Todo parecía en calma luego de tales acontecimientos. La guerra Kaijū fue un oscuro capitulo en la historia de la humanidad, pero gracias al valor y dedicación de los pilotos Jaeger, la paz habia vuelto, todos suspiraban tranquilos luego de tal acontecimiento…humanos y Yōkai.

En un apartamento de lujo, nos encontramos a cierta Yōkai rubia quien miraba al horizonte, teniendo en sus brazos a un pequeño rubio que dormía plácidamente.

La puerta se abrió, con delicadeza dejo al pequeño en su cuna, lo miro una vez más y le dio un beso en la frente, cerrando lentamente la puerta de su habitación.

—Descansa mi niño —musito para ir a recibir al que fuera su esposo—

Hercules Hansen era uno de esos sujetos que podías decir que la milicia estaba en su sangre. Siendo militar de segunda generación. Un hombre que nunca pensó en volver a conocer a alguien que le provocara la misma sensación que su fallecida esposa.

La rubia lo miro sentarse en el sofá y suspirar de cansancio. Con calma se acercó y empezó a masajear sus hombros, cosa que el veterano recibió gustoso.

—¿Día pesado? —pregunto dándole un suave beso en los labios.

—Ahora entiendo porque Stacker siempre tenía cara de pocos amigos —la respuesta hizo que ella riera levemente— ¿cómo esta Michael?

—Dormido….

Ambos disfrutaban la compañía, luego del último asedio y la muerte de su hijo mayor, las cosas estuvieron tensas para ambos, pero con la llegada del pequeño Michael Hansen, todo parecía marchar sobre ruedas.

Los sirvientes de la Yōkai prepararon la cena para ambos, la cual se vio interrumpida cuando su hija los llamo de improviso.

—¡Kaa-san…tou-san…! ¡hola!

—Hola cariño ¿cómo estás? —saludo el rubio de forma alegre— ¿cómo están todos allá en estados unidos?

De maravilla, Rias dio a luz una hermosa niña y el parto de Aika está programado dentro de unas semanas….

Pese a que quería disimularlo, Herc no aprobaba del todo la relación en la que su hija estaba involucrada.

—Dale mis felicitaciones —respondió la reina Yōkai mirando la pantalla— ¿pero cuando sera tu turno? …ya te di un hermanito, es justo que ahora tú me des un nieto.

El rubio casi se ahoga por la declaración de su esposa, podía permitir esta extraña relación de poliamor, pero no dejaría que ella fuera usada por un pervertido de closet.

[…•…]

N/A Arcanine: eso que no lo conoció antes de la guerra Kaijū XD.

[…•…]

—Hija… ¿cómo te trata? —pregunto tratando de sonar lo más normal, haciendo que su esposa riera levemente— me refiero a que…

Tou-san, ya hablamos de esto, no estoy con él por imposición ni por compromiso, antes de la guerra Kaijū el salvo a kaa-san, lo amo porque es un chico increíble…tiene sus defectos…sigue siendo salvaje en la cama, sobre todo cuando…

—¡No, no voy a escuchar eso! —exclamo tapándose los oídos.

Ambas rubias les pareció tierna aquella reacción por parte del ahora mariscal del cuerpo de defensa del pacifico.

La noche siguió con naturalidad, el matrimonio se preparó para dormir, mientras el rubio leía algo para relajarse, pero este fue retirado de sus manos por su esposa, quien vestía un babydoll que resaltaba cada curva de su cuerpo.

—Tienes razón, esto es más interesante —la rubia subió a su cadera y lo beso con ternura, acurrucándose en su pecho— Yasaka….

—No sé si fue destino o casualidad encontrarnos ese día…pero no me arrepiento de nada —dijo mirándolo y dándole un corto beso.

—Yo nunca creí que volvería a amar otra vez.

—¿Recuerdas cómo nos conocimos?

—Es algo que estará en mi memoria…de cierta forma extraña y tierna.

Flashback—

La vida de un militar puede ser estricta, despertar, entrenar, dormir y seguir esto por muchos años. La disciplina que los soldados reflejaban en sus estilos de vida era impresionante. Por eso podemos ver a cierto veterano de la guerra Kaijū despertando de forma automática.

Espero algunos segundos a que la pereza y sueño se fueran, aunque sea un poco. Se sentó en la cama, se estiro y bostezo para después levantarse y caminar directamente donde guardaba su ropa.

No estaba solo puesto que, al lado, un sujeto muy parecido a él, solo que de complexión más robusta y joven aun dormía plácidamente. Un leve golpe en su hombro lo despertó abruptamente, observando a su padre.

—5 minutos más….

—Deja de holgazanear, quiero aprovechar nuestra visita a Tokio antes de que otra de esas cosas ataque.

Ambos comenzaron el día con un desayuno…bastante desigual, no era que no supieran cocinar, simplemente no tenían ganas de hacer algo tan elaborado.

—¿Quieres que te ponga eso en un biberón? —preguntaba de forma sarcástica, viéndolo ahora beber una taza de café.

—Que molesto eres anciano —respondió algo molesto por aquella afirmación— ¿ya desayunaste siquiera? Te vas a provocar algo.

—No tendrías tanta suerte —respondía Herc terminando de vestirse y tomar sus llaves— date prisa.

—Si, si, si. Ya voy —respondía Chuck fastidiado, se levantaba y dejaba el plato en la bandeja de trastes sucios. Los de limpieza se encargarían— vamos de una vez.

Su entrenamiento era riguroso, incluso el más joven de ambos, se sorprendió que su padre podía igualarlo haciendo cualquier ejercicio, no importando que tan pesado o extenuante fuera. Cuando terminaron tomaron una ducha y salieron de la base.

—Debemos comprar algunas cosas

—Si tú lo dices que más da…ni siquiera estoy cansado —respondió algo adolorido.

—Deja de quejarte y vamos de una vez.

Lo curioso era que, a la hora de irse, optaron por caminar, para disgusto del menor de los rubios, su padre habia excusado esta acción con algo de entrenamiento extra.

—Solo di que eres tacaño.

—No cuestiones, podremos ser pilotos del mismo Jaeger, pero soy tu oficial superior.

Al llegar decidieron aplicar el viejo adagio "divide y vencerás", Herc iría por los comestibles y su hijo buscaría todo para la limpieza de sus habitaciones. Cuando el rubio mayor llego a la zona de carnes, vio a lo lejos un paquete de salchichas que llamaron su atención.

—¿Una salchicha asada o un buen perro caliente? —se acercó lentamente para ponerlas en su carrito.

