Hola a todxs, bueno estamos a miércoles y aquí hace un día terriblemente caluroso, seguramente el infierno no es tan caliente como este lugar.
Nos quedan cuatro capítulos, no lo puedo creer. ¿Saben qué decubrí mientras escribía este capítulo y el siguiente? Que en realidad tengo corazón de pollo. Ojalá les guste, estamos casi al final.
Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece a la canción El Guardián de Troya del grupo Warcry. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.
Enjoy!
PENUMBRA
por
Adrel Black
32. LA ÚLTIMA BATALLA
Parte I
Hogsmeade
Puede que hoy llegue el final,
puede que el día yo no vea acabar.
Mas si ese es mi destino,
no le haré esperar.
(El Guardián de Troya, Warcry)
En el ambiente hay electricidad, es capaz de olerla, incluso solo con la mitad de nariz que le queda, mira al cielo, se aproxima una tormenta, aún no está nublado, las nubes están apenas subiendo en el horizonte, pero eso no le engaña, hay electricidad en el ambiente y eso es el presagio de una tormenta eléctrica.
Hay otra cosa, algo más profundo, algo que no huele con la nariz, ni puede ver con los ojos —ni siquiera con el ojo mágico —, hay algo que se desarrolla con el paso del tiempo, algo que lo muggles reconocen como sexto sentido, sin saber qué, es ese minúsculo toque de magia que hay en sus venas. En el caso de los magos es mucho más notorio, también más subestimado.
Siguen caminando por la calle principal de Hogsmeade, él y Tonks, su ojo mágico mira a sus espaldas el desarrollo de la vida cotidiana en el único Pueblo cien por ciento mágico de Inglaterra.
Algo no está bien, nada está fuera de lugar, pero... algo no está bien. Mira de nuevo las nubes lejanas en el horizonte, un cambio tan drástico en el clima, solo puede tener una explicación… dementores.
—Nymphadora, —ella que está mirando alrededor con la varita apretada muy fuerte entre los dedos. Hay algo que Ojoloco aprendió mucho tiempo atrás, hay quienes creen que ha perdido la cabeza y que, según dicen, es incapaz de reconocer la diferencia entre un saludo de mano y un intento de asesinato, pero eso no es verdad, es que aprendió que prefiere pasar por un imbécil vivo, que por un listillo muerto. —Creo que debes llamar a Shacklebolt.
—¿Estás seguro? —pregunta la mujer, él asiente, ella responde a su vez con un asentimiento también. —Creo que debes llamarlo tu, Ojoloco, yo empezaré a sacar a la gente del Pueblo. —Él asiente, será mejor, la gente de Hogsmeade tal vez no se sienta impelida a confiar en él con todas sus cicatrices y su huraño humor. —Los llevaré hacia la Casa de los Gritos, Remus está ahí.
Ojoloco no hace preguntas sobre Remus, solo asiente y responde:
—Te veré en el camino, —se despide Moody y camina, cojeando por el camino que sale del Pueblo.
Tonks puede ver cuando golpea el suelo con su bastón y un patronus aparece, un ave rapaz vuela en torno a él y luego desaparece en el aire para llevar el mensaje.
.o.O.o.
Molly y Arthur abandonaron Grimmauld Place hace un tiempo, aunque Arthur ha estado poniéndose en contacto constante por medio de patronus, los chicos no están por ninguna parte.
A Sirius no le sorprende, no esperaba que les encontraran, si ellos no quieren ser encontrados, son listos, todos ellos lo son, es pues que Sirius, solo en el cuartel, es quien recibe la alerta.
—Es lo que Ojoloco me dijo, —comenta Shacklebolt mirando a Sirius desde la chimenea, —los mortífagos van a atacar Hogsmeade.
La idea de que Dumbledore no les ha dado avisado cruza por la mente de Sirius. Las órdenes son esperar, pero está cansado de esperar. A la mierda con Dumbledore, si hay algo que necesita ahora mismo es unos cuantos mortífagos a los cuales golpear, si Quejicus está entre ellos, mejor que mejor.
