Shikai
Entre los tejados de la aldea de la hoja, un chico de pelo rojizo miraba la luna. Con el inconveniente de su eterno cansancio por la imposibilidad de dormir profundamente por el control de una bestia, el chico seguía en una tónica impasible, sin mostrar alguna queja en la somnolencia perpetua al que estaba sometido.
La noche era particularmente tranquila, pero el inconveniente de destruir su tranquilidad fue cierto Shinobi que se acercaba con tranquilidad hacia el ninja de Suna. Era un ninja de Sound, el único de su equipo en clasificar a las pruebas finales de los exámenes Chunin.
La historia era un Déjà vu constante en la vida del Jinchuuriki: Los intentos de asesinatos, las miradas amenazantes, las actitudes de prepotencia de cada uno de sus adversarios antes de ser brutalmente asesinados bajo el peso de su arena. No parecía ser la excepción.
Pero antes que el ninja de Sound pudiera expresar sus motivos, algo atípico fue lo que sucedió: El hermano de Gaara, Kankuro, atravesó al ninja con una Katana. Gaara mantuvo su mirada estoica, pero le impresiono el giro de los acontecimientos, principalmente porque no vio cuando llegó su molesto hermano mayor.
Pero el mayor conmocionado de todo esto fue el propio ninja de Sound que, sin decoro y sin explicación aparente, fue apuñalado por la espalda.
— No te sientas mal por esto, de igual forma ya estabas muerto — Un vomito de sangre fue lo que salió del ninja parecido a una momia que se ahogaba con su propio liquido sanguíneo, antes de caer sin decoro sobre el techo del edificio, generando un sonido seco con la caída.
— ¿Qué estás haciendo? — Preguntó un impasible Gaara, aunque profundo de su voz sin emociones se resguardaba una curiosidad latente e intrigante.
— ¿Qué hago? Bueno, digamos que son unas de las extrañas noches de insomnio que siempre tienes; ahora fue mi turno de tener alguna de esas — Respondió Kankuro, limpiando su Katana de la sangre del ninja. Aun así, esta respuesta no complació a su hermano.
— Si quieres una mejor respuesta, encuéntrame en el campo de entrenamiento… 5, si no estoy mal — Este halo de misterio solo hacia molestar más y más a Gaara. Le preguntó sus acciones, no hacerse el interesante.
Con el rabillo del ojo, observó desde la distancia al chico de gafas de los exámenes Chunin y su "Jounin Sensei" hablando como viejos amigos. También pudo sentir un intruso no deseado, aunque no le tomo importancia alguna; todo se limitó a una mirada inquisitiva, similar a ver una acción peculiar y destacable cuando caminas por la calle, pero no estas deseoso de participar de ella.
Un sentimiento similar lo hacía sentir todo este secretismo, pero solo la molestia que le causaba hizo seguir al titiritero; además, el hecho de un cambio de ambiente hasta para él es bienvenido: no poder dormir y que tu único pasatiempo sea mirar la luna llega a ser algo tedioso, incluso si es una actividad tan placentera y relajante.
Cuando llegó al campo, Gaara pudo ver a su hermano. El usuario de marionetas lo esperaba pacientemente, aunque la demora no debió ser muy larga ya que Gaara lo siguió al instante después del anuncio de su petición.
— ¿Qué opinas de las pruebas finales? ¿Demasiado fáciles? — Preguntó Kankuro, aunque no era una pregunta para que Gaara respondiera, él ya sabía la respuesta —. Bueno, creo que es de reconocer que no todos son como tú. A veces, debes admitir que las personas son superiores a ti en ciertos campos, y tu campo de poder rebasa el mío.
Nada de esto parecía llamar la atención al pelirrojo, aunque todo ese aire de dramatismo que daba su hermano a la zona hacía que por lo menos su payasada fuera divertida. A la mínima… bueno, la mención de lo siguiente sobra.
