Renuncia de Derechos: Dungeon ni Deai o Motomeru no wa Machigatteiru Darō ka (Danmachi) no es de mi propiedad, la obra y cada uno de sus personajes es propiedad de su respectivo creador: Fujino Ōmori

Está fanfics esta hecho en colaboración de ZGMF-X13A Providence.

Un agradecimiento especial a: MarcoSketcher


[Horas antes de la reunión de Dioses]

Hestia miraba con detenimiento las telas en sus manos, sus ropas divinas que había guardado con tanto recelo, era el único equipaje que había traído consigo del cielo, y se supone que no debía traerlas, eran ropas divinas, telas hechas de un hilo que no podía ser tejido por manos mortales, no es algo que debería estar en el Tenkai; aun así poco le importo, no dejaría sus ropas favoritas en el cielo para que acumularan polvo, además eran simples telas, TELAS, no es como si se tratase de alguna armadura divina, eso ya es otra historia.

Una leve sonrisa se curvo en los labios de la diosa del hogar y la familia, una sonrisa que…..era muy diferente a las radiantes que se posaban en sus labios, esas que tenía cuando estaba con su niño por ejemplo, esta era….vacía; hacia un tiempo ya que no vestía sus tan preciadas prendas, generalmente las guardaba para…ocasiones especiales, y que ocasión más especial que esa.

-aún es muy pronto-

Se dijo a si misma cerrando los ojos, el día apenas estaba comenzando, y tenía que cubrir dos turnos de trabajo, uno en la tienda de arma de Hefestos y en el puesto de Jaggamarukun en la tarde, y de ninguna manera tenía pensado ensuciar sus ropas con la grasa de la tienda de la diosa de la fragua o con aceite de las frituras del puesto de papas.

Dejando la prenda nuevamente en el cajón paso a tirarse en la cama, aún era demasiado temprano, quizás debería dormir un poco más, hoy le esperaba un día muy, muy agotador.

-mmmmh-

Se quejó infantilmente, como le hacía falta su niño almohada, pero bueno, está bien, por el momento se tendría que conformar con una de sus frías e inertes almohadas. Aunque extrañamente se sintió….observada, ladeo la cabeza para encontrarse con los muertos y bicolores ojos de Fi-chan; los ojos de botón del peluche le sacaron un ligero escalofríos, e incómoda con su "mirada" la tomo de la cabeza y la volteo en dirección contraria.

-(¿Bell-kun se molestaría si tiro esa muñeca?)-

Se interrogo mentalmente la diosa alzando la manta para cubrirse de pies a cabeza, como si intentara esconderse de Fi-chan.


-¡definitivamente Regresare!-

Exclamo Bell despidiéndose de la hermosa elfo de cabellos esmeralda.

-hasta mañana señorita Riveria-

Acto seguido el infante se dio la vuelta para correr hacia su próximo destino, con una sonrisa boba y algo perdida en sus labios, se podría decir que Bell más que caminar o correr estaba dando pequeños saltos encaminándose al gremio, definitivamente sentía que nada podría salir mal ese día, su hermosa maestra le había dado un excelente segundo "buenos días" después del de su diosa.

Tan sumido estaba en su mundo que incluso ignoro, mejor dicho no se dio cuenta que había pasado frente a la Señora de la Abundancia, pasando completamente por alto a una camarera de cabellos plateados que, convenientemente salía a barrer la entrada en ese momento, Syr tomo la escoba apresuradamente y salió a la entrada apenas diviso una cabellera blanca pasando frente al bar de mamá Mia; solamente quería saludarlo, solo un pequeño saludo amistoso en un intento de que el niño ya no la viera como alguna especie de amenaza o cruel secuestradora.

Pero claro el niño la ignoro completamente al tener su mente en las nubes, Syr, pese a que…. "barrio" de una forma muy escandalosa no logro llamar la atención del niño.

-(¿me ignoro?)-

Pensó ella un tanto…desilusionada.


-¡buenos días Eina-ch….quiero decir Eina-san!-

Llamo animadamente Bell entrando al gremio, en su camino a la taquilla donde se encontraba su asesora semi elfo, Bell saludo amable y animadamente al resto del personal y uno que otro aventurero, algunos les devolvieron el saludo igual de animados contagiados por el buen humor del niño, otros solo asintieron con la cabeza y unos solo le ignoraron.

-buenos días para ti también Bell-kun, te veo muy animado esta mañana-

Comento Eina notando como un aura de flores parecía envolver al sonriente niño.

-¿enserio?-

Pregunto el sin dejar su sonrisa.

-jejeje ¿algo bueno que contar?-

-¡muchas de hecho!-

-me alegra saber que tienes un buen día-

Comento ella caminando hasta una pequeña puerta que estaba en el mostrador.

-ven hablemos en una de los cuartos privados-

E invitándolo a pasar Eina guio a Bell hasta una de las habitaciones traseras.


-buenos días, bienvenido-

En una de las tantas tiendas de Babel, más específicamente a una perteneciente de la diosa de la Fragua, Hestia le daba la bienvenida a lo que parecía ser un nuevo cliente.

-hola, vengo de parte de Hefestos-sama a hacer una entrega-

Comento quien parecía ser uno de los niños de Hefestos, Hestia no pudo verle pues estaba cargando un montón de cajas de madera que lo rebasaban en altura, pero su voz algo gruesa delató su sexo masculino.

-oh, claro me informaron de eso, pasa por favor, déjame ayudarte-

Traspasando el mostrador la diosa de coletas fue en ayuda del niño de Hefestos quien parecía tener algunas dificultades para cargar con tantas cajas.

-ven te ayudo con estas-

Y parándose sobre las puntas de sus pies Hestia levanto las dos primeras cajas que el muchacho cargaba, la cabellera roja del chico quedo a la vista apenas Hestia le ayudo con su carga.

-déjalas por aquí, permíteme un momento, iré a buscar la lista de objetos para verificar que estén todas-

-está bien, yo iré por algunas otras que quedaron junto al ascensor de carga, ya vuelvo-

Suspiro el chico dejando el cargamento que traía en manos a un lado del mostrador, acto seguido salió de la tienda para ir en busca del restante, Hestia lo vio irse, pero le restó importancia, tomándola tablilla con la lista de armas y equipo que Hefestos iba a enviar de sus talleres principales; empezando con el conteo caja por caja.

-bien, esta sería la última, esta todo completo-

Comento Hestia analizando el contenido de la última caja, no había ningún problema.

-aunque…esta caja no la veo en la lista, ¿será alguna confusión?-

Dijo Hestia confundida observando una caja abierta en el piso que contenía lo que parecían ser piezas de armaduras.

-no, disculpe, esa no es para esta tienda, es mía, ira a los últimos pisos de babel-

Escucho decir al hijo de Hefestos a sus espaldas.