—Pasaré la voz, voy para allá.
—Sirius, —dice Shacklebolt con incomodidad, —tal vez no sea bueno que te dejes ver.
—Entiendo, —aclara, seguramente la mitad de la gente entraría en pánico si lo vieran a él, —no te preocupes, me encargaré de eso, aun así voy para allá.
—De acuerdo, —acepta Shacklebolt y corta la comunicación.
Sirius se pregunta si el hecho de que Harry haya huido tiene algo que ver con que este sea el momento que Voldemort ha elegido para al fin atacar Hogwarts, especular no servirá de nada.
Envía un patronus a Arthur Weasley y por la Red Flu contacta a Hestia Jones, pide a ambos que pasen la voz, luego toma un de las capas —que no ha usado en años—, el tipo de capa que gustaba a sus padres, color oscuro, cara y recargada, un sombrero, —que tampoco ha usado en años— se recoge el cabello en una coleta, se cala el sombrero hasta las cejas y se prepara para partir, mira la casa vacía, tal vez sea la última vez que la vea.
Si así tiene que ser, así sea. Si va a perder la vida este día, mejor. Odia tener que tolerar las ínfulas de Quejicus recordando que esa vida se la debe a él.
.o.O.o.
Remus escucha a lo lejos el golpeteo del bastón de Moody, sube por el camino hasta que se encuentra con él.
Ojoloco le apunta con el bastón, Remus lo mira con escepticismo.
—Soy el hombre lobo Remus Lupin, Nymphadora es tu protegida y ahora ella y yo te convertiremos en algo así como "abuelo", supongo.
Ojoloco baja el bastón un momento.
—Ella no me lo contó, —es la respuesta del viejo mago. —Aunque Shacklebolt me lo dijo, —es quizás la única vez que Remus le ha visto un amago de sonrisa. —Que mal momento para dar ese tipo de noticias. —El amago es rápido y pasa al segundo siguiente. —Los mortífagos vienen para acá.
Remus recupera el aplomo y pregunta:
—¿Dónde está Dora?
—Trae a la gente del pueblo hacia nosotros—luego como si de pronto lo comprendiera —¿por qué no entran por la puerta principal del colegio?
Remus retira la reja y comienza a levantar todas las protecciones que se le ocurren, deberán aguantar el tiempo suficiente para que la gente cruce la casa de los gritos y llegue a las protecciones de Hogwarts que son mucho más fuertes.
Ojoloco se une al trabajo de proteger el lugar, es cuando Remus responde:
—Al parecer Albus no está al tanto del ataque.
Moody le lanza una mirada pero no dice más, continúan con el trabajo.
.o.O.o.
—Pertenezco al Ministerio, —grita Nymphadora, está de pie en la plaza del centro Hogsmeade, su voz amplificada mágicamente, —el Pueblo estará bajo ataque, pueden huir ahora si tienen un lugar seguro a dónde ir, si no, Hogwarts les brindará asilo.
De pronto la idea de que Albus Dumbledore les niegue la entrada al Colegio la asalta.
Sea como sea, Voldemort viene hacia acá, todo parece indicarlo, si están juntos —todos en la Casa de los Gritos, —el Pueblo de Hogsmeade, el Ministerio y la Orden de Fénix, tal vez puedan, realmente, ponerles un alto. ¿Derrotar a Voldemort? Lo duda, al menos no sin Harry Potter, pero pueden intentarlo, intentar llevarse a todos los mortífagos que sea posible.
¿Está dispuesta a sacrificarse? ¿Y a Remus? ¿Y a su hijo?
No lo cree, no cree que tenga el valor llegado el momento. Se va quedando sin agallas conforme la gente del pueblo se congrega en torno a ella. De pronto quiere correr, de pronto quisiera estar en la seguridad de su casa, en la seguridad del cuartel de la Orden.
—Los guiaré a la Casa de los Gritos, desde ahí nos dirigiremos al Colegio, no lleven posesiones con ustedes, esto es una emergencia.
.o.O.o.
