Mientras cada serie de eventos ocurría en Zootopia en otra parte.
Jack estaba en su oficina, hoy era un día un tanto "tranquilo" si fuera un tipo de ser diferente diría que aburrido sería la palabra ideal, pero no, también le gusta mucho la paz. Estaba limpiando su arma con total calma, como le gustaba hacer para distraerse de manera diferente, hasta que su oído escucha unos pasos familiares, esas garras contra el suelo…pero había algo más ¿Arrastraba sus patas? ¿Por qué? Antes de levantarse ella entro y cerró la puerta tras de sí, no dijo nada y solo fue a su silla, su cola también se arrastraba.
— ¿Estas bien? —Finalmente le pregunto la liebre, sobra decir que esto era muy extraño en ella-.
Su voz pareció traerla de vuelta a la realidad, salió de su ensimismamiento y lo vio con una mirada muy complicada—Sí yo, bueno si estoy bien—el macho solo levanto una ceja y ella tuvo que continuar pues su voz salió totalmente atropellada—Mamá me llamo y me pregunto si podíamos ir esta semana.
—Podemos ir—le aseguro Jack con un asentimiento sin entender menos ahora, a Skye le gustaba mucho ir con sus padres-.
—Es que dijo que tenían que hablar con nosotros y por su tono…parece algo muy importante-.
Al ver su rostro trato de aligerar las cosas con un pequeño comentario—Tal vez al fin decidieron comprar algo en Alaska…
— ¡No lo días ni en broma! —le dijo al borde del llanto con unos ojos vidriosos.
Sí, no le salió bien la broma.
Skye venia de una familia pequeña, hablando de su círculo directo. Solo una familia de tres. Su madre, su padre y ella. La madre de Skye tuvo problemas para concebir y si lo hacía perdía a los bebés al par de semanas de embarazo, fueron cinco abortos, los cuales devastaban a la pareja de zorros árticos, pues anhelaban iniciar una familia, hasta que llego su milagro en forma de una bella zorrita a quien bautizaron como Cinthia Skyler, "Skye" para los que la quieren. Sin embargo ese milagro fue costoso, pues las complicaciones durante la gestación tuvieron como resultado, un daño en el sistema reproductivo de la madre, lo que significaba que nunca más pudieran tener más hijos. Si bien a primera vista parecía un diagnostico devastador. Ah ellos no les importo, esa pequeña cachorra era la luz de sus ojos y su vida, fue criada con amor y cuidados desde un principio. Eran una familia pequeña sí, pero no por eso infeliz. Al contrario, eran felices y muy unidos, ese sentimiento era siempre el que intervenía cuando alguno de sus padres decía que tal vez era mejor mudarse a climas más fríos, ya estaban en edad de pasar su vejez en un clima agradable para ellos. Pero ella no quería estar tan lejos de sus padres, ni ellos de ella. Así que era un tema con el cual no bromear al respecto. Ahora lo sabía de sobra.
—No lo decía enserio—alzo los brazos—Tal vez no es nada y lo imaginaste-.
—Yo no imagino cosas—Negaba con terquedad-.
—Lo que sea no será nada grave, si fuera una mala noticia ya sabríamos algo, recuerda que las malas noticias tienen alas—Intento explicar-.
Si, estaba tratando de animarla, no era bueno cambiando los rumbos de las conversaciones, pero ella apreciaba su esfuerzo, después de todo era muy complicado para él. Asintió aun con inquietud en su corazón pero tendría que esperar un par de días más para averiguarlo.