-podría firmarme esto por favor-

Pidió el chico pasándole la hoja de entrega a Hestia quien, hasta ahora, no había detallado en su totalidad la apariencia del hijo de Hefestos, cabello rojo y puntiagudo que resaltaban sus ojos azules, piel bronceada, bastante alto y con una pañoleta azul atada de su cuello.

-oh, ya veo, pensé que todas las creaciones de los hijos de Hefestos iban a los escaparates de sus tiendas-

Comento Hestia tomando la planilla de entrega para firmarla.

-no todos, los novatos como yo deben buscar por su propia cuenta compradores para sus equipos, hasta que sea lo suficientemente habilidoso-

-entiendo…bueno, con esto creo que terminamos-

La diosa de coletas no hablo más del tema y le entrego el papel el chico quien se despidió dándole un rápido saludo.


-aquí esta lo que quería enseñarte Bell-kun…-

La voz de una semi elfa llamo la atención del mencionado, Bell volteo en dirección a la entrada de la habitación privada donde Eina lo había llevado, la semi Elfo, después de enseñarle algunas lecciones y datos sobre la mazmorra, dijo que tenía algo que mostrarle, acto seguido salió de la habitación pidiéndole esperar un segundo.

-buscando en los registros de aventureros, encontré una habilidad que podría decirse es equivalente a la tuya-

Parándose a un lado de la silla del peliblanco Eina dejo un libro bastante grueso en el escritorio.

-por cuestiones de confidencialidad, no debería mostrarte esta información, pero el dueño de este estado está muerto por lo que no creo halla ningún problema…-

Aclaro Eina al niño quien deslizo su vista en la página que contenía los datos del mencionado aventurero.

Nombre: Tomas Muramaya.

Edad: 27 años.

Familia: Miach.

Nivel: 2.

Estado: muerto.

Fueron algunos de los datos que logro divisar el peliblanco antes de que Eina le señalara una parte de la página en concreto.

-habilidad pasiva [Vial de Sangre], era su nombre, la sangre de Tomas adquiría propiedades curativas que servían para curar tanto sus heridas, como la de sus compañeros siempre y cuando ellos ingirieran algo de su sangre, básicamente su sangre se volvía como una poción de salud de baja calidad, eso en la mazmorra es una ventaja increíble-

Le explico Eina a lo que Bell asintió.

-la tuya podría tener efectos similares, solo debes buscar la forma de hacer que esa habilidad pase de [Pasiva] a [Activa]-

-¡oh! Ya veo entonces…-

El niño su miro de dedo índice derecho.

-¿debería probar a cortarme?-

-¡NO!-

Exclamo Eina disgustada por la idea que, pese a no ser tan ilógica, no era del agrado de la semi elfo el pensar que el niño se auto hiriera.

-escucha Bell-kun deberás buscar una forma de activar esa habilidad sin poner de riesgo tu integridad física ¡entendido!-

-h….hai-

Lloro el niño, Bell estuvo a punto de protestar, "solo será una cortadita" pensó, pero toda idea de ir en contra de las palabras de su asesora desaparecieron cuando vio el fuego en sus ojos.

Eina era aterradora.

-¿seguro que entendiste? Espero y no me estés mintiendo-

-lo prometo Eina-chan, no estoy mintiendo-

-bien, espero que así sea-

Suspiro ella más tranquila decidiendo creer las palabras de su pequeño aventurero.

-por cierto una cosa mas….-

La semi elfo busco entre su saco un papel que tenía en uno de sus bolsillos internos.

-pensé que esto te podría interesar-

Y mostrándole el papel Bell parpadeo dos veces antes de inclinar ligeramente la cabeza en señal de confusión que Eina definió como ~lindo~

-¿solicitud de drops de monstruos?-

-así es, son misiones que familias o personas, debido a su dificultad o por cualquier otro motivo, prefieren encargar a los aventureros, está en particular no es tan complicada, la paga tampoco es mucho pero pensé que te seria de ayuda ya que….ejem, tu familia es de bajos recursos-

Bell extendió la mano tomando la misión observándola detenidamente.

-¿recolectar 12 dientes de Kobold? Pero….¿estos no los venden? ¿Por qué encargar una misión si lo puedes comprar?-

Argumento el niño recordando esa extraña tienda a la que entro por curiosidad en los días que estuvo buscando familia.

-lo que dices es correcto, normalmente los objetos que dejan los monstruos al morir son usados para pociones u objetos mágicos, los objetos, las garras de kobold en este caso, que venden en tiendas especializadas por lo general suelen tener varios días, semanas o meses desde que salieron del calabozo, y no es extraño que estos materiales pierdan algunas propiedades luego de pasar "x" tiempo volviéndose bastante inútiles, por eso muchas familias prefieren encargar misiones para tener objetos lo más…. "nuevos" y frescos posibles-

-¡hm! ¡hm!-

Asintió Bell dos veces escuchando atentamente la explicación de Eina.

-como vez el pago no es la gran cosa, 2.400 varis por los 12 colmillos, pero como estarás rondando esos pisos puedes hacer un dinero extra mientras exploras el calabozo si tienes algo de suerte-

-me parece genial Eina-chan, no sabía que podías hacer este tipo de cosas siendo un aventurero, arigato-

Parándose de su asiento el niño camino hasta la semi elfo abrazándola por la cintura en señal de agradecimiento, algo que sinceramente la elfo no se esperaba, pero que acepto gustosamente.

-en caso de que quieras hacer más misiones por el estilo hay una pizarra en la recepción llena de ellas, normalmente hay mucha competencia por las misiones de alto rango, pero las de bajo nivel como esta suelen ser ignoradas por lo poco que pagan-

-lo tendré en mente, pasare por aquí antes de que finalice el día Eina-chan…-

Segundos después, y ya separados, el dúo de asesora/aventurero se disponía a abandonar la habitación, corriendo levemente a la puerta Bell se preparó para abandonar la habitación y el gremio, pero…

[¡tump!]

[golpe sordo]

Apenas termino de abrir la puerta alguien choco con ella.

-¡aaargg!…-

Y obviamente la persona no demoro en soltar un quejido de dolor, Bell, con la preocupación de pensar que lastimo a alguien corrió a ver detrás de la puerta para ver a…¿un elfo? Tuvo que ver dos veces para asegurarse de que fuera un elfo el que se encontraba en el piso, pues no daba esa imagen de realeza y sofisticación que cargaban los elfos, en cambio la persona en el piso daba más un aire de enano, siendo obeso y muy bajo.

-go...gomen señor, no fue mi intención lastimarlo-

Aun así, el niño no tardo en inclinarse ofreciendo una disculpa.

-déjeme ayudarlo a…-

Ofreciéndole su mano se acercó para ayudarlo a levantarse.

-¡no me toques!-

O eso intento, pero el elfo aparto sus manos de un manotazo que, de no ser porque Bell ya era más fuerte y resistente que cualquier civil por tener una falna, el golpe le hubiera dolido.

Dándole una mirada enojada desde el suelo le gruño el elfo, Bell pensó que la razón de esa mirada era porque había intentado tocarlo, cosa que los elfos odiaban a muerte (o casi todos al menos) o que el golpe con la puerta era razón de su enojo, nada más lejos de la realidad.

