—Donas cohete, donas cohete, donas cohete…
—¿Por qué sigues buscando? Solo sigue recto cien metros; tengo su ubicación.
Mientras corría por el estadio, Ash iba fijándose en sus alrededores. Podía parecer que el motivo era que buscaba el punto de reunión, pero en realidad eso era una excusa. Él simplemente veía fascinado lo que ya había recorrido el día anterior.
—¡A-Ah, seguro!— dijo sin prestarle mucha atención a Rotom. Al igual que él, Pikachu veía atentamente los lugares que podría considerar divertidos.
En el camino se hizo más y más notorio que solo faltaba un día para la Liga Pokémon. Se encontró con decenas de personas que también exploraban, tal vez participantes o tal vez turistas; fueran lo que fueran, la mayoría le dirigía una mirada desafiante apenas lo veían.
Claro que no paso mucho hasta que su pequeño paseo terminó. A lo lejos identificó al más alto de sus amigos (en ese momento), Tracey.
Sintió como una gran sonrisa se formaba en su rostro y levantó ambos brazos.
—¡Alola!— exclamó sin dejar de correr.
Sintió como, aparte de las de sus conocidos, varias miradas se posaban sobre él. No les dio mucha importancia.
Vio sus sonrisas y la forma en la que lo llamaban. Pikachu también pareció emocionarse al verlos a todos y, dado que la emoción de su mejor amigo solo lo terminó emocionando incluso más, decidió hacer una entrada a lo grande que además le serviría como prueba de su mejoría.
Dio un salto cuando estaba a solo metros de ellos, cosa que los sorprendió enormemente (incluso a Pikachu, quien tuvo que saltar de su hombro para aterrizar en el suelo). Mientras estaba en el aire activó su pierna protésica, la cual le dio un impulso extra y en el aire, cuando intentó hacer una pirueta, las cosas le salieron fatal. Se le enredaron las piernas y el aterrizaje terminó consistiendo en él rodando por el piso hasta chocar con la cortina metálica de Donas cohete, la cual aún no había abierto.
Terminó con la cabeza dándole vueltas y mirando hacia el techo. Tal vez no en el futuro cercano, pero estaba seguro de que algún día lo lograría…
Una vez recuperado del shock inicial, se llevó una mano al bolsillo de la sudadera y se dio cuenta de que lo que había ahí estaba intacto, lo cual lo alivió.
—¿Se puede saber qué estás haciendo?...— Misty entró en su campo visual. Se veía confundida y disgustada por partes iguales.
—Créeme, ha habido peores aterrizajes que ese— Rotom, quien levitaba al lado de la líder de gimnasio, le dedicaba una mirada de lástima a su entrenador—. Al menos ahora su cara está viendo hacia arriba…
Escuchó unas risas y algún que otro suspiro, luego voces que saludaban a Pikachu con alegría e incluso alcanzó a escuchar un enérgico "¡Plup Piplup!". Logró visualizar a Iris, quien lo miraba de forma burlona.
—¿Presumiendo tu nuevo juguete?— le preguntó, tendiéndole una mano.
Ash decidió que tal vez ya era suficiente de estar acostado y comenzó a levantarse. Aceptó la ayuda de Iris con una sonrisa.
—Podría decirse…— respondió mientras se rascaba la nuca, dándose cuenta de que se le había caído la gorra.
—Aquí— le dijo alguien a su izquierda. Volteó, encontrándose con el radiante gesto de Bonnie, quien le estaba entregando la gorra.
Ketchum también la aceptó y sin pensarlo, se la volvió a poner. Sus ojos recorrieron el lugar y su sonrisa solo creció más.
Ninguno de ellos estaba utilizando aquellas características vestimentas con las que los había conocido, sino que estaban utilizando ropa de invierno. Algunas prendas destacaban más (por ejemplo el extravagante abrigo rojo y largo de Dawn que dejaba sus piernas casi completamente descubiertas), otras eran más estándar, pero al final eran solo ropa. Lo verdaderamente importante a ojos de Ash eran las personas que ahí se encontraban.
Sintió que sus ojos se pusieron vidriosos y abrió la boca para hablar, pero entonces…
—¡¿Qué es este ruido?!— preguntó una persona detrás de Ash.
Rápidamente voltearon y vieron que la cortina metálica de Donas cohete se había abierto, revelando a dos personas que todos los presentes conocían a la perfección (solo que vestidas con overoles, camisetas blancas y una gorra negra con el símbolo de un cohete).
Los ojos de todos se abrieron de par en par y Ash, miró rápidamente en ambas direcciones. Su boca se entreabrió, pues imaginó cuál sería la reacción.
—¡¿Team Rocke…?!
Tanto Ash como los dos exmiembros de la organización se apresuraron a callarlos. Ketchum se puso rápidamente detrás de sus amigos.
—N-No sé por qué hay una reunión de bobos, pero entren rápido…— Jessie dejó espacio para que pasaran— No queremos llamar demasiado la atención…
Con clara desconfianza, todos pasaron al interior (aunque no fue por Jessie, sino porque Ash insistía en que lo hicieran mediante pequeños empujones). James se apresuró a cerrar detrás de ellos.
El interior del local era pequeño, pero era espacio más que suficiente como para que las donas pudieran ser exhibidas y vendidas; podía verse una puerta que llevaba a una trastienda. Sobre el mostrador había un Meowth vestido como Jessie y James.
—M-Meow…— dijo al ver regresar a los exmafiosos.
—Puedes actuar normal, Meowth— le dijo Jessie, pasando por detrás del mostrador—. Es bobo número uno y toda su mega pandilla.
Al ver a todas las personas, los ojos del tipo Normal se abrieron de par en par.
—¡¿Por qué?!— preguntó de golpe, parándose en dos patas.
—¡Eso mismo queremos saber nosotros!— exclamó Max con el ceño fruncido.
—¡¿Qué hacen aquí, Team Rocket?! ¡¿Qué es lo que están…?!— Dawn pronto se vio abrumada por la cantidad de personas que le soltaron un fuerte "shhh".
—¡Puede que no lo parezca, pero nos reformamos!— exclamó Jessie con seriedad y el ceño ligeramente fruncido.
—¡Así es! ¡Somos los orgullosos dueños de esta compañía!— secundó James con energía.
Eso solo sorprendió más a los amigos de Ash.
—¡P-Pero eso es imposible!— exclamó Clemont— ¡Se supone que Donas cohete tiene unas diez sucursales en Alola! ¡Ustedes no pueden…!
—¡¿Quieres que te enseñemos los documentos de propiedad, cuatro ojos?!— saltó Meowth de inmediato.
—¡Ey, no puedes hablarle así a mi hermano!— Bonnie lo señaló con molestia y del bolso que colgaba de su hombro salió un pequeño Pokémon.
—¡Denne Denne!— Dedenne, incluso aunque parecía estar recién levantado, se había unido a la defensa de su exentrenador. Pareció perder todo el interés en la discusión cuando vio a Pikachu, quien se había reencontrado con Piplup.
Las chispas no tardaron en saltar hasta que, eventualmente, Ash intervino. Ketchum se posicionó entre ambos bandos, separándolos con sus manos.
—¡Okey, tomémonos un momento!— les dijo, poniéndose del lado de la cuadrilla cohete.
—¡Ash, tienes que estar bromeando!— exclamó Misty, indignada— ¡¿De verdad confías en estos tipos?! ¡Te han hecho la vida una pesadilla por años!
Ese comentario pareció hacer sentir mal a los exmiembros del Team Rocket, cosa que no pasó desapercibida. Kawanami entonces sintió como le ponían una mano en el hombro.
—Vamos, MIsty…— le dijo Tracey. Aunque no parecía del todo convencido, sí hablaba con calma— Al menos escuchemos lo que nos tienen qué decir.
—Opino lo mismo— todos voltearon a ver a Cilan, quien tenía un gesto inexpresivo—. Es cierto que hay platillos que parecen arruinados a simple vista pero, con lo preparación e ingredientes adecuados, pueden ser salvados y convertidos en comida de la mejor calidad.
Sabían que esa era la forma de Cilan de decir: "Puede que sí hayan cambiado".
Jessie, James y Meowth se veían apenados.
—Gracias…— murmuró la adulta, rascándose la mejilla y mirando hacia otro lado. Cilan, por otra parte, le dedicó una pequeña sonrisa.
Ash dejó salir un suspiro al ver que la situación se había controlado.
No tardó en explicarles todo tal y como lo recordaba. La parte inicial de su relato, en la que ayudaba a la cuadrilla cohete a dejar su vida criminal de lado y darse cuenta de que podía haber algo más para ellos, estuvo lleno de onomatopeyas que muy pocos entendieron. No tardó en explicar el exponencial crecimiento de Donas cohete gracias a su imagen, siendo apoyado por Rotom en los aspectos más técnicos.
—El mocoso está implicado con el negocio lo quiera él o no. Incluso un 30% de la empresa pertenece a su n…— Rotom puso una protuberancia en el hocico de Meowth, quien se vio indignado por ello. Rápidamente, tanto él como Jessie y James vieron la expresión de la Pokédex. Supusieron que tal vez Lillie no debía ser mencionada en la conversación. Tuvieron suerte de que los amigos de Ash estaban ocupados procesando lo dicho y no notaron el breve intercambio.
—Mientras más lo pienso, menos sentido me hace…— Iris se rascó la cabeza y volteó a ver a la cuadrilla cohete— ¿Por qué, si son los dueños de todo esto, siguen trabajando aquí como simples empleados?
—Es una tapadera— respondió Jessie, un poco de mala gana—. Seguro, todo eso de ser famosos sería genial, pero por la vida que llevábamos antes no podemos permitírnoslo.
—Supongo que es normal— Max los seguía viendo con el ceño fruncido y con cierto recelo—. Después de todas las cosas malas que hicieron…
—No lo decimos por el aspecto legal— respondió Meowth, viéndose mucho más serio—. Aquí en Alola no hicimos absolutamente nada malo, por lo que estamos a salvo. El problema es la organización a la que pertenecíamos antes.
—Cuando te metes a ese mundo y luego lo dejas…— vieron como James se rascaba la cabeza. Estaba claramente incómodo—, hay consecuencias.
Ash, Rotom y Pikachu los vieron con tristeza, mientras que los demás amigos de Ketchum simplemente pudieron tragar saliva. Se imaginaban cuáles eran esas "consecuencias". Hubo silencio por un momento, pero fue roto rápidamente así como la creciente tensión.
—En especial cuando les robas como nosotros lo hicimos— añadió Jessie, solo que esta vez no había ni rastro de molestia en su rostro. Incluso parecía orgullosa.
—¿Le robaron al Team Rocket?...— repitió May, confundida.
—Bueno, no íbamos a dejar que nuestros buenos amigos Pokémon se quedaran a servirles para siempre— dijo James con una sonrisa.
Al instante captaron a lo que se referían. Ash pareció darse cuenta de algo.
—¿Y Wobbuffet?— le preguntó en voz baja a Meowth, quien señaló la trastienda.
—Supervisando la primera ronda de donas.
Tanto el gato como el azabache tuvieron que centrarse al escuchar el suspiro de Jessie.
—Escuchen, sé que tenemos un pasado particularmente poco agradable con todos ustedes, y no tenemos que caerles bien ni nada…
—Pero al menos crean esto, por favor— James tomó el relevo—. Somos felices con la vida que tenemos actualmente y gracias a ella ya no tenemos que hacer cosas malas para vivir. Si la perdiéramos…
Todos se vieron pensativos ante las palabras de ambos, pero antes de que Cilan (quien ya lo tenía claro) pudiera decir algo, alguien más se le adelantó.
—Yo les creo— los ojos de todos se posaron sobre Serena, quien parecía determinada de alguna manera—. Es cierto que nos hicieron pasar por mucho, pero afortunadamente no hubo daños irreparables… Además, he visto lo que son capaces de hacer cuando quieren que alguno de ustedes sea feliz.
A la mente de Ash, Bonnie y Clemont (este último solo por mención) llegó aquel incidente relacionado con Jessie y cierto doctor de la región de Kalos. Al recordar ese momento, la pelimagenta se vio realmente avergonzada.
—Además— nuevamente, vieron a Serena, quien le sonreía con confianza a Ketchum—, creo en el juicio de Ash.
El azabache por un momento se olvidó de todo lo del "asunto pendiente" y pudo ver a su amiga tal y como era. Le devolvió la sonrisa.
—No es la decisión más brillante, pero supongo que no hay opción…— Misty parecía resignada— Mientras no le causen más problemas a Ash ni a nadie…
La cuadrilla cohete parecía sumamente aliviada y contuvieron sus sonrisas.
—Esto va a ser algo largo de explicarle a Brock— bromeó Dawn, viendo hacia May.
—¿Verdad?— rio la castaña.
—¡Nyagh, cómo pensé!— voltearon a ver a Meowth, quien parecía enfadado— ¡No me gusta recibir lástima de los mocosos!— los señaló a todos— ¡Quédense aquí y ni se les ocurra moverse!
Meowth salió corriendo hacia la trastienda, confundiendo un poco a todos, incluso a sus amigos más cercanos. Pocos segundos después escucharon un "Wooobbuffeeet" y el gato volvió a salir, solo que esta vez llevaba una bolsa de cartón en cada mano.
—¡Para ustedes!— dijo con el ceño fruncido, volviendo a subir al mostrador de un salto— ¡Al menos así no sentiré que les debemos un favor!
Jessie abrió bien los ojos y sonrió.
—¡Bien pensado, Meowth!
—Recibir cosas gratis del Team Ro… Del ex Team Rocket…— Iris, con los ojos entrecerrados, dejó salir algo parecido a un quejido— Es algo….
—Sí… Se siente mal…— asintió Max— ¿Cuánto les debemos? Prefiero pagar por esto.
—En serio, son gratis— insistió James—. Lo tomaremos como que Ash se las llevó y a él no le cobramos nada. Después de todo, es gracias a él que nuestro negocio es un éxito.
Se vieron un tanto indecisos, hasta que alguien tomó las bolsas.
—Entonces aceptaremos su generosidad— les dijo Cilan con una sonrisa, girándose luego hacia sus amigos—. Vamos, la comida no debe ser desperdiciada.
Recibir generosidad de la cuadrilla cohete no parecía agradarles del todo, pero si era de manos de Cilan, la cosa cambiaba.
—¡Yo también quiero una!— Ash se acercó rápidamente a donde estaban sus amigos.
—¡Piplup!/¡Pika Pi!/¡Denne ne!
Ante la atenta mirada de Jessie, James y Meowth, mordieron aquellas donas que tan buen aspecto tenían.
Los ojos de May brillaron de la misma forma que los de Ash.
—¡Está riquísimo!— exclamaron al unísono, tomando otra con la mano que tenían libre y mordiéndolas al mismo tiempo.
Aunque todos estaban de acuerdo con que el pan era bastante bueno, la risa producida por las acciones de Ketchum y Asano tuvo mayor impacto.
Pronto el contenido de las bolsas se vio reducido drásticamente y finalmente, se terminaron. Todos tenían expresiones satisfechas en el rostro.
—Bueno, ya que todo el asunto quedó zanjado, creo que es hora de que vayamos a reunirnos con la señora Ketchum, ¿no lo creen?— Tracey llamó la atención de todos y entonces, Ash se dio cuenta.
—¡Es cierto! ¡¿Mamá y los demás ya llegaron?!— preguntó, viéndose realmente emocionado.
Misty asintió.
—Venían con nosotros, solo que tomaron un camino diferente— respondió—. El profesor Kukui quería hablar de algo con Red, así que lo acompañaron.
—¡Entonces busquémoslos!— exclamó Ash con entusiasmo— ¡Ha pasado un tiempo desde la última vez que los vi en persona!— cuando intentó salir del local, pronto se dio cuenta de que la cortina metálica le bloqueaba el paso. La vio con algo de molestia y la levantó casi en su totalidad, saliendo del lugar— ¡Vamos, Pikachu! ¡Tú también quieres ver a Amber, ¿verdad?!
—¡Pika Pi!
Se quedaron en blanco por algunos segundos, procesando lo que acababan de ver. Era normal, ¿no? Después de todo, había cortinas metálicas que se podían levantar solo usando las manos… Ese pensamiento desapareció cuando vieron como James señalaba una esquina.
—La cadena para subir la cortina estaba ahí…— murmuró.
—Así es él. Mucha fuerza, poco cerebro— Rotom también salió del local, poniéndose junto a su entrenador—. ¿Quieres que le mande un mensaje a tu mamá?
—¡Sí, por favor!
Los amigos de Ash voltearon a verse entre sí y no tardaron en reírse. Tal vez había cambiado, pero por dentro seguía siendo el mismo Ash Ketchum de siempre.
Lillie hacía tiempo que había salido del cuarto que compartía con Ash, y en ese preciso momento estaba caminando hacia el ascensor. Quería ver si la profesora Burnet necesitaba ayuda con algo y si no, al menos pasaría tiempo con ella y con Lei.
Caminó fuera del ascensor apenas este abrió sus puertas y vio a sus alrededores. Era consciente de que más de una persona (incluso algún que otro miembro de la Unidad Ultra que se paseaba por el lugar) la estaba viendo, por lo que se apresuró a seguir con su camino.
Recordaba el lugar en el que se suponía, estarían la profesora y algunos "invitados" durante los distintos combates en el estadio principal. Para ello tenía que entrar por una puerta solo para empleados, caminar por un largo pasillo y subir unas escaleras que la llevarían a otro corredor.
Su cabeza estaba llena de pensamientos. Algunos agradables y otros no tanto, por lo que quería estar con alguien lo más pronto posible para así distraerse. Pensó que ver a Lei haciendo sus cosas de niño pequeño le alegraría el día.
—Sus mejillas son tan suaves…— pensó, sonriendo para sí misma y olvidando por un momento aquellos pensamientos negativos.
Abrió la puerta y comenzó a subir las escaleras mientras pensaba en sus propios asuntos. Fue entonces que escuchó una voz sumamente familiar.
—Es que no lo estás entendiendo…— de inmediato supo que se trataba de Hau, por lo que comenzó a subir los escalones lentamente y en silencio— Yo… Hubo momentos lindos, de verdad, pero fue un error…
—¿Lo nuestro fue un error? ¿Todo lo que hicimos lo fue?— escuchó preguntar a una mujer, cosa que sorprendió enormemente a Lillie, quien se detuvo en seco.
—¡N-No, no estoy diciendo eso, Colette!
—¿Colette?...— se preguntó la rubia— ¿Qué está sucediendo?...
—¿Entonces qué estás diciendo, Hau? ¿Acaso interpreté mal tus palabras?— la llamada Colette parecía estar presionando bastante a Mahalo.
—¡A lo que me refiero es a que…!— el futuro Kahuna dejó salir un suspiro— Mira… En ese momento necesitaba a alguien para apoyar el hombro…, pero no estaba listo para una relación y de verdad lo lamento…
Lillie se quedó en blanco y su mente instantáneamente se dirigió hacia Acerola. Ella, desde hacía varios meses, sabía que a su amiga le gustaba Hau, y le gustaba mucho. Oír esto fue un balde de agua fría, pues podría significar que Mahalo no correspondía los sentimientos de Malíe.
—Lo de nosotros…— Aether escuchó un sollozo. Supo inmediatamente que era de la tal Colette— Lo de nosotros fue real, Hau. No… No puedes fingir esa chispa; es imposible… Tú me querías…
—Y aun te quiero, Colette…— y eso solo añadió preocupación a Lillie, la cual desapareció con lo siguiente— Solo que como una amiga y rival… Te lo dije cuando terminamos…
—Confundiste el cariño con amor, ¿eh?... ¿De verdad esa es tu excusa?...
—Es que no es una excusa…
—¿Y todas esas veces que me besaste?... Cuando… Cuando me tomaste… ¿Eso qué fue, Hau? ¿Te confundiste también?...
Hubo silencio. Un silencio acompañado de balbuceos por parte de Hau, quien parecía haber recibido un fuerte golpe al escuchar eso. Lillie, roja hasta las orejas, se pegó a la pared pues sintió que se caería si no lo hacía.
—Sé que nada de lo que te diga va a poder arreglar eso, pero de verdad lo lamento, Colette…— dijo por fin Mahalo— Lo que te hice no estuvo bien y merezco que me odies por ello, pero por favor…
—¡Es que no te odio, Hau!— el grito sobresaltó un poco a Lillie, cuyo pie casi se resbalaba— ¡Te quiero! ¡Quiero que volvamos a estar juntos, por eso vine hasta aquí!
Silencio nuevamente. Escuchó a Hau tomar aire y luego, dejarlo salir.
—Yo… Lo siento, Colette… Estoy enamorado de otra persona…
Los ojos de Lillie se abrieron de par en par y entonces, su cuerpo dio un pequeño salto al escuchar aquel estruendo. Antes de que se diera cuenta, una muchacha blanca de largo pelo rubio avellana pasó delante de ella, bajando las escaleras con rapidez; llevaba puesta una chaqueta negra. Alcanzó a ver sus ojos llenos de lágrimas y se sintió mal por ella.
Cuando la puerta se cerró, Aether subió varios escalones más y lo vio.
Hau estaba en medio del corredor, dándole la espalda y cabizbajo. El moreno dio un pequeño suspiro y luego se dio la vuelta, viéndola directamente. El rostro de Mahalo, en ese momento, de verdad era digno de ser inmortalizado.
Su rostro se puso del mismo color que la marca en su mejilla derecha y se llevó una mano a los ojos.
—Por favor, no me digas que escuchaste eso…
Lillie, con una expresión realmente apenada, bajó la mirada.
—Lo siento…
Hau se cubrió por completo el rostro y se sentó en el piso, recargando la espalda contra la pared que estaba a la derecha de Lillie.
—Ay, Arceus…
La rubia caminó hacia él, manteniendo su expresión pero también viéndose preocupada.
—¿Puedo sentarme?...— preguntó en un murmullo.
Vio como Hau asentía y acto seguido, tomó asiento. Se quedaron en silencio por un buen rato, cosa que solo incrementó la incomodidad de Lillie. Pasados unos pocos minutos más, la rubia por fin decidió hablar.
—Esa chica…
Hau por fin se descubrió el rostro, revelando su mirada. Se veía un tanto triste, pero también cansado.
—Mi compañera de viaje por Kalos, mi mayor rival en la región y…— suspiró profundamente— mi exnovia.
Lillie tragó saliva al escuchar eso y sus ojos vaguearon por todo el lugar.
—C-Creo que me suena de algo, pero no estoy segura…— dijo, tratando de sonreír— Puede que me equivoque.
—Bueno, peleé contra ella en los cuartos de final de la Liga Kalos— Hau la miró, también intentando sonreír— ¿De ahí te suena, tal vez?
Lillie entonces lo recordó, tanto el combate como a la chica.
—¡La entrenadora del Mega Gardevoir!
Una risa forzada salió del moreno.
—Sí, la enfrenté con mi Mega Gallade— dicho eso, volvió a ver hacia el frente—. Fue un buen combate… Mi Gallade y su Gardevoir crecieron a la par, entrenaron juntos y se volvieron grandes rivales.
Lillie, de forma involuntaria, se sonrojó un poco.
—¿Ellos dos también…?
Hau negó con la cabeza.
—Son hermanos. Los criamos desde que salieron del huevo y luego se volvieron a encontrar unos meses después.
Eso confundió un poco a Lillie, y Mahalo lo notó.
—Colette y yo… nos conocimos el día que recibimos los huevos que luego se convertirían en nuestros Ralts— empezó a explicar—. Ese día nos hicimos rivales, pero fue meses después que comenzamos a viajar juntos…— se vio pensativo— ¿Tal vez por noviembre?
—¿No lo recuerdas?...— preguntó Lillie, genuinamente desconcertada.
Hau rio con desgana.
—Sé cómo suena eso, pero créeme, no es lo que estás pensando— se rascó la nuca—. Es solo que durante mi viaje por Kalos, el tiempo no me importaba. Sí, tenía que tener cuidado de que la fecha de inscripción a la Liga no se me pasara, pero te aseguro que por noviembre ese tipo de cosas no me…— abrió los ojos de golpe— ¡Sí, fue por noviembre! Lo recuerdo porque fue unas dos semanas después del cumpleaños de Acerola… ¡Ah, y unos días antes del cumpleaños tuyo y de Gladio!
Lillie asintió levemente. Supuso que Hau de verdad había disfrutado su viaje por Kalos…
—¿Y cómo fue que nunca nos enteramos de ella?— interrogó.
Hau hizo una expresión que intrigó a Lillie. Parecía haber recordado algo que lo tenía realmente confundido.
—Al principio parecía querer conocerlos a todos, incluso si era por llamada, pero luego se ponía de mal humor si los mencionaba…— se rascó la cabeza— Así que siempre que hablaba por llamada con uno de ustedes, ella se alejaba… Aunque conoció a Acerola una sola vez, antes de que se pusiera toda cascarrabias y por ende, antes de que nos hiciéramos pareja…
Lillie se sintió un tanto aliviada al saber eso. Por otro lado, supuso que Hau nunca les habló de ella porque no lo consideró importante. Los entrenadores Pokémon a veces podían ser frívolos con la gente y eso solo le añadió más preocupaciones… Alejó ese pensamiento y se centró en lo importante. Tragó saliva.
—¿Quieres hablar de… lo que oí?...
Y si la expresión en el rostro de Hau había mejorado por un momento, ahora dicha mejoría se había desvanecido. Mahalo se vio rápidamente incómodo, cosa que Lillie notó de inmediato. Ni siquiera tuvo tiempo de retractarse cuando su amigo asintió.
—Recuerdas que la Liga Kalos fue en agosto, ¿verdad?
Sintiéndose feliz porque Hau le confiara ese tipo de cosas, siguió la conversación sin vacilar.
—Sí, a principios de mes. El tres, si no recuerdo mal.
Hau le dio la razón.
