Dos por Una.

Quinta parte.

Era la mañana del quinto día y en el laboratorio de Senku todo era silencio.

Kinro y Ukyo estaban recostados contra la pared, observando a Senku guardar los dardos y la pistola de aire comprimido.

—¿Entonces esto es todo? —preguntó Kinro una vez Senku acabó y se sentó derrotado sobre la mesa de vidrio—. ¿No reclamaras tu victoria?

—Ya dije que no. —Encogió los hombros—. Pueden irse. Ya no los necesito, aunque igualmente agradezco su ayuda.

—Muy bien, entonces. —Kinro se retiró sin problema, pero Ukyo se quedó mirando con tristeza a Senku.

—¿Estás seguro de lo que haces?

—¿Por qué preguntas? Tú eras el que parecía en desacuerdo con mis planes de meterme entre la feliz pareja.

—Yo no estaba en desacuerdo de que no los dejes casarse, simplemente cuestioné tus motivos para hacerlo. Aunque a este punto ya es más que claro. —Le sonrió con pena—. Y sabiendo esos motivos, ¿de verdad vas a permitir que se case con Titan?

Senku se mantuvo en silencio un largo rato, pero Ukyo espero con paciencia.

—No es mi decisión, realmente. —Encogió los hombros—. Sí ella quiere casarse con él entonces no me meteré.

—¿No intentarás al menos decirle lo que sientes?

—¿Por qué haría eso? —Se levantó de la mesa y tomó unos planos de unos estantes—. Tengo cosas que hacer. ¿Recuerdas toda esa mierda que dijo Titan? Pues era cierto, tiene razón en todo. Estoy muy ocupado y ellos serán muy felices juntos. Al diablo, yo tengo demasiados problemas como para perder el tiempo en esas tonterías ilógicas.

—Bueno, sí tú le dices tontería a que la chica que amas se case con otro allá tú. —Suspiró y se dirigió a la puerta—. Te veré en la celebración de la boda de Kohaku y Titan. —Se marchó, dejándolo solo y deprimido con sus planos.

Estiró los papeles y tomó un bolígrafo, intentando concentrarse en la construcción del barco y no en el hecho de que ahora mismo Titan debía estar celebrando su victoria, contándole a Kohaku que ya se había librado de él o quizás hasta ya estuvieran casándose. Pero eso no era asunto suyo, y de hecho nunca lo fue.

Cerró los ojos con pesar.

Esto era lo mejor. Kohaku ya le había dicho que no le importaría casarse con Titan, y él debería haber respetado eso desde el principio.

Ahora ya no volvería a molestarla. Ella podía estar tranquila con su nuevo maridito.

.

Titan se sentía como si pudiera tocar el cielo con las manos. ¡Finalmente iba a casarse con su amor de la infancia!

Senku por fin recapacitó y dejó su egoísmo de lado, así que por fin eran libres de comenzar su vida juntos sin el molesto líder intentando alejarlo de su Kohaku.

Suya. ¡Ella finalmente sería suya!

¡Tenía que darle esta feliz noticia ahora mismo!

—¡Kohaku! —Llegó corriendo a donde ella estaba entrenando tan diligentemente como todos los días—. ¡Lo hice, lo logré! ¡Ganamos! —Se lanzó directamente a abrazarla.

—¿Eh? ¿De qué hablas? —Ella lo apartó con rostro sorprendido—. ¿Cazaste a los osos?

—Bueno… Lo intenté, pero en realidad lo que pasó fue mucho más complicado que eso. —Se frotó la nuca, luciendo avergonzado—. Lo cierto es que fue Senku quien cazó a los osos… —Ella abrió mucho los ojos—. ¡Y-yo estuve a punto de lograr cazar al oso macho, pero él me ganó por solo unos segundos! Y bueno, no pude encontrar una hembra… Pero eso realmente no importa, ¡porque se rindió! —Sonrió triunfante.

—¿Qué?... ¿Se rindió?... —La voz de Kohaku salió en un susurro apenas audible.

—¡Sí! ¡Finalmente recapacitó y ya no se meterá en nuestras vidas! ¡¿No es genial?! —Alzó un puño con emoción—. Logré convencerlo. La verdad es que debí intentarlo desde el principio, ya que a él todo lo que le importa es tu utilidad como mano de obra o esas cosas raras que él dice. Pero bueno, siempre supe que Senku es un buen líder y no sería tan cruel como para hacernos esto, aunque acabé gritando un poco, pero al final se rindió. ¡Ya podemos casarnos!

Él la miró con ojos brillantes, pero… a pesar de que ella parecía estar mirando hacia él, sus ojos eran distantes… de hecho, sus ojos parecieron perder su hermoso brillo característico.

Ese brillo que lo había terminado de enamorar, de repente desapareció.

Titan la miró con la boca abierta, sin entender por qué de repente parecía tan apagada, como si le hubieran arrebatado el alma de un golpe rápido y certero. Parecía otra mujer. No parecía la Kohaku de la que se enamoró.

—¿Kohaku?... ¿Estás bien?

No entendía. ¿Qué pasaba con ella?

—¿Ojos brillantes? ¿Eso es lo que te gusta de ella, en serio? —Un recuerdo de Ganen le llegó a la mente de pronto —. ¿Y por eso harás esa cacería imposible?

