Renuncia de Derechos: Dungeon ni Deai o Motomeru no wa Machigatteiru Darō ka (Danmachi) no es de mi propiedad, la obra y cada uno de sus personajes es propiedad de su respectivo creador: Fujino Ōmori
Está fanfics esta hecho en colaboración de ZGMF-X13A Providence.
Un agradecimiento especial a: MarcoSketcher
Dioses.
Una palabra curiosa.
Usada para definir a entidades inmortales y todo poderosas.
Los dioses han existido desde tiempos inmemorables, mucho antes de la existencia de la humanidad y de la tierra misma; por lo cual, eran seres dotados de una sabiduría incomparable al estar presentes desde el comienzo del todo.
Los mortales desde su existencia han mirado al cielo y levantado plegarias a los dioses en busca de salvación, una guía, sabiduría, misericordia, entre cientos de otras cosas.
Contar la cantidad de dioses y religiones que existen era una tarea laboriosa, no imposible, pero sí muy tediosa y extenuante; había dioses de todo tipo, desde la cosecha, hasta la danza, el fuego, las tormentas, de la creación y la destrucción, la vida y la muerte.
Pero, solo unos pocos panteones gozan de un reconocimiento mundial, dioses que en los tiempos que los humanos rendían culto, ellos eran los más conocidos y con más seguidores. Pero eso no les hacía existencias superiores a los demás dioses; para nada, el poder no se media en base a los seguidores, se media en base al poder puro y duro.
Saber quién es el dios más poderoso que existe era algo imposible, dioses como Quetzalcoat, Odin, Ra, Nix, Vishnu, Zeus, por mencionar algunos, están por todo lo alto, reyes que gobiernan en sus panteones y seres de indiscutible poder.
Entre ellos eran los únicos que se podían, de forma muy pareja, darse pelea, pensar en que una sola existencia fuera lo suficientemente poderosa como para enfrentar a dos o más de ellos a la vez era algo simplemente impensable….
O así era.
Paso hace tantos, tantos siglos…en una era anterior, muy diferente a la de hoy en día.
Me refiero al nacimiento de quien es hoy por hoy la existencia que se considera la más poderosa de todas las deidades y que sin ningún problema, mostro la capacidad de hacerle frente a todos los antes mencionados, el pensar en cuales fueron sus inicios es algo…simplemente gracioso, en cierto sentido inspirador y trágico, pero gracioso.
Esta existencia, esta diosa a diferencia de sus hermanos, carecía de algún mal u oscuridad en su corazón, era un ser de tan noble corazón que únicamente sentía amor y cariño hacia toda existencia en el mundo, la definición de pureza y amabilidad.
Para sus hermanos deidades era alguien que catalogaban como inferior, pues no se dedicaba a peleas bélicas, como ellos, no tenía ningún logro, como ellos, no tenía ninguna reputación en los cielos, como ellos, ni tampoco orgullo, como ellos, era la más simple de las deidades del panteón griego que era gobernado por el todo poderoso Zeus.
Pero para los mortales, sus fieles seguidores, era una caritativa y bondadosa deidad, la mejor de todas las que gobernaba en los cielos, la diosa de la familia y el hogar, Hestia.
Ella cuidaba de todos sus fieles seguidores, como si fueran sus propios hijos, llegándolos a llamar incluso sus niños; con las llamas de su hoguera les brindaba calor, ese calor reconfortante y cálido, resguardándolos del peligro y del frio, con su sabiduría, les inspiraba para que crearan objetos y artefactos que les ayudaran en su día a día; y en agradecimiento, por toda su ayuda y benevolencia hacia ellos, algo muy difícil de conseguir de los dioses en esos días, ellos levantaron templos y monumentos dedicados para dorarla.
Ella sonreía con felicidad al saber que sus niños la amaban, tanto como ella los amaba a ellos.
Quién iba a imaginar…que ser tan bondadoso, una diosa a quien sus seguidores habían levantado ciudades y panteones en honor a ella, para adorarla y seguir pidiéndole que cuide de ellos desde los cielos y que siquiera amándolos tanto como ellos la aman a ella, iba a erradicar de la existencia a una infinidad de dioses, acabando con cientos de religiones.
Dioses caprichosos y corrompidos por la malicia, los primeros de todos ellos siendo el panteón de los Dahacka, un grupo de dioses con poco reconocimiento y una cantidad de seguidores minúscula, miraban las tierras de la diosa del Hogar y la Familia, Olympia, con nada más que envidia, las tierras de la diosa eran fértiles, su ganado abundante, sus seguidores devotos y su ciudad era una inmensa metrópolis de las más avanzadas del mundo, con hermosos templos que tocaban los cielos; en cambio, sus seguidores eran arrogantes, codiciosos, estúpidos e ignorantes, un reflejo de ellos dicho de otra manera, sus tierras infértiles y muertas, sus templos deteriorados e inexistentes en ciertos casos.
Por lo que no pudieron evitar señalar con sus dedos las tierras de la diosa, enviando plagas, hambruna, pestilencia y enfermedades; su envidia les había llevado a querer borrar la majestuosa metrópolis y sus habitantes, un recordatoria de que había algo en lo que la diosa lo superaba y por mucho, y ellos no estaban dispuesto a sentirse inferiores en ningún sentido ante la excusa de diosa que ellos veían.
La diosa del hogar miro con melancolía a sus hermanos, sabiendo que ella ellos, y solo ellos los responsables, fue y les pidió detener su muy mal dirigido ataque de ira y celos en contra de sus niños.
—debe ser duro no tener a niños a los que cuidar, pero puedo hacer que los míos levanten un templo en su nombre si eso calma su pesar, pero por favor, parad-
Contrario a lo que Hestia esperaba, su oferta de buena voluntad no hizo más que enfurecer aún más a los Dahacka.
—¿una diosa como tu sintiendo lastima por nosotros? ¿es que pretendes venir a humillarnos? Además….son mortales, ¿Cuál es el problema? Ellos nacieron para satisfacer nuestras ansias de diversión-
Argumentaron ellos más que molestos, catalogando la vida humana, en especial la vida de los seguidores de la diosa de la familia y el hogar, como algo insignificante con lo que podían jugar a su antojo, cosa que a Hestia le estaba destrozando.
Pero, ella no era una diosa bélica, el mismo concepto de violencia le era desconocido para ella, y su blando corazón le impedía usar la agresión contra alguien, y sus hermanos los sabían, lo sabían perfectamente
—hermano favor ayúdame….los Dahacka están incumpliendo las reglas interviniendo en mis tierras-
No pudiendo dialogar con el panteón de dioses envidiosos, Hestia fue en busca de Zeus solicitando su ayuda, la palabra de Zeus era muy influyente incluso en otros panteones, si alguien podía ayudarla era su hermano de panteón, aunque más que ayuda era un llamado de atención, los Dahacka estaban incumpliendo las reglas al intervenir en el territorio de otro dios.
—el mundo es muy pequeño para ser dividido entre tantos dioses, y las tierras de ella son muy grandes-
Hablaron los Dahacka, Zeus solo miro con desinterés, entendía a Hestia y también a los Dahacka, pero en lo personal no le importaba lo que pasara con ese territorio.
—si no puedes defender tus propias tierras, entonces no eres mereciente de tenerlas, has consentido demasiado a tus mortales, los has hecho débiles y dependientes de ti, quizás esta bien lo que les están haciendo-
Le hizo saber Zeus lavándose las manos del asunto, ante las palabras del dios los Dahacka sonrieron con malicia, por lo que enviaron una y otra, y otra y otra vez desgracias contra la humanidad sabiendo que, con las palabras del rey del Olimpo, nadie iba a intervenir y Hestia…no iba a hacer nada.
O eso creían.
Pues el ver como sus niños morían entre terrible sufrimiento, como padres tenían que enterrar a sus hijos, que murieron de hambre por las terribles sequias o las enfermedades que los azotaban cada día, la estaban destruyendo por dentro.
Lo que más le dolió, fue el saber que sus niños pensaban que los había abandonado, dejándolos a su suerte a merced de dioses tan horribles, lo peor de todo, es que a ningún dios le importaba, salvo a ella, por lo que nadie la ayudo mientras se ahogaba en su impotencia.
Su punto de quiebre llego cuando un hombre, cargando en brazos a su esposa embarazada, corrió a su panteón, lloro y suplico en su nombre que trajera de vuelta a su amaba junto con su niño no nacido.
Gritos de súplica que se convirtieron en un llanto de lamento, y después en gritos de ira y rencor, escupidos por un hombre, a quien le habían arrebatado algo más importante que su vida. Blasfemo en contra de la diosa del hogar, llamándola un monstruo insensible y cruel ser desalmado, contra ella y todos los dioses de los cielos escupió su veneno hasta que su garganta sangro.
Lagrimas corrieron por sus mejillas ese día, enfurecida, pero con ella misma, por no haber evitado todo eso, los humanos, sus niños, no merecían pasar por eso, pero…pero….pero.
—siento tu pesar….-
Haciéndose presente en su templo de Olympia, Hestia se paró ante el destrozado hombre.
—tu ira….tu rabia…tu impotencia…tu dolor….las siento todas….-
Una tras otra las lágrimas no dejaban de caer al piso de mármol, y cada lagrima no hacía más que potenciar cada antorcha y hoguera que adornaba el templo como si fuera combustibles.
—yo….no sabes cuándo lo siento…-
Las lágrimas de una diosa era algo que era incomprensible para un mortal en esa época.
—lo siento muchísimo-
—¿Por qué lloras?-
Pregunto el mortal, al ver las lágrimas de la diosa.
