País del fuego.
Konoha:
Fasha y Mito estaban sentadas de forma relajada y muy satisfechas, sus estómagos estaban algo hinchados por la cantidad de comida que ingirieron, fue bastante en realidad. Los cocineros por fin habían podido descansar de ese par.
Aun cuando ya les habían dado de comer en el pasado, todavía no se acostumbraban a las masivas cantidades de comida que estas niñas devoraban. Esas niñas no eran humanas, solo eran demonios comelones con apariencias de niñas tiernas e inocentes. ¡Se comieron mas de la mitad de la alacena!.
Aunque era un alivio que el líder de clan, halla comprado mas de lo necesario, talvez intuyo eso. Era un sabio.
También le habían apartado su parte a la princesa Hotaru, que a pesar de ser una Uchiha y ser una niña educada, elegante y refinada. También comía bastante. Aunque lo hacía de forma calmada.
—¡Muchas gracias!—agradecían ambas niñas con mucha alegría.
—D-De nada….—respondía incrédulo el líder cocinero, mientras veía como sus ayudantes se llevaban esa inmensa cantidad de platos y cubiertos, de nueva cuenta dentro de la cocina. Luego observo a Hotaru—espero sea suficiente….—deseaba dudoso, no esperando que sea suficiente para la Uchiha-Bardock.
—¡Ahora estoy al 100%!—mencionaba enérgica la pelirroja—¡siento que puedo volver a entrenar ahora mismo!—declaraba lanzando golpes al aire.
—Jaja, cálmate un poco Mito. No te exaltes así—decía divertida Fasha observando a la hiperactiva de su hermana—sabes que antes de entrenar, debes digerir bien la comida. No podrás aprovechar los nutrientes si no descansas.
El ambiente era agradable con las niñas de los Bardock aquí, pues les daban a todos un poco de luz a sus vidas, ya que ahora son pocas las personas y clanes que hablan con ellos, todos desde el golpe de estado por parte de los seguidores de los anteriores patriarcas Uchiha. La aldea ahora desconfiaba de su clan.
Era deprimente, pues de ser uno de los clanes mas respetados, aclamados e influyentes de la aldea, paso a ser uno de los mas temidos y despreciados, pues la gente desconfiaba totalmente de ellos. Esperando con temor, cuando volverían a intentar tomar la aldea, además, de ser los principales sospechosos de traer al Kyubi hace 12 años.y masacro a todos. Aunque los aldeanos tenían una ligera esperanza de que ser salvados, los Bardock. Era el clan mas poderosos y los únicos junto a los Hyuga, en poder frenarlos. Eran de los mas poderosos a fin de cuentas.
Querían recuperar su estatus y honor, porque sabían que esto fue un error, uno por los que todos ellos pagaron. No eran maltratados o insultados (en voz alta), pero su trato a ellos cambio drásticamente. Eran mas serios y directos, casi cortantes. No era como antes, que les hablaban con confianza y tranquilidad. Ahora era difícil que les vieran a los ojos.
En ese momento, llego la princesa Uchiha Bardock, abriendo la puerta suavemente a un lado, ella era seria a pesar de su edad. Pero ahora estaba mas seria de lo habitual, venía con los brazos cruzados y la mirada baja. Estaba muy pensativa. Se sentó en la mesa de la misma forma, los cocineros no perdieron el tiempo y empezaron a traerle su comida. Aun así, no le presto atención. Estaba sumida en sus profundos pensamientos.
Sus hermanas no entendían que le pasaba, ella normalmente no era así, pues a pesar de tener el mismo apetito, ella no comía de forma salvaje. Comía en exceso, si, pero como una dama y tranquila. No como sus hermanas y padre, porque hasta Gine tenía modales a la hora de comer. Aun siendo una saiyajin.
Ahora ni eso, solo se mantenía ahí, sentada, de brazos cruzados y seria. Su mirada mostraba que estaba muy pensativa.
—Eh Hotaru—llamaba Fasha a su hermana menor—¿no piensas comer?.
—¿Ara?—preguntaba confundida la pequeña pelinegra, hasta que vio como Mito le señalaba su comida—ah, lo siento. Estaba perdida en mis pensamientos—juntaba sus manos en rezo—buen provecho—agradeció y empezó a comer de forma educada.
Comía con la gracia de una dama, pues fue educada en esto por su madre. Aunque era un poco contradictorio el ver semejante cantidad de comida.
Pero a pesar de esto, podían notar como su hermana estaba muy pensativa, ella era la genio del trio, pero hasta para alguien como ella, era un comportamiento muy extraño. A veces se le venía al parecer una idea, eso se notaba cuando respingaba, pero luego sacudía ligeramente la cabeza y suspiraba. Volviendo a comer.
Entre Fasha y Mito se veían y luego a su hermana Uchiha, no entendían que pasaba por la mente de la "genio". Su hermana era muy rara a veces.
—Eh, Hotaru—llamaba Fasha a su hermana—¿te sucede algo?.
—¿Por qué la pregunta?—preguntaba confundida la Uchiha, dejando de comer.
—Bueno, es que te estas comportando muy rara—respondía confundida Mito, rascándose la nuca—mas de lo que ya eres…
—¿Perdón?—pregunto un poco indignada Hotaru por como se expresaban de ella, pues si la comparaban con sus hermanas, ella era la mas normal. Las raras eran esas dos.
Ella era una hime (princesa) educada y refinada, eso no la volvía una niña rara. Preferiría no meterse donde no es de su asunto, ser una chica distante y fuera de problemas, solo superándose y estudiando (pero sin dejar de ser alguien social), para así volverse alguien fuerte y digna. Una líder plena.
Porque esa era su meta, la cual lograría venciendo a sus hermanas. El mandato del clan Bardock lo tendría ella.
—¿Qué te dijeron para que tengas esa cara de tonta?—preguntaba curiosa Mito, sin notar la vena de enojo en la frente de su hermana.
—Cálmate, eres una dama y son tus hermanas…—pensaba la pequeña Uchiha con la vena de su frente pulsando—solo estoy pensando en mejorar como futura kunoichi y desarrollar por completo mi sharingan.
—Creí que Hayashi-sama y Futaba-sama te ayudarían con eso—preguntaba Fasha confundida y una ceja alzada—por eso vinimos, ¿no?.
—Solo me enseñaron lo que mamá ya me enseño y sus mismos consejos. No fue nada nuevo—suspiro rendida.
—¿Qué hay de ese mangekyo sharingan que mencionaste?—preguntaba Mito curiosa.
Ante esa pregunta, a excepción de las tres niñas, se tensaron. Obviamente todos los Uchiha sabían de que se trataba ese ojo maldito. Uno que la mayoría de los Uchiha no querría despertar, prefiriendo quedarse con el normal. Pero eso no lo sabían las niñas.
Ellas no de dieron cuenta de aquello, pues los cocineros volvieron a sus quehaceres respectivos. Suerte para ellos.
—Dijeron que es algo de lo que aprenderé cuando tenga la edad adecuada—respondía inflando un poco sus mejillas—yo quería saberlo ya.
—Bueno, puedes verle el lado positivo. Al menos lo despertaste—mencionaba Mito tratando de animarla—y siendo la mas joven.
—Si pero, ¿de que me sirve eso?—preguntaba frustrada la pequeña y activando su doujutsu, el cual solo tenía una aspa en cada ojo. Volvía a comer—esta incompleto y casi no sirve de nada, casi no cambia mi percepción visual. No tengo ninguna de las habilidades—es frustrante todo esto.
—Pues tendrás que conformarte con eso hermanita—mencionaba Fasha—al menos de momento.
—Si, no me queda mas opción—mencionaba derrotada y volviendo a comer.
—Pues disfruta de tu comida—mientras Fasha y yo entrenamos.
—¿Eh?—pregunto la mencionada sorprendida—¿vamos a hacerlo ahora?.
La pelirroja no le respondió, sino que la tomo del brazo y la arrastro con ella hacia afuera, Fasha no pudo hacer nada mas que dejarse llevar por su hiperactiva hermana menor. Mito con una sonrisa emocionada manifestaba una pequeña cadena de diamantina, era lo único que podía hacer. Fasha solo suspiro y estiro un bo plegable.
Empezaron a pelear mientras su hermana Uchiha comía muy pensativa.
Por la ventana de la habitación de los patriarcas, se veía a ambos líderes. Estaban serios observando al trio de niñas, pues la verdad era que sus poderes sobresalían a pesar de su joven edad. No les preocupaba, pues saben que fueron bien educadas por sus madres. Pues no dejaron que les pegara sus formas de ver las cosas.
