Ir a la fiesta de compromiso de Lillian Weingberg y el padre de Senku le estaba dando un poco de ansiedad.
Senku le hablaba mucho acerca de Byakuya-san, apesar del modo en que se expresa sobre su padre en la mirada de Senku podía verse un cariño bastante grande por él.
Ella no podía creer que la mismísima Lilian Weingberg pasaría a ser la madrastra de su novio y eso de algún modo la estresaba un poco. Ya que ella era muy sofisticada y elegante, no quería causar mala impresión.
— Leona no tienes porque arreglarte tanto, solo va a ser una comida con Byakuya y con Lilian. No es necesario que lleves todo eso...– advirtió el joven de orbes granate, mirando de arriba a abajo a Kohaku. No era que no se viera hermosa, si no que era demasiado para solo ir a comer en su casa.
— ¿Pero no dices que es su fiesta de compromiso?– preguntó un poco escandalizada, dando vueltas en su habitación al parecer buscando unos zapatos.
— Ellos lo llaman así, pero solo vamos a cenar en casa. Ya sabes que Byakuya se irá a Estados Unidos dentro de 2 días y Lilian a pesar de estar de gira, hizo espacio para estar un tiempo con él– explicó tranquilamente, rascándose el oído.
— Pero es Lilian Weingberg, ella debe de ser una persona muy educada y elegante. Debo ir preparada, no quiero ir en estas fachas– replicó la rubia tomando de su silla un bonito vestido azul oscuro bastante sencillo, a Senku le gustaba como se veía en ese vestido.
Dándose cuenta de lo ansiosa que estaba su Leona por no causar mala impresión, se acercó a ella, la tomó de los hombros y le mantuvo la mirada.
— Kohaku, te sorprendería ver lo sencilla que es Lilian. No es necesario que lleves tus mejores ropas. Te ves hermosa con lo que sea– expuso el joven científico, logrando que ella evitara su mirada e hiciera un puchero.
— ¿Estás seguro, Senku?– interrogó, encontrando su mirada.
— Al diez billones por ciento– susurró en su oído haciéndola estremecer, sonrojando su rostro completamente.
Al final solo decidió llevarse un vestido casual en lugar del hermoso vestido de noche que había elegido.
Después de un rato, ellos llegaron al departamento que el joven científico compartía con su padre.
Kohaku sentía que le sudaban las manos por los nervios. Ella sabía que iba a ser más fácil congeniar con Byakuya-san, no obstante no sabía que le deparaba con Lilian Weingberg.
Al entrar en el departamento ellos se toparon con una hermosa rubia, muy parecida a Kohaku, solo que un poco mayor. Ella estaba vestida con un suéter gris largo, unos leggings negros y su cabello estaba atado en un desenfadado bonete. Era Lilian Weingberg y estaba sirviendo la cena que ella misma había preparado.
—Oh! Ya llegaron. Tú debes ser Kohaku-chan. It's nice to meet, you!– saludó Lilian extendiendo su mano buscando la de Kohaku.
Todas las expectativas de Kohaku eran exageradas. Ante ella había una mujer muy dulce y sencilla, justo como lo había descrito Senku.
— El placer es todo mío. No todos los días conoces a Lilian Weingberg, en una situación como esta– respondió, haciendo reír a Lilian y a Senku.
— Pero no estés nerviosa, pasen a sentarse. Voy a llamar a Byakuya. Sírvanse, ya deben tener hambre– dijo, sintiendo la tensión de Kohaku y yendo en busca del padre de Senku.
— ¿Ves? No estuvo tan mal, Leona– habló el joven de orbes granate abrazando con ternura a la rubia.
Soltando un suspiro contenido, Kohaku se sintió más tranquila. Ambos jóvenes se sentaron a la mesa, esperando a que estuvieran todos presentes para comenzar la cena.
Nada más sentarse, se oyó un grito que se iba a acercando.
—SENKUUUUUUU!!!! VEN AQUÍ ABRAZA A TU VIEJO PADRE!!!– exclamó un hombre mucho mayor que Lilian que al parecer era el padre de su novio.
Se había lanzado a abrazar exageradamente al peliblanco, juntando su mejilla a la de su hijo como si estuviera mimando a un niño pequeño.
— MALDITA SEA,VIEJO NO ME ABRACES ASÍ– maldijo el hombre más joven, tratando de separarse de su padre.
— Parece que te llevas muy bien con tu padre, Senku– comentó Kohaku, llamando la atención de ambos hombres.
— Oh! Tú debes ser Kohaku-chan, mi hijo me ha hablado mucho sobre ti– saludo Byakuya, soltando al joven de ojos rubí. — Gracias por cuidar de él – dijo al tiempo que hacía una pequeña reverencia.
— No se preocupe, lo seguiré cuidando bien– respondió la rubia de igual manera.
— Bien, que les parece si empezamos a cenar– manifestó Lilian, llamándolos a comer.
La cena fue bastante amena, Byakuya hablaba mucho de la infancia de Senku y como se fue desarrollando en la ciencia. Él sonreía con nostalgia por ese pequeño niño tan curioso por su entorno.
Kohaku se sintió bien recibida por parte pareja anfitriona, se sentía como una más, como de la familia.
— Kohaku-chan espero se casen pronto, este pobre anciano ya quiere conocer a sus preciosos nietos– bromeó Byakuya, haciendo sonrojar a la rubia menor.
— Viejo, todavía es muy pronto para eso– respondió con acidez el joven científico.
Lilian solo sonreía con ternura observando la escena entre padre e hijo.
Sin duda las preocupaciones de Kohaku no tenían razón de ser, la cena para conocer a los padres de Senku había sido todo un éxito.
