Problemas nocturnos.
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Un pequeño rayo de sol iluminó desde la ventana el pequeño cuarto de Lincoln tocando su mejilla. Su primer pensamiento fue si hoy podría decírselo... nop, definitivamente no podría, no tenía el suficiente valor de decirle eso a su hermana mayor. Gruñendo un poco, volteó ligeramente a su mesa de noche tomando su celular, viendo que eran las siete de la mañana, bostezó un poco, sin ganas de levantarse, no tenía hambre, así que podría darse el lujo de no desayunar así poder seguir durmiendo media hora más tarde e ir a la universidad cuando...
—Oye... —Dijo voz femenina y ronca que estaba al lado suyo. — ¿Estás despierto? Tengo hambre...
...Y eso había quitado todo su sueño buenos ánimos, y poniendo una expresión amargado en su rostro. Se sentó al borde de la cama, frotó sus ojos por un momento, y volteó a ver algo molesto a la chica de veinticuatro años que estaba hace un rato recostada a su lado. Tenía una figura delgada un poco más baja que él, con algo de músculo en sus brazos, llevaba una camisa roja que muy probablemente había tomado del armario de Lincoln y ropa interior del mismo color. Su rostro aún adormecido tenía varias pecas en las mejillas, y su cabello despeinado estaba cubriendo gran parte de su cara, a Lincoln le hizo un poco de gracia, pero su expresión no lo reflejaba.
—¿Vas a hacer el desayuno, hermanito?
—Creí haberte dicho que al menos te pongas algo más que tu ropa interior si vas a dormir en mi cama.
—Y lo hice —Respondió divertida mientras se sentaba frotando sus ojos y bostezando. —. La última vez dormí sin camisa. Además eres mi hermano, no es como si fueras a hacerme algo mientras duermo —Levantó una ceja mientras sonreía, con claras intenciones de molestarlo. —, ¿O sí?
—Sigue siendo raro. —Se levantó para ponerse sus pantalones y una camisa blanca con un chaleco anaranjado por encima de esta.
—Oye, tu también dormiste en ropa interior.
—Sí, pero ya sabes... es mi cama.
Lincoln salió de la habitación, sin ganas de escuchar lo que Lynn tenga para decirle y la dejó sola para que se vista. Se dirigió al refrigerador viejo y lo abrió. No había huevos, y casi nada que se pueda preparar, suspiró, recordó que no había hecho las compras el día anterior.
—Bueno, café será —Cerró el refrigerador con algo de molestia. — ¡Lynn, solo hay café ¿Estás bien con eso?!
—Sí, sí... —Dijo saliendo de la habitación con la vista puesta en su teléfono, se sentó en la mesa, aún sin mirar a Lincoln a los ojos.
Lincoln puso a hervir la tetera y tomando todo el valor del que se podía permitir, se sentó a un extremo opuesto de su hermana, pensando en lo que podría decirle.
—Oye, Lynn... —Esperó a que deje de mirar su teléfono para prestarle atención a él así poder seguir, aún nervioso. — He estado pensando... ¿Ya has pensando en qué hacer con tú vida? Te he buscado un trabajo de medio tiempo y...
Su hermana suspiró con molestia, volviendo a su teléfono, y Lincoln se sintió mal por un momento antes de recordar que de hecho, el no estaba mal.
—Ya sé lo que vas a decir, Lincoln —Su voz reflejaba algo de desánimo, lo cual hizo sentir un poco mal a su hermano. —. Si quieres que me vaya y vuelva a casa de nuestros padres, yo...
—¡No es eso, Lynn! —Casi se levanta de su asiento al oír esa implicación. — Escucha: No me molesta en absoluto si te quedas el tiempo que tú quieras, pero me preocupo por tu futuro, no puedes simplemente quedarte en mi cama todo el día y... —Intentando decir algo más, simplemente suspiró. Tal y como lo pensó, no tenía el suficiente valor de decirle cómo eran las cosas, al menos no terminar lo que empezó. Además, su presencia no le molestaba tanto, quitando los hornos daneses, ya no lo incitaba a luchar o a practicar un deporte.. aunque eso era más por sus desánimos. — Olvídalo —Se levantó y tomó su mochila que había olvidado de recoger del suelo la noche anterior. —. Me iré a la universidad un poco más temprano, lamento haberte molestado, el café está en el segundo estante, ¿Entendido? —Se acercó a ella, le dió un beso en la mejilla, y se dirigió a la puerta del departamento. —. No le abras a nadie mientras estoy afuera, ¿Sí? Adiós.