—¡Tú no lo entiendes! Ella siempre me gustó, pero últimamente se ve más linda que nunca. —Suspiró ilusionado—. Su actitud también me gusta, ya no es tan aterradora, además sus ojos son lo más bello… Tienen un brillo único. ¡Por eso sé que la quiero como mi esposa, ella es única entre todas las aldeanas e incluso las chicas de esa época moderna! Y será mía. —Miró con ilusión hacia el techo de la casa de Ganen.

—Hmm, qué curioso. —Ganen mordió un buen trozo de pescado antes de mirarlo con resignación—. A ti te brillan mucho los ojos cuando hablas de ella. Los van a conocer como la pareja de ojos brillantes —se burló con una risa estúpida, ganando un puñetazo en el hombro.

Fue entonces que Titan entendió.

Entendió todo.

—Sí. —Su contestación lo sacó de sus pensamientos—. Estoy bien. —A pesar de sus palabras, ella seguía viéndose apagada—. Entonces… debo casarme contigo, ¿verdad? —No le gustó nada la forma en la que lo dijo, como una obligación.

Bien que hizo toda esa cacería para que ella no lo rechazará y para tener una oportunidad, pero jamás quiso obligarla. Había sentido que Senku quería obligarla, imponerse a quedarse soltera y solo concentrada en trabajar, pero ahora se sentía como si él fuera el tirano queriendo llevarla a una vida que ella no quería.

Mejor dicho… a una vida con alguien a quien ella no quería.

Se quedaron en silencio, él mirándola y ella mirando al cielo, triste y marchita.

Qué ingenuo fue… Ella cambió desde que Senku llegó a la aldea, creyó que fue por todos los cambios que él trajo, curar a su hermana y mejorar tanto sus vidas, pero también fue por él en sí. Todo este tiempo ella estuvo enamorada de Senku.

Sus ojos que lo enamoraron por su brillo… siempre brillaron a causa de otro hombre.

Qué ingenuo fue.

—¡Titan! —Antes de que pudiera siquiera acabar de procesar el terrible descubrimiento que había hecho, Ganen llegó junto con Chrome, arrastrando las cabezas de los osos—. ¡Ya es casi mediodía! ¡¿Cuándo piensas entregar los animales y reclamar tu victoria!

—Oh, emm… —Miró con tristeza a Kohaku, que sonrió de una forma tan evidentemente falsa que le revolvió el estómago—. ¿Tú quieres… esperar? —preguntó, queriendo saber sí ella realmente estaría de acuerdo con esto.

Si ya amaba a otro entonces ¿de verdad iba a casarse con él? ¡¿Por qué no le dijo nada?!

—No… Pero sí quisiera darme un baño antes. —Guardó su espada—. Pero está bien, hay que llamar a la gente y todo eso… —habló desanimada, sin poder ocultar lo miserable que se sentía, hasta que se dio cuenta de su mirada fija y volvió a sonreírle de forma falsa—. ¡S-seremos una muy buena pareja! Estoy… emocionada… —mintió, mintió de forma tan obvia que dolía.

—Sí… —Aún así, Titan también fingió una sonrisa y se acercó a sus amigos para tomar el botín cazado—. Iré llevando todo a la torre de la sacerdotisa mientras te esperó.

—No tardaré mucho. —Tosió incómodamente, retrocediendo para alejarse de él, antes de correr lejos.

Titan se le quedó viendo con pesar.

Verdaderamente era muy ingenuo, y ahora por su culpa Kohaku debía estar sufriendo.

De haber sabido que estaba enamorada de alguien más jamás habría hecho esto…

—Oye. —Chrome y Ganen lo sacudieron un poco para llamar su atención—. ¿Y a ti qué te pasa? ¿No estás feliz de ganar?

—Es que yo no gané… —Cruzó los brazos, haciendo una mueca de pesar.

—Bueno, aunque Senku haya cazado a los osos de todas formas se rindió así que es válido que tú los presentes en su lugar. No creo que a nadie le importe. —Chrome agitó una mano.

—Tú no lo entiendes. —Sonrió con resignación—. Esto estuvo decidido desde el principio. Y yo siempre fui el perdedor.

.

Senku no podía concentrarse en nada, así que salió del laboratorio a tomar aire, pero en su lugar se encontró con todos los aldeanos comentando que Titan había sido el vencedor y que ya estaba llevando el botín de caza a la torre de la sacerdotisa.

Probablemente solo en cuestión de unos minutos Kohaku se casaría con ese… con Titan. En la aldea no tenían ceremonias, solo debían estar de acuerdo ambos, el líder debía nombrarlos y ya. Había averiguado cómo era el proceso, aunque en su caso al ganar la Gran Batalla fue más bien que tuvo el título de esposo de Ruri como un trofeo, porque Kokuyo nunca estuvo de acuerdo. Pero esta vez Kokuyo debía estar de acuerdo por esas mierdas del honor, estaba obligado, así que esa boda ya era inevitable.

Al menos esta vez tendrían celebración por la boda, también había averiguado sobre eso. Beberían sake, llenarían a Kohaku de flores y luego se mudarían juntos a vivir asquerosamente felices por siempre o una mierda de esas. Y él debería tragarse el coraje por el resto de su vida.

Su gesto se amargó mientras observaba apoyado desde el marco de la puerta del laboratorio como la gente iba en hordas a presenciar el matrimonio. Algunos lo miraban de reojo, quizás preguntándose cómo diablos perdió contra Titan, o quizás teniendo lástima de él. Aunque muchos habían teorizado que se metió entre Kohaku y su pretendiente por cuestiones de trabajo, muchos otros pensaban que todo fue porque también estaba enamorado de ella. Y siempre podría fingir que todo fue por trabajo, pero la verdad era que sí estaba tan celoso y despechado como esos entrometidos chismosos pensaban.

