Bueno, hace mucho no me aparezco por aquí, debo decir que no estaba segura de seguir con esta historia, normalmente termino lo que empiezo, y tenia por demás claro lo que quería para Haruhi y Kyoya en esta historia, no se si a alguien le pase pero me encuentro metida en una relación que emocionalmente me desgasta, y bueno, no puedes hablar de amor cuando no te es tan fácil el reconocerlo en tu propia vida.
Después de años de enfrentarme a la hoja en blanco, de buenas a primeras me metí a google a investigar cómo iban mis cuentas en el fandom, de pronto me encontré con un mensaje, uno muy bello que me decía que esta historia debía continuar.
Tsuki-chan, gracias, muchas gracias por pedirme que volviera; espero que este trabajo haya valido la espera.
Antes que continúen, quizá existan cambios en la personalidad de algunos personajes, traté de apegarme a la versión original de mi idea, espero que entiendan el lapso de tiempo que ha pasado.
Por otro lado, tuve la magnifica idea de enlazar dos historias completamente diferentes, por que en una me acomodaba que Haruhi fuera el personaje legal del sitio, si gustan pueden encontrarlo en Amor Yaoi, se llama "Demonios" y está terminado, al igual que con esta historia me fue imposible enfrentarme a la pagina en blanco por años.
Y para finalizar, he pensado en varios finales alternativos para esta historia, y no recuerdo si aun puedo publicar contenido para mayores de 18 en esta plataforma, quizá haga un respaldo en AO3, y ahí publicaré los finales alternativos. Me dio por leer a Carol Linne, esa mujer no se complica la vida, si existen tres, cuatro, cinco o diez candidatos para pareja, opta por hacer felices a todos y jugar al lego sexual. Maybe, me meta en eso, pero aun no lo se.
Para Kyoya y Haruhi, queda muy poco que contar, y tal vez podamos hacer algo por Tamaki
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Tsuki-chan, un abrazo y de nuevo, te agradezco enormemente tu mensaje.
Salieron del hotel pasado el medio dia, cuando la abogada recordó que tenia una cita a la cual no podía faltar, Kyoya le cuestionó algo sobre lo que pasaría en esa reunión, pero ella no soltó prenda; algo que la caracterizaba era su gran responsabilidad para con sus clientes y especialmente para con aquellos que no podían pagar sus servicios.
Llegaron al lugar de la cita, y como sospechaba el sujeto del dia anterior estaba sentado en una de las mesas del café con un cortado y el periódico extendido. Ambos jóvenes se acercaron y con un gesto Haruhi se presento.
_buenas tardes
_Señorita Fujioka, un gusto volver a verla; Joven Ootori un honor
Respondio el hombre con un marcado acento, Haruhi hizo una inclinación y después tomó asiento en la silla que Kyoya sacó para ella, el hombre usaba un traje sastre bastante serio así como un turbante sencillo sobre su cabeza, la abogada no recordaba aquello del dia anterior, pero suponía su origen por el acento.
_tal como le comenté el dia de ayer, soy solo un mensajero. Mi señora desea que le sea entregada información muy importante a la representante de su familia y especialmente a la representante de la familia Motto.
_la abogada que busca era mi madre, Doi era su apellido de soltera; falleció cuando yo aun era una niña
Kyoya vio los pequeños gestos que acompañaban esa afirmación, a pesar de todo el tiempo transcurrido y de todo lo que había pasado en la vida de Haruhi, el recuerdo de su madre aun la doblegaba. Con calma, sujetó su mano bajo la mesa, tratando de infundirle fuerza.
_lo siento mucho. Sin embargo, hubo no hace mucho algunos movimientos en la suprema corte que atañen a su nombre y firma, ¿Podría usted explicarme eso?
Cuestiono el sujeto frente a ellos, a lo que su amada abogada regresó como si esperara un ataque.
_si, tome su pseudonimo al enterarme del caso de la familia Motto, el heredero aun se encuentra perdido, pero lo que quieren hacerle es de lo mas bajo que eh visto nunca, mi madre no me perdonaría no hacer algo por alguien que no puede defenderse.
Ambos hombres miraron pasmados a la menuda joven, era verdad que Kyoya conocía de oídas su reputación, y también conocía que el caso de la familia Motto, había caído en manos de su firma de abogados, gracias al estúpido de Makoto; lo que no entendía era que Haruhi atacara el caso que estaba armando con su exnovio.
_¿Eso no la meterá en problemas señorita?
_No se preocupe por eso, se lo que me hago, ahora bien, usted me citó a este sitio por algo en particular, podría decirme quien le envía y ¿Por qué?
_Soy representante y albacea de la señorita Bint Ḫarūf, ella y mi clienta mas cercana fundaron un fideicomiso hace muchos años, en dónde administraban los recursos obtenidos por trabajos realizados por ambas, como colegas de negocios unieron capitales y lo legaron a mi firma para su crecimiento y mantenimiento a lo largo de los años; la señorita Bint Ḫarūf, visito Japón hace mas de 30 años y contactó con la firma de la abogada Doi para dejar su testamento en forma.
Haruhi hizo cuentas rápidamente, en ese entonces su madre trabajaba en una firma pequeña y aun no se había formado un verdadero nombre. Ante su duda, el abogado frente a ella sacó una fotografía de su portafolio; en ella se encontraban su madre y una joven de cabello negro y ojos color violeta, ambas se veían extremadamente jóvenes.
_ Bint Ḫarūf, conocío a la señorita Doi en un viaje de intercambio, en el campus de la Universidad de Tokio, fueron amigas por carta durante años y cuando la señorita se casó con Kaito Motto, se volvieron aun mas cercanas. Mi representada conoció a la señorita Doi en ese tiempo también y confio en ella para sus asuntos legales en Japón, sin embargo, mi clienta vive en Marruecos por lo que tras la muerte de Bint Ḫarūf perdió el contacto con la señorita Kotoko.
