¡Nueva actualización!.

En serio estoy inspirado, gracias a Bellzador y Anakin Namikaze, ellos me ayudan bastante. Además que sus historias muy buenas

Como Mas allá de la realidad (Bellzador)

Y Los héroes nunca mueren (Anakin Namikaze).

¡Se las recomiendo!.

Además, debo aclarar una situación vergonzosa, de la que no me di cuenta hasta que metí la pata (actualice).

Es sobre Tayuyá.

Me equivoque en la edad, no la recordaba, pensaba que era mucho mayor a los genin. Cuando en su perfil dicta que solo tiene 14 años, ¡es menor que Rycelo! (15 años).

Eso fue algo que no recordaba y la verdad me dio paja buscarlo, ahora veo que me equivoque bastante en grande. Así que bueno, ya lo hice, no puedo cambiarlo. Tayuyá conservara sus 18 años en esta historia.

Ahora ¡vamos a la lectura!.

-(0)-

País de las olas:

Tayuyá estaba ahí, sentada en la mesa de la cocina, vigilando que el enano no se preocupara de mas. Mientras Karin estaba cocinando.

Era algo raro, parecía que ella era la menor y Karin la mayor, pues era quien mas se esforzaba en las cosas "hogareñas". Se encargaba de casi todas las labores y del bienestar de todos.

Eso la hacía sentirse algo inferior, pero eso le hizo recordar su vida. Hasta la actualidad.

Flashback:

Nadie sabe lo que el destino le depara a uno, lo desconocido era lo que le agregaba emoción a la vida. El saber absolutamente nada del futuro, generaba cierta ansiedad a la naturaleza morbosa y curiosa humana.

¿Qué podría depararle a alguien como ella?.

Eso era lo que se preguntaba cierta pelirroja en su niñez, la cual era una basura, padre borracho, violento e inútil y no sabia sobre su madre, pues no la recordaba. Una sola vez en su vida, el maldito imbécil de su padre la menciono, pero con un odio y desagrado palpable en su voz. No recordaba que le dijo sobre ella, solo que la odiaba y la retrataba de débil e inútil.

Murió en el parto, los abandono o desapareció un día sin decir nada. No estaba segura, pues estaba mareada del aliento tan nauseabundo y con rastros de alcohol de su padre. Ese día durmió en la destartalada cocina, sentado en una vieja silla de madera y la mesa hecha del miso material y con varios agujeros. Era una mierda toda esa casa.

Eran un par de granjeros agrícolas, aunque también vendían cerdos o gallinas. Como era normal, no se ganaba mucho y lo poco ganado, el maldito lo gastaba en alcohol y putas, el resto en semillas para la cosecha. Ella pasaba hambre a diario y a veces debía matar alguno de sus animales para comer, total, el alcohólico de su padre nunca se daba cuenta. No se enteraría de la perdida.

¿Este era su padre?, si su madre los abandono, no la culpaba de nada. Hasta ella quería escapar y dejar a esa basura que respiraba, porque ni hombre o siquiera humano, lo podía considerar. Solo vivía para si mismo y sus placeres, no le importaba en nada ella, ¿Por qué debería importarle el?. Quería que alguna vez el cielo la escuchara y cumpliera ese deseo que tanto anhelaba.

Libertad.

Milagrosamente, este se le cumplió, aunque de forma muy inesperada. Pero se le cumplió a fin de cuentas.

Un día, por el descuido de su alcohólico padre, dejo caer una vela y como había un poco de licor regado en el suelo, el siniestro fue inevitable. El viejo dejo de existir, junto a dos putas que había contratado. Ella se salvo por suerte, pues cuando su padre llevaba a esas mujeres, ella era enviada a dormir con los animales. Ese día, el ver arder su casa y los gritos de agonía de su padre y acompañantes, fue la melodía mas agradable que alguna vez escucho. Escuchaba con desesperación como gritaba su nombre desesperado, implorando su ayuda. Pero no contesto.

Era solo una niña, ¿qué esperaba que hiciera contra todo ese incendio?, "lastimosamente" no podía hacer nada. El destino de ese viejo estaba sellado.

Esa granja estaba en lo mas profundo del campo, muy alejado de otras granjas, por lo que a pesar de las enormes llamas, que parecían llegar hasta el cielo, nadie se enteró de ese siniestro, por lo que nadie pudo ayudarlo, murieron de una forma muy agónica.

A la niña no le intereso, aun cuando ahora estaba sola, pero, ¿alguna vez no lo estuvo?, ¡Nunca se fue de ahí! sin importarle nada de su antigua vida. Ella solo seguiría con su vida como siempre la vivió. Sola.

En algo si era buena, tocar la flauta, pues una vez escucho a un músico hacerlo y le pareció entretenido, así que aun sin aprender, con dinero que consiguió por ahí, logro comprar una flauta. Era hermosa en su opinión, era larga, fina y de color lila claro. No sabía cómo tocarla y como tampoco podría pagar un maestro, decidió hacerlo por sí misma. En los días que estaba sola (siempre) se ponía a practicar duramente, hasta que un día le salieron algunas lindas melodías. Era un pasatiempo que no la dejaba caer en la locura.

Además de sobrevivir de aquello, pues tras escapar al país del fuego, ella fue a pueblos concurridos, en donde se sentaba en el suelo, con una pequeña bandeja en el suelo, empezaba a tocar. Ahí vio que la vida era mas dura de lo que creyó y que las personas en si, son una mierda. Pues a pesar de sus hermosas melodías, solo lograba recaudar unas cuantas monedas y billetes. Con eso lograba comer un día, pero no poner un techo sobre ella o una suave cama. Debía dormir en la calle.

Ahí fue cuando el apareció.

Estaba estresada y molesta, apretaba con ira las monedas y billetes que tenía en su mano, eran tan pocas, que todas le cabían. Pero al menos podría comer.

—Vida de mierda… —recriminaba viendo el dinero en sus manos, se notaba el auto desprecio en su voz. ¿Ese era su destino?—¿para qué diablos nací?, ¿para sufrir?, ¿ser la burla y entretenimiento de los demás? ¡Eso no es justo!

Estaba harta de esa vida, siempre llena de hipocresía y desgracia, de que nadie la apoye y ayude, era una pequeña niña y aun así, debía sufrir estas injusticias. Estaba sola en este podrido mundo y no podía hacer nada.

Estaba frente a un lago solitario, estaba en un frondoso bosque, ella dormía por ahí ya que había una cueva solitaria en donde nadie iba, así que esa era su casa. Pero llevaba una vida en la que no le importaba nada a su parecer, ya que no tenía familia o alguien que vele por ella. Esta vida era un infierno. Estaba enojada, molesta, ¡furiosa!. Sus emociones eran un desastre y eso que solo era una niña, pero luego suspiro para tranquilizarse. Para hacer lo que siempre la calmaba y le devolvía la cordura.

El bosque empezó a ser un oyente involuntario de la música que la chica generaba con su flauta, era muy hermosa, para ser generada por una alma rota y perdida. Pero valía la pena el escucharla.

—Hmmm, que hermosa melodía—una voz sacada de la nada, la hizo parar y girar abruptamente—oh, que lastima que pararas, era una bella música la que generabas. Perdón por asustarte.

La pelirroja observo con dudas y alerta al hombre que le había hablado, si tenía que describirlo, lo haría como una rareza viviente. Ese tipo no podía ser humano.

Pálido, extremadamente pálido, tanto que no podía compararlo con alguna escala conocida. Cabello largo y negro, delgado, alto y vistiendo un kimono azul. Cualquiera diría que eso podría ser normal, pero lo raro era el resto de su aspecto. Su rostro, tenía rasgos reptilianos, en especial sus ojos. dorados y con la iris en línea.

Eran hipnotizantes y al mismo tiempo, terroríficos, monstruosos. No la dejaban mover de su sitio.

—¿Q-Quien es usted?—preguntaba temerosa la niña, pero ocultándolo con una máscara de amenaza.

Eso claramente no afecto al sujeto, el cual sonrió tranquilo y un poco tétrico. Él se acercó a la nerviosa chica.

—Me llamo Orochimaru—respondía el sannin de las serpientes—he escuchado tus quejas, y he de admitir que son muy válidas. El mundo no es justo y eso lo puedo saber con solo verte—mencionaba al ver el deplorable estado de la niña—pero aun así, se puede sobrevivir en este, solo si estas dispuesta a hacer sacrificios.

— ¿En serio?, a eso no le veo ningún sentido—respondía desconfiada la niña.

Al sannin le parecía divertido el como la chica era ruda y desconfiada, era alguien de alma fuerte y luchadora. Perfecto para lo que quería.

—Puedo verlo, tu alma. Esta rota, todas tus creencias y aspiraciones, pisoteadas. No tienes nada—con cada palabra, la niña apretaba mas los dientes en ira—pero aun así, eres capaz de crear melodías tan hermosas y atrayentes. Cosa que las personas no aprecian.

—….—.

—Esa flauta es hermosa a decir verdad—la chica abrazo su instrumento con miedo, pensando que el sujeto iba a robárselo. Orochimaru solo reía por eso—tranquila, no pienso quitártela. Es tuyo a fin de cuentas, pero, ¿sabes algo?. Esa puede ser tu mejor arma.

— ¿Qué?—preguntaba confundida la pelirroja.

—Cualquiera diría, que esa flauta es algo simple. Nada útil para defenderse—respondía tranquilo el sannin—pero eso no es verdad, cualquier instrumento, se vuelve un arma mortal en las manos correctas. Yo puedo ayudarte con ello.

A la niña le parecieron raras y poco creíbles esas palabras del pelinegro, ¿una flauta podía ser un arma?, lo dudaba. A menos que la use para clavársela en el ojo a alguien.

Pero algo le decía, que no era a eso lo que se refería. Debía admitir que era interesante.

—¿Cómo?—al fin pregunto.

—Las mas agradables melodías, podrían ser un dulce descenso a la muerte. Solo a quienes se lo merezcan—recalcaban el sannin de forma hipócrita—¿cómo te llamas señorita?.

—... Tayuyá—respondió dudosa la pelirroja.

El sannin solo sonrió y dio media vuelta, caminando hacia la salida del bosque. Ante la mirada dudosa de la pelirroja, que no entendía nada de ese sujeto.

Le hablaba de esa forma tan rara y ¿ahora se iba?. Que tipo tan raro, hasta que paro de caminar. Eso alerto un poco a la niña.

—Puedo ayudarte en tu vida, volverte fuerte. Evitar que sigas esperando un milagro innecesario—menciono cuando la volteo a ver—si estas interesada puedes seguirme, pero debe ser antes de que salga del bosque. Puedo darte lo que siempre has anhelado… libertad.

Esas palabras, esas malditas palabras fueron con cuales la convencieron, estaba tan ansiosa y deseosa de obtener esa libertad, que solo eso vasto para convencerla. Había tomado la decisión.

Determinada y a paso acelerado, decidió seguir a ese extraño sujeto. Quería su libertad.

…..

Libertad…si claro…

..

¿Cual libertad?

Ya debería saberlo, nunca nada era tan sencillo, fácil o gratis, así no funcionaba el mundo y ella lo sabía, de ser así, ¿Por qué diablos cayo en algo tan estúpido y palabras bonitas?. Fue vilmente engañada.

Pero solo era una niña, a pesar de su aparente madurez mental, seguía siendo solo una infante. Demasiado manipulable.

Habían pasado algunos años, ella había crecido y se había vuelto fuerte, una ninja muy sobresaliente, experta en genjutsu musical. Su flauta era muy útil en ello, como Orochimaru había mencionado, se había vuelto su arma mas poderosa. Nadie podía con ella.

Lo malo de todo eso, era las inhumanas formas que tuvo que seguir para lograr ese poder, cosas que jamás creyó hacer en su vida. Pero que las había hecho.