Hablando de entrometidos chismosos, Gen y Ryusui eligieron ese momento para venir a verlo, probablemente ya enterados de todo lo que pasó, quién sabe cómo.

—Así que te rendiste, ¿eh? —Ryusui parecía decepcionado de él—. ¡Muy mal, Senku, siempre debes ir detrás de lo que deseas!

—Ustedes no se metan. —Rodó los ojos, sin querer lidiar con ellos.

—Tiene razón, Ryusui-chan, mejor vámonos. —Gen dio media vuelta con un tono lloroso falso—. Después de todo es mejor dejar a Kohaku-chan casarse~, ¡así en nueve meses seremos tíos! ¿No te encanta la idea?~

—¡JA, JA! ¡Tienes toda la razón, Gen! —Chasqueó los dedos, siguiéndolo con una sonrisa maliciosa—. Aunque Kohaku-chan tiene cara de funeral más que de novia feliz, según todos los que la han visto, ¡pero apuesto que pronto se reconciliará con su prometido y en nueve meses tendremos a nuestro primer sobrino aldeano al que malcriar!

—¡Qué día tan feliz para todo el reino científico! Excepto para el líder que se rindió, y para la novia por su cara, pero ¡¿a quién le importa?! ¡Nuestro futuro sobrino es más importante!

Los dos bastardos se alejaron riéndose a carcajadas, conscientes de todas las venas hinchadas con las que acabó Senku al escucharlos.

Pero no iba a ceder, ya se rindió y no iba a retractarse…

Aunque… ¿de verdad Kohaku se vería tan infeliz como esos imbéciles decían?

Tenía que verlo por sí mismo.

Aún conservaba algunos animales que había cazado, podía llevarlos como excusa de que era para el festín de celebración, y así de paso comprobar cómo estaba Kohaku…

¡No, era una pésima idea, olvídenlo!

Entró al laboratorio decidido a quedarse allí el resto del día… solo para salir cargando con dificultad su botín de caza a los cinco minutos.

Solo dejaría a los animales, echaría un rápido vistazo y se iría.

Solo un vistazo y ya.

.

Una vez lista, Kohaku se dirigió junto a Titan a la torre de la sacerdotisa, para verlo presentar el botín de cacería y finalmente casarse con él.

Siendo honesta, la idea no la emocionaba mucho. Era cambiar su forma de vida a la que estaba tan acostumbrada y mudarse con él a su choza, ya que vivía solo desde que su padre murió. A partir de ese día, tendría que compartir su vida con él.

¿Así era como se sentía casarse? Le habían hablado de los nervios, pero no del sentimiento de vacío en su pecho.

Solo esperaba que Titan en verdad no pretendiera que ella se encargara de todas las tareas del hogar y se la pasará quedándose en casa, porque tenía mucho trabajo que hacer. El barco aún no estaba terminado y debía seguir entrenando y aún tenía todas las intenciones de viajar hacia el otro lado del mundo con los demás. Sus amigos la necesitaban. Senku la necesitaba, aún la necesitaba al menos para trabajar.

No es que la necesite para cualquier otra cosa que no sea trabajo.

Llegaron a la torre de la sacerdotisa donde su padre y Ruri ya estaban esperando, y Titan dejó el botín de caza al pie de las escaleras, retrocediendo unos pasos para que Kokuyo pudiera bajar a examinarlo.

Mientras su padre revisaba el botín, Kohaku empezó a oír susurros entre la multitud y volteó, quedándose con la boca abierta al ver a Senku llegar cargando su propio botín de caza.

¿Qué estaba haciendo? ¿Acaso iba a retractarse y decir que los osos fueron cazados por él?

Mientras Kohaku miraba a Senku, preguntándose el porqué de su presencia allí, Titan la miraba a ella, sin pasar por alto la forma en la que sus ojos volvieron a iluminarse al verlo. Él solo pudo cerrar los ojos con pesar.

—Esta cacería es perfecta. Me sorprendes, Titan —dijo Kokuyo con seriedad—. Parece que eres el hombre adecuado para Kohaku, en ese caso… Oh, Senku. —Abrió mucho los ojos al notar allí a su sucesor en el liderazgo de la aldea—. ¿Qué haces aquí? Escuche que te rendiste. ¿Esa información era falsa? ¿Sigues en la competencia?

Senku miró de reojo a Kohaku, que no le quitó la vista de encima mientras frotaba sus brazos, pero él rápidamente apartó la mirada y negó con la cabeza.

—Solo vine a traer estos animales que no fueron envenenados para que los sirvan en la celebración. —Encogió los hombros—. Si pudieran tomarlos se los agradecería. Pesan.

Magma se rió con burla por la debilidad de Senku y se acercó a cargarse los animales al hombro como si no fueran nada, mientras que Kokuyo asintió a sus palabras y volvió la vista hacia Titan.

Kohaku se quedó inmovil en su sitio, con la mirada clavada en el suelo.

Estaba decepcionada, pero no entendía ¿qué había estado esperando? Era una tonta por creer que él iba a retractarse… Además, aunque lo hiciera, sería solo para divorciarse de ella al minuto siguiente.

Qué estúpida era.

