Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Instinto primitivo.~
(Día 7. Uno está enfermo.)
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El sonido de las arcadas reverberan exponencialmente en las estrechas paredes del cuarto de baño, prolongándose agónicamente una tras otra.
Senku puede sentir el violento estremecimiento en el cuerpo de Kohaku mientras sostiene su cabello hacia atrás y le da unas leves palmaditas en la espalda para tratar de calmar su agitación.
—¿Terminaste, Leona?
Desde su posición, prácticamente encorvada y aferrándose con fueza al inodoro, Kohaku no puede más que dignificar dicha cuestión con una mala mirada hacia Senku.
—Esto es culpa tuya. —a Kohaku le cuesta horrores encontrar su voz después de estar vomitando por al menos unos diez minutos.
Su garganta arde y duele como el infierno mismo, pero sobre todo, se siente tan agotada que ni siquiera puede intentar levantarse sin que sus piernas comiencen a temblar.
A pesar del tiempo que ha transcurrido desde que los malestares comenzaron, aún no puede acostumbrarse a esta rutina.
—¿Mi culpa? —Senku deja ir el cabello de su esposa para mirarla con ligera indignación por su acusación—. Si mal no recuerdo fuiste tú la que insistió con esto y usaste tus artimañas para convencerme y salirte con la tuya, Leona embustera.
Senku aún recuerda el día en el que Kohaku le propuso dicha idea, idea de la que Senku no estuvo del todo convencido sino hasta después de debatirlo y pensar detenidamente las posibilidades.
—Bueno, tampoco te vi quejándote cuando lo estábamos hacien… —a ella no le da tiempo de terminar su réplica cuando otra arcada sube por su garganta y se ve en la necesidad de devolver todo el contenido de su estómago por el inodoro.
Las lágrimas comienzan a nublar los ojos de la chica debido a la abrumadora sensación de malestar.
—Olvídalo, quién tiene la culpa o no, ahora es lo de menos —Senku vuelve a apartar el cabello de Kohaku para que éste no se manche—. Le avisaré a Tsukasa que no irás al Dojo hoy y de paso también le diré a Ryusui que me ausentaré el resto del día.
Ishigami saca su celular para marcar el número de Tsukasa y posteriormente avisarle a Ryusui sobre su decisión para que le pida a Chrome que se encargue de los pendientes en el laboratorio.
Ante la sola mención de faltar al trabajo, Kohaku lo mira por sobre el hombro con algo ligeramente parecido a la molestia pero también incredulidad.
—Iré al trabajo, son sólo las náuseas matutinas… dijiste que era algo normal en los primeros meses del embarazo y que sólo se manifiestan al despertar. —Kohaku se limpia la comisura de los labios y trata de recomponerse.
Pero Senku puede ver tras esa fachada de renovada confianza, pues la palidez de su rostro y el temblor en sus piernas son un indicio de su pequeña mentira.
Como puede, él la ayuda a levantarse y a apoyarse en sus hombros para caminar hacia el lavabo.
—Tu cuerpo está generando una gran cantidad de Gonadotropina Coriónica en este momento, las náuseas y el vómito son una manifestación de este proceso. Y hay ciertos factores que podrían influir para que éstas se presenten en cualquier momento del día.
Senku la estabiliza y se queda de pie justo detrás de ella para darle el soporte que necesita. Casi por instinto, llena el vaso de agua y coloca la pasta de dientes en el cepillo de Kohaku.
—Ya me siento mejor, iré al Dojo. —ella toma el cepillo de las manos de Senku con mayor fuerza de la necesaria para después comenzar a cepillarse los dientes.
A través del espejo, Kohaku es consciente de la mirada de reproche en el reflejo de Senku.
—Todavía estás débil, no irás… te quedarás en cama al menos hasta el medio día.
Kohaku no sabe si amar o detestar estos arranques sobreprotectores de Senku desde que se enteró del embarazo. Pero ella quiere pensar que es algo intermedio porque internamente disfruta de la atención y preocupación que su esposo pocas veces quiere sacar a relucir.
