Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Vínculo inmortal.~
(Rey de la oscuridad.)
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Kohaku se detuvo ante la puerta y tocó tres veces, esperando a que él le diera la confirmación para entrar a la habitación. No pasó ni medio segundo cuando Senku habló para conceder el acceso.
Como cada noche él estaba esperándola.
Ingresó, aunque no sin antes toparse con Gen quien ya iba de salida.
—Puntual como siempre Kohaku-chan —Asagiri le guiñó el ojo en complicidad mientras su boca insinuante se deformaba en una sonrisa picara—. Yo me retiro, sería de muy mala educación quedarme mientras Senku-chan se alimenta. —él estrechó la mirada hacia ella con descaro.
Y el rostro pálido de Kohaku prácticamente se calentó por la osadía de Gen al hablar tan abiertamente de la alimentación, claramente un tema delicado e incluso considerado hasta cierto punto tabú cuando se hacía entre Vampiros.
Beber de un humano nunca fue un problema, pero beber de su misma especie… se reservó específicamente a los rituales de vinculación entre dos vampiros.
Una manera en la que su especie marcaba a sus parejas y se vinculaban con ellas al iniciar la etapa de apareamiento.
Algo que obviamente Senku y ella no eran. Senku era el heredero legítimo del casi extinto Clan Ishigami y ella una fiel subordinada, y sin el afán de sonar presuntuosa, quizá una de sus mejores guerreras.
—No sé de qué demonios hablas, Murciélago, vine a ultimar los detalles de la emboscada que haremos al Clan de Ibara en una semana. —Kohaku mintió, tratando de defenderse y parecer desentendida con las palabras de Gen.
Aún cuando éstas eran ciertas, nadie podía saber o siquiera sospechar lo que ella y Senku hacían cada noche desde hacía ya muchos años.
Lo último que querían eran rumores que los involucraran de manera escandalosa a ambos. Con la amenaza del Clan de Ibara sobre sus cabezas en su intento para asesinar a Senku y quedarse con el título real e instaurar un nuevo órden en la sociedad Vampírica, en realidad era algo que no podían darse el lujo de fomentar.
No era el momento.
—Por supuesto. —dijo Gen con evidente sarcasmo antes de cerrar la puerta tras de él y huir por el pasillo.
En realidad él no le tomó importancia o siquiera se escandalizó por el asunto, no cuando Gen ya veía venir esa situación entre ambos.
Kohaku suspiró con cansancio ante la molesta actitud de Asagiri, hubieron ocasiones en las que deseó tener una estaca a su alcance para perforar ese cínico corazón.
—Lo sabe —Senku habló desde el escritorio sin molestarse en levantar la mirada mientras revisaba los informes de Ukyo y Hyoga sobre el territorio de Ibara—. Ese listón en tu cuello no es suficiente para ocultar las marcas.
La mano de Kohaku viajó hasta el costado de su cuello, justo donde la marca de los colmillos de Senku aún no habían terminado de sanar tras su encuentro de la noche anterior. De alguna manera su condición de Vampiro no garantizó un proceso de curación cien por ciento eficaz para las marcas de alimentación durante la vinculación.
Y fue por esa misma razón que Kohaku adicionó ese listón blanco a su atuendo, pensando que quizá con tal accesorio podría ocultar lo mejor posible dichas marcas.
Fue ilusa al pensar que podría pasar desapercibido ante los ojos críticos y escrutadores de Asagiri Gen.
—Como sea —Kohaku desató el nudo del listón y se acercó a la cama para sentarse—. Sólo terminemos con esto de una vez. —su tono desapasionado la hizo ver como si en verdad no le importara en lo más mínimo lo que estaban por hacer.
Lo cual, fue una gran mentira.
Senku dejó a un lado el papeleo para prestarle atención a ella. La vista de Kohaku tan despreocupada sentada sobre su cama con las piernas cruzadas aguardando por él fue interesante y hasta cierto punto excitante.
Hubo algo en su sangre y en especial en ella, ese algo que siempre consiguió despertar extrañas sensaciones en Senku.
Kohaku lo excitaba más de lo que quería llegar a admitir y él lo sabía a la perfección.
