CAPÍTULO 11

Dormir junto a Kagome era una experiencia sobrenaturalmente relajante. Jamás se habría imaginado que una fragancia femenina tan encantadora pudiera provenir de una hembra humana. Probablemente porque jamás habías había conocido a una que cuidara de su higiene personal tanto como Kagome.

Un aroma que anteriormente no se había molestado en tratar de definir con particular interés. Pero ahora que la miko pasaría el resto de su vida formando parte de su familia, y viviendo bajo su protección particular, Sesshomaru se había dado la tarea de analizar mejor el aroma de la miko.

Canela, miel, romero, caña de azúcar, jengibre y sándalo. Una muy particular y exquisita fragancia.

Lo hacía sentirse relajado en compañía de la pequeña humana.

Kagome suspiró entre sueños. Su cálido aliento viajó desde el hombro del youkai, sobre su pecho. Se acurrucó nuevamente contra el cuerpo del inu y volvió a quedarse quieta, dormitando con una sonrisa en los labios.

Incluso ahora le sorprendía el nivel de confianza que la miko había desarrollado con él.

Ha pesar de haber sido tan terriblemente lastimada y traicionada por el hombre de quien se había enamorado. A pesar de no tener tenido con ningún hombre el tipo de intimidad que ahora tenía con él; y con la cual se cohibía todo el tiempo. A pesar de que Sesshomaru intentó matarla en varias ocasiones no solo a ella, sino al resto de su clan, Sesshomaru sabía sin lugar a dudas que Kagome confiaba religiosamente en él.

Seguro, Yaken desarrolló una ciega lealtad y admiración por Sesshomaru desde que se conocieron. La diferencia es que Sesshomaru nunca trató deliberadamente de asesinar a Yaken durante ese primer encuentro. Ni ningún encuentro posterior.

Y a pesar de que eso había sido precisamente lo que Sesshomaru intentó muchas veces con Kagome helos aquí. Durmiendo juntos abrazados, rebosantes de confort y confianza. Tanto que incluso sus kis se encontraban envueltos en una suave danza. Sesshomaru podía sentir el reiki de la miko circundar su cuerpo en pequeñas corrientes que iban y venían, dejando en su piel una sensación que le hacía pensar en el aleteo de las mariposas en primavera.

Muy relajante en verdad. Se preguntaba si para Kagome la experiencia era igual de agradable. La constante sonrisa en sus labios le daba confianza.

Confianza.

Sesshomaru se aseguraría de recompensar a la miko por su confianza.

Aunque su rol como alfa, también estaba dentro de sus responsabilidades ponerla a prueba.

Como la primera vez que durmieron juntos, Sesshomaru supo el momento exacto en que la miko despertó. El preámbulo del despertar de Kagome fueron un par de suspiros y movimientos de acurrucamiento contra el cuerpo del youkai.

La diferencia en esta ocasión, fue que una vez que al fin abrió los ojos, Kagome buscó la mirada de Sesshomaru y con una sonrisa le dio los buenos días. A lo cual, en practicada costumbre, Sesshomaru respondió con un -Hm-.

Kagome se rió.

-Entonces, ¿Me das otros cinco minutos?- inquirió ella con picardía.

-Hm- respondió, cerrando los ojos, volviendo su vista al techo.

-¡Gracias!-

-¿Cuál es el punto de esto, miko? Cinco minutos más no serán suficientes como para compensar por el sueño reparador que no hayas obtenido el resto de la noche-

-Lo sé. Pero son cinco minutos más que puedo tener a tu lado- respondió, como si fuera la cosa más obvia del mundo.

Sesshomaru reflexionó unos instantes la respuesta de la miko.

-Me complace que te sientas tan cómoda junto a mi-

Kagome se sonrojó al escuchar las palabras del youkai. Pues era cierto. En tan solo unas pocas semanas, Sesshomaru se había convertido en un amigo invaluable. Cosa que incluso a ella misma no dejaba de sorprenderle.

-¿Es raro, no te parece? Nos conocimos por más de un año sin saber nada uno del otro. Y ahora aquí estamos en la misma cama como si fuera la cosa más normal del mundo- musitó ella.

-Lo es-

-Para ti tal vez, Sesshomaru. Pero yo soy humana. Ya te lo dije, normalmente entre humanos este nivel de intimidad es algo que dos personas tardarían meses o incluso años en cultivar-

-Mmm. Que suerte la tuya que yo no sea humano- respondió él con desinterés en su voz, al tiempo que apretó más el agarre sobre la cintura de la miko.