—Albus son los mortífagos, —escucha decir a Everard. Está pensando en las barreras, intenta estar seguro que están al cien por ciento. Everard un mago que fue muchos años atrás Director parece muy apresurado, —lo he escuchado en el Ministerio.
—¿En el Ministerio?
—Si, alguien dio la alarma a la oficina de aurores.
—Imposible, —aclara Dumbledore.
.o.O.o.
—¿Qué haces aquí? —pregunta Remus a Sirius cuando aparece en la valla junto a las que están de pie.
—Decidí que era un buen día para rememorar los viejos tiempos —responde Sirius y echa una mirada a la casa.
—Ven —dice Remus y le lanza un hechizo a Sirius, el cabello del mago se decolora, eso y los kilos que ha recuperado desde que salió de Azkabán deben ser suficientes para que pase desapercibido, al menos durante la trifulca.
Nymphadora se acerca por el camino que se aparta de Hogsmeade con el pueblo tras ella.
—Rápido, rápido —los apremia la mujer.
—Hacia la casa, pronto —dice Ojoloco. —Síganlo —Ojoloco señala a Remus.
Remus mira Sirius.
—Es hora colega.
—Adelante —es la respuesta.
Shacklebolt aparece, lo siguen una cincuentena de aurores.
Tonks se adelanta hasta Remus.
—Te veré dentro del Colegio.
—¿Por qué no vienes conmigo? —pregunta al hombre, ella mira a los aurores, son sus compañeros, no puede abandonarlos, a pesar del miedo y del dolor, no puede abandonarlos.
—Me quedaré a levantar las barreras, con ellos y te veré en el Colegio.
—Dora…
—Por favor, no puedo guiarlos, solo tú conoces el camino.
—Estaré en el borde del Sauce esperándote.
Ella asiente.
Los aurores levantan más y más barreras, Tonks se une al esfuerzo, mientras los habitantes de Hogsmeade caminan asustados unos cuantos se unen a los esfuerzos de los aurores levantando sus propios hechizos.
Remus y Sirius a la cabeza entran a la casa y los guían por los pasillos hasta el pasadizo. Remus toma en brazos a una niña que va rezagada, la madre le grita desde el túnel.
—Continúen el pasadizo, —dice, —yo la llevo.
Sirius se siente como si fuera de nuevo un niño, caminando al lado de Remus, como lo hicieron tantas otras veces, sea cual sea el resultado, no podría pedir llegar a este momento de otra manera, no podía pedir estar en otra compañía, si es el día de morir, que sea junto a Remus, James estaría orgulloso, o al menos eso le gusta pensar.
.o.O.o.
—El pueblo entero fue evacuado —confirma la cabeza de Aberforth desde la chimenea donde habla con Albus Dumbledore. —Me voy también.
—La gente de Hogsmeade no está en Hogwarts, —responde Dumbledore.
—Pues estés o no dispuesto a recibirlos, el pueblo va a resistir. Con o sin tu ayuda Albus.
—Crees que pueden luchar contra Voldemort.
Albus sabe que el hombre está pensando en Ariana Dumbledore, nunca lo ha perdonado y si tienen que luchar preferirá morir junto a la gente de Hogsmeade que pelear a su lado.
—No lo sé. —Responde el hombre. —Pero será mejor intentar resistir que entregarnos a la muerte sin más.
La cabeza desaparece de la chimenea en un puf de cenizas.
Everard le habla desde arriba, de uno de los retratos.
—No queda nadie en el cuartel de aurores, si es cierto o no que van a atacar Hogsmade es irrelevante Dumbledore, todos se han ido a defender el Pueblo.
Dumbledore trata de comunicarse al cuartel, luego también con Hestia Jones o con Tonks, nada, nadie contesta la Red Flu.
No hay ataque aun, no entiende porque Shacklebolt no ha dado el aviso. Las cosas se le están yendo de las manos y no entiende el porqué.
Esto no está saliendo de acuerdo al plan, llegado el momento Hogsmeade debía ser una masacre, no un pueblo fantasma.
