Shipp: Rengoku x Nezuko

*Mundo alternativo donde Tanjiro ES cazador pero Nezuko NO es demonio

(Por favor, leer la nota al final :)


La importancia de los Detalles

Era un día normal, al menos para la Kamado menor que se había quedado en la residencia mariposa, aunque la calma que reflejaba la naturaleza era imperturbable, lo cierto es que dentro de aquellas paredes todo era un caos; nunca faltaban los cazadores heridos, por lo cual las niñas del lugar iban de un lado hacia otro.

La recién llegada se mareaba si las contemplaba por mucho rato, la tranquilidad de su pequeña casa en las montañas era algo que ahora apreciaba mucho desde que las conoció. Entre aquellos cazadores no podía faltar su hermano.

Tanjiro se esforzaba arduamente para volverse fuerte y subir de rango en el menor tiempo posible con el fin de sacar a su numerosa familia de la pobreza cosa que su hermana veía con disgusto, presenciar como se consumía entre duros entrenamientos y vivir con la incertidumbre de si él volvería vivo de cada misión pasaban factura en ella.

Había días en los que no tenía energías por pasar largas noches en vela y ni hablar de su apetito; apenas probaba bocado.

Pero ahora la situación era diferente, la soledad le brindaba ese preciado tiempo de reflexionar y poner todo a perspectiva.

Mientras Tanjiro hacía los ejercicios de recuperación Nezuko veía los árboles mecerse con el viento, todo desde la ventana de su habitación, una de las pocas cosas que podía hacer en medio de su aburrimiento.

Escuchó la puerta deslizarse, giró su cabeza encontrándose con cierto rubio de mirada penetrante, compañero de su hermano, éste llevó un dedo a sus labios en señal de que no hiciera ruido, una escena irónica siendo él el más ruidoso entre los dos.

Ella decidió seguirle la corriente para pasar el rato, éste colocó el objeto que llevaba detrás de su espalda sobre la mesa cercana a su cama, los ojos de la menor se iluminaron al ver los brillantes colores de los peces nadando en su pecera.

Ellos nadaban con total calma, sumergidos en un trágico engaño creyendo estar en el mar cuando en realidad daban vueltas en un recipiente de vidrio, la azabache se agachó para verlos de cerca, escapando de su tediosa realidad.

Rengoku sonreía a su lado, felicitándose a sí mismo por hacer que la hermana de Kamado sonriera como si fuese una niña pequeña, cosa que ella ignoraba por observar su "regalo"

El rubio conocía desde hace tiempo a Tanjiro, él mismo le había presentado a su hermana pero nunca tuvo tiempo para hablar con ella...a solas.

Había llegado en buen momento ya que el mayor estaba centrado en su recuperación y Shinobu estaba ocupada monitoreando el proceso, claro, aquello no había sido un robo, solo un préstamo sin aclarar.

Siempre y cuando la pecera estuviera en su lugar cuando Kocho regresara no tendría porqué enterarse, Rengoku se había sumergido él mismo en aguas turbias y todo por la dulce sonrisa que ahora cargaba la gentil Nezuko.

Al menos, si Shinobu le corta la cabeza habrá valido la pena.

—Es muy difícil ver unos así por donde vivo —anunció, pero parecía más que hablaba consigo misma —,solo cuando voy al río pero los peces que comemos son muy diferentes a estos —detalló, riéndose al comparar los pequeños y coloridos animales con los pescados grandes y de tonos oscuros con los que se alimentaba.

Kyojuro no decía nada, la risa de esa chica era música para él, una dulce melodía que lo llenaba de energía, apoyó su rostro en el hombro de la chica, ella se sonrojó mas no se apartó, creyó que el varón había llegado exhausto.

—Me alegro haberlo hecho —habló él, confundiendo a su acompañante —,al ver a Tanjiro imaginé que estarías aquí, aburrida —Por instinto, la joven asintió —.Mientras esté aquí, haré lo posible por levantarte el ánimo —confesó apenado, aunque usó una sonrisa para ocultarlo.

