Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Aquí para quedarse~
(Día 11. Primera vez).
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—Entonces ¿Qué se supone que estamos haciendo aquí? —Kohaku miró el lugar con incredulidad, afianzando aún más a su pequeño bebé en brazos.
Taiki por supuesto se removió incómodo por la innecesaria acción de su madre, buscando al mismo tiempo zafarse del invasivo abrazo. Había ocasiones en las que el bebé realmente adoraba retozar o descansar en los brazos de Kohaku, pero definitivamente ésta no era una de ellas.
Meditando un poco las cosas, Kohaku llegó a la conclusión de que estar prácticamente en medio de la nada y a esa hora de la noche era incluso un poco sospechoso. Quizá debió denegar la invitación de Senku sobre acompañarlo a ver algo "Increíble al diez mil millones por ciento" como él le aseguró.
—No te impacientes Leona, sólo espera diez minutos más y lo averiguarás. —Senku le dio una rápida mirada a su reloj de pulsera.
Algo difícil de realizar debido a la oscuridad parcial que reinó en el lugar, ya que la única fuente de luz disponible era la de los edificios distantes al templo donde se encontraban.
—Puedo impacientarme todo lo que quiera ya que hemos estado aquí por casi media hora. —se quejó, enviándole una mala mirada a Senku.
Media hora en la parcial oscuridad y el ligero calor de la noche, Kohaku al menos agradeció que fuera verano o no podría salir con Taiki sin la preocupación de que pescara un resfriado.
—Necesitamos habituar nuestros ojos, por eso venimos media hora antes.
¿Media hora antes para qué? A pesar de la infinidad de veces en las que ella le preguntó, Senku no reveló absolutamente nada sobre el "gran espectáculo" del que tanto hablaba.
—¿Y era necesario venir hasta este templo que está a las afueras de la ciudad?
—La contaminación lumínica de los autos y edificios haría todo más difícil —se encogió de hombros como si fuera obvio—. Además pareces la única molesta, yo no veo a Taiki quejándose.
Quizá apenas podía distinguir algo en esa oscuridad, pero ante la sola mención de su nombre, el bebé manifestó su entusiasmo por la voz de Senku. Taiki balbuceó un par de veces para hacerse notar y quizá para llamar la atención del hombre.
—¿Ves? El pequeño cachorro está incluso más emocionado que tú por esta salida.
Kohaku al menos le concedió la razón a Senku, Taiki estaba más inquieto desde que salieron del departamento. Eran pocas las veces en las que ella y el bebé salían de paseo, si acaso unas dos veces por semana Kohaku y Taiki visitaban a Ruri y Kokuyo. .
En otras ocasiones ella y Taiki junto con Senku, claro, iban al supermercado por la despensa de toda una semana ya que Ishigami pasaba más tiempo en el departamento de Kohaku que en el propio.
Cosa que a Kohaku dejó de importarle después de los primeros cuatro meses.
Ahora, esta salida era tan poco convencional que de alguna manera que ella no llegaría a admitir abiertamente delante de él, le intrigó.
—¿No es así, enano? —Senku se acercó a ellos para colocarse directamente a la altura del bebé y alborotarle los pequeños mechones rubios.
Casi de inmediato Taiki extendió las manos hacia Senku, pidiendo así que él lo cargara. Apenas tomarlo de los brazos de Kohaku, Ishigami sintió cómo las diminutas manos del bebé se aferraban a su camisa en busca de estabilidad y quizá también protección.
Un hábito que él ya conocía de sobra.
—Bien, nos quedaremos un rato más, pero regresemos antes de tu hora de dormir. —Kohaku estrechó la mirada en el bebé tras dictaminar su decisión.
Pequeño o no, Taiki con sus escasos cinco meses pareció comprender lo que ella le decía y respondió de la única manera que sabía: parpadeando de manera inocente y con una leve sonrisa.
Kohaku supo que él se había salido con la suya.
Definitivamente Taiki tenía esta extraña afinidad por Senku al punto de casi confabular con él para este tipo de cosas. Culpó a Senku por ello, el testarudo científico a veces mimaba demasiado al pequeño.
—No tendremos que esperar demasiado, el espectáculo está por comenzar.
—Espero que tengas razón, porque sino tendré que darte una…
—Deja de rugir y mira el cielo. —Senku le hizo una breve señal con la cabeza, apuntando hacia arriba.
Confundida, Kohaku acató las palabras de Senku y su mirada de total asombro y admiración acalló cualquier otra protesta de su parte.
—Es una lluvia de estrellas. —susurró sin despegar la vista del majestuoso espectáculo.
Bueno, al menos toda la diatriba de Senku sobre "increíble al diez mil millones por ciento" no fue mentira. Kohaku sólo conocía este fenómeno gracias a la televisión o a libros y revistas, más nunca fue espectadora directa en alguno de ellos.
Ahora, sin embargo, difícilmente pudo mirar otra cosa que no fuesen las estrellas en picada surcando el firmamento. Fue hermoso.
