Capítulo 9: La Traición del Demonio Nergal

El reloj marcaba la 1:15 de la mañana, las calles y avenidas de Metrópolis comenzaron nuevamente a llenarse de transeúntes y automóviles al tiempo que los bares, antros y restaurantes empezaron a abrir de nuevo sus puertas dándole la bienvenida a las parejas o a los grupos de jóvenes que deseaban divertirse o pasar un rato romántico después de haber soportado algunas horas de cuarentena obligatoria, la cual fue levantada tras difundirse la noticia de que gran parte de los pacientes habían despertado del coma y que ninguno de ellos tenía daños graves en su cuerpo.

La mayoría de los habitantes vieron esto como un milagro del cielo, mientras que otros pensaron que se trataba de un capricho del destino o de una conspiración maquiavélica elaborada por los altos mandos de LexCorp, quienes, junto con el Ayuntamiento de Metrópolis, planearon enfermar a la ciudad con el único fin de apoderarse de las pequeñas propiedades y comercios independientes que no estaban bajo el poder de la empresa de Lex Luthor.

Sea como fuere el caso, lo cierto es que la noticia fue recibida con júbilo por los ciudadanos en cuanto esta se difundió a través del noticiero 24/7 News, pero quienes más celebraron el acontecimiento fueron Jessica Cruz y Carol Ferris, quienes recibieron a través de sus teléfonos un mensaje del doctor que atendía a Hal Jordan, el cual les comunico que el chico formaba parte del grupo de pacientes que había despertado aquella noche.

Jessica Cruz suspiro aliviada y le mando un mensaje a su amiga Zee Zatara agradeciéndole de que finalmente hubiera logrado solucionar aquel problema, pero este mensaje no fue el único, pues Barbara Gordon, Kara Danvers, Karen Beecher, Diana Prince, Ángela Ramírez y Artemis Grace también enviaron sus felicitaciones a la joven maga, quien se sintió orgullosa al ver que había salvado a la ciudad de una crisis sanitaria y mágica.

No obstante, la situación no fue la misma para Hal Jordan, quien tuvo que usar su anillo de poder para transformarse en Green Lantern y salir huyendo del Hospital General de Metrópolis, pues Carol Ferris ya le esperaba en la entrada del nosocomio con un ramo de flores y una caja de chocolates con forma de corazón, lo cual asustó al adolescente que inmediatamente se alejó volando dejando detrás de sí una estela de color verde.

Para su mala fortuna, la chica pudo percatarse de su huida y esta a su vez utilizó su anillo de poder para transformarse en la villana Star Sapphire, por lo que se desató en los cielos de Metrópolis una breve persecución que culminó sin graves daños a la infraestructura de la ciudad, pero si con una advertencia por parte de la chica, la cual le dijo al Green Lantern que algún día sería suyo y que no podría escapar de su amor.

Mientras tanto en la Biblioteca de la Casa 1247 Enstrom, Hogar del Demonio Nergal, John Constantine, Zatanna y Francis "Chas" Chandler se encontraban parados cerca de la puerta desde donde veían como el demonio con cola de serpiente estaba calentándose con la chimenea de la habitación siendo acompañado por una chica, la cual fue irreconocible para ellos debido a que se encontraba sentada en un elegante sillón antiguo que impedía identificar su rostro.

-Está hecho, Nergal –dijo John Constantine acercándose al demonio para así poder recibir el alma de Isabelle y de paso enviar a aquel ser de oscuridad de vuelta al Infierno.

-Eliminados todos de un solo golpe –dijo Nergal esbozando una sonrisa maliciosa para después voltear hacia atrás diciendo –Buena jugada, Constantine; buena jugada.

-De hecho, John –dijo la chica del sillón poniéndose de pie y volteando hacia atrás revelándose como una adolescente delgada de piel clara, cabello lacio negro y ojos color azul marino la cual vestía un fino minivestido negro, medias negras y zapatos de tacón del mismo color que estaban decorados con pequeños diamantes en los bordes, esta esbozó una ligera sonrisa diciendo –Muy buena jugada.

