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Estoy muy contenta con todos los lectores nuevos, y con su entusiasmo con los nuevos capítulos.

Han sido semanas de cambios, y me estoy adaptando a un nuevo ritmo de vida. Gracias por continuar conmigo!


En cuanto se cerró la puerta, Nick fue el primero en tomar la palabra.

"No estarás pensando seriamente en hacer una fiesta. Tienes un acosador y es algo serio, Judy. No puedes pensar realmente en exponerte de esa manera", dijo el zorro.

"Será un evento privado, sólo familia y amigos cercanos. No tiene nada de malo querer festejar mi cumpleaños…", se empezó a justificar la coneja.

"Sabes bien que un evento privado que involucra a la familia Hopps incluye a medio BunnyBurrow" le espetó Nick. "Judy, me gustaría que tomarás con más seriedad tu seguridad. Esto no es un juego, y no fue tu culpa que este maníaco decidiera atacarte en el club de Shirley. No había manera en que supieras que eso sucedería, no le tienes que resolver los problemas a los demás, deja tu complejo de héroe por un momento"

La coneja dio un paso atrás, y su rostro se puso rojo de furia. Abrió la boca para decir algo, pero la cerró, y dio media vuelta, para alejarse del zorro.

"Judy, lo siento, no quise decir eso…", empezó a disculparse el zorro, tras comprender que había ido muy lejos con su último comentario.

"Es justo lo que querías decir", dijo la coneja mientras caminaba, pero el zorro la detuvo por el brazo. No la apretaba fuerte, sólo lo suficiente para que no avanzara.

"No puedes huir de una discusión por que no te gusta lo que te dicen", le dijo Nick.

"¿Entonces tengo que quedarme y soportar que me hables así?", le recriminó la coneja. El zorro suspiró.

"Tienes razón, eso que dije estuvo fuera de lugar. No tengo ninguna excusa y me disculpo por ello. Sólo que no te entiendo y me frustra que siempre veas primero por los demás que por ti misma. Siempre te dejas de lado, y eso es exasperante".

"Sólo quiero hacer lo correcto" dijo Judy.

"Lo correcto sería ayudar a otros sin ponerte en peligro innecesariamente. Ya es suficiente el riesgo que tomas como policía. ¿Por qué quieres tentar más tu suerte?

Se vieron durante largo rato a los ojos. Judy suspiró.

"No soy una damisela en peligro, sé cuidarme y lo sabes".

"No se trata de que sepas cuidarte o no. Se trata de que ahí afuera hay alguien que quiere hacerte daño y pareces querer ponerle las cosas en bandeja de plata".

"Sé medir el peligro…" empezó a defenderse la coneja.

"Oh, ¿de verdad? No me digas. ¿Desde cuando manejar un tren viejo a toda velocidad y estrellarlo después es medir el peligro?"

"¿No puedes hablar sin que sueltes comentarios sarcásticos a cada momento? Que uses cosas del pasado para esta discusión es un golpe bajo y está fuera de lugar".

"No está fuera de lugar, y lo sabes. La gran Judy Hopps siempre tiene que probar que no le tiene miedo a nada, ¿verdad?", la presionó Nick.

"No voy a discutir contigo. Haré la fiesta y se acabó. Si no quieres ir, no vayas. Buenas noches". La coneja se zafó con facilidad del agarre de Nick y se dirigió a su habitación, cerrando de un portazo.

El zorro se llevó una pata a la frente y presionó sus sienes, irritado. Después, también se dirigió a su habitación

Al día siguiente, Nick despertó con un dolor de cabeza, debido a que no pudo conciliar el sueño. Después de ponerse su uniforme salió de la habitación. Tocó la puerta de la habitación de Judy y nadie le contestó. La coneja no estaba en la sala ni en la cocina tampoco. Solo había dejado la cafetera encendida. El zorro se sirvió la taza de café que la coneja había dejado como ofrenda de paz y la bebió, para poder despertar bien. Su teléfono sonó, y vio un mensaje de Rayas indicando que ya lo estaba esperando afuera. Tomó sus lentes y su cartera y salió del departamento.

"Vaya Wilde, tienes una cara horrible, sin ofender", fue el saludo que le dirigió Jack en cuanto Nick subió al vehículo.

