-lo siento Zeus…Hera…pero la decisión está tomada-

"tienen que irse"

Sonreír al escuchar esas palabras fue completamente imposible para ella, y no se molestó en ocultar su felicidad curvando sus labios en la sonrisa más grande que probablemente hizo en su vida.

"tienen que irse"

"tienen que irse"

"tienen que irse"

Repetía una y otra vez esas palabras…esas maravillosas palabras en su cabeza una y otra vez mientras observaba a la diosa griega quien parecía consternada ante la decisión; la diosa de la belleza le dedico su más dulce y resplandeciente sonrisa a Hera cuyos ojos estaban más afilados que nunca, estaba molesta, no, furiosa seria la palabra, y aun así se quedaba corta para describir la rabia que sentía; como no estarlo, el lugar que llamo hogar por cientos de años, la estaban echando bajo la estúpida excusa de que su estancia en Orario causaba gran revuelo entre los habitantes ya que no podían seguir manteniendo la seguridad después de que sus familia perecieron.

"¡¿es enserio?!"

Se interrogo Hera en los confines de su mente.

"¡¿siquiera saben lo estúpido que suena eso?!"

Los echaban por ser débiles, bueno, mejor dicho, por ya no ser tan fuertes como antes, y era una triste realidad que ambos dioses griegos, hace cuestión de unos meses reinaban como los más poderosos de Orario no, del mundo, pero después de haber perdido ante el dragón negro, ya no era ni una cuarta parte de lo fuerte que eran.

Pero echarlos, ¡a ellos! Quienes construyeron los cimientos de esta poderosa metrópolis que ahora se coronaba como la más poderosa e importante del mundo, ¡¿solo por una derrota?!

Claro, no era cualquier derrota, Hera enterró sus uñas en su carne, apretando sus nudillos hasta dejarlos blancos, suspiro resignada luego de unos segundos; no dijo nada, no emitió ni siquiera un ruido, solo puso su mano encima de la de Zeus quien volteo a verla; ella simplemente se puso de pie y salió de la sala donde se estaba llevando a cabo la reunión de dioses, no quería seguir viendo la asquerosa sonrisa de Freya, ni por un segundo más.


-Maravilloso, simplemente maravilloso-

Comento Freya observando desde lo más alto de Babel, en aquella habitación antes perteneciente a la diosa que ahora caminaba fuera de Orario con los pocos miembros que restaban de su familia, Freya quería celebrar, quería saltar como una niña pequeña ahora que finalmente se había desecho de la molesta diosa griega, sorbiendo de su copa el más caro vino que Orario y probablemente el mundo tenia para ofrecer, cortesía de las reservas de Hera, bueno, ahora eran de ella, Freya brindo en nombre de la partida ambos dioses.

Había sido difícil, muy difícil, pero finalmente logro destronar a la emperatriz, tenía que admitir que la forma en que lo hizo fue bastante….baja, pero en la guerra todo se permitía, sin importar como, lo importante era ganar, y ella había ganado, bueno, "ellas" contando a Loki, jamás lo admitiría pero sin la ayuda y el apoyo de la diosa embaucadora no habría podido echar tan fácilmente a Zeus y Hera.

Se sentía levemente mal por Zeus, pese a ser un pervertido, y los incontables intentos del dios por tocarla o espiarla, le caía bien, era uno de los pocos dioses que podría considerar un amigo, y por supuesto, un igual, no significa que el sienta lo mismo; muy contrario a Hera, odiaba con todas sus entrañas a la diosa del matrimonio, ella había sido quien la ato a Orario, dejo de ser el alma libre que fue los primeros años que llego al tenkai, encadenada tras perder una apuesta con la diosa griega.

Aun así, pese al desagrado que sentía por ella, le concedió un último y único gesto de buena voluntad, apartando los ojos del ya muy lejano grupo que partía de Orario, observo que, en la entrada, camuflada entre el sin número de personas que había ido a presenciar la partida de las que fueron las familias más poderosas, estaba una mujer, el color de su alma la delato inmediatamente a los ojos de Freya, la favorita de Hera; Meteria si no mal recordaba, la única mujer, de echo la única existencia en el mundo, que ha podido hacer que Hera se arrodille pidiendo perdón, lo que, era algo que ameritaba reconocimiento mundial.

Mas no fue por eso que Freya ignoro el hecho de que Hera dejo atrás a su hija favorita, a ella no le importaban los hijos de Hera, simplemente quería a la diosa lejos de ella lo más posible que el cielo, mar y tierra permitiesen, además, la mujer no representaba ninguna amenaza, era una no combatiente y sola, sin el apoyo de nadie, no entendía muy bien por qué decidió quedarse, Zeus y Hera hicieron un gran trabajo manteniendo su estadía en Orario en secreto, cambiando incluso su apariencia con algún objeto mágico, pero a sus ojos, que podían ver a través de las almas, ningún disfraz o truco era efectivo.

Freya suspiro en sus adentros, y alzándose de hombros observo la que ahora era su nueva propiedad.

-(abra que hacerle muchos cambios)-

Pensó ella asqueada del mal gusto de Hera.

-(por no decir que sería mejor demoler todo)-


Poco más de un año había pasado desde la partida de Zeus y Hera, la noticia del exilio de ambas familias no tardo ni una semana en ser conocida a nivel mundial, a fin de cuentas no era cosa del otro mundo, las familias más reconocidas y fuertes del mundo ya no existían, era algo que fácilmente era capaz de estremecer a muchos; el mundo entero casi se detiene ante esa noticia, algunos lloraron la partida de sus héroes a manos del Dragón Negro, unos guardaron silencio en señal de respeto por ambas familias, otros continuaron con sus vidas como si nada hubiese pasado y el resto…fueron a Orario.

Sin la protección de Zeus y Hera las calles de Orario se habían convertido en una salvaje selva llena de peligros, muchas malas yerbas salieron a la luz ahora que no había ninguna figura de autoridad definida; los dioses y residentes de Orario no tardaron mucho en darse cuenta de que…..exiliar a los dioses Griegos fue un error, pues aunque sus familias ya no tuvieran tanto poder, su nombre era razón más que suficiente para hacer pensar a muchos dos y tres veces antes de cometer cualquier delito.

Mortales podridos y dioses corruptos afilaron sus dientes y una ola de delincuencia empaño todo Orario, no era raro ver a personas siendo despojadas de sus pertenencias en callejones a plena luz del día o secuestros en las calles principales, no había escrúpulos ni leyes en esta metrópolis que alguna vez se corono como la más prospera.

Y para endulzarlo todo Evilus, una organización creada por dioses malvados que buscaban llevar al mundo a como era antes, en los tiempos de antaño cuando no había dioses, ni falnas, y el hombre únicamente vivía dependiendo de qué tan grandes fueran sus instintos de supervivencia. Evilus arrastro a Orario a oscuridades mucho más profundas, y parecía que todo solo podía ir a peor, pues Orario aún no había tocado fondo, aun había mucho más fondo para seguir cayendo.

¡Pero! no todo estaba perdido, Familia Ganesha, Familia Astrea, Familia Loki y Familia Freya, esas cuatro familias habían tomado el lugar vacío que dejaron Zeus y Hera, convirtiéndose en las figuras de Autoridad de la ciudad, por un momento, parecía que ahora todo iba a mejor…..parecía.


Oh por los dioses.

Irónicamente la que comento eso no fue otra que una diosa, con su cuerpo envuelto en una túnica de color purpura Freya deambulaba por las…mejor dicho lo que quedaba de las calles de Orario, deslumbrando el resultado de la última invención de Evilus, casas, edificación, locales, todos destruidos producto de las bombas humanas que miembros de Evilus usaron el día anterior.