—Oh, disculpe.

Su tosca mano choco con otra más pequeña y delicada. Cuando levanto su mirada se encontró con una mujer tan hermosa, que se quedó sin habla por unos segundos. Un rostro fino y piel de un color claro, ojos de un exótico color ámbar, un cabello rubio largo y de apariencia sedosa. Sin contar con una hermosa figura, pero este pensamiento se lo guardaría para él.

—N-No se preocupe —respondió al recuperar la compostura— puede tomarlo si los desea.

Curiosamente la rubia Yōkai pensó que el sujeto hacia esto para iniciar una conversación con ella, como todos los hombres que trataban de acercársele. Podía notar cierto grado de nerviosismo, pero debido a su porte, dedujo que se trataba de un militar que podía controlar muy bien sus emociones, cosa que llamo su atención.

En otra parte de aquel supermercado, cierto rubio menor buscaba todos los productos que usaban para limpiar sus cuartos en la base.

—No entiendo porque hacemos esto, hay personal de limpieza por una razón… ¿Dónde carajos está el maldito suavizante? —se preguntaba mirando los estantes, sin percatarse de una pequeña presencia a su lado— que porque… ¡rayos!

—¡Ite!.

Algo o más bien, alguien lo choco, el quedo parado, mientras que la persona que lo choco, cayo de trasero. Era una pequeña chica rubia de no más de 18 años. La cual se quejaba ligeramente y sobaba la retaguardia, eso no le importo, solo chasqueo la lengua y siguió caminando.

—Fíjate la próxima vez enana.

La rubia lo escucho y se molestó.

—¡Oye!, ¿acaso no tienes modales? —exclamo molesta volteando a verlo, sin levantarse—¡deberías ser un caballero y ayúdame a levantarme!

Reclamaba, aun así, era brutalmente ignorada por ese rubio maleducado. Pues seguía buscando en lugar de ayudarlo. Cosa que enfureció a la Yōkai.

Las cosas se habían vuelto algo…peculiares, los dos jóvenes terminaron discutiendo y peleando, llamando la atención de todos, hasta que el personal de seguridad decidido intervenir, disparándoles con unas pistolas taser para calmarlos y llevarlos donde no causaran más alboroto.

—Maldita sea…esto me va a ocasionar problemas…

—¿Problemas? Cuando kaa-san vea lo que me hiciste.

—¡Tu empezaste cuando me arrojaste esa botella de cloro! —exclamo mostrándole su ropa despintada— ¡casi me dejas ciego!

—¡Tú no eres nadie para decirme nada! —secundo la rubia exprimiendo su ropa— ¡odio los limpiadores aromatizados!

La discusión de ambos seria escuchada por algunos clientes, hasta que ambos escucharon las voces de sus progenitores, los cuales no parecían contentos por su actuar.

—¡Kunou! / ¡Chuck! —los dos adultos se miraron por unos segundos sorprendidos por encontrarse.

—Kaa-san/viejo….

—¡¿Cuántas veces te eh dicho que no me digas asi?! —exclamo bastante molesto sobre todo al verlo— ¡qué demonios paso!

—¡Esa mocosa empezó!

—¡En serio! Y tu le seguiste el maldito juego… ¡de adulto solo tienes la apariencia…! —el rubio estaba bastante molesto, hasta que sintió una suave mano posarse en su hombro.

—Tranquilo, no seas tan duro con él, conozco a mi hija y sé que tiene algo de culpa en esto….

—Pero… —la rubia menor guardo silencio cuando vio como su madre la miraba con cara de "di algo y te asesino" — me cayo…

—Sabia decisión jovencita.

Ambos adultos hablaron con el administrador y este intento llegar a "un acuerdo" con la rubia, quien retrocedió levemente por la forma en que lo miraba, hasta que el rubio se puso frente a ella y miro con seriedad.

—¿Qué le parece si dejamos todo asi y yo no lo muelo a golpes por lo que dijo? —dijo sujetándolo de su camisa— cerdo asqueroso….

Fin del flashback—

—Quiero preguntarte algo… ¿me consideraste atractiva cuando nos vimos por primera vez?

—Te mentiría si dijera que no, pero había algo más en ti que….

—Herc…

—Veras…yo solo me enamore dos veces en toda mi vida y jure ante un altar que le seria fiel hasta la muerte.

—¿Crees que esto…?

—¡No! claro que no, simplemente que a mí me costó mucho dejar atrás el pasado…sobre todo por lo que paso entre ella y yo…

—Cariño…lo entiendo, pero después de esto…después de esta guerra, tenemos que pensar en nuestro futuro, sobre todo por lo que hare en unas semanas…

—Si aún no estas lista, puedes posponer….

—Ya han sido más de 3000 años posponiendo esto…la tierra también es nuestro hogar, nosotros también sufrimos por todo lo que paso, estamos al borde de la extinción…

—Pero Yasaka…

—¿Temes que es lo que podría pasar?

—Digamos que los humanos no somos buenos cuando hay algo diferente frente a nosotros —decía preocupado por su hijo, quien era un hanyo— …lo tratamos como si…

—Fueran insectos…tranquilo, muchos Yōkai y gran parte de las facciones eran igual…supongo que es una cosa universal.

A Herc no le convencía del todo esto, sabía que no sería nada fácil la coexistencia de los humanos y Yōkai. No creería poder controlarse si alguien se atrevía a levantar su mano contra su nueva familia.

—A propósito…esas facciones…

—Incluyen a los demonios, los ángeles y todas las mitologías conocidas —respondió con simpleza— pero no te preocupes, muchas dejaron de existir cuando esas cosas atacaron…

—No entiendo….

—Sera tema de conversación para después…ahora —la rubia se quitó lentamente ese babydoll, revelando así su hermosa figura— fue un día cansado…hay que divertirnos mariscal….

—Entonces déjame declararle la guerra a este hermoso cuerpo….

La noche fue bastante ruidosa, sobre todo para los sirvientes que Vivian en aquella zona.

—Esto asegurara otro heredero —dijo uno de ellos escuchando ruidos inapropiados de la habitación de ambos y tratando de no oír con una almohada en su cabeza — por lo menos que hagan los cuartos a prueba de sonido.

Y así fue casi toda la noche, sin dejar dormir bien a su servidumbre, aunque debían darle crédito. Era un humano asombroso al poder seguirle el ritmo a su reina.

Debido al trabajo de Herc como mariscal, la familia tuvo que mudarse otra vez a Estados Unidos, donde cierto castaño junto a la rubia los esperaba.