—por dejar que mataran a tu esposa…..por dejar que mataran a tu hijo…..por todo lo que han sufrido…..por todo…lo siento-
Pues los sentimientos de los dioses no era algo de lo que ellos tenían conocimiento, por lo que ese mortal, destruido y roto, fue el primer mortal de esa época, quizás el primero en el mundo, en presenciar como una deidad se desmoronaba; un suspiro silencioso salió de sus labios, y dejándose abrazar por la diosa, ambos lloraron silenciosamente junto al otro.
Ignorantes que el templo, y toda Olympia, estaba ardiendo con las llamas de la diosa, limpiando y purificando sus tierras.
—no puedo traer de vuelta a tu familia….-
Separándose del hombre, este logro ver que la diosa, su diosa, había cambiado.
—pero puedo hacer pagar a quien se la llevo de tus manos-
Tal declaración provoco un sinnúmero de sentimientos en el mortal, sobre todo por…el inhumano tono de voz con que lo dijo.
En ese momento ni los dioses ni los mortales no lo sabían, pero la peor calamidad del mundo había nacido.
Siempre se dice que los peores demonios nacen del ángel más bondadoso, más razón no puede haber en esas palabras.
En el cielo, el templo de Hestia estaba ardiendo, los dioses impactados miraban la escena un tanto pelicular que les ofrecía el templo de la diosa de la familia y le Hogar, no por el fuego en sí, sino que el templo se estaba desmoronando, y eso, no podía significar nada bueno.
Zeus, el rey del Olimpo miro desde la cima de su templo en los cielos, como el templo de Hestia era consumido por las llamas, el templo de cada dios era un reflejo de su poder, mientras más alto es el templo, más grande era el poder del dios en cuestión, y el templo de Hestia se estaba reconstruyendo desde las cenizas. Lo reconoció al instante, era una copia de ese templo que los humanos habían levantado en su nombre en sus tierras, en Olympia, el templo más alto del mundo, y ahora, también el más alto de los cielos,
Una diosa había renacido de entre el fuego iniciado por el dolor y la sangre derramada de sus hijos, una diosa, que se presentó ante el mundo como Vesta, y su misión en ese mundo estaba clara, erradicar a los Dahacka.
El cielo tembló y rugió, la guerra de la diosa del hogar….no, de la diosa del fuego contra los Dahacka había empezado sorpresivamente, tomando por sorpresa a toda existencia viviente en el mundo; los mortales corrieron a sus hogares, presintiendo el porvenir de un desastre, mientras que los dioses en su mayoría, más que sonrientes y extasiados, se apresuraron a presenciar lo que iba a ser un momento bastante divertido en toda su historia.
Entre los dioses habían reglas, reglas que se habían establecido para evitar cosas como esa y no terminar matándose entre sí ya que, por naturaleza, muchos dioses le encantaban incitar la violencia entre ellos para iniciar guerras y satisfacer sus ansias de pelear y diversión. Las reglas eran claras, sin importar quien diera el primer golpe o quien iniciara el conflicto, ambas partes iban a ser severamente juzgados y castigados por cada dios en el Tenkai una vez ambas partes llegaran al fin de su disputa.
Sin embargo, lo que las deidades pensaron seria iba a ser un espectáculo de diversión, una lucha más entre dioses, rápidamente se convirtió en una brutal carnicería, los Dahacka eran más, eran muchos más, aproximadamente 96 dioses en contra de una sola diosa, que encima de todo, ganas había pisado un campo de batalla y tenido una pelea real en sus ciclos de existencia, debía ser una pelea fácil que terminara instantáneamente en la victoria para los Dahacka.
No lo fue.
Ciertamente la pelea fue dispareja, pero no en el sentido que todos pensaron, Vesta barrio brutalmente contra sus enemigos, calcinándolos hasta los huesos y exterminándolos de una forma tan despiadada que más de uno aparto la mirada.
Contrario a lo que los mortales pensaban, los dioses si podían morir, pero a manos de otro dios, y no era una muerte cualquiera, no, los dioses no eran como los humanos, que podían morir y renacer varias veces en una era; al morir, desaparecían para siempre, sus almas eran destrozadas junto con sus cuerpos para no volver jamás.
Eventualmente, la masacre unilateral termino, y el momento del juicio y castigo contra Vesta llego.
Todos los dioses se habían presentado, como podían faltar, la diosa que erradico a todo un panteón iba a ser juzgada; el salón que los dioses usaban como centro de reuniones se llenó de un bullicio; muchos pedían a gritos que Vesta fuera sentenciada al mismo final que los Dahacka, algunos paranoicos estaban a favor pensando que algún día se saldría de control y los mataría a todos, algunos conocido y amigos de la diosa del fuego le pedían una explicación del porqué hizo lo que hizo, pero….
—hagan silencio…-
Con una simple orden, la diosa del fuego les hizo callar.
—sus voces son increíblemente irritantes…no las soporto…hagan silencio-
La seriedad en su voz era palpable, y sus ojos estaban inyectados de una seriedad que hizo estremecer a las deidades.
—Hestia…¿Qué te paso?-
—primero que nada…Artemisa, tú y todos aquí se digirieran hacia mi como Vesta, por esta vez te lo dejare pasar solo porque te considero una amiga, pero si vuelves a ocurrir atente a las consecuencias-
—Hestia...creo que no estas entendiendo la situación….-
Esta vez había sido el mismo Zeus quien había tomado la palabra, el rey del olimpo se veía extremadamente serio con un semblante ligeramente molesto, siendo el rey o líder del panteón griego al que Hestia o Vesta pertenecía, creía ser el responsable de explicarle la situación y tomar el control del rumbo que iba a tomar la reunión.
—acabas de matar y exterminar a todo un panteón…¿que no sabes que eso significa?-
—el que no entiende eres tu….Zeus, mis palabras fueron claras, se dirigirán a mi como Vesta, a Artemisa se lo deje pasar una vez no creas que para ti será el mismo caso-
Señalando al dios griego este inmediatamente se puso rígido, cosa que notaron no pasó desapercibido por los demás, poniéndose de pie lentamente los brazos del dios griego, que antes estaban cruzados, lenta y mecánicamente iban poniéndose rectos como el resto de su cuerpo.
—¿es que piensas ponerte en contra de mí también?-
Con una voz seria y amenazante Zeus le pregunto.
—siempre fuiste alguien muy arrogante…Zeus-
Deslizando hacia abajo el dedo con que señalaba al mencionado dios este poco a poco iba arrodillándose, apretando los dientes Zeus intentaba, inútilmente, controlar su cuerpo, pero quedar de rodillas eventualmente fue inevitable.
—es hora de que aprendas a tener respeto por tus superiores-
Levantando la barbilla Vesta termino por someter al rey del Olimpo.
—una vez me dijiste que si no era capaz de defender mis propias tierras no era mereciente de tenerlas…¿y qué crees? No viene aquí a ser juzgada, vine a demostrar que soy más que capaz de defenderlas de cualquiera que intente ir en mi contra-
Pasando por encima de Zeus, pisando la espalda del dios griego, Vesta tomo el asiento que este anteriormente ocupaba en el centro de la sala.
—mientras que Zeus está reflexionando en el suelo ustedes escúchenme…y escúchenme muy bien porque no quiero repetir las cosas-
Encarando al resto de dioses quienes se habían reunido en el espacio para deliberar sobre el castigo que iban a imponer sobre ella.
Ella no sentía nada por sus hermanos ni hermanas deidades, simplemente los veía como seres muy molestos y malcriados, por lo que los puso en su lugar, cientos fueron los que contra ella levantaron los puños, y a todos los hizo callar inmediatamente.
—(¿no estaré siendo muy duros con ellos)-
Se preguntó mentalmente ella en algún punto de la historia.
—(…no)-
Pero se dijo rápidamente, por querer tomar justicia por todos sus hijos tuvo que cambiar, no podía seguir siendo tan sumisa, tenía que dejar a Hestia atrás, sino, toda esa masacre que cometió seria en vano, las muertes de sus hermanos no abrían valido de nada; tenía que morderse la lengua y tragarse toda su compasión.
Por eso, una y otra vez levanto su puño contra sus hermanos, sin importar que vinieran en grupos de cientos o de miles, ella los enfrento a todos sin poner peros ni excusas, cada pelea, cada batalla, cada guerra, gano todas y cada una de ellas.
Pese a que termino con heridas mortales, moribunda, casi al borde la muerte sin nadie que la auxiliara, siguió luchando, una y otra vez, no se permitió caer ni una solo vez; caer era señal de debilidad, señal de que no era invencible, por eso, se decidió a que nunca tocaría el suelo, no le daría el gusto a nadie de verla caer.
Por eso, con sus huesos rotos, piel destrozaba, sin un gramo de poder, permaneció de pie esperando a su próximo contrincante que venían en grupo y grupos de cientos.
No todos los dioses se enfrentaron a ella, aun había quienes eran lo suficientemente inteligentes para no hacerlo, y quienes no se atrevían a levantar la mano contra quien consideraban su amiga.
Lástima que solo fueron un grupo de dioses muy pequeño
No le importo volverse la mala y ser vista como una cruel y vil existencia enemiga de los cielos, siempre y cuando sus preciados mortales estuvieran a salvo estaba bien.
Pero, los humanos mueren, las ciudades desaparecen, y las eras terminan, aun con su protección toda vida mortal es efímera y eso es algo, que ella no puede evitar.
Que ella fuera eventualmente olvidada por los humanos fue inevitable, toda era llegaba a su fin, y estaba bien, todo ciclo que comenzaba debía terminar para dar comienzo a uno nuevo.
La humanidad había avanzado muchísimo mientras estaba en guerra con sus hermanos, habían tomado su propio camino, un camino que no involucraba a los dioses, ya no necesitaban de ella, por lo que, con una sonrisa triste, soltó la mano de la humanidad y les dejo seguir su camino.
