Capítulo 36

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Boruto abrió la puerta y la cerró tras él. Mitsuki se encontraba sentado en un sillón que daba a la ventana y a su lado, había una botella de licor a medias, aún así, parecía que el albino parecía mantener la compostura.

—¿Qué sucede? —preguntó el rubio.

Sin embargo, Mitsuki no le miró y en cambio continuó observando por la ventana.

—Mitsuki —insistió Boruto en cuanto vio que él no quería hablar.

—Estoy bien Boruto —dijo mientras finalmente le miraba y sonreía.

Boruto le miró seriamente y luego se sentó frente a él. Mitsuki no borró su sonrisa.

—Te conozco, hay algo que te está molestando, Shikadai lo sabe e incluso yo que apenas y te veo puedo darme cuenta de que así es.

Mitsuki no borró su sonrisa. Para él, cada vez que miraba a Boruto y estaba cerca de él, era como sentirse bien consigo mismo, pero debido a eso, ahora estaba teniendo problemas.

—Estoy bien amigo, es solo que extraño Suna.

—No te creo, dime qué pasa, podemos solucionarlo —dijo el rubio con seriedad.

—Puede que tengas razón, puede que no sea esa la razón por la que no me siento bien. Después de todo, yo no siento aprecio o nostalgia por algo tan estúpido como el lugar de donde vengo. Sin embargo, ¿No puedes fingir que es por eso y dejarme en paz? Realmente esta vez quiero estar solo.

—Me tienes a mí, puedo ayudarte.

—Lo dudo mucho Boruto.

—¿No crees que pueda ayudarte? Sea lo que sea, no debes guardarlo, te conozco, debe ser algo realmente grave para que te pongas así.

—Escucha, esto pasará, solo necesito tiempo. No deben preocuparse —Mitsuki trató de mantenerse en calma, pero sabía que si Boruto continuaba con eso, no saldría nada bueno de aquello.

—¿Se trata de mí? ¿Hice algo que te molestara? —preguntó Boruto de pronto.

Aquella pregunta lo tomó por sorpresa, lo que le obligó a dejar el vaso en la mesita de alado y levantarse de su sitio para caminar unos pasos dándole la espalda —Vete amigo. No es algo que no vaya a pasar, necesito tiempo.

—Entonces soy yo ¿Qué fue lo que hice? —preguntó con firmeza mientras se levantaba

—Vete, realmente no quiero que esto termine mal.

Boruto se acercó a él y lo encaró —Terminaremos mal si me voy ahora, aquí estoy amigo, tú no eres así, dime que-

Boruto fue interrumpido abruptamente por Mitsuki, quien por primera vez fue capaz de levantar la voz.

—¡SOY GUEY!

Y entonces Mitsuki sonrió con ironía cuando no vio reacción alguna en Boruto. Él ya lo sabía.

—Bien, eres guey ¿Entonces cuál es la razón por la que estás así?

—Ya lo sabías.

—Solo era una sospecha, aún así, no es algo por lo que debas preocuparte, eso no tiene nada de malo y no cambiará en nuestra relación.

—Aún no lo comprendes…

—¿Comprender qué?

Mitsuki llevó sus manos a los hombros del contrario y lo hizo retroceder hasta chocar con la pared y acercó su rostro al de él.

Boruto se mantuvo apacible, después de todo, él podía darse una idea de lo que estaba pasando.

—¿No harás nada? ¿No vas a apartarme? —susurró Mitsuki acercando sus labios peligrosamente a los de Boruto. Mismo que le contestó con la misma tranquilidad.

—Puedes hacerlo si quieres —Aquello sorprendió a Mitsuki —Si esto te va a ayudar a terminar con lo que te está molestando y te hará sentir mejor, puedes hacerlo.

—Me ayudará… solo si me correspondes como lo haces con ella…

—Esta bien —dijo Boruto sin más.

