Y luego de otro largo receso, traigo un nuevo capítulo. Lamento mucho la espera. Por cierto, aunque me gusta que una historia sea entendible por si misma, en este caso, será necesario ver un poco de cierto anime que hoy en día es famoso en internet y que hago mención. No diré nombres, pero dejaré esta pista para que adivinen: ¡ORA!¡ORA!¡ORA!¡ORA!¡ORA!¡ORA!¡ORA!¡ORA!¡ORA!¡ORA!¡ORA!
Ahora mando saludos:
-regamers10
Espero lo disfruten.
En la casa de Tomoko—
Meh, ya ni me sorprendo. Ahora cualquier historia que saco recibe decenas de comentarios. Por una parte, debiese sentirme contenta, porque al fin soy popular a niveles que jamás habría imaginado (no como para tener novio o algo así… bueno, tú me entiendes). Pero por el otro, casi siempre son felicitaciones y uno que otro haters. Ah… extraño esos comentarios constructivos que me dicen si voy mejorando o no. (¿Acaso habré llegado a un nivel máximo de perfección? Lo dudo mucho.)
Sea como sea, acabo de recordar un mensaje que recibí hace unos días, que dice lo siguiente:
Estimado WATA-MOTE:
Junto con saludarle, lo invito cordialmente a una charla personal conmigo. Se trata de una conversación entre colegas, solo audio, cuyo link dejaré en este correo. Si tiene interés, favor de avisarme por este medio.
Atentamente.
Kishibe Rohan
Administrador de MeEncantaLeer
¿Recuerdas, espectador? Se trata del tipo que se llama como el personaje del anime ese, el que me escribió cuando gané el premio.
(¿Por qué me habrá escrito? ¿Acaso quiere conmigo? Me da nervios hablarle, aún no me comunico con él… Pero ahora que lo pienso… si establezco una relación, sería perfecto. Así puedo deshacerme de esa loca MinervA, diciéndole que ya tengo pareja virtual… Es cierto, suelo decir que anhelo tener esa clase de fans, pero hay algo en ella que me perturba… Ni modo, creo que iniciaré la conversación.)
Estimado señor Rohan:
A través del presente, inicio saludándole. Lamento la tardanza en la respuesta, pero tengo interés en la conversación. Deme un horario y estaré presente.
Saluda atentamente
WATA-MOTE
(¿Estará bien si uso mi apodo en el mensaje?)
Como sea, solo pasaron 30 minutos para recibir el siguiente mensaje:
Estoy disponible. Si lo desea, hablemos ahora.
(No suelo usar mucho el videochat, no me gusta cuando una persona a quien llamo husmea las cosas tras de mí, como si quisiese sacar algo para burlarse a mis espaldas. Hablar solo por audio me parece una opción perfecta.)
Voy al link en el correo, me pongo los audífonos con micrófono para conversar. Inicio el llamado. (¡Uy!, no me fijé si se trataba de un virus. Espero no lo sea…)
—Buenos días, WATA-MOTE.
Su voz es juvenil, muy parecida a la del personaje (¡Qué emoción!) Bien, a revelar mi voz…
—B-buenos días… s-señor Rohan.
—¡Lo sabía: eres mujer! Puedo suponer que todavía eres una estudiante, ¿verdad?
(¿Cómo se dio cuenta?)
—Eh… Eh… Sí… soy estudiante de preparatoria. ¿Cómo supo usted?
—Por tu estilo de escritura. La personalidad de un escritor se puede reflejar en su forma de escribir. En tu caso, me llevó a intuir que eres una joven reservada, que intenta conocer a la sociedad con sus propios medios porque cree no entenderla… además que en tus textos también noto recursos narrativos que casi siempre veo en un estudiante. ¿Estoy en lo cierto?
(¡Ah! ¡Es increíble! ¿Sabrá también que soy una virgen que está desesperada por tener un novio? Digo, eso es lo que más resalto en mis fanfics…)
—Eh, sí… más o menos…
—Mis años en la escritura me dieron esa habilidad, aunque la verdad, me dedico más a las ilustraciones. Desde la competencia, leí algunos de tus fanfics, algo que jamás he hecho hasta ahora. La mala fama que poseen me quitaba las ganas de siquiera echar un ojo.
(Claro, típico de quien no conoce el mundo del fanfiction… aunque…)
—O-oiga, usted que lleva tiempo en la escritura… ¿Cuál es su opinión del fanfiction? Quiero decir, ¿por qué cree usted que es mal visto?
—Mmm, interesante pregunta… Como dije, no los conozco a fondo. Pero supongo que es por la excesiva libertad creativa. Eso puede ser bueno y malo: bueno porque plasman ideas innovadoras y enorme contenido fuera del oficial; y malo porque como cualquiera puede escribir, muchos trabajos están plagados de errores ortográficos, gramaticales y de redacción. Y eso que no menciono aún las narraciones que dan pena ajena. Si fuesen obras originales, una editorial de libros jamás se fijaría en ellos.
