Viernes 4 de abril 1941 - Recepción - Mansión Black

20:10

Pollux estaba convencido de que si Harry seguía dando vueltas por la habitación, iba a lograr dejar un zurco en la alfombra. Bebió con tranquilidad de su taza de té y con un movimiento de varita lo empujó al sillón.

—Siéntate y habla. ¿Qué te sucede?

—Es acerca de Tom.

Rodó los ojos, por supuesto que tenía que ver con Tom. Pocas cosas lo ponían en este estado que no fueran el adolescente.

—¿Te besó? —preguntó sabiendo que si no presionaba, iban a estar allí hasta el fin del mundo. Harry, sin embargo, reaccionó como si le hubieran pegado.

—No. Yo… cuando usó Obsesión… yo…

Oh, vaya, ¿no había sido usado hacía mucho? Estaba bastante seguro que no se conservaba tanto tiempo embotellado.

—Lo besaste. Ya veo. No es tan terrible.

—Es un niño.

—Tú eras más joven cuando perdiste tu virginidad. No seas escandaloso. No es como si Tom no hubiera estado deseando besarte desde el día que te conoció.

Harry lo miró como si hubiera dicho la cosa más ridícula del mundo.

—Eso no es todo. Tom… borró mi memoria.

Alzó una ceja, eso sonaba extraño. Tom no querría que Harry olvidara finalmente haber tomado la iniciativa una vez. Sabía bien que Tom iniciaba toda clase de contacto, no era idiota.

—¿Hiperventilaste o algo así?

—Eso no importa. No puede solucionar las cosas jugando con la mente de la gente.

—Bueno… no. Pero… puedo entender la lógica detrás de esto. Ha estado intentando coaccionarte a hacer cosas con él por años. El pánico de que lo rechaces debe haber superado el miedo a hacerte daño. No te olvides quién es y de dónde viene. Perderte no es una opción.

—No debería haberlo tocado.

—Si quieres a alguien que te de la razón, viniste a la casa equivocada. Yo me casé siendo menor y tuve hijos siendo menor. No lamento mi matrimonio, aunque quizá desearía que los niños hubieran nacido más tarde. Tampoco te diría que con cualquier persona está bien. Pero el lazo que comparten ustedes, la personalidad de Tom, y la dependencia mutua que sienten… no me extraña que sea así. También entiendo por qué te horroriza. Pero esa reacción lastima a Tom y te lastima a ti.

—¿Qué se supone que haga entonces? —preguntó Harry con un tono desesperado, haciéndolo suspirar.

—Si le das lo que quiere, sufrirás. Si no se lo das, sufrirá él. Si esperas, probablemente tome medidas más drásticas. No hay una respuesta correcta. Debes elegir cuál de los dos puede tolerar más ese sufrimiento.

—No… no creo que esté sufriendo.

Pollux sonrió divertido. Harry olvidaba fácilmente cómo era ser adolescente.

—Ciertamente no va a morir por eso —dijo pensando que si bien muchos adolescentes se mataban por amor, Tom Riddle era más del tipo de hacerte beber amortentia diariamente si fuera necesario—. No te preocupes tanto, simplemente finge que no recordaste nada, y recházalo suavemente hasta que sea mayor de edad.

—Aunque se haga mayor de edad seguirá sin ser ético. Pero… ¿no crees que eventualmente se le pasará?

—Har… ¿has visto a Tom rendirse con algo? Además, no hagas de cuenta que todo esto es un asunto ajeno a ti. También te irá carcomiendo—. Le dio unas palmadas en el hombro, no había manera de que su amigo escapase—. O puedes simplemente hablar con él como adultos.

Pollux sonrió con diversión al pensar que si lo aireaban, Tom pasaría a coquetear sin miedo. Eso sería otro problema completamente diferente para Harry. Se preguntaba con cuál de todas las posibilidades caería. Suspiró, la única forma de verdaderamente solucionar esto era separarlos, pero eso mataría a ambos por dentro.