-¿qué hace un mocoso en mi edificio?-

Escupió con veneno en su voz el regordete elfo poniéndose de pie, sacudiendo sus finas ropas alzo la vista, aunque era difícil saber si estaba poniéndose recto o alzando la cabeza, ya que literalmente su cuello era tan grueso como su cráneo haciendo difícil el encontrar el punto de separación entre la cara y el cuello.

Mirando a la semi elfa que, en un intento de ser profesional delante de su jefe contuvo la risa, cosa que sus compañeros de trabajo no hicieron en lo absoluto al no estar bajo la mirada de Royman.

-Tulle, debí imaginarlo, este mocoso debe de ser engendro de una elfa tan sucia como tú-

-(¿Cómo?)-

Se preguntó mentalmente Bell inclinando la cabeza en completa confusión y a la vez disgusto por el comentario del elfo.

-no puedes traer a tus bastardos al Gremio, este es un lugar de trabajo no el burdel como el lugar donde seguro debes alojarte, deja a este mocoso con la desgracia que debes tener por hombre o en cualquier otro lugar que no sea este-

Ladro con repugnancia el elfo sacudiendo y acomodando sus ropas, Eina simplemente bajo la mirada negándose a tragarse sus palabras, pero…no se puede decir lo mismo del niño frente a ella.

En sus adentro Bell estaba consternado por las palabras del obeso elfo, no tanto hacia su persona, si no las que iban dirigidas hacia su linda asesora, ¡por todos los cielos! Pensó el peliblanco, como este….desagradable hombre podía ser tan cruel con la amable semi elfo

-discúlpese-

Pidió el inmediatamente estando disgustado, una expresión molesta (si es que así podría llamarse a arrugar la nariz y los labios en un gesto lindo) adorno sus fracciones, y sus puños se apretaron levemente.

-¡discúlpese!-

Volvió a insistir el notando una falta de respuesta.

-cierra la boca niño y lárgate de mí vista, yo no le debo nada a...-

Sordo ante las palabras del líder del Gremio Bell tomo el cetro que estaba en su espalda, no iba a lanzarse un ataque mágico, cielos no, pero nada le impedía golpearlo con su cetro, su abuelo siempre le enseño a respetar a las mujeres, Eina había sido muy buena con él desde que se conocieron, incluso tuvo la amabilidad de tomarse el tiempo de buscar una misión para que ganara más dinero, no iba a permitir que ese obeso elfo hablara mal de ella; claro que sus intenciones no tardaron mucho en ser detenidas…

-lo siento…si me disculpa lo escoltare de inmediato a la salida-

Eina vio algo alarmada como Bell pasaba su mano a su espalda para tomar su cetro, imaginándose la impulsividad que el niño estaba por hacer metió sus manos debajo de los brazos del niño, y con las manos extendidas lo cargo por la espalda caminando apresurada hacia la salida.

-¡Eina-chan por favor bájame! Voy a….-

Exigió Bell, o al menos lo intento, queriendo ir a darle su merecido a Royman, pero apenas volteo observo la ensombrecida cara de la elfo.

-Bell-kun, me podrías explicar que estabas a punto de hacer-

El infante se estremeció en sus adentros por lo espeluznante de la voz de la elfo, por lo que volteo rápidamente al frente y escondió su cara entre sus hombros, Eina solo pudo suspirar ante la acción.

-escucha Bell-kun….-

Llegando finalmente a la entrada del Gremio, Eina dejo al niño en el piso, agachándose hasta estar a su altura le llamo a darse la vuelta.

-aprecio que intentaras defenderme…fue un lindo detalle, pero no quiero que te metas en problemas por mí-

-pero Eina-chan…-

-esa persona es el líder del Gremio, y créelo o no solo por ese puesto es una de las personas más influyentes del mundo, por lo que no es buena idea enemistarse con el-

-pero te insulto-

-hai hai lo sé, y no me importa, su opinión de mi me es completamente irrelevante-

Le expreso honestamente la semi elfo con ojos cerrados, Eina no estaba mintiendo en sus palabras, lo que Royman dijera de ella no le importaba en lo absoluto, líder del Gremio, elfo de sangre pura o lo que sea sus palabras le resbalaban; abriendo los ojos una vez más volvió a encarar al niño frente a ella.

-por lo que no vuelvas a cometer otra vez esa imprudencia ¿de acuerdo?-

Pidió ella peinando sus cabellos con sus dedos, pero…

-no-

¿ah? Fue lo que la semi elfo únicamente logro razonar.

-no me pidas algo como eso Eina-chan, si alguien habla mal…de…ti…yo….-

Intento argumentar Bell, queriendo alegar que sin importar quien fuese él no iba a dejar que hablaran mal de su asesora, pero poco a poco fue callando a medida que la cara de Eina se iba tornando más y más sombría.

-promételo Bell-kun-

-hai….lo prometo-

Lloro el niño….definitivamente, Eina era aterradora.

-bien, ahora ve y ten cuidado en la mazmorra-

-¡hai!-

Despidiéndose con una inclinación rápida el tembloroso niño partió a empezar su gran aventura del día dejando atrás a una semi elfo quien lo miraba irse con una leve sonrisa.

~no dejare que nadie hable mal de ti Eina-chan~ porque te amo, por favor hazme tuya~

Pero esa sonrisa desapareció cuando escucho la burlesca voz de su compañera de trabajo Misha quien, había seguido curiosa a Eina al verla cargando al pequeño peliblanco, la peli rosa estaba a nos pasos de la semi elfo abrazándose a sí misma y lanzando besos al aire para vergüenza de Eina.

-Mi...Misha por favor para….es solo mi…-

-¡oigan! ¡Eina es una asaltacunas!-

-¡POR FAVOR DE…DETENTE!-

Con la cara completamente roja al igual que sus orejas, Eina corrió detrás de la peli rosa en un intento de hacerla callar para que no perjudicara su imagen.


Deambulando por los pasillos del piso 4 Bell caminaba con su realmente mala expresión de enojo, aun recordaba los comentarios de Royman sobre Eina y le hacían hervir la sangre.

-nop, por aquí tampoco-

Hablo en voz baja el niño al virar en un callejón sin salida, ya era el cuarto, no quería admitirlo, pero se había perdido un poco, la rabia que cargaba había cegado un poco su sentido de la orientación.

-(creo que bajare al piso 5)-

No quería subestimar a la mazmorra, pero había pasado un buen rato ya en el piso 4, además de que ya no le quedaba mucho tiempo en la mazmorra, se había tomado su tiempo en cada piso buscando recolectar los dientes de Kobold, y solo tenía 5 de los 12 que debía conseguir.

-(quizás tenga más suerte si bajo un piso mas)-

Fue a la conclusión que llego, por lo que divisando las escaleras que llevaban al mencionado piso empezó a descender.