—Bueno, incluso en ese momento, yo de verdad sentía que las cosas entre Colette y yo no iban a ir a ningún lado— le dijo, con una expresión más neutral. Lillie pudo ver bien la marca de la bofetada y se sintió adolorida de solo hacerlo—. Ella… Bueno, ella es una buena chica, eso lo tengo seguro. Le gusta vestirse a la moda y las cosas extravagantes, pero se daba cuenta siempre que estaba actuando fuera de lugar… El punto es que… ¿cómo decirlo?...— trató de elegir bien sus palabras y eso pareció costarle un poco— Ella no era para mí, si es que eso te hace algún sentido.
—Sí, te entiendo— al decir eso, Hau la miró a los ojos—. Por ejemplo, con Tristán. Estoy segura de que si le hubiera correspondido, yo habría sido su prioridad y me habría dado el mejor trato posible, pero… él es… un niño— carraspeó— Así que sí, entiendo a lo que te refieres. Hay veces que las personas no nos desagradan, pero simplemente no las vemos como una potencial pareja.
Hau pensó unos segundos en Tristán y luego volvió a lo que Lillie le había dicho. Dejó salir un suspiro, solo que sonaba frustrado.
—El problema es que yo no rechacé a Colette…— dijo, frotándose la nuca— En su momento, cuando confesó lo que sentía por mí, me sentí extraño; como si algo no encajara— entrecerró los ojos y frunció el ceño—. Pero yo estaba dolido y lejos de casa; quería sentirme amado y quería sentir calor… Quería que alguien me mirara a los ojos y me dijera cuánto valía…— Lillie se sintió mal al oírlo decir eso, pues siempre supuso que el viaje de Hau en solitario había sido bastante complicado por toda la carga emocional que tenía encima. Esto lo confirmaba— Así que acepté. Acepté salir con ella y en ese momento, también sentí que algo iba mal… Pero no escuché a la voz de la razón que había en mí, sino que me aferré a esa otra que festejaba la presencia humana en mi vida.
—Y te diste cuenta después…— supuso Lillie.
—Sí, me di cuenta durante nuestro combate. Al verla sonreír tan satisfecha, sabiendo que había dado todo de sí contra mí, supe que no la quería de la misma forma que ella me quería a mí. Era mi amiga y mi rival… pero ya no podía verla de otra forma…— Hau se veía apenado al decir eso—. Y también me di cuenta del gravísimo error que había cometido. Por mi debilidad y mi necesidad por sentir afecto, terminé lastimándola— sus ojos reflejaron un gran dolor—. Lloró y me suplicó casi toda la noche, mientras que yo solo podía verla sin saber qué más decirle… ¿Cómo explicas de forma racional los asuntos del corazón? He estado en su posición antes y sé bien que nada de lo que te digan podrá ayudarte a olvidar. El proceso es… doloroso…
Lillie se sorprendió al escuchar eso.
—¿Estuviste en su posición?...
Mahalo asintió.
—Hace tiempo. Ya no es importante, en realidad— le sonrió, cosa que confundió muchísimo a Aether. Volvió a mirar hacia el frente—. En fin, el punto es que ahora estoy aquí sentado, adolorido y sintiéndome como escoria. Pero ey, al menos me estás escuchando, así que podría ser muchísimo peor.
La rubia le puso una mano en el hombro, haciendo que volviera a verla.
—Estabas confundido y herido, Hau…— le dijo con una mirada triste— Lo bueno fue que, apenas te diste cuenta de que no la querías de esa forma, se lo hiciste saber. Si hubieras seguido con ella a pesar de saberlo, solo para sentirte mejor, de verdad habría sido malo.
Mahalo intentó dejar salir una risita.
—Supongo que sí— murmuró, dándole una débil sonrisa—. Gracias, Lillie.
La rubia le correspondió el gesto, asintiendo. Pasados unos segundos, un pensamiento llegó a su cabeza. Se sonrojó un poco y luego carraspeó.
—Y si lo que te preocupa es… lo otro, entonces te diría que te preocupas en vano. Estamos en la edad de experimentar y crecer; cambios podrían haber en cualquier momento y ninguna experiencia es vivida en vano— empezó a decirle, como si fuera una profesora—. Por ejemplo, Ash y yo...
—¡No, no, espera! ¡De verdad no quiero escuchar eso!— se apresuró a decir Hau, con los ojos abiertos de par en par y el rostro colorado.
Lillie entonces se dio cuenta de lo que estaba diciendo. Su lado "profesional" había arrasado con su lado lógico por un momento. Se puso roja cual tomate.
—Lo siento…— murmuró, cubriéndose la cara.
Hau carraspeó y asintió.
—Esto… No deberías hablar de esos temas con cualquiera…
Lillie comenzó a quejarse y retorcerse en su lugar, demostración de que la vergüenza la estaba matando. Hau decidió dejarlo por la paz (tanto la de Lillie como la suya).
Mientras que Mahalo estaba en silencio, Aether siguió revolcándose en su vergüenza por unos pocos minutos más. Finalmente pareció tranquilizarse, pero se notaba que le costaba ver a su amigo a la cara.
—E-Entonces…— murmuró, con el ceño un poco fruncido y los ojos viendo hacia otra dirección— ¿quién es la chica?...
—¿Perdón?— preguntó Hau con clara confusión.
Lillie pareció molestarse un poco.
—¡La chica! ¡La chica que te gusta!— le dio un golpecito en el brazo derecho— ¡No me dejes ser la única avergonzada aquí, por favor!
Hau se quedó serio por un momento y luego rompió en carcajadas.
—¿En serio lo preguntas?— interrogó, sujetándose el estómago— ¡Eres una descarada!
Aether solo pudo hacer un puchero en respuesta.
—¿Vas a decirme o no?...
El moreno terminó de reírse poco después y se limpió unas pocas lágrimas.
—Lo siento, pero no puedo— le respondió con una sonrisa, tomando por sorpresa a la rubia—. Quiero que ella sea la primera que lo sepa— la señaló de inmediato, frunciendo levemente el ceño—. ¡Ah, y no trates de preguntarme nombre por nombre! ¡No voy a responder!
Lillie se puso un poco más seria y tras algunos segundos de meditación, aceptó.
—¿Al menos puedes decirme por qué esa chica? Quiero decir, ¿qué es lo que te gusta de ella?— iba a mentir si decía que no la estaba matando la curiosidad. Ella solo quería escuchar el nombre de Acerola, incluso si era indirectamente.
Hau suspiró con cierta resignación al ver que no lo iba a dejar estar. Sonrió.
—Que solo tiene ojos para mí— dejó salir entonces una risa. Una genuina y llena de amor—. Entre muchas otras cosas.
Lillie sonrió ampliamente. Tendría fe, eso era lo único que le quedaba.
—Deberías declarártele pronto— le dijo, poniendo sus brazos sobre sus piernas y recargando la cabeza sobre estos—. El tren podría irse…
Mahalo se rascó la cabeza.
—Considerando la situación actual, ciertamente es algo raro pensar en ello…— cerró los ojos y luego los abrió, viéndose determinado— Pero tienes razón. Cometí el error de esperar demasiado una vez y no lo cometeré de nuevo.
Aunque Lillie se sentía realmente curiosa por el primer desamor de Hau, no quería preguntarle respecto a ello. En lugar de eso, le sonrió.
—Espero verlos de la mano para cuando termine la Liga— bromeó, pero lo que vio en los ojos de su amigo no era ningún chiste.
—Tenlo por seguro.
Casi sintió la necesidad de tragar saliva al ser testigo de semejante determinación. Ella siempre supo que Hau era como Ash; ambos determinados con lo que querían y tenaces a la hora de perseguirlo. Aunque quería centrarse en que posiblemente Acerola por fin conseguiría lo que buscaba, su mente se centró en Ash.
¿Cómo le estaría yendo? Al hacerse esa pregunta, su cerebro la llevó a pensamientos desagradables. Suspiró sin quererlo.
—¿Estás bien?
Cuando se giró, se encontró con la mirada preocupada de Hau.
—Ah, sí, solo pensaba en algo— le respondió, sonriendo—. Te deseo la mejor de las suertes, Hau.
El moreno frunció un poco el ceño.
—Muchas… gracias— se acomodó de forma que la veía directamente a la cara—. No, en serio, ¿estás bien? Te ves rara.
Lillie cedió, haciendo una mueca de desagrado.
—Solo pensamientos tontos e innecesarios— respondió, mirando hacia otro lado.
Hau lo pensó por un momento y luego se dio cuenta.
—Ah… Cierto. Ellos ya están aquí, ¿verdad?
Aether asintió.
—¿El asunto de Serena?— Lillie volvió a asentir, cosa que preocupó al moreno— No sé si esto te tranquilice, pero los hermanos Blanchet me hablaron muchísimo sobre ella y de verdad no parece una mala persona.
—No es eso— respondió. Sus ojos mostraban vergüenza y miedo—. Es cierto que Serena me preocupa un poco, pero principalmente me… me… me preocupa Ash…
Mahalo se quedó en silencio y parpadeó varias veces.
—¿Ash?— repitió, sin creerse lo que acababa de oír.
—… Sí…
—¿El mismo Ash que arriesgó su vida por ti como en… tres ocasiones?...
—Tal… vez fueron más…
—¿El Ash que derribó organizaciones solo por tu bienestar?...
Los ojos de Lillie se cerraron con fuerza y la vergüenza se hizo más fuerte.
—S… Sí…
—¿El Ash que se asentó en un lugar por más de un año para estar contigo?...
Lillie ya ni siquiera pudo responder, por lo que asintió con timidez.
El moreno volvió a parpadear varias veces y luego, ladeó la cabeza.
—Bueno... Esto…— se veía que le costaba elegir sus palabras, pero lo logró— Antes de irme de Alola, posiblemente te habría dicho que eso era estúpido y me habría reído… Ahora sé que no existen preocupaciones estúpidas, solo percepciones distintas a ellas, así que… ¿Quieres hablar de ello?
Aether resopló con fuerza.
—Ahora no puedo simplemente no decírtelo, quedaría como una idiota…— Hau la vio en silencio, esperando a que iniciara— Quiero empezar diciendo que soy consciente de lo mucho que Ash me ama. Quiero decir, el de verdad, de verdad, me ama— cuando dijo eso sus ojos mostraron una seriedad absoluta, logrando que Mahalo asintiera—. Él ha… hecho cosas que suenan imposibles, y las ha hecho para estar conmigo— su ceño se frunció un poco—. Este mundo es misterioso y vasto, por lo que una de las pocas cosas de las que estoy segura al cien por ciento es del amor y devoción que Ash siente por mí.
—Entonces, ¿qué te preocupa sobre él?— preguntó Hau, enfocando su atención en la problemática.
—No sé si es preocupación como tal…— respondió, nuevamente viéndose apenada—. ¿Sabes cómo se siente cuando tienes pensamientos completamente innecesarios que ni siquiera quieres tener, pero que de pronto te llegan a la mente?
—Claro. Me pasaba seguido.
Lillie no se sintió del todo bien al escuchar eso.
—Lo siento…
—No, no. Prosigue, tú ya me escuchaste y ahora es mi turno de escucharte.
Se sintió realmente agradecida al oírlo decir esas palabras. Lo obedeció.
—De acuerdo. A lo que voy es a que de vez en cuando sobre pienso las cosas y eso ha sido más frecuente en los últimos días— se rascó la mejilla—. Mi mente no deja de preguntarse por qué Ash no le dijo nada a Serena sobre lo nuestro y, aunque la respuesta real no deja de repetirse en mi cabeza, la respuesta falsa siempre aparece de la nada.
—¿Y cuál es la respuesta?
—¿La real o la falsa?
—Ambas.
—La real es que Ash no quiere lastimarla. Sabes que Ash no lastimaría a sus amigos a propósito...
Hau cerró los ojos.
—A menos que no quede opción— recordó los eventos de hace casi dos años.
—La falsa, por otra parte, es que Ash…— se pasó las manos por la cara y dejó un pequeño espacio, el suficiente para ver a Hau— Tú sabes…
Y sí que sabía a lo que se refería, de lo contrario no habría pensado que su yo del pasado lo consideraría como algo estúpido.
—Crees que no quiere cortar por completo esa oportunidad, ¿eh?— vio como Lillie volvía a querer morirse de vergüenza, pero de cierta forma lo entendió— Bueno, supongo que sin importar quien sea tu pareja es natural que te preocupes por ello. En especial considerando que ha tenido más de un año para aclarar todo el asunto.
—¡Pero Ash no haría algo así!— aseguró Lillie con rapidez, haciendo que Hau se viera realmente confundido.
—Sí, ya lo sé. Eres tú la que piensa en ello, ¿recuerdas?
La rubia sintió la necesidad de enterrar la cabeza en el suelo pero no lo hizo, en su lugar solo bajó la mirada.
—¿Ves lo malo que es?... Esto siempre termina reduciendo mi coeficiente intelectual unos ochenta puntos…
Hau cerró los ojos y su boca se torció un poco.
—Eso te deja en mi nivel de inteligencia, ¿eh?...
—¡N-No lo decía por eso, es solo que yo… yo…!— decidió rendirse. Sentía que en ese momento todo le saldría mal sin importar qué.
—Entiendo, entiendo— Hau se rio, viendo lo grave que era el asunto—. Voy a dejar de irme por las ramas.
—Gracias…
Y entonces Mahalo se puso más serio.
—Bueno, Lillie, al igual que tú, yo también creo que le estás dando demasiadas vueltas— Aether lo volvió a mirar a la cara—. Tú tienes todas las respuestas y explicaciones, pero aun así te sientes nerviosa y lo comprendo, de verdad lo hago. La mente puede ser traicionera y al final...— frunció un poco el ceño, cosa que hizo retroceder a Lillie unos pocos centímetros— tus temores de la infancia siguen ahí, escondidos en lo más profundo.
La rubia se quedó en silencia por un momento y luego ladeó la cabeza.
—¿Qué tiene que ver…?
—¿Qué son los celos?— le preguntó Hau, haciendo que Lillie volviera a verse confundida.
—¿Por qué esa pregunta tan repentina?— intentó reírse pero ni siquiera se formó la mueca inicial.
—La gente suele pensar que los celos son una forma de "marcar territorio"— por un momento Lillie se sintió un poco molesta al ser completamente ignorada, pero decidió escuchar la explicación de Hau—. Creen que es una forma de demostrar amor, pero tú sabes que no son eso.
Aether asintió.
—Los celos son una conducta tóxica que a la larga puede dificultar o destruir una relación de cualquier tipo. Son algo que no debería existir… y aun así…— apretó con fuerza su pantalón, viéndose frustrada.
—Los celos son inseguridad— las palabras de Hau tomaron por sorpresa a Lillie—. Son ese pensamiento constante de: "No soy suficiente"; ese que te hace creer que, en cualquier momento, alguien podría alejar algo de ti. Y es ahí donde entran tus temores de la infancia, Lillie. ¿Qué solía decirte tu mamá siempre?
Los ojos de Aether se abrieron de par en par, comprendiendo por fin las palabras de Hau. Aunque ahora sabía que había sido Nihilego quien estaba detrás de esas palabras, era el cuerpo y la voz de su madre los que recordaba siempre que miraba hacia esa época.
¿Era eso? ¿Tenía miedo de que Serena de verdad llegara y alejara a Ash de ella? ¡Pero eso era estúpido! ¡Ella había dejado de sentirse insegura consigo misma hacía muchísimo tiempo! ¡Amaba cada parte suya!
—Creo que el dilema reside en el tipo de problema que tienes entre manos— escuchó decir a Hau y volvió a centrarse en él—. Después de todo, Serena es la chica que besó a Ash por primera vez. Apuesto a que sientes que ella tiene algo que tú no.
Y Lillie se sintió indefensa. Sintió como si fuera un libro abierto que Hau podía leer con facilidad.
—¿Cómo lo…?
—Oh, ¿acerté?— y se rio un poco— Simplemente lo supuse. Las personas solemos darle mucho valor a cosas como "la primera vez". El primer amigo, el primer Pokémon que capturamos por nuestra cuenta, nuestro primer gran logro, el primer beso, etcétera. ¡Incluso yo pienso en ello!— le sonrió— Pero tú misma lo dijiste hace un momento, ¿recuerdas? "Ninguna experiencia es vivida en vano"— Lillie se sintió avergonzada al haber hablado de forma tan grandilocuente y de que ahora su lógica fuera usada contra ella. Vio a Hau perder su sonrisa y luego, sonrojarse un poco—. Lo que sientes al respecto no es muy diferente de lo que siento con Colette…
—¿Eh?— fue lo que salió de su boca a falta de una mejor respuesta.
—Tú debes de sentir que te robaron el primer beso de Ash, mientras que yo siento que le robé las primeras experiencias de Colette a su futura pareja— Hau entonces se vio decidido—. Pero pensar en tu problema me hace ver el mío con mayor claridad. Son cosas que pasaron; cosas que solo nos afectan ahora porque, en su momento, no pensamos en las consecuencias que tendrían a futuro. No debemos sentirnos atados a nadie solo porque compartimos esas primeras veces con ellos ya que al final, no les debemos nada. Puede que pienses que esto solo aplica conmigo, pero también es el caso con Ash. Él no está obligado a corresponder a Serena solo porque ella le dio su primer beso— le dio una sonrisa enorme, la más grande de todo el día—. Pero si te hace sentir mejor, estoy seguro de que para él, hasta el beso más cotidiano que te ha dado es más valioso que aquel que compartió con Serena— se rascó la mejilla y rio de forma un poco forzada—. Aunque suena algo rudo…
Lillie, por otra parte, estaba sonrojada y sus ojos brillaban. Se sentía como una estúpida por haber permitido que los temores del pasado la hicieran sentir que estaba en desventaja ante Serena, en una guerra que jamás había existido. Pero más que sentirse estúpida, se sintió agradecida.
Tomó las manos de Hau entre las suyas y con gran seriedad, le dijo:
—¡Muchísimas gracias, Hau! ¡Gracias por darte cuenta de lo que yo no había notado!
Y Mahalo solo pudo ver con sorpresa aquellos ojos llenos de gratitud. Tras unos segundos, se rio.
—¡De nada, Lillie! ¡Para este tipo de cosas estamos los amigos!
Al final, ambos se sonrieron. Mientras que para Lillie ese era un momento de iluminación, para Hau era uno de completo alivio. Al verla así de cerca y teniéndola tomándolo de las manos, por fin podía estar seguro.
El amor que alguna vez sintió por Lillie Aether había desaparecido por completo y por ende, el amor que sentía hacia esa otra persona era real al cien por ciento.
Para sus adentros, sonrió. Solo un poco más…
—Entonces, ¿deberíamos ir a ver los alrededores?— preguntó Elio, cruzado de brazos y viendo fijamente hacia el frente. Su sonrisa desapareció en cuanto volteó a ver a Gladio— Por cierto, ¿y Hapu?
—Ni idea. Seguramente en algún lado con el resto de organizadores— respondió mientras se encogía de hombros—. Por otro lado… ¿Y sus padres?
—Salieron a dar un paseo con la mamá de Hau— respondió Selene, sonriéndole—. Dijeron que querían ver si las instalaciones exteriores tenían más vida que ayer.
—Entiendo— el rubio asintió.
—Y ya que hablamos de padres…— Selene miró a todos lados— ¿Dónde está el señor Mohn?
—Ah, papá está hablando con algunas personas— Gladio le sonrió—. Se los contaré luego.
Selene se vio curiosa, pero eso quedó en segundo plano cuando escucharon un largo suspiro salir de Elio, quien estaba encorvado.
—Supongo que no hay de otra… Tendré que salir con ustedes dos— y entonces se irguió. Sin mirar hacia el frente, comenzó a caminar—. Así que bueno, ¿quieren ir a comer algo primero o…?
—Cuidado— lo interrumpió Gladio.
—¿Cuida…?
—¡Fuera del camino!
Los ojos de Elio y Selene se abrieron de par en par al escuchar esa voz. Ambos miraron rápidamente en dirección de dónde provino. Para cuando sus ojos vieron a aquella persona, ésta ya había chocado fuertemente contra el primogénito.
Tanto Elio como aquel joven cayeron pesadamente contra el suelo.
—¡Fíjate por donde vas!— exclamó el desconocido, sentándose en el suelo y viéndose adolorido— ¡Voy a multarte! ¡Definitivamente vas a recibir una multa por esto y no será barata!
Al no obtener ninguna respuesta, el joven abrió los ojos y se encontró con los rostros incrédulos de los dos gemelos. De un momento a otro, su expresión cambió a una de molestia.
—¡Si son ustedes entonces ya deben de saber cómo es esto!— les gritó, poniéndose de pie. Señaló a Elio— ¡No me has pagado ninguna de las treinta y siete multas que te he dado!
El ceño del Asutoro se frunció con fuerza y le devolvió el señalamiento.
—¡Cómo si fuera a hacerlo, bicho raro!— exclamó, claramente molesto— ¡Tus malditas multas cuestan como diez mil pokédolares cada una!
Aquella otra persona comenzó a golpear con fuerza el suelo usando sus pies.
—¡Son por los daños provocados a mi integridad y dignidad! ¡Es más, tienes diez segundos para compensarme! ¡Diez! ¡Nueve!...
—¡Tal vez no chocarías con todo el mundo si vieras por donde vas!
Gladio entrecerró los ojos un momento y analizó a aquel sujeto. Tras unos segundos de observar aquel pelo rubio peinado de forma rara; esos ojos color ámbar; esa larga bufanda blanca y esa chaqueta de rayas horizontales negras y azules, recordó el nombre de la persona.
—Barry— dijo mientras miraba a Selene, quien asintió todavía sorprendida.
Al escuchar su nombre, el entrenador de Hojaverde dejó de pelear contra Elio y centró su mirada en Gladio. Su expresión cambió por completo a una de alivio.
—¡Bueno, alguien con quien vale la pena hablar!— apartó a Elio con una mano, haciendo que éste ardiera en cólera. Le extendió una mano— Gladio Aether, campeón de la Conferencia Plateada, ¿verdad? Es bueno ver a alguien de mi rango luego de discutir con semejante maleducado…
—Esto… Barry Nakano, ¿me equivoco?— trató de confirmar mientras aceptaba el apretón.
Barry se vio realmente feliz de que supieran su nombre.
—¡Bien, alguien civilizado! ¡Eso me agrada!— aseguró, soltando a Gladio.
—E-Entonces, Barry…— ambos voltearon a ver a Selene, quien sujetaba con fuerza a Elio— ¿por qué estás aquí?
El rubio se cruzó de brazos, colocándose a un lado de Gladio.
—Bueno, ¿no es obvio?— interrogó, arqueando una ceja.
—¡¿Vas a participar o no, maldito rubio de peinado raro?!— Elio pareció calmarse, por lo que Selene lo soltó.
Tanto Gladio como Barry voltearon a verse al mismo tiempo.
—¿Te dice a ti o a mí?— preguntó Aether.
—Ni ide… ¡Ey!
—¡Responde la pregunta!— Asutoro exclamó.
Barry se vio un tanto fastidiado.
—Sabía a lo que me exponía al venir…— murmuró, negando con la cabeza y luego mirando directamente a Elio— ¡Claro que no vengo a participar! ¿Qué mérito me daría hacerlo?
Eso sorprendió a los Asutoro y a Gladio.
—¿Qué quieres decir?— preguntó Selene, frunciendo un poco el ceño. Eso había sonado como si estuviera haciendo menos a la Liga Pokémon de Alola.
—Bueno, yo ya gané la Liga Sinnoh. No tiene sentido que intente ganar otra Liga regional. De hecho, sería una pérdida completa de mi tiempo— aseguró mientras se cruzaba de brazos.
Salvo Gladio, ninguno entendió a lo que se refería. Barry suspiró.
—¿Me ayudas?— le pidió a Aether, quien no tuvo problema en hacerlo.
—Supongo que se refiere a que ya no tiene motivos para participar en ninguna Liga regional ahora que ha ganado una— eso dejó igual a los Asutoro, por lo que Gladio supo que había dicho lo mismo pero con palabras un poco distintas. Decidió ser más específico—. El principal objetivo al participar en una Liga Pokémon es ganar el derecho de enfrentar al Alto Mando de la región y por consiguiente, al Campeón. Así como yo tengo derecho de desafiar a Lance si derroto a su Alto Mando, Barry tiene el derecho de desafiar a Cynthia si logra derrotar a los cuatro jefes anteriores a ella.
Barry sonrió y asintió.
—¡Y ya tengo las manos demasiado llenas preparándome para desafiar al Alto Mando como para preocuparme por entrar a una Liga Pokémon más!— se vio repentinamente orgulloso, cosa que automáticamente molestó a Elio— Sin mencionar que la Liga Sinnoh es la Liga más codiciada de todas. Cynthia es la entrenadora más fuerte del mundo, así que la gran mayoría de los entrenadores aspiran a derrotarla y quitarle el título de Campeón, así como el puesto del más fuerte— infló el pecho—. En otras palabras, la Liga Sinnoh que gané es la mejor de todas.
—Ya veo— murmuró Selene, asintiendo. Iba a dejar pasar por alto el comentario final—. Supongo que visto así, tiene sentido… ¿Entonces viniste aquí solo para ver?
Barry no lo escuchaba pues, a diferencia de ella, Elio no había dejado pasar su afirmación tan atrevida.
—¡No solo estás equivocado, sino que también eres idiota!— le gritó a la cara.
—¡Escucha, Asutoro, solo hay dos tipos de opiniones en esta vida!— Barry se defendió de inmediato— ¡La equivocada y la mía!
Gladio volvió a ver a Selene, quien parecía resignada.
—Elio tiene la habilidad para hacer enemigos a quienes de verdad quiere hacer sus enemigos, ¿eh?...— murmuró, viendo el intercambio.
Selene entrecerró los ojos.
