El celular de Nick vibró, y el zorro leyó la notificación.

"Es Zanahorias. Dice que va a salir con Purralta, que no la esperemos", le dijo a su compañero.

"Vaya, Judy ya empieza a relacionarse más con los detectives. ¿No temes que te abandone pronto?" preguntó Jack, de manera burlona.

Ambos policías subieron a la patrulla. Ya habían terminado la jornada e iban de regreso al Precinto.

"Curiosamente, no. Purralta parece un buen tipo, y por lo que he podido ver, no creo que le atraigan las presas en lo absoluto", respondió el zorro.

"Awww, mi bebé ya está madurando y dejó de ponerse celoso sin sentido. Estoy tan orgulloso, es un gran paso", dijo el conejo, en un claro tono de burla.

Nick rodó los ojos y giró el volante para dar vuelta en la esquina.

"Tenía mis motivos para estar celoso de ti. Imaginate lo que dirían los padres de Judy al ver que su hija podía tener un novio conejo con sus mismos intereses. No me puedes culpar por ello", replicó el zorro.

"Bueno, te concedo eso", admitió el conejo. "¿Y no te preocupa que Judy salga sin ti, con todo eso de su acosador? Justo acaban de tener una pelea por la falta de precaución de Judy".

"Bueno, salir con uno de los mejores detectives del Precinto no es precisamente una actividad peligrosa, ¿no crees?", señaló Nick. "Dudo mucho que su acosador se le acerque con un chita a su lado. Me preocupa más cuando la señorita se pone en el foco de atención".

"Tranquilo, viejo", dijo Jack de manera conciliatoria. "¿Quieres ir a tomar una cerveza?"

"Paso", respondió el zorro. "La siguiente semana es nuestro turno nocturno en Tundratown, así que prefiero descansar todo lo que pueda".

"Oh, vaya. Tomaré tu consejo".

Pronto, ambos mamíferos llegaron al Precinto. Nick estacionó la patrulla y ambos fueron a sus escritorios para dejar sus reportes. Después, ambos salieron y subieron al Jeep de Jack, para ir rumbo a sus respectivos departamentos. En poco tiempo, Jack dejó a Nick en la entrada de su edificio y después de despedirse del conejo, el zorro entró al edificio.

Después de darse un baño, decidió preparar un par de hot dogs para cenar. Le dolía un poco la cabeza, ya que en la siguiente semana sería el día que tendría que cumplir su acuerdo con Mr.. Big, y aún no estaba del todo seguro de su plan.

Decidió dejar de estresarse por algo que no podía controlar hasta que estuviera sucediendo, y para dejar de darle vueltas al asunto, se puso a ver una serie que había dejado abandonada desde hacía varios meses.

Game of Horns era una buena serie, pero se cansó de esperar que el autor continuara los libros. La serie ya había alcanzado los mismos, y se había hartado de los spoilers en redes sociales.

Después de quedar absorto por tres capítulos, cayó en cuenta que Judy no había llegado. Revisó su celular, para ver si la coneja había dejado un mensaje. Nada. Marcó y el teléfono enseguida lo mandó al buzón de voz.

Nick se puso nervioso. Dio un gran suspiro y exhaló. Judy sabía defenderse y además, estaba con un detective. No había manera en que el acosador de Judy pudiera hacerle daño y salir airoso.

Repitiéndose eso como mantra, caminó por todo el departamento. Se preparó un café y se sentó a seguir viendo su programa. Al darse cuenta que no estaba prestando atención, decidió poner una comedia que ya había visto miles de veces antes, solo para tener un ruido de fondo.

Ya era la 1:00 am y el zorro estaba pensando seriamente en ya dar aviso a Bogo y que se pusieran a buscar a Judy por todas partes. No le importaba que el tiempo para denunciar una desaparición fuera de 48 horas. Justo estaba por tomar su celular cuando escuchó el ruido de una llave ser insertada y el sonido de la cerradura. Se apresuró a asomarse a la puerta y ahí estaba Judy. Tenía ropa de civil, además de un aspecto desaliñado y cansado. Llevaba una bolsa de papel, la cuál cayó al piso cuando el zorro, sin pensarlo, la envolvió en un profundo abrazo.

"Zanahorias, estaba muy preocupado", dijo el zorro, mientras la sostenía fuerte.

"Lo siento, me quedé sin batería", respondió Judy, devolviéndole el abrazo.

"¿Estás bien?", preguntó Nick, mientras se separaba de la coneja, tomando su rostro entre sus patas, haciendo una evaluación rápida de su estado físico.

"Si, sólo estoy cansada, y tengo mucha hambre", dijo la coneja.

"Eso tiene solución", dijo el zorro, al tiempo que iba a la cocina. Empezó a sacar los ingredientes para preparar vegetales salteados. Era un plato rápido, para que la coneja no tuviera que esperar mucho.