Su presencia…ya no era necesaria…había sido duro…..había sido muy duro…pero finalmente…..podía volver a ser Hestia.
Estaba cansada, faltaban varios siglos para que el mundo se reiniciara y una nueva humanidad volviera a nacer; aprovecharía ese tiempo para descansar, estaba muy, muy cansada.
Quizás, para la próxima vez, sería mejor no involucrarse con la humanidad, si, era mejor pasar desapercibido esta vez, después de haberse vuelto enemiga del mundo, después de haber segado la vida de tantos de sus hermanos, no se consideraba digna de volver a recibir las alabanzas y plegarias de los mortales.
Lo mejor que podía hacer, era encerrarse en sus dominios, y dejar que el mundo la olvide.
—kami….sa…..ma-
Los ojos de Vesta temblaron de una forma antinatural, frente a ella, estaba…estaba…
—Bell…-
Dijo ella en un suspiro, toda capacidad de articular palabra o algún movimiento parecía haber sido olvidada de su cerebro, al ver al niño en la cama, inconsciente con un rostro que indicaba que todo parecía dolerle….
Le hizo recordar…revivir una vez más en carne propia, un sentimiento que hacia milenios no sentía, no…..este era completamente nuevo…al ver a Lili…..pues ella, nunca en la vida sentiría por un mortal tantas ganas de…
—Ka….mi….sa….-
Volvió a llamar el niño en la inconciencia sacándola de su estupor, Bell levanto la mano, estaba débil, Vesta inmediatamente lo noto al ver su pequeño brazo temblar.
—cálmate, tu diosa esta…-
Lili volteo al notar que el niño parecía estar reaccionando, levantando su mano estuvo a punto de tomar la suya de no ser porque….
—oye….-
Sintió el peso de la mano de Vesta caer sobre su hombro.
—será mejor que no lo toques-
Con un quejido molesto Lili estuvo por protestar, solo quería hacerle saber al niño que su diosa ya estaba aquí, y no tardó en darse la vuelta con un rostro amargado por el pedido de Vesta, pero el ver esos ojos, completamente abiertos y carente de toda emoción, despertó en ella un miedo, un temor, que no creía ella tenía.
—lo…..lo lo sien….to-
Dijo Lili apartando los ojos, no creía poder seguir sosteniéndole la mirada a la peli rosa.
—kami…..-
Volvió llamar el niño al haber escuchado la voz de su diosa.
—tranquilo Bell-kun….ya estoy aquí-
Apartando rápidamente a la pallum, Vesta se sentó en el borde de la cama tomando la mano del niño, su voz se volvió suave y cálida mientras pasaba sus ojos por todo su cuerpo rápidamente noto que sus ropas estaban destrozadas, desgarradas y cubiertas de sangre…aunque, extrañamente no parecía tener alguna herida.
—use varias pociones de salud en él, está bien físicamente, aunque cero que tiene alguna contusión o algo porque no para de quejarse-
Le dijo Lili notando la forma en que Vesta examinaba al niño, la pequeña castaña tenía su mano en su pecho, y dando largas respiraciones intentaba calmar el miedo que la diosa provoco en ella. Miedo que volvió cuando la peli rosa volvió a mirarla con esos tenebrosos ojos.
—¡¿Qué fue lo que le paso?!-
Exigió saber ella inmediatamente, las piernas de Lili temblaron perdiendo la fuerza haciendo que callera sobre su trasero, esa…diosa, era aterradora.
—me…me….m…..-
Pero las quejas del niño hicieron que Vesta volviera a fijar su atención en él, estaba respirando muy, muy débilmente y no paraba de sudar en frio, su mano estaba temblando de lo frio que estaba y su piel cada vez parecía más y más pálida.
—¡dime Bell-kun! ¡¿Qué necesitas?! ¡Por favor dime!...lo buscare para ti no importa que sea-
Le consulto Vesta con angustia.
—medi….ci….na-
¿medicina? medicina, medicina medi….ci…na…..¡SU MEDICINA! Grito ella mentalmente, era cierto, necesitaba su medicina.
Soltando delicadamente su mano y colocándola en la cama, Vesta se paró apresurada tomando un par de frascos que estaban en la pequeña mesa frente al sofá, uno contenía un líquido translucido y el otro unas píldoras del tamaño de una pelota de golf.
—ya las tengo Bell-kun dame….dame un minuto…..la preparare para ti-
Hablo de forma muy rápida…se notaba que estaba bastante desesperada y por eso mismo, sus acciones eran torpes.
—a ver a ver las instrucciones de cómo prepararla están aquí solo….solo tengo que llevárselas a Miach y….y-
Mirando los papeles con la receta las leyó con velocidad, desde el piso Lili permanecía inmóvil, presenciando como la diosa se dejaba consumir por sus nervios. Miro al niño en la cama de reojo, el que estuviera en ese estado era en parte su culpa, por lo que no podía irse y hacer simplemente como que nada paso.
—aaaah-
Suspiro la pallum un par de veces antes de llenar sus pulmones de aire una vez más y ponerse de pie.
—deme eso…-
Y arrebatándole el papel con la receta de las manos de la diosa, Lili comenzó a ojearla. Intentando concentrarse en leer los pasos para preparar la medicina y no en la amenaza que tenía justo en frente.
Ante el arrebato de la pallum, los ojos de la diosa perdieron nuevamente todo brillo y compasión que tenía, un aura rojiza, delgada pero visible empezó a emerger de su cuerpo, esa…niña…esa pallum, esa mortal….le estaba provocando terriblemente.
—¿estas segura que esta medicina es para ese niño?...es muy fuerte para alguien tan joven…la preparación es algo simple si quiere yo…-
En un intento por ofrecerse a preparar la medicina, Lili alzo la mirada para encarar a Vesta…..pero simplemente no pudo, sus ojos…esos ojos…..que diosa tan cruel, que cosas tan inhumanas tuvo que haber hecho para tener unos ojos como esos.
Lili en su vida había visto y tratado con cientos de aventureros, en su familia había escoria de la peor clase, y en sus años de soporte conoció a inmundicia de la peor clase, escoria de la humanidad que valían menos que un gramo de tierra; pero….ninguno de ellos…nadie que Lili haya tenido la desgracia de conocer…tenia ojos tan horribles como los de esa diosa.
La hacia estremecer, formaba un nudo en su garganta y su estómago se comprimía tanto….que se asqueaba de las cosas que su cuerpo quiera hacer.
—tu presencia…me es increíblemente molesta e irritante…desaparece…o te hare cenizas-
Y Lili no lo dudaba, el imaginar que solo iba a quemar su cuerpo le traía cierto grado de tranquilidad al saber que las cosas no iban a ser tan malas.
Vesta estaba conteniendo su aura y poder, temerosa que pudiera afectar negativamente a su niño, pero la presión que estaba ejerciendo era tan asfixiante, tan pesada, tan densa tan….perversa, que simplemente no podía ser ignorada por Lili, aun así….
—puedo…puedo irme si lo deseas…pero…ese niño la está pasando mal…al menos…al menos déjeme preparar su medicina para poder irme-
Lili solo quería liberarse de algo de la responsabilidad de lo que pudiera pasarle a ese niño si moría, si su diosa estaba tan preocupado por él, no se imaginaba las cosas que pudiera llegar a hacerle a los responsables de su muerte, y para su mala suerte, ella sería la única responsable….al menos la única que aún estaba viva.
—no dejare que lo hagas simplemente para que te sientas menos culpable…puedo verlo en tus ojos, su condición es culpa tuya y redención es lo único que estás buscando-
—tiene….tiene razón…-
Lili no iba a negarlo, era estúpido mentirle a un dios.
—que le importa mas…¿lo que a Lili o lo que le pase a él?-
—¿porque debería dejar la salud de mi niño en tus manos?-
—porque está sufriendo…y mucho…y Lili puede ser de ayuda-
Vesta tubo que morderse la lengua para callar el comentario que estaba por hacer, era cierto, Bell parecía estar sufriendo, y a ella…no le gustaba.
Tenía pensado llevarlo con Miach, el podría sin ningún problema preparar su medicina, pero, nada le aseguraba que él no estuviera en la fiesta de Ganesha, Miach no era de asistir a ese tipo de eventos, pero, siempre había una posibilidad, tampoco es como si se hubiera quedado tanto tiempo en la fiesta para comprobar su asistencia.
—¿puedes preparar esa medicina?-
Le interrogo la diosa de cabellos rosa con una seriedad palpable, cosa que Lili confirmo con un leve movimiento de cabeza.
No mentía, eso al menos era algo que podía saber.
—tienes dos minutos…-
—no puedo prepararla en tan poco tiempo…viendo los pasos a seguir llevara varios minutos para que quede bien-
—solo apresúrate-
Ordeno ella dando por terminado el tema, caminando con algo de prisa, Vesta fue a la cama con Bell, subiéndose con cuidado de no mover mucho al niño se sentó de rodillas detrás de él y tomo con cuidado su cabeza dejándola caer en su regazo.
—ya ya mi niño….estoy aquí-
Le consoló ella con cariño, acariciando su cabello con suavidad con una mano y acariciaba su mejilla con la otra.
—será mejor que me expliques lo que paso….y no se olvide ningún detalle o te voy a incinerar-
Tomando los frascos con la medicina, Lili suspiro pesadamente, tomándose un par de segundo para meditar sus palabras, esa diosa…hacia que temiera por su vida, por lo que debería cuidad sus palabras.
Flash Back
-niño estúpido, ¡QUE ESTAS HACIENDO VETE DE…!-
Sin siquiera poder terminar de decir sus palabras, Lili escucho el rugir del monstruo planta quien, usando los látigos en su espalda ataco al niño.
