Renuncia de Derechos: Dungeon ni Deai o Motomeru no wa Machigatteiru Darō ka (Danmachi) no es de mi propiedad, la obra y cada uno de sus personajes es propiedad de su respectivo creador: Fujino Ōmori
Está fanfics esta hecho en colaboración de ZGMF-X13A Providence.
-brrrr~
Exclamo Bell al quitar la (cálida) manta que lo cubría; el niño parpadeo somnoliento, eran las 4 y algo de la mañana, ¿Cómo lo sabía? Bueno, su querida tía le había inculcado y enseñado en el "arte" de medir la hora sin tener reloj, era algo que Bell aun no entendía del todo bien cómo funcionaba, el caso es que aprendió a cómo saber qué hora era sin necesidad de algo que se lo dijera, no podía saber los minutos exactos como su tía, pero al menos era consciente de en qué hora se encontraba y si era más de media hora o no.
¿De qué serbia eso?
Pues para un aventurero era extremadamente importante saber precisar con exactitud cuántas horas pasaba en la mazmorra, ahora para alguien como Bell pues, pocos usos Alfia tenía pensado que el niño le diera, a fin de cuentas, nunca estuvo en sus planes que se volviera aventurero, pero siempre era bueno tener noción de que hora era.
Bell gateo por la cama aun medio dormido, en unas pocas horas tendría su primera clase con su maestra…..
Maestra~
El pensar en quien era traía su maestra una ligera emoción surgió en el corazón del niño, quien ahora un poco más despierto intento salir de la cama.
Pero el brazo de Hestia que envolvió su cuello lo detuvo impidiéndole salir de la cama.
-no te vayas Bell-kyyun~
Dijo la aun dormida diosa quien sintió entre sueños la ausencia de su niño almohada, una gota de sudor bajo por la cabeza del peliblanco quien sonrió algo nervioso, quizás podría dormir unos cuantos minutos más, pero no confiaba en él mismo, ya muy difícil había sido mantenerse lo suficientemente "consiente" como para contar las horas pasadas entre sueños, si cerraba los ojos al menos por un segundo se volvería a dormir y no creía tener la suficiente fuerza de voluntad como para separase de los cálidos abrazos de su diosa.
Había olvidado mencionarle a su diosa que iría a entrenar con su maestra a partir de ese día, por lo que Hestia no estaba consciente de los planes de su pequeño, quien ágilmente se remplazó por una almohada.
Pero claro, eso no iba a ser suficiente como para convencer a Hestia quien ya conocía más que de memoria su olor, suavidad y la calidez de su pequeño cuerpo, e inmediatamente al sentir la ausencia de su más linda y cómoda almohada por segunda vez entre abrió los ojos.
-Kami….¿sama?-
Pregunto Bell en un susurro esperando una confirmación que le dijera que su diosa estaba despierta, Hestia, somnolienta y con un hilo de saliva bajando por la comisura de su labio miro a Bell en confusión.
-vuelva a dormir Kami-sama, yo voy a salir-
Bell acaricio suavemente la cabeza de Hestia quien le sonrió suavemente.
-está bien Bell-kun, que tengas un buen día~
Le dijo suavemente la deidad de coletas para pegar nuevamente su cara a la almohada, el infante al ver como su diosa entraba en sueño nuevamente dejo de acariciar su cabeza e intento bajar de la cama con cuidado.
-¡ESPERA!-
Hasta que Hestia, entrando en razón, se sentó de golpe tomándolo de los hombros y atrayéndolo a su pecho.
-¡es de madrugada! ¡¿A dónde piensas ir a estas horas?!-
Pregunto exaltada Hestia ya un poco más despierta, Bell miro hacia arriba encarando la mirada interrogatoria y adormecida de Hestia.
-gomen Kamin-sama, olvide mencionarle anoche que…¿recuerda que le comente que me encontré con la señorita Riveria en el calabozo?-
-si….lo recuerdo-
Le respondió Hestia nada contenta con ese detalle.
-pues, la señorita Riveria se ofreció a enseñarme y orientarme para ser un mejor mago-
-¿ella hizo eso?-
-hai, dijo que las únicas horas en que podía atenderme eran d de la mañana, por eso me iba a alistar para partir a tomar sus lecciones-
Hestia miro al niño con intensidad, por su parte Bell observo como Hestia iba inflando cada vez más sus mejillas en un puchero.
-¿Kami-sama?-
Dijo Bell de forma interrogativa notando como el agarre de Hestia sobre su cuerpo aumentaba un poco más.
-está bien…..puedes ir en ese caso-
Hestia ladeo la cabeza haciendo un puchero molesto para después soltar al niño, si de ella dependiera ni dejaría que algún hijo de la pecho plano de Loki viera siquiera a su niño, pero, entrenar con una maga tan capacitada como lo era la [Nueve Infiernos] sería altamente beneficioso para su niño, Bell debía aprovechar esa oportunidad al máximo y aprender todo lo que pueda de la hija de Loki pecho plano, no le gustaba, pero era por el bien de su niño.
-¿Dónde te encontraras con ella?-
-en la sede de la familia Loki, la…¿mansión Crepúsculo? Creo que se llama-
-¡iek!-
Exclamo Hestia, ella pensaba que podía ir con Bell a "supervisar" dicho entrenamiento, no se sentía para nada a gusto con Rive-no sabe que, cerca de su niño, pero no se permitiría ir a la casa de Loki, la echaría a patadas apenas la divisara y probablemente entrarían en conflicto debido a que Bell estaba "robando" los conocimientos de una de sus hijas, y siendo Loki alguien tan territorial con sus hijas femeninas, pues, Hestia tenia clarísimo que en peores términos iban a quedar de los que ya están.
-bien en ese caso puedes irte, pero ¿una vez que termines con Rive-no sé qué, a donde iras?-
Hestia debía ceder y dejar que Bell fuera solo.
-una vez que termine con la señorita Riveria…-
Hestia tenia tantas ganas de golpear a la hija de Loki cada vez que su niño la llamaba "señorita Riveria"
-…iré con Eina-san para que me siga instruyendo con respecto a los pisos de la mazmorra-
Hestia asintió y le regalándole una tierna sonrisa a su niño le dio un beso en la frente.
-cuídate mucho, Bell-kun-
-hai Kami-sama-
Acto seguido el infante abandono la cama que compartía con su diosa, tomando sus respectivas armas las puso a mano en lo que se cambiaba de vestimenta por unas ropas más limpias.
-anno…..etto….Ka...Kami-sama-
-¿Hai?-
-po….podría voltear por favor-
Pidió tímidamente el pequeño escondiendo su cabeza entre sus hombros en lo que un tinte rosa teñía sus mejillas, apenado por la fija mirada de Hestia quien sonrió de forma juguetona.