— Quiero mostrarte algo — Dicho y hecho, Kankuro sacó de un pergamino de su túnica y mostrándola a su hermano. Aunque fuera desde la distancia, Gaara pudo discernir el rollo que traía su hermano en la mano.
— No me interesa ninguna de tus muñecas. Si estás haciendo perder mi tiempo… te recomiendo que te detengas antes que considere acabar contigo.
— ¿Muñecas? Algo ofensivo. No, realmente te interesará este títere — Abriendo el pergamino en el aire, Kankuro sostuvo el papel del rollo del pergamino sin invocar aun el contenido de este — Sabes Gaara, siempre he pensado que nos ves como simples hormigas. A pesar de que somos tus hermanos, nos ves más que molestias, ¿Te digo la verdad? Eso siempre me ha molestado. A Temari y a mí, siempre opacados por tu poder, aterrados que te desates y no poder hacer nada para remediarlo. Llegué a temerte, por mucho tiempo, pero ya no más; esta noche, todo será diferente, te lo demostraré.
— ¿Qué hay en ese pergamino para hacerte sentir tan confiado? — Preguntó Gaara, divertido con la palabrería de su hermano, pero solo era superficial. Su paciencia llegó a un punto crítico y si su hermano no hacía algo interesante o llamativo que lo animara, no dudaría en lanzar su arena y ninguna suplica salvaría esa escoria familiar.
— Es el objetivo por el que estamos aquí — De una bocanada de humo, una figura de un títere apareció en la espalda de Kankuro —. Gaara, quiero enfrentarte con esto.
Antes que Gaara pudiera responder, el títere fue lanzado con una velocidad impresionante hacia la cabeza de Gaara. Sin embargo, el usuario de la arena ni se inmuto al sentir el movimiento del títere.
Visualizó al títere. En un reconocimiento mental inconsciente, la mente de Gaara dio en el blanco en una de las implicaciones de su hermano. Su hermano siempre usaba un títere llamado "Crow" con el cual le daba una versatilidad enorme con sus armas envenenadas y ocultas en todo el cuerpo.
Esta era diferente. Un monstruo completamente diferente.
Era una marioneta similar a un hombre, con un cuerpo detallado en un chaleco blanco y ropa del mismo color por debajo, diferencial del habitual color café provisto por la madera usada en la elaboración de los títeres. Sin embargo, eso no era lo más curioso, o intimidante: La cabeza de este ser era de un vidrio, mucho más resistente que el vidrio común. En su interior, dos cabezas cadavéricas del tamaño de bolas de billar relucían en un recipiente líquido, moviéndose de un lado a otro de en movimientos antinaturales y grotescos.
— He estado esperando este momento desde hace mucho. Me importa un comino la invasión, no puedo aguantar a estrenar esta marioneta. ¿Te gusta? Te presento a Aaroniero, mi obra maestra; ni Sasori de la arena roja podría crear algo como él —
Volviendo al asalto, intentando tomar un franco ciego de la arena de Gaara, pero fue fútil. Gaara, cansado de todo este asalto y palabrería sin sentido, decidió acabar con la creación de su hermano ante su impaciencia.
Cuando la marioneta intentó conectar el golpe, lo único que logró es acercarse para que Gaara rodeara la marioneta en su arena, para después ejecutar una de sus técnicas favoritas: Sabaku Kyū.
Inesperadamente para el pelirrojo, una serie de explosiones pequeñas fueron desencadenadas sobre la arena, desmantelándola al instante. Aprovechando el mismo impulso e impacto de la explosiones, la marioneta volvió a arremeter contra Gaara, está vez con un movimiento similar a Shunshin no Jutsu.
Aun así, la arena se movió por sí misma, bloqueando el repentino ataque. La marioneta retrocedió por orden de su amo para mantener distancia con su oponente.