Bell vio de forma casi milagrosa como los tres látigos iban en su dirección e un movimiento descendente, por lo que levanto su cetro para bloquearlos, sus pies se hundieron en la tierra y todo su cuerpo sintió el peso de los látigos caer sobre él, apretó sus dientes al punto que una vena se formó en su sien.
Su cetro se agrieto y crujió donde había recibido el golpe de los látigos, seguramente no iba a resistir otro ataque como ese.
—As….-
Y listo para lanzar su clásico, pero muy efectivo ataque, el niño apunto su cetro al frente, pero, sin darle tiempo a nada el monstruo planta corrió abalanzándose contra él, miro sus dientes de púas brillar producto de la sangre que los cubría, y por un segundo, también vio esos dientes perforar su piel.
De no ser porque Lili corrió con todo lo que sus pies le permitieron y empujo al monstruo planta desde un costado con su hombro su cabeza estaría en ese momento en las fauces del monstruo.
—tsk-
Se quejó la pallum siseando con la lengua, ¿Qué demonios estaba haciendo? Arriesgar su vida por la de un niño cuando debería aprovechar esa oportunidad para escapar, afortunadamente aun conservaba un poco de humanidad que le impedía salvar su vida a costa de la de un niño, si hubiese sido otro aventurero, ella ya estaría corriendo rumbo a la salida de la mazmorra.
—quédate detrás de mi niño-
Parándose delante de Bell, Lili desenvaino una pequeña daga mágica que siempre guardaba entre sus ropas en caso de emergencia, el usarla contra el monstruo planta lo vio inútil ya que ataques más poderosos no le había afectado en nada, pero ahora no parecía una opción tan mala el usarla.
—escúchame…date la vuelta y corre…no importa a donde solo no dejes de correr-
Le grito Lili, podía comprar algo de tiempo para que el niño escapara al menos, no tenían por qué morir los dos, el monstruo planta rápidamente se recompuso de la tableada de Lili, obviamente ambos morirían si se quedaran hay.
—pe….pero….no…¡no puedo dejarte atrás!-
Lili bufo ante la mentalidad tan infantil del niño, hizo una mueca de molestia al pensar que era uno de esos niños que pensaba que incursionarse en la mazmorra era un simple juego.
—¡escúchame esto no es un…!...uugg-
Sangre salió de la boca de la hobit, sus piernas temblaron al igual que sus ojos, miro había abajo para ver una liana salir del piso y clavarse en su estómago.
—(mierda)-
Pensó ella al recibir una herida tan fatal.
—Grrr…-
Escucho el gruñir del monstruo planta, la bestia casi parecía estar sonriendo de forma perversa al ver a una de sus presas herida de gravedad.
—e….¡estás bien!-
Pregunto rápidamente Bell cortando la liana con su daga Lili. Pasando al frente de ella le tomo de sus hombros antes de que terminara de caer al piso.
—niño estúpido…lárgate y deja…de…estorbar-
Pronuncio Lili con dificultad, el dolor era bastante, pero había soportado peores, por lo que ahogando su dolor se recompuso rápidamente.
Poniendo su mirada seria el peliblanco se dio la vuelta dándole la espalda a Lili y encarando al monstruo plata, él no era tonto, sabía que esa era una pelea que probablemente no iba a ganar, si tres aventureros juntos no pudieron probablemente él tampoco, seria tonto pensar que si ponía, por lo que solo quedaba una opción…..huir.
—vive hoy para pelear mañana-
Recito en voz baja las palabras de uno de los héroes de sus cuentos.
—¡Ascuas!-
Apuntando su cetro al piso invoco su magia, aunque esta vez eran diferentes, en lugar de las bolar de fuego que explotaban en su objetivo, estas formaron una línea perfectamente horizontal en el piso levantando una pared de fuego en lugar de explotar.
—no creo que sea mucho, pero nos dará algo de tiempo-
Comento Bell tomando el brazo de la hobit, "la naturaleza de la magia siempre puede ser alterada a conveniencia para cambiar sus efectos" recordó las enseñanzas de su maestra, pero, por sobre todo, las de su tía quien, le había enseñado a alterar la composición de los ataques mágicos.
—ven vámonos antes de que…-
Intento decir Bell pero….antes de que siquiera pudiera ayudar a Lili a levantarse, un peso recayó en su espalda y sintió un ardor indescriptible en su hombro izquierdo, el monstro sin importarle el muro de fuego que había levantado el peliblanco, salto a través de el directo hacia el niño. Los ojos de Lili se abrieron ampliamente al ver como el monstro planta se había abalanzado sobre la espalda del niño, mordiendo su hombro y perforando su carne con sus dientes de púas.
—tsk…RAAAAA!-
Apartándose del camino de Bell, Lili lo dejo caer al piso y una vez estuvo a la altura del monstruo planta comenzó a atacarle una y otra vez con su pequeña daga mágica, bolas y bolas de fuego impactaron contra la piel de lianas entrelazadas del monstruo quien se negaba a desprender sus dientes del niño, pero, eventualmente tuvo que hacerlo para no seguir recibiendo los ataques de Lili.
—¿estás bien niño?-
Pregunto Lili sin apartar la vista del monstruo planta, Bell no respondió, en cambio se puso de pie lentamente, entre quejidos y gimoteos intento callar su llanto, su hombro dolía, dolía mucho, pero, no era momento para llorar.
Limpiando la comisura de sus ojos asintió fuertemente, lo suficiente para que Lili lo escuchara.
—bien escucha…esa cosa no va a dejarnos ir tan fácil, ¿sabes algún hechizo que sirva para distraerlo? ¿algo que pueda dejarlo desorientado aunque sea unos segundos?-
—solo se hechizos básicos que sirven para atacar o defender, nada de ensalmos largo o algo que pueda funcionar contra el-
Le rebelo Bell honestamente.
—entonces eres más inútil de lo que pensé-
Le dijo Lili a lo que Bell no respondió.
—entonces nuestra única salida es apuntar a esa gema que esta donde deberían estar sus ojos, desconozco completamente si será su núcleo, pero por intentar deberíamos intentarlo, tampoco es como si tuviéramos muchas opciones-
Bell miro rápidamente la piedra amarilla en la cabeza del extraño monstruo, y tomando la daga que estaba en su cintura con su mano derecha y sosteniendo firmemente su cetro con su mano izquierda afirmo fuertemente.
—tenemos un pequeño plan entonces, si ves la oportunidad de atacar, aunque yo esté en medio, aprovéchala, sin importar que me pase-
Y corriendo hacia el monstro Lili fue la primera en atacar, no tenía esperanzas de poder llegar a la piedra mágica con tanta facilidad, pero podría crear una abertura….lo intentaría al menos. Pasando por el cadáver de uno de su compañero de party se agacho rápidamente y tomo la espada corta que aún sostenía en su mano, la daga mágica que tenía solo aguantaría un par de disparos más antes de romperse, por lo que los aprovecharía.
Bell miro desde atrás como Lili uso los pocos disparos que le quedaban a la daga para levantar una pequeña cortina de humo y segar momentáneamente la visión del monstro, los ojos del niño estaban fijos en la pallum más que en el monstro, sus agudos ojos grabaron con detalle sus movimientos mientras ideaba en su mente lo más rápido que podía un pequeño plan.
[crack]
Lili siseo al ver como su daga mágica se agrietaba y rompiera como cristal, no había podido asestar ni un solo golpe al monstruo quien de defendía hábilmente con sus lianas, parecía incluso que estaba jugando con ella cosa que le irrito bastante.
Enrollando una de sus lianas en su tobillo izquierdo tomo a la hobit y la estampo contra el piso de forma que dejo desorientaba por unos segundos a Lili, segundos que le bastaron para levantar una de sus patas delanteras, las garras echas de corteza de madera crecieron en longitud y estaban a nada de perforar la piel de la hobit.
De no ser por la daga de Bell que la enterró en la madera creando un pequeño surco a medida que la garra avanzaba, no fue lo suficiente como para penetrarla profundamente, pero sirvió para destrozarla al suelo en lugar del cuerpo de Lili.
Las lianas del monstro no tardaron en actuar, salvo que esta vez Bell no iba a cometer el error de volver a recibirlas de frente, por lo que dejándose caer quedo encima de Lili quien aún estaba algo conmocionada por el golpe.
Se deslizo hábilmente entre las patas del monstruo quedando debajo de su estómago.
Tomando su daga le apuñado una y otra vez en su estómago, o lo intento pues su corteza era tan dura que rompió incluso la punta de su daga.
Sorpresivamente raíces salieron del suelo y envolvieron su cuerpo y el de Lili.
Con sus presas cautivas el monstruo planta una vez más alzo una de sus patas delanteras, y haciendo crecer la corteza que formaban sus garras estuvo a nada de perforar a ambos aventureros de no porque:
—¡ascuas!-
Con la palma de su mano abierta convocó su magia, una única bola de fuego salió disparada, mucho más pequeña que las usuales que solía lanzar y mucho más débil a causa de que no tenía su cetro para canalizar su magia y hacerla más poderosa.
—¡ascuas!-
—¡ascuas!-
—¡ascuas!-
—¡ascuas!-
Por lo que tuvo que lanzarla una y otra vez para lograr apartar al monstruo planta de encima, las raíces que atrapaban su cuerpo y el de Lili se incendiaron permitiéndole a ambos liberarse de su amarre.
Bell noto como una de las lianas del monstruo estaba enterrada en el piso, y previendo lo obvio salto a un lado, justo a tiempo para evitar que la liana le tomara de sus pies, Lili no tuvo tanta suerte, aun se encontraba algo afectada por el golpe y la pérdida de sangre a causa de la herida en su estómago razón por la cual aún estaba algo desorientada.
Por lo que la liana la tomo de su cintura y la estampo contra una de las paredes del calabozo, rápidamente de las paredes salieron ramas, lianas y raíces que la inmovilizaron.
