Disclaimer: La Franquicias Dragon Ball y Fairy Tail no son de mi propiedad, son propiedad de Akira Toriyama y Hiro Mashima respectivamente.

Capítulo 15.

Era de mañana en la isla Tenrou y las criaturas prehistóricas rondaban por todo el lugar; algunas iban en busca de algún bocadillo matutino, otras estaban corriendo o camuflándose para no ser ese bocadillo, pero las más desafortunadas, eran aquellas que debían encontrarse con inesperados nuevos depredadores.

—¡HYAAHH! —

Entre la frondosa vegetación, que era iluminada por el alba del amanecer; un monstruo gigante de seis patas y con hocico felino era eyectado del suelo para golpear los troncos de los árboles y caer brutamente a la tierra. A la distancia eran visibles un par de sombras de donde había salido volando el monstruo.

—Te dije que no sería problema, ya tenemos el desayuno —afirmo uno de las sombras, al acercarse al monstruo derribado, se podía distinguir un pelo negro erizado y un traje naranja, parecido al de un monje.

La otra sombra que lo acompañaba estaba encapuchada, aunque era visible un flequillo azul que se asomaba en su frente.

—Sabes, iré a ver si encuentro algún ave, no tan grande —afirmo el encapuchado, quien se imaginaba que su compañero devoraría a la gran bestia

—Está bien, pero cuidado con Natsu, aún nos sigue desde esta mañana —afirmo el pelinegro, sintiendo la presencia del dragon slayer, que se había librado de las garras de las aves; antes de comérselas para la cena.

El encapuchado asintió, moviéndose de un lado a otro para despistar a cualquier monstruo o contrincante que los estuviese espiando, dejando al pelinegro solo. Este arrastraba el cuerpo de su desayuno hasta la fogata que Mystogan había armado la noche anterior.

Tras rostizarlo bien al carbón y asegurarse que no quedara muy quemado, Goku no tardo en comenzar el festín solitario, desgarrando carne y huesos para satisfacer su estómago; tras un buen rato y habiendo terminado más de medio cuerpo, escucho como se agitaban unos arbustos a la distancia, aunque luego de sentir las energías de quienes eran sonrió sin preocupación.

—¿Tienen hambre? —pregunto el guerrero, al tiempo que seguía devorando una de las piernas del monstruo.

—¡Si! —gritó de una de las personas, agitando el arbusto bruscamente.

—¡Cana! —gritó la otra persona, molesta que su cubierta fuera inútil.

Saliendo de los arbustos, se distinguían las figuras de la morena y Erza, quienes no veían sentido a esconderse en este punto.

—Pero no he comido nada desde que despertamos —replicó Cana, quien no había probado bocado desde antes de partir, pues en la noche solo atraparon unos bichos grandes a los que se negó tocar.

—Ya te dije que no sabían tan mal —afirmó Erza, aunque internamente se le revolvía el estómago al recordar a los ácaros del tamaño de un puño que comió anoche para evitar la hambruna.

—Entonces ¿No quieren? —preguntó Goku, cortando la conversación de ambas magas.

—¡Si, por favor! —dijo Erza, siendo seguida por Cana que se sentaba en un tronco cercano a la fogata.

—Y como hicieron para encontrarme —preguntó Goku.

—Natsu estaba gritando mientras corría hasta aquí que iba a pelear contigo —señaló Cana, mientras miraba a un árbol a la distancia donde Natsu y Lissana desayunaban, al tiempo que el pelirrosa vigilaba a Goku para asegurarse de que no se le fuera a escapar.

—Sí, anoche lo atrapo un ave gigante mientras nos espiaba —explicó Goku, gotas de sudor cayeron por las cabezas de las magas, Natsu era realmente terco. Pero un par de gruesos trozos de carne que Goku les ofrecía las devolvió a la realidad.

Ambas magas desayunaron con el guerrero en silencio, Cana por estar más concentrado en calmar el hambre; mientras Erza miraba de reojo al pelinegro, pensando en cómo debía empezar una conversación.

—¿Viajaste mucho? —preguntó la pelirroja con toda la voluntad que poseía, aunque no la suficiente para que Goku la escuchara.

