Hola a todxs, espero que estén muy bien y que estén teniendo un buen fin de semana, nos quedan dos capítulos luego de este, tengo que decir que la escena de Dumbledore y Snape fue una de las primeras que imaginé para esta historia, espero que les guste. Veamos quién es realmente el lobo de este cuento.

Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece a la canción Por Si Sirve De Algo del grupo Döria. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.

Enjoy!


PENUMBRA

por

Adrel Black


34. LUPUS IN FABULA

Corté decenas de cabezas para hacer cambio de pieza

en un tablero de arena y sal.

Y me doy cuenta

que después de la tormenta sigue todo igual.

Distinta agua, pero el mismo mar.

(Por si sirve de algo, Döria)


Cuando Voldemort cae hay un segundo de silencio, Harry con la varita levantada no puede creer lo que acaba de hacer, la barrera se parte como si fuera vidrio y desaparece, hay un viento que recorre los terrenos, y agita las túnicas de todos, mortífagos y defensores por igual, el castillo entero se cimbra por la fuerza del hechizo.

Los mortífagos intentan desaparecerse sin recordar que es imposible dentro de los terrenos.

Aurores y magos en general someten a cuanto mortífago está a su alcance.

Cuando los libros de historia cuenten el momento en que Voldemort cayó será una historia épica llena de valentía y héroes sin rostro, una historia de "un espía", "un elegido" y "un monstruo", pocas personas, incluso de quienes estuvieron ahí, dirán que Harry Potter asesinó a el-que-no-debe-ser-nombrado por la espalda.

Todos aman a los hombres de honor.

.o.O.o.

Lupin lleva a Hermione en brazos, la saca como puede de la muchedumbre, la chica no se repone del último golpe propinado por la barrera. Nymphadora Tonks va junto a él con rumbo al castillo.

Después podrán celebrar la caída, hay mortífagos siendo apresados por todas partes, los dementores son echados por los aurores, los patronus brillan en toda su intensidad. No hay una sola persona, en todo Hogwarts, que no sea capaz, en aquel momento, de invocar un patronus, la felicidad es casi palpable en el ambiente. Es una felicidad agridulce, pero sin duda es un triunfo.

Albus Dumbledore se acerca a ellos.

—Está bien, —dice tomando a la chica, —traigan a Harry, —ambos, Lupin y Tonks, asienten al rostro solemne del Director.

.o.O.o.

Hermione siente, aún aturdida, como Lupin la suelta y otras manos la sostienen, flacas como garras y fuertes como pinzas, los ojos de Dumbledore muy azules le sonríen con humor, ella solo atina a susurrar "no" luego hay miedo, después la negrura absoluta.

.o.O.o.

El resultado de la batalla, es amargo también, hay familias separadas y reencontradas, hay mortífagos siendo atrapados y aurores caídos, hay montones de heridos y algunos desaparecidos. Los terrenos y alrededores de Hogwarts nunca serán lo mismo, el bosque prohibido ya no existe, muchos de los seres que en él viven habrán huido o perecido en el incendio, Hogsmeade deberá ser reconstruida desde los cimientos, no así la Casa de los Gritos de la que no queda nada por enmendar, además, ¿quién querría salvarla?, quedará ahí, desastrada, como otro túmulo para los caídos.

El Sauce Boxeador también se convertirá en una especie de monumento a la batalla y Hogwarts, en el más grande refugio y bastión para las fuerzas de bien.

La mayoría de los aurores se dedican a aprender a los mortífagos que aun caminan por los terrenos incapaces de desaparecerse, muchos alegan que estaban hechizados, que la maldición imperio les obligaba a luchar al lado de Lord Voldemort. Las personas comunes, las personas de a pie, se reúnen en grupos de familiares y conocidos, se abrazan, lo han logrado. Algunos lloran sobre los cuerpos de quienes no lo consiguieron.

Sirius tiene a Harry del hombro y lo lleva hacia el colegio, el hechizo que Lupin lanzó sobre él para cambiar su apariencia se ha roto, aun así, nadie le presta atención.

Dentro del Gran Comedor, los miembros de la Orden se van reuniendo en un rincón, Hestia Jones no está, Aberforth Dumbledore tampoco, pronto algunos miembros se darán a la tarea de buscarlos, pero no los encontrarán.

Lupin y Nimphadora se sonríen mutuamente con amor, los Weasley se palmean unos a otros, felicitándose; Ginny y Harry parece que no dejarán de abrazarse jamás.