Mitsuki miró una vez más sus labios, aquellos que eran como una ilusión para él y que creyó jamás probaría. Luego lo besó y se sintió mil veces mejor cuando Boruto le correspondió. Profundizó el beso mientras lo tomaba de la nuca con una mano y llevaba la otra a la mejilla del rubio. Aquello solo duró unos segundos y cuando no sintió que este se moviera o hiciera el ademán de tocarlo, decidió separarse.

La expresión en el rostro de Boruto se mantenía igual. Aquel beso no le había afectado en nada y se sintió agradecido cuando él no le demostró tampoco algo de asco por lo que acababa de pasar. De pronto, por primera vez le preocupó lo que pasaría después de aquello ¿seguirían siendo amigos?

Llevó su una mano a su cabello en señal de desesperación, sin embargo, la sonrisa de Boruto atrajo su atención y esta vez fue el rubio quien lo tomó de ambos hombros y lo cernió levemente.

—Aclarado el asunto, supongo que ahora no hay ningún problema ¿Por qué no llamamos a Shikadai y tomamos los tres juntos?

—Boruto…

—No te preocupes por eso —Boruto se dirigió a la puerta y tomó el pomo, pero antes de abrirla, Mitsuki le habló nuevamente.

—Confiaba en que tu carácter eventualmente te mantendría alejado de las chicas, con el tiempo me acostumbré a que tus relaciones no duraran y que tal vez pudieras verme… de otra forma —sonrió —Llevas dos años con ella, y ahora sé que… esto no terminará ¿Cierto?

Boruto asintió.

—Bien, no es como si fuera una mala chica… creo que verte feliz, pasa a primer plano…

Boruto sonrió y abrió la puerta finalmente y justo como lo habían planeado, los tres bebieron hasta muy tarde.

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"Secundaria Hiruzen"

"…entonces, daremos inicio al festival de verano"

Finalizó el director de la secundaria mientras que al mismo tiempo los estudiantes se dispersaban por el lugar dispuestos a continuar con sus deberes correspondientes.

—El concurso de máscaras serán en el tercer día, ¿Ya sabes que vas a hacer? —preguntó Preguntó Kushina a Sara.

—Lo estoy preparando, por eso me tengo que ir antes a casa, ¿Qué harás tú?

—Mamá me ayudó a preparar la receta para los panqués —dijo con orgullo mientras ondeaba sus largos cabellos rojizos.

Sara le sonrió, aunque Kushina se dio cuenta de que no parecía muy convencida por aquello.

—Sé lo que estás pensando, pero juro que esta vez, nadie terminará con dolor estomacal, esta vez no hay margen de error.

—Eso sería excelente Kushina —sonrió sinceramente para su hermana. Si su madre tenía que ver en esto entonces o había por qué preocuparse.

Mientras tanto, Mito se mantenía apacible con los brazos cruzados mientras Karumi le devolvía la mirada, ambas ahora se dedicarían a iniciar su campaña y darían su discurso el último día del festival.

—Deberías dejarlo así Uzumaki.

—¿Temes que te gane? No te culparía, yo sé cómo hacer las cosas.

—¿Una debilucha como tú? Si claro.

—No te confíes solo por eso —declaró la pelirroja de cabellos cortos.

—No es bueno tentar a tu suerte, pequeña Mito.

—Tengo cosas que hacer, así que te dejo para que sigas perdiendo tu tiempo.

Karumi solo bufó y observó como Zero caminaba tras la pelirroja después de darle una última mirada. ¿Acaso ese siempre iba estar tras de ella?

Una chica de cabellos castaños se acercó a ella —¿Qué haremos Karumi?

—Creo que sé lo que debemos hacer.

Las chicas le miraron interrogativas y Karumi sonrió.

—Solo evitar que llegue a dar su discurso.

Mientras tanto, Haru y Hiro a lado de Daisuke se dedicaban a montar la carpa entre varios alumnos para colocar por fin su casa de los sustos, aquella que le había correspondido a su salón de clases.

Hiro suspiró luego de que terminaran su cometido, estaba por irse a comprar un agua pero al girar se topó de frente con aquella chica que seguía persiguiéndolo. Notó que ella de inmediato le ofreció una botella de agua que realmente se veía fría.