Tan solo esperaba que Tom tuviera un poco de paciencia. Pero cuando recordaba lo intenso que era ser adolescente se le iban todas las esperanzas.


Sábado 3 de Mayo de 1941 - Habitaciones del Profesor Potter - Hogwarts

16:14

—Describe el hechizo Muffliato y da opciones de la posible etimología —pidió Salazar sentado en el sillón del cuadro, frente a Godric, y a Tom en el cuarto que no estaba dentro de una pintura.

—Encantamiento de tipo sonoro en área. Quien invoca el hechizo es quien decide dónde empieza y termina, cuanto más grande el terreno cubierto, mayor poder requiere para invocarlo. No precisa concentración para mantenerlo, sin embargo, drena una mínima parte de nuestra energía constantemente para ello. Si bien a primera medida podría considerarse que viene del inglés Muffle, es decir amortiguar un sonido, podemos encontrar rastros en el idioma francés o alemán, por lo cual conviene remontarse al latín moufle, que es guante, extrañamente. No estoy seguro cómo los alemanes mantuvieron el significado para ese lado y los franceses e ingleses empezaron a hablar de sonidos.

Godric y Salazar lo miraban exasperados por las largas explicaciones del chico. Entonces le tocó el turno a Godric:

—El nombre correcto del encantamiento escudo. ¿Qué hechizo no puede bloquear y por qué?

—Protego. No bloquea el Maleficio Asesino. Porque es imposible bloquearlo, sólo se puede reflectar. Lo cual no explica por qué exactamente, pero es lo que decían todos los libros que leí, ¿tiene que ver con la permeabilidad y densidad del hechizo?

—Probablemente tiene también que ver con la cantidad de poder que requiere el hechizo —reflexionó Harry entrando a la habitación y sentándose en el sillón frente a Tom.

—Ah, considerando que requiere mucha energía, el rayo no es particularmente grande, por lo cual está altamente concentrado. Sería interesante hacer experimentos sobre sobrecargar escudos.

—El AK no es un hechizo con el que uno pueda jugar —advirtió Harry alarmado.

—Por eso hablé en condicional, Harry: Sería interesante. Además, por una vez, estoy demasiado ocupado con mis estudios.

Y era cierto, estudiar para los exámenes de 4to y 5to año a la vez, hacía que Tom tuviera que repasar y prepararse con cuidado. Era algo que hasta ahora no le había ocurrido. Resultaba hasta divertido.

—Ah, ya sé. Nombre del encantamiento que genera que las secreciones nasales se conviertan en murciélagos, y dos momentos históricos en los que fue utilizado

Tom abrió la boca para contestar lo primero y la cerró ante lo segundo.

—¿Quién memoriza momentos en que se utilizaron hechizos? Y mucho menos el mocomurciélago.

—Es una pregunta real del examen.

—Estás bromeando.

—No, es cierto —intervino Harry. Tom hizo una expresión complicada y abrió el libro con un gesto de la mano.

El auror observó sorprendido la facilidad que el joven Slytherin manejaba la magia sin ayuda de una varita. Tom notó que lo observaba y le dedicó una sonrisa coqueta. Extrañamente, Harry se apresuró a mirar hacia otro lado. Tom detuvo la búsqueda en su libro y se preguntó si todas aquellas miradas extrañas que había estado recibiendo eran porque finalmente sus intentos de seducción tenían efecto.

Bueno, quizá podría probarlo durante sus vacaciones. Tendría acceso ilimitado a Harry, y más específicamente, no monitoreado.

Se lamió los labios y cerró el libro de encantamientos que poco le servía, ya que no tenía la respuesta. Anotó en un pergamino lo que debía buscar y siguió con el repaso. Luego iría a la biblioteca. Cuando Harry no tuviera su vista fija en él como si fuera la cosa más interesante que hubiera visto. Disfrutaba mucho esta nueva atención.