Kagome se rió. No supo si por el ácido intento de humor de Sesshomaru, del cual él probablemente ni siquiera tuvo la intención. O del hecho de que ella también estaba feliz de que él no fuera humano y que gracias a eso es que ella podía gozar de momentos como ese junto a él.

-Lo cual me recuerda que debemos hablar sobre tu encuentro con el okami- continuó, Sesshomaru.

-¿Koga?- preguntó, Kagome confundida, apoyándose ligeramente sobre su hombros para tener un ángulo más elevado hacia el rostro de Sesshomaru. Aunque esta vez cuidando que su kimono no fuese a desacomodarse y ofrecerle al youkai otra mirada de sus "Excelentes seños".

-Él pretende que te conviertas en su mujer-

Kagome bufó y giró los ojos con fastidio solo de recordarlo.

-Si bueno, allá él. Nunca pasará. Ni muerta me caso de un cabeza de huevo que vive en su propio mundo como él-

-Me complace escucharlo. Pero me temo que no es tan sencillo-

-¿A qué te refieres?- inquirió Kagome entre curiosa y preocupada.

-Es probable que el lobo no desista de sus intentos por tomarte como suya. Si es así, la próxima vez que lo intente será su fin- sentenció con perturbadora apatía. Como si estuviera hablando de algo tan sencillo como matar a un insecto y no una persona.

Claro que, tratándose de alguien como Sesshomaru, matar a una persona indeseable era un acto de bondad hacia el mundo.

-¡Wow, wow, alto! ¿Cómo que será su fin?- interrogó Kagome, librándose del abrazo de Sesshomaru, para poder sentarse de rodillas sobre el futón.

-Si vuelve a presentarse con intenciones de hacerte suya lo mataré. Y si no soy yo alguien más lo hará. Posiblemente Momoka-

-¡¿P-p-pero por qué?!- inquirió una muy angustiada Kagome.

Seguro, si bien estaba muy molesta por la forma tan amarga en que tuvo que descubrir del deplorable machismo de su ahora ex amigo; no borraba el hecho de que fue su amigo. Alguien que le salvó la vida un par de veces o más. Kagome estaba enojada y decepcionada de Koga, pero eso no era motivo para quererlo muerto.

-Uno de mis deberes como Alfa es apartar a los pretendientes indeseables de los miembros casaderos de mi clan-

-¡No hace falta matar a alguien para que comprenda que no lo quieres de pariente!- protestó la muchacha.

-Quizás. Pero como ya pudiste comprobar, no está en la naturaleza del lobo aceptar el rechazo de una hembra a la que percibe como suya. Y está en nuestra naturaleza asesinar a imbéciles que no conocen su lugar-

-¡Sesshomaru no quiero que mates a Koga!-

-Lo que desees o no es irrelevante. Esto no se trata solo de ti. Así es nuestra ley. Incluso los humanos de esta época hacen lo mismo cuando aparece un pretendiente que no acepta el rechazo-

-P-pero… Debe de haber otra manera- insistió Kagome, usando en esta ocasión un tono más bien de súplica.

-Hm… podríamos probar con castración-

-Hablaba de una alternativa no letal ni que incluya mutilación- respondió ella, irritada con la nada cómica propuesta del youkai.

Sesshomaru miró a Kagome a los ojos con algo que no había hecho desde que la aceptó en su familia.

Decepción.

Apartó la mirada y se incorporó para sentarse sobre el futón, dándole la espalda a Kagome.

-Somos tu familia ahora Kagome. Pero no somos humanos, somos youkai. No debes olvidarlo-

-Y-ya lo sé. Pero es que…-

Sesshomaru se puso de pie y Kagome se apresutó a detenerlo, tomándolo de la mano derecha con las dos suyas.

-Sesshomaru, espera. Por favor… Te lo pido, por favor no mates a Koga-

El inu se giró para poder verla de frente. Kagome inequívocamente estaba suplicándole por la vida de Koga. Verla así, solo hizo que Sesshomaru sintiera aún más ganas de asesinar al okami.

-Desmerece que te humilles de esta forma por ese necio- dijo Sesshomaru con clara desaprobación con su voz.

-Ya sé que no es perfecto. Pero me salvó la vida. Y para bien o para mal es de los pocos amigos que no me arrebató Naraku. No quiero que muera por mi culpa-

-Absurdo. ¿Cómo podría ser tu culpa que el okami sea incapaz de entender que estás fuera de su alcance? ¿O que no tienes deseos de convertirte en su pareja? ¿O que forma parte de nuestras tradiciones asesinar a ineptos que pretenden tomar por la fuerza a un miembro de nuestro clan?-

Kagome no supo que decir. Entendió que nada de lo que dijera podría hacer que Sesshomaru cambiara de opinión. Como ya se había presentado en varias ocasiones, la realidad es que él y los suyos no eran humanos. No tenían valores ni lineamientos morales humanos. Especialmente no iguales a los de ella, una humana nacida a 500 años de distancia.