—¿Qué? —cuestionó Goku, quien también estaba distraído por la comida.

—Quiero decir, que si viajaste mucho —repitió Erza, llamando también la atención de Cana que dejaba de masticar para escuchar— ¿Visitaste muchos países? —.

—Sí, creo que recorrí todo Ishgar y Guiltina —respondió Goku, recordando el mapa que había usado para tachar los países donde ya había estado, y el largo viaje cruzando el océano para encontrar otro continente

Ambas magas se atragantaron al escuchar eso, Cana que fue la primera en recuperar la voz miró sorprendida al guerrero y no pudo resistir a unirse a la conversación.

—¿Guiltina? Pero Goku, ese es el continente del norte, está muy lejos de Ishgar —replicó, pues pese a que no había viajado tan lejos, si entendía el tiempo que tomaba ir a otros continentes en barco, no se imaginaba la velocidad a la que podía volar el pelinegro.

—También estuve en Alakitasia, pero había una guerra o algo así, no conseguí mucha ayuda —rememoró Goku, ese continente estaba en un caos y no encontró personas muy confiables en ese lugar.

—¡Pero Alakitasia esta incluso más lejos! ¿Y no has encontrado tu hogar aun? —insistió Cana, sorprendida por lo lejos que había viajado Goku.

La declaración de la castaña, hizo que el Saiyajin incómodamente mirara a otro lado mientras se rascaba la cara; Erza al tiempo miraba alterada entre su compañera de prueba y su excompañero de equipo.

—Pe-perdón —respondió Cana, se acercó a Erza y con la mayor discreción susurró— ¿Esto tiene algo que ver con lo que hablamos el otro día? —.

—Tiene mucho que ver —confeso Erza, recordando que tendría que dar muchas explicaciones al volver al gremio.

Cana se sorprendió por un momento, pero se guardó cualquier pregunta para después, todos escucharon pasos acercando, al voltear vieron al encapuchado que ya volvía luego de terminar su propio desayuno.

—¡Hola Mystogan! —exclamo Goku, a lo que el peliazul giro su mirada a los costados de su compañero para hallar a dos de sus competidoras desayunando con él.

—Goku, entiendes que no deberíamos estar ayudando a los demás competidores —cuestionó Mystogan, mientras una gota de sudor pasaba por su frente.

El pelinegro se rasco la cabeza un poco apenado, el hambre hizo que olvidara que estaban en una prueba supervivencia, no le tomo importancia a compartir su comida con el par de magas.

Por su lado, tanto Cana y Erza también se avergonzaron por la situación, no era su intención comer la presa de Goku, solo había sido el hambre la que pudo más con ellas.

—No importa, termina rápido y vámonos; ya continuaremos con la prueba —declaró Mystogan, quien observaba su brazo revisando la hora, faltaban pocas horas para que dé comienzo a la tercera etapa de la prueba y ambos debían estar listos, ya tener a Natsu persiguiéndolos no ayudaba de mucho.

Goku asintió terminando su comida, se apresuró a su compañero despidiéndose de sus amigas, ambas devolvieron el gesto mientras esperaban que el par se alejara lo suficiente para hablar.

—Cana, ¿Te sientes preparada para la tercera prueba? —cuestionó la pelirroja, mirando a su compañero que se atraganto por un momento con el trozo de carne que tenía en la boca.

La morena miro confusa a su compañera, luego sonrió con sorna y respondió:

—No deberías preocuparte por mí, eres tú la que quiere ser promovida —la morena volvió a voltear su rostro hacia donde se habían ido el pelinegro y el encapuchado, tragando un nudo en la garganta declaró— ¿Y tú te sientes preparada para enfrentarlos? —.

—Por supuesto, confió en que los venceremos —afirmó con determinación la maga de re-equip, dando un último bocado a su comida antes de partir al punto de encuentro.

—No creo que seré de mucha ayuda contra ese par —replicó la castaña, que pese a que sentía emoción por continuar por la prueba, dudaba de ser de mucha ayuda para la siguiente etapa.

—Entiendo lo que dices —admitió la pelirroja, indignando a la maga de las cartas por su apoyo, pero fijando una sonrisa retadora al horizonte continuo— Pero prometiste ayudarme a ser una maga de clase S, y creo en tu palabra —.