- ¡¿Qué?! ¡¿Quién rayos eres tú?! –preguntó el joven Cazador de Demonios confundido y sorprendido por encontrarse con aquella chica a la cual jamás había visto en las calles o en los pasillos de Metrópolis High School.

-Me llamo Ayla y soy la hermana mayor de Stella, ella me habló mucho sobre ti y debo reconocer que al menos no fue tan tonta a la hora de elegirte a ti para esta tarea –respondió la adolescente sonriendo y viendo con cierta lujuria al chico –Haz cumplido con tu deber y eso te pone en la lista de los humanos que aún pueden redimirse recibiendo el perdón por sus pecados, deberías sentirte orgulloso de ello.

-Los asuntos relacionados con mis pecados y mi alma no te incumben en lo absoluto, pero aun así tengo una pregunta tanto para ti como para Nergal –dijo el Detective Ocultista viendo con seriedad a la chica para luego voltear a ver a ambos seres diciendo – ¿Por qué estan juntos? ¿Acaso son amigos o pareja?

-Nergal y mi madre se han visitado mutuamente en los últimos años –respondió Ayla de Angelis observando como el demonio con cola de serpiente se colocaba a su lado izquierdo –Son viejos… bueno, amigos no es exactamente la palabra.

-Aliados por conveniencia –dijo Nergal abrazando a la adolescente y sonriendo al ver que el joven Maestro de las Artes Oscuras estaba totalmente molesto con aquella revelación.

- ¡¿Qué?! ¡Tu hermana me dijo que su organización quería deshacerse de todos! –dijo John Constantine enfurecido al tiempo que apretaba sus puños intentando contener el enojo que sentía por haber sido engañado todo ese tiempo.

-El título nobiliario de mi hermana ya no tiene valor ni prestigio entre los nuestros, pero deberías agradecer de que al menos te permitimos obtener un buen botín demoniaco –dijo Ayla de Angelis –Cinco demonios es todo lo que tendrás, pues me temo que Nergal causaría una batalla que podría destruir esta ciudad antes de tiempo y no podemos permitir eso.

-Así que hicimos… un trato –dijo Nergal acariciando el cabello de la chica y sin borrar la sonrisa burlona de su rostro.

-Él se queda aquí y administra su pequeña franquicia, pero limita sus actividades a niveles aceptables.

- ¡No hay niveles aceptables con esa cosa! –gritó el Detective Ocultista molesto y señalando con su mano derecha al demonio con cola de serpiente.

-Algunos sufrirán a manos de Nergal, pero la gran mayoría no –dijo Ayla de Angelis sintiéndose satisfecha con el acuerdo al que había llegado con el demonio –Esta ciudad humana va a sobrevivir por ahora y esto será una penitencia con la cual sus habitantes tendrán que cargar para así obtener la salvación y el perdón por sus pecados.

-Y supongo que tú y los tuyos podrán vivir con eso, ¿cierto? –preguntó John Constantine viendo con seriedad a la chica debido a que aquel trato confirmaba sus afirmaciones sobre la naturaleza malvada y elitista de los integrantes de la Legión de los Archangelus.

-Todos los seres del Universo hacemos sacrificios, John –respondió la chica acercándose al joven Cazador de Demonios para darle un beso en los labios que provocó los celos de Zatanna, después le dirigió una sonrisa coqueta diciendo –Y tenemos que aprender a vivir con las consecuencias de ellos.

- ¡¿Y mi hermanita?! ¡¿Qué hay de Isabelle?! –preguntó Francis Chandler furioso y sintiéndose bastante frustrado debido a que no podía creer que todo ese esfuerzo realizado durante días tuviera un resultado tan desfavorable para él y su familia.