—Se llevan mejor de lo que crees, te lo aseguro— y dicho eso, caminó hacia ambos. Se paró en medio de ellos y los separó— ¡Okey, ya basta!— volteó a ver a Barry— ¿Nos vas a decir por qué viniste?
Nakano siguió viendo con enfado a Elio, pero asintió.
—Solo a ver, como dijiste antes.
—¿Así que simplemente me ignoró?...
—Quiero presenciar con mis ojos la primera Liga Pokémon de Alola y sobre todo, quiero ver la primera gran victoria de Ash— añadió el rubio—. Durante mi primer viaje por Sinnoh, tuve dos grandes rivales: Paul y Ash. Paul ganó el Torneo de Finalistas en Galar, mientras que yo gané en la Liga Sinnoh— su rostro se vio nostálgico—. Solo falta Ash…
Elio y Selene se quedaron en silencio. Ellos sabían lo que Ash y Paul significaban para Barry.
—Por tus palabras, suena como si realmente quisieras pelear contra Ash— dijo Gladio, atrayendo la atención del otro rubio.
El entrenador de Hojaverde asintió.
—Por supuesto, pero todavía no— respondió con el ceño fruncido y una sonrisa confiada—. Sé que soy fuerte, pero todavía no sé si lo suficientemente fuerte como para vencer a Ash. Ya que Paul me derrotó a mí y él derrotó a Paul, eso me deja en el escalafón más bajo, por lo que sería arrogante intentar luchar aquí contra él.
—¿No eres ya lo suficientemente arrogante?...— murmuró Elio. No fue escuchado.
—Aparte de que es una buena forma de estudiarlo, no quiero que mi combate contra él sea aquí— sus ojos brillaron—. Nos enfrentaremos cuando estemos entre los entrenadores más fuertes del mundo— apretó con fuerza el puño derecho— ¡En la clase Master!
—Eso es incluso más arrogante…— Selene, por otra parte, sí que fue escuchada.
—¡Es la realidad!— exclamó Barry. Antes de poder seguir hablando, sintió una fuerte aura frente a él. Rápidamente volteó a ver a Gladio, quien le sonreía.
—Todo eso me parece genial, pero creo que te estás adelantando un poco al asumir que Ash será el ganador de la Liga Pokémon de Alola.
Nakano sacó instintivamente una Poké Ball mientras una gran sonrisa se formaba en su cara y el sudor corría hasta su mentón. Era una sonrisa desafiante.
La situación parecía que estallaría en cualquier momento, cosa que hizo tragar saliva a los Asutoro, pero entonces escucharon una voz.
—¡Alola, chicos!— Acerola llegó corriendo hacia ellos con una gran sonrisa. Aquella aura llena de competitividad desapareció.
Barry negó rápidamente con la cabeza.
—¡En fin, yo me voy ya!— exclamó, girando su cuerpo y guardando la cápsula que había sacado— ¡Tengo que ir a ver que mi asiento esté en buenas condiciones!
Y dicho eso, salió corriendo a toda velocidad. Acerola llegó en ese preciso momento.
—¿Y ese?— preguntó, ladeando la cabeza.
—Un rival de Sinnoh— respondió Selene, sonriéndole—. Alola.
—¡Alola, Selenomicón!
Elio y Gladio continuaron viendo en dirección a donde se había ido Barry.
—Es un sujeto irritante, ¿verdad?
—Yo lo llamaría fascinante— dijo Gladio, girándose hacia las chicas—. Alola, Acerola.
—¡Alola, Gladio-chi!
El mayor de los Asutoro se rascó la cabeza y suspiró.
—¿Qué más da?— y también se giró— Alola, Acerola.
—¡Alola, Eliombie!
—¡Ash!
Al escuchar su nombre, los ojos del azabache brillaron y con rapidez tomó entre brazos a la pequeña niña que había frente a él. La pequeña Amber, de un año y cinco meses de edad, rio al ser levantada hacia las alturas. Al igual que Lei, ella también parecía una pequeña bolita llena de abrigos (el que más destacaba era su gruesa chaqueta morada).
—¡Mira cómo has crecido! ¡Estás tan grande que ya ni te reconozco!— le dijo Ketchum a su sobrina, dando varias vueltas sobre sí mismo y pegando su mejilla contra la de ella.
—Pica…— se quejó la niña, dejando de reír y apartando un poco a su tío.
Ash rio con nerviosismo, dándose cuenta de que le había empezado a salir la barba otra vez.
—Lo siento, Amber— le dijo, sonriéndole—. Te juro que me la afeitaré para mañana, ¿sí?
La niña solo asintió. Sus ojos brillaron al ver a Pikachu, quien estaba a los pies de Ash.
—¡Pikachu!
—¡Es Pikachu!— exclamó el azabache, riéndose y acuclillándose para que su sobrina y su Pokémon pudieran jugar.
Todos los amigos de Ash vieron con ternura la escena. Era la primera vez que veían esta faceta de Ketchum, lo que les hizo preguntarse si, a futuro, él sería igual como padre. Hubo cierta persona que, comparada con el resto, retuvo ese pensamiento por más tiempo.
Pero ellos no eran los únicos que se sentían así al ver el momento entre sobrina y tío, sino que los ojos de Delia Ketchum también demostraban una ternura sin igual.
—Hola, mamá— le dijo por fin Ash, tras asegurarse de que Amber no fuera muy brusca con Pikachu. Se puso de pie y abrazó a su progenitora.
—Me da gusto verte, Ash— aseguró Delia, separándose de él poco después. Miró hacia los amigos de su hijo— ¡Hola también a todos ustedes!— caminó hacia ellos, haciendo una reverencia— Es la primera vez que veo en persona a algunos, pero me alegra tener el placer de saludar a todos los que cuidaron de mi Ash en el pasado.
—No, no— Clemont se rascó la cabeza, nervioso—. Al contrario, nosotros aprendimos mucho de él.
—¡Sí! ¡Mi hermano tiene razón!— asintió Bonnie con fuerza. Serena hizo lo mismo.
—Ash fue una gran inspiración para todos— aseguró—. Yo debería agradecerle por haberme permitido conocerlo.
Delia parpadeó varias veces y luego sonrió.
—¡Cierto! Tú y Ash se conocieron en pueblo Paleta de niños, ¿verdad?
Serena rio.
—Sí, me ayudó mucho en ese momento.
Los amigos de Ketchum (a excepción de Bonnie y Clemont) intercambiaron miradas. Todos ellos eran conscientes de que Serena no sabía nada sobre Lillie, y estaban seguros de que Delia también lo era.
—Bueno, puede que para ustedes haya sido de mucha ayuda, pero para los que tuvimos que soportarlo cuando era un niño…— Misty decidió dejar el tema de lado, negando con la cabeza. Parecía resignada al recordar aquellos días— Vaya pesadilla…
—No tienes por qué ir tan lejos— Iris se encogió de hombros, continuando el flujo de la conversación—. A los quince seguía siendo como un niño pequeño.
Dawn, Max y May voltearon a verse. Ash había sido de mucha ayuda para ellos. Cilan y Tracey, por otra parte, simplemente se rieron.
—No creo que las esté escuchando— les informó Sketchit, señalando con la cabeza al azabache.
—Y entonces Pikachu hace esto y… ¡vualá!— el cabello de Ash se volvió una masa de cabello completamente fuera de control (incluso más de lo que solía serlo). Amber rompió en carcajadas al verlo y por ende, Ketchum también lo hizo— ¡Es divertido, ¿cierto?! ¡Voy a enseñarte muchos trucos más, ya lo verás!
Amber aplaudía y reía, tocando el cabello de su tío. Pikachu vigilaba que no se cayera o diera algún paso en falso.
Todos sonrieron al ver dónde estaba la atención de Ash y se centraron en Delia.
—Por cierto, ¿todavía no sale Brock?— preguntó Dawn, viendo detrás de Delia.
En ese preciso momento se encontraban en el estadio norte. El lugar tenía un montón de gradas y el espacio para combatir era enorme, tal y como esperarías de un estadio con tanto aforo.
—No hay que apresurar los asuntos delicados. Una llama demasiado caliente puede arruinar toda la preparación— respondió Cilan, haciendo reír a Chiba.
—Ay, Cilan, a veces dices cosas que ni siquiera entiendo.
Delia miró hacia donde sabía, estaban su hijo y nuera. Sus ojos pronto captaron algo.
—Aunque creo que no van a tener que esperar más.
Inmediatamente todos vieron como varias personas salían del largo pasillo que daba directamente al campo de batalla. Eran los profesores Sorba y su hijo; las Kahunas Konikoni y Honua; el ex Kahuna Malíe; el Campeón Red Ketchum; la activista Yellow Ketchum y… ¿Brock Ishihara? Al final, salió RotomDex.
Los ojos de Ash captaron de inmediato a los cuatro recién llegados y su sonrisa creció enormemente. Volteó a ver a su madre, haciéndole saber que le dejaba a Amber. Ella asintió.
—¡Ey!— los llamó, poniéndose de pie de un salto y corriendo hacia ellos. Lei soltó un gritito en el momento en el que vio a Ash— ¡Ni siquiera sé a quién debería saludar primero!
Brock, quien estaba al lado de Olivia, le dio una sonrisa y con la cabeza le señaló a Red y Yellow. Ash le hizo caso.
—¡Hermanote! ¡Alola!— exclamó, abrazando a su hermano mayor— ¡Me da gusto que vinieras!
—Me invitaste con casi dos años te antelación— rio el Campeón, dándole algunas palmadas en la espalda—. Tuve tiempo para hacer un espacio en mi agenda.
Ash y Red se separaron, permitiendo que ambos se vieran mejor. Ash se sintió feliz al ver que las cicatrices de Red eran muy diferentes a cómo eran originalmente. Ahora solo tenían un color más claro que el resto de su piel (un poco similar al rosado), pero ya no se veían como marcas de sangre que salpicaban su cuerpo. Por otro lado, se sintió mal al ver el aparato auditivo que llevaba puesto. Aunque le habían dicho que su oído podría volver a ser como antes, no había sido el caso. Red tendría que usar ese aparato para toda su vida si quería escuchar como solía hacerlo.
Sintió una palmada en el hombro y vio la sonrisa de su hermano. Era un "no te preocupes por eso". Le devolvió el gesto.
—¡Alola, Yellow!— le dijo, también abrazándola— ¿Cómo te ha ido?
—Mucho mejor de lo que parece— respondió, riendo—. La campaña de la que te habló tu hermano el otro día fue todo un éxito.
La sonrisa de Ash creció.
—¡Me alegra oír eso!— vio al matrimonio y se sintió realmente feliz— ¡Amber está creciendo mucho!
Los dos se rieron.
—El siguiente paso es que empiece a decirte tío— bromeó Yellow.
—¡Sí!— Ash frunció un poco el ceño mientras seguía sonriendo— ¡De lo contrario no me va a respetar cuando sea grande!
—Te preocupas en vano— le dijo Red y luego trató de encontrar a alguien con la mirada. Al no ver a esa persona por ningún lado, se vio confundido. Sus ojos se encontraron con los de su hermano y lo supo todo. Vio hacia cierta persona entre los amigos de Ash—. Bueno, voy a adelantarme a saludar a tus invitados.
—¡Seguro!— le dijo el menor, sintiendo un gran alivio al ver que Red no perdía el toque.
—¡Papá! ¡Mamá!— los llamó Amber, corriendo hacia ellos— ¡Pikachu!
Los escuchó hablar por un momento y luego miró hacia el frente. Rio con cierto nerviosismo.
—Y no lo había preguntado, pero… ¿ustedes ya se conocían?— al decir eso, miró a Olivia y Brock.
Konikoni también había cambiado físicamente. Su cabello era un poco más largo y en algunas partes de su cuerpo, como en el rostro y las manos, podían verse pequeñas cicatrices. Eran efectos secundarios de aquel devastador golpe que casi la había matado.
—No realmente— rio la Kahuna—. Al parecer Brock me reconoció entre toda la multitud y como Hau le contó de…— señaló sus extremidades, las cuales temblaban un poco— bueno…, de todo esto…, él decidió que sería prudente darme observación médica.
Ishihara, por otra parte, se pasó una mano por el cabello.
—Humanos y Pokémon, ambos deben de ser tratados con amor y paciencia. El seguimiento de una enfermedad o malestar es indispensable para la recuperación y confort, y más si se trata de un dolor crónico— Brock se arrodilló ante Olivia, tomándola de la mano—. Y proteger la salud de una persona tan hermosa e importante como la señorita Olivia es mi deber como médico, sin importar mi especialización.
—P-Para, vas a hacer que me sonroje…— le dijo Olivia. Y a pesar de sus palabras, ella ya estaba sonrojada y luchando por contener una sonrisa.
Ash pudo escuchar reír a los profesores Sorba. Como amigos de la infancia de la Kahuna, verla en ese estado les resultaba en extremo cómico.
Ketchum solo pudo reír ante la escena.
—Un clásico de Brock…— murmuró y, antes de darse cuenta, su amigo ya lo estaba viendo.
—Por supuesto que también atenderé cualquier malestar que presentes, Ash— le dijo, sonriendo—. Si tu muñón llega a doler o necesitas algo más, no dudes en decírmelo.
El azabache sonrió.
—Gracias…, doctor Brock— y extendió su mano hacia él.
A pesar de los ojos rasgados de Ishihara, Ash pudo saber que éstos habían brillado. Aceptó el apretón.
—Este es tu primer gran paso, Ash— le dijo, asintiendo—. Me aseguraré de verlo a detalle.
Tuvieron que romper el contacto visual cuando Ketchum sintió como su pantalón era jaloneado. Miró hacia abajo, encontrándose con la Ketchum más joven de toda la familia.
—Ash…— lo llamó y extendió sus brazos hacia él— Carga.
El paletiano rio y aceptó. Separó a su sobrina del suelo y luego se giró hacia Hapu y Nanu.
—¡Les presento a mi sobrina!
Honua se cruzó de brazos y sonrió.
—Ya tuvimos el placer de conocerla. Es una chiquilla agradable— dijo, asintiendo.
Nanu no dijo nada, él simplemente dio una cabeceada a modo de saludo y se movió hacia Kukui.
—Entonces, sobre el presidente de la Liga Pokémon…— eso llamó muchísimo la atención de Ash, quien rápidamente miró hacia donde estaban.
—Ah, ¿el señor Goodshow?— preguntó Sorba.
—¡¿Charles Goodshow?!— Ash se acercó a ambos con Amber aún en brazos— ¡Woah, ¿en serio él va a venir?!
Kukui se llevó una mano a la cara mientras reía.
—¡Pero por supuesto que lo conoces!— exclamó, mirando al azabache con una sonrisa— Como es el presidente de la Liga Pokémon tuve que acudir con el señor Goodshow para que nos permitiera usar el nombre y así, oficialmente, Alola se convirtió en otra de las muchas regiones que cuenta con una Liga Pokémon— infló el pecho con orgullo— ¡Nadie puede atreverse a decir que somos una Liga falsa!
Ash sonrió al escuchar eso.
—¡Eso es genial! ¿Va a venir mañana?
—Justo es lo que iba a preguntar— dijo Nanu, bostezando un poco.
Kukui negó con la cabeza.
—Junto a otros invitados, el señor Goodshow nos honrará con su presencia el día de hoy por la noche— eso sorprendió a Ash—. Va a dar unas palabras en la ceremonia de inauguración.
—¡Increíble, profesor!— los ojos de Ketchum mostraban gran expectativa y emoción— ¡Va a ser un evento increíble! ¡Estoy que muero de impaciencia!
El profesor se vio realmente halagado.
—Lo verdaderamente increíble es tu cabello…— escuchó decir a Rotom, quien lo veía con cierto desagrado— ¿Hiciste enojar a Pikachu o algo así?
—¡Ah, no! ¡En realidad le estaba enseñado un truco a Amber!— volteó a ver a su sobrina, quien miraba en todas direcciones— ¿Verdad?
La niña lo miró a los ojos y abrió la boca.
—¿Riri dónde?
Había un acuerdo; un acuerdo entre todas las personas que estaban ahí, incluso a las que no les importaba el asunto en lo más mínimo (Nanu). El acuerdo era simple y sencillo: "hasta que Ash lo diga, no hagan alusión a su relación con Lillie".
Claro que la pequeña Amber no había roto el acuerdo, pero mencionar a Lillie dirigía la conversación hacia terrenos sumamente peligrosos y por ello, todos se quedaron paralizados por un segundo (Nanu no, a él directamente le dio igual).
Serena, Clemont y Bonnie notaron ese pequeño momento, lo cual los hizo sentirse en extremo curiosos.
Ash tomó aire y luego, frunció el ceño. No iba a pasar. No había universo posible en el que él ocultara la existencia de su pareja y mucho menos si preguntaban por ella. Con una sonrisa, miró a su sobrina.
—Lillie está con mis amigos, ¿recuerdas que te he hablado de ellos? ¿Te acuerdas de sus nombres?— le preguntó. Amber se quedó pensativa y luego negó.
Desde atrás, Serena sintió un nudo en el estómago. Lillie era la chica rubia, eso lo recordaba. Era ella la persona que había intercambiado esas miradas con Ash y era ella su compañera de viaje por Alola… Si se trataba de romance, ella era el mayor temor de Serena. Los hermanos Blanchet se dieron cuenta de los pensamientos de su amiga, por lo que trataron de desviar su atención. No tuvieron que hacerlo, pues la risa de Ash fue suficiente distracción.
—¡Lei y Amber en un solo lugar!— exclamó, tomando con su brazo derecho al pequeño Sorba— Lei, ella es Amber, mi sobrina. Amber, él es Lei. Algunos dicen que es como mi hermanito, así que es tu tío. Dile hola a tu tío Lei.
El bebé, que era incapaz de hablar, simplemente se le quedó mirando a la pequeña Ketchum, quien le frunció el ceño y se abrazó con fuerza del cuello de Ash, haciendo un puchero.
—Vamos, Amber…— Ash la veía, tratando de hacer que se le pasara el berrinche— ¡Es el tío Lei! ¿O no te gusta ser la sobrina? ¡Podría ser tu primo Lei si quieres! ¡Tú serías la mayor!... Ah, espera… Tú ya eres la mayor…
—¡Vaya!— rio Delia, al igual que los Sorba y el matrimonio Ketchum— ¡Al parecer Amber siente que le van a quitar a su tío Ash!
Sin siquiera darse cuenta, la señora Ketchum había descrito a la perfección el sentir de una jovencita. Dicha jovencita apretó los puños sin que nadie se diera cuenta. Ya había esperado demasiado…
—¡En serio, deja eso ya!
Bonnie jaloneaba a su hermano mayor, quien analizaba con suma atención la pierna protésica de Ash, la cual estaba conectada a una computadora mediante todo tipo de cables. Rotom brindaba soporte, dándole al rubio toda la información que había recopilado hasta la fecha.
Serena se veía pálida como la nieve que los rodeaba.
—En serio no creo que esto sea una buena idea…— murmuró, mirando a Ash— Si tu pierna llegara a explotar…
—¡No lo hará! ¡Yo creo en el poder de la cienci…!— y antes de que Ketchum pudiera terminar de hablar, una poderosa flama salió de su pierna, la cual lo mandó a volar varios metros hacia atrás.
—¡A-AAAASH!— fue el grito que salió de todos sus amigos, con excepción de Clemont (pues su cara había sido víctima del fuego).
—Esto es malo…— dijo Rotom para luego salir levitando hacia su dueño.
Ketchum había chocado contra un árbol y posteriormente, había sido aprisionado por varias capas de nieve. Piplup, Dedenne y Pikachu trataban de liberar a Ash con sus pequeñas patitas.
—¡Retrocedan todos!— exclamó Dawn, sacando una Poké Ball de la cual emergió un Mamoswine— ¡Sujétate del colmillo de Mamoswine, Ash!
La mano izquierda de Ketchum sobresalía de entre la nieve y apenas sintió el colmillo, lo agarró con fuerza. El mamut retrocedió y rápidamente liberó al azabache. Lo primero que hizo al estar libre fue meter la mano en el bolsillo derecho de su sudadera y luego de eso, suspiró con alivio.
—Son solo baches… en el camino de la ciencia…— murmuró, levantando el pulgar derecho.
Todos veían con clara preocupación a Ketchum. Rotom fue el primero en acercársele.
—¿Puedes ponerte de pie?— interrogó, haciendo que volteara a verlo.
—Voy a intentar…— y así lo hizo. En el momento en el que apoyó su peso sobre la pierna izquierda, ésta perdió toda fuerza y cedió como si se tratase de un juguete. Ash cayó de rodillas al suelo, preocupando incluso más a sus amigos. Pikachu llegó a su lado— Ay, qué mala suerte…
—¡Ash!— Clemont llegó corriendo luego de un rato— ¡L-Lo siento muchísimo! ¡¿Te lastimaste?! ¡¿Dañé irreversiblemente la Mark II?!
—Tranquilos, solo se quedó sin energía— respondió Rotom, viéndose pensativo—. Solo pasa si usa demasiado la función de propulsor— vio con reproche a Ash—. En serio, ¿por qué pediste algo así? Ni siquiera sabes usarlo bien y esto siempre termina pasando si te excedes del límite de tiempo.
Ketchum vio a la Pokédex y le dio una sonrisa llena de confianza.
—¡Porque es genial!
Ver que Ash seguía manteniendo su humor de siempre ayudó a que la gran mayoría dejara salir un suspiro de alivio. Solo Clemont seguía viéndose realmente culpable.
—¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que recupere su movilidad?— le preguntó a Rotom.
—Unas diez horas— respondió la Pokédex con franqueza. Eso hizo que Blanchet bajara la mirada.
—De verdad lo siento, Ash…— le dijo— Debí haber tratado tu pierna con más cuidado. Realmente lo arruiné…
—¡Vamos, no digas eso!— Ketchum se rio— ¡Los fallos son esenciales en el camino de la ciencia! Rotom se suele equivocar muchísimo cuando hace sus cosas técnicas en la pierna. ¡A veces la ha dejado semanas sin funcionamiento!
—No era necesario que dijeras eso…— la Pokédex se vio avergonzada, cosa que ayudó a subir el ánimo de Clemont.
—¿De verdad no estás enojado?...
—¡Claro que no!— acarició la cabeza de Pikachu y soltó una carcajada— ¡De hecho, ya imaginaba que algo así pasaría, así que traje la Mark I!— se rascó la mejilla, un tanto avergonzado— Aunque tendría que ir por ella a mi cuarto…
—¡Yo iré por e…!— y antes de que Clemont pudiera seguir hablando, Iris jaló de él.
—¡Entonces vayamos juntos!— exclamó, con una sonrisa forzada (la cual tenía tiempo haciendo)— ¡Me estoy helando aquí afuera, así que preferiría entrar!
—¡C-Cierto! No te gustan los climas fríos, Iris…— Ash pareció sentirse un poco mal al no recordar eso de su amiga.
—¡No importa, no importa! ¡Me he acostumbrado a ellos últimamente!— le dijo, caminando hacia la entrada junto con Clemont (quien era más bien arrastrado)— ¡Volvemos en un momento!
Entonces todos comprendieron el plan. Tragaron saliva al darse cuenta de que ya era hora.
—Nosotros llevaremos tu pierna para que no sea una carga— Max se arrodilló junto a Ash, quien tuvo que sentarse—. ¿Puedes guiarme?
—Ah, seguro…
Y mientras que Ketchum orientaba a Asano sobre la forma de quitar la pierna protésica, todos los demás buscaron excusas para retirarse.
—Lo siento, pero mis piernas están realmente heladas— Dawn rio, haciendo que Mamoswine regresara a su Poké Ball—. Subestimé el frío del Monte Lanakila, así que iré a ver si venden medias por aquí.
—¡Oh, yo te acompaño!— exclamó May con emoción genuina— ¡También quería ver si hay tiendas de ropa! Tal vez unos cuantos recuerditos no estarían mal…
—Yo voy a buscar a Brock— Misty resopló—. Sé que dijo que quería cuidar de la Kahuna Olivia, pero está olvidando cuál es el punto principal de que estemos aquí.
—Iré contigo, Misty— Tracey sacó un cuaderno—. Tal vez pueda encontrar algo interesante para documentar. Gary y Daisy me dijeron que anduviera con los ojos abiertos, después de todo.
Cilan rio.
—En ese caso, acompañaré a Iris, Clemont y Max a la habitación de Ash— dijo, sonriendo—. Ya que, después de todo, estoy bastante seguro de que no saben cuál es la dirección y tampoco poseen la llave para entrar.
Todos se quedaron pensando en eso y se dieron cuenta de que era verdad.
—No queda de otra, entonces— Rotom levitó hacia Cilan—. Iré con ellos, así que dame la llave, Ash.
—Muy amable, Rotom— Barnes hizo una reverencia.
Ketchum sacó una tarjeta magnética de su chaqueta y se la dio a Bonnie, quien era la que estaba más cerca (y con las manos libres).
La rubia se dio cuenta al instante de lo que estaba pasando, por lo que sonrió.
—¡Iré con ellos, entonces! ¡Vamos, Dedenne!— llamó, haciendo que el roedor saltara a su bolsa. Miró a Serena y le guiñó un ojo— Cuida de Ash en lo que volvemos, ¿sí?
Fontaine, al notar esa señal, se sonrojó. Recordaba el plan.
—¡L-Lo haré!— asintió con fuerza.
Piplup corrió hacia su entrenadora y, sabiendo lo que sucedía, Pikachu lo siguió.
—Entonces vamos— Cilan comenzó a caminar hacia el interior del estadio, seguido por Max (quien llevaba entre sus brazos la pierna protésica) y Bonnie. Rotom pronto se les unió como guía.
Serena fue incapaz de ver como se borraban la gran mayoría de sonrisas.
—S-Supongo que solo quedamos nosotros dos, ¿eh?— rio Serena, pasándose una mano por el cabello. No recibió respuesta por algunos segundos, cosa que la desconcertó. Cuando miró a Ash, dicho estado de ánimo solamente creció— ¿Estás bien, Ash? Estás sudando…
El azabache entonces espabiló. Agitó la cabeza y le dio la mejor sonrisa posible a su amiga.