Sino tendríamos a tres Bardock en miniaturas y femeninas.
Hayashi reía ligeramente ante ese pensamiento, seria interesante el haber visto eso. Pero mejor no, su capitán a veces era algo intratable, ahora tres, no seria nada fácil. Mejor que las mujeres se encargaron de ellas.
Luego cambiaron su mirada a Hotaru, les daba un poco de lastima el no contestarle sus preguntas, pero no era el momento adecuado para que sepa ese tipo de cosas. Deberá esperar hasta crecer un poco mas, pues a pesar de su prematura madurez mental, era solo una niña. No soportaría la verdad de como acceder a ese poder astral.
—Hotaru va a tener una vida muy difícil—mencionaba Hayashi observándola mientras comía.
—Lo se, pero va a superarlo. Ella es fuerte—respondía su esposa ahora observando a las otras dos niñas, divirtiéndose y riendo mientras entrenaban. Eso la hizo sonreír—además de que no estará sola.
Hayashi sabía bien a que se refería su esposa y estaba de acuerdo, sus padres, hermanas y amigos, siempre estarían para ella. La ayudarían a seguir adelante.
No la dejarían caer en la maldición del odio, que maldice a su clan, sino que le ayudarían a encender cada día mas, la llama de la voluntad de fuego. Volviéndose una persona de bien y que vele por el bienestar de todos.
—Tienes razón, nos tiene a todos nosotros. Ella será una buena niña—en eso su perta es tocada—adelante.
Ahí entro uno de los sirvientes de la casa, era un señor de edad madura. Hacía una ligera reverencia a sus señores antes de hablar.
—Señores, perdonen mi intromisión. Pero he venido con noticias.
—¿De que se trata Danbo?—preguntaba amable la matriarca.
—El equipo 7 ha vuelto de su misión luego de semanas en una misión—ante esa información, ambos líderes abrieron sus ojos en sorpresa—Sasuke-sama ha vuelto sano y salvo.
Esa información hizo respirar tranquilos a los dos, pues no querían que Mikoto sufriera por la perdida de su segundo hijo. Seria malo para ella, así que saber que llego bien, era reconfortante para todos. Aun cuando ya no sintiera tanto apego al clan.
En el otro lado de la aldea, el equipo 7 volvía de su misión, cansados, adoloridos y un poco heridos. No fue una misión fácil.
Pero había dos personas que estaban en una condición mental inestable, pues un fantasma del pasado había aparecido y ellos no pudieron hacer nada. Dejándolos con un mal sabor de boca e impotencia, Naruko no pudo obtener las respuestas que quería y Sasuke no pudo llevar a cabo su venganza. Era demasiado frustrante para el.
Tenía a uno de los principales causantes de la caída de su clan y no pudo hacer nada, pues Rycelo era exageradamente poderoso. No fue nada contra el.
—Maldita sea….—pensaba Sasuke frustrado y apretando la correa de su mochila.
…..
País de las olas
Días atrás:
La zona había sido despejada a la fuerza, la niebla e incluso todo el hielo del lugar, había desaparecido. En medio del lugar, solo había un enorme cráter humeante donde antes estaba Zabuza.
La magnitud de ese poder fue enorme, arraso con casi toda la zona, las nubes en el cielo seguían rugiendo con fuerza y la lluvia caía sin cesar. Inundando casi todo el lugar, pues el volumen del mar creció por aquello. Tazuna y los trabajadores no podrían trabajar el día de hoy.
Ni tampoco quería hacerlo, pues estaba temblando y los ojos bien abiertos, había sido testigo de la ira manifestación y encarnada de la naturaleza. Cuyo poder fue capaz de desintegrar a un maligno demonio, sin dejar un solo rastro de el. Era un sentimiento muy aterrador y perturbador.
Los tres genin, fueron testigos de esa horrible hazaña, un espectáculo digno de pesadillas y los mas grandes terrores en sus vidas. Por primera vez veían morir a alguien y de una forma tan atroz, pero así era la vida de un shinobi, ver este tipo de atrocidades era el día a día de un ninja en misión. Ellos ahora eran testigos presenciales de esa cruel realidad en su mundo.
Naruko estaba impactada, Rycelo fue capaz de asesinar a ese tipo sin una mínima pisca de duda o arrepentimiento. Este no era el Rycelo que ella recordaba.
Sabía como era el mundo ninja, su madre y padre (adoptivo) se lo contaron y enseñaron, lo cruel y efímera que era la vida de un shinobi, así como también existen personas que no tienen una pisca de humanidad y cometen actos atroces, que aun entre ninjas, podría perturbarlos. Ella estaba al tanto de eso, no era una niña ingenua, antes si, pero maduro un poco mas. Era la realidad.
Pero nunca espero que Rycelo sea una de esas personas, de la que matara de esa forma tan cruel, de la impresión, su kunai había caído al suelo. No quería creerlo, aun cuando lo halla hecho en frente de ella. Era algo imposible a su creer, Rycelo no era así. El mismo se lo dijo alguna vez.
"No me corresponde arrebatar una vida, a menos que sea necesario".
Esta vez si era necesario, pero le era muy difícil de asimilar, el no podía ser este tipo de persona. No el, era imposible que lo sea, una persona amable como el, no seria capaz. Lo que hizo frente a todos, destruía esas palabras. Todo en lo que ella creía.
—Naruko, ¿estas bien?—preguntaba Sakura muy preocupada al ver a su compañera en ese estado. Estaba muy asustada y alterada—cálmate, ya paso todo. O eso creo.
De entre todos los presentes, solo Kakashi y Sakura era quienes se habían recuperado del impactado emocional, aunque Kakashi no se impresiono tanto en realidad. El ya era un shinobi veterano.
—Ese relámpago, dudo mucho que hubiera podido partirlo con mi raikiri—pensaba analítico el peliplata, con una gota de sudor bajándole por un lado de su cara. Su ceño estaba ligeramente fruncido.
En el pasado, el fue capaz de partir un rayo en dos, con su técnica. Pero viendo la magnitud de poder y destrucción que este genero, dudaba mucho que pudiera hacer lo mismo. Era imposible.
—Cuanto poder….—susurraba Tazuna muy asombrado.
—No fue un solo rayo—pensaba analíticamente Kakashi—de alguna forma, atrajo mas y mas rayos, usando de alguna manera, su cuerpo como pararrayos. Concentro el poder en la punta de su dedo—menciono recordando como con su sharingan, pudo notar como ese relámpago se redirigía a ese dedo. Concentrándose en la punta—con todo ese poder concentrado, era lógico que muriera, nadie soporta tantos voltios en su cuerpo. ¿Cómo diablos fue que lo lograste Rycelo?—seguía preguntándose el ninja que copia.
—El…El….lo mato….así tan fácil—hablaba entrecortando sus palabras por el asombro e incredulidad. Pues aun no asimilaba del todo lo que paso—¿Cómo….?.
—Así es la vida de un shinobi—respondía tranquilo Kakashi, sin dejar atrás su seriedad. Observaba con mucho detenimiento al pelinegro descender en medio de toda la destrucción—activo, inactivo, renegado o exiliado, es vivir o morir. Esa es la realidad, una que ya deben estar al tanto de su existencia. No lo olviden—en eso estrechaba la mirada al verlo buscar algo moviendo ligeramente su cabeza de lado a lado—¿Qué buscas?.
Los tres genins sabían a lo que se refería su sensei y era algo real, estaban con una mirada algo decaída y algo apagada, que bonito mundo al que se vinieron a meter. No era algo que se esperaran tan pronto, pues creían que lo vivirían en el futuro. No ahora mismo.
Sasuke estaba hirviendo de ira, no podía entenderlo, ¿cómo pudo ese maldito obtener tanto poder?, ¡no era lógico ni justo!. Pero no era tiempo de pensar sobre las injusticias del mundo, no, claro que no. Era tiempo de saldar esa vieja deuda.
Sigilosamente sacaba un trio de kunais y en su otra mano, hilos de acero. El día de hoy acabaría con uno de los bastardos que jodió a su clan y su padre.
—Sea lo que sea que pienses, olvídalo. No lo hagas—Kakashi lo había sorprendido al colocar una mano sobre su hombro y le sugería en voz baja—no fuiste rival para Zabuza, lógicamente tampoco lo serás para Rycelo. ¿Qué crees que lograrías?.