Nuevamente otra fotografía fue puesta en sus manos, en ella dos mujeres se encontraban frente a un edificio en el barrio akihabara, las dos vestidas como maids saludaban a la cámara sonriendo, Haruhi no conocía a ninguna de las dos chicas, pero pudo notar cierto parecido en una de ellas con la famosa Bint Ḫarūf; un dosier con algunos documentos acompañó la fotografía, en ella había varios contratos de desarrollos inmobiliarios en ciudad Dominó, Tokio, Shibuya, Marruecos, Suiza, Alemania, Los Angeles, Italia, Paris y otros más que no alcanzaba a leer.
_Mi clienta decidió hacer efectiva la ultima voluntad de su mejor amiga y socia, una promesa dónde pondría a disposición de la abogada Doi, los bienes de Bint Ḫarūf para proteger a su bien mas preciado.
_¿Su bien mas preciado?
Cuestionó Kyoya que también veía la información sobre la mesa, entendiendo que estas mujeres eran por mucho grandes empresarias.
_su hijo
Finalizo el abogado, extendiendo una ultima fotografía, donde la famosa Bint Ḫarūf, cargaba con un bebé y posaba sonriendo apenas al lado de un joven de cabellos en punta. Kyoya de inmediato reconoció la fotografía, era lo único que habían echo publico después de lo ocurrido, hace años la familia fue atacada en su mansión a las afueras de Dominó City, Kaito Motto y su esposa Yukina fallecieron de una forma horrible, sin embargo, no se encontró rastro alguno del bebé, la única pista que había en el sitio era el cuerpo de la niñera, que habían encontrado muerta en el suelo de la habitación de Yugi con un corte en la pierna.
_es de conocimiento publico la tragedia de la familia Motto, pero mi clienta esta segura que el heredero: Yugi Motto sobrevivió al atentado. Mi clienta lleva años buscándole, a pesar de sus esfuerzos sigue sin resultados positivos, tememos que la tierra se haya tragado al pequeño Yugi o que quien lo salvara, sepa el riesgo que correría de saber que el joven sigue vivo.
_El niño era apenas un bebé, demasiado pequeño para…
Comento Kyoya ante la insinuación del abogado, quien le dedico una mirada típica de quien no sabe de lo que habla.
_confio que el heredero Motto esta vivo y a salvo, mi clienta y yo confiamos que regresará a reclamar lo que es suyo, cuando supimos que la abogada Doi había interpuesto algunor recursos para proteger el derecho de nuestro desaparecido heredero, pensamos que nos podría ayudar, a salvaguardarlo y quizá a encontrarlo. Personalmente no consideré que ella ya hubiera fallecido.
El gesto del hombre expresó el pesar de la noticia para con la castaña, y Kyoya se sintió impactado de la pena que reflejó el rostro de aquel hombre.
_Agradezco sus sentimientos, pero no deben preocuparse, me tienen a mi, y con gusto ayudare a un amigo de mi madre.
Respondio Haruhi, charlaron un poco más sobre las opciones con las que contaban, Haruhi escuchaba al hombre y por debajo de la mesa, sujetaba la mano de Kyoya, asiéndose a lo único tangible de su vida a su alcance; al despedirse e intercambiar datos, el hombre del turbante le dedicó una sonrisa y unas ultimas palabras.
_No tuve el gusto de conocer a su madre, pero por lo que veo, usted heredo todo su carácter; permítame extenderle mis respetos y también los de mi clienta, la doncella Xiomara Nhajas.
Tras esto, el hombre se retiró del sitio, Kyoya guardó silencio mientras miraba a su prometida hojear la información que le habían proporcionado, siguiendo con cuidado cada movimiento, fruncimiento de cejas e incluso el tamborilear de dedos sobre la mesa; una camarera se acercó a ofrecer sus servicios y él sin consultar pidió un café frio, un cortado y una cesta con galletas; a pesar de lo que otros pensaran, Haruhi gustaba de comer algo mientras pensaba en sus casos, desde frutos secos, galletas, fruta e incluso sus bolígrafos.
Se tomó un tiempo para disfrutar de su cortado, mientras ella continuaba con sus maquilaciones y tonteó en el celular hasta que ella llamó su atención.
_Kyoya, ¿Crees que Makoto esté al corriente de lo que eh estado haciendo?
_Lo dudo, puede ser un buen abogado, pero su pecado está en confiar que es el único que sabe de leyes_ respondió con una suave mueca en los labios_ aun si lo supiera, tu firma esta respaldando las acciones sólo como asesor en caso que esa mala copia quiera hacer algo, no podrá hacer nada.
Haruhi asintió, y aun así la duda seguía en su mirada, contrario a la naturaleza de Kyoya, Haruhi especulaba, lo hacia con tanta velocidad que en ocasiones los esenarios se superponían a tal grado que ella misma se sorprendia de la cantidad de posibles cambios de los que era capaz en tan solo unos instantes pensando.
_Bueno, siendo el caso, no me preocuparé a menos que se presente el caso, Makoto puede estar arriesgando todo por un caso que parece ganado, pero no es el único interesado, y eso juega en su contra_ ella tomó una galleta y la llevo a su boca, antes de morderla lo miró con intensidad_ creo que debemos avisar a los chicos que estamos comprometidos_ se levantó con algo de prisa, tomó su bolso y la carpeta de documentos, para ir a la caja a pagar su consumición, Kyoya la siguió algo preocupado por el cambio repentino de tema_ tu padre se portó algo peculiar, no pensé que aceptara tan fácilmente.
_No es que lo aceptara o no_ contestó el moreno mientras la sujetaba de una mano para girarla frente a él_ Haruhi, no le diste opción a replica.
Ella sonrió a la broma, robó un beso suave de sus labios y tras enlazar sus dedos salieron del lugar; caminaron por un rato, y despues se acercaron al centro de registro de la propiedad local, para validar algo de la información con la que contaban, Kyoya consultaba algunas cosas desde el celular, mientras ella se enfocaba en reunir información y consultar horarios para presentar sus recursos; algunas horas despues pasaron al despacho para redactar algunos documentos, y con ayuda de la secretaria de la castaña localizaron a Minato Kushina, el tipo era una persona amable, que ante la mención del difunto Kaito Motto, su voz se quebró.