-¿Cuál es el problema? Nos bañamos juntos ¿Recuerdas?-
Argumento Hestia con lógica, en respuesta Bell balbuceo una que otra palabra en voz baja mientras jugaba con un botón de su saco.
-ok ok, me volteo-
Dijo Hestia volteándose dándole un poco de privacidad al infante para que se cambiara, rápidamente el sonido de la tela frotándose una con otra llego a sus oídos, Hestia sonrió levemente en lo que las ganas de voltearse para ver le invadieron, no por perversión o algo parecido, simplemente deseaba ver la roja y penosa cara de su niño cuando esté se diera cuenta de que estaba mirando mientras se cambiaba.
Sin embargo, al momento de que le dio la espalda al niño, inconscientemente sus ojos llegaron hasta su mesita de noche, mesa donde reposaba una carta.
-neh, Bell-kun-
Llamo Hestia en lo que tomaba la carta que yacía en la mesita de noche.
-¿Hai? Kami-sama-
Pregunto el peliblanco terminando de abotonarse la chamarra.
-no me esperes esta noche, voy a salir y creo que regresaré tarde-
Le comento Hestia mientras sus ojos se deslizaban leyendo el contenido de la carta, pero su atención fue desviada cuando sintió un peso recargarse contra la cama, miro en dirección del niño notando que ya se había terminado de cambiar y que había puesto su atención en ella mirándola con ojos temblorosos.
-¿A dónde irá Kami-sama?-
Hestia no pudo quedar más que enternecida ante los preocupados ojos del niño que estaban fijos en ella.
-tranquilo pequeño, no voy a abandonarte, jamás me atrevería, solo iré a una reunión de dioses, eso es todo-
-yo….¡yo jamás pensé que me abandonaría Kami-sama!-
Proclamo con fiereza Bell cerrando sus puños a nivel de su pecho.
-so...solo…-
Hestia permaneció sonriendo tiernamente balanceándose de un lado a otro en silencio mientras observaba cómo su niño se volvía un manojo de nervios, pero no quería interrumpirlo, quería saber lo que Bell tenía que decirle.
-...me preocupo por usted-
Reveló al fin en un tono de voz tan bajo que de no ser porque estaban a una distancia tan corta Hestia no lo habría escuchado. La diosa de coletas gateo sobre la cama acercándose al pequeño conejo que parecía iba a explotar de lo rojo que estaba, Hestia lo tomo suavemente de sus hombros y lo atrajo hacia ella, metiendo su cara entre sus pechos le regaló un caluroso abrazo.
-gracias por preocuparte por mi Bell-kun, pero tranquilo, no me pasará nada, lo prometo, regresaré contigo lo antes posible-
Le dijo calmadamente Hestia mientras acariciaba con cariño sus cabellos, y su sonrisa no hizo más que crecer cuando sintió los pequeños brazos de Bell envolverse en su cintura y su cuerpo recargarse sobre ella.
Hestia cada vez más comprendía por qué la amenaza de Zeus y la advertencia sobre Hera si es que le pasará algo a Bell, no era simplemente porque el niño fuera adorable, o se pareciera a un lindo conejito, ni por su condición/enfermedad, era tan dulce, cariñoso y aún en su condición se preocupaba por otras personas, enamorarse de él después de conocerlo lo consideraba algo simplemente imposible, que lindo niño, definitivamente, era un lindo niño.
-bueno bueno, creo que es suficiente, llegarás tarde si continuamos aquí-
Rompiendo a duras penas el abrazo Hestia empujó ligeramente sus hombros para separase de él.
-ve con Ljos y aprende mucho de ella Bell-kun, también ten cuidado, los hijos de Loki puede que no sean tan….amables como Ljos, por lo que no te separes de ella en ningún momento, y en caso de que tengas algún inconveniente con algún hijo de Loki, ven conmigo inmediatamente, el Gremio también es un lugar seguro, pero ven a buscarme de ser posible yo te protegeré….¿Entendido?-
Explico Hestia calmadamente a lo que Bell asintió fuertemente.
-hai Kami-sama, no se preocupe, seré muy cuidadoso con la familia Loki-
Asintió Bell.
-pe…pero…..-
Aunque seguidamente el niño bajo la cabeza mientras se rascaba la nuca.
-yo….yo debería ser quien la proteja a usted Ka…Kami-sama-
Argumento el peliblanco ligeramente apenado.
-por supuesto que lo aras mi lindo niño no tengo dudas de eso, ven y protégeme como mi pequeño héroe-
Hestia pego su cara con la de Bell frotando sus caras provocándole cosquillas al niño.
-que tengas un buen día, Bell-kun-
Separándose de él Hestia lo dio un segundo beso en la frente, sonrojarse fue inevitable para el niño al ver la sonrisa de Hestia, cuya sonrisa no hizo más que crecer al ver cómo Bell apartaba la mirada apenado.
-a...adiós...Kami-sama-
Dándose la vuelta el peliblanco estuvo a punto de correr de no ser porque:
-espera Bell-kun-
El llamado de Hestia lo detuvo.
-se te olvida algo-
Entre sus dedos pulgar e índice estaba el broche con una campanilla que había comprado el día anterior.
-ven te lo pondré-
Obedeciendo a su diosa, Bell se acercó y delicadamente Hestia le puso el broche en un mechón de cabello.
-listo, lindo y adorable-
-entonces adiós Kami-sama-
Y subiendo las escaleras Bell desapareció de la vista de Hestia.
Una vez sola, Hestia miro nuevamente la carta que había dejado a un lado de la cama, una invitación a una fiesta, organizada por Ganesha, dónde se reunían varios dioses simplemente para….."socializar"
La invitación le había llegado hace dos semanas, en un principio Hestia había visto la fiesta como una invitación para comer gratis, luego de que Bell se uniera a su familia descarto la idea de ir, ¿Cómo podría perder el tiempo en una fiesta con un niño enfermo?
Por lo que hasta había olvidado la invitación, pero….
Hestia se puso de pie, caminando hasta un pequeño armario que estaba en una esquina de una habitación, y poniéndose de rodillas abrió el último cajón.
-(dudo mucho que lo de Freya sea solo un caso aislado)-
Pensó la diosa observando un vestido perfectamente doblado en el cajón, el incidente con Freya y con las diosas en las aguas termales le hicieron pensar, su niño era demasiado adorable, solo era cuestión de tiempo para que…...
-(debo asegurarme de que a ningún dios se le ocurra o siquiera imaginé la idea de llevarse o tocar a mi niño)-
Bell necesitaba una diosa, una que se hiciera respetar, no una que fuese el hazme reír de Orario, una que pudiera protegerlo y brindarle seguridad, sino, quien sabe que dios podría intentar tomar al peliblanco por las fuerzas, Freya no había tomado a Bell hace unos días por la intervención de Astrea, debía asegurarse de que una situación como esa no se volviera a repetir, ni con Freya ni con ningún dios.
