Solo algo que salió.

¿ENTIENDES?

Una historia de Luan Loud


Pocas veces se miraba en el espejo para otra cosa que no fuera aplicar su impecable maquillaje de arlequín.

Pasaba la fría base blanca en toda su cara en un paseo lento de brocha, posteriormente daba realce a las mejillas con algún color contrastante o, dependiendo el público, dibujar una gota negra debajo del ojo izquierdo. Un toque que adoraba.

Luego, las cejas; delineadas exageradamente para enmarcar emociones acompañadas de un labial que simulaba ya sea una enorme sonrisa, o solo unos sensuales labios negros.

"Sensuales. Que poco aplicada está esa palabra, conmigo" se decía.

Pocas veces se miraba al espejo que no fuera para decorarse como artista de comedia y acentuar sus facciones para todo. Para todo menos para la verdad.

Todo depende del acto. Siempre, todo depende del acto.

Pasó la suave mota de tela por toda su cara para quitar los excedentes del cosmético y cuando el polvo blanco quedo perfecto, logró divisar detrás de aquella plasta transformadora a Luan Loud reflejada en el espejo; disfrazada de alegría, de risas, de emoción y gritos de júbilo.

Tomó su boina negra para completar el atuendo y se la colocó con dramatismo; luego se miró nuevamente.

"Un mimo tiene prohibido hablar, pero es su deber transmitir. Buscar en el silencio la conciencia del espectador y meter en su corazón risa, ternura, preocupación o llanto; terror y satisfacción. No es un payaso, no; es un silente monstruo de los sentimientos"

Se dijo a si misma mientras se ponía de pie solemne. Al final, siempre un profesional.

-Nadie es mejor que tú para callar con ruido- se dijo en voz alta rompiendo el código del mimo mientras sus facciones se tornaban amargas.

-Nadie es mejor que tú para reír con dolor- se dijo mientras la boca le temblaba por un sentimiento mal cargado en su garganta.

Aspiró profundamente y liberó el aire con suavidad evocando sus conocimientos en concentración y ensimismamiento que evoca el arte dramático.

Hoy era un mimo; queda colgada en el perchero Luan Loud.

Que dé inicio el acto. Que se consuma el dolor con la risa ajena.


La vida misma era un complejo sistema de idas y vueltas. Un bosquejo improvisado sobre un escenario tan inmenso que terminaba por absorber a sus actores; como una gigantesca esponja en el fregadero de la vida.

-Y si que nos fregó bien. ¿Entienden?-

Y ella sonrió mostrando aquellos grandes dientes frontales, eternamente adornados por chispas de metal.

La falsa hierba del suelo pegada a su espalda le provocaba una sensación única mientras las manos en su nuca le ofrecían descanso cuan larga era, clavando su vista al cielo de madera, de cables, de luces brillantes, de sus sueños de adolescencia.

Arqueó un poco la espalda, como relajando los músculos. Se permitió sonreír, como siempre.

"Por que el pollo cruzó el camino.

Para probar que no era una gallina..."

Como iba yo a saber que la vida no es una broma...


-¿En que se parece Vanzilla a un dinosaurio?

En que ambos son fósiles y se extinguieron.- Exclamó atacada de la risa Luan Loud mientras el vehículo familiar ya hacía humeante a un lado de la carretera.

-Luan, literalmente no es el momento. Vamos a llegar tarde a la escuela.- Dijo molesta la rubia mayor.

-Yo creo que ya no llegamos Lori.- Secundó Lincoln quien se había sentado a un lado de la camino mientras Lana trabajaba en el motor moviendo su pequeño cuerpo de un lado a otro dentro de la máquina. De pronto se detuvo, se bajó, se secó el sudor y dijo con seriedad

-Imposible, necesito piezas para repararlo, Vanzilla no se mueve de aquí a menos que sea en grúa.-

-Y hoy que tengo urgencias, carajo. - Dijo Lori. Aunque a la mayoría no le interesaba (era una buena excusa para no ir a la escuela ese viernes y tomarse el fin de semana largo) ella realmente deseaba llegar, un evento de suma importancia se llevaría a cabo en su salón, y no deseaba perdérselo. - Parece una maldita broma.- Espetó.

-Quizá sea la "Gracia de Dios" ja, ja, ja. ¿Entiendes?- Insistió Luan sin mas intención que hacer reír a su hermana y sacarla de su molestia. Mientras reía tocó el hombro a Lori y fue entonces que notó la fría mirada de su hermana mayor.

-Je, je, no te enojes Lori.- Dijo Luan retirándose un poco mientras su hermana le seguía con la mirada.

-Parece que estas feliz por no ir. Estas mas insoportable que de costumbre.-

La sonrisa de Luan se perdió un instante.

-Feliz por no ir a la escuela.- Sonó en su mente.

¿Que se siente ser la mas fea de tus hermanas?

Cerró los ojos. Respiro profundo. Y sonrió.


