Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Experimento Social.~
_._
—¡Ni siquiera lo conoces! En lo que a nosotros respecta podría ser un secuestrador o un asesino —Chrome se escandalizó por la precipitada decisión de su cuñada—. ¡Ruri dile algo! Kohaku no puede estar hablando en serio.
El chico miró suplicante a su novia, pidiendo silenciosamente que Ruri interviniera e hiciera entrar en razón a su testaruda hermana menor, si había alguien que podría lograr tal cosa, esa persona era ella.
Sin llegar a exagerar, la única esperanza de que Kohaku (a palabras de Chrome y sin temor a exagerar) no terminara secuestrada o peor aún, algo que ni siquiera se atrevió a decir en voz alta… en su afán y empecinamiento por ir a la ciudad para encontrar al tipo con el que entabló una especie de relación virtual en los últimos meses, era que Ruri le dijera un par de palabras.
—Te has enamorado de él ¿Cierto Kohaku? —Ruri se acercó a su hermanita, mirándola con un poco de preocupación y quizá también resignación.
De acuerdo, esas no eran las palabras que Chrome esperó. ¿En qué estaba pensando Ruri? Ese comentario sonó como si en realidad estuviera alentándola en dicha locura.
—¡Es un perfecto desconocido! ¿Esos programas de televisión acaso no les han enseñado nada? —Chrome intervino de nuevo, esta vez con un tono más irritado—. Ese tal Senku podría estar mintiéndole, las aplicaciones de citas sólo son una manera sencilla de engañar a mujeres. Nadie puede garantizar que ese sujeto en realidad sea quien diga ser, Kohaku por Dios recapacita.
Pero Kohaku hizo oídos sordos de los alegatos de su cuñado, ofendida además, por el tono con el que Chrome estaba soltando disparates. Eso no podría ser cierto, en el tiempo en el que había hablado con Senku por mensajes de texto o simplemente las llamadas que se extendieron hasta las madrugadas, ella pudo constatar que el chico no era en realidad una escoria como todos los demás a los que ella tuvo la desdicha de conocer en su pequeño pueblo.
Él era diferente, no sólo era muy atractivo sino que a pesar de su ácido y a veces pésimo sentido del humor, Senku parecía ser un chico demasiado culto en varios aspectos. No fue ese hermoso rostro perfilado, su fina cabellera negra atada en esa cola de caballo, o sus penetrantes ojos oscuros… Ni siquiera esos extravagantes tatuajes en su rostro lo que le llamaron la atención.
De acuerdo, quizá sólo al principio fue así ¿Quién podría llegar a culparla por admirar el encanto de ese espécimen? Una cara bonita y una figura atlética sólo complementaron el paquete de su personalidad e inteligencia.
Fue cuestión de tiempo, textos, llamadas, chistes malos que ella nunca pudo entender del todo pero que de igual manera le causaron gracia de tan malos que eran, oh y por supuesto, su voz… ese tono confiado que dejó entrever su astucia e inteligencia, y bueno, en ocasiones también cierto tinte de picardía cuando de molestarla o hacerla enojar se trataba.
—Quiero conocerlo en persona antes de que se marche a Estados Unidos. —Hubo un deje de tristeza en la voz de Kohaku.
Su hermana y Chrome no supieron qué decir o hacer.
Kohaku siempre fue una chica que eludía el romance y la búsqueda de una pareja, a decir verdad el hecho de que accediera a crear un perfil en esa tonta Aplicación de citas fue una sorpresa que nadie esperó… mucho menos que encontrara a este chico de Tokio y se enamorara de él sin siquiera conocerlo en persona.
Ahora Kohaku sólo tenía el deseo de ver a Senku en persona antes de que él dejara Japón para mudarse a California por asuntos de trabajo. Y lo haría, viajaría un par de kilómetros para sorprenderlo y al fin conocerlo, si tenía suerte, quizá darle un abrazo y compartir su primer beso… realmente ella ansiaba besarlo.