Jueves 5 de Junio de 1941 - La Cámara de los Secretos - Hogwarts

19:03

Se limpió el rostro con una manga tan ensangrentada como su rostro. El cuerpo de Morfin había estallado. Literalmente estallado por la fuerza del ritual. Su cuerpo estaba bañado de las desagradables entrañas de su tío.

Se llevó una mano a los labios mientras su cuerpo se convulsionaba en un intento de devolver su almuerzo. Agitó su varita varias veces para limpiarse. Tendría que tomar un baño de manera urgente, pero primero…

Observó la grotesca visión de lo que quedaba de Morfin. Era un desastre. No sólo visual, si bien tenía viales de sangre, se había quedado sin sacrificio para los rituales, al no venir de un ser con vida, no le servirían de mucho. Y el ritual había fallado, horriblemente.

Transfiguró el cuerpo en una rama y comenzó el tedioso proceso de deshacerse de la sangre con unos hechizos que había aprendido de Harry. Lo hacía mecánicamente, mientras la imagen estaba grabada en sus retinas.

Cuando terminó, sentía que todo olía a sangre. Probablemente no fuera sólo su imaginación, pero no había hechizo que terminase de deshacerse el olor.

Entró a la biblioteca de Slytherin y comenzó a buscar otro libro.

—Otro fracaso, ¿eh?

Tom saltó en el lugar al escuchar a Salazar.

—No sé a qué se refiere.

—No me tomes por ingenuo. Puedo sentir la magia emanando desde la entrada. Y he podido sentirla varias veces antes. Y siempre entras de mal humor… Puede que sea un cuadro, pero aún mantengo mi raciocinio.

—Impresionante —declaró Tom sin mirarlo, leyendo los libros en busca de nuevo material.

—Si me dijeras qué buscas… —ofreció por enésima vez.

—¡No sé lo que busco! —soltó exasperado de tener siempre esa conversación. Harto de no encontrarlo.

El hombre lo miró muy confundido, pasando una mano por sus cabellos plateados. Reflexionó unos momentos como si pudiera encontrar la respuesta. No sucedió.

—Cuando buscas algo, tienes un criterio. Aún si ese criterio puede no ser correcto.

—Busco algo tan poderoso como para afectar más allá del tiempo o el lugar.

—Qué curiosa elección de palabras —destacó el fundador, pensativo—. Hay una cantidad importante de rituales que tienen el poder de hacer algo así. Normalmente exigen un sacrificio.

—Lo sé, he leído todos los libros que hay aquí sobre rituales de sangre, sacrificios...

—¿Has leído Ius Pretium?

Tom lo buscó, era un pequeño libro destartalado, con una balanza rota grabada en el lomo. Al abrirlo vio que estaba escrito a mano y en latín. Había empezado a estudiar el idioma, pero no llegaba al nivel de poder simplemente sentarse a leer.

—Parece… ¿teoría sobre runas?

—Así es. No encontrarás ningún ritual en sus páginas, pero a la vez, describe y teoriza sobre combinaciones posibles.

Tom agarró el libro junto con un par más para leer en búsqueda de respuestas. Durante las vacaciones no tendría acceso, y acababa de perder a un importante ingrediente de pruebas. Necesitaba material para estudiar.


Miércoles 18 de Junio de 1941 - El Gran Comedor - Hogwarts

12:00

Minkar se asomó por el costado de su libro tratando de ver qué era lo que leía con tanto interés durante la comida. Se sorprendió al ver que era un libro de texto.

—¿Estás repasando? No creo haberte visto nunca repasar.

—Tengo mi TIMO teórico de Transformación en un rato. Dado que las notas de estos exámenes son diametralmente más importantes de las de cuarto, estoy asegurándome de repasar antes de los teóricos. Sería vergonzoso sacar una nota pobre cuando estoy salteando un año.

—Cuando dices nota pobre…

—Una A.