—¡Hola Michael! —Kunou fue la primera en saludar a su pequeño hermano, quien rio levemente, tratando de abrazarla— como está la cosita más linda del planeta….

—Bueno, supongo que los dejare solos —decía el castaño, vestido con el mismo traje que el rubio—

—Hyōdō…o debería decir Mayor Hyōdō

—Mariscal…. —respondió saludando a su oficial superior, quien lo miraba con seriedad— ¿ocurre algo?

—Tou-san, por favor….

—Herc, se supone que estamos aquí para pasarlo en familia —suspiro la rubia mayor, mirando a su marido—

—Bien…. —ambos se dieron la vuelta, mientras el castaño se despedía de la rubia con un suave beso—

—Te veré en la tarde…

—Recuerda que vamos a comer todos en la casa, tus padres vienen de visita, asi que cocinare algo rico….

El castaño se fue, bajo la atenta mirada del oficial, quien giro la cabeza, para observar a su esposa e hija quienes lo miraban con algo de molestia

—¿Que?

—¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que puedas llevarte bien con él?

—Hay algunas cosas que no entenderás, hasta que tengas hijos….

—Pero tou-san…

—Si apruebo el hecho de que mi hija este en esa especie de Harem, es porque tu quisiste de manera voluntaria….

—Cariño, ya te expliqué la situación….

Al ver como las dos rubias se molestaron, el militar cedió, luego de que su hijo menor también parecía que se molestó, imitando el gesto de ambas.

—Bien…pero antes…quiero hacer algo….

La familia de cuatro viajo al campo santo donde yacía la tumba de su hijo mayor y su esposa. Gracias a su influencia, pudo mover ambos para que estuvieran juntos…aunque después de ciertas revelaciones, muchas cosas estaban en duda en su cabeza.

Incluyendo el paradero del alma de su primogénito asi como de su esposa. Las dos rubias estaban en silencio mostrando respeto por ambos fallecidos, quienes lucharon hasta el final contra aquellas armas biológicas.

Para toda la facción Yōkai fue una revelación bastante aterradora saber que esas cosas, fueron enviadas por una raza de seres que no tenían nada que ver con alguno de los reinos existentes. Demostrando asi que, en las estrellas, los peligros podían ser aún mayores que cualquiera de ellos.

Yasaka se acercó con un ramo de rosas y lo puso en la tumba de su hijo, tomo una flor y la dejo cerca del lugar de descanso de la primera esposa de Herc.

—Gracias.

—Te dije que siempre estaría contigo en todo momento —la rubia se levantó junto a su esposo y lo abrazo— ¿la extrañas?

—Es difícil olvidar algo asi.

—No lo hagas, nunca la olvides, pero tienes que avanzar…hazlo por ella, por Chuck y por todos los que murieron en esta guerra.

El rubio sonrió mientras su hija quien cargaba a su pequeño hermano, también apareció. El veterano tomo al pequeño en brazos y se alejó junto a su esposa, después de todo siempre se quedaba "platicando con el" de todas las cosas que habían pasado y recordando.

—Ahora entiendo porque me dijiste que tenía que ser fuerte —dijo mirando aquella lapida— te hubiera encantado conocer a Michael.

Una lagrima traicionera, rodo por su mejilla al recordarlo, peleaban como nunca, pero siempre estuvo para ayudarla, sobre todo cuando se enteró de la supuesta muerte de Issei.

—Me haces tanta falta nii-sama….

Recordó con cariño aquel día que se metió en problemas en la base, como el a pesar de regañarla, parecía más preocupado por ver si nada le hubiera pasado.

Flashback—

—¡¿En qué demonios estabas pensando?! —decía el rubio menor caminando de un lado a otro mientras un médico terminaba de atender la herida que la rubia se provocó.

—Solo fue un accidente.

—¿Accidente? ¡casi haces explotar la base! —exclamo furioso— ¡te dije que la cabina de Striker no es ningún juguete!

El médico de la base se fue dejando a ambos rubios en la sala.

—Son armas para matar Kaijūs…

—No soy tan débil…

—¡Maldición Kunou deja de ser tan terca! —exploto asustándola, sobre todo porque la llamo por su nombre— se lo poderosa que eres, ¡pero ese es armamento para matar a esas cosas que ni tu ni ningún otro Yōkai podría derrotar!

Debido a estas palabras y al verlo retirarse de la habitación molesto, pudo percatarse de que no estaba molesto por lo de su Jaeger, sino por aquella maniobra tan peligrosa, dejándola pensando en su lugar, hasta que la compuerta se abrió, revelando al rubio mayor que hace dos años, había contraído nupcias con su madre.

En un principio se negó un poco, pero al ver lo paternal que se comportaba, le dio una oportunidad y no podía ser más feliz con su nueva familia.

—Estoy en problemas ¿verdad? —musito mientras el veterano se sentaba a un lado.

El silencio reino en la habitación por unos segundos, la rubia estaba un poco asustada, puesto que su madre no se tomaría bien la "travesura" que hizo.

—¿Porque…? porque hiciste algo tan irresponsable y estúpido

—Tou-sama….

—Cuando le dije a Yasaka que podías venir, pensé que ya serias consciente de que hay reglas que se deben respetar.

—P-Pero…

—Tu madre esta furiosa…si quieres que te ayude…quiero que respondas mi pregunta.

La rubia trago duro, su madre podría ser despiadada a la hora de castigarla, su mejor oportunidad era su padre.

—Pensé que….

—Dime, sin pena —dijo mirándola con seriedad—.

—S-Sobre lo de Issei…pensé que un Jaeger podría rastrearlo.

—Hija…los Jaeger no funcionan así —suspiro abrazándola—

—Solo quería….

—Lo se cariño, pero si quieres ayudarnos, mejor deja que nos encarguemos de este asunto, solo quiero que te prepares para….

—¡Por favor no lo digas! —exclamo aferrándose a su uniforme— ¡me niego a aceptar eso!

—Escúchame…quiero que te centres en la realidad… peleo contra un Kaijū solo, no sabemos si el enlace le provoco algo.

Herc también estaba molesto por la imprudencia de la rubia, pero hasta cierto punto sintió algo de lastima por la pérdida de su mejor amigo. No dijo nada, solo la abrazo por un rato, mientras ella sollozaba levemente. Cuando se calmó, le agradeció por estar ahí en sus momentos de vulnerabilidad.

—Siempre que necesites a alguien…puedes contar conmigo para cualquier cosa…

—Gracias Tou-sama….