Apretó los dientes al verse inmovilizada, pero, aun tenía la espada corta en su mano, por lo que con desesperación empezó a intentar cortar las ramas que la aprisionaban.
Por otro lado, Bell, había tomado el arco de su espalda rápidamente y tensando una flecha en su cuerda empezó a disparar una tras otra tras otra flecha sin parar, las cuales el monstro ágilmente evitaba cada una saltando de un lado a otro.
Avanzando en zigzag hacia el peliblanco quien de igual forma retrocedía no queriendo que el monstro se le acercara.
Pero sin embargo cometió un error, y fue el no estar pendiente de su entorno, hasta que su espalda choco contra una de las paredes de la mazmorra.
Las ramas y lianas no tardaron el envolver su torso levantándolo en el aire.
—¡!-
Tuvo que contener las ganas de maldecir su suerte, el carcaj de flecha en su espalda cayó al piso pues una de las raíces había cortado su cuerda.
—grrrrr-
Intento recuperarlo antes de que llegaran al piso, pero no tuvo tiempo ya que escucho al monstro detenerse frente a él, su mandíbula se apretó, llevo su mano derecha a su espalda y tomo su cetro, pero apenas lo tomo, la garra del monstro azoto su mano contra la pared, partiendo su centro en dos.
—¡aaaaaaah!-
Grito levemente al sentir como los huesos de su mano eran triturados bajo la garra de madera y las astillas puntiagudas de su cetro roto se enterraban en su piel.
La piedra mágica del monstruo estaba prácticamente frente a su cara, por lo que, en un último invento soltó el arco que sostenía en su mano izquierda, alzo su palma y la extendió abriéndola al frente.
—¡Electro Ball!-
Pronuncio Bell e inmediatamente una esfera eléctrica apareció en su mano, cuyo centro era de un color negro y los bordes de un color amarillo/dorado, el monstro planta se vio impresionado, cosa que no pudo expresar al no tener rasgos faciales tan definidos.
Lili tuvo que taparse los oídos como pudo tras escuchar el horrible sonido de la bola eléctrica, era el sonido de una infinidad de pajados chillando, ruido que no hizo más que empeorar cuando impacto contra la cabeza del monstro planta.
Alzándola vista, miro esperanzada y asombrada al frente rogando en sus adentro por que el niño hubiera logrado romper la piedra mágica.
Bell tuvo que cerrar los ojos para no quedar ciego a causa del gran destello que produjo su ataque, sin embargo….no tenía que abrirlos para ver el resultado.
—(falle)-
Pensó el niño casi en un susurro, su mano efectivamente había chocado contra la cara del monstro, pero, antes de que siquiera pudiera chocar contra su piedra mágica, una corteza de madera, similar a la que cubría sus patas, envolvió su cabeza como si fuera un casco protegiendo la piedra mágica del ataque.
Sentía la madera chamuscada y quemada perfectamente en la palma de su mano, no había perforado ni siquiera por completo la corteza de madera, y no tuvo ni siquiera tiempo de lanzar un segundo ataque, cuando la garra libre del monstruo aplasto su mano rompiéndola.
—¡AAAAAAAH!-
Grito el peliblanco ante el dolor provocado en su cuerpo, el monstro lo sostenía fuertemente con sus patas delanteras quedando apoyado únicamente en las traseras, la madera en sus patas empezó a expandirse por el cuerpo de peliblanco, asegurándose de que no se moviera.
Odiaría que su comida intentara algo mientras lo devoraba.
—whaaaaa…-
Gimió el con molestia al sentir el ardor y las astillas de madera enterrarse en su piel; no quería llorar, no iba a hacerlo, no iba a morir llorando, ni tampoco iba a darle el gusto a esa cosa de seguir escuchando sus gritos, ni siquiera cuando sus colmillos se clavaron en su cuello.
—ggrrrr-
El gruñido del monstro no se hizo esperar, parecía disfrutar el sabor de la sangre el niño que se deslizaba por sus dientes…
Lástima que no pudo disfrutar mucho ya que….
[silbido]
Un agudo, pero perceptible silbido llego a los oídos del monstro, únicamente escuchado por él, sabiendo que su tiempo de jugar había terminado, acerco al niño a sus fauces y volvió enterrar sus dientes en su hombro, Lili, ya libre, salto desde atrás e intento clavar su espada corta en la espira vertebral el monstruo, pero obviamente, sus lianas se lo impidieron enviándola contra el piso.
—¡gah!-
Exclamo la pallum escupiendo sangre.
—….-
Ahogando sus quejidos Bell apretó los dientes mientras su piel era desgarrada.
[silbido]
Debía comerlo rápido, su amo lo estaba llamando, como un dueño a su perro.
[silbido]
[silbido]
[silbido]
-grrrrr graaaa-
Gruño el monstro con rabia, que impaciente era su amo, pero….no debía hacerlo esperar, pero tampoco iba a dejar al niño así como así, se había ganado su desprecio, por lo que, abriendo pequeños orificios en sus "dientes" libero un líquido, una toxina en los torrentes sanguíneos del pequeño aventurero quien abrió los ojos ampliamente, no grito gracias a que mordió sus labios, pero contener las lágrimas le fue imposible al sentir como si aceite hirviendo entro en sus venas.
Con su labor hecha, retiro toda la corteza que aprisionaba al niño dejándolo caer al duro suelo, pronto moriría, se lamentaba no poder estar hay para ver como agonizaba, pero los silbidos de su amo le estaban enloqueciendo.
Lili, desde los suelos, miro inmóvil como el monstruo se alejaba, ¿les había perdonado la vida? No….eso era una estupidez, algo más había llamado su atención, sea como sea no le importaba averiguar que era, simplemente, estaba agradecida de poder vivir un día más.
No muy lejos de ella, Bell había perdido la conciencia, sin embargo, desconocido para Lili y el monstruo que los había atacado, en la espalda del niño dos habilidades, estaban brillando con furia.
[Suerte] y [Fuente de Maná] estaban activas.
Fin del Flash Back.
—luego de eso, fui por mi mochila de provisiones y las de mis "compañeros" de party, tomé todas las pociones de salud y mana y le las di de beber-
De vuelta en la iglesia Lili finalizaba de contar los eventos sucedidos en la mazmorra, Vesta escucho atentamente, pero sin dejar de mirar el rostro de su pequeño niño.
Quería tomar a la pallum de los cabellos, gritarle y golpearle, si no fuera por ellos y sus compañeros Bell no habría….
[suspiro]
No…eso iba a pasar tarde o temprano, eran cosas muy comunes en la vida de los aventureros y su niño no iba a ser la excepción, le molestaba, le molestaba y mucho, pero era algo que se escapaba de las manos de ella y de la pallum que estaba en la cocina, mezclando y preparando la medicina del niño en una olla al fuego.
—ten…esta cantidad debería bastar por hoy-
—¿estas segura de que o preparaste bien?-
Le interrogo Vesta al observar el vaso con la supuesta medicina del niño, no era más que un líquido rosa semi transparente.
—créalo o no a Lili se le da muy bien esto de las pociones y mezclas, seguí al pie de la letra las instrucciones, con la cantidad exacta de los ingredientes, está bien-
—más te vale….si no te juro por los cielo que me encargare de hacer tu vida miserable incluso después de la muerte-
La amenaza de Vesta fue más que clara, y por alguna razón, Lili sabía que no mentía, lo que solo la hizo temblar aún más.
La diosa peli rosa tomo el vaso entre sus manos, y levantando con cuidado al niño puso el vaso en sus labios.
—es tu medicina Bell-kun, por favor tómala-
Pidió ella, cosa que pareció ser entendida por el peliblanco quien, sorbió poco a poco el líquido.
—eso es….solo un poco más-
Le animo Vesta para que terminara de tomarla toda.
—haaaa-
Suspiro Bell una vez tomo todo el contenido del vaso, Vesta miro más aliviada como poco a poco el color volvía a la cara de Bell, aunque…..comenzó a teñirse ligeramente de rojo, como si tuviera fiebre.
—¡¿qué hiciste?!-
Exclamo Vesta de forma amenazante pensando que Lili había hecho algo mal en la preparación de la medicina.
—nada…según estas notas es normal que se ponga rojo, indica que la medicina está funcionando-
Mostrándole el papel con la receta Lili le señalo las líneas que contenía algunas notas:
Es normal que algunas partes de su cuerpo, en especial su cara, se torne ligeramente roja tras ingerir la medicina, preocúpate si no lo hace.
Deberás darle la medicina cada día durante 7 días, en un intervalo de 24 horas para evitar que su enfermedad vuelva a hacer acto de presencia durante un tiempo prolongado.
Tendrás que atenderlo y estar pendiente de él mientras este bajo los efectos de la medicina, créeme hay razones por las que te lo digo.
También deberá comer bien, es algo obvio, pero es importante que tenga una buena alimentación durante los días que este bajo los efectos de la medicina para que esta pueda actuar bien, no le des porquería.
Enserio…créeme…..NO…LO…DEJES….SIN….SUPERVICION.
Leyó Vesta cada uno de los mensajes al final de la nota, como si ella pudiera dejar que eso pasara.
—no es necesario que me recuerdes nada de eso, tu presencia aquí ya no es necesaria…te puedes largar-
Su tono estaba cargado de indiferencia e insensibilidad, cosa que a Lili no le pudo importar menos.
—bien me largo…pero…una cosa más….-
Caminando hacia el enorme bolso que había dejado a un lado de la escalera del sótano, Lili saco la daga, el arco y el carcaj de Bell.
—es lo único que pude salar de su equipamiento, su cetro estaba roto y repararlo parecía imposible así que lo dejé en la mazmorra…-
Explico ella rápidamente.