Sasuke lo miro de forma molesta, cosa que a Kakashi no le importo en lo absoluto. Pues estaba tan acostumbrado a ese tipo de miradas, que ya era inmune. Peor si solo viniera de un genin novato.
El Uchiha sabia que su sensei tenia razón, el solo seria una basura contra Rycelo, demostrado en como acabo fácilmente con Zabuza, cuando con Kakashi estaba igualado, con una ligera ventaja por parte del Hatake. ¿Qué podría hacerle a alguien como Rycelo?, la respuesta era clara y contundente. Nada, no podía hacer absolutamente nada contra el. Esa realidad le enfermaba.
¡Pero es que era frustrante!, tenía a uno de los genocidas de su clan frente a el, ¡¿cómo esperaban que no hiciera nada?!. Su sangre exigía justicia, sus poros, cada uno de ellos, exigía venganza por la sangre de su clan derramada. Es verdad que aun existían los Uchihas, pero no podía verlos como clan, no mas. Eran demasiado dóciles y patéticos, que no eran lo suficientemente buenos para ser shinobis de élite. Todo por culpa también, del actual líder de los Uchiha. Hayashi, alguien a quien no consideraba apto para liderar. Era demasiado suave y amable, con deseos pacifistas, en lugar de tener un ardiente espíritu ninja. ¡Por Kami!, tenía unos poderes inmensos, eso lo aceptaba. Talvez incluso mas que su padre y eso era decir mucho.
Pero se negaba a pelear si no llegara a ser necesario, era estúpido a su parecer. Habían perdido su sobrenombre de Clan de guerra, a simplemente ser Uchihas y nada mas. Era indignante y lamentable a decir verdad, su pobre padre debe estarse revolcando en su tumba por eso. Habían cambiado a ser unos cobardes.
Pero eso cambiaria pronto, cuando el se volviera mas fuerte. Recuperaría el liderazgo del clan.
—Kakashi…—el mundo quedo mudo cuando el pelinegro hablo desde la distancia y sin voltear a "verlos", en sus manos tenia un rollo gris. Lo guardo en su pantalón sin mostrar para que era.
—¿Qué sucede?—pregunto tranquilo el peliplata.
—Solo es una sugerencia, pero opinión que el día de hoy no trabajen. Seria lo mejor—respondía el saiyajin con seriedad, la verdad no era un buen momento para trabajar—llueve de forma torrencial, hay peligro de rayos. Los trabajadores correrían peligro.
El anciano del grupo alzo su mirada, viendo la nubes y el ambiente, noto que ese joven desconocido tenía razón, no eran condiciones aptas para trabajar en este momento. Seria peligroso.
Además de que sus trabajadores estaban muy asustados por lo que habían vivido, no podrían trabajar bien. Comprometerían la estructura del puente.
—Tienes razón niño, no es un buen momento para trabajar—tomaba la palabra Tazuna, aun estaba asustado, pero admitía que el chico tenia razón y además les salvo la vida. La lluvia no paraba y no mostraba indicios de que lo fuera a hacer pronto—te lo agradecemos, en serio. Nos has salvado la vida.
Rycelo no respondió nada, ni volteo a verlos, cosa que rompía el corazón de Naruko, ella quería que la notara y le dijera algunas palabras bonitas como en el pasado. Pero no lo hacía.
Todo lo contrario, no respondió nada y empezó a caminar, alejándose del grupo bajo esa fuerte lluvia. Debía irse de ahí lo mas pronto posible.
—No….No…No lo harás…—pensaba un furioso Sasuke—estas aquí, asesinaste junto a Itachi, gran parte de mi clan y ¿solo me ignoras?, ¿me estas diciendo débil nuevamente?. No, eso no te lo voy a permitir. ¡NO TE DEJARE BURLARTE DE MI!.
¡FUUUUZ!.
—¡Sasuke!—grito Kakashi al ver como el Uchiha salió en contra del Bardock.
Ignorando los gritos de sus compañeros y maestros, se lanzo a atacarlo, su furia lo cegaba sin darse cuenta. El solo quería matarlo ahí mismo.
Velozmente enredaba en sus dedos aquel hilo de acero, corriendo hacia un lado de Rycelo, el cual por alguna razón, se había detenido y no se movía. Cualquiera con cuatro dedos de frente, pensaría que planea algo, pero no Sasuke. El solo planeaba su venganza y que estuviera quieto, le facilitaba las cosas. No iba a perder aquella oportunidad.
—¡Tu no te iras de aquí!.
Lanzo los cables de acero, los cuales estaban amarrados a los kunais. Estos siendo desviados por los vientos fuertes de la tormenta, pero eso era lo que Sasuke quería, lo había calculado. La trayectoria de los kunais se desvió y empezaron a rodear al saiyajin, dejándolo inmovilizado. Los kunais se habían clavado fuertemente en el suelo.
—¡Ese tonto!—exclamaba alterada la rubia.
—¡Estilo de fuego!: ¡jutsu flor de fénix!.
De su boca salieron disparadas muchas balas de fuego, que se dirigían hacia el par atrapado. Sasuke estaba seguro que acabaría con el.
Shiiiii….
—¡¿Qué?!—exclamó sorprendido y alterado.
Sus ataques ígneos se habían disipado antes de que llegaran contra sus objetivos.
—Sasuke, tu odio hacia Rycelo te ha jugado una mala pasada—mencionaba tranquilo Kakashi, el si entendía el porque no funciono su ataque.
—¿Por qué….?.
—Sigues siendo el mismo tonto impulsivo y arrogante de siempre Sasuke—hablaba Rycelo tranquilo, con su único brazo libre, tomo los alambres—¿acaso no te das cuenta del porque tu fracasaste?.
—¡No hables!, ¡no te atrevas a dirigirme la palabra maldito monstruo!—reclamaba furioso y con hostilidad el Uchiha.
Rycelo escuchaba esas palabras y sabia que Sasuke seguía creyendo que el era uno de los culpables de su desgracia. Pero la verdad, le daba igual, así mismo con quienes creyeran lo mismo. No le importaba sus opiniones.
Fue exiliado, por eso no le importaba, de momento solo aquellos quienes estaban viajando con el, eran importantes. Nadie mas.
—Veo que no lo sabes, esta bien. Yo te lo demostrare—para sorpresa de Sasuke, Rycelo tiro con fuerza de los hilos, acercándolo a el. Siendo recibido con un codazo en el estomago—esta lloviendo de forma torrencial estúpido.
—¡Gaaah….!—Sasuke cayó al piso, sosteniéndose el estomago por el inimaginable dolor que ese golpe le genero, fue demasiado fuerte. Casi lo traspasa.
—¡Sasuke-kun!—grito Sakura aterrada al ver que le había pasado al pelinegro, pero no podía salir a salvarlo. La tormenta se lo impedía, junto al miedo que la presencia de Rycelo le generaba. Era intimidante e imponente.
Naruko estaba paralizada, la confusión no la dejaba actuar como siempre. La presencia y comportamiento de Rycelo la confundía, ni siquiera podía tomar un kunai. Kakashi estaba expectante a lo que pasaba, destapo su sharingan y de forma sigilosa, llevaba una mano a su bolso de herramientas ninja. ¿Shuriken o kunai?, cualquiera de las opciones seria inútil de todos modos. Rycelo no seria vencido solo con eso.
Aun así no quería levantar su mano contra su pequeño hermano, porque aún después de todo, lo seguía considerando así. No quería morir en sus manos.
¡Crash!.
Vieron con asombro, como los cables de acero se rompieron con mucha facilidad. Pues solo le basto con tensar sus músculos para hacerlo, aquellas enredaderas de acero, rotas, cayeron al suelo ya sin valor. No había servido de nada.
Aunque era raro que ese niño no hablara, talvez quedo inconsciente por la constricción. Seria la única respuesta.
—Fibras endurecidas en la parte exterior, con efectos repelentes ataques y todo tipo de elemento hostil. Pero suave y caliente en el interior, lo suficiente para confirmar la comodidad del usuario. No sabes cuanto me costo que lo hicieran con esas especificaciones, un ojo de mi cara. Pero creo que valió la pena—decía con una sonrisa al escuchar las suaves y tranquilas respiraciones de Ranmaru, estaba cómodamente dormido, totalmente seco por lo impermeable de la sabana e ileso por que también era aislante de electricidad. Pareciera que no hubiera una tormenta sobre ellos—creo que fue demasiado para el, manipular ese nuevo poder de su doujutsu fue demasiada carga para su joven y pequeño cuerpo. Es comprensible—pensaba comprensivo sintiendo a su amigo dormir, en eso coloco su atención en Sasuke nuevamente—Sasuke, hazme un favor, guarda silencio. Ranmaru esta dormido y no quiero despertarlo.