Titan la miró fijamente, con rostro muy serio, hasta que Kokuyo volvió a hablarle.

—Bien, Titan, has demostrado tus habilidades frente a toda la aldea. ¡Te declaró el ganador de esta competencia! Y aquí y ahora, yo los declaró…

—Espere —Titan lo interrumpió, con la cabeza gacha y los puños apretados—. Yo no fui el que logró cazar los osos, así que yo no gané la competencia.

—¿No fuiste tú? —Kokuyo se quedó con los ojos muy abiertos y todo el mundo empezó a murmurar, mientras que Kohaku lo miró muy extrañada—. ¿Acaso hiciste trampa?

—No. Lo que pasó fue que Senku se rindió ante mí y me cedió su cacería, pero fue él el que los cazó. Las reglas son claras, nadie debía hacerlo por mí, así que esto no cuenta y sí intentará hacerlo pasar por mi cacería entonces lo correcto sería descalificarme por tramposo.

—Ah, ya veo. —Kokuyo asintió—. Hiciste lo correcto, entonces. Eso significa que como Senku se rindió entonces la competencia quedó incompleta, ninguno ganó. Pero eso no le quita mérito al primer ritual que hiciste, así que aún tienes derecho a casarte con mi hija.

Kohaku miró de su padre a su pretendiente con curiosidad. ¿Así que Titan solo estaba diciendo todo eso para no hacer trampa y casarse con ella no por ser el ganador de la competencia con Senku, sino para hacer valer el primer ritual? Tenía sentido, aunque no sabía porqué no le dijo que haría eso.

No pudo evitar voltear a ver a Senku, que en ese momento la estaba mirando, pero de inmediato apartó la vista, viendo hacia cualquier parte que no fuera ella.

—Disculpe, Kokuyo-san —Titan volvió a hablar, levantando la mirada y viendo muy seriamente al ex líder—. Usted se equivoca. Senku no se ha rendido.

—¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?! —Todo el mundo se fue de espaldas, excepto Senku y Kohaku, que se quedaron mirando con incredulidad a Titan.

—¡¿A qué te refieres con que no se rindió?! ¡Pero sí tú mismo dijiste que así fue y él está aquí y no lo contradijo! ¡¿Qué está pasando aquí?! —Kokuyo cruzó los brazos con severidad.

—Lo que pasa es que según las reglas rendirse solo ante mí no es suficiente, ¿o me equivocó?

—Tiene razón. —Jasper asintió—. El otro pretendiente debe rendirse frente al padre de la chica, y frente a esta misma. Al menos así lo dictan las reglas de nuestras costumbres.

—Entonces debes declarar que te rindes en voz alta —le dijo Kinro a Senku—. Las reglas son las reglas.

—Qué fastidio. —Hurgó en su oído con molestía—. Pero como sea.. Me…

—¡Un momento! —Titan lo interrumpió, acercándose a Senku con paso decidido—. Sí aún no se ha rendido de forma correcta, y ninguno ha presentado todos los animales en las escaleras, y tampoco ha atardecido, eso significa que la competencia aún no se ha acabado. ¡Le competencia sigue en pie! ¿O me equivocó?

—Tienes razón, ¿pero cuál es el punto de todo esto? ¿Qué pretendes? —Turquoise se veía harta de toda la intriga que estaba causando Titan.

Kohaku también estaba harta y ansiosa. ¿Qué es lo que pretendía Titan?

—¿Qué pretendo? —Titan se acercó más a Senku, que se llevó las manos a la cintura, mirándolo de forma desafiante y llena de irritación—. Nada, en realidad. Solo soy un loco enamorado e impulsivo. —Sonrió con pena al mirar a Kohaku, antes de mirar con determinación a Senku, cambiando su sonrisa a una casi malvada—. ¡Y odie no haber sido capaz de derrotar a Senku en esa maldita competencia! —gritó de pronto, levantando un puño y encajando un puñetazo directo en la mandíbula de Senku.

Senku cayó al suelo como un muñeco de trapo y Kohaku gritó su nombre espantada, corriendo hacia él, empujando a Titan fuera del camino y arrodillándose a su lado para ayudarlo a sentarse.

Todo el mundo se quedó frío en su sitio, con las mandíbulas por el piso. ¡¿Acababa de golpear al líder de la aldea?!

—¡TITAN! —Kokuyo marchó molestó a tomarlo del cuello de su ropa—. ¡¿Cómo te atreves, muchacho?! ¡¿Acaso has enloquecido?! ¡Nunca te creí capaz de semejante ofensa contra el jefe de esta aldea! ¡Si crees que no saldrás castigado estás muy equivocado!

—¡Mocoso insolente! —Turquoise también se unió a regañarlo, mientras que Jasper solo negó con la cabeza, mirando con reprobación al joven.

—¡Maldito idiota! —Chrome también lo insultó, corriendo a ayudar a Senku.

Senku estaba gruñendo de dolor, sujetando su mandíbula, con un hilito de sangre saliendo de su boca.

Cuando Chrome también vino a ayudarlo, Kohaku se puso en pie con molestía y se acercó a Titan con intenciones de abofetearlo, pero fue detenida por Ruri que la abrazó por los hombros y le pidió calmarse.

—¡No pienso calmarme! ¡¿Cómo pudiste hacerle eso a Senku?! —le gritó más que furiosa.

—Lo hice porque se me apetecía. —Encogió los hombros—. Aunque sé que seré castigado por ello y lo aceptó.