—Bien…ahora lo que sigue…

Las cosas no pasaron a mayores, pero Kunou sabía que habia una persona que estaba a nada de destruir el castillo donde ahora vivía la familia de cuatro, su madre no estaría nada feliz por lo que hizo.

¡Broooooom!.

—Cariño, cálmate por favor.

Herc estaba frente a una asustada Kunou, la cual lo abrazaba por la espalda. Su madre estaba furiosa.

Chuck estaba cerca, en guardia por si debía neutralizar a su nueva madre. Tenía una herramienta especial, la cual le fue dado por unos Yōkai médicos. Más que un arma, era una herramienta. Una ballesta que disparaba dardos tranquilizantes, hechos con unas hiervas medicinales calmantes. Al parecer la usaría hoy.

A pesar de que Yasaka hervía de ira (literalmente) Herc no estaba asustado, (ventajas de los años de entrenamiento para controlar el enlace), solo veía como su furiosa mujer dejaba escapar un poco de su poder, el cual casi hacia temblar el castillo.

—Todo el personal, fuera del castillo —mencionaba Chuck serio— ¡ahora!

—¡H-Hai, Chuck-sama…!

El tanuki salió despavorido de ahí, dejando un poco tocado al rubio. No se acostumbraba a ser tratado como alguien de la realeza.

Volviendo con los demás, Kunou seguía temblando por el miedo y Herc tratando de interceder por su hija.

—¿Qué me calme? ¡¿Qué me calme?! —preguntaba molesta la mujer parada frente a su trono— ¡esto es algo demasiado serio!.

—Lo se cariño —decía tranquilamente, tratando de apaciguar su ira— pero enojarte no va a cambiar nada.

—¿En serio? —preguntaba Chuck desde la lejanía, pero sin bajar la guardia.

—¡Cierra el pico, no ayudas en nada! —respondió ante el comentario sarcástico de su hijo mayor.

—¡¿Porque siempre tienes que protegerla?! —exigía Yasaka de brazos cruzados, luego suspiro y se calmó— esto no fue una travesura, fue una tontería suicida.

La rubia menor se sintió mal por poner en peligro a todos en la base de Hong Kong.

—Y-Yo solo quería buscar a…

—Ese no es tu deber Kunou —respondía con dureza la reina yokai— poner en riesgo la vida de todos por la de Issei-san, fue demasiado irresponsable.

Yasaka no quería sonar dura o desalmada, también lo extrañaba, pero su esposo le dijo las consecuencias de haber combatido solo, pese a que una parte de ella trataba de mantenerse aferrada a la posibilidad de que su yerno estuviera con vida.

Creo que ya todo se calmó —pensaba Chuck relajando un poco su postura.

—¡Se que no está muerto! —exclamaba molesta y saliendo de su escondite.

—¡Madura Kunou!, ¡ya no eres una niña! —respondía enojada la reina volviendo a desprender su poder.

Creo que hable muy pronto —pensaba Chuck volviendo a colocar su mano en esa herramienta.

—¡Eso no lo sabes!.

—¡Tú tampoco!.

Ambas ahora se enfrentaban en un duelo de miradas, expulsando sus poderes, aunque claramente la reina se sobreponía a su hija. Pero aun así no cedía.

—¡Ya fue suficiente las dos! —Herc se interponía en medio de ambas de forma seria— ¡si siguen así, van a derribar el castillo! ¡Contrólense!.

Ambas yokai se calmaron, sobre todo por su familia humana, no querían que algo les pasara.

—Se supone que eres mi esposo y deberías apoyarme en esto —reclamaba la rubia molesta también con su consorte— pero siempre terminas por defenderla, por eso cree que puede hacer lo que le venga en gana

—Claro que tenemos que castigarla, pero estas exagerando —mencionaba el rubio tratando de apaciguar las cosas— enviarla al bosque del vacío por un día. Eso es demasiado…

El bosque vacío, un sitio en donde no se escucha absolutamente nada. Ni el viento correr, las hojas chocando o siquiera los insectos. Era un castigo psicológico que torturaría a cualquiera.

—Ella no es humana, lo puede soportar —mencionaba la reina seria y determinada— a ver si con esto deja de ser tan engreída.

—Ese no es el punto Yasaka —mencionaba Herc ya más tranquilo.

—Tolere muchas cosas de ella por la desaparición de Issei…pero esto fue la gota que derramo el vaso —respondió mirando a su esposo seriamente— debe aprender que todas las acciones, tienen consecuencias y como reina, tendrá que hacerles frente….

Chuck estaba cerca, oyendo todo eso, cuando escucho aquello del bosque, le dio un pequeño escalofrió. Pues recordó un momento bastante traumático para él.

Una vez entro al bosque del vacío, pero no por que quisiera. Una yokai que trabajaba en el palacio, perdió a su hijo pequeño al entrar ahí.

Tres días fueron los que todos sufrieron por su ausencia, pues llego trayendo consigo al niño envuelto en su abrigo. Con pasos agonizantes, salió del bosque para ser ambos atendidos por varios curanderos yokai. La mente del chico estaba muy deteriorada, fueron varios meses de terapia para lograr que se recuperara casi por completo. Suerte que estaban en un año sabático.

Aunque hubo un beneficio para el chico, se ganó aún más la admiración y respeto de los yokai. Demostrando que talvez…ambas especies podrían convivir en relativa paz.

—Lo siento cariño, pero esto es demasiado —las cosas se ponían de color hormiga por aquella respuesta, la reina Yōkai tuvo un pequeño flashback y recordó porque se había enamorado de aquel rubio.

Sin embargo, no entendía porque su esposo era demasiado suave con ella a pesar de ser militar. Sabía que no llegarían a ningún lado discutiendo con el aquí. Debería hacerlo en privado.

—Anata, quiero hablar contigo en privado —pedía la reina levantándose de su trono y dirigiéndose a cierto lugar.

Herc no dijo nada y solo comenzó a seguirla, dejando a ambos chicos atrás.

Chuck respiro tranquilo, parece ser que no necesitaría aquel objeto y rezaba por jamás tener que usarlo, a final de cuentas, aquella rubia siempre lo defendía cuando su padre lo regañaba por cosas insignificantes.

La chica estaba que le carcomía la consciencia por esto, por culpa de ellos sus padres pelearían y discutirían. Solo por su ansiedad e impulsos de querer encontrar a Issei, creo demasiado caos y problemas.

El rubio solo se rascaba la nuca incomodo por esto, pues nunca había tenido que ver a una chica llorar. Peor siendo su hermana.