—Esa es una nota de aprobado —respondió el chico bastante ofendido.

—Es Aceptable. Aceptable implica que podría haber mucho más. Hay DOS notas por encima de eso. Es como una nota promedio.

—Voy a fingir que no escuché el asco con el que pronunciaste la palabra —respondió el chico ofendido, sirviéndose una pata de pollo en el plato.


Jueves 3 de Julio de 1941 - Habitaciones del Profesor Potter - Hogwarts

16:07

—¿Sabes, TomTom?

Tom se encontraba tirado en su sillón favorito, con una pierna encima del apoyabrazos y su espalda recostada contra el otro. Como ya no entraba tan cómodamente, un hechizo había modificado los tamaños, y lucía como un gato que había encontrado un lugar calentito.

Se giró a mirarlo, como siempre hacía ante su llamada. Otros adolescentes podían ignorar a sus padres o guardianes, pero nunca Tom.

—Estaba un poco preocupado por verte tan apurado que salteaste años dos veces. Pero es la primera vez que te veo tan a gusto en Hogwarts. Tener que esforzarte como los otros estudiantes… realmente no era un reto para ti tus estudios. Y luego de pasar el último mes en lo que debería haber sido un torbellino estresante, luces como si te hubieras divertido un montón.

El adolescente se apoyó sobre su brazo con una sonrisa.

—Fue divertido. Me gustan los retos, y usualmente debo auto-imponérmelos. Es bueno que finalmente uno fuera externo.

Harry decidió no mencionar que técnicamente había sido una decisión de Tom lo que había llevado a ese reto.

—Viendo que terminaste tus exámenes, y que tu aro finalmente se apagó, he pensado que esto puede ser útil.

Sacó un pequeño paquete de regalo y lo hizo levitar hasta Tom. El menor lo abrió con curiosidad y sacó una pequeña bola transparente.

—¿Una recordadora? —preguntó extrañado.

—No. Es una ecualizadora.

—Nunca he escuchado de tal cosa.

—No son muy comunes.

—¿Qué hace? ¿O para qué sirve?

—Una vez que uno le carga un nivel de magia, sirve para practicar un flujo constante de esa exacta cantidad de energía. Brilla en distintos colores cuando te equivocas.

Tom la miró con sorpresa y se puso a probarla. Los hechizos de bajos niveles normalmente sólo necesitaban una descarga inicial determinada, por eso, pocos magos eran buenos manteniendo la cantidad estable.

—Es muy interesante, Harry, muchas gracias.

Tom se paró, y para alarma de Harry, se sentó encima suyo con las piernas una a cada lado de su regazo.

—Tom, estás muy grande para…

Pero nunca pudo terminar de explicar para qué ya que unos labios capturaron los suyos en un suave pero nada inocente beso. Se tiró para atrás, logrando separarlos apenas unos centímetros. Tom abrió los ojos y los entrecerró antes de alzar las cejas con sorpresa.

—Estás… sonrojado —sonaba encantado con la idea—. Finalmente —susurró pasando el pulgar por sus labios. Ahora que Harry lo observaba bien, le era difícil ver sus acciones como inocentes.

—Tom, estás demasiado grande para todo esto.

Como si Harry no estuviera intentando usar un tono serio, el joven sonrió de manera brillante.

—Uno pensaría que estoy demasiado joven —ronroneó, y Harry juraba que no conocía a ese chico.

Con un rápido beso en sus labios se paró y salió de la habitación con una única frase sobre practicar, a modo de despedida.


Jueves 17 de Julio de 1941 - Habitaciones del Profesor Potter - Hogwarts

17:16

Unos golpes en la puerta frenaron a Tom de su intensa discusión con Salazar sobre los usos y combinaciones de Peordh. Al abrir la puerta, se encontró con el desagradable rostro de Umbridge.

—Harry no está —dijo haciendo amago de cerrar la puerta, pero fue detenido por la mano de la mujer.

