Fue un día en la búsqueda del yacimiento de Sagara, que lo encontraron. Un vasto campo de flores de tulipanes que se extendía hasta el horizonte. Había de todos colores: blancos, rojos, amarillos, naranjas, rosas, violetas y jaspeados.
—Al parecer este sitio era un invernadero– acotó el joven arquero.
— Se extendieron bastante a decir verdad. Creo que son gesnerianas y también hay híbridas de Darwin. No tiene mucho que florecieron. Es increíble que hayan sobrevivido sin haber sido cuidadas– explicó, examinando brevemente las flores el líder científico.
—Jajajaja, eso no importa realmente mientras estás bellas flores estén en perfecto estado hay que llevarlas a la aldea. Las chicas merecen tener algo de alegría y los tulipanes siempre llevan la llevan a dónde vayan– exclamó alegremente el heredero Nanami. Comenzando así con la tarea de recolectar flores para todas las mujeres de la aldea.
Kohaku jamás había ese tipo de flores, estaba encantada con el colorido del campo y decidió llevar varias para Suika y su hermana.
En la aldea todas las chicas estaban encantadas con la belleza de los tulipanes. No tardó en abrir una florería para seguir con el cuidado de estas preciosas flores.
Gen no perdió la oportunidad de hablarles a los habitantes del reino científico acerca del lenguaje de las flores. Algunas de las chicas ansiaban recibir un tulipán rojo o tal vez uno rosa. Aunque un tulipán blanco también sería agradable de ver.
Una tarde Gen, de regreso del almuerzo se encontró con Kohaku que iba caminando lentamente mirando con fascinación un tulipán azul.
— Oh! Kohaku-chan que hermoso tulipán llevas ahí, ¿De dónde lo sacaste?– inquirió el mentalista observó taimado la delicada flor en las manos de la rubia.
— Me la dió Senku, pero su color es muy raro. Jamás había visto una flor de este color. Es muy bonita– explicó un poco confundida por el encantador tono de la flor.
—Oh, no te preocupes por eso Kohaku-chan. Solo cuida bien de ella, ¿sí?– declaró el mago, con una sonrisa condescendiente.
Se despidió de él, yendo directo a casa con cuidado de no caer en el camino.
El mentalista observó el andar de la rubia hasta cierta distancia y siguió su camino.
Solo Gen entiende el porque Senku le dio ese tulipán a su Leona .