—Ya cálmate enana —mencionaba el rubio con su clásico tono— te salvaste de un castigo enorme.

—¿Y eso que? —preguntaba molesta y llorosa la rubia viendo a su hermano— mira lo que provoque….

No sabía cómo actuar en este tipo de situaciones y tampoco era un experto hermano mayor, pero sentía que debía hacerla sentir mejor. Era su deber.

—Si bueno, hay algo que aún me da intriga —para sorpresa de Kunou, el rubio le puso una mano en su hombro— ¿Cómo rayos lograste activar a Striker?.

Fin del flashback.

La joven Kyūbi rio ante ese recuerdo. Podía ser muy orgulloso y terco, pero era una gran persona y un feroz guerrero en el campo de batalla.

—Le contare a nuestro hermano menor sobre tus hazañas —mencionaba divertida la rubia— apuesto a que te va a admirar, así como lo hago yo.

La familia real nuevamente regreso a su hogar, calmados y bastante aliviados. Las cargas que sentían dentro de sí, fueron mermadas aún más. Pero Yasaka se quería asegurar de que su esposo estuviera bien, por lo que recordando con mucha satisfacción la otra noche. Lo volvió a abordar.

Eso solo significaba una cosa.

—¡Cállense ya maldita sea! —exigía una muy sonrojada Kunou desde su habitación, su hermanito estaba a un lado de ella y no sabía cómo— ¡dejen dormir al prójimo!

La noche paso en vela tratando de ignorar el hecho de que sus padres seguían haciéndolo.

A la mañana siguiente, la rubia menor se despertó de mal humor, mientras Yasaka y Herc pareciera que durmieron como bebés.

—Buenos días hija…hola campeón —la kitsune menor asesinaba con la mirada a su padre por no haberla dejado dormir— ¿te encuentras bien?

—¿En serio se atreven a preguntarme eso? —dijo molesta— ayer en la noche no pude dormir bien por todo el escándalo que hicieron….

—¿Escandalo? —pregunto la rubia.

—No sabía que querías tener más hijos kaa-san —suspiro tomando una enorme taza de café—

Los dos adultos se quedaron como piedra, debido a la pasión y al momento, no recordaron que su hija habia venido de visita para activar un sello que insonorizaba su habitación.

—¿Porque no me recordaste eso?

—Te dije como tres veces que activaras el sello

—¡¿Por qué no lo hiciste tu?! —pregunto avergonzada por lo que su hija escucho.

—¡Porque soy humano! —respondió dejando a la rubia sin habla— se supone que la de la magia eres tú.

La kitsune mayor no sabía que le avergonzaba más, lo que le dijo a su marido o el hecho de que su hija los escucho mientras se "divertían" en la noche.

—Eh…hija ¿qué te parece si te preparo tu platillo favorito? —pregunto la rubia tratando de desviar el tema—

—Eso no quitara el hecho de lo que escuche —recriminaba la rubia, esta no era su forma favorita de desvelarse….a menos que fuera con cierto castaño afortunado—

—Entonces ¿qué tal una montaña de pancakes con crema batida y fresas?

—¡Si! —exclamo de forma infantil.

Mientras la kitsune mayor buscaba todo para cocinar, el rubio platicaba con su hija sobre todo lo que pasaba en la casa donde vivía junto a "la bestia pervertida" que habia corrompido a su hermosa hija.

—Tou-san…en serio, ¿Qué tiene de malo Issei?

—Veamos…es un pervertido, te abandono por 5 años, se peleó con tu hermano que en paz descanse….

—Nadie es perfecto cariño, tú lo sabes muy bien.

—Aun así, no me doy a la idea —mencionaba dudoso cruzándose de brazos.

—Te lo agradezco…por preocuparte por mí, pero si yo decidí esto, es por mi propia voluntad… ¿acaso no te gusta verme feliz? —pregunto poniendo al rubio en jaque.

—No entiendo porque siempre cedo ante ti y ante tu madre —suspiraba derrotado y tomando el puente de nariz con sus dedos.

—Porque nos amas…y también amas a Michael —decía mientras le daba de comer a su hermanito.

Aquel momento familiar lo disfrutaba con calidez, todavía estaba en su cabeza, los recuerdos de su antiguo amor, pero cuando dormía, podía escucharla susurrándole que algún día se reunirían y después de todo lo que su esposa le revelo, había una enorme posibilidad de que esto pasara.

—Eh cariño…tenemos un problema….

—¿Qué ocurre? —pregunto la rubia menor—

—Acabo de recordar que tu padre y yo nos acabamos la crema batida anoche…

—…..

—…..

—…..

Kunou se petrifico en su silla, Yasaka se sonrojo furiosamente por darse cuenta de lo que dijo. Mientras que Herc se llevaba una mano al rostro por lo que su esposa revelo. Lo único que se escuchaba, eran las risas del pequeño Michael.

—Gracias por el trauma, se me fue el apetito —la kitsune se levantó sintiendo un enorme escalofrió recorrer su espalda— "aunque podría intentando con Issei" —pensaba con una ligera sonrisa que sus padres no notaron.

Los dos adultos rieron por la respuesta de su hija, mientras la rubia terminaba de alimentar a su hijo menor.

Mientras el rubio jugaba con su pequeño, la kitsune se encargaba de limpiar algunas cosas, miro la foto de su boda y a sus dos hijos, como siempre Chuck mostrando su actitud de "chico malo" lo cual despertó un sentimiento primordial en la kitsune, quien se acercó detrás de su marido, abrazándolo por la espalda.

Kunou se encontraba lejos de su hogar, platicando con su amiga Kimiko, mientras veían al pequeño Stanley jugar en los columpios…asi es, el hijo de Desmond que ella tuvo, fue nombrado asi en honor a uno de los abuelos del chico.

—Hijo…no corras tan rápido —suspiro al verlo jugar con otros niños— no puedo creerlo, ya tiene 6 años….

—El tiempo pasa muy rápido amiga —menciono Kunou bebiendo una soda, mirando como el pequeño hanyo interactuaba con los demás infantes— pronto crecerá y se casará

—Lo sé, eso intento siempre —mencionaba la loba de trueno con una sonrisa y comiendo un sándwich— ¿Qué me dices de ti? Aun no tienes hijos

La joven kitsune tomo su bebida sin responder aquella pregunta. Kimiko la veía curiosa y confundida, hasta que vio su sonrisa altiva. Sus ojos se agrandaron al entender lo que la rubia quería dar a entender con su silencio.

—No me jodas… —mencionaba la peliverde con una sonrisa— ¿Cuánto tiempo?