Para gran alivio de su corazón, solo tuvieron que esperar tres días más antes de encaminarse a la casa de sus padres. Jack conducía con calma y su semblante era sereno, realmente le gustaba ir con los padres de Skye, se sentía en paz con la familia de zorros. Pues la brindaban lo que mucho careció, así que para ambos tenía un gran cariño y estima Llegaron a un vecindario normal en los suburbios, de mayoría carnívora y canina, lobos, coyotes, etc. Estacionaron frente a la pequeña casa y bajaron, Skye llevaba un pastel de moras para el postre de la comida de hoy, tocaron el timbre y esperaron juntos, no paso mucho tiempo cuando fueron recibidos por una jovial vulpina de edad madura. Jack tenía que reconocer que Skye había heredado la belleza de su madre, así como su usual estado de ánimo, alegre y jovial, un vulpino con ese tipo de carácter era extraño, la mayoría son discretos e introvertidos, claro había algunos que soltaban comentarios sarcásticos o eran buenos para hablar pero sin demostrar emociones "autenticas". Pero no eran extrovertidos, no como Skye y su madre Alexa.
— ¡Bienvenidos! Pero Skye, Jack ¿Por qué tocan el timbre? Tiene llave y saben que esta es su casa—les dijo con una sonrisa cariñosa-.
—Sabes que no somos así mamá—levanto el pastel—Trajimos el postre.
—Niños no debieron—alegremente lo toma—Vamos pasen, tú padre y yo los esperábamos con ansias. Por cierto espero que tengan hambre, creo que se me paso la pata con la cocina. Pero igual se pueden llevar algo para la cena.
—Gracias Mamá—Dijo Skye ya un poco más calmada al verla como de costumbre-.
La pareja sigue a la zorra mayor al interior de la casa, Jack sentía esa atmosfera hogareña desde el inicio, con las bienvenidas de Alexa era algo que cualquiera sentiría, de eso estaba segura la liebre y al pasar por la sala los dos vieron al padre de Skye, Roger, un zorro ártico de complexión robusta, gran altura y mirada dura, leía el periódico sentado en el sofá moviendo su cola con pereza, hasta que los escucho cerca, quito sus ojos del papel y se paró de inmediato.
—Skye—rápidamente abrazo a su hija con una sonrisa, le dio un beso en la mejilla—Cada día estas más bella hija— cuando termino enfoco su vista en la liebre a su lado y le tendió la pata—Jack-.
—Buenas tardes señor—Jack respondió el saludo-.
Si bien el trato entre ambos era bastante distante, se llevaban muy bien, el hecho de ese detalle era una razón simple y poderosa, los dos eran veteranos del ejército. Para los zorros siempre han sido vidas complicadas sin importar la sub-especie, y no tenían acceso a trabajos decentes con buenos salarios tan fácilmente como otros mamíferos, por lo que en su juventud el padre de Skye se enlisto en el ejército con tal de tener un salario fijo y prestaciones con las cuales pudiera sacar adelante a su pequeña familia de manera honrada, es verdad que cuando Skye les dijo que había empezado una relación con una liebre casi le daba un infarto, no estuvo de acuerdo y francamente quería decir muchas cosas, pero la determinación de Skye a la hora de hablar y la forma de encararlo de frente le hicieron ver que la cosa iba muy enserio, el lazo emocional estaba ahí y era muy fuerte, sabía que no había forma de hacerla cambiar de opinión por lo que solo pudo aceptar en su cabeza que primero debía conocerlo, cuando les presento a Jack después de una gran y larga insistencia de que le dieran una oportunidad, a él principalmente, ya que su esposa se mostró más flexible en el asunto y esperaría a conocerlo en persona antes de decir cualquier cosa. Reconocía que al principio sí, lo veía con gran insatisfacción, no lo vía digno de su gran tesoro, cosa que empeoro cuando se enteró de la diferencia de edad entre ambos, pero poco a poco conoció más afondo a Jack y cuando se dio cuenta, con su actitud y modos de comportarse, de su pasado militar, no pudo evitar su curiosidad de averiguar más y Jack le dijo su historial, su