La diosa de la belleza caminaba con cierta prisa no queriendo ver las partes remanentes de cuerpos humanos, era bastante desagradable; siendo ella la diosa de una importante familia no debería caminar tan despreocupadamente y sola sin ningún tipo de protección menos en estos tiempos, pero había aprovechado la ocasión que Mia, Ottar, Allen y sus demás hijos salieron a brindar un apoyo contra los soldados de Evilus, para dar un paseo sin nadie custodiándola, necesitaba un respiro de tanta vigilancia, sin embargo no escogió el mejor de los momentos y el lugar para hacerlo.

La vista le deprimía, lo suficiente como para hacerla querer darse la vuelta y regresar a su morada, pero…

"WHAA….WHAAA…WHHAA"

Su corazón se detuvo ante el sonido que llego a sus oídos, eso era…

-(¡¿el llanto de un bebe?!)-

Su mano llego a su pecho mientras volteaba de izquierda a derecha en busca de la fuente de ese sonido.

-(¡no me digas que…!)-

Fijando su vista en unos escombros se acerco con cautela para verificar que….efectivamente, el llanto provenía de hay.

Miro con preocupación en todas direcciones, buscando alguna ayuda con sus ojos, inútilmente pues todos habían evacuado la zona por temor a un derrumbe masivo de las estructuras restantes.

Suspiro con exasperación, no podía simplemente irse, o arriesgarse a ir por ayuda cuando los escombros podrían caer aplastando al niño, por lo que con sus delicadas manos tomo una a una las rocas que, afortunadamente no eran muy grande ni muchas, él bebe había tenido demasiada suerte al no ser enterrado vivo bajo una gran cantidad de escombros.

El llanto se intensifico y se volvió más claro, Freya removió una roca más rebelando una prenda de ropa, retrocedió por unos segundos al encontrarse con un cadáver de una persona, una mujer pro su complexión física, obviamente muy mayor para ser dueña de dicho llanto.

Tomándola de su hombro la hizo a un lado, a diferencia del bebe ella no tuvo tanta suerte y su cabeza había quedado aplastada en una de las rocas más grandes, por lo que vio inútil el intentar reconocerla.

Al quitarla del camino sus ojos casi quedaron segados, era tan hermoso, y no hablaba precisamente del bebe que aún era abrazado protectoriamente por la mujer que lo había protegido con su cuerpo, los ojos de Freya temblaron levemente, y un suspiro salido de su boca entre abierta.

-(¿transparente?)-

Jamás había visto un alma como esa, carente de todo color, cielos podía ver incluso claramente a través de ella como si fuera un cristal, tomo al niño que estaban envuelto en una tela con delicadeza, él bebe pareció haber reaccionado ante su tacto abriendo los ojos y parando su llanto momentáneamente, Freya tuvo que contener el "ooh~" que estuvo por salir de sus labios cuando vio los brillantes y hermosos ojitos rojo rubí del niño.

-eres una ternura pequeño-

Menciono la diosa contemplando los cabellos blancos y rostro del niño.

-como un lindo conejito-

Meneándolo entre sus brazos busco consolar al bebe que, como si ser llamado conejo fuera un detonante, comenzó a llorar otra vez.

-ya~ ya~ pequeño…-

Apartando un poco la manta que envolvía su cuerpo, Freya acaricio su cara, al instante sus ojos se fijaron en una etiqueta pegada a la manta.

-Bell…¿te llamas Bell pequeño?...que lindo nombre-

No es como si esperase una respuesta del sollozante niño, sería raro y en cierto nivel…perturbador que un bebe pudiera articular alguna respuesta.

-creo que me quedare contigo…¿te gusta la idea?-

En respuesta el niño tomo uno de los delicados dedos de la diosa, una leve sonrisa se posaron en los delicados labios de la diosa al sentir la pequeña manita del niño tomando su dedo….hasta que lo llevo a su boca.

-será que….¿tienes hambre?-

Una sonrisa un tanto nerviosa y divertida adornaron las fracciones de Freya al ver al niño intentando masticar su dedo con sus encías.

-bueno, esperemos que haya algo adecuado para ti en Folksbang-

Y emprendiendo camino Freya, dejo atrás el inerte cuerpo de la persona quien había ado su vida para proteger al niño, no podía hacer nada por ella, era cruel, pero los hijos de Ganesha se ocuparían de su cuerpo y de identificarlo de ser posible. Ella tenía cosas más importantes en las que pensar, como el que hacer para que el alma del niño brillara aún más.

-creo que encontré a mi Ord-.

Meciéndolo entre sus brazos Freya jugo con él.

-dime ¿serás tu mi Ord?-

Le pregunto acercando su rostro a la cara del pequeño peliblanco, en respuesta el niño tomo su nariz provocando que la diosa se apartara después de un rato incapaz de seguir aguantando la respiración.


-¡Freya-sama!-

Apenas la diosa de cabellos plateados tuvo a la vista su hogar de su familia escucho el grito alterado uno de sus hijos.

-¡no debería salir sin ningún acompañante Freya-sama! ¡es peligroso!-

E ignorando la carga que la diosa llevaba en sus manos, el hijo de Freya, encargado de vigilar la entrada de Falkbang expreso con preocupación.

-la próxima podría avisarme, estaré encantado de protegerla…-

Freya ni se molestó en escuchar las emocionadas y a la vez desesperadas palabras de su dependiente, caminando desinteresadamente entrando en la mansión hogar de su familia dándole un seco…

-lo tendré en cuenta para la próxima-

Tales palabras, contrario a lo que Freya esperaba, no hicieron más que alegrar a su joven dependiente, quien haciéndole una exagerada inclinación ejerció presión sobre el agarre de su lanza esperanzado por las palabras de su diosa patrona.

-por favor no seas así cuando crezcas-

Le suplico silenciosamente al niño que cargaba en brazos…

-y podrías dejar mi dedo en paz por favor…mi dedo te lo agradecerá-

Soltando el agarre de la pequeña manita del niño Freya saco su dedo de entre sus encías, y en cuestión de instantes los ojos del pequeño albino se llenaron de lágrimas e hizo una expresión que amenaza con llorar.

-está bien está bien…-

Y cediéndole una vez más su dedo el niño más que feliz lo tomo para llevarlo a su boca.

-¿Qué comerán exactamente los bebes?-

Se preguntó mentalmente ella, jamás había tenido un bebe bajo su cargo, esta iba a ser una experiencia completamente nueva para ella.

"¡será divertido!"

Pensó ella.


-Hermes-sama….esa es-

Una temblorosa voz pregunto con temor de lo que estaba viendo, la deidad peli naranja se inclinó revisando lo que estaba a sus pies.

-si…no hay dudas-

La respuesta del dios mensajero fue pausada y extremadamente calmada.

-a Zeus ni Hera va a gustarle esto-

A sus pies estaba el cuerpo de quien fue su hija, la misma encargada de cuidar a Bell, el niño de Meteria; Asfi se cubrió la boca imaginándose el peor escenario, había sido apenas el día anterior que el niño peliblanco fue tomado bajo la custodia de la familia del dios mensajero luego de que su madre, debilitada por su enfermedad, dejara este mundo luego de 2 meses de haber dado a luz.

Hermes y algunos de sus hijos de más confianza eran los únicos que sabían de la existencia del niño y que Meteria estaba en Orario, el dios mensajero encargo el cuidado del niño a una de sus hijas en lo que organizaba un privado entierro para Meteria, fue un acto desalmado no llevar al niño al entierro de su propia madre, pero ya muchos estaban sospechando de que Meteria era hija de Hera, no podrían exponer a su hijo también, menos después de que Hera quería reclamarlo.