—¿Impaciente, Leona? —Senku patentó una genuina sonrisa de arrogancia en sus labios cuando se acercó a ella.
—¡Ja! No soy yo la que parece a punto de saltar sobre su víctima. —lo miró con ligera diversión.
Por la manera en la que él estaba acercándose a ella, Senku parecía a punto de atacar. Su mirada seria y nublada por una emoción que Kohaku no fue capaz de desentrañar del todo, no ayudó a que el panorama se viese mejor.
¿De qué otra manera podría describir esta situación?
—¿Ahora te consideras una víctima? —él igualó su mirada cuando estuvo lo suficientemente cerca de ella y sus rostros estaban separados sólo por centímetros de distancia—. La única víctima aquí soy yo, tu sangre tiene este efecto adictivo en mí desde la primera vez que la probé.
Senku recordó esa primera vez cuando Kohaku se enfrentó a uno de los subordinados de Ibara, Mozu, y éste la dejó malherida. Fue inevitable entonces que el olor de la sangre de Kohaku lo invitara a probar de ella; en esa ocasión lamer la herida en una de las muñecas de Kohaku bastó para volverse adicto a ella y reclamar un poco de ese dulce elixir todas las noches.
Senku sabía que estaba mal en todos los sentidos debido al tabú implicado por la vinculación, aún así fue un punto sin retorno.
—Se trata sólo de mi sangre entonces, esta necesidad… —Hubo un pequeño atisbo de decepción en el tono de Kohaku al hablar—. ¿Qué pasará una vez que te canses de ella? ¿Una vez que encuentres a alguien cuya sangre sea más atrayente que la mía?
Lo sospechó desde el principio, que esa mirada anhelante y de necesidad en Senku fue por su Sangre, no por ella en sí. ¿Qué esperaba?
Ante sus palabras, Senku se apartó ligeramente de ella para poder mirar su rostro, y tal como imaginó, el semblante de Kohaku era de aflicción mal disimulada.
¿Qué pasaría entonces cuando esta necesidad desapareciera? No lo sabía, ¿Encontrar a alguien más? él ni siquiera creyó posible que algo como eso pudiera suceder.
—Tonta, eso no sucederá. —sentenció con convicción.
Hubo un pequeño brillo de esperanza en Kohaku que apenas duró lo suficiente antes de que otra duda atajara su mente.
—Algún día tendremos que vincularnos con una pareja, no puedes seguir con esto para siempre, Senku.
Ella quizá podría elegir no hacerlo, después de todo nada la obligaba a conseguir una pareja si no quería… Senku por su parte, debido a su condición de noble tendría que vincularse con alguien para preservar su linaje familiar. Eso nunca estuvo a discusión.
La sola insinuación de Kohaku con otro Vampiro despertó una molesta sensación en Senku, algo que por el momento él quiso llamar simple egoísmo.
Porque no estaba dispuesto a compartir a Kohaku con alguien más, la sola idea fue insoportable.
—Vinculémonos entonces, Leona. —las palabras abandonaron la boca de Senku incluso antes de que él pudiera ser consciente de ello.
Fue impulsivo y quizá una propuesta bastante ilógica, pero de hecho, esa idea no le desagradó.
Los ojos de Kohaku se abrieron por la impresión, sin dar crédito a la propuesta explícita.
Sin embargo…
—Eres una pequeña escoria Senku ¿Qué pretendes? Vincularte a mí sólo para no perder tu fuente de alimento es insultante, suena casi como si estuvieras sacrificándote. —Estaba más que indignada.
—Malditasea Kohaku, no eres sólo "una fuente de alimento" —y él perdió la paciencia—. No bebo de tu sangre sólo para calmar mi hambre. —Senku la miró a los ojos para que ella pudiera ver cuán sinceras eran sus palabras.
—¿Entonces por qué sigues con esto? —ella quería una respuesta lo suficientemente válida para aceptar su propuesta.
Porque sí, el hecho de que Senku le pidiera vincularse con él le hizo feliz. Ella lo amaba desde hacía mucho tiempo.