—Tres semanas —respondía la joven kitsune, poco a poco empezaba a temblar y sus ojos cristalizarse de la emoción— voy a ser mamá Kimiko.

—Lo se…—secundo con una sonrisa—

—Kimiko, voy a ser mamá

—Lo sé —volvió a repetir la respuesta en el mismo estado.

—Kimiko, s-seré madre…t-tendré un bebé… —las emociones poco a poco empezaban a dominarla, hasta que ya no pudo contenerlas más— ¡voy a ser mamá, Kimiko! ¡voy a tener un hijo!

—¡Muchas felicidades amiga!

Ambas amigas se abrazaron mientras lloraban de felicidad, hasta daban ligeros saltos de alegría. El pequeño hijo de Kimiko las veía curioso, pues no entendía ese tipo de comportamiento. Así que siguió jugando en la caja de arena con sus herramientas de juguete.

Había una nueva vida llegando a ambas familias, los Hyōdō y Hansen. Unas buenas noticias para todos.

Por eso es que había venido en visita a su familia a Japón, para darles la noticia, de seguro estarían felices por ello. Issei hubiera venido junto a ella, pero la propia rubia se lo negó. Ya sabía que su padre no estaba a gusto con esto de una relación de poligamia, el que la embarazara lo haría sentir aún más incomodidad por parte de él, por eso mejor venía ella sola. Aunque estaba bastante segura de que Hércules estaría feliz por la noticia.

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Estados Unidos

Una mudanza, eso era lo que se podía intuir al ver a ese camión, además de ver como bajaban muebles y otro tipo de cosas para entrarla a la casa que hasta hoy estaba en venta. Los vecinos sabían que tendrían vecinos nuevos al parecer.

El personal de mudanza seguía al pie de la letra las instrucciones de la dueña de casa, una rubia de largo cabello y ojos verdes. Unos lentes cubrían su vista.

Suspiraba melancólica, pero al mismo tiempo, renovada. Era una mujer nueva y debía seguir con su vida, aun cuando su esposo ya no estaba con ella y su hija. La cual jugaba con sus juguetes en un sitio cercano a su madre. Este era un nuevo comienzo para la joven nuevamente apellidada Ratko.

—Nueva casa, nueva vida. Es hora de hacer bien las cosas Nyssa —se daba suaves bofetadas en sus mejillas para concentrarse— este sitio se ve que es muy tranquilo.

—No lo niego, seria lindo vivir en un lugar asi…tú que dices cariño….

—Tu eres mi reina y todo lo que digas, se hará sin dudar —respondió el castaño.

Nyssa sonrió, pues ahí estaban sus amigos Issei y Rias, esta última cargaba una hermosa bebé recién nacida. Mientras que Issei, cargaba una refrigeradora sin esfuerzo alguno. Pues ambos habían venido a ayudarla en su cambio de residencia.

La bebé en los brazos de la pelirroja, era la pequeña Valerie Hyōdō, nombre que sugirió el castaño el día que nació. Para la pelirroja era extraño, pero habían hecho una apuesta y como su primer bebé fue una niña, seria Issei quien decidiría su nombre.

—Seria lindo volver a ser vecinos —mencionaba cariñosa mientras tanteaba la mejilla de la bebé— ahora entiendo porque te encanto pediatría.

—Desde hace siglos que quería ser madre —respondió abrazando a su pequeña de cabello rojo— lo pensaremos, pero sabes que ha sido difícil vender nuestros departamentos.

—Pensé que tu padre se encargaría de eso —mencionaba Issei dejando la refrigeradora en el suelo.

—Sugirió que nos quedáramos con el departamento de Nueva york, ya sabes, por todo lo que paso, dice que es buena idea tener algo seguro.

—Entonces hay que preguntarle si hay algún lugar disponible.

La rubia reía ante las palabras de sus amigos, podían ser bastante llamativos con sus personalidades y forma de ser. Aunque eran buenas personas y seria gratificante el tenerlos cerca.

Gracias a ellos pudo seguir adelante tras la muerte de su esposo, la ayudaron en esos momentos difíciles que conllevo ser madre soltera.

Tuvo que volverse fuerte por su hija, pero incluso después de abandonar este mundo, su esposo jamás dejo de cuidarla. Sabiendo de los riesgos que conllevaba su profesión, contrato un seguro que estaría a nombre de ambas.

—"Siempre cuidándome cuando más lo necesitaba" —dijo para si misma, observando aquel anillo que era muy especial, le perteneció a la abuela materna de su difunto esposo.

—El problema seria encontrar una niñera confiable… ¿Nyssa?.

—¿Que? Disculpa, me perdí en mis pensamientos….

—No te culpo amiga…. —dijo mostrando su anillo— no eres la única con una reliquia familiar…este anillo también le perteneció a la abuela de Issei, solo dos de nosotras tenemos este privilegio.

—¿Dos?

—Issei tuvo dos abuelas…

La conversación entre ambas fluía de forma amena, mientras bajaban todo lo que su amiga trajo desde Nueva york. Pese a que Rias quería ayudar, el castaño no le dejaba oportunidad para que hiciera cosas pesadas…o que ayudara de forma general. Las dos rieron por esa actitud sobreprotectora.

Fue un trabajo difícil, poder acomodar todo en aquella espaciosa casa, pero al final los tres estaban sentados en un gran sofá para descansar y beber jugo. Nyssa observó al castaño platicar con su hija, quien estaba fascinada por todas las historias relacionadas con su padre.

Rias se levantó por un momento y dejo a su hijo en la nueva habitación de Nyssa, para que durmiera plácidamente, luego de ser alimentado.

—Tio Issei…es verdad que tú y mi papá ¿derrotaron a muchos Kaijū?

—Tu padre y yo les pateamos el trasero a esas cosas, espero que hallan entendido que la humanidad jamás se doblegara —respondió mientras la pequeña lo miraba con estrellitas en los ojos.

—¿Cómo era papá? Mi mami no me cuenta muchas cosas….

—Es un tema delicado para ella…pero si te puedo contar como era en combate…recuerdo que estábamos en nuestra tercera misión, fue una incursión con tres Jaegers..

—¿En serio? —pregunto emocionada.

—Yo soy mas audaz…arriesgado y algo imprudente a la hora del combate, tu padre era mas precavido, analizaba la situación para buscar la mejor estrategia, sobre todo porque siempre recibíamos quejas de los técnicos que reparaban nuestro Jaeger.