Sasuke a pesar del dolor generado por ese golpe, no pudo evitar ver con sorpresa y confusión al saiyajin. ¿El estaba protegiendo a ese niño?, ¿un monstruo como el?, ¿cómo era posible?. ¡El no era alguien bueno!.
Apretaba sus dientes en ira y dolor, era un monstruo hipócrita en su opinión personal. No era una buena persona, no aquel que masacró a su clan. Era un demonio inmoral e inescrupuloso, sin posibilidades de tener una pisca de bondad. No lo iba a engañar con esa falsa personalidad fingida.
—N-No me salgas con esas estupideces—Sasuke se levantaba con ira y dolor, agarrándose el estomago. Estaba muy dañado—¿tu?, ¿preocupado por alguien?, ¡por favor!, ¡tu no amas a nadie!.
Rycelo solo escuchaba esas palabras y acusaciones en su contra, de forma tranquila, a el no le afectaron ni afectaran, aquellas injurias de su parte. Estaba muy acostumbrado a ellos.
El Uchiha respiraba con dificultad, se limpiaba la sangre que brotaba a un lado de sus labios con su puño. Le daba la razón de que se dejo llevar por la ira ciega que lo embargo, pero ese feroz golpe, a pesar de casi matarlo, le sirvió para calmarse. Debía agradecérselo por esta vez.
Rycelo solo suspiro, no tenia porque soportar esto, ni tampoco tiempo para perderlo en lo mismo. Sasuke aun era fiel creyente de su culpabilidad.
—Aun no quieres ver la verdad—menciono tras suspirar cansino de esto.
—Un genocida, inhumano, traidor e inmoral. ¿Ves como SI veo la verdad?—preguntaba hostil e irritado y adolorido—eres un maldito monstruo, no, ¡un demonio!. Eso es lo que eres, ¡voy a matarte por eso!. Nadie mas sufrirá por su culpa.
Rycelo no le veía sentido el seguir con esta conversación, era inútil en su opinión y una perdida de tiempo. Sasuke no cambiaria por nada del mundo, su forma de pensar era demasiado similar a la de su padre. Además de haber heredado su orgullo y prepotencia, aunque eso no lo hacía una mala persona, solo una muy dura. Fugaku era un hombre muy difícil.
Sasuke desenvaino dos kunais, uno en cada mano, colocándose en posición defensiva. Esperando el momento de actuar.
—Sasuke, no quiero hacer esto.
—Pues yo si quiero—giro ambos kunais en sus manos y los empuño con fuerza—desde hace años que quiero hacerlo.
Se volvió a lanzar a la batalla, corriendo a máxima velocidad. Con ambos kunais empuñados en sus manos, dispuesto a cortarlo en pedazos. Este día no se iría sin que se llevara un pedazo de el.
Con un grito de guerra salto sobre el, en una danza mortal de taijustu y cortes de shuriken, que Rycelo no hacía casi nada para evadirlos, pues no lograban para nada el siquiera rozarlo. Solo bloqueaba corte tras corte con sus calentadores, por lo que solo se escuchaba el metal chocar. Frustrando al Uchiha por no lograr nada contra el saiyajin.
Este por mas que tratara de hacerle algún daño, no lograba acertar el mas mínimo daño. El enojo del Uchiha crecía con cada segundo que pasaba, quería destrozarle ese rostro neutral que tenía. Pues le enojaba el como lo miraba.
Con ojos de lástima, una mirada llena de pena y decepción, una que nunca mas quería ver sobre el. No tenían el derecho de juzgarlo, no con lo que hicieron, serian muy hipócritas si lo hicieran y para su total enfado, uno de ellos lo estaba haciendo en este momento. Eso lo enfadaba aun mas.
—¡Deja de verme de esa manera!.
Exigía con ira, mientras aumentaba la velocidad de sus arremetidas y fuerza en su taijutsu. Pero Rycelo aun estaba como si nada.
—Kakashi-sensei, debemos hacer algo. ¡Lo va a matar!—decía Sakura alterada mientras lo veía luchar, sin posibilidades de ganar. Era un caso perdido que lo tratara.
—¿M-Matar?—preguntaba Naruko alterada y asustada—el no seria capaz de hacer eso contra algún miembro de la aldea….¿verdad?.
—Lo siento Sakura, no se que puedo hacer. Estoy demasiado debilitado—mentía, obviamente lo hacia, estaba al tanto de que Rycelo no seria capaz de hacerle algo así a Sasuke. No quería hacer sufrir a Mikoto de nueva cuenta—deberé esperar a que mi chakra y heridas se recuperen.
—N-No puede ser…—*¡brooom!* el lugar se sacudió de repente, cuando volteo su rostro. El terror se apodero de ella—¡Sasuke-kun!.
¡Clank! (׿?).
El mencionado, estaba enterrado en un pequeño cráter, con el saiyajin aplastando su cara con una mano. Los kunais habían salido rebotando para otros lados.
Estaba desarmado, herido y muy debilitado, solo un golpe de Rycelo basto para dejarlo fuera de combate, a la total merced del saiyajin. Este estaba serio, sin aflojar el agarre de su cara, el Uchiha de quejaba con gruñidos de dolor e impotencia. Estaba indefenso en sus manos.
—¡Gaaah!.
Se quejaba aun mas, pues le empezó a faltar el aire. Rycelo en un rápido movimiento, soltó su cara y lo tomo del cuello, alzándolo al nivel de su cara. Sasuke lo miraba con odio y desafío, sin temerle un poco. No le daría el gusto de verlo temer.
Sakura estaba aterrada, Naruko igual, pero también nerviosa y sin saber que decir o hacer. No quería luchar contra Rycelo, pero tampoco quería que lastimara a Sasuke. ¿Qué debía hacer?.
—¿Q-Que esperas…?—preguntaba adolorido y casi sin aliento el Uchiha—¡m-mátame de una vez!...no voy a suplicarte piedad.
—Nunca te pediría eso, se que no lo harás. Eres demasiado terco para eso—respondía tranquilo, sin aflojar su agarre. Pero le dio un poco de alivio ver que era un poco mas fuerte—pero aun eres débil.
Cuando Rycelo dijo eso, olvido todo. La lluvia, el dolor, la sofocación y mas cosas, dejo de forcejar y sus ojos se abrieron en sorpresa. Observando fijamente al saiyajin.
Pronto su mirada cambio a una creciente ira inconmensurable, ese bastardo le había llamado débil. ¿Cómo se atrevía?.
—¿Q-Que dijiste?—pregunto furioso y volviendo a forcejear—¡¿que fue lo que dijiste?!—pero aún así no podía zafarse.
Rycelo solo suspiro por esto, era predecible a decir verdad. No había cambiado casi nada.
—Dejas que tus emociones te nublen, actúas con imprudencia. Eso te podría costar la vida en el campo de batalla, como en este día.
—¡No me digas como hacer mis cosas!—reclamaba Sasuke furioso de que lo este sermoneando, no lo soportaba. Era un hipócrita, le hablaba como si no hubiera hecho nada. Quería matarlo con sus propias manos—¡te matare y solo eso importa!.
Exclamaba Sasuke fuera de si, Rycelo veía en que se había convertido, todo a raíz de la masacre al clan Uchiha. Aun el día de hoy, no entendía que llevo a Itachi a cometer tal barbarie. Tampoco el porque lo arrastro a el en esto.
No lo odiaba, pero seguía confundido por esto, ¿Por qué el también fue tachado de culpable?. El no era culpable de nada en absoluto.
—Veo que nada de lo que te diga va a cambiarte—mencionaba tranquilo el saiyajin tras una suspiro resignado—solo puedo dejarte en claro algo, una cosa que al parecer olvidaste. Nuestra gran diferencia de poder.
¡Bam!.
—¡Goaaaahg!.
Sasuke escupió saliva, pues es un movimiento veloz, Rycelo lo había soltado y le hundió un rodillazo en el abdomen. Sasuke quedo paralizado y con los ojos bien abiertos, los demás espectadores quedaron muy impactados por eso, pues lograron sentir ese potente golpe hasta allá. Kakashi frunció un poco el ceño.
Rycelo se agacho, pues era mas alto que el, se acerco a su oreja. Debía decirle algo importante.
—Nunca olvides este dolor….—le decía suavemente—recuérdalo cada día.
