Quisiera hacer una pregunta queridos lectores: ¿Qué impresiones tienen de mis escritos? Me gustaría mucho saber que es lo que piensan.Muchas gracias por dedicarme un poco de su tiempo...

Lentamente...

Con cuidado...

Trazo por trazo...

Lento pero seguro, Kohaku repite uno a uno los caracteres del hiragana.

La forma en que sostiene el pincel no ayuda mucho a qué le tiemble menos la mano.

Pero ya hay un certero progreso.

El líder científico supervisa atento el aprendizaje de la rubia, evitando preguntar la razón por el apresurado empeño por aprender.

Pasados algunos días de su intrigante petición, Kohaku le pidió saber cómo se escribe su propio nombre y "gracias". Se da cuenta de la intención detrás de su aprendizaje y le parece un lindo detalle expresar su agradecimiento de esta manera

Pasando el tiempo, Kohaku le escribía pequeñas frases como "gracias por tu esfuerzo", "cuida más tu salud" y "no me llames así". Esta última le hizo sonreír.

Aveces respondía las notas que le iba dejando la rubia. "Leona ilógica" fue una de ellas.

Poco a poco ella podía leer y escribir más fluido, por momentos podía notar un leve sonrojo mientras leía las notas que le dejaba.

Una tarde le pidió saber cómo escribir "eres muy valioso para mí", algo sorprendido por lo que expresa la frase. Le indicó paso a paso como escribirlo. Días después encontró esa pequeña nota entre sus planos. Al mirar la incipiente caligrafía de su Leona una sensación de calidez le hizo sonreír.

Unas semanas más tarde, la rubia se acercó discreta por detrás al científico y le dijo a voz queda —Quiero saber cómo se escribe "me gustas", Senku–, escuchó, sintiendo un nudo en el estómago. —¿Para quién lo escribes?–le respondió con cierta amargura en su voz.

—Es para alguien que me ha enseñado muchas cosas y siempre es muy paciente conmigo. Ha ayudado mucho a mejorar la aldea y aunque pueda parecer indiferente hacia los demás siempre busca su bienestar. Y por eso me gusta, respondió su Leona, determinada y sonrojada al mismo tiempo.

Senku no respondió algo turbado por la confesión de la rubia.

Ella no esperando una respuesta a sus palabras, lo abrazó.

Al sentir tan cerca la suave esencia de Kohaku, el solo atinó a responderle el abrazo, tomando su mano para posar un beso y entrelazar sus dedos.