Maldición, ella estaba irrevocablemente enamorada de un encantador desconocido.
—Bien, pero no digas que no te lo advertí. —Chrome suspiró con resignación.
Su amiga era demasiado testaruda y él, internamente tenía un pequeño presentimiento de cómo terminaría todo esto. Pidió estar equivocado al menos en esa ocasión.
_._._._._._
¿Qué clase de suerte era esa? ¿En dónde demonios estaba su maleta? Kohaku juró que la dejó con las demás en la cinta transportadora del aeropuerto antes de abordar su vuelo con destino a Tokio. No, esto no podía estar pasándole a ella ¡Su ropa y todo lo demás estaba en esa jodida maleta! Si ésta no aparecía entonces no tendría nada más que lo que llevaba puesto en ese momento, su vestido favorito, ese azul corto y sin mangas.
De acuerdo, quizá desencajó un poco con el ambiente de Tokio con ese atuendo.
Y al parecer tendría que resignarse a seguir usando dicho vestido ya que nadie le dio razones de su equipaje, más que la sugerencia de una solicitud de extravío. ¿Qué iba a hacer ahora?
Podría comprarse un par de mudas más, pero no quería gastar lo que obviamente no tenía en el bolsillo, Kohaku concretó en llevar apenas lo justo para una estadía decente en la ciudad. Suficiente fue pagar el boleto de ida y la reservación de su hotel.
Bueno, ya se las arreglaría con el asunto de la ropa después.
Kohaku afianzó su bolso y se dispuso a esperar por un Taxi, quizá tardó más de lo necesario pero cuando al fin abordó uno, comenzó con su plan para encontrar a Senku.
—¿A dónde la llevo señorita? —el sujeto del taxi la miró por el espejo retrovisor.
—Espere un segundo —Kohaku buscó en el celular una de las muchas conversaciones guardadas que tuvo con Senku, en especial aquella donde él le envió una fotografía con un estúpido cartel que decía "Leona" en él—. Es un Gimnasio llamado "Primate King" ¿Lo conoce? —o al menos ese era el letrero que pudo vislumbrar a espaldas de la figura de Senku.
Quizá, pensó Kohaku, si iba al lugar tal vez podría encontrar a Senku ahí o preguntar a alguien en dónde encontrarlo. Era un plan lógico ¿Cierto?
—¡Oh pero claro que sí! Es un Gimnasio célebre aquí en Tokio, pertenece al campeón de lucha Tsukasa Shishio. —El taxista se emocionó al pronunciar el nombre del renombrado campeón nacional.
—¿De Tsukasa? Wow lo admiro mucho, no sabía que tenía un Gimnasio aquí en la ciudad.
El hombre simplemente asintió enérgicamente antes de sonreír. Ciertamente el viaje se hizo mucho más ameno una vez que el tema de Tsukasa y su carrera salió a colación.
Kohaku era una admiradora. Como entrenadora calificada en el Dojo de su padre Kokuyo, ella siempre sintió admiración por casi cualquier deporte desde que apenas era una niña.
_._._._._._
—¿Senku? —El sujeto tenía plasmada una expresión de extrañeza en su semblante.
Esa fue una mala señal. El hombre que respondía al nombre de Hyoga, negó un par de veces conocer a alguien llamado Senku, al menos ninguno de los miembros del Gimnasio tenía ese nombre.
—Espere, tengo una fotografía justo aquí —Kohaku sacó su celular para buscar una de las muchas fotografías que Senku le había enviado—. Un momento… —intentó encender la pantalla, pero por alguna razón ésta sólo parpadeó una vez antes de mostrar el ícono de la batería muerta.
¡Eso no podía estar pasándole a ella! El celular había descargado sin que se diera cuenta ¿Por qué tanta mala suerte? Alguien ahí arriba la tenía en muy mala estima para estar enviándole esa racha de muy mala suerte.