La diosa Griega exigió la custodia de niño de Meteria a Zeus, y lucharía con las uñas y dientes si le decían que no, Hermes y Zeus lo sabían más que nadie, por lo que apeas terminaran el entierro de su madre Hermes partiría a presentarles el hijo de Meteria a Zeus y Hera, pero….

-Hermes-sama ¿Qué haremos?-

Limpiando una lagrima que amenazaba con salir de la comisura de su ojo izquierdo Asfi le cuestiono a su dios; Hermes era un dios bastante astuto, con tan solo ver la escena él sabía que el niño no murió aplastado, no había señales de su cuerpo, aparte alguien desenterró el cuerpo de su hija, con ver las piedras apiladas a un lado pudo saberlo, pero:

¿Dónde estaba Bell entonces?

Catalogarlo como muerto era algo apresurado, más aún sin un cuerpo que lo confirme; los posibles escenarios eran tantos que saber cuál era el correcto sin más pistas era imposible, ¿secuestro? ¿rescatado por algún civil? ¿por algún miembro de Evilus quizás?

Y sumado al hecho de que cada posibilidad abría la puerta a muchas otras hacia todo más difícil, para empezar, si no podía responder si el niño seguía o no en Orario las cosas que podía hacer eran limitadas, porque existía la posibilidad de que haya sido tomado por alguna persona que huyo de Orario la misma noche que explotaron las bombas, y que no fueron pocos los que se fueron precisamente.

Hermes mordió la punta de su pulgar, ¿exactamente que decirle a Zeus? ¿muerto o perdido? Peor aún ¿Qué decirle Hera? La mujer estaba emocionalmente inestable luego de enterarse de la muerte de Meteria, ¿Cómo decirle que Bell estaba perdido o posiblemente muerto?

-vamos a hacer lo que mejor hacemos…Asfi-

Acomodando su sombrero Hermes puso una mirada afilada.

-empecemos a recolectar información-


-a ver pequeño déjame quitarte eso-

Pidió amablemente Freya tomando los adhesivos del pañal del pequeño albino, él bebe, aparentemente disgustado por la idea, empezó a moverse sobre sí mismo en un vano intento por detener a Freya.

-vamos no podre bañarte con eso puesto-

Freya había llevado al bebe peliblanco a su habitación personal de Folkvangr, sin nadie (con conciencia al menos) a quien pudiera encargarle el cuidado del niño ella tendría que hacerse cargo hasta que encontrara a alguien; el cuerpo del niño estaba cubierto aun por una fina capa de polvo y cenizas, por lo que pensó que sería buena idea asear su cuerpo, pero…

-¡o no!-

Grito ella un poco asustada al ver al bebe sumergirse hasta lo más profundo de la tina.

¡¿Cómo podría saber que los bebes no sabían nadar?!

Sacándolo a la superficie el pequeño peliblanco tocio rápidamente toda el agua que había entrado por sus vías respiratorias.

-eso eso…bótalo todo-

Dándole pequeñas palmadas Freya le ayudo con esta tarea, obviamente el niño comenzó a llorar después de eso.

-(¿esta habrá sido buena idea?)-

La pregunta de Freya vino acompañada de una rápida negación.

-tu será mi Ord, así que no puedes morir hasta entonces, yo me encargare de hacerle fuerte para que tu alma…-

"Whaaa"

Sin tomarse la molestia de escucharla, no es como si la entendiera, el pequeño Bell continúo llorando mientras tomaba la mejilla de la diosa de la belleza y tiraba de ella.

-(esto va a ser difícil)-


-¡YA LES HE DICHO CIENTOS DE VECES QUE NO QUIERO PELEAS EN MI COCINA! ¡SI TIENEN PROBLEMAS RESUÉLVANLO LEJOS DE MÍ!-

-¡CÁLLATE VIEJA OGRO!-

[Golpe]

-¡no te he dado el permiso para hablar pequeño imbécil!-

En el comedor de Folksbang los hijos de la diosa de la belleza estaban presenciando una escena bastante frecuente en el comedor, una muy enfadada Mia Grahan golpeando a probablemente un nuevo integrante de la familia, debía serlo, no había ninguna otra explicación, pues nadie que llevara tiempo en la familia Freya era tan estúpido como para iniciar una pelea en el comedor de Mia.

La capitana de su familia ordeno, no, mejor dicho, amenazo a todo aquel que osara en ocasionar algún alboroto en su cocina o comedor, todos rápidamente aprendieron por las malas por qué no era bueno idea pasar sus palabras por alto.

La [Pequeña Gigante] o [Ymir] como quieras llamarla, castigaba severamente a quien fuera tan estúpido como para llevarle la contraria, nadie estaba salvo de su castigo.

Los hijos de Freya miraban curiosos rezando para que a Mia se le fuera un golpe y le arrancara la cabeza al elfo contra quien discutía….mejor dicho que estaba apaleando; familia o no todos solo se veían como obstáculos para alcanzar el amor de su diosa Frey…

-¡Fraya-sama!-

Tan solo el escuchar su nombre basto para que todos girasen la cabeza de un lado para otro como gallinas en busca de su tu tan amada diosa, divisándola rápidamente entrando al comedor, algunos se pusieron de pie firmes a un lado de sus mesas dándole una inclinación a su deidad patrona esperando ser notados por esta; salvo por Mia quien no le importo que Freya estuviera en su cocina y siguió dándole un escarmiento al miembro menor de su familia; se le hizo raro, muy raro el ver a Freya en SU comedor, pero no por eso iba a detener de dar su castigo.

-neh Mia-

Le llamo está parándose detrás de ella.

-dame un segundo estoy en algo importante aquí-

Caras enojadas y tensas se reflejaron en el rostro del resto de dependientes de la diosa de la belleza.

¡¿Cómo se atrevía a hacer esperar a su diosa?!

Ese pensamiento quedo en los confines de sus mentes, incapaz de salir luego de ver los amenazantes ojos de Mia, quien volteo a verlos tras sentir la ira en sus miradas, retándolos con los ojos a intentar hacer algo, cosa que no iba a pasar.

-fufufu ya veo ya veo pero….-

Mas con sus sentidos de nivel 6 Mia pudo captar un…¿balbuceo?

Volteando a ver a Freya la encontró cargando un bulto a nivel de su pecho.

-¡¿que demonios haces con un bebe?!-

Pregunto Mia notando la pequeña cabellera blanca entre los pechos de Freya, el niño en cuestión era cargado en los brazos de la diosa, con su cuerpo envuelto en…¿uno de los vestidos de Freya?

¿un bebe?

Se preguntaron sus demás hijos.

-mmmm lo encontré…-

-¿Cómo que lo encontraste? Explícate-

-tranquila, no lo secuestre si eso te preocupa, lo encontré bajo de uno escombros, al parecer quedo huérfano porque la persona con quien estaba murió aplastada-

Explico calmadamente Freya.

-lo estas asfixiando-

Mia señalo notando la insana manera en que el niño se movía en el pecho de su diosa, alterada que su posible Ord muriera asfixiado Freya lo separo de su pecho para alivio del niño quien cómicamente volteo en dirección de Mia y le alzo la mano como en señal de agradecimiento.

-gracias por decírmelo…sabía que eras la indicada para este trabajo-

-¿trabajo?-

Extendiéndole los brazos Freya pidió a Mia que cargara al niño, algo dudosa ella lo hizo

-quiero que lo cuides-

-…..-

-….-

-¡de ninguna manera!-

Y más rápido que instantáneamente Mia volvió a dejar al niño en los brazos de Freya, dejar que Freya lo cuidase probablemente sería lo peor que podría pasarle a ese niño, pero ella no quera hacerlo.