Severus se acerca, se ha desembarazado de la túnica interminable; la levita y el pantalón parecen grises a causa del polvo, tiene sangre en el rostro que le corre desde una mejilla, el cabello revuelto y cojea un poco al andar. Los miembros de la Orden ahí reunidos le miran con algo de reverencia, no hay más miradas recelosas, Severus no recuerda que alguna vez en la vida le hayan mirado de esa manera, sin segundas intenciones.

Pasea la mirada por todos ellos, se topa con la de Sirius Black.

—Aun te odio, —dice Black sin remilgos.

—Es mutuo, —responde Severus pero sigue pasando los ojos por todos. —¿Dónde está la Señorita Granger? —Todos miran alrededor, como si Hermione fuera aparecer de pronto al lado de alguno de ellos. —¿Y Hermione? —pregunta el hombre.

Hay algunos rostros sorprendidos, Snape jamás, en la historia de su profesorado en Hogwarts, ha llamado a ningún alumno por su nombre de pila.

En los ojos de Lupin se hace la luz, ahora lo entiende, el cielo al que debía volver Severus, los gritos de Hermione junto a la barrera intentando llegar hasta él.

—¿Y Hermione? —pregunta Ron a su vez.

Hay murmullos.

—Estaba junto a la barrera, —dice Ginny, no me dejaba acercarme.

—Yo la aparté de la barrera, —responde Lupin, luego frunce el ceño y mira alrededor. —Dumbledore se acercó, nos dijo que trajéramos a Harry y él se alejó con ella. —Severus siente que se lo traga la tierra. Remus sigue mirando alrededor —¿Dónde está Dumbledore?

Snape no espera por más preguntas, da media vuelta, el efecto de su presencia se ve disminuido por la falta de su capa, le sudan las manos y el corazón le late desbocado, no siente la misma tranquilidad que cuando se enfrentó a Voldemort, en ese momento estaba dispuesto a morir, pero no está dispuesto a perder a Hermione, no va a poner la vida de ella en riesgo.

.o.O.o.

—Los hombres nunca deberían de dudar de lo que sus ojos ven, —dice Dumbledore a Hermione.

Ella es joven, no fue difícil reanimarla, ahora está de pie, escuchándolo en silencio, pero incapaz de hacer nada. Es joven, pero no es tonta, sabe que no hay mucho que pueda hacer contra un mago como él, mucho menos si está desarmada.

—Aun así dudé, —ella sigue en silencio, no ha dicho una sola palabra desde que la trajo aquí. —¿Cómo podía, Severus, haberse enamorado de nuevo? —él le sonríe con benevolencia. —Usted Señorita Granger, usted arruinó al espía perfecto.

—Él es un hombre, profesor Dumbledore, una persona.

—Claro que lo sé. —Aclara él. —Por eso sé que vendrá por usted.

—Se equivoca.

—Olvida que yo estaba ahí cuando decidió, por amor, sacrificar su vida a cambio de la de Lily Evans. Yo lo conozco. Es extraño cómo puedes encontrar una manera de amar tan grande en la persona más insospechada.

.o.O.o.

Severus no es consciente del grado de daño que sufrió el castillo, hasta que no anda las escaleras rumbo al despacho del Director, están llenas de escombros y agujeros, no demasiado, el castillo sobrevivirá por otros mil años seguramente. Eso claro, cuando puedan repararlo, los cimientos perdurarán, pero de los techos y las escaleras, no está tan seguro.

Siente el temblor en las manos, nunca estuvo tan sus años como mortífago siempre supo que podía morir, pero no le asustaba de esta forma. Perder a Hermione cuando por fin es libre podría enloquecerlo, sería el golpe del que no podrá recuperarse.

—Caramelos de limón, —la estatua que resguarda el despacho del Director se ha quedado sin cabeza en la trifulca.

El águila decapitada comienza a dar vueltas y deja ver las escaleras de piedra, cubiertas de polvo y resquebrajadas, sube de dos en dos hasta llegar a lo que antes fue la puerta con manija de grifo dorado, ahora solo es un hueco que deja ver el interior del despacho, cruza para encontrar a Albus de pie contra su escritorio, Hermione desarmada frente a él, ambos miran a Severus, pareciera que están esperándolo.

Todo ahí está cubierto de polvo, incluso hay polvo flotando en el ambiente, es como si todo se tiñera en tono sepia, los retratos han sido abandonados por sus moradores en busca de otras pinturas en las que refugiarse. Los instrumentos de plata también están cubiertos de polvo y uno de ellos, que parece una tetera, lanza al aire toses, como si se aclarara la garganta.

