Hola a todxs, bueno se terminó la semana y con esto cerramos, básicamente lo que es la caída de Voldemort (no es Spoiler, no me digan que alguien le sorprende que caiga), espero que lo disfruten, Dios sabe que yo lo disfruté mientras lo escribía. Cuando escribí la escena de Severus se los juro que la vi en cámara lenta, espero haberle hecho justicia y que cuando la lean puedan verla como yo la vi, ya me entenderán.

Nos quedan tres capítulos, y listo, vamos a ello!

Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece a la canción Jugando a Ser Dios del grupo Sylvania. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.

Enjoy!


PENUMBRA

por

Adrel Black


33. LA ÚLTIMA BATALLA

Parte II

Hogwarts

A lo largo de la historia habéis gozado de poder,

y hasta en las cosas más oscuras tenéis vuestro papel.

Hace tiempo vuestro líder confió su propia fe,

¿prostituyes su palabra? ¡Quién te ha visto y quién te ve!

(Jugando a Ser Dios, Sylvania)


"Hogwarts no puede caer", "Hogwarts no puede caer". Es el único pensamiento que Albus mantiene en su cabeza.

Sube los escalones hasta la torre de astronomía. Allá abajo las personas se desperdigan como si fueran hormigas, a lo lejos, lo que fue Hogsmeade, ahora solo son ruinas incandescentes, del pueblo se levantan espirales de ceniza hacia el cielo.

"Hogwarts no puede caer", se repite.

Hogsmeade era un riesgo calculado, nunca se propuso salvar el lugar, pero tampoco a la gente, desde los terrenos el humo del incendio del Sauce Boxeador se eleva también, de la Casa de los Gritos no ha quedado nada.

"Hogwarts no puede caer", no va a permitirlo, llega hasta la torre de astronomía, la más alta del castillo y sostiene las defensas, los dementores golpean y los mortífagos a su vez. ¿En qué punto perdió el poder que tenía de la situación?

¿Y Severus? ¿Porqué no dio la alarma? ¿Porqué no lo puso al tanto de los planes de Voldemort? ¿Acaso al final el espía le jugó en contra?

Allá abajo las personas corren hacia el castillo, se preparan para defenderlo, pero, es que el castillo es solo una construcción, tienen que salvarlo todo, los terrenos, el castillo, todo debe quedar incólume como muestra de su poder, si cae, si tiene que luchar junto a los demás entonces no es nada, salvo un hombre.

El rayo sigue manteniendo a raya el ataque, restaura las fisuras que los mortífagos generan, pero aquello es como ponerle una bandita a una rotura de hueso, innecesario, ridículo e inútil.

Aunque a lo largo del año los ataques a la comunidad mágica continuaban, aquí y allá había mortífagos muriendo, en pequeñas grescas, en ataques inútiles. Voldemort debía llegar a esta lucha mermado y solo, sin licántropos y casi sin mortífagos. La Orden del Fénix debía llegar al borde la disolución, lista para que no quedara nada de ella luego de la batalla.

La comunidad mágica a su vez debía llegar aterrada, lista para rendirse, no ante Voldemort, sino ante Dumbledore, él sería el último oasis, la última resistencia. Pero en vez de eso, ellos se reúnen allá abajo dispuestos a dar batalla, cansados y aterrados, si, pero con el espíritu de lucha aun completo.

Cada vez que un mortífago golpea las defensas suena como si alguien tocara un gong, hay golpes por doquier, no puede sostenerlo eternamente. No puede quedarse para siempre manteniendo aquel escudo inútil.

Desde la altura ve las varitas de otros magos levantarse hacia el cielo intentando ayudar, pero ninguno es suficiente, su magia es insignificante en el gran esquema de las cosas.

Muy bien, una de las principales virtudes de los lideres es la capacidad para adaptarse. Toma la decisión sobre la marcha, si Hogwarts ha de caer, que caiga. El último hombre en pie que recoja los pedazos y se quede con el botín.

El último hombre en pie, claramente será él.

.o.O.o.

Los refugiados de Hogsmeade corren por los terrenos rumbo al castillo.