-¡encárgate tu o busca a alguien más que lo haga!-

-es una or…-

-¡una orden nada! Tú lo trajiste tu encárgate-

-me estoy encargando a encargártelo a ti-

Chispas parecían salir de los ojos de ambas mujeres, o eso creían ver los dependientes de Freya.

-¡no! ¡De ninguna manera, si este es otra de tus formas de pasar tu aburrimiento busca a alguien más! No me involucres en esto-

Dando por terminada la conversación Mia se retiró a la cocina.

-al menos dime que comen los bebes-

Mia hizo presión en el puente de su nariz, ese niño no iba a sobrevivir si lo dejaba solo en las manos de Freya.


-podrías repetir lo que acabas de decir-

Moviéndonos a otro lugar, en un pequeño pueblo no tan alejado de Orario una deidad exigía respuestas a la persona frente a ella, sus brazos cruzados y su expresión enojada daban la impresión de que estaba a punto de atacar a alguien, más específicamente al hombre delante de ella.

-se perdió Hera, no sé dónde puede estar-

Un sonido sordo resonó en todo el pueblo ahuyentando a las aves que estaban cerca.

-¡UN DIA! ¡solo estuvo contigo un día y se pierde! Maldita sea Hermes-

Con su mano aun extendida por la bofetada que le había dado al dios mensajero, Hera exclamo con ira en su voz, siendo otra situación Asfi abría disfrutado haber visto como abofeteaban a su dios, pero en ese momento no le causo gusto precisamente, se encontraba retraída y cabizbaja en una esquina de la habitación que era lugar de reunión de tres dioses.

Zeus estaba mirando por una ventana, como ajeno a la conversación, no se había molestado en ayudar a Hermes intentando aplacar la ira de Hera, porque sinceramente, él también estaba furioso.

-¿Cómo tienes la cara de venir aquí y decir que está perdido?-

Otro golpe fue asestado en la mejilla de Hermes haciéndolo caer sobre su trasero.

-¡no fue mi culpa Hera! Evilus ataco con bombas y…-

-¡NO ME INTERESA!-

Y antes de que pudiera dar un tercer golpe Zeus detuvo su mano que estaba a medio camino.

-ya basta…Hera-

-Zeus-

-no creo que Hermes tuviera algo que ver en su desaparición, déjalo hablar, luego puedes juzgar-

La voz del barbudo dios no era la alegre y serena de siempre, no, no era ese idiota pervertido a que todos tachaban de tonto, y eso, tanto la diosa del matrimonio como el mensajero lo entendieron al instante.

-ya estoy cansada de esto Zeus, primero el dragón, luego Orario, después Meteria y ahora….ahora-

-yo también perdí a una hija ese día Hera, estoy tan molesto como tu créeme, lo de Evilus fue un incidente que nadie previo, y de haberlo sabido habría sacado a Bell apenas estuvo bajo mi custodia-

-Hermes…-

Un eléctrico sonido provino del cuerpo de Zeus, producto de la estática que la ira había producido en su cuerpo; Hermes se estremecio en sus adentros al escuchar la imponente voz del dios del trueno pronunciar su nombre.

Maldecía su suerte infinitamente al igual que la impaciencia de Hera, la diosa del matrimonio, incapaz asimilar la idea de que el niño de Meteria estaba solo, llorando por el calor y atención de su madre se apresuró a acercarse al pueblo más cercano a Orario, y envió a uno de sus dependientes a por el dios mensajero, al menos agradecía que Zeus también estuviera presente, dudaba de que pudiera mantener su estadía en el mundo mortal si lo dejaban solo con Hera.

-¿Qué estabas haciendo cuando Bell desapareció?-

Pero, después de escucharlo ya no se sentia tan seguro estando al frente de Ze….no, del rey de Olimpo.

-estaba despidiéndome de Metería dándole un funeral lo más digno que pude-

El intenso azul eléctrico de los ojos de Zeus era opresivo, gritaba dominio e intentaban buscar rastros de mentira en los ojos de Hermes.

-ahora, otra pregunta…¿tu planeas deliberadamente la…"desaparición" de Bell para que se quedara en Orario?-

Asfi sentía su cuerpo pesado, ¿esta era el poder de un dios? El trago de saliva de Hermes fue perfectamente audible por todo en el cuarto.

Un:

-no-

Fueron las únicas palabras que salieron de los labios de Hermes.

-bien…entonces…-

Y pese a que en sus adentros estaba aliviado de la confianza que Zeus tenía en sus palabras, ese alivio no tardo en desaparecer.

-escúchame, y quiero que lo hagas muy bien…..esto también va para ti…Perceus-


-bien hora de irse a dormir-

Depositando el cuerpo del pequeño niño albino en una de las camas de las habitaciones libres, Freya lo arropo con una manta.

-no tenemos cunas aquí, asique por esta noche tendrás que dormir aquí-

Había sido un día….curioso, Freya apreciaba el cambio de rutina aunque, cuidar a un bebe no era exactamente lo que tenía en mente para un cambio de rutina. Mia había sido de gran ayuda, al final la capitán de su familia le improviso un biberón al niño para poder alimentarlo, pero seguir dándole de comer de esa forma no era correcta, necesitaba leche materna directamente del seno, sino, no podría desarrollarse bien y crecer sano y fuerte, y Freya quería que su Ord creciera sano y fuerte.

Mia le había dicho que podría alquilar un seno materno, Freya no sabía ni que eso existía, ¿Cómo sería un seno materno? ¿estaría echo de algún material especial que simulara la piel humana o algo parecido? Y ¿exactamente hasta qué punto del pecho estaba hecho? ¿solo el seno? ¿el tronco completo? ¿o la totalidad del cuerpo?

Esas preguntas hicieron que Mia suspirara y temiera por el futuro del niño, mientras que los demás hijos de Freya, bueno….ellos suspiraron encantados con la torpeza de su diosa.

-estará bien así ¿o debería traerte otra manta?-

Ante la duda de saber si el niño estaba bien abrigado para la noche Freya se cuestionó, pero su rostro pensativo fue roto cuando sintió un jalón en su dedo.

-si tienes hambre dime, pero no vuelvas a meter mi dedo en tu boca por favor-

Pidió serenamente Freya notando como Bell tiraba de uno de sus dedos con su pequeña manita, pero contraria a lo que la diosa creía el niño solo abrió la boca en una linda sonrisa.

-en verdad que eres una cosa muy linda-

Dándole una caricia en la mejilla Freya se dirigió a la puerta apagando la luz antes de salir del cuarto.

-¿seguro que no quieres otra manta?-

Una expresión en blanco se posó en la cara del niño como si hasta el mismo entendiera lo tonto que era el hacerle una pregunta a un bebe.


-¿entonces no es un seno hecho artificialmente?-

-¡ya te he dicho que no!-

-¿entonces qué es exactamente?-

-una mujer de carne y hueso cuyos senos producen leche materna y pone en alquiler su pecho-

-¿para que una mujer quisiera alquilar su pecho?-

-yo que voy a saber, por dinero tal vez-

-¿y qué pasa si un pervertido alquila su pecho? Tendría que dejar que chupe de su seno, entonces estaría vendiendo su cuerpo a un pervertido por dinero, lo que la convierte en una prostituta ¡¿esperas que alquile a una prostituta para que alimente a un bebe?!-

Los dientes de Mia rechinaron al escuchar la absurda lógica de su diosa.

-¡porque carajos no te quedaste en Folksvangr!-

-quería saber qué clase de mujer pretendes que contrate-

-¿y porque trajiste al niño?-

Señalado al pequeño infante en los brazos de Freya quien jugaba con los cabellos de la diosa dándole uno que otro tirón para molestia de Freya y diversión de Mia.