Daisuke pasó a su lado junto con Haru y sonrió con burla —Nosotros iremos a la cafetería, al parecer tú ya tienes que tomar —dijo y pronto emprendió carrera a lado de Haru.

Hiro solo pudo gruñir mientras tomaba la botella sin más y a la chica le brillaban los ojos en el proceso.

—¿De qué te vestirás Hiro-Kun?

El peliazul solo se encogió de hombros —No lo sé aún —dijo sin más, y no mentía, pensar en de que se disfrazaría para el día siguiente le daba flojera, y es que a él no le gustaba mucho pensar las cosas, era algo que lo desesperaba.

—¿Podrías dejar que te elija uno?

Hiro le miró finalmente, su mirada azulada rara vez se posaba en ella y aquello siempre lograba avergonzarla mientras bajaba la mirada y jugaba con su llavero de oso pardo.

—Claro, si quieres Hiro-kun…

—¿Y lo tendrías listo para mañana? —preguntó con cierto grado de curiosidad.

Ella sonrió y le miró tras sus enormes gafas de fondo de botella mientras asentía con entusiasmo.

—Claro que sí Hiro-kun!

—Bien… como sea, hazlo, voy a confiar en ti —dijo mientras se encogía de hombros y terminaba de beber toda la botella, realmente tenía mucha sed.

Ella se inclinó y salió corriendo del lugar evidentemente emocionada. Cuando estuvo fuera de la vista de Hiro trató de regular su respiración y suspiró finalmente mientras se abrazaba con fuerza a su mochila.

Hiro era su amor platónico, y aunque solo tenían trece años, ella se sentía emocionada por la mera ilusión de su primer e inocente amor. Hiro fue el primero en mirarla a los ojos cuando era maltratada y también el único que no se río siquiera de ella, además estaba el hecho de que si bien solía ignorarla, tampoco hacía nada por apartarla de él. Él jamás le había dicho "vete de aquí" o "eres molesta", ella sabía que tal vez estaba siendo un poco acosadora, porque sí, a donde quiera que él fuera ella se encargaba de seguirlo y observarlo. Había escuchado a su gemelo de este y a su amigo hacerle burla sobre que era su novia, y le sorprendía que él simplemente gruñera pero que tampoco hiciera nada por rebatirlos. Hiro era un niño muy lindo, muy serio de personalidad pero algo despreocupado, ella sentía que lo conocía bien a pesar de nunca interactuar por tanto tiempo y agradecía mucho el que este aceptara sus regalos con fingido desinterés.

Justo en aquellos momentos, su corazón latía desbocado, él la había mirado directamente y a ella le encantaban esos ojitos azules, aún si su hermano Haru era idéntico a él, ella sabía que Hiro era el único de su interés, había logrado diferenciarlos porque ella era muy observadora y además estaba el hecho de que ambos compartían el mismo rostro pero no la personalidad.

Sonrió, tenía planeado que ambos utilizaran un disfraz de pareja, bueno, casi, porque literal, tenía planeado un en donde los dos podrían estar juntos, total, él no había planteado nada sobre que quisiera algo en específico. Ahora tenía que llegar a casa y preparar todo para el día siguiente.

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—¿Y qué hace Haruto sentado en la mesa de las chicas más lindas de la preparatoria? —preguntó Yana con una sonrisa burlona.

Haruto bufó mientras miraba en otra dirección con el ceño fruncido —Los chicos están ocupados hoy y Nagato no vino porque está resfriado.

—Entonces como quien dice somos tu segunda opción para no estar solo —afirmó Madoka mientras hacía unas anotaciones en su cuaderno.

Haruto la miró ofendido —¡¿Cómo puedes decir eso?! Chicas, ustedes son mis amigas también ¿no?

Yana le miró con las cejas elevadas —No pues, dínoslo tú, ya que lo estás preguntando.

Haruto hizo un puchero —Realmente lo son.