-No tienen idea de cómo lo siento –respondió Ayla de Angelis fingiendo un rostro de tristeza y preocupación debido a que por dentro disfrutaba ver la rabia y el enojo que aquellos chicos expresaban –Pero… comparar una insignificante vida contra millones de otras…

En ese momento, la chica comenzó a caminar hacia atrás hasta toparse con una puerta que comunicaba con los jardines de la casa, la cual se abrió rápidamente mientras que la chica fue envuelta por un aura mágica negra que le hizo regresar a su aspecto original proporcionándole sus alas metálicas que inmediatamente se abrieron haciendo que la chica se alejara volando de Metrópolis hasta finalmente desaparecer entre las oscuras nubes del cielo nocturno.

- ¡Maldición! ¡Maldita sea! –exclamó Francis Chandler con rabia y tomando una de las sillas de la biblioteca, la cual terminó rompiendo ante la mirada complaciente del demonio con cola de serpiente que parecía no sentirse preocupado por la forma en que lo miraban los adolescentes.

De repente, el compañero de aventuras del Detective Ocultista intentó acercarse a Nergal para golpearlo con una de las patas de la silla que había destrozado, pero este solo se rio y señalando su pecho detuvo al chico diciéndole:

-Todavía está aquí ¡EJEJEJEJE!

-Y nunca la va a dejar ir –dijo John Constantine agachando la cabeza y con un tono de voz que denotaba cierta resignación por el asunto del alma de Isabelle Chandler.

Francis "Chas" Chandler mantuvo su posición de ataque durante algunos segundos más hasta que finalmente se rindió y soltó el objeto dejándolo caer en el suelo, luego corrió hacia donde estaba su "amigo", lo tomo de la corbata y lo golpeó contra una de las columnas del lugar diciéndole con rabia:

-Sí, me equivoque… ¡Esto es tu culpa, John Constantine! ¡Todo esto es tu culpa!

- ¡Chas! ¡No! –gritó Zatanna intentando detener a Francis Chandler, quien estaba por golpear en la cara al joven Cazador de Demonios que permanecía inmóvil e indiferente ante las amenazas de su mejor amigo.

Al final, Francis Chandler no tuvo el valor suficiente para golpear al chico y simplemente lo soltó dejándolo recargado en la columna, después volteó a ver a Nergal para dirigirle una mirada de desprecio y odio y, finalmente, caminó hacia la puerta para salir de la casa, dejando a los dos magos solos con el demonio con cola de serpiente.

Zatanna se acercó al Detective Ocultista para ayudarlo y darle ánimos, pero Nergal la empujó con su cola haciendo que ella se estrellara contra uno de los libreros de la biblioteca, luego enredó su cola alrededor del cuerpo del chico para inmovilizarlo y viéndolo cara a cara le dijo:

-Aún te necesito para que seas mi agente allá arriba y mantengas la franquicia; Mientras trabajes para mí, la chica seguirá con vida.

-En un coma –dijo John Constantine logrando liberarse de la cola de Nergal para después dirigirle una mirada desafiante al demonio diciendo - ¿Qué clase de vida es esa?

-O… podría enviarla al Infierno ¡Jejeje! –respondió Nergal esbozando una sonrisa burlona y abrazando al joven Cazador de Demonios –A Astra le vendría muy bien una amiga.

- ¡Maldito hijo de perra! Te voy a…

En ese momento, John Constantine fue golpeado por la cola de Nergal, la cual lo lanzó contra la pared haciendo que algunos libros le cayeran encima; Zatanna se levantó rápidamente al ver la escena y se acercó al chico para darle la mano y ayudarlo a levantarse, pero este la ignoro debido a que su mirada llena de odio y rencor se hallaba sobre el demonio con cola de serpiente, quien sonreía satisfecho al ver que le había ganado nuevamente la partida al joven Maestro de las Artes Oscuras.