Algo digno de ver cuando menos una vez en la vida.
Entonces recordó.
—¡Taiki tienes que ver esto!
Sin embargo el bello espectáculo no era la prioridad del bebé, no cuando Taiki parecía más interesado en jalonear el mechón de Senku mientras se metía el regordete puño a la boca para chuparlo.
Está de más decir que la insistente voz de Kohaku para llamar su atención no funcionó y ella se rindió tras un par de minutos más.
—Presiento que tu pequeño cachorro me va a arrancar el cabello uno de estos días. —se quejó Senku con sarcasmo. No estaba exagerando, fuera de broma, Taiki había heredado la fuerza de su madre y una fascinación por su cabello.
—No es mi culpa que tenga una fijación por tu extraño cabello.
—¿Extraño? Lo dice la persona cuyo cabello parece el de un león… Leona.
—¡Que no soy una Leona!
Él se rió de la manera tan ferviente en la que Kohaku negaba su bien merecido apodo. Cómo amaba molestarla.
Permanecieron ahí después de la breve escena, en el silencio de la noche, simplemente observando el espectáculo.
—¿Cómo sabías que hoy habría una lluvia de estrellas? No recuerdo haber visto nada de esto en las noticias. —Kohaku rompió el silencio después de unos minutos.
—Es porque no había tal cosa… lo que acabas de ver es un proyecto en el que Chrome y yo estuvimos trabajando para uno de los clientes de la corporación Nanami —Senku la miró de soslayo esperando ver su reacción—. Una simulación de las Épsilon Perséidas.
Y tal como él imaginó, el rostro de Kohaku fue de total sorpresa e incredulidad por la noticia.
—¿Tú y Chrome hicieron eso? ¿Pero cómo?
Kohaku sabía cuán brillante era Senku en su área, pero ¿Una lluvia de estrellas? Eso simplemente fue impresionante y difícil de creer. Chrome nunca mencionó algo al respecto ni a ella ni a Ruri.
¿Fue todo parte de una sorpresa?
—Ya que las estrellas fugaces se producen cuando las partículas milimétricas de polvo entran a la atmósfera y se queman debido a la emisión de plasma —Senku comenzó, hablando por primera vez del gran proyecto en el que estuvo trabajando todos esos meses—. Entonces lanzamos un microsatélite con pequeñas partículas de metal del tamaño de una uva a la atmósfera y al arrojarlas, en su descenso a una velocidad de 28 mil km/h éstas se quemarían, emitiendo así un espectro de luz en diferentes tonalidades obtenidas a partir de diferentes mezclas de elementos.
Realmente estaba muy orgulloso de su trabajo y no dudó ni un segundo en compartir este gran logro con Kohaku y Taiki, porque definitivamente ellos tenían que ser los primeros en maravillarse con tal espectáculo.
—No puedo entender mucho de lo que hablas, pero es increíble, Senku… es realmente algo que ni yo misma puedo imaginar, pero tú lo hiciste posible. —las palabras de Kohaku no sólo eran un genuino reconocimiento, sino que también guardaron admiración y respeto.
Senku sin lugar a dudas era una persona increíble.
La verdad sea dicha, no fueron las palabras las que causaron un ligero estremecimiento en el pecho de Senku, sino la manera tan sincera en la que Kohaku las dijo. Y ese brillo en su mirada, la que Senku catalogó como asombro infantil fue suficiente para saber que estaba hablando en serio.
—Gracias por permitirnos presenciar este gran logro. —Tras una cálida y significativa mirada, Kohaku volvió a prestar atención al espectáculo en el cielo.
"Gran logro". Ella fue incluso capaz de catalogar esta prueba piloto como algo sin precedentes.
Senku se quedó callado sin saber cómo responder a eso, algo sarcástico definitivamente sólo le pondría fin al agradable momento.
Miró a Kohaku, apreciando la admiración expresada en su rostro para después enfocar la vista en el pequeño cachorro que ahora dormitaba en sus brazos, quién a diferencia de su madre, ni siquiera se dio por enterado del espectáculo.
Un sentimiento cálido se instaló en el pecho de Senku como en cada ocasión desde que comenzó a convivir aún más con Kohaku y su hijo, fue extraño y desconcertante la manera en la que esa Leona y el bebé podían reconfortarlo tan solo con su presencia.
Senku ahora no podía ni imaginarse cómo sería la vida sin ellos y tuvo que admitir, aún a regañadientes, que por primera vez en su vida la idea de una familia no era tan horrible o desagradable como él alguna vez pensó.
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Fin.
N/A:
Otro tema listo y esta vez con mi pequeño OC Taiki :3
Hace tiempo que quería escribir esta escena y ahora que vi la oportunidad la aproveché 7u7 ¿qué puedo decir? Amo mucho escribir sobre Senku y Taiki XD
Muchas gracias por continuar leyendo esta colección y nos vemos en el siguiente tema :)
La Yoari fuera 7u7