¿Entrenamientos?, era una burla, porque mas parecían peleas a muerte y el mas fuerte era el que sobrevivía y seguía volviéndose fuerte, era algo que debió hacer todos estos años, sin poder negarse o moriría. Sentía en sus manos la sangre de sus adversarios, eran demasiados y a pesar de no ser fresca y obviamente no tener nada. Sentía que resbalaba de sus manos.

—Que mierda….

—Es verdad.

A un lado de ella, estaba otra pelirroja con lentes, era apenas una niña, como ella cuando llego a este infierno. La verdad no le interesaba quien era, solo era su compañera de celda. Esa niña no era su problema.

Esas eran mis creencias en ese momento.

—¡Gaaaah!.

—¡Tayuyá-nee!.

—¡T-Te he dicho que no me llames de esa manera!.

La pelirroja ahora estaba retorciéndose en el suelo de su celda, agonizando y gritando, Karin la veía sin saber que decir o hacer, estaba aterrada. Era solo una niña sin experiencia en esto.

La mayor seguía gritando con un dolor de mil infiernos, de su cuello, salían varias marcas que rodeaban todo su cuerpo, tenían un patrón muy raro. Esa marca era lo que la hacía sufrir de un agonizante dolor, el cual era insoportable. Aun en su dolor, no entendía como aun vivía y no sufría de un paro cardiaco por todo lo que sufría.

Era algo inhumano, esa maldita víbora engañosa solo la llamo a ella y un grupo selecto de prisioneros o como ella se considera junto a los demás, conejillos de indias. Apenas pasaron por sus puertas, fueron mordidos en sus cuellos sin ningún aviso. Segundos después, ese dolor agónico empezó a martirizarlos. Los guardias los agarraron y arrastraron hasta sus celdas, donde los lanzaron como animales agonizantes y sin importancia. El sannin esperaba ansioso la mañana para ver los resultados de sus experimentos.

Karin no pudo dormir en toda la noche, pues estaba asustada y llorando, tapándose los oídos como podía. Los gritos y alaridos de dolor, de aquellas victimas de esos experimentos, la mantuvieron despierta de forma forzada. Lo peor era que su compañera fue parte de ese enfermo experimento, tuvo que verla retorcerse de esa manera tan horrible y traumatizante. Hasta que los rayos de sol empezaron a entrar y anunciar la mañana.

Tayuyá se había calmado, así como el resto de las victimas. Cuando se aseguro de que ya no había mas peligro, se quito las manos de sus oídos y abrió lentamente los ojos, los cuales tenían profundas ojeras al no haber dormido nada. Pero de golpe se le fue el sueño.

Quedo helada del terror y confusión.

Frente a ella, no se encontraba su compañera Tayuyá, sino un extraño monstruo humanoide, de piel color café muy oscuro y enormes cuernos curveados a los lados de su cabeza. No podía ver sus ojos al estar cubiertos por su cabello, pero no estaba segura de querer verlos. Talvez sería algo terrorífico.

No hacía movimiento alguno, por el terror y por seguridad, no sabía que haría ese monstruo contra ella si llegara a hacer el mas ligero movimiento. Estaba sentada dentro de su cama, mientras que ese monstruo estaba arrodillado en el suelo sin moverse, pero estaba vivo. Lo sabía al ver como su cuerpo subía y bajaba por sus respiraciones.

Estaba muy asustada sin saber que hacer, no quería morir a manos de esta bestia en la que se había convertido Tayuyá. No podía ni gritar por el miedo que la rodeaba.

Hasta que cayó de lado, desmayada, su cuerpo empezó a brillar, cosa que asusto aun mas a la pequeña pelirroja. Hasta que vio mientras brillaba, como su cuerpo empezó a cambiar y reducir su tamaño, hasta que dejo de brillar y pudo ver a su compañera, volvía a ser normal, inconsciente, pero viva, aunque había algo nuevo en ella. Una especie de tatuaje en su cuello, ese era el resultado que Orochimaru quería, aquel que uso en su primera aprendiz y fallo rotundamente. Hasta que lo logró al fin.

Logro perfeccionar el sello maldito.

Karin se desmayo en su cama, el susto y la falta de sueño, por fin la hicieron ceder. No tuvo oportunidad.

…..

Desde ese día comenzó nuestro martirio.

Tayuyá ahora formaba parte de los "cuatro del sonido" un grupo selecto de élite, formado por aquellos sobrevivientes de ese infame experimento. De 108 victimas, solo cuatro habían logrado sobrevivir. Así de inhumano y aterrador fue aquel experimento.

El realidad eran cinco, pero el quinto integrante por alguna razón que aún no le contaban, estaba fuera de servicio, solo actuaba en casos de extremas circunstancias. Pero en realidad no le importaba, pues le tenía un enorme resentimiento al haber sido apaleada junto a sus otros tres compañeros. Lo mataría sin dudar si tuviera la fuerza necesaria.

Estaba un poco preocupada, pues desde que fue elegida, ella fue apartada del lado de Karin. La chica había sido trasladada a otro lugar, no sabía a donde, pero le preocupaba demasiado el que estuviera bien. No lo admitiría en voz alta, pero la chica logró agradarle. Al menos lo suficiente para preocuparse por ella.

La cantidad de sangre en sus manos empezaba a aumentar día tras día, sin que pudiera evitarlo, eran misiones en las que vivías o morías. Eran su élite a fin de cuentas.

La relación con sus compañeros no era la mejor, eran psicópatas, pero ella no era quien para juzgar si también lo era y admitía. Tantas atrocidades causadas por ella y en las que participo, lograron romper su mentalidad y moralidad. Se había vuelto un monstruo, pero a diferencia de sus compañeros, ella dirigía su locura homicida hacia sus victimas en las misiones. Mientras que fuera de ellas, era una mujer tranquila. Aunque fría, distante, grosera, mal llevada y muy mal hablada. Sus compañeros se burlaban de ella cada vez y cuando.

Como deseaba matarlos, pero no podía hacerlo. Orochimaru la mataría.

Hasta que fuimos rescatadas…o algo así…

¡Boooom!.

Una potente explosión sacudió la zona, destruyendo lo que parecía ser una base oculta. Habían muchos cuerpos rodeando la zona.

Del humo salió un cuerpo, el cual cayo de pies y los arrastro por unos metros al aterrizar. Pero rápidamente recupero el equilibrio y se colocó en posición de pelea.

Lo llamativo de el, era una carga amarrada en su espalda. Una sábana blanca enrollada.

— ¿Qué lugar es este?—se preguntaba el sujeto en voz baja.

—Te dije que no era una buena idea—respondía una voz con tono de regaño dentro de las mantas, se notaba enojada. El sujeto solo reía un poco avergonzado—pero nunca me haces caso Rycelo.

—Vamos Ranmaru, tenía un poco de curiosidad. Yo tan solo quería verificar el por qué había tanta energía en este lugar—respondía con un mucho ánimo el saiyajin—¿dime que no es emocionante?.

—Si para ti es emocionante el posiblemente perder la cabeza, pues si, que divertido. ¡Wiii!—respondía con obvio sarcasmo.

—Ah, desde que conociste el sarcasmo, te volviste un amargado. Relájate un poco—respondía un poco divertido el pelinegro por la actitud de su pequeño amigo—eso te alegrara el día.

—Es difícil el relajarme cuando nuestras vidas corren peligro…¡a la derecha!.

—¡Mierda!

¡Broooom!.

—¡Lenguaje Rycelo!.

—¡No comiences!.

Había evadido el ataque de un ser muy extraño, como si fuera una aberración humana. Su cuerpo estaba cubierto por manchas negras. Esclerótica negra e iris dorados.

No estaba solo, habían mas de esas cosas por algunos lugares, rugían como bestias fuera de control, dispuestos a desmembrarlos a la mínima oportunidad. Eran demasiado peligrosas.

Así que el saiyajin solo se coloco en posición de combate, dispuesto a pelear. Debía acabar con todas estas cosas.

—Sus chakras, toda su red. Esta contaminada—mencionaba el pelimorado desde las mantas—el origen de esas corrupciones, varían en cada uno. Cuello, pierna, brazo, pecho, mano. Están en varias partes.

—Eso explicaría el porque siento tanta corrupción en sus chakras—respondía Rycelo seriamente—deberé acabar con todas estas cosas, serian un gran peligro si las dejara libres por ahí. Podrían atacar inocentes.

Mientras pensaba, una de esas cosas los estaba acechando. Cuando vio que estaba seguro, se lanzo sin dudar contra el saiyajin.

¡Aaaaah!.

¡Slash!.

Algo que no se esperó ese ser, era que una espada atravesara su cabeza. Matándolo al instante.

Sorpresivamente, fue Ranmaru el que ejecuto a la bestia, pues en menos de un segundo, se había desenvuelto de las sabanas, desenvaino la espada que Rycelo tenía envainada un poco debajo de su espalda y lo mato. Sin pena ni gloria.

Saco la espada de su cara y este cayo muerto al piso, volvió a envainarla y envolverse en las sabanas blancas. Eso fue tan rápido, que nadie se lo espero. Ni siquiera el saiyajin.

El cual estaba con la boca abierta.

—….Que quede claro que si me di cuenta de ese tipo….

—Si claro—respondió el niño bajo las sabanas.

Bufo un poco frustrado por esa respuesta, era claro que si noto a esa cosa, solo que estaba esperando el momento adecuado para actuar. Solo que Ranmaru se le adelanto.

Aunque era sorprendente esa velocidad de reacción del chico, le había enseñado bien durante este tiempo. Talvez demasiado bien.

—En fin, no es momento de pelear entre nosotros—respondía Rycelo volviendo en si—debemos encargarnos de esas cosas.

—Son bastantes—respondía Ranmaru un poco preocupado por la situación—algunos vienen por debajo—informaba.

Rycelo solo sonrió de forma leve y puso ambas manos en el suelo.

—¡Ha!.

¡Booom!.

El suelo se resquebrajo desde abajo y algunos pilares de energía salieron, pues con una poderosa carga de ki, ataco a los monstruos sumergidos. Los cuales murieron bajo el suelo y otros salieron abruptamente del suelo, rodeados de humo y muertos. No habían mas de ellos bajo tierra.

Pero no servía de nada, mas y mas cosas de esas venían sin parar. No parecían tener un final.

—Creo que entramos en un sitio de pruebas ilegales—suponía Ranmaru observando a los monstruos esos.

—¿Por qué lo dices?—preguntaba curioso el pelinegro sin bajar la guardia.

—¿Qué no ves?—preguntaba sin pensar, Rycelo puso un rostro de "¿en serio?". Fue cuando Ranmaru recordó su condición—¡oh!, lo siento. Olvida eso—se disculpaba un poco avergonzado—pero piénsalo bien, un lugar oculto y abandonado, monstruos saliendo por doquier….

—Si, tienes razón en eso—respondía el saiyajin ya convencido—pero, ¿a quien podría pertenecerle este lugar?.

—No se—respondía el pelimorado—después de todo, casi has destruido todo el lugar. Talvez incluso junto a las pistas a esa pregunta.

—Siento que me estas culpando de aquello—decía mientras observaba acercarse a mas de esas cosas—no tuve tantas opciones, ¡ha!.

Lanzó un potente ataque de ki, que desintegro a varios de esos monstruos. Al menos ya habían muy pocos, lastimosamente no eran los únicos ahí. Mas de esas cosas empezaron a atacar.

Rycelo solo suspiro derrotado.

—No te culpo de nada—respondía Ranmaru tranquilo, a pesar de la gran agitación que sufría a causa de la brutal pelea esas cosas. Estaba seguro a fin de cuentas—solo digo que pudiste haber obtenido mas respuestas y pistas si hubieras sido mas sigiloso.