—Por favor, debe conocer a Senku… él frecuenta este gimnasio… lo he visto en sus fotografías, parado justo ahí. —ella señaló uno de los rincones donde el equipo de pesas se apilaba.
Kohaku estaba cien por ciento segura que fue en ese lugar donde se tomó la primera fotografía que le envió.
—¿Estás segura que el sujeto al que buscas se llama así? Podrías darme al menos su apellido para poder identificarlo.
—¿Apellido? —Kohaku titubeó. Ella no sabía el apellido de Senku, el perfil sólo tenía como nombre de usuario "Labo-kun", fue él quien le mencionó se llamaba Senku, más no se molestó en revelar su apellido—. Yo no lo sé. —suspiró ligeramente apenada.
En ese momento se sintió realmente tonta por no preguntar más sobre él, y el miedo de la certeza en las palabras de Chrome comenzó a invadir su mente. Quizá él tenía razón en todo ¿Senku realmente existía? Y de ser el caso ¿Quién era realmente?
—Entonces creo que estás perdiendo tu tiempo aquí y ese tipo te ha visto la cara. —Hyoga comentó inexpresivo, en realidad no es que realmente le importara la situación de esa ingenua chica.
—No, debe haber un error… Senku ha estado aquí en varias ocasiones, usted debe conocerlo. —En ese punto, Kohaku quizá comenzó a entrar en pánico.
Pero una y otra vez, Hyoga negó conocer al sujeto que Kohaku estaba buscando. Si él lo conociera no negaría su paradero. Le aseguró.
Tanto fue el pequeño alboroto y la insistencia de la chica, que Hyoga llamó a uno de los hombres de seguridad para que la acompañara a la salida.
—Taiju por favor, encárgate de la señorita. —ordenó Hyoga con voz gélida y casi irritada ante tan deplorable escena.
Apenado, Taiju se acercó a Kohaku para acatar la orden de su jefe en turno.
—No voy a lastimarte, pero por favor, acompáñame a la salida. —Taiju trató de acercarse aún más a ella, aunque con cautela al ver su evidente enojo por algo que él claramente ignoraba.
Jamás se atrevería a tocar o lastimar a una mujer, o incluso a cualquier otra persona. Taiju prefería el "camino de la paz" para resolver los problemas. Y en esta ocasión no sería la excepción.
—No me iré hasta que encuentre a Senku —miró desafiante a Taiju y alzó la voz para que Hyoga pudiera escucharla a pesar de que el hombre ya se había marchado—. Me quedaré aquí así tenga que esperar todo el día. —se cruzó de brazos para recalcar su punto.
Y el comentario fue suficiente para captar la atención del grandulón.
—¿Dijiste Senku? ¿Conoces a Senku? —Taiju pareció animarse ante la sola mención del nombre.
Contrario a la reacción confusa de Hyoga al preguntar por él.
—¿Si? —respondió dubitativa, no es como si realmente conociera a Senku—. Quiero decir no…bueno sí o, no del todo. He hablado con Senku por teléfono y mensajes, vine a la ciudad para conocerlo. —Kohaku se sintió tonta por decirlo de esa manera, en verdad, ahora que se escuchaba, la premisa y en realidad toda la situación parecía realmente absurda.
Pero ciertamente la reacción de Taiju no fue la que ella esperó.
—Wow ¿Enserio? Nunca creí que Senku hiciera algo como eso —Taiju se veía notablemente impresionado más que confundido—. Senku en una relación a distancia… con una novia que conoció en internet… ¡Wow!
¿Novia? La sola mención de dicho título hizo latir el corazón de Kohaku de una manera inexplicablemente agradable. Bueno, no podía catalogar su extraña relación como un noviazgo. Eran amigos por internet que después de algún tiempo comenzaron a compartir llamadas que duraban prácticamente hasta el amanecer, hablando de cualquier cosa y sintiéndose cómodos el uno con el otro.
