Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Nada de lo que parece.~
(Día 5. Cafetería.)
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—¿Vas a tener el descaro de seguir mintiendo? —Magma ladra con una sonrisa autosuficiente plasmada en su rostro, llamando la atención del resto de sus compañeros.
Chrome, Gen, Ukyo, Kinro y Kaseki inmediatamente prestan atención al barullo del molesto grandulón que se encuentra de pie justo en medio de la cocina. Pero dicha atención se desvía rápidamente hacia el otro sujeto junto a Magma: Kohaku.
—No sé de qué estás hablando, vuelve al trabajo, las clientas están esperando. —totalmente consciente de que es el foco de atención, Kohaku trata de pasar de él.
Pero el vano intento queda en el olvido cuando Magma vuelve a interponerse en su camino para evitar que escape.
—Entonces no me queda más opción que sacar a relucir tu sucio secreto, Kohaku. —sin más preámbulos, Magma agarra bruscamente a Kohaku por el brazo.
Quizá es demasiado estúpido o tal vez la confianza ciega de Magma nubla su mente del sentido común, porque cualquiera en esa cafetería sabe que meterse con Kohaku es una muerte segura. Entonces, a nadie le sorprende cuando la espalda de Magma choca ruidosamente contra el suelo de madera cuando Kohaku vuelca su ataque contra él.
—Te dije que regresarás al trabajo —Kohaku se cierne sobre el musculoso y molesto hombre para evitar que se levante mientras sisea su amenaza—. O tendré que reportarte a Senku.
Sin embargo, en contra de todo pronóstico, la amenaza de Kohaku no surte el efecto deseado pues Magma ni siquiera se inmuta ante la amenaza de un reporte o posible despido por parte de Senku, su jefe.
No, lo único que Magma es capaz de transmitir en ese momento es una desagradable sonrisa y una mirada desafiante llena de confianza.
Lo que, en el peor de los casos… no augura nada bueno.
—¿Te sientes con demasiada confianza Kohaku? ¿Porque tienes a Ishigami de tu parte? —la sonrisa de Magma sólo crece de manera exponencial—. Me pregunto ¿qué diría él si supiera que estuviste mintiéndole todo este tiempo? Si supiera que tú no eres quien dices ser…
Y entonces Kohaku cae en el entendimiento y el motivo de toda esta situación.
Magma, él sabe su secreto.
—¡Magma, deja a Kohaku en paz! —Chrome alza la voz, dando un paso hacia adelante de la línea de espectadores.
Sabe de lo que Magma está hablando, después de todo, Chrome ha sido el cómplice de Kohaku en todo esto. Y está preocupado por lo que ese mastodonte pueda ocasionar al abrir la boca.
—¿Lo sabes, cierto? —Magma cuestiona apenas en un hilo de voz debido a la presión que Kohaku ejerce sobre la tela de su uniforme—. Después de todo, fuiste tú quién recomendó a Kohaku.
Chrome se queda callado, concediendo en parte la razón al grandulón. De nuevo, como tantas veces, esa presión en su pecho regresa con mayor fuerza.
—Bueno, creo que las cosas se están poniendo algo tensas —Gen es el segundo en intervenir al ver el súbito cambio de actitud en Chrome—. Kohaku-chan, será mejor que Magma y tú continúen su pequeña charla en otro lado… Senku-chan podría llegar en cualquier momento…
Porque Gen es un hombre observador y no se le escapa ni el más mínimo detalle, cual sabueso, Asagiri tiene el don impío de rastrear cualquier indicio de mentira y llegar al fondo de ésta. Kohaku no fue la excepción, aunque prefirió guardar silencio a favor de un poco de entretenimiento personal.
—¿Por qué continuar en otro lado? Esto es algo que todo el mundo en este lugar tiene que saber…
—Te lo advierto Magma, voy a matarte si dices una sola palabra. —Kohaku le envía una mirada oscura cargada con la promesa de sufrimiento.
Aún así, Magma sólo corresponde con una mirada jactanciosa antes de abrir la boca y sellar el destino de Kohaku.
—Kohaku les ha visto la cara a todos y cada uno de ustedes… no es un chico sino una mujer.