Para ello, debía mostrar sus colmillos.
Pasando del sótano de Hestia, un escenario completamente diferente, anqué con ciertas similitudes, podía observarse, una larga y lacia cabellera rubia verdosa se mecía suavemente con el batir de la brisa de nocturna, una persona que únicamente podría describirse como hada del bosque caminaba calmadamente por las frías y oscuras calles de Orario.
Poco se puede decir para describir tan conocido personaje, Ryu Lion, miembro de la familia Astrea y recién aventurera de primera clase nivel 7, la segunda en Orario en poseer ese nivel después del Señor de la Guerra, Ottar, EL Rey.
Caminaba se forma calmada y sin inmutarse ante las tinieblas de la noche, un neutral rostro adornaba las fracciones de la elfo de la familia Astrea quien tenía su mente fija en su destino, la muralla norte de Orario.
Ryu desde hace años cumplía una rutina diaria, levantarse muy temprano, entrenar, ir a la muralla norte a entrenar aún más con su "rival"; luego pasar el resto del día patrullando las calles de Orario y para el final del día ir a la mazmorra todo el tiempo que pudiese para volverse más fuerte.
Una vida muy aburrida, tediosa y muy exigente pensaran algunos, pero para Ryu era una buena vida, y una que la llevo a ser una muy poderosa aventurera nivel 7 a principios de camino, ser miembro de la familia Astrea requería mucha dedicación, no había lugar en esa familia para personas de voluntades débiles y dudosas, ni para quienes buscaban fama o riquezas, solo había lugar para quienes buscaban la justicia.
Y para lograr alcanzar la justicia hacía falta ser fuerte, poder y dedicación, y dedicación es todo lo que Ryu dio por su diosa, por su familia y ella misma; Ryu no recordaba cuando fue el día en que tomo voluntariamente un descanso, todo lo que había hecho desde que se unió a la familia Astrea era entrenar sin parar para acabar con todo el mal y la injusticia que había en Orario y alcanzar la paz que su diosa tanto anhelaba.
Su familia lo sabía, y estaban preocupadas por ella, y un simple "estoy bien" de su parte no eran suficientes para poder calmar sus ansias, por esa razón Ryu se levantaba antes que nadie y entrenaba arduamente a altas horas de la mañana, tanto en solitario como con su "rival", para que su familia no tuviera que ver sus exigentes entrenamientos o intentar intervenir en ellos; aun así, sabían de sus horarios, pero intentar convencerla, ni por órdenes de su diosa era algo que iban a lograr hacer.
La justicia es actuar de buena fe, no tiene precio, es un valor único de asuntos que nunca flaquea, para, matar al mal y eliminarlo; esa era la justicia de Ryu, y para hacerla cumplir, necesitaba poder, poder para alcanzar sus metas y proteger a quienes necesiten ser protegidos de la maldad. Por eso se dedicó más que nadie en su familia, mucho más que su capitán, probablemente mucho más que cualquiera en Orario, a dedicar su tiempo a la búsqueda del poder para hacer valer su justicia.
Ryu detuvo un segundo su caminar, alejando cada pensamiento de su mente, parpadeando un par de vez ante lo que tenía en frente, ¿un niño?, vio a un niño de blanco cabellos que….¿parecían brillar levemente? venir de una esquina y caminar en la misma dirección que ella.
-¡oye! Niño-
Llamo ella, ¿Qué hacia un niño caminando solo a estas horas de la noche? Se preguntó mentalmente, el mencionado volteo rápidamente hacia Ryu un tanto…asustado, comprensible, siendo un niño, y cualquiera valga la redundancia, se asustaría al escuchar que lo llaman en la calle a tales horas. La elfo avanzo a paso apresurado en su dirección detallándolo con sus agudos ojos, ojos rojos, cabello blanco, apariencia de conejo, esa descripción se le hacía familiar…era lindo.
-¡¿Qué estás haciendo por la calle a estas horas?!-
Pregunto ella cruzándose de brazos con una cara de reproche en su rostro, el niño en respuesta se inclinó un poco hacia atrás con claros nervios al ser interrogado.
-pe…perdone pero…¿quien es usted?-
Pregunto el infante al verse siendo interrogado por la elfo quien lo miraba con detenimiento, Ryu suspiro en sus adentros, el niño era lo suficientemente inteligente como para no revelar alguna información a algún extraño al menos.
-soy Ryu Lion, miembro de la familia Astrea, ahora, ¿puedes decirme hacia a donde te diriges y quién eres?-
Volvió a preguntar una vez que se presentó, un:
-ooh~
Salió de la boca del niño, a Ryu le bajo una pequeña gota de la nuca al ver como los ojos del niño parecían brillar una vez que se anunció como miembro de la familia Astrea, normal pensó, desde hace mucho tiempo que su familia es muy reconocida y admirada, en especial por los niños.
-perdone mi desconfianza señorita, mi nombre es Bell Cranel, miembro de la familia Hestia…-
Le respondió haciendo una pequeña inclinación, en ese momento Ryu pudo detallar con más claridad que efectivamente, lo que el niño llevaba en su espalda eran un arco, carcaj de flechas y un centro mágico.
-¿A dónde te diriges a estas hora? Deberías estar en casa de tu familia y no rondando por la calles-
Volvió a preguntar esta vez con ojos un poco más duros, familia Hestia, no había escuchado de ella hasta ahora, ¿una familia recién formada quizás? Ahora mismo iba a averiguarlo.
-ahora mismo me estoy dirigiendo a casa de la familia Loki, a la mansión crepúsculo-
Ella parpadeo ante el anuncio del niño, de ser cualquier otra persona levantaría inmediatamente sospechas en la elfo, aunque por ser un niño no bajo su guardia.
-¿Cuáles son tus intenciones de dirigirte a la casa de la familia Loki a estas horas?-
-vo…voy a ver a la señorita Riveria-
Respondió honestamente Bell, siendo Ryu parte de la familia Astrea Bell no vio nada de malo en compartir esa información, además de que era la hija de la diosa quien lo había salvado de ser secuestrado.
-¿Riveria-sama?-
Pero, contrario a lo que Bell pensaba, cada palabra que decía no hacía más que levantar más confusión y el interés de Ryu quien intentaba encajar puntos en su mente.
-hai, a la señorita Riveria-
-deberías tener un poco más presente a quien te diriges con tanta familiaridad antes de llamarla por su nombre sin ningún tipo de honorifico-
Le reprocho Ryu con un poco de dureza al escuchar la cercanía en la que Bell se refería a la princesa elfo.
-go…¡gomen!-
Bell se inclinó un tanto nervioso en señal de disculpa al ver los enojados ojos de Ryu, la elfo suspiro relajando su expresión volviendo a su habitual cara neutral.