—La mayoría de las veces… creo yo…
—Je, Touche… Cierto, hay una que otra obra que no debió salir a la luz. No todos tienen la capacidad de distinguir el verdadero talento, es eso o las editoriales prefieren el dinero. A propósito, te cuento una confidencia: Las editoriales piensan seriamente en publicar libros de usuarios de internet para ganar más dinero.
—¿Usuarios de internet? ¿En serio?
—Aunque no lo creas. Yo no estoy de acuerdo, pero no puedo influir en las decisiones de mis jefes. Ya me imagino leer cosas ridículas exclusivas de un fanfiction y que, en lo personal, no usaría jamás.
(Este señor habla de una forma algo engreída… ¡Como el personaje del mismo nombre! ¡Eso me emociona! Bueno, ahora que estoy en confianza…)
—Entonces… puedo suponer que los autores de historias originales se siente con derecho a juzgar, todo porque publican libros, ¿no es así?
(¡Uy! Fui un poco dura con mis palabras.)
—¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye!
(¡Guau, hasta tiene los mismos gestos! ¿En serio no estoy hablando con aquel personaje?)
»Bueno, te lo dejo pasar, porque eres una escritora con verdadero talento. Además, posees la capacidad de distinguirlo en otros.
—Eh… ¿C-cómo?
—También leí los textos de tus amigos, los que invitaste al concurso. Todos sobresalen entre la página... aunque tampoco se salvan de mostrar cosas por la que el fanfiction no se le toma en serio, pero son excelentes. Eso me demuestra que tienes un ojo para encontrar gente con enorme potencial. Así que… mis felicitaciones, WATA-MOTE.
(Vaya, ¿en serio es tan así?... Rayos, me incomoda un poco usar solo mi apodo con él. Tal vez…)
—O-oiga, ¿no le molesta si uso mi apodo con usted? Si quiere, uso mi nombre real.
—Depende de ti. A mí no me molesta, sé que hay gente que mantiene su identidad en secreto porque no les gusta ser reconocido, eso y porque algunas veces dicen cosas que no serían capaces de hablar en su día a día.
(Buen punto…)
—Es verdad, me incomoda usar mi verdadero nombre…
(Ahora que me doy cuenta, no me ha costado hablar con él… al menos no como me pasa a diario. Quizás sea porque hablamos por voz. ¡Yosh! siento que mejoro mis habilidades sociales. ¡A este paso tendré un novio muy pronto!)
»O… Oiga, señor Rohan, quería preguntarle 2 cosas…
—Dime.
—Primero… eh… ¿Po-por qué hablamos solo por audio y no en videochat? Creo… qué sería más práctico…
(Aunque prefiero más el audio, así habló con mayor tranquilidad. Solo le pregunto para formar algún tema de conversación.)
—La verdad, en donde vivo hay una conexión terrible. Deberías ver cuánto me demoro en mandar mis trabajos por correo. Y conectarme a internet en vivo con mis colegas es una completa tortura.
(Eso tiene lógica.)
—Entiendo… y lo otro… ¿Cuál es el motivo para querer contactarme?
—¡Dejémonos de formalidades! Tú puedes llamarme Kishibe y la razón para hablar contigo es…
(¿Qué será? Si me habla de esa forma, debe ser algo impresionante.)
»… ¡Que ganaste un cupón de descuento, para comprar enciclopedias en nuestras librerías asociadas! Ya sabes, como premio al ganar el concurso.
(¿Enciclopedias? ¿Qué es eso? Supongo que tiene que ver con libros... meh… Si hubiesen sido para novelas ligeras o mangas, sí lo sentiría más impresionante…)
—Eh… Gr-gracias…
—Y si te emocionó ese premio, tengo uno aún mejor, uno extraoficial, algo que yo personalmente quiero otorgarte. En ti, reconocí un potencial en la escritura que no vi hace mucho tiempo. Tengo contactos e influencia en el mundo de la escritura y quiero ofrecerme como tu patrocinador.
—Pa… ¡¿Patrocinador?!
(¡Eso sí me tomó de sorpresa!)
—Quiero ofrecerte las mejores oportunidades en los mejores sitios, todo con tal de que pulas tu habilidad al máximo. ¿Te conté acaso que también soy el dueño de las páginas WordPod y NetWoven?
—¡¿E-En serio?! ¡¿Es el dueño de esas páginas?! ¡Yo también publico ahí!
—Perfecto, puedo hacer algo para que mejoren tus índices de popularidad.
—Pe-pero… ¿debo darle algún ingreso, como un manager o algo así?
—Yo no hablé de dinero, tengo de sobra. Lo único que espero de tu parte es esa energía para mejorar y mostrar ese potencial oculto. Por cierto, aparte de fanfictions, ¿escribes otras cosas?
—No… Nada más que eso… Bueno, sin contar los relatos de 100 palabras que publique para el concurso. Aunque…
(Si bien una serie cancelada me motivó a escribir, más de una vez he querido esto.)
»… Siempre quise escribir novelas ligeras…
—¿Y por qué no lo haces?
—Porque… es… soy pésima para el dibujo.
—Eso no es impedimento para escribir.
—Lo sé… es que... Las mejores novelas ligeras en el mercado son las que tienen excelentes ilustraciones que complementan la historia.