"¿No vas a preguntar por qué tardé tanto en llegar?", preguntó Judy. El zorro volteó a verla. Ella estaba recargada en la pared, viendo como el zorro le estaba preparando de comer.

"Estoy haciendo un esfuerzo enorme por no preguntar. En cuánto quieras decirme, te voy a escuchar", respondió el zorro. "Estaba preocupado a morir, pero ya estás aquí, sana y salva. De verdad, quiero darte tu espacio y que no sientas que te quiero controlar. Es difícil, pero de verdad lo estoy intentando. Mejor ve a sentarte y descansa un poco. Sin ofender, Hopps, pero tienes un aspecto terrible".

Judy le sonrió, y ese simple gesto le llenó el pecho con una cálida sensación.

"Fui al centro comercial, para ayudar a Purralta a escoger un colchón para su apartamento", empezó Judy.

"Oh, ya veo. ¿Esperaron a que empezara la venta nocturna?", preguntó el zorro enarcando una ceja.

La coneja lo ignoró y rodó los ojos.

"Estuvimos un buen rato de compras. Mientras estábamos en la tienda, cinco asaltantes cerraron las puertas y tomaron a los clientes como rehenes".

Nick estaba poniendo los vegetales en un plato cuando casi se le cae la sartén de la impresión.

"¿Qué? ¿Cómo es que no escuché nada de eso?"

"Se manejó de manera discreta que había oficiales adentro, para no alertar a los ladrones. Jake estaba muy emocionado, no dejaba de decir que estaba en una escena de Duro de Cazar", respondió la coneja, rodando los ojos.

Nick enarcó una ceja. Así que Purralta y Judy ya se hablaban por su primer nombre. Suponía el compartir un evento estresante, como un robo con rehenes, podía acercar a los mamíferos.

"¿Y cómo terminó todo?", preguntó Nick.

"Jake me dio instrucciones, y juntos fuimos desarmando y atrapando a cada ladrón. Su escuadrón le iba dando indicaciones también, desde el exterior. Fue una experiencia...bastante formativa", contestó la coneja, mientras se acariciaba distraídamente la oreja.

"Me alegra que estés bien. Tu comida está lista, lo mejor será que comas mientras esté caliente. Me puedes contar el resto mañana ¿Quieres que te haga compañía mientras comes?"

"Muchas gracias, Nick", dijo la coneja con una voz suave. Sin embargo, no se movió de su lugar.

"¿Zanahorias?", preguntó Nick.

La coneja suspiró. Fue hacia la entrada, donde aún estaba la bolsa de papel.

"La razón de que tardáramos tanto de compras fue que le pedí ayuda a Jake para comprar algo".

"Oh, vaya. ¿Y lo encontraste?", preguntó el zorro.

"No. Jake no dejaba de dar ideas. Muchas eran muy buenas, la verdad. Pero yo sentía que nada encajaba con lo que quería transmitirte", respondió Judy.

"Entonces, ¿estabas buscando algo para mí?", preguntó Nick, incrédulo.

"Desde hace tiempo quería darte un regalo. Fuiste muy amable en darme un espacio en tu hogar y siempre me estás apoyando. Además, quería disculparme por la pelea de ayer. Pero darte un disco, una serie o unos chocolates no parecían ser buenas opciones para todo lo que quiero decir".

"El chocolate es tóxico para los cánidos", dijo Nick.

"¿QUE?", jadeó Judy.

"Si. Dependiendo la concentración de cacao y leche, puede ir desde un dolor de estómago hasta un ataque al corazón. A la próxima, si quieres regalarme algo, tu mejor fuente de información sería otro zorro o Wolford, en el peor de los casos", le aconsejó Nick.

"Oh, no le podía preguntar a Wolford. El sabría que es para ti. ¿Y no me vas a decir que no es necesario que te regale nada?", inquirió la coneja.

"¿Bromeas? ¿Por qué te diría eso? ¡Me encantan los regalos! Veo que al final si me conseguiste algo. ¿Está en esa bolsa?"

En eso, el estómago de Judy gruñó. La coneja se sonrojó hasta las orejas y Nick empezó a reír.

"Anda Pelusa, come algo y ahorita me das mi regalo".

Se sentaron en la sala y Judy comenzó a comer. Ambos estuvieron un rato en silencio, cada uno en sus propios pensamientos. ¿Qué clase de regalo le había comprado Judy?

Judy terminó de comer.

"Solo deja ir a cambiarme de ropa", dijo mientras se ponía de pie, tomando la bolsa.

"Ve, yo lavaré estos platos", respondió Nick.