El silencio se instala en los presentes y el barullo de los potenciales clientes que claman por atención al otro lado del local pierde relevancia.
—¿De qué demonios estás hablando, Magma? Kohaku es un chico… —Kinro puntualiza como si fuera algo obvio tras haber salido del shock inicial por la supuesta noticia.
—Imbécil, no puedes comprobarlo sólo con su apariencia. No importa si se pone toda esa ropa holgada para ocultar su figura o si tiene esta fuerza sobrehumana. ¿No te parece sospechoso que nunca cargue con una identificación que corrobore su identidad?
Kinro mira a Kohaku tras las palabras de Magma, cavilando al respecto sobre cuán verdaderas podrían llegar a ser. En cierta medida, para Kinro, Kohaku siempre fue un misterio en sí mismo… misma… lo único que sabían de él… ella… era su nombre y la breve historia que en un par de ocasiones les contó sobre su situación y su familia.
—Entonces Kohaku ¿Vas a seguir negándolo a pesar de que lo he comprobado? Mujer hipócrita.
Un momento, hay algo en todo esto que Kohaku no termina de entender.
—¿Quién te lo dijo? —Porque ella ha tenido cuidado todo este tiempo.
—El otro día, cuando estabas cambiándote…
Kohaku deja de escuchar en ese instante debido al horror de haber sido descubierta por Magma de esa manera tan repugnante. Él, ese bastardo se atrevió a violar su privacidad.
—¡Te voy a matar, desgraciado!
Esto no se quedaría de esa manera. El puño de Kohaku se anima casi por instinto, preparándose para asestar un golpe directo en la cara de Magna y borrar esa repugnante sonrisa de los labios de esa escoria.
—Kohaku, Magma.
La voz fría de Senku la detiene a tiempo.
—Senku-chan ¿Hace cuánto que llegaste? —El nerviosismo de Gen es palpable y en general, el de todos los presentes en esa habitación.
Kohaku se congela en su lugar al oír la voz de Senku, temiendo lo peor ahora que ha llegado al lugar y por haber presenciado toda esa escena en sí. Pero también, porque está segura que él ha escuchado todo.
—Hace un par de minutos, tiempo suficiente para escucharlo todo. —Senku ni siquiera mira a Gen cuando responde, no cuando sus ojos no pueden enfocar a otra persona en esa habitación que no sea a Kohaku.
—Senku… —Kohaku no sabe qué decir ante esa mirada indescifrable de Ishigami.
—Magma —pero él la ignora adrede para enfocarse ahora en el susodicho—. Recoge tus cosas, estás despedido.
Por supuesto, ante la premisa del despido, Magma no se queda callado. Como puede y aprovechando el descuido de Kohaku, éste se libera de ella para levantarse y enfrentar a Ishigami.
—¡Es a ella a quién debes despedir! Nos mintió a todos… —pero sus palabras parecen caer en oídos sordos con su jefe—. Si me despides, voy a interponer una demanda por despido injustificado.
—¿Despido injustificado? —Senku prácticamente se burla—. Despedirte por acoso a un empleado no es ningún milímetro "injustificado".
—¿Qué demonios?
—Tú mismo lo admitiste, estabas espiando a Kohaku mientras se cambiaba. Tenemos testigos para corroborar esa versión.
Y Magma no puede más que lanzar un sonoro gruñido al verse atrapado en la situación que él mismo provocó. Quizá fue un tonto al admitir abiertamente su descubrimiento.
—Ahora lárgate antes de que llame a la policía. —Senku le da una última advertencia al grandote cuando tras sus palabras, saca su celular para reafirmar su postura con respecto a la policía.
Sin más remedio pero no sin soltar un par de altisonantes insultos más, Magma toma sus cosas y se va.
Pero la incomodidad y la expectativa aún flota en el aire.
—Kohaku, a mi oficina… ahora.
Y antes de esperar alguna respuesta por parte de la chica, Senku les da la espalda y le ordena al resto seguir con el trabajo.
Con la certeza de que Kohaku acatará sus órdenes de ir inmediatamente a la oficina, Senku se aleja de ellos sin más.