Las historias del castaño, emocionaban a la pequeña, pues todo apuntaba a que su padre era un héroe, cosa que empezó a admirar, siendo observado por la rubia, con algo de preocupación.

—Se lo que estás pensando…tu hija tiene un legado militar…podría interesarse en enlistarse cuando crezca….

—Lo se…

—¿Harás algo al respecto?

—Si es como su padre, solo encarcelándola en una isla desierta en medio del océano sería la única forma de detenerla —dijo divertida por la imagen que apareció en su mente— mi trabajo será criarla, el suyo será decidir su camino y yo siempre estaré ahí para apoyarla.

—Suenas muy confiada….

—¿Alguna vez te platique porque los padres de Desmond y yo no nos llevamos bien? —la pelirroja negó—intentaron que yo le dijera a Desmond que se saliera del programa Jaeger…cuando le dije, me conto que ellos habían intentado todo para que se dedicara a la música, cosa que no le desagradaba, pero nunca fue lo suyo.

—Que idiotas, por eso jamás los vi en ningún cumpleaños de Selene…

—No dejare que ellos se acerquen a mi hija…al menos las cosas están bien con Adi y los gemelos, de quien no eh sabido es del despreciable de Ethan…

—Yo te puedo decir que le paso, resulta que el idiota tiene hijos en todas partes y las madres contactaron a Aika para interponer una demanda…ya te imaginaras lo que paso.

—No se tienta el corazón con ningún hombre…menos con los de ese tipo.

—Hasta siento lastima…pero recuerdo que intento coquetearme varias veces y se me olvida —rio levemente— no seas así con tu cuñado.

—Claro…cambiando de tema, se me ocurrió una idea, para celebrar la mudanza, quiero hacer una pequeña reunión. Platicar, beber algo y esas cosas…

—No es una mala idea, creo que todos necesitamos des estresarnos después de lo que paso hace un año.

—¿Invitamos a Kimiko?

—Estoy segura que a Stanley le encantaría ver a su hermana —ambas sonrieron al ver en dirección a donde el castaño jugaba con la rubia de ojos verdes.

—¡Vamos tío Issei, atrápame si puedes!.

—¿Me estas retando señorita? —el castaño coloco sus manos debajo de sus axilas y la levanto sobre su cabeza— ¡mira lo alto que puedes volar!.

La escena era bastante tierna para ambas, la pelirroja sabia que a pesar de ser algo pervertido, su esposo era un amor con sus hijos, podía asegurar que así como trataba a quien consideraba como su sobrina, trataría a todos ellos.

Toda la semana transcurrió con tranquilidad, la pequeña reunión estaba siendo un éxito, todos parecían relajados e incluso con algunas sorpresas, pues ni la rubia Yōkai ni la amiga de la pelirroja, sabían que su madre había quedado embarazada otra vez, dando a luz hace poco a un nuevo integrante de la familia Gremory.

—Hola hermanito —decía la pelirroja mirando al pequeño en brazos de su madre— me alegro que todo salió bien.

—Lo mismo puedo decir de ti hija, ahora ven acá, quiero que tu hermano conozca a su sobrina —Venelana estaba más que feliz por ver como su familia crecía.

Los padres del castaño arribaron a la casa, vieron a la pelirroja con su nieta en brazos y rápidamente se la arrebataron. Detrás de ellos, la hermana de Desmond y los gemelos, entraron con varias cajas que la rubia dedujo, eran más juguetes.

—¿Donde está mis sobrinos?, ¡Selene, Stanley, su tía favorita llego y les trajo muchos regalos!.

—Debes estar bromeando, ese puesto me corresponde a mi —la hermana de Nyssa también estaba en la reunión, mirando desafiante a Adi.

La reunión fue interrumpida cuando escucharon como la kitsune mayor y su hija llegaron, pero el mariscal del cuerpo del pacifico no se veía nada feliz.

—¡Hyōdō! ¡¿Dónde diablos estas?! —exclamo con una escopeta en mano— ¡ven aquí y enfréntame como hombre!.

—Eh cariño ¿porque no bajas esa cosa y te calmas un poco?—decía la rubia, dejando a su bebé en una habitación.

—¡¿Quieres que me calme?! —exclamo furioso— ¡ese maldito pervertido me las pagara! ¡no se podía conformar con su harem! ¡también se atrevió a tocar a mi hija!.

—Tou-sama por favor… ¿no quieres un té para que te relajes? —pregunto nerviosa, no quería quedar viuda.

—¡Cuando lo encuentre, me asegurare de cástralo con una navaja oxidada!

—¡noo! —exclamaron varias féminas, incluida su hija.

El veterano se calmo un poco, mientras su esposa eh hija le traían algo para que olvidara toda esa ira en contra del castaño. Por fortuna, no se encontraba en la casa, había salido a dar un paseo con sus dos sobrinos.

—No entiendo…porque no están furiosos por esto —dijo mirando al pelirrojo y a los padres del castaño.

—¿Que podemos hacer?, Rias siempre fue terca….

—¿Apoyan esta locura?

—Sigo sin entender la razón de porque odia a mi hijo —decía la madre del castaño cargando a uno de sus nietos— el no es un cobarde que huira de la responsabilidad, se o aseguro.

Al ver que nadie estaba molesto por esta situación, decidió calmarse un poco, su esposa se sentó a su lado. Dedicándole una bella sonrisa, para darle un corto beso en los labios.

—No quiero que vuelvan a lastimarla —recordó las veces que la escucho llorar cuando este desapareció.

—Lo se cariño…pero tienes que saber que tu hija ya es una adulta y puede tomar sus propias decisiones.

—De acuerdo…. creo que debo hacerme a la idea de eso —suspiro— cambiando de tema… ¡vamos a ser abuelos!.

A todos les pareció rara el cambio de humor tan repentino por parte del rubio, quien contagio la alegría a su esposa, emocionada por la noticia, siendo abrazada por ellos.

Después de tan peculiar escena, todos parecían divertiste, las chicas estaban hablando de cosas triviales, siendo su característica mas notoria, el vientre abultado de algunas. Tsubasa ya tenia a su pequeño, nació una semana antes de que naciera la hija de Rias. Sōna tenia apenas seis meses de embarazo, se veía tan tranquila, acariciando su vientre de forma suave. Seevraika también estaba feliz platicando con sus amigas y un ligero abultamiento en su vientre denotaba que esperaba un bebé. Aika fue la más destacable del grupo, cargaba en sus brazos al pequeño Garou Hyōdō, llamado asi en honor al abuelo del castaño.

