NOTA DEL AUTOR:

Aquí el inicio oficial del final, gracias por sus comentarios y sus visitas. Gracias por seguir en esta historia y oficialmente todo empuieza a terminar.

Todo ese día lo pasaron en el hospital y cuando volvieron a reunirse Judy noto que de inmediato el cuerpo de Nick se tensaba así como un pelaje erizado. Sin embargo el vulpino no hizo comentario alguno. Fueron a casa con una extraña atmosfera ya que el zorro apenas y la miraba, por no decir que no decía casi nada, tomaron el metro, por alguna razón desde el principio no quiso llevar su propio vehículo y Nick la llevaba al vagón más atestado e impersonal. Bajaron en su distrito y tomo su pata con un agarre un poco tembloroso y se encaminaron a casa con esa tensión que cada vez se hacía más y más grande.

Cuando al fin llegaron, la coneja entro primero mientras Nick cerraba la puerta, pero solo bastaron unos segundos para escuchar como la madera rechinaba, ella volteo y vio que las dos patas de Nick dejaron una serie de marcas en la madera de la puerta mientras este la arañaba.

— ¿Nick? —al fin ella lo llamo-.

El zorro se tensó mucho más al escuchar su voz y volteo a verla sin despegar sus garras de la puerta. Esa mirada verde era totalmente desconocida para ella aunque entendía a la perfección lo que quería decirle. Pero veía una cosa clara…necesidad, no mostraba malicia, o algo que le diera una mínima señal de temor. Por eso mismo dejo su bolso en el suelo y fue con él. El zorro daba largas inhalaciones sintiendo ese aroma, ese olor que poco a poco fue minando su control, su mente. Cuando la tuvo a su alcance se lanzó sobre ella. La tuvo contra el piso y fue a su cuello, era tan embriagante…tan dulce…lo lamio con lentitud, cuando llego a su barbilla la hembra lo tomo de la cabeza y unió su hocico con el suyo. Fue un beso rudo, apasionado, casi salvaje, el zorro enredo su lengua con la de ella, cada vez la necesitaba más. La coneja se abrazó a su cuello profundizando más el beso si eso era posible, los dos dejaron de lado la necesidad de respirar y se fundieron en un beso que incluía lenguas, labios y dientes por igual, la lengua de Nick era larga, ancha, pesada y fuerte, pero no por ello Judy se dejaría vencer con facilidad, pero dejaron de competir y solo probaron cada rincón de la boca del otro, Judy sintió cada filoso colmillo, cada diente afilado perfectamente, algo dentro de ella tuvo una idea y se hizo un diminuto corte en su lengua, ese sabor ferroso por pequeño que fue causa que la lengua del zorro de inmediato se enrolle a la suya, literalmente ambos se comieron en ese beso, duro tanto como fue posible, pero esa imperiosa necesidad por oxigeno los hizo separarse. Ambos tenían ese brillo en los ojos, ese mismo pensamiento, tenían saliva del otro alrededor de su boca y respiraban agitadamente. Judy sentía que su corazón quería salir de su pecho por su rápido ritmo mientras escuchaba el pesado jadeo del zorro.

—Llévame a nuestra cama—fue todo lo que una deseosa Judy pudo responder en un tono suplicante-.