"Eramos amigos desde que ingresamos al instituto superior, su padre fue un gran mentor para mi y cuando supe de su matrimonio, pensé que la vida lo había bendecido; la mañana de su muerte llegué a la mansión para averiguar lo que había ocurrido, nunca pensé en ver a mi amigo en esas condiciones, el inspector había cubierto su cuerpo con una manta, pero el sitio era, era terrible, no se si en algun momento hayan estado cerca de la depravación pero eso estaba muy cerca; cuando supe que el niño no estaba entre los cuerpos, pensé que al menos en eso el asesino no había logrado su cometido, pero los policías dijeron que el niño no estaba, y que aparentemente alguien había atacado a la niñera y se lo había llevado. Cuando fui consciente que la policía no estaba por la labor, busqué a mi sobrino por años pero quien sea que lo tuviera con él, sabia que era peligroso que lo encontraran"
Haruhi, cuestiono sobre cual era la situación en la empresa y si estaba al corriente de la petición de una parte de la mesa directiva para hacerse solicitar la declaratoria de desaparición del heredero a las autoridades; Minato les contó lo que sabía: había una facción de la compañía que llevaba años tratando de fusionar Alluma con grupo Atemu; una de las mas acérrimas rivales de la empresa, y más que eso, el emporio del "enemigo" jurado de la familia Motto: Yuzura Atem.
Conocieron la rivalidad que había entre el abuelo del heredero perdido Solomon Motto y Yuzura; de la inexplicable aparición de la esposa de Kaito Motto y de la niñera que, tras revisar el expediente, resultó ser el artífice de la muerte de Kaito y Yukina, pero su muerte parecía mas bien un accidente.
"Hace unos meses un buen amigo de la comisaria me comentó que un juez colegiado había solicitado que cerraran el caso de Yugi, pero el detective a cargo aun no había logrado cerrar la carpeta de investigación" La castala preguntó acerca del motivo. "La verdad es que no lo sé, el detective Hiragisawa lleva casos diversos, y en ciudad dominó ha habido una ola de crímenes extraños; una periodista que investigaba el caso tuvo un accidente en su auto, la esposa del juez que mandó cerrarlo esta hospitalizada y uno de los hijos de la mesa directiva de Alluma se suicido en la escuela, todos esos casos están en manos del mismo detective, charlé con él un par de veces y dice que probablemente todo esté conectado o quizá no"
_¿Tiene su contacto?, nos sería muy útil poder hablar con él
"Claro, en cuanto tenga un momento les hare llegar sus datos."
Minato les proporcionó la información de contacto del detective Hiragisawa, y la castaña le solicitó a su secretaria que le ayudara a localizarlo, mientras lograban establecer el contacto pasaron el resto de la tarde entre documentos y conferencias, tratando de encontrar algo que sirviera para proteger al desaparecido heredero; pasadas las diez de la noche la castaña dejó caer un legajo de papeles sobre el escritorio llamando la atención de Kyoya.
_No les avisamos
_¿Te parece bien que lo hagamos despues de salvar a tu cliente del desfalco?
_No quiero pensar en la reacción que podrían tener si nos atrapan
_Tamaki podría hacer una fiesta, y estoy seguro que Hikaru esta bastante ocupado pidiéndole perdón a la nana de Kim como para preocuparse por lo que hagas o dejes de hacer
_¿Supiste lo de Hikaru?_ cuestionó la castaña con algo de sorpresa
_Todos en el club estamos enamorados de ti, algunos mas que otros, y algunos de una forma mas obsesiva que otros.
_Podría decirse que Hikaru si esa así
_No estaba hablando de él
Comentó el moreno mientras la sujetaba con fuerza en sus brazos y se inclinaba para aspirar el aroma de su cuello. Temiendo que ella se apartara, se sorprendio cuando el abrazo le fue devuelto y con un susurro le pidió que fueran a casa; salieron sujetando la mano del otro, necesitando el contacto mutuo y sin preocuparse por las miradas que atraían, al llegar cenaron algo ligero y fueron a dormir.
La mañana siguiente les recibió con agitación en casa; ambos habían optado por dormir juntos en la habitación de Haruhi, el alba los recibió con los gritos de un molesto Ranka. El okama acostumbrado de verificar a su hija todas las mañanas al regresar de trabajar, se encontró con que en la cama de su preciosa bebé, descansaba también el advenedizo ricachón que su nena había adoptado como un animalito de la calle.
_Kotoko querida, te he fallado, ¡Nuestra nena ha perdido su inocencia!
Lloriqueaba el hombre mientras atacaba a almohadazos al moreno, quien a medio despertar no tuvo momento de devolver el ataque a pesar de su mal despertar, Haruhi, soñolienta, rascaba con pereza su rostro tratando de alejar el sueño de sus ojos.
_Papá, deja en paz a Kyoya, tiene mal genio por las mañanas y no te gustaría verlo molesto.
_¡Para lo que me importa!_ continuó con su ataque de forma implacable_ indecente riquillo de mierda, te has aprovechado de mi preciosa hija, ¡Cómo te atreves!, yo que te he dado techo y comida, que te curé las heridas cuando llegaste a casa, que te escondí de los guardias de tu padre; hay mi pobre Haruhi, no podrá llegar al altar con su vestido inmaculado, ¡Que clase de padre soy!
El moreno ya algo espabilado, se animó a tomar la almohada de manos del okama y mirarlo feo, aunque el efecto se veía mermado por el cabello alborotado del mas joven, el padre de Haruhi no se amedrentó y tomando un oso de peluche terminó su asalto golpeando la cara del chico.
_¡Te atreves a retar al padre de tu amada, ¿Que clase de educación te dieron en casa?
Gritó retrocediento a la seguridad detrás del cuerpo de su hija, claramente asustado por la forma en como el joven lo seguía con claras intenciones asesinas; la castaña algo cansada de ese juego se inclinó sobre el colchón y robó un beso a su amante, desconcertando a ambos hombres, mientras se apartaba de la cama dirigiéndose al baño.
_Buenos días a los dos.
El mal genio de Kyoya se vio desvanecido al tiempo que el calor le invadía desde las mejillas hasta la entrepierna, hecho que no pasó desapersivido por Ranka, quien le volvió a golpear con la almohada, aunque en esta ocasión, de forma suave y sólo para llamar su atención.