—¡Ah pues perdón por no querer que nos maten!—respondía mientras forcejeaba con una de esas cosas, mientras sostenía sus muñecas. Hasta que lo alejo con una patada a la mandíbula—por si no recuerdas, estas cosas nos atacaron apenas pusimos un pie cerca de aquí. No fue mi culpa.

Tomaba a dos de sus cabezas y los estrellaba entre si, luego lanzaba los cuerpos hacia otros que se acercaban, derrumbándolos. Luego los desintegraba con una ráfaga de ki, detuvo a uno que venía de sorpresa, con un codazo a su mejilla, lo agarro del cuello y lo estrello dos veces de cara, acabando con el enseguida. No tuvo oportunidad alguna.

Se levanto rápido y con una doble patada, golpeo el pecho de dos bestias, las cuales salieron disparadas e incrustándose en zonas rocosas cercanas. Terminando con un golpe al rostro de otro que se acercaba.

No había quedado ninguno.

—Ya fueron todos—mencionaba el pelimorado desde su "capullo" —no veo mas energías cerca—informaba al ver con su desconocido doujutsu, como el chakra de todos los cuerpos de esos monstruos, se había esfumado.

—Esas son muy buenas noticias—respondía mas tranquilo el pelinegro, la verdad no fue casi nada para el. Aunque termino demasiado rápido para su gusto—aunque es una lástima, esperaba luchar un poco mas. ¡Fue emocionante!.

—Para ti todo lo que tenga una batalla, es emocionante. Eres un caso perdido—respondía bufando el pelimorado, haciendo sentir al saiyajin como si una pesada y enorme piedra cayera en su cabeza—deberías ser un poco mas cauteloso.

—¿Me repites porque tuve que traerte conmigo y no dejarte en la posada del pueblo?—preguntaba cómicamente frustrado.

—Porque es muy peligroso que me quede yo solo y me quieres mucho—respondió divertido el chico envuelto, haciendo bufar al pelinegro. Pues tenía razón—y la dueña de la posada iba a cobrarte extra por cuidarme…tacaño.

—Ah, es verdad. Ya lo recordé—mencionaba suspirando derrotado, no estaba dispuesto a pagar de mas por cuidar al niño. Era un robo a su parecer—oye Ranmaru, ¿puedes ver que hay allá adentro? —señalo a esa cueva casi destruida, pues ahí fue donde comenzó esa batalla. Una que comenzó por accidente.

Por mas que tratara, no podía sentir nada ni nadie dentro de ella con sus sentidos ki, tampoco con sus extremadamente agudizados, oídos y olfato. Así que si eso no funcionaba, debía usar a sus "ojos extras". Ranmaru era su as bajo la manga en estos casos.

Ranmaru siempre se sentía feliz al ser incondicional para Rycelo, era actualmente su principal objetivo. Le alegraba ser de utilidad al pelinegro.

Pues el saiyajin fue quien le dio un nuevo motivo de vida, cuando el ya había aceptado el destino de la muerte. Rycelo no tenía luz en su vida por obvias razones, pero aun así, le genero la que el necesitaba y lo suficientemente fuerte, como para darle muchas ganas de seguir adelante. Algo por lo que seguir viviendo.

Pues ahora ser los "ojos" de Rycelo era su prioridad en la vida.

-(0)-

N/A: la relación de Rycelo y Ranmaru, será la de hermano mayor y menor. Además de que la lealtad de Ranmaru hacia Rycelo, es muy grande. Tanto como lo fue con Raiga en el anime.

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—Hai—respondió el chico y tras asomarse, sus ojos empezaron a brillar de rojo. Empezando a ver dentro de la cueva—es una cueva muy larga y profunda, todavía no llego al final. Tardare un poco—informaba y Rycelo asentía, su visión seguía viajando. Hasta que noto algunas cosas curiosas—no lo había notado antes, pero en las paredes hay muchas cosas pegadas. Parece que son papeles, aunque son dos tipos de chakra lo que poseen. No se lo que sean.

Sellos de camuflaje y papeles bomba—pensaba el saiyajin mas serio de lo normal, esto se estaba volviendo cada vez mas peligroso. Pero debía llegar al fondo de esto—sea lo que sea que estén haciendo aquí, no querían ser descubiertos. Aunque me doy una idea del porque—pensaba mientras recordaba a los monstruos que los atacaron—¿qué mas puede ver?.

—Pues nad..¡oh!, espera—se alarmo al ver algo—una persona esta ahí tirada, no se porque no puedo ver su flujo de chakra, pero esta vivo. Lo se porque se mueve—informaba asombrado el pelimorado.

—De acuerdo, iré a investigar. Pero esta vez voy a ir solo.

Para sorpresa de Ranmaru, su compañero empezó a flotar hasta la copa del árbol mas grande de la zona. Dejándolo colgado ahí, sentado en su sabana. Como una hamaca.

—¡Hey!, ¡¿qué haces?!—preguntaba molesto y algo asustado por la altura—¡¿cuál es tu idea de dejarme aquí?!.

—Voy a entrar a esa cueva solo, podría ser peligroso para ti. Así que mejor quédate aquí para mas seguridad—respondía divertido y cruzado de brazos—no te muevas mucho o te podrías caer.

—¡Mejor me hubieras dejado en la posada!—reclamaba mientras involuntariamente se mecía.

—¿Y pagarle mas a esa vieja estafadora?, no lo creo. Soy tacaño en ese sentido—respondía calmado y una ligera sonrisa—en fin, quédate aquí y espérame. Volveré pronto.

Después de decir aquello, empezó a descender hasta el suelo, dejando al molesto niño colgado hasta la cima. Esta era una forma de venganza por siempre molestarlo y criticarlo.

Empezó a entrar a la cueva, flotando levemente del suelo, pues sabía que el mas mínimo movimiento, activaría los papeles bomba y eso sería terrible. Así que mejor no se arriesgaba, no tanto por el, sino por Ranmaru. Si explotaran, podría afectar el árbol donde Ranmaru estaba seguro. Así que mejor tendría cuidado.

Estaba seguro que no había nadie ahí, los mismos papeles bomba se lo confirmaron, pues no habían sido activado por ajenos, si alguien estuviera ahí, ya los hubiera activado y derrumbado la cueva entera. Pero no pasaba.

Cuando llego a lo que parecía ser una enorme sala de pruebas, descendió del todo, con la guardia alta se concentraba en sus oídos y olfato al no poder sentir nada con su ki. Era lo único que podía hacer en este momento, así que debía andar con cuidado y la guardia alta. No debía confiarse.

Tish…

Paro su andar y volteó un poco su cabeza al escuchar algo, fue un sonido muy ligero, una pisada suave. Pero el pudo claramente oírlo por su agudo sentido del oído.

Se sentía en peligro, como si algo lo acechara y sabia que no se equivocaba, pues esta sensación de peligro lo estaba enloqueciendo bastante, pero de emoción. Posiblemente tendría una interesante batalla.

Tish tish tish….

Volvió a escuchar esos pasos, ahora mas rápido y cerca de el, ahora estaba seguro, había alguien mas ahí y quería pelea, gustosamente se la iba a dar. Sonreía al saber que pronto tendría una pelea interesante.

¡TISH!.

—¡Ha!.

El saiyajin dio un salto lateral, así esquivando un fuerte tajo de kunai, que una persona desconocida le trato de acertar. Cuando freno, se coloco en posición de batalla. Ya había iniciado.

—¿Quién eres?—preguntaba curioso y en alerta.

—T-Tu verdugo….ha…ha…ha…

Rycelo pudo identificar por su voz a una mujer, pero no estaba en buen estado o eso intuía al escuchar como jadeaba pesadamente. Al parecer estaba muy agotada y herida, no se equivocaba, pues estaba muy herida y sangrante, pero bastante dispuesto a pelear y ganar. No se dejaría matar fácilmente.

Daría todo de ella en la que consideraba, la última de sus batallas. Se iría con honor.

Los sellos de camuflaje cayeron de su maltratada ropa, afirmándole a Rycelo sus sospechas de debilidad, pues su chakra estaba muy escaso, para los entandares de un shinobi. Aún así era de cuidado.

—En serio quiere luchar—susurraba el pelinegro sintiendo como de repente, el chakra de la chica empezaba a elevarse a niveles muy peligrosos. Mas de lo que su cuerpo podría soportar.

—Mocoso hijo de perra, ¿crees que podrás ganarme?. ¡No me jodas!—ahora Rycelo notaba que también era muy grosera y vulgar, un "lindo" combo. El sello de su cuello empezó a brillar y lentamente a esparcirse sobre su cuerpo—¡voy a matarte con todo mi poder!—las marcas de su cuerpo empezaron a brillar y fundirse con su cuerpo, haciéndolo brillar. Cuando termino, Rycelo no lo noto, pues era ciego y no podía ver el cambio físico de la chica. Pero si sobre su increíble aumento de poder—¿listo para morir pedazo de mierda?.

¡Vaya, incremento sus poderes a niveles increíbles!—pensaba incrédulo y asombrado el pelinegro.

..

Lo admito, fui ingenua al creer que le ganaría….

¡Boooom!.

La cueva estallaba de forma violenta desde adentro, derrumbándose sobre si misma, sellando su entrada y borrando todo rastro de su existencia. Ranmaru tuvo que técnicamente abrazarse al árbol por el brutal estremecimiento, de milagro no se derrumbo donde estaba. Pero estuvo cerca.

Tayuyá estaba muy lastimada, mas de lo que ya estaba, tirada en el suelo, respiraba agitadamente por el agotamiento y el dolor. Pero tenía la fuerza suficiente para mantener la transformación de la marca maldita.

Esto no era lo que esperaba vivir este día tan caótico, le dejaron a cargo esta base de momento. Solo tenía que supervisar que todo estuviera bien aquí.

Nunca espero que se desatara una guerra infernal, pues primero los prisioneros de esa base, lograron liberarse y empezaron a generar un enorme caos al lugar. Matando a todos los guardias, destrozando el sitio y muchas otras cosas. Lo que llevo a la pelirroja a entrar en acción.

No fue fácil para ella, pues a pesar de usar el poder del sello maldito hasta la segunda forma, eran demasiados usuarios de marcas malditas descontrolados. Ni con sus tres demonios invocados se daba abasto, fue casi superada y vencida. Lo peor es que gran parte de los prisioneros lograron escapar.

Pero no llegaron tan lejos, pues fueron eliminados por ese sujeto frente a ella. Era un poco molesta esta situación.

Gruñía a Rycelo, el cual estaba frente a ella, serio y de brazos cruzados, mientras la cueva se desplomaba frente a el. No estaba del todo ileso, pues tenía algunos rasguños y su ropa algo maltratada, pero no tanto como lo estaba ella. Su situación era mucho mejor que el de la chica.

—Hijo de puta….

—Vaya boca tan delicada tienes—mencionaba sarcástico y de brazos cruzados—¿quieres por favor tranquilizarte?.

—¡Vete a la mierda!.

—Supongo que es un "no"—respondía tras un suspiro derrotado—oye en serio no quiero hacerte daño.

—¿Ah, en serio?—preguntaba furiosa y sarcástica, mostrando su cuerpo lastimado.

—Bueno…..no mas de lo que ya estabas…—respondía rascándose la nuca al comprender a lo que se refería—pero debes admitir que tu te lo buscaste, me atacaste de la nada. Tu y esas bestias.

Tayuyá gruñía en molestia contra este chico, era muy joven, mas que ella y aún así, le había dado una paliza rápida. Entendió que nunca tuvo oportunidad de ganar.

Uso todo el poder del sello maldito, sus armas y ninjutsu, nada pudo eliminarlo, solo ralentizarlo. Su genjutsu no hizo ningún efecto en el y sus invocaciones malditas, no fueron nada contra el pelinegro. Estaban bajo los escombros de la derrumbada cueva, así que lo mas probable era que estuvieran muertos. Ya no le quedaba nada para seguir luchando.

