"Lo están mirando demasiado", pensó algo molesta de las evidentes miradas que Ruby, Sapphire y Garnet mantenían sobre el recién nombrado líder de la aldea.

Esa sensación tan extraña en su estómago le hacía hervir la sangre pero no sabía porque.

Bebiendo otra copa más, intentando dispersar sus pensamientos, no pudiendo disimular que miraba de tanto en tanto a Senku.

Desde el otro extremo de la celebración, el científico se sentía acechado por su Leona, sonriendo ladino por la idea que acaba de cruzar sus pensamientos.

Un rato después el joven científico anunció su retiro de la fiesta. A Kohaku no le dio buena espina ver qué las 3 hermanas tramaban algo y rápidamente fue tras Senku evitando lo que fuera que trío de arpías tuvieran entre manos quedara en el aire.

Al llegar a la mitad del puente, Senku giró para ver quién lo seguía. No parecía sorprendido de ver qué la rubia estaba tras de él.

—¿Pasa algo, Leona?, inquirió con un tono que a Kohaku le pareció bastante seductor.

Tal vez beber demasiado le estaba haciendo tener alucinaciones, en ese momento le parecía que Senku se veía mucho más atractivo de lo que ya era. Ese pensamiento le hizo sonrojarse pero creyó que con la oscuridad él no lo notaría.

—Solo quería evitar que alguna del trío de hermanas te molestaran, respondió evitando cruzar miradas con él.

—Entiendo, buenas noches entonces, dijo, girando para seguir su camino.

Algo dentro de ella le gritaba que no lo dejará ir todavía y acortando la distancia que los separaba, lo abrazó ocultando su rostro en su espalda.

—Y-yo... T-tú m-me gustas, Senku, explicó torpe la rubia apretando su agarre.

—Si sigues apretando más vas a matarme, Leona, habló bastante sofocado el científico.

Al escucharlo, lo soltó lentamente sin separarse esperando una respuesta a su declaración. Senku se giró para verla y ella continúo evitando su mirada.

—¿Estás segura de que no te vas a arrepentir mañana de decírmelo, Kohaku?, preguntó tomándola por la barbilla, sorprendiendo a la rubia.

Solo en ese momento Kohaku pudo ver el brillo ansioso de sus orbes carmesí por saber su respuesta.

Ella solo se estiró un poco más uniendo sus labios a los suyos, dejando una respuesta bastante clara a su pregunta.