Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto (lo de Eiichiro Oda me da pereza así que no lo voy a poner más jaja)

Doflamingo despertó en el mundo de los ninjas postrado en una camilla. Un hombre con el rostro pálido y que portaba una bata blanca se acercó a él.

—¿Quién eres?—preguntó Doflamingo, tratando de romper unas cuerdas que le ataban las muñecas a la camilla.

—Kukukukuku. —rió el hombre de la bata.—Soy Orochimaru y justo yo te iba a hacer la misma pregunta. Aunque prefiero que me contestes a otra antes, ¿de dónde vienes?—

Doflamingo se limitó a fruncir el ceño. Vio que en sus pies ya no tenía las esposas de piedra de mar que le impedían usar su fruta del diablo, así que trató de activar su poder de hilos. Pero no podía.

N/A: es lo que le ocurrió a Bakugo con su quirk hasta que Mizuki estuvo apunto de matarlo en el capítulo 19.

—¿Por qué no puedo usar el poder de la Ito Ito no Mi (N/A: fruta del diablo de los hilos de Doflamingo)?—pensó Doflamingo, molesto.

—Kukukuku. —rió Orochimaru.—Sino me dices de donde vienes, dime quien eres al menos.—

—El Joker. —dijo Doflamingo.

—¿Joker? ¿Qué clase de nombre es ese? Kukuku. —volvió a reír Orochimaru, lamiéndose el labio inferior con su lengua viperina.

—Nunca dije que lo fuese. Fufufufufuf. —esta vez el que rió fue el rubio, haciendo que Orochimaru dejase de reír de inmediato

—¿Por qué te ríes? ¿No sabes en la situación en la que te encuentras?—preguntó Orochimaru haciendo una mueca.

—Me río porque no puedo estar más enojado. Fufufufufufuf. —rió Doflamingo a lágrima viva como un desquiciado.

—Y luego dicen que yo estoy loco ...—pensó Orochimaru dando un paso atrás, apartándose de Doflamingo por acto reflejo, a pesar que estaba muy bien atado.

—FUFUFUFUFUFUFUFU.—siguió riendo Doflamingo a pesar que Orochimaru había empezado a darle fármacos para dormirlo.

Doflamingo estuvo como experimento de Orochimaru durante 2 años y medio. En ese tiempo, Orochimaru le inyectó toda clase de sueros y le aplicó los jutsus nuevos que iba aprendiendo. Era el sujeto de pruebas ideal, ya que tenía un aguante sobrehumano por su corpulencia física y grandaria. A pesar que el ninja renegado de Konoha le inoculó suero de la verdad incontables veces, Doflamingo no dijo una palabra en ese tiempo. Cada vez que le preguntaban algo Orochimaru o Kabuto, éste respondía con su característica risa. Aunque, internamente, cada día que pasaba mayor era su enfado.

Se sentía totalmente impotente al no poder usar el poder de su fruta ni su haki que tanto había entrenado en su mundo. Lo único que le hacía destacar de un aldeano cualquiera era su gigantesca estatura de 3 metros. La humillación era mayor porque no tenía sus gafas que le ayudaban a ocultar sus ojos quemados producto del ataque de los aldeanos cuando era un crío y lo intentaron quemar vivo junto a su padre y a su hermano.

Pero al igual que ese incidente le ayudaría a despertar su Haki del Conquistador, en esta ocasión oír los gritos y el llanto de su oficial, Monet, fue el detonante para que lo consiguiera despertar de nuevo. Los cristales de la habitación donde se encontraba estallaron en mil pedazos. Orochimaru fue a ver lo que había pasado y se dirigió de la habitación de Monet a la habitación de Doflamingo. Cuando entró vio que el rubio gigante seguía tumbado atado así que se dio la vuelta buscando el culpable de ese destrozo. Pero su instinto, le hizo girarse de nuevo y vio con terror como el que se hacía llamar Joker estaba parado a escasos centímetros de él. Tres hilos en forma de garra salían del puño izquierdo y fueron a parar al pecho del sannin haciéndole un corte muy profundo. No pudo esquivarlo ya que el rubio volvió a usar su Haki del Conquistador petrificándolo un instante. Doflamingo estuvo apunto de decapitarlo, pero se transformó en cientos de serpientes y huyó de allí.