Ella parece tranquila, con su cabello despeinado y su hombro cubierto de costras, pero a Severus no le engaña, en sus ojos hay desesperación.

En la pared hay un trozo faltante que hace que el despacho se abra directo hacia los terrenos, el techo cruje como amenaza, también a punto de ceder.

—Severus, —dice el hombre en forma de saludo, —te esperábamos.

—¿Qué es esto Dumbledore?

—Verás —responde el Director —esto es… el final.

Severus levanta una ceja como si no lo entendiera.

—¿El final? —pregunta. —¿El final de tu loca historia?

—No Severus, —el Director le sonríe —es el final de la tuya.

Ella suelta un sollozo, pero sigue sin llorar.

—Bien, —responde Snape —deja que la Señorita Granger se vaya y hagamos esto a tu manera, Albus.

—Ella no puede irse, es mi... —el director sonríe —¿Cómo dicen los muggles, Señorita Granger?

—As bajo la manga —responde ella con seriedad.

—No. —Severus sigue de pie junto a la puerta, tiene la varita presta, al igual que el Director; la varita de Hermione está sobre el escritorio. —Es más bien como el conejo en la chistera, un último truco.

—No la necesitas, —Severus niega, —déjala ir, sus amigos están esperándola en el Gran Comedor.

—Es que sin ella no te rendirás sin pelear. Es raro, —sigue Albus, —porque siempre has estado jugándote la vida, diría que estabas dispuesto a morir en cualquier momento, y sin embargo, nunca has dejado de luchar.

—Se acabó Albus, no más peleas, terminé. Ya no me necesitas.

—El problema es, que siempre estás dispuesto a más.

—Albus, —Snape trata de razonar con él —la guerra terminó, ya no hay espacio para mí, aquí, contigo. Ya no necesitas un espía, los mortífagos se deshicieron de los licántropos, nosotros nos deshicimos de los mortífagos, Potter acabó con el Señor Tenebroso.

—Los licántropos, —dice Albus y le baila una sonrisa en los ojos —esa fue una jugada maestra. ¿No crees?

—Los mortífagos terminaron con los licántropos... —aclara Snape, pero de pronto algunas cosas empiezan a tomar forma en su mente, cosas en las que no había pensado.

Ahí, en ese mismo despacho hace meses se sentó junto con Remus Lupin, la voz de Remus le llega como si fuera un eco:

"No lo sé, apenas los vi unos segundos, luego volaban hechizos por doquier. Pero el que habló tenía un ligero acento, nunca lo había oído y todos parecían, no sé, no parecían ingleses".

—Traje a esos magos —dice Albus, —los de la emboscada de lejos, América para ser sincero.

¿Acaso no había visto Severus una noticia al respecto en la enfermería de Hogwarts?:

MAGOS AMERICANOS SON AUXILIADOS POR EL MINISTERIO

Aseguran No Saber Cómo Ingresaron Al País

Por Rita Skeeter

—No quería que nadie los reconociera, fue una forma fácil de empujar a Greyback. Pero él parecía demasiado cauteloso, atacando solo a unos pocos mortífagos a la vez. Así que debí apresurar las cosas…

Recuerda sus pensamientos cuando atraparon a los licántropos.

"...que estupidez abandonar al Lord cuando el ciclo de la luna llena ya mengua."

Y luego está la actitud de Greyback en el claro mientras gritaba y en la Mansión Malfoy. Severus sabía ese día que Greyback estaba resistiendo a la maldición imperio.

—Eras tú, —dice Severus, —tenías a Greyback bajo un Imperius.

Albus asiente, parece orgulloso de que Severus por fin haya completado el rompecabezas.

Afuera el atardecer está declinando, el día más largo en la vida de todos ellos por fin llega a su fin. Baña el despacho de luz naranja dándole un aire melancólico. Allá afuera, hay personas que ríen y brindan por el final de la guerra, hay otros que lloran a sus muertos, los que dieron la vida por la paz, por el futuro.

—Pero ahora queda un cabo suelto aun…

—Yo —dice Snape y no es una pregunta, es una afirmación.

Hermione se muerde los labios, no lo va a permitir, si alguien merece estar lejos, irse y dejar atrás toda la inmundicia es Severus, no lo puede permitir.

—Todo se ha terminado, Profesor Dumbledore. Severus se irá y no va a volver. No nos volverá a ver a ninguno de nosotros.