La maga morena escucho eso ultimo con sorpresa, una temblorosa mueca se formó en sus labios hasta que estallo en una amplia sonrisa soltando las sobras que tenía en las manos y se acercó a su compañera, ambas asintiendo prepararon su equipaje y partieron tras Mystogan y Goku.

—Oye Erza, ¿Qué pasa con las sobras? —preguntó Cana, preguntándose si la tercera prueba sería tan larga como la segunda.

—No importa, de todas maneras Natsu y Lissana deben estar hambrientos —contestó Erza.

Cana iba a replicar confundida hasta que escucho como en el campamento un par de voces gruñían hambrientos con voces alegres y agradecidas, la morena no pudo evitar una pequeña risa; aunque también pensaba que deberían darse prisa para no quedar fuera.


Mystogan y Goku llegaron en lo que pareció minuto y medio al lugar que se supone comenzaría la tercera y última de las pruebas.

—¿Dónde está el maestro?

—Debe estar escondiéndose, esperando a que sea la hora —

Hubieran continuado con su conversación de no ser por unos ronquidos que llamaron su atención, levantando la mirada a un lado del árbol, era visible una casa de madera colorida que estaba incrustada a un costado del tronco del gran árbol, con cientos de cajas, platos y botellas tiradas en el suelo debajo de la casa y al pie del árbol.

—Vaya, pero que buen escondite —afirmó Goku, en un tono que Mystogan no pudo distinguir entre la genuina admiración o la burla disimulada.

—Revisemos —contestó secamente el peliazul acercándose a la casa, el Saiyajin rio divertido por la situación y de un salto alcanzo la puerta de la misma, que parecía tener las bisagras arrancadas.

Mirando en su interior, logro divisar múltiples cajas amontonadas, una sobre otra algunas de ellas abiertas donde se hallaban hileras de botellas en su interior, al igual que había unas cientos más esparcidas por todo el suelo de la casa.

—Y bien Goku, quien esta…

Mystogan no pudo continuar, las montañas de basura que había en tan desordenado lugar lo enmudecieron por la incredulidad.

Unos ronquidos se escuchaban a través de una pila de cajas que estaba al fondo de la sala, a un costado había una puerta, pero el movimiento continuo de las cajas les advirtió que los ronquidos venían detrás de una puerta.

Mystogan se acercó cautelosamente a la puerta, con una mano en su bastón en caso de ser sorprendido. Por su parte Goku sentía la energía de quien estaba detrás, notando que se sentía muy débil y apacible igual que alguien dormido, pero sentía ligeros atisbos de que la energía se elevaba suavemente y volvía a bajar.

Cuando el peliazul tocó la bisagra de la puerta, esta se derrumbó en el suelo, retumbando en el suelo de la modesta casa, pero ni siquiera ese pequeño alboroto fue capaz de detener el ruido de los ronquidos, los cuales sonaban con más fuerza sin la puerta para amortiguarlo.

En el fondo del cuarto se encontraba el respetado maestro del gremio, Makarov Dreyar, Mago Santo y tercer maestro del prestigioso gremio de Fairy Tail; quien se hallaba montado sobre una caja de botellas y con su cabeza colgando del borde, babeando mientras ligeros espasmos producidos por la borrachera lo agitaban ligeramente.

—Es solo el maestro, aunque no esperaba verlo en ese estado —declaró Mystogan, aturdido por la vergonzosa imagen delante de él.

—No podemos seguir el examen si está dormido ¿Lo despertamos? —preguntó Goku, aunque se sorprendió cuando sintió que la energía del maestro se había elevado bestialmente, antes de volver a bajar con rapidez a la normalidad.

Goku hizo una señal a Mystogan para que no hablara mientras el pelinegro se acercaba con la mayor discreción posible, cuando estaba a menos de un metro del maestro cargo un puño con fuerza y lo lanzo al rostro del maestro.

—¿¡Goku que…

¡PRAAMMM!

