Después de una eternidad, por fin publico un nuevo capítulo.
Saludos:

-regamers10

Ahora, espero lo disfruten.


Escuela de Tomoko, sala de computadores—

Ya había terminado su tarea hace una hora, por eso Tomoko Kuroki, sentada frente a un PC de su escuela, adelantaba un nuevo fanfiction para publicar. El ambiente era el idóneo, estaba casi tan vacío como en la biblioteca, por lo que no sentiría la ansiedad que le asoma cuando alguien se acerca y daría rienda suelta a su proceso creativo.

«Es la primera vez que escribo una historia en la escuela, pero debo hacerlo, necesito terminarla a tiempo.»

El lado bueno fue que avanzó con mayor rapidez de la que esperaba. «Solo me falta el título y mi nombre de usuario para…» No obstante, la chica de ojeras vio la hora en el monitor y recordó que debía dirigirse a la siguiente clase. Sacó el pendrive donde guardaría su archivo y se levantó para salir con prisa. Lo que no se dio cuenta por la prisa fue que no guardó el texto en la memoria, sino que quedó abierto en el PC, donde cualquiera podría mirar su historia.

Ƶ—

Pasó una hora cuando llegó Emiri Uchi, una chica conocida por su cara de emoji y peinado rubio estilo bob, a sentarse frente al PC. Debía ayudar a su grupo de amigas en una tarea de metafísica y lo haría recolectando información e imágenes.

No obstante, lo primero que vio en la pantalla fue un archivo de texto. Como acto reflejo, leyó unas palabras de manera fugaz antes de minimizarla e iniciar su trabajo. No le dio importancia en el momento.

Durante 20 minutos, esas breves palabras que leyó Uchi fueron dando vueltas en su cabeza. «¿Por qué pienso tanto en el texto?» se dijo mentalmente. «En todo caso, ni me fijé de que se trata, le echaré un vistazo para calmar mi curiosidad».

Abrió el archivo de texto que estaba en el escritorio, cuyo nombre era «TERMINAR PRONTO», y se puso a leer los primeros párrafos a la rápida. Lo que no esperaba la cara de emoji era que aquellos párrafos atraerían su atención por completo. Ya no solo continuó leyendo después de los primeros párrafos, sino que tomó mayor atención a la historia y, sin querer admitirlo, a los momentos eróticos.

«Es repulsivo… repulsivo… ¡Y fascinante! ¡Ay! ¿Por qué de repente me interesa? No sé por qué… ¡Pero me gusta! ¡Ay, no me gusta, da asco!... Me siento atraída… ¡No me siento atraída! Maldición, ¿quién será ese repulsivo y fascinante tipo que lo hizo? Ahora que lo pienso, su estilo de escritura me parece…»

—¡Ucchi! —dijo una de sus amigas a lo lejos—. ¿Cómo te fue?

Al notar que su amiga se le acercaba, Uchi tomo el mouse con desesperación y cerró el archivo justo a tiempo. La amiga se extrañó al ver la pantalla de inicio en el PC de su amiga, sin nada abierto.

—¿Qué hacías, Ucchi?

—¡Nada, nada! —respondió la cara de emoji.

—Eh… bien. ¿Pudiste encontrar información?

—¡Sí! Creo que esto servirá.

Uchi se paró y salió de la sala con su amiga. En el pasillo, miró hacia atrás por instinto, deseaba leer una vez más esas palabras repulsivas… y fascinantes…

Ƶ—

—¡Aw! Qué aburrido…

Una chica de cabello rubio, con un extraño moño en su cabeza que le hacía parecer una cabeza de piña, buscaba información sobre escuelas rivales porque participaría en un campeonato de basquetbol. No obstante, le aburría meterse en una pantalla y mirarla por horas, detestaba tener su cuerpo estático. Su nombre era Akane Okada.

Iba a cliquear otra cosa en el escritorio, pero en el momento cerró sus ojos para bostezar y llevó el puntero hasta cierto archivo de texto, del cual había ignorado por completo. Lo abrió sin darse cuenta y al mirar de nuevo la pantalla, se sorprendió.

«Ah… ¿Y esto?»

Okada se acercó a la pantalla y entrecerró lo ojos, no por miopía, sino por asombro.