Podría aprovecharse de la situación para estar con él, pero estar con Senku de manera unilateral no valía la pena. Prefería no tenerlo, a tenerlo vinculado a ella sin amor.
—¿Por qué? —exigió de nuevo.
Quizá Kohaku estaba presionando su suerte, pero no le importó.
No obtuvo respuesta alguna y el silencio se instaló después de unos minutos. Decepcionada, Kohaku se levantó con la clara intención de marcharse y terminar con esta absurda situación de una vez por todas. Fue lo mejor para ambos.
Adivinando sus intenciones, Senku se apresuró a detenerla al atrapar su muñeca.
—Eres muy obstinada al hacerme darte una respuesta, Leona. Pero si tanto la quieres, bien, entonces aquí está —Senku la obligó a retroceder de nuevo hacia la cama, sólo que esta vez la empujó e inmediatamente se posicionó sobre ella tomándola por sorpresa—. Me atraes. Mucho antes de que probara tu sangre.
Senku sostuvo su mirada con la mirada anonadada de Kohaku ante su declaración. Soltar dichas palabras se sintió como arrojar el peso de una enorme roca fuera de él.
Por fin, después de casi dos siglos.
—No puedes estar hablando en serio. —Ella apartó la mirada a un lado, dispuesta a empujarlo para huír de ahí, lejos de él.
Kohaku necesitaba poner las cosas en claro consigo misma, y eliminar esos sentimientos por Senku.
Pero cualquier otra duda fue disipada por la boca de Senku sobre la de ella, en un beso tan caliente y húmedo.
Ese simple gesto acalló cualquier otra protesta por parte de Kohaku. Sin esperar más, envolvió sus brazos alrededor del cuello de Senku y gimió en el beso, sintiendo las manos del Vampiro vagar por su espalda cuando ella se arqueó de placer al fundirse en su boca.
Una de las manos de Senku acarició desde la suave piel de su espalda hasta llegar a su nuca donde enredó sus mechones rubios para poner más intensidad al beso. Su otra mano entonces, se atrevió a bajar lentamente por la curva de su cintura hasta la suave carne de su trasero para frotarlo.
Casi inconscientemente Kohaku movió sus caderas de lado a lado para frotarse descaradamente a él, sintiendo por sobre la delgada tela de ese insinuante vestido, la evidente erección de Senku.
Kohaku suspiró, alejándose un poco y cortando el apasionado beso para susurrar contra los labios de Senku:
—También me atraes.
Sí, él ya se había dado cuenta de eso desde hacía un tiempo atrás, ahora, tenerla tan dispuesta a él sólo fue la confirmación. Rió ligeramente antes de besarla una vez más, la lengua de Senku empujó sobre los labios de Kohaku para deslizarse dentro de su boca.
Senku delineó delicadamente la punta de los colmillos de Kohaku antes de empujar nuevamente adentro, esta vez encontrándose con su lengua. Quizá no era un experto en el asunto de los besos a pesar de sus tres mil setecientos años, pero fue cuestión de dejarse llevar por el momento.
El cuerpo de Kohaku se sintió caliente y sus muslos comenzaron a temblar en anticipación y por la manera en la que Senku estaba friccionando su erección contra su más que dispuesta entrada. Lo necesitaba, necesitaba saciar esas ansias por tenerlo adentro.
Senku rompió el beso para arrastrar los labios desde la mejilla hasta la oreja de Kohaku, él mordió ligeramente el lóbulo ocasionando un tenue gemido de placer mezclado con dolor.
—Estaba hablando muy enserio cuando dije que quería vincularme contigo, Leona. —susurró con su cálido aliento.
La voz profunda de Senku envió un escalofrío por la espalda de Kohaku, y la sensación se intensificó cuando ella se dio cuenta de que los dedos del Vampiro estaban jugando con la cremallera de su vestido, la otra mano de Senku buscó una de las correas para comenzar a apartarla de su hombro.
De repente Kohaku fue consciente del cuello de Senku a sólo un par de centímetros de su boca, sería tan fácil probar de él como lo hizo tantas veces con ella. De repente el deseo de beber de su sangre se hizo presente ¿Sería tan adictivo como Senku le aseguró?