Aunque Nick está en un estado mental bastante distante no pudo pasar por alto su pedido, además sabía que lo que venía no sería algo corto o fácil, terminarían exhaustos un lugar mullido donde caer sería bastante beneficioso, así que la tomo en brazos y se fue rápido de ahí, entre el camino Judy se aferró a su pecho mientras besaba el cuello del macho, su olor era tan fuerte y masculino que la volvía loca. Cuando llegaron a la habitación el zorro cerro de un portazo la puerta de su habitación con la pata trasera, se olvidó de delicadezas o tratos y simplemente arrojo a su presa en la cama antes de arrojársele encima también, no le importaba ya nada más, sus garras y dientes destrozaron la ropa de ambos en un tiempo record. Pronto la hembra se vio en vuelta en salvajes caricias, podía sentir las garras en su piel con mucha fuerza, sentía que dejarían marcas grandes y visibles incluso más de una estaba por rasgar su piel sentía ese escozor. Hasta que sintió como las ásperas lamidas del macho iban bajando más y más al igual que su cuerpo. Pronto el vulpino llego a su destino, sujeto con firmeza sus caderas y separo las patas de Judy sin decir nada, la coneja no protesto por la falta de permiso o delicadeza, entendía perfectamente el estado mental de su esposo y podía decir que ella misma ya estaba entregada completamente a sus deseos. El zorro dio una inhalación profunda y ella lo vio salivar como si estuviera frente al manjar más delicioso del mundo, no pudo pensar nada más cuando lo vio zambullirse de lleno en su entrepierna. Nick no estaba siendo absolutamente nada delicado con ella literalmente sentía su lengua hasta el cuello de su útero solo había lujuria bestial…y no le sabía nada mal sus gemidos de gusto y el constante nombre de Nick entre gritos de placer daban toda la aprobación necesaria. Hasta a punto de alcanzar un orgasmo bestial cuando el zorro detuvo su faena, la coneja estaba a punto de protestar cuando vio ese par de ojos inyectados en sangre y su hocico desbordante de sus fluidos, en esa mirada vio lo que le pedía, lo que quería, lo que le demandaba. Y ella no era nadie para negárselo, se dio vuelta y se puso a cuatro patas. El macho vio complacido como la hembra solo tomaba posición y como en un acto de entrega y sumisión a él alzaba sus caderas entregándoselas. Judy lo sintió moverse tras ella hasta que solo lo siente de golpe, entro por completo y sin detenerse, introduciendo toda su longitud de una vez. Ella solo puede jadear por la sorpresiva acción pero no tuvo tiempo ni de tomar aire de nuevo cuando el zorro empezó a moverse de forma frenética y bestial, cada embestida venía acompañado de un sonoro gemido y de un gruñido bajo, ambos identificando el placer del otro. Hasta que ese ritmo, y el oral anteriormente recibido hizo que Judy simplemente explotara en un violento orgasmo que le saco lo más parecido a un aullido de placer, pero aun con todo eso el macho no se detuvo, la vagina de Judy estaba muy sensible por la reciente explosión de placer.

— ¡N-N-Nick! —Trato de llamarlo, pero el zorro no la escucho o si lo hizo no le prestó atención-.

Ella trato de detenerlo, pues necesitaba un momento para que bajara su sensibilidad, pero el zorro la detuvo, apreso sus caderas con sus garras sin medir su fuerza, Judy solo pudo gritar al sentir las 8 garras hundirse en su piel, pero el zorro solo la callo con un gruñido gutural al tiempo que muerde su cuello, sin bajar el ritmo de sus embestidas, era un completo acto de dominio, de decir quien mandaba en ese instante y quien dictaba la velocidad, Judy solo pudo gemir más y más fuerte en respuesta mientras dejaba de luchar y al contrario se entregaba por completo a la copula, incluso movía sus caderas en dirección contraria a las de él para que llegara más adentro, en ese momento ya no había pensamientos, ni razón, solo era instinto, eran dos animales apareándose.

—Nick…—apenas le dijo en un susurro—Embarázame—le suplico.

Fue ahí cuando lo sintió, en la base de su miembro, el nudo estaba ahí, lo que significa que esta por acabar, pero sabía que así como estaba trataría de meterlo dentro de ella para anudarse a ella, lo había visto, había experimentado un poco con él, pero el tamaño era bastante considerable, jamás intento comprobar si era físicamente posible que entrara en ella sin causarle una lesión, y se arrepentía de no haber realizado la prueba, ahora le tocaría averiguarlo sin la opción de parar o pedir tiempo para acostumbrarse, la mente de Nick solo tenía un objetivo, descargar en dentro de ella todo su semen, pues ahora su cuerpo le está diciendo en su idioma que estaba lista para recibir y poder cargar a sus cachorros, lo sentía, como trataba de meterlo y ella solo podía apretar la mandíbula sacando fuerzas para soportarlo, dolía, sí y mucho, cada vez era más y más doloroso hasta que lo pudo sentirlo entrar. Era más doloroso que su primera vez, no sabía si sangraba, pero el dolor era demasiado y enseguida lo sintió, sintió chorros de hirviente esperma salir directo a su útero, era mucho y estaba segura que era más espeso que todas las demás veces. El nudo seguía creciendo sellando su vagina para que no escapara ni una sola gota de su semilla. Estaba exhausta y adolorida, no pudo soportarlo más y cayo de bruces sobre la cama, el zorro solo bajo un poco sin cambiar de posición. A la espera de que pudieran separarse. Judy cayó dormida, sin sentir ya nada.