-podría escaparse si lo dejo solo-

-…-

-…-

-…-

-(O/O)-

-Freya-sama…¿está usted bien?-

Pero que pregunta, obviamente que no estaba bien, como podría pensar que un bebe iba a tener la suficiente capacidad como para huir de Folkvangr, Freya pareció entenderlo por lo que se sonrojo muy avergonzada.

-es aquí-

Parándose frente a una iglesia abandonada Mia toco la puerta y un:

¡un momento!

Fue perfectamente audible del otro lado de la puerta, Freya se paró en silencio a un lado de Mia esperando junto a ella mientras examinaba con sus ojos el exterior de la iglesia.

-entonces….ella es una…-

-no es una prostituta-

Negó Mia antes de que Freya terminara de articular bien alguna respuesta, y antes de que pudiera hacer algún otro comentario la puerta de la iglesia fue abierta.

-¿Mia-sa…?-

-es usted una prostituta-

-¡ah!-

Apenas una mujer de cabellos negros y apariencia modesta se asomó por la puerta Freya se acercó a ella haciéndole la pregunta en cuestión, la mujer, quizás avergonzada por la pregunta o sorprendida por la misma fue lo único que alcanzo a pronunciar antes de quedar encantada por la belleza de Freya, sus efectos incluso se multiplicaron por la cercanía de la diosa en cuestión; cercanía que no duro mucho pues Mia le tomo del cuello de su camisa y la echó para atrás.

-hola María, lamento venir a molestarte, podemos hablar….adentro de ser posible-


-oh, ya veo asique esa es la situación-

Comento una María ya respuesta del encanto y comentario de Freya, la mujer de aspecto amable se encontraba recargada en una mecedora con su pecho izquierdo descubierto mientras sostenía delicadamente cerca de este al pequeño Bell quien comía del seno más que a gusto.

Mia estaba sentada frente de ella con los brazos cruzados, hacia un tiempo ya que conocía a María, ambas trabajaron en un restaurante cuando eran jóvenes, antes de que Freya arrastrara a Mia a su familia, no se podía decir que eran mejores amigas, pero Mia confiaba mucho más en María que cualquier miembro de su familia.

María era una mujer viuda pese a tener veinte y tantos años, la mazmorra había tomado la vida de su esposo quien, queriendo algo mejor para ella se unió a una familia e incursiono durante un tiempo los pisos superiores, el final ya es bien sabido, María no tenía hijos propios por ser una mujer infértil, pese a eso tenía una buena salud y podía amamantar, fue la primera, y de hecho la única opción que a Mia le vino a la cabeza para alimentar al niño que Freya había rescatado.

Hablando de la diosa la misma estaba parada en una esquina, Mia le había ordenado no moverse de ahí y no decir nada antes de que volviera a hacer o decir otra estupidez.

-por supuesto Mia-san, estaré encantada de hacerlo, pero…..¿porque no alimentas a tu propio hijo? ¿tienes problemas para amamantar?-

Mia casi se ahoga con su propia saliva y Freya no demoro en soltar una carcajada.

-¡no es mío!-

Protesto ella inmediatamente pasándole a contar a la peli negra el cómo Bell termino en la familia Freya.

-oh…ya veo, eso es muy desafortunado-

Los ojos de María reflejaron tristeza mientras observo al niño que no paraba de chupar de su seno… ¿cuánto tiempo abra pasado sin comer? Se preguntó María.

-yo también me he encontrado con casos similares-

Mia volteo en la misma dirección que María, encontrándose con un par de ojos curiosos que se asomaban detrás de una puerta, y que rápidamente se ocultaron al ver que habían sido descubiertos.

-a partir de ahora no tendrás que preocuparte por el dinero, se te pagara una buena suma por prestarnos tu seno-


-adiós María, me asegurare de supervisar personalmente que recibas tus pagos-

Cerrando la puerta de la iglesia Mia se despidió de su antigua amiga.

-bien Freya hay lo tienes, el niño no tendrá que preocuparse por…-

Guardo silencio a mitad de oración al percatarse de lo que hacía Freya.

-¿Qué está haciendo?-

Dejando su pecho izquierdo al aire y pegando la cabeza del niño a él era obvio lo que la diosa estaba….o intentaba hacer.

-¿no es obvio?...lo estoy amamantando-

Hay más de una cosa mal en esas palabras, aunque a Mia se le hacía gracioso el ver como el niño empujaba el seno de la diosa lejos de su cara, quizás porque estaba lleno o porque hasta un bebe como él entendía que los dioses no pueden amamantar.

-tu….¿eres tonta?-


-vamoooos~~~ dilo…dilo otra vez~

Agitando un sonajero frente al niño, Freya pronuncio suplicantes esas palabras, 6 meses habían pasado desde que Bell llego a las manos de la diosa de cabellos plateados, en general el tiempo había pasado sin ningún percance para la vida del niño, Freya le proporciono todo lo que un infante de su edad necesitaba ¡y más! Solo lo mejor para su futuro Ord.

Una cuna amplia y espaciosa seguramente mucho más grande que muchas camas de personas adultas, todos los juguetes que el niño pudiera desear, ropa hasta decir ya vasta, una nana que se hiciera cargo de atender todas sus necesidades (idea de Mia pues dudaba que la diosa de la belleza tuviera las capacidades de cuidarlo), y por supuesto, toda la leche materna que el pecho de María pudiera proporcionar, lo mejor y solo lo mejor.

-lady Freya…seguir insistiendo no servirá en nada-

Freya volteo hacia la mujer que se encontraba en la misma habitación que ella, hacia la nana que había contratado, cuyo nombre era Kimiko Katase, sus mejillas se inflaron y expresión molesta exigía que no la molestara.

Freya hubiese preferido contratar a María, la mujer parecía ser una buena candidata a nana aparte fue quien amamanto al niño hasta que este no necesito de más leche materna, pero la mujer tenía a varios niños huérfanos a su cuidado y no podía dejarlos de lado para atender a Bell, cosa que Freya entendió.

Pese a ya no necesitar de sus servicios Freya (y Mia) se encargó de proporcionarle a una mujer suficiente dinero para poder mantenerse por mucho tiempo y poder arreglar la deteriorada iglesia que era su hogar.

Kimiko Katase, era una mujer mayor cuya edad rondaba los 40 años, había sido la cuidadora del pequeño Bell durante los últimos meses, Freya de vez en cuando convivía con el niño, pero mayormente Kimiko era quien más pasaba tiempo con el pequeño albino.

Aunque eso cambio ase cuestión de tres días, cuando finalmente el pequeño Bell pronuncio sus primeras palabras.

Un "okaa-wan"

Había bastado para hacer llorar a la diosa de la belleza, y no de la forma que creen.

-no no no, no oka-chan, ¡no vuelvas a repetir eso!-

Ella no quería ser vista como una madre por su Ord, ¡qué mujer querría eso!...exacto, ninguna.

Pero su actitud cambio esa misma mañana, Freya se pegó a la cuna del niño y haciéndole caras y morisquetas espero pacientemente a que el niño volviera a hablar.

-¡creo que lo dijo!...¡definitivamente! ¿lo escuchaste cierto? Me dijo Oka-chan otra vez-

Y levantándolo en el aire Freya abrió sus labios formando una sonrisa boba imitando a la del bebe, Kimiko solo miro con una gota de sudor bajando por su cien, estaba más que segura que el niño ni siquiera emitió ningún ruido, pero quien era ella para sacar de su ilusión a la diosa de cabellos plateados.