—Te mereces dos baldes de arena sobre tu espalda por el resto de esta semana. —Turquoise seguía indignada por su forma de faltarle el respeto al jefe.

—Yo digo que mejor lo hagamos trabajar sin paga por un mes —propuso Ryusui, que junto a Gen había estado observando todo en silencio.

—Oh, están siendo muy duros conmigo. —Titan no parecía en lo absoluto arrepentido—. ¿Aparte de perder la competencia me dejaran sin dinero? Me voy a deprimir. —Sonrió resignado, mirando de reojo a Senku, que abrió mucho los ojos, dándose cuenta de las intenciones de Titan.

—¿Perder la competencia? —Chrome alzó una ceja.

—La competencia seguía en pie. —Titan sonrió, apartando la mirada—. Kokuyo-san ya lo dijo el primer día: "Ninguno de los dos puede agredir físicamente al otro durante el transcurso de esta competencia o el que lo haya hecho será descalificado y la mano de mi hija será entregada a la víctima". ¿No fueron esas sus palabras exactas?

Una vez más, todo el mundo se quedó frío en su sitio, esta vez con sus mandíbulas a punto de llegar al núcleo terrestre.

—Eso… —dijo un aldeano lentamente luego de salir del shock.

—Significa que… —dijo otro.

—El ganador… —habló otro más.

—¡Es Senku! —exclamaron todos los demás.

—¡HURRA! —Suika brincó en su sitio con alegría, mientras que todos los demás permanecieron congelados, sin poder recoger sus mandíbulas del centro terrestre.

Ryusui y Gen chocaron los cincos y Ukyo, desde la rama de un árbol, sonrió con alivio.

Kokuyo soltó a Titan, mirándolo con incredulidad.

—Muchacho… —Hasta él se dio cuenta de las intenciones de Titan, que le sonrió con tristeza.

Ambos miraron a Kohaku, que ya se había olvidado por completo de Titan y ahora estaba mirando a Senku, que también la miraba ya sin preocuparse del golpe que le dieron.

—Amo a su hija, señor —le susurró para que solo él lo escuchara—. Pero ella lo ama a él. Y aunque él no la quiera yo no voy a ser el que le quité la oportunidad. Por eso hice todo esto.

Kokuyo lo miró sorprendido, antes de ablandar su mirada.

—Titan quedó descalificado por agredir físicamente a su contrincante —dijo Kokuyo en voz alta, viendo como Senku y Kohaku no dejaban de mirarse—. ¡El ganador es Senku!

Aún con la cara desencajada por la sorpresa, Chrome ayudó a Senku a ponerse en pie cuando Kokuyo se le acercó a levantar su mano para hacer oficial su victoria.

Al escuchar esas palabras, Kohaku sintió su corazón latir desbocado y se apartó de Ruri, acercándose a Senku casi en trance, sin poder creer que esto estuviera pasando.

Solo entonces se le ocurrió mirar a Titan, que ahora estaba siendo interrogado por Ganen, el glotón de la aldea y su mejor amigo, pero ni siquiera lo miraba, sino que sus ojos estaban fijos en ella.

Titan vio que los bellos ojos de Kohaku brillaban con intriga e ilusión, brillaban por Senku… Y era doloroso, pero aún así le sonrió a modo de disculpa por todos los problemas que le había ocasionado. Esperaba de verdad que ella fuera feliz.

Kohaku vio la sonrisa de Titan y sintió que era sincero, así que su enojo porque se atrevió a golpear a Senku disminuyó un poco y le devolvió la sonrisa, antes de voltearse hacia Senku y su padre, que la miraban expectantes.

—Kohaku, todo lo que falta es que tú lo aceptes —le dijo su padre con mucha seriedad—. ¿Aceptas casarte con Senku?

Ella miró fijamente al científico, viendo que aún parecía tan incrédulo como ella, pero al verla mirarlo frunció el ceño y le mantuvo la mirada. Parecía querer decirle algo solo con sus ojos, y aunque no estaba segura de qué quería decirle, sintió su corazón latir desbocado y asintió sin pensarlo dos veces.

—Sí… aceptó.

—Entonces, ahora mismo yo los declaro…

Antes de que pudiera acabar de hablar, Senku se desplomó en el suelo, aún sangrando por la boca.

—¡UPS! ¡Creo que lo golpeé demasiado fuerte! —Titan corrió a ayudarlo a levantarse.

—No creo que lo haya golpeado tan fuerte, es solo que Senku es demasiado débil —murmuró Ginro con resignación.

—Lo siento mucho, Senku. —Titan lo ayudó a levantarse—. Aunque no me arrepiento de nada, sabes —le susurró para que solo él lo escuche, haciendo que lo mirara con enojo—. Fue para que no intentes escaparte y decir que no cazaste a los osos o que de verdad te rendiste. Y como te atrevas a divorciarte de ella te daré otro. Estás advertido.

Senku se quedó con la boca abierta ante el descaro de ese bastardo, pero la verdad que el golpe lo había dejado mal así que no pudo concentrarse en pensar ninguna respuesta ingeniosa.

—Creo que es mejor que descanse por hoy —opinó Ruri—. Se ve que está muy mal.

—La boda deberá efectuarse mañana —Turquoise estuvo de acuerdo—. Kohaku, eres su prometida ahora, ocúpate de él como buena mujer. —Kohaku quiso protestar pero Turquoise ni la dejó hablar—. Es tu deber atenderlo. Vamos, ve a cuidarlo.