Oh eso pensaba ella, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que cayó rendida, pero algo la despertó. La penetración del macho de nuevo, se despertó gimiendo mientras sus pechos eran lamidos y mordidos sin piedad. Nick estaba descargando en ella toda aquella necesidad reproductiva, estuviera ella o no consiente, él la haría suya cuantas veces quisiera, en las poses que él deseara y se vendría en ella con todo y su nudo. Para cierto punto de la noche Judy se perdió, no supo cuántas veces lo hicieron o como lo hicieron, se entregó a él en su totalidad y se dejó hacer. Fue una noche que difícilmente podría olvidar y al mismo tiempo recordar. Solo sabe que toda la noche Nick la reclamo como suya para la eternidad, su hembra.

Cuando Nick despertó, sentía que la cabeza le daba vueltas, nunca se había sentido así, el día de ayer fueron al hospital y después de todas esas inyecciones, salió al encuentro con Judy, ella olía… olía increíblemente, delicioso y fue ahí que las cosas se ponían difusas, solo podía pensar en una cosa y era hacer el amor con ella, quería llevarla ahí mismo, pero obviamente no podía hacerlo, así que la llevo a casa aunque pensaba que no podría llegar si todo el tiempo la tenía al lado, así que la llevo en el medio más impersonal que se le ocurrió, pero cada segundo era una pequeña tortura que cada vez lo descontrolaba más, hasta que ya no pudo más, después todo se pone negro, pero en esos segundos de cavilación una alarma se activó en su cabeza ¡JUDY! Estaba en la cama así que se volteó y…su corazón se detuvo… Eso en el edredón es… ¡Es sangre!-.

— ¡Judy! —Se sienta de golpe, por mero instinto voltea y la ve. La coneja ni siquiera se movió cuando grito su nombre, al aproximarse lo nota, sus dos marcas estaban abiertas, tenía manchas de sangre seca que demuestra que ni siquiera tuvo la decencia de limpiar con su lengua, una de sus orejas tiene marcas de mordida que evidentemente falto poco para perforarla, le quito la sabana, arañazos, mordidas por todas partes, todas con un cierto grado de profundidad, algunas sangradas, la mayoría, podía ver las marcas de sus 8 garras en sus caderas, con patas temblorosas la tomo y la acerco a su pecho—Judy, perdóname—le dijo mientras sus ojos empezaban a lagrimear, la primera línea de gotas saladas salió de sus ojos cuando sintió una caricia en su mejilla.

—Zorro sentimental—dijo en voz baja y ronca la joven coneja en sus brazos. Si era sincera consigo misma a Judy le hubiera gustado poder dormir un poco más, pero sentir a su amado con temor la despertó-.

—Ju-Judy tenemos que llevarte al doctor tienen que curarte y…—fue interrumpido por un beso que lo dejo pasmado-.

—No digas tonterías—le dijo mientras carraspeaba un poco—Estoy bien—le dijo mientras se acurrucaba más en su pelaje, pero no esperaba que el zorro la tomara de los hombros, teniendo mucho cuidado de no lastimarla en sus marcas y la separa un poco de él-.

—Judy estas herida—le dijo serio—Es más creo que incluso puedes tener lesiones en…

—Estas exagerando—le dijo ya un poco irritada-.

— ¡Te viole anoche! —le grito enojado-.