Yana sonrió por dentro al ocurrírsele una idea para que este pasara más tiempo con Madoka, a ver si ya se daban cuenta.

Puso una cara de indignación —Pues si realmente lo somos —Haruto asintió en el proceso y ella continuó —Deberías intentar comer de vez en cuando con nosotras y no cuando los chicos no están ¿Puedes hacer eso?

Madoka levantó la mirada interesada en la respuesta del pelirrojo y este no dudó.

—¡Por supuesto que sí! ¡Lo prometo chicas!

—¿Estás seguro? Mira que todavía estás a tiempo de echarte para atrás —llamó por primera vez Madoka mientras sus ojos verdes lo miraban con diversión.

—Muy seguro —dijo mientras les dedicaba una de sus características sonrisas.

Ella se encogió de hombros y Yana sonrió —Genial, ¿Qué te parece si para cerrar esta promesa nos compas unos helados más tarde? —dijo Yana mientras los ojos le brillaban.

—Está bien chicas! —dijo muy animado y comenzó a rebuscar en su mochila hasta que sacó un recipiente con tapa —de cualquier modo, les traje unas galletas, mamá las hizo.

—Oh Haruto! —exclamó Yana —Creo que ya nos estamos entendiendo —dijo mientras tomaba el recipiente y tomaba de las galletas, luego le ofreció a Madoka, quien tomó una. Haruto también se unió.

—¿Y de qué quieren hablar? —dijo Haruto rato después mientras recargaba sus brazos en la mesa y se inclinaba frente a ellas, tenían unas clases libre.

Ambas se miraron y simplemente se encogieron de hombros, ambas comenzaron a hablar al mismo tiempo.

—¿Crees que mi cabello tenga brillo? —preguntó Madoka mientras tomaba un mechó de su cabello y lo observaba para después mostrárselo a él.

—¿Necesito pintármelo? ¿Qué opinas? —dijo Yana

—¿Crees que deba cortarlo?—preguntó Madoka nuevamente.

—Y mis uñas, ¿Crees que necesito un manicura?

Haruto boqueó sorprendido y elevó las manos —Ok, chicas, alto. Yo… no lo sé… —las miró nuevamente y ellas le observaron en espera de una respuesta, ambas se estaban divirtiendo al verlo confundido pero jamás esperaron que él fuera a responderles.

—Yana, está bien si quieres pintarlo, y creo que no necesitas una manicura —miró a Madoka —Madoka, no, no cortes tu cabello es hermoso como está y tiene mucho brillo.

Las chicas le miraron sorprendidas.

—¿Qué sucede?

—Ah… ¿De verdad entendiste lo que preguntamos?

Haruto asintió sin más —Chicas, tengo seis hermanas, sé algo sobre chicas.

—Al parecer no lo suficiente… —murmuró Yana, haciendo referencia a no ver los sentimientos de su amiga.

—¿Has dicho algo? —preguntó él.

—Nada.

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Boruto examinaba una sustancia desde un microscopio, Hanare, la chica de intercambio se acercó hasta rozar su brazo.

—¿Lo tienes Boruto-kun? —dijo amablemente.

Tras ellos, Sarada los observaba seriamente. Aquella chica era demasiado obvia pero hasta el momento, no había visto reacción alguna por parte del rubio, lo que significaba que a este le daba igual los coqueteos de la chica.

—¿Tomaste nota de lo que dijo el profesor? Acabamos de colocar la sustancia ¿Crees que ya pasaron los diez minutos?

Ella sonrió avergonzada —Lo siento… lo olvidé…

—Estas estudiando medicina —dijo sin apartar la vista de la lente y anotaba algunas cosas en su cuaderno —olvidar estos detalles deberían preocuparte, acabamos de verlo.

—Lo siento…

Boruto no dijo nada más. Más tarde, antes de que ella pudiera aferrase a su brazo, Boruto se giró con su bolso para encarar a Sarada y a Kawaki, quienes conversaban amenamente.

—¿Entonces vamos hoy con Chou Chou?

—Nosotros ya tenemos planes —intervino Boruto y miró a Sarada —¿Estás lista?