Ella acercó su boca al cuello del Vampiro pero no lo mordió, en lugar de eso, Kohaku lo besó y probó el sabor de su piel. Escuchó a Senku gemir en conformidad por la caricia de su lengua a su cuello en ese sensual y húmedo beso.
Se apartó de ella sólo para sacarle el vestido. Senku se sorprendió gratamente al ver que ella no estaba usando un sostén. Sus hermosos y turgentes senos estaban invitándolo a apretarlos y pasar la lengua por esos sensibles y rosados pezones.
—¿Estabas tratando de seducirme? —él cuestionó socarrón.
—No necesito un sostén con este vestido, eso es todo. —se sintió muy expuesta.
Senku la miró, apreciándola en su parcial desnudez. Estaba muy excitado y esta vez sin haber bebido una gota de su sangre… aún.
Se movió para quitarse la camisa y arrojarla al suelo en algún lugar de su habitación. Kohaku lo miró atentamente en cada movimiento, quizá Senku no tenía músculos como Tsukasa, Hyoga o incluso Ryusui; pero siempre le pareció atractivo a su manera.
Ella se mordió el labio cuando Senku tocó lentamente el botón de su pantalón y la anticipación hizo que sus pezones se endurecieran. Él bajó lentamente sus pantalones hasta quedar en ropa interior, evidenciando así la prominente erección.
Kohaku se relamió los labios sin apartar la mirada de Senku.
—La que ahora parece hambrienta aquí eres tú, Leona. —se rió entre dientes.
Kohaku apartó los ojos de él. Fue así como Senku la tomó por sorpresa cuando se deslizó de nuevo a la cama y sobre ella en un movimiento fluido, ahuecando sus mejillas para besarla de nuevo.
Se besaron, y ahora con menos ropa, ella estuvo consciente de su erección más que nunca cuando su pene se frotó deliciosamente con su sexo.
Senku dejó sus labios para bajar lentamente hacia su cuello, y aunque tuvo la imperiosa necesidad de morderla para probar de nuevo su sangre, no lo hizo. Pasó tortuosamente su húmeda lengua por la longitud de su cuello y raspó la piel con la punta de sus colmillos sin provocar herida alguna.
La sensación familiar de los colmillos de Senku sobre su piel la excitaron aún más, como en cada ocasión cuando él los incrustó en ella para beber su sangre. La sensación de cosquilleo en su bajo vientre se intensificó cuando Senku mordió ligeramente una porción de su piel y después la lamió.
—Senku… por favor…
—Por favor ¿Qué? Kohaku. —se detuvo justo en su oreja y delineó el contorno con la lengua.
—Aliméntate de mí. —casi rogó con un ligero temblor en todo su cuerpo.
—Aún no, Leona.
Las manos de Senku se extendieron para acariciar sus pechos y Kohaku exhaló un suspiro de placer cuando él hizo eso.
Suavemente, Senku masajeó los pechos, cada uno encajando en su agarre a pesar de su tamaño. No era ciego y él siempre fue consciente del hermoso cuerpo de Kohaku, quizá se mostró indiferente ante su atractivo femenino pero ya no más.
Casi parecía hipnotizado por sus senos ya que su atención se centró únicamente en ellos y el placer que estaba creando para ella. Su caricia pronto recorrió los rosados y excitados pezones de Kohaku, tomando la pequeña y erecta protuberancia ligeramente entre el pulgar y el índice, pellizcándolos y girándolos con la delicadeza que no sabía que podía tener.
Un audible gemido escapó de los labios de Kohaku y sus ojos se cerraron por el placer que Senku estaba brindándole. De nuevo la agradable sensación se acumuló en la parte baja de su abdomen, esta vez acompañado de pequeñas descargas y la inminente humedad de su excitación.
Torció el pezón un poco más fuerte que antes y ella empujó su pecho hacia arriba mientras sus piernas temblaban alrededor de la cintura de Senku. El dolor no era algo que normalmente la excitara pero esta fue una excepción.
—Sen-ku… —suspiró, echando la cabeza hacia atrás mientras enterraba los dedos en los mechones de cabello del Vampiro.