—Maldito mocoso….—trataba de hablar Tayuyá con el dolor, su cuerpo no pudo soportar mas y el sello empezó a retroceder hasta volver a su cuello y ella a la normalidad—¿qué estas esperando?, ¡mátame de una vez!. No tiene sentido que lo alargues.

Rycelo no contesto, solo la observaba fijamente, ella solo lo veía de forma seria y hostil, no hacía nada. Hasta que usando una irreal velocidad, corrió hacia ella y la tomo de la cabeza con ambas mano. La pelirroja estaba muy sorprendida y asustada, lo mas probable era que le rompiera el cuello. Al menos tendría una muerte rápida.

Pero el chico no hacía movimiento alguno, solo la estaba, al parecer, analizando su rostro, o eso parecía. Sus ojos negros chocaban con los grises oscuros del saiyajin, era raro esa tonalidad nublosa de ojos, solo lo había visto en casos especiales. Aunque no podía creerlo.

¡¿Es broma?!—exclamaba mentalmente incrédula al entender el estado del saiyajin—¡es ciego!, ¡este pedazo de basura es ciego!. ¡¿Cómo pude perder contra alguien como el?!—se preguntaba muy humillada y denigrada la pelirroja—~Ah~—gemía de sorpresa y sin querer, pues sintió el cálido aliento del chico en su cuello, también su respiración. Avergonzada, molesta y sonrojada confronto al pelinegro—¡m-maldito!, ¡¿acaso este es tu plan?!, ¡¿abusar de mi ahora que estoy indefensa?!. ¡Maldito pedazo de mierda!—insultaba con todo lo que podía ya resignada a su infame destino.

A Rycelo no le importaba lo que ella le gritara o los insultos que recibiera de su parte, no le dañaban para nada. Lo que llamaba su atención, era lo que estaba en su cuello. Era un chakra muy maligno lo que contenía.

—¿Qué diablos tienes aquí?—preguntaba confundido, no podía verlo, pero si sentirlo. Era el sello de su cuello—emana una energía nauseabunda y hostil.

—Q-Que forma tan sensible tienes de tratar a las mujeres—renegaba la pelirroja sin poder liberarse—¡seguro así tratas a todas las que caen en tus manos!.

—¿Qué te puedo decir?, soy un romántico—respondía sin importarle los gritos y reclamos de ella, en eso giro su rostro para quedar cara a cara. Ella lo miraba con ira, mientras que Rycelo emanaba una mirada neutra. No sentía hostilidad de su parte—bien, ¿me puedes decir que es eso de tu cuello?. Me gustaría saberlo.

—¡¿Y si mejor te vas la….?!...¡HMMMP!.

Tayuyá fue abruptamente callada, pues Rycelo le tapo la boca con una cinta negra de quien sabe de donde saco. Miraba con ira al pelinegro mientras proliferaba maldiciones e insultos.

Por suerte no se entendía al estar tapada su boca.

Luego procedió a amarrar sus manos y pies, como si fuera una vaca. Cosa que se le hacía mas denigrante y humillante a la kunoichi, cada segundo que pasaba, era nuevas maldiciones y planes asesinos contra el saiyajin. Aunque a este no le importaba aquello.

—Bien, creo que ahí quedo. No causaras mas problemas—decía divertido mientras la veía retorcerse en el suelo tratando de liberarse, pero no podía. Su agotamiento era extremo—bien, creo que iré por Ranmaru. Debe estar preocupado.

Empezó a flotar hasta el enorme árbol y ahí estaba el niño pelimorado, acostado tranquilamente en la hamaca. Pudo relajarse cuando la pelea termino.

—Supongo que ya acabaste—mencionaba el niño sin cambiar de posición o abrir los ojos.

—Supones bien—respondía el pelinegro viendo a su amigo tan tranquilo—es hora de irnos.

Tras esas palabras Ranmaru asintió, así que dejo que el saiyajin lo volviera a envolver en la sabana. Para luego colgarlo en su espalda.

Cuando bajo junto al saiyajin, se sorprendió un poco al ver a la chica amordazada. Le atemorizaba un poco su mirada amenazante.

—Eh…

—Acostúmbrate Ranmaru, porque ella viene con nosotros. Sera nuestra compañera—le respondió sabiendo lo que pensaba, no era difícil de adivinar en verdad. Eso sorprendió al pelimorado—al menos de momento.

—R-Rycelo…—mencionaba un poco asustado—ella tiene su chakra corrupto, así como esos monstruos. ¿Estas seguro de esto?—preguntaba no muy convencido por la decisión de su compañero.

—Solo quiero saber que es eso de su cuello, se ve muy peligroso. Además de emanar un chakra muy maligno—le respondía un poco despreocupado—si llegara a salirse de control, solo me encargare de ella y ya. No es tan difícil.

—Si tu lo dices…—contesto con dudas el pelimorado.

Rycelo busco un enorme y resistente palo, cuando encontró el que buscaba sonrió. Se acerco a la pelirroja y la paso en medio de sus brazos y piernas.

Ahora Tayuyá se sentía aun mas humillada y denigrada, estaba siendo transportada como una vaca, cerdo u cualquier otro animal. Quería morir, esto era una gran golpe a su orgullo femenino. Ahora con mas ganas quería matar al pelinegro.

Lo haría en cualquier momento.

….

Pfff, si claro. Mis manos aun no están manchadas con su sangre…y creo que jamás lo harán…

..

Fin del flashback:

Tayuyá recordaba ese día, ese humillante y denigrante día, la verdad era que aun quería hacerlo pagar por eso. Pero ya no tomando su vida.

Talvez le agregue sal a su café o lo pegue al asiento de algún lugar publico. ¡Sería la humillación perfecta contra el!.

Oh talvez lo muela a golpes, la verdad no lo se…—pensaba divertida mientras apoyaba su rostro en una mano y sonreía—debo pensarlo con mucho cuidado..

Aunque estaba preocupada, Rycelo había salido a algún lugar desconocido. Todavía no volvía.

Esperaba que estuviera bien.

…..

No lo estaba.

O al menos, esa era la opinión que cualquiera tendría en su situación al verlo. No era nada esperanzador.

Zabuza estaba molesto, muy molesto sostenía su enorme espada, estaba dispuesto a asesinar al sujeto en frente a el. No lo hacía porque estaba sosteniendo a su herramienta y no podía perderlo ahora.

Era Rycelo el que estaba frente a el, sostenía con su mano, uno de los brazos del anbu inconsciente. No lo había matado al no sentir hostilidad en el.

El demonios de la niebla no sabía en que momento había pasado todo esto, el chico solo apareció de la nada, atravesando su neblina sin molestia aparente. Venia con su ayudante siendo arrastrado, no pudo sentirlo, ni siquiera Haku pudo hacerlo y eso que era un ninja sensor. ¿Cómo había pasado por el?.

—Eres ese chico, el exiliado de Konoha. El anterior heredero de los Bardock—mencionaba amenazante el demonio de la niebla, dejando en claro que reconocía al saiyajin. Este no se amedrento —el infame Rycelo Bardock.

—Me conoces por lo que veo—respondió sin miedo o terror, solo seriedad. Ahora no era el momento de emocionarse.

—Obvio que te conozco, eres famoso en el mundo shinobi. Tus acciones y las de Itachi Uchiha son de temer—respondía el demonio con cautela, este chico era de cuidado. Rycelo solo frunció el ceño tras esas palabras—además de que tu cabeza es muy valiosa, varios miles de ryo. Tu rango de peligrosidad en el libro bingo es de S, algo increíble para ser tan joven. Deberías estar orgulloso.

Chisto molesto, al parecer ya estaba plasmado en el libro bingo también, debería decirle a Tayuyá que le actualice el suyo. Debía estar muy bien informado.

Aunque la curiosidad era muy grande, ¿cuál seria el precio de su cabeza?, debía ser un poco alto para que Zabuza quisiera matarlo después de esto. No era algo muy halagador para cualquiera, pero por alguna razón le dio un pequeño deje de orgullo. Era un poco confuso.

En serio necesitaba saber su precio.

—Esa cosa no sabe nada de mi—bufaba molesto el saiyajin.

—No necesito saber nada mas que el precio de tu cabeza, pero por ahora no estoy interesado en ti. Estoy en otro trabajo—respondía el demonio de kiri sin bajar la espada—solo quiero saber que haces aquí.

Soltó de forma brusca al anbu, el cual cayo cerca del rio. Pero estaba prácticamente ileso.

—Estaba de pasada por aquí y me encuentro con un par de mercenarios, es lógico lo que piense. ¿No crees?—preguntaba sin cambiar su seriedad y cruzándose de brazos—pensé que venían por mi.

—Como te mencione antes, estoy en otro trabajo. No tengo tiempo para ti al no ser mi blanco de momento—respondía el demonio, ahora guardando su espada—pero puede que talvez te haga una visita, luego de que termine mis asuntos aquí. Así que yo de ti mantendría un ojo abierto.

Rycelo no se asusto, es mas, hasta sonrió de soslayo y un poco de arrogancia. Le encantaban los desafíos.

—Te daré una sugerencia—le mencionaba mientras se daba la vuelta y se retiraba—no lo hagas, o no solo perderás un buen pago. Sabes a lo que me refiero…..

El saiyajin se perdió en la neblina del lugar, sin que Zabuza pudiera evitarlo, pues su instinto conservador le decía que no era buena idea el seguirlo, aun cuando sus instintos asesinos reclamaban una matanza contra ese chico. Así que lo dejo ir.

De momento seguiría vivo, porque ya estaba en un trabajo y debía terminarlo, pero luego de esta, otra sería la historia. Pues ahora sabía que ese Bardock se encontraba aquí cerca, era una ganancia superior, un pago doble. La de este trabajo y la que cobraría cuando entregara el cuerpo del saiyajin.

Pero no sería sencillo, pues pudo derrotar a Haku y hasta el admitía, que era mas fuerte que el. Sería mas difícil el conseguir la recompensa por su cabeza.

—Despierta—el demonio se había acuclillado y le quito la máscara, dejando ver el rostro de una hermosa y joven kunoichi. Le empezó a darle ligeras cachetadas para despertarla y gracias a eso, comenzaba a reaccionar. Aunque seguía aturdida—ya casi es hora de comenzar con el encargo—declaraba el demonio.

—¿Q-Que paso?—preguntaba aun aturdida la pelinegra mientras se tomaba la cabeza.

—Una muestra de dificultad que tendremos en nuestro próximo trabajo—fue lo único que respondió Zabuza levantándose y dirigiéndose adelante—pero no es importante ahora, debemos terminar el trabajo pagado. Así que prepárate.

Haku no entendía que es lo que decía su dueño, tampoco sabía que diablos paso, pues solo sintió un golpe en su nuca y de un momento a otro, todo se volvió oscuridad.

Pero no era tiempo de pensar, como su amo se lo dijo, es hora de trabaja. Luego podría averiguar que paso, así que se coloco su máscara y saltó hacia un árbol. Debía mantener a salvo a su señor.

De repente, la niebla empezó a volverse mas densa. El trabajo había comenzado.

…..

¡Fiz!.

El saiyajin había aparecido en su hogar improvisado, se masajeaba el cuello para aflojar la tensión. Eso fue algo emocionante.

Casi se enfrentaba a uno de los 7 espadachines de la niebla, esa hubiera sido una batalla increíble. Pero aun no podía hacerlo, debía esperar a que las cosas se calmaran un poco, no podía poner en riesgo a sus nuevos compañeros. Así que mejor trataría de encargarse el solo de esto.

O al menos tener la ayuda de Tayuyá.

—Bueno, falsa alarma. De momento—susurraba ya mas aliviado por aclarar las cosas, aunque de forma momentánea. Pues Zabuza ya lo había fichado—creo que la regué jaja—pensaba un poco apenado, pues sin querer revelo su ubicación en esta zona. Ahora debía moverse.