Sintiendo un revuelo en el estómago cada vez que recibía un mensaje suyo o escuchaba el sonido de su voz a través del auricular cuando le contaba sobre esos datos innecesarios y que ella no entendía la mayoría de las veces… o incluso, esa tonta sonrisa en los labios de Kohaku cuando Senku la llamaba "Leona" con ese tono pícaro y juguetón.
¿Así se sentía estar en una relación? ¿Estar enamorado?
—No somos novios. —las mejillas de Kohaku prácticamente se calentaron por la vergüenza.
—¿No? Es una lástima, aunque nunca he visto a Senku hacer algo como esto. Debe estar muy interesado en ti. —Taiju le regaló una enorme sonrisa y un pulgar en alto a manera de aprobación.
Realmente estaba muy emocionado con la idea de que su mejor amigo conociera a esta chica. Fue verdad que nunca hubiera imaginado que Senku hiciera algo como esto, y siendo el caso, quizá fue porque hubo real interés de su amigo por esta linda chica.
—¿Sabes dónde puedo encontrarlo? —Kohaku se tragó su vergüenza, realmente necesitaba encontrar a Senku.
—Claro —Taiju sonrió aún más cuando una idea vino a su cabeza—. Si quieres puedo llevarte a su departamento y así darle la sorpresa. —lo único que quería era ver feliz a su amargado mejor amigo.
Y llevar a la chica que quizá le interesaba a Senku para darle una sorpresa era una manera de retribuir el apoyo que el chico le dió con Yuzuriha al alentarlo a declararse cuando estaban en preparatoria (a su manera tosca por supuesto).
—Muchas Gracias Taiju. —Kohaku no pudo ocultar la enorme sonrisa en su rostro al saber que pronto podría encontrarse con el chico que le había robado el corazón.
_._._._._._
Con una última mirada hacia Taiju, quién por cierto aún mantenía el pulgar en alto en señal de apoyo, Kohaku se adentró al edificio donde el grandulón le dijo que Senku estaba viviendo.
El recorrido del Gimnasio hacia este complejo de apartamentos tomó casi una hora y media, Kohaku no pudo entender por qué Senku frecuentaba un lugar tan alejado de su lugar de residencia; aunque quizá lo atribuyó a la fama del Gimnasio.
Como sea, con ese vago pensamiento en mente llegó al piso cinco, frente a la puerta número 219. Sus manos estaban temblando y sudando a más no poder debido a la expectativa de su encuentro.
¿Qué iba a decirle una vez que lo tuviera enfrente? ¿Cómo iba a explicar su impulsivo actuar y su necesidad por conocerlo en persona? Pero lo más importante ¿Cómo iba a explicarle a Senku que estaba irrevocablemente enamorada de él sin siquiera conocerlo?
Kohaku sabía un poco sobre la opinión de Senku sobre las relaciones y en el peor de los casos, lo único que obtendría de él sería un certero rechazo y quizá una leve burla… seguida de otro sútil rechazo.
Cualquiera que fuera el caso, Kohaku no se sintió con el valor de seguir adelante con sus planes.
Titubeó al momento de dar media vuelta con la intención de marcharse, pero entonces recordó las palabras de Senku sobre el inminente viaje a Estados Unidos; esta podría ser su única oportunidad para conocerlo y quizá… sacar de su pecho este sentimiento que estaba ahogándola en los últimos meses.
Quería al menos poder decirle en persona lo que sentía y no a través de un mensaje o una llamada.
¡Ella no era ninguna cobarde!
Con la decisión tomada y una nueva determinación, Kohaku se dispuso a golpear la puerta y aguardar por lo que fuese que estuviera a punto de pasar.
El sonido de la puerta al abrirse muy lentamente la congeló, y el sonido de una voz distorsionada al otro lado la puso aún más nerviosa.
