Sabito x Reader (FEM)
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Hora y Lugar: Desconocido /?
—Ya me disculpé cinco veces —Se quejó. Sentía su mirada sobre mí, pero estaba decidida en irme, tomé mi bokken* y el abrigo que había puesto sobre una rama.
Pero antes de tocar la tela éste con gran agilidad la tomó y se subió al árbol, grité exigiéndole que me lo devolviera pero era en vano, solo podía ver su cola entre las ramas.
—¡No te conviene que vaya a buscarte! —Lo amenacé, la molestia que tenía se había incrementado, no me percaté de la oscuridad del bosque, ya que me encontraba en un sitio despejado a la orilla de un río.
La pequeña fogata estaba a punto de consumirse en su totalidad, el viento era gélido y la luz de la luna era la poca iluminación brindada desde el cielo.
La rabia había consumido mi razonamiento, sin pensarlo salté de una rama a otra, no al ritmo del pelirrojo pero si más rápido que un humano normal.
—¡Dámelo! No estoy de humor para tus bromas Sabito —Grité, escuché una rama romperse, era él, de seguro se había ido más arriba por el miedo….o porque quería burlarse de mí.
—Te lo daré si dejas de estar molesta conmigo —Escuché su voz, pero no le respondí. —No entiendo que tiene de especial, si quieres un abrigo te puedo prestar el mío —abordó, en un tono que sabía si era burla o un frívolo coqueteo
—¡Eres un…Ah! —La rama donde me apoyaba se había quebrado, el terror me consumió y mi caída contra el suelo rígido sería inminente, en medio de esa mezcla de horribles sensaciones algo me llegó a la mente:
¿Tanto entrenar para esta muerte tan patética?
Cerré mis ojos con fuerza con la vaga esperanza de soportar el dolor que me esperaba, pero en ves de eso sentí calidez.
Sus orejas se movían con ligereza, su mano apoyada en mi espalda y la otra en mis piernas. Su mirada atenta como la de un gato sobre su presa, su respiración era agitada, no sabía si del susto o por la adrenalina del momento.
—¿Estás bien? —Aparté mi mirada, sus orejas se movieron en signo de confusión —¿Te lastimaste? —acercó su rostro al mío, sentía su respiración sobre mi oreja, pero en un descuido logré arrebatarle mi abrigo y dar un gran salto hacia atrás.
El me miró asustado, procesando la situación mientras yo me abrigaba, esbozó una sonrisa al percatarse —Eres diabólica —Se mofó, yo le di la espalda y comencé a caminar orgullosa de lo que había hecho.
—¡Ey! Ese no es el camino —Se apresuró hacia mí, extendió sus brazos para impedir mi avance.
—Muévete, yo me largo —Argumenté, sus orejas bajaron, y dirigió su mirada hacia el suelo —No entiendo qué hice para que te molestaras tanto… —susurró.
—¿¡Tengo que recordarlo!? —Grité enfurecida — ¡Te comiste mi cena! —Lo señalé, el retrocedió unos pasos.
—Pero solo fue un pescado…
—¡Si supieras cuánto me costó atraparlo! —respondí, había consumido mis últimas fuerzas ese día para hacer una pequeña fogata y pescar, todo para que en un minuto de descuido mi alimento terminara en el estómago de otro.
—C-cálmate, baja tu bokken* —abordó nervioso, yo no le hice caso y se la lancé, pero éste pudo esquivarlo por su gran agilidad —¡Entiendo! ¡Disculpame por sexta vez! Si tanto te molesta entonces cazaré uno para ti...¡Uno enorme! ¡El doble de grande que el otro! —alegó con vanas esperanzas de convencerme.
—¡¿Cómo!? Le tienes miedo al agua
—¡C-claro que no! Solo me gusta estar seco —balbuceó, el sonrojo se notaba por toda su cara
—No perderé mi tiempo contigo, quédate con mi bokken, o los trozos que queden —argumenté mientras me iba por otro lado, pasando por unos arbustos y adentrándome en el bosque.
—¿Volverás? —Lo ignoré
—¡¿Piensas volver verdad!? —gritó a la distancia, al no escuchar mi respuesta sentí como se balanceaba sobre las ramas de los árboles, sus brazos me rodearon impidiendo que caminara.
—¡Suéltame pervertido! No abuses de mi poca paciencia —Le amenacé, pero él no hizo caso.
—¿Tanto te asusta la soledad? —cuestioné tragándome mi rabia, si fingía que estaba tranquila era más probable que me soltara, sentí su cabeza apoyada en mi espalda, la punta de sus orejas era lo único que podía percibir de reojo.
—Han pasado años desde que hablé con otra persona que no fueras tú… —habló, como si se remontara a aquella tarde en la que me senté a la orilla del río escapando de mi exigente maestro.
Rememoré la primera vez que lo vi, el grito que solté al ver el par de orejas como las de un gato fue devastador, el dolor de garganta del día siguiente no fue agradable tampoco, solté una suave risa por ese recordatorio.
Fue entonces cuando sentí su agarre ceder un poco, tal vez se debía a su poca interacción con humanos, pero Sabito era muy ingenuo para su propia desgracia.
—¿Le temes más terminar solo que zambullirte en el agua? —Me di media vuelta, tome su rostro entre mis manos y lo obligué a que me mirara; sus ojos brillaban como las estrellas, él asintió lentamente.
—No creo que pueda venir seguido, mi maestro se dará cuenta y eso no nos conviene —aclaré, pero el me abrazó y puso su cabeza sobre mi hombro, la luz de la luna se colaba por las hojas que se mecían con el viento nocturno.
Ahora que lo pensaba con mayor claridad, mi corazón comenzaba a doler cuando me imaginaba los años de completo aislamiento por las que tuvo que pasar este felino glotón, acaricié su espalda por un rato antes de volver a proferir palabra.
—Para la próxima me tienes que dar ese pescado gigante que me prometiste —formulé —,o de lo contrario me molestaré el doble y nunca volveré —ironicé, pero por más esfuerzo que hice para que se notara mi broma él se lo tomó en serio y me miró con miedo.
—¡Lo haré! ¡Promesa de hombre!
—Calma, lo decía jugando —aclaré, riéndome por su gesto —¿Los gatos son así de miedosos?
El se sonrojó de la vergüenza, parecía un tomate, sus cola es esponjó, yo no podía controlar mis carcajadas.
—¿Es una promesa entonces? —Solté luego de unos minutos.
—Sí —respondió cortante, llevando una mano a su nuca, no podía con la pena que lo carcomía, yo lleve una mano hacia su cabeza a modo de caricia, se asombró, era primera vez que lo hacía.
—Calmate, volveré otro día ¿sí? Hasta entonces espérame.
Dicho eso caminé en total silencio, sintiendo su mirada sobre mi espalda hasta que me perdí de su agudo rango de visión, no sabía porqué, pero un cosquilleo recorría mi cuerpo desde ese momento.
En realidad, yo también disfrutaba de su compañía…
Temática que se me vino de la nada uwu
Sabito neko es amor, es vida uwu
Bokken: es un sable de madera empleado en diversas artes marciales provenientes del Japón, principalmente en la práctica del Iaidō, Aikidō, Ninjutsu, Kendō, Kenjutsu y Jōdō. - Básicamente una espada de práctica :v