—¡Estoy bien! Es solo que… eh… ¡hace tanto frío que me dio algo de calor!
Serena se vio preocupada.
—Eso… no suena nada bien…— murmuró, ayudando al chico a levantarse— ¿Quieres que volvamos adentro o…?
—¡No, no, estoy bien!— volvió a afirmar, sin lograr ocultar el nerviosismo en su voz— ¿Por qué no tomamos asiento?
Serena lo miró por un momento y luego le sonrió.
—¡Seguro!
—De verdad nos salvaron, chicos…— suspiró Clemont— Solo nos dimos cuenta de que no sabíamos a donde ir cuando estábamos frente al ascensor…
—Ay, hermano… Si sigues siendo tan despistado tu suerte con las chicas no va a cambiar…— negó Bonnie, resignada.
—¡N-No digas ese tipo de cosas!
Cilan, Max e Iris se mantenían en silencio. Los tres veían fijamente la puerta frente a ellos mientras que Rotom la abría. Solo podían esperar por la reacción de los hermanos Blanchet. Poco pasó hasta que la puerta se abrió y todos pudieron entrar.
—Soy yo. ¿Sigues aquí?— llamó Rotom, confundiendo un poco a los rubios. No hubo respuesta de nadie por lo que RotomDex entró sin demora— Vamos a buscarla.
Apenas entraron al lugar, Bonnie y Clemont percibieron un aroma. Un aroma dulce y agradable al olfato; uno que definitivamente no era el de un hombre como Ash.
—¿A-A qué huele?— preguntó Bonnie, pero no recibió respuesta. Volteó a ver a Max, quien estaba poniendo la pierna protésica en la cama… Y fue cuando vio la cama que otra incógnita apareció…— ¿De quién es esta ropa?... Oigan, ¿no nos equivocamos de habitación? ¡Este es el cuarto de una chica!
—Bonnie…— escuchó hablar a su hermano y lo volteó a ver. Clemont, sudando, señalaba hacia una silla. En dicha silla se encontraba una mochila; una mochila de hombre.
—Esta es la habitación— respondió entonces Rotom—. Esa es la mochila de Ash y la ropa es de la otra persona que se queda aquí.
Bonnie tragó saliva y negó con la cabeza.
—¡Q-Qué indecente! ¡Dos amigos no deberían dormir en la misma cama!— exclamó, frunciendo un poco el ceño. Dedenne, desde el bolso, asintió— ¡Iré a ver si pueden darles otra habitación!
Pero Iris bloqueó su salida. Tenía una mirada triste en los ojos, cosa que impactó a Bonnie.
—¿P-Por qué…?
Clemont adquirió un gesto similar al de Iris. Era un despistado, pero no era un ciego.
—Esta otra persona…— volteó a ver a Rotom, quien lo miraba con seriedad— es Lillie, ¿verdad?...
Bonnie entonces abrió los ojos de par en par.
—No… ¡No!— exclamó, tratando de cruzar por la puerta pero siendo sujetada por Iris— ¡Suéltame! ¡Serena va a…! ¡Serena va a llevar a cabo el plan!
Clemont corrió hacia su hermana y se encargó él de sujetarla.
—¡¿De qué plan hablas, Bonnie?!— interrogó, haciendo que lo mirara a los ojos.
—¡Ella estaba esperando la oportunidad para estar a solas con él! ¡Va a confesarle su amor!— respondió. De sus ojos salían pequeñas lágrimas, lo que fue un trago realmente amargo para todos. Miró a todos los que estaban en la habitación, excepto a Clemont— ¡¿Por qué no nos dijeron que Ash ya tenía novia?! ¡Si lo hubiéramos sabido…!— su cuerpo tembló y con frustración, bajó la cabeza. Dedenne la miraba con gran tristeza— Si lo hubiéramos sabido…
Cilan caminó hacia ellos. De entre todos, era quien se veía más tranquilo.
—Es porque ustedes se lo habrían dicho a Serena— le respondió, haciendo que Bonnie volteara a verlo con rapidez. Trató de responderle con un: "es obvio", pero éste simplemente no salió.
—Este asunto es solo entre ellos dos— Iris se unió a Barnes—. Si ella va a escuchar esto de alguien, debe escucharlo salir de la boca de Ash y de nadie más.
Bonnie frunció el ceño y apretó los puños. Ella quería decir algo, pero era incapaz.
—Ellos tienen razón, Bonnie…— volteó a ver con rapidez a su hermano mayor— Él único que puede decirle a Serena que su amor por Ash no podrá ser, es el propio Ash…
—Pero… Pero… ¿Por qué ahora?...— los ojos de Bonnie volvieron a lagrimear— ¿Por qué tiene que decírselo ahora?...
—Porque es estúpidamente amable— voltearon a ver a Rotom quien, aunque serio, parecía bastante empático—. Ash alargó más de lo necesario el asunto porque no quería lastimar a Serena. No podía aguantar la idea de ver como su sonrisa se borraba y por ello, fue incapaz de darse cuenta de que tendría que verlo en persona.
—¡E-Entonces que espere un poco más! ¡Al menos hasta que Serena pueda demostrarle que ella también lo…!
—¡Bonnie!— el grito de Clemont la asustó y cuando volteó a verlo, pudo ver que su hermano parecía decepcionado— Sé que Serena es nuestra amiga, pero Ash también lo es… Piensa en lo mucho que debe haber cargado con esto y en lo mucho que le duele saber que tiene que herir a Serena— su ceño se frunció—. Está bien apoyar el amor de nuestra amiga, pero no por eso vamos a forzarlo. No cuando nuestro amigo ya encontró su propio amor…
Y Bonnie miró al suelo. Se sintió horrible al pensar en lo que había estado diciendo hacía unos segundos. Nadie podía decirte a quien amar y un amor forzado, al final, no era amor…
—Lo entiendo…— murmuró, viendo hacia todos y agachando nuevamente la cabeza— Perdón por decir cosas tan insensibles…
—Está bien sentirse mal por todo esto— le dijo Max, poniéndole una mano en el hombro—. Yo solo conozco a Serena de muy poco tiempo, pero cuando supe que esto iba a pasar, realmente me entristeció.
—Max…
—Al final, solo podemos pedir que esto sea para mejor— Cilan le sonrió—. Ash podrá demostrarle a su pareja todo el amor que desee y Serena podrá superar esto y seguir adelante. Con amigos como ustedes a su lado es imposible que no lo haga.
Iris asintió.
—Una vez que Ash y Serena hayan hablado todo lo necesario, entonces será su turno de actuar— sonrió—. El turno de todos nosotros.
La mirada de Bonnie cambió. No dejaba de sentirse terrible por lo que tendría que pasar (o que bien, podría ya estar pasando), pero supo que era inevitable.
—¡Espero que Ash al menos nos presente a su novia!— exclamó y todos sonrieron.
Clemont entonces miró hacia el techo. Deseaba con todo su corazón que la amistad de ambos no se viera afectada por esto.
—Esa bola de nieve en serio me devolvió a mis cabales.
Serena se rio, un poco avergonzada al recordar aquel día.
—Bueno, en ese momento no estabas siendo tú— se frotó las manos—. Creí que era la única manera de hacerte ver que te estabas comportando como un tonto.
Ketchum dejó salir una carcajada.
—¡Y funcionó muy bien!— el azabache miró el paisaje y no pudo evitar sonreír— Me recuerda a mi batalla contra Wulfric…
—¿Qué cosa?— preguntó Serena, sonriéndole.
—Todo esto… La nieve, el ambiente…— sus ojos brillaron— Vuelvo a sentir que este es mi último escalón; un último paso antes de algo mucho más grande…
Serena se sonrojó un poco.
—Has caminado mucho, Ash— le dijo—. Pero aún queda camino por delante y estoy segura de que todavía no te has cansado.
Ketchum se rascó la mejilla y rio.
—Bueno, tienes razón…— la miró directamente a los ojos, cosa que aceleró el corazón de la kalosiana— ¡Pero tú también has pasado por mucho! ¡Estoy seguro de que cuando participes en la Exhibición Pokémon de clase maestra del siguiente año, serás la ganadora!
Serena asintió con fuerza.
—¡Sí! ¡Yo también estoy muy segura de mí misma!— dijo— He recorrido muchos lugares y he conocido a muchísima gente… ¡Estoy lista para destronar a Aria!
Ash sonrió ampliamente, cosa que incrementó el sonrojo de Serena.
—¡Me alegro de poder estar hablando con la siguiente Reina de Kalos!
—¡Y yo con el primer Campeón de Alola!— exclamó.
Ambos se quedaron viendo un rato más y finalmente, se rieron.
Serena sintió un fuerte calor en su pecho. Un calor que siempre sentía cuando estaba con él. Pensó en cómo, sin importar cuanto tiempo había pasado o lo lejos que habían estado, él seguía creyendo ciegamente en ella.
Su ceño se frunció por un momento. Se llenó de valentía y se preparó.
—Ha pasado mucho tiempo desde que terminó nuestro viaje por Kalos…— dijo, mirando hacia el cielo.
—Sí… Yo tenía dieciséis años y una pierna más en ese entonces— bromeó él, haciendo que Serena se sintiera un poco más relajada con el tema.
—¡Y yo tenía quince!— recordó, riendo— Y ahora tú tienes diecinueve y yo cumpliré la misma edad en poco más de dos meses…
—Nos conocimos cuando teníamos como seis años— Ash sonreía—. ¡Definitivamente me he hecho más alto!
Serena también sonrió ampliamente y su sonrojo creció.
—Y yo mucho más atractiva…
—¡Por supuesto que sí!— rio Ketchum nuevamente.
Vio con algo de lástima el que no recordara aquellas palabras dichas en el aeropuerto, pero pensó que estaba bien. No podía esperar que alguien tan olvidadizo como Ash recordara cada conversación o, al menos, que lo hiciera al instante.
—Y pensar que todo comenzó con un pañuelo— volteó a verlo de reojo y su rostro adquirió un poco de timidez—. Todavía lo tienes, ¿verdad?...
—¡Claro que lo tengo!— y eso la puso de mucho mejor humor— Digo, no lo llevo ahora mismo conmigo, pero siempre está en mi mochila.
También se sintió un poco decepcionada por eso. Que ese pañuelo estuviera en ese momento habría sido algo mágico para ella.
—Supongo que solo volvió a manos de su dueño original— le dijo, haciendo que Ash riera un poco. Al ver que las indirectas no funcionaban, decidió cambiar de estrategia—. Aquella vez en el aeropuerto…— se sintió inmensamente feliz al ver como él se sobresaltaba y sonrojaba. Eso hizo que su propio sonrojo también se extendiera incluso más. Se acomodó el cabello detrás de la oreja izquierda— A-Ah… Lo recuerdas…
Ketchum asintió, riendo de forma nerviosa.
—Bueno, es algo un tanto difícil de olvidar…— no lo decía por el beso en sí (aunque era lo más memorable), sino que se refería a la despedida en general. Recordaba todas las veces que se había despedido de sus amigos.
Serena apretó su chaqueta negra y frunció el ceño.
—En ese momento…, te dije que eras mi objetivo— Ash vaciló, pero volteó a verla. Asintió tras algunos segundos—. Y todavía lo eres. Durante mis viajes, siempre recordé todo aquello que me hizo llegar hasta donde he llegado. Mis Pokémon; mi ambición; mi sueño; mis amigos…— entonces, le sonrió— y tú— Ketchum tragó saliva—. Si alguna de esas cosas hubiera faltado, no estaría aquí y ahora. Si no te hubiera visto aquel día en televisión, quién sabe si alguna vez habría salido de mi pueblo natal...— se rio— ¡Tal vez nunca habría encontrado mi verdadera vocación y en lugar de eso me habría convertido en jinete de Rhyhorn!
—Serena… Yo…
Fontaine negó con la cabeza y le dio una sonrisa dulce.
—Sé que tal vez no pienses en mí de la misma forma que yo pienso en ti pero si, durante estos años, aquel momento que compartimos estuvo en tu mente al menos una vez…— lo miró con gran determinación, cosa que llenó de gran tristeza a Ash— Entonces sabré que hay esperanza. Sabré que puedo alcanzar mi objetivo y sabré que puedo estar a tu lado… No solo ambiciono poseer tu misma pasión y voluntad, sino que también deseo estar contigo… Como algo más que solo amigos— le dio una sonrisa que, de ser diabético, lo habría matado al instante. Otra sonrisa apareció en su mente y no era la de Serena—. ¿Qué me dices?
Ash sintió como su corazón era estrujado con fuerza y como las palabras se atoraban en su boca seca. Pero supo que era el momento.
—Serena… En realidad yo…
—¡¿Ash?!— escucharon decir a alguien y se giraron. Aunque Serena no conocía a esa chica, Ash sí. Acerola se veía totalmente impactada— ¡¿Dónde está tu pierna?!
Y aunque Serena se sintió mal al ver interrumpido su momento especial, Ash sintió un alivio enorme que lo hizo sentirse como un idiota.
—¡A-Alola, Acerola!— exclamó, saludándola. No podía decirle que, de cierta forma, le agradecía por haber postergado la irremediable situación— Verás, es una historia gracio…
—¡Lillie-tan, ven rápido!
Y entonces, el mundo se congeló para Ash.
—¡Cielos, si vas a invitarme a salir al menos asegúrate de esperar…!— la voz alegre de Lillie Aether, al igual que su expresión risueña, desapareció en el momento en el que vio el escenario frente a ella.
Sus ojos se encontraron con los de Ash por un momento y después, miraron fijamente los de aquella chica.
Serena sabía quién era Lillie Aether y Lillie sabía a la perfección quien era Serena Fontaine. Apenas se vieron, ambas tragaron saliva.
—U-Un placer…— murmuró Aether.
—Lo… mismo digo…— Serena, habiendo perdido todo el entusiasmo anterior, hizo una pequeña reverencia.
Acerola, quien era la mejor para leer el ambiente (cuando no actuaba de forma impulsiva), supo de inmediato lo que estaba ocurriendo. Comenzó a sudar a pesar del frío y retrocedió un poco.
—V-Voy con los demás…— y se retiró al interior del estadio tan rápido como la nieve se lo permitió.
Tras algunos segundos de incómodo (muy incómodo) silencio, Lillie carraspeó y cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir, miró fijamente a Ash, caminando hacia él.
—¿Y tu pierna?— le preguntó, arrodillándose de forma que podía descubrir el muñón. Asintió al ver que estaba bien abrigado.
—A-Ah, esto… ¡Fue… Fue una historia bastante graciosa, ¿sabes?!
Y mientras Ash le contaba todo lo sucedido a la rubia, Serena solo podía ver. Se sintió mal al ver la cercanía entre ambos y supo que eran celos. Si había una persona en el mundo por quien sintiera temor, esa sin duda era Lillie Aether, la mujer que había estado junto a Ash más de dos años y con quien él parecía llevarse tan bien. Observó la forma tan atenta con la que ella lo trataba y la manera en la que él parecía relajarse simplemente por hablarle. Sintió como su garganta se secaba.
Lillie suspiró.
—Me alegro de que no te lastimaras…— vio a Ash con seriedad— Por otro lado, en serio tienes que quitarte la pierna cuando hagan algo así. No está bien que experimenten con ella cuando todavía la tienes puesta; es arriesgado para tu salud y para la de los que hacen las pruebas.
—Me lo has dicho muchas veces…— rio Ketchum, rascándose la nuca y haciendo que la boca de Lillie mostrara cierto desagrado.
—Tú sabes que no me gusta decir "te lo dije"…
Ash asintió mientras sonreía.
—Lo sé… A menos que sea Rotom.
Aether suspiró nuevamente.
—Esa Pokédex sí va a recibir uno, te lo aseguro.
Y antes de que Ketchum pudiera reírse, escucho un carraspeó a su izquierda. Sintió como su corazón se detenía, pues por un momento había olvidado que Serena también estaba ahí.
Fontaine estaba de pie, sonriéndole a Lillie.
—¡No he podido presentarme como se debe!— le dijo—. Mi nombre es Serena Fontaine. Soy amiga de Ash y lo acompañé durante su viaje por Kalos.
Aether se vio un poco nerviosa e incómoda al intercambiar palabras con Serena, pero eso solo duró unos pocos segundos. Se inclinó ante ella, sonriéndole de vuelta.
—Un placer, Serena. Mi nombre es Lillie Aether— se presentó, irguiéndose—. También soy amiga de Ash y fui su compañera durante su viaje por Alola.
Eso casi hizo suspirar a Serena, cuya sonrisa creció aún más.
—¡Ya veo!— y luego se rascó la nuca— Aunque a decir verdad, ya te conocía… Eres bastante famosa. ¡A-Ah, y muchísimas gracias por arriesgarte así por todo el mundo! ¡Tu actitud de verdad me pareció inspiradora y la forma en la que planeaste la derrota de Necrozma todavía me da escalofríos cuando pienso en ello!
Lillie parpadeó varias veces y luego, sonrió de forma honesta.
—No fui solo yo. Todos luchamos por nuestro planeta y solo resultó que yo estuve en la primera línea de defensa— dijo, sonrojándose un poco—. Sonará un poco cliché, pero de verdad creo que todos nosotros somos héroes…
—Wow… Eres realmente una buena persona…— Serena se veía maravillada— ¡Ya empiezo a entender las amistades de Ash! Él siempre suele rodearse de gente increíble y…
Pero Ketchum no escuchaba. Su mente estaba tan ocupada con otra cosa que todo lo demás simplemente le pareció irrelevante.
¿Amiga? ¿Lillie de verdad se había presentado como su amiga?... Ella era su amiga, en efecto, pero no era solo eso. Tampoco era solo su "antigua compañera de viaje". ¿Qué pasaba con lo que estaban viviendo actualmente? ¡Eran compañeros de cuarto! ¡Eran una pareja que vivía en la misma casa! Pero entonces se dio cuenta. Si a él le había dolido oír eso, estaba seguro de que a Lillie le había dolido incluso más el tener que decirlo.
Se sintió estúpido y como escoria. Había sido su indecisión e incapacidad para hacer las cosas lo que había hecho que su novia tuviera que ocultar su relación con él.
Lillie debía pensar que la estaba negando; que estaba tratando de ocultarles a las personas lo que de verdad eran. Porque, al final, él y Lillie no eran simples amigos… No, ellos eran mucho más que solo eso…
—¡… me contó de eso! Que hayas viajado por tantos lugares es…— y entonces, Aether se calló. Al igual que Serena, vio con sorpresa la forma en la que el azabache sujetaba su hombro para levantarse de la banca en la que había estado sentado— ¿Ash?
Por unos momentos los ojos de Ketchum mostraron una fuerte determinación que luego se convirtió en tristeza. Vio directamente a Serena y entonces, se reverenció con rapidez.
—¡Lo siento mucho!— exclamó, sorprendiendo a ambas chicas.
—¿D-De… De qué estás hablando, Ash?— Serena intentó reír pero nada salió.
—Antes de que Acerola llegara, estaba a punto de decirte algo…— Ash apretó la mano que no sujetaba a Lillie— No quería decirlo en esta situación y mucho menos con alguien más delante, pero— levantó la cabeza y pudieron ver sus ojos vidriosos— no está bien que te mintamos así— de reojo, miró a la rubia— No está bien que nosotros nos mintamos así…
La expresión de Serena comenzó a cambiar lentamente. Era el rostro de una persona que sabía lo que estaba por pasar; el rostro de alguien cuyo corazón había sido roto.
—Lillie es mi novia— dijo Ketchum finalmente. Aether miró hacia otro lado, pues no creía ser capaz de ver el rostro de Serena—. Es por eso que…— sus ojos se entrecerraron, mostrando el dolor que pronunciar esas palabras le producía— no puedo aceptar tus sentimientos… Solo puedo ofrecerte… mi amistad…
La cabeza de Serena miró hacia el suelo de forma que no podían ver sus ojos. Tras algunos segundos en los que su cuerpo tembló, ella se pasó las manos por los ojos y luego, tras unos pocos instantes, los miró a ambos. Sintieron algo indescriptible al verla sonreír.
—¡En ese caso, me alegro por ustedes dos!— y dicho eso los tomó de las manos— De verdad parecen estar hechos el uno para el otro; no por nada presentía que podía haber algo entre ambos— ella les dio una mirada que parecía tan sincera que Ash tenía dificultades para decidir si era verdadera o no—. Juro que no interferiré entre ustedes, ¡y por supuesto que esto no cambia nada entre tú y yo, Ash! ¡Seguimos siendo amigos!
—¿En… verdad?...
—¡Por supuesto!— le respondió— No voy a dejar de hablarte solo por como resultaron las cosas, ¡has hecho demasiado por mí!— entonces miró a Lillie— Es un gran hombre. De verdad eres afortunada de tenerlo a tu lado, así como él es afortunado de tener a alguien como tú junto a él.
Aether asintió y abrió la boca.
—Yo… Lamento que nos hayamos tenido que conocer en estas circunstancias…— murmuró. Serena soltó a Ash y tomó las dos manos de Lillie.
—Tranquila, podemos ser amigas si así lo deseas. ¡Yo estaré encantada de conocerte mejor!— la soltó y juntó ambas palmas— ¡De hecho, podríamos salir juntas con las demás chicas en algún momento! ¿Qué te parece la idea?
—Me encantaría— asintió, aunque no parecía del todo entusiasmada.
Serena entonces cerró los ojos, ampliando más su sonrisa.
—¡Bien! Ya que tú estás aquí, Lillie, te daré el relevo— le dijo, mirándolos a ambos—. Iré a buscar a los demás. Creo que Dawn y May fueron a comprar ropa. ¡Podría alcanzarlas si me apuro!— su cuerpo apuntó hacia la entrada del estadio y comenzó a avanzar— ¡Nos vemos luego!
—Alola…— fue lo único que salió de la boca de Ash, mientras que Aether simplemente asintió.
Vieron como Serena se iba y al mismo tiempo, ambos se sentaron en la banca.
—Tal vez no fue el mejor momento para decírselo…— le dijo Lillie a su pareja.
—Lo… Lo sé… Es solo que mi corazón decidió actuar y no… no pude controlarlo— respondió Ketchum, mirando hacia el suelo—. No pude aguantar la idea de que tuvieras que contenerte por culpa de mis decisiones…
—En cierta forma lo agradezco… y en cierta forma no…
Ash entendía a lo que se refería. Se pasó una mano por los ojos y pronto se dio cuenta de que Lillie había hecho lo mismo.
—¿Por qué somos nosotros los que estamos llorando?— le preguntó Aether, tratando de sonreírle.
Ketchum negó y también intentó sonreír.
—No tengo ni idea…
—Pasó lo que debía de pasar, Ash— Cilan le sonrió. Era una sonrisa débil pero sincera—. Cuanto antes quedara zanjado el tema, mejor.
Ketchum asintió y luego vio a Max, quien estaba poniéndole la pierna protésica hecha por la Fundación Aether. El adolescente también parecía algo decaído.
—Gracias— le sonrió como mejor pudo.
Max le devolvió el gesto.
—No es nada— se puso de pie—. Aunque a decir verdad, durante nuestro viaje por Hoenn nunca imaginé que algún día yo terminaría cuidándote de esta forma.
Ash dejó salir una pequeña risita y agradeció para sus adentros el cambio de tema.
—¡Yo ni siquiera imaginaba que algún día alguien tendría que cambiarme la pierna!— soltó una carcajada un poco más genuina, pues la idea sin duda le había dado risa.
—Qué linda…— escucharon decir a Bonnie y su atención fue dirigida a ella.
Tanto Bonnie como Clemont estaban presentándose ante Lillie, quien parecía un poco nerviosa (por las circunstancias actuales y por ser la primera vez que conocía a los hermanos Blanchet).
—Es tan linda que hasta te hace dudar de si en verdad Ash logró algo con ella, ¿cierto?— Iris se cruzó de brazos y rio—. Te hace pensar en cuánto habrá insistido para que lo notara…
—¡Oye!— exclamó Ketchum, poniéndose de pie como mejor pudo.
Lillie se sonrojó un poco y rápidamente negó.
—¡Al contrario!— afirmó, viéndose ahora ligeramente avergonzada— Se podría decir que si alguien insistió aquí, esa fui yo…
Un carraspeo. Miraron a Clemont, quien estaba sonriendo.
—Sean como sean las cosas, es un gusto conocerte, Lillie— le dijo, asintiendo un poco con la cabeza—. Espero que podamos llevarnos bien.
—¡Lo mismo de mi parte!— Bonnie dio un pequeño salto y Dedenne salió para saludar— ¡Yo realmente…!— y se detuvo. Cambió el "yo realmente apoyaba la relación de Serena con Ash pero, si tú eres quien lo hace feliz, te acepto" por algo muchísimo más amable como lo fue— ¡… espero llevarme bien contigo!
Por un momento los ojos de Lillie brillaron.
—Soy algo torpe socialmente, pero espero que puedan darme la oportunidad de desenvolverme por completo— e hizo una pequeña reverencia. Miró rápidamente a Clemont—. Ash me ha comentado mucho sobre tus inventos. Puedo decir que su paso por Kalos fue algo que contribuyó enormemente a su amor por la ciencia y la tecnología. ¡Aunque no entienda la gran mayoría de cosas que le digo, mis charlas con él son muy amenas en ese apartado, así que te doy las gracias!
—¡A-Ah, no, no!— Clemont se vio avergonzado— ¡Al contrario, mis aventuras con Ash contribuyeron a que mejorara significativamente la versatilidad de mis creaciones!
—La única mujer a la que de verdad le importan esos temas y ya tiene novio…— Bonnie suspiró mientras negaba con la cabeza.
—¡B-BONNIE!— le gritó Clemont, mientras que Lillie reía con nerviosismo.