—¡Hijo Al fin llegaste! —un hombre, de no más de cuarenta y tantos, casi se abalanzó sobre ella al abrir por completo la puerta—. Oh… tú no eres Senku. —se detuvo a tiempo y se apartó de la puerta confundido.
—Ya te dije que no atosigues tanto a Senku, querido —una hermosa y joven mujer asomó la cabeza detrás de la espalda del hombre—. ¿Tenemos vistas? —al igual que el hombre, ella también se veía muy confundida por la presencia de Kohaku.
Kohaku parpadeó un par de veces antes de recomponerse de la impresión y el nerviosismo.
—Buenas tardes y perdón por aparecer aquí tan de repente —miró de la mujer al hombre, llegando a la conclusión de que éstos debían ser los padres de Senku—. Estoy buscando a Senku.
La reacción fue inmediata en ambos adultos, más aún en el padre de Senku.
—¿Oíste eso Lillian? ¡Una hermosa chica vino a visitar a nuestro hijo! —el escandaloso grito reverberó por todo el pasillo. Byakuya no pudo ocultar su emoción ni la enorme sonrisa y el brillo en sus ojos por la premisa.
¡Fue tan inverosímil! Ni en un millón de años se imaginó vivir para presenciar algo como esto.
—Creo que todo el edificio te escuchó Byakuya —Lillian rió por lo bajo, observando la repentina chispa de emoción infantil en su esposo—. Pero no seamos groseros e invitemos a esta linda señorita a pasar.
Lillian le hizo un gesto a Byakuya para que dejara de bloquear la puerta y le diera acceso a Kohaku, y ésta, sin saber bien qué hacer por tal despliegue de emoción y amabilidad por parte de la pareja, se quedó unos segundos más en el dintel de la puerta.
—Adelante, Senku ya debe estar por llegar. —Lillian aseguró con una linda y cálida sonrisa.
—No quiero ser una molestia, quizá sea mejor si espero abajo o regreso otro día. —Kohaku no quería parecer grosera, pero en ese momento no creyó prudente irrumpir en el departamento de Senku y menos si su familia estaba de visita.
Porque al menos por lo que él le había contado, su "viejo" y su madrastra, vivían en otra prefectura. Kohaku intuyó que quizá ambos se encontraban de visita y de ser el caso, no quería entrometerse en dicha reunión familiar, no lo creyó prudente.
Pero a pesar de sus insistentes negativas, Byakuya y Lillian lograron convencerla y al final aceptó esperar a Senku adentro mientras bebían un poco del té recién hecho por Lillian.
Graso error.
_._._._._._
Senku tenía una idea de lo que le esperaba al otro lado de la puerta al abrirla, no tenía problemas por el afecto de su madre… Byakuya fue el problema con su exceso de mimos y atención.
¡Esos abrazos de oso eran la muerte! Y él ya estaba muy grandecito para esas muestras de afecto!
Suspiró con cansancio al llegar a la puerta de su departamento, recordando que tendría que aguantar al viejo al menos por una semana más. Miró su celular antes de meter las llaves, notando extrañado que no había recibido mensaje alguno de Kohaku, ni siquiera una breve llamada desde hacía dos noches atrás.
Descartó cualquier cosa, en realidad, supuso que ella estaba ocupada con sus propios asuntos.
Revisó una vez más los últimos mensajes y se detuvo un segundo de más en la última fotografía que ella le había mandado apenas hacía una semana atrás. La imagen del rostro de Kohaku cubierto parcialmente por una de sus almohadas le pareció linda, considerando de alguna manera graciosa su broma personal sobre el efecto que sus datos innecesarios causaban en ella y la manera efectiva en la que le ayudaban a conciliar el sueño.
De acuerdo, Senku no se tomó a pecho sus palabras, de hecho esas bromas fueron las que más le agradaron de ella en primer lugar.
Ella era realmente fascinante al Diez mil millones por ciento, Senku no pudo creer que esa Leona lograra atrapar genuinamente su interés.