Salió del departamento sin arreglarse, no teniendo ganas de entrar en confrontación alguna con su hermana mayor. Salió del edificio y caminó hasta la parada de autobuses dónde se quedaría esperando un rato para pensar en la situación de su hermana, chasqueando la lengua con molestia al darse cuenta que no se había bañado y su cabello lo suficiente largo para cubrir sus orejas estaba sin peinar.
Seis meses. Ya iban a ser seis meses desde que Lynn se mudó a su pequeño piso después de una "pelea" con sus padres que había empezado porque ella había sido despedido de su trabajo de camarera al darle un puñetazo a un cliente que se había sobrepasado y le tocó el trasero... no era la primera vez que pasaba, cada vez que se conseguía un trabajo, soltaba una excusa para renunciar, o simplemente era despedida por llegar tarde, poco desempeño laboral, o golpear a cualquiera que se pase de listo.
¿Y por qué la gran deportista Lynn Loud pasó de la gloria deportista a pasar de pequeños trabajos y aún así tener que vivir con sus padres y hasta hermanas cuando había terminado a duras penas la preparatoria? Bastante simple.
Su futuro en el deporte se había jodido por una fractura.
Diecisiete años, gran talento en el fútbol americano, futuro prometedor... todo eso se fue al caño con un mal movimiento, y una multitud de jugadores agresivos que fueron contra ella sin ninguna pizca de piedad hacía su pierna. Luego de ser hospitalizada y dada de alta, comprendió que ya no podría dedicarse profesionalmente a los deportes. Bueno, en realidad no lo comprendió al principio, porque comenzó a forzarse a jugar aún cuando estaba en terapia, empeorando aún más su condición, provocando que ya no puedo hacer movimientos bruscos por un tiempo prolongando, arruinando por completo su futuro como jugadora de fútbol, soccer, baloncesto, y cualquier deporte que a ella le guste, porque cuando Lori quiso enseñarle a jugar golf por poco le avienta la bolsa de pelotas a la cara de la rabia y frustración que sentía en ese entonces. Por si fuera poco, perdió toda motivación en sus estudios provocando que sus notas ya de por sí bastante bajas comenzaran a decaer, y habría repetido año sin graduarse de no ser porque Lincoln logró mover cielo y tierra para convencer a Lisa para que le dé una lección intensiva para poder aprobar sus asignaturas... aunque terminó provocándole ataques de nervios a la niña genia por varios meses debido a lo desesperado que podía llegar a ser su hermana mayor al momento de enseñarle algo.
Evidentemente no fue a la universidad, ni siquiera necesitó decirles a sus padres que no quería ir. Ellos fueron demasiado comprensibles con ella, ofreciéndole seguir en la casa si conseguía un trabajo de miedo tiempo. Aunque tampoco duró cuando su jefe vio que llegó media hora tarde siete veces en un mes y faltó una vez. Después de eso, simplemente se quedó en casa haciendo puro ocio.
Veinte años, Lori y Bobby le ofrecieron vivir en su casa en Great Lakes y ayudándole a buscar trabajo después de ella pase por varios pequeños trabajos en Royal Woods, a lo cual ella aceptó de buena gana... Apenas duró once meses y tomó la propia decisión de irse cuando Lori se embarazó así no molestarla, aunque la pareja insistió de que no habría problema si se quedaba un tiempo más, ella ya había tomado su decisión despidiéndose de Lori, agradeciéndole de darle alojo por un tiempo y volviendo a casa de sus padres. Tampoco había logrado durar mucho en sus trabajos por las mismas razones.
Veintidós años, Luan la invitó a su casa diciendo que necesitaba algo de apoyo moral después de haber terminado su relación con Benny, ella aceptó de buena gana considerando que ya estaba empezando a molestar a sus padres...
Nada más estaba por llegar, decidió saltar por la ventana del autobús en pleno movimiento y correr a casa de sus padres al recordar que al día siguiente sería el primero de abril.
Y finalmente, llegó a parar al departamento de Lincoln. ¿Cómo pasó? Incluso al día de hoy Lincoln lo considera gracioso.