Esas fueron las últimas palabras que escucho Sasuke antes de perder la conciencia, todo se volvió negro en su vista. Quedando fuera de el mundo real.
Caía al suelo, pero antes de que se estrellara, Rycelo lo tomo. Dejándolo suavemente en el pasto.
Lo sentía ahí, tan tranquilo y sereno, lo recordaba cuando era un niño pequeño. Era divertido el que actuara tan orgulloso a su edad.
¡Triiiiiii!.
Rycelo no se sorprendió cuando escucho ese muy familiar y chirriante sonido. Lo había escuchado varias veces en su infancia, aun ahora podía sentir la estatica recorriendo su cuerpo. Aun cuando todavía no había sido atacada por ella.
Rycelo sonrió un poco, pues le daba nostalgia. Esa técnica seguía siendo muy genial.
—Apártate Rycelo.
Kakashi estaba atrás de el, con su técnica insignia activada en su mano. Ese poderoso voltaje concentrado en su mano, destellando miles de pequeños rayos nacientes. Una técnica que sería talvez, la única que pueda hacerle frente a su técnica nueva.
El Raikiri [cortador relámpago].
Kakashi estaba parado atrás de el, con la mano en alto, con su técnica revoloteando con fiereza. Rycelo aun estaba agachado, sin voltear o preocuparse por su situación. La verdad era que no estaba asustado, Kakashi no podía hacerle mucho. Pues el era mas fuerte actualmente.
—Que rudo eres Kakashi—decía divertido el saiyajin viendo apacible el rostro de Sasuke, le acomodaba un mechón de cabello que le tapaba un poco el rostro—tan solo quería calmarlo.
—¿Reventándole el estomago?—preguntaba sarcástico e incrédulo el peliplata.
—Pues funciono—respondía tranquilo el saiyajin reincorporándose, pero sin voltearlo a ver—podrás poner en duda mis métodos, pero nunca mis resultados. O eso creo.
Kakashi seguía con el raikiri activado a su máxima potencia, así como el sharingan descubierto. No decía nada, solo estaba aun observándolo sin moverse. Debía estar alerta por si acaso.
Pero luego suspiro, no le veía el caso el mantener alerta sobre el, era tonto, pues no serviría de nada. Rycelo podría matarlo en un combate real, eso lo admitía. Pero había otro motivo para que bajara la guardia, era Rycelo. No iba a hacerles algo.
El Raikiri poco a poco empezó a desvanecerse, hasta desaparecer por completo de su mano. Con la otra cubrió su sharingan.
—¿Qué harás Rycelo?—preguntaba el peliplata con ambas manos en los bolsillos.
—Yo de ti me lo llevaría, la tormenta empeora a cada segundo que pasa. Es peligroso hasta para mi—mencionaba mientras sentía como la furia del viento y lluvia, crecían a cada momento. Además de los furiosos truenos y relámpagos que caían cerca—incluso nosotros no podemos contra la furia de la naturaleza—mencionaba con una ligera sonrisa ladina.
La verdad era que eso era cierto, son seres con asombrosos poderes y resistencia sin igual. Pero nada le ganaba a la naturaleza.
Aun recordaba las veces que casi moría freído cuando inicio a crear el trueno quebrador, fue muy doloroso en realidad. Preocupo en exceso a sus
—Creo que tienes razón—suspiro para tomar a Sasuke y cargarlo sobre su hombro—así que nuestros caminos se volverán a separar de nuevo.
—No hay opción, esa es la ley. Lo sabes bien—mencionaba Rycelo empezando a alejarse, debía irse de ahí lo mas pronto posible. Ranmaru correría mas peligro que el—vayan a un sitio seguro.
—¡Espera!.
Justo cuando iba a emprender vuelo, ese grito lo detuvo, Rycelo maldijo por lo bajo, a cada momento era interrumpido o detenido. El sabía de quien se trataba.
No volteo a verla, pero estaba atento a escucharla. Aunque de momento, de su boca solo salían respiraciones agitadas y cansadas. Estaba seguro que era porque se esforzaba demasiado, pues la tormenta la empujaba, además de que seguía herida por la batalla, baja de chakra por lo misma y empapada por la tormenta. Pero a ella no le importaba aquello.
Rycelo al fin estaba frente a ella después de tantos años, tenía muchas preguntas y quería todas las respuestas. No iba a desaprovechar este día.
—¿Por qué?—preguntaba seria y agitada, pero Rycelo solo estaba de espalda, sin responder, ni siquiera volteaba a verla. Eso la molestaba bastante—¿Por qué lo hiciste?, ¿Qué te llevo a hacer eso?. ¡Tu no eras ese tipo de persona!—exclamaba con lágrimas bajándole por sus mejillas, estaba dolida, asustada y muy confundida. El responsable estaba frente a ella—¡responde!—exigía muy molesta al no recibir respuesta.
No lo entendía, para nada lo hacía. Era demasiado confuso para ella, no quería creer que alguien tan bueno como lo era el, halla hecho un crimen tan atroz, que tuvo que irse de la aldea. Llegando al punto de que fue penalizado el solo mencionar su nombre.
Flashback:
—¡Rycelo!, ¡no te vayas!.
Ella recordaba ese día, cuando desde los brazos de su madre la cual estaba muy triste por esto, le rogaba entre lágrimas al pelinegro, que no se fuera. Pero a pesar de sus suplicas y llantos, el pelinegro no dejaba de correr y saltar por todo obstáculo se le presentara frente a el. No podía quedarse.
Atrás de el, quedaba su familia, el cual lo observaba marcharse con distintas emociones. Frustración, tristeza, ira y odio, estas dos ultimas no contra Rycelo, sino a los causantes de aquello. Algún día se las cobrarían.
La rubia no dejaba de llorar, hasta que el pelinegro se fue de la aldea, sin usar la enorme puerta. Dio un enorme salto, pasando por encima los muros. De ahí se fue volando, perdiéndose y confundiéndose con las estrellas del cielo. Naruko no entendía que pasaba, el motivo de su marcha. Pero eso era algo que ella averiguaría.
Vio el juego de ligas rojas que le regalo segundos antes de irse, cambiando su mirada a una muy seria. De ahora en adelante ella misma buscaría respuestas, se volvería la mejor kunoichi que la aldea halla visto jamás. Descubriría la verdad y traería a Rycelo de vuelta.
Ese seria su camino ninja.
Fin del flashback:
Hasta el día de hoy, aun conservaba esas dos ligas rojas. Eran las que sostenían sus características dos coletas, nunca se las cambiaria. Eran un tesoro para ella.
Se exasperaba por no tener una respuesta rápida, la tormenta empeoraba segundo a segundo. ¡Quería respuestas!.
—Naruko—por fin hablaba, pero sin voltear a verla. La mencionada ponía atención—la verdad les será revelada algún día, pero no hoy. No pierdas tu tiempo buscando respuestas por ti misma.
Para ansiedad de la rubia, el pelinegro encendió su ki. Quiso detenerlo pero no pudo, salió volando a máxima velocidad. Dejando a la rubia con el brazo estirado.
Apretó sus dientes y puño en frustración y molestia, pues el pelinegro se volvió a escapar. No quería respuestas a futuro, ¡las quería ahora mismo!. Pero no era posible al irse el saiyajin, golpeo el suelo con ira e impotencia. Además de que sus lágrimas caían al suelo.
Kakashi solo suspiro al escuchar los lamentos de su genin, pero no podía hacer nada para remediarlo este día. Solo podía mantenerlos a salvo.
—Vamos Naruko—ordenaba Kakashi a un lado de la chica, que estaba arrodillada. Sasuke estaba en uno de sus hombros—debemos ponernos a salvo de la tormenta.
La rubia solo se limpio las lágrimas con un brazo y asintió, nuevamente con sus ánimos y determinación restaurados. Debía seguir buscando respuestas mas adelante.
Se reunieron con Sakura y Tazuna, para rápidamente salir de ahí y dirigirse hacia la casa de Tsunami, debían asegurarse de que ella, Inari y los demás aldeanos estuvieran a salvo. El puentes debería ser terminado otro día.
Pero mientras corrían, Sakura se dio cuenta de que había algo cerca de ahí.
—¡Kakashi-sensei!—llamo la pelirosa.
—¿Qué sucede Sakura?.
—¡Mire allá!.
Cuando señalo hacia un árbol grande, todos vieron algo que los sorprendió bastante. Era una persona muy lastimada y herida, amarrado y amordazado. Una cuerda lo mantenía colgado desde la espalda.