Lo ha planeado por años, conoce el final, ¿por qué está perdiendo el control?
El primer golpe a las defensas de Hogwarts llega mientras sigue pensando en ello.
.o.O.o.
Volar junto al resto de los mortífagos le da una sensación de claustrofobia.
Voldemort va a su lado, también puede escuchar a Bellatrix a pesar del viento.
Como si fueran una centella chocan contra las protecciones del Colegio, es el primer embate.
La nube de humo se escinde en dos, una parte aterriza en Hogsmeade, el resto siguen golpeando el escudo que protege Hogwarts.
.o.O.o.
Hermione aterriza en la plaza de Hogsmeade los brazos de Ginny y Harry la atrapan, luego siente al momento siguiente a Ron aparecer a su lado.
Hermione tiene la piel como cera caliente y le quema, siente los músculos como en carne viva, y el dolor es grande cuando sus huesos se achican y la larga barba cana del Director Dumbledore se recorta hacia su piel como si se absorbiera. La túnica celeste le viene gigante se deshace de la tela y la deja tirada. Viajar en traslador es horrible, se siente mareada. Sacude la cabeza intentando enfocar.
El sonido de vidrio al resquebrajarse la hace levantar la mirada, el pueblo está hundido en el silencio, encima de ellos una humareda choca contra el escudo del colegio, poco a poco grietas de color dorado van apareciendo aquí y allá como si fueran telarañas.
—Van a entrar al colegio —Ginny luce sorprendida.
—Rápido, —dice Harry, —tenemos que entrar nosotros también.
—Por la Casa de los Gritos —Hermione los apresura.
La humareda se divide en dos, una parte continúa el embate, otra aterriza en el Pueblo. Un mar de capuchas negras se desperdiga por las calles, si no se apresuran van a rodearlos.
Harry y Ginny se toman de la mano, y corren hacia las afueras del pueblo.
Ron los sigue, Hermione también.
—Rápido, rápido, —es todo lo que puede decir a sus amigos. —Un hechizo vuela sobre sus cabezas cuando la valla de la casa de los gritos es ya visible.
Frente a ellos un hombre viejo de largo cabello entre cano corre también hacia la Casa, Hermione lo reconoce como el tabernero de Cabeza de Puerco.
—Es Potter —grita uno de los mortífagos.
—Silencius —lanza Hermione el hechizo, lo último que necesitan es que el rumor llegue a Voldemort.
—Es Potter —dice uno de los aurores, a su vez, mientras ellos se acercan a las vallas de la Casa de los Gritos. Hermione rueda los ojos, no puede empezar a silenciar a los aurores. Entonces los hombres del Ministerio, hombres anónimos, sin rostro y sin nombre, al menos para ellos, empiezan a lanzar hechizos para proteger a los chicos, los cuales cruzan la barrera.
Los mortífagos se estrellan contra la protección y atacan el escudo.
—Harry, Ginny —es Tonks. —Rápido, tenemos que llegar a los terrenos de Hogwarts y cerrar este pasadizo.
Ellos asienten.
Corren por los terrenos hasta llegar a la casa, la cincuentena de aurores van detrás de ellos. Llevan las varitas en alto sosteniendo el escudo que protege la casa de los gritos.
Hermione puede ver como una parte de los mortífagos se alejan de vuelta al pueblo y otros continúan el embate contra el escudo. Luego explosiones y humo, desde el centro de Hogsmade, una columna de humo negro se levanta como un hongo, Hermione, que al final de cuentas a crecido entre muggles, recuerda las imágenes de la bomba atómica.
Se lleva la mano al crucifijo y ruega porque Severus esté bien.
Hay personas rezagadas subiendo por las escaleras y hacia el pasadizo. Ojoloco de malos modos intenta contenerlas evitar que se empujen unas a otras.
La casa se cimbra y muchos caen al suelo. Hermione le da la mano a Ron para que se levante.
—Potter —dice Ojoloco, —rápido.