-¡…!-

Y no tuvo que esperar mucho para encontrarse con un monstruo contra quien pelear, pues apenas puso un pie en el piso 5 las paredes comenzaron a agrietarse.

-¿ah?-

Fue el suspiro que salió de su boca al ver a un animal blanco y peludo emerger de las paredes, un Almiraj.

-(¡definitivamente no se parece a mí!)-

Se dijo cómicamente en su cabeza, había olvidado la infinidad de beses que lo habían comparado con tal criatura, ahora tendría su venganza, aun no se había enfrentado a ningún Almiraj, había pasado muy poco tiempo en el piso 5 la última vez, apenas se encontró con un par de Dungeon Lizard y tan pronto acabo con ellos dio su día en la mazmorra por terminado.

-(será mejor que te prepares)-

Advirtiéndole al conejo en los confines de su mente, el niño tomo el cetro de su espalda apuntándolo al Almiraj que….¿paso saltando frente de él sin prestarle atención?

-¿…?-

Bell ladeo la cabeza confundido por el aparente desinterés que el Almiraj tenía por él, optando por darle la espalda y rascar su cabeza mientras saltaba lentamente a los interiores del piso 5.

-o…¿oohe?-

Exclamo levemente intentando llamar la atención del conejo, monstruo o no, no se sentía a gusto atacándolo cuando este le dio la espalda.

Y una vez más el conejo puso sus ojos sobre él, e inclinando su cabeza el monstruo empezó a saltar así el con lentitud, y pese a la creciente amenaza acercándose a él, Bell no movió ningún musculo, se quedó quieto con su cetro apuntando al frente.

[olfatear]

[olfatear]

[olfatear]

Y algo incómodo Bell se dejó olfatear por el Almiraj sin saber porque, y para cuando ya tenía su olor grabado el Almiraj….¿empezó a frotarse contra él?

-eeeh….uggg…mmmmhh-

Exclamo Bell apartándose del Almiraj, ¿acaso le había gustado al Almiraj o algo? ¿hacían eso todos los Almiraj de la mazmorra?

-ti…tienes suerte…no…¿mato a los pacifistas?-

Fue la conveniente excusa que pensó para no matar a la criatura aparentemente inofensiva.

-shu shu vete-

E intentando ahuyentarlo Bell camino adentrándose más en la mazmorra dejando al conejo atrás, pero….

-(¡¿Por qué me sigue?!)-

Grito en sus adentros, el pequeño…animal, había estado saltando siguiéndolo desde atrás, ¿planeaba una emboscada quizás? ¿era una criatura inteligente que estaba esperando a que bajara la guardia? Si eso debía ser, Bell no podía bajar la guardia ante la "inofensiva" criatura, por lo que volteando en su dirección…

-(¡EH!..¡¿desde cuándo hay 3?!)-

Un sudor frio empezó a bajar por su frente al ver a ya no uno sino tres Almiraj siguiéndolo de cerca.

-(ok esto es muy raro)-

Al niño definitivamente no le gustaba ser seguido por el trio de criaturas peludas.

-(¿debería matarlos?)-

No, lo le habían hecho nada, seria cruel matarlos sin razón aparente, si había matado monstruos desde que entro al calabozo, pero se podría decir que fue casi en defensa personal, ya que los demás monstruos atacaban agresivamente al ver a cualquier humano.

Bell se agacho y fijo sus ojos en el Almiraj más cercano a el que estaba a poco más de un metro y le extendió la mano.

¿eran realmente inofensivos?

Su respuesta llego cuando el pequeño monstruo/animal, después de acercarse y olfatear la mano del peliblanco, la acaricio con su cabeza, los ojos de Bell parecieron brillar unos segundos.

¿estaría mal si se llevara a ese Almiraj a casa?

El monstruo/animal era lindo, peludo, y parecía ser amigable.

¿a Kami-sama no le molestaría verdad?

A la diosa probablemente le gustaría el conejo si lo viera.

Mas sin embargo el Almiraj dejo de frotarse contra la mano de Bell, nervioso, pensando que su etapa adorable y amigable había acabado, Bell se echó para atrás y tomo la daga que estaba en su cintura listo para defenderse de cualquier ataque de la criatura. Pero, la nariz y orejas del Almiraj, de los 3 de hecho, temblaron rebelando que habían detectado algo, algún aventurero, algún otro monstruo o quizás….

Impulsándose con sus patas traseras el trio de conejos de la mazmorra comenzaron a saltar alejándose del confundido niño.

-se fueron-

Comentando lo obvio Bell volvió a poner la daga en su lugar, debería irse, no quería encontrarse con más sorpresas en la mazmorra por el día de hoy, estaba por dar el día por finaliza…..

-IIIIIAAA!-

Un grito agudo llego a sus oídos asustándolo, seguido de un escalofríos sacudió su espalda.

-(esos Almiraj..¿será posible que ellos..?)-

Se cuestionó la posibilidad de que el trio de monstruos corrieran a atacar a un aventurero, pero esta vez, ese no era el caso

-ALGUIEN…..ALGUIEN PORFAAAARRGGG-

Dándose la vuelta, en la dirección de donde apreciar venir el grito, miro las profundidades del piso 5 y mucho más allá.

Grito tras grito tras grito, no parecían detenerse, todos llenos de terror, todos llenos de un miedo que contagiaron su piel.

Alguien necesitaba ayuda pero….era peligroso, aun así eso no le detuvo para correr en dirección de los gritos, alguien estaba pidiendo ayuda, era lo único que necesitaba saber.

"Bell, un héroe no es el que mata monstruo ni lucha contra enemigos poderosos, es aquel que socorre a quien clama por ayuda o ser salvado"

Las palabras de su abuelo estaban frescas en su mente, y con una delgada pero triste sonrisa pensó:

-(mírame abuelo….iré a ser un héroe)-


-ALGUIEN…ALGUIEN PORFAAAARRGGG-

Unos ojos castaños presenciaban con terror como un corpulento hombre, un aventurero de nivel 2, estaba…siendo devorado, él y todo el pequeño grupo de expedición que habían formado.

Masacrado y consumidos por un….por un….ni siquiera sabía lo que era eso, era un monstruo de eso no había dudas, pero el mismo era extraño y completamente desconocido para sus ojos.

Es como si una planta carnívora hubiese comido y asimilado la forma de un perro o lobo, media probablemente más de 1.50 metros, con un cuerpo hecho completamente de hojas, maleza y lianas entrelazadas, salvo por sus patas que estaban cubiertos por una corteza de madera, de su espalda, tres lianas se balanceaban como tentáculos, serpenteando de un lado a otro de una forma un poco….perturbadora, su hocico estaba adornado con púas que simulaban colmillos, y hacían un trabajo más que excelente desgarrando la piel de los aventureros y triturando sus huesos, y en medio de donde deberían estar sus inexistentes ojos, una piedra mágica, o eso aparentaba pues su color amarillento no era el típico morado de las piedras que soltaban los monstruos al morir.