_¿Han arreglado las cosas?
_Un poco, o eso creo.
_¿Vas a hacer de mi hija una mujer decente?
_No, planeo hacer de ella mi compañera de vida, si le parece bien.
Su suegro lo miró algo aturdido por la respuesta del desmañanado joven, sonrio suavemente y con un asentimiento salió de la habitación dejándolo solo, y en ese momento entendió todo lo que implicaba lo que estaba haciendo, Haruhi había aceptado ser su esposa, había logrado la "misión" que él y su padre se habían impuesto en Estados Unidos. Ahora ¿Cómo le explicaría a Haruhi?
Se devanó los cesos pensando en lo que debía hacer a continuación, perdido en sus pensamientos elevó la mirada cuando la puerta de la habitación se abrió y cerró con un movimiento, sus preocupaciones escaparon a algun sitio al ver entrar a la joven envuelta en una esponjosa toalla y secando su cabello con una mas pequeña e igual de suave; gotas de agua se deslizaban desde su cabello mojado recorriendo su cuello hasta perderse entre la toalla y sus preciosos pechos.
_Levantate, tenemos trabajo que hacer
Comentó la chica mirándolo con la serenidad que la caracterizaba, él trató de alejarse de la visión de su cuerpo desnudo bajo la toalla, percatándose de la presión que había en su entrepierna; levantó las rodillas a fin de esconder su predicamento y buscando la forma de salir de la cama sin que la chica se diera cuenta de lo que su visión le había provocado.
Haruhi se dio la vuelta hasta su armario, y comenzó a buscar la ropa que usaría, en un momento se retiró la toalla de encima dejando a la vista toda la extensión de su piel, mostrando algunas marcas sutiles que su encuentro de la tarde anterior había dejado sin en realidad desearlo.
_Eres una mujer maquiavélica; Haruhi Fujioka_ Masculló quitándose de encima las mantas y acercándose a ella por la espalda_ ¿Estas tratando de que tu padre me castre por profanarte en su casa?
Los ojos de la joven le encotraron con la calma que ya conocía, sin embargo, un ligero rubor recorría sus mejillas cuando le colocó los brazos al cuello y lo atrajo para besarlo; aturdido por las acciones de la joven respondió aquella caricia y se deleitó con la sensación de la piel desnuda de la joven bajo sus dedos.
_No, pero es agradable saber que "El rey en las sombras" tiene sangre en las venas.
_En este momento tengo mucha sangre en algunas partes un poco incomodas
Comentó burlón mientras recorria con suaves besos el cuello de la chica, dando un par de pasos hacia atrás él tomó asiento en el borde de la cama, y se permitió admirarla desnuda entre sus piernas abiertas.
_Eres hermosa
Habló desde su corazón mirando como la luz del amanecer parecía cubrir a la castaña con un halo de angelical delicadeza, ella sonrió avergonzada al verlo a los ojos y entender que estaba hablando en serio, se inclinó para besarlo permitiendo que la tocara como él quisiera, ella se había ofrecido de esta guisa a él por que había disfrutado de su contacto antes, pero ahora era algo más, ella no deseaba sólo las caricias y la fricción de sus sexos en atención a una necesidad fisiológica, esto era un hambre de contacto que no había experimentado con nadie, en ningún momento.
El solo pensar que Kyoya la tocara, llevaba señales eléctricas por su columna e inundaban de expectativa su entrepierna; y a juzgar por la presión en la de su amante; ella también tenía efectos similares en su cuerpo.
_Quiero, quiero que hagamos el amor_ comentó ella en medio de un susurro tras un beso que la dejó sin aliento
_Pero_se dejó besar para apartarla con delicadeza_Ranka
_Seamos silenciosos, entonces
Refutó ella con un destello de lujuria que desarmó los argumentos del moreno, se unieron en un beso suave, que pronto se volvió voraz, dejando de lado la delicadeza, Kyoya tocaba toda la piel que estuviera a su alcance, y dejaba que ella retirara de su cuerpo la camiseta que había usado para dormir, apartándose lo suficiente para que saliera por su cabeza y apresando con gula uno de sus suaves pezones; aprovechó para acariciar con suavidad uno de los pechos de Haruhi y deslizar su otra mano al centro de su cuerpo.
La abogada sintió la caricia y la suave invasión de sus dedos en su centro; estremeciéndose con cada toque y mordiéndose los labios para evitar hacer demasiado ruido. El moreno tragó con dificultad al sentir su calidez, ella estaba terriblemente exitada y su cuerpo estaba listo para él; apartando su mano del centro de Haruhi la miró a los ojos, y aun con sus miradas encontradas recorrió las caderas de la castaña con suaves toques, tirando de ella hasta que estuvo a horcajadas sobre su regazo, presionó con fuerza las nalgas de la joven, arrancando un suave gemido.
No esperó que ella apartara la ropa de su entrepierna, liberando sólo su sexo ya inhiesto y preparado, tampoco que tomara la iniciativa y le acariciara con la suavidad de su vagina, cubriendo con su exitación su ya adolorido pene.
_Haruhi_ la llamó cuando la sintió incorporarse sobre su regazo_ espera, no
No pudo detenerla, en un instante ambos se habían fundido en uno, con un movimiento, y ella le acallo con besos acalorados al tiempo que montaba su cuerpo, presa de una pasión que el ya conocía; quiso tomarla con la misma fiereza, pero aun temía por ser demasiado ruidoso, por que Ranka les atrapara y de cierta forma, eso también lo hacia exitarse aun mas.
Podía saborear los labios de su amada, también escuchaba sus suaves quejidos, y el movimiento suave de los muelles de la cama, el susurro de sus pieles tocándose y el sonido de su unión en un deslizamiento húmedo y suave, placentero y efímero; sintió como el cuerpo de ella se movía con mayor frenesí, supo que estaba tan cerca como él y quiso detenerla, no quería, no quería equivocarse con ella.