—Lo sé, he venido a hablar contigo —respondió, entrando con un suave vaivén en sus caderas. Aún vistiendo una corta falda, notó Tom con desaprobación.

—Genial. —Dejó que la ironía permeara por completo su tono y se tiró en el sillón con expresión de descontento.

—¿Sabes? Eres completamente desagradable cuando tu guardián no está —acusó la mujer señalándolo con el dedo.

—Lo sé. Ahora, ¿qué quieres?

—La señorita Granger… es amiga de tu guardián, ¿no es así?

Tom se sobresaltó un poco al escuchar ese nombre. Esa mujer siempre era una piedra en su zapato. Deseaba que encontrase alguna clase de accidente pronto, o un hobby… algo para que dejara de interesarse en ellos.

—Sí. ¿Por qué?

—Estuvo haciendo preguntas… y veladas acusaciones. Acusaciones que sospecho son más que ciertas —levantó las manos en defensa ante la mirada fría del menor—. ¿Si fuera a hacer algo estaría aquí? Fingí inocencia. ¿Tiene pruebas?

—Ninguna. No me la he cruzado en años, siquiera.

La mujer alzó una ceja algo sorprendida. Tom silenciosamente compartía el sentimiento. ¿Qué convencía tanto a esa mujer? No tenía idea. Dumbledore, quizá.

—No será fácil para ella hacer una acusación contra las casas de Slytherin y Gryffindor unidas. Sin embargo, no tiene nada que ganar…

—Algunas personas que no tienen vidas interesantes, se meten en las de otros —dijo Tom alzando una ceja—. No te preocupes, lo manejaré. No te impactará.

La mujer pareció satisfecha al respecto. Y Tom la observó marcharse considerando qué debería de hacer para deshacerse de las sospechas de aquella mujer.


Viernes 1 de Agosto de 1941 - Jardines - Noble Casa de los Black

10:30

Fueron invitados a la "presentación en sociedad" del Black más joven: Alphard. Era la primera noticia que Tom tenía de ello. Pero para él, los Black simplemente se multiplicaban de un día a otro, cada vez había más en Hogwarts. El flamante bebé había cumplido un año y era tan feo como cualquier otro..

El jardín estaba lleno de familias purasangre que aparentemente encontraban un año de un bebé un gran evento. Toda clase de regalos y felicitaciones se intercambiaban. Tom se sentó junto a Walburga y le susurró la pregunta que lo carcomía:

—¿Por qué hay tanto revuelo por un niño cumpliendo un año? Que yo sepa no hubo tanta parafernalia para tu cumpleaños.

—Es menos probable que un niño muera luego de sobrevivir el primer año así que es como festejar su nacimiento. Enfermedades mágicas y malicia de competidores pueden dejar a una familia sin un heredero. En alguna época era realmente un problema. Así que no son añadidos al árbol familiar hasta que pasa un año, es como todo una gran ceremonia de nombramiento. Se dice que mi bisabuela Úrsula tuvo 12 partos, pero sólo hay 5 hijos listados en el árbol.

Tom abrió la boca sin saber qué decir. Los Black eran una familia muy extraña que le hacía sentir realmente en el medioevo.

—¿Quién es ese tipo y por qué siempre está mirando a Harry de ese modo? —cuestionó mostrándole con la mirada hacia dónde.

—Oh. Ese es el tío Arcturus. En realidad es el primo de Padre. Su hijo, Orion está allá. ¿Lo has visto en Hogwarts, no es así? —¿Era así? Tom no tenía ni idea—. Y a Lucretia sé que la conoces. No es de la generación de Harry y papá así supongo que se conocen de eventos. Está casado, así que no puede abiertamente perseguir a Harry. No que su familia lo hubiera aceptado. Los Black tienen muchas presiones respecto a herederos.

—Si está teniendo ideas porque tiene ya un heredero, lo va a perder —murmuró con saña antes de escuchar una voz altanera venir de la mansión—. ¿Tus padres invitaron a Granger?