-aun no me has dicho cuáles son tus intenciones al ir a la mansión crepúsculo a ver a Riveria-sama-
-etto...no…no sé si deba contarte-
Comento Bell en voz baja.
-bueno…en ese caso no creo que te moleste que te acompañe hasta la mansión crepúsculo ¿cierto? Voy de paso de todos modos-
Ryu no mostro signos de molestia ante la falta de respuesta del niño, pero aún tenía curiosidad si lo que decía era cierto o no.
-no,,,no me importa Lion-san-
-en ese caso andando-
Tomando la delantera Ryu retomo su caminar con un nuevo destino en mente, Bell se apresuró para caminar a un lado de ella, aunque un poco más atrás, no quería invadir su espacio.
-co...¿como esta Astrea-sama?-
Pregunto Bell queriendo saber cómo se encontraba la mencionada diosa, una expresión un tanto…complicada se grabó en la cara de Ryu.
-¿eso porque te interesa?-
-¡Astrea-sama me salvo hace unos días! Por eso quisiera saber si está bien-
¡Oh! ya empezaba a recordar de donde ese niño se le hacía familiar, su diosa Astrea le encantaba escuchar las historias de sus hijas, se emocionaba incluso al saber que ayudaron a alguien a cruzar la calle, naturalmente a todas ellas también le gustaban saber que hacia su diosa día a día; recordó que ella les había contado en la hora de la cena que había salvado a un lindo y tierno niño de blancos cabellos con apariencia de conejo.
-solo por curiosidad, ¿de qué te salvo exactamente Astrea-sama?-
La seriedad en la voz de Ryu era palpable, su diosa no les había contado de que exactamente lo había salvado, por lo que si se enteraba de que su diosa había salido lastimada ella…
-pu…pues, me salvo de ser secuestrado-
Revelo un tanto apenado Bell mientras se rascaba la nuca.
-…-
-…-
-¿Cómo?-
Fue la única respuesta de Ryu, la elfo guardo silencio mientras el niño le relataba los hechos de lo sucedido aquel día, Ryu suspiro en sus adentros aliviada de que Allen no halla echo nada estúpido, nunca lo perdonaría de ser el caso.
En todo caso su charla tuvo que llegar a su fin pues ya estaba frente a la entrada de la mansión Crepúsculo.
-¿Lion-san?-
Llamo uno de los guardias que Ryu rápidamente reconoció como Raul Nord, acompañándolo estaba una segunda persona a quien no reconocía, pero que la saludo amablemente.
-hola, es inusual verla por aquí a estas horas ¿ocurre algo?-
-hola para usted también, no, no pasa nada, ni paso por aquí por algo en particular-
-¿entonces?...-
Una expresión de incógnita se grabó en la cara de Raúl, en respuesta Ryu bajo la mirada observando a Bell, Raul siguió con sus propios ojos la mirada de Ryu encontrándose con un infante que parecía un terremoto humano de lo mucho que estaba temblando.
-e...estoy aquí para….para ver a la señorita Riveria-
Hablo el niño con los nervios a flor de piel, el guardia parpadeo al ver al pequeño conejo vibrando como una gelatina.
-¿Disculpa?-
Pregunto Raúl confundido.
-no...no creo que eso sea posible pequeño-
Rio el nerviosamente mientras de rascaba la mejilla, pensándose que Bell era otro de los tantos admiradores de la alta elfo que venía con deseos de conocerla.
-en estos momentos Riveria-sama se encuentra muy ocupada, no creo que pueda atenderte, pero si me dejas tu mensaje gustosamente se lo haré llegar-
Le comento Raúl con amabilidad, era un niño, a fin de cuentas, no podía ser duro con él.
-te….tengo una….¿Invitación? De ella-
Comento Bell sacando el brazalete que Riveria le había dado el día previo, las caras de sorpresa de Raúl, Ryu y el segundo guardia fue palpable al reconocer el brazalete con la insignia de los Ljos, el brazalete de Riveria.
-tu….¿Cómo tienes eso?-
Hablo Ryu de forma cautelosa.
-la señorita Riveria me lo dio, dijo que se lo mostrará al guardia para que me dejara pasar-
Tanto Raúl como su compañero y Ryu se miraron unos a otros, el niño no parecía estar mintiendo, no es como si ellos fueran unos expertos para reconocer mentiras como los dioses, pero por su alta experiencia como aventureros supieron notar cuando alguien estaba mintiendo o no, mucho más en unos casos que otros, y en este caso, el niño era muy fácil de leer.
-¿me permites?-
Pidió Raúl extendiéndole la mano a Bell, quería asegurarse de que el brazalete era real, Bell amablemente le cedió el artículo, Raúl no era un experto en joyería elfica ni mucho menos, pero por la cantidad de detalles hechos finamente con metales preciosos no dudaba de que fuera auténtico.
-ah...eeh….bien….creo que….en ese caso puedo llevarte con Riveria-sama, que ella sea quien aclare esto-
Comento Raúl devolviéndole el brazalete a Bell.
-yo aquí me despido-
Hablo Ryu.
-tengo un compromiso que atender, confío en que Riveria-sama sea quien dicte si tus palabras son reales o no, y en caso de que no lo sean, pues….la familia Loki es más que capaz de hacerse cargo-
Hablo con elocuencia y elegancia la elfo de cabellos rubios quien peino su sedoso cabello con su mano para deleite de los hijos de Loki.
-a...adiós Lion-san, gracias por acompañarme hasta aquí, por favor, envíale mis saludos a Astrea-sama-
Antes de que se fuera Bell volteo en su dirección inclinándose cortésmente ante ella, un asentimiento silencioso fue la única respuesta de la elfo de la familia Astrea quien se encaminó en dirección contraria a la casa de la familia Loki.
-bien, sígueme por favor-
Bell escucho la voz de Raúl llamarlo indicándole que lo siguiera, y con un entusiasta 'hai' Bell apartó los ojos de Ryu quien ya era sorda de las palabras de Bell y Raúl.
Ryu caminaba serenamente con los ojos cerrados, su nivel y experiencia le permitieron caminar calmadamente y sin preocupaciones por las calles de Orario, aún en esas horas. Levantando la cabeza divisa su destino a la lejanía.
-será mejor que me apresure, ya voy tarde-
Dando un salto en diagonal aterrizó en uno de los techos de los edificios de la calle principal, corriendo ágilmente por los tejados de las casas y edificios encaminándose a la muralla norte de Orario.
-lamento llegar tarde Aiz….¿san?-
Llegando a la sima de la muralla la elfo rápidamente diviso una cabellera dorada recostaba en uno de los murales, estaba por saludarla, disculpándose de paso por su retraso, pero la mirada perdida y la nube depresiva que acompañaba a la rubia princesa la detuvo.
-eh….¿Aiz….San?-
Llamo Ryu un tanto nerviosa, y sus pelos se erizaron cuando Aiz volteo en su dirección con ojos muertos.