base, y parte de sus misiones, hasta llegar a su lugar en la ZIA, el solo fue un soldado, y no había conocido a un elemento que escalo desde raso a fuerzas especiales y sin embargo el novio de su hija lo hizo. Cuando termino ese día, debía de admitir desde el fondo de su corazón que se había equivocado con Jack, tal vez no era tan malo para su querida hija así que le daría el beneficio de la duda, después de todo es decisión de Skye si quería que aquello llegara a más. Y conforme más veces los visitaban los dos, más veía las cualidades de la liebre, hasta que Jack les conto todo… tenía intenciones muy serias con su hija y les dijo todo lo que paso y el cómo su camino se cruzó con el de su hija. Lo entendía, realmente lo hacía, como soldado, siempre se siguen las ordenes estés o no de acuerdo con ellas, eso te hace un buen soldado y Jack lo fue, hasta que quisieron desecharlo como basura. Paso fuera de la sociedad y ese camino lo siguen tantos veteranos…no es fácil la reinserción a la vida civil, sino fuera por su hija y su esposa no lo hubiera logrado una vez que se retiró del servicio activo. Jack tuvo la fortuna de encontrarse con Skye, quien lo rescato y lo trajo de nuevo al mundo. Directamente les dijo que veía a Skye como su salvadora, como su luz y nueva esperanza en esta vida. Con esa muestra de honestidad y compromiso al fin dejo de lado cualquier pretexto ridículo que su mente inventaba, de todos los chicos que su princesa alguna vez les presento, los cuales para su gran alivio fueron muy pocos. Jack era el único que verdaderamente le cuadraba como yerno. Y la felicidad de su hija desde que empezaron su relación fue el indicador principal para que supieran que Jack era el mamífero con el que su hija formo el lazo eterno de amor que caracteriza a los zorros. Así que los dos estaban felices con ellos.
Comieron con amenidad y una relajante charla hasta que de un momento a otro el ambiente se puso serio.
—Hija, tú madre cuando te llamo para invitarte te dijo que los dos queríamos hablar con ambos de algo importante ¿Verdad? —Cuestiono serio su padre-.
Skye bajo las orejas y los vio con ojos cristalinos— ¿Se mudaran a Alaska?
— ¿Qué? —La vio incrédulo y con ojos saltones—Por dios no—negó rotundamente de inmediato—es lo que menos queremos hacer-.
—Perdón hija tal vez malinterpretaste mi tono—le dijo su madre con una sonrisa apenada-.
—Sí, lo que pasa es que queremos tratar un tema serio con ambos—miro a su esposa—sabemos que no es algo que nos incumba pero estamos muy preocupados.
— ¿Preocupados? —Skye los vio torciendo su cabeza confundida no entendiendo nada-.
—Hija—su madre empezó—Sabemos y entendemos que la carrera de ambos es importante y pueden tener otros proyectos en mente, pero ya tienen cierto tiempo juntos y la edad ambos es más que suficiente para que su vínculo madure y…
— ¡Mamá! ¡Papá! ¡No pueden hablar enserio! ¡¿Verdad?! El matrimonio es… digo sí, quiero decir n-n-n-n-no…es decir nosotros…es que ¡Yo! ¡No! Digo n-n-n-nosotros—la vulpina no sabía ni dónde meter la cabeza mucho menos hablar con coherencia-.
—L-Lo que quiere decir es que nosotros—Jack también fue tomado con la guardia baja y apenas pudo reaccionar a eso pero lo siguiente lo confundió aún más—Bueno….
— ¡No, no, no, no! —Negó Roger con fuerza mientras daba un golpe a la mesa para detener argumento de ambos y que dejaran de balbucear—Ustedes no entienden—los detuvo en seco—Lo mejor será decirles sin tantos rodeos querida—le dijo a su esposa— Escuchen los dos, el matrimonio entre ustedes es algo que a nosotros no nos interesa, ya que podemos ver que su relación es tan sería como si ya estuvieran casados, sabemos que se aman, es por eso que ese asunto no nos preocupa en lo absoluto, pero el asunto aquí es que el tiempo no se detiene, tu madre y yo no nos hacemos más jóvenes con cada día que pasa. Así que se los diré. Yo quiero tener nietos a quienes malcriar antes de ser un anciano senil-.