Kohaku frotó sus brazos con nerviosismo, antes de encaminarse hacia los dos hombres que habían competido por ella y tomar por los hombros a Senku, mirando con extrañeza a Titan, que solo le sonrió.

Se llevó a Senku en dirección a la choza científica de Chrome, donde dormía, para que pudiera descansar.

Titan planeaba irse para no tener problemas, pero entonces dos sombras se cernieron sobre él.

Comenzó a sudar frío y volteó con pánico, encontrándose con las sonrisas macabras de Gen y Ryusui.

De regreso con Kohaku, ella llevó a Senku hasta la choza y lo acomodó en su colchón, colocando un paño húmedo en el moretón de su barbilla.

—Lamento lo que pasó con Titan, nunca pensé que haría algo así. —Se vio en la necesidad de disculparse—. ¿Te... duele mucho? —Le dio un vaso con agua.

—Sobreviviré. —Bebió el agua lentamente.

Se quedaron en silencio un buen rato, hasta que él acabó de beber su agua, y entonces ella volvió a hablar.

—Entonces… ¿Qué va a pasar con nosotros ahora?

Senku la miró de reojo, antes de recostarse en su colchón y suspirar. Kohaku lo ayudó a volver a colocarse el paño frío.

—Pues… aún planeó divorciarme, tal como te dije.

Ante esas palabras, Kohaku se quedó estática en su sitio.

Una vez más, se reprendió por no haber estado esperando lo obvio.

—Ya veo. —Volvió a remojar el paño en agua, apenas lo escurrió un poco, y luego se lo arrojó a la cara—. Entonces nos vemos mañana. —Se marchó de allí pisando fuerte.

Senku se quedó solo en la choza, maldiciendo mentalmente, y estuvo así un largo rato, hasta que recibió una visita inesperada: Titan.

—¿Y tú qué haces aquí? —Lo miró mal, presionando el trapo contra el moretón.

—Vine a disculparme. Aunque no me arrepiento. —Encogió los hombros—. Todo era parte de mi plan, después de todo.

—¿Ah? —Alzó una ceja con disgusto de tener que aguantar a ese idiota.

—No te equivoques, Senku, yo no te deje ganar. —Sonrió con malicia—. Tú mismo reconociste mi astucia, y no seré tan listo como tú, pero tampoco soy tan tonto para dejar ir a una mujer como Kohaku. Sé muy bien que vas a divorciarte de ella, tú nunca te casarás, ya que solo amas la ciencia, y ella también lo sabe, de seguro, pero cuando confirme que de verdad tú nunca vas a amar nada más que la ciencia y la dejes con el corazón roto… —Le sonrió de forma que hizo que la sangre le hirviera de ira—. Yo estaré allí para consolarla.

—¿Qué mierda crees que…?

—Ah, ya me lo imagino. —Se apoyó en la pared de la choza con su sonrisa idiota—. Es una forma mucho más adecuada de enamorarla, y de que te olvide. Y podría simplemente volver a hacer la cacería el año siguiente, ahora que sé hacer dardos será mucho más fácil, gracias por eso. —Rió burlonamente—. O tal vez simplemente sea cuestión de enamorarla y en unas semanas nos casaremos. Ahora que estarás fuera del camino será mucho más fácil. —Encogió los hombros y se dirigió a la salida—. ¡Pero en verdad lo siento por el golpe, aunque te agradezco esta gran oportunidad! ¡Nos vemos mañana en tu divorcio! —Sin más se fue.

Senku se quedó con la boca apretada en una fina línea y apretó el trapo contra su moretón.

Ese imbécil no se cansaba de atormentarlo, pero jamás lo dejaría salirse con la suya ni en diez billones de putos años.

Titan bajó de la choza científica y se encontró directamente con Gen y Ryusui.

—¿Y bien?~ ¿Se creyó tu plan malvado?~

—Puedo ser un buen mentiroso cuando quiero. —Encogió los hombros, antes de fruncir el ceño—. Espero que tengan razón en lo que me dijeron, porque no me perdonaría hacer sufrir aún más a Kohaku.

—No te preocupes, confía en nosotros. —Ryusui chasqueó los dedos suavemente—. Estás haciendo lo correcto.

—Eso espero…

Al día siguiente, muy temprano en la mañana, Senku y Kohaku se pararon frente a Kokuyo, rodeados de toda la Aldea y muchos miembros del ex imperio de Tsukasa.

—Ahora sí, yo los declaro…

—Espera un segundo. —Kokuyo estaba a punto de gritar que lo dejen terminar una maldita pronunciación, pero esta vez la que lo interrumpió fue Ruri, así que tuvo que tragarse su ira—. Ahora sí —dijo luego de colocar una corona de flores sobre la cabeza de Kohaku.

Todo el mundo observaba en silencio. Y el único que sonreía era Titan, que parecía saber exactamente qué pasaría a continuación. Gen y Ryusui estaban detrás de él, luciendo orgullosos por alguna razón.

—Muy bien. —Kokuyo suspiró—. Ahora… yo los declaro… marido y mujer. —Sonrió aliviado de por fin poder decirlo.

Senku y Kohaku compartieron una mirada, pero permanecieron en silencio y sin moverse.

—¡HURRA, Senku y Kohaku se casaron! —Suika brinco en su sitio con emoción.