-¿Ryu-san?
-¿Que te pasa?-
Soltando un suspiro la elfo le interrogo con ojos entrecerrados.
-¿Ryu-san?-
Volvió a llamar Aiz.
-¿Hai?-
-¿Soy aterradora?-
-…-
-…-
-¿Ha?-
-no es común que recibamos visitas a estas horas-
Comento Raúl caminando por los pasillos de la mansión crepúsculo con un almir….perdón, con Bell siguiéndolo de cerca, el niño intentaba mantener la vista al frente, pero voltear de vez en cuando para admirar los pasillos finamente decorados fue imposible.
-Riveria-sama se encuentra en la biblioteca por lo general, debe estar hay en estos momentos-
Volvió a comentar Raúl rompiendo por segunda vez el…..algo incómodo silencio que había entre él y el niño.
-¡Rauuul!-
Pero una tercera voz hizo eco en los pasillos, tanto Bell como Raúl voltearon a sus espaldas buscando el origen de esa voz, acercándose a ellos a paso apresurado una chica elfo.
-Alicia…¿que pasa?-
Consulto el hijo de Loki a su compañera de familia.
-escuche de Mick que alguien llegó buscando a Riveria-sama-
Raúl no hizo más que suspirar ante el comentario, su compañero de guardia era un chismoso, y decírselo a Alicia entre todas las personas, bueno a Alicia o cualquier otro elfo en general, los elfos son muy xenofóbicos, no tratan con nadie, a menos no con tanta amabilidad, que no fuese de su raza o en otro caso, miembro de su familia; Raúl conocía a Alicia desde hace algunos años, era una buena persona y una buena compañera de familia, nunca tuvo problemas con ella pese de ser de razas distintas.
Era una persona muy atenta y servicial cuando se trataba de su familia, pero como todo elfo suele ser un poco…...reacia cuando se trataba de la princesa Elfo, Alicia como todos los elfos esperaba que se le tratara con el debido respeto y cordialidad, y de ser posible que ningún extranjero de otra raza fuera de su familia tratara con ella.
-hai….-
Dijo Raúl volteando hacia Bell.
-al parecer él es un invitado de…..-
Raúl no pudo terminar de decir pues apenas puso sus ojos en el niño Alicia se agachó frente de él mirándolo muy, muy fijamente.
-…-
-…-
-…-
-ho…..¿hola?-
Hablo Bell notando que, pese a haber pasado probablemente más de un minuto la elfo no decía ni emitía ninguna palabra, simplemente estaba frente de él, observándolo…muy, muy de cerca. Miro en dirección de Raúl esperando alguna ayuda, cosa que no pasó, el pelinegro simplemente volteo ignorando su silenciosa súplica.
-tu…..-
Los pelos del niño se erizaron al escuchar la voz de la elfo llamándolo.
-¿Quien eres y que negocio tienes con Riveria-sama?-
El niño no hizo más que volverse un cumulo de nervios y balbuceos producto de la intensidad de la voz de la elfo, ¿Acaso hizo o dijo algo malo?
-eeeh Alicia, lo siento pero creo que eso es negocio de Riveria-sama y ¿Craneal-san cierto?-
Hablo Raúl en un intento de ayudar al niño, rápidamente Alicia se paró erguida encarando al aventuro de nivel 4 con una mirada un tanto áspera.
-Raul ¿Podrías darme explicaciones de porque lo llevas ante Riveria-sama? Ella tiene cosas mucho más importantes que hacer que….atender a un niño-
Le reprochó la elfo intentando sonar lo menos dura posible.
-¿Que quieres que haga? Él tiene el brazalete de Riveria-sama, obviamente es alguien que fue invitado por ella y que es lo suficientemente cercano con ella para que le diera algo como su brazalete-
Se defendió Raúl.
-eso fue lo que escuche, pero responde sinceramente Raúl, ¿Tienes algún conocimiento sobre joyería elfica? ¿Cómo sabes que no es una falsificación? Puede que sea un niño, pero no por eso hay que tratarlo como menos-
Bell escucho silenciosamente la discusión de ambos aventureros, en sus adentros se sentía un poco ofendido por como lo estaba pintando la chica elfo, pero también entendía que decía todo eso porque estaba preocupada por la señorita Riveria, por lo que lo dejo pasar.
-Alicia cálmate ¿Dices que Riveria-sama no podría encargarse de un niño? ¿Enserio? No pensé pusieras tanto en duda las capacitadas de Riveria-sama-
La elfo se sonrojo ligeramente apenada, en cambio Raúl sonrió en sus adentros, había aprendido a cómo usar la lógica en contra de los elfos tercos.
-no…..¡Claro que no! Simplemente digo que deberías ser un poco más cuidadoso y poner filtros-
-bueno en ese caso puedes acompañarnos, ¿te sentirías así más segura?-
Tras un corto silencio ella asintió levemente, procediendo a caminar detrás de Raúl y Bell.
-discúlpala, no quiso ser grosera, solo está preocupada por Riveria-sama-
Le comento Raúl a Bell en voz baja.
-no...no hay problema-
Respondió Bell rascándose la nuca con una expresión nerviosa.
-aunque tienes suerte de que ella tenga debilidad por las cosas pequeñas, peludas y adorables, sino probablemente te hubiera gritado más-
-(me….¿Acaba de llamar peludo? ¿Eso qué significa?)-
Se interrogó Bell mentalmente, si era cierto de que tenía mucho cabello pero, no tanto como para ser clasificado peludo…..¿cierto?
-(debería cortarlo)-
Se dijo mentalmente peinando su cabello con sus dedos provocando que sus campanillas sonarán. Estando perdido en sus pensamientos Bell no noto el leve golpe que Alicia le dio al pelinegro y su expresión ¿molesta? Por el comentario de su compañero de familia
[Tock]
[Tock]
[Tock]
-Riveria-sama, soy Raul-
-puedes pasar-
El pelinegro giro la perilla de la puerta de la biblioteca privada de la alto elfo, quien se encontraba detrás de un escritorio con una pila de libros a cada lado de ella.
-Riveria-sama, lamento interrumpirla, pero alguien vino buscando su presencia-
Hablo Raúl de forma cortes intentando sonar y parecer lo más educado posible, Riveria le había comentado que podía usar un tono informal con ella, pero no quería arriesgarse a tener que recibir otra clase de modales y conducta de parte de Alicia para dirigirse a Riveria.
Detrás de él Bell se asomó tímidamente por el marco de la puerta, encontrándose con los esmeraldas ojos de la alto elfo quien sonrió al verlo.
-Riveria-sama, ¿Es algún conocido suyo está persona?-
Entrando a la biblioteca Alicia le pregunto a la alto elfo quien se separó del libro que estaba leyendo.