El castillo, por su parte, es un hervidero, maestros y alumnos se han enterado del ataque y aparecen por las chimeneas en producción en cadena, los miembros de la Orden del Fénix, empleados del Ministerio que no pertenecen a la oficina de aurores, pero que, aun así, están dispuestos a luchar, están llegando también.

Hagrid corre desde su cabaña en el borde del bosque junto con Grawp, en el cielo se ven luces verdes y moradas estrellarse contra las protecciones del colegio.

Desde la parte superior de Hogwarts como un faro de esperanza Dumbledore hace lo posible por mantenerlos a salvo.

—¿Qué es lo que sucede, Hagrid? —pregunta Firenze que cabalga en los lindes del bosque, desterrado e incapaz de volver con los suyos.

—Mortífagos, —responde Hagrid, —tenemos que proteger el colegio.

El centauro relincha en asentimiento.

—Te veré en el castillo, Hagrid.

El semigigante asiente y corre pasando por el Sauce Boxeador que se incendia, hay gente que camina también hacia el castillo. Shacklebolt les señala el camino y los apresura.

Minerva McGonagall y la profesora Sprout ya están de pie en la puerta principal conjurando hechizos de protección.

Minerva ha llamado a todas las estatuas que se presenten para la batalla. La profesora Sprout, por su parte, ha hecho crecer grandes zarzales en los ventanales, aun cuando puedan romper los vitrales se llevarán bastante daño si intentan atravesarlas.

El profesor Flitwick embrujó las armaduras que caminan como soldados a la batalla, se reúnen con las estatuas en lo que será la primera línea de defensa.

Firenze se acerca al trote a Hagrid, los centauros vienen tras él, solo unos pocos, no toda la manada, pero, contrario a lo que Hagrid esperaba, se acercan a apoyar.

Los niños, los que viven en Hogsmeade se repliegan en el castillo, todos los demás, maestros, alumnos, aurores se preparan para la embestida, es inminente.

Más y más personas llegan a presentarse para la batalla, más y más grietas corren por los escudos. Sería bello, si no fuera aterrador.

.o.O.o.

El rayo se extingue al final, hay gente que grita, hay pánico, las luces fuera del domo de protección golpean por decenas, el domo se convierte en un montón de telarañas doradas, es como vidrio a punto de romperse.

Hay más ruido, las puertas principales están siendo atacadas también.

Hermione aprieta la varita entre los dedos, los nudillos se vuelven blancos y le tiemblan las manos.

Aun hay personas huyendo hacia el castillo.

—Controlaremos a los dementores —grita Kingsley, los aurores se preparan.

El domo se rompe, no de un solo golpe, si no en forma de agujeros, un trozo primero, luego otro. Estelas de humo cruzan por ellos aterrizando como pústulas en los terrenos verdes. Pasan uno a uno, listos para atacar, los dementores se ciernen por los terrenos provocando un ventarrón sobre el bosque prohibido a su paso.

Voldemort aparece, está justo al frente de su horda, de la misma forma que Harry parece encabezarlos.

Hermione siente el pánico correrle por la espalda, nunca tuvo tanto miedo. Los ojos escarlatas de Voldemort los miran con aburrimiento, la figura a su izquierda tiene que ser Severus, el cabello negro se escapa de su máscara y de su capucha, es él. O al menos eso quiere creer, tiene que creerlo, tiene que creer que está ahí. La marea de capas negras se hace más espesa conforme trozos del escudo de Hogwarts siguen cayendo, es un mar de rostros blancos sin expresión.

La voz amplificada de Voldemort puede escucharse en los terrenos, es sibilante y genera miedo, es un miedo que nace en las entrañas y corre por las venas, es como un choque de agua fría contra el cuerpo en un día de invierno. Es como que te hielen el corazón. Muchos de quienes aun permanecían en pie de lucha sucumben al pánico y corren también hacia el interior del castillo. Aun así los huecos se llenan cuando los que resisten cierran filas y siguen siendo un grupo compacto.

—Esto no tiene que ser una masacre —dice Voldemort. —Entreguen el castillo y arrodíllense ante mi, perdonaré la vida de los que me juren lealtad esta tarde.

—El Castillo no te pertenece —es la respuesta de Harry —el Castillo es nuestro, no te dejaremos tomarlo.