Veinticuatro años, todos se habían reunido en la casa para celebrar el quinceavo cumpleaños de Lisa, y como ella no quería una fiesta grande, simplemente dijo que estaba bien si solo se reunía la familia, Darcy y nada más. Todo fue bien, hasta que Lincoln y su padre habían ido al patio trasero a hablar de cómo le estaba yendo en la universidad, el trabajo, y en una de esas surgió el tema de Lynn y de lo que sería de ella.
—¿Entonces qué hay con Lynn? —Preguntó en ese entonces. — ¿Sigue trabajando?
Su padre negó con la cabeza.
—No ha querido salir de su habitación después de una pelea que tuvo conmigo y tu madre. La volvieron a despedir.
—Vaya —Fue lo único que pudo salir de su boca. Se odiaria si lo llegaba a decir en voz alta, pero no estaba sorprendido. —. Entonces... ¿Qué va a pasar con ella?
Su padre pareció meditarlo un momento, antes de suspirar del cansancio.
—No lo sé, hijo. No sé qué va a ser de ella. De tan solo pensar que podría quedarse aquí hasta quien sabe cuánto me pone de los nervios...
—Bueno... —Soltó una pequeña risa. — No me molestaría que se quede conmigo en Great Lakes si con eso ustedes...
—¡¿En serio harías eso, hijo?! —Su padre volteó rápidamente hacia él, con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Eh? Pues, yo... Bueno, a ver —Comenzó a reír nerviosamente. —, mira, no me molestaría si se queda conmigo varias semanas, pero...
—¡Eso es suficiente para mí, muchacho! —Dijo yendo a su hijo dándole el más fuerte abrazo que pudo, lo soltó, y comenzó a correr adentro en busca de su esposa. — ¡Rita, ya le conseguimos piso a Lynn Junior!
Había oído en ese momento como su madre gritó de alegría, y el solamente estaba gritando un montón de groserías que nunca diría dentro de sí, y las dejaría salir, de no ser por el hecho de que Lily había escuchado la conversación, dirigiéndose a su hermano.
—¿Lynn se mudará contigo, Linky?
—Bueno, yo... No lo sé. Ya sabes cómo es papá, él... bueno, ¿Como te lo puedo decir en palabras que entiendas...? Digamos que quiere que Lynn aprenda lo... genial que es ser adulto, y...
—Lincoln, tengo doce años, soy bastante cosnciente de que ya quiere que Lynn se vaya. —Dijo entrecerrando los ojos y con un tono un poco más serio.
—Bueno, sí, eso. Aunque no lo sé, a mi no me molestaría si se queda, pero todo depende en lo que vaya a decir ella.
Evidentemente, Lincoln como buen samaritano que fue en ese entonces, tuvo que aceptar mientras gritaba internamente por haber propuesto como broma esa idea, mientras que Lynn solamente dijo que estaba bien a regañadientes y le daba un golpe en el hombro a su hermano por haber sugerido eso, porque se estaba empezado a acostumbrar a ser una vaga en casa de sus padres. Por desgracia para Lincoln, para Lynn ya no le parecía incómodo compartir piso con su hermano, y al cabo de una semana comenzó a dormir en su misma cama en lugar del sofá, molestandolo las primeras veces, haciendo también que Lincoln tenga lo que el llamaría después de eso, "La peor noche de toda su vida adulta".
Pasó en su tercera semana, eran las once de la noche y estaba a punto de terminar su tarea de una clase la cual le estaba resultando bastante difícil, aunque no tanto como para estar en peligro de reprobarla. De pronto, escuchó como la puerta de su habitación se habría, pero sabiendo quien es, decidió no voltear y seguir concentrándose en su trabajo.
—¿Qué sucede, Lynn?
—Oye, ahí en la sala está caluroso y no tengo ganas de... Wow—Dijo con sorprenda. —. ¿Usas lentes?
—Solamente es para descansar mis ojos, no creas que... ¡Oye, qué carajo! —Gritó haciéndose para atrás nada más volteó a verla, rápidamente mirando hacia otro lado. — ¡Ponte ropa, maldita sea!