Oh… guardó el celular casi de inmediato en el bolsillo del pantalón cuando cayó en cuenta nuevamente de esos pensamientos.
Pensamientos que llevaban atormentándolo desde que se dió cuenta de que quizá estaba empezando a sentir algo por esa testaruda chica. No, eso definitivamente no podía ser cierto y en todo caso no debía ocurrir.
Senku sacudió la cabeza para alejar ese intrusivo pensamiento y maldijo a Gen Asagiri por esto. Fue su culpa en primer lugar que estuviera metido en esa comprometedora situación con Kohaku.
Ya no quería hacer esto, ni siquiera por una estúpido estudio para ese libro basura que Asagiri iba a publicar una vez obtuviera los resultados esperados.
Senku le aseguró al Mentalista que sabía con exactitud cuáles serían los resultados de todo esto… sin embargo ahora mismo estaba comiéndose sus propias palabras y sintiéndose como una pequeña basura.
Después de este día hablaría con Gen para poner fin a todo esta absurda situación.
Ya más calmado, Senku abrió la puerta con la esperanza de poder evadir la bienvenida de su padre. Y ciertamente el hecho de que Byakuya no se abalanzara sobre él para envolverlo en su asfixiante abrazo fue un alivio.
Alivio que duró apenas una fracción de segundo antes de notar el desastre que tenía frente a él.
—¡Hijo llegaste! —el grito de Byakuya no se hizo esperar—. ¿Adivina quién vino a verte?
Pero Senku ignoró la perorata de su padre mientras se disponía a colgar su bata en el perchero improvisado junto a la puerta y después cambiarse los zapatos.
Un ligero gruñido fue la única respuesta que emitió para hacerle saber al hombre que estaba escuchándolo.
—Senku ¿Por qué no nos dijiste que tenías una linda novia y que vendría de visita? Fue un poco grosero de tu parte.
Senku se congeló inmediatamente por las palabras de su padre y un mal presentimiento se hizo presente en su interior.
—¿De qué demonios estás hablando, viejo? —Tratando de modular el tono de su voz, Senku volteó lentamente hacia su padre.
—Ha estado esperándote desde hace un par de horas, Senku —Lillian reprendió a su hijo—. Entonces, creo que será mejor que tu padre y yo preparemos la cena mientras ustedes dos hablan. —Prácticamente se llevó a su esposo de la oreja para darle un poco de privacidad a su hijo.
Y entonces él la notó.
—¿Kohaku? —Senku no dió crédito a la presencia de la chica en su departamento.
Entendió entonces por qué no le había enviado ningún mensaje o contestado las llamadas.
—¿Te divertiste viéndome la cara, Senku? Si es que ese es tu verdadero nombre. —estaba enojada al reconocer que Chrome tenía toda la razón.
Fue por eso que Hyoga no dió razones de él en el Gimnasio, el Senku que ella conoció por ese estúpido perfil de citas y este sujeto eran dos personas distintas ¿Con quién estuvo hablando todo este tiempo? ¿De quién se había enamorado?
Obviamente de un perfil falso.
—Escucha Leona, no es lo que parece… puedo explicarlo. —Senku intentó acercarse a ella pero desistió cuando la vio retroceder.
En verdad no la culpó por ello. Después de todo ella tenía hasta cierto punto algo de razón.
—Quiero escucharla, y será mejor que sea convincente. —le dió una oscura mirada para dejarle en claro que cualquier intento de engaño provocaría un sufrimiento fatal.
Aún así, Senku no se dejó intimidar por esa fiera mirada que sólo prometía cosas oscuras.
—Todo esto fue parte de un experimento social…
Ni siquiera terminó su explicación cuando Kohaku se acercó a él para darle una certera bofetada que lo dejó anonadado por la impresión y por la fuerza del impacto en su mejilla.
Ella realmente era muy fuerte.
—No te quiero volver a ver… escoria. —fue tajante al respecto y su última palabra.
