Ok, el final ha llegado, ya no hay más historia, salvo esto. He decidido contestar sus reviews al principio en vez de al final, para ya cerrar esta historia.

Hola QueenSlytherin.- Menos mal que decidiste esperar hasta el final antes de empezar a lanzar maldiciones. También siento pena y alegría de que termine, son sentimientos encontrados, no sé si me entiendes. También quiero decirte que tu review fue el número 400 de esta historia, mil gracias por eso. Recibe un abrazo y disfruta del capítulo.

Hola Lora.- Si, lo que se ve en su horizonte es felicidad y pues nada, este es el final, espero que lo disfrutes, te mando un abrazo. Mil gracias por todo.

Hola Yuritzy Carmona.- Creo que estaré subiendo algo de ellos pronto, tengo otra historia más o menos a la mitad, una vez esté terminada la iré subiendo, conforme la revise. Espero que disfrutes mucho este capítulo y muchas gracias por el tiempo que has dedicado. Te mando un abrazo.

Platicamos más la final.

Disclamer.- Todo esto pertenece a la Warner, a JK Rowling y no sé a quien más, la estrofa del principio pertenece a la canción Guíame del grupo Döria. Mío solo es la historia y escribo sin ánimo de lucro.

Enjoy!


PENUMBRA

por

Adrel Black


36. PENUMBRA

Guíame...

Hasta donde estés y abre ante mí

la puerta de mis sueños.

Guíame...

Hasta el renacer de una nueva era,

que se abre ante mis sueños.

(Guíame, Döria)


Penumbra es justo ese instante que existe antes del anochecer, es ese momento en que la luz va extinguiéndose, en que las sombras se alargan sobre el mundo, es el momento anterior justo a la oscuridad absoluta.

Hermione toma su baúl, está lista, no hay nadie con ella en la habitación de Grimmauld Place. Está exhausta, no ha tenido un respiro desde la Batalla de Hogwarts, aun así, no puede detenerse, no cuando está tan cerca.

Sale de la habitación y baja la escalera, apuntando con su varita al baúl para que flote unos centímetros sobre el suelo y avance frente a ella. Al pie de la escalera está Severus, se ve tan diferente, se ha desecho de la capa y la levita, lleva las mangas de la camisa blanca dobladas sobre los antebrazos, la marca tenebrosa ya no es visible del lado izquierdo.

—¿Estás lista? —pregunta.

—Si.

Sus amigos están en el vestíbulo listos para despedirlos, Hermione los abraza a todos, Tonks dice que se pondrá en contacto para el nacimiento de Teddy, Ginny promete escribir a diario, la Profesora McGonagall le pide a Hermione que se presente a conseguir el grado E.X.T.A.S.I.S.

—Puede solo presentar los exámenes, —aclara la bruja, —no creo que tenga problema.

—Gracias profesora.

Ron se despide muy serio con solo un apretón de manos y la Señora Weasley solo le lanza una mirada con su nariz levantada y su rostro ofendido, Ojoloco no se fía para nada de Severus y pide a Hermione ¡Alerta Permanente!, Arthur Weasley, le pide que se mantenga en contacto y los gemelos no paran de reír porque "se lió con Snape".

—Mucha suerte, Hermione, —la abraza Remus, —les deseo solo felicidad.

—Gracias, Profesor Lupin.

—Mi más sentido pésame, —dice por su parte Sirius al despedirse —no sé que habrás hecho Hermione, para merecer este destino.

—Gracias, Sirius —es la respuesta de ella.

—Así que Snape, —dice Harry.

—Si, —ella le sonríe, nunca tuvo tiempo de hablarlo con sus amigos, no directamente, —es extraño ¿no?

—Si, mucho. Cuídate Hermione. —Ella asiente y sonríe aun más, abraza a su amigo. —Escríbeme.

—Claro.

Solo tres personas se acercan a Severus.

Lupin le da la mano y un abrazo torpe que Snape no regresa.

—Gracias por todo, Severus, —dice el licántropo, Severus solo asiente.

—Debiste dejarme morir ese día, en la Mansión Malfoy. —Es la despedida de Sirius. —Te odio cada día.

—Es suficiente para mí, —responde Severus con seriedad.

Harry se acerca y le da la mano, Severus la toma, casi con cautela.