Senku no es la cosa más afectiva del mundo, pero puede serlo cuando en realidad quiere y se lo propone.
—Sólo necesito comer algo para recuperar energías, no voy a quedarme postrada en la cama todo el día.
—Eres demasiado testaruda para nuestro propio bien ¿Sabías?
Sin previo aviso y aprovechando que Kohaku ha terminado de lavarse los dientes, Senku le rodea la cintura con los brazos y descansa las manos sobre el aún vientre plano de su esposa.
Todavía no puede sentir nada, pero tiene la certeza de que su pequeño "cachorro" (como él nombró al futuro bebé) está ahí, creciendo con cada día que pasa.
Y es esa noción la que activa el sentimiento más primitivo de protección en Senku.
En parte al menos.
—¡Ja! Como si fuera la única persona testaruda en este lugar.
—Leona… hablo enserio —Senku descansa la mandíbula en el hombro de Kohaku al hablar, amortiguando tenuemente sus palabras—. Ser irresponsable no es una opción en esta situación y los dos estuvimos de acuerdo en acatar todos los lineamientos si íbamos a intentar tener un bebé.
Esa fue una de las condiciones de Senku para acceder. No es como si no quisiera formar una familia con Kohaku, porque la idea a futuro de un hijo suyo con esa maravillosa y hermosa mujer le agradó cuando ella alguna vez llegó a insinuárselo.
Ella posiciona sus manos sobre las de Senku y las deja descansar ahí, es un gesto que ha comenzado a hacer desde que se enteró que estaba embarazada. Ahora, con la cercanía y la calidez de las palmas de su esposo sobre su abdomen, los sentimientos la inundan hasta el tope.
Culpa de nuevo a las molestas hormonas por su absurda sensibilidad. Lucha para no dejar salir las lágrimas de emoción y felicidad por permanecer de esa manera tan íntima y reconfortante con él.
Rápidamente se recompone antes de hablar:
—Bien —Kohaku no puede refutar al respecto, admite que fue ella la que propuso dicha "cláusula" en el acuerdo para convencerlo de que ambos estaban listos—. Pero si me vas a obligar a estar en cama hasta el medio día, al menos ¿Puedes pedirle a Francois que prepare sus deliciosos panecillos?
Oh, claro. El ciclo interminable entre las náuseas y los antojos era, irónicamente, el pan de cada día.
—Mira que puedes aprovechar las oportunidades cuando se te presentan, Leona oportunista. —Senku mira el reflejo de su esposa en el espejo, encontrando esa sonrisa burlona que en toda ley, quiere fingir inocencia.
—Aunque pensándolo mejor, quiero que me las prepares tú.
—No sabía que te gustaba mi comida. —él es incrédulo ante eso, sobre todo después de que Ryusui, Gen y la misma Francois tildaran su comida como "No comestible".
Y no los culpa, quizá la ciencia es un artífice más en el área de los alimentos, pero Senku definitivamente no fue bendecido con el Don de la cocina. Aunque no es un caso perdido, sus habilidades culinarias dejan mucho qué desear.
—No sé por qué los demás se quejan, a mí me gusta lo que cocinas.
Si son simplemente palabras para levantar la moral de Senku, él realmente aprecia ver la expresión de felicidad en el rostro de su esposa cada vez que come algo.
—Diez mil millones de puntos para ti y tu buen gusto, Leona.
Definitivamente Kohaku sabe cómo conseguir de Senku lo que quiere.
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Fin.
Algo cortito para el tema de hoy…
Estuve a punto de retrasar el tema hasta mañana por un par de asuntos, pero ya que lo tenía listo, bueno aquí está…
Me estoy tomando la libertad de usar todo el Ooc (personajes fuera de carácter) que quiera XD perdonen por eso…
Un enorme agradecimiento a todos los que leen esta colección :3
Y pues nada, nos vemos en el siguiente tema n.n