Las chicas estaban mas que felices por todo. Recuperaron al hombre que amaban y la guerra termino con su victoria. Nada podía arruinar este momento…hasta que todos vieron un circulo mágico aparecer en medio de la sala.

—"Es hora de la revancha" —dijo la pelirroja— "te dije que me lo ibas a pagar"

Omake: la caída…

Como todo en esta vida, existe un principio y un final para todo, los reinos sobrenaturales lo sabían, pero le preocupaba nada, sus largas vidas los habían vuelto arrogantes, déspotas y confiados, sin saber que tarde o temprano, el alba para su mundo perfecto llegaría.

—Tienes que encontrar la forma de hacer que nuestra especie sobreviva —fueron las palabras del arcángel Michael que resonaban en su cabeza.

Aquellos pensamientos fueron interrumpidos cuando vio a su hermana Remiel toser sangre, mientras ayudaba a todas las almas a escapar del cielo, que se habia convertido en un verdadero infierno.

Casi todos los ángeles ya habían muerto debido a la poca fe que la humanidad tenia hacia ellos luego de la guerra, lo peor fue como todos los ases se transformaron en unas criaturas muy peligrosas, guiadas por sus instintos más básicos.

—¡Ya vienen!.

—¡Aseguren la zona, debemos apresurar la evacuación! —exclamo el mariscal Stacker Pentecost— ¡Desmond, Chuck prepárense!

—¡Si señor!

Los dos pilotos Jaeger tomaron las armas forjadas por el arcángel Metatron y se lanzaron al combate, para acabar con esas abominaciones que surgieron por culpa de su naturaleza mixta. Michael decidió llamarlos "ángeles coléricos" parecían ser simples cadáveres vivientes por un lado, pero el otro, denotaba en sus ojos un brillo demencial de color naranja, producto de esta muerte "incompleta".

Todos los que combatían contra esas "abominaciones" eran los pilotos Jaeger que habían dado su vida para terminar con esa guerra que tanto daño les hizo. Por suerte al ser tan coordinados, los ángeles coléricos no tenían ninguna oportunidad, pero la desventaja que tenían era que no podían matarlos mientras siguieran en el cielo.

Por suerte, las criaturas no podían salir de aquel lugar que anteriormente era símbolo de paz y esperanza. Los pocos que lo intentaron se desintegraron al instante.

—¡Prepárense, viene otra ola! —exclamo la madre de Chuck con el arma en mano.

Los combatientes hacían todo lo posible por mantenerlos a raya, todo hasta que lograran emigrar al nuevo lugar donde las almas descansarían en paz…el valhalla.

—Entiendo tu decisión tan drástica Michael… —el padre de todo miro al arcángel que nuevamente empezó a toser sangre— puede sobrevivir si tu.

—Ya estoy muerto desde hace tiempo, ofrécele este trato a Remiel, tiene que cuidar a Gabrielle mientras asegura la supervivencia de nuestra raza.

—Entiendo….

—Ojalá nada de esto hubiera pasado —varios ases terminaron decapitados y sus cabezas eran arrojadas lejos de sus cuerpos, dándoles oportunidad para mermar su avance— ¿Qué pasara con ellos?.

—Los pilotos Jaeger y militares son guerreros, estarán en el gran salón, bebiendo y comiendo, preparándose para la próxima amenaza…los demás serán repartidos conforme al mismo sistema.

—Supongo que el infierno sigue existiendo….

—No hemos tenido contacto con el inframundo ni con Sirzechs desde hace una década —mintió el padre de todo, cosa que Michael no le prestó atención— solo faltan ellos, deberíamos.

—Ellos ya cumplieron con su deber, al menos tengo que hacer lo que Dios dijo que hiciera.

Uno de esos ases estuvo a punto de matar al mariscal del cuerpo de defensa, hasta que una lanza de luz lo alejo de su presa. Frente a ellos se encontraba un demacrado Michael, que veía a los ases coléricos sin ningún tipo de temor.

—¿Qué haces? ….

—Es hora de que se vallan, los contendré hasta que el portal se cierre.

Los pilotos Jaeger que seguían combatiendo, retrocedieron y corrieron al que ahora sería su lugar de descanso, sin embargo. Uno de esos ángeles coléricos salto sobre Chuck, en un intento de devorarlo. Pero Remiel se encargó de mandar a Irina lejos de aquel guerrero. Lo curioso era que el arcángel portaba una armadura característica de las valquirias.

—¡Vuelve a tu maldito agujero bestia! —exclamo arrojando varios rayos de sus nuevas habilidades—

Michael tenia una ultima misión antes de partir. La cantidad de ases que tenia que contener era enorme, todos liderados por la no muerta Irina, quien reflejaba locura y sed de sangre en su mirada.

—"Lo lamento señor…..lamento no haber podido seguir tu plan" —pensaba mientras aquella túnica blanca se rompia, dejando a relucir una armadura dorada— "Gabrielle, perdóname hermana….pero ahora tienes una tarea en tus manos, debes asegurar la supervivencia de nuestra especie".

Todos los ases se lanzaron al combate y el ultimo líder del cielo, respondió a las agresiones, por ser demasiados, las heridas infligidas se comenzaban a acumular.

Los ángeles coléricos no tuvieron piedad, hasta que uno de los mas fuertes derribó al arcángel, quien vio como el ultimo piloto Jaeger atravesó el portal hacia el valhalla.

—Ya cumpli con mi deber —sonrió mientras lo golpeaban con brutalidad— "me pregunto a donde iré cuando muera".

Irina atravesó el pecho del arcángel con su Excalibur varias veces, manchando de sangre su pecho y abdomen, lo curioso era que, a pesar de aquella mirada demencial en la mitad de su rostro, lagrimas caían de su único ojo.

Los ases vieron como a pesar de desintegrarse, conservaba una sonrisa en su rostro, llorando al ver lo que paso por su falta de valor y susurrando que lo perdonaran. Dejándolos gritando de agonía y dolor, por no poder consumir a su presa. Sin embargo, dos de ellos se mantenían semiconscientes….

—"Por favor…se los suplico…dios…quien sea" —suplico la peli naranja con una coleta, mirando su Excalibur, atravesándose el abdomen— "por favor mátenme, no quiero seguir así".

Los ases ahora se miraron unos a otros y comenzaron a atacarse. Uno a uno caían y se levantaban, debido a esta infección que fue producto de convertirse en serafines, todos estaban condenados a permanecer de esa zona, por toda la eternidad, convirtiendo al que se suponía era un lugar de paz y tranquilidad. En un verdadero infierno.