Cuando se acercaron, se llevaron una gran sorpresa. No se esperaban de quien se trataba.
—Vaya, vaya. Las sorpresas nunca acaban—mencionaba tranquilo, a pesar de que estaban en una tormenta.
—Gato…—mencionaba Tazuna asombrado por esto.
El viejo enano era quien estaba colgado.
…..
Actualidad:
"Nunca olvides este dolor…."
Sasuke apretaba los dientes al recordar esas palabras, claro que las recordaría, quedaron gravadas en su mente y alma, además de en su propio cuerpo. Le dolió ese golpe.
Ese bastardo, era demasiado poderoso actualmente. No podía vencerlo de momento, debía hacerse mas y mas fuerte. Debía seguir entrenando sus técnicas y habilidades Uchiha, solo así podría vencerlo y vengar a su clan. Debía conseguir poder de donde fuera.
Se fue sin despedirse de su equipo, no le importaba que hicieran tras la misión, en la aldea no tenía porque seguir socializando con ellos. Kakashi lo dejo, después de todo, ninguno de los tres genin era necesario en este momento, el era quien debía dar el reporte de la misión. Sus protegidos merecían descansar por hacerlo muy bien en este primer trabajo fuera de la aldea.
Llego al clan, donde fue revisado minuciosamente por los centinelas. Habrá sido el antiguo heredero al clan, pero esos derechos los perdió al revelarse los planes de sus padres y demás Uchihas. Ahora era un miembro mas del clan.
La verdad era que eso no le importaba, el era un Uchiha, siendo heredero o no. Por lo que estaba orgulloso de aquello, la verdad no estaría en contra de Hayashi por ser el actual líder del clan, pero es que en su opinión, no estaba calificado. ¿Qué hace por el clan?, casi nada, se comportan como otros civiles mas, cuando en realidad son un poderoso clan de guerra. Era patético cuanto habían caído.
Debería estar haciendo lo posible por restaurar el clan y darle caza a Itachi para vengar a los Uchihas caídos, aquellos que murieron de forma deshonrosa y cobarde, porque los mataron a traición. Deberían estar priorizando el matar a Itachi.
Pero no, la orden de Hayashi era mantenerlos serenos y calmados, tratando de que olviden que fueron masacrados años atrás. ¡Eso era ridículo!.
Pero bueno, allá sus creencias, Sasuke ahora se sentía el único Uchiha de verdad, porque aquellos que sobrevivieron, no merecían portar el apellido. Prefieren quedarse sentados y no hacer nada, Itachi los diezmo, aún así no deseaban levantar un solo kunai en su contra. La verdad que Sasuke no sabe, o mas bien, no quería aceptar, es que los Uchihas que murieron, todos ellos eran traidores, aquellos confabulados para el golpe de estado. Los que vivieron, fueron aquellos que se opusieron. Que eran muy pocos en realidad.
Uno de los motivos que llevo a la supervivencia de dicho clan, era su actual líder, Hayashi. El sabía del golpe de estado y orquesto una contramedida, sin que lo supiera Fugaku claro esta. Salvando a aquellos que no apoyaban esa idea irracional y bélica, pues de nada iba a servir un golpe de estado solo para dejar muertos. De nada mas.
Pero eso no veía Sasuke, la verdad frente a sus ojos. La ira y el odio cegaban su razonamiento.
Llego a su casa, el vivía todavía en el distrito Uchiha, pues solo su madre fue exiliada del clan. El todavía podía residir en la casa de Fugaku y Mikoto, se quito su porta herramientas ninja a un lado. Subió y entro a su habitación, estaba quejándose de un potente dolor de estomago. Entro a su baño y se quito la camisa frente al gran espejo.
Chisto en molestia por lo que había visto, ese bastardo de Rycelo. Le dejo en el estómago un enorme hematoma morado.
"Aun eres débil…".
—¡Ghhh!—Se quejaba de la ira llevándose una mano a la cara, esas palabras de Rycelo aun estaban muy frescas en su mente. Ese bastardo le enseño por que fue en el pasado, el heredero Bardock. Era un jodido monstruo en cuanto poder.
"Corre….corre hermanito cobarde….¡corre!".
Ahora Itachi….
Los ojos de Sasuke ahora brillaban de un color rojo intenso, las aspas del ojo derecho eran dos, mientras que el izquierdo solo era uno. Eso demostraba que tenía un sharingan todavía inmaduro.
Estaba furioso, enojado, la ira que se formaba dentro de si, lo hizo activarlo de forma inconsciente. Sentía que a sus lados, estaban dos gigantescas sombras. Una con ojos rojos brillando como estrellas y la otra, con ojos grises nublados. Se podía notar que llevaba algo atado sobre su cabello.
Esta demás decir quienes eran, los que le dieron este destino. A quienes va a acabar en cuanto tenga la oportunidad.
—Los matare….¡lo juro!.
¡Crash!.
Había roto el espejo de su baño con un golpe de puño, este sangraba por obvias razones. Pero no le importaba.
Mientras estaba sumido en sus ideas de odio y venganza, alguien estaba por ahí, en uno de los tejados de su casa. Apoyado en la pared, con una mano en su bolsillo y con la otra un libro abierto. Pero estaba al tanto de su alumno.
Ya había dado su reporte, pero estaba muy preocupada por sus alumnos, así que les daría una visita a cada uno. Sasuke seria el primero al ser el mas cercano.
Esto era preocupante, sabía de sus deseos de venganza contra Itachi, era comprensible debido a las circunstancias. Pero ¿Rycelo?, eso era inentendible e ilógico, pero bueno, ya se dará cuenta a futuro cuando pelee contra el. Rycelo no era alguien fácil.
—Sasuke, tu odio aun no te deja ver la verdad.
Tras un suspiro, salto del techo y empezó a caminar, Kakashi era de los pocos que podía ingresar al clan sin problemas. Ordenes del hokage.
—¿Ara?, Kakashi-san.
—¡Hola viejo!.
—Es bueno verte de nuevo.
Volteó y miro hacia atrás, se sorprendió cuando vio quienes eran. Las tres hijas de Bardock.
Aunque había algo muy raro en ellas, pues Hotaru estaba relativamente bien, pero sus hermanas eran otro caso. Estaban sucias y con algunos rasguños en sus cuerpos.
—Son idénticas a ti sensei—pensaba divertido el peliplata rascándose la nuca, intuía lo que había pasado—hola niñas, ¿Qué hacen aquí?—pregunto amable como siempre.
—Acompañamos a Hotaru—respondía Fasha, tomando por los hombros a la mencionada—vino por algo respecto a su sharingan.
Eso llamo la atención del peliplata, el cual observo a la pequeña pelinegra. Estaba seria.
—No me digas, quieres saber como madurar por completo tu sharingan. ¿No?—pregunto ya sabiendo la respuesta, Hotaru se lo confirmo con una asentimiento de cabeza. Eso lo hizo suspirar—que complicada eres niña—se rascaba la nuca de forma perezosa—eso no es de golpe, debes hacerlo poco a poco. Creo que Mikoto-sama ya te lo había explicado.
—Si, es verdad. Me lo ha mencionado bastantes veces—respondía Hotaru desviando la mirada—¡pero quiero despertarlo ya!—exclamaba decidida y determinada a lograrlo.
Kakashi veía a esta niña, tenía la determinación y terquedad de su padre, pero la educación y elegancia de su madre. La sangre saiyajin y Uchiha hervía con furia, quería volverse fuerte, fuerte. Ambos códigos genéticos pedían una sola cosa, volverse fuerte cada día. Ser una guerrera de verdad.
Luego observo a las otras dos niñas, eran iguales y diferentes al mismo tiempo. Se notaba que eran hijas de sus padres.
—Bueno, deberás hacerle caso a esas palabras. Todo es paso a paso—opinaba Kakashi con una sonrisa de ojos, divertido cuando la ve hacer un puchero—bien, vamos y las dejo en casa. ¡¿Uh?!—pregunto sorprendido al sentir como alguien se subió a su espalda, cuando volteo, pudo ver dos enormes y sonrisas dentudas.
—¡Vamos!—exclamaron Fasha y Mito muy animadas alzando sus puños.
Kakashi solo suspiro divertido, estas niñas siempre le hacían mas difícil, pero al mismo tiempo, muy entretenida su vida. En eso siente como su mano era tomado por una mas pequeña.