-waah gaa…-

-¿Qué tienes pequeño? ¿te pasa algo?-

Le consulto Freya acercando al peliblanco a su pecho.

-creo que tiene hambre Lady Freya-

-mmmmh por supuesto que ya lo sabía-

Haciendo un puchero Freya mintió con todas las letras.

-bueno en ese caso iré a prepararle algo para que el niño coma-

-aquí te estaré esperando-

Cerrando la puerta detrás de ella Kimiko suspiro con algo de nervios.

"no pasara nada si la dejo sola con el niño"

¡Falso!

Apenas regreso con una papilla en una pequeña bandeja y un babero en sus manos Kimiko se encontró con la cuna boca abajo, escombros por el piso, una pared derribada y….¡¿eso era una montaña?!

-pe...pero…..¿qué paso aquí?-

-Freya-sama noto que estaba tardando demasiado y llamo en mi ayuda para que fuera a conseguirle comida al bebe-

Kimio se estremeció y él bebe lloro al escuchar la gruesa e intimidante voz de la montaña.

-¡Ottar lo hiciste llorar!-

Le reprocho Freya.

-mis disculpas Freya-sama-

Y como si no hubiese sido suficiente el peliblanco lloro más fuerte al escuchar una segunda vez la voz de Ottar, el hombre montaña. Kimiko solo suspiro cansada, y viendo que la papilla ya no era necesaria se dispuso a irse ya que Bell estaba comiendo de…

-lady Freya….¿que es lo que esta comiendo Bell?-

Queriendo una confirmación antes de soltar alguna conclusión Kimiko quería asegurarse que lo que estaba en la boca del niño era lo que creía.

-eh?..ah, son jaggamarukun…es un vegetal por lo que es saludable-

Inflando su pecho como si fuera cosa de orgullo Freya le explico, la bandeja con la papilla callo de las manos de la nana y corrió a sacarle la papa de la boca al niño.

-¡no puede darle eso!-

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué no?!-

Exigió saber Freya disgustada de ver al niño llorar apenas le arrebataron su bocadillo de papa.

-¡es comida frita! No puede comer nada frito, no aportan ningún nutriente y tiene demasiada grasa, podría hacer que sea propenso a desarrollar obesidad mordida en un futuro si come comida frita a esa edad-

La cara de Freya palideció al pensar que su niño podría ser un obeso en el futuro.

-oh no…¡Ottar! ¿Por qué trajiste algo como eso?-

-usted me pidió que lo trajera Freya-sam…-

-bueno no importa, no empecemos a señalar culpables, aquí todos tenemos la culpa…ahora vamos escupe eso Bell-kun-

Se excusó la diosa en un vano intento por quitarse la culpa de encima, y queriendo hacer que Bell escupiera el trozo de Jaggamarukun metió su dedo en la boca del peliblanco…aunque no fue una muy buena idea.

-iiitaaaayyy!-

Si, los dientes de Bell ya estaban empezando a crecer y eran bastante duros, verificado por la diosa de la belleza.


-Asfi dime algo por favor-

En uno de los tantos callejones de Orario, el dios mensajero consulto a su dependiente más cercana con una latente esperanza en su corazón, pero esas esperanzas se destruyeron al notar la nerviosa expresión de Asfi.

-es como pensábamos Hermes-sama…Freya tiene a Bell-

Hermes tuvo que contener las ganas de lanzar maldiciones al aire, entre todas las personas porque tenía que ser Freya.

Ya tenían bastante tiempo intentando conseguir alguna pista del posible paradero de Bell, pero sus búsquedas habían sido en vano, no fue hasta que Hermes deslumbro a la diosa de la belleza dirigirse a una iglesia que no se veía en las mejores condiciones.

Estaba angustiado, Hera no era precisamente una persona que quisieras tener de enemigo, la diosa del matrimonio podía hacerte la vida imposible sin mucho problema, peor aún, estaba Zeus, Hermes trago ante esa posibilidad de tener al dios del trueno como enemigo; digan lo que diga Zeus era aterrador cuando se enojaba, sumado al hecho de que el rey del olimpo le había advertido que esperaba que la próxima vez que supiera algo del dios mensajero Bell estuviera con él, si no, iba a lamentarlo.

Difícilmente Hermes, y cualquiera de hecho, podría tomarse una amenaza de Zeus a la ligera.

¿pero que podía hacer?

Estaba contra las cuerdas, no podía simplemente ir con Freya y decirle "al niño que tienes es el nieto de Zeus y Hera, podrías entregármelo para llevarlo con ellos"

Sería estúpido pensar que así Freya se lo daría, Zeus y Hera actuarían sin importar que estuvieran exiliados y vendrían por Bell eso era seguro, pero la advertencia de Zeus más que clara y él, francamente no tenía ansias por saber cuál era el destino que le amparaba con el dios del trueno.

Debía pensar, y debía pensar bien que podía hacer, con alguien como Freya uno no se podía permitir ni el más mínimo tropiezo.

Si, tendría que planear MUY bien su jugada, un juego de guerra por Bell contra la familia Freya era imposible de ganar para su familia, una negociación con Freya era causa perdida, y un trueque pues….no encontraba algo que la diosa de la belleza no pudiera conseguir en este mundo, lo que lo dejaba con una única opción.

El secuestro.

Si era estúpido, muy estúpido, pero era la mejor estupidez que se le podía ocurrir, infiltrarse en Folkvangr no era imposible, difícil, pero no imposible, además conocía la que fue la casa de la familia Hera como la palma de su mano; pasillos, pasadizos, entradas secretas, todo estaba en su mente y podía trazar un plano de la mansión en cualquier momento que lo quiera gracias a que la exploro en su totalidad cuando esta pertenecía a la familia Hera.

-vamos Asfi….tenemos mucho por hacer-

Caminando a la salida del callejón el dios mensajero fue seguido de cerca por su dependiente, tan preocupados estaban con la situación y la latente amenaza que estaba sobre ellos que no notaron un par de ojos felinos observándolos desde los techos de los edificios.

-tsk ¿Quién se piensa ese dios que es?-

-algo nya esta nya planeando nya-

-gracias Ania por señalar lo obvio, de verdad que no me había dado cuenta-

Comento poniendo los ojos en blanco.

-lo nya se nya por nya eso nya te lo nya tengo nya que nya aclarar nya Allen-nii nya-

Allen tuvo que agacharse para evitar el mareo que le daba el intentar entender a su hermana.

-vamos…tengo que avisarle de esto a Freya-sama-


-y entonces el noble caballero de armadura tomo entre sus brazos a la hermosa princesa, sonrojada y tímida, la princesa abrazo en cuello del caballero, con mirada apenada y ojos cristalinos miro al caballero y le susurro "hazme tuya" tirándola a la cama y despojándola de su vestido el caballero desato su armadura desenvainando su espada y con una mirada deseo la miro a la princesa y le dijo…-

-lady Freya….no creo que ese tipo de cuentos sean adecuados para un niño de 2 años-

La joven voz de una chica llego a los oídos de la diosa de la belleza, negando las acciones de su diosa de contarle una historia tan….dirigida a personas adultas al pequeño niño sentado entre sus piernas.

-mmmh yo no veo ningún problema en esta historia-

-oka-chan oka-chan ¿Qué paso después? ¿Qué paso con el caballero y la princesa?-

Aunque la inocente y tierna voz del niño por un momento la hizo recapacitar.

Casi dos años habían pasado ya desde que Bell llego a la vida de Freya, y desde entonces la diosa no había hecho más que encariñarse con el niño, y aunque aún no había abandonado la idea de que el fuera su Ord adopto el papel de su madre en su totalidad, dejándola que la llamara Oka-chan, dándole de comer, arropándolo por las noches, atendiéndolo cuando estaba enfermo, leyéndole historias como ahora.