—Gracias por todo Profesor Snape, todos los que estamos aquí guardaremos su secreto. Nadie sabrá, al menos por nosotros, que usted sigue con vida.

—Es lo que espero, Señor Potter.

—Cuide a Hermione.

—No tiene que pedirlo.

Con esas palabras salen del cuartel y desaparecen en cuanto pisan el escalón superior.

.o.O.o.

El Profeta publicó varios artículos sobre el paradero de Hermione, pero por más que lo intentó Rita Skeeter no pudo dar con ella, sin embargo, como todas las cosas, con el tiempo la gente perdió el interés, había cosas más importantes de las cuales ocuparse que por el romance inadecuado de un profesor, que ahora está muerto, y de una alumna que huye de la vida pública.

Según los rumores Hermione Granger a regresado a vivir con los muggles.

.o.O.o.

Ginny recibe montones de cartas de Hermione, casi desde que ellos dos se fueron. Pasan la mayor parte del siguiente año viajando por el mundo. La cámara acorazada de Severus les ha dado la libertad para hacerlo, tiene en ella los ahorros de veinte años que jamás pudo gastar.

Hermione envía fotografías de lugares y algunas fotografías de ella, solo hay un par del Profesor Snape entre todas las cartas, una donde aparece leyendo un libro mientras el cabello le cae sobre el rostro y sus ojos vuelan por la página. La otra, una foto muggle de ellos dos, tomando un café, mientras Hermione parece hablar y él sonríe. "Me debía un café" es la anotación en el reverso de la foto. Ver al Profesor Snape sonreír descoloca a Ginny, es una de esas cosas contradictorias que parecen ser irreconciliables.

.o.O.o.

Sus noches son largas y tibias, están plagadas de besos y abrazos. Severus tiene pesadillas algunas veces, pero siempre despierta buscando el cuerpo de Hermione como si fuera una guarida. Y ella siente que lo es y siempre lo será, el escondite al que él siempre puede acudir, el lugar en que siempre será bien recibido.

Sus noches también están construidas de gemidos y experiencias, Hermione nunca parece cansarse de él. Por suerte Severus siente igual, no hay forma en que no se siente maravillado con ella, siempre hay algo más que se puede probar, siempre hay algo en lo que reincidir.

Lo mejor de todo es que nada termina al amanecer, tienen días enteros que pueden pasar encerrados en una habitación y fines de semana en los que solo abandonan la cama para comer.

Según piensa Severus, no hay nada que cambiaría de esta vida.

.o.O.o.

En su paso por Italia, Hermione descubre que a él le fascina la comida italiana, compra un recetario antes de abandonar el país, tendrá mucho que aprender de cocina para él. Lo que no sabe entonces es que a él le encantará cocinar.

La más grande experiencia sobre eso es que se aman, a pesar de que les falta tanto por conocer y que tienen un camino largo frente a ellos para descubrir todos esos pequeños secretos.

.o.O.o.

En su paso por Francia él desapareció una mañana por horas, cuando Hermione le pregunta a dónde ha ido, Severus le da una respuesta vaga y ambigua. Ella empieza a sospechar. El puede ser un espía, pero ella es la alumna más lista de Hogwarts desde Rowena Ravenclaw.

.o.O.o.

"Creo que va a proponerse" dice Hermione a Ginny en una de sus cartas, casi un año y medio después de que se fueron. "Parece que esconde algo, pero a la vez, no parece estar mintiendo, creo que es eso, creo que va a pedírmelo. Sea lo que sea, supongo que te enterarás en la siguiente carta".

.o.O.o.

Él ha debido renunciar al nombre Severus Snape, ahora usa en público el nombre de Tobías Prince.

Ella ha hecho lo mismo, ahora se hace llamar Jean Granger.

No hay nada a lo que no renunciarían por el otro.

.o.O.o.

Se han establecido en Finlandia, definitivamente a él le agrada el frío y ella parece disfrutar del chocolate caliente y las auroras boreales.

La comunidad mágica en Finlandia es reducida y reservada, aun así, ellos se establecen alejados de la comunidad, compran una pequeña cabaña a un par de kilómetros de un pueblo muggle.

Él sigue escribiendo, ahora más que nunca.

Ella lo ayuda en sus experimentos, ha encontrado su vocación al lado de él.

.o.O.o.