_Esta bien, Kyoya, está bien
Susurró ella mientras mantenía sus miradas encontradas y se aferraba a sus hombros con fuerza, marcando con sus pequeñas uñas la piel en el lugar; no dijo ni hizo nada mas, ella era su dueña, su única razón de ser y estar, sólo por ella se arriesgaría a hacer lo que, por nadie, lo que ni por si mismo pensó.
Dejó libre su pasión acompañando su climax un poco más tarde que el de ella, tratando de alcanzar la plenitud que miraba en su cuerpo, en su expresión y en el brillo de sus ojos.
Tomó unos segundos para buscar su mirada, ahora ella: estaba recostada sobre uno de sus hombros y parecía cómoda, él estaba tan feliz de tenerla en sus brazos, de poder sostenerla como el preciado tesoro que era; deseando quedarse así para siempre, sintiendo el retumbar de su corazón agitado volver a una calma ya conocida.
Cuando al fin bajaron a desayunar, Ranka ya había preparado un desayuno para todos y usaba audífonos con lo que parecía música para bailar, dados los gestos que hacia mientras movía el contenido de una cacerola en la estufa; Haruhi giró los ojos con algo parecido a un fastidio fingido y le tocó el hombro.
_Papá, ¿Qué haces?, ve a dormir debes estar cansado.
_Mi nena, tenia algo de hambre, anoche no pude comer en absoluto, en ese lugar me explotan terriblemente, estoy seguro que tu serías capaz de sacarles una buena demanda por abuso de ancianos o algo asi.
Ella sonrió ante una broma que su padre repetia cuando se encontraba nervioso, ella era consciente que los había escuchado y por eso había preferido cubrir sus oídos; sentía algo de vergüenza ya que se trataba de su padre, pero no oculto su satisfacción y felicidad al por fin tener a Kyoya a su lado.
_Deberás ir a descansar después del desayuno, no quiero que salgas a hacer ejercicio, necesitas dormir
Una vez que se aseguraron que Ranka no estaba traumatizado y descansaba en su habitación, salieron al despacho; Haruhi concentrándose en acumular documentos y buscar por los medios posibles a todos los aliados del perdido heredero.
Pasando el medio día, lograron contactar con el detective a cargo del caso.
"Hiragisawa, ¿Quién habla?"
_Soy la abogada Haruhi Fujioka, me encuentro dando seguimiento a una liberación de bienes a nombre del joven Yugi Motto
"¿Yugi Motto?"_ preguntó el hombre algo nervioso, la línea se quedó en silencio tanto tiempo, que Kyoya llamó la atención del policía cuando pareció que la llamada se había cortado_"Disculpe, es solo que al parecer el joven se ha vuelto popular en estos días"
_¿A que se refiere?
"Me gustaría poder ayudarles con lo que sea que estén haciendo, pero creo que sería peligroso para mi_ volvió a pausarse, pero continuo luego de unos minutos_ el decir cualquier cosa por este medio, no se si me entiendan"
_Si puedo garantizar su seguridad, ¿Estaría dispuesto a ayudarnos?_ comentó Kyoya
"Dudo que puedan hacer tal cosa, pero si pueden hacer lo que sea que estén haciendo de forma discreta, con gusto"
_Entonces, prepare una maleta, pronto irán por usted.
Haruhi se sorprendió de la forma en que Kyoya atendió el problema, no esperaba que el policía aceptara tampoco, pero se limitó a decir que estaba bien y colgó la llamada; la castaña llamó al jefe de seguridad de su padre y tras intercambiar datos con él.
_Probablemente llegue en un par de horas, mientras tanto ¿Qué más podemos hacer?
La castaña se sonrió ante la seguridad de Kyoya, esa era la clase de cosas que la hacían pensar que aquel frío joven, en realidad tenia escondido un cálido corazón.
En otra parte de la ciudad, una joven latina miraba con cuidado una revista de modas, Hikaru la había llevado a la oficina de sus padres y ahora estaba mirando los diseños de la gran familia Hitachii desfilar frente a sus ojos, eso y también a la gran cantidad de modelos del lugar, maldita sea, ella ni soñando podría aspirar a entrar en cualquiera de los conjuntos que aquellas flacuchas estaban portando, era consciente que su cuerpo tenía curvas generosas y a pesar que normalmente estaba orgullosa de ellas, ahora en realidad se sentía disminuida por las muñecas de porcelana que desfilaban en tacones altos y ropas diminutas.
Kim había comenzado ya sus clases, y salvo algunas horas que pasaba con ella mientras hacia la tarea o cenaban con el padre de Kyoya, ella en realidad estaba en una pausa laboral, no sabia realmente para que la querían ahí, si ya "la niña" podía cuidarse sola, y en especial se encontraba en casa de su abuelo.
Suspiró cansada de tener que devanarse los cesos, era aburrido como la mierda, pero no estaba por la labor de volver a hacer un viaje de casi veinte horas a Estados Unidos y buscar un trabajo en el que ganaría mucho menos de lo que ganaba con los Ootori; entendía que ya no era necesaria, pero ante la desaparición de Kyoya, en realidad podía darse un tiempo y pensar en lo que seguía.
_Maria, pasa.
Hikaru la había llevado de aquí para allá en los ratos que tenia libre, desde su fallida cita en el distrito comercial, hasta la famosa junta dónde los planes de su jefe se expúsieron, prácticamente parecía que el gemelo menor gustaba de pegarse a ella. Habían pasado de citas por la tarde, hasta desayunos que terminaban con ella en la casa de la familia, dónde a menudo comían solos o en compañía de Kaoru y Renge, otras paseaban mientras recorrían la finca y él le contaba sobre su familia y los negocios que tenían; días atrás habían ido a una sesión de fotos dónde las muñecas la habían mirado como un bicho raro, y como ella a medias entendia el japonés poco pudo hacer para comunicarse con ellas.