Sarada le miró sorprendida, más luego le sonrió —Si —miró a Kawaki —Lo siento, podría ser la próxima vez.

Kawaki le sonrió —Esta bien, ya será otro día.

—Hasta luego —se despidió ella.

Kawaki observó como ella se apresuraba a tomar la mano del rubio mientras este le miraba desafiante. Aquello le molestó.

A su lado, Kawaki escuchó a la chica bufar y cruzarse de brazos. Tomó su mochila y salió del laboratorio.

—¿Por qué ese idiota insiste en que salgan?

—Somos amigos Boruto —dijo ella con evidente calma.

—¿Entonces tampoco le temes a él? ¿Lo has superado? —preguntó directamente.

—Cuando lo conocí hace unos meses me dio una buena impresión pero nada más, no pienses cosas raras.

—No confío en él, sé lo que intenta.

—Pues entonces mal por él porque sabe que estoy contigo —rebatió ella.

Boruto soltó un suspiro y apretó el volante —Espero que no estés pensando en salir con él la próxima vez.

—Ya hemos salido antes ¿Lo recuerdas? Y con Chou.

—Sarada —advirtió

—Boruto —utilizó el mismo tono.

De pronto el rubio frenó y ella se dio cuenta recién de que estaban en el muelle. Boruto desabrochó rápidamente el cinturón de seguridad solo para inclinarse sobre ella y besarla con intensidad, ella le correspondió, se desabrochó el cinturón y se colocó sobre él en su asiento.

Él se separó —Si tu amiga no está entonces no salgas con él ¿Está bien? —susurró sobre sus labios rojos.

—Siempre haces esto para convencerme sobre algo.

—Simplemente quiero ahorrarme los malos momentos por malentendidos ¿Comprendes?

—Lo sé, yo también odio lo complicado.

—Y no le sonrías tanto —continuó.

Ella sonrió —Te amo ¿Por qué eres así?

El rubio la estrechó por la cintura y le robó un beso —No quiero verte cerca de otros, no quiero que te miren, eres demasiado buena para ellos… ya te han lastimado lo suficiente.

Sarada lo tomó de las mejillas con ambas manos y le sonrió —Sé que me proteges y que también eres muy celoso pero Kawaki es el único amigo que tengo y que hasta ahora no me ha decepcionado, sin embargo —dijo cuando le vio fruncir el ceño—Si tienes razón y me demuestra que no quiere ser solo mi amigo entonces me alejaré de él si insiste a pesar de saber sobre nosotros.

—Te amo —le sonrió él.

Ella se sonrojó y comenzaron a besarse de nuevo y poco a poco, aquello fue subiendo de tono hasta llegar al punto de soltar un gemido por parte de ambos cuando inconscientemente, este la envistió levemente consiguiendo el roce de sus intimidades.

Se separaron rápidamente mientras se miraban jadeando.

—Lo siento… —murmuró él mientras hacía presión en su cintura, él se disculpaba por incomodarla pero otra parte de él continuaba sosteniéndola posesivamente.

Ella bajó la mirada con mucha vergüenza, grave error, pues logró observar el bulto entre los pantalones de Boruto. Lo había sentido muy duro y ella, aunque le avergonzara admitirlo, comenzaba a sentir desde hace un tiempo cierto hormigueo cada vez que terminaban en aquella situación.

Ella no podía soportar más aquello y cuando sintió que él se decidía a apartarla ella se aferró a él. Aquello tomó por sorpresa a Boruto, quien solo esperó a que ella hiciera otro movimiento.

Ella finalmente le miró a los ojos y con las mejillas ardiéndole habló —Yo… quiero hacerlo Boruto —se mordió el labio inferior después de decir aquello.

Y Boruto sonrió.

—No quiero que tengas dudas preciosa, si necesitas más tiempo, te esperaré.

Ella negó mientras le dedicaba una sonrisa.

—Te amo, y quiero hacerlo.

Boruto sintió todo su cuerpo arder en deseo.