Pero lo que no esperaba es que la coneja lo atacara, Judy en una rápida maniobra lo somete debajo de ella mientras una de sus rodillas está en su cuello—Nicholas Wilde, para que se tipifique como violación es necesario que la otra parte sea coaccionada a realizar algo que esté en contra de su voluntad. Y lo que hice anoche con mi esposo fue con todo mi consentimiento y cooperación. Si de verdad ese hubiera sido el caso, pude haberte neutralizado de 5 formas diferentes antes de que pudieras hacerme algo que no quisiera—le dijo mortalmente seria mientras procuraba tener la fuerza necesaria para que el aire necesario le llegara al zorro.

Con esa muestra de fuerza al zorro la vio aliviado y solo cerro los ojos mientras asentía. Judy al ver que su pequeño ataque de pánico paso lo libero de su yugo.

—Lo lamento—le dijo mientras se sentaba-.

—Ya no deberías de pensar así Nick, jamás en la vida podrías lastimarme, esta vez sí, quede algo magullada lo admito, pero si te soy honesta llegue a los mejores orgasmos de mi vida hasta ahora y en ningún momento tuviste una mala intención solo…no te mediste muy bien.

El vulpino la vio mientras meditaba un poco—Tenía tanto miedo que tú me odiaras después de esto, que yo—la volvió a abrazar y la sentó en su regazo—No podía pensar-.

La coneja sonrió y lo abrazo de vuelta—Eso no pasara y lo que ocurrió tampoco, fue un evento de una vez por esas tontas pastillas Nick, y no quiero que las vuelvas a tomar—le dijo seria-.

—Pero…

—Yo sé que son para mantener esos instintos primitivos y animales bajo control, pero cuando eso pase puedes esperar a descargar ese lado primitivo de ti conmigo, en la cama cuanto quieras. No te limites Nick, mucho menos por mí, soy una chica fuerte y realmente me gusta ese lado de ti-.

El zorro la miro contrariado unos momentos antes de suspirar— Estas loca, espero que sepas eso—le dijo serio-.

Ambos se miraron a los ojos y ya no pudieron aguantar esas carcajadas, cuando acabaron de reír solo se besaron de nuevo y se abrazaron más fuerte.

— ¿Segura que no quieres ir al doctor?

—Muy segura—asintió—la mayoría solo son rasguños—le aseguro y luego pensó un momento— Vamos a darnos un largo baño en la tina para relajarnos, porque si siento los músculos algo agarrotados—al decir aquello movió un poco sus hombros y estos emitieron un pequeño crujido-.

Nick apoyo la idea de inmediato, le dolía bastante la espalda y ni quería hablar de la pelvis. Ya en la tina llena de agua caliente el zorro lavaba cuidadosamente el cuerpo de su esposa, con una suave esponja limpiaba sus heridas y vio aliviado que de verdad no eran serias o muy profundas, sanarían sin dejar una marca visible de lejos.

—Y ¿Cómo te sientes tú? —Le pregunto al zorro-.

—Pues bastante relajado y…emmm —el vulpino no supo que decir-.

—Tu cara de satisfacción lo dice todo, ¿Cómo puedes tenerla sino lo recuerdas a plenitud?

Se rió un poco—Sinceramente no tengo idea—Le dice ahora pasando a sus hombros—Estas se hicieron un poco más profundas-.

—Lo sé, pero por alguna razón no me molesta.

—De igual manera te pondré antiséptico en todas-.

Judy solo lo ve con una sonrisa mientras asiente.

Mucho tiempo después y porque no, un poco de amor ahora sin ese salvajismo nublando la mente de Nick, cuando Nick la tenía en sus brazos se encargó de besar y mimar a su adorada coneja, Judy solo pudo enternecerse por las actitudes de Nick, si bien lo que paso anoche fue todo menos dulce no le supo mal, pero dejarse amar por el macho el cual es el dueño de tu corazón era una situación mágica que se le hacía de cuento de hadas. Pero como no estaban en un cuento sino en la vida real, tenían que trabajar en el turno nocturno.