El fotógrafo la había mirado raro, y mientras ella platicaba con Hikaru, y sonreía a sus bromas, el tipo había estado trabajando con las modelos, y en un momento dado había dicho algo que asustó a la muñeca que estaba fotografiando, la niña tenia el gesto tan abrumado que estaba seguro pronto rompería en lagrimas, mirando mas detalladamente había notado que la posición de la chica estaba algo extraña y que el traje que usaba no encajaba de alguna forma, para terminar las botas de la chica en realidad no se veían en la toma, así que haciendo como que no entendía se acercó a la chica le sonrió con amabilidad y, le acomodó el traje, ajustó algunos cinturones y también la posición de algunos adornos del escenario, despejó un poco acomodando los accesorios para que la ropa de la chica se notara mucho más, personalmente le había llamado la atención el precioso vestido a cuadros que llevaba así que le parecía justo que la joven se luciera con el puesto.
Cuando se terminó el pelirrojo y el fotógrafo la miraban raro, y el hombre de la cámara comenzó a hablar con Hikaru en un japonés tan rápido que ella sintió que había hecho algo malo, la jovencita que estaba modelando la había mirado con sorpresa, pero ella se retiro antes que le llamaran la atención por meterse en lo que no le importaba; cuando llegó al lado de Hikaru, el fotógrafo se apartó y siguió con la sesión sin mover nada de lo que ella había cambiado; pasaron algo de tiempo en el set, ya que el chico tenía que supervisar cada sesión puesto que harían una presentación de aquellos vestidos, despues de la toma final la muñeca del vestido a cuadros se acercó a ella inclinándose y repitiendo "arigato, arigato", eso y otras tantas cosas que no entendió y que Hikaru no quiso traducir.
Ahora estaba de nuevo en la empresa de la familia Hitachii, y a pesar de sentirse como res en matadero, seguía con algo de recelo al chico con el que salía, cuando él abrió la puerta de una sala de juntas entró a la oficina tras su "amigo", no esperando encontrar al interior a nadie se sorprendio de ver sentados a la mesa al fotógrafo, tres mujeres de edad indeterminada que abrieron los ojos al mirarla y una dama de cabello pelirrojo con las puntas onduladas, que se sorprendió también al verla entrar. Maria de inmediato se sintió desnuda ante las miradas escrutadoras de todos en el sitio.
_Es ella_ comentó Hikaru sonriendo y mostrándola como si fuera un trofeo o un animalito exótico.
El silencio se prolongó un instante, pero las miradas siguieron en ella, nerviosa, no supo que más hacer salvo enfrentarlos.
_¿Tengo monos en la cara, o qué?_ espetó en español
Hikaru sonrio y la tomó de la mano, hablando en inglés la presentó y pidió a todo el mundo que por favor hablaran en esa lengua ya que ella no entendía el japonés.
_Querida, lamento si fuimos indiscretos, es solo que nos has sorprendido, muy gratamente.
La mujer de cabello ondulado la miro y le hizo una suave reverencia, lo que quería decir que ella era el pez gordo en aquel sitio; tras corresponder a la reverencia y dejar un poco su asoramiento, miró a Hikaru con una ceja levantada.
_Ella es mi madre, Yuzuha Hitachii, supo lo que hiciste en la sesión de fotos el otro día y quería verte.
_Es un honor, señora Hitachii, mi nombre es Maria Gonzalez.
_El honor es mío, al fin conozco a la chica que hizo que mi pequeño viajara por todo el mundo buscándola_ Maria abrió los ojos sorprendida ante las palabras de la mujer_ debo decir que eres peculiarmente encantadora.
_"Gracias" _ respondió en un turbado español
_Quiero que veas algo
La mujer señaló las sillas a su alrededor y tras sentarse, el resto hizo lo propio, en la parte frontal de la habitación había una pantalla blanca, las luces se atenuaron y de pronto se comenzó a reproducir un video con algunas fotografías que se tomaron el dia que ella y Hikaru estuvieron en la sesión de fotos.
Cuando llegaron a la fotografía del vestido a cuadros, había dos imágenes: una, dónde la chica sonreía mecánicamente y mostraba el vestido tal como el fotógrafo lo había determinado en primer lugar, en la segunda estaba su alineación, por alguna razón se veía mejor.
_Tienes ojo para el orden, querida ¿Estudiaste arte o diseño en Estados Unidos?
Hikaru iba a contestar, pero ella lo detuvo y encogió los hombros cuando habló.
_En absoluto, si considero los estándares de educación de su país, prácticamente soy una analfabeta, soy una empleada doméstica que trabaja al servicio de la familia Ootori.
_¿De verdad?
_Sorprendente, ¿No cree?
_No del todo, al parecer mis hijos tienden a buscar mujeres extraordinarias de las cuales rodearse; supongo que conoces a la abogada Haruhi, una chica encantadora.
_Es una gran amiga mía.
_Platique con Akihito, nuestro fotógrafo y me mostró algo más
Una serie de fotografías se mostró en la pantalla al frente, en todas aparecia la chica mexicana, eran del día de la sesión de fotos, pero todas fueron tomadas fuera del set, e incluso unos minutos despues, cuando charlaba con Hikaru y el momento en que la modelo del vestido a cuadros le había agradecido su intervención.
_Eres una mujer peculiar, y no eres en ninguna forma parecida a mis modelos nacionales, mi departamento de relaciones internacionales, habla sobre el interés de america por los diseños Hitachii, y sin embargo no hemos sido capaces de llegar al mercado que nos interesa; y ese mercado eres tu.
Maria levantó una ceja incrédula, y miró a Hikaru con ira en los ojos, si esto se trataba de una estratagema del gemelo, estaba mas que segura que lo colgaría del primer árbol que se encontrara en el camino.
_Y, se puede saber entonces para que me llamaron
_Quiero que seas mi modelo de tallaje, y quizá, también me ayudes a hacer algunas campañas con la ropa y los cosméticos de la nueva línea.
_Yo no soy ni modelo ni nada de esas cosas, ¿Por qué no busca a alguien que si lo sea?
_Por que me gustas tú_ respondio la mujer con sinceridad
_No lo entiendo_ respondió algo turbada, encontrarse frente a frente con esa mujer le hacia temblar las entrañas.
La mujer hizo que encendieran las luces y con un gesto todos salieron, incluso Hikaru, siguiendo su instinto ella trató de levantarse, pero la mujer le detuvo sujetándole por la muñeca.
_Espera, quédate por favor.