—Oye, ¿ahora si me dirás que carajos fue lo que paso?.

Si, ahí estaba Tayuyá, la pelirroja estaba en la entrada de la casa, no había rastro de los niños. Pero sentía la presencia de ambos adentro, pero relajados. Estaban durmiendo al parecer.

Reía mentalmente un poco, pues Karin estaría decepcionada de si misma cuando despertara. Ya que se durmió aun con la "misión de mantener la casa.

—Vamos, te lo diré adentro. Es mejor que solo tu lo sepas—mencionaba serio mientras entraba serio a la casa.

Tayuyá se exaltó un poco con esa expresión del saiyajin, esa mirada solo la tenía cuando una situación es de vida o muerte. Así que era algo en serio preocupante.

Ambos se sentaron en la cocina, asegurándose que los niños no escucharan sobre esa peligrosa situación, no querían generarles un gran miedo. Así que lo ocultarían hasta cuando se pueda.

Decir que estaba alterada era poco, pues el demonio de la niebla estaba tras de el. Hasta para ella sería un poco difícil el enfrentarlo.

—Pero que mierda todo esto—mencionaba Tayuyá irritada y llevándose las manos al rostro—el maldito demonio de la neblina tras de ti, eso es genial. Sabía que las cosas estaban demasiado tranquilas para nosotros.

—Bueno, en todo caso, debemos estar preparados. Por si llega a completar su trabajo.

—CUANDO complete su trabajo—le rectificaba la pelirroja, ella conocía muy bien la reputación del infame demonio de kiri. Hasta ahora no ha perdido un solo "encargo".

—Si, eso. En fin, la idea es que debemos estar alertas Tayuyá—mencionaba Rycelo resignado a que Zabuza venga por el—debemos poner a salvo a los dos.

—En eso estoy de acuerdo.

Ambos observaron donde estaba la habitación de ambos niños, los cuales dormían plácidamente, sin estar consciente del peligro mortal que los rodeaba ahora mismo. Descansaban tranquilamente y eso se notaba en la sonrisa de ambos.

Pero en especial la pelirroja, la cual se veía tan tranquila y serena. No como el día que la conoció.

Flashback:

Estaba sola, muy sola, la única persona que ha estado con ella desde que nació, su madre, había muerto. Drenada hasta la última gota de su chakra, consumida por completo por sus propios compañeros shinobis. Pues su habilidad especial de sanación era muy cotizada.

Con una mordida, su chakra especial curaba a un shinobi herido incluso de muerte. Esa maldita habilidad fue la que llevo a su madre a la muerte, ahora le tocaba a ella, talvez tendría el mismo destino que su madre. Pues tenía su chakra especial.

Nació en la pobreza del país de la hierba, una pequeña nación muy escondida en las espesuras de un bosque secreto. Era un infierno, nadie velaba ni se preocupaba por ella. ¿Quién se preocuparía por una huérfana?.

Nadie, absolutamente nadie. Estaba sola.

…..

La soledad, la oscuridad. Era mi única compañera.

…..

Un día solo fue llevada a la fuerza a un lugar que no conocía, un día solo la tomaron y la llevaron hasta su siguiente destino, talvez uno cruel, despiadado, incierto y horrible. Pero, ¿qué importaba ahora?. Había sufrido de varias cosas que romperían la voluntad humana hasta ahora.

Golpes, insultos, abuso físico, mental, abuso sexual. De todo.

Ya estaba acostumbrada a todo el dolor que el mundo le echaba encima, así que no seria ninguna novedad lo que seguía para ella en esta nueva "residencia". Estaba preparada para todo esto.

…..

No….no lo estaba…nunca lo hubiera estado….

…..

¡Era horrible!, no sabía que el ser humano podía a llegar a tan altos niveles de maldad, depravación y morbosidad. Aquí hacían experimentos humanos, eran tan mórbidos y enfermos, que no tenia una forma correcta para describirlos. Este lugar SI era un infierno.

A todas horas, sin ningún tipo de descanso o pausa, se escuchaban gritos de tormentos, agonía, terror, dolor e ira. No había forma de callarlos, esos alaridos no podían dejarla dormir o mantenerse despierta. Era un martirio cada segundo que pasaba, su cordura cada vez se rompía cada vez mas. Estaba tardándose, pero sentía que una pequeña parte de ella, se destruía día a día. No aguantaría mucho, moriría poco a poco mentalmente. Quería ayuda, salir de aquí viva. Quería ser salvada.

Pero esta vida no es un cuento de hadas, era la realidad, la cruel y amarga realidad. Nadie vendría por ella a salvarla como en los cuentos de hadas, estaba sola y molesta por su maldita suerte, su maldito destino y por sobre todo, toda su maldita y puta vida. Su vida era una mierda desde que nació.

Sabía que solo vivía porque de momento, era muy valiosa, por su chakra especial, el cual odiaba ahora con todo su ser. Ese chakra era el responsable de todas las desgracias de su vida, por su culpa fue que ella y su madre no fueron vistas como personas o seres humanos, sino como botiquines médicos vivientes. Llevando a su madre a la muerte y ella estaba siguiendo el mismo camino.

Ya estaba resignada a su destino, su alma y mente ya estaban rotas. Solo podía esperar su final.

…..

¿Mi final?, jajaja, era patética en esos tiempos. Me rendía tan fácil…

…..

—¡Estamos bajo ataque!.

¡Booom!.

Tras gritar desesperadamente esa alarma, el lugar explotó, llevándose a ese vigía por delante, así como al resto de sus acompañantes. Dejando un enorme agujero humeante en la pared

Por la cual dos borrones entraron a gran velocidad.

—Izquierda.

¡Slash! (X¿?).

Varias cabezas cayeron cercenadas al suelo, los bastardos no lograron liberar sus defectuosos sellos malditos. Murieron de forma rápida y sin darse cuenta.

—Al frente.

—¡Haaaa!.

¡Foooosh!.

Una ráfaga de energía salió disparada hacia el frente, desintegrando a una gran cantidad considerables de shinobis renegados, porque eso eran. No quedo ninguno.

Corrían como alma que lleva el diablo, sin parar por un solo segundo a respirar o pensar en mas opciones, tenían una misión que seguir y no se detendrían hasta conseguirlo. Una vida inocente corría mucho peligro.

Además este lugar era muy peligroso, de los mas letales en el mundo shinobi. Así que debían actuar lo mas rápido que pudieran y salir de ahí, igual o talvez mas rápido. Podrían morir si llegaran quedarse mas de lo necesario.

—Vienen por atrás.

¡Fiiiiz! (׿?).

Uno de los infiltrados dio un salto y lanzo una lluvia de kunais y shurikens. Las cuales terminaron clavados en sus rostros, además de otras partes de su cuerpo. Pero tenían otra sorpresa.

¡Booom!.

Los papeles bomba que estaban adheridos a las armas, terminaron estallando, derrumbando una parte de la zona. Creando un muro.

Eso les daría mas seguridad, bloqueando el paso a los demás asesinos que posiblemente vengan tras ellos. Aun así, debían actuar de forma rápida. Pero aún no encontraban a quien venían a buscar, ¿dónde diablos estaba?. Era la única razón por la cual habían venido en primer lugar.

—¡Tayuyá!, ¡¿estas segura de que esta por aquí?!.

—¡Que si maldita sea!—respondía la pelirroja molesta y bravucona, buscaba algo con desesperación. Estaba usando su sello maldito liberado hasta el nivel dos—¡eso me dijeron mis informantes!.

—¡Tus informantes estaban locos, mujer!—respondía acelerado el pelinegro—¡eran de esos monstruos!.

—¡Ya te dije que algunos aun mantenían un poco de su lucidez mental!—respondía de igual forma la pelirroja, buscando desesperadamente por todos lados con su mirada—¡esta aquí!. ¡estoy segura!.

Siguieron corriendo de forma veloz, exaltados, esperando que solo siguieran apareciendo renegados y monstruos. Seria un grave problema si el líder llegara a aparecer.

No fue nada fácil, pero tras mucho esfuerzo. Lograron ganarse a la vulgar y grosera ninja maldita, logrando que abandonara su anterior vida. Abandonando a su dueño, Tayuyá, cuando al fin decidió seguir una nueva vida con este dúo de tarados (así es como ella cariñosamente los llamaba) decidió ser honesta y contarles todo respecto a ella y sus habilidades. Eso incluía las características del sello maldito.

Era algo atroz e inhumano en opinión suya, pero mas terrorífico era el saber quien es su creador y dueño. El sannin de las serpientes Orochimaru.

Rycelo y Ranmaru palidecieron cuando se enteraron, eran obvias las razones. La infame reputación de Orochimaru era conocida en todo el mundo.

—¡Ranmaru!, ¿puedes ver algo?—preguntaba el pelinegro acelerado.

—¡Podría si bajaran un poco la velocidad!—respondía el niño en su espalda—¡van demasiado rápido!, ¡apenas y puedo rastrear y localizar a quienes nos atacan!.

—¡No podemos hacer eso mocoso!—respondía la pelirroja sin parar y viendo por todos lados—¡debemos encontrarla antes de que los imbéciles dueños de este lugar vengan!.

—¡¿Crees que ese infeliz de Orochimaru venga aquí?!—pregunto Rycelo.

—¡Van dos de sus bases ocultas destruidas, por ti!—respondía la pelirroja aun molesta—¡¿tu que crees?!.

—¡¿Por qué diablos todos me culpan de TODO?!—preguntaba molesto y alterado el saiyajin.

El trio corría por todos lados de la base, buscando a quien Tayuyá tanto quería rescatar. Pero armaban un caos durante el camino.

Destrozaban distintas zonas, habitaciones y paredes, a veces el suelo. Destruían a los guardias de la base sin piedad, pues eran shinobis que usaban sus habilidades solo para matar y otros crímenes. Por eso seguían destruyéndolos.

Claro que tenían bien tapado a Ranmaru para que no viera tanta violencia, aunque era algo ilógico e innecesario. Tenía ese doujutsu raro después de todo.

—¡Veo algo!—exclamó el niño, haciendo que ambos pararan.

—¿Dónde?—preguntaba desesperada Tayuyá.

—E-En una zona baja—respondía un poco mareado el niño, todo este tiempo ha sido zarandeado por la velocidad usada—no se si sea ella…

—Vamos de todas formas—ordenaba Tayuyá.

¡Booom!.

Ambos se cubrieron y a Ranmaru, para evitar lastimarse, pues una pared explotó cerca de ellos, cuando se reincorporaron, habían varios shinobis renegados saliendo del agujero. Pero de entre ellos, había uno que sobresalía. Y ese le generaba mucho terror a Tayuyá.

Calmado, una sonrisa maliciosa, cabello blanco con una coleta blanca y unos lentes redondos. Ese tipo era muy peligroso y Rycelo lo sabía.

—K-Kabuto…—susurraba una aterrada Tayuyá.

—Vaya, miren a quien tenemos aquí. La traidora de Tayuyá—empezaba a hablar con un tono malicioso la mano derecha del sannin de las serpientes—has roto el corazón de Orochimaru-sama, ¿sabes?. Tu, una de sus élite. Dejándolo sin dudar atrás y sin protección, no es muy profesional de tu parte Tayuyá. Que vergüenza—decía con un tono de decepción fingido, en eso miro a sus acompañantes. Sonriendo mas al saber de quien se trataba uno de ellos—pero miren a quien tenemos aquí, a la oveja negra de los Bardock. El infame y asesino Rycelo.

Ante esa revelación, ambos se sorprendían, no por su identidad, bueno, Tayuyá si, pero mas era por su crimen. ¿Rycelo era un asesino?, bueno, era un poco creíble al verlo eliminar a tantos de estos sujetos. Aunque estos lo merecían.