Una nube de humo se formó en el interior de la casa y Mystogan sintió algo golpeándolo con mucha fuerza rompiendo la pared detrás de él y lanzándolo de vuelta al bosque. Sintió el suelo fangoso del bosque bajo la palma de sus manos y sus piernas extendidas se sentían más ligeras luego de que la cosa que lo empujo se levantaba por sí misma, capto que había sido su compañero lo que lo golpeó fuera de la casa.

—Casi caemos en esa trampa —afirmó Goku, mientras posaba su mirada hacia la casa, la cual tenía ahora un hueco sobre todo su frente. Mystogan también observo la casa y pudo distinguir una sombra que se acercaba al borde de la casa, y luego saltaba para aterrizar como una bala en el suelo.

—Vaya, y yo que esperaba que mi truco fuera a funcionar —declaró la voz del maestro Makarov, quien era visible ahora tras librarse del humo y escombros que albergaban la casa.

Mientras tanto, Mirajane y Elfman que estaban cerca de donde ocurrió la explosión se exaltaron ante la cacofonía que se hallaba a unos cientos de metros.

—¿Qué habrá sido eso hermana? —

—No lo sé, pero no lo averiguaremos aquí parados —

Acercándose a la zona donde emanaba el humo, distinguieron las figuras de Mystogan y Goku parados frente al gran árbol, mientras observaban impasibles hacia la pequeña casa incrustada al tronco del árbol por donde emanaba el humo.

—¡Hey, Fenómeno con cola! ¿No te aguantaste las ganas de hacer explotar algo? —se burló la niña peliblanca.

—No fui yo quien exploto la casa —refutó el chico en dogi.

Mirajane hubiese replicado de no haber sido por la diminuta figura que había saltado de la casa; luego de una nube de humo se formó alrededor del cráter donde impacto el objeto, fue que los hermanos Strauss se dieron cuenta que era el maestro del gremio que estaba con sus ropas envueltas en escombros.

—Vaya muchacho, creo que me confié con mi pequeña treta, aunque también tuve que adivinar que no sería de mucha ayuda con tus poderes sensoriales —declaró el maestro, miro a lo largo del área y sonrió con suficiencia— Que bueno, otros cuatro participantes ya están aquí —.

—¿De qué habla maestro? Solo Mira y yo hemos llegado —corrigió el hermano Strauss.

—Habla por nosotros — afirmó Cana, quien sonreía alegremente por haber llegado a tiempo para la siguiente etapa, seguida por Erza.

—¿Ustedes cuando aparecieron? —cuestionó Mirajane, sorprendida por no haberlas notado cuando llegaron.

—Mientras te escuchaba llamarlo "fenómeno con cola" —respondió con disgusto Erza, molesta por como Mirajane insultaba a su amigo.

La albina le devolvió la mirada furiosa a la pelirroja, no le importaba que tan fuerte todo el mundo afirmara que era Erza, nunca se permitiría dejarse intimidar por la maga en armadura.

—Bueno ya todos estamos aquí, ¿Cuál es la siguiente etapa? —Preguntó Elfman, un poco ansioso por saber cuál era la siguiente etapa.

—Aun no, faltan media hora para la prueba y Natsu y Lissana aún no aparecen —Makarov explicó, un escalofrió recorría la espalda de los hermanos Strauss al recordar que su hermana menor aún estaba perdida en la isla.

Sin más opción, los participantes no tuvieron más opción que esperar a sus compañeros aparecieran o se terminara el plazo para llegar. Normalmente Mirajane se quejaría de eso, mandando a la mierda la espera y exigir continuar la prueba, pero como era su hermana uno de los que faltaba, se tragó su orgullo y acepto esperar, aunque no sin demostrar su molestia y creciente preocupación.

—Maldito Natsu, como se atreve a traer a mi hermana a esto —La albina agitaba los dedos incesantemente, cada mínimo sonido hacia su cabeza girar de un lado a otro, esperando por alguna señal de que la pequeña Lissana estuviese bien, hasta que simplemente explotó— ¡Me importa una mierda esta prueba, si no llegan ahora, dejaremos este estúpido examen e iremos por nuestra hermana! —.

—Pero hermana, Lissana debe estar bien, ella esta con Natsu… —Elfman se fue apagando al notar como su hermana se transformaba lentamente en un demonio, sus ojos rojo sangre lo miraban con una indignación inconmesurable.