-por supuesto, este pequeño niño e decidió acogerlo como mi alumno-
Explico ella trayendo sorpresas a las caras de los miembros menores de su familia.
-pasa por favor, no seas tímido-
Llamo Riveria con una mano invitándolo a pasar, al momento ella se levantó de su asiento parándose a un lado de su escritorio.
-no….no logro entender, Riveria-sama, está diciendo que él...-
-así es Alicia, a partir de ahora tengo un aprendiz, probablemente ya se conozcan, pero déjenme presentarlos de igual manera, Raúl, Alicia, él es Bell Cranel, espero y puedan llevarse bien-
-un….un gusto-
Bell se inclinó respetuosamente.
-igualmente-
Le dijo Raúl saliendo de su estupor, por el lado contrario Alicia lo miraba con ojos más cautelosos y recelosos.
-¿Qué pasa con Lefiya? Riveria-sama-
Consulto Alicia con el pensamiento de que la alto elfo quería reemplazar a la nombrada elfo.
-¿a qué te refieres con "que pasara con Lefiya" exactamente?-
Le interrogo Riveria levantando una ceja.
-bueno….digo….ella….es su aprendiz-
-y lo seguirá siendo, a menos que ella decida lo contrario-
-bien en ese caso, ¿Podrían dejarnos solos por favor?-
Pidió amablemente la alta elfo, Alicia estaba por replicar, pero una rápida mirada de Riveria le hizo callar, y con un:
-como usted diga Riveria-sama-
Ambos aventureros de segunda clase abandonaron la biblioteca.
-esto no me gusta-
Comento Alicia en el pasillo haciendo suspirar a Raúl.
-es solo un niño Alicia, y Riveria-sama fue quien tomó la decisión, ¿Qué hay de malo en eso?-
-¡¿Que no lo ves?! Ese niño ni siquiera es de nuestra familia, en palabras simples Riveria-sama está regalando la experiencia que tanto le ha costado conseguir a la familia Loki a un extranjero-
-pero esa decisión no te corresponde a ti Alicia, si Riveria-sama está bien con eso nosotros no podemos hacer nada-
-¿Enserio estás bien con eso?-
-si no afecta negativamente a nuestra familia no veo porque debería estar en contra-
-pensé que eras más inteligente Raúl, tsk, si Riveria-sama quiere un aprendiz porque no consulto conmigo, yo estaría encantada de ser su aprendiz-
Raúl negó en sus adentros la actitud de su compañera, si bien en parte tenía razón, y sus palabras estaban justificadas, si Riveria había decidió compartir voluntariamente sus conocimientos con el niño no veía porque debía oponerse.
Aparte de eso, Riveria nunca se negó a ayudar a un miembro de su familia, pese a sus obligaciones como ejecutivo siempre estaba hay para orientar a quien lo necesitará, si alguien no había sido "tomado" como aprendiz es por la propia pena y vergüenza que todos en la familia tienen de dirigirse a la preciosa y hermosa elfo, eso y que los demás elfos no permitían que nadie fuera de su raza molestará a su princesa.
-me alegra que hallas venido, por favor siéntate-
Hablo Riveria con una suave sonrisa mientras cargaba una silla y la acercaba a su escritorio dejándola al lado de su silla.
-me alegra que allá podido recibirme señorita Riveria, aunque siento que mi presencia aquí le está causando problemas-
-para nada pequeño, Raúl, Alicia y todos en mi familia son buenas personas, solo tienes que conocerlos para que te des cuenta de ello, seguramente ninguno quiso ser grosero contigo-
Le explicó Riveria, pero en sus adentros había suspirado pesadamente apenas vio a Alicia tras de Bell, seguramente la elfo había dicho algo ofensivo, Riveria apreciaba los…...gestos que tenían los elfos de su familia y de Orario con ella, eran respetuosos y siempre exigían respeto hacia ella, pero estaba un poco cansada de que su imagen en ciertas ocasiones fuera arruinada por ellos.
-bueno que tal si nos olvidamos de ellos por un momento y empezamos, lamento decirlo, pero no tengo mucho tiempo, que tal si aprovechamos este tiempo al máximo-
Sugirió amablemente la alto elfo.
-¡Hai!-
Y más que feliz el niño accedió a su invitación.
Bell no recordaba cuando había sido la última vez que se había sentido tan feliz en su vida, bueno si lo recordaba, había muchos momentos en su vida que lo llenaban de felicidad.
Como cuando Hestia lo acepto en su familia, o como cuando su tía le orneaba pasteles de arándano, ¡oh! También cuando su abuela lo ,mimaba.
Pero esta era una felicidad diferente, una que, en lugar de hacerlo sentir alegre, hacía que su corazón se acelerar con mucha más rapidez de lo usual, al punto que quería ponerse de pie y dar saltos, y le daba una calidez increíblemente confortante, ¡como los abrazos de su diosa!
Su maestra le había explicado con paciencia y calma los principios básicos de la magia, sus elementos, ensalmos, combinaciones y transmutaciones, eran cosas que él ya sabía de antemano, su tía le había enseñado todo eso, pero la forma de explicar de la señorita Riveria había sido tan…...¡espectacular! que aprender todo eso una vez más no le importo, escucho atentamente cada una de sus palabras, ayudándole con ilustraciones que estaban en los libros, le enseñó y lo introdujo (por segunda vez) en la magia.
Había aprovechado la oportunidad para preguntarle y consultarle algunas de sus dudas que aún estaban presentes en su mente, y cuando entendía algo a la perfección la elfo le regalaba una sonrisa y acariciaba suavemente sus cabellos sacándole ligeros gemidos de felicidad.
-neh señorita Riveria, tengo otra pregunta-
-si, dime-
-se supone que en nuestra alma solo puede albergar máximo 3 hechizos, pero esa regla solo aplica para la magia moderna, ¿Qué hay de la magia antigua?-
Riveria parpadeo ante la pregunta, una muy interesante sin dudas.
-bueno para empezar la magia moderna surgió contemporánea con la falna, ¿Cierto? La magia moderna vino con la bendición de los dioses, la magia moderna a diferencia de la antigua es más poderosa, efectiva y eficiente, ya que puede ser conjurar relativamente rápida con cantos cortos o ensalmos en caso de una magia más poderosa, además de hacer menos uso de mana y mente, la magia moderna tiene efectos menos negativos para la persona que la usa, por ejemplo, es muy difícil que una magia moderna lastime a su propio conjurador, además de que es más fácil de controlar por lo que puedes incluso desviarla, reducir su rango de daño o concentrarla en un solo punto-
Bell asintió dos veces ante la explicación.