— ¡¿Lo sientes?! Ese es el poder de un titiritero ¡Ese es el poder de un títere que rebasa las fronteras que ningún Shinobi podrá lograr! ¡Alégrate, porque estás presenciando una marioneta superior a todas las demás! ¡Una marioneta que podrá rivalizar con el mismo poder de un Jinchuuriki! —
— ¡Ya me cansé de tu palabrería! Pensar que puedes creer estar al nivel de madre ¡Estas muy equivocado! — Exclamando con una furia contenida impropia de las acciones anteriores del pelirrojo, la paciencia y sed de sangre de Gaara fue liberado.
Acumulando Chakra, una neblina completa de arena se sementaba en el campo, impregnando el ambiente en un completo desierto en pocos segundos. Sin perder más el tiempo, mucha de esa arena fue redirigida en una pequeña ola de arena que se avecinó contra Kankuro.
— Estaba esperando algo como eso — Con una pequeña sonrisa confiada, Kankuro movió su marioneta al frente suyo. De la remanga del chaleco de la marioneta, lentamente una Katana convencional salió al aire.
¡AGITA LOS MARES Y LOS CIELOS, NEJIBANA!
Girando la espada en círculos, poco a poco lo que alguna vez fue una Katana se volvió un tridente. Antes que la arena conectara con la marioneta, esta misma realizó un fuerte golpe a la tierra, creando en consecuencia una ola de agua del mismo tamaño de la ola de arena, anulando el ataque entre ambos.
— No sería tan tonto como para enfrentarte sin algo con que atacarte. Realmente debes de tener muy mala suerte al enfrentarte a Nejibana —
Siguiendo por la misma línea, corrientes de arena fueron lanzadas contra el mismo Kankuro. Sin embargo, la velocidad de la marioneta fue más que suficiente para contrarrestar dicha arena, haciéndola caer al humedecerla o directamente destruyéndola con sus potentes chorros de agua o por el choque entre la misma y sus escudos de agua.
— Como puedes ver, Nejibana me permite controlar el agua del ambiente; similar a lo que haces con tu arena. Sin embargo… — Señalando con la marioneta, un agitado Gaara se dignó en mirar a dirección donde apuntaba la marioneta. La comprensión llegó a sus ojos cuando veía que la arena que usaba se estaba humedeciendo — He comprendido que la velocidad a la que responde tu arena también depende de su ligereza. Por eso eres desafortunado, porque no importa que tanta arena me lances ¡No puedes ganar! —
— ¡Cállate! — Cambiando de estrategia, la arena dejó de ser lanzada como un ataque aéreo para pasar a usar la propia tierra del ambiente. Usando arena desde la distancia, atrapó al mismo Kankuro antes que pudiera reaccionar.
La cara del marionetista pasó de la confianza al horror cuando vio que la arena subía cada vez más sobre su cuerpo hasta opacarlo por completo. Antes que pudiera reaccionar usando a Aaroniero, Gaara realizó su movimiento.
— ¡Sabaku Kyū! — La arena aplastó el cuerpo de Kankuro, este mismo gritando de dolor por la presión ejercida por la arena.
Sin embargo, los gritos agónicos cambiaron a una sádica sonrisa; poco a poco la risa se volvió más distorsionada, más siniestra.
Aunque intentara mantener la técnica, Gaara tuvo que ceder por el sobresfuerzo innecesario requerido para terminar de ejecutar la técnica. Cuando retiró la arena, vio algo que, si no fuera la segunda vez que lo veía, admitiría que estaba completamente impresionado.
— Una técnica excelente es esa, completamente infranqueable para enemigos comunes — De pronto, una presión bastante familiar que Gaara ya sintió en el pasado se hizo presente en menor medida en el campo de batalla —. Pero no soy un enemigo común.
Lo que Gaara estaba viendo era lo que parecía ser su hermano, con una máscara similar a la que uso la chica Hyuga en los preliminares. Era demasiado simple, una máscara completamente blanca grande con el único detalle decorativo ocho puntos ordenados en dos filas de cuatro, haciéndolo el diseño simétrico y extremadamente simple. Solo por el aura similar que irradiaba con la máscara era que se hacía el paralelismo entre una máscara y otra.