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—Voy a recoger mis cosas y no tienes que pagarme lo de esta semana… sé que no lo merezco así que me iré sin nada.
Kohaku no quiere prolongar más la agonía de su situación, su decisión ya está tomada y sólo tiene que informarle a Senku antes de que la eche sin contemplaciones. Al menos quiere conservar la dignidad que le queda.
—Y ¿Acaso dije que voy a despedirte? —Senku deja los papeles de los estados de cuenta a un lado para prestarle atención a Kohaku—. No te llamé para eso.
—Escuchaste lo que dijo Magma… te mentí y a todos los que trabajan en esta cafetería.
Con excepción de Chrome, quien sabía del engaño desde el principio y fue prácticamente su cómplice todo este tiempo.
Nunca fue su intención, pero la situación la llevó a esa bola de nieve de mentiras, una bola de nieve que al fin estalló en su cara esa mañana tras el enfrentamiento con Magma. La sensación de culpa y vergüenza se instalan en el pecho de Kohaku, más aún, cuando se trata de Senku.
Ella jamás quiso mentirle a él y está de más decir que no le sorprendería si Senku comenzara a odiarla después de esto.
No puede mirarlo a la cara, no cuando el temor de encontrar en los ojos de Senku algo medianamente parecido al desprecio es real. Ella teme no ver de nuevo la calidez en esa mirada rubí.
Kohaku exuda aflicción en cada gesto y sonido, y manifiesta la culpa y el dolor por la posible pérdida de su vínculo con Senku cuando las lágrimas comienzan a nublar su vista.
—Lo escuché —Senku puede notar el indicio de aflicción en la chica, así que sin dudarlo un segundo más, rodea el escritorio para acercarse a Kohaku—. Y ya lo sabía.
—De verdad quería decírtelo pero… —Kohaku se detiene cuando su cerebro que va a mil revoluciones logra procesar las palabras de Senku—. ¿Qué dijiste?
—Lo sabía, sabía que eras una chica mucho antes de que Magma lo gritara a los cuatro vientos.
La impresión de la noticia de Senku es tal, que Kohaku se queda sin palabras. ¿Senku supo todo este tiempo que ella era una chica? Y si lo sabía ¿Por qué no la despidió entonces?
—¿Pero cómo? Fue Chrome ¿Cierto? Él te lo dijo.
—No soy idiota, hubieron ciertos indicios que me llevaron a esa conclusión.
A pesar de los intentos de Kohaku por hacerse pasar por un chico, hubo ciertos deslices que la delataron.
—La complexión de tu cuerpo escondido bajo toda esa capa de ropa y tu fuerza bruta no engañan a nadie. Además le pedí a Ryusui que te investigara cuando te negaste a mostrarme tu identificación.
¿Qué? Kohaku no puede creer que Senku se atreviera a eso, aunque no lo culpa, de hecho, hasta entonces permaneció incrédula que él la dejara trabajar en la cafetería así como así.
—¿Antes o después de que me propusieras ese absurdo trato para fingir ser tu pareja ante tu padre? —la chica le da una mala mirada al recordar la incómoda y absurda escena que Senku le hizo pasar en ese entonces.
Cuando sin pelos en la lengua le propuso, no, más bien, prácticamente le ordenó fingir ser una pareja gay ante Byakuya para que éste se olvidara del compromiso concertado con la protegida de un viejo amigo suyo de Estados Unidos.
La cara de Senku también enrojece de vergüenza al recordar el episodio y todas las insinuaciones posteriores de su padre sobre "respetar su decisión, dejarlo en paz y desearle la felicidad". Pero en su defensa, fue una estrategia brillante para evadir el compromiso con Luna.
Kohaku se sintió aún más culpable al mentirle no sólo a Senku sino también a Byakuya, en especial, cada vez que el hombre visitaba a Senku y ambos tenían que seguir con esa farsa frente a él.
Pero Kohaku no se atrevió a cuestionar su actuar, no cuando ella tampoco se atrevió en ningún momento a confesar que era una chica.
—Después de eso. —Un par de meses después, cuando en efecto, Kohaku le dió la pobre excusa de haber perdido su identificación.