El húmedo sonido de la carne siendo masticada se apoderaron de los oídos de una indefensa pallum quien estaba inmóvil queriendo hacer el menor ruido posible para que su existencia no fuera notada; sus ojos temblaron al ver como la criatura desgarraba el pecho de su víctima con sus garras de madera, queriendo llegar hasta sus intestinos.

La chica no quería ver eso, pero tampoco podía apartar los ojos de la bestia quien se deleitaba con los intestinos de sus "compañeros" o ex compañeros. La sangre brotaba y salpicaba a mares, tiñendo la tierra de un rojo carmesí producto de la sangre ligada con otros fluidos que se deslizaba hasta mojar una de sus manos, asqueada, aparto la mano con rapidez, pero una gota, una simple y única gota que se deslizo por sus dedos cayendo al suelo, haciendo ruido más que suficiente para llamar la atención de la bestia.

Se acabó.

Pensó ella, por más que quisiera sabía que no tenía escapatoria, tan pronto se pusiera de pie y de diera la vuelta para correr seria atrapada o azotada por esas extrañas lianas detrás de la espalda de la bestia.

El monstruo planta paro de masticar y dio el último trago de la carne del hombre que estaba consumiendo para después hacerlo a un lado, ya no quería más de él, estaba frio y eso le desagradaba, era hora de ir por el siguiente aperitivo; no confiándose de que devorar sus intestinos fuese suficiente para acabar con la vida de su víctima, en su caminar aplasto el cráneo de quien fue su comida con una de sus patas, esparciendo sus sesos por él piso.

La piedra mágica en el centro de su cabeza reflejo a la inmóvil chica a unos metros de ella, la visión térmica del monstruo le proporciono una vista más que suficiente para detallar a su pequeña presa; la misma estaba acorralada contra la pared impidiéndole retroceder, iba a ser una presa fácil, sin embargo, sintió la temperatura subir levemente a través de las plantas que conformaban su piel e instintivamente dio un salto hacia atrás, evitando las bolas de fuego que volaban hacia él.

Girando bruscamente, su visión térmica captó una pequeña firma de calor, un gruñido gutural escapo de sus entrañas, disgustado por ser interrumpido cuando estaba por saciar su inexistente hambre.


Bell corrió con algo de prisa por los pasillos del piso 5, descendiendo al piso 6, el niño estaba sorprendido de que alguien tuviera la suficiente fuerza en sus pulmones para que sus gritos y quejidos se escuchasen hasta 1 piso arriba. Corrió siempre con la guardia en alto, eliminando con rapidez a los monstruos que se topaba o pasando de ellos si no le prestaron atención, ni siquiera se tomó el tiempo de recoger las piedras mágicas que estos dejaban al caer priorizándose el llegar hasta su objetivo.

Mas sus pasos empezaron a disminuir poco a poco apenas diviso un charco de sangre, sus ojos temblaron levemente al ver la fuente de semejante cantidad de sangre, un cuerpo humano a medio comer, su estómago se estremeció al verlo, aparto rápidamente la mirada y se cubrió la boca en un intento de contener el vómito que amenazo con salir.

En sus adentros se cuestionó que clase de monstruo provoco tal atrocidad, en estos pisos no debería haber ningún problema para que no solo uno, sino 3 personas mueran de una forma tan atroz.

¿realmente fue una buena idea el venir?

Se cuestionó rápidamente pero un: ¡NO!; fue gritado en su conciencia, es como su abuelo siempre decía:

"¿si un héroe no está dispuesto a arriesgar la vida por alguien más entonces que lo diferencia de las demás personas?"

[¡Crack!]

Un desagradable sonido llego a sus oídos, extrañamente se le hizo muy familiar, temeroso de que alguien más pudiera caer como una víctima más de lo que fuera que causo esto, se apresuró a llegar a la fuente del sonido; apenas llego lo que vio lo conmociono, ignorando la persona a medio comer en el piso se fijó en….en…..¿qué era eso?

Las enseñanzas de Eina llegaron a su cabeza y no había nada referente a un monstro como ese, no podía detallarlo con claridad ya que le estaba dando la espalda, pero viendo su cuerpo hecho de plantas y los tentáculos bailando en su espalda rápidamente llego a la conclusión de que no era un monstruo del piso 6.

¿Un irregular quizás? O ¿Un monstruo de los pisos inferiores que subió hasta el piso 6?

Era una posibilidad muy alta, hace unos días los minotauros subieron al piso 5, no era imposible que monstruos de pisos más bajos hicieran lo mismo.

Detuvo sus pensamientos y teorías apenas diviso una temblorosa figura que estaba en el camino del monstruo planta.

-o no-

Una niña pensó el peliblanco al notar el pequeño tamaño de su cuerpo, con ese pensamiento tomo el cetro de su espalda y…

-¡Ascuas!-


Lili observo como el monstruo se apartó de un salto evitando las bolas de fuego que iban en su dirección.

¡Podría ser posible!

La esperanza invadió su pecho al imaginar que alguien había venido a socorrerla, incluso una luz brillo en sus ojos al imaginarse la posibilidad; las bolas de fuego se estrellaron contra la pared a un lado de ella, no causaron mucho daño a la superficie de la mazmorra, pero aun así se cubrió con uno de sus brazos para bloquear las pequeñas piedras y el polvo que genero el ataque mágico.

-GRRRrr-

El gruñido disgustado del monstro planta hizo que fijara una vez más sus ojos en él, el monstruo ya no estaba centrado en ella, sino en el responsable del ataque.

-noo~

Gimió Lili ahogando su llanto, un niño, un pequeño niño había sido quien la había salvado de la muerte, toda luz de esperanza se apagó apenas vio su joven rostro.

-niño estúpido, ¡QUE ESTAS HACIENDO VETE DE…!-

Le grito ella con desesperación, pero sin poder terminar de pronunciar sus palabras el monstruo rugió con fiereza, inclinándose sobre sus patas delanteras y usando las lianas en su espalda como látigos las "disparo" hacia el peliblanco.


-Kana-san ¿podrías cubrirme? Tengo unos pendientes que hacer hoy-

-¡por supuesto Hestia-chan!-

La diosa de coletas le sonrió dulcemente a su compañero de trabajo mientras desataba el delantal de su espalda.

-sabes Hestia-chan te veo muy radiante y animada estos días ¿te paso algo en específico que causo tu buen humor?-

-valla Kana-san no sabía que estabas tan pendiente de mi…-

Guardando el delantal y la tiara con antenas de Jaggamarukun debajo del puesto de comida.

-pero si…..me paso algo maravilloso-

Los ojos de Hestia se iluminaron con cariño.

-pero tendré que contarte luego…ahora tengo que irme-

Le dio un rápido saludo de despedida al momento que salió del puesto de Jaggamarukun, tan pronto dejo el puesto de comida toda expresión dulce y amigable desaparecieron del rostro de la diosa. Con ojos vacíos miro el anaranjado cielo de la tarde, ya la fiesta de Ganesha estaba por comenzar, pero estaba bien, no tenía prisa, les daría la oportunidad a todos esos incompetentes dioses de llegar y divertirse unos minutos.