—¿Hmm? Pero estoy usando ropa interior —Dijo señalándose a si misma. —, no ves nada, además somos hermanos, ni que me fueras a hacer algo indebido. ¿Aparte ya viste como está la sala? Hace demasiado calor, es como un jodido sauna ahí —Caminó un poco y saltó hacía la cama, recostandose. —. Dormiré aquí si no te molesta.
—¿Puedes al menos ponerte algo de ropa? —Preguntó mientras se acercaba a su armario, sacando una camiseta blanca y pasándosela. — Ponte esto... ¿No puedes ponerte también unos shorts? —Preguntó dando un vistazo muy rápido a sus muslos, rogando para que no se haya dando cuenta de lo que hizo.
—¿Tienes shorts? —Pregunto riéndose ya con la camisa puesta.
—No. No tengo shorts, Lynn. —Dijo regresando a su escritorio para seguir con su tarea.
—Oye, ¿Apagas la luz? —Preguntó mientras se acurrucaba en la sabana.
Lincoln suspiró en una mezcla de cansancio y enojo. Cerró su cuaderno, pensando que como ya terminaba le darían un siete u ocho, o hasta podría terminar en la clase antes de que llegue su profesor. Su levantó, apagó la luz y abrió la puerta de su habitación, dispuesto a ir a la sala.
—¿No vas a dormir en la cama?
—Eh... No —Dijo dándole otro vistazo rápido a su hermana. —. No creo que la sala esté tan calurosa.
Se equivocó. Nada más se recostó en el sofá sintió como si estuviera en un horno gigante y comenzó a sudar como un cerdo. Intentó abriendo la ventana, pero se dió cuenta de que ya estaba abierta. Suspiró, intentando conciliar el sueño, pero cada segundo que pasaba, parecía que su piel se pegaba en el sillón, y eso que tenía una camisa y pantalones puestos.
—A la mierda. —Dijo levantándose y volviendo a entrar en la habitación.
Al acercarse a la cama, intento no ver a su hermana ya dormida en una extraña posición que el no podría describir con palabras, pero al menos estaba del lado de la pared dejándole un espacio en el cual podría recostarse, así que aprovechó, quedando en el otro lado, mirando a cualquier dirección en la que no tenga a Lynn en frente. Comenzó a cerrar los ojos, con intenciones de dormir, hasta que..
—¿Qué diablos? —Susurró abriendo los ojos, dándose cuenta que estaba sintiendo como los brazos de su hermana lo estaban rodeando.
Intentó moverse un poco para verla y decirle que qué está haciendo, dándose cuenta que, aún en la oscuridad, se podía ver que estaba dormida. Se movió un poco para alejarse, pero ella solo lo abrazó con más fuerza, enterrando su cara al pecho de su hermano. «Por favor, no vayas a babear.» fue el pensamiento que pasó por la mente del joven adulto el cual hacía una cara larga. Volvió a cerrar sus ojos, esperando a finalmente poder dormir... O eso iba a hacer hasta que sintió como la pierna de Lynn se abría paso entre las suyas y comenzaba a rozar su entrepierna. Abrió los ojos de par en par, tragando saliva, intentando calmarse, pensando que no pasaba nada, si hubiera pasado algo similar cuando tenía doce años tal vez pueda llegar a tener alguna erección por más enfermo que suene, pero él ya era un adulto, así que no tenía por qué preocu...
«Oh, mierda.» Dijo abriendo aún más los ojos, si es que eso fuera posible, notando que comenzaba a acercar su cuerpo al de él, y eso significaba que... «No, no pueden ser tan grandes»
Pero lo eran. Lincoln no se había percatado antes, pero parecía ser que desde que tenía quince sus senos habían crecido, aunque él no lo había notado porque... ¿Quien diablos se fijaría en los senos de su hermana? Claramente Lincoln, después de sentir como su hermana subía a su cuello y su pecho comenzaba a restregarse al suyo. «Putamadreputamadreputamadreputamadre, sabía que esto podía pasar, no, en realidad no sabía, ¡Pero está pasando en este puto momento y no quiero que esté pasando!» Con todas las fuerzas que su cuerpo le permitía, comenzó a hacerse para atrás hasta que por fin se liberó del agarre de su dormilona hermana, pero de la fuerza terminó por caerse de la cama, haciendo un pequeño estruendo.
—Mm... Ya cállate, perdedor... —Dijo Lynn en un gruñido. Lincoln suspiró de alivio, agradeciéndole a los cielos de que su hermana tenga el sueño tan pesado.