Senku se movió sobre el otro pecho para succionarlo y sus dientes tomaron ligeramente la protuberancia para aplicar ligera presión. Kohaku entonces soltó un chillido de placer por la sensación de los dientes y la áspera, húmeda y caliente lengua hábil de Senku sobre su sensible botón.
La otra mano de Kohaku formó un puño en las sábanas cuando él decidió alternar la frecuencia de deliciosa tortura al moverse de un pecho al otro. Pellizcando y tirando del pezón hacia arriba o girándolo entre su pulgar e índice mientras lamía y chupaba el otro tan obscenamente.
Fue realmente excitante.
Los dedos de los pies de Kohaku se curvaron ante la sensación de placer agónico.
Ella empujó sus caderas hacia arriba contra las de Senku y gritó su nombre, cuando sus ojos se abrieron al sentir la ausencia de su húmeda lengua en sus pezones, miró sólo para verlo deslizarse más abajo por su cuerpo.
Senku bordeó ligeramente las líneas de la sencilla braga de Kohaku y la miró a los ojos pidiendo así una aprobación silenciosa. Ella respondió empujando sus caderas hacia él una vez más, su prominente excitación casi paralizándola, antes de sentir a Senku quitar sus bragas por sus piernas y fuera de su cuerpo.
Abrió las piernas de Kohaku y posicionó la cabeza entre éstas.
—¿Qué vas a hacer? —en realidad ella sabía muy bien lo que él estaba a punto de hacer.
Lo único que recibió fue una descarada sonrisa de los labios de Senku y una mirada desafiante nublada por la lujuria del momento antes de que su lengua se deslizara en su entrada para lamer sus húmedos labios y dar vueltas alrededor de su hinchado clítoris.
Kohaku jadeó cuando Senku chupó su clítoris con dureza.
—¡Maldición Senku! —gritó sin importarle si alguien podría escucharla.
—Leona ruidosa. —se rió, orgulloso por la manera en la que estaba haciéndola gritar.
Senku deslizó un dedo en su entrada, frotando arriba y abajo en su humedad; decidió ir un poco más profundo después de unos segundos, deslizando hacia adentro y hacia afuera mientras su dedo se curvaba para presionar su punto de placer.
Abrió aún más las piernas de Kohaku para poder acomodarse y volvió a atacar su clítoris con la lengua, chupando la pequeña protuberancia ávidamente con su boca.
Kohaku podía sentir que su orgasmo se acercaba rápidamente con la estimulación dual, cada vez que Senku aceleraba el ritmo de su lengua y su dedo. De repente, deslizó un segundo dedo dentro, ahora curvando ambos mientras él chupaba su clítoris.
Kohaku miró hacia él y notó a Senku mirándola desde su posición entre sus piernas, con el rostro enterrado en su sexo mientras la observaba con la mirada nublada de deseo y otra emoción que ella no pudo nombrar.
Tenerlo así y mirándola de esa manera detonó un potente orgasmo. Kohaku lanzó un chillido mientras ladeaba la cabeza de un lado a otro para controlar la intensidad de su placer, sus puños se apretaron en las sábanas y amenazaron con desgarrarlas.
Pero él no detuvo sus atenciones. Senku continuó bombeando dentro de ella mientras bebía de los fluidos de Kohaku. Retiró sus dedos de ella una vez que la ola de placer disminuyó y chupó los residuos brillantes de sus jugos ante la atenta mirada de Kohaku.
Sin embargo, el sabor del líquido entre sus dedos sólo ocasionó que su miembro se apretara dolorosamente en su ropa interior.
—Quiero estar dentro tuyo. —La voz de Senku era profunda, como si estuviera murmurando desde el fondo de su garganta.
Pero Kohaku pudo ver la excitación sin extinguir en sus ojos carmín. Ante sus palabras, frotó sus muslos sintiendo el residuo pegajoso de sus fluidos mezclados con la saliva de Senku.
Quizá si fuese alguien más, ella se habría sentido asqueada por eso, pero Kohaku todavía estaba demasiado excitada para reparar en ese detalle.
—Entonces hazlo, tómame ahora Senku. —su voz apenas un susurro.
