La primera vez que sintió una chispa fue el día que la conoció. Después de salir de la heladería y estrechar su pata al despedirse, sintió esa corriente de energía recorrer su brazo y pasar por todo su cuerpo.

Nick Wilde estaba acostumbrado a no dejar que nadie viera como le afectaban las cosas. Esa afirmación, a veces lo incluía a sí mismo. Por lo que racionalizó esa sensación y se dijo a sí mismo que era el desagrado que le ocasionaba esa coneja hipócrita.

La segunda vez que sintió una chispa fue en la gondola. Después de descubrir que la coneja no actuaba de forma egoísta, sino que realmente quería ayudar y había apostado todo en el caso que él deliberadamente se había encargado de alargar más de la cuenta, había decidido contarle ese hecho traumático que lo había marcado toda su vida.

La coneja lo escuchó atentamente, y cuando ella colocó su pata sobre su brazo, para confortarlo, él se retiró como si lo hubiera quemado. Por que ya no podía volverlo a racionalizar, había sentido como una chispa recorría su brazo, justo donde ella lo había tocado.

Así que cuando la coneja le dio la solicitud de ingreso a la ZPD, él sintió una calidez en el pecho que hacía años no sentía. Esa calidez se volvió frialdad en cuánto escuchó las palabras de la coneja en la conferencia. ¡Qué ingenuo había sido! ¿Por qué se había atrevido a pensar en un futuro mejor? Esa fue la principal razón de haber salido por la puerta como lo había hecho. Se sentía traicionado.

Las siguientes semanas fueron difíciles. Ahora parecía haber ataques más seguido. Y había peleas por todas partes. Finnick y él estuvieron de acuerdo que era mejor mantener un perfil bajo por ahora, ya que un par de zorros en la calle no la tendrían fácil en estos días.

Cuando escuchó que gritaron su nombre no lo podía creer. ¡Finnick lo había traicionado! Agradeció tener puestos sus lentes de sol, y puso su mejor cara de poker. La coneja le habló sobre el caso y lo que había descubierto. Pero el ya no tenía ningún asunto ahí. Se levantó dispuesto a dejar a la coneja hablando sola. Pero el escuchar su voz herida se detuvo debajo del puente. Ella estaba llorando. No era una disculpa vacía, ella no dijo que la había malinterpretado o lo responsabilizaba a él de como se había sentido. La coneja estaba reconociendo abiertamente que ella había sido la causante. Solo quería que le ayudara a hacer las cosas bien.

Su pecho volvió a sentir esa calidez, con más fuerza. Y cuando la coneja se recargó en su pecho, volvió a sentir esa chispa recorrerlo. Nick sonrió. Todo estaría bien.


N/A:

Ha sido una semana pesada, y es miércoles XD

Gracias por su respuesta a estas historias, ha tenido muchas lecturas. Ya solo faltan 4 más, y ahora si los estoy escribiendo casi al día, ya que tiré mucha flojera la semana pasada

Ya vieron el cómic de Borba? Sale Jack Savage! XD