Suspiro pesadamente entrando a la iglesia que era su morada, apenas cerró la puerta detrás de ella desato con delicadeza las trenzas de campana que su niño le había regalado, dejando fluir su largo pelo negro.

-bueno…supongo que es hora de comenzar-

Abriendo los ojos su cabello se sacudió levemente.

Entre los dioses, había quienes tenían habilidades innatas, como el encanto de Freya y demás diosas de la belleza, la habilidad para mentir a quien fuese incluso a los dioses de Loki, la capacidad de sellar la entrada de la mazmorra de Oranos, la…extraña capacidad de Zeus de huir de situaciones que ponen su vida en peligro (aunque más que una habilidad es instinto de supervivencia).

Habían pocos dioses que tenían habilidades innatas que no requerían tener su arcanum para poder usarlas, Hestia era una de ellas; adentrándose al sótano que ella y su niño tenían por vivienda Hestia noto que Bell aún no había llegado, suspiro en sus adentros algo decepcionada, quería ver a su niño antes de irse a…..socializar con sus hermanos y hermanas deidades, quería un abrazo de su niño para recargar energías, pero por lo visto no iba a ser posible.

Hestia era la diosa de la familia y la hoguera, ella por naturaleza era cariñosa y amable, lo que debía haber en toda familia, cariño y amor, el fuego de su hoguera era cálido y reconfortante, que te abrazaba consolándote del frio; su propia naturaleza le impedía ser mala, agresiva o perversa, el simple hecho de pensar en tal actitud no le gustaba a la diosa.

Pero, la vida te obligaba a ser duro y cruel en algunas ocasiones, incluso a ellos los dioses, recordando tiempos de antaño, donde los humanos aun rezaban y veneraban a los dioses, Hestia recordó cómo fue obligada a cambiar para proteger a sus seguidores de otros dioses que, por mera diversión, disfrutaban el traer desgracias sobre los mortales.

Hestia junto sus manos en su pecho e inclino la cabeza hacia adelante, como si estuviera haciendo una oración silenciosa, fue irónico, una diosa rezando; permaneció inmóvil durante un minuto entero, concentrándose y mentalizándose, con un simple pensamiento Hestia podía cambiar quien era, dejaba de ser esa chica sonriente y juguetona; dejaba de actuar como Hestia, dejaba de parecerse a Hestia, dejaba de llamarse Hestia, dejaba…..de ser Hestia, la diosa inofensiva y amable que era pisoteada por sus demás hermanos y hermanas deidades.

La luz de las velas del sótano parecieron haberse intensificado, levantándose en una poderosa llama, y como si estuviese haciendo uso de su arcanum el cuerpo de Hestia brillo con una luz divina, su cabello bailaba sutilmente de un lado a otro, adaptándose a su nueva mentalidad su cuerpo creció unos centímetros y su cabello, su hermoso cabello fue teñido de un hermoso rosa simbolizando las abrasivas llamas y su relación con el fuego ardiente y poderoso.

Entre abriendo los ojos Hestia, no….Vesta se miró a sí misma, sus ropas se habían desintegrado, producto del calor que emergió de su cuerpo capaz de convertir todo en cenizas, camino hasta el único espejo que tenía en su morada, como odiaba tener que cambiar su apariencia, pero era necesario, debía adaptarse para poder dejar a Hestia atrás, pero siempre que pueda mantener su apariencia lo más que pueda estaba bien, estaba muy bien.

Peino sus cabellos con sus dedos mientras uno que otro pensamiento llegaba a su mente, pero se recuperó rápidamente mientras iba por su tan querido vestido que había dejado perfectamente doblado y preparado en el sofá. Tomándola entre sus dedos sonrió mientras desdoblo las telas, inconsciente de lo increíblemente erótico que era su desnudo cuerpo mientras deslizaba las telas por su piel, se vistió lentamente asegurándose de que todo estuviera en su lugar.

Perfecto.

Pensó ella girando sobre sus pies al momento que termino de vestirse, miro un segundo lo que había sobre su cama y sonreír levemente fue imposible, estirando sus dedos tomo las campanillas que su niño le había regalado, pero en lugar de amarrar ambas en dos coletas las tejió juntas atándolas en un mechón de cabello.

Sacudiendo sus hilos rosas hizo sonar las campanas atadas en él, su sonido fue verdaderamente reconfortante de cierta manera.

-bien, creo que es hora de irme-

Su voz ya no estaba llena de energía como antes ni tenía ese tono infantil, su hablar ahora era calmado y sereno e inspiraba una gran madures. Saliendo de su iglesia Vesta camino con cierta elegancia y gracia por las nocturnas calles de Orario, sus pies descalzos pisaban el frio pavimento, pero no pudo importarle menos estar descalza, no había zapatillas que combinaran con sus prendas, y antes muerta que no ir a juego.

-wuooh~

Y apenas llego a la calle principal no tardo en escuchar suspiros y murmullos, si bien su rostro no había cambiado en lo absoluto, su llamativo cabello y….exóticas ropas que tenían cierto aire de amazonas, pero una de alta clase, le hacían parecer una persona completamente diferente, lo suficiente para que nadie la reconociera como la chica que vende Jaggamarukun al menos a primera vista.


-bienvenida, gracias por asistir a la fiesta de Ganesha-sama, me podría dar su invitación-

Llegando a la morada de Ganesha, Hestia le paso el trozo de papel al hijo del mencionado dios elefante, el chico reviso la invitación cerciorándose del nombre y si no era una falsificación, bueno, eso ultimo no fue necesario, Ganesha invito a todo dios de Orario, sería tonto pensar que alguno falsifico una cuando todos estaban invitados.

-por favor pase, siga a esta persona el anunciara su llegada-

Asintiendo levemente Vesta camino a un lado del chico que debía escoltarla a la fiesta…

-no hace falta-

Comento ella notando que el chico le había ofrecido su brazo para guiarla.

-¿segura?-

Vesta no respondió a la pregunta y simplemente camino dejando al chico atrás.

-la diosa Hestia ha llegado-

(Nota: la invitación estaba a nombre de Hestia, por eso fue anunciada como tal)

El anuncio de su llegada no tardó en ser informado, la peli rosa permaneció estoica cuando algunos comentarios y risas llegaron detrás del anuncio de su llegada, se limitó a cerrar los ojos y avanzar con calma en dirección a las escaleras que daban al salón principal.

Tuvo que contener la sonrisa que estuvo por formarse en sus labios cuando de un momento a otro los murmullos y comentarios pararon.

-(si…)-

Sus vacíos ojos azules se abrieron encarando a sus hermanos y hermanas deidades.

-(así es como tiene que ser….mírenme desde abajo)-

E inmediatamente todos apartaron la mirada con nervios en sus rostros, negándose a ver esos ojos inexpresivos ojos por miedo y temor, solo en ese momento, cuando solo unos pocos fueron los que tuvieron el valor para seguir viéndola descender por las escaleras, fue cuando Vesta se permitió sonreír levemente.