«¿"Estar solos"? ¿A qué se refiere?... "jugaremos con nuestros cuerpos"… "en el ardiente silencio de nuestra cama"… No entiendo. ¿Cómo jugarán con sus cuerpos en una cama? Y no me queda claro eso de "ardiente silencio", se supone que el silencio es un sonido, no produce calor, yo que sepa. Quizás sea científico, puede que el sonido produzca calor con un experimento o algo así… ¡Oooooooh! ¡RAYOS! ¡ES UNA HISTORIA DEPRAVADA! ¡Parecía un cuento inocente, aunque no entendía nada!... Espera, tal vez a eso iba en principio y no me di cuenta… ¿Acaso fui demasiado inocente para entenderlo?... ¿Acaso soy demasiado inocente para ciertas cosas?...»

Abrumada por tal revelación, la chica no paró de leer la historia hasta el final. Al darse cuenta de ello, se paró de su silla con brusquedad, se sentía culpable por leer algo tan picante que un PC de escuela no debiese tener. Sin embargo, su mayor inquietud fue otra:

«¿En verdad la gente hace esas cosas en la vida real? ¿O es solo una fantasía? Quisiera averiguarlo, pero es obsceno hacerlo en la escuela. Tendré que llegar a mi casa.»

Y así, Akane Okada abandonó la sala, con su mente alterada al descubrir su latente ingenuidad.

Ƶ—

—¿Crees que lo harás a tiempo? —dijo Anna.

—Segura —dijo Yoshida—. Encuentras de todo en internet.

—Bueno, iremos a otra parte mientras buscas. —dijo Reena.

Masaki Yoshida, una chica conocida por ser una matona de cuidado en la escuela, de cabello rubio con una llamativa franja negra sobre su cabeza, se ofreció a buscar sitios divertidos para pasar un fin de semana. Dijo que encontraría algo por internet y sus amigas, chicas igual de matonas que ella, accedieron. Yoshida entró a la sala de computadores y, al sentarse en uno de los PC´s, vio que mostraba un texto.

«Vaya, a algún descuidado se le olvido guardar su tarea. Creo que le escribiré algo para que no se le olvide de nuevo.»

Pero antes de siquiera hacerlo, prestó mayor atención al texto. Se concentró en palabras clave que le representaban significados lujuriosos, por lo que comenzó a leerlo con mayor detenimiento, algo que rara vez hacía.

Pasados algunos minutos, Yoshida posó su mentón sobre la palma de su mano izquierda, lo que llevó a acomodar su dedo meñique entre sus labios. Sin darse cuenta, su corazón palpitaba de manera acelerada y jadeaba por momentos. En ello, su lengua salía de sus labios para lamer su meñique, en principio era aislado, pero aumentó su frecuencia con el paso de los minutos. De pronto, sus dedos índice y medio se juntaron para apuntar en dirección a la boca, donde pretendían entrar para dejarse abrazar por la húmeda lengua en su interior y realizar un gesto indecoroso. Pero a ver sus dedos a punto de tocar sus labios, Yoshida abrió los párpados con fuerza y se dio cuenta de lo que hacía. Con un grito breve, alejó su mano con celeridad y, con una respiración dificultosa, cuestionó sus pensamientos. El texto despertó en ella deseos tan ocultos que desconocía hasta el momento. Observó a todos lados y se alivió de saber que nadie más estaba cerca, de haber estado alguien mientras realizaba tal gesto, su reputación quedaría destruida.

Luego de mirar otra vez los párrafos, se alejó tratando de fingir tranquilidad. Al salir, se encontró con sus amigas Anna y Reena.

—¿Pudiste? —dijo Reena.

—No… —contestó Yoshida—. Fue una pérdida de tiempo.

Las amigas vieron algo particular en Yoshida: un intenso rubor que cubría la mitad de su rostro.

»¿Qué les pasa? ¿Tengo algo en la cara?

Ƶ—

Un par de amigas entraba a la sala para tener ideas que complementen su espectáculo de porristas, debido a que la semana siguiente tendrían un evento de gran envergadura en la escuela y querían destacar. Ambas eran chicas altas y esbeltas, muy común en su club. Una de ellas era una chica de un largo cabello negro en cola de caballo, con una presencia y actitud que denostaban rudeza y seguridad, aunque el sentido común no era precisamente su fuerte. Su nombre era Fuuka Sasaki. Mientras que la otra era una chica de cabello rubio en un corte estilo pixie, con una sonrisa muy constante en ella y con actitud espontánea y sincera, aunque deslenguada. Se llamaba Miho Narita.