Voldemort parece tranquilo, como si charlaran, los mortífagos por el contrario se remueven y se retuercen, los aurores hacen lo que pueden por mantener a raya a los dementores. No podrán conseguirlo una vez que la batalla empiece.

—Perdonaré la vida a todo aquel que reciba la marca este día —Voldemort abre los brazos como si estuviera esperando a recibirlos, —no hay necesidad de derramar más sangre mágica, incluso los… —parece atragantarse con la palabra, luego la escupe con desdén —hijos de muggles serán bienvenidos... a servirnos.

Hermione siente que la sangre le hierve, las risotadas de una mujer se escuchan en el silencio que dejan las palabras de Voldemort. Ojalá ella y Severus hubieran tenido más tiempo, ojalá lo hubiera sabido antes, ojalá hubieran huído juntos aquella primera noche. Siente lágrimas en los ojos, pero ya no son de miedo, ni de terror, son de tristeza, la tristeza que dejan las posibilidades, la idea de que ambos consigan salir con vida es algo que se ve más lejano cada vez, ojalá pudieran echar el tiempo atrás, ojalá tuvieran toda la vida. Se lleva la mano al crucifijo y mira al mortífago al lado de Voldemort, cree ver un asentimiento en él, tal vez sólo lo imaginó.

—Sin embargo, exijo dos ofrendas de paz a cambio, Albus Dumbledore y Harry Potter. Si ellos dos son entregados a mí, dejaré el castillo en pie, si se rehúsan, derrumbaré Hogwarts sobre todos ustedes.

—¡Hogwarts! —es el grito que llega de algún lugar indefinido, Hermione no sabe quién grita, pero la palabra se repite y reverbera en los terrenos del castillo. —¡Hogwarts! —es ahora la voz de una mujer, una mujer mayor, podría ser Minerva o la Profesora Sprout, —¡Hogwarts! —quien grita es un jovencito, la voz de casi un niño, —¡Hogwarts! —Hay más voces gritando, Hermione mira a los aurores, sus patronus brillan más fuerte mientras gritan, —¡Hogwarts! —Harry se une al grito, —¡Hogwarts! —Hermione se une también, —¡Hogwarts! —y entonces ella ya no es Hermione y este ya no es Harry, aquellos ya no son aurores o la Orden del Fénix, ahora son Hogwarts y se defenderán con uñas y dientes, y morirán de pie si es necesario de la misma forma que Hogwarts hará.

.o.O.o.

Severus ve como Hermione aprieta el crucifijo en su cuello y asiente, también tiene miedo, también quisiera estar junto a ella pero siente que aun no es el momento, llegará, está seguro. Habrá un momento en él que sepa que puede dejar caer su máscara, llegará el momento en el que tenga que volver a la luz, al lado de Hermione, lo sentirá en los huesos, pero aun no llega.

Quisiera decirle que huya, pero es que es una Gryffindor y ellos son testarudos e idiotas, sacrificados y valientes. Está orgulloso de ella, siempre lo está, pero ahora mirándola convertirse en una guerrera siente que no pudo enamorarse de una mejor mujer, no entiende el porqué de su buena suerte, pero está agradecido de haber podido tenerla en su vida.

Piensa en Eileen, a la que siempre le faltó el valor, incluso para defender al propio Severus. En este momento ya no importa todo aquello, hace tiempo hizo las pases con su pasado, sabiendo que es lo que le llevó a Hermione. Ahora recuerda a Eileen con un cariño que rara vez sintió por ella, levanta hacia la mujer un de rezo: "por favor, si estás ahí, vela por Hermione, Madre".

—Ataquen, —dice Voldemort y no es una orden, lo dice casi con pereza. —Severus —lo llama, a su alrededor los mortífagos corren al encuentro de quienes defienden Hogwarts. —Quiero a Harry Potter.

—Si Maestro.

.o.O.o.

Albus puede ver como la lucha comienza. En el ambiente en que montones de patronus navegaban momentos atrás, ahora solo quedan unos pocos, conforme los aurores van perdiendo la capacidad de generarlos, la posibilidad de mantenerlos o van muriendo. Los dementores se acercan cada vez más.

Albus convoca su propio patronus, el fénix vuela por sobre los terrenos del castillo y aleja a los dementores que vuelan como murciélagos hacia más allá de la barrera.