Permaneció inmóvil en su lugar apenas bajo la última escalera, no hacía falta mezclarse entre los demás dioses, si lo quería ya podía irse, con solo hacer que todos la vieran eran más que suficiente, pero, una conocida cabellera castaña llego a su rango de visión haciendo que un fugas recuerdo llegara a su mente.

-Astrea…-

Pronuncio ella acercándose a la diosa de la justicia quien volteo en su dirección.

-hola Heees…quiero decir Vesta-san, un gusto…verte-

Le saludo ella con una leve sonrisa en sus labios, rápidamente el resto de dioses con quienes estaba hablando se fueron dejándola sola con la peli rosa.

-igualmente, es un gusto verte…quería hablar contigo-

Esas palabras parecieron alterar levemente a Astrea.

-¿hablar conmigo?...¿de qué seria?-

Pregunto ella con algo de ansiedad en su voz.

-relájate, no tengo nada en contra de ti, al menos no de momento, solo quería agradecerte-

El alivio llego al corazón de la diosa de cabellos castaños al escuchar esas palabras.

-¿agradecerme?-

-sí, agradecerte, mi niño me dijo que hace unos días lo salvaste de los hijos de Freya-

Astrea parpadeo un par de beses y entreabriendo los ojos luego de un rato pareció recordar a quien se refería.

-¿te refieres a…?-

-sí, cabello blanco y ojos rojos, se llama Bell-kun, me comento que fuiste de gran ayuda-

-no hay problemas Vesta-san, como diosa de la justicia es mi deber ayudar a quien lo necesita….el…no te comento nada más….¿cierto?-

-nada más que yo recuerde….¿porque? hay algo de lo que deba enterarme-

-no no no para nada-

Astrea rio nerviosa mientras sacudía sus manos en señal de negación, un camarero paso a un lado de ambas diosas, Astrea tomo una copa que estaba en la charola que el mesero cargaba en su mano y dio un trago, ella no era de ingerir mucho alcohol, pero en esos momentos una copa no viene mal, después de todo estaba hablando con…

-Astrea, que gusto verte y….ooh pero si es Vesta-san-

Tanto Hestia como Astrea voltearon en la misma dirección, Astrea sonrió algo nerviosa y Vesta bueno…ella dio un suspiro rápido y giro su cabeza nuevamente al frente ignorando la presencia de la diosa de la belleza quien se acercó con una amigable sonrisa.

-buenas noches Freya, es un placer verte también-

Le saludo Astrea en un tono no tan nervioso como el que uso con la diosa peli rosa, Freya casi no le prestó atención al saludo de la peli castaña, respondiéndole con un simple gesto con la cabeza, en su lugar se centró en la pequeña peli rosa quien la ignoraba completamente, negándose a voltear en su dirección.

-estas interrumpiendo nuestra conversación…Freya-

Hablo Vesta después de unos muy tensos segundos.

-Gomen Vesta-san, no era mi intención, Hefestos, Loki y yo estábamos hablando por allá y pensé en invitarte a unirte a nuestra conversación-

La diosa de la belleza volteo en dirección del dúo de diosas pelirrojas cuyos rostros se tensaron, más aún después de que los inexpresivos ojos de Vesta se posaron sobre ellas, ya no había marcha atrás. Dejando su copa vacía sobre una de las mesas Hefestos tomo aire y se acercó a creciente grupo de diosas.

-bu….buenas noches Vesta-san, es….una sorpresa verte aquí-

Ofreciéndole una sonrisa intento inútilmente parecer lo más tranquila que pudo. Vesta, por el hecho de ser Hefestos le dedico un saludo a la diosa pelirroja.

-hola Hefestos, me alegra verte…te ves hermosa con ese vestido, es claro que el dinero le sobra a tu familia-

Hefestos trago con fuerza, en cambio Astrea tenso la mandíbula discretamente disimulándola con la copa en su mano, por lo general las palabras de Vesta eran bastante ambiguas, por lo que Hefestos no sabía si tomarse el comentario como un alago autentico o como una indirecta porque estaba resentida con ella, y Astrea pareció haber captado también.

-mis…mis hijos se…se esfuerzan mucho-

Rascándose la mejilla Hefestos rio nerviosamente, sin embargo, los ojos de Vesta se posaron en otra persona dándole un seco "ah" a la respuesta de Hefestos.

-tsk…¡¿algún problema?!-

Exclamo Loki notando la intensa mirada de la diosa del hogar, mirada que no la tenía para nada cómoda, Loki siempre había evitado cualquier acercamiento cuando Hestia estaba en su modo [Psicópata] como ella le decía, creyéndose de que iba a tomar alguna represalia por como solía tratarla.

-no…..de hecho…..me alegra verte…..Loki…-

-¿es así?-

Interrogo la diosa embaucadora, Vesta camino lentamente en su dirección pasando a un lado del trio de diosas con quien estaba anteriormente, deteniéndose frente a Loki, la miro con una intensidad indescriptible.

-¡¿Qué pasa?! ¡¿quieres pelea?!-

Y aunque intento provocarla para tener alguna respuesta de parte de ella, Vesta permaneció mirándola fijamente, Loki levanto la vista buscando alguna ayuda de quien sea, pero Hefestos bloqueo contacto visual con ella levantando su mano a nivel de su cara, Astrea se dio la vuelta, la atención de Freya estaba en Vesta y solo en Vesta, y los demás dioses eran demasiado cobardes como para intentar acercarse a la diosa peli rosa.

Estaba sola, y Loki lo sabía; por más poderosa que fuera su familia, aun si tenía los medios para enviar a la diosa del hogar al cielo tan fácilmente como ordenarlo al más débil miembro de su familia; aun sabiendo eso, ella sabía que en algún momento tendría que regresar al cielo tambien, y enemistarse con Vesta era….

-no…nada de eso…solo quería hacerte una petición-

-¿eh?-

-tu hija, [Nueves Infiernos], quiero hablar con ella-

Loki parpadeo confundida por la petición, ¿quería ver a Riveria? ¿con que razón?

-ella por alguna razón que aun no comprendo decidió tomar a mi hijo como alumno, y quiero saber porque-

Y como si le hubiera leído la mente fue la misma peli rosa quien le aclaro su duda antes de que pudiera preguntar.

-¿Riveria hizo que?-

Tal comentario llamo la atención del trio de diosas que permanecían cerca de ellas.

-creo que no hay razón de volver a repetirlo, ¿Cuándo puedo ir a verla?-

Le exasperaba, a Loki le exasperaba la tranquilidad con la que Vesta le hablaba, casi como si le diera una orden sutilmente.

-oye…si quieres que Rivera deje en paz a tu moco…-

-será mejor que cuides tu lengua Loki, yo de momento no he dicho nada que insulte a tus hijos, espero el mismo nivel de respeto para el mío-

La amenaza de la diosa del hogar era clara, "termina de decir lo que tenías pensado y lo lamentaras".