—Amor, —responde el Director, —el más noble de los sentimientos, nunca pensé que fueras a encontrarlo de nuevo después de Lily. —Severus hace un gesto con la mano pidiendo calma, revolea la varita e invoca su patronus, el cuervo revolotea alegremente por el techo abovedado del despacho, luego se desvanece, el techo cruje de nuevo incluso solo con la energía generada por el patronus. —Es muy raro cuando un patronus cambia, se necesita algo tan profundo, algo que rara vez las personas son capaces de sentir. Esto explica porque te negabas a comunicarte por medio de patronus conmigo. —Severus asiente. Albus se vuelve a Hermione como si estuvieran teniendo esa conversación al lado de tazas de café un domingo en la mañana. —¿Su patronus también cambió Señorita Granger? —parece muy interesado.

—Era una nutria —dice ella muy seria —ahora se ha convertido en un arrendajo.

—Un tipo de cuervo, increíble —el Director sonríe.

—Ahora lo sabes, terminaste con los licántropos, con los mortífagos, con Voldemort, salvaste tu castillo, la comunidad mágica se hincará ante ti —la voz de Severus destila sarcasmo, —te rendirá pleitesía, o lo que sea que quieras, yo solo quiero irme, Albus.

—No lo sabes ¿cierto?

—¿Saber qué?

—No hay forma que salgas vivo de esta guerra, Severus. Algunas veces me pregunto cómo alguien tan inteligente como tú puede no verlo.

—¿Ver qué? —Severus parece desesperado, es que esto nunca va a terminar.

—Que eres demasiado poderoso, no puedo dejarte ir, no son magos poderosos lo que el mundo mágico necesita ahora, son magos débiles, capaces de entregar el control a cambio de protección, no hay espacio para más magos poderosos... salvo yo. —Severus siempre ha sabido que el Director está loco, lo ha visto a lo largo de los años, pero nunca alcanzó a atisbar hasta qué punto llegaba su locura. —Si dejo que te vayas, ¿cuánto tiempo pasará antes de que decidas rebelarte?

—¿Rebelarme? Rebelarme contra quién, Albus.

—¿Cuánto antes de que otros magos se reúnan en torno a tu figura? ¿Cuánto antes de que te hagan creer que puedes ser el Ministro o el Director?

—Solo quiero irme, Albus, solo quiero terminar con esto.

—No voy a dejarte ir.

—Escúchame —dice —déjala ir, borra su memoria, que me olvide…

—No, —alega Hermione y parece a punto de echarse hacia adelante, hacia Severus.

—No se mueva Señorita Granger, —Albus le apunta con la varita, justo al centro de la espalda.

—No la apuntes, Albus —la voz de Snape es siseante, apunta al director por encima del hombro de Hermione.

—Baja la varita, Severus.

—Escúchame, —repite Severus, sin dejar de apuntar, —déjala ir, borra su memoria, yo voy a quedarme aquí, no voy a pelear más. ¿Quieres matarme? —Albus lo mira por encima de sus gafas de montura de media luna, el sol del atardecer que se cuela por el hueco de la pared hace que los cristales reflejen luces rojas —no voy a resistirme, solo quiero que ella salga ilesa. Si la dejas ir…

—No, —susurra Hermione.

—…estoy dispuesto a morir por ella, —sigue Severus. —Si la dejas ir, ilesa, yo no voy a pelear más. Pero escúchame, siempre y cuando salga ilesa. Si le haces daño, si te atreves a lastimarla, te lo juro, Albus, que voy a desmontar tu querido Castillo piedra por piedra. ¿Crees que el Señor Tenebroso ha sido terrorífico? —Severus niega. —El Señor Tenebroso habrá sido solo un inconveniente comparado conmigo, si la tocas.

—Por eso no puedes sobrevivir.

Hermione mira al techo, hay cuarteaduras por todas partes, están de pie en una trampa.

.o.O.o.

—Escucha —dice Remus —¿eres mi amigo?

—Claro que lo soy, —responde Sirius.

—Salvó mi vida, —Lupin se para a mitad del camino y mira a Sirius, —también salvó la tuya, me trajo al lado de Dora, cuando estaba listo para morir en manos de los mortífagos, a ti te salvó de las garras de Voldemort. Salvó a Harry de los licántropos en el Valle de Godric. Salvó a Harry de Voldemort, tú lo viste, entró ahí y salvó a Harry.