—Felicidades. —Titan se acercó a Kohaku y colocó las manos en sus hombros desde atrás—. Quiero que sepas que no hay rencores, te deseo lo mejor en tu matrimonio. Y siempre podrás contar conmigo si me necesitas… —Sonrió mirando a Senku, que parecía a un pelo de sacar un frasco con ácido sulfúrico y arrojárselo a la cara.

—Gracias. —Kohaku sonrió, pero apartó sus manos de sus hombros.

Gen y Ryusui llegaron a felicitarlos de forma escandalosa, junto con Suika que abrazó a Kohaku y Ukyo que permaneció al lado de Senku, mirándolo con intriga.

Todo el mundo estaba mirando a Senku, esperando a que anunciara que quería el divorcio.

Nadie se creía que realmente hubiera hecho un escándalo por celos, ¡era Senku! Aunque no todos sabían de los motivos que él le dio a sus amigos, y menos que dijo que iba a divorciarse, nadie creería que él quisiera casarse ahora.

Pero Senku se quedó callado, con la boca cerrada, mirando a un costado como si todo le importara un comino.

Luego de un incómodo silencio, un par de aldeanos cargando sake se acercaron a él y le preguntaron si podían empezar la celebración.

Como toda respuesta, Senku tomó uno de los vasos que cargaban y les pidió que le sirvieran sake.

Todo el mundo se fue de espaldas.

¡¿Acaso no iba a divorciarse?!

Sorprendidos e incrédulos, poco a poco más y más personas empezaron a acercarse a felicitarlos por el matrimonio.

Kohaku miró a Senku con confusión.

¿Por qué no le pedía el divorcio aún? ¿Qué estaba esperando?

Estaba a punto de ir a preguntarle, pero entonces Titan le ofreció un poco de sake.

—¿Brindamos? —Sonrió misteriosamente.

Kohaku tomó el vaso de golpe y luego tomó una vasija y se sirvió más.

—Ok.

Estuvo el resto de la celebración con Titan pegado a su lado, mientras Senku se la pasó sentado en un rincón, solo, apenas y si agradeciendo las felicitaciones.

Todos estaban confundidos.

A pesar de que fueron Senku y Kohaku los que se casaron, él estaba en un rincón bebiendo con cara de deprimido, y Kohaku estaba riendo y bebiendo con Titan.

Eso parecía más la boda del perdedor en vez del ganador.

Kohaku quería enfrentar a Senku y preguntarle por qué no pidió el divorcio, pero a la vez le daba miedo hacerlo, así que acabó bebiendo de más y se emborrachó bastante.

—Bebiste demasiado. —Cuando atardeció y ya casi todo el mundo estaba borracho, Titan la miró preocupado—. Déjame acompañarte a tu casa. —Tomó su mano.

Eso llamó la atención de todo el mundo y todos empezaron a murmurar, mirando a Senku, que simplemente se bebió otro vaso de sake.

Kohaku frunció el ceño al verlo y volvió a mirar a Titan con duda.

—Creo que será mejor que vaya sola… No estoy tan mal.

—Insisto, no me molesta. —Tomó su otra mano y entrelaza sus dedos, dejándola boquiabierta a ella y a todos—. Te llevaré a casa.

En ese momento, Senku caminó rápidamente hacia ellos y tomó la muñeca de Kohaku, apartando su mano de Titan y haciéndola estrellarse contra su pecho.

—Yo llevaré a mi esposa a nuestra casa, muchas gracias —rugió casi en la cara de Titan, antes de comenzar a arrastrar a Kohaku no a su casa, sino a la casa de él.

Todo el mundo casi se desmaya de la sorpresa, mientras que Titan sonrió con tristeza y se marchó directo a su casa.

Su trabajo allí había terminado.

Gen y Ryusui intercambiaron una mirada de orgullo al ver que su nuevo aliado actuó perfectamente. Ahora todo dependía de Senku.

—¡¿Qué demonios se supone que haces, Senku?! —A medio camino de ir a la choza de Chrome, al observatorio que era donde él dormía más precisamente, ella se zafó de su agarre y lo miró mal—. ¿Qué es todo esto? ¡¿No íbamos a divorciarnos?! —Cruzó los brazos bajo su pecho con molestia.

—Divorciarnos no será suficiente para deshacernos de Titan. —Rascó su oído con indiferencia—. Tendremos que permanecer un tiempo juntos para que ya no fastidie.

Una vez más, Kohaku tuvo que reprenderse por idiota.

Parecía que simplemente nunca entendería que él no sentía nada por ella más que como trabajadora.

Pero esta sería la última vez en la que ese imbécil la hacía pasar por esto.

De la ira ya hasta se sentía completamente sobria.

—Pues debiste decirme de eso antes, porque así habrías sabido que yo no acepto tu estúpido plan. —Lo miró venenosamente—. Ja, nunca creí que fueras tan ingenuo como para pensar que yo aceptaría algo así. ¡Ya mismo vuelvo a la fiesta y les anunció a todos que quiero el maldito divorcio!

Dio media vuelta con paso decidido, dispuesta a acabar con esa situación absurda, pero entonces Senku tomó su muñeca y ella volteó para gritarle lo escoria que era, solo para encontrarse con sus labios sobre los suyos.

Él… la estaba besando.

Tan sorprendida estaba que se quedó completamente congelada, sin poder creer que de verdad él la estaba besando.

Sus labios eran secos y su aliento apestaba a alcohol tanto como el suyo, pero era tan cálido y dulce…

Casi cierra los ojos por la sensación, pero entonces él se apartó frustrado, quizás porque nunca le correspondió.