—Esta noche quisiera que fuéramos a un lugar especial —comenta durante el desayuno, casualmente. —¿Te gustaría?

—Claro, ¿a qué lugar quieres ir?

—Es una sorpresa —dice él, misterioso. —Prepara ropa abrigadora.

Ella pasa el día entero esperando que anochezca, pasa unas horas antes en la habitación buscando la ropa que debe usar, acomodando su cabello, al final sintiéndose tonta se decanta por lo más simple, el cabello suelto, botas cómodas, una blusa gris y lisa y una chamarra muy gruesa, especial para la noche finlandesa.

Él llama a la puerta y pregunta si está lista.

—Si, —responde, mientras sale de la habitación, por primera vez en mucho tiempo él lleva su levita y su capa, se ve como un sueño.

—Ven, —caminan hasta fuera de la cabaña.

Él la abraza y ella se deja llevar, aparecen en el claro de un bosque nevado, el suelo está también cubierto por una gruesa capa de nieve, todo es oscuridad alrededor, salvo por una casa de campaña en el centro del claro, del techo cuelgan lucecitas que parecen luciérnagas.

Caminan de la mano mientras él abre la cortina y la deja entrar, aunque es una carpa mágica —que es mucho más grande por dentro de lo que parece por fuera —aun así es pequeña, hay una cena servida en una pequeña mesa cuadrada, velas y vino.

Hermione no puede evitar un jadeo cuando ve el techo.

—¿Es el mismo hechizo que tiene Hogwarts?

—Si.

En lugar de ver el techo, ella puede ver el cielo tachonado de estrellas.

Él se deshace de la capa y toma la chamarra de ella.

Cenan y se ríen, él sonríe mucho más ahora, parece también mucho más joven, es algo a lo que Hermione jamás va a acostumbrarse, nunca tendrá suficiente de las arrugas que se forman alrededor de sus ojos cuando se ríe.

Después de la cena él desaparece los platos y deja solo las copas y una solitaria vela, ahí no hace frío, a pesar de que se escucha el aire mover la tienda inclemente, es obvio que se mantiene en pie gracias a la magia. La tienda está tan oscura que casi sienten que están fuera, pero también por medio de magia es cálida.

La aurora boreal hace su aparición en aquel momento, se refleja sobre sus cabezas y baña la tienda de luces azules y verdes.

Ella lo mira y se siente dichosa, no desea estar en ningún otro lugar que no sea este.

Él hace un movimiento de varita y una caja de raso negro aparece sobre la mesa, pasa sus dedos largos por ella pero no dice nada, más bien mira a Hermione.

—Yo no dudo que me amas. —Comienza a hablar él y su voz hace que ella suspire, como siempre, como cada vez, es imposible acostumbrarse a que un hombre tenga esa voz de terciopelo. —No después de todo lo que has pasado conmigo, ni después de todas las veces en que tuviste motivos para dejarme y no lo hiciste. —Ella se muerde los labios pero no habla, no quiere interrumpirlo. —Esto, se podría decir, que es solo una formalidad, pero es importante para mi, —toma la cajita y la abre, hay un anillo pequeño con una piedra blanca y triangular rodeada de un entramado en plata —¿Te casarías conmigo, Hermione?

.o.O.o.

La siguiente carta de Hermione, contrario a lo habitual, es escueta y tiene una caligrafía rápida y temblorosa:

"He dicho que si"

.o.O.o.

—¿Estás nervioso? —pregunta Remus.

El único ruido que se escucha es el de un bebé de cabellos azules que gorgotea feliz en los brazos de Ojoloco. Es el hijo de Tonks y Remus, el bebé se deshace en los brazos del ex-auror intentando quitarle el ojo mágico.

—No, —responde, pero deja sus manos dentro de las bolsas del pantalón. La realidad es que está aterrado. Hay una parte de Severus, esa parte que le ayudó a sobrevivir a la guerra, la parte que le decía que debía estar preparado para lo peor, esa parte ahora le dice, que no es posible tener tanta suerte.

Hay otras personas en ese momento en la carpa Ron, Harry, Sirius, Arthur y los gemelos. Las mujeres ocupan la cabaña en aquel momento, ellos han debido cambiarse en la carpa y esperar al atardecer.

.o.O.o.