—¿Recuerdas todas las veces que nos castigaron a James y a mi por su culpa? ¿Y cuándo te siguió al Sauce? ¿Y cuándo dijo a todos que eras un hombre lobo?

—No digo que sea un buen hombre, —sigue Remus, —solo que camina del mismo lado que nosotros.

—Lo hago por ti colega, pero aun quiero que a Quejicus le caiga un rayo en su enorme nariz.

—Gracias, —responde Lupin, siguen hasta el despacho del Director.

.o.O.o.

Hermione sigue mirando el techo, si pudieran golpear el techo, se derrumbaría, está segura. No le importa si se derrumba sobre ella, con tal que se derrumbe sobre el Director.

Incluso ni siquiera golpearlo, el patronus lo hizo crujir, si logra liberar la energía suficiente dentro de la habitación, puede hacerlo, puede hacer que caiga.

Si a cambio de su vida, compra la libertad para Severus está bien, si tuviera que elegir cómo morir, sería esa forma, morir por salvar a quien ama.

Mira a Severus, luego el techo. Albus sigue hablando, pero ella ya no lo escucha, la varita del director está apuntando a su espalda, la siente.

Hermione cierra los ojos un momento y se lleva la mano al crucifijo.

—¿Qué haces? —dice Severus.

—Trato de que entiendas —responde Albus sin saber que no habla con él.

En ajedrez cuando el punto culminante del juego llega, el sacrificio de cualquier pieza puede ser premiado con el triunfo. Hermione da media vuelta de frente a Dumbledore. Ron estaría orgulloso de ella, es el movimiento en que sacrificas una torre para salvar al rey.

El Director sorprendido lanza el hechizo sin pensarlo. Ella se queda de pie un momento, como si su cuerpo aún no hubiera registrado que lo han golpeado, luego la penumbra, luego se desploma.

.o.O.o.

Sirius y Lupin llegan a la puerta, justo para ver cómo Albus ataca a una Hermione desarmada.

—¡No! —grita Severus.

Tres hechizos vuelan hacia el viejo Director, el grito y la energía hacen que el techo se derrumbe.


Hasta aquí por hoy.

Hola QueenSlytherin.- Es que tengo que dejar el capítulo con el hype bien alto, así me aseguro de que vuelvan por más ;). Espero que realmente no te haya dado nada, jajaja. Que gusto que te haya encantado, espero que este también lo hayas disfrutado ya casi terminamos con esta historia. Saludos y nos estamos leyendo el martes. Por cierto DanySant dejó un recado para ti en su review.

Hola Lora.- Espero que tus uñas hayan sobrevivido, no quiero cargar con su muerte en mi consciencia, también espero que hayas disfrutado de este capítulo. Un saludo y nos leemos el martes.

Hola Noxllar.- Es muy amable de tu parte haber leído la historia completa de nuevo, de verdad lo agradezco, y el tiempo que te has tomado para escribirme. La verdad es que tengo mucho cariño por esta historia y tenerla incompleta era siempre como una espinita que no me dejaba en paz, pero bueno, la historia ahora está completa y si todo sigue en orden para el jueves la habremos cerrado ya. Es un gusto tenerte por aquí, espero que la sigas disfrutando.

Hola DanySant.- Wow, que review tan larguísimo, muchas gracias por tomarte el tiempo de dejarlo. Ok, hablemos un poco, me da mucho gusto que no hayas podido resistirte, aunque espero que te hayas recuperado bien de la desvelada y que tus uñas sobrevivan. Sabes que yo también tengo un poco de amor odio por Sirius, en realidad por los merodeadores en general, bueno a Peter lo odio por completo, pero a los otros tres les veo a veces rasgos que los redimen, luego recuerdo que hacían miserable a Severus (que es mi personaje favorito) y los odio. En fin, que así es como ha quedado su historia, al menos aquí. Bueno, ahora ya has visto al menos la reacción de Lupin y se lo tomó con bastante filosofía, creo que es porque se siente identificado con Severus. Dumbledore, el querido Albus, la verdad cuando empecé la historia no preví lo que pasaría con él, solo de pronto empezó a hacer lo que le dio la gana y yo no pude detenerlo. En fin deseo que hayas descansado bien para cuando leas esto. Nos leemos el martes. Saludos.

Bueno, ya casi terminamos, el próximo capítulo será básicamente el final y el siguiente una especie de epílogo, no lo puedo creer. Cuando vean el título del siguiente capítulo espero que nadie se infarte.

Adrel Black