Tayuyá no sabía como reaccionar, ante eso pues tenia miedo de ese sujeto, aun con todo el poder de la marca maldita, no sabía si podría ganar. Puesto que no por nada era la mano derecha de Orochimaru.

¿Cuánto poder y habilidad ocultaba?.

Su personalidad le ponía los nervios de punta, su misteriosa y enigmática forma de ser, no le dejaba ver o sentir sus verdaderas intenciones. Tal parece que solo Orochimaru podía entender su mórbida forma de ser.

Pero bueno, por eso existía ese dicho popular. "Entre locos se entienden".

Rycelo sentía las dudas de Tayuyá y el miedo de Ranmaru, debía ponerlos a salvo, en especial al niño. Quien sabe que depravados e inhumanos experimentos haría con el, al enterarse de su extraño doujutsu. No quería imaginarlo.

Así que para sorpresa de los presentes, se desato el bulto de su espalda y se lo paso a Tayuyá. Ambos no sabían que pensaba ese chico.

—Ve, rápido. Ranmaru te llevara—susurraba a ambos, sorprendiéndolos a ambos—me encargare de esos imbéciles.

—¿Qué?, ¡no!. Te mataran—respondía Tayuyá alterada pero también susurrando.

—No hagas tonterías…—pedía Ranmaru suplicante.

—Oh vamos chicos—decía sonriente y tranquilo—¿cuándo he hecho alguna ton…?, ¡HAAAA!.

¡Foooosh!.

Sin que nadie se lo esperara, volteó rápidamente con las manos extendidas. Generando una potente ráfaga de viento que golpeo a todos y los mando a volar.

Terminaron atravesando otra pared cercana.

—Bien, hora de divertirme—decía Rycelo un poco mas animado—hagan lo que les dije, luego nos reuniremos.

¡Fooosh!

Encendió su aura y salió volando adentrándose a ese mismo agujero.

—Tsk. Ese maldito imbécil—mascullaba molesta y preocupada Tayuyá, empezando a correr. Con Ranmaru ahora en su espalda—vamos enano, sígueme guiando.

—Rycelo….—decía Ranmaru muy preocupado por su mejor amigo, casi hermano mayor. Posiblemente estaba en peligro.

—Ya lo oíste, el mismo lo dijo. Nos alcanza luego—le respondía también algo preocupada, pero no tenía tiempo para esto. Debía encontrar a esa persona—ahora necesito que me guíes a esa persona.

Ranmaru se limpió las lagrimas de sus ojos y decidió confiar en su amigo, el les dio una misión y debían completarla. Así que lo harían.

La encamino por una serie de túneles subterráneos, casi parecía un laberinto enorme, pero gracias a los ojos de Ranmaru, lograron llegar directo al sitio. Sentían el vibrar de todo el lugar hasta allá abajo, lo que significaba que la pelea de Rycelo era muy dura, cosa que los preocupaba, pero decidieron hacerle caso. Debían seguir adelante.

Ahora caminaban por un pasillo cavernoso y largo, había muchas celdas ahí. A Tayuyá le llegaron muy malos recuerdos al verlos, pues ella también fue presidiaria ahí. Ranmaru trato de asomarse y ver mejor, pero no pudo. Pues la pelirroja le bajo la sabana en la cara.

—¡Oye!, ¿Por qué…?.

—Mantén el rostro oculto mocoso idiota, no deben descubrirte. Seria peligroso.

Era verdad, si llegaran a ver ese extremadamente raro doujutsu, seria el fin para Ranmaru, pues Orochimaru se interesaría en el y lo volvería su nueva victima de sus mórbidos experimentos. No sería un buen final para el niño.

Aunque no era del todo por ello, sino porque en algunas celdas, habían cuerpos, muchos de ellos. Algunos estaban frescos, otros mucho tiempo en descomposición. Así que prefería evitar que el niño sufriera aun mas traumas, el no debería estar aquí, un pensamiento que compartía con Rycelo, pero Ranmaru era así de terco. Donde iba Rycelo, iba el también. No podía dejar al saiyajin solo al ser sus ojos y oídos.

No lo admitiría, pero le agradaba y preocupaba el mocoso pelimorado. No le iba a crear otro trauma con este horrible panorama.

—Puedo ver un flujo de chakra—informaba el pelimorado al sentir la energía de alguien cercano—esta cerca.

—¿Dónde?—preguntaba Tayuyá observando por todos lados.

—Unos metros al norte—respondía el niño.

La pelirroja fue hacia donde el niño le menciono, había una celda abierta, esto la preocupo bastante, pero decidió entrar. Aunque se confundió al no ver nada ahí dentro.

Hasta que vio como algo se movía debajo de lo que podía considerarse cama, alzo una ceja en confusión, pero luego se cruzo de brazos y suspiro aliviada. Conocía ese habito de cierta persona, su antigua compañera de habitación. Así que se alegro internamente de verla.

—Karin, sal de ahí. Soy Tayuyá.

Cuando termino de avisar, alguien empezó a salir debajo de la cama, era aquella nerd pelirroja, a pesar de las ligeras muestras de maltrato y uno de las lunas de sus lentes estaba rota, estaba técnicamente bien. Eso le dio un poco de alivio a la pelirroja mayor.

Karin la observaba asombrada, porque reconocía esa forma demoniaca. Pero que ya estaba acostumbrada.

—¿T-Tayuyá…?—preguntaba incrédula la pelirroja menor, asombrada por la presencia de la mayor. Creía que jamás volvería a verla—¿Cómo….?.

—No hay tiempo, hay que salir de aquí. Este lugar pronto se volverá historia.

Karin se asusto por esa información, pero también se asombro cuando Tayuyá de sorpresa la agarro con uno de sus brazos y la cargaba debajo de el. Corría lo mas rápido de podía.

El lugar seguía temblando, Rycelo aun seguía luchando y de forma férrea, eso le daba alivio al dúo, pues sabían que seria mas preocupante el hecho de no haber estremecimientos. Aunque Karin estaba asustada por el hecho de que todo tiemble.

—¿Salida Ranmaru?—preguntaba de la nada Tayuyá, confundiendo a Karin.

—¿Ranmaru?—preguntaba confundida y una ceja alzada.

—A unos 120 mtrs al sur.

Esa voz salida de la nada, asusto a la pelirroja de lentes, hasta que al fin noto algo a lo que no le presto atención en primer lugar. Un enorme bulto envuelto, era una sabana blanca. Eso no lo había notado antes, pero palideció, cuando tuvo una visión terrorífica de en interior de esa cosa, se había descubierto un poco por la velocidad a la que iba. Y ahí los vio.

Unos ojos rojos sangre, brillando de forma terrorífica y macabra, ese par la veían fijamente.

—¡Bien!, ¡vámonos de una vez!—declaro la pelirroja con determinación.

—Oh, ¿tan pronto?.

…..

Nunca en mi vida, había sentido tanto terror. La muerte era más aliviadora.

…..

Todos tres estaban aterrados, dos porque sabían quién era ese sujeto y Ranmaru, porque podía sentir un chakra enfermo, oscuro y maligno. Nunca en su joven vida sintió tanto terror como en este momento.

Había venido en persona, aquel ser repugnante y codiciosa, aquel que casi todo el mundo tiembla al escuchar su nombre. El maldito Sanín traidor cuyo animal representaba perfectamente su retorcida personalidad y su naturaleza traicionera.

Orochimaru.

El maldito demente estaba ahí, con su típica sonrisa tenebrosa, degenerada y enferma. Que este ahí, dejaba algo muy en claro. Estaban jodidamente muertos.

Maldita sea….—mascullaba molesta y aterrada la pelirroja mayor—¡estábamos tan cerca!—se quejaba al saber que un poco mas y hubieran escapado.

—Mi pequeña Tayuyá, haz vuelto a casa. Con un pequeño presente por lo que veo—mencionaba malicioso el sannin de la serpientes, refiriéndose claramente a Ranmaru. El cual se oculto tras las mantas muy asustado—estoy agradecido por eso, pero lastimosamente, no puedo perdonar tu traición. Debo dar el ejemplo de obediencia.

Caminaba tranquilamente, sintiéndose el mas poderoso del lugar, rodeaba al trio, el cual estaba muy aterrado. Tayuyá y Karin, mas que Ranmaru, pues sabían que ese monstruo era alguien infame y cruel, no dudaría en cumplir sus palabras. Los mataría en este momento.

Orochimaru se reía por esto, estaba al tanto del miedo que su presencia generaba en quien tuviera al frente. Era una delicia para el.

¡Snap!.

Pero una confusión les llego a los tres, cuando el sannin chasqueo los dedos. Solo para aumentar el terror de los tres.

Había aparecido un nuevo sujeto, casi tan algo como Orochimaru, sus ojos eran grises y no tenían vida, con cabello blanco. Dos puntos estaban situados en su frente. Traía un uniforme similar al de los cuatro del sonido, pero mucho mas estilizada y abierta en el pecho. En el cual se notaba una tatuaje que representaba la tierra.

Ahora si Tayuyá estaba muy aterrada, había venido el segundo mas poderoso de todo el grupo Orochimaru. Ese tipo, ¿Cómo diablos estaba parado?. Se supone que a pesar de su poder y Kekkengenkai muy útil, estaba muy convaleciente. No debería estar aquí.

—Kimimaro…—decía en voz baja y muy alterada, no tenía ninguna oportunidad contra ese sujeto. La iba a matara—¡Rycelo!, ¡¿Dónde mierda estas pedazo de basura!? —gritaba internamente asustada.

El peliblanco la miraba de forma despectiva, hostil y desagrado. No había duda que la odiaba por abandonar el grupo.

—¿Sorprendida?—pregunto Orochimaru confiado y manos en los bolsillos—yo también, me tomo de sorpresa, el hecho de que pueda mantenerse en pie. Pero es algo bueno en realidad.

—Mi lealtad y vida es de Orochimaru-sama, nada mas. No me dejaría matar por esta enfermedad—respondía con su típico tono calmado, pero muy amenazante y hostil—no puedo morir, no ahora. No hasta lograr que Orochimaru-sama logre sus objetivos.

El sannin sonreía tenebrosamente por esas palabras, este chico era su mas fiel peón de forma confirmada. No había peligro de rebelión con el.

—Gracias Kimimaro-kun, me siento halagado por tus palabras. Me siento seguro contigo—agradecía de forma hipócrita la serpiente humana—ahora se que no eres como ella, puedo confiar en ti. ¿Crees que puedas encargarte de esto?.

Kimimaro no respondió, solo hizo algo que asusto aun mas al grupo, el tatuaje en su pecho brillo como lava por unos segundos, expandiendo unas cuantas líneas en ella. No fue un cambio físico muy notorio, pero si en poder. Había incrementado.

Ranmaru y Karin estaban muy aterrados, ya mismo se desmayaban, solo de milagro aun no lo hacían. Tayuyá apretaba sus dientes y puños en resignación e impotencia, pero no iba a dejarse matar tan fácil, aun cuando muriera. Lo haría peleando.

—Tsk. Patética ilusa—decía Kimimaro de forma hostil—pero ¿qué podría esperarse de una traidora?, no tienes moral u honor. Solo eres un animal.

—Mírate en un espejo primero, idiota, ¿moral?. No seas hipócrita—respondía divertida y burlista, decidida a pelear hasta la muerte—prefiero ser una traidora o animal, incluso una mancillada. Todo eso es mejor que ser la mascota del pedófilo que defiendes.

Kimimaro apretó los dientes en molestia, esta mujer inmunda no solo lo insulto a el, sino que se había atrevido también a Orochimaru. A quien le debe la vida lealtad por salvarlo.

Esa ofensa no se la iba a permitir.

El sannin solo veía esto con una sonrisa, la verdad los insultos no le afectaban en nada. Solo eran palabras sin ningún valor, que resbalarían de su ser. Si le importara la opinión de la gente, hace tiempo hubiera abandonado sus experimentos. Lo único que le importaba en realidad, era lograr sus objetivos, todos ellos. No pararía hasta lograrlos.