—Gracias —le susurró ella, levantando su mano y acariciando los mechones de su cabello, Rengoku parecía un felino, de esos que quieren acaparar toda la atención y se la pasan haciendo travesuras para lograrlo —,me encierro aquí para no molestar a mi hermano, se ve que está muy comprometido con su entrenamiento

—Pero no te gusta estar aquí —Le recordó el hombre, acercando la mano ajena a su rostro

—Tienes razón, tal ves...debería irme —abordó, viendo con tristeza el suelo, sintiendo un sobresalto en su acompañante y acto seguido, unos brazos que rodeaban su cintura y arrastraban su cuerpo al del cazador.

Rengoku la sujetaba con fuerza, asustado por la repentina decisión de la azabache, no le agradaba para nada la idea, para él, mientras más tiempo disfrutara con ella en la soledad de la habitación, mejor —No digas eso por favor… —Le suplicó.

Nezuko puso su mano sobre las de él, pensando en cómo zafarse, pero a juzgar por su fuerza, sería más fácil que la partiera en dos antes de emprender la huida.

—Soy una completa inútil aquí...¿De verdad quieres eso? —Su atención ahora se encontraba en el varón que apoyaba el rostro en su espalda.

—Al menos… —susurraba él, había llegado al punto que hablaba con el corazón —.Déjame pasar más tiempo contigo

—¿E-eh? —La chica se sonrojó, era la primera vez que un hombre le hacía una propuesta de ese tipo. —¿D-disculpe?

—Nezuko —La llamó, levantando su mirada y deslizando su mano por los brillantes mechones de su larga cabellera —,no me dejes solo.

—Yo...no sé qué decir —respondió, sintiendo un calor por todo su rostro, jamás imaginó terminar en ese tipo de situación —¿Tú no deberías irte? Si estás aquí debes tener alguna herida, deberías ir a que te examinen —expresó a modo de excusa, no soportaba la incomodidad que los rodeaba.

Promételo — abordó, sus rostros estaban peligrosamente cerca, pudiendo sentir la respiración del contrario, ambos se miraban, sonrojados, pero era imposible escapar de la mirada ajena.

Sin embargo, la joven Nezuko estaba a punto de gritar de la vergüenza, por primera vez, aquel que consideraba como "El amigo de mi hermano" o "El gritón del grupo" lo veía atractivo, ya sea por la corta distancia o porque la incomodidad afectó su noción de la realidad.

Todo se esfumaba a su alrededor, como si aquella habitación fuera su escondite, un rincón apartado del mundo que daba inicio a un peligroso juego donde la distancia entre ambos debía ser nula.

El suave roce de sus labios los alarmó, ninguno de los dos tenía experiencia, pero el miedo no sería impedimento, una extraña fuerza los atraía, Rengoku sintió los brazos de la chica rodear su nuca, a su vez que él afirmaba el agarre en su cintura, no permitiría que ella escapara.

No tenían mente para otra cosa que no fuera disfrutar del momento, el dulce contacto de sus labios fue el detonante de aquella jugada que estaba lejos de detenerse.

—¡¿DÓNDE ESTÁ LA PECERA DE SHINOBU!? —Un grito a la distancia, una voz aguda que para su desgracia espantó a los amantes, la chica observó el objeto mencionado, dirigiéndose ahora al varón que estaba pálido.

O tal vez, cerca de su final…

Nezuko apartó su mirada de la vergüenza, no podía creer lo que había hecho, miró a su acompañante; estaba lejos de molestarse, más bien, parecía que iba a colapsar allí.

Ya no sabría cómo ver a su hermano a la cara, ni a la amable Shinobu si supiera dónde acabó su pecera.

—M-me tengo que ir —manifestó, con las manos temblorosas tomó lo que había "Prestado" con intención de retirarse, hasta que la chica lo agarró del cuello de su camisa y lo jaló.

No le dio tiempo de reaccionar cuando le dio un fugaz beso en los labios, el pobre chico estaba más colorado que una manzana, ella le dijo:

—Ten cuidado...y gracias —Apartó la mirada antes de decir lo último, el cazador se retiró, con una sonrisa boba de camino a la guillotina.

No sería tan malo después de todo.


Dato Cruel:

Hace poco leí en una página de Facebook que fue Zenitsu el que robó la pecera de Shinobu para llevársela a Nezuko ya que le gusta ver los peces y como me pareció un gesto muy tierno quise escribir sobre eso pero con Rengoku JASKDKSJQRataxD Así que ya saben cual es la versión original xD Yo solo aproveché el BUG uwu