No necesita participar de la batalla, solo asegurarse que nadie dude que estuvo ahí.

Algunas veces es más efectivo, fingir que haces que hacer realmente, algunas veces puedes convencer a todos que fuiste el héroe, si te recuerdan en los momentos exactos.

—Es Dumbledore, —escucha él gritar a alguien allá abajo, el fénix sigue dando vueltas.

La lucha es encarnizada, pero aquí arriba, en la torre, se respira el olor a quemado de Hogsmeade, pero también tranquilidad.

.o.O.o.

Las acromántulas han salido del Bosque Prohibido, huyendo de un incendio que parece haber comenzado de la nada, aun así, a pesar de lo que Hagrid hubiera pensado, se han lanzado contra los peleadores, los centauros han hecho lo posible por contenerlas, que lleguen las menos posibles hasta los magos.

Grawp trata de contener a muchos mortífagos a la vez, éstos le lanzan hechizos pero rebotan en la piel del gigante hacia las paredes del castillo.

Hermione y Ron batallan con varios mortífagos a la vez, se han alejado de las puertas en medio de la pelea, hacia el lago.

De pronto los tentáculos del calamar gigante salen disparados y se llevan a los mortífagos contra los que batallaban, una vez caen al lago, la gente del agua se los arrastra hacia las profundidades.

Ellos se miran incrédulos de lo que acaba de ocurrir, pero aun así vuelven a la batalla.

Los mortífagos son muchos, pero algo está ocurriendo, magos de otras partes, magos llegados de fuera, magos que recién se enteran de la lucha están apareciendo desde el camino de Hogsmeade. Empujan a los mortífagos hacia el castillo, mientras la primera avanzada —los defensores del castillo —resiste. Forman una pinza encapsulando a Voldemort y los mortífagos en el centro.

Hermione distingue a Neville y otros miembros del extinto Ejército de Dumbledore, Lavender Brown y las hermanas Patil. Está Stan Shunpike el cobrador del autobús noctámbulo y su compañero Earnie, solo espera que éste sea mejor lanzando hechizos que conduciendo el autobús. Hay magos a los que no ha visto en su vida, pero que se suman más y más cerrando el anillo en torno a los mortífagos.

Dicen que es una falacia que "los buenos somos más", porque en todos conviven matices oscuros y claros, pero contra el Gran Mal que representa Voldemort, tiene que ser cierto.

Van a aplastarlos, por primera vez Hermione cree que pueden ganar, si ellos son capaces de contenerlos, y los magos que llegan siguen avanzando, aun más, los magos que en algún momento huyeron hacia el castillo ahora invocan patronus que salen por las ventanas ayudando a su vez contra los dementores.

Si solo pudiera encontrar a Severus en la trifulca, es lo único que le falta.

Un mortífago con andares de depredador se acerca, ella lo reconoce aunque su cabello no es visible, aun así él se retira la máscara un momento con la varita y la vuelve a colocar, ella asiente, él espera que ella le ataque, desvía el hechizo hacia un mortífago cercano que peleaba con Ron; el pelirrojo se alejan en busca de un nuevo oponente, mientras Hermione sonríe de un poco.

Saber que Severus está con vida le da el impulso que necesita para terminar esta batalla. Lanza otro hechizo él lo desvía al lado de nuevo, ahora él la ataca, ella repele el hechizo y da contra un mortífago que se derrumba de un solo golpe, tiene cara de sorpresa mientras cae. Hermione alza las cejas, él se encoge de hombros, entonces un hechizo pasa sobre el hombro de Severus y la golpea de lleno, arranca la manga de su playera dejando su hombro al descubierto, un tajo grande sangra, ella apunta la varita, lista para atacar.

—Snape, —es la voz de una bruja, Hermione la conoce, se ha desembarazado de la capa y la máscara, es Bellatrix Lestrange. —Atrapaste a la sangre sucia amiga de Potter. —La mujer se ríe de nuevo. Es una risa fría. —Se que te gustan las sangre sucias, —la mujer lanza otro hechizo, Hermione lo desvía. —Puedo matarla, —quizás sea el enfado, Bellatrix se acerca cada vez más, pero Hermione puede escuchar perfectamente lo que ella está diciendo. —O puedo entregártela, podrías divertirte con ella.