Despidió a toda nana y empleada que había contratado para el cuidado del niño y fue ella quien se encargó de atenderlo, sea por capricho o por querer imitar un rol de madre, encontró cierta satisfacción en hacerlo, bueno, eso y aparte que no quería compartir los abrazos del niño con nadie.

-pues…-

Freya ojeo el libro un segundo, pasando de página en página, verdaderamente que era un libro con contenido bastante…picante para un niño de 2 años, miro hacia arriba un segundo, en dirección de su hija de cabellos grises, ella solo negó con la cabeza.

-tuvieron una pelea de almohadas donde ambos ganaron…fin-

Y cerrando el libro dio por terminado el cuento.

-pero….el caballero tenía una espada….¿también pueden usarse para las peleas de almohadas?-

-¿dije espada? Quise decir su almohada más acolchada-

-pero…-

-escucha Bell si sigues insistiendo no te leeré mas cuentos-

Ese pareció ser un duro golpe para el niño cuyos ojos se humedecieron al pensar en esa posibilidad.

-Helluuum nee-chan~

Lloro el peliblanco extendiendo sus brazos a la chica.

-tú me leerás cuentos verdad-

Una flecha fue impactada en el pecho de ambas mujeres, de Freya pensándose de que Bell no quería leer más cuentos con ella, y de Hellum al ver como Bell extendía sus bracitos con una expresión suplicante…era adorable.

El pequeño sin dudas tenía una apariencia que despertaban los instintos maternos de cualquier mujer, nariz pequeña, ojos grandes y expresivos, abundante melena blanca, y su pequeña estatura lo hacían parecer un lindo conejito.

Era el niño mimado de Freya, no existía persona más consentida en el mundo, la diosa de la belleza le entregaba todo y más, todo lo que pudiera pedir por su boca lo tenía, desde juguetes, hasta abrazos y mimos; y pese a tenerlo todo el niño era amable y cariñoso, no había cosa que él no quisiera compartir, desde sus juguetes con los niños del "orfanato" de María, hasta su comida con su Oka-chan o demás miembros de su familia.

Y bueno….también era muy muy muy torpe, era el típico niño que se tropezaba con sus propios pies y que tenía la habilidad de ahogarse con su saliva si hablaba muy rápido, más de una vez Freya lo llevo a la clínica Dian Sech incapaz de creer que existiera alguien tan torpe…..si tan solo se diera cuenta de que ella pudo haber causado esa condición en el niño; pero que importaba, su torpeza multiplicaban su factor adorable por un infinitos por ciento.

Hellum no entendía como es que lo miembros de su familia podrían aborrecer al niño…..bueno si lo entendía, era a causa de sus celos, toda la atención de Freya, todo el cariño de su diosa, todo su….amor; la forma en que o consentía, lo abrazaba, besaba, dormía con él y estaba a su lado despertaban los celos en los miembros de su familia que deseaban con locura la atención de la diosa; no iba a negarlo, ella también llego a tener cierto remordimiento contra el peliblanco, pero después de conocerlo, no podía decir que tenía algún sentimiento negativo por él.

[tock tock tock]

-Freya-sama….-

-ah Ottar adelante-

Ante la autorización de la diosa el gigante Boaz entro a la habitación de Freya ubicada en la torre Babel, anta la falta de algún ruido proveniente del Boaz, Freya volteo en su dirección, notando el silencioso llamado de Ottar.

-Hellum, cuida por favor de Bell mientras regreso-

-¿A dónde vas Oka-chan-

Antes de responderle Freya beso su frente y lo bajo suavemente de su regazo.

-espérame aquí con Hellum, tengo que ir a atender a unos invitados-

Pasando antes por las librerías que estaban detrás de su trono aterciopelado, busco entre su nueva sección un libro en específico.

-ten-

Mostrándole la cubierta del libro el niño, emocionado, lo arrebato de las manos de la diosa.

-Hellum nee-chan Hellum nee-chan….-

Y corriendo a mostrarse a su one-chan le pidió suplicante.

-leemelo por favor-

Hellum rio nerviosamente…

-(no necesito el libro para contar esa historia)-

Tomándolo con una de sus manos Hellum leyó el título "Argonauta" en la portada del libro, incontables habían sido las veces que escucho esa historia narrada por los labios de su diosa para el niño, no sabía porque, pero amaba esa historia.

Y mirando su ilusionada sonrisa y como la invitaba a sentarse en el trono de Freya como si fuera un asiento cualquiera Hellum no tuvo corazón de decirle que no.


-Ara ara pero que inesperada visita-

Cruzando sus brazos al nivel de su pecho resaltando su busto Freya miro a una ya conocida personaje, ella y varios otros rostros eran los que estaba frente a ella, hijos de un dios a quien ella no tenia en un muy buen concepto.

Las caderas de la diosa se menearon sensualmente encantando a los más débiles de voluntad, pero aun los más fuertes de mente como lo eran sus hijos se quedaron encantados con el simple caminar de su diosa, salvo por una persona quien aparto la vista con ojos cerrados sabiendo lo que ocurriría si miraba a la diosa en cuestión.

-es un sorpresa tenerlos aquí…díganme…¿hay algo en que pueda servirlos?-

Caminando frente a ellos, acaricio el rostro de cada uno mientras pasaba frente a ellos, estaba atados e inmovilizados, arrodillados completamente incapaces de hacer algo, con sus corazones latiendo descontrolados al sentir l caricia de la diosa más hermosa que hayan visto.

-díganme, ¿Hermes necesita algo de mí? Si es así porque no vino a pedírmelo personalmente en lugar de enviar a sus hijos-

Tomándola del mentón obligo a Asfi a levantar la vista, el simple rose de sus dedos bastaron para hacer que sus fuerzas desaparecieran, dejándola completamente a la merced de la mano de la diosa. Asfi no quería, se negaba a caer ante el encanto de Freya pero….era tan delicioso.

-¿me dirías que haces en mis dominios?-

Y la sedosa voz de Freya acompañada de su petición le dio el ultimo empujón a la vice capitana de la familia Hermes.

-mmmh….está bien puedo esperar….-

Pero antes de que siquiera pudiera articular palabras Asfi agradeció a los cielos que Freya aparta de su mano de su mentón.

-mande a buscar por Hermes, quiero escuchar la razón de su…allanamiento, a mis dominios directamente de él-

Mas el miedo se multiplico al escuchar esas palabras.

Freya no era tonta….bueno no tanto, ella sabía que últimamente Hermes y su familia han estado siguiéndole los pasos, lo supo el día en que Allen la siguió al "orfanato" de María, el hombre gato detecto la presencia de 3 dependientes del dios mensajero, y eso puso en alerta a Freya, cuando Hermes se movía, nada bueno pasaba a los que estaban involucrados en esos movimientos.

Ordeno a su familia el estar mucho más alerta, mucho más atentos, y siempre con la guardia en alto, que no ahuyentaran a los hijos de Hermes, que simplemente les siguieran el juego y les diera ese falso pensamiento que con sus objetos mágicos podían engañar sus sentidos.

Ella sabía que Hermes planeaba algo, una infiltración en una de sus casas más específicamente, buscaba algo en la antigua morada de Hera según Freya, no sabía que era ese algo, pero estaba interesada; ¿Qué podía ser? Era la pregunta, su familia había registrado de arriba abajo incontables veces la morada de la antigua familia más poderosa del mundo, y no habían encontrado nada, por eso decidió esperar al día en que Hermes lo buscara para ella.