Con eso todo se detuvo, incluso el tiempo… Jack los veía por primera vez con una sorpresa indescriptible y también por primera vez ante sus suegros y la mismísima Skye su nariz no paraba de temblar. Mientras que Skye sentía que toda, absolutamente toda la sangre de su cuerpo fue directo a su rostro, el cual estaba desencajado y con una mirada completamente indescifrable.
Alexa tuvo que reprimir una carcajada por sus caras, de verdad quería tomarles una fotografía. Hasta que finalmente la atmosfera se rompió por el desmayo de Skye….
Para cuando recupero el conocimiento se dio cuanta que Jack la sostenía mientras la abanicaba con su pata, su rostro tenía un evidente sonrojo, una cara de vergüenza y sus padres estaban del otro lado, con unas caras que decían muchos de sus pensamientos, en cuanto identifico a su padre y su mente recapitulo todo lo que dijo y se diera cuenta que no estuvo fuera mucho tiempo así que rápido grito aun completamente roja de la cara.
— ¡¿Estás loco?! ¡¿Cómo nos puedes pedir algo así?! —se dio el sentón y casi se le abalanza si Jack no la sujeta sorprendiéndose de su reacción-.
—Hija por favor no seas dramática —le dijo su padre sin siquiera tener el descaro de alejarse un poco—Es obvio que queramos ser abuelos-.
—Y con las noticias de ese tratamiento nuevo para las parejas inter-especie, nos sorprendió mucho que los dos no se hayan apuntado ya—les dijo Alexa con calma-.
De nuevo la pareja se quedó sin habla y se miraron mutuamente, la vergüenza era notoria en ambos.
—Ni siquiera estanos casados Roger—le dijo Jack con evidente bochorno pero ya comprendiendo todo-.
—Ese asunto es bastante trivial—le dijo con desdén agitando su pata—Como les dije antes. Es obvio que nunca se van a separar y se aman tanto que cualquiera lo puede notar a kilómetros de distancia.
—Tiene razón amo su hija—le dijo Jack mientras ayudaba a Skye a levantarse pero aun manteniendo la guardia en alto por si su pareja quería abalanzarse sobre su suegro—Y también en el asunto de tener hijos…quiero formar una familia con Skye esa es la verdad
Con esas palabras la vulpina menor lo vio con evidente asombro. Ella lo había querido insinuar desde hace bastante, pero no había encontrado el momento ni la forma de decírselo para que lo consideraran, después de todo ella sabe lo que paso antes, aquella sombra que aun vagaba tras Jack, aquello que aún está ahí relacionado con ese tema en particular y ahora resulta que él lo quería también. Pero luego la cara de Jack que ya filtraba bastantes emociones ahora, cambió.
—Pero hay algo que debo solucionar primero—Ante esa mención Skye alzo las orejas ¿Podría ser? ¿Estaba hablando de eso?
— ¿Estas nervioso? Lo que tienes que solucionar ¿te pone así?—cuestiono el zorro-.
—No señor, no estoy nervioso, estoy asustado. No, estoy aterrado—Se corrigió—Hay algo que debo hacer. Pero en cuanto le dé solución créame que hablaremos del asunto enserio—le prometió-.
—"Jack ¿De verdad? ¿De verdad lo vas a enfrentar? —Mientras pensaba tuvo un retortijón en el pecho. Sabía de lo que hablaba y de lo que eso podía acarrear. El dolor que podría desencadenar, pero como le dijo desde el principio, ella lo apoyaría—Tiene razón hay algo que resolver pero…Ya está mentalizado así que… no se preocupen. Pero por favor, no nos den más charlas como esta.
Con eso y después de una buena charla al respecto la pareja se fue. Y mientras conducían.
—Jack ¿Estás seguro? —le pregunto seria-.
—Tengo que dejar el pasado atrás. Para tener un futuro—le dijo viendo al frente—Y lo que quiero para mi futuro es tener una familia con la hembra que amo. Tú Skye—le dijo al tiempo que tomaba su pata y ella se sonrojaba— Pero primero debo de arreglar esto. Es lo menos que puedo hacer, se lo debo después de todo.
