her past in the canon and started from there, then, I built her life in the village with Naruto, with her fears, insecurities and complex and thus, I consolidated her story and the challenges they both faced to become the family they are today. You know, I tried to make her more human, vulnerable and apparently I made it, I'm glad you liked my Tsunade's version. Yeah, you're not first that tell me that and I know the story you are talking about, it is very, very smut, it is a very good read certainly, XD.
Hinata - Yeah, in fact I plan one arc for Hinata, about her relationship with Naruto, with Tsunade, how she joined this madness, you know, to develop her story like I did with Tsunade, but the groundworks is already ther. Hinata is shy and little insecure, so I think the idea of showing her beautiful, developed and erotic body MILF to others doesn't her funny, that's why she hides her true appearance from everyone, except her family obiusly, but yeah, her appearance with long hair is amazing, in fact, in the epilogue of Naruto Shippuden's manga, Hinata appear with the long hair, a fucking MILF with long hair, she looked beautiful, I don't know why they changed her appareance, but they doesn't do it justice.
Hanabi - She have her secrets too, I will reveal them after, but yes, she has built a close relationship sith Naruto and most importantly, with her older sister, if you understand me.
Kurenai and Anko - Yeah, I still do not understand why that change, is ridiculous and strange, not to mention forced, they totally eliminated her characteristic beauty, at least I think so. Well, in that moment I don't knew how to present my idea for Kurenai, then, I showed her like a sexy Onee-san, but maybe her character is mor like a mother or a older sister, you know, to take advantage his sageness, but with out ignore her attributes, charm and eroticism; As for Anko, she has one story for her current situation, that's for secure, but for find out more about it, you'll have to wait a little longer.
Tsunami - Her appeal is that she is a civil woman, she is not a kunoichi, so her point of view is different, unique and that is her strongest point, I mean, she understand the world in a different way and her past built her way of to think, also, I like her character, she is so cute and for the life she had, she deserves someone who love her.
Shizune - She's a good woman, maybe the only drop of sanity in the family and obviously Naruto won't ignore her, she is important for him after all and he love her very much, as for how she end in the bed of the blond, that is a story for other moment.
Ino - She unlike Sakura, broke with her obsession for last of the Uchiha and that allow her move on, to mature and I congrat for that. She is curious about the life of the Uzumakis and she has a plan for find out, but for now it is a surprise. It was not my intention that they were the same, it was just a coincidence, as for their "hunting methods", who knows.
Samui - At no time did I mention her, but she would be an interesting character to work with, yeah, is a good idea. Obviously I would have to work on her personality first, or at least justify it. Samui with long hair, could it be, why not?
Shion - She is an interesting woman and her power even more, so it would be a waste not to take advantage of it, wait for the surprises she brings.
Mei - She is hot, fucking hot and obviously I wouldn't leave her out of this. You're right, the diplomacy is very important in the new era for the elemental nations and alittle of stretch and loosen is necessary is they want create strong ties, specialy between the shotakage and the MILFkage.
Kushina and Mito - Well, assuming that Naruto wants restore the Uzumaki clan, then he will need some pureblood redheads from that clan, who better than Kushina (his mother) and Mito (his ancestor), oh yeah, this would be something very smut and I don't think that nobody bother. (Minato was naive and therefore he end condemning not only his son, his wife too and that was a unforgivable crime, as for Hashirama, that was pure stupidity, in that time, the world was chaotic, bloodthirsty, and him believe was good idea give them power like that, really? he just unleashed the madness in the world). Kushina and Mito will pass for all kinds of situations and in the end they will lie in Naruto's bed. About other redheads, maybe I use some of those options.
Bringing back someone else? maybe yes or maybe no, if I told you now, I would lose the surprise, but your idea is good.
As for the daughters, I tried do a mix of sweetness, charm, innocence and tenderness, with out stop keeping in mind who are their parents or more concretely their mothers.
Sarada doesn't attract my atention for that purpose, if the idea is have a Uchiha women in Naruto's harem, I prefer to Mikoto. Like you, I am of the think that one older women with younger men is great, but the opposite case I don't like it that much and the older the men worst, hypocrite I know, but is my think
Sakura doesn't will be the harem, I honestly don't see her in Naruto's family and mainly I don't trust in her, not even with a redemption arc I would add her.
Regarding the bijuus obviously I tried to make their interactions more like family, I mean, they are brother after all. As for your concerns with them:
1) Yeah, I thought the same, but I investigated and found that it is in fact the opposite way, that's why I placed it like this, whit Matatabi being the older and therefore the most mature.
2) They are like that, because they are with Naruto and trust him and his family, but they are not too nice like you think, they showed it a long time ago with the problem that started this, they have no problem with ending who make them angry (althoug they prefer to bother each other more than fight), anyway, there are still bijuus to appear and not everyone is going to collaborate so willingly.
Yeah, it's my fault, I exalted the big boobs too much and forgot the goos asses and certainly these girls own some of the meatiest asses in the elemental nations and therefore I offer you apologizes. You're right, balance is important, especially sith girls as erotics as these and if they have nice and big boobs, they should also have exquisite asses too.
You help me a lot with your review, it helps me improve and that's what I want.
PS: Who konws? maybe I post this story in those pages you mentioned, we'll see.
PPS: I had not realized that, but you said it, it's good that both stories are different in the way they are told.