—también les dejare esto…..son las ganancia de mi party, no es mucho pero considéralo una forma de agradecimiento, ya que de no ser por él Lili estaría muerta-
Dejando un saco con una cantidad considerable de varis en la mesa Lili le explico, en otras circunstancias odiaría tener que regalar su dinero, pero el niño la había salvado, sin importar que haya perdido o no contra el monstruo, sin su presencia ella hubiera sido la comida de esa cosa, por lo que estaba agradecida de haber sido salvada, 26 mil varis no era nada en comparación de su vida.
Vesta miro la bolsa de varis sobre la mesa, ella no quería ese dinero, no lo quería, pero, miro a Bell un segundo, el estaría incapacitado durando unos cuantos días y necesitaba cubrir sus gastos, sin mucho dinero tuvo que apretar los dientes y ahogar su inconformidad, simplemente volteo en dirección contraria a Lili y acepto el dinero sin decir nada.
Una nueva mañana llegaba a Orario, o más o menos, y en la residencia de la familia Loki Riveria se preparaba más que contenta para recibir a su pequeño estudiante, había preparado una serie de libros con recursos que creía podían ser de utilidad para el niño.
Se había levantado más temprano de lo usual para alistar todos los libros y materiales y por supuesto, para terminar lo antes posible sus quehaceres para poder pasar un poco más de tiempo con el niño.
—¡Riveria!...-
Pero a medio camino de su biblioteca, Riveria escucho la aguda voz de su diosa, la elfo llevaba en sus manos unos cuantos libros, pero eso no le impidió voltear a donde en la dirección que venía su diosa.
—Loki, es raro verte despierta tan temprano….-
Y cuando estuvo por darle un cumplido a su diosa por levantarse tan temprano ese día, noto su forma de caminar tan tambaleante y torpe, además de la copa vacía en su mano y aun tenia puesto ese vestido negro que uso en la fiesta de Ganesha.
—no me digas que estas llegando a estas horas del banquete de dioses-
Más que una pregunta parecía una afirmación que no necesitaba respuesta.
—no….se de…que me…estás hablando mamá-chan-
Pronuncio Loki de una forma que a Riveria se le hizo difícil de entender, estaba completamente ebria.
—estas hecha un desastre Loki…-
Comento notando lo sucio y desalineado que estaba su vestido….¿era eso vomito? Esperaba que no.
—ve a tomar un baño y luego vete a dormir-
—hai hai hai hai lo que digas mamá-chan…je je je je-
Sin embargo, Loki parecía estar muy perdida en su mundo como para hacerle caso a Riveria, y soltando su copa, que termino rota en el piso, Loki avanzo, apoyándose de la pared hasta llegar a Riveria.
—¡Riveriaaah!-
Grito Loki saltando hacia la elfo, que no tardo en evitar el intento de abrazo.
—apestas y estas asquerosa, no me toques-
Dijo con su habitual tono de elfo de clase alta.
—whaaaa que mala eres mamá-chan-
Lloro infantilmente Loki haciendo un berrinche en el suelo, Riveria simplemente suspiro en sus adentros, lidiar con una Loki ebria era como intentar contar las estrellas, una pérdida de tiempo.
—hay cosas que tengo que hacer, me tengo que ir, será mejor que me hagas caso y vallas a asearte-
Y retomando su camino Riveria empezó a dejar a Loki atrás.
—lo se lo sé…¿esperas a ese niño conejo cierto?-
Pero se detuvo al escuchar las palabras de Loki, la diosa embaucadora tomo un aire ligeramente serio en lo que se levantaba del piso.
—escucha Riveria…la diosa de ese niño es alguien a quien hay que temer tanto en el cielo como en la tierra….y ahora, estas bajo la mirada de esa diosa…..-
Conto Loki de forma un tanto seria, Riveria escuchó atentamente impresionada de la cautela con que Loki se refería a esa diosa, ¿era la diosa de Bell alguien tan aterrador?
—¡pero!...no todo es malo…y no te preocupes, si no haces nada en contra de su niño nada malo te pasara….esperemos…-
—(¿esperemos?)-
Se preguntó Riveria mentalmente, pero, Loki la tomo de sus hombros interrumpiendo su línea de pensamiento.
—has hecho una maravillosa jugada al ganarte el favor de ese niño…..bien echo Riveria, lo que significa que también el favor de su diosa-
—¿Qué estás intentado decir Loki?-
—lo que intento decir es que la diosa de ese niño es peligrosa…¡peligrooooosa! y si la provocas ni yo podre salvarte…..no creo que nadie en el mundo pueda-
Se balanceo de un lado a otro haciendo poses un tanto exageradas.
—por lo que te digo tengo cuidado-
Puso una mano en el hombro de la elfo mientras miraba al piso.
—ya te involucraste con él, por lo que tendrás que seguir enseñándole a ese niño, y hazlo lo mejor que puedas, también háblale muy pero muy bien de nosotros…sería un excelente detalle y estarías haciendo mucho por nuestra familia-
Le aconsejó Loki palmeando su hombro.
—buena suerte mamá-chan-
Y despidiéndose de la elfo, Loki camino por los pasillos alejándose dejando atrás a una confundida Riveria.
—¡por cierto Riveria!...-
Pero, devolviéndose, asomándose por una esquina, Loki miro a Riveria quien aún no se había movido de su lugar.
—¿Cuándo tienes un día libre?...¡la diosa del niño quiere conocerte!-
En otro lugar, muy contrario a la imagen que cierta diosa embaucadora quería hacerle creer a una de sus hijas, la diosa peli rosa domina abrazando de forma afectuosa, posesiva y muy, muy protectora a su niño.
Vesta paso caso toda la noche en vela, al pendiente de Bell, pero eventualmente caer dormida le fue imposible, a aun entre sueños cuidaba de no estrujar demasiado al peliblanco abrazándolo con delicadeza.
La cabeza del niño estaba enterrada en el pecho de la diosa quien lo abrazaba con todo lo que sus brazos el permitían, al igual que entrelazaba sus piernas con las de el en un intento de tener el mayor contacto posible.
Sin embargo, unos pequeños balbuceos y sonidos llegaron a los oídos de la diosa, que, si bien estaba dormida, aún estaba alerta y al pendiente de cualquier anomalía o ruido, haber batallado durante tantos milenios habían echo que sus sentidos siempre estuvieran filados.
Abrió rápidamente los ojos y lo primero que vio fueron los ojos de su niño, su cara estaba muy muy cerca, Vesta parpadeo un par de veces, el niño ni cuenta se había dado que su diosa se había despertado, estaba muy distraído jugando con las campanillas en el cabello de Vesta.
—¡Bell-kun!-
Lloro Vesta abrazando fuertemente al peliblanco quien, se vio confundido por un segundo.
—me alegra….me alegra que estés bien-
Tomándole de su mejilla Vesta froto su cara con la de él, empañando un poco las mejillas del niño con sus lágrimas.
Con lo feliz estaba la diosa no se dio cuenta de lo roja que estaba la cara del niño, ni de la alta temperatura de su piel, o peor aún, que el niño la miraba algo confundida.
—¿Quién…..eres?-
Esas palabras fueron como un balde de hielo para la diosa que…se separó de él unos centímetros.
Fue ahí cuando noto el tinte rojizo que pintaba su cara y la miraba un poco….perdida que tenía.
—soy yo Bell-kun, tu diosa…¿no me reconoces?-
Y aunque le dolió un poco el no ser reconocida por su hijo, Vesta entendió que, la última vez que la había visto su apariencia era ligeramente diferente.
El niño la miro a los ojos unos segundos, sus rubíes ojos estaban fijos en los azules de la diosa, eran diferentes a la última vez que los miro, eran más oscuros, pero….definitivamente….reconoció los ojos de su diosa.
—jaaaah…¡kami-sama!-
Y como si le hubieran dado la mejor noticia del mundo el niño sonrió ampliamente y correspondió el abrazo de Vesta.
—te ves muy bonita kami-sama….ano etto…digo…siempre has sido bonita pero ahora más…eeh…no…quiero decir…-
Y volviéndose un manojo de nervios el niño dijo una y otra contradicción, Vesta no hizo más que reír divertida por la actitud tan tímida del niño.
—¿estás bien Bell-kun? ¿Cómo te siente?-
—Me siento…¿bien?-
Más que una respuesta las palabras del niño parecieron una pregunta, Vesta no puedo evitar….notar algo diferente en el actuar del peliblanco.
—neh…kami-sama….tu cabello se ve delicioso….¿me lo puedo comer?-
—.….-
—…..-
—¿ah?-
—no encontré ninguna anomalía en la medicina….está preparada perfectamente bien, asique su actuar no es debido a una mala preparación-
—¿estás seguro Miach?-
—por supuesto Vesta-san, analice la muestra que me trajiste 3 veces para confirmarlo, quien preparo la medicina lo hico muy bien para no ser alguien que se especialice en eso-
—entonces porque…-
La diosa peli rosa y el dios peli azul miraron al infante que estaba…estaba….ni ellos sabían lo que estaba haciendo.
—vamos muérdeme…soy muy comestible-
Las cejas de la hija del dios farmacéutico temblaron ante la enésima petición del niño para que lo mordiera.
—ya te dije que no…¿para qué quieres que te muerda?-
—también quiero una cola y orejas como las tuyas-
Respondió animadamente el niño mostrándole su brazo a la chientope.
—por favor…prometo no decirle a nadie que eres una mujer lobo-
Lo que Naza vio como en un principio una forma adorable de actuar ya empezaba a molestarle…que mentira era tremendamente adorable.
—no soy una mujer lobo-
Vesta miro al niño con algo de preocupación, desde esa mañana había estado actuando bastante…tonto, empezando porque quería comerse su cabello pensando que estaba echo de algodón de azúcar, seguido por creer que Miach era un vampiro cuando tomo una muestra de su sangre, y ahora, quería que Naza lo mordiera para convertirse en un hombre lobo aparentemente.