-Y dime Luan, ¿De quien heredaste los dientes?- Comentó de forma incisiva una joven, le sacaba fácilmente una cabeza de altura a la comediante. Era tan típica que parecía un cliché, sin contar que iba acompañada de otras tres chicas. El grupo se distinguía por ir muy bien arregladas y ser bastante conflictivas. Desde hacía ya tiempo traían de encargo a Luan Loud por el simple hecho de que a la Loud, le gustaba la comedia.

-Ah, ¿esto?- Dijo la Loud señalándose la boca.- Es que la leche de tu mamá es muy potente.-

La risa de burla se le fue a Helena y la mirada incrédula de sus amigas la incitaron a tomar a la castaña de la camisa con furia; sin embargo, casi de inmediato, la soltó.

-Déjenla- dijo.- Es lo que le duele que la hayan hecho con odio.- Luego la miró directamente.- Podrás ser buena para las palabras; pero la realidad es que eres la FEA de tu casa. Y eso hasta tus hermanas lo saben. -

Luego la empujó con fuerza. Luan cayó sentada.

Algunos se rieron.


¿De que te ríes?

De ti, de mi, de un accidente, de un suceso, del tiempo, de un juego de palabras, de la vida...de la muerte.

¿O no Lucy?

Podemos reírnos de la muerte.

Anda, termina el poema que te dije, anda. Yo se que puedes. Te ayudo:

"Con un toc - toc se presenta la muerte, se escapa en su sonriente capucha de sueños cortados.

Solo el silencio en vaga respuesta, atribuye una entrada siniestra. Te abraza, te dice:

¿Quien soy?"

¿Crees que le quede si le pongo "la de los dientes pelados"?

O es mal remate...si es mal remate; mejor así "La bulimia y la anorexia...

-Luan, por favor. Déjame terminar mi poema...-

*Suspiro*


Si, lo se, a veces me paso.

Muchas veces. Por eso deje de hacer esas bromas. Igual y creo que es muy tarde.

Carácter jodido. Así me dijo.

La fea, me dijo.

¿Como se le llama a eso que es feo a la vista e insoportable al oído?

¡Luan Loud! ¿Entiendes?

Lo peor es que me provoca gracia...

Que jodido...


No es que no lo sepa, es un hecho evidente.

Hasta Leni lo entiende. Y eso es mucho decir.

"No te preocupes Luan, cuando crezcas esos dientes se acoplaran a tu inmensa cabeza."

Solo le falto decir "¿Entiendes?" y apuesto que el público le hubiera aplaudido.

Claro que lo he sabido siempre, el problema es que pesa, pesa mas de lo que debería. Por razones que se me van.

Sé que no todo es físico. Me lo han dicho veladamente profesores, mis hermanas, mis padres.

Según ellos disimulando.

Mis hermanas, mujeres al fin, no pudieron resistirse.

En un descuido, olvidaron borrar el pintarrón en el cuarto de Lori.

Una lista con nuestros nombres en un azul metálico.

Leni

Lori -Luna

Lucy

Lola (en ascenso)

Lynn

Lana

Luan

Y abajo rezaba una leyenda simple como el texto y pesado como el sabor a hierro en la boca.

De la menos fea a la menos linda.

-Idiotas. Es lo mismo que decir "De las mas Bonita a las mas Fea".

Pero para lo que me importa. Yo sé lo que valgo.

-Idiotas.-


Lo siento Luan, pero es mejor que terminemos.

¿Que pasó?

Es que...me gusta alguien más.


El chiste esta en que nadie te vea. Duele y quema en el pecho justo esta noche.

Me siento sin propósito, si no soy buena en lo que amo, ¿que mas debería hacer?

¿Ser abogada?

-No...-

Prefiero morir.


Todos esos pensamientos giraban en torno de la joven Luan Loud.

El horario de esparcimiento en aquel lugar de aprendizaje estaba por acabarse, y le dolía justo en ese momento, el tener que pensar en que realmente nadie apreciaba quien era.

"Entiende, no eres graciosa"

"Jodido ser las mas feita de tan grande familia."

Palabras no suyas, ajenas como el ruido de los chicos en el receso.

A quien le importa.


Debajo del manto implacable del escenario, Luan Loud aspiró en el aire la confianza que en la vida cotidiana era una ilusión. No era ella, era alguien más.

Tocó su cara para sentir la confianza de la pintura blanca aferrada a su piel, respiró el aroma del cosmético y se dijo aquella mentira de auto convencimiento:

"El espectáculo, continua."

Continúa para ella, para su vida. Para todo. No solo para el escenario.

-Que continúe, palurdos. Hasta que me canse.-

Y salió a ser ella misma, sin ser Luan Loud. Solo la muñeca en la que estaba prisionera.

Y la plebe, frenética, reía.


Bueno, una vez abierto este canal, se verán reflejados varios ones de diversos personajes de The Loud House y quizá de los Casagrande.

Ya veremos.

Gracias por estar.

Lobo Hibiky