Doflamingo liberó a Monet y a los cuatro hombres de su tripulación que habían sido teletransportados a este mundo de ninjas. Los otros dos camaradas piratas que vinieron con él, murieron durante las torturas y experimentos realizados por el sannin.

Juntos se escaparon de la guarida de Orochimaru (una de las numerosas que tenía el sannin por todo el mundo) no sin antes liberar a cerca de un centenar de experimentos y recuperar las prendas de vestir características del excapitán pirata (sus gafas de sol y su abrigo de plumas rosas). La mayoría de ellos se unieron a Doflamingo, agradecidos al pirata, y los pocos que no, fueron en busca de sus hogares.

Aunque Doflamingo despertó de nuevo su Haki del Conquistador y el poder de su fruta del diablo, seguía siendo mucho más débil que cuando fue derrotado por los sombreros de paja en su mundo original. En este nuevo mundo, el poder se regía por el chakra y en eso era un principiante. Pudo conseguir vencer al legendario sannin porque a éste le pilló de sorpresa. Doflamingo no era un idiota, sabía que si volvían a enfrentarse perdería. Por muchas ganas que tenía de acabar con el ninja renegado de Konoha decidió no ir en busca de Ororchimaru. Pero también estaba convencido que solo necesitaba tiempo para convertirse en el ser más fuerte de este mundo de ninjas y llevar a cabo su venganza.

Pero había algo que quería incluso más que vengarse de Orochimaru. Quería regresar a casa con Pica, Diamante, Trébol y el resto de su familia de piratas. La mayoría de experimentos que se le unieron pertenecían a este mundo de ninjas, provenientes del país del fuego muchos de ellos, pero unos pocos habían sido teletransportados al igual que él por algún artilugo, poder o alguna catástrofe natural.

Así que supuso que si muchos mundos podían conectar con éste, sería lógico pensar que igualmente este mundo conectaría con otros mundos de alguna manera. La clave sería descubrir quién o qué le permitiría regresar a su mundo. Por tanto, necesitaba reunir información. Toda la información que le fuera posible.

Hay dos formas de reunir información. La primera es consiguiéndolo por tu cuenta. Para ello tenía a Monet, su persona de más confianza que ya trabajó de espía en Dressrosa y que lo haría de nuevo por lealtad absoluta a su joven. Desde el escape de la guarida de Orochimaru, se movió durante meses por todos los países del continente (país del fuego, rayo, cascada, agua, lluvia ...) recopilando toda información que les pudiera ser útil.

La otra forma de conseguir información es comprarla. Así que Doflamingo necesitaba dinero. Mucho dinero. Y eso era algo que al Joker se le daba de maravilla.

Abrió varios burdeles, casinos y tabernas a los largo del país que le generaban mucho dinero. Pero seguía siendo insuficiente. Así que se reunió con sus oficiales para discutir la forma de ganar más dinero en su local de alterne favorito, UNDERWORLD. Se dirigieron al piso de arriba quedando en la entrada más de una decena de guardaespaldas para que nadie interrumpiera la reunión.

—¡Necesitamos fabricar y vender drogas! ¡Es la forma más rápida de ganar dinero!—propuso un oficial.

—¡Deberíamos aprovechar nuestros conocimientos avanzados de la pólvora para crear y vender armas de fuego!—propuso otro.

—¡Pues yo en mi mundo, los hombres más ricos eran los merchantes de esclavos!—replicó otro. —Monet-sama ha dicho que hay países al oeste de aquí en que la esclavitud es legal. ¡Dirijamos nuestra base de operaciones en uno de esos países! ¿Qué opción escoge, señor?—

—Mmmm ...—dijo Doflamingo, reflexivo. Estaba jugando al ajedrez consigo mismo. —Si queremos regresar a nuestros mundos antes de que no nos muramos de viejos, debemos abarcar toda actividad lucrativa. Así que controlaremos el negocio de las drogas, las armas y los esclavos. Además de ampliar nuestra red de prostíbulos y casinos.—

Todos los presentes abrieron los ojos como platos, impactados.