Se levantó, mirando a Lynn, volviendo a tragar saliva al verla. Esta vez estaba recostada boca arriba, con unos ronquidos que resonaron en toda la habitación, pero Lincoln, aunque no quería, se estaba fijando en su pecho.
—Se parecen a las de Lori cuando tenía quince, ¿Desde cuándo se volvieron tan grandes? —Rápidamente se llevó las manos a la boca, asustado de lo que acababa de decir y rogando para que no haya escuchado eso.
Salió de la habitación y se dirigió al baño, sentándose en el retrete, llevando sus manos a la cara de la vergüenza por sentirse ligeramente excitado por sentir los senos de su hermana mayor en su pecho, ¿Acaso de había vuelto alguna clase de degenerado? Podría ser peor, al menos no tenía...
—Oh, no... no, no, no, ¡No! —Dijo retirando sus manos de la cara, mirando su entrepierna y dándose cuenta de que una pequeña "carpa" sobresalía. — Mierda. Tienes veintidós años, Lincoln... ¿Como carajo puedes tener una puta erección por...? ¿Será porque soy virgen?
No hacía falta decir que Lincoln no tuvo mucha suerte con las mujeres. Con Ronnie Anne salió mal una vez ella tuvo que irse a Great Lakes y consiguió una pareja uno o dos años antes de que Lincoln se mude a la ciudad para empezar a estudiar, de cualquier forma, para ese punto a él le dejó de gustar y la vio nada más como una simple amiga de confianza.
En cuanto a Stella... Ni él, ni Clyde, y ni siquiera la mismísima Lisa cuando le preguntaron en broma como fue eso posible pudieron explicar como fue que Rusty logró invitarla a salir y actualmente tener una muy fuerte relación con ella, viviendo juntos en la misma ciudad estudiando. «Bien por él, supongo.» Pensó con una sonrisa en el rostro.
Jordan... No le atraía mucho, pero no era mala opción, tal vez debió haber intentado algo con ella en la preparatoria cuando ella intento acercarse a él más de lo debido sosteniéndose de su brazo y...
—Oh, carajo. Si estaba interesada en mí —Llevó su a la frente, sintiéndose un imbécil. —, y justo me doy cuenta cinco años después... Soy un jodido idiota.
En resumidas cuentas, Lincoln no logró captar las indirectas. Y en esos momentos realmente cuestionó si Leni era más inteligente que él. Volvió a mirar abajo con la esperanza de que erección haya desaparecido. No era así, seguía igual que antes, y hasta comenzaba a dolerle. En definitiva ni de chiste quería darle la mano al diablo, menos cuando la razón de que este duro sean justamente los atractivos de su hermana, pero sorpresa, habían pasado seis meses desde que Lynn se mudó con él, y... ¿Cuando fue la última vez que lo hizo, hace tres meses? Pasó el dorso de su mano por la frente para limpiar el sudor, nervioso sobre si hacerlo o no. Por un lado si no lo hacía, seguramente seguiría igual de duro por un rato, y aunque se baje su erección probablemente volvería a despertar si su hermana volvía restregar su pecho contra él, y definitivamente no quería dormir en la sala. Y por el otro, de hacerlo solo sería un auténtico enfermo al caber la posibilidad de que mientras esté pensando en una actriz porno en pleno acto, de la nada le entre la imagen de los pechos de su hermana, y definitivamente él no quería eso... Bien, tenía que tomar una decisión, porque de cualquier modo también hacia un calor infernal en el baño, y dormir en la bañera esta vez no era una opción, porque aparte de ser un sauna casero, ya tenía malos recuerdos de hace años con dormir en ese lugar.
—Yo... A la mierda —Dijo en voz baja, retirando sus pantalones y ropa interior. —. Lynn... quiero que sepas que todo esto es tu jodida culpa.
A partir de ese día, se aseguraría de dormir lo más temprano posible para no tener que sentir la misma sensación.
NA: Esto... es algo que tenía en mente desde hace un tiempo, siempre quise escribir un Lynncoln, aunque... bueno, me daba mucha vergüenza.En resumen rápido, será de entre dos o tres capítulos este fic, aunque este primer capítulo no me gustó del todo porque parece más una comedia que otra cosa... En fin, ¿Qué les pareció?