La coneja le sonrió y fue a su habitación. El zorro recogió los patos y se dirigió a la cocina. Terminó de lavar los platos y utensilios y fue a la sala. Judy ya lo estaba esperando, sentada en la sala. Tenía una blusa blanca y holgada, tan grande que le quedaba como una bata. La blusa dejaba un hombro descubierto y Nick tuvo que tragar saliva. ¿Cómo le hacía Judy para verse tan tierna y sexy al mismo tiempo?

En cuánto Judy notó su presencia se levantó, con la bolsa abrazada contra su pecho. La coneja tomó una bocanada de aire y vio a Nick directo a los ojos.

"Me imagino que viste todos los muñecos de peluche que tengo en mi habitación, ¿verdad?", preguntó la coneja.

"No es algo difícil de notar, y menos cuando tienes que empacarlos".

"Verás, nosotros los conejos somos muy unidos a nuestra familia. Los hermanos dormimos juntos toda nuestra infancia hasta que la adolescencia nos hace tener habitaciones separadas. Cuando nos mudamos...la sensación de soledad es abrumadora. Los muñecos...ayudan un poco a tener esa sensación de familiaridad. Cada muñeco que tengo, me lo regaló un miembro de mi familia, muy querido para mi. Yo también he regalado muñecos. Regalar un muñeco es algo íntimo y personal, más si es hecho a mano".

La coneja abrió la bolsa. Sacó un muñeco con forma de zorro. Tenía una camisa verde y un sobrero a juego.

"Tu mamá...ella me contó que de pequeño, amabas ver la película de Robin Hood. Que te ponías una de las camisas de tu papá, que te quedaba enorme, e ibas por toda la casa, gritando sobre robarle al rico para ayudar al pobre".

"¿En qué momento mamá te contó eso?", preguntó Nick.

Judy meneó la cabeza.

"Cuando estaba en la tienda, siguiendo las indicaciones de Jake, en lo único que pensaba era en ti, en que si algo salía mal, no podría volver a ver tu sonrisa torcida ni tu mirada astuta. Yo...lo que estoy tratando de decir es que...te amo, Nick. En cuánto capturamos al último ladrón, supe exactamente que quería regalarte. No soy buena cosiendo o tejiendo, así que tuve que comprarlo. El gerente aceptó venderme uno, a pesar de la hora", con una tímida sonrisa, la coneja extendió el muñeco hacia él.

Nick se acercó a ella y tomó al muñeco entre sus patas. Acarició la gorra del muñeco. Recordó su infancia, la armoniosa risa de su madre y el perfume de su padre. Se le hizo un nudo en la garganta y sentía que le picaban los ojos.

"¿Nick?", preguntó la coneja, la preocupación se notaba en el tono de su voz. El zorro se puso de rodillas y abrazó a la coneja.

"¿Nick, estás bien?"

Nick no respondió. Se separó de ella y le tomó el rostro entre sus patas. Los ojos amatista de la coneja brillaban intensamente.

"Te amo", dijo Nick Wilde, fuerte y claro, por primera vez en su vida. Después unió sus labios con los de Judy.

La tomó por la cintura y ella rodeó su cuello con los brazos, para profundizar el beso. Mientras la besaba, Nick tuvo un fugaz pensamiento: el lazo estaba a punto de completarse.


N/A:(inserte redoble de tambores)

¡Es mi aniversario ficker! Y este capítulo es mi regalo de mi hacia ustedes.

Gracias por compartir este tiempo conmigo. Nunca, ni quisiera en my Wildest Dreams imaginé que la historia me tomaría tanto tiempo, o que escribiría One shots o que escribiría de otros Fandoms.

¡Estoy muy contenta!

Quiero aprovechar este espacio para agradecer. A aquellos primeros lectores, que están desde el primer capítulo y le dieron una oportunidad a mi historia. Si siguen aquí, de verdad no saben lo que significa para mi.

A los lectores que llegaron conforme la historia fue avanzando. Áquellos que se aventaron maratones y aumentaban las lecturas al leer todo de golpe. Verlos emocionarse al mismo punto que he estado yo, leyendo todo en un par de días, hicieron que se me salieran las lágrimas.

Quiero agradecer a los que han dejado reviews y me han contado sus opiniones. Son muy valiosas y lo aprecio mucho. A los lectores sin cuenta que me visitaban para ver si ya había actualizado.

Quiero agradecer a mis mejores amigas. A pesar que sé que no me leen (para su crédito, una lo intentó y otra leyó un one shot. Ninguna pertenece al fandom y me culpan que ya no pueden ver igual Zootopia por mis cosas furras), ellas me han escuchado cuando les cuento tramas, me han apoyado con ideas y jamás me han hecho avergonzarme, al contrario, me han animado a hacer algo que me gusta.

Y esto ya parece entrega de los Oscars. Muchas gracias por llegar hasta aquí. Si me quieren dar un regalito de aniversario, los Reviews son bienvenidos