—Bien—suspiro—Entonces iré contigo, no tienes que hacerlo solo.
—Segura ¿Qué estas cómoda con esto? —quiso saber, después de todo es un tema delicado-.
—Absolutamente—Quería aparentar que estaba tan nerviosa como él— también creo que es lo correcto. Comprare un par de regalos para llevárselos. ¿Cuándo lo tienes pensado hacer?
—Cuanto antes mejor…Por si algo más llega a pasar…Se merecen saber que estoy vivo.
La vulpina asintió, su corazón se estremeció un poco, ella sabe lo que puede pasar y necesitaba prepararse, ser fuerte y estar ahí para él, para ellos…ellos… ¿Realmente iba a pasar? Jamás se lo imagino si era honesta consigo misma. Jack se había mostrado muy decidido en ese entonces de dejar las cosas como están y dejarlo según él por la "paz", claro que eso fue hace un buen tiempo ya y Jack estaba en un estado mental muy diferente al de ahora, en este instante ya dejaba fluir sus pensamientos y emociones más libremente y era obvio que estos ya tomaban parte de su juicio, cosa que solo se limitaba antes a ella, pero ya en estos momentos ese rango de influencia ya se amplió, no es que sea malo, todo lo contrario es muy bueno. Solo que…justo en se momento desearía no haber hecho "TODA" esa investigación antes, porque así no sabría y también sería una pieza más en ese encuentro sin ansias o preocupaciones de un choque emocional y peor aún ser considerada como la mala o mentirosa, se lo advirtieron sí, que no moviera aquellos hechos del pasado, llevándose a ella misma a dar su cara y llevar a Jack a esos hechos, y ahora ya tenía las consecuencias…Pero como dijo en ese momento, aceptaría las consecuencias y trataría de explicarse. Sabía que Jack no la dejaría morir sola y asumiría la culpa. Aunque sí, sí dijo mentiras y encubrió muchas cosas y ahora tendría que hacer frente a ello.
—"Genial, tantos años diciendo que no por ser una zorra miento y la primera vez que lo hago fue por una buena obra ¿Qué le pasa al universo?
Ese y varios pensamientos mantenían muy ocupada a la vulpina durante varios días seguidos hasta que fiel a su palabra como siempre llego el tiempo que Jack debía cumplir con eso.
El camino era silencioso, para Jack era bueno porque así le permitía pensar en cómo lidiar con ello, cosa que hasta ahora iba muy mal, ya que no tenía la más mínima idea de cómo abordarlo llegada la hora. Skye quien iba a su lado sentía ansias pero también preocupación por su pareja, sabía que lo que venía podría ser no muy bueno para su salud emocional recientemente liberada así que le daría una pata.
— ¿Tienes una idea? —le pregunto al fin mientras entraban a la nueva ciudad.
—La verdad no, por primera vez no se me ocurre nada.-.
Y era verdad, Jack siempre era el que ideaba las cosas en situaciones extremas o contrarreloj, pero ahora simplemente su cerebro no mostraba nada. Estaba en blanco.
—Creo que yo sé como pero no sé si funcionara—la vulpina le explico lo que en su mente parecía un escenario lo más pacífico posible solo había un problema y Jack se lo hizo notar-.
—Skye, enserio no tienes que estar en medio, por mi culpa tú ya te metiste mucho en esto y tuviste que…omitir información y…
—No la omití, sino que les mentí y fue por una buena, justa y noble razón. —Asintió con convicción-.
—No tendrías que haberlo hecho si yo no hubiera sido un estúpido necio que se negaba a hablar de sí mismo, tú ya sabías una gran parte de mi pasado ¿Qué me costaba decirte lo demás en lugar de evadirte?
—No estabas listo, y yo lo entiendo ahora, no lo podía ver en ese momento porque yo solo quería verte más a fondo que ese personaje siniestro y frio que habías labrado a tu alrededor pero ahora sí que lo puedo ver, además todo lo que hice, bien o mal nos ayudó a al fin estar juntos.