La carpa es pequeña, los invitados son pocos y el mago que preside habla con un marcado acento, que hace que las palabras suenen graciosas cuando las pronuncia.

Lavender Brown en estado avanzado de embarazo se sienta al lado de Molly que le hace mala cara y parece a punto de vomitar cada vez que la mira. Entre ambas cuidan de Teddy Lupin, Lavender no para de hablar sobre lo sorprendida que está de que el Profesor Snape en realidad esté vivo.

Severus la ha amenazado personalmente que la hechizará si abre la boca al respecto, Hermione está muy segura que la hechizará de cualquier manera, solo para estar seguros.

McGonagall muy alta y muy elegante se sienta también junto a ellas, Tonks y Ginny están afuera con Hermione..

Al otro lado de la carpa se sientan los caballeros, Remus, que es el padrino está de pie junto a Snape. No es que sean amigos, pero Severus puede tolerarlo y tampoco es que tuviera muchas opciones para elegir. Hermione nunca va a parar de reír sobre la carta con la que Severus le propuso a Remus que le apadrinara. Fue algo así: "Necesito un padrino para mi boda y eres la única opción que tengo, contesta solo si o no". Por suerte Lupin conociéndolo, agradeció el gesto y acepto de muy buena gana.

Afuera la ventisca comienza justo en el atardecer, gracias a la magia dentro de la carpa hay una temperatura agradable, la luz la brindan orbes que flotan por el techo, como diminutos planetas, resplandecen en plata bañándolo todo, Minerva los conjuró de la nada. El techo encantado, —gracias a Severus, —parece abrirse directo al cielo blanco y los copos parecen siempre a punto de caer sobre ellos.

Ginny y Tonks entran a la carpa ambas vestidas de un frío tono gris acorde con el lugar en el que se encuentran Llevan en las manos un pequeño ramillete de gardenias blancas.

Hermione entra después, el único pensamiento que Severus tiene es que es una reina de hielo.

Lleva un vestido blanco que brilla como un leve resplandor de plata, al igual que las flores, que parecen hechas de nieve, —cortesía de la profesora McGonagall, hasta donde Severus se enteró—. Tiene el cabello suelto y brillos sutiles y blancos resplandecen aquí y allá. El crucifijo de Eileen le cuelga del cuello y junto al anillo de compromiso es la única joya que le adorna. El cuadro lo remata la capa negra que ella lleva sobre los hombros, nada propia en una boda, pero no hubo poder humano que la convenciera de no llevarla. Es la capa de Tobías, Severus la reconoce al momento y sonríe de medio lado cuando la ve.

"Es un sueño", piensa Severus, "tiene que serlo, no hay forma que sea real, no hay forma que ella sea real".

Ella lo ve, misterioso y gallardo, con sus ojos tristes que ya no lo son tanto y con su cara seria de siempre, es el rostro que ama por encima de cualquier otra cosa, al menos será así hasta que los hijos lleguen.

Ginny y Tonks se quedan de pie para esperarla, Remus hace lo propio con Severus.

Hermione y Severus de pie, frente al hombre de acento raro hacen un solo voto: "Nunca dudes".

Penumbra es justo ese instante que existe antes del amanecer, es ese momento en que la luz va naciendo en el horizonte, justo cuando las sombras se alejan del mundo, es el momento posterior justo a la oscuridad absoluta.

.o.O.o.


Y fin, colorín colorado, Hermione y Severus se nos han casado.

Me duele un poco, terminar esta historia, es de esas veces que la historia se acabó pero te sigues preguntando, qué mas pasó, ¿tuvieron hijos?, ¿sus hijos fueron a Hogwarts?, ¿volvieron a Inglaterra?, ¿alguna vez los descubrieron? ¿a qué casa fueron sus hijos? y así... el cuento de nunca acabar.

Pero no, ya es demasiado, está historia comenzó un día durante una clase de teoría del estado hace como un siglo más o menos y ha estado arriba desde principios de 2013 de modo que ya es tiempo de que termine.

Agradezco mucho a todos los que alguna vez dejaron su review o se tomaron el tiempo de leer, también la paciencia y los comentarios, incluso que me dejaron durante ese hiatus larguísimo de esta historia.

Solo puedo mandarles abrazos, besos y desearles lo mejor. Ha sido un largo camino y ha sido un placer compartirlo con ustedes.

Con Amor

Adrel Black