—Bueno, uno en estas ocasiones invita a mucha gente que espera que no venga.

—Es una buena oportunidad —Tom se giró hacia Walburga con una mirada intensa—. Necesito un favor.

—No puedo ayudarte a matarla en mi casa, Tom.

—No es eso —dijo con tono de que la sugerencia era ridícula—. Quiero que finjas que estamos saliendo.

Tom pensaba que aceptaría con rapidez, con lo mucho que había insistido en un compromiso entre ellos.

—Le diré a Lucretia que lo haga.

—No —la frenó Tom antes de que se pusiera en marcha—. No me agrada cómo me mira.

—Eres tan gay…

—¿Qué tiene de malo fingir conmigo? ¿No somos amigos?

—Ja. Cuando te conviene.

—Bien. ¿No nos llevamos relativamente bien?

—Sí, pero no quiero que Orion malentienda.

—¿Tu primo?

—Primo segundo.

—Mi punto se mantiene.

—¿No es Harry tu guardián?

—Touché. Si malentiende hablaré con él. Pero mi idea es que no nos vea mucha gente. Vamos adentro.

Aún no parecía convencida. Tom dudó en cómo podía convencerla.

—Te ayudaré con alguna clase que necesites ayuda el año que viene.

—Tom…

—Por favor. Ella… ha cruzado la línea.

La chica lo miró preocupada. Entendía que eso significaba que estaba tomando acciones contra él.

—Bien. Pero me deberás una. Y aclararás cualquier confusión que se arme.

Asintió con una sonrisa. Cuando entraron, le susurró que entrara a uno de los cuartos, y luego se paseó de manera sospechosa por la casa. Mirando a los lados y captando el interés de la metiche de Granger. Dejó que lo siguiera y cuando entró, cerró la puerta detrás de él.

Hizo señas a Walburga antes de agarrarla con decisión. Ahora que la tenía en brazos, podía notar que había crecido más alto que ella. Hizo que le pasara los brazos por los hombros antes de soltar un profundo gemido de placer y enterrar el rostro en el cuello de la chica.

Predeciblemente, Granger abrió la puerta. Ambos se separaron, haciendo su mejor trabajo en parecer culpables. La mujer se veía muy sorprendida.

—Ah. Srta. Granger —dijo Tom arreglándose el cabello y pasando dos dedos por sus labios, como si hubiera saliva que limpiar—. Nosotros… Bueno, creo que no hay mucho que podamos explicar.

—Ustedes… —dijo la mujer aún en shock.

—Sí, bueno. ¿Le importaría guardar el secreto? No queremos que los Black nos metan en un prematuro compromiso.

—Oh. Oh. Ya ya veo… ¿Hace… hace cuánto…?

—Un año, más o menos.

—Ya veo...

—Entonces, ¿guardará el secreto? —preguntó Walburga con rostro estoico.

—No veo por qué no. Yo… sólo… asegúrense de volver pronto.

Cuando Granger salió, la sonrisa apenas podía ocultarla. Tom se giró hacia Walburga alzando una ceja con diversión.

—Ahí va mi oportunidad de un beso. Ni siquiera para fingir —se lamentó la chica.

—¿Y Orion?

—Lo que no sabe no le puede hacer daño.

Eso sí que le arrancó una carcajada.

Cuando regresó a los jardines, Harry sostenía a Alphard en sus brazos, hamacándolo para hacerlo dormir. Era una de las cosas más sexys que hubiera visto antes. No tenía idea de cómo, pero estaba tocando una fibra muy instintiva de su ser.

Harry lo miró, alzando una ceja en interrogación, al ver que su mirada era muy persistente.

::Luces muy bien con un bebé:: siseó queriendo decir mucho más. "Te hago los bebés que quieras" o "Adoptemos" podía ser demasiado fuerte. Harry se lo quedó mirando extrañado y Tom puso su sonrisa más inocente.