_Pero…_ quiso discutir, sin embargo, el sonido de la puerta cerrándose, la hizo congelarse en su lugar.
_¿Has visto a mis modelos?_ María asintió_ son preciosas, pero irreales, su aspecto es fruto de mucho esfuerzo y cuidados, para cualquier persona normal, son una ilusión, la tendencia en la industria de la moda y la belleza, no va en crear aspiraciones inalcanzables, al menos ya no o no es el camino que quiero que mi compañía siga en un futuro, después de conocer los cambios que mis hijos experimentaron conociendo personas de distintos países, etnias y clase sociales, relacionándose con ellos, quiero que la belleza que nuestra empresa busca, no vaya en replicar estereotipos inalcanzables, si no en enaltecer la belleza en todos sus aspectos. Tú eres natural, sonries sin tener que ensayar, y para mi país eres deliciosamente exótica.
Para la joven aquello le sonó tan bonito, e incluso un rubor suave amenazó por llenar sus pómulos, pero el brillo de codicia en los ojos de la empresaria, la hizo retroceder mentalmente y pensar claramente; ella era la madre de Hikaru; y si no recordaba mal había mencionado el "famoso" viaje de Hikaru por el mundo.
_¿Esto tiene que ver con su hijo?_ cuestionó con la voz ligeramente fría y a la defensiva.
La mujer frente a ella se turbó un poco, pero no cambió su sonrisa hasta despues de un par de segundos, cuando la vió recargarse en el respaldo de la silla y cruzar una pierna, supo que no estaba equivocada.
_En parte_la madre de Hikaru suspiró y despues le miró de vuelta a los ojos_ pero no creas que esto fue idea de él, quien me enseñó la fotografía no fue Hikaru; fue Akihito, tiene un problema con eso de fotografiar a la gente que le gusta, y tu le gustaste mucho.
_Yo tengo un contrato con la familia Ootori_Maria se cruzó de brazos y también recargó el cuerpo en un gesto de rechazo total a lo que la mujer dijera _ disculpe señora, pero no soy del tipo de personas que dejan los trabajos tirados.
Ella dejó salir una risa travieza, una que se parecía terriblemente a la que el pelirrojo tenía cuando sentía que se había salido con la suya.
_No te preocupes por eso, hablé con el presidente Ootori antes de hacerte venir_ la dama entrecruzó los dedos de sus manos, y recargó la barbilla en ellos, dedicándole una sonrisa travieza_ dice que esta bien que combines tus actividades actuales con lo que sea que pueda ofrecerte.
_¿Por qué?, Es evidente que tiene segundas intenciones en su oferta, señora._ espetó ya un poco menos tensa, si el padre de Kyoya confiaba en esta mujer podía estar mas o menos segura que no la dejarían a la deriva.
_Las tengo_ respondió la mujer, dejando su gesto anterior y colocando una mano en su mejilla un gesto delicado y elegante que en María parecería artificial_ desde que llegaste a la isla, mi Hikaru no se ha ido a ningún lado, pasa tiempo en casa y en la compañía; admito que las relaciones que entabló en sus viajes fueron magnificas y también abrieron un panorama que no había visto; pero soy una madre al final, se que ustedes tienen algo, y mi hijo es demasiado estúpido como para pedirte algo que quizás el arruinó por su carácter; así que, si aceptas, yo podré tener a mis dos bebés en casa y tu tendrás una nueva carrera, ganar dinero y quizá en unos años viajar por tu cuenta; en la casa Hitachii no obligamos a nadie a quedarse con nosotros, somos una familia y nosotros protegemos a la familia.
La mexicana miró a la mujer frente a ella, al igual que las muñecas que habían pasado frente a ella en la sala de espera, era preciosa, pero en su mirada había determinación y eso era lo que más le preocupaba, pensó un poco en todo lo que ella le estaba ofreciendo, y también colocó en la balanza lo que sentía por el chico; fue increíble encontrarlo de nuevo, y estos últimos días no se comportó como un patán, podía decirse que fue un completo caballero, por otro lado también pensó que no tenia nada mejor que hacer con su tiempo y estar ociosa la hacia desesperarse, sin pensarlo demasiado miró a la madre de Hikaru a los ojos y contestó.
_Lo tomaré, sólo por que no tengo nada mejor que hacer, quiero libertad de responder a las peticiones de la familia Ootori si es que me requieren y un contrato para llevar a la embajada de mi país y así extender o cambiar mis condiciones de estancia, no quiero meterme en problemas con migración.
_Cuenta con ello
Yuzuha sonrió, sus hijos eran peligrosos cuando estaban aburridos, tendían a provocar caos y sufrimiento sin medir las consecuencias, pero aquella chica era diferente, podía apostar que de estar aburrida se pondría a arreglar lo que sea que necesitara reparación sin preocuparse si el dueño de aquellas cosas estuviera de acuerdo.
_Que te parece que celebremos cenando hoy en casa, Kaoru quiere anunciarnos algo y estaré feliz que nos acompañes.
_Señora he pasado tiempo en su casa, y esta es la primera vez que coincido con usted_ resopló Maria
_Como puedes notar, la finca es muy amplia, estoy segura que nos encontrábamos en el edificio, pero no coincidimos; como puedes advertir, mis querubines son independientes muy a su manera y no me gusta entrometerme en lo que hacen o a quien invitan a casa, estoy feliz que sean capaces de relacionarse con alguien mas que ellos mismos.
_Tendría que informarle al señor Ootori, pero creo que estará bien; entonces si le parece bien, la veré por la noche.
Se levantó y miró con algo de torpesa a la mujer, en su tierra los tratos se cerraban con un apretón de manos y un beso en la mejilla, pero los "chinitos" tendían a no tocarse mucho, aprovechó que era mas o menos ignorante de las formas y se acercó con una mano extendida que Yuzuha sujetó y despues le dio un beso, desconcertandola un poco.
_Entonces es un trato, nos vemos.
Se dirigió a la puerta y al abrirla se topó con un Hikaru que estaba a punto de tocar, ella le sonrió ante la torpeza que mostraba al buscarla en ese momento. La voz de la matriarca Hitachii, llamó la atención de ambos y en un gesto distinto a los que tenía con ella, la sujetó con ambos brazos acercándola a su pecho.