—creo a que eso se debe a que es una medicina con componentes muy fuertes para alguien de su edad, en sí, la mayoría de esos ingredientes son usados para hacer sedantes, calmantes y…..y….-
—¡y que Miach!-
Exigió saber la pequeña diosa.
—y venenos letales-
Vesta se espantó al escuchar eso último.
—¡y porque no me lo hiciste saber en cuando vine la primera vez!-
Pregunto Vesta consternada, preocupada de que su niño halla ingerido algún veneno.
—cálmate….Vesta-san, si es cierto, la mitad de esos ingredientes tienen componentes altamente tóxicos y dañinos para el cuerpo humano, pero….al prepararlos de una forma especial y especifica esas toxinas pueden usarse como calmantes, desintoxicantes y antídotos muy potentes, y el que tu niño no haya muerto a los segundo de haber ingerido esta medicina es prueba más que suficiente de que preparo esto es un experto y sabe lo que hace-
Explico Miach sosteniendo el vaso con los residuos de la medicina que Bell había tomado la noche anterior, el dios no metía, tenía curiosidad por saber quién había fabricado los componentes principales de la medicina, le gustaría hablar con él.
Tras un suspiro largo y pausado Vesta se calmó, decidiendo hacerle caso a Miach calmando sus ansias, había decidido venir a él en busca de respuestas, dudar de él ahora sería…
—whaaa aahh-
Su momento de reflexión fue interrumpido por un grito de Naza, ambos dioses voltearon en dirección de sus hijos y lo que vieron les saco una gota de sudor.
—¡Bell-kun no hagas eso!-
Exclamo Vesta corriendo hasta el dúo de mortales, separando al peliblanco de la chientope, evitando que el niño siguiera mordiendo la oreja de la pobre chica.
—¿Qué crees que haces Bell-kun? No puedes morder las orejas de las personas-
Cargando al peliblanco lo alejo de la chientope.
—pero también quiero unas orejas como ella-
Lloro el niño extendiendo sus brazos hacia Naza.
—lo siento Naza, perdónale, él no es así simplemente no sabe lo que hace-
Se disculpó la diosa en nombre de su hijo.
—no…no hay problema-
Le respondió Naza de forma comprensiva, el niño no le había mordido tan fuerte de todos modos, solamente la había sorprendido.
—¿Por qué dejaste que te mordiera las orejas?-
Pregunto Miach con el pulgar en su mentón.
—no sabía que las iba a morder, solo dijo que quería verlas de cerca-
Se defendió Naza.
—será mejor que nos vallamos, muchas gracias por tu ayuda Miach, y lamento las molestias-
—no hay problemas Vesta-san, puedes venir cuando quieras, estaré encantado de ayudar en lo que pueda-
Tanto el dios de cabellos azules como su hija chientope vieron salir a Vesta y al peliblanco que, extendía su mano por encima del hombro de su diosa, mirando a Naza, o más específicamente sus orejas, con ojos llorosos y labios temblorosos.
—aaaaah-
Y finalmente libres de la presencia de Vesta, Miach se permitió suspirar aliviado.
—santo cielo, no me esperaba ver a Vesta el día de hoy-
Comento Miach.
—es sorprendente que ella sea la misma Hestia que conozco-
Le dijo Naza aun sorprendida.
—créeme Naza, ella no es Hestia, no lo es en lo absoluto, por lo que más te vale no dirigirte hacia ella como Hestia, es Vesta-
—¿Por qué? ¿y porque esta tan nervioso con ella Miach-sama?-
Ante la pregunta el rostro del dios medico se endureció.
—es una muy, muy larga historia, una que muchos dioses, yo incluido, preferimos dejar en el olvido-
—escucha Bell-kun no puedes morder a las personas-
—pero…-
—sin peros lo que hiciste estuvo mal-
Bell inflo más mejilla y arrugo la nariz en un gesto tierno, y dejando caer su rostro en el hombro de su diosa empezó a hacer murmullos.
—hmmmm…kami-sama…..-
Y a mitad de su caminata Bell llamo a su diosa sin despejar su barbilla de su hombro.
—dime Bell-kun…-
—tengo hambre-
Dijo un poco avergonzado escondiendo su cara en el cuello de Vesta, ella no hizo más que sonreír ligeramente ante la acción de su niño, y abrazándolo con un poco más de fuerza camino un poco más deprisa intentado pensar cual era el mejor lugar para llevarlo comer.
No tenía muchas provisiones en su hogar, al menos no muchas cosas que ella considerara dignas de un buen desayuno, excusas para no admitir que no sabía cocinar, además las notas de Zeus aún estaban frescas en su mente: También deberá comer bien, es algo obvio, pero es importante que tenga una buena alimentación durante los días que este bajo los efectos de la medicina para que esta pueda actuar bien, no le des porquerías.
—a ver…..¿que lugar servirán un buen desayuno?-
Se preguntó ella en voz alta, traía consigo el dinero que la pallum les había dejado la noche anterior, de ser otro el caso ella buscaría rendir al máximo dinero, pero, esta vez no estaba entre sus opciones ser quisquillosa con el dinero, era por el bien de su niño.
—¡yo conozco un buen lugar!-
Exclamo rápidamente el niño, pidiéndole a su diosa que lo bajara, cosa que hizo.
—sígame kami-sama-
Y dándole una sonrisa entre abierta la tomo de su mano y empezó a guiarla hacia el lugar.
Habían pocas cosas en el mundo que a Ryuu le irritaban al punto que provocar su ira y hacerla enloquecer, como el mal, la injusticia, las personas de corazón podridos, la xenofobia de los elfos, entre muchas de otras cosas, la mayoría relacionadas con el mal o cosas parecidas, pero, si había algo que la enloquecía más que todo eso….eran las burlas de sus compañeras de familia.
~~señorita elfo-san….otro café por favor~~
~~mesera otra orden de sándwiches~~
~~mesera…¿Qué hora es?~~
~~Ryuu podría repetir mi orden por favor~~
~~neh elfita ¿Qué talla eres de bracear?~~
Ryuu rechinaba los dientes sin parar, parecía que estaba a punto de matar a alguien.
Hace dos noches ella y su familia habían ido al bar de la Anfitriona de la Fertilidad como lo hacían cada viernes de la semana, era una pequeña tradición que habían formado desde hace algunos años, era su forma de darse una pequeña recompensa luego de pasar otra semana más de patrullaje y hacer cumplir la justicia.
Pero, esa noche unos ebrios aventureros que habían bebido más de la cuenta intentaron hacer otro de sus fracasados intentos de ligar con las clientes femeninas del bar, las cuales muchas de ellas ni eran aventureras, la cuestión es que Ryuu, intentando lidiar siempre con todo, se pasó un poco DEMASIADO cuando intentó calmar la situación, a veces se le olvidaba que era un nivel 7, por lo que, de un solo golpe, rompió varias mesas y la barras del pub.
Avergonzada por su acción, intento pagar por el arreglo y compensar monetariamente a la dueña del pub, solo que, ella no acepto su dinero:
—tendrás que trabajar para mi hasta que pagues tu deuda-
Ella no tenía problemas con eso, podía lavar los platos durante el tiempo que hiciera falta o limpiar por las noches cuando cerraran, pero ser una mesera no estaba dentro de sus planes.
—lleva este pedido a la mesa 2 y 4, y estos son para tus amigas que están en la barra-
Ryuu miro de reojo a la barra, Alice, Lyra, Kaguya y su diosa, habían hecho de sus mañanas las más humillantes desde entonces, llendo al pub para desayunar en lugar de comer en su hogar, y pidiendo ser atendidas por ella, solo por ella y ninguna otra mesera.
—¡¿Qué no tienen que ir a patrullar o algo?!-
Les pregunto Ryuu completamente avergonzada porque la vieran en ese horrible vestido verde.
—soy la capitana de la familia puedo hacer lo que quiera-
Le dijo Alice inflando su pecho con orgullo.
—hoy es mi día libre-
Le contesto Kaguya sosteniendo su mejilla con su mano.
—Alice y Astrea-sama me dieron el día libre para poder venir a burlarme de ti-
Rio Lyra.
—yo no soy una aventurera-
Y finalmente hablo Astrea.
—¡deja de perder el tiempo elfo inútil-
Y uniéndose a la conversación Mamá Mia grito desde la cocina.
—(que humillación)-
Pensó Ryuu apretando la falda de su vestido.
—te ves súper adorable Ryuu-
Y como si hubiera leído su mente, Astrea la tomo de sus hombros, y froto su cara contra la de ella.
—chicas ¿Qué piensan de hacer este vestido el uniforme oficial de Ryuu?-
Las hijas de la diosa de la justicia, salvo por la elfa claramente, estuvieron más que de acuerdo con esa idea, asintiendo de forma muy fuerte y animada.
—de…¡de ninguna manera!-
Se quejó ella inmediatamente no queriendo ser vista su eso en público.
—también pienso que te ves muy bien Ryuu-san-
Y como si no fuera suficiente con familia, Syr Flora, una chica que también trabajaba de mecerá se le acerco con una sonrisa.
—que…¡qué absurdo!...-
Exclamo ella quitándose la pañoleta del cabello acercándose a la barra.
—no pienso seguir trabajando, Mia-san, pagare por los daños que ocasiones, sin importar el precio-
—¿sin importar el precio? Ya veo, en ese caso no tengo problemas …-
Ryuu sonrió aliviada al pensar que podía librarse de tal labor, mirando como Mia anotaba el monto en una nota espero pacientemente.