—¿Entonces por qué no me echaste? ¿O por qué no me lo dijiste? —No tiene el derecho a estar enojada y lo sabe, pero aún así el sentimiento lucha por emerger desde su interior.
Tampoco tiene derecho a considerar a Senku como a un amigo, después de todo, él es su jefe. Aún así, ella llegó en algún momento de toda esa interacción a considerarlo como tal. Detrás de esa molesta actitud y toda esa tiranía laboral (a veces), Kohaku sabe que el corazón de Senku es tan grande e inocente como el de un niño.
De hecho, es lo que es, él es un niño jugando o mejor dicho, interpretando a un adulto. La responsabilidad del negocio pesa sobre sus hombros y la desilusión por su sueño frustrado ha condicionado su resignación.
Ahora, ella adiciona un peso extra al ocultarle la verdad de su identidad.
—Idiota ¿No fuiste tú la que dijo que necesitabas este trabajo para cubrir los gastos médicos de tu hermana? ¿O eso también fue una mentira para que te diera el trabajo?
—¡Por supuesto que no! Necesito el trabajo, Ruri cuenta conmigo. —Hay un deje de tristeza impregnado su voz.
Tras la muerte de su padre, Kohaku y Ruri sólo se tienen la una a la otra. Y el tratamiento de Ruri para su enfermedad, así como las medicinas son un gasto que Kohaku se ha esmerado en cubrir, ella ha perdido a su padre y a su madre, no está dispuesta a perder también a Ruri.
—No soy un monstruo Kohaku, no voy a echarte a la calle sabiendo de tu situación. —El ceño de Senku se frunce ligeramente ante la idea de que ella piense eso de él—. Aún conservas el trabajo, pero no creas que esto va a pasar como si nada, te espera trabajo de sobra.
—Senku… —ella corrobora una vez más el gran corazón de este hombre.
A pesar de las palabras que aseguran una certera explotación laboral, Kohaku puede entrever la indulgencia y la bondad en su decisión de mantenerla en la línea de trabajo.
Y lo siguiente que sabe es que se encuentra rodeando a Senku en un cálido abrazo, transmitiendo así toda su gratitud y sentimientos.
Sentimientos que Kohaku se ha esforzado en detener al considerarlos inapropiados en su situación y porque está segura que Senku jamás le correspondería dichos sentimientos. Por este preciado momento puede darse el lujo de disfrutar de su cercanía y el contacto.
Y al menos por esta vez Kohaku se ha equivocado, porque Senku corresponde torpemente su abrazo, más que eso, es consciente de cómo Senku la rodea con los brazos y acomoda su cabeza en el hueco de su cuello.
—Idiota, no tienes idea de lo confundido que estaba. —él habla, amortiguando sus palabras en el cabello de Kohaku.
Forzada por la duda, ella rompe el abrazo para poder mirarlo.
—¿De qué estás hablando?
Senku se reprende entonces por haber hablado de más sin pensar y duda en si decir la verdad sobre sus sentimientos o evadir el tema como lo ha estado haciendo hasta entonces.
—¿Por qué estabas confundido? —Kohaku presiona, acercándose peligrosamente a él.
El hecho de la cercanía de Kohaku al invadir su espacio personal, no ayuda a Senku a tomar su decisión. Al menos no, cuando sólo puede enfocarse en su hipnotizante mirada felina y sus llamativos labios que se alzan en un adorable puchero.
¿Qué le ha hecho esta chica? Es incapaz de reconocerse en este momento.
Pero Kohaku no es alguien que desista a la primera negativa de Senku, ella es persistente. Insiste de nuevo, esta vez picando el pecho de Senku con el dedo índice hasta que éste se decida a hablar.
—Basta Kohaku, vuelve al trabajo.
—No hasta que me digas… puedo seguir todo el día con esto si es necesario y sabes que lo haré…
Él lo intuye y está seguro de que ella no va a dejarlo en paz.
Bien, al Demonio lo demás.
Senku detiene la mano de Kohaku al tomarla entre la suya, lo que sorprende un poco a la chica.
—¿Vas a hacer que lo diga, cierto?
Y Senku no necesita más que la mirada expectante de Kohaku para saber la respuesta. Suspirando con resignación y rascándose insistentemente la nuca, Senku se dispone a hablar sobre lo que le ha atormentado todo ese tiempo.