—Oye, Fuuka —dijo Miho, con una inusual molestia en ella—, tenemos toda la semana para hacer esto. ¿Por qué no vamos a nuestras casas y volvemos en un mejor horario?

—¡Mientras antes lo hagamos, mejor! —contestó Fuuka—. Así estaremos mejor preparadas para el evento.

—Esto será muy aburrido…

Cada quien se sentó en un PC, una al lado de la otra. Mientras Fuuka se preparaba para iniciar, vio algo llamativo:

«¿Qué rayos es esto?»

Era un texto abierto, el cual solo leyó algunas palabras antes de cerrarlo y seguir. Pero mientras avanzaba, miraba el archivo con más y más curiosidad.

«¿Por qué lo miro tanto… De acuerdo, lo abriré para calmarme»

Cuando lo abrió, leyó los primeros párrafos con rapidez, pero había ciertas descripciones que llamaban su atención, releyó los mismos párrafos con más lentitud.

«¿Acaso los personajes van a hacer…? ¡Sí, lo están haciendo!... Tiene cosas muy ridículas, pero… ¿Es así como suele ser las relaciones?»

En Fuuka despertó un repentino interés, tanto así que usó el buscador de internet para investigar temas relacionados a los momentos eróticos de la extraña historia. Cómo ella nunca había pasado por experiencias de ese tipo, no sabía si las descripciones eran reales o no. Eso desvió su atención por completo de su propósito inicial.

«Esta página dice que es posible… pero esta otra dice lo contrario. ¡Rayos! ¿A quién le creo? Si tuviese experiencia… Nunca pensé que serviría estar con una pareja a solas, entender cómo se siente… Vaya…»

En eso, Fuuka dijo en forma involuntaria:

—Cómo me gustaría tener sexo…

La frase fue escuchada por su amiga, quien la miró con una sonrisa:

—¿Mmm? ¿Dijiste algo, Fuuka?

—¡N-no, no dije nada!

—Te escuché bien. ¿Qué estás viendo, picarona? —dijo, mientras se asomaba a la pantalla de su amiga.

—¡No mires! —Fue al PC para cerrar el navegador web.

—¿Qué dirá Katou cuando le cuente lo que dijiste?

—¡NI TE ATREVAS!

Miho emitió una sonrisa aniñada y Fuuka se enojó aún más, algo que tuvo que aguantar por varios minutos más. Por el disgusto, la segunda apagó el PC antes de irse ambas del lugar. Aunque no paraba de pensar en lo curioso de la escritura.

«¡No puedo quedar con la duda! Mañana descargaré ese archivo y lo leeré a fondo, para descubrir qué tan relista es… Espero que nadie me observe mientras lo hago…»

ΜΛΦΛΜ—

Sala de computadores, al día siguiente—

«¡¿Cómo soy tan idiota de no guardar el archivo?!» dijo Tomoko en su mente.

A primera hora, la ojerosa se dirigió al mismo PC donde escribió su historia el día anterior. Estuvo toda la noche preocupada de que su archivo fuese leído, manipulado e, incluso, borrado del escritorio. No obstante, la alegría reemplazó su ansiedad al corroborarlo.

«Uf, menos mal sigue aquí… y nadie escribió sobre él.»

Sin perder más tiempo, Tomoko tomó su pendrive y se aseguró que esta vez sí se guardase. Una vez comprobado, borró el archivo en el PC y salió de la sala tan rápido como llegó para esperar su clase.

En apenas unos minutos, aparecieron Akane y Fuuka en la entrada de la sala. Ambas tenían el mismo objetivo, pero no sabían lo que pensaban entre sí. Cuando llegaron al mismo PC, recién cruzaron sus miradas.

—Disculpa —dijo Fuuka—, ¿vas a ocupar este PC?

—Eh, sí —respondió Okada—. ¿Por qué?

—¡Eh! ¡Por nada! ¡También quiero usarlo!

—Pe-pero podrías ocupar alguno de los otros…

—Necesito ocupar éste…

En su dialogo, Uchi se sumó sin previo aviso al grupo y les dijo:

—Quiero ocupar este PC.