—Kohaku, si lo hago entonces no habrá vuelta atrás… nos vincularemos por el resto de la eternidad. Sólo quiero saber si es lo que quieres y respetaré la decisión que tomes. —estaba más que dispuesto a vincular su alma con el de ella y tenerla sólo para él.
Kohaku relajó sus hombros ante eso, ella también quería.
—Tómame… —reiteró, acercándose a él para frotar sus pechos desnudos al suyo.
Entonces Senku tomó su decisión cuando se despojó de su ropa interior, su erección saltó libre, balanceándose levemente sin restricción alguna.
Senku se acomodó entre las piernas de Kohaku, masajeando suavemente la parte externa del muslo con una mano e inclinándose para besarla. Ella inmediatamente envolvió los brazos alrededor de su cuello para acercarlo aún más.
Las manos de Senku se deslizaron por su costado al igual que su lengua dentro de su boca. Kohaku sintió un sólido empujón en sus muslos antes de que una de las manos de Senku descendiera para sostener su miembro, buscando su entrada para alinear su pene con ella.
La deliciosa sensación de la punta del pene de Senku frotando su sexo fue suficiente para hacerla perder la razón, estaba jugando con ella y tentándola con tal estimulación.
—Senku, bastardo deja de jugar. —ella gruñó, empujando sus caderas hacia adelante para frotarse contra él. Señal inequívoca de que lo quería adentro.
—No desesperes Kohaku —Senku trató de que su voz no temblara por la excitación que estaba sintiendo ante la expectativa y la humedad de Kohaku en la punta de su pene—. Pero te advierto que quizá no dure demasiado, tampoco puedo garantizarte que no me corra apenas entre… estás malditamente mojada y el juego previo casi me hace venirme de sólo ver tu rostro de placer mientras te corrías en mi boca.
—Deja de hablar y sólo hazlo, te necesito dentro.
Y con una última sonrisa de medio lado ante su casi súplica, él se deslizó en su estrecho interior.
La mente de Kohaku se quedó en blanco por un momento, asimilando la intromisión del miembro de Senku. Fue tan extraño pero agradable la manera en la que él la llenaba. Había tenido relaciones antes con algunos humanos, pero esta vez fue diferente.
Había plenitud en su unión.
Senku se retiró ligeramente, antes de hacer un empujón superficial, la espalda de Kohaku se arqueó cuando la sensación placentera de estar llena de él la golpeó. Ella gimió, escuchando a Senku soltar un gemido propio.
Continuó con sus embestidas lentamente dentro de ella.
Y se sintió increíble, no hubo nada más que inmenso placer. Kohaku le clavó las uñas en los omóplatos y Senku inclinó la cabeza hacia abajo para que descansara contra la de ella, el fuerte jadeo en su oído lo excitó aún más.
Los dedos de Senku se deslizaron por sus costados, ahuecando debajo de sus muslos para levantar sus rodillas; el nuevo ángulo golpeó su punto sensible, y Kohaku apretó los ojos, dejando escapar un grito de placer cuando escuchó a Senku tomar aire a través de los dientes.
Golpeó sus caderas contra las de ella con toda la rudeza de la que fue capaz. A pesar de ser un Vampiro, su condición física nunca fue su mejor cualidad. Pero lo intentó.
—Vamos a vincularnos, Leona. —Senku jadeó antes de morder su cuello y beber el delicioso elixir adictivo que era su sangre.
Empujó bruscamente una vez más, mientras bebía de ella, obteniendo un sonoro gemido y las uñas de Kohaku incrustadas en su espalda haciendo su camino. Senku se separó a regañadientes de su cuello, lamiendo los delgados hilillos de sangre que escurrieron por la piel de Kohaku.
Estaba tan intoxicado por su Leona.
Abandonó su cuello para acercar su boca a la oreja de ella.
—Muérdeme Kohaku. —se esforzó en pronunciar las palabras cuando todo lo que envolvía su cerebro era el placer indescriptible que las estrechas paredes y la sangre de Kohaku le brindaron.
Y en medio de los gemidos y la mente nublada por el placer del pene de Senku deslizándose deliciosamente en su interior, Kohaku incrustó los colmillos en su cuello, succionando y probando por primera vez el sabor de la sangre de Senku.