Fue Hotaru, pues a ella su madre siempre le decía que este cerca de su familia y las personas cercanas para su seguridad. Pues aun era una niña y a pesar de ser una aldea segura, podría correr peligro si no se cuida bien. Debía ser mas cuidadosa.
Kakashi solo volvió a suspirar, resignado a su destino de cargar con estas tres, empezando a caminar. Tenían demasiado consentidas a estas tres niñas.
…..
País de las olas:
Fue una buena comida, una considerable cantidad, era lógico si tenían a un saiyajin en el grupo. Gracias a Rycelo, tal como el dijo, el dinero no seria problema por un buen tiempo. Estaban a salvo por ahora.
Flashback:
Ya había pasado un día del encuentro, por suerte la tormenta no les afecto la cabaña. Rycelo volaba a toda velocidad, con Ranmaru en su espalda, Tayuyá bajo su brazo derecho y Karin en su otro brazo. Se dirigían hacia cierto lugar.
Rycelo estaba divertido internamente, porque no podía verlos, pero si podía sentir la diversión y emoción de los niños, era algo maravilloso para ello, el volar por encima de las nubes. Incluso Tayuyá, pero ella no quería demostrarlo. Eso le daba mas diversión.
Entrando en los límites del país del fuego, se pudo ver una muy larga y alta construcción. Ese era su destino, por lo que aterrizaron ahí. Los niños estaban muy emocionados.
—¡Eso fue genial!—exclamaba Karin ya en el suelo—nunca me cansare de decirlo.
—¿Verdad que si?—preguntaba Ranmaru divertido—pero, ¿qué hacemos aquí?. Aun no explican eso.
Ambos niños estaban confundidos, porque estaban en la estación de baños públicos, cerca del famoso templo del fuego. No sabían para que habían venido a este lugar.
Ambos mayores se vieron entre si y luego al par de chicos.
—Yo quiero ir al baño, por eso paramos aquí—respondía calmado el pelinegro
—¿Por qué no lo hiciste en la casa?—pregunto confundida Karin, Ranmaru se bajaba de la espalda de Rycelo. Ya podía caminar un poco mas—es mas, ¿Por qué hemos venido acá?. No hemos tenido una explicación.
—Bueno, es porque decidimos salir un rato—respondió Tayuyá cruzado de brazos y seria, pero mas suave.
—¡¿En serio?!, ¡genial!—exclamaron ambos niños muy emocionados, al fin darían un paseo. Aunque luego se confundieron un poco—oigan un momento, pero no tenemos mucho dinero. ¿Cómo saldremos a pasear?—pregunto dudosa Karin.
Rycelo solo sonrió de forma dentuda por esa pregunta, Tayuyá solo suspiro. Este idiota no sabía disimular muy bien.
—Ustedes tranquilos y yo nervioso—respondía Rycelo, meneando una mano despreocupado. Sonaba muy confiado—yo me encargo, pero luego de ir al baño. ¡Ya vuelvo!—se fue corriendo al baño.
—Yo también debo usarlos—mencionaba la pelirroja caminando hacia el lado de las mujeres—quédense ahí y no hagan nada tonto hasta que volvamos.
Antes de que los niños pudieran aclarar sus dudas, ambos se metieron a los baños. Solo pudieron suspirar, ahora tenían que esperar a ambos. Esperaban que no se tardaran demasiado.
….
Rycelo ya sabía del secreto de este lugar, su ceño estaba fruncido por el olor que lograba detectar en el aire y no era por los servicios higiénicos. Era el claro aroma de cuerpos descomponiéndose, suspiro al no tener mas opción, pero necesitaban el dinero. Eso no le quitaba lo depravado del asunto.
¡Fiz!.
Alguien apareció a su lado, no se sorprendió. Pues era Tayuyá, estaba igual de seria, pero mas tolerante sobre esto, pues ella era menos moralista. Vivir como súbdita de Orochimaru, la toco vivir y hacer actos atroces, inhumanas que nunca le contaría a sus compañeros y pareja. Por eso esto no le afectaba tanto.
Rycelo solo camino hasta el final de los urinales, quedo parado un rato. Hasta que el mismo movió una tabla, abriendo un camino secreto. Eso no sorprendió a nadie, por lo que entraron sin dudar. El olor a descomposición era mas fuerte y concentrado ahí, Rycelo al tener una nariz mas sensible, tuvo que cubrirse con su pañuelo, dejando libre su cabello. Aun así el olor le llegaba un poco.
—¿Quiénes son ustedes?.
Ambos viraron los rostros hacia esa voz, era un hombre calvo y bigote, vestido de medico ninja. Lo mas llamativo en el, era una cicatriz por encima de su ojo. Seguramente el era a quien buscaban.
—¿Eres Zangei?—preguntaba Tayuyá seriamente.
—Depende de quien pregunte—respondía nervioso, pero mostrando un porte sereno y amenazante.
—Contesta.
—…..Si.
Ambos aclararon sus dudas y Tayuyá se dirigió hacia lo que parecía una mesa de morgue extendida, mientras Rycelo volvía a tapar la entrada con la tabla. Para luego dirigirse hacia la mesa también.
El calvo no entendía que pasaba, pero no bajaba la guardia en ningún momento. Por eso no se acercaba, la pelirroja saco un pergamino rojo, el cual abrió y ahí se vio un sello, hizo una secuencia de manos y luego lo toco. Estallando en un pequeño humo blanco y ambos se alejaron un poco para dejar ver al tipo
Zangei se sorprendió por lo que vieron sus ojos.
—E-Ese es…
Ante sus asombrados ojos, estaba el cuerpo del demonio de kiri, pero es un estado deplorable, pues estaba quemado de gravedad y sus vestimentas eran harapos. Estaba hecho una mierda.
Zabuza había sido derrotado en batalla y de una forma muy atroz por como quedo su cuerpo.
—Creo que ya sabes a lo que venimos—decía Tayuyá de forma seria.
—Eh si….—despertaba de su trance un poco anonadado, ya abriendo su libro bingo—disculpen, pero debo asegurar quien es. Espero no les moleste—pidió ya recuperado, debía asegurarse del todo, cosa que Tayuyá no tomo bien e iba a reclamar. Pero Rycelo la detuvo.
—Has lo que tengas que hacer—respondió el saiyajin igual de serio.
Zangei asintió y empezó a cambiar de página su libro, buscando la página de Zabuza y sus características. Hasta que lo encontró.
Luego observo el cuerpo, la verdad era que estaba demasiado dañado su cuerpo, pero aun así era reconocible. Lastimosamente no traía consigo su espada.
—Sin duda alguna, es Zabuza Momochi. El demonio de la niebla—confirmaba el hombre calvo—es una lástima que no tuviera su espada.
—Se perdió en la batalla—respondió Rycelo tranquilo, pero un poco mareado por el olor—¿Qué hay del dinero?.
—Espérenme un segundo—el sujeto camino hacia un lado del lugar, abrió un compartimento donde saco un maletín gris. El cual tomo—aquí tienen.
Tayuyá fue quien lo tomo, pues debían contar el dinero obtenido y por obvias razones, Rycelo no podía hacerlo. El solo podía esperar.
Zangei se había alejado un poco, para modificar el libro bingo, tachando a Zabuza Momochi. Dejando su estado actual como "muerto" ya por obvias razones, no darían mas recompensas por el. Aunque estaba un poco intrigado.
Eran demasiado jóvenes para estar en un sitio como este, en especial el chico con el pañuelo en su cara. Estaba seguro que no eran shinobis, hasta que recordó de quien se trataba. Revisando nuevamente el libro bingo, pudo reconocerlo. Ese chico era el renegado Bardock, de Konoha. Reía en voz baja por esto.
—Que irónico….
—Pues esta completo—informo Tayuyá cerrando y tomando el maletín—es un buen botín.
—Me alegra escucharlo—respondió Zangei, en eso toca un botón. Haciendo que la mesa empezara a meterse en una fosa junto al cuerpo de Zabuza—disculpen tengo una duda, ¿como sabían de este lugar?.
En eso ambos se miraron mutuamente, se encogieron de hombros. No había nada de malo el decirlo.
—Preguntando en el bajo mundo—respondió calmada pero seria Tayuyá—es fácil obtener información después de pedirlo "amablemente".
Zangei sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, esa mujer tenía una mirada mortal y peligrosa. Años de tratar con personas así, le habían dado la suficiente experiencia para reconocer ese tipo de miradas. Esa mujer no tendría escrúpulos para matar a alguien.