— Poseo miles de habilidades, ni siquiera yo conozco la mayoría de ellas. Sin embargo, ni siquiera las necesito ¡Que no puedas penetrar mi hierro es prueba de ello! — Reveló el Kankuro Hollowficado, causando que la mandíbula del hermano menor se aflojara un poco, antes de brindar una sádica sonrisa.
— Ya lo veo… No era palabrería… Nunca lo fue… ¡HAHAHAHAHAHAHAHAHA! — Reavivando la fuerza de su poder, la propia aura de Gaara empezó a opacar el aura de su hermano, haciendo que el mismo entrecerrara los ojos al identificar ese horrible hedor.
Su deseo de matar.
Con un desquicio sin contención, la arena de Gaara fue nuevamente lanzada contra Kankuro, más rápida y poderosa de lo que alguna vez Kankuro pudo observar. Tuvo que reaccionar rápidamente a la ronda de arena lanzada en su contra para no ser empalado o consumido por las pesadas dunas que poco a poco se generaban en los alrededores. La delicadeza y la táctica dejaron su haber para pasar a un estado más animal, primitivo e instintivo.
Kankuro sabía que el Shukaku aún estaba contenido y la serie de sellos requeridos para que fuera liberado no fue efectuado, por lo que suponía que era el límite de la propia esencia del demonio que su hermano podía proveer sin que la bestia tome el control de sus acciones.
Pero el control debía de ser en lo más mínimo, ya que las ráfagas de arena solo continuaban creciendo y creciendo, volviendo el campo menos maniobrable y dificultando las vías de escape de Kankuro y su marioneta.
Cansado de estar en desventaja, un corte formado con el agua del ambiente fue lanzado contra las dunas que protegían a Gaara. Aprovechando ese pequeño espacio, la marioneta se lanzó con su tridente contra Gaara, pero fue repelido por la arena de la misma calabaza que se enfocaba en proteger a su hermano.
De pronto, un líquido corrosivo se esparció alrededor de la arena. Gaara, con el poco atisbe de cordura que aún estaba en su ser, reaccionó a dicha sustancia, dejando a un lado la arena que fue contaminada por el extraño liquido verdusco, reemplazándolo con la arena que formó con anterioridad.
El cambio de la arena hizo que se dejara vulnerable a Gaara unos segundos. Sin dudarlo, Kankuro orientó la marioneta hacia el franco donde la arena puede que no estuviera lo suficientemente reforzada.
Gaara, al mismo tiempo, observó como la hoja del tridente poco a poco penetraba en su defensa, asumiendo que la arena podía controlarla. Sin embargo, la fuerza y la habilidad para debilitar su arena fue más efectivo de lo que especulaba, haciendo que el ataque del titiritero penetrara sobre sus defensas, impresionando al mismo Gaara, recordando lo difícil que era penetrarlo que ni el chico de spandex verde pudo lograr algo concreto contra su arena.
De forma instintiva, más por su deseo de no dejarse matar por un ser tan insignificante como su hermano o por el orgullo de no ser derrotado, volvió a rodear a Kankuro, sabiendo que el chico no tenía defensa alguna real contra su arena y que solo fue por la durabilidad de su piel que logró sobrevivir a su Sabaku Kyū.
Kankuro también pudo observar esto e inmediatamente tuvo que ponerse a la defensiva. No quería admitirlo en voz alta, pero la concentración que requirió para endurecer su Hierro con su Reiryoku fue bastante significativa, solo prueba de la monstruosa fuerza de Gaara.
Obligadamente, ambos oponentes tuvieron que detenerse en seco al ver que sus estrategias ofensivas habían funcionado, pero no podían ser ejecutados: Kankuro al no tener el poder requerido para dar el golpe final y reforzar su Hierro y Gaara al seguir sin penetrar en el cuerpo de su hermano, aunque supo que, indirectamente, encontró alguna debilidad en su oponente al este no efectuar el último golpe.