—Sigo diciendo que no es un requisito fundamental, pero si el dibujo es el problema, hagamos algo…
(¿Ah?)
»Si escribes en algún momento una novela ligera, contáctame. Yo mismo haré unas ilustraciones para tu historia.
(Espera, ¿un respetado escritor y dibujante se ofrece voluntariamente a crear contenido para mí, en forma desinteresada? Suena demasiado bueno para ser verdad.)
—U-usted… Eh… ¿E-en serio lo haría?
—Claro, si eso significa que serás parte de mis páginas afiliadas, además de MeEncantaLeer…
(Es una oportunidad difícil de rechazar… pero al parecer, debo convertirme en su esclava corporativa a tiempo completo, siento como que venderé mi alma si acepto…)
—La-la verdad… No quisiera abandonar el fanfiction…
—¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! No tienes porqué abandonarlo. Puedes dedicarte a novelas ligeras y a tus fanfictions a la vez, tú decides a qué le das prioridad.
(Uy, con esas ventajas, me es difícil decidir. Es como que todos me dijeran que acepte… pero…)
—Gracias por todo lo que ofrece… y por su hospitalidad… p-pero… todo esto es muy repentino. Quiero pensar las cosas antes de tomar mi decisión. ¿Podría hablar con mi familia antes de dar mi respuesta?
—Ok. Tomate todo el tiempo que quieras, porque mi oferta estará disponible para ti.
(Fui, menos mal se lo tomó a bien, pensé que se portaría como esos estafadores que se enojan cuando les rechazan y hasta gritan de ira. Prefiero hablar con otras personas y tomar su opinión, saber qué dicen mis padres, Tomoki… Yuu, qué es mi asesora oficial… Aunque lo mejor de todo es que pude relacionarme sin problemas con él, he mejorado mis habilidades sociales. Espero poner a prueba esa habilidad con una persona frente a frente… Ahora seré un poco más espontánea.)
—Eh, ya que estamos en confianza, quería… pedir un pequeño favor, Kishibe.
—Claro. Dime.
—Q-quería saber si usted… po-podría gritar… «Heaven´s Door»… por favor.
—¿Cómo?
—Es algo mío… para la buena suerte… Que diga «Heaven´s Door» a todo pulmón… Sí es que quiere, claro.
(¿¡Pero qué rayos estoy diciendo!? ¿Cómo alguien serio va a hacer esa ridiculez? Ay, soy una idiota por pedirle algo así...)
—Claro que lo haré… ¡HEAVEN´S DOOOOOOOOR!... ¿Así está bien?
(Lo… Lo hizo… ¡Lo hizo! ¡Y se escucha muy parecido al original!)
—S-sí, con eso basta… gracias…
Me despido de él, sin prometer nada en realidad porque de momento estoy conforme con mis páginas de siempre. (Pero ya que me ofrece tales ventajas… ya es tiempo de pensar en una novela ligera…)
La familia Mitchell vs los dinosaurios
Fanfiction de La familia Mitchell
Creado por WATA-MOTE
"¡SIIIIIIIIII! ¡Es mi sueño de toda la vida!" gritó Aaron, un fan declarado de los dinosaurios, mientras iba montado en un tiranosaurio, seguido de una manada de la misma especie.
En la ciudad, habían emergido criaturas prehistóricas de las profundidades, revividas por tecnología extraterrestre. Los responsables fueron una raza que intentó invadir la Tierra con zombis, pero fueron frenados por la familia Mitchell. Así que usaron su artillería pesada para lograr su conquista.
"Oye, creo que el tricératops no le caigo bien" dijo su hermana mayor Katie, que notó una mirada de enojo en el dinosaurio que montaba.
"Tranquila, Katie" dijo Aaron. "Dale tiempo para que se adapte a ti."
Lo que no imaginaron los extraterrestres, fue que Aaron, el hijo menor de los Mitchell, entrenó toda su infancia para este momento. Sabía tácticas para domar a los dinosaurios gracias a todas las películas que vio, lo cual funcionó de maravilla.
Pero los invasores no se quedaron con los brazos cruzados, porque vinieron en sus naves espaciales para iniciar un ataque desesperado.
"¡Van a caer, terrícolas!" Dijo el Rey de los invasores, quien manejaba su propia nave de combate.
Frente a las naves, iba una bandada de pterodáctilos, comandada por los padres Mitchell.
"¡Será su fin!" dijo Linda, la madre Mitchell.
"¡Irónico!" agregó Rick, el padre. "¡Serán vencidos por sus propias creaciones, seres del espacio!"
Mientras se producía el choque entre naves y pterodáctilos en el cielo, los tiranosaurios y tricératops enfrentaban los invasores en el suelo.
"¡Estamos ganando!" dijo Katie. "Cuando terminemos, me tomaré unas merecidas vacaciones"
El hermano Mitchell dijo con una sonrisa:
"Los extrañaré, chicos. Cuando esto acabe, Katie, ¿qué más vendrá?"
"¡No, Aaron! ¡NO LO DIGAS, CIERRA LA BOCA!"
"¿Trollhunters?"
"Eh… ¿Cómo?"