-ahora la magia antigua, como su nombre lo dice es magia bastante vieja y anticuada, era usada por los mortales antes de que los dioses descendieran a la tierra y trajeran con ellos las bendiciones, en general y para resumirlo mucho ya no vale la pena usar magia antigua porque, el desgaste de mana y mente sobre el usuario es abismal en comparación de la magia moderna, no solo eso sino que algunas magias antiguas para poder ser efectuadas requieren de un sacrificio debido a que el mana del usuario es insuficiente, por ejemplo, alguna parte del cuerpo, o algún sentido se requiere ser sacrificado, a veces de forma temporal, a veces de forma permanente, para poder efectuar una magia antigua, especialmente las más poderosas, la única ventaja que tiene por encima de la magia moderna es que una persona puede aprender los salmos y canticos de cuántos conjuros quiera, pudiendo tener sin problema un repertorio de muchas magias a la mano, con la magia moderna no se puede hacer eso, no es tan simple, la magia moderna está ligada a la falna y alma de la persona, son representaciones de las personas y de quién es-
Explico la elfo.
-pero, ¿Una persona puede tener a su disposición tanto la magia moderna como antigua? Digo, así, aunque ya no tengas espacios en tu alma puede seguir aprendiendo magias, o personas quien aún no hayan desarrollado alguna magia puedan usarla, aunque sea antigua-
Riveria río ante la lógica del niño.
-eso no sería una mala idea, pero, tendrías que ser un monstruo para poder conjurar más d magias antiguas, como dije esa magia es muy poco eficiente, por el poco daño que esta hace y lo mucho que pide no es recomendable gastar mana ni mente, es mejor usar esa fuerza para defenderse con una espada-
Una vez más la elfo acarició los cabellos del niño quien no se negó ante la caricia.
Riveria había estado haciendo uso de fuerza de voluntad para comportarse, pero el niño no es como si se lo pusiera fácil, sus reacciones nerviosas, tartamudeos, sus ojitos contraídos, y sus mejillas regordetas teñidas de rosa eran simplemente imposibles de dejarlas pasar, quería apretar y besar su carita, pero se limitó a caricias sus cabellos.
[Clinp]
[Clinp]
[Clinp]
No pudo evitar sonreír al escuchar el sonido de sus campanillas cuando se mecían en sus cabellos, eran lindas e iban a juego con su nombre, Bell.
Al notar que su hora se había terminado hizo algo que creyó haber olvidado como se hacía, un puchero, muy discreto que pasó desapercibido por el niño, pero su tiempo con él había finalizado y no había logrado nada, pero estaba bien, no quería corromper a tan lindo niño.
-¡whaaa!-
Bueno…..si quería corromperlo tal vez un poco, no pudo evitar reír divertida cuando Bell abrazo su cintura y escondió su cara en su estómago, ambos estaban caminando por los pasillos de la mansión crepúsculo, Riveria le estaba guiando a la salida para dar su día por terminado; pero una muy sucia, sudorosa y golpeada Aiz se cruzó en su camino.
Automáticamente el niño había reconocido a la aterradora banshee que intento "robar su alma" hace apenas un día, optando por esconderse de ella en lugar de enfrentarla. Aiz por su parte extendió su mano hacia el niño con lágrimas en los ojos y labios temblorosos.
-(¡PORQUE EEE!)-
Lloro una pequeña Aiz en su cabeza, Riveria simplemente la miro con una cara complicada.
-Aiz por favor ve a tomar un baño, te vez terrible-
Y el comentario de su madre adoptiva no hizo más que agravar la herida.
-perdón por ser tan aterradora-
Y como un espectro la princesa de la espada siguió caminando alejándose de la pareja de maestra/alumno.
-gracias por toda señorita Riveria-
El peliblanco se inclinó en señal de agradecimiento, ambos estaban en la entrada de la sede de la familia Loki.
-no hay nada que agradecer, Bell, puedes regresar mañana, avisaré a los guardias que te dejen pasar-
-¡Definitivamente regresaré!-
Hablo con entusiasmo el niño apretando los puños a nivel de su pecho, Riveria sonrió de una forma que dejó atónitos a los transeúntes que pasaban por la calle frente a la sede de la familia Loki.
-en ese caso te estaré esperando-
-hasta mañana señorita Riveria-
-hmp ¿Quién se cree ese mocoso?-
En uno de los tantos balcones de la mansión crepúsculo Loki observó con algo de molestia como la "pequeña pelusa blanca" como lo había llamado corría alejándose de su mansión.
-si corre pequeño mocoso ¿Que se piensa que está haciendo Riveria de todas maneras?-
Recordó las palabras que Alicia le había dicho hace unas horas, en un principio no le tomo mucha importancia, pero la imagen de Riveria caminando a la entrada de su morada tomada de la mano del pequeño niño había llegado a sus ojos por pura casualidad mientras estaba tomando su trago mañanero. Decir no que fue una vista por demás de curiosa a sus ojos sería decir una mentira, inclinándose en la barandilla del balcón intento detallar al niño lo más que pudo, si el niño era un aventurero, y obvio que lo era, pues de que otra forma Riveria lo estaría "entrenando", por lógica debería pertenecer a una familia, una familia liderada por un dios, dios con iba a…."hablar civilizadamente" para que mantuviera a sus mocosos lejos de sus chicas.
Una sonrisa maliciosa se apoderó de sus labios al imaginar el sin fin de formas de molestar tanto a Riveria como a su futura víctima deidad.
La noche se había apoderado de las calles de Orario, y en una concurrida y…... peculiar vivienda de un dios se estaba llevando a cabo una fiesta donde los únicos invitados era dioses.
-HERMANOS MIOS YO SOY GANEEEESHAA!-
Quieres se habían reunido sin ningún otro motivo salvó pasar una agradable noche, y claro, una oportunidad de los dioses con familia meramente decentes o poderosas de burlarse de los dioses menos afortunados…como Takemikasuchi.
-¡LES AGRADEZCO A TODOS EL HABER VENIDO, SOY GANEEEESHAA!
Buena comida, buena música, un ambiente…¿Agradable? Bueno, obviando los comentarios sarcásticos y llenos de burla de parte de algunas deidades podría decirse que era un ambiente agradable.
-SOY GANEEEE….-
Mejor pasemos de él.
-mira es Loki-
-pobrecita su pecho cada vez es más inexistente-
-¿Loki no era un hombre?-
Ese y más comentarios fueron susurrados por un grupo de dioses masculinos, la plana…digo, la pelirroja mencionada no hizo más que voltear en su dirección con una dulce sonrisa, una que hizo sonrojar ligeramente a los dioses en cuestión por lo dulce que era.
-(bien me grabe sus rostros, los destruiré cuando menos se lo esperen)-
Fue el fugas pensamiento de la diosa embaucadora al momento que una sonrisa peligrosa adorno sus fracciones, Loki había estado vagando desinteresada por la fiesta, hartándose de copas y copas de vino mientras buscaba algo de diversión. Había hablado con Deméter y Dionisio hace apenas unos minutos, pero se había separado del dúo de dioses porque al parecer tenían algo que atender, si Loki tuviera que apostar, diría que había algo entre el par de dioses, pero eso era algo que no le interesaba en lo absoluto.