— Kami, eso fue intenso — Admitió Kankuro, aun sin desprenderse de su máscara.
Gaara miraba irritado y frustrado que este combate terminara en punto muerto ya que estaba en un dilema similar a su hermano: O concentraba su Chakra en su armadura de arena al ver que el arma no cedía de su posición o se concentraba en la ofensiva y se dejaba vulnerable. Estaba loco, más el instinto de su propia locura solo marcaba el sendero correcto.
— Tssk — Chasqueó con la lengua Gaara.
— Sabes, este combate ya sería mío — Declaró Kankuro impasiblemente — Penetré en tu "defensa perfecta", solo tendría que configurar a Aaroniero que desprendiera el ácido sobre ti, o bombas pegadizas sobre la armadura y quedarías vulnerable.
— No tendrás el tiempo para hacerlo antes que te aplaste — Declaró Gaara, recuperando un poco de su hilo de frágil cordura, aunque con el toque desquiciado anterior.
— Pero… no necesitamos matarnos, ¿O sí? — De un movimiento que Gaara no esperó, Kankuro retiró su marioneta en un borrón de velocidad y este mismo permitiera eliminar la arena que estaba a su alrededor con su misma armadura — Después de todo, ¿Qué clase de hermano mayor sería si permitiera que mi hermanito fuera herido?
Sellando la marioneta, todo esto confundió a Gaara. Su anterior mirada de locura o estoicismo habitual habían desaparecido de escena completamente nueva, solo mirando a Kankuro como si fuera un ente de otra galaxia. No entendía su línea de acción: lo odiaba, quería venganza contra el demonio que yacía en su interior como todos los demás, logró llegar en su descuido a un punto en que nadie alcanzó a llegar; ni siquiera el chico de spandex verde.
Entonces, ¿Por qué no terminó el trabajo? Por hermandad, ¡Que absurdo! Gaara ni siquiera veía al titiritero como su hermano. No lo entendía, no lo entendía y ese sentimiento se hizo cada vez más fuerte, predominante en su sistema; tan extraño que no comprendió en realidad lo que era.
— Aaroniero funciona de maravilla. Aún hay cosas que quiero probar, pero con esto es suficiente — Acercándose a su hermano casualmente, Gaara aun no podía realmente cómo reaccionar a toda esta serie de acontecimientos tan extraños y sin sentidos — Volvamos; quiero dormir un poco antes que amanezca.
Sin esperar a Gaara, Kankuro se retiró del campo. Por primera vez en su vida, Gaara no comprendía donde se fue la locura que tanto lo ha azotado, como si la voz de su "Madre" se evaporara por unos segundos con el mero hecho de retirar una espada y hablar relajadamente en su presencia ¡Y hacía él!
No rechazo, no hostilidad en sus acciones; Gaara incluso dudo si realmente Kankuro quería matarlo en ese combate y se limitó, como él dijo, a probar un punto.
Por primera vez en su vida, Gaara aprecio algo más que no fuera su propio ser. No fue del todo malo.
XXX
— Interesante, al parecer el dominio sobre Aaroniero de su usuario es notorio. Puede ser un interesante sujeto de estudio — Viendo desde el pico de un árbol, un chico miraba desde la distancia el desastre brindado por la batalla entre los hermanos de la arena.
— Aaroniero siempre ha sido un material de estudio fabuloso. Su mecánica de constante evolución y variedad en su arsenal de habilidades lo hace bastante atractivo. Tengo teorías en cuanto a su particularidad en su constante evolución, pero nada me sirve si no tengo la prueba —
— Podríamos capturarlo — Declaró el chico.
— No. Hay otros especímenes más interesantes.
— ¿Estás seguro?
— Absolutamente. No obstante, no negaré que puede ser un proyecto potencial, ya no hay ataduras que restrinjan mi campo de exploración.
— Lo que tu digas, Szayelaporro — Sin nada más de interés, el chico abandonó la escena, obteniendo la información suficiente para indagar aún más en lo que respecta a su compañero espada.