—aquí está la cuenta por los daños-
Ryuu casi se desmaya la ver la insana cantidad de 9 que había en la hoja, ni siquiera podía pronunciar tal cantidad.
—e…¿esto es una broma?-
—¿te parece que soy de las personas que hacen bromas? Señorita "sin importar el precio"-
Dijo Mia con una sonrisa socarrona.
—¡cómo pueden un par de mesas y una barra costar tanto!-
—mi bar mis precios…y voltea la página…hay más números detrás-
—eeeek-
Gruño Ryuu notando que…efectivamente, la fila de 9 continuaba en el reverso de la hoja.
—si no tienes mi dinero vuelve a ponerte eso en la cabeza y lleva esto a la mesa 3-
—no hay modo Ryuu, tendrás que seguir trabajando para pagar tu deuda-
Y como si Mia y Astrea fueran aliadas, la diosa de la justicia le dijo en un tono dramático, discretamente ambas mujeres se levantaron un pulgar.
—mamá Mia pone las reglas en este bar Ryuu-san por lo que tendrás que acostumbrarte-
—no estas ayudando Flora-san-
—¡Noel-chan!-
—¡Noel-chan!-
Soltando la mano de su diosa Bell corrió en dirección de la pequeña niña que estaba repartiendo sus volantes, o al menos lo intentaba, en la entrada del bar, salto sobre ella dándole un afectuoso abrazo que sorprendió a la peli gris.
—Be…Be….Bell-kun-
Tartamudeo ella no esperándose verse abrazada y estrujada por el niño quien parecía extrañamente feliz de verla.
—jejeje hola Noel-chan-
Y sin separarse de ella Bell la saludo animadamente, la cercanía del peli blanco hizo que la cara de la niña explota en un fuerte rojo mientras que sus ojos estaban dando vueltas en espiral.
—a….etto….Bell….Bell-kun….po…podrías…-
A la niña no le molestaba el abrazo del peli blanco, solo el hecho de que estaban en público…y con tantas personas mirando le era muy…
—eh? ¿Qué pasa Noel-chan?-
Interrogó el niño ante el actuar tan tímido de la peli gris.
—Bell-kun…..¿Quién es ella?-
Y no fue hasta que su diosa le llamo que Bell paso su atención a ella.
—ah, Kami-sama….ella es Noel-chan, Noel-chan ella es….-
—¿Ves….ta?-
Antes de que Bell pudiera presentarle a su diosa a la niña alguien más lo hizo por él.
Volteándose a sus espaldas la mencionada diosa de cabellos rosados se topó con una cara conocida.
—un….gusto verte….supongo, Artemisa-
Como si hubiera sido un acto planeado por el destino, las viejas amigas volvieron a encontrarse, las expresiones en sus rostros eran duras, y algo ásperas, había pasado tanto tiempo desde que volvieron a verse las caras….bueno, había pasado tanto tiempo desde que Artemisa vio esa cara de la diosa del hogar.
—haaaaaaaaaaaaa!-
Mas el suspiro de Bell no hizo más que interrumpir ese pequeño momento que ambas comprarían.
Señalando a Artemisa con su dedo, pero sin dejar de abrazar a Noel por su cuello, Bell miro a la diosa con una expresión enojada.
—eres la que dijo que dijo que mi diosa era una descarda que no merecía tener familia y debería abandonarla-
—…-
—….-
—…-
—Artemisa…..¿Puedo preguntar qué cosas le andas diciendo a mi niño?-
Si antes la tensión era inmensa, ahora propasaba las nubes.
La diosa de la caza trago de forma tal, que fue perfectamente audible para todos en el bar.
En la barra, silenciosamente Astrea se dio la vuelta y ofreció una oración silenciosa para la diosa de la caza.
Omake.
-definitivamente….hoy será el día-
Hablando de forma confiada y segura, los ojos de Aiz brillaron con intensidad.
Había pasado todo el día de ayer preparándose para ese día.
Empezó levantándose bien temprano, en horas que solo Fin, Rivera y Gared se levantarían, tuvo un rápido entrenamiento que la lleno de inspiración y energías.
Un desayuno balanceado y nutritivo.
Preparo su armadura ligera y afilo su espada.
La pequeña Aiz incluso se había preparado, pintando sus mejillas con dos líneas horizontales negras, había conseguido incluso un uniforme con diseño de camuflaje y un sombrero de arbusto.
Y lo más importante…
Metros y metros de cuerda.
Hoy definitivamente seria el día.
—voy a aclarar las cosas con él-
Con esa mentalidad fija, ella y la pequeña Aiz esperaron en los pasillo se la mansión Crespúsculo, cerca de la puerta de la biblioteca de Riveria.
Aiz detrás de un pilar y la pequeña Aiz camuflada entre un florero…
Y esperaron…
Y esperaron…
Y esperaron…
…
…
…
…
Y siguieron esperando.
—vendrá…en cualquier momento-
Se repetía la princesa de la espada para no perder la esperanza. Había escuchado que se había vuelto alumno de Riveria.
Definitivamente…
Vendría.
…
…
…
…
…
O eso creía hasta que oscureció y no hubo rastros de él.
—¡se abra enterado que lo estábamos esperando! ¡¿Y huyo de nosotras?!-
Exclamo fuertemente la pequeña Aiz muy nerviosa.
—no hay manera de que se allá enterado-
—…-
—…-
—…-
[snif]
[snif]
[snif]
—¿verdad?-
Saludos seguidores de Vesta.
Aquí les traigo su capítulo por ser fieles seguidores de la diosa de cabellos rosa.
Antes que nada, comentar que si están interesados en el 5to Aniversario de DanMemo, Aedes Vesta, evento donde debuto nuestra querida diosa Vesta, pueden leerlo resumido con las escenas y momentos más importantes cortesía del usuario MarcoSketcher, completamente en español y ¡gratis! Corran que se agotan. Ya enserio les recomiendo bastante ese evento que ha sido uno de los mejores de DanMemo hasta el momento.
Por cierto, aclarar que:
Ningún Shota fue herido o dañado en el transcurso de esta historia, las escenas aquí descritas han sido realizadas por dobles profesionales de riesgo en ambientes controlados, este fanfic no recomienda bajo ningún medio ni incentivar a los shotas a intentar probar alguna de las escenas aquí mostradas ya que pueden resultar en lesiones graves, se recomienda descripción.
Listo, me sentía obligado a aclarar eso antes de que venga alguna agencia gubernamental a confiscarme esta historia porque…según me dicen, hay un impostor entre mis lectores.
En fin.
¿Qué tal el cap?
Tuve grandes problemas con el pasado de Vesta, perdí quien sabe cuándo tiempo intentando que su historia sea acorde al miedo que los dioses le tienen. Al final tuve que usar varios recursos para otra historia que estaba preparando, pero qué más da, todo sea por Vesta.
Con respecto a la pelea de Bell, sip, una completa paliza para el shota, ¿buscara la revancha? Quien sabe...quedara esperar a ver.
Al final, el límite de palabras que tengo establecido para los caps me limito bastante en las cosas que quería hacer con el…..llamémoslo: Bell en estado profanable. Y aun así supere mi límite de 10k de palabras por 2k y poco más, que no es mucho, pero ¡hoye!, el cap más largo hasta ahora sin contar mis notar que son más largas que los caps.
En fin, esta vez no hare ni propondré una cantidad de review para una actualización más rápida ya que, en el pasado cap apenas llego a la mitad de lo pedido, lo que en parte me decepciono porque tenía esperanzas de que esa cifra se podía lograr.
En fin, ¿superaremos algún día la barrera de los 10/15 reviews? Todo queda de parte de ustedes.
Yo siempre me esfuerzo por traerles capítulos bastante completos, y su apoyo es un fuerte estimulante para seguir mejorando y traerles mejores caps.
Ahora con la pelea de Bell contada, al igual que la historia de Vesta, creo que para el próximo cap voy a tener bastante margen para tirar del recurso: Bell en estado profanable.
Bell tiene 7 días (7 días en Danmachi no en la vida real) para hacer desastres y actuar a lo tonto.
¿Qué podría salir mal?
Con una diosa de la belleza tras él y su diosa, una maestra sabrosa y shotacona, una tía que…quien sabe dónde está, una diosa….o dos diosas suculentas, y una princesa de la espada que solo quiere ser su amiga.
La perfecta combinación para el desastre.
Pequeño spoiler para el siguiente cap, le ando bajo su responsabilidad: se viene personaje, desde fuera de Orario, muy conocido por la mayoría, sexo…no lo diré…ya revele demasiado.
Hay lo dejo.
Y para finalizar, porque esto se está haciendo muy lago (no me culpen siempre intento dar la mayor cantidad de información posible) hablemos de Alfia.
La pregunta que se ha repetido más de una vez.
¿para cuándo la tía sabrosa en Orario?
Siéndoles sinceros no tengo idea, en un principio tenía pensado que iba a ser en las fechas que Apolo reto a la familia Hestia al juego de guerra, y de echo el juego de guerra es algo que iba a hacer, pero con todo esto de Vesta…..creo que todos se imaginan que ningún dios se meterá en el camino de Vesta/Hestia o intentara quitarle a Bell.
Por lo que me deja a mí en una situación, que no sé cuándo sea un buen momento para integrar a Alfia en el fic.
Llegará cuando llegue, sin más, en el momento que sienta que es el momento pues Alfia llegara a Orario y con ella legara Hera (a veces se me olvida la abuela sabrosa).
Nota: ¿alguien ha notado que, en aquel Omake, cuando Alfia se encontró con Vesta por primera vez, no se ha sabido más de la tía sabrosa? Eso me tiene preocupado, empezare a buscar carteles de se busca por la calle Daedalo por si alguien me quiere acompañar.
En fin, no les hago perder más el tiempo, esto termina aquí.
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No, mejor aquí. (n_n)/