Ash se rascó la nunca y resopló débilmente. Le preocupaba mucho Serena, pero sabía que era cuestión de algunos minutos u horas para que volvieran a verse, por lo que aprovecharía para hablar entonces.
—¿Por qué cuando todos nosotros conocimos a Lillie terminamos hablando con ella como si fuera la mamá de Ash?— se preguntó Max con gran curiosidad.
—Es porque parece su mamá— respondió Iris con una sonrisa burlona.
Cilan dejó salir una risita.
—Tal vez no seas la más adecuada para hablar, Iris.
La líder de gimnasio de sonrojó un poco y simplemente se cruzó de brazos.
—¡Sí, pero yo soy la que manda!— exclamó con firmeza.
—¿Por qué las parejas siempre tienen esa necesidad de mandarse uno sobre el otro?— se preguntó Max nuevamente. Esos temas siempre eran un quebradero de cabeza para él.
—Lo mejor que hay que hacer en esas situaciones es simplemente dejar que piensen que lo hacen— Cilan, con un gesto algo misterioso, le guiñó un ojo a Max.
Asano se rascó la cabeza.
—¿Por qué justo vine a caer con las tres únicas personas que tienen pareja?... La vida es mucho más sencilla si no te preocupas por eso…
Iris miró con curiosidad al joven.
—¿May no tenía novio?— le preguntó, haciendo que Max negara.
—Su ego y el de Drew son demasiado grandes como para admitir que se gustan— dejó salir otro suspiro.
—¿Tan mala es la cosa?— rio Holt. Max la miró con cansancio.
—Ellos dos son los que me hicieron pensar que este tipo de cosas son un fastidio…
—Uy, pues sí está bastante mal…
Escucharon como Ash contenía una carcajada por lo que voltearon a verlo.
—Lo siento— dijo, sonriendo—. ¡Es solo que este viaje de verdad me ha dejado ver combinaciones que jamás creí que vería! Nunca imaginé que vería a Iris y Cilan hablando sobre amor con Max.
Los tres se voltearon a ver y acto seguido, rieron.
—Hay ingredientes que jamás visualizas en el mismo plato, pero que juntos pueden formar mezclas impresionantes— aseguró Barnes.
—¡Debo haber madurado un montón, porque creo que entiendo lo que quiso decir Cilan!— volvió a reírse Ash.
—Vamos, esa era bastante fácil— le dijo Max con un rostro un tanto presumido.
—Pues yo no lo entendí del todo…— Iris se rascó la cabeza y luego su rostro se iluminó— ¡Ah, ya entendí!— volteó a ver a Ash con un gesto burlón— Si no lo comprendiste, entonces de verdad te hace falta crecer…
—Preferiría no escuchar eso viniendo de ti…
—¡Ey!— escucharon un llamado. Todos voltearon a ver hacia atrás, lugar del que venía Rotom junto con el resto del equipo S&M— Los encontré.
—Arceus, ¿por qué tenían apagados sus teléfonos?— les preguntó Lillie con un rostro ligeramente molesto.
—¡Lo dejé en mi cuarto!— respondió Hau.
—Lo mismo— asintió Elio.
—Estaba tan emocionada que se me olvidó ponerlo a cargar— Selene se veía algo culpable.
—¡A mí directamente se me olvidó cargarlo!— rio Acerola.
—El mío decía que no tenía internet— dijo Hapu.
—¿Y eso que tiene qué ver?— le preguntó Elio, arqueando una ceja.
—Que sin internet, no puedo hacer llamadas con él— respondió la Kahuna, como si fuera lo más obvio del mundo.
Elio casi se golpeó la cara.
—Por eso solo haces llamadas por redes sociales…
—Yo lo apagué porque no quería que nadie me molestara— admitió Gladio—. Disculpa por eso.
Lillie suspiró, negó con la cabeza y sonrió.
—No pasa nada, entiendo eso…— se llevó las manos a la cintura— ¡Lo bueno es que llegaron!
—¡Chicos!— Ash se acercó a ellos— Quiero presentarles a mis amigos de Unova y Kalos. Son Iris, Cilan, Clemont y Bonnie. ¡A Max ya lo conocen!... Bueno, Acerola y Hapu no…
—¡Oh, Max!— Elio caminó con rapidez hacia Asano— Bueno verte, amigo. ¿Qué tal todo?
—¡Elio! Lo siento, mi mente estuvo tan ocupada estos últimos días que olvidé por completo ponerme de acuerdo contigo para salir por ahí— se rio—. ¡Todo va genial, gracias! ¿Qué hay de ti?
E ignorando a todo el mundo, ambos comenzaron a charlar. Ash, al igual que todos los presentes, pensó que Max de verdad actuaba como un adolescente cuando hablaba con Elio.
Gladio se movió un poco, sintiendo como algo golpeaba su costado izquierdo. Cuando miró se encontró con Clemont, quien parecía morirse de vergüenza.
—¡¿Qué estás haciendo, Bonnie?!— le preguntó en voz baja.
La joven rubia veía maravillada las diferencias entre ambos rubios.
—¡Tienes que empezar a imitar su forma de vestir y su peinado!— le dijo a su hermano mayor con un pequeño sonrojo en el rostro— ¡Si tuvieras un aspecto más fiero, definitivamente serías popular con las chicas!
—¡B-Bonnie, detente!— le pidió Clemont.
—¡Ciertamente podrían parecerse!— exclamó Acerola, acercándose rápidamente.
—Pero si no se parecen en nada más que en el color del pelo…— murmuró Rotom.
Escucharon las carcajadas de Hau.
—¡Ustedes dos siempre son iguales, ¿eh?!
Todos los que estaban poniendo atención al momento se rieron.
—¡Hapu Honua, Kahuna de Poni y jueza de la primera Liga Pokémon!— exclamó, tendiéndole una mano a Cilan.
—Cilan Barnes, líder de gimnasio de ciudad Gres y conocedor Pokémon— se presentó él, aceptando el apretón—. Un placer estar ante usted.
—¡Sin formalidades!— rio la Kahuna— ¡Los amigos de Ash son mis amigos mientras ellos así lo quieran!
—Entonces así será— Cilan le sonrió. Se fijó entonces en que alguien lo miraba—. Gladio Aether, ¿cierto? Lillie y Ash me han hablado mucho de ti.
El rubio sonrió y asintió.
—Lo mismo digo— se reverenció un poco—. Ash me dijo que te buscara apenas llegara a ciudad Gres. Una lástima que me quedé a mitad de camino.
—¡Ciertamente! Me comentó que estabas por la región, por lo que esperaba ansioso tu llegada…
Junto con Hapu, iniciaron una charla bastante amena.
—¡Oh, yo a ti te conozco y no solo por lo que hiciste en la guerra o por ser amiga de Ash!— Iris señaló a Selene con una sonrisa— ¡Creo que te vi en un torneo de artes marciales que hubo en Sinnoh! ¿Me equivoco?
Selene se sonrojó un poco y una gran sonrisa apareció en su rostro.
—Si se refiere al que hubo en ciudad Rocavelo, entonces sin duda era yo— le respondió.
—Ah, preferiría que me hablaras de "tú"— admitió Holt, pasándose la mano derecha por el largo cabello—. Me incomoda un poco tanta formalidad…
—¡Lo haré!
Ash vio el momento y no pudo evitar pensar que ahí todavía faltaban Brock, Misty, Tracey, May, Dawn y por supuesto, Serena. Se maldijo nuevamente, pues esa debía de ser una ocasión feliz y sin preocupaciones.
—Ojalá se lo hubiera dicho mucho antes…— pensó Ketchum para sí mismo, mirando hacia el cielo— ¿Qué haría usted en este momento, profesor?...
El ambiente se sintió sumamente pesado. Todos en el lugar lo sabían y sabían el porqué de dicho ambiente. Lillie, Ash y Serena daban sus mejores sonrisas, pero los primeros dos no podían evitar que se notara su claro nerviosismo.
Tal vez era muy pronto para que Ash y Serena estuvieran frente a frente de nuevo, fue lo que pensaron todos.
Tan abrumadora era la atmósfera que ni siquiera habían intercambiado saludos. Nadie sabía bien qué decir.
O no lo supieron hasta que llegaron las tres últimas personas que faltaban.
—¡Oh, ¿no es ese Hau?!— voltearon a ver a Brock, quien llegaba al lugar acompañado por Misty y Tracey.
Rápidamente apareció una sonrisa en el rostro de Mahalo.
—¡Brock!— exclamó, levantando una mano y saludándolo— ¡Alola, ha sido un tiempo!
Y antes de que se dieran cuenta Ishihara ya estaba frente a Hau, tomándolo de las manos.
—¡Muchas gracias por hablarme de Olivia!— le dijo, ligeramente sonrojado— ¡Es toda una belleza y su personalidad es fascinante! ¡Creo que tenemos muchísima química!
Hau retrocedió un poco por la sorpresa inicial, pero finalmente recuperó la compostura y se rio.
—¡Me dijeron que la estabas cuidando! Me alegra que se llevaran bien.
—Bueno, la estaba cuidando, sí, pero cierta persona me arrastró hasta aquí…— de reojo, miró a Misty.
—¿Eh? ¿Te refieres a mí?— le preguntó con una sonrisa que no era precisamente amigable— Deberías estar agradecido de que te hemos dejado tontear mucho por ahí.
Brock se paró con rectitud y asintió.
—¡L-Lo aprecio mucho!— aseguró, comenzando a sudar.
Aunque Ishihara estaba hablando sobre romance, por algún motivo eso relajó muchísimo las cosas. Su desconocimiento ante la situación actual y honestidad al hablar fueron de gran ayuda para que las atmosfera se calmara.
Finalmente, risas se escucharon.
—¡Por cierto, por cierto!— Misty se acercó a May, Dawn y Serena con gran emoción. Aunque su mirada se quedó un segundo más sobre la kalosiana, rápidamente las miró a las tres nuevamente— ¿Compraron algo bonito? ¡Enséñenme, enséñenme!
—¡Oh, había muchas cosas interesantes!— aseguró May, abriendo sus bolsas.
Mientras las tres chicas hablaban, Serena se alejó un poco del lugar y caminó hacia donde estaba el resto del equipo S&M, quienes saludaban a los recién llegados Brock y Tracey.
—Un gusto conocerlos a todos— dijo, saludándolos con una sonrisa—. Supongo que soy la única que falta de presentarse, ¿verdad?
Por un momento, todos se paralizaron al escuchar eso. Pronto sintieron como el ambiente volvía a ponerse pesado.
Ash frunció con fuerza el ceño, de forma que nadie se percató. Con Pikachu en su hombro, así como una gran sonrisa, caminó y se posicionó entre sus amigos de Alola y Serena.
—¡Entonces los presentaré!— exclamó, sorprendiendo un poco a todos— De izquierda a derecha, son… ¡Hapu Honua, miembro del equipo Día, uno de los pesos pesados de Alola y Kahuna de Poni!
—¡Buenas!— Honua le levantó un pulgar.
Serena se vio un poco aturdida al inicio, pero finalmente sonrió.
—Esto… ¿majestad?
—¡Solo Hapu!
—¡Entonces un placer, Hapu!
Ketchum asintió fuertemente y pasó hacia el siguiente par.
—¡Elio Asutoro y su hermana Selene Asutoro, mis queridos aprendices, rivales y más grandes fans! ¡Elio es del equipo Día y Selene del equipo Noche!
Las piernas de los gemelos temblaron a más no poder al escuchar esto.
—U-Un gusto…— murmuró Elio con una voz increíblemente aguda.
—Gusto…— Selene dejó salir una voz casi inaudible.
Serena rio levemente, cubriéndose la boca.
—Creo que se llevarían bien con Sawyer— bromeó, mirando a Ash, quien le sonrió. Esa pequeña interacción hizo sonreír a todos.
—¡¿Verdad?!
Finalmente, Fontaine miró hacia los Asutoro.
—Encantada de conocerlos, Elio y Selene.
Ash luego señaló con la palma de su mano a la siguiente persona. Abrió la boca y luego la cerró por un breve momento, viéndose repentinamente incómodo por un segundo. Finalmente, lo presentó.
—¡El hermano mayor de Lillie y líder del equipo Noche! ¡Gladio Aether, increíble amigo y mejor rival!
Vio con atención como los ojos de Serena y Gladio se encontraban. Suspiró con alivio al ver la forma en la que se sonreían con sinceridad, pues sabía que en esta línea de tiempo no se repetiría lo sucedido en su línea de tiempo original.
—Un placer— Gladio bajó levemente la cabeza.
—El placer es mío— Serena parecía haberse dado cuenta de que Gladio no era muy hablador con solo verlo, por lo que su saludo fue claro y conciso.
Aunque más aliviado, Ash todavía estaba un poco nervioso, por lo que pasó rápidamente al siguiente integrante del equipo S&M.
—¡Futura Kahuna de Ula-Ula, miembro del equipo Noche, excapitana de Ula-Ula, futura jefa de policía y…! ¡Ey, eres demasiadas cosas, Acerola!— la chica soltó una fuerte carcajada— ¡El punto es que ella es Acerola Malíe!
—¡Un gustazo, Sierena!— le dijo, confundiendo a Fontaine.
—¿Sierena?— repitió ella, ladeando un poco la cabeza.
—¡Mezcla de Serena y Sirena! ¡Simple pero cumplidor!— aseguró con orgullo.
Serena lo procesó por un momento y finalmente se rio.
—¡Pues sí! ¡Un gustazo también, Acerola!...— de pronto se vio nerviosa— Puedo llamarte Acerola, ¿verdad?
—¡Por supuestín!
Fontaine suspiró con alivio y volvió a reírse.
Ash se sintió satisfecho con la interacción y así, llegó a la última persona.
—¡Este es el futuro Kahuna de Melemele, mi gran amigo y rival, Hau Mahalo!
El moreno se rascó la nuca, halagado, y saludó.
—Clemont y Bonnie también me han contado mucho de ti— sonrió— ¡Espero que podamos llevarnos bien!
Serena unió sus palmas, también sonriendo.
—¡También he escuchado sobre ti por parte de ellos! Ojalá puedas considerarme una amiga más.
—¡Entonces compremos malasa…!
—Ahí vas de nuevo, HauHau…— suspiró Acerola, riendo con cierta resignación.
Serena miró a Ash con confusión.
—Es la tradición de Hau: "¡Todos pueden volverse amigos si comen malasadas juntos!"— exclamó con total seguridad— ¡Después de todo, las mala…!
Rápidamente le taparon la boca. Lillie se veía realmente alterada, cosa que sorprendió a casi todos.
—¡N-No puedes decir eso, Ash!— le dijo en voz baja— ¡Eres el rostro de Donas cohete, podríamos perder muchísimos clientes si vas por ahí promocionando al rival!
—¡Te lo hemos dicho muchísimas veces!— le recordó Rotom, molesto— ¡Piensa que ahora lo que hagas tiene mucho impacto en la gente! ¡Lo entiendes, ¿verdad?!
Ketchum palideció y asintió con fuerza.
—¡L-Lo siento!— exclamó y luego, miró hacia todos lados— ¡Las malasadas están bien, pero las Donas cohete son lo mejor!
Eso abrió el apetito de muchas de las personas que iban caminando por el lugar, pues escucharon más de un:
—Ey, ¿vamos por unas donas después?
Suspiraron al ver la tormenta pasar, pero pronto notaron que habían interrumpido las presentaciones. Ash, Lillie y Rotom miraron hacia todos los presentes, quienes los veían con seriedad.
Ketchum sonrió forzadamente y luego dijo:
—¿G-Gracias por su patrocinio?
Y entonces todos se rieron. No por su comentario, sino por la situación.
—¡Pensar que llegaría el día en el que Ash tuviera que medir sus palabras!— rio Brock, llevándose las manos al estómago.
—¡Esto tiene que ser una broma!— Dawn se quitaba las lágrimas de los ojos— ¡¿En qué momento se volvió un hombre de negocios?!
—¡El gran rostro de Donas cohete!— bromeó Bonnie.
—Traición…— murmuró Mahalo, decaído.
—Ay… ¿Quieres un abrazo, HauHau?...
—… Sí…
Ash, Lillie y Rotom también comenzaron a reírse por todo el asunto. Las risas de Ketchum se detuvieron por un momento al sentir unos toquecitos en su rostro. Volteó a ver a Pikachu, quien con seriedad y discreción señalaba a Serena.
La kalosiana reía y lágrimas salían de sus ojos. En esa situación lo normal era pensar que se trataba de lágrimas producto de la risa, pero el pequeño cambio de gesto que sufría el rostro de Serena de vez en cuando indicaba que se trataba de otra cosa.
Ash volvió a reírse pues, de ese modo, nadie podría diferenciar el porqué de sus propias lágrimas. Salvo que sí había alguien.
Rotom dejó de reír y en silencio, observó a aquellas dos personas.
—¡Hay demasiados personajes! ¡Dividámonos en grupos o algo, no puedo contarnos a todos!
El grito de Elio fue ignorado por gran parte de los presentes.
—¡Todos están aquí!— sin embargo, el de Hau sí que fue escuchado.
—¡Hau!— dijeron varias voces al unísono.
En un grupo formado delante de la entrada del estadio se encontraban los seis Capitanes de Alola: Liam, Kiawe, Mallow, Lana, Chris y Mina.
—¡Cómo creciste!— exclamó Saltagua, mirándolo hacia arriba— ¡¿Qué comiste en este tiempo?!
Mahalo sonrió y se cruzó de brazos.
—¡Creo que yogurt! ¡Del que se toma!
Elio tiró su sombrero al suelo.
—¡Pues al final va a ser verdad!— exclamó con molestia.
—¿Y a ti qué Ribombee te picó?— Hapu lo miró con una ceja arqueada.
—¡Es que Lillie también dijo lo…!— y ambos se enfrascaron en una conversación.
—Aunque todavía no llega el día en el que nuestros ojos estén a la misma altura— Kiawe sonrió, haciendo que Hau también lo hiciera.
—¡Solo dame un año o dos más y ya verás! ¡Tú dejaste de crecer hace tiempo, así que te alcanzaré en santiamén!
—Sheesh…— Mallow suspiró, negando con la cabeza— ¡Deberían aprender de Hapu y Lana! ¡Ellas están felices con su estatura y no compiten por ello!
—Debe ser bueno, ¿eh, Mallow?...— interrogó Saltagua con un gesto realmente disconforme.
Honua no dijo nada, pero pensó que Aina estaba completamente equivocada. Su familia solía estar compuesta por mujeres pequeñas de estatura, por lo que siempre supo que no sería alta. Aun así, se sentía deprimida al ver a algunos niños de doce años más altos que ella.
—Si estamos hablando de gente pequeña, entonces Chris también entra ahí— Mina, con su usual gesto tranquilo de siempre, volvió a Hokulani el centro de atención.
—¡N-No molestes!— le dijo el pelirrojo, soltándose rápidamente y ocultándose detrás de Kiawe— Solo es cuestión de que entre a la pubertad…
Liam rio, cubriéndose la boca.
—Creo que la pubertad ya te golpeó hace tiempo, Chris.
—¡Al menos déjame soñar!— pidió, decaído.
—Tan infantil…— Lana negó con la cabeza.
Hokulani la vio con molestia.
—Habla la que parece una niña…
—Ay, no…— Kiawe tuvo que ponerse en medio de ambos Capitanes para evitar que saltaran sobre el cuello del otro— ¿En serio aquí y ahora?...
—¡Hola, Kiawe!— y al escuchar eso, Wela se giró hacia Ash. Sonrió ampliamente al ver el colgante que estaba en su cuello.
—¡Ash!— exclamó, soltando a los Capitanes y, al ya no haber algo que impidiera su avance, permitiendo que sus frentes chocaran fuertemente la una contra la otra.
—¡Auch!— se quejaron al mismo tiempo.
—¡Te veo animado, Kiawe!— aseguró el azabache, mirando directamente a los ojos a su amigo y rival.
—¡Estoy que ardo!— asintió el Capitán— ¡He estado esperando este momento por dos años! ¡Nos enfrentaremos frente a frente en ese estadio, te lo aseguro!
Ketchum sonrió.
—¡Y si lo hacemos, definitivamente ganaré!
—¡He mejorado mucho, así que no te convendría confiarte demasiado!— Kiawe se giró al sentir cómo tocaban su hombro. Vio las sonrisas desafiantes de Gladio, Elio, Hau y Selene.
—Ponte a la cola— le dijo el Asutoro.
Pronto, las chispas saltaron por todos lados y un calor sofocante obligó a los presentes a quitarse el poco abrigo que llevaban encima.
—¡Cuánta pasión! ¡Platos maravillosos que se unen en un buffet explosivo!— Cilan se veía maravillado pero dicha expresión cambió al escuchar ese pequeño grito.
—¡Tú eres Cilan Barnes, ¿verdad?! ¡Leí sobre ti en una revista!— Mallow se acercó rápidamente al mencionado.
—¡Oh, ese soy yo! Un placer conocerla, señorita— hizo una pequeña reverencia.
—¡Ah, soy Mallow Aina, por cierto!— se cruzó de brazos con una sonrisa— ¡Soy la chef estrella del restaurante Aina!
—¡Válgame!— Barnes parecía sorprendido— ¡Una compañera cocinera!
Pronto los dos comenzaron una interesante conversación a la que no tardó en sumarse Brock. Iris se mantuvo al margen, escuchando mientras contenía la baba.
Tracey rio de forma algo forzada al darse cuenta de la penetrante mirada de Mina. Se acercó a ella con un poco de cautela.
—Esto… Tracey Sketchit, un gusto— le dijo, inclinándose un poco.
—Eso es un cuaderno de bocetos, ¿verdad?— le preguntó, apuntando el gran cuaderno que Tracey tenía bajo la axila.
—Oh, sí— Sketchit lo mostró con una sonrisa—. Dibujar es mi pasatiempo y suelo llevarlo conmigo por si encuentro algo interesante.
—Ohhh…— Mina extendió sus manos hacia el ayudante de los Oak, quien notó unas delgadas cicatrices en varios de sus dedos.
Sin entender muy bien el propósito del gesto de Mina, Tracey ladeó la cabeza. ¿Le estaba mostrando esas cicatrices? Supuso que era de mala educación no preguntar si se las estaban enseñando.
—Y… ¿cómo te hiciste eso?— preguntó, sonriéndole lo mejor que pudo.
Kauai miró sus manos y las volvió a tender hacia adelante.
—Un Kartana me cortó los dedos, pero me los volvieron a poner— eso sobresaltó enormemente a Tracey quien, dado a que Mina hablaba en un tono de voz entre normal y bajo, fue el único que la escuchó—. ¿Me prestas tu cuaderno? Quiero ver tu perspectiva del mundo.
—A-Ah, sí, claro…— y Sketchit, sintiendo que había metido la pata a lo grande, le entregó el cuaderno. No disculparse en ese momento sí que sería de mala educación— La… Lamento haberte recordado eso…
—Da igual. Agua pasada, pasada es— asintió Mina con indiferencia, comenzando a hojear los diferentes bocetos de Tracey. Una sonrisa apareció en su rostro—. Sueles dibujar lo que tienes enfrente, ¿cierto? Aunque ciertamente puedo saber que tienes un gran dominio en cuanto a la perspectiva, las proporciones y los colores…
Tracey rio, halagado, mientras se rascaba la cabeza.
—Me das mucho crédito…— dijo con modestia. Mina negó.
—Se tiene que hacer un trabajo realmente duro para llegar hasta este punto— lo miró con seriedad—. La modestia no está mal, pero no menosprecies tus esfuerzos.
Sketchit se sintió profundamente conmovido.
—¡En ese caso, ¿crees que yo pueda ver tus dibujos, Mina?!— le preguntó con una gran sonrisa y luego, se detuvo— C-Claro, asumiendo que dibujes y que los lleves contigo…
—Siempre los tengo conmigo— aseguró, sacando su propio cuaderno de una mochila en su espalda y entregándoselo a Tracey.
El ayudante abrió la primera página y sintió como algo lo golpeaba fuertemente. Sus ojos brillaron con fuerza y lágrimas se asomaron.
Aquel dibujo donde dos Swanna se entrelazaban y culminaban su unión con un pequeño toque de sus picos le transmitió montones de emociones a Tracey. Podía saber lo que la mujer frente a él había estado sintiendo al pintar ese cuadro: el más puro y dulce amor.
Fue al ver el dibujo y recordar la explicación de las cicatrices que Sketchit unió los cabos. Conmovido más que nunca, miró a la Capitana a los ojos.
—Eres Mina Kauai, ¿verdad?— le preguntó, recibiendo un pequeño asentimiento— Soy muy fan de tu arte. Siempre he creído que posees una habilidad única para plasmar tus emociones y las distintas técnicas que usas al dibujar son maravillosas… ¡Realmente te admiro!
Mina sonrió.
—Siento que me vas a caer bien.
—¡Es un verdadero placer!
Clemont y Bonnie se sobresaltaron un poco al escuchar el fuerte suspiro de Serena.
—¡D-Disculpa si me equivoco, pero eres Liam Sotobosque, ¿verdad?!— Serena se acercó al mencionado, quien se vio un poco sorprendido.
—Oh, vaya… Al parecer me conoces de algo— veía con una sonrisa a Fontaine, aunque también parecía curioso.
Los ojos de Serena brillaron.
—¡S-Sé que fue hace mucho tiempo, pero de verdad amé tu actuación como el pequeño Li en "Rompa mi corazón, Monsieur"!— rápidamente agitó la cabeza— ¡Au-Aunque esa solo fue mi favorita personal, pero también lo hiciste genial en "El juego del amor" y "Si me amas, déjame ir"!
Serena mantuvo su sonrisa por varios segundos hasta que notó la manera en la que Clemont, Bonnie y Liam la veían. Bajó la mirada, colorada hasta las orejas.
—L-Lo siento, es solo que vi esas películas cuando era niña y realmente me gustan…— murmuró. Su vergüenza desapareció cuando los escuchó reír.