-Esa no es forma de hablarle a tu jefe –dijo Nergal para luego arrastrarse hacia la puerta y dirigirse hacia una de las habitaciones de la casa diciendo –Ahora levántate de allí, tenemos mucho trabajo por delante.

Tras decir aquellas palabras, el demonio salió de la biblioteca dejando solos a los dos adolescentes, quienes en ese momento no sabían que hacer ahora que Nergal había ganado, sobretodo John Constantine que se sentía frustrado y con ganas de golpear a alguien para desquitar toda la furia que tenía acumulada en su interior.

-Ehm… John, todavía podemos solucionar esto –dijo Zatanna intentando levantarle el ánimo al chico –Mis amigas y yo podemos ayudarte, solo dinos que necesitas y…

- ¡No hay nada que hacer, Zee! ¡Nada! –gritó el Detective Ocultista poniéndose de pie y sobándose la cabeza para después golpear su cabeza contra la pared diciendo - ¡Soy un asco! ¡Un novato! ¡Un pobre idiota que no puede hacer nada bien! ¡Un asesino de niños!

-No, tú no eres un asesino –dijo Zatanna viendo con seriedad al adolescente debido a que le molestaba ver que este se culpaba a sí mismo de lo sucedido –Nergal nos ha engañado a todos, pero aún podemos detenerlo si unimos nuestras…

- ¡Ya he dicho que no! Ya he arruinado bastante a esta ciudad como para empeorar aún más las cosas –dijo John Constantine volteando hacia atrás y viendo enojado a la joven maga –Soy… un fracaso, Zee... ¡Un fracaso!

-No eres un fracaso, John –dijo Zatanna –Esta noche me ayudaste a salvar el alma de uno de mis mejores amigos y la mejor manera en que puedo pagarte es ayudándote a salvar a esa niña.

-Ya es muy tarde, Zee –dijo el joven Cazador de Demonios agachando la cabeza para luego empezar a caminar hacia la puerta que daba a los jardines diciendo –Ya es tarde… muy tarde… ¡¿Por qué no mejor te vas a casa y sacas un conejo de tu sombrero, maguita?! ¡Solo para eso sirves!

-John… John –murmuró Zatanna en voz baja y con algunas lágrimas en sus ojos debido a que aquellas palabras le habían dolido bastante, sobretodo porque no esperaba que el chico, aquel chico que se había convertido en su primer amor, le hablara de esa manera –Ah… ¡Daditnedl Raibmac! –pronunció la joven maga soltando un suspiro y haciendo que su traje de superheroína desapareciera para dar paso a su atuendo civil, después sacó su celular de uno de los bolsillos de su chaleco, marcó a un número y en cuanto recibió respuesta de este dijo –William, ¿Puedes venir por mí?

Finalizada la llamada, la chica caminó hacia la puerta que había cruzado previamente el Detective Ocultista, cruzó los jardines y salió hacia la calle para esperar su limusina mientras que John Constantine tomó un taxi con el fin de que este lo llevara al bar más próximo para que ahí pudiera ahogar sus penas en alcohol.


Al mismo tiempo en la habitación de Isabelle Chandler, ubicada en el penúltimo piso del Hospital Saint Thomas, Asa la Enfermera Espectral se encontraba recargada en una de las paredes observando un pequeño espejo de mano mágico que le mostraba la imagen del Detective Ocultista sentado frente a la barra de un bar, lo cual molestó bastante a la chica debido a que no podía creer que su aliado fuera tan pusilánime y cobarde como para dejar el alma de aquella niña a su suerte.

-Lo arruinaste otra vez, ¿cierto? –dijo la Enfermera Espectral viendo con seriedad la imagen del espejo para después hacerlo desaparecer con su magia debido a que unos golpes provenientes de la puerta interrumpieron la paz que reinaba en el ambiente de aquella habitación.