—Zanahorias de verdad no tienes que ir—un Nick genuinamente preocupado-.

—Si tengo Nick—le dijo seria mientras se ponía el chaleco-.

—Pero…—sin embargo la chica lo interrumpió-.

— ¿Cuál sería tu excusa Nick? Porque si dices, mi esposa no puede ir al trabajo ya que me pase con ella durante el sexo anoche, Nicholas Piberius Wilde ¡Juro que te castro con mis propias garras! —Le advirtió muy enserio señalándolo con un dedo y una mirada que le advertía que no era una broma-.

Nick solo palideció y asentía rápidamente nervioso por esa amenaza que estaba muy seguro era real.

—Buen zorro—le sonríe con complacencia-.

Obvio sí, estaba adolorida, pero no faltaría a su trabajo por ese tipo de situaciones tan…íntimas, nadie se tiene que enterar de eso, además un analgésico leve es suficiente para que no le molestaran. Todo era con tal de iniciar su propia familia. Así que esas pequeñas molestias valían la pena.

Los días pasaban y Judy todas las mañanas pasaba por un ritual que era como una moneda al aire. En sus patas tenía una prueba de embarazo, otra vez negativa, suspiro un poco antes de guardarla en su caja de nuevo y la tiro a la basura. No hubo suerte otra vez, en el hospital le dieron muchas pruebas especiales para conejos, están hechas para detectar los cambios hormonales a los pocos días de la gestación en los lepóridos y poder dar paso a los cuidados pre-natales lo antes posible, se las dieron de manera gratuita y en una gran cantidad para poder saber rápidamente el momento de la concepción, en cuanto diera positivo ambos debían avisar de inmediato e ir al hospital para iniciar con el seguimiento y cuidados de Judy. Ella no se desanimaría, desde el principio les dijeron que no sería sencillo así que solo les queda seguir esforzándose.

Ese era el día 8 y sus ánimos no bajaron en lo más mínimo, seguían su vida normal sin agobiarse por ello, no se estresarían por algo que sabían que pasaría tarde o temprano.

Día 17, Nick se despertó con los sentidos avispados y alterado. Motivo. El llanto de su esposa.

— ¡Judy! —la coneja estaba sentada de espaldas a él llorando. El zorro rápidamente va con ella y la toma del hombro— ¿Judy que pa…?

La coneja voltea con una gran sonrisa con una prueba de embarazo en sus patas…la línea es la de positiva. En ese instante el mundo se detuvo, el tiempo, respirar, todo. La vio a ella de nuevo. Judy solo asintió a tal velocidad que podía zafársele la cabeza, Nick tomo las patas de Judy aun con la prueba en ellas, pero la coneja la tiro e hizo que la pata de Nick fuera directo a su vientre, el zorro solo pudo posar de forma suave su pata en aquel vientre todavía plano, trataba de ver claro entre las lágrimas que intentaba retener. Hasta que la emoción fue demasiada. Cuando se dio cuenta Nick ya estaba de pie en la habitación alzando a Judy con ambos brazos por sobre su cabeza, la expresión de Nick y su enorme sonrisa delataba a la perfección su estado de ánimo, incluso en sus ojos mostraba el brillo de la ilusión y la más grande felicidad, la atrajo a él y le dio un abrazo moderadamente fuerte.

—Te amo Judy….

—Yo a ti más Nick—le dijo con una voz aguda mientras trataba de controlarse, pero estaba tan feliz.

Pronto Nick tomo su celular y marco un numero directamente—Jefe Bogo—le dijo sin ocultar en ningún momento de alegría—Sé que es temprano y es su número privado, pero tengo que decirle que Judy y yo no iremos al trabajo hoy—Judy pudo escuchar a la perfección el grito de bogo pero al zorro ni le afecto— ¿Por qué? Bueno, tengo que llevar a mi esposa al hospital… No señor no está enferma… ¡Voy a ser padre! —soltó a todo pulmón con una carcajada feliz— Así que llevare a mi esposa embazada al doctor para que nos digan sobre nuestro cachorro. ¡Adiós!