Kohaku bajo la cabeza y empezó a frotar sus brazos, sintiendo su rostro absurda y totalmente sonrojado.

—¿Qué haces, Senku? —Alzó la mirada con confusión—. ¿Por qué haces todo esto? ¡¿Por qué no dejas de confundirme?!

Él se pasó la lengua por los labios con nerviosismo.

—Me parece obvio para cualquier por qué hago esto… —Apartó la mirada con fastidio—. No quiero que te cases con otro.

—¿Por qué?...

Él se quedó en silencio, luciendo como si estuviera librando una batalla contra sí mismo.

—Por favor, leona… Es obvio. Cualquier idiota se daría cuenta…

—Bueno pues disculparme por ser la más idiota de todos, porque no tengo idea. —Se cruzó de brazos otra vez, aún más molesta que antes.

No esperaba que él se le acercara mucho otra vez, tanto que creyó que iba a volver a besarla, pero él solo la miró fijamente a los ojos, dejándola casi hipnotizada en su mirada.

—Me gustas —reveló de golpe, dejándola con la boca abierta—. Es absurdamente obvio, leona. ¿Por qué más te besaría? ¿Por qué más me metería tanto en tu vida? ¿Crees que haría todo este espectáculo por cualquiera? —Rodó los ojos, apartándose unos pasos de ella—. Leona ilógica… Para tener una vista tan buena, no ves lo obvio.

Kohaku se quedó helada en su sitio, sin moverse y casi sin respirar, sin poder creerlo.

Senku la miró fijamente por largo rato, esperando que reaccionara. Pero ella solo se quedó ahí, pensando, con la expresión en blanco.

Él empezó a inquietarse.

—¿Qué pasa? ¿De verdad no te lo esperabas? —Rió entre dientes—. ¿O es que acaso tu reacción hubiera sido más feliz si fuera tu idiota enamorado el que esté aquí confesándose? ¿Preferirías que sea él el que te hubiera besado, el que se hubiera casado contigo? —La verdad no pudo evitar soltar todas esas preguntas impulsadas por las horas en las que estuvo tragándose su rabia viéndola estar con Titan en SU boda, dejándolo solo.

Y entonces… Kohaku empezó a carcajearse.

Se rió y se rió sin parar en su cara, en su cara indignada de idiota celoso.

¡Y es que finalmente lo entendía todo!

—Tienes razón, ¡si soy una idiota! —No podía dejar de reírse—. Tú… todo este tiempo… —Siguió riendo sin poder parar—. ¡Estabas celoso!

Senku rodó los ojos.

—Diez billones de puntos para ti por el descubrimiento del siglo —murmuró sarcásticamente.

Kohaku siguió riendo a carcajadas.

¡Realmente era una gran idiota! ¡¿Cómo es que jamás se dio cuenta?! ¡Él de verdad fue muy obvio! Y ella muriéndose por la confusión, ¡todo por creerle sus excusas baratas! Tal vez si no hubiera estado tan preocupada intentando descubrir y encubrir sus propios sentimientos se habría dado cuenta que nada de lo que Senku hacía era propio de él o tenía sentido, ¡era solo el gran estúpido muriéndose de celos todo el tiempo!

Luego de un par de minutos de Kohaku riendo sin parar a su costa, las cejas de Senku comenzaron a temblar con molestia y se acercó a ella, decidiendo que la mejor forma de callarla era besarla otra vez.

Funciono de maravilla, apenas rozó sus labios con los de ella su risa murió y se quedó con la boca abierta y el rostro adorablemente sonrojado, pero él se apartó a los pocos segundos.

—Eres libre de pedirme el divorcio, si quieres. —Tragó saliva—. Es tu decisión, no quisiera que tú… —Kohaku lo miró como si fuera un completo idiota, antes de rodar los ojos y lanzarse a besarlo.

Y ella no lo besó suavemente como él, no, señor, ella devoró sus labios como una desesperada, apretando su ropa en un puño con una mano y acariciando su nuca con la otra, apoyándose en él y sin intenciones de parar pronto.

—Tú también puedes ser un idiota a veces. —Rió contra su boca—. Si es obvio que tú estabas celoso, creo que siempre fue obvio que yo quería casarme contigo.

Se apartó un poco y se quedaron mirándose un momento, antes de comenzar a reír como los dos idiotas que eran cuando de temas amorosos se trataba.

En medio de esa risa, volvieron a besarse, antes de tomar rumbo a la casa de Senku, aunque pronto se construirían una para ellos dos solos.

El matrimonio era completamente válido, incluso aunque fue por una razón tan estúpida como la pelea de dos por una.

Y lo aprovecharían.


Fin.


Holaaaaaa :'D

Aquí les traigo el final de este fic TwT

Dedicado con todo mi amor a mi queridísima Tyare :3

Tambien le deseo feliz cumpleaños por adelantado a William n.n

Muchas gracias a todos los que apoyaron esta historia! Ojalá que el final les haya gustado y hayan quedado satisfechos :')

Los invito a unirse al grupo llamado Senku y Kohaku en Facebook y tambien seguirme en mi pagina llamada Celeste kaomy-chan si les interesa, ya hago comisiones, por si alguien quiere un fic mío y darme una ayudita económica :'D

Bueno... esta historia se acabó TTwTT Y yo me despido!

No olviden que se les ama!~

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!