La bruja ataca de nuevo, Hermione repele el hechizo, no necesita que nadie le explique sobre las intenciones de la mortífaga con Severus, las puede ver reflejadas en la forma en que le habla, en la forma en que se acerca a él.

Hermione la ataca esta vez, siente hervir la sangre de miedo y celos.

—Oh, —exclama Bellatrix —la sangre sucia sabe jugar.

—Bellatrix, —llama Snape. La mujer sin dejar de apuntar a Hermione desvía la vista a Severus. —Es ella —dice. Bellatrix parpadea un momento sin entender. Entonces él continúa: —Nunca pude tocarte por ella.

Bellatrix enseña los dientes en una mueca de agresión, pero es tarde, Hermione lanza un hechizo, uno simple. Un hechizo del Libro Reglamentario de Hechizos Primer Curso.

Repulso, —la mujer sale volando cae al borde del lago donde uno de los tentáculos del calamar gigante la atrapa.

Nunca se volvió a saber de Bellatrix Lestrange.

.o.O.o.

La batalla les aleja de nuevo, hay un círculo de aurores que mantiene a raya a Lord Voldemort, son casi veinte. Miembros de la Orden del Fénix se acercan y constantemente toman el lugar de los que se alejan o caen, Voldemort incapaz de huir se obliga a seguir peleando.

Desde la torre de astronomía Dumbledore ha conjurado de nuevo los escudos que protegían el colegio, los mortífagos, los que quedan, están atrapados en ese domo junto a los defensores de Hogwarts, incapaces de desaparecer.

Severus pelea con dos aurores a la vez, es uno de los pocos mortífagos que sigue en pie.

Harry Potter se acerca a la pelea contra Voldemort, Severus a su vez se acerca también hacia el núcleo del conflicto, Harry ataca a Voldemort y es como si por fin se llegara a la cúspide. Esta es la forma en que debe terminar.

El Señor Tenebroso lanza un ataque desesperado, todos alrededor con excepción de Harry y el propio Voldemort salen disparados, formando un corro en torno a ellos.

Aurores y miembros de la Orden intentan regresar a la batalla pero salen disparados también. Severus reconoce el hechizo, es la misma maldición que hay en torno a la Mansión Malfoy, solo aquel con la marca tenebrosa en el brazo puede traspasar las barreras sin hacer que vibren las alarmas, pero en este caso nadie puede atravesarla. Mismo principio, diferente resultado. Voldemort se ha asegurado de tener a Potter a su merced.

—Solo tú y yo, Harry Potter. —Harry no dice nada, apunta con la varita al rostro de serpiente, pero no hace ningún comentario. —¿Acaso no es así como siempre debió ser? Tu y yo, al final de todo, de la misma forma que fuimos al comienzo.

Hay magos luchando por entrar al círculo que rodea a Voldemort y Harry, están ahí, parece no haber nada, y sin embargo están lejos del alcance de todos.

Los mortífagos se ríen, no creen que haya posibilidades de que, en esa situación, Harry pueda lograrlo contra Voldemort y si Harry cae la resistencia caerá con él. Los mortífagos se reúnen en torno a la barrera formando un corro alrededor.

—¡Harry!, ¡Harry! —son los gritos de Ginny que llenan los terrenos. Hermione la toma por los hombros intentando controlarla, pero es inútil, ella sigue gritando.

—No esperes ayuda, Harry Potter, —aclara la voz siseante, —es un hechizo de mi propia creación, solo mis mortífagos lo conocen, solo aquellos con la marca tenebrosa en el brazo pueden llegar hasta nosotros. Estás solo.

—También estás solo conmigo, Tom, —es la respuesta de Harry.

Severus lo sabe entonces, ahora es el momento, es el momento de dejar caer la máscara y dar una oportunidad a Harry Potter, al hijo de James, al hijo de Lily, mira a Hermione que trata de contener a la chica Weasley.

"Te amo" piensa, casi como si lo hubiera escuchado ella levanta la mirada hacia él, tiene el cabello apelmazado de sudor y tierra, la blusa desgarrada y cubierta de sangre, en el hombro un herida grande, pero sus ojos son tan cafés como siempre, profundos, lo miran con el mismo cariño que aquel día en que hicieron el amor, la primera, la única vez.