Por último, las 3 vieron a Yoshida acercarse a ellas y notaron el enorme rubor en sus mejillas. La matona les dijo:

—¿Qué les pasa? ¿Tengo algo en la cara?

Sin siquiera pedir permiso, Uchi tomó la silla y se sentó ante la mirada de las demás. Imaginaba que no reconocerían lo que buscaba en verdad, además que sería algo tan rápido como tomar el archivo y guardarlo en su pendrive. Para su lamento, el archivo, cuyo nombre recordaba a la perfección, ya no se encontraba.

—¿Dónde está? —dijo Uchi—. Recuerdo que estaba por acá.

Siguió buscando por las demás carpetas visibles en el escritorio virtual, incluso en la papelera, pero fue inútil. Decepcionada, se levantó de la silla y dio espacio para que otra se sentase. No obstante, emitió un sonoro suspiro y miró hacia arriba con mirada triste.

—¿Buscabas una tarea? — le preguntó Okada.

—Eh… ¡Sí! ¡Una tarea!

La siguiente en sentarse fue Fuuka, que también creyó que tardaría poco en encontrarlo. No obstante, pasó por el mismo destino que Uchi:

—¿Ya no está? ¿Pero dónde quedó?

Mientras Fuuka seguía buscando con desesperación, Okada observo la pantalla y se dio cuenta de inmediato que lo que buscaba ya no se encontraba. Así que dijo:

—Ya no ocuparé el PC.

—Como quieras —dijo Fuuka—. Tampoco encontré lo que buscaba.

Cuando se levantó la chica con cola de caballo, le ofreció el asiento a Yoshida, pero ésta sacudió su cabeza a modo de negación. Después de meditar, la delincuente razonó en no dejarse llevar por sus instintos más ocultos y no leer de nuevo aquel texto.

—¿Tampoco ocuparás el PC? le dijo Uchi a Yoshida.

—No, ya no veo razón de hacerlo.

Cuando Yoshida dio la media vuelta, las demás la siguieron hasta la salida. Todas quedaron con las caras largas mientras tomaban distancia. En un momento, las 4 miraron sobre sus hombros hacia la puerta de la sala, en donde cierto PC contenía una historia como nunca habían conocido y que desapareció de la nada. Sin embargo, cuando todas se vieron entre sí por haber realizado el mismo gesto, se ruborizaron de la vergüenza y siguieron sus caminos.


La familia Mitchell vs los extraterrestres
Fanfiction de La familia Mitchell
Creado por WATA-MOTE

El líder de los extraterrestres caminaba junto a 2 soldados hacia la sala de los prisioneros humanos.

"¿Así que estos son los campeones de los terrícolas? ¿Los que pretenden salvar su planeta?"

Al abrir la escotilla, contempló en total desventaja a la familia Mitchell, amarrados de muñecas por un luminoso cordel.

"Simples terrícolas" continuó el rey extraterrestre, "¿creían que podrían acabar con nuestro ejército de los muertos? No queda mucho para que dominen el planeta y yo conquiste este sistema solar."

"Claro" Respondió el padre Mitchell, Rick. "Como éste no es tu planeta…"

"¡Es fácil cuando se trata de algo ajeno!" agregó la madre, Linda.

El rey no se sintió contento por el carácter terrícola.

"Ustedes, seres inferiores, solo retrasan su perdición. Sus fuerzas no pueden destruir las nuestras."

"Es cierto" dijo Aaron, el hijo Mitchell. "fue tonto atacarlos directamente."

"Por eso…" dijo Katie, la hija Mitchell "¡Venimos a destruirlos desde adentro!"

Antes de siquiera decir algo, el rey extraterrestre fue atacado por el perro de la familia, Monchi, quien atacó por sorpresa.

"¡Mamá!" gritó Katie, mientras le pasaba un bastón, el cual usó para hacer palanca con los cordeles en sus manos para cortarlos.

La madre fue contra los 2 soldados y los noqueó sin problemas, mientras veía como el rey escapaba. Los demás pudieron soltar sus muñecas y fueron directo con el extraterrestre que gritaba por un avanzado intercomunicador:

"¡Activen el regenerador de especies extintas! ¡Destruiremos la tierra!

Aaron no evitó sorprenderse:

"Entonces si van a revivir criaturas extintas de la Tierra, ¿qué vendrán después?"

"¡No lo digas, Aaron!" exclamó Katie.

"¿Dinosaurios?"