Nota: Está duro el capítulo, proceda con cuidado por favor.


A 001 no le hizo gracia ver cómo su copia se abalanzó sobre su compañero de vida, le provocó cierta molestia en el pecho que le hizo fruncir el ceño del disgusto y el mal sabor que estaba teniendo en la boca; llegando a pensar que hasta la sangre tenía mejor sabor que el que ella estaba sintiendo.

Bufó, cruzándose de brazos mientras mantenía su mirada fija en Hiro y su copia. Atenta y lista para intervenir si las cosas empeoraban. Ignorando la mirada burlesca de Nawabari que en silencio le señalaba el motivo de su evidente molestia y ella no quería darle la razón.

Prefería negar y fingir que no sabía lo que estaba sintiendo a aceptar que estaba celosa de su copia. Tenía orgullo y rebajarse por algo tan banal como lo eran los celos, era simplemente una tontería de niños.

Por lo que haciendo acopio de una paciencia que no tenía, permaneció oculta y en su lugar, vigilando.

Y confiando en Hiro.


Volver a ver a Zero Two, le provocó distintos y diversos sentimientos. Revueltos y difíciles de expresar en palabras.

Es cierto que se alegraba por volver a verla de nuevo, porque la extrañó al igual que a todos. Pero también, se sentía apenado y mal por verla así: llorosa y demacrada.

Sin contar que, él ya no sentía lo que alguna vez sintió por ella.

Ya no era su Darling, y hacérselo saber sería complicado como doloroso. Porque no sólo hubo amor, también hubo promesas.

Promesas que, ya no podía cumplir.

—... Perdóname, Zero Two — fue lo único que pudo decir, en ese momento antes de quedarse en silencio.

Zero Two boqueó antes de poder formular alguna palabra o algo, porque no entendía. No entendía el motivo de su disculpa y por qué la miraba con pena.

¿Por qué? ¿Se estaba disculpando? ¿Es por haberlos preocupado? ¿Por haberla preocupado?

—… Darling, no pidas disculpas…

Hiro negó con la cabeza, tomando una de sus manos entre las suyas. Preparándose para lo que iba a decir.

La ruptura de su relación.

— Perdón Zero Two, pero ya no puedo cumplir mis promesas.

Zero Two se alarmó —. ¿Qué? No lo dices en serio, Darling — su silencio y su mirada ahora fija en sus manos, la hizo temblar de miedo y de dolor —… No lo dices en serio, ¿verdad, Darling?

— Yo… de verdad, te quise. Te quise tanto, al grado en que no me importaba ser herido por ti… incluso, cuando estuviste por matarme — sonrió de medio lado, irónico — y matar a los demás cuando no te dejaron acercarte a mí… ibas a matar a mis amigos, Zero Two.

— Creí que habíamos olvidado eso y que todo…

— Estar lejos de ustedes medio tiempo para pensar. Pensar en mi vida como un Parásito, en mi sueño, en mis amigos, en lo que he estado haciendo… en ti — volvió a mirarla a los ojos, con una sonrisa triste —. Zero Two, fuiste importante en mi vida y eso nunca lo voy a negar. Pero yo… ya no quiero ni puedo estar a tu lado.

— ¿Por qué? — preguntó enseriándose, endureciendo su mirada y sus facciones. No iba a aceptar el final de su relación tan fácilmente, no sin una razón válida y justificable para ella; y de no serlo, descartaría su intento de romper su relación.

No lo iba a aceptar, más bien. Porque él era su Darling.

— Estoy… enamorado de alguien más.

Fue sincero, nada ganaría mintiéndole y quería terminar las cosas de una buena manera para luego despedirse. Aunque por la mirada incrédula que Zero Two le estaba dando…

Las cosas, no iban bien.

— ¿Te enamoraste de alguien más…? ¿Tú quién nunca sintió atracción sexual por nadie más hasta que yo aparecí?… Tienes que estar bromeando, Darling — la burla estaba presente en su voz. La híbrida retiró su mano de las del chico, mirándolo con ironía —. ¿De verdad crees que conoces el "amor"?

— No, no lo conozco — reconoció, sin amilanarse por sus palabras y su brusco cambio de actitud —, pero realmente estoy seguro de que sí te quise de una forma diferente a los demás.

— Claro, porque yo tenía cuernos y los demás no — rodó los ojos, escéptica.

— Entonces si lo quieres poner así, desprestigiando mis sentimientos… lo que sentí por ti, te diré que sí. Yo sentí fascinación por ti, por tus cuernos y el misterio que te envolvía… y si quieres que te dé la razón, entonces te diré que sólo me encapriché contigo como tú lo hiciste conmigo — una pequeña sonrisa resignada apareció en su rostro, junto a una mirada apacible —. Y ninguno en realidad, sintió "amor".

Suspiró, levantándose del suelo —. No nos queremos por quienes somos, sólo estamos enamorados de la idea que tenemos del otro… Nunca me llamaste por mi nombre, simplemente desde esa primera vez empezaste a llamarme Darling sin siquiera preguntarme si estaba bien con eso — se llevó una mano al pecho, tratando de contener el dolor y la tristeza que estaba sintiendo por esta situación. Pues, era realmente la primera vez que ambos hablaban seriamente de su relación.

Y era difícil.

— ¡Pero tú me habías prometido que nos casaríamos! ¡Tú me dijiste que serías mí Darling! — se levantó de suelo, mirándolo indignada y molesta. Muy molesta.

— ¿Y si yo no hubiese sido tu Darling me hubieras matado así nada más? ¿Me hubieras desechado como a todos tus otros compañeros? ¡Sólo porque resulté ser yo al que conociste en ese entonces empezaste a tratarme mejor!

Decir la verdad no era sencillo y como pasaba con cualquier persona a quien encarabas, a quien le decías la verdad…

— ¡ENTONCES DEVUÉLVEME EL TIEMPO QUE PASÉ CONTIGO!

Zero Two no iba a pegarle a Hiro no porque no quería sino porque se sentía incapaz de hacerlo, no obstante la Princesa Klaxosaurio salió de su escondite, abandonando su postura neutral para posicionarse frente al pelinegro en una actitud protectora y defensiva.

Acción que no fue bien recibida por Zero Two, quien la miró con desprecio y molestia. Mirada que fue devuelta con estoicidad y una clara advertencia sobre atacarla si notaba un comportamiento hostil contra ella o su pareja.

— Ichi…

— ¿Ichi?

Es el nombre que Hiro me dio y que sólo él puede usar — sus apéndices derechos fungían de barrera para alejar y proteger al chico, mientras los apéndices restantes, los izquierdos, los usaba como un arma para amenazar y marcar distancia con su copia —. Para ti soy la Princesa de los Klaxosaurios, copia.

Zero Two apretó los puños, furiosa por tan despectivo apodo —. ¿Copia…?

Fuiste creada por el capricho de ese hombre con mi ADN, y estás siendo usada para erradicar a los míos. Quienes sólo queremos deshacernos de la amenaza que representa VIRM o lo que ustedes llaman como "Papás".

La perplejidad abordó a Zero Two.

— ¿Qué?

Y en ese momento, los demás llegaron al lugar. Interrumpiendo el momento que se había creado, haciéndolo suspirar al mismo tiempo que ponía una mano en uno de los apéndices, queriendo llamar la atención de la klaxo-sapiens.

001 miró de reojo a Hiro quien le sonrió con una mirada ligeramente suplicante, que la hizo bufar y retirar sus apéndices, reacia; agrupándolos en su habitual cola larga, sin apartarse del chico que caminó hacia los recién llegados.

Pues era momento de hablar, por última vez.