La diosa embaucadora se recostó en el barandal del segundo piso mientras dibujaba una línea imaginaria con sus ojos que iba de dios en dios, suspiro pesadamente, nada interesante, o eso creía hasta que sus ojos captaron una cabellera plateada.
-jooooh oooee Freyaaa~~
Llamo la embaucadora al divisar a alguien conocido y que sin dudas sería más entretenida que el resto de los individuos de esa fiesta.
-que tal...Loki-
Le saludo amablemente la diosa de la belleza a la recién llegada.
-hola Loki-
Y una segunda persona también la saludo amablemente.
-ooh también está Hefestos-chan-
Saludo Loki a la diosa de la fragua quien sostenía una….peculiar conversación con la diosa de la belleza.
-díganme ¡Díganme! ¿De qué están cotilleando? ¿Quizás algún romance secreto o alguna travesura divertida?-
-fufufu nada de eso, simplemente me pongo al día con Hefestos, eso es todo-
Comento Freya con su habitual serenidad y risa coqueta.
-mouuu estoy aburrida-
Se quejó como una niña pequeña Loki tomando de un solo trago su copa de vino.
-jaaaa encima de todo me compré este vestido carísimo para burlarme de chibi y no está aquí-
-¿Hablas de Hestia?-
Pregunto curiosa Hefestos.
-¡pues quien más!-
-oye no creo que debas burlar de Hestia, te lo aconsejo-
Le comento Hefestos.
-igual yo Loki, quien sabe puede que algún día tengas tu merecido-
Loki abrió los ojos con sorpresa, ¿Acaso estaba escuchando bien? De Hefestos lo entendía, ella y Hestia son buenas amigas, ¡¿Pero de Freya?!
Y no era la única, la diosa Herrera observó con cautela a Freya, apenas llegó a la fiesta Freya se le apareció de la nada, parecía estar esperándola, no sabía por qué, pero se negaba a dejarla ir manteniéndola siempre cerca de ella.
-tsk, me gustaría saber que podría hacer ese camarón contra mi familia, ella es simplemente insignificante-
Y como si fuera obra del destino los hijos de Ganesha anunciaron la llegada de la mencionada diosa de la familia, acompañado del anuncio llegaron varias risas y comentarios de burla como: "ooh la loli oppai" "pensé que estaba muerta" "¿No es la diosa pobretona que trabaja en el puesto de jaggamarukun?"
-lo ves, aquí todos saben quién es….-
Loki estaba por soltar otro agudo comentario, de no ser por las miradas pasmadas de las diosas frente a ella y el repentino silencio que se hizo presente en la casa de Ganesha le dio una muy mala espina, las risas y los comentarios de burla habían parado, incluso todos habían dejado sus bebidas y comidas solo para voltear a la entrada.
Obviamente Loki no fue la excepción, con ojos cautelosos desplazo su vista a las escaleras que daban a la entrada y un…
-maldición-
No puedo evitar salir de sus labios, quien bajaba por las escaleras no era la Hestia que esperaba encontrar, corrección, la Hestia que deseaba encontrar, internamente se arrepintió una y otra vez de los comentarios llenos de veneno dirigidos en contra de la diosa de la familia tragando tan fuerte que fue perfectamente audible para las diosas herrera y de la belleza.
-rayos…la noche promete-
Escucho decir a Hefestos quien bebió de golpe la copa de champagne que tenía en su mano, en un intento de prepararse para lo que venía.
Contrario a todos los dioses, Freya no tenía ni un rastro de miedo en su cara, no, todo lo contrario, emoción y excitación era lo que gritaban sus ojos, al verla.
Su largo cabello rosa la había delatado apenas entró en el rango de visión de sus iguales deidades, sus ojos azules inexpresivos helaron la sangre de quién los viera, su vestido blanco hecho de seda abrasaba su cuerpo haciéndola lucir como alguien de la realeza, un ser digo de llamarse dios, completamente opuesto a ese vestido de una pieza y ese hilo azul que amarraba bajo sus pechos; sus pies descalzos finalmente llegaron al final de la escalera, el fuego de las velas parecía haberse intensificado tan pronto la diosa de la familia y el hogar lanzo un saludo silencioso a las demás deidades quienes intimidados por los recuerdos de la deidad que se presentó ante ellos, voltearon temerosos de ser foco de su atención.
A fin de cuentas, enemistarse con Vesta era sentencia de muerte.
Omake.
-me pregunto de qué forma abusare psicológicamente esta vez a esa insignificante diosa-
Se preguntaba en voz alta una peli plata quien lucía un vestido gótico, la misma se encontraba sentada en el borde de la cama que era compartida por su amaba y lindo sobrino y…..puagh su molesta diosa.
Alfia puso una expresión de asco al pensar en una molesta deidad, ¿Por qué todos los dioses tenían que ser tan molestos? Debió aceptar la oferta de Erebus para enviar a todos los dices al cielo cuando tuvo la oportunidad, así ninguna se interpondría entre ella y su lindo sobrino.
Sacudiendo su cabeza aparto los esos pensamientos de su cabeza, y centrándose en terminar de bordar las costuras de una nueva Fi-chan para su lindo sobrino imágenes de las formas en que podía torturar y atormentar a la diosa de coletas desfilaban por su mente.
-mmmmh creo que ya jugué demasiado con su mente, creo que es hora de dar un salto a lo físico-
Poniendo un dedo en un mentón pensó que sería lo correcto.
-¿los dioses no necesitan brazos? ¿cierto?-
Se cuestionó ella pensando que así Hestia no volvería a tocar a su quiero niño.
-si eso estaría bien-
Con esa idea en mente paso su vista una puerta que estaba frente de ella.
-¡Cuánto más piensa tardarse esa inútil hay dentro!-
Exasperada de tanta espera, Alfia se puso de pie caminando a la puerta que estaba frente de ella, puerta que separaba a la albina de su objetivo.
-¡desde cuando esta esta habitación aquí de todas maneras!-
Se preguntó ella notando la repentina aparición de una nueva habitación en el sótano de la iglesia, la abrió con furia lista para empezar con su sesión de tortura hacia la pequeña diosa….
-¿eh?-
Sin embargo, Alfia fue recibida con una intensa y fría mirada, completamente vacía y sin una pisca de simpatía, la diosa detrás de la puerta parpadeo un par de veces observando a la albina quien, empezaba a incomodarse por su intensa mirada.
-yo….-
Dijo Alfia en voz baja.
-lamento molestarla-
Acto seguido Alfia cerró la puerta dejando a la diosa confundida, ella no hizo más que suspirar para volver a centrarse en peinar sus rosados cabellos.