—Severus, —no está seguro si ella lo dijo o si solo está en su mente, puede ver sus labios moverse, pero no la escucha. Le parece que lo está llamando, sin embargo, de la misma forma que una vez la abandonó porque era lo correcto, ahora va a enfrentarse a la muerte, porque es lo que tiene que hacer.

Porque a pesar de sus errores y desaciertos, porque a pesar de todas las cosas horribles que ha hecho en la vida, solo puede amarla si hoy, al final de todas las cosas, hace lo correcto.

Camina desde el corro de luchadores que se han quedado pasmados mirando a Voldemort y a Potter apuntándose mutuamente, los mortífagos no se interponen en su camino, pensando que va a apoyar a su maestro, cruza la barrera sin problema, la marca tenebrosa en su brazo le da el pase.

—¡Sabía que nos traicionarías!, —se escucha la voz de Sirius, incapaz de comprender, incluso en esos instantes, —¡no te acerques a Harry!, —el hombre se acerca a la barrera y es repelido una vez más —¡Harry!

—¡Severus!, —es la voz de Hermione, Ron sostiene a Ginny, Lupin que está junto a ellos toma a Hermione del brazo y evita que se acerque a la barrera. —¡Severus!.

Se echa atrás la capucha el cabello negro se le derrama por los hombros, creyó que tendría miedo, miedo a morir, pero no, lo único que ahora le duele es Hermione.

Ojalá diecisiete años atrás la hubiera llevado con él, ojalá hubiera sido valiente, antes; antes de unirse a los mortífagos; antes, cuando era un niño. Ojalá hubiera tomado mejores decisiones, ojalá hubiera sido un mejor hombre, no lo hizo y ahora sabe, que su vida ha sido esculpida por ella, que ella le dio vida cuando ya no la tenía y que el hombre que hoy está en la batalla es resultado de la valentía y la entereza de ella.

Se quita la máscara y se siente como si lo hiciera por primera vez en años. Por primera vez en años ya no tiene que fingir que es un mortífago, por primera vez en años puede ser solo Severus Snape.

Suelta la máscara que cae con un sonido metálico, en el silencio dentro de aquella barrera su eco se escucha retumbar.

—Excepto que no está solo —aclara, el rostro de serpiente de Voldemort se vuelve hacia él.

—Severus, —es la respuesta y es como si Voldemort no lo entendiera, sonríe —el más fiel de mis mortífagos.

—Años, —sigue Severus, —casi veinte años y no fuiste capaz de ver detrás de la máscara.

Entonces Voldemort parece comprenderlo, Severus no levanta la varita, no intenta defenderse. Voldemort se vuelve y le apunta, los ojos refulgen como si fueran rubíes. En una mueca de odio muestra los dientes como un perro rabioso.

—¡Traidor! —en otros tiempos Severus tendría miedo, fueron muchas las veces que esa mueca vino acompañada de la maldición cruciatus, pero hoy, Severus no se asusta, la voz de Hermione gritando su nombre le mantiene en su puesto.

—¡Severus! ¡No! ¡Severus! —Ella lucha contra Lupin, clava las uñas en las manos del hombre que la sostiene, se suelta y corre a la barrera una vez más, como si no comprendiera que no puede ir con él, la fuerza el hechizo que los aisla la lanza, de nuevo contra la muchedumbre.

Avada Kedavra. —Esa maldición es invocar a la penumbra.


Hasta aquí por hoy, ya casi terminamos, ya casi estamos en el final.

Hola Yuritzy Carmona.- También me encanta la relación que tienen, tan tormentosa, pero también linda *suspiro*. Gracias por el ánimo, que tengas un lindo fin de semana, nos leemos pronto.

Hola QueenSlytherin.- Espero que sigas estando en vilo después de este capítulo ;). ¿Realmente me crees capaz de matar a Severus? Si tengo corazón de pollo. Aquí está la actualización, espero que la disfrutes. Ten un lindo fin de semana.

Espero que tengan un lindo fin de semana, pásenla muy bien, si todo sigue bien nos leemos el domingo.

Adrel Black