"Judy no viene hoy con nosotros", fue la única respuesta que le dio Nick, mientras se ponía el cinturón de seguridad.

"Si, lo sé. Me dejó un mensaje de texto indicando que debía llegar más temprano al Precinto", respondió Jack, mientras arrancaba su Jeep.

"Así que a ti te avisó y a mi ni una maldita nota", se quejó el zorro.

"No la culpo. No fuiste muy inteligente con tu rabieta de ayer, Wilde".

"¿Estás de su parte?", le cuestionó Nick.

"Solo estoy diciendo que no fuiste inteligente . La cuestionaste frente a nosotros. Eso fue muy vergonzoso, tanto para ella como para Skye y para mi. Fuiste un imbécil y es obvio que ella reaccionara a la defensiva. No sé que más se dijeron ayer, pero si Judy decidió irse por su cuenta al Precinto, no es que haya terminado muy bien. Perdiste tu oportunidad de razonar con ella inteligentemente, ahora tendrás que disculparte, por que ella no merecía que la trataras así", dijo Jack, viendo al frente mientras manejaba.

"Estoy muy preocupado por ella…", empezó a decir Nick.

"Eso no es una excusa para portarte como un macho imbécil, diciéndole lo que tiene que hacer. Judy es una adulta, sabe cuidarse. Ella piensa que está bien por que el ataque del club no pasó a mayores. Ella no sabe que está lidiando con un posible violador serial", le regañó Jack.

Jack tenía razón, Nick había cruzado una línea con Judy. Le indicó al conejo que fueran a una cafetería y compró una docena de donas. Ya Judy le había dejado una ofrenda de paz, así que a él le correspondía indicar ahora que estaban bien. Jack compró tres cafés y le dio uno a Nick.

Pronto llegaron al Precinto. Ambos saludaron a Clawhauser, y mientras Nick le dejaba una de las cajas que donas que había comprado, vio como Jack se adelantaba con los dos cafés en la mano hacia la sala de juntas.

Después de una breve charla con el chita, se digirió también a la sala de juntas. Al entrar, vio a Jack y Judy charlando animadamente. La coneja tenía entre las patas uno de los cafés que Jack había llevado. Se acercó a ellos y subió al asiento que compartía con la coneja. Observó como las orejas de la coneja se tensaban y su nariz empezó a temblar, pero siguió hablando con Jack.

"Hey Zanahorias, traje donas", la saludó Nick. La coneja lo volteó a ver y frunció el ceño. "Te traje una glaseada de fresa con relleno de crema pastelera".

La coneja relajó el ceño.

"Gracias, Nick". Después se dirigió a Jack. "No sabía que te gustaba la saga de la Torre Oscura. A decir verdad, no tienes mucho en común con mi hermano, ¿verdad? El no lee nada".

"Si tenemos algunas cosas en común. Ambos estábamos en el mismo equipo de soccer en la preparatoria. ¿Viste que salió una película de la Torre? No recibió buenas críticas. Tal vez la podamos ver en la siguiente cita".

Antes de que la coneja pudiera responder, la puerta de la sala de juntas se abrió, y el Jefe Bogo entró. Todos hicieron el ruido habitual a su llegada, mismo que el Búfalo se encargó de silenciar. Empezó a repartir las asignaciones como era normal.

"Hopps" dijo el búfalo, levantando la mirada para ver a la coneja. "Según la doctora Bagder, tu herida sanó bien, pero quiere darle otra semana más de reposo. Estarás esta semana en trabajo de escritorio, no te quiero ver en la sala de juntas en lo que resta de la siguiente semana". La coneja agachó sus orejas, desanimada y asintió. "Savage, Wilde, van a patrullar en Savannah Central. A partir del lunes, estarán toda la semana con turno nocturno en Tundratown. Eso es todo, ya pueden irse".

Todos empezaron a salir de la sala de juntas. Nick saltó de la silla y empezó a caminar también a la salida.

"Hey, Nick", lo llamó la coneja. El zorro detuvo sus pasos y esperó que ella le alcanzara. "¿Podemos hablar un momento?"

El zorro asintió.

"Te espero en la patrulla" dijo Jack y se adelantó.

En cuanto el último mamífero salió de la sala, ambos oficiales se vieron fijamente.