—¡Serena de verdad es una fanática!— rio Bonnie.
—No esperaba que alguien todavía recordara eso— Liam sonrió—. Mi etapa de actor fue hace mucho tiempo, cuando acompañaba a mi madre en sus viajes. Dado a que es una actriz tan popular, tenía la suerte de que me consiguiera algunos papeles.
Los ojos de Serena volvieron a brillar.
—¡Hablas de la gran Amélie Sotobosque, ¿verdad?! ¡Mi mamá y yo somos grandes fans suyas!— se rascó la nuca, avergonzada— M-Me da pena decir esto, pero lloramos cuando nos enteramos de su retiro…
—¡¿Eh?!— esta vez, Clemont y Bonnie también reaccionar con sorpresa.
—¡¿E-E-E-Esa Amélie Sotobosque?!— interrogó la menor, mirando rápidamente a Liam, quien mantenía su sonrisa.
—¡Incluso yo la conozco y eso que casi nunca veo películas!— Clemont parecía impactado.
—Me sorprende que siga siendo tan famosa incluso tras años de haber dejado el escenario— rio Liam, logrando que los ojos de los tres kalosianos brillaran.
—¡Amé cuando hizo de Soles en "Un, dos, tres. Se acabó el show"!
—¡A mí me gustaba mucho el dúo que hacía con Adrien Laurent! ¡Mi favorita siempre fue "Y la muerte nos separó"!
Liam rio ante el comentario de Bonnie.
—¡El buen Adrien! Ha pasado un tiempo desde que hablé con él…— esto último lo dijo en voz realmente baja.
—¡Y-Yo solo tuve el placer de ver una película en la que hacía de villana! ¡Su actuación fue sorprendente!— aseguró Clemont.
—¡Debes estarte refiriendo a "Constance debe morir"!
—¡S-Sí, a esa!
—¡Te conozco, definitivamente te conozco! ¡Eres Lana "Brazo de titanio" Saltagua!— Misty saltó con alegría al ver a Lana, quien parpadeó varias veces y luego abrió la boca con sorpresa.
—¡Misty Kawanami, la sirena de Celeste!— exclamó.
—¿"Brazo de titanio"?— preguntó Dawn, igual de confundida que May.
La pelirroja rápidamente asintió, viendo a sus amigas.
—¡Competí contra ella en un concurso de pesca de Seaking que hubo en Johto hace unos dos años!— respondió con una gran sonrisa— ¡No tuve oportunidad!
—¡¿Misty perdió en pesca?!— May parecía no creer lo que acababa de escuchar.
—¡La llaman "Brazo de titanio" porque su resistencia a la hora de sujetar una caña de pescar es aterradora!— Misty parecía emocionarse con solo recordar aquel concurso— ¡Arrasó con todos al pescar un Seaking de 75 kilos!
Dawn y May se quedaron en silencio por un momento y, tras una rápida consulta en sus Pokédex sobre el peso promedio de un Seaking, dejaron salir fuertes sonidos de sorpresa.
—¡¿75 kilos?! ¡¿Cómo es posible?!— Dawn casi se llevaba las manos a la cabeza.
—¿P-Puedo tocar tu brazo?— le pidió May de forma tímida, acercándose lentamente a Saltagua.
Lana, por otra parte, parecía enormemente halagada.
—T-Tu Seaking también fue bastante grande… Solo estuve en el lugar y momento adecuados— dijo mientras se rascaba la nuca. Entonces sintió como alguien pinchaba su antebrazo y vio los ojos de May, abiertos de par en par.
—De titanio…— murmuró Asano.
Chris, Max y Rotom voltearon a verse. Al notar que solo ellos eran ajenos a una conversación, decidieron juntarse.
—Traje mi Nintendo Switch— les dijo Chris, sacando de su mochila la consola.
—¡Oh, yo también traje la mía!— Max trató de quitarse su mochila, pero rápidamente se dio cuenta— Y la dejé en mi cuarto…
—Yo descargué un emulador en mi programa— notó las miradas de ambos e hizo un gesto similar al de encogerse de hombros—. Si la empresa solo me da siete ports distintos de Mario con resolución estirada, mejor ni pagar por ellos.
—¿Y entonces por qué los juegas?...— le preguntó Max con los ojos entrecerrados.
—Rotom es hater de Nintendo— Chris negó con la cabeza—. No tiene sentido discutir con él.
—Pffff… Lo que dicen no tiene sentido. ¿Uno no puede estar en desacuerdo con las acciones de una empresa porque automáticamente es un hater?— Rotom se "cruzó" de brazos.
—Solo digo que si no te gusta cómo hacen las cosas, no deberías jugar sus juegos— Chris se rascó la cabeza.
—¡No me gustan muchas de las decisiones que toman, pero tienen juegos que son muy buenos! ¡¿No tengo derecho a disfrutarlos si critico a la empresa?! ¡Eso es no ver en escala de grises!
—Me refería a que no los apoyaras económicamente si no te gusta como hacen las cosas…
—Pero sí da igual, Rotom ni siquiera compra los juegos— le recordó Max a Chris.
—¡Más de diez mil pokédolares por juego es lo que yo llamo una estafa!
—Oh… ¿Estoy escuchando que hablan sobre piratería?— Acerola apareció por detrás, sobresaltando a los tres— ¿Quién podría ser el infractor?...
—Chris— dijo de inmediato la Pokédex, señalando al pelirrojo.
—¡T-TÚ…!
—Entonces, Chris…— Acerola le sonrió, cruzada de brazos— Bajo la ley antipiratería de la región de Alola, tendrás que…
—¡P-Pero espera un momento, yo ni siquiera…!
Un fuerte carraspeó interrumpió a todos. Al mismo tiempo voltearon a ver a Hapu, quien les sonreía.
—Lamento interrumpirlos, mozuelos, pero hay algo que quería preguntar antes de que pasara más tiempo— la vieron con curiosidad—. ¿Las traen con ustedes?
Y aunque los amigos de Ash no comprendieron a lo que se refería la Kahuna, el resto sí que lo comprendió. Se vieron sonrisas y acto seguido, de mochilas y bolsillos, emergieron aquellos brazaletes que todos reconocieron de inmediato.
—¡Pulseras Z!— exclamó Clemont con asombro.
En efecto, lo eran. Pulseras Z y todas ellas con una pequeña piedra grisácea incrustada en el centro.
—¿Pero por qué?— Max se acercó a Ash— Había escuchado que ya no servían sin los Cristales Z…
Ketchum rio mientras hacía girar su Pulsera Z en su índice derecho.
—Porque no perdemos la esperanza de que puedan volver a funcionar en medio del torneo. ¡Sería bastante épico, ¿no lo crees?!
Al instante todos se imaginaron el climax de un combate en el que ambos participantes estaban en las últimas, solo para que, de pronto, sus Pulseras Z comenzaran a brillar con fuerza.
—Mierda, eso sí suena épico…— murmuró Elio con un pequeño sonrojo. Sintió un manotazo en la mano, lo cual lo hizo lagrimear— ¡¿Eso por qué?!
—¡Lenguaje!— le dijo Hapu con el ceño fruncido— ¡Hay niños presentes!
Asutoro se resignó a sobarse la mano mientras refunfuñaba.
—¡De cualquier manera, eso era todo lo que quería decirles!— Honua se llevó las manos a la cintura— ¡Pueden retomar su fiesta de presentaciones!
Y así lo hicieron, solo que todos ellos tenían en la cabeza el pensamiento de lo que podría pasar si las Pulseras Z se reactivaran en ese momento… No ocurrió, pero igual se lo estuvieron preguntando por un buen rato.
Kukui se sentía agitado. Después de oír el escándalo que se estaba montando, y siendo él el principal organizador del evento, era lógico que lo estuviera.
Caminaba a toda prisa detrás de un par de ayudantes, a su lado estando tanto Nanu como Olivia, Lario y Red. Fuera cual fuera el origen del conflicto, confiaba en que podría hacerlo desaparecer con un equipo así.
Al final, cuando llegó al lugar donde se concentraban todos los murmullos y gritos, sintió más alivio que nada.
—Guzma…— murmuró. Una pequeña sonrisa se formó en su rostro al ver, en medio de un gran cúmulo de gente, al líder del Team Skull y varios de sus secuaces.
Kiauka le lanzaba una mirada de muerte a todos los que cuchicheaban a su alrededor. En otras palabras, analizaba la situación en general mientras despreciaba a los presentes. Sus ojos finalmente repararon en Kukui y Lario. Su ceño se frunció con fuerza.
Tanto Sorba como Hokulani se abrieron paso entre la gente, quienes se tranquilizaron al reconocer al profesor y al excapitán.
—Viniste— le dijo Kukui.
—No se hagan ilusiones— el tono de Guzma, aunque tranquilo, era evidentemente amenazador—. No vine a hacer las paces ni ninguna mierda por el estilo. Vine a destruir.
—Tendrás que pasar por varios obstáculos antes de poder hacer eso— aseguró Lario, viéndose confiado.
El líder Skull simplemente chasqueó la lengua y pasó entre ambos, empujándolos con brusquedad. Creyeron que estaba por irse del lugar hasta que lo vieron detenerse abruptamente. Desde el ángulo en el que estaban no podían saber la razón; fue solo hasta que caminaron hacia los costados que lo descubrieron.
Ash Ketchum, Pikachu y Acerola Malíe encaraban a Guzma Kiauka. Podía sentirse una fuerte tensión producto de ese choque de miradas. Para los conocidos de Acerola era todavía más impactante, pues era raro no verla sonreír.
Continuaron intercambiando miradas por segundos que se sintieron eternos hasta que finalmente Guzma volvió a avanzar, cruzando entre ellos.
—Todavía no te has disculpado— dijo entonces Ash, haciendo que Kiauka se detuviera.
—¿Qué dijiste?— le preguntó, girándose hacia él. Su voz mostraba molestia en exceso.
Ketchum lo encaró con el ceño fruncido. Pikachu, en su hombro, lo veía con la misma expresión.
—Que todavía no le has pedido disculpas.
En ese momento, una fuerte aura emergió de Guzma, una que solo pocos pudieron sentir. Era un deseo de combate en su estado más puro; atacar y destruir eran los únicos objetivos de dicho deseo. Más de uno se colocó en posición defensiva, alertas ante el posible peor escenario.
Los escalofríos llegaron cuando la misma aura emergió de Ash. Aquellos que habían podido mantener la compostura ante Guzma, ahora se veían obligados a tomar la defensiva. Incluso la persona más insensible pudo notar que ahí se estaba librando una lucha que no podían ver.
Pasar por alto la presencia de un depredador es sencillo, pero obviar la de dos es imposible.
Aquella aura tan pesada se disipó cuando Ash cerró los ojos y negó con la cabeza. Vio de forma desafiante al líder Skull.
—Lo resolveremos en el campo de batalla. Será el desempate— le advirtió.
Guzma respondió simplemente dándose la vuelta y diciendo:
—Prepárate.
Durante su camino, los ojos del hombre se encontraron con Lillie Aether, quien lo veía con completa neutralidad. Volvió a chasquear la lengua, sintiéndose irritado.
Detrás de Guzma fueron todos sus reclutas, siendo liderados por Francine. Gladio los veía marchar, reconociendo a cada uno de ellos. Sudó frío cuando su mirada se encontró con la de cierta persona.
Mary, aquella que había sido compañera de Seymour y Rony, lo veía con un odio que Gladio no pudo ni empezar a describir. El rubio apartó la mirada, pues se sentía incapaz de soportar esos ojos.
Cuando el Team Skull abandonó por completo el lugar, adentrándose en el estadio, solo quedó un silencio casi palpable. Kukui lo rompió dando unas fuertes palmadas y sonriéndoles a todos.
—¡Tranquilos, por favor! ¡Nosotros nos aseguraremos de que el Team Skull no cause estragos ni afecte la estadía de ninguno de los presentes!— les dijo, aliviando a la gran mayoría— ¡Por favor, sigan pasándolo bien como hasta ahora!
Y lentamente, la multitud empezó a circular de nuevo por el lugar.
—¿Q-Qué fue todo eso?— le preguntó Bonnie a Lillie, quien acababa de dejar salir un suspiro.
—Ellos son el Team Skull y el que habló con Ash era su líder, Guzma— le respondió. Su rostro mostró incomodidad—. Yo… Bueno, tuve varios encuentros desafortunados con ellos y a raíz de eso, Ash y Guzma se volvieron…
—¿Rivales?— trató de adivinar Clemont, ante lo cual Lillie negó.
—Diría que enemigos es una palabra más acertada— dijo casi en un suspiro.
Todos voltearon a ver a Ash, quien, junto a Acerola, acababa de empezar a hablar con el comité organizador.
—Sea quien sea ese tal Guzma, una cosa es segura— todos escucharon con atención la voz de Iris, la cual denotaba una gran seriedad—. No es un cualquiera.
Lillie tuvo que darle la razón. Guzma Kiauka era, sin duda alguna, una de las personas más poderosas de Alola.
Las cámaras grababan y los reporteros se amontonaban para tratar de conseguir las mejores tomas. El espectáculo que se iba a desarrollar sin duda alguna merecía ese esfuerzo.
El estado de ánimo en el estadio por el día ya era bastante bueno. Por la tarde noche era lo mismo, solo que multiplicado varias veces.
Multitudes enteras ocupando los asientos del estadio principal. Miradas llenas de emoción y sonrisas de alegría. Murmullos que en solitario eran inaudibles pero que, siendo miles, se convertían en una estruendosa ola de sonido que envolvía todo el lugar.
El objetivo de toda la expectativa eran aquellas personas. Aquellos que se habían inscrito a la Liga Pokémon de Alola y que ahora se encontraban en el centro del estadio, mirando hacia aquel escenario recién montado sobre el que estaban las Kahunas Honua y Konikoni, el ex Kahuna Malíe y el Campeón Red Ketchum.
—Van bien servidos de jueces, ¿eh?— dijo con nerviosismo uno de los participantes.
—Aunque alguien lo intentara, sería imposible hacer trampa con semejante arsenal…
—¡Estamos haciendo historia, amigo! ¿Sabes cuantas chicas van a querer algo conmigo cuando sepan que participé en la primera Liga Pokémon de Alola?
—Primero obtén una buena posición y luego presume, idiota.
—¿Qué estamos esperando? ¡Me estoy muriendo de los nervios!
—Falta el profesor Kukui. Él es quien trajo la Liga Pokémon a la re… ¡Ah, hablando de él!
Los murmullos se hicieron más fuertes cuando al lugar entró el profesor Kukui Sorba. A su lado iba caminando un hombre de baja estatura y de larga barba y cabellera canosa (la cual era parcialmente cubierta por una gorra).
—¡E-Es Charles Goodshow!
—¡¿Ese Charles Goodshow?!
—¿Quién?
—¡El maldito presidente de la Liga Pokémon!
—No jodas… Bueno, ¿y eso qué quiere decir?
—¡Significa que esto está a otro nivel! ¡Esto es oficial; la verdadera cosa! ¡Es una Liga Pokémon no solo por nombre!
—¿Tanta influencia tiene el tipo ese?...
—¡Y tanto! ¡Ninguna Liga Pokémon toma una decisión si él no está de acuerdo! ¡Incluso los Campeones le rinden cuentas!
—¡¿En serio?! ¡No tenía ni idea!
—Pues no tiene aspecto de presidente…
—La apariencia no importa, tonta.
—Alguien tan poderoso no puede ser un cualquiera… Se ve chistoso, pero seguro que tiene el temperamento de un general.
—¿V-Vamos a competir ante la mirada de alguien de su calibre?...
—Es muy pronto para manchar los pantalones. ¡Tú solo dalo todo!
—Fácil decirlo…
Lillie entonces espabiló. Sus exámenes comenzaban en un par de semanas y estaba repasando todos los temas que se suponía, iban a estar incluidos. Sonrió con cierta satisfacción.
—Tal vez debería adelantar algunas materias— pensó.
—Estás en las nubes— escuchó que le decían y se giró hacia Gladio, quien miraba con seriedad al frente.
—Bueno, no voy a decir que no…— respondió ella, rascándose la nuca.
El Aether suspiró.
—¿Qué diría Rotom en un momento así?...— se preguntó.
Lillie ladeó la cabeza, confundida.
—¿Por qué Rotom?
—Porque siempre estás muy despierta cuando hablas con él— se cruzó de brazos y luego, miró hacia otra dirección; hacia donde Ash y Liam intercambiaban palabras.
Lillie se rio y le dio unas palmaditas en la espalda.
—Te preocupas mucho, hermano— le dijo y de inmediato se arrepintió.
Aunque Gladio también le sonreía, sus ojos eran todo lo contrario; eran los de un lobo viendo a su presa. No fueron pocos los que voltearon a ver al rubio con expresiones sorprendidas, incluso la rubia.
—Desde este momento eres una rival, Lillie— le advirtió, haciendo que ella tragara saliva—. Y contra mis rivales, yo siempre voy con todo. Así que si quieres ganarme…
Pese a que un sudor frío corría por su sien, Lillie logró sonreír de forma desafiante.
—No voy a dormirme en los laureles. No planeaba hacerlo antes y mucho menos ahora— se estiró un poco—. De pronto me dieron ganas de quitarte esa sonrisa de la cara, Gladio.
El rubio se rio y asintió.
—Inténtalo.
A muchos metros de distancia, Rotom suspiraba.
—¿Qué están haciendo esos dos?...
—¿De qué hablas?— preguntó Max, volteándolo a ver al igual que el resto de amigos de Ash.
—Gladio y Lillie se están portando como bebés. Solo eso.
Dawn vio a la Pokédex y luego, hacia donde pudo identificar que estaban los Aether. Sus ojos se abrieron de par en par.
—¡¿Puedes escuchar lo que están diciendo?!— interrogó, poniéndose de pie. Clemont se sonrojó ante la posibilidad y casi saltó de la emoción al ver el asentimiento de Rotom.
—Es el arma espía definitiva…— murmuró May, blanca como el papel.
Antes de que alguien pudiera comentar algo más, escucharon un fuerte carraspeo venir de detrás de ellos. Cuando se giraron, Brock y Dawn abrieron la boca por la sorpresa.
—¡¿Ba…?!
—¡Sí, pero primero siéntate, no me dejas ver!— Nakano interrumpió a Chiba, quien bajó la cabeza y tomó asiento.
—Ay, perdón…— murmuró y luego volvió a mirarlo con rapidez, mostrándose nuevamente incrédula— ¡No, espera, ¿qué haces aquí?!
—¿Es un conocido suyo?— le preguntó Misty a Ishihara, quien estaba sentado a su izquierda.
—Lo conocimos en Sinnoh. Es uno de los rivales de Ash— respondió el doctor.
—Para que uno de los viejos rivales de Ash esté aquí… ¿Viniste a verlo?— Tracey rápidamente negó con la cabeza— Soy Tracey Sketchit, por cierto.
—Barry Nakano— se presentó el rubio. La sonrisa en su rostro era un tanto altanera e irritó levemente a Iris y Max—, Campeón de la Liga Sinnoh de este año.
Mientras oían los sonidos de sorpresa de los demás, Brock y Dawn sintieron como un bombillo se encendía en sus cabezas.
—¡Es cierto! ¡Había olvidado felicitarte, Barry!— Dawn le sonrió— ¡Buen trabajo! Elio y Selene lo hicieron genial, pero…
—Lo sé, lo sé— Nakano se señaló a sí mismo—. Yo lo hice mejor.
—Bueno, ciertamente iba a decir eso, pero…
Escucharon el sonido del micrófono antes de poder seguir hablando.
—¡Damas y caballeros, lamento haberlos hecho esperar!— Kukui, cuyo rostro se veía transmitido en varias pantallas enormes alrededor del estadio, sonreía. Sus ojos brillaban y no intentaba disimularlo— ¡Espero que estén teniendo una noche fantástica y si sienten que le falta algo para serlo, entonces permítanme dar inicio!
Iris, cuyo oído era particularmente sensible, se cubrió las orejas ante el potente y repentino estruendo producido por los aplausos y vítores. Escuchó como todos sus otros amigos se unían al escándalo y, por supuesto, ella también lo hizo.
Pudieron ver una inmensa alegría en el rostro de Kukui, quien esta vez sí trató de ocultarla para mostrar mayor profesionalidad. El carraspeo del profesor se escuchó por los altavoces y sirvió para calmar un poco los ánimos en el estadio.
—¡Esta es la víspera de la primera Liga Pokémon de Alola! ¡Desde el sábado diez de octubre, hasta el sábado diecisiete de octubre, seremos testigos de un grandioso festival de batallas!— el público estalló nuevamente al escuchar eso— ¡Miren, por favor!— Kukui señaló hacia los cientos de participantes y en las pantallas aparecieron acercamientos de ellos. Podían verse todo tipo de personas: hombres, mujeres, niños, ancianos; había de todo (incluso un sujeto con extravagantes ropas rojas y un estuche de guitarra)— ¡Estos mil doscientos ocho participantes serán quienes competirán por el puesto del número uno de la región de Alola! ¡El primer y único Campeón nacerá a partir de uno de ellos!
Las palabras de Kukui no solo avivaron el infierno que se desataba en las gradas, sino que también sirvió para encender a todos los participantes. En los ojos de cada uno de ellos, incluso en el de los más indecisos, había nacido una chispa. La chispa que los hacía querer gritar a los cuatro vientos: "Yo seré el Campeón".
—¡Puede que algunos no lo recuerden, así que permítanme recordárselos!— Kukui también parecía haber entrado en calor— ¡La Liga Pokémon de Alola se divide en dos fases: la primera, compuesta por los famosos Battle Royales nativos de la región, y la segunda, la cual se trata de un torneo en el que participarán dieciséis finalistas!
Las pantallas pasaron a mostrar una representación gráfica de lo que parecían dos estadios Manalo vistos desde arriba (uno se veía más oscuro que el otro) y, tanto en los estadios principales como en los sub estadios, apareció el número 151.
—¡La primera etapa estará compuesta por nueve distintos Battle Royales que se llevarán a cabo el día de mañana, diez de octubre! ¡Cuatro Battle Royales se desarrollarán de forma simultánea durante el día, a las once de la mañana! ¡Luego de eso, a las cuatro de la tarde, los últimos cuatro Battle Royales tendrán lugar!— ahora que sabían lo que significaban esas imágenes, todos las miraron con mayor atención. Pronto más de uno se dio cuenta de que faltaba algo— ¡Cada Battle Royale contará con 151 participantes y en cada estadio solo podrán salir victoriosos dieciséis competidores! ¡Al final, de las mil doscientos ocho personas iniciales, solo ciento veintiocho pasarán al último y definitivo Battle Royale!— entonces todos obtuvieron respuesta a sus dudas. Ese "último y definitivo" era el noveno, y su importancia se demostró cuando, en las pantallas, solo quedó una imagen del estadio Manalo junto al número "128" en el centro del estadio principal— ¡Y de esos ciento veintiocho participantes, solo dieciséis llegarán a la siguiente etapa!— el número dicho por Kukui apareció en las pantallas, causando un fuerte impacto— ¡Aunque explicaremos las reglas con mayor detalle el día de mañana!
Escuchar eso provocó en los presentes una mezcla de sentimientos que variaba según la persona, pero aquellas que se encontraban sí o sí en todos ellos eran la emoción y la ansiedad. Saber que, de todos los que eran originalmente, solo quedarían dieciséis era un motivante y a la vez, una fuente de preocupación.
—¡Y ahora pasemos a la segunda etapa!— todos sintieron gran expectativa pues, aunque básico, el torneo final era el que más les llamaba la atención a la inmensa mayoría— ¡El torneo donde los dieciséis finalistas se batirán en duelo consistirá en una serie de batallas aleatorias decididas mediante sorteo! ¡Y no solo eso, sino que, conforme avance el torneo, la cantidad de Pokémon implicados en el combate también lo hará!— en las pantallas apareció una tabla que todos leyeron rápidamente. Era algo como:
Octavos de final: 3 Pokémon.
Cuartos de final: 4 Pokémon.
Semifinales: 5 Pokémon.
Final: 6 Pokémon.
De inmediato todos supieron lo que eso quería decir.
—¡El torneo comenzará con combates tres contra tres y con cada nueva ronda, el número aumentará! ¡La gran final enfrentará a los dos mejores entrenadores en una batalla completa de seis contra seis!— anunció Kukui.
Y de entre la multitud, tres auras sobresalieron.
Los ojos de Gladio Aether estaban clavados en la última parte de la tabla, aquella que anunciaba el último combate. El rubio sabía que, si había un momento para enfrentarse a él, entonces no podía ser otro más que la final. Un combate donde ambos lucharan con todas sus fuerzas, utilizando un equipo completo y sin verse limitados…
—Si alguien…
La mente de Hau Mahalo procesaba la información a toda velocidad. Una batalla seis contra seis significaba más tiempo de combate, y más tiempo de combate equivalía a una pelea miles de veces más increíble. Pensó que no quería enfrentarlo en ninguna otra ronda que no fuera esa.
—… va a enfrentarse a él…,
Las manos de Kiawe Wela sudaban y su rostro dolía por la sonrisa que tenía en él. Había estado esperando ese momento, deseando con todo su ser que llegara pronto. Aunque había combatido contra él en los últimos meses, siempre eran peleas de uno contra uno y siempre eran tan intensas que terminaban olvidando lo que pasaba en los alrededores. Si así era un uno versus uno, ¿cómo sería un seis versus seis? Tembló de la emoción al simplemente pensarlo.
—… entonces ese…
Los tres, al mismo tiempo y para sus adentros, desearon con todas sus fuerzas él no encontrarse con Ash durante todo el torneo. Solo un combate completo los dejaría satisfechos.
—¡… seré yo!
Ignoraban los aplausos y gritos de emoción. Sus mentes solo se centraban en aquel fuerte deseo de lucha y en la persona que habían marcado como su objetivo.