Tonks corre junto a ellos, hay gritos y unos hilillos de tierra caen del techo, la casa tiembla de nuevo, luego todas las ventanas se oscurecen.
—Son los dementores —grita alguien y hay más gritos en respuesta.
Harry se prepara para invocar su patronus, pero Shacklebolt lo detiene
—No, tienes que llegar al Colegio.
—Rápido Harry.
Al fin llegan a la boca del pasadizo, los aurores van detrás. Hermione apresura a Tonks, tiene un momento para pensar "está embarazada". Hermione la deja pasar, Ron corre junto a ella.
Los aurores cruzan al final, el pasadizo es bastante alto, lo que les permite ir corriendo, cojeando, en el caso de Moody, al final pueden ver la luz, la gente desaparece al llegar ahí.
Cuando cruzan hay gritos, pero al menos se puede respirar. La gente corre por los terrenos, Lupin y Sirius mantienen el Sauce Boxeador inmóvil para que las personas salgan.
—Harry, —Sirius atrae al chico en un abrazo. —Me preguntaba ¿Dónde estabas?
Los aurores llegan.
—Dora, —la mujer con cabello rosa y lleno de tierra se acerca a Lupin.
Shacklebolt cruza tras ellos, luego de sus hombres.
—Las barreras no van a durar para siempre. Tenemos que sellar el pasadizo.
—¿Cómo? —pregunta Hermione.
—Vayan hacia el castillo, —es la respuesta de Lupin, —Sirius y yo nos encargaremos.
—No —Tonks se aferra al brazo de Remus.
—Ven —Ojoloco la toma por el hombro, —Remus nos alcanzará en el castillo.
Todos se alejan caminando por la pendiente a lo lejos se puede ver lo que fue el Pueblo de Hogsmeade, no ha quedado nada, ahora hay un enorme cráter.
El domo que protege al colegio se vuelve negro, como si todo estuviera rodeado de humo, los dementores se pegan a él como si fueran ventosas, es como si se alimentaran de la magia que protege los terrenos.
A lo lejos, desde la torre de Astronomía un rayo de luz dorada brota como reforzando el domo.
—Es Albus Dumbledore —se escucha el rumor.
Debe serlo, una figura solitaria vestida de añil mantiene las defensas.
.o.O.o.
—Adiós viejo amigo —Remus se dirige al sauce boxeador, —lo lamento.
Fue sembrado en los terrenos específicamente para él, tiene algo de poético, que sea justo él quien tenga que desterrarlo.
—¿Ahora? —pregunta Sirius.
—Si —es la respuesta.
Ambos lanzan rayos hacia el árbol que se retuerce, sus raíces escapan de la tierra casi como si quisiera defenderse. La tierra en torno, como si se tratara de un terremoto, se hunde, Lupin y Sirius se retiran mientras el pasadizo se viene abajo junto con el árbol. Hay gritos, suponen que de los mortífagos que habían conseguido penetrar a la casa y al pasadizo. A lo lejos se ve la casa de los gritos también caer, no ha quedado nada.
El árbol se convierte en piedra, como si fuera un fósil con las ramas retorcidas, es el árbol de un cuento de terror.
.o.O.o.
El rayo de luz dorada que mantiene las defensas se adelgaza, junto al escudo que no puede ser eterno, conforme su luz se va apagando la penumbra, como si se tratara de un día nublado se apodera de los terrenos.
Hasta aquí por hoy.
Hola Viviana Carreo Carreo.- Breve y conciso, muchas gracias, es un gusto.
Hola Lora.- Si, por momentos yo tampoco puede creerlo. Lo expresas tan bonito que me dio sentimiento cuando lo leí, a mi me va a dejar un hueco, es como quitarse un peso de encima, pero a la vez, no quieres deshacerte de eso, no se si me entiendes, en fin, que tengas una linda semana.
No sé qué decir, me siento un poco atribulada por los pocos capítulos que nos quedan, dentro de una semana esta historia se habrá terminado, haya quedado bien o mal, estará ya publicada.
Espero que tengan una linda mitad de semana.
Adrel Black