—¡Pero ..., señor!—dijo un oficial tartamudeando, no quería contrariar a su líder. —Solo cuenta con poco más de 900 hombres y mujeres bajo sus órdenes...—

En los años de libertad, las huestes de Doflamingo se habían multiplicado, pero no lo suficiente como para llevar a cabo un proyecto de tal envergadura.

—Precisamente por ello lo primero que necesitamos es mano de obra y un gran ejército que controle nuestras operaciones. ¿Alguien sabe la mejor forma para conseguir muchísima mano de obra y un ejército de forma instantánea?—

—¿Con ... dinero?—probó suerte un oficial, aunque no lo dijo muy seguro.

—Dinero es lo que necesitamos y que apenas tenemos. —le contestó de forma brusca Doflamingo, que hizo que le casi se atragantara.—No, no es dinero. La mejor forma es ...—con el rey blanco derribó al rey negro del tablero de ajedrez. —...¡Reinando un país! FUFUFUFUFUFU. —rió de forma macabra.

—¡Claro, si el amo se convierte en el rey como pasó en Dressrossa podremos hacer lo que queramos sin que nadie nos diga nada!—dijo uno de los cuatro piratas Donquixote que vino del mundo de Doflamingo.

—Pero seguimos teniendo el problema que somos muy pocos para derrocar a algún señor feudal. Además, aparte de Monet-sama, de Corazón y de nuestro amo, no tenemos personas fuertes en nuestras filas...—le replicó otro, pero bajando la mirada por temor a enfuriar al Joker.

—Solo tenemos que encontrar el país adecuado para apoderarnos de él. Fufufufu. —rió aplastando al rey negro con su gigantesca mano, quedando hecho polvo. La puerta se abrió entrando por ella Monet. —Monet, llegas tarde. —le abroncó Doflamingo.

—Lo siento mucho, joven amo. —se excusó haciendo una mini reverencia. —Pero estoy segura que encontrará provechosa la información que he conseguido de mi último viaje.—

—Fufufufuf. —rió. —Luego me contarás esa información. Ahora estamos discutiendo que país sería mejor para que conquistáramos. ¿Alguna idea?—

—Ahora mismo el país de la lluvia está en plena guerra civil. Por una parte están los leales al héroe de guerra y actual líder del país, Hanzo la Salamandra que derrotó en la segunda guerra mundial ninja a Orochimaru y sus dos compañeros y por otro lado están los rebeldes que forman una organización llamada Akatsuki capitaneados por un tal Pain. No he podido encontrar mucha información sobre ese tal Pain. Pero podrías aprovechar el revuelo y erigirte como rey.—sugirió Monet.

—Mmmmm ...—Doflamingo le echó un ojo a un mapa del continente. —No es una mala idea, Monet. Pero no tiene costa y ya estoy echando mucho de menos el mar y navegar. ¿No hay otro país con una situación parecida?—

—Pues ahora que lo dices, no es exactamente igual pero te quería comentar algo sobre ...—un ruido de explosión hizo que se callara.

—¿Qué ha sido eso?—preguntó Doflamingo, intrigado y molesto por esa interrupción.

Doflamingo salió de la sala echo un basilisco. Los guardaespaldas que estaban afuera le hicieron una reverencia. Uno de ellos señaló a un niño con cabello rubio del piso de abajo que en ese mismo preciso momento estaba lanzando por los aires a uno de sus hombres.

—Ese niño le ha hecho una explosión en el pecho de Dindo y ha noqueado a Takata. —explicó el guardaespaldas que había señalado previamente al niño.

Doflamingo frunció el ceño y acto seguido se le dibujó una sonrisa mostrando todos los dientes

—¿Quieres que lo mate, joven amo?—preguntó Monet, con el rostro serio.