En ese momento, la puerta del lugar se abrió y un hombre de piel oscura, cabello y barba negra, con lentes y vestido con camisa de vestir blanca, corbata gris, pantalones azules y bata blanca entró a la habitación llevando entre sus manos una tabla con hojas de papel que contenían algunos informes sobre la situación médica de la niña, los cuales no eran para nada alentadores.

-Señora Chandler –dijo el hombre de bata blanca viendo con seriedad a la Madre de Francis, quien estaba dormida y acostada cerca de la cama de su hija Isabelle –Señora Chandler.

-Eh… ¿Qué? –preguntó la Señora Chandler abriendo los ojos y confundida en cuanto sintió como Asa acariciaba sus hombros para despertarla.

-Señora Chandler –respondió el hombre sin cambiar su semblante y esperando a que la mujer estuviera en sus cinco sentidos para comunicarle la noticia.

-No… ¡No quiero escucharlo! –exclamó la Señora Chandler llorando y cerrando los ojos debido a que por dentro sabía cuál era la noticia que le daría aquel hombre.

-Emily, sé fuerte –dijo la Enfermera Espectral acercándose para abrazar a la mujer, la cual no la pudo reconocer fácilmente debido a que la chica había cambiado su atuendo por un uniforme de enfermera color azul marino que era el mismo que vestían las enfermeras del hospital.

-No quiero escucharlo –respondió la Señora Chandler sin dejar de llorar.

-Debido a la inactividad cerebral de su hija, solo se está torturando al mantenerla viva con respirador artificial –dijo el hombre al tiempo que volteaba a ver a Isabelle –Le ruego que considere dejar que el cuerpo de Isabelle asuma su curso natural y que… de esa forma…

- ¡No! ¡Eso jamás! –gritó la Señora Chandler cayendo de rodillas en el suelo y llorando.

-Será mejor que se vaya, Doctor –le dijo Asa al hombre, quien inmediatamente salió de la habitación dejando a ambas mujeres hablar a solas –Puedo ayudarte, Emily.

- ¿Igual que lo hizo Constantine? –preguntó la Señora Chandler confundida y a la vez sintiendo cierta desconfianza hacia la chica.

-No, pero puedo reducir tu dolor –respondió la Enfermera Espectral iluminando sus manos con un aura mágica morada –Hacer que esta decisión sea más fácil.

- ¿Reducir mi dolor? ¡Eres igual que él! –gritó la Señora Chandler con rabia y sintiéndose indignada por la propuesta que le hacía la chica - ¿Crees que puedes mover tu varita mágica y hacer del mundo un lugar mejor? ¡Pero lo único que hacen es empeorarlo!

Tras decir aquellas palabras, la Madre de Francis corrió hacia la cama de su hija para arrodillarse y llorar sobre las sabanas mientras que Asa simplemente volvió a cambiar el uniforme de enfermera por su atuendo original y, desde lejos, observó como la Señora Chandler lloraba debido a que para ella se había acabado toda esperanza de recuperar el alma de Isabelle.

Sin embargo, Asa la Enfermera Espectral no podía negar que ella también sentía algo de tristeza por ver como el cuerpo de la niña se convertía en un cadáver sin alma que se resistía a morir gracias al respirador artificial al que estaba conectado, por lo que para ella lo único que le quedaba era esperar para saber si aquella alma inocente lograba ser rescatada o terminaba condenada en el Infierno convirtiéndose en un nuevo fracaso para John Constantine.

Continuara…

Y bueno, con esto concluimos el capítulo de esta semana que como podrán apreciar estuvo algo corto debido a que es el nudo de la historia, pero a mi parecer quedó bastante bien para darle continuidad a los siguientes dos capítulos más el epílogo que daría por terminado el fanfic.

En fin, espero les haya gustado, no olviden dejar su Review si gustan, agregarlo a favoritos, así como seguirme en mi página de Facebook cuyo link se encuentra en mi perfil.

Nos leemos muy pronto :D