—Vas a pagar por esas tonterías que has dicho Tayuyá—amenazaba el peliblanco muy enojado—tu vida y la de esos mocosos termina hoy.

—Espera Kimimaro—detenía el sannin a su lacayo, el cual acepto sin regañadientes—deja vivo a esos niños, en especial al que esta en la espalda de Tayuyá. Siento que puede ser especial—ordeno con su siempre maliciosa sonrisa.

—Como ordene, Orochimaru-sama.

Los niños se aterraron mas tras esas palabras, Ranmaru por ese tono de voz tan malicioso dirigido hacia el. No podía imaginar toda las atrocidades que el inhumano sannin haría contra el, lo estudiaría muy profundo, tratando de sacar todos los secretos de sus ojos. Eso le aterraba.

Sin sus ojos especiales, no sería nada útil para Rycelo. Ya no sería sus ojos.

Tayuyá apretó los dientes en ira y horror, se coloco en posición de combate, dispuesta a pelear. No le cedería al par de mocosos de forma fácil, Rycelo la mataría si lo hiciera. Ranmaru era muy importante para el y Karin, se esforzaron bastante, casi muriendo para encontrarla. No era justo que ahora la cedieran fácilmente.

—Tch. Pura mierda es esta situación—mascullaba la pelirroja muy tensa.

El silencio era palpable, casi se podía cortarla de lo densa que era. Pronto se libraría una batalla que claramente ganarían Orochimaru y su mas fiel lacayo.

Tenía bien empuñada su flauta, dispuesta a usarla en esta batalla contra sus enemigos.

¡Fuuuuz!.

Tayuyá apretó mas la dentadura y los niños se asustaron aun mas.

Pues Kimimaro salió disparado contra el trio, para mas terror de los tres, largas estacas de hueso salían de sus brazos. Fuertes y filosas, dejaban una línea de corte en cada avance, hasta ligeras chispas por los roces. Sin duda los mataría con solo uno de sus golpes.

Ya estaba, la pelirroja no se iba a ir de este mundo sin pelear. Al menos destrozaría uno de sus brazos.

Pero no fue necesario.

Pues ni bien llevaba la flauta a su boca, cuando un fuerte estremecimiento azoto el lugar, deteniendo de golpe a Kimimaro, que no se esperaba un terremoto en este momento. Pero dos de sus victimas sonreían al saber que no se trataba de un terremoto.

Tayuyá sonreía confiada y Ranmaru aliviado y feliz, Karin no sabía quien era el dueño. Pero su energía era sorprendente.

¡Era inmensa!, benevolente, muy positiva, pero entendía una cosa, esa energía no era chakra. Era algo mas, algo diferente y nuevo para ella, pues no sabía como describirlo. Solo estaba segura de una cosa.

El dueño de esa energía tan rara, no era mala. Era una muy benigna.

¡Broooom!.

Para sorpresa de Orochimaru y los demás, el techo cedió y cayo sobre un sorprendido Kimimaro, que no pudo actuar velozmente y por lo tanto, quedo sepultado por todos los escombros. Salvando al trio de una muerte segura, al menos de momento. Porque aún estaban en territorio enemigo.

Para sorpresa y molestia de Orochimaru, no solo fueron escombros los que aplastaron a Kimimaro, sino el resto de sus subordinados. Kabuto y el resto del ahora trio del sonido.

Estaban gravemente heridos e inconscientes, como si hubieran peleado contra un monstruo infernal. Cosa que no se equivocaba del todo.

—¡Hey!—Rycelo se asomaba de cabeza por el agujero, sonriendo como siempre. Aunque estaba un poco herido—¡vamos!, ¡debemos irnos de aquí pronto!.

—¡Ya era hora imbécil!—reclamaba Tayuyá con una sonrisa.

—¡No se irán de aquí!.

Un furioso Orochimaru se lanzaba contra el ahora cuarteto, sacando su espada kusanagui de su boca. Esperanzado en cortar a esos atrevidos e irrespetuosos chicos.

¡Slash!.

¡Clank!.

Rycelo había saltado del agujero, para luego dar un salto recto contra el sannin, empuñando su espada. La cual desenvaino velozmente, chocando con la hoja de la kusanagui. Sorprendiendo al sannin de las serpientes.

Se supone que su kusanagui era una espada que lo corta todo, nada podía frenar su filo. ¿De donde salió esta espada?.

Esa espada….¡pudo bloquear mi kusanagui!—pensaba muy sorprendido Orochimaru, viendo como el choque sacaba algunas chispas. No era posible que esa espada rivalizara con la suya—¿qué diablos es esa espada?, ¡¿de donde la saco?!.

Ambos forcejeaban entre si, tratando que sus espadas no cedieran. Se notaba el sobreesfuerzo de ambos, pues apretaban sus dientes y tensaban los músculos de sus brazos. Eran dos monstruos en cuanto a poder.

El trio veían con sorpresa y nerviosismo ello, pues Rycelo estaba conteniendo a uno de los legendarios sannin, Orochimaru. Uno de los mas infames, pero también, mas poderosos shinobis del país del fuego. Eso era de asombrar.

¡Clank!.

Tras un esfuerzo mas, se alejaron de un fuerte empujón. Pero Orochimaru no se quedaría así no mas.

¡Estilo de viento!: ¡jutsu gran vendaval!.

Un poderoso tornado se genero por parte del sannin de las serpientes, dirigiéndose contra el cuarteto. Pero claramente Rycelo no dejaría que nada le pasara a sus amigos.

En uno de sus pies, empezó a cargar ki, salto y dio un giro cogiendo impulso. Lanzando una esfera de energía enorme.

—¡Ha!.

¡Booom!.

Ambas técnicas colisionaron, generando una poderosa explosión, la cual se llevo por delante a Orochimaru y sus inconscientes lacayos. Rycelo había actuado rápido y golpeo con mucha fuerza el suelo, eso levanto un pedazo de el. Eso creo una barrera que los protegió.

Aun así, abrazo a todos de forma protectora, no iba a correr riesgos innecesarios. No quería perder a sus valiosos amigos.

—Bien, tenemos un poco de tiempo. ¡Vámonos!—exclamo su orden el saiyajin cuando el humo se disolvió un poco.

Sin esperar un segundo, tomo a Tayuyá de la cintura (tenía a Ranmaru en su espalda) y a Karin bajo su otro brazo. Dio un gran salto, saliendo de ese lugar por el agujero. Apenas aterrizo y comenzó a correr a toda la velocidad que su estado lo dejaba.

Pues estaba algo herido, algunas de sus heridas sangraban ligeramente, excepto una que bajaba a un lado de su rostro, por debajo de su pañuelo. Parecía una pequeña cascada, su ropa no era muy diferente. Estaba un poco rasgada, pero en si estaba bien, pues no parecía muy afectado por eso. Pero sus dos compañeros lo veían muy preocupados.

Pero no era tiempo para eso, pues debían salir de este lugar lo mas pronto posible. Las cosas podrían ponerse mas peligrosas si se quedaban un solo segundo mas.

—¡Atrápenlos!, ¡no los dejen escapar!—ordenaba Orochimaru furioso, sus mejores lacayos aun estaban inconscientes en el suelo. Solo quedaban los de bajo poder.

Pero estos no eran nada, caían fácilmente. Pues no trabajaba solo.

Fuuuu….

¡Broooom!.

Fueron repelidos y dispersados por una enorme maza, otros aplastados por dos gigantescos pies. Y otros fueron arrastrados por unas enormes manos.

Eran los demonios convocados de Tayuyá, la cual los estaba controlado con las melodías de su flauta. Aunque era un poco difícil al estar siendo cargada a una inmensa velocidad, pero igual podía hacerlo. Los niños por otro lado, estaban por vomitar. Estaban siendo demasiado zarandeados.

—¡Vomitan encima de mí y los mato!—advertía furiosa la pelirroja agitando su flauta.

Los niños no respondían al estar concentrados en mantener sus comidas dentro de sus estómagos.

—¡Tayuyá!, ¡no dejes de tocar!—pedía alterado el pelinegro.

—Tch.

La pelirroja volvió a tocar su flauta, volviendo a controlar sus invocaciones. Estas les abrían paso con su fuerza bruta, llevándose por delante a prisioneros, guardias y paredes. Porque ya no iban en línea recta.

Querían salir de ahí lo mas rápido posible, esta era la forma mas adecuada. No querían caer en las manos de ese lunático.

¡Broooom!.

La bloqueada entrada de la cueva estallo, del humo salieron los tres demonios y tras ellos, su invocadora y amigos. Rycelo salió tan rápido, que sus pies derraparon por la velocidad. Estaba muy acelerado.

Sin ninguna pisca de delicadeza, soltó a sus compañeros, los cuales cayeron pesadamente al suelo. Eso no le gusto a la invocadora.

—¡Oye idiota!, ¡ten mas delicadeza!—le reclamaba mientras su sello se desactivo y sus demonios desaparecieron.

Rycelo no le presto atención, en eso hizo algo que a Karin le llamo tanto la atención. Empezó a cargar ki en ambas manos.

Abrió sus llamativos ojos carmesí de gran manera, cuando sintió su energía vital, todo su cuerpo sintió una enorme descarga, pero no una hostil. Sino una cálida, agradable y desconocida. Algo que jamás llego a sentir en alguna otra persona.

Veía la espalda de ese sujeto desconocido frente a ella, mientras era iluminado un poco por las energías que se cargaban de sus manos. Lo veía y por cada segundo que pasaba, era mas y mas agradable y seguro. Su espalda, era como un enorme y resistente muro, que nadie podía derrumbar o traspasar. Cosa que la hacía sentir muy segura.

Este chico….—pensaba muy asombrada e impactada.

—¡Haaaaaa!.

¡Foooooosh!.

Tras ese potente grito, extendió ambas manos al frente, de la cual salió disparada una potente ráfaga de poder en forma de formado. La cual se dirigía hacia aquella parte de la cueva.

¡BOOOOM!.

Una poderosa explosión se genero tras el choque contra ese lugar, la cual creo una poderosa onda de choque, la cual agitaba el lugar con sus fuertes vientos generados, casi todo el lugar era destruido, pero por suerte no lo fue. La cueva fue totalmente sellada por el ataque.

Orochimaru no saldría de ahí muy pronto, aun con sus poderosos jutsus. Debería de usar otro camino para salir, pero mejor no se confiaban, así que ambos tomaron a cada niño en su espalda y siguieron corriendo, alejándose del lugar lo mas posible. No querían llevarse una terrible sorpresa por bajar la guardia.

Se detuvieron cuando ya habían varios kilómetros de distancia.

—¡Peeeew!—el saiyajin se sentó de golpe en el suelo, estaba muy cansado por todo este loco día. Se había esforzado demasiado—¡esto fue una locura!.

—Al menos salimos con vida—respondía mas calmada la pelirroja mayor—y creo que esa serpiente no va a salir rápido de ahí, esas son buenas noticias. O eso creo.

—E-Estuvo muy cerca…—mascullaba un muy asustado y nervioso Ranmaru, fue demasiado para el. Se retorcía un poco mientras parecía un capullo.

El trio ahora respiraba en paz y tranquilidad, siendo la diferencia, que ahora Rycelo se acostó relajadamente en el pasto. Quería descansar y recuperar sus energías, estaba muy cansado y bajo de ki. Este fue el día mas agotador que ha tenido en toda su vida, los demás estaban igual. Merecían este descanso.

Aunque había alguien que no dejaba de ver al pelinegro, esa era la pelirroja nueva. No despegaba su vista del saiyajin que seguía respirando muy agitado.

