Hola! Muchas gracias a todas las personas que se han pasado por aquí a leer este pequeño proyecto. No creí tener tal recibimiento.
Elric-san eres un sol, me hizo muy feliz tu comentario.
Yoari-senpai, muchas gracias por tu apoyo. Tú y todos los fickers han sido mi inspiración para llevar a cabo este proyecto.
Me siento muy agradecida.Y gracias a ti también lector fantasma por dedicarme un poco de tu tiempo para apreciar mi esfuerzo y agregarme a tus favoritos o a tus follows. De verdad muchísimas gracias a todos...
Me disculpo de antemano si llegan a encontrar errores ortográficos o de redacción.
"Muy bien, Kohaku hoy es el día. Puedes hacerlo", pensaba cerrando los puños mientras esperaba que él saliera de las actividades de su club.
Caminaba de un lado a otro frente a la entrada de la escuela aguardando que llegara para ir juntos a casa. Tal vez hoy hacía mucho calor, pero no quería posponerlo más.
Un ligero carraspeo detrás de ella le hizo dar un respingo.
— ¿Nos vamos, Leona?– preguntó confianzudo Ishigami Senku, presidente del club de ciencias.
— No me digas así, bastardo.— replicó la rubia por el insistente apodo
—Yo no era quién estaba yendo de un lado a otro como una LEONA enjaulada– sonriendo burlón y enfatizando su apodo emprendiendo el camino a casa.
—¡Qué NO me llames LEONA!– rugió, yendo tras de él.
Algún tiempo después de que Senku le propusiera que fueran novios tal parecía que su relación no había cambiado mucho, hasta ahora que decidió empezar a ser más como una pareja.
Caminando lentamente lado a lado en su regreso a casa, Senku iba hablando de su siguiente proyecto para la feria científica. Él estaba muy emocionado, aunque ella no entendía casi nada de lo que estaba diciendo, le hacía sentir feliz verlo como un niño en Navidad.
Al recordar que debía llevar a cabo su idea, miró de reojo la mano de Senku. Balanceándose suavemente, esperando a ser entrelazada a la suya.
"¿Y si le incómoda que lo tomé de la mano?", fue la pregunta que desvaneció sus ánimos completamente. Sintió húmedas sus palmas de solo pensarlo.
Cuando se percató de que estaba por tomar la mano de Senku tal vez ya era un poco tarde para arrepentirse.
—¿Ocurre algo, Leona?– desconcertado el joven preguntó.
Lo único que atinó a hacer fue bajar la mirada e hizo un puño el borde de su falda.
El joven científico cautelosamente tomó su mano entrelazando sus dedos con los suyos.
—Si necesitas algo, solo tienes que pedirlo Kohaku– declaró, acariciando sus nudillos.
La rubia urgió sus pasos con las mejillas arreboladas, casi arrastrando a un Senku bastante satisfecho.