Es ahora o nunca. Piensa.
—Me gustas. —La lógica y la vergüenza han quedado en un segundo plano en este punto.
Un jadeo silencioso de sorpresa escapa de los labios de Kohaku, de todas las cosas que podría haber imaginado, ésta definitivamente no es una de ellas, ni siquiera en sus sueños más locos.
—¿Qué?
—¿Estás sorda? Te dije que me gustas, incluso antes de saber que eras mujer —en aquel entonces todo fue un caos en la mente de Senku al saberse interesado en alguien—. En realidad no me importa si eres hombre, mujer o un maldito alíen... el hecho de que alguien me hiciera tener estos sentimientos ilógicos me confundió.
Porque el romance era la última cosa en la lista de Senku, para él, las relaciones y los sentimientos eran una cosa innecesaria de la cual podría prescindir.
Hasta que conoció a Kohaku.
—Pero te mentí. —El leve atisbo de felicidad por la confesión de Senku se evapora al saber que incluso a pesar de su engaño, él todavía está interesado en ella.
—Y ya te dije que no me importa, en parte comprendo que fue tu necesidad por cuidar de tu hermana lo que te llevó a esa situación.
—Lo sient…
—No, no te disculpes —Senku no la deja terminar porque no cree necesario una disculpa de su parte—. Ahora lo importante aquí es aclarar todo este malentendido con el resto de los chicos y no, no te preocupes, no voy a despedir a Chrome por ser cómplice en todo esto.
La conversación ha dado un giro en menos de un segundo, y Kohaku siente una punzada de decepción.
—Gracias. Si es todo, entonces me voy a trabajar. —Kohaku está a punto de darle la espalda para salir de ahí.
—No, no es todo —Senku la detiene—. Byakuya quiere que cenemos esta noche con él.
Ante la sola mención del padre de Senku, Kohaku se queda en su lugar y se gira para mirarlo totalmente confundida.
—¿Seguiremos con la farsa de la relación?
—Le diremos al viejo la verdad, que en realidad no somos una pareja Gay. —Senku desestima sin más.
—¿Y eso no ocasionará que reanude tu compromiso?
Byakuya es un hombre de buen corazón, pero también un hombre de palabra, aún más tratándose de un viejo amigo. Si en esa ocasión llegó a cancelar el compromiso fue porque en verdad creyó que Senku había encontrado a alguien a quien amar. Lo que fue sólo una coartada para zafarse del matrimonio.
Ahora que no habría nada…
—No si le digo al viejo que la farsa del noviazgo se hizo realidad.
Tras las palabras de Senku y esa mirada ligeramente arrogante pero a la vez cálida, Kohaku puede entrever el significado de las mismas.
¿Acaso Senku?...
Su duda se disipa cuando él se acerca a ella y entrelaza su mano con la suya sin dejar de mirarla de una manera intensa que hace que el corazón de Kohaku se acelere peligrosamente.
Y su corazón casi explota cuando Senku acorta la distancia entre ambos y le da un ligero y torpe beso en los labios. A diferencia de un par de ocasiones en las que se han besado al fingir frente a Byakuya, este beso se siente totalmente diferente… mucho más sincero y significativo.
No dura mucho y él se aparta de ella con un ligero rubor en sus mejillas, totalmente avergonzado por su actuar tan fuera de sí.
Ella definitivamente le ha dado un giro a su vida desde que la conoció, cuando accidentalmente la culpó de ser "un carterista" y le propuso ese absurdo plan de fingir ser una pareja gay.
Y si bien lo de antes fue sólo una mentira para evitar un problemático matrimonio, ahora se ha convertido en una aplastante realidad.
Porque Kohaku no iba a escaparse de él tan fácilmente.
.
.
.
Fin.
Y al final esto fue lo que salió para el tema de hoy XD
Basado en el Dorama "Coffee Prince" :3 o al menos un intento :v
Espero que esto haya sido de su agrado y de nuevo les agradezco por pasar a leer n.n
Disculpen los errores que esto pueda tener y nos vemos en el siguiente Tema.