Aun así… -Sesshomaru… Yo no pienso aceptar esto- proclamó la miko con tanta firmeza como pudo.

Sesshomaru miró a la miko unos instantes. Realmente había esperado que la conversación no tomara semejante dirección. Pero llegado a eso, solo había algo que podía hacer.

-Rechazar la autoridad del alfa, es rechazar a este clan. Oponerte a los deseos de tu madre, es rechazar a este clan. Menospreciar nuestras tradiciones, es rechazar a este clan-

Su voz era firme. Desprovista de furia o decepción. Su intención no era doblegar a la miko. Era ponerla a prueba. Kagome necesitaba entender que ese asunto era algo por lo que no entraría en debate. Sesshomaru se percibía a sí mismo como alguien muy justo por todas las consideraciones que había tenido con la humana. Si ella no era capaz de corresponderle con algo tan sencillo como respetar su autoridad y sus tradiciones, entonces Sesshomaru tendría que reconsiderar muy seriamente la inclusión de la miko en su familia.

Kagome se enfrentó a la mirada fulminante de Sesshomaru. Sintió como se le helaba la espalda al encontrarse bajo el escrutinio del daiyoukai. Su mente trabajaba frenéticamente tratando de encontrar respuestas a una simple pregunta. ¿Qué hacer ahora?

Ciertamente no estaba y nunca estaría de acuerdo en matar a Koga o cualquier persona por el simple echo de comportarse como idiotas.

Pero Kagome simplemente tenía que aceptar que ya no estaba en una "Familia compuesta" como solía estarlo. Sino que ahora formaba parte de un orgulloso y noble linaje con tradiciones tan viejas como la sangre de sus miembros. De ninguna manera Kagome iba a poder cambiar esas tradiciones o la cosmovisión de sus miembros simplemente apelando a su propia cosmovisión y valores traídos de una sociedad humana altamente institucionalizada de 500 años en el futuro.

Dicho en términos más simples, Kagome venía de un mundo donde la filosofía es "Haz el amor, no la guerra". Mientras que en el Japón feudal en el que se encontraba ahora la filosofía es "La violencia no es la respuesta. Es la pregunta y la respuesta es Sí".

Ahora que lo recordaba, su abuelo alguna vez le enseñó un proverbio dentro del Bushido que los samuráis usaban para justificar la violencia en contra de los malvados. "La única solución contra la gente mala y violenta, son personas buenas más hábiles en la violencia".

O algo así…

Por otra parte estaba el problema desde el punto de vista de Koga. Él también era un demonio con una cosmovisión y tradiciones propias. Desgraciadamente estas, es compañía de su testarudez y posible falta de instinto de auto preservación, lo ponían en una situación de enemistad frente al clan Tsuki. Kagome no tenía manera de predecir si el necio lobo intentaría cortejarla al respecto. Y en su estado actual no tendría forma de tomar ninguna carta en el asunto si llegase a ocurrir.

Fue entonces que se le iluminó el cerebro.

Espera… Mi estado actual…

¡Eso era! ¡Sí había una forma en que Kagome podría salvar la vida de Koga, respetando las tradiciones de su nueva familia!

-¿Y qué tal si yo me hago cargo de él?- inquirió la miko, con confianza renovada.

-¿Hm?- dijo un confundido Sesshomaru.

-Dijiste que acabarás con Koga en función de tu rol como alfa, protector. ¿Pero y qué tal si yo misma me hago cargo de lidiar con él?-

Sesshomaru no respondió un instante, claramente deliberando lo que la miko estaba proponiéndole.

-Ciertamente, sería aceptable que tú misma te defiendas del lobo. Pero tal y como estás ahora, no serás capaz en tanto no tengas un arco en mano. Y ya dejaste en claro que no deseas su muerte-

-No, claro que no lo voy a matar. Pero le patearé el trasero tan duro que volverá a sentir el dolor solo de pensar en llamarme otra vez "Su mujer"-

Kagome se llevó su mano derecha al pecho y comenzó a hablar con mayor solemnidad.

-Sé que tal y como estoy soy prácticamente indefensa sin un arco. Por eso me empezaré a entrenar tan pronto volvamos al castillo. Sé que carezco de muchas de las cualidades físicas de los youkais, pero si Midoriko y Kikyo pudieron enfrentar hordas de demonios ellas solas, ¡Juro por Dios que yo también podré!-

Sesshomaru sonrió para sus adentros, muy complacido. La conversación había tomado un rumbo muy inesperado, pero también muy deseado.