—No será necesario. —contestó Doflamingo haciendo un gesto con la mano. —Fufufufufu.—rió. —Es más, voy a mantener una charla con él. Mientras tanto, pon al día a los oficiales sobre lo que has averiguado de tu reciente viaje. Luego, hablaremos sobre tú y yo a solas—

—Entendido, joven amo. —dijo Monet asintiendo con la cabeza y volviendo a la sala donde estaban los oficiales.

Doflamingo bajó las escaleras con calma. Varios guardaespaldas le siguieron pero Doflamingo les miró duramente.

—Quiero hablar con él, a solas. —dijo el expirata remarcando el a solas

Los guardaespaldas se quedaron petrificados y se quedaron en el piso de arriba.

Cuando Doflamingo se acercó lo suficiente a la barra de bar donde se encontraba el niño, se percató que estaba muy borracho con las mejillas enrojecidas por el alcohol. Joker se sentó en la barra de bar mirando con atención al niño, aunque ahora que lo veía mejor no parecía tan niño. Éste tenía una botella de sake que estaba bebiendo a morro, sin usar vaso alguno.

—¿No eres muy pequeño para estar aquí?—preguntó Doflamingo al joven

El joven alzó la vista, y tuvo que alzarla mucho para observar a Doflamingo.

—¿Y tú no edez muy grande pada eztad aquí?—contraatacó el joven rubio, que era nada más ni nada menos que nuestro protagonista, con los efectos del alcohol haciendo estragos en su capacidad de habla.

—Kukukukuku. —rió Doflamingo, con una sombría y maliciosa risa.—Sírveme lo mismo, barman.—

El barman le entregó otra botella a toda prisa, por miedo a las represalias de su jefe por servirle un segundo tarde. Doflamingo imitó al niño rubio y empezó a beber de la misma botella.

—¿Cómo te llamas, mocoso?—preguntó Doflamingo con un interés real en saber quien era ese adolescente que había tumbado a dos de sus hombres casi completamente ebrio.

—¡No zoy un mocozooooo!—contestó Bakugo. —¡Tengo mmmmm. ...! —empezó a contar con los dedos de una mano y luego con los de la otra. —¡Tengo muxozzzzz añozzzzzz!—dijo arrastrando más y más sílabas. —¡Me llamooo ...! Mmm ... ¿Cómo me llamo? ¡Ezpera adquí y le pedundo a mi zenzei! —se levantó del taburete, pero casi se cae del mareo que tenía encima. —¡Upssss! ¡Cazi me caigo! Jiji —luego volvió a sentarse. —Mejod no de pedundo ...—se acercó a Doflamingo y gesticuló como si fuera un secreto. —Ze eztá follando a una zeñoddddita allí—susurró señalando un cubículo al fondo de la sala. —Aunque cdeo que ez una pdoztituta.—

—¿Tú sensei se está follando a una de mis putas y te ha dejado aquí solo?—preguntó Doflamingo, frunciendo el ceño.

—Zzhhhhh—el joven abrió los ojos como platos, creyendo que su interlocutor le estaba leyendo la mente. —¿Cómo lo haz zabido? ¡Eda un zecdeto!—luego se le encendió una bombilla. —¡Ya deduedo como me llamba! ¡Kazz ...! Kazzzzz Mieda, no me zale la palabrita. ¡Bueno, da iguad! ¡Me puedez llamad el azezino de nidaz!—

—¿El asesino de niñas?—preguntó Doflamingo cada vez más intrigado.

—¡Eze zoy yo!—respondió Bakugo dándole otro trago a la botella de sake.

—¿Y eso?—dijo Doflamingo.

—Ez una hiztodia mu ladga y trizte. Nadie debedia ezcuchadda. —dijo Bakugo con la mirada perdida.

—Fufufufu. Pero yo me río por todo, así que a mi sí que me la puede contar. —insistió Doflamingo mostrando los dientes.

—En fin ...—resopló Bakugo.— Pod dode empiezo...—