Viernes 29 de Agosto de 1941 - Habitación Principal - Potter Cottage

8:15

Harry despertó acalorado. El cuerpo semidesnudo de Tom completamente enroscado con el suyo. No había manera de hacerle entender al chico que debía vestirse para dormir, que tenía que dejar de escabullirse en su cama por las noches.

Las -ahora- enormes manos agarraban su cuerpo de manera avariciosa, el calor que desprendían era casi abrasador. Cuando intentó escaparse poco a poco, Tom soltó un sonido y se aferró a él con más fuerza.

Muchas veces murmuraba su nombre al dormir, a veces en angustia, a veces en… en una manera incómoda. Podía sentir el cuerpo del adolescente reaccionar, y lo que más odiaba, era que el suyo cada tanto lo traicionaba.

Había soñado de nuevo con aquella noche. Cuando perdió la virginidad. Su imagen ahora se superponía con la de Tom y no podía recordar cómo se veía realmente. Sólo aquellos ojos rojos.

Tenía toda clase de ideas sobre qué podía significar. Pero estaba seguro que no estaba bien.

En el forcejeo Tom se despertó y depositó un beso en sus labios.

No sabía qué clase de expresión hizo, pero el chico hizo un sonido siseante y acarició sus cabellos en un intento de calmarlo.

—Te preocupas demasiado últimamente.

—Tom. Nosotros…

—¿Lamentas haber peleado por mí?

—No, por supuesto que…

—Puedo verlo cuando me miras. Te da asco lo que siento por ti.

La expresión de Tom era una mezcla de sonrisa y tristeza que disparó una punzada de pánico en su pecho.

—Y te asusta lo que sientes por mí —agregó apoyando una mano sobre su pierna y haciéndolo saltar en el lugar.

Quería decir algo, pero no le salían las palabras. En algún punto no era una completa mentira. Quizá cambiaba qué lo asustaba y qué le daba asco.

—Es realmente doloroso, lo sabes, ¿verdad?

Apretó los labios, las palabras de Pollux resonaban en su mente.

—Por supuesto, también lo es para ti. Es como si hubiera roto algo de pronto, ¿no? Pero mis sentimientos siempre han sido estos. Sólo… necesito que cedas un poco de vez en cuando, así puedo respirar yo también.

Sabía que cometía un error en el momento que lo miró a los ojos. Su voz podía sonar persuasiva, pero no había nada como mirarlo por completo de frente. Era como mirar a una serpiente. Había algo seductor y peligroso que no te dejaba apartar la mirada. Pero lo peor era cuando ponía esa expresión de estar completamente desamparado, Harry no sabía si había límites de lo que haría por un Tom desesperado.

Si antes había pensado que había algo de inocente en sus besos, se dio cuenta de que se había engañado. La manera sensual en que sus labios y lenguas se encontraron, no tenía nada de inocente. Pero cuando sintió las manos de Tom rodear su cuerpo, podía sentir la delicadeza con la que lo agarraba. Como algo completamente preciado.

Poco a poco trepó sobre su cuerpo. Se movía tan sensual como una pantera. Harry casi deseaba que se moviera desesperado. Que pudiera gritar que simplemente era deseo. Pero podía sentir en la dulzura que ponía, que esto no era una cuestión física.

Lo dejó restregarse lentamente contra él. Cuando giró la cabeza para corresponder, sintió cómo Tom tocaba sus mejillas húmedas. No estaba seguro de cuándo comenzó a llorar.

Cerró sus ojos por un momento y de inmediato pudo sentir algo dentro de sí ronroneando ante el contacto. Hizo una mueca y trató de empujar a Tom, pero éste no cedió. Siguió besándolo, besando sus mejillas y su cuello, bebiendo de sus lágrimas y arrepentimiento como si con eso pudiera borrarlos.

No podía borrar la angustia, tanto como Harry no podía borrar su amor.