Para ella, esto era nuevo, nunca en su vida había sentido una energía similar, pudo sentir que no era chakra, era un tipo de energía raro, pero cálido y fuerte. Eso le dio mucha curiosidad, ¿de donde había salido este chico?. No era normal el que alguien tuviera ese tipo tan elevado de energía y tener un alma pura, pues el poder normalmente corrompe a su dueño, volviéndolo alguien de mala voluntad. Pero parecía que no era el caso de Rycelo.

Pues tenía un poder inmenso y masivo, pero su energía seguía siendo muy pura y amigable. Eso era algo extremadamente raro de ver en el mundo ninja.

—Carajo….—se quejaba un poco Rycelo mientras se sentaba, aun estaba ligeramente herido. La única de consideración era la de su cabeza—esto duele un poco….

—¿Estas bien?—preguntaba preocupado Ranmaru, saliendo de su capullo de mantas y acercándose al saiyajin. Su amigo estaba herido—eso se ve mal—menciono cuando le quito el pañuelo de su cabeza, asustándose mas al ver un corte a un lado. Era un poco profunda—deberemos ver a un medico en el próximo pueblo.

—¿Tan mal se ve?—preguntaba un poco adolorido el saiyajin—la verdad no creo que sea necesario.

—¡Claro que si!—regañaba molesto el pelimorado, la terquedad de su amigo era muy grande—estas muy herido y agotado!.

—Esta bien, esta bien. Lo hare—respondía nervioso y un poco asustado por el temperamento un poco volátil de su pequeño protegido—pero no te enojes tanto.

Ambas mujeres observaban divertidas la interacción de ambos varones, pues era muy curioso ver como el niño era quien sermoneaba al adolescente. Cosa muy rara y extraña.

—Es alguien muy interesante—susurraba Karin un poco divertida.

—Y que lo digas—mencionaba Tayuyá en igual divertida por el "dúo de tarados" con quien había convivido estos meses.

Tras descansar un poco, retomaron su camino, debían seguir alejándose de ahí. No debían dejar que esa serpiente y sus secuaces los atraparan.

Hasta que llegaron hasta la frontera de el país de la hierba, que era donde estaba la base que Karin tenía bajo su responsabilidad. Ahora estaban a salvo y era cuando debían seguir sus propios caminos.

—Pues bien, hasta aquí llegamos. Nuestros caminos se separan—mencionaba sonriendo ligeramente—hasta otra ocasión.

—Fue divertido mientras duro—mencionaba Ranmaru en la espalda del saiyajin, como siempre envuelto en esa mantas. La verdad le empezó a agradar Tayuyá—¡nos vemos!.

Ambos se despidieron tomando un camino diferente, dejando paradas a ambas pelirrojas. Las cuales solo los veían irse, Karin estaba un poco triste de conocer muy poco al saiyajin de energía tan rara, pero agradable. Hubiera querido hacerlo mas.

Mientras que Tayuyá alzo una ceja alzada, hasta que suspiro y se dirigió hacia el dúo. Agarrándolos a ambos de sus cabezas.

—¡Aaagh!, ¡oye!—reclamaba el niño pataleando en el aire—¿cuál es la idea?.

—¡Ay!, ¡espera!. ¡duele bastante!—se quejaba el saiyajin adolorido, pues la chica lo agarro cerca de su herida—¡Ranmaru tienes razón!, ¡debo ir a un médico cuanto antes!. ¡Esto duele demasiado!.

—¡Te lo dije!—mencionaba el niño aun pataleando en el aire.

Era una escena cómica ante la vista de la pelirroja menor, quien estaba incrédula por lo que veía. Pues era increíble ver como un ser tan fuerte como Rycelo, era tratado de esa forma tan familiar y cercana. Cuando normalmente, un ser así la mataría por tal atrevimiento. Vio a Orochimaru hacerlo muchas veces.

Creía que el saiyajin las masacraría por tratarlo de tal forma, estaba aliviada de que no fuera así. Aunque era gracioso.

—Oigan los dos, lo he estado pensando bien estos últimos días. Así que considere mejor las cosas—mencionaba Tayuyá suavemente, mientras sostenía a los adoloridos chicos. Los cuales no sabían como salirse de su agarre—creo que seria mejor si seguimos como grupo, Orochimaru con seguridad, vendrá tras nosotras. Eso no seria bueno.

—Es verdad, va a querer matarnos. Porque no querrá que revelemos sus secretos—aportaba Karin acomodándose los lentes—al igual que ustedes dos, pues ya saben demasiado. Eso los vuelve un peligro para el y sus planes.

—Así que, ¿Cuál es su opinión?—preguntaba Tayuyá tranquila.

—¡Aceptamos!, ¡aceptamos!—exclamaban ambos adoloridos, pues la pelirroja les apretaba demasiado la cabeza. Aunque no lo hacia adrede—¡pero ya suéltanos!, ¡nos duele mucho!.

Tayuyá sonrió de forma imperceptiva y soltó a ambos, pues ya habían aceptado. Ranmaru se tomaba su pequeña cabeza adolorido, mientras que Rycelo estaba acostado, pues su herida a pesar de haber dejado de sangrar, dolía mucho. En serio debía ver a un médico cuanto antes.

Pero en eso, Karin se acercaba, Rycelo lo noto al sentir esa pequeña presencia. Sabia que se trataba de la niña que Tayuyá tanto les rogo salvar, pues ahora eran cuatro en lugar del grupo de tres. Le alegro que su "misión" tuviera éxito.

Aunque le sorprendió un poco un poco la naturaleza de su chakra.

Es igual al de Kushina-san—pensaba sorprendido de sentir una presencia similar.

Si era una energía muy basta y especial, como la de su madrina (ahora su madre aunque no lo sabía todavía). A pesar de que su cuerpo era pequeño y débil, por lo que solo emanaba poco, tenía mucho chakra dentro de si. Reservas de chakra enormes, como los de su madrina y Naruko. ¿Podría ser una Uzumaki?.

No lo sabía, pues a pesar de conocer a Kushina, no sabía como era ella físicamente, ni ella ni el resto de las personas, obvio por su ceguera. Solo se daba una ligera idea al palpar los rostros con sus manos. Pero de ahí nada mas.

No sabía de que color tenían sus ojos, cabello o su complexión física. Solo sabia de ellas por sus presencias y sus voces.

Hubiera seguido así, pero algo lo saco de su trance. Algo rozaba sus labios, no sabía que era, pero le llamo su atención. Pero sabía que era Karin al sentir justo en frente de el.

—Muerde—ordeno la pequeña Karin.

—Eh, ¿Qué…?.

—Yo tengo una habilidad especial, por eso Orochimaru me tenia ahí encerrada. Era muy útil para el—informaba Karin tranquila, su antebrazo era lo que sentía en sus labios. Karin esperaba que la mordiera y así sanarlo—se llama Mordida de curación, sin importar que tan herido estés, o que tipo de energía poseas, serás sanado de inmediato. Pero debes morder cualquier parte de mi cuerpo.

Rycelo no se sorprendió, esa información ya la sabía porque Tayuyá se lo informo. El también saco la conclusión de que por eso Orochimaru la mantenía secuestrada, sin que nadie mas que Kabuto supiera de ella. Era un elemento muy importante.

También sabía del método que debía usarse para usarlo, que era mordiendo a su usuaria. Le dio repugnancia y rabia cuando Tayuyá le conto, las veces que vio como varios de los seres de las prisiones, como chacales se abalanzaban contra ella para morderla. Dejándole horribles marcas por todo el cuerpo, imposibles de borrar al quedar bien sentadas en su piel. Eso le dio mucha rabia a Rycelo.

Alguien tan joven e indefensa, no debía de soportar tales castigos y sucesos horribles. Lo mas probable era que tuviera traumas demasiado severos.

Para asombro y algo de temor para Karin, el saiyajin tomo su pequeño y delgado brazo con ambas manos, pero para su extrañez, no la mordió. Con una mano le subió la manga y con la otra, empezó a pasar suavemente sus dedos en la piel de ella. Cosa que la avergonzó mucho.

Pero ahí no quedo, para mas de su vergüenza, soltó su brazo y con ambas manos, tomo su rostro. Empezando a bajar lentamente hasta su cuello. Su ceño se fruncía cada vez que seguía tocando, hasta que decidió dejar de tocar. Pero su rostro de inmediato cambio a una sonrisa brillante.

—Te lo agradezco, pero no gracias. Estaré bien—mencionaba el saiyajin levantándose pesadamente, dejando asombrada a Karin por esa respuesta, pues no se la esperaba. Creyó que haría lo mismo que todos y morderla sin dudar—mejor iré al médico de alguna aldea cercana.

—Pero, ¿por qué?. ¿Te da asco mis cicatrices?—preguntaba al creer entender el porque no lo hizo y no lo culpaba, esas horribles marcas en su piel era horribles. Le dolió un poco aquello—se que son feas, pero…

—Yo no…

—¿Eh?—pregunto la pequeña al ser interrumpida.

—Yo no seré el responsable de dejar mas marcas sobre tu piel—respondía Rycelo al terminar de levantarse y "mirar" tranquilo a la pelirroja menor—además mírame, estoy bien. Aun puedo caminar—el mencionado se fue de ahí, pasando hacia un Ranmaru que ya estaba envuelto en su sabana. La cual Rycelo tomo y sin dudar la colgó en su espalda—vámonos de una vez, quiero que me curen, comer y descansar. Estoy exhausto.

Empezó a caminar tranquilamente, hasta empezó a silbar una tonada ligera. Cosa que alegro un poco el ambiente, tanto asín que el niño se durmió de inmediato en su espalda. Al menos uno podía hacerlo

Karin aun estaba sentada en el suelo, viendo como el pelinegro se alejaba, con los ojos bien abiertos por esas palabras. No se la esperaba.

Creía que como todos, se lanzaría contra ella y la mordería de forma dolorosa, solo buscando el sanarse sin importarles del maltrato físico que le hacían por lograrlo. Solo pensaban en sus propias vidas y nada mas.

Pero al igual que Tayuyá, Rycelo tampoco lo hizo, el decidió no ser parte de aquellos quienes marcaban su piel y le causaban dolor en su vida. El era alguien diferente, alguien bueno. Su propia energía lo demostraba.

Era cálida, protectora y muy grande, casi abarcaba toda la zona. Era increíble.

Pero de repente.

Sintió un ligero estremecimiento, pudo sentir como esa energía había sido cambiada por unos cuantos segundos, a una maligna y muy cruel. Cosa que la aterro muy poco, pues esa energía era mas aterradora que la del Orochimaru. Eso la aterro un poco.

Pues observo como de momento, una energía negra con violeta, rodeaba su cuerpo como una violenta llama. Su cabello se había erizado, además de haberse alargado mucho y su piel se había oscurecido un poco, Ranmaru había desaparecido y en su lugar, un símbolo enorme aparecía en su espalda. El del cielo.

—Iba a gritar, pero de repente, la energía volvió a la normalidad y Rycelo también. Hasta Ranmaru estaba plácidamente dormido en su espalda.

¿Qué fue eso?—se preguntaba mentalmente conmocionada—¿un genjutsu?.

—Vámonos enana—la saco de sus pensamientos, cuando una Tayuyá harta de esperar a que reaccione, la tomo nuevamente bajo su brazo. Empezando a seguir a ambos—o esos idiotas nos dejaran atrás.

—H-Hai…

Así comenzaron a seguir al dúo, aun con esa horrible visión que vio y sin saber como se genero. Este era su nuevo grupo.

…..

Fin del flasback:

La niña seguía durmiendo, soñando con el momento en que fue salvada, fue el día mas feliz de su vida. Al fin vivía en paz.

Mientras que al otro lado de la cabaña, en la segunda habitación. Esta estaba cerrada con seguro.

Pero dentro de ella, se escuchaban, maldiciones, ligeros golpeteos, gemidos y muchos sonidos de besos. Todo eso mientras el colchón rechinaba sin parar una sola vez.