Por supuesto que Ketchum no lo pasó por alto y cuando voltearon a verlo al mismo tiempo, él les sonreía. Era una sonrisa desafiante que les decía: "Aquí estoy". Sintieron escalofríos y grandes sonrisas aparecieron en sus rostros.
—A veces envidio a los cerebro de músculo… Se lo deben de pasar genial— murmuró Chris, negando con la cabeza.
—Gallina— murmuró Lana sin mirarlo.
—¡¿Qué fue eso?!— sintió un fuerte escalofrío apenas la mirada de Saltagua se posó sobre él.
—No nos encontremos, Chris— le dijo, sonriéndole de forma amenazante.
El pelirrojo tragó saliva y retrocedió unos pasos.
—Olvidé que ella también es un cerebro de músculo…
Volvieron a escuchar el carraspeo del profesor Kukui y una vez más, todos centraron su atención en él. Lucía mucho más tranquilo que antes.
—Antes de continuar con la ceremonia de inauguración, me gustaría cederle la palabra a uno de nuestros invitados de honor— volteó a ver a la persona a su costado izquierdo, haciendo una pequeña reverencia—. Presidente de la Liga Pokémon, Charles Goodshow.
El anciano hombre hizo una reverencia ante Kukui y tomó el micrófono, encarando a la multitud.
El lugar se quedó de pronto en su silencio absoluto. Muchos esperaban las palabras que saldrían de un hombre tan influyente como el presidente de la Liga Pokémon.
Charles paseó su mirada alrededor del estadio, tomó aire y abrió la boca.
—El sueño de mi vida siempre ha sido ver una Liga Pokémon en cada región del mundo— empezó a decir. Su rostro era serio, pero aquella pequeña sonrisa parecía parte natural de él—. Desde las tierras de oriente hasta occidente, no hay nada que alegre más mis días que ver a personas que aman con tanta devoción a los Pokémon estrechar sus vínculos con ellos mediante el fragor de la batalla. Los combates Pokémon son algo de nuestro día a día; algo que se ha vuelto parte de la cultura de nuestro mundo, pero ¿qué son exactamente? Para algunos es algo tan cotidiano como respirar; una actividad sin la que no pueden vivir. Para otros es un medio para demostrar su superioridad frente a los demás. Algunos incluso ven los combates como un método para simplemente lastimar a sus enemigos. El significado de un combate Pokémon varía dependiendo de a quién se le pregunta, pero yo tengo mi propia opinión al respecto; una que he deseado transmitir por décadas mediante la Liga Pokémon— el presidente Goodshow sonrió. Era una sonrisa paternal, como la de un abuelo que veía con cariño a sus nietos—. Los combates son el medio por el cual los corazones de humanos y Pokémon se vuelven uno. Se fortalecen, lloran, sudan y sangran juntos. Todo con el fin de alcanzar una ambición en común, ya sea para proteger a alguien o simplemente para ser los más fuertes del mundo— Goodshow cerró los ojos por un momento y tras una corta pausa, volvió a abrirlos—. Hace casi un año y medio, el mundo vio lo que la unión entre humanos y Pokémon era capaz de lograr. Cuando el planeta entero se juntó para enfrentar a la mayor amenaza a la que se ha visto sometida, logró cosas que se creían imposibles— rostros de tristeza se vieron por todo el estadio—. Es por eso que creo que, tras aquella tragedia, Alola es el mejor sitio para crear una nueva Liga Pokémon. Fueron estas tierras las que vieron el surgir de grandes héroes que serán recordados por la eternidad, y espero que eso les sirva para darse cuenta de que, sin importar de donde provenga o quién sea, todos podemos ser uno— sus ojos mostraron nostalgia—. Incluso si a primera vista parecía solo un niño con un gran ánimo— solo una persona entendió esas palabras y de improviso, los ojos de ese alguien se pusieron vidriosos—. Así que, pueblo de Alola y aquellos que vinieron de lejos, asegurémonos de mostrar increíbles batallas que sacudan el mundo. Hagámosles saber que aquel fuego en el que confiaron sigue ardiendo como la llama de un Moltres y por sobre todo, dediquemos cada segundo de esta ceremonia a su recuerdo— Charles se reverenció y le pasó el micrófono al profesor Kukui.
Por varios segundos, solo hubo silencio. A pesar de lo que parecían haber provocado sus palabras, el presidente no se veía incómodo o preocupado en lo más mínimo. Al contrario, parecía haber previsto lo que estaba por suceder.
Empezó como un aplauso solitario y, de poco en poco, se convirtió en un coro de miles de personas. Y aunque este coro no entonaba ninguna canción, sí que hacía algo mucho mejor: demostraba el vínculo del que hablaba Goodshow.
Aunque siguió una hora de más procedimientos ceremoniales, los ánimos de todos los presentes estaban encendidos y todos pensaban lo mismo.
Querían con ansias que llegara el día de mañana.
—¡Amigo, eso fue divertido!— exclamó Iris, estirándose.
—Aunque sinceramente creí que esta vez también encenderían una antorcha…— admitió Misty, riendo.
—¿Una antorcha?— preguntó Clemont, intrigado.
—Sí, sucedió durante la Meseta Añil; el primer torneo en el que compitió Ash...— empezó a explicar Brock.
Mientras caminaban por los largos pasillos del estadio y charlaban animadamente, Serena simplemente veía al techo aunque no hubiera nada ahí que realmente le llamara la atención. Escuchaba que la llamaban y respondía; incluso hacía algún que otro comentario por cuenta propia y bromeaba. Ella realmente apreciaba estar con todos, pero aun así se sentía… mal.
Quería divertirse y pasarla bien con todos, ¿pero cómo podía? El chico del que no solo había estado enamorado por años, sino que también era una de sus más grandes inspiraciones, ya tenía novia y se veían increíblemente felices juntos.
Ella tenía que estar feliz por ellos, ¿verdad?... Pues no lo estaba, y eso la hacía sentirse terrible. Si de verdad quería a Ash, ¿no debería ser feliz simplemente viéndolo a él serlo?
Como una fanática del cine de romance, Serena había escuchado más de una vez la frase: "Si tú eres feliz, yo soy feliz. No importa con quién sea" y creyó que ella también sentiría lo mismo, pero no era así. Se preguntó por qué estaba siendo tan egoísta al solo desear su propia felicidad.
Pensó en la sonrisa que Ash y Lillie habían intercambiado en aquella rueda de prensa. Pensó también en lo encantado que el azabache se veía al hablar con su novia cuando ella lo estaba cuidando.
Solo sintió dolor.
Un dolor agudo y opresivo que hacía que le faltara el aire; un dolor que la hacía querer despotricar y gritar. Pero eso no era correcto y mucho menos lo aprobaba.
Entrecerró los ojos y mientras miraba al suelo, recordó la película de "Constance debe morir". Aquella cinta hablaba sobre una pareja feliz y de clase alta, la cual era constantemente acosada por una admiradora lunática que atentó contra la vida de la esposa en más de una ocasión para así, quedarse con el hombre. La película terminó cuando la pareja protagonista se da cuenta de que, mientras Constance viva, ellos jamás serán realmente felices.
—Yo no quiero ser Constance…— pensó Serena, sintiéndose impotente y desganada. Levantó la mirada tras algunos segundos de silencio y se encontró con Rotom, quien inmediatamente miró en otra dirección. Por supuesto que Fontaine no dejó pasar eso por alto— ¿Él estaba…?
—¡La Megaevolución es hermosa, ¿verdad, Serena?!— escuchar la voz de Bonnie tan de repente la sobresaltó y con rapidez la miró.
—¡C-Claro que sí! ¡Observar los colores que surgen del Pokémon cuando comienza a Megaevolucionar es como ver un arcoíris en persona!— respondió de inmediato, sonriendo.
—Durante mi tiempo como asistente he tenido la oportunidad de ver Megaevolucionar a más de un Pokémon y sin duda es un espectáculo fascinante— comentó Tracey con emoción.
—Ah, las complejidades y excentricidades de los Pokémon…— Cilan dejó salir un suspiro mientras sonreía— ¡Ni siquiera el menú completo del mejor restaurante sería capaz de otorgar la misma cantidad de alegrías que ellos!
—Hablando de Megaevolución…— Misty se llevó una mano al mentón— El otro día, antes de salir de Kanto, mis hermanas mayores me llamaron desde Kalos. Dijeron que habían escuchado algo sobre una piedra que hacía más fuerte a los Gyarados y que me mantendrían informada…
Clemont sonrió ampliamente.
—¡Debe de ser la Gyaradosita!— le dijo, haciendo que Bonnie asintiera.
—No se me ocurre ninguna otra cosa que sea capaz de volver más fuerte a un Gyarados— rio.
La idea pareció emocionar muchísimo a Misty.
—¡Eso significa que podré ver en persona una nueva forma de Gyarados!— tenía una sonrisa tonta en el rostro— ¡Desde que supe sobre el Greninja de Ash, siempre quise experimentar algo parecido!
—Oigan, y hablando del Greninja de Ash…— Dawn se cruzó de brazos, arqueando una ceja. Piplup, desde el suelo, la imitó— ¿Qué le pasó al final? Recuerdo haberlo visto por un momento en televisión y de la nada desapareció…
—Oh, yo le pregunté sobre eso a Ash en la tarde y me respondió algo sobre que había tenido que irse a Kalos para seguir con no sé qué misión— respondió May.
—Más específicamente, Ash dijo que Greninja no había podido quedarse hasta que él se recuperara del todo, por lo que se fue con un tal Blandito de regreso a Kalos para seguir protegiendo a la región de los efectos secundarios causados por el incidente que hubo ahí hace varios años— explicó Max.
—Me suena algo de eso…— murmuró Iris.
—Blandito y Greninja…— Dedenne sonrió al escuchar hablar a su entrenadora— ¿No les da nostalgia?
Clemont y Serena, a quienes se les había hecho la pregunta, voltearon a verla. El rubio asintió sin dudarlo.
—Por supuesto— dijo mientras sonreía—. Hubo peligros y siempre teníamos que andar con un ojo abierto para cuidarnos del Team Flare, pero aun así fue realmente divertido.
—¿Verdad?— Bonnie rio, poniéndose ambas manos frente a la boca.
Serena vio a sus amigos y no pudo evitar recordar aquellos días. La imagen de ella, caminando junto a Clemont, Bonnie y Ash, llegó a su cabeza.
Por un momento se sintió transportada a aquella época. Caminarían por un largo sendero con la naturaleza como único testigo y mientras lo hacían, los Blanchet tendrían sus típicas discusiones en las que Bonnie avergonzaría a Clemont. Pikachu y Dedenne jugarían por el camino junto a Pacham y tal vez se les uniría alguno de los otros chicos como Luxray, Braixen o Hawlucha. Ella y Ash, por otra parte, reirían ante la situación. Se mirarían entre sí y se sonreirían… Ella pensaría que nada podría ser mejor.
Y entonces sintió que ya no podía estar ahí; que no podía respirar. Necesitaba irse tan pronto como fuera posible. No tardó en encontrar una excusa.
Se detuvo de pronto y pocos segundos después, los demás también lo hicieron.
—¿Serena?— la llamó Bonnie, confundida y poco después, preocupada.
—Lo siento, chicos, ¡adelántense ustedes!— les sonrió a todos, girando sobre sus talones.
—¡Espera!— la rubia corrió detrás de ella, deteniéndola— ¿A dónde vas, Serena?...
Fontaine volteó a verla, sonrojada, y le murmuró algo al oído. Bonnie rio de forma nerviosa.
—A-Ay, lo siento…— se rascó la mejilla— ¡Puedo acompañarte si quieres!
—¡Está bien, está bien! ¡Los alcanzaré luego!— le aseguró, volviendo a dar la vuelta y finalmente, perdiéndose entre la multitud.
Bonnie regresó junto a los demás, siendo Clemont el primero en interceptarla.
—¿A dónde fue?— le preguntó, haciendo que Bonnie se mostrara molesta.
—¡Son asuntos de chicas, hermano! ¡Por eso no eres popular con las mujeres!— le respondió, haciendo que el mayor se sonrojara.
—¡B-Bonnie!...
Con excepción de alguien, todos se rieron. Rotom veía y escuchaba con atención.
Lo que Serena dijo ciertamente era verdad. Ella quería ir al baño, pero no por la razón esperable. Solo quería sentir el agua fría en el rostro para intentar despejar la cabeza, pero no sirvió de mucho.
Se vio en el espejo y se sintió patética. Era su culpa por haberse hecho ilusiones por tanto tiempo, pensó. Sus ojos se entrecerraron y antes de que se diera cuenta, lágrimas comenzaron a brotar. Se llevó una mano a la boca, pues sentía que en cualquier momento saldría un sollozo…, y salió, pero no de ella.
Con sorpresa, Serena vio hacia uno de los cubículos que había. Se dio cuenta de que solo uno estaba ocupado, por lo que el sollozo debió provenir de ahí. Con cautela se acercó y, tras limpiarse las lágrimas, tocó varias veces.
—D-Disculpa… ¿Estás bien?...
No hubo respuesta, o al menos no por casi medio minuto. La puerta se abrió, revelando a una chica hermosa de tez blanca e hinchados ojos azules. El enrojecimiento de las escleróticas le hizo saber a Serena que en efecto, ella era quien había estado llorando. La chica no miró a Fontaine, sino que veía hacia el piso.
—Lamento haberte molestado…— murmuró, tratando de pasar de largo.
Serena, tal vez por un impulso o por empatía, la detuvo. Aquella chica la miró con sorpresa y ella solo pudo sonreírle.
—Está bien, no tienes por qué disculparte— le dijo—. Perdón si soy una entrometida, pero puedes hablar conmigo si quieres. Contarle tus problemas a un desconocido siempre es más sencillo que contárselos a un amigo, ¿no crees?
La chica se quedó en silencio y finalmente, se puso firme.
—Yo te conozco…— murmuró de pronto, sorprendiendo a la kalosiana— Eres Serena Fontaine, ¿verdad?— la mencionada asintió, incrédula—. Yo también soy de Kalos. Vi varios de tus performance.
Serena sonrió, sintiendo que podían empezar por ahí.
—¡Oh! ¿También eres artista Pokémon?— le preguntó, recibiendo una lenta negativa.
—Entrenadora, solo que a mi mamá le gustan esos espectáculos y…— sonrió débilmente— creo que tenemos algunos conocidos en común.
Serena se vio confundida y ladeó la cabeza. La chica del baño pareció notar eso, por lo que rápidamente bajó la cabeza.
—Soy Colette Dubois, por cierto. Lamento haber tardado tanto en presentarme y por haber dicho todas esas cosas de la nada…
—¡No, no, al contrario, estoy feliz de que lo hicieras!— Serena le dio una sonrisa y poco después, se puso más seria— Sobre lo que dijiste antes…
Colette asintió.
—Eres amiga de Ash Ketchum, ¿no es así?— al oír ese nombre, Serena abrió los ojos de par en par; asintió— Yo soy… Bueno, ¿cómo decirlo?... ¿De casualidad conoces a Hau Mahalo? También es amigo de Ash Ketchum.
Serena volvió a asentir rápidamente.
—Lo conozco. Había oído hablar de él por parte de mis otros amigos, pero apenas hoy tuvimos la oportunidad de presentarnos formalmente.
—Esos amigos son Clemont y Bonnie, ¿cierto?— Serena solamente pudo volver a asentir, preguntándose quién era esta mujer que parecía saber tanto sobre ella— Ah, de verdad lo siento… Otra vez estoy diciendo cosas sin explicar nada… Verás, no solo te conozco por la televisión, sino que también me han contado sobre ti. O bueno, me han contado lo que han contado…— Colette negó con la cabeza y cerró los ojos— Soy la excompañera de viaje de Hau Mahalo… y su exnovia también, por si eso te resuelve alguna duda.
Serena se quedó boquiabierta y sus ojos se abrieron de par en par.
—Entonces… la razón por la que llorabas…
Colette comenzó a frotarse el brazo izquierdo mientras veía al suelo.
—Un típico caso de corazón roto…— respondió— Él y yo salimos por casi un año, pero me terminó de pronto hace unos meses. Vine hasta aquí porque quería que volviéramos a estar juntos, pero…— suspiró, frunciendo el ceño y sonriendo con resignación— Bueno, resulta que está enamorado de otra persona…
Fontaine se llevó las manos a la boca y contuvo un suspiro. Sintió que el mundo era demasiado pequeño.
—Te entiendo…— fue lo que se escapó de su boca, sorprendiendo a Colette.
—¿Lo haces?— interrogó, confundida. Serena asintió rápidamente.
—La verdad es que yo…
Serena no supo por qué pero, antes de darse cuenta, le contó a Colette todo lo que había pasado ese día. Tal vez porque era una desconocida, pero sintió que eso de verdad le había servido para desahogarse.
Colette la escuchó con atención hasta el final y parecía igual de sorprendida. Para cuando Serena terminó, Dubois tuvo que contener una sonrisa, cosa que hizo a Fontaine fruncir un poco el ceño.
—L-Lo siento, no me estoy riendo de ti… Es solo que nuestras situaciones… Digo, ¿qué posibilidad había de que estemos viviendo casi exactamente lo mismo, el mismo día?— le preguntó, sonriéndole.
Serena se relajó y también le sonrió, entendiendo a lo que se refería.
—Tienes razón. Las probabilidades eran… bajas.
Ambas se rieron por un momento y luego, Colette la miró a los ojos.
—Ríndete— le dijo de pronto, haciendo que Serena ni siquiera fuera capaz de procesarlo.
—¿Eh?— fue lo único que salió.
—Te lo digo porque es lo que yo pienso hacer— explicó Colette—. Nadie merece sufrir y mucho menos por amor. Yo, por ejemplo, fui necia e incluso estúpida al creer que podría cambiar la decisión de Hau al simplemente venir aquí y rogarle. Lo conozco y sé que cuando sus ojos muestran esa determinación, nada lo hará retractarse— le sonrió. Era una sonrisa tan comprensiva que Serena ni siquiera se sintió mal al recibirla—. Tú también conoces bien a Ash Ketchum, ¿verdad? Por lo mucho que Hau me contó de él, estoy segura de que no va a dejar a Lillie Aether… y creo que lo sabes tan bien como yo.
Serena bajó la cabeza y apretó con fuerza su abrigo. Asintió.
—Puede sonar cruel, pero en esta situación, solo queda rendirse. ¿Qué conseguiría yo al meterme entre el amor de Hau y Acerola?— al escuchar eso, Serena la miró con incredulidad— ¿También la conoces? Porque quiero decir, incluso yo que solo la vi una vez por llamada sé que está completamente enamorada de Hau. Es lógico que lo haya contagiado con ese amor, de hecho casi que lo presentía…— agitó la cabeza de un lado a otro— Lo siento, me desvié del tema. Lo que quiero decir es que un amor forzado no es amor en absoluto; eso es algo que los kalosianos sabemos desde el nacimiento, ¿no es así?— Serena asintió de nuevo— Puede ser algo demasiado fantasioso e infantil, pero siempre me ha gustado la frase que dice: "El amor verdadero sucede cuando dos corazones se atraen a primera vista"…
Fontaine la miró con sorpresa.
—"La princesa y el duque"…
Colette dejó salir una risita.
—¿Lo leíste también? Era mi cuento favorito cuando niña— dijo, haciendo que Serena sonriera levemente. Suspiró tras unos pocos instantes—. Mira, no quiero decir que no haya que sacrificar cosas en el amor, pero tampoco pienso que sea correcto sufrir solo para sentir afecto… De hecho, de cierta forma estoy agradecida con Hau por haber terminado con todo antes de que siguiera pasando el tiempo y me enamorara más de él. Y bueno, así como pienso que no está bien sufrir por amor, tampoco pienso que está bien obligarte a fingir que todo está bien— Serena la miró, boquiabierta— ¿Por qué tendrías que sentirte feliz por ellos si tú no lo eres? ¿Qué tiene de malo querer ser feliz también? ¡Llora, maldice y patalea; está bien hacerlo! Al final, cuanto más rápido lo hagas, más rápido podrás sentirte verdaderamente feliz por ellos. Encuentra una forma de desahogarte y si te hace sentir mejor, haz que él escuche todo lo que tienes que decir… ¡Aunque hay que conocer los límites y no dejarse llevar!— Colette se vio apenada— Yo… Bueno, no hagas lo que yo hice y definitivamente no lo golpees.
—¿Golpeaste a Hau?— interrogó Serena con sorpresa, recibiendo un pequeño asentimiento.
—Tengo que disculparme con él por eso…— sacudió la cabeza, viendo a Serena a los ojos— ¡En fin, eso era a lo que quería llegar!...— y nuevamente, le sonrió— Aunque… creo que solo te dije cosas que tú ya sabías, ¿verdad?
Serena se quedó en silencio y pronto, asintió de nuevo.
Para sorpresa de Fontaine, Colette la abrazó de la nada.
—Tal vez es porque nos parecemos o tal vez es porque simplemente eres alguien agradable, pero… vayamos a tomar un café juntas algún día, ¿sí?
Y por puro instinto, Serena también la abrazó.
—Me encantaría…
—¡Y dinos, Gladio! ¿Cuáles son tus expectativas para este torneo? ¿Hay algo que quieras demostrar con tu participación? ¿A qué aspira el Campeón de la Conferencia Plateada?— preguntaba Gabi con una sonrisa en el rostro y el micrófono frente al rubio.
—¿No podríamos empezar con una pregunta a la vez?— pidió él, con una pequeña sonrisa en el rostro. Su comentario provocó que tanto Gabi como el camarógrafo comenzaran a reír— Pero ya en serio… ¿Mis expectativas del torneo?...— repitió, viéndose pensativo y tras algunos segundos, volviendo a sonreír— Solo quiero luchar hasta que mi corazón esté contento y me falte el aliento.
Vaitiare asintió con fuerza y sonrió.
—¡Una postura digna de un Campeón! ¡¿Dirías que los rivales que has visto hasta el momento son capaces de cumplir tu deseo?!— volvió a preguntar Gabi.
Gladio asintió sin dudarlo.
—Tengo una predicción de quienes serán los dieciséis finalistas y todos ellos, sin excepción, tienen la fuerza para cumplir "mi deseo".
—¡Oh, y hablando de uno de los favoritos!— la reportera miró hacia las espaldas de Gladio, donde estaban observando Ash y Pikachu— ¡Es Ash Ketchum! ¡Y está mirando hacia aquí!
Gladio giró la cabeza y le sonrió al azabache, levantando una mano. El paletiano le devolvió la sonrisa y agitó con energía su brazo izquierdo.
—Supongo que no quiere irse sin mí— bromeó, volviendo a ver a Gabi.
La mujer lo miró a los ojos mientras sonreía.
—Cambiando un poco de tema, Gladio… Vaya, en serio debo decir que has cambiado. Cuando te entrevisté por primera vez hace casi dos años, había un aura feroz rodeándote y tan solo el dirigirte la palabra me ponía nerviosa… ¿Sucedió algo durante tu viaje por la región de Johto?— interrogó.
Aether cerró los ojos mientras mantenía su pequeña sonrisa.
—Cuando vives tanto en tan poco tiempo, terminas agotado. Soy joven, pero créeme cuando te digo que por dentro soy como un anciano cansado.
Gabi se rio ante el comentario.
—Sea lo que sea, creo que el cambio fue para mejor. ¡Incluso tienes muchos fans que esperan ver tu participación!
—Soy consciente de ello y agradezco el apoyo. Trataré de cumplir con sus expectativas— dijo, agachando levemente la cabeza.
Vaitiare asintió nuevamente y tras algunos segundos, sonrió de forma pícara.
—Sabes que en algunos círculos eres conocido como "Aquel que doma lo indomable", ¿cierto?— preguntó, haciendo que Gladio asintiera.
—Al principio fue desconcertante, pero luego me acostumbré.
Gabi rio como una niña traviesa.
—Entonces… Con esa cantidad de seguidores, ¿no ha habido ninguna persona que haya logrado domarte? ¿Alguien a quien quieras mandarle un mensaje especial?
Por un momento, Gladio se quedó en blanco. Al segundo siguiente simplemente negó.
—No soy una buena opción como pareja para nadie— respondió con sinceridad—. Así que evitaré que alguien tenga que lidiar conmigo lo más que sea posible.
—¡Un gran golpe para todos sus fans! ¡Gladio Aether no tiene planes para establecer una relación!— Gabi rápidamente volteó a ver al rubio— ¿Y ni siquiera entre tus compañeras de equipo?
—Una de ellas es mi hermana y todas las demás son buenas amigas. Nada más que decir.
—¡Y ahí lo tienen!
Varios metros atrás, Ash miraba hacia el techo, esperando. Vio de reojo a Pikachu pero pronto se dio cuenta de que estaba meditando y perdido en su propio mundo, por lo que lo dejó estar. Algunos minutos después, sintió como jalaban la manga de su sudadera por lo que se giró, encontrándose con Lillie.
—Buen trabajo— le dijo al ver su cansado rostro.
—Pika Pi— el roedor había espabilado, saludando también a la rubia.
—Las entrevistas son más cansadas de lo que uno se imagina…— murmuró Aether, suspirando— A veces envidio toda la práctica que tienes…
Ketchum rio y sintió que quería abrazarla. Consideró la posibilidad hasta que escuchó a Lillie reírse.
—Incluso Elio está siendo entrevistado— al mismo tiempo, miraron en dirección al azabache, quien tenía una sonrisa llena de confianza en el rostro y hacía reír al reportero que lo entrevistaba.
—También son famosos. ¡Todos nosotros lo somos!— dijo Ash con las manos en la cintura.
—He pasado tanto tiempo en casa que a veces se me olvida… Solo lo recuerdo cuando estoy en la universidad y todo el mundo me voltea a ver— Lillie sonaba nuevamente cansada.
Ash le puso una mano en la cabeza y le sonrió.
