Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Gusto Culposo.~
(Día 24. Apodos cariñosos.)
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Para Senku, su elección quizá sólo fue una mera coincidencia que con el tiempo se convirtió en un hábito inconsciente.
Kohaku era tan volátil cuando al apelativo "Leona" se refería. En especial cuando Senku usaba ese tono ligeramente irritante para provocarla.
Aunque en general, nunca hubo ni una pizca de malicia en sus intenciones más allá de ver a Kohaku rabiar por el simple placer de satisfacer esa parte de él que disfrutaba con el visible puchero en los rosados labios de la guerrera, así como las mejillas ligeramente enrojecidas por la indignación y quizá también la vergüenza.
Y ni qué decir cuando Senku se atrevía a más y llamaba a Kohaku "Gatita"... Si los gritos y la manera en la que la cara de la chica se tornaba de un rojo intenso no fue por molestia y pena, entonces no sabía qué podría llegar a ser.
—Ya te he dicho cientos de veces que no me llames así. —Kohaku le envió una mala mirada a Senku.
En vista de que el resto del equipo se encontraba a un par de metros de distancia, Senku aprovechó el momento para acercarse a Kohaku y preguntar si estaba bien tras rescatar a Suika de una vertiginosa caída por el improvisado teleférico.
Decir que Senku contuvo el aliento en ese momento no fue exagerar, afortunadamente los reflejos de la guerrera salvaron el momento. Secretamente, él siempre admiró esa vena incondicional de aprecio de Kohaku hacia los demás y la manera en la que ella daría su vida por sus seres queridos sin dudar un instante.
—Lo que tú digas… Leona. —él no desistiría sólo por un par de palabras de Kohaku.
Además, esa manera casi infantil de molestarla sólo sirvió para aligerar el ambiente tenso entre ambos; con Stanley pisándoles los talones… la actitud sospechosa de Xeno y bueno… Luna rondando por ahí… el ambiente se cargó con una pesadez casi incómoda.
—Y pensar que alguna vez te consideré un caballero por salvar a Yuzuriha —Kohaku cruzó los brazos, caminando a la par de Senku quien la miró con una sonrisa divertida y arrogante—. ¡Ja! Pero qué equivocada estaba… menos mal que conocí a tu verdadero yo… Senku, pequeña escoria.
Nada de eso le afectó a Senku porque él sabía que ella no lo decía en serio, la sonrisa de Kohaku y esa mirada entre divertida y sarcástica se lo confirmó.
—Y yo no me equivoqué al llamarte "Leona", eres capaz de saltarme encima a la menor provocación.
Sí, pero ella también era capaz de proteger con su vida a los suyos como una Leona lo haría con su manada. Ágil, determinada y feroz en la batalla… esa era Kohaku… su Leona.
Ella chasqueó la lengua con molestia y miró hacia el lado opuesto para no ver a Senku, fingiendo estar realmente ofendida por sus palabras. Aunque no podría aunque quisiera.
—Cierra la boca… Cabeza de Cebolla. —A ella no se le ocurrió nada mejor que eso.
Uhg. Y fue realmente patético. Pensó con pesar, anticipando las consecutivas burlas de Senku por semejante apodo.
—Sigue participando Le-o-na…
—Me largo antes de que te arroje por uno de estos acantilados, bien podría decir que fue un accidente. —Kohaku caminó a zancadas alejándose de ahí lo más rápido de pudo.
Alcanzó a Suika y Chrome e ignoró la presencia y la insistente mirada de Senku a su espalda.
Él se quedó ahí con una estúpida sonrisa de satisfacción por poner nerviosa a Kohaku. Un gusto culposo desde que la conoció, esa era una faceta de la guerrera que le pareció realmente interesante y digna de apreciar.
—Senku-chan no pierde el tiempo de coquetear con su querida Leona —Gen susurró con malicia y diversión al darle alcance, su sonrisa escondida tras la manga de su Kimono—. Esa pobre chica Luna… casi siento lástima por ella al saber que no tiene oportunidad en ese cínico corazón tuyo…
—Deja de decir tonterías, Mentalista.
—Pero no te culpo, Senku-chan… estoy seguro de que no le llamas "Leona" a Kohaku por nada —Gen dejó entrever en su tono un atisbo de insinuación descarada—. O ¿Me equivoco acaso?
Él no respondió pero sí dignificó una mirada de fastidio hacia Gen.
—Lamento romper tus ilusiones, Murciélago.
—¿Oh? No sé a qué clase de ilusiones te refieras Senku-chan… pero yo me refería a que ese apodo a la bella Kohaku-chan es sólo de cariño.
¿Cariño?
Senku lo consideró un momento. En parte fue verdad que solía llamar a sus semejantes por apodos cuando el nivel de confianza era el suficiente. Así fue con Taiju por ejemplo, al llamarle "Grandulón", un apelativo que tenía cierto grado de camaradería y aprecio por el cabeza hueca.
Pero con Kohaku… Fue algo un poco diferente.
Algo que no podía darse el lujo de pensar en ese momento cuando un inminente enfrentamiento estaba cerca.
Cariño o no (aunque en realidad él se negó a aceptar esa verdad) ese apelativo fue una forma de complicidad entre los dos, reservada para esos momentos en los que podían ser sólo ellos mismos.
—Sólo me limito a los hechos. —siguió Gen con un tono juguetón, dándole un codazo en el costado a Senku.
El científico gruñó ligeramente por el repentino arrebato del Mentalista antes de imitar a Kohaku al adelantarse un par de metros para caminar junto a Xeno.
Gen rió por lo bajo por tan deplorable intento de evasión, pero él no era tonto y esa fue la respuesta definitiva a su pregunta no formulada. Negó un par de veces, Senku no podría ser tan obvio en sus intentos de coqueteo con Kohaku… llamándola con ese apodo para molestarla.
¿Acaso era un niño de primaria? Senku Ishigami era como ese niño que molestaba a la niña que le gustaba para no aceptar la verdad.
Tan infantil pero efectivo, y para Gen, un espectáculo digno de ver.
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Fin.
¿Y el Fluff? No lo sé, dejé de preguntarme eso hace rato XD
Pero bueno, un tema más y cada día más cerca del final del reto de los 31 días 7u7 (aunque llevo un día de retraso :/ )
Mil gracias a todos lo que se pasan a leer… los llevo aquí en mi corazoncito de pollo n.n
En fin, de nuevo mil gracias y hasta el siguiente tema n.n