La invasión había tardado años en llegar, incluso la había olvidado por un instante, pero su familia, por sus órdenes, siguieron alerta, nunca dejaron Folkvargn ni Babel sin protección ni por un segundo hasta que finalmente llego el día.

-aaah Freya cuanto tiempo sin…-

-al grano Hermes-

Escuchando al escandaloso dios llegar, con su habitual personalidad como si su intento de allanamiento ni siquiera hubiese pasado, pese a que sus hijos incluida su vice capitán, estaban maniatados en el piso rodeados por los ejecutivos de su familia.

-¿a que han venido?-

El dios mensajero tenía que pensar con sumo, sumo cuidado sus palabras, si su lengua tenia, aunque sea el más mínimo desliz, estaría perdido.

Debía admitirlo, había cometido un terrible error, sus ansias y desesperación lo habían llevado a tropezar con una de las peores personas, pero ¿Qué podía hacer? Con la amenaza latente de Zeus y las constantes presiones de Hera por saber dónde estaba su nieto lo estaba agobiando.

Los dioses griegos aún no habían invadido el hogar de la familia Freya, sin que importar romper el exilio que fue impuesto sobre ellos, porque ninguno sabía que Bell estaba en las manos de Freya, de saberlo Orario estaría bajo un guerra de familias; Hermes siempre mantuvo su argumento de que no había señales ni pistas del niño de Orario, por lo que era probable que fue llevado fuera de la ciudad por alguna persona que allá evacuado, eso le sirvió para ganar tiempo y planear el rescate del niño.

Más de un año de planeación y recolección de materiales para la creación de objetos mágicos que ayudasen a sus hijos a infiltrarse sin ser descubiertos en la morada de la diosa de la belleza.

Sumado a la falsa ilusión de no haber sido descubiertos le dio una pequeña esperanza a Hermes de que el rescate pudiera salir exitoso, pero se equivocó, de la peor y más patética forma posible, ya el daño estaba hecho, había perdido esta vez, pero, pasara lo que pasara no podía revelar que sus motivos eran…

-venir por Bell-

-¿Cómo?-

Pregunto Freya, Hermes no pudo evitar que la palma de su mano chocara con su cara, Asfi y sus demás hijos no estaban mejor luego de escuchar las palabras de uno de sus compañeros.

-veníamos por Bell-

En ese punto Hermes ya lo sabía, no había vuelta atrás, había considerado la altísima posibilidad de que sus hijos cayeran ante los encantos de Freya, pero en el escenario que planeo, no había lugar para un encuentro con la diosa de la belleza.

Toda amabilidad desapareció del rostro de Freya al escuchar esas palabras, sus ojos brillaron en un tono purpura y camino con agresividad en dirección al dios mensajero cuyas mandíbulas estaban más apretadas que nunca.

-dime todo ahora mismo-

Luchar ya era imposible, seguir ocultando la verdad mucho más, luego de caer ante el encanto de Freya en su totalidad Hermes no tuvo otra opción que hablar con la verdad.

-¿Qué es lo que buscas de Bell para querer secuestrarlo?-

-porque es el nieto de Zeus y Hera-

Las mandíbulas y expresiones de los dependientes de Freya, que hasta ahora se habían mantenido completamente desinteresados en la conversación, explotaron en completa sorpresa.

"¡Zeus! ¡Hera! ¡ese niño!"

Mia y Ottar, quienes eran los únicos que quedaban de su familia, aparte de su diosa, quienes habían estado presentes en los tiempos de oro de ambas familias, que ya se consideraban extintas, no podían dar precio a lo que escuchaban, un puente entre ambas familias viviendo bajo el mismo techo que ellos durante tanto tiempo.

Freya no estaba diferente, no tuvo ni tiempo de pensar cómo era posible cuando la respuesta llego por si sola a su mente.

-(Meteria)-

La favorita de Hera, se había quedado en Orario ahora que lo recordaba, era la única explicación, ese niño tenía que ser de ella, independientemente de que se halla embarazado antes o después del exilio de sus familias Freya solo podía pensar una cosa.

-de ninguna manera-

Ella no iba a entregar a su pequeño Ord, él era de ella, y nadie más, aun la misma diosa del matrimonia venga a intentar llevárselo no iba a permitirlo.

Porque ella amaba a ese niño, más que a cualquier otra cosa, más que a cualquiera de sus otros hijos, y no iba a dejar que nadie lo separar de su lado.

Nieto de Zeus y Hera o no, él era su pequeño, y solo de ella.

-Hermes, escúchame bien, escúchame muy bien-

Y para mantenerlo a su lado, necesitaba explicarle a Hermes que Bell era de ella, y que mejor forma que hacerle creer que siempre fue suyo desde un principio.


Un saludo, esta vez sí intentare ser lo más breve posible.

¿Qué les pareció?

Antes que nada, esto no es el inicio de otro fic, esto se suponía que debía ser un One Shot pero que termine por dividirlo en dos partes.

Esto se supone que lo debía publicar la semana pasada ya finalizado, pero por ciertas circunstancias mis vacaciones laborales terminaron un mes y casi una semana antes de lo previsto y mi tiempo para escribir se redujo drásticamente, aun así, estaré asiendo el esfuerzo para traerles la continuación lo mas pronto posible.

Aún falta mucho que contar en este….este….¿Two Shot sería la palabra? ¿eso existe? Bueno hagamos como que sí.

Haciendo un cálculo mental aún faltan entre 6.000 y 8.000 palabras para poder darle el final que quiero a este corto fic de dos caps, quizás un poco más o un poco menos.

Aclarar algunas cosas:

no se rebela la fecha exacta (al menos yo no sé ninguno) en qué Mia dejo la familia Freya, pero no tengo ninguna duda de que en los tiempos que maneje en este cap ella aún era capitana de su familia por eso aquí la vemos como tal.

Aquí no se respeta del todo la line a de tiempo del canon, me explico, Allen, Anya, Hellum y uno que otro personaje aparecerán antes que en el canon.

Los niños que están en el orfanato de Maria no son Roux, ni Fina ni ningún otro niño que ya conocemos, son solo personajes/niños de relleno…..de momento.

Esta idea la tenía desde hace tiempo, la de Freya cuidando a Bell desde que era un bebe, pero la idea no terminaba de convencerme y la dejaba de lado hasta que leí el One Shot: [Is It Wrong to Misunderstand My Odr?] de: Suahtloh; en cuyo OS Freya, en lugar de ser la pareja/amante de Bell se convierte en su madre, a raíz de leer ese OS me dio inspiración y luego de pedirle permiso a Suahtloh para usar su idea como base termine escribiendo este fic siendo mi propia versión de Freya mamá, asique Suahtloh gracias por dejarme usar tu idea.

(Aclaratoria: esto no es un copia y pega o una traducción del One Shot de Suahtloh, sino mi propia versión inspirado en su idea de Freya mamá, por lo que sí tienen tiempo y no tienen problemas en traducir el fic si no hablas inglés, pásate y échale un ojo a sus historias)

De momento eso sería todo, hay ciertos detalles que me gustaría aclarar un poco más, pero estoy exhausto, estos días he tenido que cubrir varios turnos y puestos que no me corresponden, en el siguiente cap daré por finalizado este fic y daré las ultimas aclaraciones en caso de que aun hallan dudas.

Ya es un poco tarde pero una disculpa si se toparon con varios errores ortográficos.

Algunos de ustedes me conocieron gracias a ZGMF-X13A Providence, y otros quizás les suene su nombre por su colaboración conmigo en el fic [Esta Mal de un Shota y tener un Harem], él también es escritor y tiene publicado un fic de Danmachi que esta genial y se los recomiendo bastante, al igual que varios fics de otros animes, pásense por su perfil y sírvanse.