—Buen trabajo.
Aether le devolvió la sonrisa y lo miró directamente a los ojos. Ash sabía lo que le estaba pidiendo, pero…
—¡Ahí estás, Ash!— escucharon gritar. Al mismo tiempo se giraron en dirección a la entrada del campo de batalla, encontrándose con Clemont y Bonnie. Ambos se veían agitados.
—Woah… ¿Qué sucede de pronto, chicos?— abrió los ojos de par en par, dándose cuenta de que tal vez los había hecho esperar demasiado— ¡L-Lo siento, ya casi terminamos!
Bonnie negó con fuerza.
—¡No es eso!— exclamó, preocupada— ¡Es Serena!
Tanto Ash como Pikachu y Lillie se quedaron congelados por un momento y, una vez pasada la sorpresa inicial, miraron con seriedad a los Blanchet.
—¿Qué sucedió?— preguntó Ketchum con el ceño fruncido. En su hombro, Pikachu se veía realmente alerta.
—¡Estábamos paseando por el estadio mientras te esperábamos y Serena de pronto dijo que tenía que ir al baño!— empezó a contar Bonnie— ¡Quise acompañarla, pero dijo que estaba bien sola!
—Esperamos a que regresara por casi media hora pero no lo hizo…— Clemont sudaba— Las chicas fueron a buscarla cuando se dieron cuenta de lo mucho que tardaba y no la encontraron. La llamamos a su teléfono pero tampoco contesta…
—¿Hace cuánto tiempo fue eso?— interrogó Lillie.
—Empezamos a buscar a Ash en cuanto vimos que no estaba, así que, suponiendo que en realidad nunca fue al baño, debió haberse ido hace unos treinta y cinco minutos…— respondió el líder de gimnasio— ¡Todos los demás también la están buscando por el estadio!
Ketchum entrecerró los ojos y pensó.
—Voy a ir— dijo finalmente, haciendo que Pikachu y Lillie asintieran y que los Blanchet sonrieran ampliamente.
—¡Entonces seguiremos buscando por nuestra cuenta!— exclamó Bonnie, dándose la vuelta— ¡Contamos contigo, Ash!
Ketchum asintió con fuerza, viendo cómo se marchaban, y luego miró a Lillie.
—Volveré de inmediato. Creo que sé dónde podría estar, pero necesito ir a verla yo solo…
Aether le sonrió.
—Ya me lo imaginaba— le dijo de forma comprensiva—. Ahora ve a terminar lo que empezaste, anda— y le dio un golpecito en el hombro.
Fue ese gesto el que hizo que Ash ya no pudiera más. Pikachu pareció darse cuenta de lo que quería hacer su entrenador pues bajó de un salto al suelo. Ketchum avanzó hacia ella, la tomó de los hombros y la besó. Notó la sorpresa de Lillie cuando su cuerpo se tensó por un segundo, pero inmediatamente se relajó.
Cuando se separaron, esta vez sí que pudo sonreírle.
—¡Vuelvo pronto!— y salió corriendo junto a su fiel amigo.
Lillie, con un pequeño sonrojo en el rostro y una sonrisa, despidió a su novio. Para sus adentros, aquel beso le había quitado una carga enorme de encima. Se había acabado el limitar el afecto… Aunque claro que tendrían que hacerlo enfrente de Serena.
—Aunque siendo honesta, prefiero que ese tipo de cosas se queden en la privacidad del hogar— pensó, riendo para sus adentros.
Tras algunos segundos de meditación, dejó salir un suspiro y se giró hacia donde estaba su hermano para esperar a que terminara la entrevista; lo que vio la dejó de piedra.
Gabi la miraba boquiabierta mientras que Gladio simplemente negaba con la cabeza, con los ojos cerrados y una pequeña sonrisa. Colorada hasta las orejas, lo primero que Lillie hizo fue caminar rápidamente hacia donde estaban ellos.
—T-Tal vez sea de mala educación interrumpir de esta manera, pero…— apuntó hacia la cámara— no está en vivo, ¿verdad?
Gladio le puso una mano en el hombro.
—Por supuesto que sí.
Hubo silencio por parte de los cuatro; un prolongado y profundo silencio. Lillie solo alcanzó a cubrirse el rostro mientras escuchaba la carcajada que salía de su hermano.
—¡El Representante del día y la del amanecer han compartido un apasionado beso frente a los medios!— la reportera miró con emoción hacia la cámara— ¡La revelación de la relación entre Ash Ketchum y Lillie Aether en exclusiva, damas y caballeros! ¡Yo soy Gabi Vaitiare, reportando para Alola Fresh!
Cuando Ash llegó corriendo al iluminado camino que conectaba al estadio Manalo con los teleféricos y los elevadores, se encontró con alguien totalmente esperado.
—¡Rotom!— exclamó, avanzando hacia él con rapidez— ¡¿Qué haces aquí?!
—¡¿Pika Pi?!— interrogó también el roedor.
—Supuse que esto iba a pasar, así que la observé— respondió la Pokédex, apuntando hacia el frente—. Está en los teleféricos. Ha estado subiendo y bajando de ellos por un rato.
Ash suspiró con alivio y sonrió.
—Gracias, Rotom— le dijo para luego volver a correr. Pikachu trató de seguirlo pero lo detuvieron.
—Déjalos a solas— pidió la Pokédex. El roedor dudó un momento pero finalmente aceptó—. Por cierto… Mañana es el cumpleaños de Shiron, ¿verdad?
Correr era especialmente complicado para Ash en esas condiciones. Un camino nevado era difícil por sí mismo, pero cruzarlo con la prótesis a la que no estaba acostumbrado lo hacía peor. Más que correr parecía que estuviera cojeando realmente rápido, pues también sentía frío en el muñón.
Para buena suerte suya, eran muy pocas las personas que estaban saliendo del estadio por lo que no tenía muchos obstáculos en su camino, aunque tuvo que disculparse varias veces por no poder detenerse a tomarse una foto o firmar un autógrafo.
La zona de embarque y desembarque estaba compuesta por un suelo pavimentado, un techo de vidrio reforzado sostenido por grandes vigas de metal y varios bancos para sentarse a esperar. En ese lugar, Ash no vio ni rastro de Serena.
O eso creyó al principio.
Serena se sentía aliviada de ser la única en ese teleférico. Tener esas hermosas vistas solo para ella, sin ningún otro ruido más que el viento nocturno y la maquinaria, era una sensación fantástica. Suspiró en el vidrio, empañándolo un poco y antes de que se diera cuenta, dibujó un rayo en él.
—¿Qué estoy haciendo?...— murmuró mientras sonreía, escuchando como las puertas se cerraban. De pronto, sintió como la cabina se movía un poco y con sorpresa miró a sus espaldas solo para encontrarlo a él.
Aunque respiraba con un poco de pesadez, él aún le sonreía. Sintió como, sin pensarlo, ella también lo hacía.
—Lo siento— fue lo primero que salió de la boca de Serena en cuanto el teleférico se puso en marcha—. Debieron llamarme un montón de veces, ¿no es así? Quería estar un rato a solas así que apagué el teléfono.
—No te preocupes— le respondió Ash, poniéndose a su lado—. Es cierto que me preocupé un poco al inicio, pero sabía dónde encontrarte.
Serena se sorprendió.
—¿Lo sabías?— recibió un asentimiento y una sonrisa todavía más grande.
—Después de todo, eres tú, Serena. Te encantan los paisajes bonitos.
Ambos miraron hacia el frente; hacia ese mismo paisaje.
La nieve caía lenta y elegantemente, brillando por la luna y las luces artificiales que habían sido colocadas para iluminar el camino. Los blancos y puros relieves que se extendían por kilómetros y kilómetros; las lejanas luces de ciudad Malíe y las hermosas estrellas que desfilaban en el firmamento.
Era, como mínimo, un "paisaje bonito".
—Lo siento— dijo Serena.
Ash rio y negó con la cabeza.
—Ya te lo dije, no tienes que…
—No es eso— lo interrumpió ella, haciendo que la sonrisa en el rostro de Ash desapareciera al ver las lágrimas saliendo de sus ojos—. Yo… Yo no me alegro por ustedes en lo absoluto…
Ketchum la miró con tristeza.
—Y yo… me había mentalizado, ¿sabes?— Serena sonreía mientras se secaba las lágrimas— Desde el momento en el que los vi en aquella rueda de prensa, pensé que algo así podría haber pasado. En el fondo sabía que no podían ser solamente amigos; que era imposible… Pero… Pero… ¡Aun así, yo…! ¡Creí que todavía tenía oportunidad!— Ash no dijo nada. Él solamente la escuchaba, pues sabía que eso era lo que ella quería en ese momento. Pasados unos segundos, Serena negó con la cabeza— Pero no la tengo, ¿verdad?... Por mucho que intente y me esfuerce, nada te hará elegirme a mí— lo miró directamente a los ojos y, aunque el azabache trató de apartar la mirada, se mantuvo fuerte—. Oye, Ash… Sé que pedírtelo es cruel, pero, ¿podrías decírmelo? ¿Podrías matar hasta la más mínima esperanza que hay en mi corazón?
Ketchum cerró los ojos, apretó los puños y sintió su cuerpo temblar. Tomó aire y lo dejó salir; separó los párpados.
—Si tuviera que elegir entre ser Maestro Pokémon y estar con Lillie… La elegiría a ella sin dudarlo— respondió con absoluta firmeza.
Los ojos de Serena se abrieron de par en par.
—La elegirías a ella sobre tu sueño…— lentamente, una pequeña sonrisa se formó en su rostro— No sé qué pasó en el tiempo que llevan juntos, pero esto solo dice lo especial que es ella para ti…
Ash no pudo decirle que, durante lo que se sintieron como dieciocho años, lo que más quiso en el mundo fue estar junto a la persona de la que ahora hablaban; más incluso que volver a combatir. Salió de sus pensamientos cuando sintió presión rodeando su cintura. Serena lo estaba abrazando.
—Esto no es lo que crees, te lo juro…— murmuró ella, sin dejar que viera su rostro— Solo quiero…
Ketchum también la abrazó. Su amiga lo necesitaba.
—Lo sé… No te contengas.
Y por fin, Serena pudo permitirse llorar como siempre quiso hacerlo.
—¡Y con esto da por terminado el vigésimo tercer torneo junior de ciudad Hau'oli! ¡Un fuerte aplauso a los tres mejores y recuerden: aunque hoy no estén en el podio, siempre habrá una próxima vez!
Aunque él estaba en el último escalón, no le importaba. Aunque siempre fuera el tercer, no le importaba. Y no le importaba por el simple hecho de que eran sus amigos quienes lo habían vencido. La derrota solo lo motivaría a ser más fuerte y a esforzarse el doble.
O eso habría pensado si aquellos ojos no lo estuvieran mirando desde el público. Sintió un miedo indescriptible y comenzó a sudar. Mientras que con una mano sujetaba su trofeo de tercer lugar, con la otra abrazaba con fuerza a su Wimpod, quien lo veía sorprendido.
Tras segundos que se sintieron como horas, volvió a buscar aquel par de ojos y no los encontró. Casi sintió alivio. Casi.
Cuando se despidió de sus amigos y de su mentor, les mintió. Dijo que se iría a su casa pero no era cierto. Evitó volver a ese lugar todo lo que pudo y paseó por las playas de Hau'oli hasta que el cielo se volvió morado.
No le daba miedo quedarse hasta la noche, pues sabía que nadie le reclamaría por ello. En cambio, lo que le esperaba al llegar a casa…
—Tengo miedo, Wimpod…— murmuró, secándose unas pequeñas lágrimas que acababan de formarse. Su Pokémon lo vio con gran tristeza y se acercó a él para reconfortarlo.
Y el pequeño tenía todos los motivos del mundo para estar asustado.
Cuando cerró la puerta de entrada detrás de él, lo primero que escuchó fue un fuerte estruendo; uno que siempre escuchaba. Con el cuerpo tembloroso y sumamente aterrado, vio como el alcohol se desparramaba por el piso mientras que el olor inundaba el aire aún más.
—Tercer lugar…— escuchó decir. Sintió como sus huesos se helaban al escuchar aquella voz que luchaba por contener su ira. Vio como aquel par de ojos encolerizados se elevaban en el aire y avanzaban hacia él, haciéndolo retroceder— ¿Otra vez?... ¡¿Otra vez, Guzma?! ¡¿OTRA PUTA VEZ?!— sintió ganas de vomitar al oler aquel aliento que apestaba a cerveza. No pudo pronunciar el más mínimo sonido, solo logró recargarse contra la puerta— ¡¿Te críe para que fueras un maldito perdedor?! ¡¿He sacrificado tanto para que mi hijo sea un maldito hazmerreír?!
Quería responderle a esos ojos. Quería decirles que los más grandes perdedores que él conocía, eran ellos. Pero no podía; no tenía el valor. Sintió como le arrebataban de la mano su trofeo de tercer lugar y trató de recuperarlo pero fue inútil.
—¡Todo lo que he hecho, ¿para qué?!— los ojos vieron al trofeo con resentimiento y odio; como si aquella pequeña copa de bronce hubiera asesinado a sus padres— ¡¿PARA QUÉ, GUZMA?!
Vio cómo su trofeo era elevado en el aire y estrellado contra la pared en repetidas ocasiones. Segundos después escuchó el sonido del metal rompiéndose y vio con desesperación como su premio era pisoteado como si fuera basura; como si sus logros lo fueran.
Aquella copa era la muestra de que, entre los doscientos niños que se inscribieron, él había sido el tercer mejor. Y estaba siendo destrozado.
Lo tomaron con fuerza por el brazo izquierdo y lo obligaron a pararse recto, haciéndolo alejar la mirada de aquel pedazo de metal ahora irreconocible. Fue zarandeado y el dolor lo obligó a producir lágrimas, pero él se obligó a sí mismo a contenerlas. Sabía lo que pasaría si lloraba.
—¡DEBERÍAS SER EL NÚMERO UNO!— le gritó aquel aliento alcohólico— ¡Tu abuelo era respetado; tu bisabuelo era un ejemplo a seguir en la comunidad! ¡¿Qué vas a ser tú?!— volvió a ser zarandeado con fuerza y esta vez, no pudo evitar que las lágrimas salieran. Eso causó el efecto esperado— ¿¡Por qué lloras?! ¡¿POR QUÉ LLORAS?!
Un fuerte revés en su mejilla lo hizo chocar contra la puerta y luego caer pesadamente al suelo. De su boca salió un sollozo que no logró suprimir y eso solo enfureció más al par de ojos.
—¡Lo único que me faltaba, por el amor de Dios! ¡Mi hijo; mi sangre, es un perdedor y un maldito marica!— los ojos apartaron su mirada de él y se enfocaron en otra cosa. Era una máscara con un eterno rostro de tristeza que era incapaz de dejar de mirar el suelo. Los ojos se acercaron a la máscara, dando pesados pasos— ¡¿Ves lo que le estás enseñando a nuestro hijo?! ¡Va a ser un maldito don nadie y será por tu culpa, mujer!
Solo logró escuchar aquella fuerte bofetada y ver como la máscara giraba el rostro hacia un lado de forma violenta. La máscara comenzó a sollozar. No pudo ni siquiera darse el lujo de preocuparse por ella; estaba ocupado preocupándose por sí mismo al ver que los ojos nuevamente lo habían fijado como su objetivo.
—En cuanto a ti…— murmuraron, comenzando a acercarse a él. Se rindió, pues sabía que no había escapatoria— Tendré que enseñarte disciplina. Aprenderás a ser un hombre de verdad y empezarás a aprender ahora mismo.
Justo antes de ser tomado por el brazo y de ser invadido completamente por el miedo, él solo pensó en lo mucho que lo odiaba. Quería verlo muerto.
Pero era muy cobarde para hacerlo.
Hasta que ya no lo fue.
Cuando llegó el momento en el que dejó de mirar a aquel par de ojos hacia arriba, sino que los tenía frente a él, se le presentó una decisión: o moría, o se defendía. Y aunque aquellos ojos lo aterrorizaban, la muerte lo asustaba todavía más.
Y se defendió.
Mientras la sangre corría por su rostro, dificultando la visión de su ojo derecho, él golpeaba a aquel par de ojos una y otra vez. Iba a matarlo; estaba seguro de que iba a matarlo.
"Quiero que muera", era lo que pensaba con desesperación mientras lo sujetaba por el cuello y golpeaba una y otra vez. Pero alguien lo detuvo.
Antes de que pudiera matar a los ojos, la máscara intervino, empujándolo.
—¡Detente, Guzma!— le gritó, cubriendo al par de ojos con su cuerpo— ¡Y-Ya detente!
Y sintió como su cuerpo ardía en cólera. Con tanta fuerza como pudo reunir, golpeó a la máscara, haciéndola caer al suelo.
—¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ A ÉL SÍ Y A MÍ NO?!
Pero nadie le respondió. La máscara lloraba como siempre y los ojos… Se sorprendió al notar que los ojos ya no tenían su mirada de siempre. Ahora se veían empañados, como si trataran con desesperación de enfocar la luz.
Fue en ese momento que se dio cuenta de lo que había tratado de hacer y se derrumbó. Para él ya no había vuelta atrás.
Y en efecto, no la había habido.
Sintió el frío helado del Monte Lanakila en su rostro y frunció el ceño con rabia. Repudiaba su estúpido pasado y todo lo que en él había; no tenían relevancia. Y si no la tenían, entonces…
—¡¿Por qué solo pienso en eso?!— pensó Guzma con frustración, sujetando con fuerza la barandilla de aquel balcón.
Guzma Kiauka creía haber dejado de pensar en su infancia y adolescencia hacía ya mucho tiempo, pero en los últimos meses siempre terminaba soñando con esos años y, por más que intentaba averiguar la razón, simplemente no conseguía averiguar por qué.
Escuchó unos pasos que lo sacaron de sus pensamientos y se sintió irritado.
—Te dije que quería estar solo, Franci…— y cuando se dio la vuelta, se quedó petrificado.
—Guzma…
Eran ellos. Los ojos y la máscara, pero al mismo tiempo… eran completamente diferentes. Los ojos ya no tenían aquella mirada colérica que los caracterizaba; ahora lo veían con culpa y tristeza. La máscara ya no poseía aquella expresión perpetuamente triste, sino que parecía… ¿contenta? Guzma no lo supo, pero no le importó. Como si habían cambiado y ahora eran personas diferentes; aquel día había jurado que no quería volver a verlos en su vida.
—Lárguense— les dijo, dedicándoles la mirada más fiera que poseía.
—Guzma, yo no espero que…
Una Poké Ball se abrió y de ella salió un Golisopod, quien también reconoció a los ojos y a la máscara. Los miró con furia.
—¡LES DIJE QUE SE LARGARAN!— gritó Guzma, furioso.
—¡Por favor, escucha lo que tenem…!— la máscara intentó hablarle pero él no estaba dispuesto a escuchar la más mínima palabra.
—¡Golisopod, Hidroariete!
El tipo Insecto frunció el ceño y sin pensarlo, creó su espada de agua. Ahora convertidos en enemigos, la máscara y los ojos retrocedieron con rostros pálidos por el miedo. Se protegieron, esperando un impacto que jamás llegaría.
—¡Incineroar, Lariat oscuro!/¡Bisharp, Tajo umbrío!
El Hidroariete fue bloqueado por ambos movimientos tipo Siniestro. Golisopod se vio obligado a retroceder por la unión de fuerzas y frunció el ceño. Alrededor de él y de Incineroar se formó una tensión palpable; el resultado de un rencor de años.
Kukui Sorba y Lario Hokulani no tardaron en aparecer en escena.
Guzma, al igual que su Pokémon, se vio realmente molesto y simplemente chasqueó la lengua. Hizo regresar a Golisopod, cosa que sorprendió a todos.
—No puedo perder fuerza aquí— dijo, comenzando a caminar hacia el frente—. Cuando haya destruido tu maldita Liga Pokémon, iré por ustedes. Hasta entonces no son mi objetivo y por eso, no valen mi tiempo.
Simplemente pudieron ver cómo pasaba entre ellos. Guzma se detuvo por un momento, viendo a quienes alguna vez consideró, eran sus padres.
—No vuelvan a intentar acercarse a mí— de pronto, un aura opresiva invadió el lugar, haciendo que incluso Kukui y Lario, así como sus Pokémon, sudaran— o los mato.
Guzma no dijo nada más y simplemente se alejó, llevándose con él aquella aura. Los señores Kiauka, por otra parte, simplemente pudieron ver hacia el suelo, derrotados.
Tanto Sorba como Hokulani hicieron regresar a sus Pokémon para luego, mirar a los padres de Guzma. Apreciaban que intentaran hacerlo tomar el buen camino de nuevo, pero en el fondo sabían que Guzma nunca los perdonaría por mucho tiempo que pasara y por mucho que cambiaran. No después de todo lo que lo habían hecho vivir, pues, al contrario que a Lusamine, a ellos ningún Ultraente los había controlado.
—Está por comenzar, mis señores. Ese torneo que tanto les interesa ha sido inaugurado oficialmente…, o eso fue lo que me explicó Aleta.
Al mismo tiempo, aquellos dos seres miraron a Tapu Bulu. Le sonrieron.
—No teníamos planeado completar nuestra labor por las mismas fechas…
—Pero ya que estaban tan cerca, ¿por qué no darle un poco de dramatismo? ¿No crees que es una buena idea, Toro?
—Yo… me temo que no sé muy bien lo que quieren decir, mis señores. Al contrario que Aleta, yo no comprendo del todo las costumbres humanas…— respondió el Sagrado.
—Oh, bueno, si ese es el caso entonces no te preocupes. Solo déjanos el resto a nosotros.
—Entendido, mi señora.
Sobre el cielo estrellado, las miradas de Solgaleo y Lunala se encontraron.
—¿Listo?
—¡Completamente!
Y al mismo tiempo, sus cuerpos brillaron. Luz emergió de ellos y descendió sobre el planeta. Sin una amenaza como Necrozma acechando, no necesitaban tanta luz.
Ellos en cambio, sí que lo hacían.
Ash, Lillie, Pikachu, Poipole y Rotom se despertaron al mismo tiempo y de la misma forma abrupta. Los cuatro, confundidos, se vieron entre sí.
—¿Qué fue lo que…?— y antes de que Aether pudiera seguir hablando, luz comenzó a salir de su mochila y de la de Ash. La joven pareja se levantó rápidamente de la cama, abalanzándose sobre su equipaje.
Abrieron las mochilas y cuando vieron el interior, sus ojos brillaron tanto como aquellos hermosos rombos.
Durante la madrugada del diez de octubre del dos mil quince, los Cristales Z habían revivido.
Amigo… ¿Por qué este, de todos los capítulos posibles, es el más largo de TODO el Fanfic?... Quiero decir… Literalmente son tres capítulos de 10k palabras en uno… ¿Por qué?...
Primero quiero decir que lamento la tardanza. Había escrito 21k palabras del capítulo y luego simplemente dejé de escribir como por tres semanas ya que me vicié al Persona 5 Royal (puta que es bueno ese juego). Y dado a que ahora me estoy "durmiendo temprano", no había tenido tiempo de escribir en las madrugadas. ¡Fue hoy que por fin pude terminar de escribir!
En fin, este capítulo tiene bastantes cosas así como muchos personajes que regresaron. ¡Las piezas están sobre el tablero, ahora solo queda comenzar a moverlas! Tengo muchas ganas de contarles el pasado de Guzma, pero esperaré para hacerlo.
Esto… Una cosa que tal vez habrán notado algunos y que otros no, pero lo voy a decir claro: No va a haber batalla de exhibición contra Royal Mask/Kukui. Sé que a algunos les gustaría ver este combate, pero creo sinceramente que no hace mucho sentido. Quiero decir, a diferencia del anime (donde era el boss final perfecto, pues era un Ash pero adulto) o los juegos (donde Kukui toma el rol de "campeón"), mi Kukui no tiene un motivo verdadero para participar. Además de eso, yo no quiero que el profesor sea el último jefe o la batalla más espectacular del Fanfic; quiero que esos sean los rivales de Ash: Gladio y Hau, quienes han competido contra él desde el inicio de la historia. ¡Eso sí, veremos a Kukui en acción, pero librando sus propias batallas ajenas a la Liga Pokémon! Espero que puedan entender mi postura con respecto a esto.
Y bueno… Tal vez algunos quedaron decepcionados por cómo se resolvió el asunto con Serena, pues sé que había personas que esperaban una "pelea por Ash" o algo así. Sinceramente, no creo que Serena haría algo así. Serena es una chica muy buena y dulce, por lo que no me la imagino odiando fuertemente a la pareja de quien se supone, es una de las personas más especiales para ella. Creo que un conflicto interno, en el que se siente mal por no poder estar genuinamente feliz por Ash, es algo que va más adecuado a su personalidad.
Y bueno… ¡Creo que no tengo nada más que decir sobre el capítulo, salvo que en el próximo empiezan los combates! Ahora bien, sobre los juegos y el anime ya es otra cosa.
Aunque los remakes de cuarta generación no me llaman realmente la atención, Legends Arceus sí que lo hace. Las nuevas formas Hisui, como Zoroark y Zorua, se ven realmente bien y las mecánicas del juego me llaman muchísimo la atención. ¡Espero poder jugar a esta nueva entrega de Pokémon!
Pasando al tema del anime… La participación de Cynthia estuvo bien. No fue nada espectacular, simplemente bien. Por otro lado… ¡En serio que cada capítulo en el que sale Korrina es un buen capítulo! ¡Tremendo rayito de sol! Creo genuinamente que la Líder de Gimnasio fue un agregado increíble para la serie (y para el propósito que quiere cumplir). ¡Espero con ansias el siguiente viernes para poder ver el desenlace del tercer Ash vs Bea!
¡Y ahora sí, eso es todo lo que tengo que comentar! ¡Espero que les haya gustado el capítulo!
¡Nos leemos y Alola!