-Comprendo. Sí, sería indigno que las promesas de la miko que logró unirse al clan Tsuki, viviera bajo las sombras de Midoriko y Kikyo-

Sesshomaru se puso de pie y le extendió su mano derecha a Kagome.

-Debo advertirte Kagome. Tu entrenamiento será severo. Pero para cuando lo completes, te habrás convertido en un avatar de la destrucción preciso e implacable-

A Kagome no le fascinó la idea de ser un agente de la destrucción. Pero la llenó de ánimos el detalle de que Sesshomaru dijera "Cuando lo completes". Señalando que él tenía confianza en que Kagome, sin importar qué, lograría completar su entrenamiento.

Extendió su mano y estrechó la del youkai con una sonrisa.

-Te doy mi palabra. Me convertiré en una guerrera de la que tú y esta familia puedan estar orgullosos-

-Eso espero-

Se soltaron las manos y Sesshomaru se giró para in en busca de la ropa que se había quitado la noche anterior antes de dormir.

-¿Y has escogido el arma en la que has de especializarte?-

-Estuvimos viendo algunas opciones. Me sorprendió ver que había muchas armas extranjeras en el catálogo-

-Hm-

-Y pues, la verdad… me gustaría aprender a usar una Zweihänder-

Sesshomaru se giró y, para sorpresa de Kagome, parecía estar genuinamente desconcertado.

-¿Una Zweihänder? Tú, una miko a la que no le gusta matar, quiere aprender a usar una espada a dos manos europea echa para cortar cabezas y piernas de caballos de guerra y partir soldados por la mitad- cuestionó él con suspicacia.

-He… Ssssí… Creo que me vería muy cool- respondió inocentemente, Kagome.

La verdad es que su interés venía única y exclusivamente de que quería verse como una de esas heroínas de videojuegos y series de fantasía que usan espadas mágicas gigantes. Y en algún punto tenía la ilusión de poder crear ataques devastadores con su espada, igual que Inuyasha.

-Usar una Zweihänder hará que te veas… Fría. ¿Eso cómo funciona?-

Kagome utilizó toda su fuerza de voluntad para no carcajearse de la risa por la pregunta del inu. No sabía que le daba más risa. Que Sesshomaru supiera suficiente inglés como para reconocer la palabra Cool. O que cualquiera que fuese su conocimiento del idioma, no tenía idea de que en el contexto en que Kagome la usó su significado no era "Frío", sino "Genial".

-Ha ya veo. Es una jerga lingüística de tu tierra-

-Me temo que sí. Perdón. ¿Entonces, significa que también hablas inglés?-

-Hablo con fluidez veinticinco idiomas- respondió con sencillez.

A Kagome casi se le salen los ojos de la sorpresa al escuchar tan alto número.

-¡¿Veinticinco?! ¡¿Cómo es eso posible?!-

-Porque soy un Daioukai de ochocientos años. He tenido tiempo para aprender-

Kagome suspiró frustrada de haber olvidado, nuevamente, que su interlocutor no era humano. Y que era cientos de veces más viejo de lo que su apariencia podía hacer creer.

-Sí, perdón, se me sigue olvidando lo viejo que eres-

-Hm-

Sesshomaru se dispuso a caminar en dirección a la puerta.

-Deseo ir a ver a Rin. Nos veremos en el desayuno-

-Muy bien. Y Sesshomaru-

El youkai se giró para encarar a la miko.

-Muchas gracias, por ser siempre tan bueno conmigo-

Sesshomaru solo asintió con la cabeza. A estas alturas sabía que no tenía caso seguir pidiéndole a la miko que no hacia falta que le diera las gracias por todo. Pero mentiría si dijera que no le provocaba una gran satisfacción verla sonreírle con tanta gratitud y cariño.

Que afortunado que sin ayuda de alguien que conociera la ubicación de los castillos de su clan, el lobo seguramente no podría encontrarlos nunca. Y por ende no tendría oportunidad de llevarse a Kagome. No se merecía semejante tesoro de mujer. Sesshomaru sin duda alguna lo liquidaría la próxima vez que intentara robarle a su pequeña miko.


Me tomó más tiempo del que deseaba. Tuve dificultades para trabajar esta conversación sobre cómo reaccionaría Sesshomaru ante la situación con Koga y como es que él y Kagome tratarían de darle solución.

Lo del arma de Kagome todavía no está decidido. Así que se aceptan sugerencias.

Gracias por su paciencia. Dejen sus comentarios y nos leemos en la próxima.