Mientras que el Bardock, era indescifrable. No sabía que pensar de el, pero debía ser en extremo peligroso si tiene un precio tan alto en el libro bingo. Así que mejor no tentaba su suerte.
—Y-Ya veo…—respondía tartamudeando el hombre, pero se recomponía al ver como se iban tranquilamente—espero con ansias sus próximas victimas.
Tayuyá no respondió, Rycelo solo alzo una mano en señal de despedida, pero no volteo. La pelirroja fue la que saco el tablón y tras salir, esta volvió a cerrarse sola.
—¿Tu que crees?—preguntaba Rycelo a su pareja curioso por su opinión.
—Que vamos a vivir bien por un largo tiempo—mencionaba confiada la pelirroja, pues recordaba la cantidad de billetes que tenía ese maletín.
Ambos salieron de los baños, los niños estaban ahí, Karin estaba sentada y aburrida mientras movía sus pies, mientras que Ranmaru esta envuelto en sus mantas. Al parecer estaba dormido.
Eso les saco una gota de sudor por sus nucas, este chico tenía el sueño pesado. Podía dormir donde fuera.
—Ya era hora—mencionaba Karin viéndolos salir de los baños, pero luego su nariz capto un desagradable olor. La hizo fruncir el ceño—¡Agh!, ¿Qué es ese olor?—pregunto mientras se tapaba la nariz, olían a muerto.
—Baños públicos niña—mencionaba Tayuyá cruzada de brazos, el maletín había sido guardado en el pergamino con el cual transportaron a Zabuza. Rycelo solo se olía una axila e hizo una mueca de asco—¿esperabas que saliéramos oliendo a flores?.
Karin solo suspiro, pues no iba a responderle, saldría con un insulto o grosería o ambas al mismo tiempo. Era un caso perdido, así que mejor no le seguía el juego. No quería iniciar una guerra sin sentido, a veces perdía, otras ganaba y en ocasiones quedaban en empate. No quería seguir con cosas infantiles.
Ranmaru solo estaba a un lado, dormido apoyado bajo un pilar y cubierto bajo su sombra. Aun estaba débil y bajo de chakra por la manifestación de ese nuevo poder ocular.
La verdad era que las chicas estaban sorprendidas por aquellos nuevos poderes de Ranmaru, esos ojos eran muy poderosos. Pues ahora podían manipular la gravedad, o al menos eso fue lo que dijo Rycelo. Aún así era demasiado asombroso, era una lástima que no hallan encontrado nada sobre su familia. Pues no había registros de nacimiento o siquiera un escrito que confirmaran su existencia, y eso que viajaron por mucho tiempo y bien camuflados, por el país del agua. Con resultados negativos.
Pero bueno, eso ya no importaba ahora. Pues eran familia actualmente.
—En fin, vamos al paseo—sugería Rycelo, feliz de la vida. Siendo seguido por Tayuyá
—¡Báñense primero!—sugería Karin en tono de orden.
…
Rycelo recordaba divertido, pues recordó como Karin fue la que tuvo que cargar a Ranmaru hasta el puerto, volverían en barco al no querer volar nuevamente. No hasta que se quitaran ese mal olor.
Estaba mas aliviado, pues ahora podía relajarse sin necesidad de preocuparse de la falta de dinero, la verdad era que ninguno era avaricioso ni exigente. Gracias a eso, el dinero les duraba bastante, pues solo se divirtieron en ese día, hasta la siempre amargada de Tayuyá, claro que lo disimulo. Además de usar un Henge [jutsu de transformación] sobre ellos (cortesía de Tayuyá), para así pasar desapercibidos para todos. Fue un día bastante divertido en realidad.
—Oye tarado—le sacaba de su nube se viajes la pelirroja, mientras comía una pata de pavo—mejor come o te quedaras sin nada.
—Jaja, si. Es verdad—empezó a comer velozmente, aunque estaba también un poco pensativo. Pues quedo un cabo suelto—¿en donde se habrá metido esa mujer?—se preguntaba curioso el saiyajin.
…
País del agua:
¿Dónde estaba?
No importaba.
¿A dónde iba?.
No lo sabía.
¿Estaba bien?.
Eso no era importante.
Nada de eso tenía importancia en realidad, ella solo seguía caminando, no había dejado de hacerlo desde la batalla en el país de las olas. Donde perdió todo el sentido de la vida.
No sabía en que dirección caminaba y tampoco le interesaba, ni siquiera sabía como llego a las costas del país del agua. Ella solo seguía caminando, con la kubikiribocho en sus manos. La punta de esta, dejaba una línea de corte por cada paso que daba su nueva portadora. Su mirada nublosa, mostraba que su vida carecía de sentido, pues se la habían quitado en la pelea final. Todo lo había perdido.
Claro que alguien como ella, claramente iba a llamar la atención de quien fuera. Pues sus acciones eran muy llamativas.
Mientras seguía caminando como una muerta en vida, dejaba atrás una gran montaña de picos helados. Donde una gran numero de shinobis de kiri estaban empalados, la habían intentado capturar, pero fue en vano. Fueron hechos pedazos en segundos. Ella solo actuaba por instinto.
Su consciencia al parecer se había ido o bloqueado, pues solo seguía caminando. Sin ser muy consciente de aquello.
—Te lo dije—menciono una voz misteriosa.
—Al parecer tenias razón—menciono otra.
Haku por instinto paro y alzo la kubikiribocho, sus nublados y muertos ojos, observaron las alturas. Observando a quienes habían hablado.
Capas negras con nubes rojas, ondeaban por los vientos, habían dos personas encima de un enorme árbol. Aunque eran muy llamativos.
Veía a una especie de hombre planta, el cual sobresalía del árbol. La otra era una mujer, la cual flotaba encima del árbol, con enormes alas blancas, hechas de papel. Miles de este mismo material, flotaban en los alrededores de ella. Era como ver un ángel flotando en los cielos.
—Una sobreviviente del clan Yuki—mencionaba la mujer de cabello azul, con una mirada seria. Esa chica era una posible aliada—seria de buena ayuda.
—Creía que enviarían a Itachi y Kisame—mencionaba el hombre planta.
—Ellos estaban ocupados en otra misión para la organización—aclaraba la peliazul tranquilamente—además, personas como ella, deben ser tratados con sutileza y delicadeza.
La kunoichi de kiri no hacia movimiento alguno, solo veía al par encima de los arboles. Era puro reflejo e instinto aquello que la hacia moverse. No razonaba o pensaba, estaba rota y sola nuevamente. Así que no tenia propósito que seguir en vida.
Esa mirada, Konan la reconoció al instante, era la misma que la de una persona sin motivos de vida. Eso podría aprovecharlo, sabia de las poderosas habilidades gélidas de la chica, un buen aditamento para la organización. Solo debian ser diez miembros, pero hasta que el "verdadero líder" de Akatsuki decida revelarse ante todos, incluso sus propios subordinados. Lo mejor seria tener un miembro mas por si acaso.
—Herramienta sin uso, objeto sin valor. Sin destino ni futuro—empezaba a hablar Konan suave pero despectiva, para así provocarla—no tienes camino que seguir o destino a donde llegar, errante como alma perdida. ¿No te apetece tener un final?.
—….
Los ojos de la chica no cambiaron, pero se abrieron un poco. Konan sabia que estaba llegando a algo, por lo que seguiría. No podía perder esta oportunidad.
—Te invito unirte a akatsuki—soltó de golpe, pero la chica no reacciono ante esa petición. Seguía con su arma elevada—se que has sufrido de una irreparable perdida, con nosotros podrás obtener la venganza que deseas. Podrás eliminar a Rycelo Bardock.
Cuando dijo ese nombre, los ojos de Haku volvieron a aclararse y brillar, pero esta vez, en un enorme, profundo y gélido odio ante la memoria de quien, por su culpa, perdió todo. Aunque sabia que no lograría nada contra el, su poder iba mas allá de lo que ella imaginaba. Nunca podría vengarlo.
Siendo sincera, ella no conocía sobre esa organización akatsuki y si le permitían seguir siendo sincera, tampoco le interesaba. Ella ya no tenia motivos para seguir viviendo, pero ahora se le presentaba la oportunidad de tener un nuevo destino, uno que le permitiría cobrar un deseo que le parecería imposible el realizar. El de tomar la vida de ese maldito Bardock.
Así que bajo su espada, con su mirada aun seria, pero ya mas tranquila. Ella respondió a su oferta con una reverencia, una que hizo sonreír a ambos akatsuki. Habían ganado a una poderosa miembro.