_Hikaru, querido puedes llevar a nuestra María al área de provadores, me gustaría que conociera los nuevos diseños que pensaste para ella. Nos vemos en la cena, estoy segura que Hikaru podrá explicarte cuales serán sus actividades de ahora en adelante.
_Si señora_ respondió María mientras se sujetaba del brazo del pelirrojo_ anda, tenemos una cena importante y no quiero verme mal.
Al otro lado de la ciudad, Tamaki se frotaba las cienes mientras escuchaba los alegatos de Kaoru, y de su novia: la loca de Renge. Hacia mas de dos horas que ambos se habían parado frente a su oficina exigiendo respuestas, ¿Por qué, si sabia dónde estaba María no le dijo a Hikaru?, ¿Por qué si supo que Kyoya estaba enamorado de Haruhi le dejó el camino libre? ¿Por qué Marie Antoniete no tuvo cachorros? Incontables reproches de un chico al que alguna vez llamó hijo suyo.
Eso sin contar que, desde la reunión donde confesara su participación en el plan para reunir a su mejor amigo con su ex, todo se había vuelto un completo caos, incluso pensaba en pedir a su padre alguna clase de consejo para hablar con su más acérrimo enemigo y le aconsejara sobre que hacer con el idiota de su hijo que nada mas no actuava; los chicos por su lado consideraron que el consejo de María era el adecuado, si estaba destinado a ser, sería, y para muestra estaba que después de todo este tiempo, Kyoya parecía cada vez mas bienvenido en la casa Fujioka de lo que en algún momento lo fue el propio Tamaki.
Mitzukuni y Morinozuka aceptaron el acuerdo sin decir realmente nada, después de todo a ellos no les afectaba de ninguna manera, y aunque en el pasado confesaron sentir un profundo amor por su amada Haruhi, el amor de ellos era, suave, y gentil: el amor de un amigo y un hermano protectores; por otro lado, el mayor de los gemelos se había vuelto por mucho: un dolor en el culo.
Y su amada francesa, fanática acérrima de dramas y peliculones, no hacia más que fangirlear sobre cuál sería el desenlace del romance prohibido de "La plebeya y el heredero menospreciado", alegando que debían organizar una ceremonia clandestina para asegurar que el padre de Kyoya no deshiciera su enlace, hasta programar una fuga al estilo Holiwood, con guardias armados y un helicóptero.
_Kaoru, creo que hemos dejado claro que ya no podemos hacer nada en lo que respecta a nuestros amigos, por dios ya deja el tema en paz.
_No seas hipócrita, si no querias que nadie se metiera, ¿Por qué lo hiciste desde un principio?, quizá al resto no le importe que los manipules, pero estoy seguro, que el hecho que Maria este en Japón fue parte de su plan desde el principio.
_María trabaja para Kyoya, y el hecho que viniera a Japón o no, jamas tuvo que ver contigo o con tu hermano
_Sabías que la buscó, ¡La buscó por años!
_Si, la buscó, y tuvo que hacerlo por idiota, ¿Sabes lo que hizo tu hermano con ella?, ¿Sabes lo que le dijo cuando Kyoya y Haruhi regresaron?, él pensó que tendría una oportunidad con Haruhi, pensaba robarme a mi novia, y al final despreció lo que tenía con María, por la ilusión de algo que desde siempre Haruhi le dijo que no sería. Eso, querido amigo es algo que yo ni nadie podía controlar.
Renge escuchó a Tamaki y pudo ver el dolor en las palabras del otrora padre de su amado, sin saber bien por que, se acercó a Kaoru por la espalda y lo sujetó de los hombros.
_Kaoru, Tamaki tiene razón, todos acordamos no entrometernos, hemos intentado hacer de todo desde que nos enteramos, pero igual que lo dijo María: si lo que ambos sienten por el otro es verdadero, podrán superar lo que sea; todos conocemos a Haruhi, y si está en sus planes quedarse con Kyoya, lo hará.
_Esto no es lo que las familias hacen, no forjan sus relaciones a base de mentiras; Tamaki, ¿No te duele? ¿No te molesta lo que hay entre ellos?
La mirada que les dedicó el rubio fue suficiente para ambos. Si para el mayor de los gemelos era un crimen terrible, para el fundador y protector del Host Club era: una tortura.
_Lo lamento…_ balbuceó Kaoru
_No tienes por que hacerlo, fue elección mia, ahora si ya acabaste de joderme, ¿Te molestaría retirarte?
_Tamaki…
_Por favor
Tras esto, ambos chicos salieron del lugar, Tamaki suspiró, estaba cansado que le pidieran cuentas a respecto de ese tema, él se había percatado de lo que ocurría con Haruhi incluso antes que ella misma, y aun así no renunció hasta que ella misma marcó los limites, la amaba, eso no era un secreto, pero también entendió que su primer amor había madurado y su forma de amar, también, él no se rendía, quizá en algun otro momento podría amar a alguien más; y aunque el recuerdo de lo que sintió por ella ahora era doloroso, estab feliz por que Kyoya y ella estuvieran juntos.
Tal vez un poco celoso, pero era normal, era muy probable que su amigo disfrutara del cuerpo de la castaña, cosa que él nunca hizo, por respeto y pudor a la doncella del Host Club; miró un poco su escritorio, luego de la invasión del Hitachii, había perdido la concentración en lo que estaba haciendo, sin pensar demasiado tomó su celular y marcó.
_Padre, ¿Te apetece comer conmigo?
Al dar las seis de la tarde, un auto se estacionó en la oficina de Haruhi, del interior bajó un hombre de complexión delgada, usando una gorrra y gafas oscuras subió al despacho acompañado por dos hombres de traje, agentes especiales de la policía secreta de la familia Ootori.
Cuando la asistente de la abogada vió a los hombres entrar por la puerta temió que se tratara de amigos de Kazanoda, sin embargo, el caballero se identificó como detective de investigación de la comisaría en Dominó City.
_Buenas tardes, mi nombre es Satoshi Hiragizawa, y busco a la abogada Kotoko Doi.