-además yo en ningún momento he dicho que quiero que [Nueves Infiernos] deje en paz a mi niño, solo quiero saber la razón del porque decidió tomarlo a él como aprendiz y no a otra persona-

Explico ella.

-espero tu respuesta de cuando puedo ir a conocerla pronto…Loki-

Y dándose la vuelta Vesta dio la conversación de la diosa embaucadora por terminada.

-ah..y Loki…-

O así habría sido de no ser porque una vez más, los fríos ojos de la diosa enfocaron a Loki.

-espero y si llega ocurrir algún altercado entre mi niño y tu familia…vengas a informármelo a mí antes de que hagas alguna….acción brusca-

En ese punto Loki solo tenía ganas de irse a su hogar, ella nunca había tratado con Vesta, por lo que no se imaginó que tan asfixiante era estar ante ella, los rumores y comentarios se quedaba cortos….extremadamente cortos.

Encaminándose a las escaleras se preparó para abandonar la morada de Ganesha.

-¿ya te vas Vesta-san?...la fiesta apenas está empezando ¿Por qué no…?-

Acercándose a ella en un intento de hacerla cambiar de opinión Freya estuvo a centímetro de tomarla del hombro, pero la mirada afilada por encima del hombro de la diosa del hogar le hicieron detenerse.

-no veo razones para quedarme a celebrar, además mi presencia aquí parece incomodar, disfrutaran más de la fiesta sin mi aquí y yo disfrutare más en cualquier otro lugar-

Dándoles esa carta de despedida los dioses solo vieron la cabellera rosa de la diosa mientras subía por la escaleras, o así era hasta que Freya se paró en medio de la escalera mirando a las deidades con unos ojos para nada amigables.

-(no la miren, no la observen, la van a ensuciar con esos asquerosos ojos….ni siquiera se atrevan a escuchar como sus pies tocan el piso, dense la vuelta y cúbranse los oídos hasta que ella se valla, ninguno…ninguno de ustedes merece nada de ella)-

Esas palabras fueron gritadas en la mente de la diosa de la belleza quien miraba a sus hermanos y hermanas deidades con una expresión de asco.


-jaaaah-

Suspiro pesadamente Vesta alejándose de la morada de Ganesha, como le disgustaba el tener que tratar con algunas deidades, ella preferiría cientos de veces permanecer aislada en sus aposentos o en ese momento, estar abrazando a su niño.

Una delgada sonrisa se curvo en sus labios, jugando con su cabello con uno de sus dedos hizo sonar las campanas que en el estaban atados mientras pensaba en el pequeño peliblanco.

¿abra llegado del calabozo?

Más le vale que sí, lo necesitaba para olvidarse de ese día tan pesado, apresurando su paso se adentró en los barrios pobres de Orario.

Entrando en su iglesia su corazón latió con emoción al escuchar ruidos y pasos en el sótano.

-Bell-kun…estoy en…-

Bajando por las escaleras Vesta anuncio su llegada, pero…no fue con Bell con quien se encontró.

-¿Quién eres?-

Exigió saber con fiereza con su voz al ver a la pallum sentada en el borde de su cama, la chica volteo en dirección a las escaleras encarando a Vesta apenas la escucho llegar.

-¡¿es usted la diosa de este niño?!-

Parándose de la cama le dio paso para que observada al pequeño peliblanco quien…estaba inconsciente en la cama.

Los ojos de Vesta se abrieron a mas no poder, casi parecían que estaban por salirse de sus cuencas, la pallum no lo había notado, pero el fuego de las velas se había intensificado de tal forma que derritieron la cera de las velas en un instante.

Lili no lo sabía…pero estaba en frente de un monstruo mucho peor que cualquiera que pudiera nacer en la mazmorra.


Omake.

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Astrea, Loki y Hefestos miraban con algo de…pena a la diosa de la belleza, quien desde cientos de ángulos fotografiaba a Vesta, quien con ojos cerrados y brazos cruzados ignoraba por completo las acciones de Freya, como si no estuviera hay.

Sin embargo, Freya parecía completamente excitada ante la frialdad que la diosa del hogar mostraba hacia ella.

-(perfecto simplemente perfecto)-

Pensaba Freya fotografiando a Vesta desde innumerables ángulos, la diosa peli rosa se mantenía completamente inmóvil, negándose a darle a Freya mas ángulos de los cuales sacarle fotos.

Pero eso no parecía importarle a Freya…

-Ottar…¿podrías sostener esa lámpara más arriba?...¡sí! ¡justo hay!-

Pues ella misma había buscado formas de que las fotos no fueran iguales usando a sus hijos para eso.

-¡Allen! ¡te dije que lo sostuvieras a tu derecha! ¡a la derecha!¡No hay no!-

Tomando del brazo al hombre gato quien sostenía una tela que tenía dibujado un paisaje floral, lo empujo y movió a la posición deseaba.

-sí, perfecto, no te muevas-

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-no es suficiente-

Alzando la vista a las lámparas que estaban colgadas en el techo, Freya las apunto con su dedo.

-Hermanos Gulliber ¿pueden controlar esas luces? muevan cada faro a la derecha exactamente 21 grados-

Acatando las ordenes de su diosa los enanos salieron dela nada y se colgaron al techo moviendo las lámparas.

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-aun no es suficiente….nada es suficiente para capturar tu belleza-

Nada, Vesta no pronuncio ni hizo ningún movimiento, ni siquiera cuando Freya dibujo un circulo con tiza alrededor de ella.

-¡Hogni! ¡Hedin! Todo lo que no esté dentro de este círculo…-

Señalando al que dibujo alrededor de Vesta.

-¡háganlo desaparecer con algún hechizo!-

Absolutamente todos los dioses se aterraron al escuchar esas palabras, y no fue hasta que escucharon las voces de los elfos de la familia Freya recitando un cantico que empezaron a correr.

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-(debería irme a casa)-

Pensó Vesta notando como todo a su alrededor estaba hecho cenizas y todos se habían ido ahuyentados por el hechizo que los hijos de Freya lanzaron sobre la casa de Ganeshaa, salvo por la mencionada diosa y sus hijos quienes, por órdenes de su diosa, comenzaron a fotografiarla.


Saludos adoradores de Vesta, he aquí su recompensa por ser fieles a la diosa de pelo rosa.

Como siempre mencionar que esta historia es una colaboración con ZGMF-X13A Providence, quien cayó ante los encantos de Hestia-sama y tiene publicado un fanfic de Danmachi el cual se lo recomiendo bastante, también tiene publicado varios fics de otros animes como One Piece, pero seguro eso ustedes ya lo saben porque varios de ustedes me conocieron gracias a él.

Quiero dar un agradecimiento especial a MarcoSketcher, quien amablemente me resumió todo el evento de Vesta, desde aquí mis más grandes agradecimientos amigo, espero y el cap te allá gustado.