Kohaku quería salir de ahí cuanto antes y regresar a su hogar, se sintió tan traicionada y tonta por caer en algo como eso cuando Chrome se lo advirtió una y otra vez hasta el cansancio.
—¿Quieres terminar de escuchar Leona? —Senku la detuvo antes de que escapara, ignorando el ardor en sus mejilla—. Eso fue al principio. Fue el propósito de ese perfil falso…
—¿De quién es la fotografía del perfil? Obviamente no eres tú ni por asomo. —siseó. No es que el Senku verdadero le desagradara, de hecho, lo encontró atractivo a pesar de su excéntrica apariencia.
Sus ojos, esa mirada rubí y la intensidad con la que la estaba mirando en ese momento despertó los mismos cálidos sentimientos.
No, definitivamente no era la apariencia de Senku lo que le atraía de él, sino Senku en sí… este maldito mentiroso.
—Es de Mozu, un idiota que accedió a darnos esa fotografía para el perfil falso… créeme, si piensas que esto es caer bajo, no tienes idea de lo que ese sujeto es capaz de hacer por conseguir chicas. —Senku puso en blanco los ojos al recordar el trato al que Gen llegó con ese mujeriego para prestarse al dichoso experimento.
Aunque Senku no podía juzgar ni condenar dichas acciones cuando él había hecho casi lo mismo.
—No creo que seas mucho mejor persona que él… me engañaste Senku, yo… de verdad comencé a tener sentimientos por ti. —Kohaku quería gritar. En ese momento ya ni siquiera le importó revelar lo que sentía por él.
Maldición, Kohaku sólo le hizo sentir más culpable de lo que ya era. Con temor a reconocer, debió admitir que ella no fue la única con dichos sentimientos.
—Escucha Kohaku, iba a terminar con todo esto mañana y decirte toda la verdad.
Ella no dijo nada. No sabía si creerle o no.
—De alguna manera, no eres la única. —la mirada de Senku se desvió ligeramente ante sus palabras y todo lo que posiblemente representaban.
Kohaku parpadeó sin poder creer lo que estaba escuchando, quizá estaba confundiendo y tergiversando lo que Senku dijo, porque no había forma que él hubiera declarado implícitamente que también sentía algo por ella.
¿Cierto? Él la había engañado…
Y se veía muy arrepentido por ello.
Kohaku maldijo a su tonto corazón por creerse esas palabras y por tener cierta debilidad por este sujeto. Pero la sinceridad en su mirada...
—Vas a necesitar más que un par de palabras para convencerme… Labo-kun. —ella rió ante el absurdo apodo del perfil falso.
Pero Senku supo que esa sonrisa cargaba al menos la promesa tácita de una segunda oportunidad… una que no estaba dispuesto a rechazar.
Al demonio la investigación y el estúpido libro del Mentalista, Senku no era ningún conejillo de indias.
Aunque quizá sólo por esta vez pudiera dejar pasar esta treta de Asagiri, después de todo, de no ser por la propuesta del experimento social sobre las relaciones a través de Apps de citas, él nunca hubiera conocido a esta hermosa e interesante mujer.
A su Leona.
.
.
.
Fin.
N/A:
El otro día me ví "Love Hard" y bueno me encantó, obviamente esto no salió como quería y este fue el resultado final u.u
De todas maneras no me resistí a escribirlo XD
Disculpen todo el Ooc que hay y los posibles errores que esto pueda tener.
De antemano les agradezco por pasar a leer y saben que me alegra saber qué es lo piensan de esto n.n siéntase libres de dejar sus comentarios :3
Y bueno, es bastante tarde… me despido…
Pd. Ando muy emocionada por el capítulo de esta semana del Manga 7w7 ya quiero ver los Spoilers para comprobar si es verdad o no lo de la Leona n.n en todo caso, estoy ansiando que llegue el sábado o el Domingo para leer el capítulo!
Bueno ahora sí, hasta la próxima… la Yoari se despide :3