Fue demasiado. Su sangre fue como una droga para ella y ahora sabía que no sería capaz de dejar de beberla nunca más. Kohaku ahuecó el rostro de Senku para tener un mejor acceso a su cuello.
La manera en la que Kohaku estaba bebiendo de él lo excitó en demasía, ocasionando que incrementara sus movimientos.
Kohaku abandonó el cuello de Senku cuando sus gemidos se convirtieron en gritos de placer, sus uñas se aferraron a él como si su vida dependiera de ello. Senku murmuró palabras inteligibles en su oído, antes de moverse para besarla, tragándose sus gritos y saboreando el sabor de su propia sangre en la boca de Kohaku.
Ella rápidamente pudo sentir que se acercaba a otro orgasmo, con la atención constante a ese punto sensible en su interior. La mano de Senku se deslizó entre ellos y frotó su clítoris, ese fue el punto de inflexión.
—¡Senku! — Kohaku gritó, echando la cabeza hacia atrás cuando sintió que su segundo orgasmo la inundó.
Senku empujó dentro de ella unas cuantas veces más antes de gruñir el nombre de Kohaku, y su pene se contrajo dentro de ella cuando él también se corrió violentamente.
Kohaku se dejó caer sobre las almohadas, jadeando. Se apartó los mechones de la frente pegajosa y observó cómo Senku caía rendido justo a su lado. Él también estaba jadeando pesadamente.
—Eres mía ahora, Leona. — dijo, sonriéndole y haciendo que una sonrisa también adornara los labios de Kohaku.
—Tú también.
Kohaku se acurrucó junto a Senku para mirarlo. Su estado después de esa ronda no era la mejor y Kohaku pudo jurar que estaba a punto de quedarse dormido por el cansancio.
—¿Estamos vinculados ahora? —ella cuestionó, observando la marca que dejó en el cuello de Senku. Quiso lamer la herida pero desistió a último minuto.
—Diría que sí, ahora eres prácticamente mi pareja —estrechó la mirada en ella con ligera arrogancia y picardía—. La futura reina de la oscuridad del Clan Ishigami.
—Ni siquiera sé de dónde sacó Gen ese absurdo sobrenombre —ella se burló—. Tú podrás ser cualquier cosa… menos el Rey de la oscuridad. Aunque quizá a tu tío Xeno le quede bien…
Pero él no le respondió, Kohaku se percató entonces que se había quedado profundamente dormido. Contrario a la creencia popular de los humanos, los vampiros en realidad podían tolerar parcialmente la luz del sol así que no necesariamente tenían que dormir durante el día… el cansancio sin embargo pondría a dormir al Vampiro más fuerte.
Senku en especial, cuya condición física era prácticamente deplorable.
Kohaku guardó silencio y acomodó los mechones esparcidos por el rostro de Senku. Detalló su rostro y lo apacible que se veía.
—Te amo. —susurró, acurrucándose junto a él y recordando la manera en la que se habían vinculado.
O como los humanos lo llamaban "hacer el amor".
Después de esta noche ambos se pertenecerían, por el resto de la eternidad.
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.
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Fin.
No era lo que esperaba pero me conformo con lo que salió XD
Quería hacer algo más "Dark" pero luego me desvié bastante y terminó en esto :v
Perdón si esta cosa tiene errores… las revisiones nunca son suficientes u.u
Estoy algo oxidada con el Lemmon, por lo general soy más del tipo… mentira, tampoco me sale el Fluff… pero digamos que soy más del tipo clasificación Family Friendly :v es bueno regresar a esa antigua vida de vez en cuando XD
El Tema que me tocó para el día Riko fue "Rey de la oscuridad" y pues lo primero que se me vino a la mente fueron Vampiros 7u7 sé que le faltó más oscuridad pero bueno u.u
Es la primera vez que participo en el día Riko y ya que es Halloween, bueno parecía buena opción para un especial :3
Gracias a quienes se pasan a leer, los comentarios y tomatazos son bien aceptados también XD
Nos vemos en la próxima! u.u y la Yoari les desea un Feliz Halloween!