—Casi te asesino—le dijo para nada contento-.
—Pero no lo hiciste. Y como te lo dije esa noche—se desabrocho el cinturón de seguridad y se abrazó a él—Mi vida te pertenece, yo te pertenezco y puedes hacer conmigo lo que quieras—le dijo antes de besarlo-.
Jack devolvió el beso lo mejor que pudo mientras conducía, ella era suya y él de ella, esa noche se entregaron mutuamente en almas y cuerpos, esa noche fue el inicio de su vida de nuevo.
—Tú ganas—le dijo cuando ella rompió el beso y se acurruco a su lado.
Era hora.
Skye estaba al frente de una casa, no era grande ni lujosa, pero se notaba cuidada y limpia, era para mamíferos de tamaño medianos a chicos, tres habitaciones, sala y cocina, dando una gran bocanada de aire se armó de valor y toco, ella solo traía una carpeta en las patas y una cara nerviosa, pero ese nerviosismo tuvo que ser borrado y reemplazado por una cara serena cuando su oreja capto el sonido de la aproximación del otro lado de la puerta. La puerta se abrió y lo primero que ve fue una mirada turquesa que de momento la vio con sorpresa pero luego paso a la calidez.
—Señorita Skyler—Una liebre hembra la saludo con una sonrisa cuando la reconoció tras unos segundos—.
—Señora Hares, ha pasado tiempo.
—Mucho diría yo—la susodicha asintió de acuerdo— ¿Qué la trae por aquí?
—Bueno yo… ¿Esta su hijo? Me gustaría decirle algo a ambos sino fuera mucha molestia.
En cuanto escucho eso la lepórida comprendió— Sí, un momento—Voltea al interior de la casa y grita— ¡Jacky ven tenemos visitas!
Muy rápido una pequeña liebre de no más de 12 años viene corriendo a toda velocidad, no sin tener una cara ligeramente molesta— ¡Mamá, te dije que ya no me llamaras Jacky, soy Jack! —protesto el menor recién llegado pero pronto vio a la vulpina —señorita Skyler—se alegró al verla y le tiende la pata para saludarla con entusiasmo y un brillo peculiar en los ojos.
Esa sonrisa, ese nombre y el innegable patrón de rayas negras en sus orejas hizo que el corazón de la vulpina diera un vuelco—Vaya Si que has crecido mucho Jacky—le dijo con un tono juguetón-.
Si bien Skye no hizo caso a la corrección a la forma de llamarlo, el adolecente no hizo reclamo alguno, solo sonrió un poco apenado y con un color rojo en las mejillas— ¿Verdad que sí? Soy de las liebres más altas de la escuela soy como…
—Él—completo la vulpina con una sonrisa—Y por él he venido—miro a la madre-.
— ¿A averiguado algo más agente?
Como toda respuesta Skye le entrega el folder y esta lo abre rápido, sus ojos se inundan en lágrimas enseguida—Como me hubiera gustado tener más fotos sabe—dijo sin despegar la vista de la imagen y pronto se la muestra a su hijo. El chico ve la imagen, se sorprende y se le queda viendo absorto. El contenido es una foto de Jack cuando llevaba un par de años en la ZIA. —En esta foto se ve tan maduro…Pero noto que sufre, sus ojos están vacios…Oh Jack ¿Qué te hicieron?
—Demasiadas cosas—admitió la vulpina con pesar-.
La liebre la ve y luego la foto quiere ver si hay más pero solo viene eso— ¿Sabe algo?
Skye asiente—Lo sé todo…pero tengo algo más que darle—voltea y ve al auto— ¡Ya puedes bajar!
Y sin más la puerta se abre y para sorpresa de las liebres baja exactamente el mismo mamífero que esta retratado. La hembra suelta la carpeta de la impresión y sus ojos no paran de sacar lágrimas y más lágrimas.
Jack caminaba hacia ellos pero no pudo continuar pues la liebre más joven se había lanzado a él llorando desconsolado abrazándolo con desesperación.