—¡¿Natsu?! ¡Ese idiota no puede proteger a si mismo de un ave gigante! —Alas de cuero y con huesos puntiagudos rompiendo la piel crecían en la espalda de la gótica.

—¿Y tú cómo? —preguntó Goku.

—Todos en esta maldita isla lo escuchamos gritar mientras lo arrastraban a ese nido —gritó Mirajane, disgustada por la estupidez del pelierizado.

—Eso es cierto, y fue hilarante —afirmó una nueva voz, acompañado por dos pares de pisadas sonando sobre el césped del campo.

Los participantes quedaron sorprendidos al notar a Gray y Levy acercarse hacia donde se hallaban, siendo seguidos por Gildarts, Macao y Wakaba, un buen par de metros atrás de ellos se hallaba Laxus quien hacia su mejor esfuerzo para no ser notado.

—¿Gray? ¿Levy? Pero que hacen aquí —Cana cuestionó, aunque su atención estaba sobre el mago Clase S, que charlaba jovialmente con el par de veteranos.

—Gildarts nos ayudó a salir de las cuevas y nos guio hasta acá —explicó la peliazul, Gray se acercó a Erza, Cana y Goku y los felicito por pasar a la siguiente prueba.

—Estaremos descalificados, pero eso no significa que no podamos verlos competir en la ronda final —declaró con una sonrisa el mago nudista, quien apretaba sus manos sobre su cinturón para no perderlos.

Erza noto como Gildarts miraba hacia otro lado mientras su cara luchaba por mantenerse estoica, supuso que la derrota de ayer lo afecto más de lo que quería admitir.

Cana también quería preguntar algo pero el grito afónico de un par de voces que se aproximaba a la distancia la interrumpió, todos voltearon sus rostros hacia el origen de los gritos para notar una pequeña figura alada que tenía entre sus garras a un bulto pelirrosa acercándose a toda prisa.

—Llegan justo a tiempo —afirmó Gildarts, volvió su mirada al maestro, quien asintió, ambos miraron a Laxus quien asintió a regañadientes también.

—Bueno, creo que es hora para que continuemos con la siguiente etapa —declaró el maestro en voz alta llamando la atención de todos.

Gildarts agarro al par de veteranos, mientras Laxus agarraba a Gray y Levy, el primero dio un salto masivo, rompiendo el suelo a su alrededor y aterrizando en una rama, volvió a repetir el proceso subiendo de rama en rama hacia arriba, por el otro lado, el rubio uso rayos en la punta de sus talones para propulsar su cuerpo al aire.

Antes de que alguien pudiera preguntar algo más, el maestro simplemente señalo hacia arriba en el árbol, Goku y Mystogan entendieron instantáneamente, con el pelinegro agarrando al mago misterioso y salir volando.

—¡Sujétate Cana! —ordenó Erza, reequipandose en una armadura con alas y salía volando con la maga de las cartas sujetada.

Mirajane y Cana se transformaron en seres alados y agarraron a su respectivo compañero mientras seguían a las primeras parejas.

Makarov sonreía al ver a sus hijos embarcarse a la siguiente etapa en su camino a convertirse en magos Clase S, pero el rugido del ave colosal lo saco de sus pensamientos.

Mientras más se acercaban, era más visible distinguir otra figura alada que también gritaba, aunque con mayor fiereza y salvajismo que el par de jóvenes.

—Ese… ese es el pterodáctilo de anoche? —preguntó confuso el maestro del gremio.

—¡Te dije que no te comieras a sus hijos! —gritaba la albina menor, cascadas de lágrimas caían por su cara.

—¡Si no ha salido del huevo, no cuenta como bebe! —refutó el mago de fuego, mientras escupía bolas de fuego en dirección a su perseguidor

—Ay Natsu —


Antes que nada, no voy a hacer excusas para justificar mi ausencia, porque tanto tiempo sin actualizar es inexcusable, pido disculpas a todo el mundo por todo el tiempo que pasa desde la última actualización, y entiendo si hay personas que están molestas conmigo, voy a volver a actualizar pero a un ritmo de dos semanas o tres semanas, buenos dias y que tengan un maravilloso 2021.